AGLI Recortes de Prensa   Lunes 3 Febrero  2020

Tsunami regulatorio: el número de normas en vigor se multiplica por cuatro
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 3 Febrero 2020

Las regiones generan el 72% de las nuevas normas, mientras que hace cuarenta años solo eran responsables del 15%.

Las empresas españolas lidian con un auténtico tsunami regulatorio. Año tras año, la suma de leyes, normas, regulaciones, instrucciones, ordenanzas y disposiciones varias acumula más y más páginas, cercenando la libertad de empresa y fragmentando la unidad de mercado. El resultado de este panorama es un país de pequeñas empresas que se lo pone especialmente complicado a aquellas firmas que intentan dar un salto adelante y ampliar su tamaño.

De acuerdo con las cifras que maneja el Banco de España, los legisladores han aprobado casi 424.000 normas entre los años 1950 y 2018. El grueso de esta producción normativa ha sido generado en el periodo democrático, responsable de haber cuadruplicado el volumen total de regulaciones, con más de 364.000 nuevas instancias aprobadas desde 1978.

En un primer momento, la Administración central llevaba la batuta. Así, en 1979 era responsable del 89% de las nuevas normas generadas, frente al 11% ligado a los gobiernos autonómicos. Sin embargo, en 2018 ocurría todo lo contrario y los poderes estatales generaban apenas el 15% de las nuevas regulaciones, mientras que las autonomías eran responsables del 72%.

Midiendo esta producción normativa según el número de habitantes, las tres regiones que han introducido menos obligaciones y prescripciones son Andalucía, Madrid y Cataluña. También destacan, para bien, Comunidad Valenciana, País Vasco, Canarias, Galicia, Castilla y León o Castlla-La Mancha. Sin embargo, el volumen de producción normativa por habitante es muy acusado en La Rioja y también alcanza cotas superiores al promedio en Navarra, Cantabria, Aragón, Extremadura, Asturias, Baleares y Murcia.

El estudio del Banco de España, firmado por Juan S. Mora-Sanguinetti y Ricardo Pérez-Valls, encuentra que aumentar un 1% el volumen de regulación reduce un 0,1% el volumen de sociedades limitadas. Por el contrario, un mayor volumen de normativa se traduce en más trabajadores por cuenta propia (suben un 0,06%). Ante la presión regulatoria, baja el tamaño empresarial y sube el número de personas que, en vez de desarrollar una estructura más compleja, optan por desempeñarse profesionalmente como autónomos.

Mala noticia para la UE, buena para Europa / Necesidad de recuperar la historia
Pío Moa gaceta.es 3 Febrero 2020

Historia criminal del PSOE: un septiembre negro en vísperas de la gran insurrección: https://www.youtube.com/watch?v=9ikO0iJS0bc

Mala noticia para la UE
La UE es una especie de imperio lgtbi, anticristiano, antinacional, antifamiliar, proinmigración salvaje, cada vez más tiránico en la imposición de sus ideologías. Casualmente, Inglaterra comparte esas políticas excepto la tercera, y por ello ha decidido abandonar el tinglado. En otras palabras, los ingleses no tienen complejos con respecto a los demás europeos ni aceptan ser mangoneados desde Bruselas, mantienen un orgullo de nación y una conciencia de su superioridad cultural: no en vano la lengua que ha oficializado de hecho la UE es el inglés. Además, Inglaterra es muy consciente de haber creado un enorme ámbito de cultura con fuertes lazos económicos, que incluyen al país más poderoso del mundo y a otros con gran proyección mundial como Canadá o Australia, o una India en rápido crecimiento donde el inglés es la lengua de comunicación.

Compárese con la miseria moral y política de la España actual, donde el servilismo asociado a la nulidad cultural son los rasgos más definitorios. Ante el dilema de Esaú, Inglaterra ha elegido el derecho, aceptando sus riesgos. La España actual elige siempre los garbanzos, haciéndose la idea, en su estupidez, de que se los asegurarán otros a cambio de su servilismo. Los muy idiotas políticos, periodistas e intelectuales españoletes se echan las manos a la cabeza gimiendo: “¡Inglaterra se va de Europa! ¡No se da cuenta de que va a perder muchas lentejas!”. Por algo la entrada de España en la UE fue saludada como la “entrada en Europa”, somo si antes estuviera España en África. España es el país más europeísta, el más ignorante sobre Europa, sobre la que no tiene casi bibliografía propia, y el menos interesado en aprender. Lo que aquí se llama “Europa” es un mito compuesto fundamentalmente de leyenda negra antiespañola.

Y también España creó, en tiempos más felices, un extenso ámbito cultural con importante proyección económica, pero, al revés que Inglaterra, intenta difuminarlo idiomática y culturalmente, dando el peor ejemplo posible a los demás países hispanohablantes, que a su vez hoy forman un conjunto muy escasamente ejemplar para el resto del mundo.
La cuestión es: ¿podremos salir de esta miseria? Ningún partido se lo plantea; todo lo contrario: son a cual más “europeísta”, diríamos “europedista” por hacer un juego de palabras alusivo a su modo de pensar. Acaso VOX cambie esta orientación, parece haber indicios de ello. Digamos algo más: abordar esta cuestión exige clarificar la del franquismo.

