AGLI Recortes de Prensa   Jueves 13  Febrero  2020

Operación sabatina
Carlos García-Mateo okdiario 13 Febrero 2020

En el día de hoy, cautiva y desarmada la resistencia, han alcanzado las huestes del populismo sus últimos objetivos políticos. La guerra ha terminado. Las postreras escaramuzas, definitivas, se produjeron en el coto nacional de Quintos de Mora, provincia de Toledo. Llegaron desde Madrid capital los mejores activos populistas, mayoritariamente en vehículos diesel, prescindiendo esta vez el líder máximo de la fuerza aérea en un acto de heroico cariz. Allí, rodeados de rebollos y encinas, tomaron la casa principal, donde lucieron el más alto ejemplo de gallardía política, mientras el país entero restaba en vilo ante los acontecimientos.

Se usó, sobre todo, material ideológico de primer orden: lanzagranadas feministas, morteros ecologistas y obuses antifranquistas. Una energía dialéctica que destrozó cualquier foco de oposición. Las operaciones se desarrollaron a lo largo de una sola jornada, aunque para la entera nación y sus respectivas nacionalidades parecieron prolongarse mucho más tiempo, sin duda ninguna debido a la profusión de declaraciones, vídeos, fotografías y tuits.

Esta exuberancia de recursos políticos, abigarrado populismo, trufó el acontecimiento de exquisitas imágenes que tardarán en borrarse de la memoria de los compatriotas, especialmente aquellos que se hallan bajo el cruel yugo del heteropatriarcado, el capitalismo y la derecha de la ultraderecha. Vívida y emocionante resultó la brava Irene Montero, vanguardia de esa nueva y denodada unidad de mujeres madres, trascendental épica.

Qué referir del hombre, Iglesias, y su labor de inteligencia entre el nacionalismo ultramontano catalán y el Gobierno de España: mimetizado con el entorno campestre, cumplió con su deber de destrucción del último internacionalismo de clase. De resaltar la actuación del ministro Garzón, el chico Honecker, quien confesaba, a pesar de su neoestalinista dinamismo, sentirse “relajado”. Todos cumplieron la histórica misión, iluminados por el paladín Sánchez, héroe exhumador de Franco y enterrador, al fin, del enemigo resistente.

La política exterior, en manos de Podemos
Editorial larazon 13 Febrero 2020

Que la inclusión en el Consejo de Ministros de representantes de un partido de extrema izquierda, comunista, y con estrechas relaciones, nunca ocultadas, con el llamado «socialismo bolivariano del siglo XXI» podía imprimir un cambio de orientación en la política exterior española con Iberomérica, se daba por descontado. Que ese giro copernicano se haya producido en medio de una de las peripecias diplomáticas más rocambolescas de nuestra historia reciente escapaba a cualquier pronóstico.

Porque la única conclusión cierta que puede extraerse de la agria sesión de control celebrada ayer en la Cámara es que el presidente legítimo de Venezuela, Juan Guaidó, que había sido reconocido como tal por el Gobierno español, fue ayer rebajado a «líder de la oposición» en sede parlamentaria por el mismo jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que se puso a la cabeza de la manifestación contra el régimen de Venezuela y que, como dirigente de la Internacional Socialista, impulsó el aislamiento político del chavismo y, de paso, la expulsión del seno de la misma organización socialista del Frente Sandinista de Liberación, tras la brutal oleada de represión llevada a cabo por el Gobierno nicaragüense.

Como, sinceramente, no creemos que en el seno del socialismo español se haya producido una conversión ideológica de retorno a la praxis marxista, la única conclusión plausible es que se ha puesto a los pies de los caballos al martirizado pueblo de Venezuela en razón de la estabilidad interna del Gobierno de coalición, aunque ese cambio acentúe la mala fama internacional de nuestro país como socio poco fiable.

Que desde las filas gubernamentales se acusara ayer a la oposición de lesionar las relaciones con Washington suena a sarcasmo y revela mucho más de la improvisación y falta de estrategia exterior de este Gobierno que las incongruentes explicaciones del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, arrastrado a este vodevil político por una impecable jugada diplomática del régimen venezolano, de cuya capacidad en la gestión de la propaganda no conviene dudar.

De ahí que sea imperativo, aunque sólo sea en aplicación del principio de precaución, que el ministro Ábalos, con independencia de la permanencia o no en el cargo, ofrezca un relato coherente de la peripecia aeroportuaria y explique la cadena de acontecimientos que le llevó a reunirse en Barajas con una vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que, en puridad, ni siquiera podía sobrevolar el espacio aéreo español. Más aún, cuando el propio Ábalos, en una de sus muchas versiones, involucró al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responsable último de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que custodian las instalaciones del aeropuerto madrileño.

Quienes han tenido que lidiar con el régimen chavista conocen hasta qué punto y con que ausencia de escrúpulos puede actuar cuando se siente amenazado, razón por la que hemos apelado al principio de precaución. En este sentido, el lastre que le pueda colgar a Unidas Podemos de una relación de décadas con el chavismo, que, sin duda, va mucho más lejos de la mera comunión ideológica, no debería ser asumida como propia por el PSOE ni, mucho menos, por el presidente del Gobierno que es, en última instancia, quien marca las directrices de la política internacional, hasta ahora, alineada con el resto de la Unión Europea y con las principales democracias occidentales en el rechazo a la tiranía venezolana y en el respaldo al presidente encargado Juan Guaidó. Con el agravante de que la posición española en Venezuela, por las estrechas vinculaciones de todos conocidas, debería ser determinante en la actitud de otros países iberoamericanos, que miran a España como referencia de democracia asentada y posible.

La guerra entre Sánchez y Abascal
Pablo Pombo elconfidencial 13 Febrero 2020

Me acuerdo de cuando el futuro existía. Existía porque hablábamos de él. Existía porque estaba presente en el debate político. Ya no. Los años que vienen y las próximas generaciones ya no respiran en el tiempo público. Todo es presente fingido, una droga de diseño con cobertura moral. Cada semana se nos vende una nueva pastilla para encabronarnos y no soñar, un campo de batalla para olvidar la realidad.

Dentro de una década, este país seguirá igual de endeudado que ahora. En 2019 el crecimiento económico español cayó más de medio punto respecto a 2018. Esta semana se ha rebajado en dos décimas la previsión para 2020. Todas las cifras cuentan que la promesa de que los hijos puedan vivir mejor que los padres ha caído en la quiebra. ¿Por qué no hablamos de esto?

¿Se abordó el porvenir de España en la reunión del Gobierno en Quintos de Mora? Da más bien la sensación de que allí, más que un plan económico, se trabajó un guion de comunicación que ya se está ejecutando. Eutanasia, infancia y franquismo. Religión, familia y pasado. Tres ejes para tres guerras culturales. Habrá dos más: la crisis del modelo de masculinidad –como creo que veremos según nos acerquemos al 8-M- y la inmigración. Dimensiones culturales. La identidad

Hay intencionalidad política en esa voluntad de hurgar en los nervios centrales del cuerpo social. La programación en serie de episodios de alta tensión, de alta polarización, contiene algo más que una sucesión de maniobras de distracción. La estrategia siempre determina la comunicación. Las guerras culturales responden a dos deseos de dominación.

El sometimiento de la actualidad a un combate entre formas contrarias de superioridad moral, la reducción de la política al espacio de lo irreconciliable, persigue la instalación paulatina de un dilema electoral sin salida: Sánchez o Abascal. Esa es la meta.

Sánchez pide a Casado que "no sea eco de la ultraderecha" y le invita a dialogar

Es lo que buscan ambos. Les basta mirarse para entenderse y darse paso mutuamente. Tú pones el pin parental, yo pongo la eutanasia. Tú revuelves algo de Franco, yo jugueteo con la violencia de género. Así hasta que Vox supere al PP en las encuestas, se descorchen las botellas en las dos orillas y los dos bandos enarbolen el mensaje del ahora o nunca.

Para que eso suceda, conviene trabajar metódicamente, en sintonía con el espíritu de nuestra época. Rajoy lo intentó antes, al dar aire y tiempo en los medios para que Podemos tomase vuelo y superase al PSOE. Después venía “el caos o yo”. No lo consiguió porque su procedimiento fue demasiado analógico.

Lo que estamos atravesando ahora –lo que nos está atravesando como sociedad- es bastante más sofisticado, más refinado porque viene pensado desde una lectura inteligente del cambio generado por las redes sociales.

Vivimos bajo la dictadura del 'like'. Tal y como apunta Jonathan Haidt, el mundo 2.0 ha alterado los parámetros fundamentales de la sociedad de una forma dañina para la democracia. Todos proyectamos imágenes deshonestas de nosotros mismos, tenemos actitudes de superioridad moral, rechazamos la discrepancia, no admitimos espacio para la duda, buscamos traidores, propagamos la ira. Somos, en definitiva, carne de cañón para los agentes de la polarización.

Lo que distingue a este periodo de guerras culturales es que los manipulados somos también manipuladores. Somos difusores de una propaganda que nos aleja de los puntos de encuentro, nos aparta de la verdad y nos apaga el pensamiento crítico, que es el punto de partida para construir futuro. Lo tremendo es que encima, estamos encantados. Satisfechos de tomar partido todo el rato, con un par, que para eso somos españoles.

Conviene preguntarse qué es lo que estamos haciendo y qué es lo que deberíamos hacer con el móvil cada vez que se instala sobre el espacio público una invitación a la batalla cainita.

Iglesias responsabiliza al PP de la pobreza y defiende "políticas efectivas"

Peter Pomerantsev nos da algunas pistas al señalar que ya no es posible controlar la información, pero que la comunicación sí puede utilizarse para dividir la sociedad.

Ya no es tan fácil enterrar la verdad, pero sí es posible inundar la sociedad con volúmenes de rabia imposibles de digerir.

Ya no es necesario comenzar por tratar de convencer a los más cercanos. Lo más rápido y eficaz es disparar a los contrarios para que ellos disparen a los nuestros.

Ya no hace falta que alguien con uniforme llame a la puerta del que piensa peligrosamente. Ahora basta con activar a los troles, a las brigadas virtuales de intimidación y autocensura.

Esas alteraciones son útiles para comprender la crecida de la ola nacionalista y populista que se levanta en todo occidente. Pero también sirven para empezar a desvelar la lógica que está bajo las guerras culturales que ya marcan nuestro día a día. Vox y Moncloa están en eso, aplicando una estrategia que busca 'lepenizar' España.

Anular cualquier alternativa democrática a Sánchez, convertir cada una de las próximas elecciones generales en un plebiscito en torno a Vox. Y así, gobernar junto a populistas y nacionalistas una legislatura tras otra. Dijo Sánchez que tenía proyecto político hasta 2030, ahora se entiende.

En Francia llevan varios mandatos jugando a ese angustioso juego. Allí, con cada resultado electoral viene una impresión de alivio. Una impresión de haberse salvado cada vez mayor porque la estirpe Le Pen cosecha mejores números en cada competición. Les veremos hacerse con la presidencia de la República francesa antes de que termine esta década. Ya solo es cuestión de tiempo.

