AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 5  Febrero  2020

El campo paga en empleo el precio de la demagogia
Editorial El Mundo 5 Febrero 2020

No cabe ya engañarse ante la tendencia destructiva que muestra mes a mes el comportamiento del empleo en el mercado laboral español. La desaceleración viene más fuerte de lo que se pensaba. Y solo realizando el diagnóstico correcto se puede diseñar una política económica capaz de prevenir los peores efectos de una crisis. Es cierto que enero es un mes tradicionalmente malo para el empleo, pero también lo es que este enero arroja el peor dato de paro desde 2014 y el peor dato de afiliaciones a la Seguridad Social desde 2013. En este contexto, es una enorme irresponsabilidad amagar con la derogación de la reforma laboral.

Los 244.000 empleos destruidos en enero representan más de la mitad de todos los puestos de trabajo creados en 2019. La tendencia no puede ser más preocupante. La agricultura, que vive días de protestas por el incremento de sus costes laborales -singularmente por el alza del salario mínimo, detonante de las movilizaciones- y la imposibilidad de repercutirlo subiendo a la vez los precios, fue el sector en que más aumentó el paro en enero en términos relativos: un 6%. Atribuir, como ha hecho el Gobierno, a un mal año de la aceituna la causa de que el campo haya destruido 15 veces más empleo de lo normal en un mes de enero corriente es tratar de engañar a los ciudadanos. Como lo es desviar la atención sobre las empresas de distribución, como si fueran las culpables y merecieran nuevas muestras de intervencionismo. Semejante estrategia entraña un grosero populismo y solo serviría para trasladar los despidos a los trabajadores de esas empresas.

No se puede negar el impacto de la subida del SMI sobre el empleo y la economía sumergida. Lo avisó en su día el Banco de España, entre otros. El Gobierno buscó en el anuncio del acuerdo para la subida del SMI su primer golpe de efecto, desoyendo las advertencias sobre su influjo en el mercado laboral. Hoy, con los agricultores ocupando las calles -después de haber sido insultados por el líder de UGT, Pepe Álvarez, alineado con las tesis de Podemos-, Moncloa empieza a darse cuenta de que no se puede gobernar a golpe de demagogia. Por esa razón, y tras elevar el presidente de Extremadura la voz de alarma, el ministro Luis Planas -que ha reconocido que el alza del SMI "es una parte del problema"- ha salido a tratar de calmar al mundo del campo, con el que anuncia reuniones para adoptar medidas que puedan paliar su situación. El orden de los factores debería haber sido al revés: escuchar primero antes de adoptar medidas perjudiciales para el empleo agrario. Es lo que ocurre cuando el efectismo cortoplacista desplaza la búsqueda de soluciones a un problema complejo.

El paro se dispara y el Gobierno recurre al argumentario chavista
EDITORIAL Libertad Digital 5 Febrero 2020

Los datos de afiliación y empleo de enero, más que a confirmar, vienen a hacer más acusada la preocupante tendencia del último año. Y es el que el mes pasado el paro subió en más de 90.000 personas, el mayor incremento desde 2014, y la afiliación a la Seguridad Social registró sus peores cifras de enero desde 2013, con casi un cuarto de millón de cotizantes menos de media. Especialmente inquietante ha sido el hundimiento en el sector agrario, donde el número medio de afiliados bajó en 15.217 personas, lo que multiplica por 15 la media de los últimos años.

Ni que decir tiene que el Gobierno socialcomunista no se da por aludido por este desastre, del que culpa a la situación económica internacional, al clima y a los supermercados, a los que responsabiliza de los bajos precios que perciben los agricultores.

Lo cierto es que, tal y como el presidente de Asaja Extremadura, Angel García, advirtió ya en abril de 2019 al presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, la subida del 22% del salario mínimo interprofesional ha sido letal para la agricultura. Es más: el propio Vara vinculó la semana pasada el incremento del paro en su comunidad a la irresponsable y miope subida del SMI, que el Gobierno de su correligionario Pedro Sánchez ha decidido elevar hasta los 950 euros.

A eso habría que sumar los perniciosos efectos que ya han causado sobre el empleo la proyectada derogación de la reforma laboral y la anunciada política de mayor gasto público, mayor presión fiscal y mayor endeudamiento del tándem Sánchez-Iglesias.

El Gobierno socialcomunista, en la misma senda que el régimen bolivariano de Chávez y Maduro, no vincula el incremento del paro con ninguna de sus nefastas políticas económicas sino que carga contra las cadenas de supermercados, a las que, en esta escalada de demagogia, pretende amedrentar como si esto fuera la Venezuela del "¡Exprópiese!".

Por lo pronto, el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha anunciado una reunión con las empresas de gran distribución para abordar la disparidad entre el precio del producto agrario en origen y el precio de venta al público, disparidad que el sector podemita del Gobierno pretende atajar imponiendo a los supermercados precios mínimos en la adquisición de esos productos a los agricultores. Esa lógica disparidad, sin embargo, se debe a los costes de tratamiento, embalaje, almacenaje y, sobre todo, transporte, que nuestros demagogos gobernantes parecen ignorar. Por otra parte, si esa disparidad obedeciera a una posición semejante al monopolio de los supermercados, tal y como socialistas y comunistas tratan de vender, la solución radicaría en liberalizar y hacer más competitivo el sector de la distribución, en ningún caso en imponerle unos precios mínimos que o bien dinamitarían la comercialización o bien encarecerían la cesta de la compra.

No es encareciendo coactivamente la contratación mediante salarios mínimos, y la cesta de la compra mediante el pago de precios mínimos a los agricultores, como el Gobierno va a atajar el problema del paro. Ni en el campo ni en ningún otro ámbito productivo.

El Gobierno dirigirá al PSOE y a Podemos
Carlos Gorostiza. vozpopuli  5 Febrero 2020

“Paso firme, espalda recta y mirada al frente. Que no se note que no tenemos ni idea de a dónde vamos”. Así rezaba la pizarra de un bar de Vitoria hace días (con alguna palabra más que añadía rotundidad al aserto). Cuando no hay horizonte y todo consiste en ir avanzando táctica a táctica, siempre cambiante según el día o la actualidad, es lógico que a quienes no están en la pomada cotidiana les cueste no ya entender, sino incluso ayudar. Les faltan instrucciones y sin ellas ese paso firme que recomienda tan sarcástico eslogan se hace imposible.

Las decisiones, y también las circunstancias del Gobierno recién iniciado han ido tan rápidas y con tantos cambios sobrevenidos que los dirigentes de los propios partidos que lo sustentan no han podido saber lo que en cada momento habían de decir. Como convidados de piedra, los líderes internos han tenido que asistir callados a la designación de nueva fiscal general del Estado, al posible cambio en la tipificación del delito de sedición, a la propuesta de cambio de las funciones del Senado en cuanto al techo de gasto y a la decisión primero y rectificación después sobre la mesa de diálogo del Gobierno de España con el de Cataluña, pasando por el episodio casi de scape room de Delcy Rodríguez y el ministro Ábalos.

Así que había que poner orden y, como quiera que la nueva política que se impone en todos los sectores, a izquierda y derecha, es de altos liderazgos, brillantes consignas, declaraciones rotundas y nulos sistemas de equilibrio y control político interno, el Gobierno ha decidido hacerse con la dirección efectiva de los partidos que lo sustentan para que estos puedan cumplir el papel que les corresponde como claque bien entrenada e informada adecuadamente en tiempo y forma de cuándo y a qué debe aplaudir.

Así, en la tercera y próxima Asamblea dePodemos, el reglamento obligará a que cualquier discrepancia o simple propuesta distinta sobre dirigentes, estatutos o estrategia política deba ir acompañada de una improbable candidatura completa y alternativa "No podrá haber candidatura sin documentos, ni documentos sin candidatura". Es decir: que si tienes una opinión diferente en algo, o montas un ejército completo o te callas. Tras alcanzar el poder, el partido que se dijo heredero de aquel 15 M asambleario y lleno de círculos se asienta como un círculo único y perfecto con un centro inamovible que es el vicepresidente del Gobierno. A la tercera asamblea queda, por fin, zanjado el tema del liderazgo y lo hace según las viejas normas de toda la vida de cualquier politburó que se precie.

Colocar a los nuevos ministros
La otra parte del Gobierno, la del PSOE, también se ha puesto a la faena y hará cambios en su dirección ejecutiva para integrar en ella al máximo nivel a tres ministros: María Jesús Montero, Carolina Darias, y Salvador Illa. Lo hará aprovechando una figura de “invitados” que un resquicio de los estatutos socialistas permite. Sánchez también recolocará a algunos cargos que fueron elegidos en el 39º Congreso del PSOE para los puestos que ahora ocupaban. Como si se tratase de un Real Decreto Ley hacia el partido, tales cambios quedarán validados a toro pasado sin ninguna duda, y puede que sin una sola palabra, en el próximo Comité Federal socialista.

