AGLI Recortes de Prensa   Viernes 14  Febrero  2020

Las amenazadoras previsiones del Gobierno: más gasto, más impuestos, más déficit y más deuda
José María Rotellar Libertad Digital 14 Febrero 2020

Además, el Gobierno socialcomunista empeora sus previsiones de paro y de crecimiento para los próximos años.

Tras aprobar la senda de estabilidad, el techo de gasto no financiero y la actualización del cuadro macroeconómico, queda muy claro que la perspectiva del Gobierno no es otra que más gasto, más impuestos, más déficit, más deuda, menos crecimiento y más desempleo. Esto sólo es una descripción de lo contenido en la información suministrada por el Gobierno en la rueda de prensa del Consejo de Ministros.

Así, el crecimiento económico para 2020 ha pasado de un 2,3% previsto en el momento de la moción de censura, al 1,9% cuando, en abril de 2019, el Gobierno envió la actualización del programa de estabilidad; al 1,8% previsto en octubre por el Gobierno y al actual 1,6%. Esto significa un descenso de casi un tercio en dicha previsión de crecimiento.

Además, la previsión de déficit público para 2020 no deja de subir: desde el 0,5% acordado con Bruselas por el Gobierno de Rajoy, al 1,1% de abril, el 1,7% de octubre, hasta el 1,8% actual.

Eso ha provocado un menor ritmo de disminución de deuda pública. Hemos pasado de una previsión, para 2020, del 92,4% para 2020 (mayo de 2018), al 94% (abril de 2019), al 94,6% (octubre de 2019 y cuadro macro actual).

Más déficit y más deuda que vendrán acompañados de más impuestos, como ya ha anunciado el Gobierno muchas veces. Sin embargo, con este crecimiento de gasto, será difícil que consigan incrementar tanto la recaudación como para cumplir con dicho objetivo del PIB, incluso aunque lo hayan flexibilizado, pues el gasto lo aumentan, desde 2018, en más de 7.000 millones de euros. No parece que la recaudación vaya a evolucionar en ese sentido.

Por otra parte, como consecuencia de todo ello -menor crecimiento, más gasto, menos impuestos, más déficit y más deuda- resulta preocupante la subida de la previsión de la tasa de paro. Así, del 12,3% que se estimaba desde antes de la moción de censura hasta este momento, sube hasta el 13,6%. Eso significan 1,3 puntos porcentuales, que equivalen a alrededor de 300.000 parados más para 2020.

Y con todo, el broche final es la renuncia del Gobierno al equilibrio presupuestario. Así, de esta manera, cuando el Gobierno de Rajoy esperaba alcanzar un superávit del 0,1% del PIB en 2021, ahora para dicho año la sitúan en el 1,2%, con déficit también en el último año de la senda y de la legislatura (0,9%). El Gobierno apuesta por más gasto, más impuestos, más déficit, más deuda, y eso provoca menos crecimiento y más paro, según sus propias estimaciones. Peligrosa apuesta en un momento de desaceleración económica cada vez más intensa.

Tertuliano de En Casa de Herrero.

Recadito del FMI al Gobierno
OKDIARIO 14 Febrero 2020

El recadito que le ha mandado el Fondo Monetario Internacional (FMI) al Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez es de los que hacen época. Sobre la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, la misma que pretende derogar ahora el Ejecutivo, el organismo internacional asegura que logró recuperar el 80% del empleo destruido durante la etapa del socialista Rodríguez Zapatero y que, además, fue crucial para «mejorar el empleo y la igualdad de renta sin un impacto sustancial sobre la tasa general de pobreza».

La reforma laboral, según el FMI, tuvo un «rápido impacto» en la recuperación de una crisis que puso en riesgo la distribución de la renta y la inclusión social. Es más, el Fondo Monetario destaca que no ha encontrado -como repiten como un mantra los dirigentes de la izquierda cada vez que abren la boca- un «impacto significativo» de la reforma del PP en el porcentaje de la población en riesgo de pobreza.

Dicho de otro modo: que los argumentos esgrimidos por el actual Gobierno socialcomunista para derogar la reforma laboral del PP son, sencillamente, falsos. El informe del FMI pone en una delicada situación a Pedro Sánchez: ¿hará oídos sordos al documento del Fondo Monetario o seguirá con su propósito de demoler una reforma que ha contribuido decisivamente a mejorar el mercado de trabajo?

Preso de su alianza con comunistas e independentistas, Sánchez es probable que no tenga en cuenta el diagnóstico de los expertos del Fondo Monetario. Todos los organismos económicos han advertido del riesgo que supone acabar con una reforma que consiguió frenar la sangría de parados y crear empleo. Si lo hace, si en contra de todas las recomendaciones decide dinamitar el instrumento que contribuyó decisivamente a la recuperación de la economía española, Sánchez será un necio y un irresponsable.

Lo malo es que el presidente del Gobierno no se caracteriza, precisamente, por ser un derroche de sensatez y responsabilidad.

Indecente entrevista de Franganillo a Abascal
EDITORIAL republica 14 Febrero 2020

El nivel de manipulación política de TVE alcanzó ayer cotas de infamia durante la entrevista que el conductor del Telediario 1 Carlos Franganillo le hizo anoche a Santiago Abascal, líder de Vox, el tercer partido nacional de España.