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Recuperar la historia es recuperar la libertad
**Hablar del Frente Popular como “bando republicano” ya desvirtúa radicalmente la historia. No obstante casi todo el mundo cae en esa trampa, prueba de la falsedad en que se mueve intelectualmente el país

**Suponer al Frente Popular defensor de la democracia tiene su equivalente en el famoso homenaje al “héroe de Paracuellos” como adalid de la democracia decidida en la transición.

**El homenaje al “héroe de Paracuellos” fue la conclusión lógica de la condena del alzamiento del 36, hecha por un Parlamento de delincuentes, bajo gobierno del PP.

**La profanación de la tumba de Franco por un nuevo frente popular dirigido por un estafador, no podría haberse realizado sin la complicidad de un PP que declara criminales a sus padres y abuelos

**Sin la complicidad del PP, los separatistas vascos y catalanes no habrían llegado a la actual situación de golpe de estado permanente.

**Quizá el fallo decisivo en la transición consistió en el olvido deliberado del pasado por unos y su falseamiento sistemático por otros, que permitió identificar democracia con antifranquismo. De ahí provienen las mayores amenazas.

**Sumidos en los chismorreos políticos del momento, son muy pocos los que entienden que recuperar la historia es una tarea absolutamente urgente para regenerar la democracia y la unidad nacional.

**Entender qué fue el Frente Popular de los años 30 es el primer paso para la necesaria clarificación de la política actual. Solo a partir de ahí es posible entender la gran etapa histórica del franquismo.

El majara de Isidoro de Sevilla
Pedro de Tena Libertad Digital 3 Febrero 2020

De todos es conocido lo majareta que estaba Isidoro de Sevilla (nacido tal vez en 556 en Cartagena o de tal origen familiar y muerto en Sevilla en 636). Su hermano Leandro era otro majareta seguramente. Pero Isidoro le ganaba en necedad y torpeza. ¿Cómo si no se hubiera atrevido a escribir una alabanza de España, De laude Spaniae, en plena época visigoda? Es un razonamiento sencillo, de esos que incluye Ricardo García Damborenea, sí, ese García Damborenea, uno de los socialistas que se enfrentaron crudamente a ETA en el País Vasco, en su libro Uso de la Razón, un precioso y trabajado texto que muy pocos conocen y donde puede contemplarse el deterioro de la razón y su reemplazo por la gilipollez.

Perdonen, pero llamar estupidez a lo que hoy se extiende como un neuronavirus puede elevarla de categoría. No es superstición, no es sinsentido, no es absurdo, no es tontería, no es arbitrariedad. Es poco de todo eso, pero lo que más se parece a lo que describo es la palabra gilipollez, si quieren el nihilismo de los imbéciles, el capricho de los ignorantes, el antojo de los idiotas para los que nada vale algo o, en cualquier caso, todo vale lo mismo. La verdad, la mentira, el error, la calumnia, el robo, el asesinato, la extorsión, el respeto, el civismo… todo vale una higa. Lo único que importa es mandar, hacer creer, simular y sacar rentabilidad material o espiritual (política incluso, naturalmente) a cualquier frase o grupo de frases usadas como balas eficaces contra los adversarios.

No me resisto a mencionar que, en su dedicatoria, Damborenea hizo figurar lo que sigue: "A Javier, Unai, Ainhoa, Juliette y Alejandro, que han atravesado en España el Bachillerato y la Universidad sin oír hablar de estas cosas". A lo largo de las páginas de su tratado, se habla mucho de las generalizaciones y las deducciones. Yo mismo estoy generalizando ahora sobre la gilipollez. Uno de los motivos de la generalización, dice el vasco, es "descalificar a un adversario, para sacar verdad de una mentira o, simplemente, para provocar al contrincante y forzarlo a tomar la palabra en un debate que no desea". Exactamente.

Creo con Jaime Mayor Oreja, que amablemente me ha hecho llegar su discurso sobre la importancia de la lucha cultural en la defensa de una España atacada por un proceso antinacional, por un frente popular que sólo concibe el futuro como exterminio o esclavitud del adversario y por una mentira histórica, que la desarticulación de la gilipollez de la mentira antiespañola es urgente. Por eso me he acordado de Isidoro de Sevilla en clave de ironía contra los facedores de gilipolleces.

Como España no existe y no ha existido nunca –Cataluña, País Vasco y Galicia, sí, naturalmente, cómo no–, o si existe ni se saben las naciones que la componen, si tres u ocho o más, aunque sí se sabe que el patriotismo es una degeneración enfermiza si es patriotismo español pero no lo es si eres patriota bolivariano –cubano, venezolano o boliviano–, o patriota separatista, hay que ver lo majarón que debía de estar este hispano-visigodo del siglo VII, de antes de la invasión islámica (¿fue invasión o los invitamos a entrar?, ya no sé con qué carta quedarme) cuando escribió su Alabanza de España.

Y la cantaba:
Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus playas. No hay en el mundo región mejor situada que tú; ni te tuesta de ardor el sol estivo, ni llega a aterirte el rigor del invierno, sino que, circundada por ambiente templado, eres con blandos céfiros regalada.