La nueva política
Son nuevos tiempos, en los que los partidos dejan de ser aquellas tan criticadas jaulas de grillos, con familias, discrepancias, intereses, opiniones y sensibilidades diferentes con las que obligatoriamente debían lidiar sus jefes. Se ha sustituido la siempre compleja ideología por los prácticos argumentarios. Las polémicas entre afiliados con visiones diversas no sirven para ser retuiteadas y, por eso mismo, están de sobra. En la nueva política la democracia burguesa, individualista, participativa, enredadora y siempre polémica ha sido reemplazada por tres pilares simples y efectivos: la imagen personal de los líderes, una identidad feroz contra “el otro” y un relato corporativo elaborado por profesionales de la comunicación.

Es esa visión a corto plazo, pegada a la inmediatez más que a la realidad, la que trae el peligro de despistar a los propios que, sin horizonte hacia el que caminar, necesitan una constante aportación de instrucciones y consignas que les marquen los siguientes pasos. Por eso, guste o no, para que funcione bien engrasado este modelo de política de consumo tiene todo el sentido que el Gobierno se ocupe de poner orden en el espacio desde el que espera recibir apoyo militante cada día, pero del que no espera, ni desea, nada más.

Sánchez también quiere chulear a Bruselas
Miguel Ángel Belloso. vozpopuli  5 Febrero 2020

Después de engañar a su partido, a sus votantes y a sus socios de Gobierno, el presidente se dispone ahora a engañar a la Unión Europea

De todos los miembros de este Gobierno pintoresco e incapacitado para llegar a buen puerto, la que goza de más prestigio es la actual vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Calviño. Como los españoles somos a veces tan acomplejados y pedestres, que esta señora haya sido directora general de Presupuestos en la Comisión Europea es la carta con la que el presidente Pedro Sánchez ha logrado persuadir a todos sus acólitos, e incluso a muchos de sus torpes opositores -digamos la derecha blanda ‘out’ que representa García Margallo, o la derecha blanda pero ‘in’ de ‘Feijóo and company’- de que con Calviño estamos en buenas manos, pues ella se ocupará indefectiblemente de procurar el bienestar del país deteniendo la vocación por la catástrofe de Podemos. Pero nada tiene por qué ser así. De hecho, la señora Calviño aparenta estar cómoda en un Gobierno cuyo vicepresidente segundo es el señor Iglesias, en el que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también es comunista y en el que la ministra de Hacienda, Chiqui Montero, es una choni andaluza acostumbrada a cerrar las cuentas públicas a martillazos.

Haber sido directora general de Presupuestos de la UE es un aval enorme, dado el lumpen que compone el Ejecutivo de la nación, pero es un apunte bastante más modesto de lo que aparenta si se conoce el paño. Hay más de cincuenta directores generales en la Comisión, y lo más sensato que se puede decir del puesto que ha ocupado Calviño es que solo ha sido una buena contable, pues ni siquiera la dirección de Presupuestos tiene responsabilidad sobre la política fiscal de los Estados de la Unión. También se podría esperar que estuviera educada en la ortodoxia, pero los hechos lo refutan, y más bien revelan que se esmera a la menor oportunidad en demostrar lo contrario.

Para sostener la afirmación aportaré una prueba consistente. El pasado domingo, el diario La Vanguardia publicó una entrevista con la señora Calviño cuyo titular fue: “El Pacto de Estabilidad no se corresponde con la realidad de España”, sugiriendo que habría que modificarlo para acomodarlo a nuestros intereses, es decir, a nuestras debilidades manifiestas. “Sí sirve -insistió- para otros países más estables, pero no para nosotros”, aclarando con una inocencia y una sinceridad elocuentes que somos unos desequilibrados muy poco de fiar.

Hace tiempo que no leía una afirmación tan grave viniendo de una persona formada, normalmente constituida y con responsabilidades tan importantes en el gobierno de la nación. Ni Iglesias lo habría hecho peor. Las reglas de la UE, y por tanto del Pacto de Estabilidad, están hechas para el conjunto. Todos estamos obligados a cumplirlas porque en su momento aceptamos que combatir el endeudamiento público era una condición inexorable para promover el mayor crecimiento posible. Aunque tal clase de disquisición les pueda parecer esotérica, lo que la señora Calviño está más que insinuando es que la situación de la economía española se está debilitando por momentos. No ya es que estemos creciendo a un ritmo del 2%, más de un punto por debajo de hace un año y a la menor velocidad constatada desde 2014, sino que el déficit públicoestá absolutamente disparado y no tiene visos de corregirse sino de aumentar a corto y medio plazo.

El Banco de España prevé que el año pasado el desequilibrio presupuestario habrá acabado en torno al 2,5% del PIB, al mismo nivel que en 2018, y todo apunta a que en 2020, dados los nuevos compromisos de gasto como la revalorización de las pensiones, la subida del sueldo de los funcionarios y otras canonjías y ocurrencias, el déficit pueda volver a sobrepasar el 3% del PIB, que es la línea roja impuesta por Bruselas para todos los países de la Unión, y que hemos incumplido sistemáticamente durante demasiado tiempo salvo en 2018.

Lo que nos propone la señora Calviño para afrontar el incumplimiento flagrante del Pacto de Estabilidad, que era su mandato principal como ministra de Economía y guardiana de las esencias, es “una negociación y un diálogo permanente con la Comisión Europea” a fin de obtener una suerte de plácet, o sea, una patada hacia adelante. Y puede que Bruselas se avenga a insuflarnos árnica, pues el momento por el que atraviesa la Unión, después del Brexit, y con problemas acuciantes, aunque de un tono menor, en Francia o en Italia, augura que quizá haya manga ancha indiscriminadamente. Pero esta suerte de liberalidad, si finalmente se produce, no absolverá nuestro pecado capital.

Para una economía que se está desacelerando, que crece ahora a un ritmo del 2%, volver a la tesitura de sobrepasar el 3% de déficit es una salvajada, es una vergüenza, es un caso dramático de suciedad de nuestras cuentas públicas, más cuando se produce en una coyuntura de tipos de interés negativos que nos permiten ahorrar dinero en la financiación de la deuda, pero que, en el momento que suban, y puede que la circunstancia no sea lejana, van a representar una condena casi letal.

Desde que se instaló en La Moncloa, de donde no saldrá ni con agua hirviendo, el presidente Sánchez, acostumbrado a chulear a su propio partido, a sus votantes -a los que engañó prometiéndoles lo contrario de lo que está haciendo- y a su propios socios de Podemos en el Gobierno, ahora se plantea el siguiente desafío, que es ni más ni menos que chulear a la Unión Europea, a la Comisión de Bruselas, renegociando el Pacto de Estabilidad del que abjura gravemente la señora Calviño, la de las esencias, la de las garantías, la guardiana de la ortodoxia.

Por fortuna, yo jamás deposité en ella demasiada confianza después de sus confesiones gratuitas y absurdas que adornan a todas las mujeres que nos dirigen de que son feministas, ecologistas y demás gaitas. Al fin y al cabo, la señora Calviño es hija de su padre José María, el primer presidente de la televisión pública del PSOE nombrado en los ochenta por el entonces vicepresidente Alfonso Guerra con el objetivo explícito de infundir socialismo en vena entre los españoles. Y la hija se dedica a lo mismo -seguro que Bruselas no ha sido mala escuela- aunque para ello tenga que emborronar las cuentas públicas del país, condenándolo a una deuda pública insostenible; aunque para ello tenga que dar el visto bueno a una subida del salario mínimo inconveniente y nociva; aunque tenga que pasar por un desequilibrio del sistema de pensiones que hace aguas, y aunque para ello tenga que tragar con la retahíla de disparates que se le vaya ocurriendo a la tropa de Podemos en el Gobierno.

Por desgracia, las consecuencias de este cóctel amargo de incompetencia y sectarismo no pasan desapercibidas. Incluso el diario El País, el diario del régimen, no tuvo más remedio que publicar el pasado domingo los pésimos resultados del Barómetro que elabora para él cada cierto tiempo la consultora Deloitte, y que son demoledores -a pesar de que seguramente están previamente cocinados-. La mayoría de las empresas preguntadas opina que la economía está empeorando con claridad. Las expectativas se hunden, bajando en 14 puntos las compañías que esperan incrementar sus plantillas, en 10 puntos las que esperan aumentar su rentabilidad y desplomándose literalmente las proyecciones de inversión. Las empresas tampoco muestran reparo a la hora de valorar un Gobierno “que será muy malo para la economía española” -un 66% de los consultados-. Pero no se extrañen. No es un corolario ni sorprendente ni inesperado, vista la calidad del presidente que lo dirige y de los ministros que lo componen, incluida por supuesto la vicepresidenta Calviño, que se ha revelado como una auténtica apóstata de la fe que algunos todavía piensan que ha bebido en Bruselas.