Puede que el futuro en que creímos, aquel futuro de progreso -más o menos lento, con más o menos retrocesos, pero imparable y lineal- haya dejado de existir. Quizá fue una ilusión. Lo cierto es que el día de mañana terminará llegando. La verdad es que nada nos garantiza que la democracia esté a salvo, que este periodo de paz y libertad, no sea más que un paréntesis. Está en nuestras manos.

Creo que cualquiera puede defender sus ideas sin alistarse en ninguna guerra cultural. Creo que reivindicar la necesidad de que el debate gire en torno al porvenir colectivo no es un acto de ingenuidad. Humildemente, pienso que lo ingenuo es lo contrario.

La enfermedad infantil del columnismo
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Febrero 2020

Los medios de comunicación que no se resienten de un régimen político en almoneda se cuentan con los dedos de una sola mano…

Me invitan a un evento festivo de una asociación de antiguos alumnos de un colegio mayor fundado por uno de los grandes del periodismo español de comienzos del siglo veinte, Ángel Herrera Oria. Participará como estrella invitada el director de El Mundo, Francisco Rosell, que dará a los asociados una conferencia con el título: El papel de la prensa en la sociedad actual. No asistiré por motivos laborales. Lo lamento. Trataré de justificar mi ausencia con una brevísima meditación, en realidad, solo transmito una sensación, una perplejidad, que me produce el nuevo columnismo político. Me cuesta entenderlo. Leo y releo la prensa, pero no consigo saber qué está pasando en España. A veces no consigo ni siquiera comprender qué están diciendo los periodistas. No entiendo su escritura. Contrasta la sintaxis de estos nuevos analistas con los viejos periodistas que surgieron durante la Transición.

En aquella época hubo, en mi opinión, un periodismo de excelencia, serio y documentado, que se extendió hasta la década de los noventa. La información se elaboraba y servía con relativa decencia. La opinión surgía de un trabajoso esfuerzo de argumentación. Se valoraba la eficacia más o menos práctica de los razonamientos. Y, finalmente, el periodista trataba de distinguir entre lo malo y lo bueno, entre el bien y el mal, y procuraba darnos criterios universales para orientarnos. Nada de eso existe ya como algo cotidiano. El periodismo libre y esforzado es una excepción. Cuando renacieron los enfrentamientos de las dos Españas, especialmente en la época de Rodríguez Zapatero, cuando se legisló sobre la memoria histórica y se hizo de la Guerra Civil cuestión ideológica clave para perseguir a la Oposición, el análisis político se resintió. Ahí estaba el principio del fin de la Transición, seguramente de la democracia del 78, que ahora agoniza, entre los dimes y diretes de la narcodictadura de Maduro y el golpe de Estado de los criminales separatistas, sin que la prensa nos dé razón de su desaparición. La prensa no cumple su destino. Rehusa levantar acta de lo que sucede. La prensa libre, pues, ha muerto.

La ideología mató también el periodismo, porque siguió las pautas y los derroteros de un Gobierno que no argumentaba, le daba igual lo real y nunca quiso distinguir entre el bien y el mal. Eso era, como decía mi querido Gustavo Bueno, "pensamiento Alicia", ideología, que no resolvía problema alguno, pero estaba dirigido a la acción de una casta política con un único objetivo: perpetuarse en el poder sin importarle el bienestar y la libertad de los ciudadanos. Y, por supuesto, hacer de la casa común de los españoles mangas y capirotes. ¿España? Que le parta un rayo, decía con facundia la entera casta política, incluida la etapa de Rajoy. La cuestión era colocarse y vivir del régimen. Éste era el argumentario clave de los políticos y los periodistas. Por ese camino la prensa libre desapareció hace tiempo en España y apenas hay un análisis político que corresponda con la realidad de la vida pública. Lo decisivo era prestarle la voz a quien te hubiera colocado. La prensa, hoy, no es nada más que la prolongación de la ideología del poderoso.

Una declaración que desnuda las mentiras del Gobierno
OKDIARIO 13 Febrero 2020

OKDIARIO aporta un testimonio que desmonta las mentiras y contradicciones del Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez en relación con el encuentro furtivo mantenido por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en el aeropuerto de Barajas. Un testigo directo de lo sucedido ha declarado ante notario todo lo ocurrido en aquella madrugada del 19 al 20 de enero, un testimonio de tres folios y medio en el que relata de forma minuciosa y detallada cómo se sucedieron los acontecimientos. Su relato de los hechos es diametralmente distinto de la versión del Ejecutivo.

La declaración del testigo, elevada a fe pública, desmonta la tesis inicial de Ábalos de que desconocía los detalles del vuelo en el que viajaba la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, pues un contingente de la Embajada venezolana estaba esperando la llegada del aparato.

Especialmente relevante es la parte de la declaración en la que relata cómo “a partir de las 01:30 horas los pasajeros del vuelo de procedente de Venezuela son alojados en las zonas Vip de la Terminal Ejecutiva”. Una zona que está al otro lado del control fronterizo y que, por lo tanto, es España. Delcy Rodríguez pisó suelo español sin lugar a dudas, pero con el agravante de que se violaron todos los protocolos cuando “el personal de Sky Wallet traslada dos carros con maletas al exterior de la zona pública para ponerlos en los vehículos sin pasar ningún control de aduanas”.

De modo que la vicepresidenta de Nicolás Maduro, que tenía prohibido sobrevolar y pisar suelo europeo, entró en España y lo hizo con carros repletos de maletas que no fueron inspeccionados en el control de aduanas. Se lo saltó. Lo que llevaba en el interior de las maletas es un misterio. Todo lo demás está muy claro: basta echarle un vistazo a la declaración ante notario del testigo para darse cuenta de que el Gobierno socialcomunista ha ido encadenando mentiras. El testimonio que ofrece OKDIARIO las desmonta de cuajo

También en Venezuela la culpa es de las víctimas
Carmelo Jordá Libertad Digital 13 Febrero 2020

El 23 de enero del año pasado la Asamblea Nacional de Venezuela, el último órgano elegido democráticamente en aquel país, nombró al que entonces era su presidente como máximo mandatario de la república. Juan Guaidó asumió la Presidencia de una forma estrictamente legal, basándose en el artículo 233 de la Constitución bolivariana, promulgada en 1999 bajo el mandato de Hugo Chávez, por cierto.

La mayor parte de los países democráticos lo reconocieron como lo que es: el presidente legítimo de un país en el que el poder efectivo lo ejerce una dictadura repugnante, corrupta, asesina y encamada con el narco. Entre estos países estaba, bien que un tanto a regañadientes, España. En aquel momento, hace justo un año y ocho días, el presidente del Gobierno español era Pedro Sánchez.

Guaidó reunía así los dos elementos que pueden decidir quién es el gobernante legítimo de un país: la legitimidad interna de haber sido nombrado de acuerdo a la propia ley y la externa de haber sido aceptado por las democracias del resto del mundo.

Lo cierto es que desde ese reconocimiento España, que en esto tenía reservado un papel muy importante, había hecho muy poco por que la situación real de poder cambiase en Venezuela y que ese país, que nos es tan cercano por tantas razones, dejase de sufrir la tiranía que lo tiene en la más absoluta de las miserias, tanto moral como económicamente.

Hasta este miércoles, en el que, sin una modificación oficial de la posición política del Gobierno, Pedro Sánchez ha cambiado de bando radicalmente y se ha referido a Guaidó como "jefe de la oposición".

La canallada se consuma, como la mayor parte de las que va a hacer este Gobierno, por la puerta de atrás, sin dar la cara ni asumir su costo, pero el hecho es que España ya ha cambiado de política respecto a Venezuela. Se han asumido las tesis de Zapatero, que, no contento con haber hundido nuestro país, ahora quiere dejar también una huella amarga al otro lado del Atlántico, no me cabe ninguna duda de que a cambio de muchos millones de ese dinero, manchado de sangre y coca, que maneja el régimen de Maduro.

Y es que, tal y como explica Ketty Garat en Libertad Digital, Zapatero, Sánchez y los bolivarianos de este lado del Charco pretenden cargar a los demócratas venezolanos con la culpa de no haber podido hacer realidad el cambio político en este año. Después de las zancadillas que ellos mismos les han puesto, después de ser acribillados y torturados por los matones del chavismo, después de ser reducidos a la miseria y, en el caso de millones, empujados al exilio.

Como en el País Vasco o en Cataluña, estos canallas siempre culpan a las víctimas, jamás a los victimarios: asesinos de diverso tipo, delincuentes varios, tiranos o joyas que reúnen las tres condiciones. Es una de las operaciones políticas más sucias y repugnantes que hemos visto nunca en España, algo tan indecente que sólo estaba al alcance de unos pocos, de gente con tan carente de escrúpulos como Zapatero, Sánchez e Iglesias. Y luego quieren que ensalzar dictaduras esté en el Código Penal; ¿entonces qué hacemos con los que las refuerzan?

Racismo separatista y antisemitismo podemita
EDITORIAL Libertad Digital 13 Febrero 2020

El único racismo que hay en España es el que predica el nacionalismo contra el resto de los españoles. Ese y el que destila Podemos contra los judios.

Desde los tiempos del infausto Valentí Almirall, el racismo es un componente esencial del nacionalismo catalán. Ya en 1907 Francisco Jaume, autor de El separatismo catalán, denunciaba la demagogia de los nacionalistas y su insistencia en que catalanes y castellanos constituían "dos razas distintas", superior la de los primeros e inferior la de los segundos. "No han cesado de insistir en la presunta inferioridad de los catellanos", escribía Jaume. Y añadía: "Por efecto de esta inferioridad era inútil esperar que los castellanos pudiesen seguir nunca el impulso que nosotros, los catalanes, hemos dado al progreso de nuestra patria común; y (...) en consecuencia nosotros teníamos que perder siempre, habíamos de ser necesariamente las víctimas en este consorcio de ambos pueblos, y por ende (...) la separación pura y simple era lo que procedía. (...) nada les debíamos, (...) nunca los castellanos han hecho por nosotros, los catalanes, más que explotarnos".

Más recientemente, autores como Cesar Guarde-Paz, en Racismo y xenofobia en el nacionalismo catalán, o Francisco Caja, en La raza catalana, han hecho trizas ese mito piadoso según el cual el nacionalismo catalán tendría un carácter puramente cultural y lingüístico, limpio de excrecencias racistas, abierto a la diversidad y a la integración de los foráneos.

Valgan estas referencias bibliográficas para abordar la más reciente muestra de racismo que ha destilado el nacionalismo catalán por boca de la alcaldesa de Vich, quien este miércoles se ha permitido censurar en el Parlamento de Cataluña a los catalanes que se dirigen en castellano a las personas que "por su aspecto físico" no parezcan ser "catalanes autóctonos". Ya aclarará esta indeseable qué es lo que distingue a los catalanes del resto de los españoles y cuáles son los rasgos físicos que caracterizan a esa mitad de catalanes que tiene como lengua materna al castellano. Mientras tanto, solo cabe recordar que Quim Torra, que sigue detentando ilegalmente la Presidencia de la Generalidad, ya dio muestras insuperables de racismo al calificar a los españoles como "bestias carroñeras, hienas con una tara en el ADN".