Hablaba el gaznápiro Isidoro de las tierras que están entre los Pirineos y la Mauritania y rodeadas por el mar y a las que describe como una unidad, España. Por eso, los que ya han decidido qué es la realidad –la natural, la histórica, la política y todas–, antes de haberla estudiado siquiera, cantarían a coro que Isidoro es un majara. Diga, repita, propague y persiga al disidente. Eso es todo. No hay más razón. ¿Comprenden ahora lo de la gilipollez?

La Administración, botín del PSOE
Editorial ABC 3 Febrero 2020

En un tiempo en que la ejemplaridad pública es más necesaria que nunca, el PSOE ha decidido utilizar la Administración del Estado para pagar la factura de sus pactos con Unidas Podemos, incrementando de forma inaceptable el número de altos cargos y su coste económico. La malversación de fondos no sólo es un delito castigado por el Código Penal; para utilizar abusivamente fondos públicos basta con que su finalidad no sea servir al interés general. Los datos mueven al escándalo. Pedro Sánchez tiene un Gobierno con veintidós ministerios, cuando Mariano Rajoy limitó el suyo, en 2011, a trece. El presidente popular se apoyó en una sola vicepresidencia; Pedro Sánchez tiene cuatro, más un gabinete personal cuyas dimensiones son propias de un «gobierno de cámara». Semejante aumento de carteras ministeriales ha provocado una cadena de nuevos puestos -secretarías de Estado, subsecretarías, secretarías generales técnicas- con su correspondiente dotación presupuestaria. En el capítulo de direcciones generales, los socialistas no han tenido reparo en utilizarlas como moneda de pago a sus socios comunistas, permitiendo que a veintitrés de tales puestos accedan personas que no son funcionarios públicos, extendiendo así una excepción a la regla general, favorable a la profesionalidad de los directores generales.

El suma y sigue de lo que en Ciencia Política se conoce como el «sistema del expolio» pone al PSOE como máximo exponente de la falta de consideración hacia el ciudadano. Mientras los socialistas defienden el incremento de impuestos, al mismo tiempo aumentan el gasto público solo por conveniencia partidista. Han segregado ministerios sin justificación, han creado órganos a la medida de las obsesiones ideológicas de Unidas Podemos y, en coherencia con esta transformación del Gobierno en agencia de colocación, han pasado de 177 asesores en tiempos de Rajoy a 242.

El balance de las primeras semanas de Gobierno demuestra que esta hipertrofia del Ejecutivo de Pedro Sánchez es incompatible con la coordinación que requiere el funcionamiento de sus ministerios. Los cambios de criterio -auténticas improvisaciones- en asuntos cruciales, como el caso Ábalos o la mesa de negociación con el Ejecutivo catalán, y las desavenencias internas reflejan el laberíntico estado en el que se encuentra el gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Mucho asesor y poco consejo. Además, resulta paradójico que, cuando el Estado autonómico ha alcanzado su máxima cota de descentralización, el Estado central se haya dotado del Gobierno más numeroso -de ministerios a direcciones generales, pasando por secretarías de Estado- desde la presidencia de Adolfo Suárez. En esto consiste convertir la función pública en un botín.

El Tribunal Constitucional, dicen, seguirá siendo del PP
Carlos Dávila okdiario 3 Febrero 2020

Según relata un magistrado de este Tribunal, de los que aún tienen mandato para largo, no se entiende que el Partido Popular esté bloqueando la renovación del Constitucional que tendría que haberse hecho efectiva el pasado 6 de noviembre. Su opinión es que un acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Casado para repartirse los cuatro puestos que deben removerse, dejaría al PP con mayoría en la institución. Ahora mismo, lo que se sabe es que cuatro miembros de la casa, el presidente, Juan José González Rivas; la vicepresidenta, Encarnación Roca; Andrés Ollero y Fernando Valdés tendrían que haberse despojado ya de esa toga, pero eso ni parece que vaya a suceder inmediatamente, ni tampoco existen aparentes visos de consenso entre los grandes partidos del país.

En agosto, el actual presidente, ya con mandato aplazado, González Rivas, pidió formalmente al Congreso de los Diputados (a esta Cámara le corresponde el cuarto de sustitución) que diera cuenta de la vigésima renovación que tiene que cumplimentarse necesariamente en el Tribunal. Nadie le hizo el menor caso porque el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, convocó a rebato electoral y no existían condiciones para proceder a la designación de cuatro nuevos magistrados. Y así seguimos.

Parece, sólo parece, sin embargo que puede haber existido ya algún contacto entre el PSOE y el PP para este menester pero, por ahora, cualquier negociación está paralizada, entre otras cosas porque en el partido de Casado se ha producido un relevo en la dirección de Justicia que antes ostentaba el ex ministro Rafael Catalá, y que ahora dirige Enrique López que, por cierto, estuvo durante muy breve tiempo en el propio Constitucional.

Pero lo que afirma el magistrado infrascrito es que un pacto para una nueva composición seguiría dejando al PP en mayoría. Ahora mismo, y tras los últimos cambios que datan de 2017, siete integrantes del TC fueron “cooptados” por el PP y cinco por el PSOE. Si, como adelanta este juez, se cerrara un acuerdo por el que el partido del Gobierno consiguiera dos puestos en el Pleno y otros dos los lograra el PP, esta formación se aseguraría la misma suma que posee ahora: siete, mientras que el PSOE se quedaría igual, en cinco. Pero si los negociadores de Sánchez no transigieran con este reparto y exigieran tres puestos, la ecuación continuaría igualmente siendo favorable al PP: seis contra seis. ¿Por qué favorable? Porque en ese caso la Presidencia de la institución recaería en Santiago Martínez Varas, apoyado en su elección y en su momento por el PP de Mariano Rajoy.