No lo llamen Sánchez; llámenlo "San-patero"
ESdiario 5 Febrero 2020

Tras año y medio de Sánchez en Moncloa, los estragos de sus decisiones económicas ya son evidentes: una España subsidiada es una España empobrecida y dependiente. Quizá eso es lo que busca.

Pedro Sánchez cerró su primer año completo al frente del Gobierno con el peor dato de paro desde 2013: ya no se crean puestos de trabajo, se destruyen, y el número de cotizantes también se reduce. Otro daño añade más penumbras a un paisaje ya definitivamente gris: el gasto en subsidios se disparó en ese periodo un 9%, hasta llegar a los 20.000 millones de euros.

No es un dato estacional, como intenta alegar el Gobierno, pues hay un mes de enero todos los años y en ninguno como en éste, desde 2013, la magnitud del desempleo había llegado a estos extremos: empieza a ser estructural y atiende, sin duda, a decisiones y mensajes emitidos desde el propio Ejecutivo, primero en solitario del PSOE y ahora en coalición con Podemos.

Alerta roja: el paro con el PSOE de Sánchez se parece ya al de Zapatero

Porque Sánchez ha elevado el SMI, amenazado con anular la reforma laboral, disparado el gasto con los demagógicos "viernes sociales", aumentado la deuda con subidas de subsidios y pensiones y, en general, adoptado decisiones meramente electorales en un contexto global de recesión económica que a España siempre le pasa más factura.

Porque nuestro déficit es elevado, la capacidad de exportación menor, el tamaño de las empresas pequeño y la exposición a los problemas internacionales mayor. Con ese panorama, disparar el gasto como ha hecho Sánchez y criminalizar al empresariado como responsable de los evidentes bajos salarios de España es una temeridad con efectos perversos.

A Sánchez se le pone ya cara de Zapatero, y a España de recesión y desastre inducido por un Gobierno demagógico

La memoria de los estragos de Zapatero, en este mismo ámbito, es bien reciente y a nadie se la ha olvidado aún: con mensajes similares a los de Sánchez, provocó los efectos contrarios a los que decían perseguir, haciendo con ello la peor de las políticas sociales posibles.

¿Como Andalucía?
Porque el bienestar de la ciudadanía no se retrata por la variedad del catálogo de subsidios existente en un país; sino por la autonomía individual derivada de la buena salud económica propia. Lo que vuelve a pasar en España, de momento sin la virulencia de la era Zapatero pero con le mismo aspecto, es lo que ya sucedió en Andalucía durante décadas.

Esto es, una Comunidad subsidiada, que es la manera con la que los Gobiernos incompetentes y sectarios intentar garantizarse la lealtad del ciudadano, haciéndole creer que las dádivas dependen de la perpetuación de un partido determinado. Si no es eso lo que busca Pedro San-patero.

No es la aceituna, es el Gobierno
No sólo el campo español ha traído sorpresas negativas al mercado laboral: los datos del desempleo del último enero son muy malos y confirman la grave desaceleración de la economía»
Editorial larazon 5 Febrero 2020

El secretario de Estado para la Seguridad Social, Israel Arroyo, calificó ayer de «sorpresa negativa» el mal comportamiento laboral del sector agrario registrado el pasado enero, con lo que cabe colegir que el señor Arroyo debía ser el único español sordo al clamor de los agricultores y ciego ante las señales de debacle de la última Encuesta de Población Activa (EPA). Porque la realidad, tozuda, es que la subida del SMI, decidida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sin acuerdo previo con los agentes sociales, ha supuesto el último clavo en el ataúd del sector primario español, que ya venía machacado por los bajos precios en origen y el incremento de los costes de producción.

Ahora, como una orquesta bien afinada, todos los portavoces gubernamentales difunden la especie de que la pérdida de esos 15.000 puestos de trabajo agrarios, el peor dato desde 2013, hay que atribuirla a una mala campaña de la aceituna, lo que no explica, sin embargo, el similar incremento del desempleo en el resto de la explotaciones agrícolas. Es más, antes de la campaña olivarera, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, denunciaba el mal efecto de la subida del SMI y, aunque las servidumbres de la militancia le hicieran desistir, exigía una entrevista con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para tratar de encauzar lo que se preveía como un problema creciente, cuya solución no parece estar en las medidas que propone el Gobierno de intervenir la cadena de distribución, con nuevas regulaciones, trasladando los sobrecostes al bolsillo del consumidor, sino en la contención de la fiscalidad sobre los medios de producción, incluidas, por supuesto, las cargas sobre la creación de empleo.

A este respecto, no sólo el campo español ha traído sorpresas negativas al mercado laboral. Los datos del último enero son muy malos –por más que sea un mes en el que tradicionalmente se reduce la actividad económica, especialmente en comercio y hostelería–, con una caída de 244.000 afiliados a la Seguridad Social, la mayor desde 2013, y con un incremento del número de parados cifrado en 90.000 personas, el más elevado desde 2014. Por otro lado, en términos interanuales, las cifras confirman la desaceleración de la economía española y el frenazo del mercado de trabajo. Si hasta el año pasado la afiliación a la Seguridad Social crecía al 3 por ciento, ahora lo hace sólo al 1,8 por ciento, como si la inercia generada en la recuperación se estuviera agotando.

No parece que esta percepción de la realidad sea compartida por el nuevo Gobierno de coalición, que, a tenor de la intervención de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras la reunión del Consejo de Ministros, sigue empeñado en mantener una política de expansión del gasto público que ya no puede sostenerse sólo en la ampliación del déficit, sino en una mayor presión fiscal sobre el sector empresarial, que es el que, de verdad, genera los ingresos. No cabe duda que un SMI más alto, que llegue al final de la legislatura al 60 por ciento del salario medio, supone mayores ingresos por cotizaciones para la Seguridad Social –se calcula que la última subida hasta 950 euros incrementará los ingresos en unos 158 millones de euros–, pero, y es mucho decir, siempre que se mantengan los niveles de creación de empleo, algo que no está ocurriendo.

De ahí que la preocupación cunda tanto entre el sector de las empresas como entre los autónomos ante los proyectos gubernamentales de liquidación de la reforma laboral, en lo inmediato, y la inclusión en los próximos Presupuestos Generales de medidas impositivas que supondrán mayores cargas fiscales para el empleo, además de encarecer medios de producción como el transporte o la energía. En definitiva, todo lo que desaconseja el sentido común.

Gobierno socialcomunista y desplome del mercado de trabajo
OKDIARIO 5 Febrero 2020

Siendo pésimo el dato de paro de enero -90.248 desempleados más- y de afiliación a la Seguridad Social -se perdieron 244.044 cotizantes, la peor cifra desde 2013- lo más irritante es la reacción de Podemos, ahora al frente del Ministerio de Trabajo. No sólo es la actitud sectaria de la izquierda radical, sino su dogmatismo ideológico, incapaz de interpretar el mensaje que transmiten los datos y las cifras: el mercado laboral ha reaccionado negativamente al anuncio de la derogación de la reforma laboral y de la subida del salario mínimo interprofesional. Si a esto le añadimos el hecho de que enero es tradicionalmente un mal mes por el fin de los contratos navideños, la situación es grave con tendencia al estado crítico.

El portavoz de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, cree que lo que hay que hacer es derogar con urgencia la reforma del PP. Echenique es un indocumentado en materia laboral que es partidario de avanzar en dirección contraria a lo que recomiendan los expertos. Podemos apuesta por poner más trabas a las empresas y elevar cotizaciones e impuestos, que es justo lo que está provocando el deterioro del mercado de trabajo.

Con una economía en franca desaceleración, reformar el mercado de trabajo, elevar las cotizaciones que pagan los empresarios e incrementar los impuestos es prender la mecha. Si el Gobierno socialcomunista aplica la receta de Echenique, el paro volverá a los peores niveles de hace 7 años de manera inexorable y miles de empresas tendrán que cerrar o aplicar fuertes medidas de ajuste. Que al frente del ministerio de Trabajo, en estas circunstancias, se haya colocado a una ministra comunista como Yolanda Díaz no invita al optimismo, sino todo lo contrario. Basta con recordar la receta del nuevo director general de Inspección de Trabajo, Héctor Illueca, para acabar con el paro: que el Estado contrate a todos los desempleados. Es para echarse las manos a la cabeza. Si con estos bueyes hay que arar, que Dios nos coja confesados.