Con todo, el colmo de la desfachatez y de la impostura ha sido la deposición en el Parlamento Europeo de la golpista prófuga y exconsejera de Educación Clara Ponsatí, que ha asegurado que los Reyes Católicos inspiraron a Adolf Hitler y que España "ha sustituido a los judíos por los catalanes para seguir practicando la intolerancia". Debe de estar aspirando esta cobarde a que alguna oscura agrupación supremacista le dé el Premio Goebbels a la Intoxicación más aberrante. Cómo proyecta y se retrata la hez separatista, sin la menor duda el peor enemigo que tiene Cataluña.

Lo cierto es que el único supremacismo que hay actualmente en España es el que exhiben los nacionalistas vascos y catalanes respecto del resto de los españoles, y que el antisemitismo corre por cuenta de ese tonto útil o compañero de viaje de los nacionalistas que constituye la extrema izquierda. Así lo ha denunciado la asociación Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) tras la decisión tomada por más de 50 ayuntamientos gobernados por Podemos de no contratar con ninguna empresa, entidad u organización que sea israelí o tenga relación con el Estado judío.

Estos separatistas y esta izquierda siniestra, que viven de cebar el odio y de desinformar con saña, son el sostén del Gobierno del felón Sánchez. Como para dormir tranquilos.

La mentira de Estado
Ignacio Camacho ABC 13 Febrero 2020

Si el Gobierno logra salir indemne del «Delcygate», en el que como mínimo el propio Gabinete ha reconocido hasta ahora seis versiones distintas y por tanto otras tantas mentiras flagrantes, la oposición puede irse de vacaciones hasta el final de la legislatura y volver sólo si encuentra una fórmula electoral para competir con alguna posibilidad contra el bloque frentepopulista. Porque la importancia de este escándalo ya no se centra en lo que Ábalos y la vicepresidenta de Maduro hablaron en el aeropuerto, ni en si la visitante vetada pisó o no territorio técnica y oficialmente europeo, ni siquiera en la hipótesis de que detrás del viaje estuviese Podemos, o más probablemente, Zapatero: la cuestión esencial es ahora la de un
Ejecutivo dispuesto a hurtar información a la opinión pública y chulear impunemente al Parlamento. Y ése es un asunto primordial porque afecta de lleno a las reglas del juego. De lo que se trata es de saber desde el primer momento si en este mandato va a regir la soberanía del Congreso frente al capricho gubernamental, la voluntad de encubrimiento, la desviación de poder y la ley del silencio.

Sánchez e Iglesias lo saben y están tanteando su propia capacidad de resistencia contra la presión inicial de los partidos de la derecha. Para ellos resulta crucial levantar en estos compases una muralla de opacidad capaz de soportar cualquier ataque. El caso de la cita clandestina en Barajas medirá su potencial de aguante, el alcance del hermetismo con que puede afrontar la negociación con los separatistas catalanes. Este enroque insolente, esta exhibición de cesarismo arrogante no es más que la prueba del blindaje. Por un lado es probable que el Gobierno prefiera asumir el desgaste de sus contradicciones y embustes antes de revelar comprometedores detalles que podrían dejarlo con las vergüenzas al aire. Por otro, está sentando las bases de una gestión impermeable basada en un sentimiento de superioridad moral que legitima su caudillaje y lo exime de rendir cuentas a nadie.

Por eso el pulso del «Delcygate» es decisivo. Perder este asalto auguraría a la oposición un tránsito duro y amargo a merced de un adversario crecido en su hegemonía y consciente de que su acorazado poderío mediático convierte las broncas parlamentarias en leves arañazos sin relevancia ni impacto. Pero si un partido que ha gobernado siete años carece de fuentes y contactos para hacerse con información clave escondida en el aparato del Estado, quedará en evidencia desde el primer ensayo su debilidad como antagonista de rango. Ésta es la clase de retos que sirven para calibrar la eficacia de un liderazgo. Y de su desenlace depende que sigan funcionando los códigos de transparencia, equilibrio de poder y respeto democrático o que la política española se deslice hacia un inquietante modelo autoritario de arbitrariedad y abuso de la razón de Estado.

La agenda oculta del Gobierno
Las capitulaciones matrimoniales suscritas entre Sánchez e Iglesias incluyen cláusulas secretas referidas a Cataluña y Venezuela
Isabel San Sebastián ABC 13 Febrero 2020

Si algo ha demostrado Sánchez desde su toma de posesión como presidente de un gabinete de coalición con Podemos es que su Gobierno tiene una agenda oculta mucho más abultada que la conocida. Una lista de compromisos secretos, vergonzantes, limítrofes con la legalidad, contraídos con sátrapas de diverso pelaje y dudosamente encuadrables en la Constitución o en las reglas vigentes en la Unión Europea, todo lo cual los convierte en incompatibles con la verdad. Claro que la verdad es algo tan prescindible para el personaje que nos ocupa, tan alejado de su conducta, tan opuesto a su concepción de lo que ha de ser la política, que carece por completo de importancia. Es más; resulta ser directamente un lastre. El terreno que él domina, donde se mueve como pez en el agua, es en el fango de la mentira.

El flechazo repentino que convirtió la pesadilla Pablo Iglesias en un maravilloso compañero de cama llevaba aparejadas algunas condiciones que la feliz pareja no tuvo a bien hacer públicas, aunque vamos atisbando las más evidentes, a pesar de los embustes con los que tratan de negarlas. Se refieren principalmente a Cataluña y Venezuela. Todavía desconocemos los detalles de lo acordado entre el líder socialista, su flamante vicepresidente y los costaleros independentistas que los encumbraron hasta donde están; la parte más escabrosa de esas capitulaciones matrimoniales suscritas sin luz ni taquígrafos. Lo que ya se ha visto y publicado, no obstante, basta para suponer que la humillación que le espera a España no ha hecho más que empezar. No es que vayan a arruinar nuestra economía, cosa que ya indican los datos de crecimiento y de empleo con luces de alarma inequívocas. Es que están dispuestos a destruir nuestra integridad nacional y el escaso prestigio que aún conservábamos en el ámbito internacional.

En lo que atañe a Cataluña, la famosa «mesa de negociación» abordará sin ambages el presunto derecho de autodeterminación y la celebración de un referéndum que ningún gobierno hasta ahora se había rebajado a discutir con los separatistas. En cuanto al mediador exigido por los sediciosos, ahora se comprende por qué dijo Torra aquello de «a ser posible» internacional. Él debía de estar ya al tanto de que sería un madrileño y se apellidaría Iglesias. O sea, que el número dos del Ejecutivo, abiertamente partidario de la celebración de esa consulta prohibida por la Carta Magna, ocuparía una silla reservada a los representantes de la legalidad democrática con el fin de defender la posición de los sediciosos. La antigua pesadilla del hoy enamorado Sánchez convertida en realidad.

¿Y qué decir de Venezuela? El infame «Delcygate» retrata a la perfección la abyecta sumisión de nuestro Gobierno al régimen dictatorial de Maduro. Ayer mismo, en el Congreso, el mismo Sánchez que hace un año reconocía a Juan Guaidó como el presidente legítimo de dicho país, en sintonía con todas las democracias del mundo, lo degradaba a «líder de la oposición». ¿Estaría obedeciendo las órdenes recibidas de la criminal Rodríguez a través del teléfono de Ábalos? ABC publicó esa información, procedente de fuentes de la máxima solvencia, y el señalado la negó con tanta contundencia como falsedad. Prueba de ello es que ni ha demandado al periódico, como haría cualquier persona honorable acusada en falso de tal vileza, ni siquiera ha remitido un desmentido oficial a ABC. Miente descaradamente, igual que hizo al negar que plagiara su tesis. Sabe Dios qué otras miserias nos quedarán por averiguar.

La venganza de nadie
Gabriel Albiac ABC 13 Febrero 2020

Despliega el fratricidio óptimas crueldades: espejo oscuro del odio que rumia, silenciosa, la envidia. En los tiempos de la doble corona de Podemos, Errejón e Iglesias marchaban sobre las cabezas de peones que ofrecían la cerviz. Entre esos anónimos, Echenique era nadie. Sus orígenes le hacían interiorizar la clave de toda política: el principio, sagrado al peronismo, conforme al cual un militante debe besar las huellas que sobre el polvo deja el zapato del jefe. Y tragarse el rencor del fámulo humillado. E intentar capitalizarlo. Los jefes eran dos. El polvo a deglutir, doble.

Sabía, eso sí, que poco tiempo duran los poderes compartidos. Y que, entre Errejón e Iglesias, parecía bastante claro quién era de verdad el killer. El primero estaba condenado a ser decapitado por el segundo. Y el fámulo no tenía más que esperar el día en el que a él correspondería el privilegio de recoger su cabeza e instalarla en la bandeja que más pluguiera el jefe. Es lo que viene haciendo, desde que los dos viejos penenes se supieron mutuos competidores en el ascenso supremo.

Anteayer, Íñigo Errejón formuló algo de lo más sensato: que legislar el delito de «apología del franquismo» era sumamente peligroso. Y es que, aunque de entendederas limitadas, el de Más País sabe algo sencillo, que no debiera perder de vista nadie: una vez que el delito de «apología» se tipifica, evitar que su uso se extienda a cualquier cosa es casi imposible. Sucede con todos los términos ambiguos: su acotación legal es coartada para el abuso, siempre que el abuso convenga. «Apología» es, en su griego originario, término forense que designa la defensa del acusado en un juicio. Por extensión, el diccionario de la RAE lo define como «discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo». Tipificar como delito cualquiera de esos dos usos es una locura. Una locura de consecuencias tétricas: porque, o bien inhabilita la defensa jurídica, o bien pena afectos subjetivos.

Hasta Errejón sabe eso. Es lo que formuló. Y vio en esa fórmula el ascendido Echenique ocasión para exorcizarlo y dar lustre al señor al cual sirve. Echenique: «No creo que en Alemania se haya eliminado la libertad de expresión por el hecho de que hacer apología del nazismo sea delito». Buen golpe al traidor, seguro que se dijo. Y buena carcajada que a Errejón debe haberle provocado. Carcajada, porque Echenique, sin saberlo, está pidiendo la ilegalización de su propio partido. Conforme a su invocada legislación alemana. La cual prohibió -es cierto- la apología del nazismo, pero la prohibió dentro de un lote que incluía a todas las formas políticas del totalitarismo: el comunismo, exactamente en el mismo grado que cualquier variedad del fascismo. Algo que, en todo caso, sólo se entiende bajo la peculiar historia de la vieja República Federal Alemana tras la segunda guerra mundial: hija del genocidio nazi, que pesará siempre sobre su historia y su memoria; dividida por un muro en dos y con medio territorio nacional militarmente ocupado por los soviéticos durante los cuatro decenios de guerra fría.

