AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Febrero  2020

La caudalosa ubre de Pedro Sánchez
Ramón Pérez-Maura ABC 7 Febrero 2020

Hipocresía es el adjetivo que mejor define a este Gobierno que pasa del blanco al negro sin justificación aparente. La información firmada ayer en ABC por Alexis Rodríguez ofrece al fin una explicación de a qué vino a Madrid Delcy Rodríguez. La catarata de mentiras proferida por el ministro Ábalos encaja perfectamente con el hecho de que cuando se reunió en privado con ella en un salón reservado del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas el ministro Ábalos le pasara su teléfono para que hablase con el presidente del Gobierno. Y los hechos acaecidos esa misma semana confirman los términos de la conversación.

Lo relevante aquí es que, como recordó la ministra González Laya, el presidente del Gobierno español lideró el reconocimiento de Guaidó hace un año, pero ahora resulta que hace el ridículo de ser el único al que ha pedido ver Guaidó y no le ha recibido. Hasta el canciller de Austria, Sebastian Kurz, por mencionar un país que ni es potencia, ni tiene especiales intereses en aquella región, tuvo tiempo para dedicar a Guaidó. De Johnson, Macron, Merkel y el propio Donald Trump, para qué hablar. Sánchez está mucho más ocupado que todos ellos como para que España tenga un protagonismo en Venezuela. ¿Qué ha ocurrido para dar este giro tan radical? Obviamente que el nuevo Gobierno con miembros de Podemos en los ministerios dicta su ley. Sí, será cierto que les han dado carteras de escasa consistencia, pero tienen el enorme poder que implica el que la supervivencia del Gobierno dependa de ti.

De manera similar Sánchez negó toda posibilidad de entendimiento con los independentistas y ahí le tuvimos ayer, sentado en igualdad de condiciones con un quien retiene ilegítimamente la Presidencia de la Generalidad de Cataluña. Y eso después de que su todopoderoso jefe de gabinete, Iván Redondo, le saludara con una inclinación de cabeza como las que se hacen a los Reyes -pero a quien no se la hacen ni Sánchez ni Redondo-. Eso ya sólo es para Torra. ¿Cabe mayor humillación al Estado de derecho?

Con actos como estos el presidente del Gobierno demuestra que no hay precio que él no esté dispuesto a pagar para seguir sentado en La Moncloa. De qué se trata, que yo pago. Como un vulgar nuevo rico. Y lo peor de todo es que sus socios saben que en esta situación lo más importante es que Sánchez siga en La Moncloa el máximo tiempo posible para ir ordeñando tan caudalosa ubre.

Otrosí: el tan jaleado presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, anunció el pasado martes que el socio de referencia de Francia y Alemania en la construcción europea, una vez descartados los británicos, es Polonia. Polonia es un país de un peso equivalente a España por tamaño y población. Y Polonia tiene un gobierno que la progresía española define como de ultraderecha. Yo no me atrevo a afirmar que lo sea, pero si lo es, conviene empezar por reflexionar qué quiere decir que Macron y Merkel prefieran como interlocutor privilegiado al gobierto ultraderechista de Mateusz Morawiecki, antes que al de Pedro Sánchez y sus 22 ministros y vicepresidentes, tan demócratas ellos y tan garantes del progreso. Tenemos la prueba incontestable con hechos, no con palabras, de que quienes tiran del carro de Europa prefieren a los supuestamente apestados polacos que al gobierno bonito que engendró Iván Redondo para Pedro Sánchez y después completó Pablo Iglesias. Es imposible parar de mejorar.

El PSOE rinde España al separatismo con una reverencia
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2020

Aunque, obviamente, lo sustancial de lo ocurrido este jueves en Barcelona no sea el servil gesto que el superasesor Iván Redondo ha dedicado al golpista Quim Torra, esa reverencia a un delincuente que detenta su cargo con pleno desprecio a la legalidad es la imagen que mejor representa la ignominia que han cometido el Gobierno de Pedro Sánchez y, con él, el PSOE.

El amoral Redondo ha reverenciado a y Sánchez se ha reunido con un sujeto que se vende como orgulloso cabecilla de un golpe de Estado en curso; un sujeto al que el propio presidente del Gobierno motejaba de "Le Pen español" por su repugnante y vigente supremacismo hispanófobo, que le ha llevado a hablar de los catalanes que no hablan catalán como de "bestias con forma humana", y que ha perdido su condición de diputado regional tras haber sido condenado a inhabilitación pero que insiste en presentarse como presidente de la Generalidad, desprestigiando aún más a una institución a la que el separatismo ha prostituido y devastado. Últimamente con la complicidad del formidable traidor Sánchez.

El tremendo desprecio a la legalidad es lo sustancial de la Reunión de la Vergüenza que ha tenido lugar este jueves en Barcelona. El Gobierno y el PSOE se han pasado ya sin el menor disimulo al bando de los que no respetan ni la Constitución ni el estatuto de autonomía de Cataluña. Cuando Sánchez habla de "desjudicializar" la política, lo que de verdad pretende es pervertir el Estado de Derecho para imponer un régimen en el que los políticos de su cuerda puedan hacer lo que les plazca sin necesidad de ajustarse al orden constitucional. Hacer de España una suerte de republicucha bolivariana de las que tanto gustan a sus socios de Gobierno y que han destrozado países como Venezuela por culpa de seres despreciables como Delcy Rodríguez, por la que tanto se desvive el capo socialista José Luis Ábalos.

El felón Sánchez se ha comprometido a tratar a Cataluña como si fuese un Estado independiente de o en todo caso confederado a España, pues no otra cosa es la aberrante bilateralidad de la que ha hablado con el Le Pen separatista. Apurando el cáliz de la infamia hasta las heces, el traidor se ha mostrado dispuesto a dar financiación extra a la Generalidad tomada por los sediciosos y a socorrer a la ruinosa TV3, volcada goebbelsianamente en el agitprop hispanófobo.

Las cesiones de Sánchez son lo que parecen, una traición escandalosa, y no van a hacer más que agravar la situación y debilitar a España, en manos de un Gobierno pésimo, de una incompetencia feroz, que depende de su supervivencia de los enemigos jurados de la Nación. Ni él ni su PSOE tienen perdón, y se han ganado a pulso un lugar de deshonor en la historia de la España democrática.

Dialogar, ¿para qué?
Pedro Insua elespanol 7 Febrero 2020

La confrontación España/Cataluña, sobrentendida como una relación de tensión en la que la segunda aspira, al parecer, a ejercer unos derechos soberanos que la primera le impide, es completamente tendenciosa y falaz (inducida por el nacionalcatalanismo) porque parte, precisamente, de una falacia de petición de principio, a saber: la de presuponer a Cataluña como una nación cuya constitución se ha producido al margen de España, con derechos adquiridos que le han sido hurtados (por ejemplo, hacia 1714), y que, ahora, España tiene la obligación “democrática” de devolverle.

Consecuencia necesaria de esta petición de principio es que la reivindicación de un referéndum para ejercer el presunto “derecho a decidir” se vuelve paradójica: si solo votan “los catalanes”, entonces ya se considera a Cataluña como nación soberana (y por tanto independiente), siendo así que un referéndum que sancione tal hecho, al margen del resultado, sería completamente superfluo (para poder votar y decidir si son nación o no tienen, ya, que ser nación).

Por otra parte, si a Cataluña se le considera parte de España, como una región entre otras, entonces el referéndum involucraría al resto de la nación española, en su integridad, que como sujeto decisorio seguiría determinando el estatuto político de Cataluña. En un primer caso, en el que decidan sólo los catalanes, no haría falta votar, porque ya se le ha concedido desde el principio aquello que se quiere decidir (y no por resultado de la votación, que aún no se produjo); en un segundo caso tampoco hará falta votar, porque, también desde el principio, y de nuevo al margen del resultado, este sería consecuencia de un derecho ejercido por todos los españoles.

No hay, pues, posibilidad de una vía “plebiscitaria” (“democrática”) hacia la separación de Cataluña, de tal modo que si esta, finalmente, se produjese (y no hay ninguna razón para pensar que no se pueda llegar a producir), nunca sería porque “los catalanes” hayan decidido “su futuro”, sino porque la facción separatista, y por las vías que fueran (la negociación, el diálogo, el chantaje, la extorsión, etc), se habría terminado por imponer al resto, impotente para evitar la fragmentación e impedir que una parte se apropie de lo que no es sólo suyo.

Y es que este sería, y no otro, el resultado de la separación de Cataluña: no la “restauración” de unos derechos que nunca han existido, los de esa fantástica Cataluña soberana, sino que representaría un auténtico saqueo, una usurpación, operado sobre los españoles (incluidos naturalmente los catalanes), al hurtarles una parte de su territorio, la región catalana, que, de momento, sigue siendo suyo, del conjunto de la nación española, mientras no se renuncie a él.

El nombre que el separatismo le ha dado a esta usurpación es el de “derecho de autodeterminación”, y que no es otra cosa, en realidad, que un salvoconducto eufónico para ejercer la exclusión y la segregación sin cortapisas de unos españoles por otros, buscando, en último término, su división y enfrentamiento.

Hable de lo que hable Sánchez con Torra, y Torra con Sánchez, ninguno tiene autoridad ni derecho a dividir y enfrentar a los españoles, siendo así que una sociedad dividida y enfrentada es, naturalmente, menos libre -soberana- que unida y coordinada. Una España rota y dividida en pequeños estados significaría para ellos, no la “independencia”, como pretende el separatismo y cómplices, sino mayor dependencia de otros estados más grandes y poderosos e, incluso, de empresas multinacionales, para las que los nuevos estaditos serían presa fácil.

Naturalmente que esto es un conflicto de naturaleza “política” por el que España está sufriendo la embestida de la amenaza separatista, de tal manera que, si los planes de las facciones separatistas salen adelante, ello supondría la descomposición nacional. Y esto es lo único que ofrece Torra a la sociedad española, su descomposición nacional.

Algo de cómo va la política aquí y allá
Antonio García Fuentes Periodista Digital 7 Febrero 2020

QUIEREN QUE DESAPAREZCA EL PSOE: “El partido político que debería desaparecer por higiene democrática es el PSOE, un partido criminal que ha cometido todo tipo de delitos desde hace casi un siglo, que ha convertido la corrupción en su modus vivendi, pervirtiendo las instituciones mientras ha gobernado, y que no duda en pactar con los enemigos de España para alcanzar el poder». (Periodista Digital 31-01-2020)

MI RESPUESTA: Los indeseables partidos que nos han arruinado y que tienen a España en la quiebra; debieran desaparecer, pero A TRAVÉS DE LAS URNAS; y como ya desaparecieron otros; ello es LO CIVILIZADO; pero mientras todos estos indeseables, lleguen al poder y empleen el dinero de todos, en comprar voluntades, y mantener “estómagos agradecidos”; aún a costa de endeudar mucho más la ya impagable deuda pública con que nos han cargado, no sólo a nosotros, sino a varias generaciones de nuestros descendientes; y tras hacernos pagar ya IMPUESTOS CONFISCATORIOS QUE COLAPSAN la iniciativa privada, que es la que mantiene la verdadera prosperidad de un país. Y como las elecciones generales, pueden llegar de un momento a otro, tal es “el caos político de la España actual”; entonces sólo entonces se pueden eliminar mucha de la basura con que cargamos hoy. ¿Se conseguirá? Las urnas lo dirán si la inteligencia de los españoles ve la realidad que soportamos.