Socialismo y aceitunas culpables
Juan Ángel Soto okdiario 5 Febrero 2020

Como ya se ha encargado de asegurar el Gobierno, enero es uno de los peores meses del año para el mercado laboral español. Y no les falta razón, si bien esta aseveración no consigue maquillar un dato que se desprende irrevocablemente de la estadística que conocemos hoy: el paro creció en 90.248 personas el mes pasado. Esto es, se produjo el mayor aumento desde 2015, cuando lo hizo en 77.000. Es más, en términos relativos, hay que remontarse dos años más, hasta 2013, para encontrar un retroceso mayor que el experimentado este enero, cuando se cifró en el 2,85%.

A esta estadística nacional se le ha de sumar la tesitura en la que parece vivir el sector primario en España, muy especialmente el agrícola, hoy en pie de guerra por el incremento de los costes laborales y la imposibilidad de subir precios. Y hacen bien en elevar su voz en forma de protesta y reivindicación, pues no es casualidad que se trate del sector en el que más creció el paro en enero en términos relativos (un 6%). Es una de las consecuencias no intencionadas, aunque sí advertidas innumerables veces, del aumento del salario mínimo interprofesional, que, de nuevo, perjudica precisamente a aquellos a los que dice querer ayudar. Socialismo en estado puro. También reconocible como marca de la casa la justificación que acaban de dar desde el Gobierno: la mala cosecha de la aceituna tiene la culpa de que el empleo en el campo se haya reducido 15 veces más de lo que acostumbra a hacerlo en enero. Business as usual.

A la luz de estos datos, cualquiera se replantearía los cambios que el Gobierno de coalición quiere aplicar a la reforma laboral de Rajoy; pretendidos retoques que, sin embargo, constituyen prácticamente una enmienda a la totalidad. El deseo de liquidar una ley nociva, en este caso para el mercado de trabajo, siempre resulta loable… pero no es el caso. Más bien al contrario, pues se cumple aquello de que no toda reforma desemboca en algo mejor, como no todo ‘progresismo’ trae consigo un progreso cierto. Y esto dejando de lado la situación de incertidumbre que se abre en el plano jurídico a la vista de las pretensiones que se han planteado desde La Moncloa para con el frágil mercado laboral español, camino de convertirse (de nuevo), en un enfermo crónico.

En definitiva, parece que la maquinaria de destrucción de empleo del socialismo (hoy servido como plato combinado con una ración de comunismo) ha vuelto a ponerse en marcha. Enero se ha saldado con la fulminación de 244.000 puestos de trabajo, más de la mitad de todos los que se crearon en 2019. Sin embargo, frente al precipicio situado a pocos metros, la izquierda se empeña en apretar el acelerador, abogando por reformas mayores (y, en este caso, más dañinas) para la regulación de nuestro mercado laboral. Quizá más adelante el Gobierno ofrezca también una solución al problema que ha generado: prestaciones sociales más elevadas, subsidio y paro. La izquierda suprime trabajo (que equivale a libertad) y da subsidios. Eso también es socialismo, igual que el hachazo fiscal necesario para financiar la fórmula mágica anterior. Padezcamos lo votado.

Juan Ángel Soto es Director de la Fundación Civismo

A la Ejecutiva del PSOE le toca el cuponazo
OKDIARIO 5 Febrero 2020

El 70% de la Ejecutiva del PSOE disfruta de un sueldo público. Es la manera que tiene Pedro Sánchez de retribuir su lealtad: pagarles una nómina a cargo del bolsillo de los españoles. El último en subirse al carro ha sido Francisco Polo, secretario de Emprendimiento, Ciencia e Innovación socialista y nombrado hace unos días Alto Comisionado para la España Nación Emprendedora, tras su paso como secretario de Estado de Agenda Digital en el anterior Ejecutivo de Sánchez. Un puesto ‘a medida’ con una remuneración que se situaría por encima de los 100.000 euros.

Un repaso a los elegidos de Sánchez lleva a una primera conclusión: el núcleo duro de la Ejecutiva ha sido agraciado con el sueldazo del Estado, que somos todos, aunque unos más que otros. La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, es vicepresidenta primera del Senado, y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, secretario del área de Relaciones Institucionales, vicepresidente primero del Congreso. José Luis Ábalos, ministro de Fomento, es secretario de Organización y titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana; la vicepresidenta Carmen Calvo es, además, secretaria de Igualdad del PSOE. Los cambios proyectados por Sánchez, y que serán aprobados en las próximas semanas, incluyen también en la Ejecutiva a María Jesús Montero (Hacienda), Salvador Illa (Sanidad), Carolina Darias (Política Territorial) y José Manuel Rodríguez Uribes (Cultura y Deportes). Las modificaciones del organigrama pretenden reforzar la dirección socialista, una vez ultimado el Gobierno de coalición con Pablo Iglesias. Los ministros cobran 74.858 euros y los vicepresidentes, 79.746 euros.

Siguiendo con la relación, los agraciados con las presidencias de las comisiones del Congreso (un plus de 1.516 euros mensuales a sumar al sueldo base de diputado, de 2.981) son Santos Cerdán -uno de los hombres de máxima confianza del presidente socialista y con un papel clave en el ‘aparato’ de Ferraz; Patxi López, secretario de Política Federal del PSOE; Pilar Cancela, secretaria Políticas Migratorias y PSOE del exterior; Susana Sumelzo, secretaria Política Municipal; Javier Izquierdo Roncero, responsable del Área sociolaboral del partido, y María Luisa Carcedo, secretaria de Sanidad y Consumo socialista.

Las bicocas no se terminan ahí, sino que hay embajadas y otras canonjías altamente retribuidas para los afines al presidente. En definitiva, a la mayoría de la Ejecutiva socialista le pagan la nómina los españoles. Es lo que tiene ser amigo de Pedro Sánchez: que se vive a lo grande bajo el paraguas protector del Estado.

Gobierno socialcomunista
Sánchez coloca al 70 % de su núcleo duro del PSOE en cargos con ‘sueldazos’ de hasta 120.000 € públicos
El presidente se rodea en Ferraz de una cúpula bien situada en cargos públicos, desde ministros a secretarios de Estado o embajadores
Luz Sela. Okdiario 5 Febrero 2020

De embajadores a nuevos secretarios de Estado. Los miembros de la comisión permanente de la Ejecutiva del PSOE, el núcleo duro de dirección del partido, disponen de ‘sueldazos’ públicos gracias a Pedro Sánchez. En ocasiones, a través de cargos de reciente creación, como es el caso de Francisco Polo, secretario de Emprendimiento, Ciencia e Innovación socialista y nombrado hace unos días como Alto Comisionado para la España Nación Emprendedora, tras su paso como secretario de Estado de Agenda Digital. Un puesto ‘a medida’ con una remuneración que se situaría por encima de los 100.000 euros, según la media de anteriores ocasiones.

Los cargos de la Ejecutiva disfrutan de una nómina pública nada desdeñable, bien sea a cargo del Gobierno o de las Cortes. La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, por ejemplo, es vicepresidenta primera del Senado y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, secretario del área de Relaciones Institucionales, vicepresidente primero del Congreso.

Además, en el núcleo socialista hay ministros, como José Luis Ábalos, secretario de Organización y titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, o la vicepresidenta Carmen Calvo, que es además secretaria de Igualdad del PSOE. Los cambios proyectados por Sánchez, y que serán aprobados en las próximas semanas, para reforzar la dirección tras la puesta en marcha del Gobierno de coalición, incluirán también en Ferraz a María Jesús Montero (Hacienda), Salvador Illa (Sanidad), Carolina Darias (Política Territorial) y José Manuel Rodríguez Uribes (Cultura y Deportes). Los ministros cobran 74.858 euros y los vicepresidentes, 79.746 euros.

Presidentes de Comisión
Sánchez ha recompensado, además, a varios miembros de su cúpula con las Presidencias de las Comisiones del Congreso. Cargos que suponen un ‘plus’ de 1.516,76 euros, a sumar al sueldo base de diputado, de 2.981,86 euros. Así, Santos Cerdán –uno de los hombres de máxima confianza del presidente socialista y con un papel clave en el ‘aparato’ de Ferraz– será el presidente de la Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas. Patxi López, secretario de Política Federal del PSOE, ocupará la presidencia de la Constitucional; Pilar Cancela, secretaria de Políticas Migratorias y PSOE del exterior, la de Igualdad; Susana Sumelzo, secretaria de Política Municipal, será presidenta de la Comisión Mixta para la UE; Javier Izquierdo Roncero, responsable del Área sociolaboral del partido, encabezará la Comisión de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y la ex ministra María Luisa Carcedo, secretaria de Sanidad y Consumo socialista, la de Política Territorial y Función Pública.

Asimismo, el responsable de Transición Ecológica de la Economía, Hugo Morán, ha sido confirmado como secretario de Estado de Medio Ambiente. Un cargo con una retribución de 115.585,94 euros anuales, según consta en la página de Transparencia del Gobierno.