Si la distribución fuera del dos a dos mencionado, el presidente sería, con toda seguridad, el catedrático Pedro García Trevijano, también patrocinado por los populares. Hay que tener en cuenta que, en caso de empate, el presidente del TC tiene la posibilidad de ejercer el llamado “voto de calidad”, un voto que se ha producido en contadas, pero muy importantes ocasiones, por ejemplo en la nacionalización de Rumasa que dejó ‘tocado’ para siempre a Manuel García Pelayo.

Estas son las cuentas a las que se refiere el magistrado, ahora bien: ¿tal y como es la vigente composición del Congreso de los Diputados, PSOE y PP podrían suscribir un acuerdo marginando por un lado a Podemos y los independentistas y por otro a Vox? Podrían intentarlo pero el escándalo que montarían los perjudicados sería monumental.

El Constitucional es en los momentos actuales de la historia de España un fielato en el que se estrellan por lo común las aspiraciones de los secesionistas. Hasta hoy y con la actual estructura del TC, todas -escribo todas- las exigencias de los independentistas, algunos condenados además por sedición, han sido rechazadas por la institución, por lo que los socios de Sánchez, que han logrado mil regalías, van a presionar para colocar a personas afectas a su causa. Esto no propicia precisamente, la cuenta y razón que formula nuestro magistrado, el cual sigue insistiendo, finalmente, en que un bloqueo sostenido sine die del TC es directamente inconstitucional.

"¿Qué hiciste en la guerra, amado Stalin?"
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 3 Febrero 2020

Uno de los mayores tiranos del pasado siglo aún tiene millones de seguidores, algunos de los cuales se sientan en el consejo de ministros de España.

En un debate sobre el aniversario de la caída del Muro Antifascista que separaba la Alemania socialista de la Alemania occidental en el que participé, un dirigente español de Izquierda Unida justificó la existencia de las tiranías comunistas porque eran un contrapeso al "mercado" y al "neoliberalismo".

Estamos en un momento de blanqueo del comunismo, objetivo para el que la formidable máquina de propaganda de la extrema izquierda emplea cualquier recurso. Estos días han recurrido al LXXV aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, por parte del Ejército Rojo en su avance hacia Berlín.

Los tuiteros de la extrema izquierda, encabezados por Pablo Iglesias, clamaron que el III Reich nacional-socialista fue vencido sólo gracias a la URSS y, en consecuencia, si no le agradecemos a Stalin haber derrotado a Hitler somos o ignorantes o fascistas.

Y lo primero que hay que responder es que la URSS se unió a la guerra contra el nazismo tarde, casi dos años después de que empezase, cuando los polacos la estaban librando desde el primer día y los británicos desde el tercero.

El cuarto reparto de Polonia
En la primavera de 1939, en Europa sólo había tres poderes capaces de determinar la guerra o la paz: la URSS soviética, el Reich nacional-socialista y el Imperio británico. Francia estaba subordinada a Londres; Italia y Polonia carecían de fuerza suficiente para inclinar la balanza; y España acaba de salir de una guerra. Stalin optó por firmar un pacto de no agresión con Hitler. Y Stalin sabía que su decisión provocaría la guerra, tal como dijo a sus camaradas (Simón Montefiori, en La corte del zar rojo).

"Naturalmente el juego consiste en ver quién engaña a quién. Ya sé lo que trama Hitler. Cree que es más listo que yo, pero en realidad soy yo quien lo ha engañado. La guerra tardará en afectarnos todavía un poco".

El plan de Stalin consistía en que "los burgueses" se destrozasen entre ellos para luego invadir Europa, como había intentado el Ejército Rojo, pero fue detenido en 1920 a las puertas de Varsovia.

Stalin atacó Polonia por la espalda el 17 de septiembre de 1939 y las tropas soviéticas desfilaron junto a las alemanas en Brest-Litovsk. Luego, absorbió Lituania. Letonia y Estonia y en noviembre atacó Finlandia, motivo por el que la URSS fue expulsada de la Sociedad de Naciones.

Bosque de Katyn, descubrimiento de la masacre
En los meses siguientes, y sobre todo después de la victoria de Alemania sobre Francia, Stalin colaboró con los nazis: suministro de materias primas imprescindibles para el ejército alemán, como el petróleo, y alimentos. Moscú quería ganar tiempo, mientras se preparaba, y por tanto no quería indisponerse con Berlín. Sirva como ejemplo de esta entente la derrota del crucero Komet. En el verano de 1940, un rompehielos soviético abrió paso al barco alemán por el mar Ártico hasta que salió al Pacífico. Allí atacó varios mercantes aliados.

Además, Stalin tuvo tiempo para ordenar, con su firma, el genocidio de Katyn: la matanza de 22.000 oficiales polacos capturados, entre los que había un 8% de judíos. También entregó a los militares, las SS y la Gestapo a miles de polacos huidos y a comunistas alemanes.

La ruptura entre Alemania y la URSS sólo se realizó cuando Hitler invadió a su vecino. Para entonces, ya existía Auschwitz, construido en la zona de Polonia conquistada por Alemania.

