AGLI Recortes de Prensa   Sábado 1 Febrero  2020

El bueno, la mala y el bobo
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 1 Febrero 2020

Juan Gerardo Guaidó: 36 años de bondad. Este venezolano de clase media representa el deseo genuino de una mayoría de la población de su país para terminar con la barbarie del cártel de narcocriminales que promociona el poder del “mariposón” Maduro, tarado que jura que el espíritu de Chávez se le aparece en forma de mariposa. Hay otros sueños sin duda reales y románticos, como los de Guaidó, que sueña con restituir la libertad y la democracia perdidas a Venezuela. Aunque la injerencia y la colaboración de la izquierda caribeña, unida al obsceno comunismo hispano, se obstinen en desprestigiarle, creyendo que así, este buen hombre, bien pronto, dejará de soñar… Lamentablemente, el titánico esfuerzo de Guaidó a veces decae por la división de la oposición venezolana, en parte pervertida por la inteligencia cubano-soviética, que utiliza todas las herramientas a su alcance, entre ellas, la de la vil corrupción, que ya ha penetrado en todos los estamentos sociales.

La lucha de Guaidó dirigida y organizada por la inteligencia mundial conservadora, liderada por los Estados Unidos, está dando sus frutos y reorganizando, no sólo las fuerzas políticas de Venezuela, sino también las de la región hispanoamericana entera para expulsar a los que dicen ser progresistas, cuando involucionistas son, pues no hay más que ver cómo están esquilmando a la que, oficialmente, llaman República Bolivariana de Venezuela. Quién te ha visto y quién te ve, ¡prodigioso país!, tras haber mandado al garete 2/3 de tu PIB durante los últimos seis años de cleptocracia, crisis y hambre. A tal ruina, el socialcomunismo lo califica de progreso. La muy sana intención de Guaidó es retomar la vía de la auténtica democracia que, aun con sus imperfecciones, es el mejor sistema de convivencia. Esperemos que el anhelo de Juan Gerardo se cumpla.

Delcy Eloína Rodríguez: 50 años de maldad. Esta tipa representa lo peor de la condición humana. Hablamos de una criatura diabólica, capaz de todo. En Caracas dicen que es peor que Diosdado Cabello, político disoluto y militar sanguinario que llevó a Chávez al poder. Delcy y su hermano Jorge Rodríguez, son dos peligrosos psicópatas, planificadores de crímenes y asaltos a personas e instituciones, sin pudor ni parámetros, dignos hijos de su padre, “el maldito Jorgete”, de ingrata memoria, por el secuestro y cautiverio del señor Nihaus, presidente de la industria Owens Illinois de los Estados Unidos, a la que cobró, años después, 25.000.000 de dólares a cambio de su libertad. He aquí el conciso curriculum de Delcy, que llama pelele a Guaidó y promete “ahogarle en los pantanos de la patria bolivariana” (sic). En su última arenga, repitió sus podridas ideas: “Esa derecha lacaya, asesina, que hoy, además, con su boca sucia y sus manos llenas de sangre, pretende hablarnos a nosotros de derechos humanos…” Dio la impresión de que hablaba de sí misma, de todas las atrocidades que había cometido. No logro entender que Ábalos aceptara verse a hurtadillas con esta mala pécora. Le creía infinitamente más lúcido.

José Luis Rodríguez Zapatero: 61 años de merluzo. Hay que ser un lerdo de marca mayor, como ZP, para presumir de haber viajado 38 veces a la narcodictadura bolivariana y asegurar que allí no hay opresión. La genial frase de Jaime Bayly retrata al simple: “Un tonto que viaja mucho no deja de ser un tonto, un tonto que viaja 38 veces es un tonto viajado”. Tampoco está mal la mentira que soltó un fan de ZP, buscando halagarle: “En Venezuela se come tres veces al día”. Ya tenemos por el mismo precio dos tontos muy tontos. Como el bobo y su pupilo zopenco trincan de lo que Maduro le roba al pueblo, creen que pueden fardar de ser revolucionarios. Pero su flaca dignidad está subvencionada por un dictador con los días contados y ninguno de los dos se atreve a acudir al mercado de la credibilidad. Hoy, todo infradotado, traidor y baboso, no cotiza en bolsa. A Venezuela, de la mano de Guaidó, le aguarda un futuro espléndido.

Ábalos y sus mentiras enfangan al Gobierno
Editorial El Mundo 1 Febrero 2020

Ábalos se vio obligado ayer a dar una nueva versión sobre su encuentro con la número dos del régimen chavista en Madrid.

"La mentira no se puede limpiar con más mentiras". Esta categórica sentencia la pronunció Pedro Sánchez en 2017, entonces meritorio como líder de la oposición. Pero cobra actualidad y toda su vigencia a propósito del fangoso laberinto de embustes en el que lleva perdido el ministro Ábalos desde hace una semana y sin visos de encontrar la salida. En realidad, la única honorable para no seguir dañando la imagen del Gobierno de la Nación y, con ello, el crédito de España, es su dimisión.