Embajadas codiciadas
Otros cargos, como las embajadas, son también tentadores. Así, Juan Andrés Perelló, secretario de Justicia y Nuevos Derechos, fue nombrado embajador delegado permanente de España en la UNESCO en agosto de 2018, apenas dos meses después de que Sánchez llegase a La Moncloa tras ganar la moción de censura.

El socialista recompensó también entonces a quien fue su ‘gurú’ económico, Manuel Escudero, secretario de Política Económica y Empleo del PSOE, con la embajada permanente en la UNESCO, en sustitución del ex ministro de Educación, José Ignacio Wert. El sueldo de ese cargo, según se difundió entonces, asciende a 10.000 euros mensuales, además de los gastos de representación, un piso de 500 metros cuadrados y coche oficial, además de personal a cargo.

Mónica Silvana, responsable del área de Movimientos Sociales y Diversidad, es además eurodiputada desde las elecciones de mayo de 2019. Antes, era diputada en la Asamblea de Madrid y, previamente, concejal en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Cada eurodiputado tiene derecho a un sueldo neto de 6.824,85 euros mensuales y a dietas para gastos generales cuyo importe asciende a 4.513 euros cada mes.

La Ejecutiva se completa, entre otros, con los portavoces en Congreso y Senado, Adriana Lastra y Ander Gil, y en el Parlamento Europeo, Iratxe García, además del secretario general de Juventudes Socialistas y la presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

¿Por qué es tan ingenuo el PP?
Pablo Molina Libertad Digital 5 Febrero 2020

La polémica en torno al llamado 'pin parental' pone de manifiesto, una vez más, la manera decepcionante con que el Partido Popular afronta la batalla de las ideas. Su ambigüedad en la defensa del derecho de los padres a evitar que sus niños sean adoctrinados en la basura que promueven los socios de Sánchez refuerza el discurso de la izquierda. Pero lo peor no es esa cobardía popular heredada de Rajoy, sino la forma en que los populares tratan de ocultar su falta de compromiso político.

Porque la necesidad que tienen millones de padres de controlar las actividades complementarias de los centros educativos es, en gran parte, culpa del PP, que evitó llevar a cabo una reforma a fondo de la enseñanza para garantizar los derechos constitucionales de padres y alumnos. Mucho menos afrontó el saneamiento imprescindible de las estructuras orgánicas del cotarro educativo, okupadas en masa por los talibanes logsianos, que tienen secuestrada la educación pública desde hace décadas, con los resultados conocidos.

Pero es que es todavía peor, porque las legislaciones autonómicas que abren la puerta a que los kolectivos más sectarios de la izquierda campen a sus anchas por los centros públicos se aprobaron, sin excepción, cuando gobernaba el PP. Con mayoría absoluta, ojo, sin que quepa a los populares el pretexto de que tuvieron que transigir con las exigencias de la oposición. Lo hicieron para que la izquierda les perdonara gobernar con el voto de los fachas, una cosa que siempre ha provocado mucho asquito a los dirigentes del PP. Ahí tienen las consecuencias.

Ahora dicen que con ellos en los Gobiernos autonómicos no hay necesidad de pin parental ni existen reclamaciones de los padres en tal sentido. Y es cierto, porque el PP suele gobernar con cierta sensatez. Pero no se dan cuenta de que el problema es que han alfombrado la legislación para que cuando gobierne la izquierda arrase con todo simplemente aplicando a rajatabla las leyes y reglamentos del PP.

Y, claro, ahora llegan los impertinentes de Vox y ponen a los populares frente a su responsabilidad obligándoles, qué barbaridad, a tomar posición. A ver por dónde nos salen.

Crisis de Venezuela: el juego sucio del Gobierno de España
Cristiano Brown okdiario 5 Febrero 2020

El 4 de febrero de 2019 Pedro Sánchez reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Una decisión que nuestro presidente retrasó durante días, confiando en unas elecciones libres que sabe perfectamente que Nicolás Maduro no puede ni podía garantizar. Ese reconocimiento forzado fue una mera estrategia de maquillaje cara a la galería porque la realidad, que subyace por detrás, es que España no cortó lazos con el régimen chavista.

El reconocimiento por parte de España era inevitable pues un nutrido número de países reconocían que los bolivarianos estaban usurpando el poder ejecutivo al enrocarse en el palacio de Miraflores en contra de la propia Constitución venezolana. También cabe recordar algo que para mí es fundamental, como el posicionamiento por parte de la Unión Europea y de Naciones Unidas denunciando el deterioro de la democracia y la vulneración de los Derechos Humanos en Venezuela. Por lo tanto, nos debemos preguntar, ¿por qué ante tanta barbarie nuestro Gobierno sigue de contubernio con los herederos de Hugo Chávez?

El desplante a Juan Guaidó por parte de Pedro Sánchez y el nocturno encuentro entre José Luis Ábalos y Delcy Rodríguez fueron, en una misma semana, dos ejemplos evidentes de que nuestro gobierno no está jugando limpio con la causa del pueblo venezolano. Mientras internacionalmente se busca acorralar a Maduro por el drama que se está viviendo el país caribeño, aquí seguimos buscando una posición neutral que legitima a los opresores al frente del Gobierno venezolano.

Es más, fuentes cercanas a la Moncloa dan a entender que buscan un giro respecto a la política ejercida en relación con Venezuela e intentan justificarlo basándose en que Guaidó no ha logrado aún convocar elecciones para renovar la presidencia de la república. Y yo me pregunto, ¿qué ha hecho España para ayudar al presidente encargado en su cometido? Si ni siquiera Pedro Sánchez lo ha recibido para conocer de primera mano las dificultades que está encontrando.

En esa línea me gustaría profundizar sobre cuál es el papel real de nuestro país en relación con la crisis humanitaria y política que sufre Venezuela.

Por un lado, somos la vergüenza de Europa. Mientras Merkel y Macron tienen claro que el camino pasa por dar la espalda de forma clara y contundente al régimen de Maduro, nosotros con métodos de cuestionada transparencia recibimos a la vicepresidenta de dicho régimen y la atendimos con todo detalle en el aeropuerto de Barajas. Nada más y nada menos, recibida por uno de los hombres de máxima confianza del presidente, secretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español y Ministro del actual Gobierno.

Además, hay que añadir, que nuestro expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, es uno de los principales defensores de que España cambie y suavice su postura respecto al régimen actual de la república bolivariana. ¿Por qué? No lo sabemos con exactitud. Lo único que sabemos de forma exacta es el número de viajes a Venezuela que tiene contabilizado este personaje desde 2015. 38 veces ha cruzado el atlántico y debería explicarnos por qué y para qué. Con tantos viajes, lo que ha quedado patente es que su capacidad mediadora es tan nefasta como su capacidad para sacar a un país de una crisis económica como la que nos azotó en 2008 cuando él estaba en el poder. A no ser que, en vez de ir a mediar, iba a otros menesteres que seguimos desconociendo. Ya estamos tardado en iniciar una recogida de firmas o poner en marcha una estrategia de presión para que este señor explique todos y cada uno de sus viajes en sede parlamentaria.

El papel de España por ahora se reduce única y exclusivamente a acoger al pueblo venezolano con el respeto y cariño que se merecen. Estamos lejos de iniciar una estrategia de presión internacional que fuerce a Nicolás Maduro y a los suyos a salir del Gobierno y a permitir unas elecciones libres con todas las garantías democráticas. La presión diplomática internacional es un camino de éxito si todos actuamos conjuntamente, sin medias tintas y sin titubeos. Nuestro Gobierno tiene que entender que, por mucho que quieran ver el cerco a Maduro como una maniobra capitalista, esto va más allá de lo ideológico, estamos hablando de conceptos básicos de defensa de los Derechos Humanos y la democracia.

Los años previos a la Guerra Civil: 1932. El primer golpe militar contra la Segunda República
Nuria Richart Libertad Digital 5 Febrero 2020

Viajamos al año 1932. Entre los hechos más destacados, los enfrentamientos sindicales con la Guardia Civil o el golpe militar del general Sanjurjo.
El podcast de Historia de Libertad Digital sigue su cuenta atrás analizando los años previos a la Guerra Civil española: 1930-1936. ¿Qué pasó para que España se condenara a una contienda cuyas heridas se niega a cerrar la izquierda?

En esta sexta entrega de Desmemoria Histórica, y cuarto episodio de la serie dedicada a los años previos a la Guerra Civil española, Nuria Richart junto al historiador y escritor Pedro Fernández Barbadilo y el investigador y escritor Miguel Platón recorren 1932.