No pienso que Errejón sea un lince, desde luego. Pero es que, frente a un peronista de la prístina ignorancia de Echenique, cualquiera adquiere perfil de eminencia. Sólo por comprender que hay ciertas fórmulas -y esta de la «apología» es una de ellas- que son aún más suicidas que asesinas. Es lo que pasa cuando la ignorancia se exhibe a voces. Es lo que pasa cuando el criado quiere ser señor.

Sánchez degrada al "opositor" Guaidó
Editorial El Mundo 13 Febrero 2020

Nadie entiende este drástico viraje de nuestra posición respecto del régimen chavista, porque el Gobierno lo ha ejecutado sin explicarlo

Ayer el presidente del Gobierno llamó "líder de la oposición" a Juan Guaidó en sede parlamentaria. Al mismo Guaidó al que hace un año reconoció como presidente encargado y único legítimo de Venezuela. Al mismo Guaidó al que tienen reconocido todas las democracias plenas de Europa y de América, cuyos líderes -de Macron a Trump, pasando por Trudeau- se han reunido en persona con él. Al mismo Guaidó al que hace dos semanas la ministra de Exteriores reconoció y recibió. Y al mismo Guaidó al que Sánchez no quiso recibir y ahora degrada a la condición de opositor, en súbita sintonía con el criterio de su vicepresidente Iglesias, cuyas conexiones bolivarianas son bien conocidas, y de su predecesor Zapatero, cuya incansable labor de blanqueamiento de la narcotiranía avergüenza a los españoles.

Nadie entiende este drástico viraje de nuestra posición respecto del régimen chavista, porque el Gobierno lo ha ejecutado sin explicarlo. Del mismo modo que Ábalos fue ayer incapaz de explicar en el Congreso las sucesivas versiones contradictorias que dio de lo sucedido en Barajas durante su reunión con la número dos de Maduro. Durante la sesión de control, el ministro de Fomento se limitó a lanzar evasivas y ataques a la oposición, mientras presumía de haber cumplido con una misión que, en palabras de Sánchez, "evitó una crisis diplomática". Lo cierto es que más bien la creó. No sabemos por qué hace escala en España alguien a quien la Unión Europea tiene prohibido el acceso al espacio Schengen. No sabemos por qué fue el número dos del PSOE. No sabemos de qué hablaron ni por cuánto tiempo, porque su duración crece a golpe de revelación. Y sobre todo no sabemos si es verdad que Rodríguez le pidió a Ábalos que Sánchez no recibiera a Guaidó en persona y a cambio de qué: lo que sí sabemos es que, efectivamente, no lo recibió.

A falta de explicaciones, proliferan las señales que avalan un turbio vínculo político y económico entre el eje bolivariano y el actual Gobierno de coalición. Desde la extraña operación de nuestros GEO en la embajada mexicana en Bolivia hasta la citación de la fiscalía boliviana para que la cúpula fundadora de Podemos -incluyendo al actual vicepresidente segundo- declare sobre los fondos recibidos, pasando por las comisiones cobradas por el embajador en Venezuela de Zapatero, Raúl Morodo, que recibió 35 millones de euros del régimen chavista por consultorías presuntamente ficticias a la petrolera estatal venezolana PDVSA. Cuanto más se obstine el Gobierno en silenciar estos escándalos en la esperanza de que el tiempo enfríe el foco sobre uno de los puntos más débiles de la coalición -el criterio en política exterior-, más dañino será el efecto que causen ulteriores revelaciones. No es solo que Ábalos haya dilapidado su crédito: es que con su giro bolivariano el Gobierno de Sánchez e Iglesias dilapida el de España ante la comunidad internacional.

Aznar es culpable
Vicente Torres Periodista Digital 13 Febrero 2020

Cuando ganó aquellas elecciones que le permitieron convertirse en presidente, previo generoso pago a Pujolone, cabeza de Vidal-Cuadras incluida, llevaba en su programa la devolución al CGPJ de la independencia que le había arrebatado el PSOE.

El CGPJ nunca ha sido independiente del todo, pero habría bastado con que se le respetara la que tuvo para que toda la historia de España ocurrida a partir de entonces hubiera sido diferente. El PSOE siempre ha sido manipulador, pero no porque su naturaleza sea esa, sino porque los dirigentes que han sucediendo son así de mezquinos. Si algunos de sus afiliados llenos de nobleza hubieran llegado a la cúspide, sería un partido noble.

El caso es que Aznar se mostró devoto de Tierno Galván, por aquello de que las promesas electorales están para no cumplirlas. Sin duda que se sintió más cómodo creyendo que lo tenía todo bajo control. Pensó en sí mismo y no en el daño que hacía a los españoles. Si hubiera tenido en cuenta los intereses de los ciudadanos, habría buscado la mejor forma de que el CGPJ fuera totalmente independiente y tuviera presupuesto propio, sin depender de ningún modo del poder Ejecutivo. Y no solo eso, sino que además le habría dado también total independencia al Fiscal General del Estado. Ese es el mejor modo de defender a ‘los de abajo’, como dicen los sinvergüenzas esos que ahora forman parte del gobierno, el mejor de proteger a los vulnerables de los poderosos. Ahora están a merced de los chicos de la guillotina.

Aznar le dio a Pujolone todo lo que le pidió, confesó que hablaba catalán en la intimidad, le ayude a que nos obligue a hablar en catalán a quienes no lo deseamos, y encima paguemos por ello. Bien cara nos sale la nefasta AVL a los valencianos. Y consiguió que en el PP anidara la fe en la impunidad.

La concertada denuncia ante el PSOE «discriminación, acoso, humillación y vulneración de derechos»
La secretaria de Educación y Universidades del PSOE, Luz Martínez Seijo convocó a la concertada por separado y las reuniones, aunque dentro del diálogo, han puesto de manifiesto las discrepancias de la concertada con los planes del Gobierno
Josefina G. Stegmann ABC 13 Febrero 2020

La secretaria de Educación y Universidades del PSOE, Luz Martínez Seijo convocó a la concertada por separado. El pasado martes se reunió con la la Confederación Católica de Padres (Concapa) y ayer miércoles con las patronales Escuelas Católicas y la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), también en dos encuentros diferentes.

Tras la reunión, el presidente de CONCAPA, Pedro Caballero, le envió una dura carta a Seijo (que además registró en el Congreso) en la que le agradeció el diálogo pero, al mismo tiempo, denunció que los padres de la concertada han sufrido «discriminación, acoso y humillación» por elegir libremente el modelo de educación que quieren para sus hijos.

Recordaron que representan a más de tres millones de familias, con presencia en más de 3.000 centros educativos (concertados y públicos) y que la red concertada representa alrededor del 20 por ciento del sistema educativo español. Y aún así, el proyecto de ley que se aprobará «en las próximas semanas» en palabras de la ministra, nació «de la división y el enfrentamiento».

«Pensamiento partidista»
Además, aseguraron que se están «vulnerando los derechos fundamentales de las familias simplemente por el hecho de elegir el tipo de educación o centro educativo acorde a sus convicciones religiosas y morales» y que, los padres, deben velar por la educación de sus hijos «y no puede ser que el Estado les imponga un pensamiento partidista, en contra de nuestros principios y creencias». «Claro que se debe de trabajar en valores cívicos, de respeto a las diferencias, tolerancia, igualdad, violencia e incluso sexualidad, pero no desde un punto de vista único y sectario».

En la misiva, Caballero adjuntó una serie de propuestas educativas entre las que destacan la garantía de la libertad de educación y de libre elección de centro, la cultura del esfuerzo, el sistema de conciertos educativos, y que la asignatura de Religión sea evaluable y equiparable al resto de asignaturas y dentro del horario lectivo y que tenga alternativa.

Esta última reclamación se produce a raíz del documento de PSOE y Unidas Podemos del pasado mes de diciembre que plantea que la asignatura de Religión siga siendo voluntaria, no tenga efectos académicos y, por primera vez, se quede sin alternativa.

El polémico proyecto de decreto catalán
Por su parte, Escuelas Católicas, señaló a Seijo que «la derogación de la LOMCE no puede ser la excusa para endurecer la situación de la enseñanza concertada», apuntó Luis Centeno, secretario general adjunto de EC tras la reunión. «Le hemos puesto como ejemplo el proyecto de decreto de admisión de alumnos de Cataluña, que vulnera los derechos fundamentales de titulares y padres, al establecer una planificación administrativa previa al proceso de elección de centro. Este proyecto está elaborado por ERC, socio en el actual Gobierno de España, lo que nos hace temer un endurecimiento aún mayor del proyecto de ley durante su tramitación», agregó Centeno.

En la misma línea, Alfonso Aguiló, presidente de CECE, señaló que le pidieron en la reunión que el Gobierno «legisle pensando en hacer una ley de consenso, como siempre ellos han proclamado, y que no legislen contra la concertada amparándose en exigencias de sus socios políticos. También hemos insistido en que hacen afirmaciones basándose en datos de Madrid que no son ciertos, y que no pueden apoyarse en eso para legislar de un modo lesivo para la concertada», explicó a ABC.

El PSOE recula
Seijo se reunió con la concertada tras las críticas que recibió por haber convocado el mes pasado a todo el sector de la pública en Ferraz en presencia de la ministra, Isabel Celaá dejando afuera a la concertada. Tres días después, reculaba y llamada al sector aunque por separado, en el Congreso y no en Ferraz y tampoco con la presencia de la ministra de Educación, Isabel Celaá, como hizo con el sector de la escuela pública.

Las horas españolas de Delcy Rodríguez
Cristina Losada Libertad Digital 13 Febrero 2020

En las series policiacas, prácticamente la primera pregunta que se hace al sospechoso del crimen es dónde estaba y qué hizo de tal a tal hora del día en cuestión. En nuestro misterio por resolver, el de la presencia en el aeropuerto de Madrid de la vicepresidenta de Venezuela, que no puede pisar territorio europeo por las sanciones acordadas por la UE, el sospechoso ha sido el ministro de Transportes, quien ya ha respondido a las preguntas aquellas de seis o siete formas distintas. Sabemos, eso parece, dónde estuvo Ábalos en las horas clave de la noche de autos, porque ha reconocido que fue al aeropuerto. Pero acerca de qué hizo allí, sólo sabemos que su facilidad para cambiar de versión se ha mostrado tan notable que ya se ha hecho legendaria. Es uno de esos sospechosos a los que no les dura un minuto una coartada.

Los partidos de la oposición, en la sesión de control, descargaron la artillería contra las múltiples y diferentes versiones de Ábalos, y pidieron su dimisión por mentir. Los partidos de la oposición son extraordinariamente optimistas y creen que las mentiras, en política, se pagan. Toda una larga experiencia, en especial la más reciente experiencia española –pongamos un par de décadas–, muestra que el coste político de la mentira no es muy elevado y que ese coste siempre fluctúa en función de quién la utiliza y de las caprichosas circunstancias. El caso más demostrativo es el protagonizado por el separatismo catalán. Pero no es de ningún modo el único. No es cuestión de entrar ahora en los porqués de esto. La experiencia, no obstante, indica algo más. Indica que las peticiones de dimisión son tan abundantes como las dimisiones que no se producen. Si no se consiguen, como suele ocurrir, se ha gastado la pólvora en salvas. La oposición ha agitado, pero no ha logrado morder.