El titular de Transportes se vio obligado ayer a dar una nueva versión sobre su embarazoso encuentro con la número dos del régimen chavista en Madrid. Ahora, tras un sinfín de contradicciones, mentiras y autodesmentidos, admite que también se encontró con Delcy Rodríguez en la sala vip de la T1 del aeropuerto de Barajas. Ha pasado de negar que se hubiera reunido con la vicepresidenta bolivariana a aceptar -ante la acumulación de pruebas en su contra- que mantuvo una reunión de media hora dentro del avión que la trasladó desde Caracas y otra entrevista en una zona aeroportuaria que, ahí está lo grave, Rodríguez nunca debió pisar.

Porque estamos hablando de uno de los dirigentes del sanguinario régimen de Maduro sancionados por la Unión Europea, por violación de los derechos humanos, que tienen prohibida la entrada o el tránsito por territorio comunitario. El Gobierno español no solo no hizo cumplir esta sanción, sino que, como ahora sabemos sin lugar a dudas, permitió -a través de Ábalos- a Rodríguez pasearse durante varias horas por la llamada zona de tránsito de Barajas, que es territorio español con todas las de la ley, tal como han reiterado sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Podemos estar ante un grave caso de prevaricación, lo que justifica la querella que varios partidos políticos van a interponer.

En una entrevista, Ábalos aseguró que el ministro del Interior le pidió que la número dos chavista no bajara del avión -Marlaska sabía que lo contrario violaría las sanciones europeas-; y, en otra, fue tajante al decir que "no pisó territorio nacional". Rodríguez hizo las dos cosas, amén de protagonizar otras muchas irregularidades, con la escandalosa venia del socialista, por lo que el ministro no puede seguir un minuto más en el cargo.

El fracaso del apaciguamiento
El Brexit es el ejemplo de que los privilegios nunca frenan la continua exigencia del nacionalismo insatisfecho
Ignacio Camacho ABC 1 Febrero 2020

Los análisis sobre el Brexit inciden desde el principio en el riesgo obvio de las sacudidas emocionales del populismo. La manipulación sentimental, el arraigo social de los mitos, el uso desvergonzado que los nacionalistas hacen del conflicto y de la mentira como instrumento político. También el peligro encerrado en la convocatoria frívola de referendos por dirigentes aficionados a crear problemas en vez de resolverlos. Y son todos ellas conclusiones certeras y enfoques correctos, pero centrados en la perspectiva británica de los hechos. Hay, sin embargo, para quien la quiera aprender, otra lección esencial cuando se mira el asunto desde el prisma europeo, y es el fracaso plano, incuestionable y abierto de las medidas de apaciguamiento. Porque la actual ruptura de la UE no es sólo el éxito del oportunismo demagógico de los euroescépticos sino la constatación de la esterilidad de cualquier esfuerzo por complacer con cesiones, prerrogativas y privilegios las exigencias crecientes de un nacionalismo siempre insatisfecho.

Gran Bretaña siempre tuvo en la UE un pie dentro y otro fuera. Entró con condiciones demandas y limitaciones que al resto de los socios posteriores no les fueron ofrecidas sino impuestas, y durante 47 años no ha hecho otra que incrementarlas a cambio de no cuestionar su permanencia. Los siete puntos de Wilson en la primera consulta, el famoso cheque compensatorio de Thatcher -«¡¡quiero que me devuelvan mi dinero!!»- o la cláusula de exención de Major fueron diversas fórmulas para subir la misma apuesta: un menú optativo, un estatus a la carta para que la integración les mereciese la pena. Una tras otra, las reclamaciones fueron aceptadas por Bruselas para que el Reino Unido «se sintiese cómodo» en su pertenencia; una tras otra se demostraron incapaces de frenar una reivindicación eterna. A cada franquicia entregada sucedía una petición nueva, y ninguna servía para aplacar la disconformidad inglesa. Hasta que llegó la ola populista, la campaña de «retomar el control», la feroz ofensiva de propaganda fraudulenta, y ya no valieron las promesas, ni los mecanismos de ajuste, ni los fueros de soberanía, ni las devoluciones de contribución neta. La pulsión nacionalista es una creencia invulnerable a la racionalidad del debate de ideas. Y el que pueda entender, que entienda.

Así sucede siempre con el nacionalismo: ceder es sólo comprar tiempo. O peor aún, intentar alquilarle un favor que nunca acaba concediendo porque siempre cree que el mundo le debe algo y que los demás conspiran contra la legitimidad de sus sentimientos. El error, tan general como se ve, es intentar aplacarlo, complacerlo, creer que un elemental principio de lealtad o de quid pro quo le inspirará un mínimo respeto. No hay caso: la palabra «mutuo» no existe en su léxico. Y hay tantos ejemplos que sólo se pueden ya engañar los optimistas más irredentos.

El Brexit no puede ser el apocalipsis
Editorial larazon 1 Febrero 2020

La salida del Reino Unido del club europeo no es una buena noticia, pero no significa, ni mucho menos, que nos encontremos enfrentados a una catástrofe insuperable, aunque sólo sea porque Londres actuaba desde hace ya más de una década como un socio reticente –el llamado «cheque británico», que distorsionó los flujos de financiación de Bruselas, se implantó en 2005– que reclamaba situaciones de excepción y que evitó cuidadosamente participar en los dos instrumentos de integración más determinantes de la Unión Europea: la moneda única y el espacio Schengen.