Un año sangriento que muestra el camino de violencia anarcosindicalista y desgobierno en el que entra España. El 31 de diciembre de 1931 tienen lugar los sucesos de Castilblanco, en Badajoz. En la Casa del Pueblo cuatro guardias civiles son linchados, con palos, piedras o cuchillos y sus cuerpos mutilados. Los hechos conmocionan a la opinión pública. Unos días más tarde, el martes 5 de enero de 1932, en la localidad riojana de Arnedo, se produce otro enfrentamiento entre los vecinos y la Guardia Civil. Mueren 11 personas, entre ellos una madre y su hijo de cuatro años. Estos choques se producen por la falta de trabajo y la situación de precariedad del campo español, problemas económicos muy graves a los que el gobierno de la Segunda República no daba solución.

En agosto de este mismo año se produce el primer golpe militar contra la Segunda República, conocido como la Sanjurjada. Un alzamiento abocado al fracaso desde su inicio. Decía el bando militar:

Queda declarado el estado de guerra en toda la región andaluza, con las consecuencias que dicho estado lleva consigo. Como Capitán General de Andalucía, asumo el mando concentrado en mi autoridad de todos los poderes. Así como Dios me permitió llevar al Ejército español a la Victoria en los campos africanos, ahorrando el derramamiento de sangre moza, confío en que también hoy me será permitido, con mi actitud, llevar la tranquilidad a muchos hogares humildes, y la paz a todos los Espíritus.
¡Viva España Única e inmortal!

Además Fernández Barbadillo y Platón recuperan algunas curiosidades de aquellas sesiones del Congreso de los Diputados, como en la que se condenó a Alfonso XIII por un delito de "lesa majestad".

Desmemoria Histórica es un podcast en defensa propia del pasado contra esa ley de Memoria Histórica que lleva vigente 12 años y que ha tratado de reabrir heridas, reactivar los dos bandos y deslegitimar la Transición española hacia la Democracia, a la que deberíamos apreciar con todos sus defectos, que los tiene. "Quién controla el pasado controla el futuro: quién controla el presente controla el pasado", escribió George Orwell en 1984.

En China el fútbol se aprende en español
El Instituto Cervantes de Pekín y LaLiga han creado el ‘Diccionario de Fútbol’, una obra en español y chino que fusiona cultura y vocabulario
Javier Brizuela 5 ABC 8 Febrero 2020

Los gestos técnicos del fútbol son universales, pero las palabras para referirse a ellos cambian en función del idioma. Mientras en español hablamos de regate, pase o chut a puerta, en chino se dice ‘pán dài’, ‘chuán qiú’ y ‘shè mén’ respectivamente. Son dos lenguas totalmente diferentes para aproximarse al mismo fenómeno. Dos idiomas que ahora están un poco más cerca gracias al deporte rey.

El Instituto Cervantes de Pekín y LaLiga han colaborado para crear el ‘Diccionario de Fútbol’, una manera de expandir en China la ‘Marca España’ a través del idioma y el balompié, dos de los principales agentes vertebradores de la proyección de nuestro país en el exterior.

En la obra, en español y chino, se aúna la cultura española y vocabulario futbolístico: en ella se pueden encontrar contenidos esenciales en los dos idiomas (nombres de estrellas, posiciones en el campo, números de las camisetas, acciones del juego…), información de los clubes de LaLiga Santander (ubicación dentro del territorio nacional, palmarés…) y una guía de frases útiles para un aficionado que quiera viajar a España o China (información práctica para presentarse, comer, moverse en transporte público, ir a un hotel…).

“El libro recoge un vocabulario útil y práctico. Tiene un formato de bolsillo, y las viñetas del ilustrador español Jorge Álvarez lo hacen más ameno y próximo: muestran deportistas sin diferencias raciales, de color o de género”, destaca Inmaculada González, directora del Instituto Cervantes. Además de estar elaborado en formato físico, el diccionario puede descargarse de manera gratuita en formato digital en las páginas web del Instituto y de LaLiga en China.

“La lengua de Cervantes está de moda en el país de Confucio”, prosigue Inmaculada. “Se está posicionando claramente como segunda lengua extranjera en China, después del inglés”. Se introduce progresivamente en la enseñanza primaria y secundaria, y cada año aumenta de forma relevante el número de facultades de español en universidades a lo largo y ancho de China. Cerca de 7.000 estudiantes en el país han accedido en el último año a los exámenes oficiales DELE (que otorgan un título oficial del Instituto Cervantes).

¿Y qué pasa con el fútbol español? Sergi Torrents, Country Manager de LaLiga en el país asiático, responde: “LaLiga ha mejorado notablemente su seguimiento en China, no solo por los resultados que ha dado la expansión internacional de la organización. También ha crecido por las constantes mejoras en la calidad y competitividad del campeonato, la gran afición de los fans chinos por los clubes españoles, los partidos más adecuados para la zona horaria china y la apertura de cuentas oficiales en las principales redes sociales”.

Enseñanza y promoción del español desde 2006
El Instituto Cervantes de Pekín inició su actividad en 2006, año en el que fue inaugurado por los entonces Príncipes de Asturias. “El edificio estaba justo enfrente del Estadio de los Trabajadores, el campo del Guoan, que es el equipo de fútbol preferido de los pequineses. A eso los chinos lo llaman ‘yuanfen’ (el destino)”, recuerda Inmaculada. “Poco después, en 2007, ampliamos nuestra presencia con la Biblioteca Miguel de Cervantes en Shanghái. Desde su creación el Cervantes de Pekín ha formado a más de 30.000 alumnos”.

Años después de que el español comenzase su expansión por China, el gobierno del país apostó con fuerza por el fútbol. “Se han desarrollado muchas acciones en torno a la formación y al desarrollo a nivel nacional con el proyecto de reforma del fútbol iniciado en 2015 por el presidente Xi Jinping”, comenta Sergi Torrents. Varios clubes han abierto escuelas de fútbol en China y, de la mano de LaLiga, medio centenar de entrenadores españoles imparten clases en colegios o centros deportivos de toda la nación. En los últimos cuatro años se han formado, a través de este programa, más de 500.000 entrenadores profesionales y jóvenes jugadores.

La pujanza del español y el crecimiento del fútbol reclamaban un proyecto que conjugase ambos intereses. La directora del Instituto Cervantes de Pekín se refiere a ello: “Hacía tiempo que éramos conscientes de que, dado el interés que suscita el fútbol español en China, era necesaria una publicación con contenidos específicos. Por eso presentamos al presidente de LaLiga, Javier Tebas, una propuesta para elaborar contenidos concretos vinculados al balompié. A Javier le encantó la idea. Estamos convencidos de que pronto tendremos que reeditar el diccionario”. Sergi, por su parte, pone fechas al proceso: “La idea surgió tras el Año Nuevo Chino de 2019, con el apoyo de la Embajada de España en China. Comenzamos con los contenidos y el diseño a finales de julio. La colaboración con el Instituto Cervantes ha sido estrecha desde el día en el que se inició el diccionario”.

Alumnos y aficionados
“Al analizar las encuestas que realiza el Instituto entre su alumnado, vemos que, en sus contestaciones a los motivos que les llevan a aprender español, crece como motivación la afinidad hacia el fútbol español. Muchos alumnos responden que lo quieren aprender porque les encanta el Real Madrid o porque son fans de Messi o Sergio Ramos. También el hecho de que un jugador chino, Wu Lei, forme parte de uno de los clubes de LaLiga ha reforzado más esas sinergias entre España y China; él mismo ha explicado en redes que está aprendiendo español”, observa Inmaculada.

Desde el Instituto Cervantes y LaLiga se transmite un gran agrado por el resultado de su colaboración. “Nosotros nos hemos encargado de la elaboración de todos los contenidos lingüísticos en español, mientras que LaLiga ha asumido el asesoramiento para la parte de los clubes y todo lo que tiene que ver con su propia actividad y con su marca. Estamos muy satisfechos con el resultado”, apunta Inma. “Tenemos un diccionario con ilustraciones muy dinámicas y divertidas, y con información básica para aquellos que quieren conocer los términos futbolísticos en español o en chino. Con sus 50 páginas se trata de un ejemplar fácil de llevar”, asevera Sergi.

El autor de las citadas ilustraciones, Jorge Álvarez, es un español residente en China. “Es la primera colaboración que hago con el Instituto Cervantes. Sabía que iba a ser un proyecto que me haría sentir un poco más cerca de casa, al mezclar español y fútbol. Además, desde el principio me dejaron mucha libertad creativa”, manifiesta.