La victoria, imposible por separado
Sin el sacrificio de los soviéticos, ¿habría sido posible la victoria de los anglosajones sobre Alemania? Seguramente, no. Pero tampoco la URSS habría podido soportar las ofensivas del Eje y realizar sus contraataques.

El historiador Anthony Beevor me dijo en una entrevista que "el 80% de las bajas alemanas las causó el Ejército Rojo" en el frente oriental, pero la ayuda de Gran Bretaña y, sobre todo, de EEUU, fue imprescindible.

"Sabemos que tanto Stalin como el mariscal Zukov reconocieron que la URSS jamás habría sobrevivido para ganar la guerra sin la ayuda británica y sobre todo de EEUU: acero, comida y en especial 500.000 vehículos militares que transformaron la movilidad del Ejército Rojo. Otro aspecto que los historiadores rusos se niegan a aceptar hoy es que los bombardeos británicos de ciudades alemanas forzaron a la Luftwaffe a trasladar la mayoría de sus escuadrones de combate y artillería antiaérea del frente Oriental a la defensa del Reich. Y esto dio la superioridad aérea a la Unión Soviética".

Uno de los argumentos más usados por los neo-comunistas es el recuerdo de las bajas sufridas por los soviéticos, que en la actualidad se calculan en cerca de 27 millones de seres humanos. Es cierto que los nazis trataron a los eslavos (fuesen polacos o rusos o ucranianos) casi tan mal como a los judíos; en su ideología tenían reservado el papel de esclavos. Millones de ellos murieron de hambre, explotados en las fábricas, las minas o los campos y asesinados en represalias.

Paracaidistas sin paracaídas
Pero a Stalin y su camarilla les corresponde una enorme responsabilidad en esa orgía de sangre. El Gobierno, el Partido y la Stavka (mando soviético) trataron a su propio pueblo con una crueldad que en Alemania los nazis solo aplicaron en los últimos meses de la guerra, cuando ésta ya estaba perdida.

En los primeros días de Barbarroja, Moscú ordenó contra-ataques desesperados, que sólo causaron más muertos y no detuvieron el avance alemán. En cumplimiento de la Orden 227, firmada por Stalin en julio de 1942, llamada '¡Ni un paso atrás!', casi 430.000 militares fueron destinados a batallones de castigo, por delitos como derrotismo, o flojedad en el combate. Los comisarios políticos ametrallaban sin vacilar a los soldados que no ponían suficiente empeño en lanzarse contra los tanques alemanes. Los ataques frontales fueron una táctica constante hasta la batalla de Berlín, aunque costasen más bajas y la Stavka dispusiera de la artillería, los vehículos, el espacio de maniobra y la masa humana necesarios para evitarlos.

Para asegurar el triunfo del cerco de Stalingrado (Operación Urano), Stalin aprobó la revelación de otra operación, llamada Marte, a los alemanes mediante un agente doble. La distracción se consiguió, pero al coste de entre 70.000 y 100.000 muertos en el Ejército Rojo.

Los rojos aplicaron métodos espantosos en el campo de batalla. Cuando la nieve tenía un metro de espesor, lanzaban a los paracaidistas sin paracaídas y daban por aceptables un treinta por ciento de bajas. Colocaban infantes sin protección encima de los plintos de sus blindados para aprovechar las penetraciones. Y el mariscal Zhukov mandaba a sus tropas penetrar en los campos de minas sin detenerse a desminarlos:

Las bajas que sufrimos por minas las consideramos equivalentes a las que habríamos sufrido por ametralladoras y artillería si los alemanes hubieran decidido defender el área con grandes cuerpos de tropas en lugar de minas.

Stalin deportó en condiciones inhumanas a millones de seres humanos, como las poblaciones de alemanes del Volga y los tártaros de Crimea ante las sospechas de colaboración con los invasores.

Mientras en Inglaterra hubo huelgas obreras en las fábricas de armamento en petición de mejores condiciones (descansos y paga), el Kremlin estableció jornadas de 18 horas en las fábricas de armamento y la pena de muerte para el personal para delitos como no cumplir la producción asignada o llegar tarde al puesto.

La maquinaria de represión no se detuvo, porque ésta era la única manera en que los bolcheviques podían mantener su régimen, que sabían odiado por el pueblo. A continuación, unos datos sacados de La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts.

Entre junio y octubre de 1941, en los peores meses de la guerra para la URSS, la NKVD detuvo a unas 26.000 personas y mató a no menos de 10.000. En 1942, los Gulags tenían cuatro millones de presos, algunos de ellos condenados por la pantomima de ser espías de las potencias que, por la vía de los hechos, se habían convertido en aliadas de la URSS. "No menos de 135.000 soldados del Ejército Rojo –el equivalente a 12 divisiones— fueron fusilados por su propio bando, entre ellos muchos que se habían rendido a los alemanes y habían sido recapturados".

Cambio de tiranos
Sí, el Ejército Rojo fue imprescindible en la derrota de Hitler, pero sin Stalin y su marxismo la Segunda Guerra Mundial no habría comenzado cuando y como lo hizo y la victoria no le habría costado tantos millones de muertos a los rusos y demás pueblos sometidos a la URSS.