Así, no sólo desaparece un permanente foco de tensión en el seno de la UE, sino que los británicos, fundamentalmente los ingleses, pueden recuperar su vocación trasatlántica, estrechando aún más sus lazos con «los primos» norteamericanos, ya sin las ataduras de un sistema regulatorio que actuaba como barrera en las relaciones comerciales. Además, el Reino Unido sigue siendo una de las principales potencias económicas del mundo, con una proyección política internacional incuestionable y un centro financiero de primera magnitud.

Sinceramente, no creemos que vayan a cumplirse los malos augurios de algunos analistas continentales, que, a modo de castigo divino, dibujan una futura Gran Bretaña empobrecida y aislada, y sometida a graves tensiones internas. Que habrá ajustes en la vinculación con sus antiguos socios es incuestionable, pero su alcance está todavía por determinar, a merced de unas negociaciones entre Londres y Bruselas con demasiados intereses políticos y económicos cruzados, lo que hacen impensable una ruptura total. Intereses mutuos que se refuerzan en el escenario de un mundo globalizado que penaliza las aspiraciones de autarquía, como demuestra el fracaso de las políticas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que si bien han conseguido una magra reducción del déficit comercial norteamericano, lo han hecho a costa de la caída del volumen de los intercambios.

Ni a los británicos ni a los europeos, mucho menos a los españoles – el 11 por ciento de todas las exportaciones del sector agroalimentario de España van al Reino Unido–, les conviene un cierre de mercados a ambas orillas del canal de La Mancha, por más que haya que asegurar la reciprocidad en las condiciones y concesiones del futuro acuerdo, con especial cuidado en que las Islas Británicas no se conviertan en base de «operaciones triangulares» con países terceros. Asimismo, el divorcio que culminó ayer supone una buena oportunidad para que la Europa comunitaria relance su proyecto de integración, minado en los últimos tiempos por la grave crisis económica, sí, pero, también, por populismos y nacionalismos que se hacían eco de la elaborada propaganda del Brexit.

Una propaganda, dicho sea de paso, que, ciertamente, se ha servido de los miedos de amplias capas de la sociedad a las nuevas realidades de la globalización, pero, también, del excesivo celo regulador de la Comisión Europea, poco sensible a la diversidad de los pueblos sobre los que operaba. Por ello, más allá de las declaraciones rimbombantes que llegan desde Bruselas, de las promesas de que se abre una nueva era que construirá una Europa más fuerte y ambiciosa, es fundamental devolver a los ciudadanos la certeza de que la unidad del continente es la mejor garantía para afrontar un futuro beneficioso. La salida británica, no hay por qué ocultarlo, puede favorecer las posiciones euroescépticas a poco que le vayan bien las cosas a nuestros antiguos socios. Pero sería un error mayúsculo buscar una confrontación que, al final, dañaría a todos. Europa es lo suficientemente fuerte para seguir su camino, sin necesidad de perjudicar a nadie.

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El comunismo no trajo la democracia; la democracia acabó con el comunismo
OKDIARIO 1 Febrero 2020

No hay país libre en el mundo donde el comunismo haya servido para afianzar la democracia. Ni uno. La razón es bien sencilla: en las democracias asentadas, la sociedad ha ido relegando a las formaciones comunistas hasta convertirlas en fuerzas residuales o extraparlamentarias. No hay un sólo país de la UE, salvo España, donde existan Gobiernos con ministros comunistas, porque las sociedades libres han colocado a los dirigentes marxistas fuera del paisaje político.

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, ha asegurado, «en nombre del Gobierno de España», que «la democracia española no existiría sin la lucha de los comunistas españoles». Miente. El comunismo no trajo ni afianzó la democracia española. Fue la democracia española la que permitió que el comunismo participara de la vida política y fue la sociedad española la que libremente decidió que el comunismo español pasara a ocupar un lugar residual, intranscendente. Dice Iglesias que quien «amenaza las bases constitutivas de la democracia es la ultraderecha y la ultra-ultraderecha» que representan, a su juicio, el PP y Vox.

Iglesias es un radical de izquierdas que pretende subvertir el modelo constitucional de 1978 y triturar el régimen de libertades consagrado en la Carta Magna. Que sea vicepresidente del Gobierno alguien con una visión tan sectaria revela hasta qué punto España se enfrenta al grave desafío de sobrevivir a políticos que han dejado claro que su objetivo no es otro que demoler la monarquía constitucional.

El problema de España no es que Pablo Iglesias defienda el comunismo como factor de libertad y progreso; el problema de España es que Pedro Sánchez dependa de dirigentes de ultraizquierda como Pablo Iglesias, de golpistas y proetarras que han unido sus fuerzas para quebrar el actual marco constitucional que preserva la unidad nacional. Ese el problema de España: que quienes pretenden acabar con nuestro sistema democrático son los socios preferentes de un presidente que ha pasado de no dormir por la noche pensando que Pablo Iglesias fuera vicepresidente a colocarlo a su lado en el Consejo de Ministros. Ahora, quienes no duermen son los españoles concernidos con la libertad y la unidad de España

Pedro Sánchez, a las órdenes de ERC y sometido por un Quim Torra desatado
ESdiario ESdiario  1 Febrero 2020

Es inadmisible y humillante que el Gobierno de España dependa en exclusiva de dos partidos que no quieren a España y utilizan la presidencia para lograr su objetivo.