Jorge es diseñador, pero está acostumbrado a realizar ilustraciones en sus trabajos. “He empleado dos meses en acabar mi tarea con el diccionario, aunque la iba compaginando con otros encargos. Estoy bastante contento con el resultado. Aun así creo que el mérito no es solo mío. El diseñador, Víctor Miller, ha hecho muy buen trabajo al integrar mi ilustración, con un estilo muy personal, con la identidad visual de LaLiga y los contenidos lingüísticos”, cuenta. De paso, el diccionario le ha transportado a la infancia: “He crecido en una familia bastante futbolera. Mi padre y mi hermano eran muy aficionados. De hecho, varios momentos del proyecto me trajeron buenos recuerdos de niño, cuando pintaba con mi hermano camisetas hechas de papel para nuestros equipos de chapas”.

En el análisis de un producto nunca se puede pasar por alto a los destinatarios del mismo. “Esta primera edición se dedica en especial a los centenares de alumnos de la sección de fútbol de los colegios donde LaLiga cuenta con entrenadores para el proyecto de formación futbolística con CEAIE (China Education Association for International Exchange), a través del Ministerio de Educación de China. También se dirige a los estudiantes de español del Instituto Cervantes”, afirma el Country Manager de LaLiga. “Asimismo, el diccionario está enfocado a todos aquellos amigos del español y amigos del fútbol que quieran acercarse tanto al español como a los conceptos básicos del fútbol y de LaLiga”.

Los talleres de contenidos relacionados con el fútbol son otro ámbito de actuación importante para el diccionario. “Sirven como material docente en los talleres de ‘Fútbol con Ñ’, organizados por el Instituto Cervantes con la colaboración de LaLiga”, declara Sergi. “El primer taller específico empezó a finales de noviembre. En él se aportaron contenidos teóricos y prácticos. También se pretende reflexionar sobre los valores que puede aportar este deporte: el trabajo en equipo, la disciplina, el liderazgo, el respeto, la iniciativa o el esfuerzo. Además lanzaremos en Shanghái un campamento de verano de fútbol para niños”, señala Inmaculada.

Esta primera edición se dedica en especial a los centenares de alumnos de la sección de fútbol de los colegios donde LaLiga cuenta con entrenadores para el proyecto de formación futbolística con CEAIE (China Education Association for International Exchange), a través del Ministerio de Educación de China

Cho, natural de Shanghái, es una de las personas que disfrutarán del diccionario. “Comencé a asistir a clases en el Instituto Cervantes para preparar mi examen DELE nivel B2. Es una institución muy profesional y me ha ayudado muchísimo”, explica. “Llevo tres años estudiando español. Empecé porque quería aprender otro idioma que se hablase en todo el mundo, y siempre me ha fascinado todo lo relacionado con España y Latinoamérica”.

Cho está entusiasmada con la publicación del diccionario: “Me gustan muchísimo las ilustraciones y las pronunciaciones en chino. Será una herramienta útil para muchos alumnos”. Sobre todo, si, como es su caso, siguen de cerca el desarrollo de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank: “FC Barcelona y Real Madrid son los equipos que conozco mejor, pero me interesa mucho el fútbol español, y el diccionario me ayudará a seguir aprendiendo”. Cho estuvo una temporada viviendo en Barcelona por cuestiones académicas. Una gran experiencia a la que solo le faltó una cosa: “Fue una pena que no viese ningún partido de LaLiga en vivo. Tengo ganas de volver a España y ver un partido el próximo año”.

Colaboraciones pasadas y planes de futuro
Más allá del proyecto del diccionario, LaLiga ha participado en varias iniciativas desarrolladas en China. El pasado mes de octubre colaboró en las festividades para celebrar el Día de la Hispanidad, tanto en la Embajada en Pekín como en el Consulado de España en Shanghái. Por otro lado, en mayo de 2019 LaLiga cooperó con la Consejería de Educación de la Embajada de España en Pekín dentro de su programa de talleres en escuelas de China “Aprendo español con fútbol”. Estas actividades sirvieron para la formación futbolística e idiomática, y en ellas se involucraron profesores y entrenadores de LaLiga para impartir técnica y táctica.

También el Instituto Cervantes tiene un pasado relacionado con el deporte en general y con el fútbol en particular. “El diccionario ha sido la primera iniciativa conjunta del Instituto Cervantes con LaLiga, aunque el Instituto colaboró en 2008 en otro proyecto en el que se vinculaba al español con el deporte. Fue la guía práctica ‘100 frases en español y chino’, cuyo objetivo era facilitar la comunicación durante los Juegos Olímpicos de Pekín”, evoca Inmaculada González.

Las actividades pretéritas del Instituto Cervantes y de LaLiga, unidas a la elaboración del ‘Diccionario de Fútbol’, hacen presagiar planes interesantes para el futuro. “Hemos trabajado con LaLiga para programar acciones a lo largo de 2020 con entrenadores y jugadores”, comenta Inmaculada. “Con este proyecto abrimos una nueva senda. Estamos seguros de que habrá muchas oportunidades en el futuro para poder colaborar con el Instituto Cervantes”, cierra Sergi. La unión hace la fuerza y, sobre todo si se da entre organismos tan importantes, asegura el éxito. En la difusión del español y en el crecimiento de la afición a LaLiga.

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Una segunda Transición por los cojones
Miquel Giménez. vozpopuli  5 Febrero 2020

Vivimos tiempos desabrochados políticamente. Cuando un miembro del gobierno es capaz de comparar la Transición con un simple “Hola, ¿ke ase?” quizás es ya el momento de huir a las colinas.

El Politburó de Pedro es la concatenación de los elementos, el despiporre, el cáguense por los canarios y la leche en patinete. No contento con escribir tesis sin escribirlas o revivir la momia del Frente Popular de Largo Caballero y Negrín – Prieto siempre le pedía a Chicote, barman del Congreso en aquellos tiempos, un cóctel de puta como le gustaban al doctor Negrín - el licenciado Vidriera que habita en la Moncloa se ha propuesto efectuar una segunda Transición. Así, como suena, sin más auxilio que el del fantasma de la estelada.

La ministra portavoz, que parece salida de un sainete de los Hermanos Quintero con su desparpajo y su chiqui, María Jesús Montero, lo ha dicho con más gracejo que Gracita Morales. La reunión entre Sánchez y Torra es una segunda Transición, comparando, mire usté, las dificultades de dialogar con los separatistas con las que mantuvieron Suárez y Carrillo. Arenal de Sevilla y olé, Torre del Oro.

Hace falta descaro, ignorancia y mala fe para manifestar tamaña enormidad histórica. La Transición, la de verdad, costó Dios y ayuda, implicar a potencias extranjeras – la CIA debe tener una habitación llena de expedientes, incluido el del asesinato de Carrero Blanco, igual que el servicio federal de seguridad ruso debe guardar la lista de personajes importantes que cobraban de su nómina -, a todas las fuerzas políticas españolas, a la iglesia, al estamento militar, a la banca, a los medios de comunicación, en fin, a Dios y a su madre. Que tamaño y hercúleo esfuerzo se compare con un cafelito entre Pedrete y Torra es de flor natural con accésit.

Señora ministra, afirmar que eso es una segunda Transición supera con mucho la capacidad para cantinflearnos que tienen ustedes. Si lo que dice tuviera el más mínimo sentido, lo de tomar el té en mesa camilla de este jueves sería comparable a la entrevista que mantuvieron Don Juan Carlos y Josep Tarradellas, las que tuvieron lugar entre los padres de la Constitución o los pactos entre Abril Martorell y Alfonso Guerra. Para usted, deduzco por sus palabras, es igualito, igualito que entonces, con el mismo nivel de inteligencia política, de capacidad para el pacto, con la experiencia que solo da la historia, con la misma dimensión humana e intelectual. Según usted, ministra, insisto, Sánchez es Suárez y Torra es Carrillo, lo que deviene en una greguería que ríase de los peces de colores y las pelucas rubias. Amos anda, chiqui.

Por lo pronto, Suárez tenía un encargo del rey para transitar de una dictadura hacia una democracia parlamentaria, mientras que Sánchez solo tiene el encargo de coger leche o pan si Bego se lo pide. “Nene, para el Falcon un momento en un Carrefour y píllate lo que te voy a decir, que voy estresada con el trabajo que tengo”. Y de Torra, qué decirle, no es capaz de aceptar la bandera rojigualda o la monarquía, como en cambio si hizo Carrillo - un criminal, pero eso es otra cuestión - ni sabe sentarse a pactar más que con quienes piensan igual que él. Así que de segunda Transición, ná de ná, que no es Transición agarrarse a la poltrona para seguir viviendo del cargo, igual que no es revolución cortar la Meridiana barcelonesa cada día un ratito. Ya puestos, tampoco es gobierno este rompecabezas al que le faltan piezas sobrándole otras que ha pergeñado Sánchez, ni autonomía el reino de aprovechados que nos toca padecer a los catalanes.