LA GENTE HUYE DE LA BASURA POLÍTICA: Y es lógico, puesto que ya el que no lo vea es idiota o tonto integral; la política se ha convertido en múltiples agrupaciones o bandas de mercenarios, que sólo van al saqueo del dinero público; lean y mediten el suelto publicado en un diario de gran audiencia.
“La audiencia televisiva y el número de lectores se desploman en cuanto comienzas a dar la tabarra con el embrollo catalán, porque la inmensa mayoría de los españoles está harto de tanto pasteleo, enredo, chapuza y cuitas parroquianas y mentiras, pero es obligado sobreponerse a la pereza, porque lo que contemplamos este 30 de enero de 2020 en La Moncloa no tiene precedentes. Por lo vergonzoso. (Periodista Digital 31-01-2020)

EL EMPOBRECIMIENTO Y MISERIA QUE AUMENTA EN ESPAÑA: No encuentro otra explicación a lo que a continuación recojo de la prensa:
“Por vez primera en España se está registrando un mayor número de concursos de acreedores de personas físicas declarados que de empresas. El Boletín Oficial del Estado publicó el jueves anuncios de declaración de concursos de acreedores de 32 personas físicas, y 20 de empresas. También el viernes el BOE publicó 15 concursos de personas y 9 de empresas. Nunca antes había ocurrido algo así”.
Esto y a mi entender, no representa nada más que la cruel realidad, de que cada vez más, los ya empobrecidos españoles, siguen empobreciéndolos más, las nefastas políticas nacionales, que inútiles políticos indocumentados, producen esos caldos de cultivo, que sólo producen ruina; y a la vista está «el desencanto, cuando no desesperación, de cada vez más personas». Y los políticos, incluyendo al rey o jefe de Estado, en sus discursos, nos dicen que en España vivimos “en el mejor de los mundos”; como para mondarse de risa.

LAS HUELGAS DE CAMPESINOS, AGRICULTORES, GANADEROS Y EN GENERAL “QUIENES TIENEN EL HONOR DE ALIMENTARNOS”.
Lo que no tiene explicación por mucho que quieran explicarlo, es que el precio de un producto del campo, incluso del mar, lo paguemos el consumidor, cuatro, cinco, seis o diez veces, a lo que cobró el que tuvo que con su trabajo y riesgos, lo produjo en origen. Si los gobiernos que pagamos y que mantenemos, junto a ya, «ejércitos de parásitos», no tienen solución para regular esto y que el que verdaderamente produce ese bien imprescindible, cual es EL ALIMENTO VITALMENTE NECESARIO PARA VIVIR, OBTENTA UN RENDIMIENTO QUE LE COMPENSE; entonces que esos gobiernos dimitan y veamos si surgen, VERDADERAMENTE ESTADISTAS, QUE REGULEN ESTOS TEMAS, QUE SON COMO CÁNCERES Y QUE ACABARÁN POR PRODUCIR «MUERTES INNECESARIAS».

La ruptura entre Gran Bretaña y la Unión Europea: Los ingleses, ante todo y sobre todo, saben ser ingleses por encima de todo: Siempre han despreciado a europeos y resto de terrícolas no ingleses; por tanto si se han ido, es porque les interesa. Ahora veamos al resto de los de esa peculiar “Unión Europea”; lo que hacen para pactar con “estos pájaros de las islas”; que siempre han recorrido el mundo llevándose para ellas y ellos, todo lo que han pillado y además, son duros como el granito. Ahora vamos a ver la calidad de los que tienen que defendernos en esos pactos a realizar, puesto que trabajo e inteligencia necesitarán mucho y mucha. De momento que supriman el idioma inglés en sus órganos de gobierno; es lo menos que se debe hacer; puesto que dejar el idioma inglés, es dejar “una colonia”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

VOX y el franquismo
Pío Moa gaceta.es 7 Febrero 2020

Historia criminal del PSOE: un septiembre negro en vísperas de la gran insurrección: https://www.youtube.com/watch?v=9ikO0iJS0bc
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Cuando en 2002 el gobierno de Aznar osó condenar el alzamiento del 18 de julio del 36, no solo escupió sobre las tumbas de sus padres, tratándolos de criminales, no solo declaró un crimen defenderse de una tiranía terrorista de separatistas y totalitarios, sino que de paso regaló a los herederos de estos la legitimidad histórica y democrática que les había negado el referéndum de 1976. Dejar en manos de aquella chusma la bandera de la democracia fue sin duda el peor mal del régimen decidido en la transición, transformado luego por Zapatero. Ya que aquella supuesta democracia significaba en la práctica un proceso de disgregación de España y de vuelta al totalitarismo, como efectivamente ha ocurrido.

El mayor culpable fue aquel PP de señoritos que “miraban al futuro” sin aprender del pasado, y que se retrató entonces de lleno. De ahí vino el cambio de régimen, el nuevo frente popular de Zapatero con apoyo, que no verdadera oposición, del PP. Pero quizá el peor de todos ha sido Rajoy, cuya herencia tenemos hoy en el Doctor. Toda esa estrategia indirecta, aplicada ya desde principios de la transición, se resume en una consigna abierta o implícita: atacar al franquismo como la mejor fórmula para socavar a España y la libertad.

Por lo tanto, reivindicar la historia y en primer lugar la verdad sobre Franco y su régimen, es una exigencia clave para regenerar la democracia y fortalecer España. Se trata de un objetivo estratégico radical, pues sin ello se recaerá una y otra vez en lo que hemos vivido, por mucho que se obtengan victorias políticas parciales y ocasionales. Se trata realmente de la continuidad histórica, cultural y política de España, pues no otra cosa significó el franquismo. Sin esa base, todo lo demás se convierte en una política de chanchullos, corrupción y disgregación, en la que llevamos cuarenta años hasta llegar al actual golpe de estado permanente y hundimiento de hecho de la ley.

Sobre ese objetivo no debe haber la menor duda. El único problema es solo el de diseñar una estrategia al efecto. En otras palabras: ¿cómo invertir los efectos de cuarenta años de falsificación sistemática de la historia por parte no solo de los herederos del Frente Popular, sino también del PP? Está claro que esa propaganda antifranquista, promotora del proceso disgregador actual, ha tenido un efecto profundo que asusta a muchos, haciéndoles pensar que ya se trata de un hecho irreversible contra el que es inútil luchar. Otros dirán que conviene dejar el asunto de lado al menos por una larga temporada, ya que costaría muchos votos. Pero para quienes comprendan el alcance decisivo del problema, esa dificultad debe ser un acicate para redoblar los esfuerzos.

Opino que la estrategia debería ser también indirecta, como la del frente popular: recordar constantemente la historia criminal del PSOE y los separatistas, y atacar a fondo y sin pausa la ley de memoria histórica, mostrando su carácter liberticida; lo cual supone implícitamente una reivindicación de la verdad sobre Franco. Esto puede muy bien promoverlo VOX, y de hecho está haciendo algo al respecto. Pero es también necesario que, paralelamente, aun si de modo no tan oficial y directo, VOX no solo denuncie la falsedad, sino que promueva también, la verdad histórica por medio de asociaciones y actividades al efecto.

Sin embargo hay indicios de que esta segunda necesidad no es sentida en la cúpula de ese partido, que está marginando en algunas provincias a los elementos que han creado allí la organización por “excesivamente franquistas”. Con esto se corre el peligro de derivar insensiblemente hacia la misma política del PP. La cuestión debe aclararse bien, pues es verdad que algunos “franquistas” están perfectamente dispuestos a hacer el juego al nuevo frente popular cediéndole la bandera de la democracia y creyendo que aquel régimen, que ellos creen “sin partidos”, podría volver, porque no han comprendido la historia real, que sustituyen con tópicos gastados e indignaciones inútiles: llevan así cuarenta años de fracaso, pero no se cansan.

No hay oposición entre franquismo y democracia. Por el contrario, sin la nueva sociedad creada por el franquismo tras derrotar a totalitarios y secesionistas, no habría sido posible ninguna democracia, y es el antifranquismo el que precisamente la está destruyendo. Esto debe ser comprendido. A ello he dedicado el libro Los mitos del franquismo e infinidad de artículos, comentarios y estudios menores. Aunque la estrategia fundamental consista en atacar la memoria histórica y la historia criminal del Frente Popular, es preciso también elaborar un discurso claro, no en defensa de Franco y su régimen, sino de la verdad sobre el mismo. Creo que ese discurso, en lo esencial y expuesto al debate, se encuentra en el libro citado y el más reciente dedicado al Frente Popular y la guerra. No ya VOX, sino cualesquiera personas o asociaciones interesadas, pueden utilizarlos como objetos de discusión y difusión.

Algo más: un partido que quiera ser alternativa debe plantearse también una estrategia para conquistar la universidad. Hasta ahora, esa idea era utópica, pero actualmente ya no lo es, pues VOX dispone ya de bastante gente entre profesores y alumnos, y solo es preciso organizarlos. En otro tiempo, los comunistas nos planteábamos inmediatamente crear organizaciones universitarias, empezando también en condiciones muy difíciles. Hoy, con todo, son más fáciles y la tarea es fundamental, porque, sin ganar el campo de la alta cultura, la política se irá diluyendo en cuestiones de poca monta.

Dado que no pertenezco a VOX, podrían interpretarse estas líneas como una intromisión. Se trata, por el contrario, de análisis y sugerencias a partir de una investigación y experiencia muy largas. VOX se ha convertido en una gran esperanza para millones de españoles, y eso es también una gran responsabilidad.

Historia criminal del PSOE: un septiembre negro en vísperas de la gran insurrección: https://www.youtube.com/watch?v=9ikO0iJS0bc

El pacto que margina a Vox en el Congreso ahonda las tensiones con el PP
ÁLVARO CARVAJAL. Madrid. ABC 7 Febrero 2020

Fuerte malestar en Vox con los 'populares' por ayudar al PSOE a dejarles fuera de las presidencias de comisión. Abascal denuncia una "relación desigual" y evidencia el mal momento entre ambos

Las heridas vuelven a abrirse en la relación entre el PP y Vox, si es que alguna vez han llegado a cerrarse. El acuerdo global que los populares han cerrado esta semana con el PSOE y Unidas Podemos para repartirse las presidencias de las comisiones del Congreso ha dinamitado los puentes entre los dos partidos, puesto que el pacto implica excluir a Vox de cualquier puesto y aplicar a la formación de Santiago Abascal un "cordón sanitario" en materia parlamentaria.

Para Vox, el PP es cómplice de ese "rodillo" de la izquierda y parte activa de un tratamiento excluyente para marginarles, por mucho que los populares se escuden en que no les quedó otro remetido que aceptar la imposición del PSOE para dejar fuera a Vox bajo la amenaza, justifican fuentes del PP, de quedarse también ellos sin ninguna.