Con un lapso de apenas unas horas, el Gobierno de España pasó de anunciar formalmente que posponía la "Mesa de negociación bilateral" con la Generalitat a después de celebrarse Elecciones en Cataluña a, con idéntica solemnidad, comunicar que la pondría en marcha en cuanto le dijeran.

El enésimo volantazo de Sánchez vino precedido de una insólita mediación de Gabriel Rufián, que impuso al presidente del Gobierno el cambio tras mantener una reunión personal con él para darle instrucciones.

Si el fondo del asunto es lamentable, la liturgia resulta desoladora, pues visualiza con estrépito la dependencia absoluta del poder Ejecutivo de un partido que no cree en España y está dirigido por un condenado y de otro que está huido de la justicia española desde hace dos años.

A este espectáculo, se le añade la actitud de Quim Torra, un dirigente siempre desquiciado que ahora ha alcanzado el paroxismo impulsado por la guerra electoral que libran su partido y ERC. El inhabilitado diputado fue muy claro para qué se reunirá el próximo 6 de febrero: para hablar de autodeterminación y amnistía a los presos.

El Nuevo Orden: el tripartito que desea Sánchez para Cataluña... y España
En resumen, el Gobierno de España está sometido por partida doble: de un lado, por una Generalitat insurgente cada cinco minutos y, de otro, por dos partidos independentistas que elevan el peaje a Sánchez cada cinco minutos mientras libran un pulso indecoroso por la hegemonía soberanista en Cataluña.

"Seré muy claro: si no hay mesa, no hay legislatura". La frase fue pronunciada por Gabriel Rufián en la sesión de investidura en la que Sánchez, pese a conocer la tremenda factura que le pasarían sus socios interesados, decidió seguir adelante y alcanzar un acuerdo que ya empieza a pagarse.

Porque del independentismo se podrá decir muchas cosas, y todas malas, pero no que carezca de coherencia ni que no anuncie, con tiempo, qué quiere y cómo lo quiere. Y fue cristalino a la hora de anunciar que su respaldo a Sánchez no era otra cosa que una manera de facilitarse sus objetivos políticos, incompatibles con la idea de España constitucional vigente.

Un Gobierno intervenido
Con un campo incendiado, una crisis económica incipiente y un Brexit culminado; el Gobierno de Sánchez vive pendiente de sobrevivir asistido por un soberanismo feroz e insaciable.

Un paisaje perverso en el que el actual presidente se ha metido de manera voluntaria, movido por una mezcla de ambición y sectarismo que le llevó a desechar otras opciones y acuerdos. Ahora paga el precio, sí, pero lo peor es que la abona España en su conjunto.

Y ahora es la civilización
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 1 Febrero 2020

La palabra clave para definir a las fuerzas que defienden la integridad del Reino de España, la convivencia de los ciudadanos libres e iguales dentro de su territorio y la seguridad jurídica es, sin distinción de ideologías, "constitucionalistas". Ahora vivimos tiempos difíciles en que la Constitución sobre la que descansa nuestra sociedad abierta desde 1978 está amenazada por una ola de barbarie. Y esta es la razón por la cual ya no es solo la Carta Magna la que corre peligro, sino también nuestra supervivencia en el seno de la civilización occidental que nutre nuestras raíces. Por eso el círculo del constitucionalismo debe ensancharse para abarcar, también, a todos los ciudadanos, cualquiera sea su procedencia social, cultural, política o religiosa, que asumen el compromiso de blindar los valores emanados de esta civilización.

La hez de la fauna
Seamos realistas. Los conjurados que han tomado por asalto el poder en España no se conforman con tramar la derogación de la Carta Magna para sustituir la Monarquía parlamentaria por un régimen republicano. Si esto fuera todo, podríamos abordar la controversia en el marco del intercambio de argumentos racionales. Pero lo que se proponen los protagonistas del alzamiento está en el polo opuesto de la racionalidad. Aunque se agrupan en bandos distintos, a menudo fratricidas, coinciden en el fin último que desemboca en algún sistema totalitario, opuesto a nuestra civilización.

Algunos, encolumnados en el sanchismo, solo actúan movidos por el apetito de poder, y para conquistarlo se conchaban inescrupulosamente con la hez de la fauna política. Los compañeros ideales para esta operación impúdica son los comunistas que, sin desprenderse de su pasado sanguinario, lo complementan trenzando nuevas alianzas con cuanto enemigo de nuestra civilización anda suelto: desde dictaduras castro-chavistas hasta teocracias iraníes. Los trepadores dependen, para colmo, del apoyo de los clanes de sediciosos y malversadores hispanófobos, que vegetan en catacumbas feudales y carlistas adonde no han llegado los frutos de la Ilustración. Y el contingente retrógrado se completa con los albaceas contumaces del terrorismo etarra.