Dicho lo cual, no tengo más remedio que, parafraseando a Celaá, proclamar que esto es una segunda Transición por los cojones. Oiga, o por los coños, o por los Satisfayers o por lo que usted crea mejor y más conveniente en este mundo estulto hecho de palabras rimbombantes y expresiones pueriles en el que su socialismo de descafeinado con leche de soja y sacarina nos ha metido a todos.

Pero, vamos, a lo que interesa: que es una segunda Transición por los cojones, fijo. No haga números.

La revolución
Carlos García-Mateo okdiario 5 Febrero 2020

“Un pueblo en estado de revolución es invencible.”

“Ya estamos lanzados, tras nosotros los caminos están cortados, hay que avanzar, por las buenas o por las malas. Sobre todo hoy es cuando se puede decir: vivir libre o morir.”

“Acabamos de atracar en la isla de la Libertad y hemos quemado la nave que nos condujo allí.”

“¿No tiene el pueblo el derecho de sentir las efervescencias que lo conducen a un delirio patriótico?”

“Cuando la fuerza pública no hace sino secundar la voluntad general, el Estado es libre y pacífico. Cuando la contraría, el Estado está esclavizado.”

“¿Es la ley la expresión de la voluntad general cuando el mayor número de aquellos para quienes está hecha no puede contribuir, de ninguna manera, a su formación? No.”

“No demos libertad a los enemigos de la libertad.”

“Un pueblo que se apresura hacia la libertad debe ser inexorable hacia los conspiradores; que en tales casos la debilidad es cruel, la indulgencia es bárbara.”

“Decid los nombres, decidme los nombres de los súbditos cuya sentencia firmará mi mano.”

“Castigar a los opresores de la humanidad es clemencia, perdonarlos es barbarie.”

“En un estado revolucionario, hay dos clases, los sospechosos y los patriotas.”

“No te dejes engañar cuando te digan que las cosas están mejor ahora. Incluso si no hay pobreza por ver porque la pobreza ha estado oculta.”

“La gente solo pide lo que es necesario, solo quiere justicia y tranquilidad, los ricos aspiran a todo, quieren invadir y dominar todo. Los abusos son el trabajo y el dominio de los ricos, son el flagelo de la gente: el interés de la gente es el interés general, el de los ricos es un interés particular.”

“Tienes un bonito traje, paciencia, dentro de poco si tienes dos me darás uno, así es como nosotros lo entendemos; será así como en cualquier otra cosa.”

“No podemos contar los años en que los reyes nos oprimían como un tiempo en el que hemos vivido.”

Querido lector, si ha llegado Ud. hasta aquí, debo aclararle (aunque quizás sea innecesario) que las frases antes transcritas fueron todas pronunciadas hace más de doscientos años. Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Podría argumentarse que el contexto histórico era radicalmente diferente, y en verdad lo era: esas palabras, la construcción que emana de su conjunto, sirvieron para tumbar un viejo régimen, monárquico. Sin embargo, la sospecha que provoca su lectura hoy, bajo una democracia parlamentaria, es de orden candente, actual. No resultan tales afirmaciones, eslóganes, tan anacrónicos como refulgentes. Todavía resuena la llamada “a la movilización” del viceministro del Gobierno, Iglesias, hace sólo unos días. Señaló al adversario y ofreció la fórmula para combatirlo: la calle. Como una lluvia fina, ideológica, propiciada por un pacto de conveniencia entre periodistas televisivos y políticos nacional-populistas, van calando en la sociedad lugares comunes, falsedades, simplicidades irrefutables. La maquinaria parece engrasada, hay un público adepto que ya siente que su ‘misión’ política, inexcusable, es la lucha contra el enemigo, eso que llaman, sin escrúpulos, ‘fascismo’. Monstruo identificado por no comulgar con quienes, en realidad, ni creyeron ni creen en las formalidades éticas y exigencias estéticas de la democracia. ¿Los verdaderos totalitarios? En la Generalitat y, también, en el Gobierno de España. Una postrera, si me permite, querido lector:

“La fuerza de las cosas puede arrastrarnos a resultados que no habíamos previsto.”

Congreso de los Diputados
El PNV ya pasa factura: exige a Sánchez que el Constitucional no vete el Estatuto de la ‘nación vasca’
El PSOE acepta la «nación vasca» en el nuevo Estatuto si no conlleva reivindicaciones de soberanía
Luz Sela okdiario 5 Febrero 2020

El PNV ha recuperado en el Congreso de los Diputados la reforma que pretende limitar la capacidad del Tribunal Constitucional de vetar los estatutos de autonomía antes de que sean votados en las Cortes. La intención de los nacionalistas es que los textos puedan ser validados previamente en un referéndum y que el tribunal no pueda ‘podarlos’ de forma preventiva. Esta figura permite suspender automáticamente estatutos de autonomía y leyes orgánicas desde el mismo momento en que interponga un recurso ante el Tribunal Constitucional y hasta que los magistrados emitan un dictamen, de forma que se asegura que no se aplicará ni se someterá a referéndum.

La propuesta forma parte de la batería de preguntas que el PNV ha registrado en la Cámara y que define sus prioridades de cara a la nueva legislatura. Confirma además el propósito de encauzar la tramitación del Estatuto vasco sin ‘injerencias’ por parte de la Justicia.

En el acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez, el PSOE ya se comprometía a «impulsar» las «modificaciones legales necesarias» para «encontrar una solución al acuerdo del nuevo Estatuto, atendiendo a los sentimientos nacionales de pertenencia«. De hecho, los socialistas vascos firman con el PNV y Podemos el borrador para la reforma del Estatuto, que se tramitará en los próximos meses.

Puntos polémicos
Esa propuesta genera discrepancias de calado entre las formaciones firmantes, especialmente en lo relativo a cuestiones como el denominado ‘derecho a decidir’ o la propia ‘identidad’, aunque todo quedará a expensas de la negociación.

Las discrepancias aparecen desde el título preliminar, donde se afirma que «la ciudadanía de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, como parte integrantes de Euskal Herria, en expresión de su identidad nacional y de su voluntad democrática, se constituye en Comunidad Autónoma de Euskadi de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica». El PNV pide, además, que se apostille que el Estatuto es «político» y el PSE apuesta por sustituir «identidad nacional» por «nacionalidad».

Otro punto polémico es el relativo a Navarra, al afirmar que la Comunidad Foral podrá incorporarse al País Vasco «de acuerdo con el procedimiento establecido en la disposición transitoria cuarte de la Constitución y en este Estatuto». Los socialistas no se oponen, aunque sí piden que la cuestión se saque del título preliminar y se incorpore en forma de disposición. El PSE sí rechaza la ‘autodeterminación’ que, asegura, no es un «derecho». Podemos, socios en el Gobierno socialcomunista, defienden en cambio «el derecho de su ciudadanía a expresar su voluntad y libre y democráticamente», mediante un acuerdo con el Estado.

Desde el PP ya se avisó en su día que se recurriría la reforma al Tribunal Constitucional, mediante el «recurso previo», figura que se recuperó en 2015 por una reforma pactada entre PP y PSOE, entonces en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, tras su derogación bajo el Gobierno de Felipe González. Con este mecanismo se permite que el Tribunal Constitucional puede pronunciase antes de que las normas entren en vigor o sean refrendadas por la ciudadanía, para evitar casos traumáticos como el Estatuto de Cataluña.

«Veto político»
De esta forma, si la propuesta del PNV prospera, los ciudadanos del País Vasco podrían expresarse mediante un referéndum antes que lo haga el Tribunal Constitucional. El objetivo es provocar un ‘choque de legitimidades’ entre las regiones y los ciudadanos. Los nacionalistas opinan que el «recurso previo» otorga al Constitucional «un papel político (..) con los riesgos que ello acarrea para la estabilidad del sistema» y que «incorpora un auténtico veto político en los procedimientos de reforma de los estatutos de autonomía que desnaturaliza el modelo que la Constitución establece».

El asunto genera debate entre los socialistas. En época de Rubalcaba, justificaron la reforma en la «frustración» de que un estatuto fuese validado por los ciudadanos y amputado después por el tribunal.

Pero también provocará fricciones entre los socios PSOE y Podemos. Los de Pablo Iglesias, como el PNV, defienden en el borrador del nuevo Estatuto vasco que «durante su tramitación se habilitarán procesos de participación ciudadana (…) pudiendo, en su caso, con carácter previo a la remisión a las Cortes Generales, consultase, sin carácter vinculante, al cuerpo electoral sobre la reforma aprobada».

Los socialistas discrepan y alegan que esa «consulta (referéndum)» introduce «un elemento que ‘altera’ la relación entre las partes, porque se va al Congreso con el respaldo de la manifestación de la voluntad de la ciudadanía, lo que tiene el efecto de poner a la otra parte de una negociación entre la espada y la pared» y, añaden, «así no puede haber una negociación ‘limpia'».


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