El hecho es que Vox ha quedado completamente apartado y el enfado dentro de sus filas es absoluto. Porque, además, consideran que va contra los usos y costumbres del Congreso y porque representan al tercer grupo parlamentario de la Cámara. Un dato: Ciudadanos tuvo cinco presidencias, nueve vicepresidencias y 16 secretarías la pasada legislatura con un número prácticamente igual de diputados.

Iván Espinosa de los Monteros ya definió la situación como uno maniobra para "ignorar, despreciar y hacer que no existen" los cuatro millones de votantes de Vox. Señaló al PP como partícipe y como un elemento más con el PSOE y Unidas Podemos de lo que bautizó como "trizquierdito". Por su parte, el socialista Rafael Simancas se jactó de haber logrado llevar al PP a un acto de "higiene democrática".

Abascal denuncia una relación "desigual"
Esto no ha hecho más que avivar las tensiones de una una relación habitualmente convulsa. Queda en evidencia por las palabras de ayer de Santiago Abascal, que aseguraba que mantienen con el PP una "relación desigual". El líder de Vox subrayó en una entrevista en Telecinco que mientras su partido actúa con "lealtad" y "cumple" con los compromisos apoyando las investiduras, del PP sólo reciben "exclusiones".

Como siempre que hay una crisis PP-Vox, todas las miradas vuelven a dirigirse a los lugares donde el partido de Abascal es determinante para garantizar la estabilidad de los gobiernos presididos por los populares, como son los de la Comunidad de Madrid, Andalucía, la Región de Murcia y el Ayuntamiento de Madrid. El discurso de Vox es cada vez más incisivo en todas estas plazas y los desencuentros como los del Congreso dificultan aún más un entendimiento de por sí conflictivo. Ayer mismo, Rocío Monasterio se plantaba ante Isabel Díaz Ayuso respecto al "pin parental" y le advertía de que era una condición para apoyar los Presupuestos. "Mi compromiso con usted se acabó el día en que fue investida", le dijo a la presidenta madrileña.

Abascal se refirió a la relación con el PP en Madrid y otras autonomías tras su pacto con el PSOE sobre las comisiones parlamentarias. "Para avanzar en esas comunidades quizá tengan que llegar a acuerdos con los otros partidos políticos con los que también lo hacen en el Congreso", advirtió, marcando distancias y evidenciando su malestar. También Monasterio le recordó a Ayuso que "para cada ley, para cada presupuesto, para cada aprobación" ella necesitará "el voto" de sus 12 diputados en la Asamblea.

En Vox no albergan dudas de la culpabilidad de los populares en su exclusión. "No lo ha hecho sólo el PSOE. No podría haberlo hecho si no cuenta con un acuerdo global con el PP", dijo Abascal, lamentando que el PP haya demostrado "claramente" sus "prioridades" políticas. "Nosotros vemos eso con pena", sentenció.
Fuera de todas las mesas de comisión

La situación de pacto PSOE-PP-Unidas Podemos conduce, pues, a que Vox se quede hoy fuera de las presidencias de las comisiones Ni siquiera ha habido avances en las últimas horas para negociar los puestos por debajo. Vox acude a la constitución de las comisiones parlamentarias completamente solo y con la intención de votarse a sí mismo porque, según las fuentes consultadas, se negaban a buscar un "acuerdo parche" después de haber sido marginados con la ayuda del PP.

Con este clima de desconfianza se aleja aún más cualquier atisbo de coordinación entre ambos en materia de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. Es cierto que Vox viene defendiendo que ellos mantendrán su propia hoja de ruta, sin mirar al PP, y cumpliendo su propia agenda de temas. Con las relaciones tan deterioradas, todo indica que seguirán cada cual a lo suyo y enlazando crisis tras crisis.

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¿Hablamos de mentir, señor Sánchez?
Editorial ABC 7 Febrero 2020

Con su copioso currículum de mentiras a la cara de los españoles, no es Sánchez el más indicado para acusar a ABC de mentir. Lo que debe hacer es dar explicaciones sobre el oscuro «Delcygate»

El presidente del Gobierno negó ayer haber hablado con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, en pleno sainete del aeropuerto de Barajas con el intento de entrada ilegal en el país de la dirigente chavista, que tiene prohibido pisar suelo de la Unión Europea. Embalado en la autodefensa de cómo gestionó su Gobierno el asunto -una auténtica calamidad- se permitió el líder socialista dar lecciones de periodismo y establecer una teoría sobre la mentira, acusando a ABC de haberlo hecho y jugando con el prestigio del periódico.

¿De verdad quiere Sánchez discutir sobre la mentira? Porque hablamos del político que mintió tres veces sobre su tesis doctoral plagiada y que culminó el monumental embuste prometiendo una querella «inmediata» contra ABC que año y medio después no ha presentado. Hablamos del dirigente que afirmó que «no podía permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas» y ahora su permanencia en La Moncloa se basa fundamentalmente en su pacto con los separatistas que siguen empeñados en destruir la unidad de España.

Hablamos de quien prometió en la última campaña electoral que si ganaba iba a prohibir por ley los referéndum de autodeterminación y que no solo no va a hacerlo sino que se dispone a rebajar las penas por sedición para aliviar de cárcel a los condenados por el golpe del 1-O, que por otra parte son quienes le sostienen en el poder. Hablamos también de quien aseguró que «ni antes ni después ni durante va a pactar el PSOE con el populismo de Podemos» y que ha terminado dándoles una vicepresidencia y cuatro ministerios en su gabinete.

Hablamos asimismo de quien afirmó que «nunca, y nunca es nunca» iba a pactar con los proetarras de Bildu y ya lo ha hecho en Navarra. Hablamos incluso de quien reconoció a Juan Guaidó como legítimo presidente de Venezuela y ahora se niega a recibirlo en La Moncloa cuando visita España. Hablamos, en fin, de quien preside un Gobierno que al menos ha mentido cinco veces, cinco, ofreciendo hasta seis versiones distintas del «Delcygate», desde que el ministro José Luis Ábalos no la vio nunca hasta que incluso compartió con ella la sala VIP de la terminal ejecutiva del aeropuerto de Madrid.

Y esta es solo una pequeña selección de los engaños masivos de la persona de la que hablamos. ¿De verdad quiere Sánchez abrir un debate sobre quién miente en España y enseñarle a hacer periodismo a un diario que tiene 117 años?

Gana el separatismo
Editorial ABC 7 Febrero 2020

Sánchez deshonró ayer las obligaciones propias de la segunda autoridad del Estado al dignificar de modo claudicante a Torra, un presidente de la Generalitat inhabilitado penalmente por mofarse de la Justicia. Es innoble que un presidente del Gobierno invite a dialogar a un delincuente a la espera de sentencia firme cuyo único patrimonio es haber alcanzado la Generalitat de rebote y que se vanagloria de proclamar la república catalana, de hablar de «presos políticos» y de exigir el retorno de «exiliados» que no son sino prófugos de la Justicia. Sánchez permitió ayer que Torra le dispensara honores de jefe de Estado, cosa que no es y que suponen un meditado desprecio a la Corona, y le correspondió como si el Palau de la Generalitat fuese la sede de un Gobierno de otro país. Y aunque solo fuera con gestos, legitimó la consideración de Cataluña como una «nación» y desautorizó a nuestros Tribunales tras haber inhabilitado a Torra. Dejó claro cuál es el patrimonio ético de este Gobierno al insistir de nuevo en que el «diálogo» debe ponerse por encima de la legalidad, y su estrategia política de subordinación al independentismo para sobrevivir en el poder. De nuevo Sánchez hizo una alegoría en contra de la separación de poderes, de la Constitución y de la dignidad atribuible al Gobierno de la nación. Inclinarse ante Torra demuestra lo poco que le importa ningunear al resto de España, y lo mucho que improvisa de modo táctico. Si no, ¿cómo es posible que el pasado viernes dejase en suspenso la «mesa de negociación» con el separatismo, y ayer se apresurase a presidirla en los próximos días?

Sánchez no es solo rehén del separatismo y víctima de una extorsión política, que acepta con gusto, sino que es rehén de sí mismo. Rehúye la palabra «Constitución» para no ofender al separatismo, da carta de naturaleza a unos sediciosos, planea nombrar a una fiscal general carente de idoneidad incluso para su propia carrera, proyecta estrangular el delito de sedición, y se ha comprometido a desactivar al poder judicial frente a cualquier ilegalidad del nacionalismo excluyente. Incluso, retiene el dinero de las comunidades para ofrecérselo a Cataluña y al País Vasco. Todo, con una interminable sucesión de mentiras.

Un paripé que degrada al Gobierno
Editorial larazon 7 Febrero 2020

Hay que buscar en esta frase de Pedro Sánchez, «la Ley es la condición», el único asidero de una ciudadanía que, muy mayoritariamente, observa atónita el vergonzante e inútil cortejo gubernamental a un político supremacista catalán como Joaquim Torra, contumaz en la desobediencia a las decisiones judiciales y totalmente impermeable a cualquier transacción que no incluya el trágala soberanista. Más aún, cuando ni el almíbar declarativo ni, mucho menos, la coreografía gestual han hecho nunca la menor mella en un nacionalismo que se considera por encima de las mismas leyes que le han concedido su carta de naturaleza.

Porque se hace muy cuesta arriba para cualquier persona de buena fe escuchar los insultos a la democracia española, el cuestionamiento a su cualidad, por parte de quienes han desarrollado al amparo, precisamente, de la Constitución y de sus instituciones democráticas una maquinaria de poder que infecciona y coacciona a todos los estamentos de la sociedad en la que opera.

Por ello, tal vez, lo peor del encuentro en el Palau de la Generalitat es que se ha dejado a los pies de los caballos a esa parte de los catalanes, que son los más, que también se declaran españoles y que ven como se rinde pleitesía a un individuo empeñado en arrebatarles su identidad como pueblo y como personas. Ni siquiera la convicción de que nos hallamos ante un paripé político, dictado por la mera necesidad de supervivencia electoral del inquilino de La Moncloa, amortigua el espectáculo de degradación del Gobierno de España. Y si lo calificamos de paripé es porque nadie puede considerar en serio una mesa de diálogo en la que se proponga la simple y llana desaparición de una de las naciones más antiguas de Europa.

Porque, más allá de esta ceremonia de sobreentendidos, las posiciones fundamentales no han cambiado un ápice. Así, lo que ayer mantuvo el alegal presidente de la Generalitat es que la autodeterminación de Cataluña, validada en referéndum, es innegociable; que el Principado es un sujeto político en pie de igualdad con España, que no hay otro arreglo que no pase por el reconocimiento de la soberanía de los catalanes y que las situaciones de prisión y exilio deben resolverse por la vía del Ejecutivo, con independencia de las resoluciones de los tribunales de justicia. Con un recado final: «las inversiones son importantísimas pero no pueden tapar el conflicto político».