Choques esperpénticos
Es inevitable que este conglomerado tóxico se sitúe fuera de los límites de nuestra civilización, como si de un Españexit se tratara. Sus componentes arremeten sin disimulo contra el Estado de Derecho, levantando la bandera de un trampantojo bautizado "desjudicialización", que traducido al román paladino significa legislar la impunidad de los delincuentes. Si para congraciarse con los ya condenados en firme se necesita colocar en la Fiscalía General a alguien que obedezca la voz del amo, pues se la coloca. Y a continuación se modifica arteramente el Código Penal para reducir la estancia en prisión de los sediciosos y permitirles que cumplan la promesa de reincidir en sus delitos. Todo lo contrario de lo que sucede en los países civilizados. Como lo ratificó el socialista Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha:

Con el Código Penal no se puede mercadear, no es una cuestión negociable.

Tampoco se ha visto que en un país civilizado la estabilidad del Gobierno, la aprobación de los presupuestos y el ordenamiento institucional dependan de un mosaico de partidos ferozmente enfrentados entre sí, pero unidos a la hora de declarar explícitamente que representan los intereses de otra nación, diferente e incluso enemiga de aquella en cuyo Gobierno participan. Con el añadido de que hacen constar en el Diario de Sesiones del Congreso que "la gobernabilidad de esa nación les importa un comino". Ni siquiera en los bantustanes sudafricanos se registran estos choques esperpénticos.

Nocturnidad y alevosía
Cuando un país huye del espacio civilizado, no es de extrañar que entre en la órbita de los bárbaros totalitarios. Sobre todo si estos cuentan con ramificaciones activas dentro del Gobierno local. Es lo que acaba de ocurrir en España, donde la vicepresidenta de la narcodictadura venezolana encontró por donde colarse en una Europa que le había prohibido la entrada. La recibió con nocturnidad y alevosía un ministro representante de la cúpula del PSOE con el que practicó una diplomacia espuria envuelta en el más incivilizado secretismo.

Fue una infracción previsible a las resoluciones de la UE, dado que el Ejecutivo español está plagado de adictos a la cochambre castro-chavista, que prometen clonar aquí con paciencia y perseverancia. Y con la intermediación de topos como el mamarracho José Luis Rodríguez Zapatero, el mismo que parió la Alianza de Civilizaciones aberrante en compañía del fundamentalista islámico Recep Tayyip Erdogan. ¿Se acuerdan?

Lo cierto es que el Gran Felón ha batido todos los récords de su especialidad al traicionar simultáneamente a los demócratas españoles, europeos y venezolanos.

Sociedad de zombis
Finalmente, la ruptura con la civilización no estaría completa si siguiera en pie ese pilar sobre el que descansa nuestra cohesión social: la familia. La campaña que han emprendido todas las fuerzas totalitarias para institucionalizar el adoctrinamiento y el lavado de cerebro de los niños y los jóvenes, y para aborregar a los adultos, suprimiendo la libertad de pensamiento y de crítica, está encaminada a forjar una sociedad de zombis, regida por los mitos del supremacismo étnico, o del leninismo exhumado, o de la ideología de género. O por todos ellos a la vez, para colmo de males.

A la inversa, la familia donde se alternan ideas plurales, simpáticas y antipáticas, avanzadas y retrógradas, convencionales y rebeldes, es, paradójicamente, el caldo de cultivo y el fermento del progreso. Si hasta los homosexuales, tradicionalmente hostiles a la institución familiar, exigen ahora el derecho a formar una familia reconocida legalmente. ¿Vigilará el Estado que estas nuevas familias no inculquen prejuicios heterófobos, contrarios a nuestra civilización, a sus hijos adoptados o concebidos mediante maternidad subrogada?

Deponer antagonismos
Da en el clavo Lorenzo Bernaldo de Quirós cuando escribe ("Más allá del `pin parental´", LV, 25/1):

En 1925, el Tribunal Supremo de Estados Unidos proclamó "la libertad de los padres y tutores para dirigir la educación de los niños bajo su control". Esta declaración mantiene toda su vigencia. La función del Estado ha de restringirse a exigir el cumplimiento por parte de las escuelas de unos estándares mínimos, ceñidos al conocimiento de los hechos y de las ciencias positivas, dejando la enseñanza de materias como la religión o los temas morales a la libre elección de los padres. Esto implica despolitizar la educación.

El desiderátum sería que al mismo tiempo que se despolitiza la educación se eduque a los políticos. Los enemigos variopintos de nuestra sociedad abierta y civilizada son cada día más ignorantes y agresivos. Lo cual nos obliga a deponer antagonismos circunstanciales y a trabajar unidos si queremos salvar y conservar esa sociedad abierta y civilizada dentro de la Unión Europea para las generaciones futuras.

PNV y PSOE amordazan la libertad de expresión en la televisión pública vasca
OKDIARIO 1 Febrero 2020

La orden dada por el PNV a EiTB -la televisión pública vasca- con el visto bueno del PSOE es clara: ensalzar el acercamiento de presos que han exigido los nacionalistas vascos y que Pedro Sánchez acatará dócilmente. Desde la televisión pública ya han dado las pertinentes consignas a sus invitados: no habrá otro criterio que el de defender el acercamiento de los etarras a las cárceles de esta región porque “es el sentir de la sociedad vasca”.