Más que en el talento para versionar de Ábalos, la cuestión interesante estaba en qué vino a hacer Delcy Rodríguez a Madrid. Una vicepresidenta, y ésta lo es de una narcodictadura, no se mete en un avión que tiene previsto hacer una escala de más de doce horas en Madrid, cuando su destino es Estambul, si no tiene algún propósito, algún plan para esa escala. Pero antes hay que decir que, según leímos en VozPopuli, desde Venezuela no se avisó a las autoridades españolas de que Rodríguez iba en el vuelo. Exteriores se enteró de que viajaba en el avión cuando faltaban cuatro horas para su aterrizaje, que iba a ser a medianoche. Es entonces cuando, en lugar de hacerse cargo el Ministerio de Exteriores, Ábalos se dirige al aeropuerto a evitar una grave crisis diplomática. ¿Desde cuándo gestionan las crisis diplomáticas los de Transportes y no los de Exteriores? El presidente Sánchez, que fue el primero que dijo crisis diplomática, tiene que aclararlo.

Sigo en la pregunta: qué venía a hacer la mano derecha de Maduro a España. Hemos leído en El Español que el avión que la traía, prácticamente de incógnito, era un aparato de una compañía privada que usan habitualmente los jerarcas del régimen y que recorre todos los enclaves que conforman las rutas del oro investigadas por la OFAC, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La OFAC se dedica a imponer las sanciones económicas y comerciales acordadas por EEUU, Naciones Unidas y otros mandatos internacionales contra "determinados países y regímenes, terroristas, traficantes internacionales de narcóticos, implicados en la proliferación de armas de destrucción masiva" y otra delincuencia de alta peligrosidad. No estamos hablando de pequeñeces. Es lógico que la Administración norteamericana quiera saber cómo llegó y qué hizo en Madrid la tal Delcy Rodríguez. Es probable que lo sepa antes Washington que los ciudadanos españoles.

Delcy Rodríguez tenía aquí, en principio, más de doce horas de escala. Más de doce horas a las que obligaba, según leímos en El País, el preceptivo descanso de la tripulación. Resulta extraño que un alto cargo quiera someterse a tantas horas de espera en un aeropuerto, sabiendo que no podrá salir del avión. ¿O esperaba salir? Salir ya no sólo a la sala VIP, sino a la ciudad. No sabemos qué planes traía Rodríguez, no sabemos quién le hizo pensar que podía llevarlos a cabo. No sabemos si la presencia de sus amigos de Podemos en el Gobierno le pareció garantía suficiente de que iba a tener luz verde. Pero deducimos que venía a hacer algo. Y deducimos que sus propósitos se frustraron o, por el contrario, que los realizó antes de lo previsto. Porque después de la visita del diplomático de Transportes, los planes de viaje de Rodríguez cambiaron totalmente. No esperó a continuar con su avión, sino que sacó billetes en un vuelo comercial para Catar, que despegó a las ocho de la mañana. En esta indagación se encuentra el meollo político de este grave episodio.

Las gafas de la verdad
Jorge Vilches. vozpopuli  13 Febrero 2020

Cuenta Michael Burleigh que sustituir una vieja moral por una nueva es como cambiar el puente de una línea férrea sin parar el tráfico de trenes. El secreto es ir sustituyendo tornillos, vigas y raíles uno a uno, con paciencia, sin que el pasajero levante la vista del periódico. Luego llega el día en que los ciudadanos, los usuarios del ferrocarril, se dan cuenta de que el viejo puente –la vieja moral- ha sido sustituido por uno nuevo –la nueva-. Para que esto suceda, remata, hacen falta dos cosas: un equipo eficaz de ingenieros sociales y gente distraída.

Los “ferroviarios” de la izquierda han ido cambiando el viejo puente por otro nuevo. Han sustituido los fines, los medios y las palabras para describirlos con el objetivo levantar una situación moral distinta. Primero han ido criticando y poniendo en cuestión todos los principios e instituciones de la Constitución; desde la soberanía nacional, a la legitimidad de las Cortes como representación, el Estado de las Autonomías o la monarquía.

Lo mismo ocurre con los derechos fundamentales. Carcedo, la exministra de Salud, borda la paradoja haciendo una apología de la victoria de la enfermedad, y con los brazos en alto, mirando a la bancada de la malvada oposición, es capaz de espetar sin rubor: “¡Dejen que la muerte se convierta en un derecho!”. Da igual que los centros médicos insistan en que debe invertirse más en investigación y asistencia para que los pacientes accedan a unos buenos cuidados paliativos. Sin inversión en laboratorios y en fármacos nuevos no habrá verdadera libertad de elección para el enfermo. No importa. Es la cultura de la muerte a la que es tan adicta la izquierda. Es esa nueva moral en la que el derecho a la vida es una cuestión secundaria y relativa. Eso no es progreso por muy “progresistas” que se llamen.

Estos ingenieros han dado un paso más que los soviéticos. Los comunistas rusos querían cambiar el alma de la gente, como escribió Eric Voegelin, siendo conscientes de que eran una dictadura. Estos no. Se abrogan la paternidad exclusiva de la democracia y desean dictar moralmente, que no científicamente, todo acerca de la vida humana, su sentido y alcance, su compromiso y misión.

Pero lo han tenido muy fácil porque han construido el nuevo puente con gente distraída. Todavía hoy se puede leer que la Transición comenzó en 1975 con la muerte del dictador y terminó en 1982, cuando ganó el PSOE las elecciones. Y se lee ese tópico irreflexivo en textos de gente de derechas como Carlos Bustelo, ministro con Suárez, quien a continuación dice que “la realidad es que los socialistas aportaron poco a la compleja operación de desmontar la dictadura” (“La hora de España”, 2020, p. 98). ¿En qué quedamos? ¿Son los protagonistas o los comparsas?

La derecha se empeña en regalar al PSOE la consolidación de la democracia, y luego se queja de que se la apropien. Es lógico así que nada de lo que era antes sea hoy. Que la Constitución y la Transición, sus principios y espíritu, parezcan cosas anacrónicas, incluso de mal gusto. El ánimo de un pueblo que sin ira se adaptó a la democracia queda a los ojos actuales como algo de ingenuos. O quizá de gente forzada por las circunstancias, porque hubieran querido, dicen los ingenieros de la izquierda, una ruptura guerracivilista con guillotina en la Puerta del Sol.

Son esos mismos izquierdistas que quieren que sintamos vergüenza de la Transición, pero orgullo de la Guerra Civil. No es otro el propósito de la “memoria histórica”. Venerar a las víctimas de una guerra que tuvo lugar hace 80 años, y despreciar a los padres de la Constitución, su tiempo, y a aquel pueblo español que desenchufó la dictadura para conectarse a la democracia. Esto solo puede ser torpeza o maldad.

Únicamente así ha podido comparecer en el Senado la socialista Carmen Calvo, una de tantas vicepresidentas de este Gobierno, a decir que van a profundizar en la memoria histórica. Asegura con su gesto agrio que están deseando cavar fosas, desenterrar, quitar placas, cambiar nombres, reutilizar edificios, visitar tumbas de expresidentes, fotografiarse mucho, abrir telediarios, pasear en helicóptero por los lugares de la batalla del Ebro y poner cara triste.

Pero una nueva moral necesita una verdad, un dogma que deben aprenderse los feligreses para venerar a su beatífico Gobierno. Por eso ha concluido Carmen Calvo leyendo un eslogan chusco: “La democracia ha de mirarse a sí misma con las gafas de la verdad”. Ya éramos un régimen democrático antes incluso de que Calvo llegara a la política, y a pesar suyo. No nos hace falta. El problema es que estos socialistas quieran imponernos sus gafas y su verdad. Será ese el momento en el que inaugurarán ese nuevo puente que nos lleve de la democracia al autoritarismo.

¿Estamos bogando o ciando? ¿Gobierno de progreso o de retroceso?
“Hacer obrar a un pueblo en contra de las condiciones particulares de su ser como pueblo libre, es malgastar su actividad, es desviarlo del progreso y es encaminarlo al retroceso” Esteban Echeverría
Miguel Massanet diariosigloxxi 13 Febrero 2020

A nuestros actuales gobernantes se les llena la boca de la palabra progreso, progresista, anticapitalista, control, prohibición, intervencionismo, laicismo, democracia, feminismo (en el sentido de primar a la mujer por el mero hecho de serlo) y toda una serie de tópicos propios del pensamiento político de las izquierdas sin que, al parecer, conozcan el verdadero sentido de todas estas expresiones, salvo en lo que se pudiera entender como represión de los derechos constitucionales del pueblo español, intervencionismo económico basado en las viejas teorías de control económico por parte del Estado, de profunda raigambre comunista, en todo aquello que debería ser cometido exclusivo de los emprendedores privados y de los industriales, basados en los principios del libre mercado y la ley de la oferta y la demanda.

No deberíamos de extrañarnos porque, en este gobierno paritario que nos ha caído en suerte, seguramente la única paridad que existe en él es la de la manifiesta incapacidad, incompetencia, proselitismo sectario, fanatismo junto a la endémica idea de que todos los que no piensen como ellos están equivocados y, en consecuencia, se los debe combatir por todos los medios de los que dispone un Estado de cariz totalitario. En este aspecto doctrinario, sectario, intolerante, dictatorial y marrullero, es evidente que sí existe una perfecta paridad, una incuestionable coincidencia de pareceres y una no menos chocante idea común de cómo hurtar al pueblo el conocimiento de la realidad económica; las perspectivas de futuro; las posibilidades de caer en una nueva crisis; la incertidumbre sobre las probabilidades de evitar que aumente el desempleo y el oscurantismo absoluto sobre la idea que tienen nuestros gobernantes sobre España, su unidad y hasta dónde están dispuestos a llegar en cuanto a las concesiones que se les están dando a los independentistas, tanto catalanes como vascos, ciertamente una perfecta igualdad entre varones y hembras, a la vista de las primeras impresiones que hemos tenido ocasión de formarnos de todos y cada uno de los nuevos ministros y de las personas que han escogido para que les sirvan de lazarillos, disciplinados, obedientes y, por supuesto, dispuestos a acatar cualquier orden que se les dé, sin rechistar.