Cabe preguntarse qué pretende ganar el Gobierno socialista con esta apuesta estéril por un diálogo que, por lo visto, parte del extendido prejuicio de que a los catalanes, así, en general, no es difícil contentarles el bolsillo. Es, además, otro insulto, que alcanza a todos los españoles, condicionar las inversiones del Estado por cuestiones de mera índole política. Cataluña, como el resto de las comunidades españolas, tiene derecho a verse asistida de las aportaciones presupuestarias que se establezcan en consideración a sus necesidades de financiación, sin que el Presupuesto puede convertirse en un instrumento de premio o castigo, al servicio de los intereses del Gobierno de turno. Todos los españoles, sin que importe dónde vivan o cuáles partidos votan, son iguales en derechos y obligaciones, principio que no puede obviarse por quien está llamado a gestionar el interés común. Pero es que, además, si, como nos referíamos al principio, la Ley es la condición, esa oferta de todo a cien sólo puede entenderse como un incentivo para su cumplimiento, absurdo ontológico que no tiene el menor recorrido. Con un problema añadido. Que el catálogo inversor del «reencuentro» promete inversiones en infraestructuras para Cataluña que llevan demasiado tiempo pendientes, que, año tras año, figuran en el capítulo de las buenas intenciones y que ya no encandilan a nadie.

Pedro Sánchez honra a Quim Torra y deshonra a España de manera vergonzosa
ESdiario 7 Febrero 2020

El presidente blanquea a Quim Torra y legitima el desafío separatista con una única razón: sobrevivir él mismo pasándole la factura al conjunto de España.

Pedro Sánchez acudió a Cataluña con un despliegue propio de una visita de Estado cuando un mandatario es recibido en un país extranjero. Solo por ese detalle, el presidente debió de negarse a celebrar un encuentro que reforzó a un político inhabilitado y, sobre todo, legitimó sus objetivos independentistas, incompatibles con la Constitución, lesivos con el conjunto de españoles y, además, juzgados y condenados en el Tribunal Supremo.

Nada de eso fue suficiente para que Sánchez, que confunde por enésima vez sus necesidades personales con los intereses de España y sacrifica éstos para tratar de atender aquéllos- Pero ese es el pacto con el diablo que el líder del PSOE selló al vincular la presidencia a la satisfacción de las exigencias de quienes le invistieron, dejando muy claro el precio que le ponían y los plazos para cobrarlo.

Una frase terrible
"Retomar la senda de la política, dejando atrás la judicialización del conflicto. La ley no basta", dijo incomprensiblemente el presidente tras reunirse con Quim Torra, dejando una idea peligrosa que anuncia los pasos venideros,

Porque si la ley no es suficiente y la política ha de actuar al margen de ella, ¿cómo no van a pensar los dos grandes partidos independentistas que pueden lograr lo que han buscado saltándose precisamente la ley?

La gravedad del comportamiento irresponsable de este presidente no se camufla con apelaciones al "diálogo" ni al "reencuentro": aunque ese fuera el deseo de Sánchez cuando acepta estas reuniones tan indignas, no lo son desde luego de sus anfitriones.

Ni ERC ni Junts interpretan estos encuentros como el preámbulo de la reconciliación con la ley, sino como el primer paso para una independencia por fases que arrancará con concesiones indecentes y el reconocimiento de Cataluña como sujeto político autónomo. Y por mucha propaganda que despliegue el Gobierno, ésa es la realidad.

El presidente de España debe ser el primer obstáculo ante cualquiera que busque la degradación del espacio constitucional colectivo y el máximo defensor de la estructura institucional del país. Pero Sánchez, muy al contrario, se ha convertido en un trampolín de tan funestos deseos y en el mayor blanqueador de los protagonistas de ese desafío.

La oposición criminal
María Claver okdiario 7 Febrero 2020

Seguramente una de las frases más reveladoras del proceder de los totalitarismos fue la pronunciada por Lenin en junio de 1919: “Sería una gran vergüenza mostrarnos dubitativos y no fusilar por falta de acusados”. No era en absoluto un pensamiento retórico, el poder soviético llegó a prefijar cupos de individuos que debían ser señalados como enemigos del pueblo y deportados. Como explica Alain de Benoist en su libro Comunismo y Nazismo, “la falta de enemigos hace peligrar el sistema mucho más que su existencia, siendo necesario producirlos sin cesar para que el sistema se legitime a sí mismo mediante esta constante amenaza”. Mencionar al padre de la dictadura soviética no es, por desgraciada, un anacronismo histórico en la España actual, miembros y ‘miembras’ destacadas de nuestro Gobierno reivindican sin esconderse sus postulados ideológicos, su legado y aquel proceso histórico.

El discurso del Rey Felipe VI en el acto solemne de apertura de la XIV legislatura contó con el reconocimiento de la inmensa mayoría de fuerzas parlamentarias, incluso fue muy aplaudido por algunos miembros y ‘miembras’ del Gobierno que, sin disimulo, apuestan abiertamente por abolir nuestra monarquía parlamentaria. “Llega la hora de la palabra, del argumento y de la razón”, dijo el Rey, “la esencia del parlamentarismo es el acuerdo”. Muchos han querido ver en estas palabras un respaldo al diálogo con el independentismo. No obstante, en ese mismo discurso y como no podía ser de otra forma, el Rey se refirió expresamente al papel de la oposición. “La esencia del parlamentarismo es el acuerdo, como también lo es el ejercicio del control político por la oposición”, dijo el Rey.

Hoy Pedro Sánchez se ha reunido con Quim Torra. Un presidente extraparlamentario en una democracia parlamentaria, un presidente condenado por desobediencia. El encuentro supone la legitimación institucional de un sujeto que no solo ha pisoteado la ley sino que además se ha jactado de ello. Un encuentro que se produce además por imposición de otro delincuente, Oriol Junqueras, que está en la cárcel condenado en firme por sedición. Poco más se puede añadir. En cualquier democracia avanzada sería un escándalo mayúsculo lo que hemos visto esta mañana en el Palau de la Generalitat e inviable desde el punto de vista legal, pero en España se ve con normalidad. Y una de las claves de lo que ocurre está en la criminalización de la oposición.

El primer paso de este cambio de régimen se ha sustentado en la deslegitimación de la labor de oposición. Las críticas al gobierno no se basan en hechos objetivos, sino en la existencia de “fascistas”, “fachas” o “ultras” ávidos de poder y ganas de bronca. Cualquiera que ose discrepar podrá ser estigmatizado y etiquetado de radical según convenga. Llegados a este punto, no muchos pueden o quieren asumir ese riesgo y optan por desdibujarse en lo políticamente correcto, de esa forma el rodillo gubernamental avance como palanca de transformación sin resorte alguno de control. Lo que algunos ignoran es que estas técnicas de ingeniería social nunca cambian la naturaleza de las cosas, en los regímenes comunistas acabaron siendo los propios obreros y campesinos los que derribaron el “alegre amanecer” del socialismo real.

La genuflexión de Sánchez esconde un plan con Puigdemont frotándose las manos
Antonio Martín Beaumont esdiario 7 Febrero 2020

El presidente desembarca en Cataluña para "rendirse" ante el separatismo y habilitar su inquietante hoja de ruta. Éstos son los pasos ya en marcha.

Nada más cruzar el umbral del Palau de la Generalitat, Pedro Sánchez buscó dar al encuentro con Quim Torra un barniz de normalidad, pero ninguna imagen resume mejor lo ocurrido este jueves en la sede del gobierno autonómico que esa desproporcionada inclinación de cabeza –toda una “genuflexión intelectual”- de su jefe de gabinete, Iván Redondo, ante el inhabilitado mandatario catalán. La del “estratega jefe” de La Moncloa fue toda una declaración de intenciones de lo que iba a ser la entrevista posterior.

La cita entre Sánchez y Torra ha sido cualquier cosa menos normal. Alfombras rojas, guardia de honor de los Mossos, saludos frente a las cámaras… Como si de un jefe de otro Estado se tratase. Y unas comparecencias propias de cumbres internacionales, con limitación a un puñado de preguntas.

Un asunto "complejo"
La parafernalia de la rareza. Que Sánchez acabase su rueda de prensa con un histriónico “la ley no basta” ya fue rizar el rizo. El presidente del Gobierno se lanzó incluso a afirmar que la autodeterminación resulta “un asunto complejo”, dejando en la nebulosa la posibilidad de aceptar iniciativas inasumibles aunque sin concretar el qué, el cómo y el cuándo. Todo un pandemónium.

En realidad, artificios al margen, lo que ha sucedido en Barcelona es que el Gobierno de España se ha metido de lleno en el palacete de Waterloo donde se esconde el último gran enemigo de España, Carles Puigdemont.

Quim Torra es tan solo el títere, el testaferro del hombre a quien buscan el Tribunal Supremo, la Policía y la Guardia Civil por intentar volar nuestra democracia. A eso se ha prestado Sánchez, adelantando por la izquierda al mismísimo Maquiavelo.

“El fin justifica los medios”, ha debido pensar en su ensoñación el líder del PSOE. Salvo que el fin, en este caso, no es la rendición del independentismo ni una solución legal al “conflicto político" de Cataluña.

El Nuevo Orden: el tripartito que desea Sánchez para Cataluña... y España
Porque el pomposo término de “agenda para el reencuentro”, ¡toma ya!, es una sumisión tan triste como vergonzante ante Torra. Poco parece preocupar que en ese viaje con el peligroso copiloto del independentismo al lado se pongan en riesgo la soberanía del pueblo español, la unidad de España y la Constitución. Parecerían daños colaterales asumibles en una carrera en la que lo único importante para Sánchez es Sánchez. Nunca unos Presupuestos nos van a costar tanto.

¿A qué va Sánchez a Cataluña?
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Febrero 2020

La visita de Pedro Sánchez a Cataluña tenía mucho de visita a un país extranjero. No estaba, que se sepa, la ministra de Exteriores porque hasta ahí podíamos llegar, pero el viaje tuvo mucho de la parafernalia de las relaciones diplomáticas: las banderas de uno y otro país, la revista a una compañía de honores de la policía autonómica, intercambio de presentes, la rueda de prensa y cosas así.

Es evidente que Sánchez está dispuesto a postrarse ante todo lo que a él le parezca accesorio, vendiendo mientras humo, palabras, halagos y gestos. Sin embargo, tanto agacharse es muy humillante para el resto de los españoles, a quienes él también representa. Pero la pregunta crucial es si nuestro presidente está dispuesto a ceder también en lo sustantivo. Esa misma duda atenaza a Torra y a todo el independentismo, que Dios confunda. Les gusta, y de qué manera, ver a todo un presidente del Gobierno del reino de España dejarse pisotear del modo en que lo hace Sánchez, pero eso no les traerá la independencia. Hace falta que se salte la ley o la reforme. ¿Está realmente dispuesto Sánchez a hacerlo cuando dice que la ley no basta?