No es una interpretación, sino la respuesta que los responsables de EiTB han dado al PP vasco después de que este constatara que todas las opiniones de los participantes -juristas, abogados, políticos y opinadores en general- en un reportaje sobre la dispersión de presos de la organización terrorista ETA defendían el traslado de los etarras a prisiones cercanas al País Vasco, sin que nadie defendiese la tesis contraria. Los dirigentes de la televisión pública vasca reconocieron que la designación de participantes había sido «deliberada» y que si quería, el PP podía erigirse en única voz discrepante, aunque el reportaje no sería plural porque el enfoque escogido por EiTB “representa el sentir de la sociedad vasca”.

Ante esta postura, el PP vasco se vio obligado a no participar en el reportaje por apartarse “no sólo de los ejes deontológicos del periodismo y del servicio público, sino que incluso vulnera de forma clara el libro de estilo de EiTB y el Estatuto de la redacción de EiTB”. El planteamiento defendido por la televisión vasca incumple además las pautas de tratamiento informativo establecidas por el libro de estilo del ente público, concretamente las que hacen referencia a la “información relacionada con terrorismo”, que “debe ser completa”. “El relato de los hechos incluirá distintos puntos de vista, análisis imparciales y señalará las causas y consecuencias, así como una amplia variedad de opiniones para ayudar a interpretar los acontecimientos”, se señala.

Lo ocurrido en la televisión pública vasca, además de un ataque a la pluralidad y la libertad de expresión, es el reflejo de la visión totalitaria que se está imponiendo en España por la retroalimentación de intereses entre el socialismo, la izquierda radical, el independentismo y los proetarras. Y como muestra, un botón.

PSOE y PNV ordenan a EiTB ensalzar el acercamiento de etarras: “Es el sentir de la sociedad vasca”
Carlos Cuesta okdiario 1 Febrero 2020

La televisión pública vasca EiTB ha recibido ya la orden de ensalzar el acercamiento de presos que ha exigido PNV y que aceptará en breve el Gobierno del PSOE. Una mandato que, precisamente, llega de los dos partidos que soportan el Gobierno vasco y, por lo tanto, el mando de la televisión pública de esta Comunidad Autónoma: las dos mismas formaciones –PNV y PSE-PSOE–. Desde la televisión no dudan ya en explicar a sus invitados que “no habrá otro criterio que el de defender el acercamiento de los etarras a las cárceles de esta región porque es el sentir de la sociedad vasca”.

La explicación se la ha encontrado directamente el Partido Popular vasco. La EiTB se puso en contacto con el PP de esta región oficialmente en diciembre de 2019 para ofrecer al partido participar en un reportaje sobre la dispersión de presos de la organización terrorista ETA. El jueves 2 de diciembre, el PP vasco preguntó a la periodista de EiTB encargada de ponerse en contacto con el partido acerca de los participantes en el reportaje, así como de los testimonios de autoridad que recogería el material periodístico.

En ese momento, tal y como ha denunciado a OKDIARIO el PP, además de hacer referencia a la participación de PNV, los proetarras de Bildu y Podemos, EiTB anunció una serie de nombres que el Ente público había escogido como testimonios de autoridad, de juristas, de abogados y de opinadores. Del mismo modo, expuso que también formarían parte del reportaje personas del entorno de los presos de ETA.

El PP vasco, ante la propuesta de la pública vasca, informó al Ente de que todos los testimonios de autoridad escogidos defendían el final de la dispersión de presos de ETA y que no había ninguna fuente de autoridad que defendiese la tesis contraria. De hecho, en ningún momento se exponía, por ejemplo, que la dispersión es una herramienta legítima, legal y avalada por tribunales españoles y europeos, que tiene como objetivo promover la reinserción de presos de ETA que aún hoy se niegan a colaborar con las autoridades en el esclarecimiento de más de 300 asesinatos de ETA no resueltos.

La redactora encargada de ejercer de enlace con el partido informó al PP vasco de que consultaría en detalle tal extremo con su jefe de redacción y, tras la consulta, el Ente público trasladó al partido que EiTB había tomado la decisión “deliberada” de no incluir ningún testimonio de autoridad que defendiese la dispersión, que la única voz que podría hacerlo sería la del PP vasco si quería, y que el reportaje no sería plural porque el enfoque escogido por EiTB “representa el sentir de la sociedad vasca”, tal y como ha confirmado el PP a este diario.

Contra su código deontológico
La postura de EiTB supone optar de forma deliberada por la no inclusión de argumentos técnicos que defiendan la dispersión y por la transmisión de un enfoque único. Ante este planteamiento de la televisión pública vasca, el PP vasco se vio obligado a no participar en el reportaje por apartarse “no sólo de los ejes deontológicos del periodismo y del servicio público, sino que incluso vulnera de forma clara el libro de estilo de EiTB y el Estatuto de la redacción de EiTB”.

El punto 49 del libro de estilo del Ente público, contemplado en el apartado de ética, deontología y ejercicio profesional, establece que “EiTB diferenciará claramente la información de la opinión”. Del mismo modo, el punto 51, establece que “los periodistas están obligadas/os a conocer y difundir todos los puntos de vista necesarios para trasladar a la ciudadanía la información más completa y fiable”. Asimismo, el punto 53, establece que “en EiTB sus profesionales actuarán con neutralidad y no se implicarán en el hecho noticioso. Dejarán a un lado sus ideas y preferencias personales”.