Bien. Basta una ojeada general a nuestro entorno para comprobar que no hay ni una sola de las manifestaciones que salen de la boca de nuestros ministros/ministras, coincidente con la pura realidad en la que nos encontramos inmersos. Hasta la ministra en la que se confiaba como tope para las ideas desestabilizadoras de los señores de Podemos, la señora Nadia Calviño, ya se ha añadido al coro de plañideras dispuestas a defender lo indefendible, como hemos tenido ocasión de ver anta el escándalo de la entrevista del señor Ábalos con la ministra de Maduro, la señora Delcy Rodríguez. Hablan de gobierno de progreso y acabamos de enterarnos de que, en España, las declaraciones de obra nueva han disminuido en el pasado año un 25%, un porcentaje que en la Cataluña de la señora Colau parece que supera el 55%, algo que no puede extrañar a nadie ante el hecho de que en Barcelona estamos entrando en un sistema de gobierno que para nada desmerece del que pudiera tener el señor Maduro en Venezuela.

¿Dónde están aquellas muestras de optimismo de hace apenas unos meses? El mismo Gobierno ha tenido que rectificar sus previsiones y hoy sale en la prensa que ya se han concedido, a sí mismos (¿qué pensarán en Bruselas de esto?), un mayor margen de tolerancia respecto a los márgenes del déficit público y aceptan que va a haber una rebaja del crecimiento con un desfase presupuestario que elevan al 1’8% para este año y prevé que la economía, apenas iniciado el nuevo gobierno, ya tienen que aceptar que va a crecer cuatro décimas menos que la prevista. Crisis en el campo, crisis en el sector del automóvil, crisis en la construcción y crisis con las Comunidades Autónomas a las que la ministra de Hacienda, señora María Jesús Montero, con su gracejo andaluz, les ha hecho saber que se deben olvidar de los dos mil setecientos millones de euros que el Estado les debía, por devolución del impuesto del IVA, porque el gobierno no está dispuesto a desprenderse de tal importante suma, seguramente porque tendrán otro conceptos en los que invertirlos, debido a sus planes de un aumento desproporcionado del gasto público que, aunque van a descogotarnos a impuestos, no hay suficiente recaudación para alimentar los planes monumentales que tienen previstos, para asegurarse los votos de aquellos de los suyos a los que van a beneficiar con su liberalismo con los impuestos de los españoles. No debiéramos de extrañarnos de ello, porque ya nos avisaron con lo que sucedió en Andalucía, respecto a los EREs fraudulentos y la cara dura de los sindicatos que no dudaron en tomar parte en aquella orgía de dinero de la que muchos, demasiados, se beneficiaron, en aquella ocasión en detrimento de cantidades que estaban destinadas a compensar a los trabajadores que habían sido despedidos en virtud de unos ERE amañados.

Si, señores, con toda la caradura del mundo y con la aquiescencia cómplice de la mayoría de comunidades gobernadas por el PSOE, el actual Ejecutivo se ha saltado a la torera su obligación de que Hacienda devolviese a sus legítimos acreedores el IVA que se les debía de años atrás. Como consuelo les ha dicho que va a permitir que las comunidades afectadas (que son todas, menos la catalana, que ya lleva cobrados por adelantado muchos cientos de millones como “premio” a ser una comunidad que está pidiendo la independencia de España y que, por si fuéramos poco, resulta que uno de los presos que suponemos que por poco tiempo, sigue encerrado en la cárcel de Lledoners, el señor Junqueras, sea quien tenga en sus manos el destino de España) puedan endeudarse por encima de lo admitido. Una situación, esta de la dependencia del Gobierno del apoyo de ERC, que por extraña, absurda, ilegal (si señores, es ilegal que el destino de España, en lugar de estar en el Congreso y en el Senado, se pueda decidir entre el partido del Gobierno y un partido minoritario que, ni tan siquiera, quiere aceptar que es español, dirigido por un señor condenado a 13 años de cárcel) ¿Dónde están los recursos de inconstitucionalidad ante semejante estafa gubernamental? Mucho nos tememos que entre si serán galgo o podencos, quienes deberían mostrarse como censores implacables con la política de pasarse la Constitución por el forro de los pantalones, no parece que estén por la labor, distraídos en problemas menores que, por supuesto, no van a servir para salvar a España de la grave situación a la que la están conduciendo las izquierdas.

Resulta poco menos que incomprensible que cuando se trató de repartir las presidencias de las comisiones del Congreso, un partido que ha conseguido 52 escaños, el tercero en número de votos, por una maquinación incomprensible entre el PP y el PSOE, se haya dejado a VOX sin ninguna de ellas. ¿Qué se está pretendiendo demostrar, que la democracia no admite partidos que no piensen de acuerdo con lo que piensan los dos partidos principales? ¿Acaso el PP no tiene valores que coinciden, en un 90%, con los que sostiene el señor Abascal de VOX? Así se empieza la claudicación y es conveniente que, el señor Casado, no se deje influir por señores como Alonso y Feijoo, evidentemente más tolerantes con las ideas de los actuales gobernantes. Puede que los necesite para las elecciones en Galicia y el País Vasco, pero no le van a librar, si el PP sigue esta deriva parecida a la del señor Rajoy, de que, cuando lleguen las próximas elecciones, muchos de los que hemos votado al PP desde hace muchos años, pensemos que sería mejor apoyarnos en VOX. Para apoyar a la izquierda ya están los separatistas y los melifluos del país vasco, no pretendan ahora regresar a las ideas de Sáez de Santamaría que han sido, juntamente con el caso Gürtel, las que nos han llevado a la triste situación en la que nos encontramos los que amamos a nuestro país.

España no avanza, está estancada y, en política internacional, estamos situándonos en terreno de nadie que, fácilmente, se puede convertir en terreno pantanoso si el señor Sánchez sigue emperrado en cubrirse de lodo las botas, haciéndole el paripé al dictador venezolano, con ayuda de impresentable Rodríguez Zapatero; un personaje siniestro al que le debemos, los españoles, el que nuestra nación se encuentra otra vez en una situación parecida a la en que la dejó en el 2011, cuando tuvo que tirar la toalla. Puede que, en Europa, haya conseguido el señor Sánchez que se le admitan sus propuestas como en el caso del pulpo como animal de compañía; pero no van a tardar en averiguar que, este señor, que siempre va de farol, es un experto en ocultar la parte desagradable de los temas y en vender, con el mayor descaro del mundo, la mercancía deteriorada como si fuera de excelente calidad. Todo ello, hasta que, más bien pronto que tarde, la economía, sus reglas, nuestras propias carencias y las enemistades que nos estamos ganando a pulso con nuestra política de acercamiento a Venezuela y con esta obsesión, propia de las izquierdas, de intentar darle cabezadas al muro de acero, como es el caso de nuestro desafío, poco menos de una inconsciencia rayana en la estupidez, al pretender enfrentarse a los EE.UU del señor Trump, esperando que, en las próximas elecciones, salga otro demócrata de medio pelo o de tintes comunistas, como el demócrata señor Sanders, para que le ría las gracias. Lo malo es que puede que Trump no sea tan fácil de derrotar y el señor Sánchez vaya a tener un tiempo limitado para demostrar que, su gobierno de progreso, no es más que una pifia más de las tantas, que los distintos intentos de establecer regímenes comunistas en naciones del mundo, han acabado con la utopía de la igualdad y el intervencionismo económico, como el que fue la causa del descalabro de la URSS que hoy, de nuevo, ha recobrado su verdadero nombre: Rusia.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, seguimos convencidos de que tenemos un gobierno marioneta, un gobierno con muchas mujeres feministas de pura cepa, que siguen las tácticas de todas aquellas que les han precedido en su lucha de desacreditar a los hombres. Con un añadido que puede resultarles fatal, en cuanto a los resultados de sus respectivas funciones en los distintos ministerios de que consta, nada menos que 22, el nuevo ejecutivo; lo que ha representado un incremento del coste, de este nuevo gabinete, calculado en 27 millones anuales de euros, más. Estas señoras van a tener que seguir las instrucciones del señor Sánchez, un sujeto extremadamente peligroso y con evidentes ramalazos dictatoriales, al que van a tener que supeditarse lo que, en muchas ocasiones, puede significar que tengan que actuar de forma que no sea, precisamente, la más conveniente para el pueblo español. ¡Triunfa España!/ los yunques y las ruedas/ cantan al compás/ del himno de la fe.

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Giliburocracia
OKDIARIO 13 Febrero 2020

Un vecino de Barcelona podrá dirigirse en catalán a una institución pública dependiente de la Administración General del Estado en cualquier parte del territorio nacional (Andalucía, por ejemplo), del mismo modo que un vecino de Bilbao podrá dirigirse en vascuence en Extremadura o un vecino de Vigo podrá hacerlo en gallego en la Comunidad de Murcia. El Gobierno impulsará su plan para extender la obligación de los funcionarios de atención al público de conocer las lenguas oficiales (catalán, euskera y gallego), de forma que los ciudadanos podrán dirigirse a la Administración en la lengua que elijan.

En diciembre de 2018, el Ejecutivo socialista ya reactivó el Consejo de las Lenguas Oficiales de la Administración General del Estado, órgano que no se reunía desde hacía más de un año, y confirmó su voluntad de mantener encuentros periódicos. La por entonces ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, insistió entonces en que «la Constitución consagra la pluralidad lingüística como un patrimonio que será objeto de especial respeto y protección» lo que implica «obligaciones para la Administración en relación con todas las lenguas de España».

En su plan de «reconocimiento y amparo de la pluralidad linguïstica de España», el PSOE apostó por la modificación del Derecho de Petición del ciudadano a la Administración, en concreto el artículo 5, para añadir un punto con el siguiente redactado: «Los peticionarios con residencia habitual en una comunidad autónoma que haya establecido la cooficialidad lingüística tendrán derecho a formular sus peticiones a los órganos de la Administración General del Estado o a los organismos públicos vinculados o dependientes de ella con sede fuera del ámbito de la Comunidad Autónoma en cualquiera de las lenguas oficiales, aunque el procedimiento se tramitará en castellano».

Una cosa es el reconocimiento de cualquiera de las lenguas oficiales y otra bien distinta complicar y burocratizar aún más la Administración del Estado convirtiéndola en una torre de Babel. Lo que pretende el Gobierno socialcomunista es una solemne estupidez, que obligará a contratar funcionarios que hablen catalán, vasco y gallego en todas las administraciones dependientes del Estado en el conjunto del territorio nacional. Un gasto absurdo e innecesario para una medida que alargará todavía más los plazos de respuesta de la Administración a las peticiones de los ciudadanos. Si el español es el idioma oficial, ¿qué necesidad hay de complicar aún más las relaciones con los organismos públicos dependientes del Estado? Más le valdría al Gobierno de Pedro Sánchez velar por el derecho a que se respete el idioma español en Cataluña o Baleares, por ejemplo.

Lenguas cooficiales
El Gobierno impulsará el uso del catalán, el euskera y el gallego en la Administración de toda España

El Gobierno socialcomunista quiere fomentar que los ciudadanos puedan dirigirse a la Administración en su lengua, en cualquier punto de España
Luz Sela okdiario 13 Febrero 2020

El Gobierno impulsará su plan para extender la obligación de los funcionarios de atención al público de conocer las lenguas oficiales (catalán, euskera y gallego), de forma que los ciudadanos podrán dirigirse a la Administración en la lengua que elijan.