El muy ladino habla de hacer esfuerzos para alcanzar una reconciliación como si nosotros, que somos a quienes él representa, tuviéramos alguna culpa de lo ocurrido. Los que trataron de dar un golpe de Estado fueron los independentistas. Puede que tuvieran sus motivos para intentarlo, pero, si de verdad los había, lo que tenían que haber hecho es instar la reforma de la ley, para lo que nuestra democracia ofrece caminos de sobra. Nunca intentaron tal cosa. Lo único que saben hacer con la ley es violarla para afirmar luego el derecho que tienen a hacerlo porque representan al pueblo de Cataluña. Dos mentiras que son el punto de partida que Sánchez parece asumir al iniciarse esta negociación. Si realmente el presidente está dispuesto a avanzar, lo que pueda salir de ahí no serán más que ilegalidades e inconstitucionalidades cometidas ahora no sólo por los independentistas sino también por los socialistas y los comunistas desde el Gobierno. De manera que lo crucial es saber si de verdad es eso lo que quiere Sánchez o si simplemente está fingiendo para ganar tiempo mientras intenta que quienes quieren un Estado independiente para su región se conformen con una "mejora" de la política fiscal y financiera.

La respuesta no es tan sencilla. Sánchez no quiere ceder en lo esencial, no por principios, sino porque le perjudicaría electoralmente. Pero los dos zapatos que calza, el izquierdo de Esquerra y el derecho de Iceta, le aprietan una barbaridad y apenas tiene margen de maniobra, como demostró cuando se desdijo después de haber retrasado esta reunión a un momento posterior a las futuras elecciones en Cataluña. Tarde o temprano tendrá que decidir. ¿Qué hará entonces? Si puede mantener la Moncloa sin consentir, se mostrará firme. Pero si necesita transigir para seguir siendo presidente del Gobierno de lo que quede de España, cederá. Vaya si cederá.

¿Con quién se ha reunido Sánchez?
Cristina Losada Libertad Digital 7 Febrero 2020

El presidente del Gobierno se ha reunido con el presidente autonómico catalán. Está en las noticias. Hay imágenes, aunque algunas de ellas más le valía que no se hubieran visto. Sin embargo, la duda está ahí, como el célebre elefante en la habitación. ¿Con quién se ha reunido el presidente Sánchez? No es que Quim Torra tenga una personalidad múltiple; eso ya podemos decir con seguridad que no. Su persona política es monolítica y monótonamente separatista, sólo y nada más que eso. Pero hay elementos formales a tener en cuenta cuando un presidente del Gobierno acepta a un interlocutor. Y si se consideran, resulta que Sánchez se ha reunido, en primer lugar, con un condenado por desobediencia. Por sentencia del TSJC del pasado diciembre.

Sánchez se ha reunido, además, con un cargo público inhabilitado. Porque la sentencia le condenó a pena de inhabilitación. Y como el suyo fue un delito contra la Administración Pública, su inhabilitación se ha activado, digamos, antes de que la sentencia sea firme, en cumplimiento de la ley orgánica del régimen electoral. Sánchez se ha reunido, por tanto, con alguien al que se le ha retirado su acta de diputado en el Parlamento catalán por haber cometido un delito de desobediencia contra la Administración. No es buena carta de presentación. Menos aún cuando la propuesta que llevaba el presidente del Gobierno incluía un capítulo sobre "regeneración democrática".

Sánchez se ha reunido con un presidente autonómico condenado por desobediencia, inhabilitado como diputado y posiblemente inhabilitado también para ser presidente autonómico. Este asunto no está aún resuelto. Pero como el propio estatuto de autonomía catalán requiere que el presidente sea diputado, hay fundamentos para exigir que deje de ser presidente. Reunirse con un potencial presidente inhabilitado no es precisamente modélico. Aunque no preocupe mucho en Moncloa por aquello de desjudicializar la política, que consiste en hacer caso omiso de las decisiones y sentencias judiciales que afecten a los políticos. A ciertos políticos. Otro de los bellos efectos de la desjudicialización es que la ley no sea igual para todos.

Sánchez se ha reunido, al mismo tiempo, con el Le Pen español, y esta es la parte desjudicializada del asunto que más debería interesar al propio Sánchez, porque fue él mismo quien trazó de esa manera el perfil político de su interlocutor de este jueves. Lo hizo el 18 de mayo de 2018. Como quien dice, anteayer. Y lo hizo con cierta elaboración. Dijo, por ejemplo: "Los tuits, las declaraciones y reflexiones del señor Torra han escandalizado a la opinión pública europea. Está convulsionada tras conocer que la xenofobia se ha hecho cargo y ha tomado las riendas del independentismo en Cataluña". Sánchez se ha reunido, por usar sus propios términos, con la xenofobia del independentismo catalán, y lo ha hecho con plena cordialidad y sin mascarilla. Ahora tendrá que llamar a los socialdemócratas europeos que le habían transmitido su conmoción por la entronización de la xenofobia independentista y explicarles que no era para tanto, que Torra no es Le Pen en absoluto, y que en la distancia corta gana mucho. Y la distancia corta es la que permite llegar más fácilmente a la presidencia del Gobierno. Dicho de otro modo, la que determinan los votos de la Esquerra.

Con todas estas personas se ha reunido Sánchez: el condenado por desobediencia, el inhabilitado como diputado, el que puede ser inhabilitado como presidente, el Le Pen de la política española y el designado por el prófugo Puigdemont para ocupar la presidencia catalana. Se ha reunido con ese elenco poco recomendable para dar legitimidad a las pretensiones separatistas de desbordar el marco constitucional y estatutario, establecer que existe un conflicto político entre "Cataluña y España" y asumir que Cataluña es lo que el separatismo dice que es. Todo ello en el nombre de la esperanza.

"He venido a hablar de esperanza", dijo el presidente del Gobierno. Fue lo más concreto que se le oyó. No se ha oído que pusiera ninguna condición, no se ha visto nada de toma y daca. Todo han sido síes, con ese de sumisión: vasallaje gráficamente representado por su jefe de gabinete al inclinar la cabeza ante la xenofobia que lleva las riendas de la Generalidad. Parafraseando al doctor Johnson, lo de Sánchez quiere ser el triunfo de la esperanza sobre la experiencia. Eso, en política, nunca sale bien.

Las pruebas del nepotismo y la mentira

OKDIARIO 7 Febrero 2020

Estamos ante un escándalo de proporciones mayúsculas. Como ha informado OKDIARIO, la consejera de Justicia de la Generalidad valenciana, Gabriela Bravo, pareja sentimental del presidente regional, Ximo Puig, no activó la Inspección de Servicios de su Consejería para investigar el escándalo del millonario pago de subvenciones a las sociedades de Francis Puig, hermano del máximo responsable del Gobierno autonómico. El documento que publica OKDIARIO no ofrece duda alguna: la consejera de Justicia tenía la obligación de comprobar el correcto control de la legalidad o ilegalidad de las ayudas de cerca de 850.000 euros que dio la Generalitat de Ximo Puig a las empresas de su hermano -el importe total asciende a 1 millón si se suman las ayudas dadas por el Gobierno socialista de Aragón y el separatista de Cataluña-, pero omitió su deber de control.

El PP ha acusado a la consejera: “No ha hecho nada y nunca ha controlado el dinero público de los valencianos que iba a parar las empresas el hermano del presidente Ximo Puig”, señaló este pasado miércoles la portavoz adjunta del Grupo Popular Valenciano, Eva Ortiz.

Gabriela Bravo negó la acusación del PP y afirmó que sí se llevó a cabo la inspección correspondiente. ¿Quién tiene razón? Pues a tenor de la documentación que existe en los archivos oficiales de la Consejería de Justicia del Gobierno Valenciano, revisada por este diario, la denuncia de los populares es absolutamente cierta. No consta ningún informe llevado a cabo sobre el control a esas empresas, pese a que el propio documento regulador de los planes de inspección para los ejercicios 2018 y 2019 señala expresamente que “el artículo 165 de la Ley 1/2015, de 6 de febrero, de Hacienda Pública, del Sector Público Instrumental y de Subvenciones, establece el contenido mínimo de las órdenes de bases de la concesión de subvenciones y en el apartado j) se indica que éstas deberán definir el “Método de comprobación de la realización de la actividad a través del correspondiente plan de control”.

La consejera Bravo ha mentido en sede parlamentaria, pues, tras ser preguntada por este aspecto, aseguró que sí había inspeccionado las empresas del hermano de Ximo Puig. No es cierto, porque la Inspección no ha sacado ningún tipo de informe sobre las subvenciones obtenidas por los hermanos del presidente Puig. Queda acreditado que estamos ante un caso flagrante de nepotismo que el Gobierno valenciano trata de ocultar sirviéndose, una vez más de la mentira.

Sánchez se deja humillar por Torra
Editorial El Mundo 7 Febrero 2020

Afirmar que la ley no basta supone adoptar el relato separatista por parte del mismo Gobierno de España

Es muy difícil exagerar la humillación que los españoles constitucionalistas sienten ante la imagen de su presidente prestándose a hacer de figurón en la cumbre bilateral impostada por Quim Torra. El mismo Sánchez nos dijo que Torra era el "Le Pen español", con la diferencia de que Le Pen es una diputada legal en Francia. Torra es otro supremacista, pero inhabilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la Junta Electoral y el Supremo, cuya sentencia será firme en cuanto resuelva el hipócrita recurso planteado por el propio ex diputado, empeñado en seguir usurpando el poder con la bochornosa colaboración del PSC. Es muy difícil contener la vergüenza porque Gabriel Rufián fue capaz de torcer el brazo a Sánchez en la tarde del mismo día en que Sánchez había decidido posponer la humillante reunión con Torra tras su ruptura parlamentaria con ERC.

Sánchez llegó al poder gracias al separatismo. Pero si por un tiempo creyó que podía contemporizar con él, ya parece haber asumido que su futuro político depende de la claudicación total ante Junqueras. A juzgar por el documento -"reencuentro" se titula, en homenaje al eufemismo- con el que espera granjearse el apoyo de ERC a los Presupuestos y con ello un par de años más de poder, Sánchez ya ni siquiera disimula su pleitesía ante los enemigos de la Constitución. "La ley por sí misma no basta"; no es la frase de un populista bananero sino la del presidente de la cuarta economía del euro, rehén del proyecto de centrifugación nacional de sus socios.

Privilegios en la financiación autonómica, desactivación de la Justicia, aumento de la inversión en infraestructuras a costa de regiones más pobres, negociación de la unidad de mercado, alivio tributario para TV3, compensaciones económicas para los Mossos y mesa de diálogo sobre la autodeterminación para este febrero. Todo ofrecido por Sánchez en una visita teatralizada por el inhabilitado como si recibiera a un jefe de gobierno extranjero. Pese a todo, Pere Aragonès anuncia que no piensa asistir al Consejo de Política Fiscal y Financiera, que si acaso mandarán a una emisaria. Es difícil imaginar cómo podría Sánchez humillarse más a sí mismo y a los ejecutivos autonómicos respetuosos con la ley. El infame comunicado de Pedralbes parece venial al lado del documento discutido ayer. Y Jordi Sànchez y Jordi Cuixart ya están en la calle, gozando de privilegios penitenciarios que señalan el camino de amnistía encubierta para el resto de golpistas condenados.

Sobrecoge la aceleración del deterioro institucional que el sanchismo está imprimiendo al país. La expresión "conflicto político", cuyo origen batasuno hace poco habría generado escándalo en el propio PSOE, hoy forma parte del argumentario de Ferraz. Cada vez se ahonda más la división y se aumentan las cesiones al nacionalismo a cambio de otro plazo de alquiler en Moncloa. Nada de esto puede acabar bien.