En Europa Oriental entre 1944 y 1945 se cambió a un tirano por otro. A uno de esos tiranos hoy solo lo defiende un puñado de locos; por el contrario, el otro, debido a la superioridad moral de la izquierda, aún tiene millones de seguidores, algunos de los cuales se sientan en el consejo de ministros del Reino de España.

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Sánchez, el mandado de un delincuente

OKDIARIO 3 Febrero 2020

La prueba de que quien manda en España es el preso por sedición Oriol Junqueras lo demuestra el hecho de que cualquier acuerdo o pacto que alcance Pedro Sánchez con Quim Torra en la reunión que ambos mantendrán el próximo jueves deberá contar con el visto bueno del máximo responsable de ERC. Tras el enfado de Esquerra por el anuncio del Ejecutivo de posponer la mesa de diálogo hasta después de las elecciones catalanas -lo que llevó a los separatistas catalanes a lanzar un ultimátum que obligó a Sánchez a desdecirse en pocas horas- en ERC han decidido vigilar cualquier movimiento del Gobierno. Todo lo que tenga que ver con Cataluña deberá contar con el apoyo expreso de ERC.

En su guerra particular con los ex convergentes ante las elecciones autonómicas, los de Oriol Junqueras saben que no pueden aparentar debilidad ni complacencia alguna con el Gobierno de España, de ahí que su estrategia pase porque se visualice de manera muy clara que quién manda y marca el paso al Ejecutivo son ellos. De ahí que Sánchez sea más rehén que nunca de los golpistas republicanos. Rotos los puentes de diálogo entre las dos formaciones mayoritarias del independentismo, Junqueras sabe que los sectores más radicales del separatismo están escrutando todos los movimientos de ERC para acusarles de traidores. Y ese es un estigma demasiado peligroso como para no extremar el celo en sus conversaciones con Sánchez.

El Gobierno, en estos momentos, es consciente de que el panorama político catalán le obliga, más que nunca, a mimar a ERC, en cuyas manos puso no sólo la investidura, sino el futuro de la legislatura. De lo que decida el preso por sedición Oriol Junqueras dependerá la suerte de Sánchez, que aspira a que en las elecciones catalanas pueda reeditarse el pacto entre socialistas, podemitas e independentistas republicanos. Si así fuera, Sánchez tendría el horizonte más o menos despejado. Por eso, Junqueras se ha convertido en el sustento del jefe del Ejecutivo socialcomunista, un mandado de un delincuente condenado a trece años de cárcel.

Cataluña en su diabólico laberinto
Editorial larazon 3 Febrero 2020

Quim Torra ha dado por finiquitada la legislatura en Cataluña, aunque ha dejado en suspenso la fecha de los comicios a la espera de la aprobación de los Presupuestos y el desarrollo de la mesa bilateral de los gobiernos consentida por Pedro Sánchez en su parte de cesiones a Esquerra. Su resolución condicionará la estrategia de Puigdemont y Torra en torno al calendario electoral.

Todas las opciones parecen abiertas en otro episodio que prueba que el interés y el bienestar de los catalanes están supeditados a los tacticismos separatistas. Pese a todo, la cita con las urnas llegará porque la casa común de los independentistas es hoy una ruina y su matrimonio de conveniencia un rosario de marrullerías y traiciones que ha generado un clima de inquina irrespirable. Ambos pugnarán por la hegemonía en su caladero de votos que es como hacerlo por el poder en Cataluña, un poder que quieren absoluto en un territorio sin orear democráticamente desde hace años.

En estas circunstancias, los partidos se presentan de manera distinta a la de diciembre de 2017, con las secuelas del golpe contra el orden constitucional presentes para lo bueno y lo malo y el giro de 180 grados del Gobierno de Pedro Sánchez, que tiene ahora a ERC como socio preferente. Hoy, desde La Moncloa se ha virado hacia un horizonte en el que la política y el oportunismo aspiran a decolorar el principio de legalidad hasta hacerlo evanescente. A partir de ese instante, todo se hace líquido en un Estado de Derecho y las barreras morales se difuminan para que los socialistas y sus aliados comunistas avalen consultas que fraccionen la soberanía nacional y se altere el Código Penal en beneficio de personas con nombre y apellidos en un ejercicio de fraude de ley incontestable.

Habrá que ver cómo este nuevo marco y sus reglas afectan a la voluntad de los catalanes. En cualquier caso, las principales alternativas para el gobierno serían otro acuerdo entre independentistas o un pacto de ERC con PSC y los comunes, la reedición del tripartito, que es la apuesta de Sánchez y Junqueras. Para el constitucionalismo el objetivo, además de mejorar sus posiciones y capitalizar esa mayoría social de catalanes contrarios a la ruptura de España que se acomoda en la abstención, tiene que pasar por inducir en el electorado la necesidad de que el proyecto supremacista que el independentismo y sus posibles colaboradores representan retroceda.