La reorganización del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, que se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE), recoge expresamente la intención de «potenciar el uso de las lenguas oficiales en la Administración General del Estado».

El departamento también se fija «el análisis, impulso y coordinación técnica en la Administración General del Estado del uso de las lenguas oficiales», así como el «cumplimiento de la Carta Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias del Consejo de Europa».

En diciembre de 2018, el Ejecutivo socialista ya reactivó el Consejo de las Lenguas Oficiales de la Administración General del Estado, órgano que no se reunía desde hacía más de un año, y confirmó su voluntad de mantener encuentros periódicos.

En la cita, la entonces ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, insistió en que «la Constitución consagra la pluralidad lingüística como un patrimonio que será objeto de especial respeto y protección» lo que, consideró implica «obligaciones para la Administración en relación con todas las lenguas de España».

En este contexto, Batet aseveró que «las lenguas oficiales en cada Comunidad Autónoma no son lenguas ajenas al Gobierno y la Administración General del Estado (AGE), dondequiera que actúe, sino también sus lenguas» por lo que se comprometió a reforzar su uso para hacer efectivo «desde el derecho de los ciudadanos a elegir la lengua con la que se dirigen a la Administración hasta la expresión del pluralismo en los documentos y en páginas institucionales».

La propuesta no es nueva para el PSOE. Consta en su plan de «reconocimiento y amparo de la pluralidad lingüística de España», que se plasmó en una iniciativa en el Congreso en 2017, si bien, por entonces, Sánchez no estaba en el cargo de secretario general. La propuesta fue en aquel momento registrada por Batet.

Los socialistas recogían ya entonces la modificación del Derecho de Petición del ciudadano a la Administración, en concreto el artículo 5, para añadir un punto con el siguiente redactado: «Los peticionarios con residencia habitual en una comunidad autónoma que haya establecido la cooficialidad lingüística tendrán derecho a formular sus peticiones a los órganos de la Administración General del Estado o a los organismos públicos vinculados o dependientes de ella con sede fuera del ámbito de la Comunidad Autónoma en cualquiera de las lenguas oficiales, aunque el procedimiento se tramitará en castellano».

Actualmente, ese artículo sólo determina que «en el ámbito territorial de las Comunidades Autónomas cuyos Estatutos establezcan la cooficialidad lingüística, los peticionarios tendrán derecho a formular sus peticiones a la Administración General del Estado o a los organismos públicos vinculados o dependientes de ella en cualquiera de las lenguas oficiales y a obtener respuesta en la lengua de su elección».

La propuesta lingüística del PSOE es una apuesta de máximos que cuenta con el aval de Podemos. La formación de Pablo Iglesias ya mostró su apoyo, como reveló OKDIARIO, a la intención de los socialistas de extender la enseñanza de las lenguas cooficiales a las aulas de toda España.

Se recoge también en la propuesta, de 2017, que «el Gobierno adoptará las medidas de fomento que sean necesarias, de acuerdo con las disponibilidades presupuestarias, para favorecer especialmente el estudio de las lenguas españolas que, junto con el castellano, tengan el carácter de cooficiales, en todas las enseñanzas del sistema educativo español comprendidas en el artículo 3.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, y para toda España, especialmente en las etapas ordinarias del sistema educativo y en la enseñanza de idiomas realizada por las escuelas oficiales de idiomas».

Apoyo de Podemos
En una enmienda a una moción del PP en el Senado, Podemos pedía al Ejecutivo que «incluya en respeto a las competencias de las Comunidades Autónomas, en el currículum educativo, de manera opcional en una primera fase, el estudio de una segunda lengua española en los centros educativos de primaria, ESO y Bachiller de las Comunidades Autónomas donde el castellano es la única lengua oficial».

En lo referente a la lengua, la principal medida recogida en el acuerdo entre PSOE y Podemos para la investidura de Pedro Sánchez era el impulso a la «producción y visibilidad de las creaciones artísticas y culturales» en las distintas lenguas cooficiales. Asimismo, señalan: «Vamos a reforzar la comunicación cultural entre las comunidades autónomas».

La casa tomada
El «procés» fue letal: Barcelona ha pasado en cuatro décadas de faro cultural a páramo monotemático
Juan Carlos Girauta ABC 13 Febrero 2020

Nadie cultivado que haya vivido en Barcelona en los últimos años puede sorprenderse del ensanchamiento de la brecha con Madrid que refleja la última consulta anual del Observatorio de la Cultura.

En la librería del desaparecido Drugstore del Paseo de Gracia comprábamos libros a las dos de la mañana. Eran los años setenta. Las novedades sobre las mesas no eran best sellers, novelas históricas ni chorradas de oportunidad que se marchitan en tres meses. Se compraban los libros para leerlos. Nos surtíamos de Althusser y de Marta Harnecker, pero también de Nietzsche y de Savater, de Freud y de Unamuno, de Camus y de Cortázar, y con un par de ejemplares nuevos seguíamos de copas.

Barcelona no ha sido solo la capital editorial mundial en lengua española. También acogía la mejor agencia literaria, la de Carmen Balcells, que aprendió de Vintila Horia. En Barcelona vivieron, escribieron y se pelearon dos premios Nobel: García Márquez y Vargas Llosa. Allí nació el boom hispanoamericano. También albergaba las galerías de arte más innovadoras, y la calle Consejo de Ciento era una fiesta pictórica diaria.

En cuanto a revistas, o eras del Viejo Topo o eras de Ajoblanco. Els Joglars llenaban los teatros con sus gloriosas invectivas al poder. Pero ya en los ochenta, con el asentamiento del nacionalismo y la urdimbre primera de redes clientelares en el campo editorial, teatral o musical, llegaron señales de que la vanguardia se movía: había llegado la movida madrileña.

Cualquier resto de cosmopolitismo, cualquier rastro de crítica al poder más inmediato, que era el de la Generalidad, desapareció con el nuevo siglo. El sectarismo, y un generoso sistema de subvenciones, amansó y reblandeció hasta lo irreconocible la cultura y los periódicos locales. Mientras, TV3 y CatRàdio premiaban al adepto e ignoraban o fulminaban al incómodo.

El «procés» fue letal. Barcelona ha pasado en cuatro décadas de faro cultural a páramo monotemático. Nada florece donde solo existe un asunto y todo lo que se aparte de él es a él reconducido. Cualquiera que desee respirar en libertad tiene que marcharse. Lo sucedido venía prefigurado en un relato de Cortázar: «La casa tomada».

Herederos de Adolf Hitler
Pablo Planas Libertad Digital 13 Febrero 2020

La discriminación por el origen o la lengua está a la orden del día en Cataluña y el tortuoso experimento sociológico de la inmersión lingüística no es más que una evidencia del afán uniformizador y totalitario del nacionalismo.

Tal vez resulte un tanto exagerado decir que los nacionalistas catalanes son los herederos de Adolf Hitler, aunque personajes como Quim Torra o Jordi Pujol hayan dejado rastro escrito de su racismo y supremacismo y del odio que profesan al resto de los españoles. No hay más que recordar el artículo de Torra sobre "las bestias con forma humana" en alusión a los castellanohablantes, o aquel otro de Jordi Pujol contra los emigrantes en Cataluña en el que decía que "el hombre andaluz es un hombre destruido, desarraigado, la muestra de menor valor social y espiritual de España".

La impronta hitleriana de esas opiniones es evidente, por mucho que los demiurgos de ambos sujetos digan que están sacadas de contexto. Además, no son sus únicas expresiones supremacistas ni las únicas del nacionalismo. En absoluto. Hay para dar y tomar, se producen cada día y con espantosa impunidad. Mariàngels Vilallonga, actual consejera de Cultura, por ejemplo, considera que existe una raza catalana, especie a la que este miércoles se refirió en el Parlamento regional la alcaldesa de Vich, Anna Erra, convencida de que los "catalanes autóctonos" presentan un aspecto físico diferente a los nacidos fuera de Cataluña.

La discriminación por el origen o la lengua está a la orden del día en Cataluña y el tortuoso experimento sociológico de la inmersión lingüística no es más que una evidencia del afán uniformizador y totalitario del nacionalismo. Los líderes de la la sociedad nacionalista, aquella que sale en masa a las calles cada 11 de septiembre y que comulga con los postulados de Ómnium Cultural, la Asamblea Nacional Catalana, los Comités por la República, están convencidos de su superioridad intrínseca, de la bondad de sus pretensiones y de que la suya es una causa justa y además santa, a diferencia de las razones del resto de la sociedad catalana, que está equivocada, no cuenta o directamente no existe porque no es ni catalana ni es sociedad.

Para lograr sus objetivos, mezclan el odio con las mentiras, combinación de la que surgen discursos tan deleznables como el proferido el martes por Clara Ponsatí en el Parlamento Europeo, donde la exconsejera de Enseñanza fugada tras el golpe del Estado ha asegurado que Hitler se inspiró en España, concretamente en la expulsión de los judíos en 1492 para acometer el Holocausto. No contenta con ese vómito, llegó a asegurar que en la actualidad la intolerancia española se traduce en el menosprecio de los derechos de la "minoría" catalana.

Visto lo visto y a diferencia de lo dicho al principio, tal vez no sea exagerado decir que estos nacionalistas son los auténticos herederos de Adolf Hitler, quienes casi un siglo después mantienen vivas las ideas del nazismo.

Los catalanes autóctonos y la raza superior
Miquel Giménez. vozpopuli  13 Febrero 2020

Ni es la primera vez ni será la última. El separatismo considera la raza catalana no tan solo distinta sino superior a la española
La alcaldesa de Vic (Barcelona) asegura que los "catalanes autóctonos" tienen un físico distinto

El último regüeldo producido por esa fiebre llamada separatismo lo ha emitido la alcaldesa de Vic y diputada de Junts per Catalunya, Anna Erra. La misma que ha permitido performances separatistas con antorchas en la plaza mayor de la antes denominada Ciutat de elsSants y utilizaba la megafonía municipal para exigir la independencia. Métodos que nos recuerdan la red de altavoces que se instalaron en la Alemania de los años treinta a través de los cuales los buenos alemanes, los volksgenossen, podían atender a las consignas emanadas por los dirigentes. Es el racismo, que nadie se engañe, el que supura por los cuatros costados de esta ideología que pretenden hacernos pasar por democrática, popular y emancipadora.

Desde los escritos de Pompeyo Gener o del doctor Robert, presentado el primero como un simpático bohemio y el segundo por un magnífico alcalde por los historiadores catalanistas blanqueadores del pasado, hasta las enormidades pronunciadas por Heribert Barrera acerca de la incompetencia de los negros frente a los blancos en materia intelectual o los escritos denigratorios de andaluces y españoles en general de Jordi Pujol o Quim Torra, el hilo conductor siempre es el mismo. El catalán bueno, el de pura cepa, pertenece a una raza superior.