La postura de EiTB igualmente atenta contra los derechos del público reconocidos en el libro de estilo. Se incumple así el artículo 85 del libro de estilo de EiTB, que define que “el público tiene derecho a recibir una información independiente, plural y veraz, que refleje la diversidad ideológica, política, lingüística, cultural y social”. Y añade: “El personal de EiTB velará por garantizar ese derecho, poniendo cualquier incidencia en conocimiento de sus superiores o, si fuera el caso, en conocimiento del órgano de la Defensora de las personas usuarias de televisión, radio e Internet de EiTB”.

El planteamiento defendido por EiTB incumple además las pautas de tratamiento informativo establecidas por el libro de estilo del Ente público, concretamente las que hacen referencia a la “información relacionada con terrorismo”, que “debe ser completa”. “El relato de los hechos incluirá distintos puntos de vista, análisis imparciales y señalará las causas y consecuencias, así como una amplia variedad de opiniones para ayudar a interpretar los acontecimientos”, expone el libro de estilo.

Las tesis de EiTB, en este sentido, vulneran también los artículos 13 y 27 del Estatuto de la redacción de EiTB. De un lado, el artículo 13 defiende que “se contextualizarán las causas y consecuencias de los acontecimientos a través de las opiniones de protagonistas, testigos, personas expertas y autoridades competentes, con representación de todos los puntos de vista posibles”. Y el artículo 27 asegura que “se tratará con especial rigor, respeto y sensibilidad a todas las víctimas de cualquier acción terrorista, sea cual sea su autoría, así como a todas las personas que han sufrido transgresiones y violaciones de los derechos humanos”.

Pero, pese a todo ello, la orden está dada: viene un acercamiento masivo de etarras y EiTB debe crear el clima de opinión adecuado.

Si Gregorio Ordóñez levantara la cabeza...
Fernando Maura  Libertad Digital 1 Febrero 2020

¿Para esto entregó Gregorio su vida? ¿Por esto luchamos tantos años?

Se cumplen ahora 25 años del asesinato del que fuera mi compañero de partido y de escaño parlamentario, Gregorio Ordóñez. Su valentía en la lucha por el final del terrorismo etarra ha sido resaltada por los medios de comunicación, y no se ha dejado de advertir que la amenaza cierta a la que Gregorio atacó sigue presente entre nosotros en una perversa reencarnación de los monstruos que un día creímos abatidos. Al concejal donostiarra y parlamentario vasco no le fue permitido conocer -y combatir- el Plan Ibarretxe, el final de ETA como triunfo de la sociedad civil y el estado de Derecho, los mandatos torpes del torpe Zapatero, el sinnúmero de oportunidades perdidas por Rajoy o el nacimiento del populismo de Podemos, su alianza con la coalición filo-terrorista Bildu, la declaración de independencia del Parlament de Cataluña ni el insensato y peligroso gobierno Sanchez.

No pretendo constituirme en exegeta de Gregorio, pero al menos se me permitirá recabar esta condición de mí mismo. Y me preguntaré entonces: ¿para esto entregó Gregorio su vida? ¿Por esto luchamos tantos años, renunciamos a buena parte de nuestra libertad, introduciendo a nuestros familiares y amigos en el dolor y la preocupación, solidarios todos con nuestro existir en peligro constante?

Es forzoso dejar sentado que nos han arrebatado la victoria sobre nuestros asesinados, heridos, chantajeados, escoltados, amenazados... ¿o están a punto de arrebatárnosla? Observar a Bildu como socio preferente del gobierno en Madrid y en Navarra y leer en las crónicas de los palmeros del nuevo régimen de 2020 que el partido que fundara el xenófobo Sabino Arana es una formación política moderada y prudente supongo que revolverá los restos de Gregorio en su tumba.

Porque el plan Ibarretxe que derrotamos en el año 2005 no acabaría políticamente como lo hiciera su principal patrocinador: los "moderados" dirigentes que le sustituyeron, con el lehendakari Urkullu y el burukide Ortúzar empuñando el timón de mando han establecido, no sólo el partido del régimen de la Euskadi contemporánea, sino el faro que alumbra los procelosos mares de la política española y la mejor dirección para que la deteriorada nave del estado y del soberanismo catalán recalen en el mejor y más abrigado de los puertos posibles.

¿Y cuáles serían las características de ese embarcadero propuesta por el PNV? Las ha definido sin demasiada ambigüedad su portavoz en el Congreso Aitor Esteban, en unas declaraciones a el diario El País el pasado 16 de enero. Apelaba el alto representante nacionalista a la trinidad (concepto, por cierto, muy grato al partido del Jaungoikoa eta Legezarrak, o Dios y leyes viejas, de su nombre en vascuence), cuyas personificaciones concretas serían: el reconocimiento nacional de Euskadi; la bilateralidad, la que, por lo visto, no sólo se jugaría en el espacio territorial de España, sino que alcanzaría al territorio europeo; y el arbitraje como fórmula de superación de las diferencias entre Euskadi y España, creando una sala especial del Tribunal Constitucional, se supone que también nombrada por los partidos mayoritarios de las dos cámaras representativas.