Vasallaje
Ignacio Camacho ABC 7 Febrero 2020

El presidente del Gobierno ha ido a Barcelona a hacerle la pelota a un don nadie. A un tipo estrambótico, a un orate que se cree el jefe de un Estado imaginario y vive envuelto en una ficción delirante. A un xenófobo que dice que los españoles salivan rencor por sus fauces. A un impostor que ocupa un cargo en condiciones irregulares porque la Justicia le ha quitado las credenciales. Al vicario de un prófugo, al testaferro nominal de una banda de delincuentes convictos que le dan órdenes desde la cárcel. A un déspota que ha borrado del mapa político a la mitad de los ciudadanos catalanes. Esa es la clase de dirigente con la que a Sánchez le produce «un profundo sentimiento de honor» encontrarse en medio de una escenografía de ceremoniosas solemnidades. Así se lo había exigido Rufián, el mensajero del chantaje. El problema de pelotear a alguien es que al adulado, como en la célebre escena de «Pretty Woman», nunca le parece bastante. Y el napoleoncito de San Jaime ni se inmutó ante la ridícula, humillante, sobreactuada inclinación de vasallaje del más conspicuo de los edecanes presidenciales. Disfrutaba de su momento, de sus minutos de gloria y gesto grave, del hueco protocolo de guardarropía, del escuadrón de Mossos en espardenyes, del protagonismo impagable, aunque efímero, que nunca soñó cuando era un insignificante activista despreciado por sus propios cofrades.

En realidad, si se siente orgulloso no le faltan motivos: ese circo a su medida es de las pocas promesas que Sánchez ha cumplido. No por respeto a Torra, desde luego, sino porque formaba parte del pliego de condiciones exigido por los verdaderos mandarines del separatismo, que aparentan mantener un bloque unido mientras negocian el derrocamiento del fantoche a través de un tripartito. El presidente es consciente del precio del acuerdo, y lo paga sin remordimientos arrastrando al Estado a un escarnio televisado en directo, a una vejatoria legitimación de privilegios que incluyen, además de una lista de franquicias y fueros, el indulto subrepticio a los insurrectos presos y el explícito reconocimiento -«la ley sola no basta»- de su inmunidad ante el Derecho. Y todo eso también lo tendrá que cumplir sin más remedio porque está advertido de que su mandato acabará en el mismo momento en que deje de hacerlo.

La primera cláusula consistía en aceptar y bendecir un marco visual republicano, dejarse recibir en Cataluña como un invitado, poner buena cara, tender la mano, repetir mucho el mantra del «diálogo» y someterse al teatro que Torra le tuviese preparado. Misión cumplida. A costa del deterioro de unas instituciones cada vez más enfangadas y más prostituidas en medio de la letal indiferencia, o resignación, de la ciudadanía. La próxima estación del viacrucis será probablemente más comprometedora y menos propagandística. Y el sanchismo tendrá que transitarla de rodillas.

Una farsa indigna
Editorial. vozpopuli  7 Febrero 2020

El presidente del Gobierno ejecuta ante Torra la consumación de una vileza, el sometimiento del Estado a las exigencias de un grupo sedicioso

Quim Torra ha incumplido, consciente y reiteradamente, las leyes. Y, por ello, ha sido inhabilitado por los tribunales. Su permanencia al frente de la Generalitat de Cataluña es un fraude de ley al que el Tribunal Supremo debería poner fin cuanto antes.

El sistemático desprecio con el que el personaje ha respondido a las decisiones de la Justicia debiera ser razón suficiente para que ningún representante político que se precie le considere un interlocutor, moral y políticamente, digno de tal nombre. Y, sin embargo, el presidente del Gobierno, el presidente de todos los españoles, no sólo acepta la interlocución, sino que, al no suspender la reunión, somete a los catalanes que no son independentistas, y de paso al resto de los ciudadanos leales a la Constitución y a las leyes, a una insoportable humillación.

Una humillación que Torra ha amplificado hoy disfrazándose de jefe de un Estado ante el primer ministro de un Gobierno extranjero, y que Pedro Sánchez legitima asumiendo el degradante papel que el independentismo le ha reservado. La retransmisión en directo de la llegada del presidente del Gobierno al Palau de la Generalitat, revista a las tropas incluida, no solo es la escenificación de una farsa inadmisible; es, sobre todo, la triste imagen de una claudicación, la constatación de que, para Sánchez, todo vale si de lo que se trata es de conservar el poder, incluso la descarada subordinación de los intereses generales a los de los enemigos de la nación.

Que de la reunión no haya salido apenas algo en claro, es lo de menos. El mal ya está hecho: el mayordomo de Carles Puigdemont, el activista cuya misión no es otra que denigrar a la democracia española, se permite insultar con el lazo amarillo en la solapa a millones de catalanes, mientras el presidente del Gobierno, al aceptar su rol secundario, colabora de forma consciente en el blanqueo del que hace poco denominó el “Le Pen de la política española”.

"La ley por sí misma no basta", ha sentenciado Pedro Sánchez al oficializar lo que ha bautizado como "el diálogo para el reencuentro", pomposo enunciado para lo que no es más que el sometimiento a las exigencias del separatismo. Cualquier español mínimamente avisado sabe lo que para Torra y el independentismo significa la palabra “diálogo”, cualquiera menos Pedro Sánchez, un jefe del Gobierno de España que parece ignorar un aspecto básico del Estado de derecho: que sin ley no hay democracia, y que sin respeto al ordenamiento jurídico sólo hay caos.

Manuel Azaña describió durante la II República a un sector de la izquierda más radicalizada como gentes que practicaban una “política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”. Probablemente, hoy sería mucho más severo con quien, además de depreciar como nadie en democracia el noble ejercicio de la política, ha vaciado de contenido el concepto de diálogo y ha eliminado de su vocabulario la palabra dignidad.

Los Patton de Gràcia
Cristian Campos elespanol 7 Febrero 2020

Ni siquiera el ímpetu con el que Iván Redondo rindió ayer honores a Quim Torra sirvió para evitar que la prensa catalana hablara de dos imperdonables "pifias" de protocolo de Pedro Sánchez durante su reunión con el presidente de la Generalidad.

La primera tuvo lugar cuando Sánchez no agachó la cabeza frente a la bandera catalana. La segunda, cuando se olvidó de traerle un regalo al presidente de la Generalidad, que sí hizo entrega al presidente del Gobierno de dos libros: Inventing Human Rights, de Lynn Hunt, y Llibertat i sentit, de Lluís Solà.

Una elemental prudencia aconseja no incentivar el narcisismo de los niños aquejados del síndrome del emperador. Pero si haces caso omiso del sentido común, es probable que con el tiempo te encuentres con lo anterior. Es decir, con un puñado de funcionarios del departamento de propaganda de la Generalidad, más conocidos como "periodistas catalanes", echándote en cara tu desconocimiento del protocolo aplicable al jefe del negociado.

Hay que reconocerle a Torra, sin embargo, el colmillo retorcido de regalarle, no ya uno, sino dos libros a un hombre que no se ha leído ni su propia tesis doctoral.

También estuvo hábil Torra obligando a Sánchez a pasar revista a una formación de gala de los Mossos d'Esquadra. Como si el presidente del Gobierno estuviera de visita en el Palacio del Elíseo y no en la sede de una administración autonómica que tiene a su derecha un Pans & Company, a su izquierda unas cuantas tiendas de inciensos y pachulis, y a su espalda una maraña de callejuelas insalubres en las que los delincuentes del barrio atracan a los funcionarios regionales cuando estos salen del trabajo tras una dura jornada de colgar y descolgar pancartas de los balcones.

Pero la cosa no dio para más quejas por parte del nacionalismo. Sánchez hizo todo lo que se esperaba de él. Léase rendir honores al líder catalán, como hizo la reina Isabel de Inglaterra accediendo a bailar con el presidente de Ghana en 1961, y reiterar por enésima vez que la ley no debería ser un límite para los golpes de Estado.

No descarten la posibilidad de que Sánchez, como esos relojes parados que aciertan la hora dos veces al día, haya dado con la clave del problema catalán: el eterno complejo de inferioridad catalán con respecto a Madrid, Andalucía y la Castilla imperial. La envidia, en resumen.

Ojalá fuera eso. Porque entonces el pesar catalán podría remediarse con un par de paseos sobre una alfombra roja a los sones de una sardana castrense, con cuatro policías regionales con tocado de plumas de avutarda cuadrándose frente a una bandera que en realidad es la de su región vecina y con una visita cada cuatro años, poco antes de las elecciones locales, que le permitiera al presidente autonómico de turno creerse POTUS por un día.

Nada más español, en fin, que un gerente de anotaciones al margen exigiendo respeto al grito de "¡no sabe usted con quien está hablando!". Puede que sea imposible evitar que el gerente se te suba a las barbas de vez en cuando, como ocurrió en 1934 y 2017. Pero si estás dispuesto a sacrificar a tus ciudadanos en el altar de esas ínfulas insaciables, el negocio es redondo para ti.

Y hablando de redondos. Que alguien como Iván Redondo, ese Terminator de la mercadotecnia electoral capaz de calcinar hasta los cimientos la convivencia entre españoles para garantizarle dos meses de gobernanza más a Pedro Sánchez, agachara la cabeza frente a Quim Torra es la prueba de que el PSOE amenaza ruina.

Ninguna sorpresa por ese lado. Ver a los más fieros de los socialistas convertirse en pasta de boniato frente al primer nacionalista que se planta frente a ellos con los brazos en jarras y bramando originalidades sobre el ADN, la sangre y el derecho de pernada empieza a ser habitual por estos lares.

¡Con qué arte, en fin, os hemos metido los catalanes el hecho diferencial por la garganta al resto de los españoles! De ese foie llevamos viviendo más de ciento cincuenta años. Exactamente desde que el dinero procedente del negocio del esclavismo dejó de fluir hacia Cataluña y la burguesía de la región tuvo que idear a toda prisa una nueva fuente de ingresos que paliara la disminución de sus ingresos: el catalanismo.

En cierta manera, el negocio de la burguesía catalana sigue siendo el mismo que en el siglo XIX, sólo que ahora los esclavos no son cubanos, sino extremeños, andaluces, castellanos y catalanes no nacionalistas.

Cataluña ha resultado ser el monstruo de Frankenstein de la España constitucional. Una criatura artificial, sin personalidad propia, construida a partir de pedazos de cadáveres (mentiras históricas, privilegios medievales, xenofobia institucional), que amenaza con asesinar a su creador y hacer vida de soltero por su cuenta.

Lo llamativo es que cientos de miles de españoles, incluidos los que a día de hoy moran en Moncloa, creen estar frente al Brad Pitt de la democracia y no parecen ver al Frankenstein del agrocarlismo. Claro que son los mismos españoles que prefieren pactar con Otegi antes que con Arrimadas.