La encuesta de NC Report para LA RAZÓN refleja hoy un foto altamente preocupante con una reedición de la mayoría absoluta del bloque separatista que incluso ganaría un escaño hasta los 71 entre ERC, JxC y CUP, si bien los republicanos como fuerza más votada de Cataluña (32) por el retroceso de la lista de Puigdemont (-3) del que se benefician los antisistema (+4). Las previsiones no son halagüeñas para el retorno del tripartito a la Generalitat. Sencillamente, PSC, a pesar de una importante subida (+7), ERC y los Comunes, que también crecen (+2) se quedan en 66, a dos de la mayoría suficiente. El voto constitucionalista evoluciona de manera insatisfactoria marcado por el batacazo de Cs (-22), que pasa de primera a cuarta fuerza política, y que no alivia ni la subida del PP (+8) ni la entrada de Vox (+4). El bloque, socialistas incluidos, se deja tres diputados en un contexto de incremento de la abstención, lo que apremia todavía más a un reagrupamiento de fuerzas en fórmulas como Cataluña Suma.

Con esta aritmética, la satisfacción no sobra: Sánchez, frustrado y sin tripartito y más vulnerable en el Principado; Junqueras, encadenado a Puigdemont pese a la victoria; Cs, roto; el constitucionalismo, que no remonta; incluso el separatismo, que, pese a ganar un escaño, pierde más de un punto porcentual de voto y se aleja del ansiado 50%, en concreto, el 46,4%, y sobre todo el interés general. El reparto nos aboca a una continuidad del ciclo político de desafío a la legalidad y de confrontación, pero con el agravante de una coalición en La Moncloa proclive a descoser el Estado y desactivar su enorme capacidad de defensa. Hay razones para estar más que alarmados.

Y ahora, un guiño a Bildu
Editorial El Mundo 3 Febrero 2020

Después de someterse sin disimulos al ritmo que le marcan los independentistas catalanes, Pedro Sánchez se dispone a ceder ante los vascos para seguir sumando apoyos a sus primeros Presupuestos, el objetivo inmediato del Gobierno. Según ha podido saber este periódico, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska -que está sometiendo a su departamento a una purga para controlar más directamente aspectos como la política penitenciaria-, ha decidido dar otro paso en la nueva política del Ejecutivo sobre los presos de ETA. Desde hace meses, bien por la vía de los acercamientos, bien por la de la concesión de terceros grados, el Gobierno ha aflojado la dinámica carcelaria sobre los etarras.

Para acelerar esta última e incentivar que las direcciones de las prisiones aumenten el número de beneficios penitenciarios a estos presos, el Gobierno ha decidido que los directivos de las cárceles reciban un trato especial en el reparto de la productividad -un concepto económico-, en función del número de terceros grados otorgados. Se trataría de encubrir, bajo la apariencia de criterios técnicos, decisiones que son políticas.

A nadie se le escapa que estamos ante un guiño a Bildu, tanto para pagar su abstención en la investidura de Pedro Sánchez como para procurarse su apoyo futuro. Y se hace en el marco de la reivindicación del PNV de las competencias sobre prisiones, que ya tiene la Generalitat y que tan arbitrariamente está utilizando con los presos del procés. Así, mientras llega la transferencia, el Gobierno manda un mensaje al independentismo vasco como prueba de que está dispuesto a cruzar las líneas rojas.

La alianza útil
Luis Herrero Libertad Digital 3 Febrero 2020

Inés Arrimadas hereda un partido en estado de shock. No recuerdo un solo caso, en la historia política española, en que unas siglas hayan pasado directamente de la antesala del cielo (eran primeros en las encuestas de 2018) al infierno de la irrelevancia. Ni siquiera UCD vale como precedente. El partido de la transición ganó dos elecciones consecutivas y cumplió un papel imprescindible durante su existencia. El desgaste del poder, y sobre todo la consecución del objetivo que justificaba su razón de ser, lo borró del mapa tras un descalabro electoral morrocotudo que recuerda en parte el sufrido por Ciudadanos el pasado 10 de noviembre. Pero el partido de Rivera no venía de calentar los asientos del banco azul y, desde luego, no había alcanzado el objetivo que se había marcado.

En Cataluña, su lugar natal, nunca tuvo vocación de bisagra. El PSC se había escorado hacia el nacionalismo y el PP se mostraba incapaz de cubrir ese hueco que dejaba huérfanos a los votantes constitucionalistas. Ciudadanos acertó a llenar ese vacío. En pocos años se convirtió en el antagonista hegemónico del independentismo. En el resto de España, en cambio, donde el debate político no gira en torno a la cuestión territorial, el papel de Ciudadanos era distinto. Le votaban los socialistas cabreados con la deriva zapateril o sanchista y los peperos que estaban hasta el gorro de la inacción de Rajoy, pero sobre todo fue capaz de conectar con ese millón de españoles que fluctúa entre los bloques ideológicos y que inclina las balanzas electorales hacia un lado u otro en función de las circunstancias de cada momento.

Primero el CDS y luego UPyD nacieron con vocación de hurtarle a la vieja CIU y al sempiterno PNV el papel de complemento de las las mayorías de gobierno. Ciudadanos siguió su estela y se benefició del deterioro de las marcas del PSOE y del PP. Como en un momento dado ese proceso de deterioro se aceleró sobremanera, el crecimiento de Ciudadanos se hizo meteórico y Rivera perdió el oremus. Olvidó que su papel era el de complementar y lo cambió por el de sustituir. Durante el entreacto de las elecciones de abril y noviembre se desentendió de la gobernabilidad del país, dando por hecho que el PSOE acabaría pactando con Podemos, y se apostó entre las sombras con el único objetivo de arrebatarle a Casado la primogenitura de la Oposición durante el ejercicio parlamentario de la legislatura.