Es el racismo, que nadie se engañe, el que supura por los cuatros costados de esta ideología que pretenden hacernos pasar por democrática, popular y emancipadora

Sin citar ni a Howard Stewart Chamberlain o a Gobineau – y ya no digamos a Rosenberg -, el supremacismo catalán no ha dejado de martillear inmisericordemente en lo que se ha denominado piadosamente hecho diferencial y que no puede calificarse de otro modo que supremacismo racista. Todas las mentiras que se han desgranado a lo largo de más de un sigo de embustes tienden a ese fin: Cataluña tuvo el primer parlamento democrático del mundo, creó un imperio, una lengua, una idiosincrasia tan distinta del resto de esos miserables españoles que, por fuerza, se le tiene que reconocer dicha superioridad con todo tipo de privilegios y concesiones.

La diputada Erra, que hablaba también de que los catalanes autóctonos (sic) no debían hablar otra cosa que catalán, recuerda poderosamente a Maurras, cuando exhortaba a sus seguidores, básicamente de extrema derecha, que debían pensar en francés. Erra insistía en que hay que hablar en catalán aunque, y citamos textualmente, la persona que tengas enfrente “por su aspecto físico no parezca catalán”. Luego, al ver la tormenta que se ha desatado, ha pedido disculpas aduciendo que sus palabras se han malinterpretado pero ¿cómo puede malinterpretarse a quien asegura que existe diferenciación física entre un catalán y alguien que no lo sea? Nos viene a la memoria aquel policía franquista, Mauricio Carlavilla, virulento escritor de libelos contra los masones, que decía envidiar la suerte de Hitler al poder distinguir a sus enemigos por la forma de su nariz ganchuda, mientras que a los masones no se les podía distinguir por fuera.

El supremacismo catalán no ha dejado de martillear inmisericordemente en lo que se ha denominado piadosamente hecho diferencial y que no puede calificarse de otro modo que supremacismo racista

Es terrible que en pleno proceso de banalización del nazismo, cuando los asaltos a sinagogas y cementerios judíos se incrementan cada vez más y países como Polonia o Hungría revuelven las heces del antisemitismo, se pronuncien tales cosas en boca de un dirigente política. Habría que explicarle a esta señora y a quienes la apoyan - en su grupo no he visto a nadie que exigiera su dimisión fulminante - que ni existen las razas ni los catalanes se distinguen por ser autóctonos o no, por el simple hecho de que todos los seres humanos somos formas de vida basadas en el carbono y el resto es puro producto social, económico y cultural. Elaborar perfiles raciales, ni que sea en el terreno lingüístico, nos acaba llevando a Auschwitz, como la misma historia nos ha demostrado tristemente.

Dije en una ocasión que el eslogan de els carrers serán sempre nostres coincidía a la perfección con el lema hitleriano de las calles despejadas, llegan las SA. Antorchas, demonización del adversario relegándolo a un categoría subhumana, intimidación al disidente, todo nos acerca a un pasado horrible que deberíamos haber superado. Lo digo porque incluso Junqueras, que ahora está tan de moda, dijo que un catalán tenía más en común con un francés que con un español.

A veces dan ganas de romper a llorar de pura rabia al comprobar que le estamos pagando el sueldo de nuestros impuestos a estas personas.

Entrevista a Abascal en el Telediario
Los sindicatos que callaron con Otegi exigen a TVE que anule la entrevista de mañana a Abascal
Abascal a Pedro Sánchez: "Si usted dio la orden de recibir a la nº2 de Maduro, dimita"
Gonzaga Durán okdiario 13 Febrero 2020

Los sindicatos exigen a la dirección de RTVE que anule la entrevista a Santiago Abascal, presidente de Vox, programada para la noche de este jueves en el Telediario de La 1. Se trata de la primera entrevista que la televisión pública realizará a Abascal en prime time.

CCOO pide que se cancele la entrevista al líder de la formación conservadora en un comunicado que ha difundido entre los empleados de la empresa que dirige Rosa María Mateo como administradora única tras ser nombrada por Pedro Sánchez: «Pedimos desde aquí que se anule la entrevista a Vox».

La ‘Plataforma TVE libre’, formada por los profesionales de RTVE purgados por Mateo, ha publicado en su perfil de Twitter esta nota: «Democracia. Constitución. Libertad expresión y pensamiento. Legalidad. Vale para todos los partidos d izquierdas y derechas ⁦⁦CCOO. Y para Junqueras y Otegi».

En junio del año pasado, el canal 24 horas de RTVE entrevisto a Arnaldo Otegi, líder de la formación proetarra de EH Bildu y condenado por pertenencia a organización terrorista, también en horario de prime time. Otegi dejó declaraciones tan repugnantes como la siguiente: «Lo siento de corazón si en alguna ocasión yo como portavoz, y hablaba en nombre de todos los portavoces de la izquierda abertzale, habíamos generado más dolor a las víctimas del necesario o del que teníamos derecho a hacer«.

A pesar de esto, los sindicatos de la cadena pública que piden ahora que se anule la entrevista a Abascal son los mismos que no se posicionaron sobre la entrevista al líder de EH Bildu.

«No es un partido más»
Según CCOO, «TVE no debe colaborar a la difusión de la propaganda de los partidos de la ultraderecha». «La presencia de los líderes de Vox en las emisiones de RTVE dañan la democracia y la convivencia en España. No es una acusación, es un hecho acreditado por quienes estudian el impacto de los mensajes de los partidos de la ultraderecha en la sociedad», señala el comunicado sindical.

«La entrevista prevista para el jueves en el TD2 al representante de Vox, Santiago Abascal, supone un blanqueo democrático impropio de un medio público. Desde CCOO llamamos a la reflexión a quienes defienden que Vox es un partido más del arco parlamentario. No, la entrevista a Vox no es una más de la serie iniciada con Pedro Sánchez y continuada con Pablo Casado«, aseguran el sindicato de RTVE.

Para pedir su cancelación, CCOO afirma que «la presencia de Vox en el prime time es contraria a la Directiva Europea 1808/2018». «Desde CCOO, sí, defendemos la censura preventiva contra Vox. La defendemos cuando se debe aplicar a los partidos que vienen a asaltar la convivencia democrática. La Directiva Europea que obliga a los servicios de comunicación audiovisual (en fase de transposición en España y publicada en el Diario Oficial del Parlamento Europeo en noviembre del 2018) ‘debe buscarse un cuidadoso equilibrio con los derechos fundamentales aplicables y consagrados en la Carta'», destacan.

«RTVE está obligada a proteger los DERECHOS FUNDAMENTALES de las mujeres, de los inmigrantes, de los colectivos LGTBI: nada de ello es compatible con la presencia de Santiago Abascal. Pedimos desde aquí que se anule la entrevista a Vox», finaliza la nota informativa.

Este jueves, Santiago Abascal será entrevistado por el periodista Carlos Franganillo a partir de las 21:00 horas. En este mismo formato ya se ha entrevistado a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y a Pablo Casado, líder del PP. La entrevista podrá seguirse también por el Canal 24 horas de TVE, TVE Internacional y Radio 5.

«Comisarios políticos infiltrados»
Manuel Mariscal, vicesecretario de Comunicación de Vox y diputado en el Congreso, ha arremetido en Twitter contra los «comisarios políticos infiltrados en TVE» por pedir que se anula la entrevista al líder de la formación verde. Este comentario ha sido compartido por el propio Santiago Abascal en las redes sociales.

Els Joglars actúan en Tarragona: acompáñenlos
Teresa Giménez Barbat okdiario 13 Febrero 2020

Els Joglars actúan en Tarragona el 29 de febrero y no tienen claro que vayan a llenar. Me dirán que ésta es una cuita común en todas las compañías teatrales. Que, si para el pescadero o el panadero la clientela no está garantizada, tampoco para el artista. Que todo el mundo tiene sus problemas y la competencia es igual para todos.

Pero esto no es exactamente así. Qué les voy a contar yo de subvenciones y prebendas públicas. Tuve el placer de departir durante una agradabilísima comida en casa de amigos comunes con Joan Fonseré y su mujer, Dolors Tuneu. Y son sangrantes los recuerdos de una época en la que las instituciones nacional-progreístas (digo “progreísta”, si) les contaban entre los suyos y cómo a partir de volverse muy poco complacientes con el nacionalismo y la panoplia de tics políticamente correctos las tornas (¡La torna!) cambiaron.

Els Joglars juegan con las cartas marcadas, pero en su contra. Porque el público no nacionalista tiene escaso sentido de la congregación: va muy por libre. Por eso les es muy difícil compensar el público perdido por el supuestamente ganado: porque no se dan las mismas condiciones. Y eso es algo que nos debería hacer reflexionar. Mientras el elenco de Els Joglars, con un Ramon Fontseré magistral, en un papel para la historia, bailaba sobre la tarima inclinada del escenario del Teatre Juventut de Hospitalet, el más reciente lugar de Cataluña donde llevaron su “Sr. Rusiñol”, mi fascinación ante semejante virtuosismo fue dando paso a la consternación por un teatro, bastante lleno, sí, pero que debería haber estado a rebosar. Y más a un tiro de metro de Barcelona.

Ahí estaban, encarnados en una cuadrilla de burócratas francamente reconocibles, todos los arquetipos del auca del procés, un clan de trasuntos personajes del Polònia, cuyo patetismo ponía en evidencia la mirada escéptica del bedel jubilado de un museo, tremendamente parecido a Santiago Rusiñol. No faltaba nadie: el periodista británico ganado con mimos para la causa, más catalán que nadie y siempre dispuesto a tirarse a las canillas de quien no rinda culto a la nación; la charnega conversa, que cree que logra un ascenso en su estatus apuntándose a toda manifestación, a toda Uve en la Diagonal, y que se hace la ilusión de ser “una de ellos” cuando despotrica contra los que dejó en su tierra.

Tiene mucho mérito este desfile de chorradas supremacistas, que publicitan historiadores y arqueólogos mantenidos que ya no pueden tener más público que el de nuestros davidianos. Cráneos con circunvalaciones únicas que remiten al Dr. Robert y que tienen su reflejo en los pliegues del ano del catalán de mil apellidos, que uno podría examinar, quizá, con una lupa en el del eterno y doméstico “Caganer”.

Esa obra se ha representado con éxito en diferentes lugares de la geografía hispana. Porque es sátira política, sí, pero sobre todo es exaltación y alabanza del Arte universal, este que nos une con los más cercanos y con el resto de la Humanidad. Y debería ser cemento para los catalanes no independentistas, pues no es suficiente con sacar la pancarta y la indignación en días concretos del año, sino cuando nos reunimos en lo cultural y creamos tradición propia.

Pero no es fácil. Los nuestros son muy dispares y están divididos. Y ya no hablo de los “equidistantes”, los mega prudentes. Los que abominan del prucés en la intimidad o en lo semi público, pero que en una ciudad de provincias prefieren que no les vean participando de nada que les pueda “comprometer”.

En fin, amigos, que está en nuestras manos. El día 29 acudan a emocionarse con la poesía, con la belleza, con la sensibilidad. Y muestren que Tarragona resiste y que abraza el Teatro y la Cultura libres. Es, no lo duden, la forma más sólida, duradera y bella de ser activistas.


 


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