Al próximo capitalino que me hable de la sofisticación, y el diseño, y la dignidad, y la laboriosidad de los catalanes le doy un paseo por la Cataluña profunda y la no tan profunda –el barrio de Gràcia, tan progresista él, sirve a estos efectos– para que cate de primera mano lo mucho que se parece un catalán cualquiera a ese tipo de su pueblo al que un día le calzaron una gorra de plato y se convirtió como por arte de magia en el general George Patton de su pedanía.

Dos reuniones y un funeral
Miquel Giménez. vozpopuli  7 Febrero 2020

Tras escuchar a Sánchez y Torra este jueves se puede llegar a dos conclusiones: o no habían asistido a la misma reunión o mienten como bellacos

Tampoco son excluyentes, porque ambos se ven en la obligación de seguir mintiendo para continuar en sus cargos, siéndoles imposible detener sus correspondientes raciones de falsedades habituales. Es como quien va montado en bicicleta: si paras, te caes. En las ruedas de prensa que concedieron, todo su afán fue insistir en lo buenos que eran y como gracias a su extraordinaria habilidad estaban en vías de convencer al contrario. Mientras Sánchez, con un extraño artilugio en forma de documento escrito por Perogrullo, decía que había que dialogar y que él era el más dialogante de todos los que dialogan en diálogos habidos y por haber – ignoramos si son diálogos socráticos -, Torra volvía a decir que lo que se sustentaba era la autodeterminación, la amnistía y el reconocimiento como sujeto político de Cataluña.

Puestas en paralelo, sus discursos se asemejaban como un huevo a una castaña. Sánchez diseñaba países idílicos, fraternales, espacios de buen rollo progresista y una infinita capacidad para comprenderlo todo y a todos; Torra hacía lo propio, pero desde el rincón estelado, aduciendo que ellos son también partidarios de dialogar, de la confrontación democrática, de la bonhomía, la democracia y las libertades. Y como una vez expuesto el objeto, como dijo Artaud, queda castrado, sus palabras treparon por las piedras de la galería gótica del Palau de la Generalitat para desvanecerse en el azul y frío cielo barcelonés.

Sánchez, si estaba allí, era para contentar a su socio de Esquerra, que ya no sabía cómo aplacar al chiquillo malcriado que ocupa la presidencia de la Generalitat. Y al presidente del Gobierno le cuesta muy poco poner cara de interés, decir cuatro obviedades y engañar a quien sea. Ha sido un abuso, claro, porque los neoconvergentes están muy faltos de cariño desde que el PSOE optó por los de Junqueras como socios preferentes, de ahí que Torra haya sacado su mejor alfombra roja y haya colmado de agasajos al de la Moncloa. Desde Zapatero no se conocía visita alguna de primer ministro y tenía que celebrarse con campanas al vuelo y esa sonrisita de en plan “ya os decía yo que acabarían por venir a morir al palo” tan propia de pujolistas.

Si Torra se ha quedado satisfecho al ver como Iván Redondo le hacía una reverencia que para sí quisiera que le hicieran el Rey don Felipe, es cosa que no sabremos del todo. Tienen los separatistas la manía de que, o les dan la razón y les dejan constituirse en república de defraudadores fiscales y evasores de divisas, o no les vale. Más tranquilo estará, seguramente, aunque Puigdemont no comparta esa sensación pues dicen que está pensando trasladarse a Suiza, dejando una Bélgica que vaya usted a saber si en pocos meses se convierte en territorio incómodo cuando el suplicatorio se resuelva en el Parlamento Europeo. Allí podría tomar café con Marta Rovira o Anna Gabriel, lo que no es floja compañía.
Sánchez le ha tomado el pelo a Torra

Uno, que tiene mucho visto, opina que Sánchez le ha tomado el pelo a Torra de manera descarada y que este, aunque no se lo haya tragado del todo, ha tenido que hacer ver como si esa reunión diluida entre todas las que Sánchez ha mantenido en la capital catalana, faltándole solo verse con la Virgen de la Mercé, fuese en serio. Los dos estaban condenados a simular que se hacía algo, porque en realidad sabían que no iban a hacer nada. Buenas palabras, declaraciones de intenciones y a vivir que son dos días. Aragonés es quien corta el bacalao, se aprobarán con bastante seguridad los presupuestos catalanes tras tres años sin disponer de unos, Sánchez se asegura el apoyo de Esquerra para los suyos y quién sabe si incluso la abstención de Junts per Catalunya e Iceta se ha salido con la suya. Habrá mesa de diálogo entre besugos presidida por los dos presidentes y se harán muchas fotos, que darse la mano con el rival siempre queda bien en Twitter.

De los problemas de los cultivadores de arroz en el Delta, la sanidad catalana en bancarrota, los inhumanos retrasos en las pensiones que afectan a la ley de la dependencia y otras fruslerías no ha habido tiempo para hablar. Lo han hecho, dicen, sobre los orígenes del problema catalán y seguro que se han extendido acerca de las Bases de Manresa, la Mancomunitat de Prat de la Riba, la república, el catalanismo, els fets de Palau y cosas tan importantes como éstas para la vida cotidiana de los catalanes. Menudo rollo le ha soltado el president a Sánchez, decía uno de los colaboradores de Torra. Como si a este le importase estarse una horita y media escasa escuchando como quien oye llover. Sabía que estaba hablando con un cadáver político y que la reunión bien podría ser el funeral político del por ahora president. A la hora de comer, suponemos, todos lo han hecho con la tranquilidad que da saberse con el deber cumplido.

El apunte de Francisco Marhuenda: “Quim Torra, un presidente ‘okupa’ en el Palau de la Generalitat”
Francisco Marhuenda larazon 7 Febrero 2020

Hay cosas objetivas y otras que son subjetivas. Es preocupante cuando el fanatismo o el partidismo pretenden convertir lo subjetivo en objetivo. Cualquier lector puede leer el denominado “Documento abierto de agenda para el reencuentro” de la presidencia del Gobierno cuya oportunidad y contenido son un despropósito. En primer lugar está la oportunidad.

Un paripé que degrada al Gobierno
Joaquim Torra, que ya no es presidente de la Generalitat porque ha perdido la condición de diputado autonómico, ni es ni puede ser un interlocutor del presidente del Gobierno. No tiene ningún sentido. Es algo tan estrafalario que solo se puede calificar de esperpento. A esto hay que añadir que ha anunciado solemnemente la convocatoria de elecciones catalanas, aunque sin poner una fecha concreta. Otro esperpento.

El Estatuto de Autonomía de Cataluña establece la condición de diputado para ser presidente de la Generalitat y por tanto su pérdida comporta, necesariamente, también la de este cargo. Ni siquiera hay que ser un experto constitucionalista para entender esta obviedad. Es tan insólito defender que lo sigue siendo como si alguien considerara que se puede ejercer de médico o abogado si se pierde o no se tiene el respectivo grado universitario. Lo que sucede en las instituciones catalanas es tan anómalo en todos los ámbitos que nos hemos acostumbrado a que el nuevo despropósito sea mayor que el anterior. A esto hay que añadir la nulidad de los actos de un presidente que no lo es y que por tanto tendría que haber sido sustituido por el vicepresidente hasta que la Cámara eligiera al sustituto. Otra cuestión distinta es que se pueda estar de acuerdo o no con la resolución de la Junta Electoral, pero la realidad es que se ajusta a derecho como muy bien ha establecido el Tribunal Supremo. Torra no es diputado y por tanto no es presidente de la Generalitat.

Esto hace aún más insólito que Pedro Sánchez se reúna de forma solmene con él y además le entregue ese documento. No es fácil ignorar la angustia del gobierno como consecuencia de su fragilidad parlamentaria y la imposición de ERC que le obligó a cambiar en pocas horas un comunicado de prensa tras la visita de Rufián a La Moncloa. El término “reencuentro” parece que sea de una pareja de enamorados que se han distanciado. La realidad es que es una rendición en toda regla. Y, una vez más, no lo entiendo, porque era un gesto totalmente innecesario. El tacticismo gubernamental es inquietante, porque no forma parte de una estrategia sino, simplemente, de una errática forma de supervivencia que es, además, innecesaria en este momento procesal.

La dignidad de las instituciones del Estado es muy importante. Por ello, Sánchez tendría que haber esperado unos meses para celebrar esta reunión y convocar la mesa negociadora. La excusa de la convocatoria de las elecciones autonómicas es tan obvia que no merece mayores comentarios. El presidente del Gobierno de España no tiene por qué reunirse con un condenado por un delito electoral y que ha sido desposeído de su condición de diputado. No es el presidente de una asociación de vecinos o de amigos de la colombofilia. Los 44 puntos del documento divididos en seis epígrafes van precedidos, en lo que llaman “estatus”, de un “SÍ” que resulta, simplemente, pueril. Un poco más y los miembros de la comitiva presidencial se ponen una camiseta con la imagen de los presos, de los fugados de la Justicia o del propio Torra. Tan grande era el deseo de agradar que solo faltó este colofón final para complacer al indigno okupa del palacio de la Generalitat.

Nada de lo que escriba o diga hará cambiar a Sánchez, a su gobierno o a los periodistas y analistas de izquierdas que se han creído que hay una solución dialogada, que no sea la rendición del Estado, para resolver el conflicto independentista. No entienden que la debilidad del Gobierno es su fortaleza y que estos gestos no hacen más que fortalecer su determinación en volver a repetirlo. La firmeza en la defensa del marco constitucional no significa ausencia de diálogo, pero Sánchez tiene que entender que las cesiones serán utilizadas para un rearme independentista y seguir expulsando a España de Cataluña provocando, además, un efecto mimético en otros territorios donde hay formaciones independentistas. En paralelo, además, en el resto de España surgen partidos o agrupaciones localistas así como los planteamientos de las organizaciones autonómicas del PP y el PSOE que entienden que no hay que pensar en el bien común sino en el egoísmo particularista de un autonomismo mal entendido. ¡Pobre España!

Director de La Razón y profesor titular de Historia del Derecho y de las Instituciones (URJC)

TV3 ha de acabar como el Titanic
Sergio Fidalgo okdiario 7 Febrero 2020

Seamos claros. Los separatistas catalanes nos van ganando por goleada. Dominan los medios de comunicación de esta comunidad autónoma, y día tras día, con una lluvia fina persistente, han convencido, y siguen convenciendo, a muchos que España es una especie de semidictadura como Turquía que “oprime” las ansias de “libertad” del “pueblo catalán”. TV3 es la gran punta de lanza que es apoyada por las dos principales emisoras de radio, Catalunya Ràdio y RAC-1; un par de diarios de papel que se leen poco, pero enredan mucho; media docena de digitales de gran difusión y bien regados con dinero público y un sinfín de medios locales al servicio del ayuntamiento o el consejo comarcal de turno, con el inestimable apoyo económico de la Generalitat que pagamos todos los españoles.

En las escuelas no se predica el odio a España, esa tarea se deja a los tertulianos de TV3 y otros medios afines. En las aulas se predica la indiferencia. Simplemente, España apenas existe, y cuando se habla de ella, se hace en clave de “Estado”. Centenares de miles de niños aprenden que solo hay un “país”, Cataluña, que es una “nación” y que está unida por lazos políticos y culturales a otros territorios llamados los “Països Catalans”. Imagen que día tras día ven, junto a sus padres, en el mapa meteorológico de los informativos de la televisión de la Generalitat, en los que Cataluña está unida a Valencia, Baleares, parte de Aragón, el sur de Francia y Andorra. O, mejor dicho, se los anexiona.