Si a las declaraciones de Esteban añadimos el texto del nuevo Estatuto Vasco que está preparando el parlamento de Vitoria, según el cual habría dos tipos de vascos, los residentes y los que adquieran esa nacionalidad, la inaplicación del artículo 155 de la Constitución o la articulación del llamado derecho a decidir, ya tenemos en marcha un segundo plan Ibarretxe, éste a cámara lenta. Un plan cuyo terreno abonarían la urgente tramitación de las transferencias de la gestión de las pensiones (¿la ikurriña en las cartas a los pensionistas solamente?) y de las prisiones -con beneficios a los terroristas, por supuesto.

Y así, como en el síndrome de la rana en el puchero de agua que se va calentando lentamente hasta que, llegado el punto de la ebullición, el batracio termina quemado y perece, un país cansado de atender la triste evidencia de un futuro de zozobra, preferirá tal vez dedicar su esfuerzo a los afanes cotidianos, olvidando por un tiempo -¿el tiempo suficiente para la concepción del monstruo?- su obligación ciudadana. ¿Mirará para otro lado, como tantos vascos lo hicieron en los años que duró la barbarie etarra?

Por eso el ejemplo de Gregorio Ordóñez, su pasión y su lucha, es una magnífica referencia para los difíciles tiempos que corren. Al cabo, es siempre más complicado el holocausto de la vida que la ocupación pacífica de la calle o el ejercicio crítico y el voto responsable para evitar que nos arrebaten definitivamente nuestra principal victoria: lo que construimos juntos y a lo que, también juntos, derrotamos.

Fernando Maura, eurodiputado, vicepresidente del grupo ALDE.

Jiménez Losantos: "El Archivo de Salamanca es la reconciliación, lo mejor que ha hecho la nación española"
Nuria Richart Libertad Digital 1 Febrero 2020

Decenas de personas abarrotan el Casino de Salamanca al grito de "Viva España" en los III Premios Salvar el Archivo.

Este viernes 31 de enero el presidente de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos, ha recogido el Premio Salvar el Archivo de Salamanca, concedido por la Asociación del mismo nombre a aquellas entidades, personas e instituciones comprometidas con la defensa y preservación del patrimonio histórico y cultural de todos los españoles.

En un acto multitudinario celebrado en el Casino de Salamanca, el público abarrotaba incluso las galerías superiores del patio neorrenacentista, el escritor y director de Es La Mañana de esRadio ha destacado que la Asociación supo ver "desde el primer día" que el expolio no era una cuestión local sino de todos los españoles". Federico Jiménez Losantos se preguntaba, "¿a dónde se llevan lo que roban? A Barcelona, donde se trama la destrucción de España". Con el saqueo del Archivo se "ataca la memoria de una nación" porque "quieren liquidar lo mejor que ha hecho la nación española, que es la reconciliación. El Archivo de Salamanca es la reconciliación, los muertos unidos". Jiménez Losantos se dirigía a las varias decenas de salmantinos presentes en el acto "para que no caigan en la trampa provincialista", como Teruel, consejo que fue muy aplaudido por la audiencia.

El autor del bestseller Memoria del Comunismo recordaba que uno de los objetivos de la Rusia bolchevique de Lenin "fue vaporizar los hechos del pasado" porque "quien domina el pasado domina el futuro y así no sabemos tampoco adónde vamos". Concluía el periodista, "el saqueo del Archivo de Salamanca es un robo simbólico y real, se trata de hurtar al pueblo español algo que es suyo y sólo suyo: los datos de la Guerra Civil, recogidos en la "Causa General sobre la dominación roja en España".

Y es que el primer objetivo de la política revanchista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue precisamente este Archivo, que pasó a integrarse en 2007 en el Centro Documental de la Memoria Histórica, año en el que también se aprobó la llamada Ley de Memoria Histórica.

El cuerpo del Archivo General de la Guerra Civil Española comenzó a desmembrarse en 2006 para cumplir con los deseos del tripartito catalán de Pasqual Maragall, expolio ilegal que se programó con nocturnidad la madrugada del 19 de enero. Desde ese día y hasta hoy el Ministerio de Cultura ha entregado a la Generalidad catalana un millón y medio de documentos y objetos del fondo común español. Pedro Sánchez ya tiene prevista una nueva entrega. Ni siquiera bajo el gobierno de Mariano Rajoy cesó el expolio. Además, se desconoce qué documentación se hurta porque, a pesar de estar en la letra de la ley, no se ha hecho ni un inventario ni se ha dejado una copia digitalizada en Salamanca para facilitar el estudio de los investigadores.

El presidente y fundador de la Asociación, Policarpo Sánchez, un funcionario salmantino del Archivo al que la denuncia de estos hechos le costó por ejemplo el empleo, contaba que ha sido "amenazado" y que separatistas catalanes "hackean" la página de la Asociación "para impedir que llegue ayuda económica a esta causa", porque el objetivo final del expolio es "romper con la verdad y torcer el pulso de la misma".

Otros de los galardonados en la tercera edición de los Premios Salvar el Archivo han sido el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; las Cortes de Castilla y León; la Fundación Villacisneros; el movimiento cívico Espanya i Catalans o el empresario y concejal del Ayuntamiento de Barcelona, Josep Bou, que aseguraba emocionado "si yo pudiera (Policarpo) cargaba los camiones y te traía el archivo enterito". El concejal catalán cerraba su discurso "con furia" y un "Viva España" descomunal.
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