El electorado entendió que si Ciudadanos no servía como complemento de las mayorías insuficientes no servía para nada y decidió prescindir de él como se prescinde de un trasto inútil. Ahora, la tarea de Arrimadas consiste precisamente en devolverle a las siglas de su partido el valor de utilidad complementaria que Rivera dilapidó por una simple cuestión de ambición personal. ¿Pero cómo puede ser útil un partido que ha devenido en irrelevante? La respuesta es clara: ayudando a optimizar los resultados electorales. Dado que ex post no tendrá suficiente entidad para componer mayorías, no tiene más remedio que actuar ex ante, contribuyendo a que las fuerzas afines consigan los mejores resultados electorales posibles. Por eso es buena noticia que se haya puesto en marcha la convergencia con el PP.

No se trata de diluir la identidad propia de Ciudadanos en las siglas del principal partido de la derecha, sino de ayudar a fortalecer un dique de contención que evite que la alianza suscrita por el Gobierno social-comunista y ERC acabe con el Régimen del 78. Las tres elecciones que nos depara el calendario inmediato —Cataluña, Galicia y País Vasco— son los escenarios donde ha de ensayarse el experimento. Sería un error que en los tres se utilizaran fórmulas idénticas. En Galicia, por ejemplo, donde las siglas del PP tienen tirón suficiente, diluir la marca electoral en favor de otra acuñación del tipo Galicia Suma no tendría ningún sentido. Basta con que Ciudadanos no se presente, a cambio de incluir en las listas del Feijoo a algunos de sus candidatos, para que el bloque de la derecha afiance la mayoría que le predicen la encuestas.

En Cataluña, en cambio, sucede al contrario. Ciudadanos anaranjó el cinturón rojo de Barcelona y gracias e eso ganó las elecciones. Ahora está en horas bajas, pero su penetración en los feudos tradicionales del PSC sigue siendo un activo que perdería eficacia si acudiera a las urnas con una marca que pudiera interpretarse como una operación de blanqueo del PP. En el único sitio donde tiene sentido el cambio identitario es en el País Vasco. Allí, ninguna de las dos marcas tienen, por sí mismas, fuerza suficiente para ejercer un papel catalizador. Casi al contrario. Son siglas refractarias. Camuflarlas tras el rótulo de Euskadi Suma —o como quiera que deba llamarse la plataforma electoral de nuevo cuño— serviría para lavarles la cara. A elecciones distintas, fórmulas distintas. La optimización no es un modelo de fabricación en serie.

Director de En Casa de Herrero y Cowboys de Medianoche y tertuliano de Es la Mañana de Federico y Fútbol es Radio.

Ciudadanos (Cs) Euskadi denuncia la “purga” de los docentes que no saben euskera
LA GACETA.eu 3 Febrero 2020

Ciudadanos (Cs) Euskadi ha denunciado mediante un comunicado la “purga” de los docentes que no saben euskera.

Los liberales vascos han mostrado su apoyo a los docentes castellanohablantes y han manifestado que “resulta aberrante y discriminatorio que docentes con 60 años y más de 20 años en la enseñanza pública no tengan una estabilidad laboral y se les envíe al paro tras toda una vida entregada a la docencia”. Y arremete contra Gobierno Vasco y sus apoyos, “todo ello por no saber euskera”. La realidad es que “la demanda del alumnado es en su mayoría la matrícula en castellano, concretamente un 60% de los ciclos de FP, según datos del propio Gobierno Vasco” han explicado.

“Anteponer el conocimiento del euskera a cualquier conocimiento técnico o experiencia previa merma la calidad de la enseñanza y supone crear una barrera idiomática artificial para así purgar y discriminar a los castellanohablantes”, han incidido desde la formación política liberal.

En un orden de cosas similar han querido mostrar su apoyo a la candidata de Podemos Euskadi, Rosa Martínez, tras los ataques recibidos por la Izquierda Abertzale al no ser vasca o no saber euskera.

Para Ciudadanos “ese etnicismo rancio es propio de mediocres que no tiene proyecto y tienen que tapar su medianía con ataques segregacionistas a la vez que necesitan servirse del euskera para excluir y eliminar competencia”.

Cs sin embargo ha recordado a la formación de Podemos Euskadi que este tipo de ataques sufridos por Rosa Martínez son consecuencia de sus “propias políticas y su clasismo”, y producto de las propias políticas lingüísticas que Podemos apoya y defiende. “Podemos lleva años manteniendo en Euskadi, y en aquellas CCAA con lenguas cooficiales, unas políticas lingüísticas que discriminan a una parte importante de la sociedad”. Apoyan el decreto lingüístico, aprobado recientemente, por el que los ayuntamientos vascos puedan dirigirse únicamente en euskera a sus ciudadanos o votan en contra de la propuesta de Cs en el Congreso, sobre la no obligatoriedad del conocimiento de la lengua cooficial para optar a trabajar en la administración pública.

En Cs opinan que “es puro cinismo” que aquello que Podemos exige a los trabajadores vascos, crean que no es aplicable a ellos mismos. Por ello en Ciudadanos han pedido “una reflexión a Podemos ahora que su candidata está en la picota”, han concluido desde Cs.
 


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