En los medios de comunicación que controlan solo merecen una atención destacada los expertos universitarios que son secesionistas. Que son los que crean opinión en sus facultades y acaban dominando los departamentos. Que un personaje como Elisenda Paluzie, la actual presidenta de la ANC, pueda ser catedrática ya indica el nivel de la educación superior en Cataluña. O que un personaje como Jaume Sobrequés, uno de los ‘vendedores’ de la ‘guerra perpetua’ entre “Cataluña” y “España” sea un referente de la historiografía catalana, ya indica a qué tipo de personajes se potencia desde los poderes públicos que dominan los independentistas.

Los músicos y cantantes que progresan acostumbran a ser los que reciben las bendiciones del separatismo mediático. Lo mismo pasa con los escritores, actores o con cualquiera que quiera dedicarse al mundo de la cultura. Si no eres de la ‘cuerda’ secesionista, tienes un porcentaje mínimo de posibilidades de triunfar. Por cada ‘Rosalía’ que consigue saltar el cordón sanitario de la cultura pro independentista y romper fronteras, hay cien ‘Toni Albás’ o ‘Quim Masferrers’ que hacen carrera en Cataluña a base de mostrar su adhesión inquebrantable a la ‘estelada’.

La única manera de poder dar la vuelta a la situación es que los que creemos en una Cataluña leal con el resto de España nos tomemos en serio la batalla mediática. TV3 es ahora mismo un potente portaviones que sirve de plataforma de difusión a la propaganda secesionista. Y hemos de conseguir que acabe como el Titanic, con Pilar Rahola y Toni Soler tocando el violín mientras se hunde. Denunciando sus mentiras. Difundiendo sus excesos. Y, sobre todo, creando alternativas.

Es muy importante que medios nacionales como OKDIARIO sigan con su labor incansable de denuncia de las mentiras y excesos de TV3 y sus aliados comunicativos. Es una tarea impagable y necesaria. Pero no es suficiente. Hay que combatir esta plaga apostando por ampliar el mapa mediático catalán. Hay que conseguir espacios televisivos, y cadenas de televisión, que desde Cataluña sean una alternativa a los mensajes que la maquinaria de propaganda secesionista genera cada día.

Es imprescindible que empresarios valientes, y amantes de nuestro país, de una vez por todas inviertan en Cataluña. Que TV3 tenga una competencia real, porque ahora mismo detenta casi en régimen de monopolio la información televisiva catalana. Que en muchas ciudades y comarcas se funden medios de comunicación locales que sean una alternativa a los que ahora existen, y que abrumadoramente repiten los argumentarios creados por los partidos separatistas. Que los diarios o radios que actualmente ‘navegan’, aunque aparentemente son ‘transversales’ apuesten decididamente por la defensa de la Constitución, la convivencia y la unidad.

Si no conseguimos que TV3 y sus aliados acaben como el Titanic, la que se hundirá será España. Porque los secesionistas no van a cejar en su labor, y el teórico abandono del unilateralismo es una apuesta a largo plazo. Y cuando hayan ampliado su base social, “lo volverán a hacer”.

Pedro Sánchez completa su giro, normaliza a Torra y concede más cesiones al secesionismo
Víctor Ruiz de Almirón. Daniel Tercero, Barcelona. ABC 7 Febrero 2020

Pedro Sánchez completó ayer el viaje argumental desde la «crisis de convivencia» hasta el «conflicto político». Desde su rechazo a coger el teléfono a Quim Torra hasta acudir ayer al Palacio de la Generalitat con un «profundo sentido de honor». El presidente del Gobierno, conocidos los resultados del 10 de noviembre, se lanzó de lleno a la estrategia del contentamiento.

Sánchez fue mucho más optimista que Torra. «Hoy es el día en que comienza el diálogo para el reencuentro», comenzó el presidente del Gobierno en su posterior comparecencia ante la prensa. Entregó a Torra un documento de 44 medidas que no ocultó, al contrario, y que suponen la respuesta del Gobierno de España a las peticiones de antecesores del presidente de la Generalitat. Las famosas demandas de Artur Mas y Carles Puigdemont. Un conjunto de medidas sobre las que, excluyendo el referéndum que éstos siempre incluían, quiere construir el líder socialista su dicurso en Cataluña, en sintonía con la posición del PSC. Una estrategia que pretende ensanchar la base de los indignados, de los hartos de la polarización de los últimos años. De una década que, dijo Sánchez, ha arrojado «un balance lamentable» y en la que nadie ha ganado y «todos hemos perdido».

El primer punto de ese documento contempla la constitución en este mes de febrero de la mesa de diálogo entre gobiernos que PSOE y ERC pactaron con motivo de la investidura. La gran novedad es que serán los presidentes en persona quienes lideren estas delegaciones. Sánchez dijo que quería participar en la primera reunión. Posteriormente, Torra dijo que sería bueno que en todas estuvieran los presidentes.

En esa mesa, al menos por el momento, no habrá un mediador, según aseguró Sánchez. A partir de ahí se suceden un listado de cuestiones para buscar la normalización porque «la ley sola no basta», dijo el presidente del Gobierno repitiendo su discurso de investidura. Muchos asuntos como la financiación autonómica, negociar la unidad de mercado, más inversiones para Cataluña con compromisos en nuevas infraestructuras. También se abre a negociar Sánchez la reclamación de TV3 sobre el IVA deducible. Y se muestra dispuesto a que la Generalitat plantee su propuesta de autonomía tributaria, pero que lo haga en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Aun con todo, no hubo avances que permitan hablar de un acercamiento de posturas. Algo que quedó muy claro en la comparecencia de Torra, que despachó el listado de asuntos que le trasladó el presidente del Gobierno diciendo que la mitad los podría resolver una reunión del Consejo de Ministros, pero que ni había entrado a analizar el documento. Torra dejó claro que no renuncia a sus dos principios fundamentales: referéndum y amnistía. Y que los planteará en la mesa de negociación. De hecho, la mesa servirá solo para eso, aseguró Torra. «Sobre autodeterminación me ha trasladado que "autogobierno dentro de la Constitución" y no he tenido respuesta sobre el fin de la represión». En este punto se quejó de que no conoce la propuesta del Gobierno -haciendo oídos sordos a los 44 puntos-, ya que Sánchez no va más allá de predicar sobre el autogobierno pero ni siquiera quiere entrar a hablar ahora de la reforma del Estatuto de que han defendido los socialistas.

El acercamiento, pues, emana como un ejercicio de mutuo interés en el que ambas partes ven réditos políticos, ante el inminente calendario electoral, a intentar abanderar el espacio del diálogo. Un diálogo que se traducirá en elecciones en Cataluña y la necesidad de aprobar los Presupuestos Generales del Estado para Sánchez. En esta ocasión, al PSOE no le basta la abstención de ERC.

Ahora, el presidente de la Generalitat trasladará a la mesa de partidos y entidades independentistas de Cataluña el contenido y la valoración política de la reunión de ayer. Este es el único foro al que Torra rinde cuentas y el único que considera válido. En función de lo que se decida, Torra se implicará más o menos en la mesa entre gobiernos.

Tras la reunión, en La Moncloa se decían «satisfechos» destacando que habían «ganado» institucionalmente y en lo simbólico. Desde 2010 no había una bandera de España dentro del Palacio de la Generalitat ni un presidente del Gobierno, desde que Zapatero estuvo con Montilla. También destacaron el ambiente en las calles «mucho más suave, no había apenas manifestantes».

Mismo pueblo, mismo sitio: Los proetarras vuelven a agredir a la Guardia Civil en Alsasua
Dos agentes son acorralados por una veintena de individuos abertzales que les atacaron
C. S. Macías larazon 7 Febrero 2020

Caso Alsasua II. El odio hacia la Guardia Civil continúa en Alsasua y los jóvenes próximos a la antigua izquierda proetarra han vuelto a actuar. De nuevo contra los agentes del Instituto Armado que prestan servicio en el municipio navarro. Ocurrió esta mañana, a las 06:25, en la calle donde está situado el bar Koxka, el mismo punto donde fueron agredidos el teniente y el sargento de la guardia civil el 15 de octubre de 2016.

A primera hora de la mañana, dos agentes se encontraban patrullando por las calles del municipio, después de las fiestas de Santa Águeda que celebró ayer Alsasua. Cuando llegaron a la altura del bar Koxka, en la calle García Jiménez, se toparon con varios contenedores de basura cruzados, formando una barricada, por lo que se bajaron del vehículo y procedieron a retirarlos. Pero lo que no sabían es que se trataba de una “emboscada”.

Mientras los agentes retiraban los contenedores de la vía, apareció un grupo de aproximadamente veinte jóvenes, conocidos como “los quintos” -se denomina así a los jóvenes de 18 años del pueblo-, y próximos al entorno abertzale, que comenzaron a lanzarles botellas y diferentes objetos. Mientras los agentes intentaban esquivarlos, los jóvenes abertzales se abalanzaron sobre uno de ellos a quien lograron tirar al suelo mientras le daban patadas en la espalda. El otro agente trataba de llegar al vehículo para pedir ayuda a la policía foral que acudió a socorrerles.

Además, los jóvenes próximos al entorno de la antigua izquierda proetarra también intentaron trepar al balcón del ayuntamiento de Alsasua para retirar la bandera de España.

Con la llegada de la policía foral los guardias civiles pudieron salir de allí y uno de los guardias civiles tuvo que acudir al hospital por lesiones y ha tenido que ser dado de baja para el servicio hasta su recuperación.

Según ha podido saber LA RAZÓN, aún no había ningún detenido por lo ocurrido, aunque prosiguen las investigaciones e identificación de los autores y no se descartan detenciones.

La agresión al teniente y al sargento
Este hecho recuerda al ya ocurrido hace más de tres años y medio en el mismo punto y por el que fueron condenados ocho jóvenes del municipio de Alsasua por agredir al teniente y al sargento y a sus parejas cuando se encontraban en el bar Koxka. El Tribunal Supremo rebajó las condenas dictadas por la Audiencia Nacional al no aplicar la agravante de discriminación ni la de abuso de superioridad en el caso del delito de atentado a la autoridad que sí apreció entonces la Audiencia. De manera que las penas se quedaron entre un año y seis meses de prisión y nueve años y seis meses de cárcel. Sin embargo, las familias de los agresores de Alsasua insistieron con diferentes manifestaciones que se trataba de una “pelea de bar”. Pero el odio a la Guardia Civil sigue latente en el municipio existía antes de lo ocurrido, entonces, durante y continúa ahora.

De hecho, las familias de los agentes apenas pueden hacer vida en el pueblo porque son señalados. María José, la pareja del teniente, que también fue agredida aquella noche, vio truncada su vida y la de su familia que vivía en el pueblo ya que las amenazas, los insultos y el hostigamiento no ha cesado contra ellos.

Las condenas por las agresiones de entonces no han frenado a los jóvenes de Alsasua para volverlo a hacer, ni tampoco el odio.
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