En esa conversación Franganillo, al servicio del Gobierno de Sánchez, no le hizo a Abascal ni una sola pregunta sobre el primer problema político de España, que es el permanente desafío catalán y los pactos del presidente Sánchez con Oriol Junqueras y el inhabilitado Quim Torra.

Ni tampoco sobre la situación de la economía del país (el paro, el déficit, la deuda o las pensiones), ni sobre el vuelco del Gobierno en Política Exterior y el reciente escándalo del ministro Ábalos y la vicepresidenta de Venezuela.

Como tampoco preguntó Franganillo a Abascal sobre dos cuestiones claves de la actualidad política: el posible pacto electoral de PP y Cs; y el próximo encuentro en La Moncloa entre Pedro Sánchez y Pablo Casado.

La entrevista estuvo centrada en las cuestiones del feminismo, la violencia de género, el pin parental y la inmigración y las relaciones de Vox con la extrema derecha europea, con el solo objetivo de buscar complicidades sospechosas y errores estadísticos de Vox.

Un partido del que discrepamos en muchos de sus postulados y programas, pero que, siendo la tercera fuerza política de España, ha sido excluido de todos los puestos de las Comisiones del Congreso de los Diputados, lo que es antidemocrático, y que ayer sufrió una desvergonzada manipulación por parte de TVE y de su entrevistador oficial, Franganillo.

Nada que ver con la condescendencia del entrevistador con Sánchez o con Casado o como la que pronto exhibirá cuando entreviste a Pablo Iglesias. A la vista de lo ocurrido Abascal debería denunciar esta burda manipulación.

El relator cuentista
Carlos Herrera ABC 14 Febrero 2020

¿Donde hay que apuntarse para ser relator de la ONU? Afino algo más: ¿dónde hay que apuntarse para ser relator de cualquier cosa y que parezca que eres de la ONU, aunque nunca te hayan visto por allí? De conseguir el empleo tienes garantizado un sueldo a la medida del embuste que quieras suscribir y unos cuantos días a cuerpo de rey cortesía de tus empleadores. Eso sí, hay que afirmar categóricamente que los niños se mueren de hambre en las calles de España o que las cárceles españolas están pobladas de presos políticos. No parece mucho.

Con Ábalos en la tostadora, pasó inadvertido el estreno de Iglesias como vicepresidente. Se plantó en el Congreso con un informe de un redicho relator especial de la ONU (?) para la pobreza que se ha pasado 15 días por los lugares más deprimidos de España para decidir que nuestro país es un pozo de miseria como producto de varias decisiones políticas. Ni que decir tiene que el susodicho individuo no es personal de la ONU, sino un sujeto que trabaja de forma voluntaria y a título personal, y cuyo análisis está basado en algo tan poco científico como «investigaciones previas» que no son sino exámenes exhaustivos de la información pública disponible, más cuarenta entrevistas telefónicas y cuarenta escritos aportados por personas afectadas por la pobreza.

Para entendernos: este relator a tanto la pieza tiene la misma fiabilidad que el letón del Consejo de Europa -una concentración mafiosa de trascendencia épica- que vino a interesarse por los presos sediciosos y que ni siquiera se había leído la sentencia del 1-0. Uno y otro son relatores movilizados a instancias de parte y, obviamente, dirán lo que le pide su pagador. Vienen a apoyar una causa política concreta, vistiéndola con la respetabilidad de la institución a la que dicen que representan y a la que les vinculan. El relator citado por Iglesias -que a su vez también va a ser «relator» en la negociación catalana por la autodeterminación, lo cual da mucha tranquilidad a los constitucionalistas-, planteó una misión deliberadamente sesgada: si solo vas a lugares con problemas y solo usas como documentación los escritos de personas afectadas por la pobreza, lógicamente elaboras un informe muy dramático e impactante, pero poco respetuoso con la evolución real de los hechos. Los datos del Instituto Nacional de Estadística que deliberadamente ha ignorado aquí el amigo dicen, entre otras cosas, varias de interés colectivo: que la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social en España ha descendido de forma sostenida desde 2014 -del 28% al 25%-; que los ingresos que más han aumentado entre 2014 y 2018 han sido los tramos de población con renta más baja -por ejemplo, en el segundo tramo de renta más baja el crecimiento fue del 20%, más del doble que en el tramo más alto-; o que el índice GINI que mide la desigualdad también ha mejorado cuando salimos de la crisis.

Nadie en su sano juicio puede negar que en España existen problemas sociales y situaciones del todo punto dramáticas, pero no es cierto que no haya habido recuperación ni que ésta no haya llegado a las clases más vulnerables. Precisamente esas clases son las que más han mejorado sus ingresos en términos relativos. ¿Cuál ha sido la razón?: pues que en España, a partir de 2014, se crearon cientos de miles de puestos de trabajo cada año. Lógicamente, cuando asoman fantasmas de contracción económica y síntomas preocupantes de destrucción de empleo por culpa de la demagogia profesional de un gobierno en el que están contadas las cabezas medianamente amuebladas, la posibilidad de volver a las andadas debería preocupar al «relator» tanto como a los ciudadanos, mucho más, evidentemente, que todos los informes parciales que le pase Pablo Iglesias o cualquier elemento de su cuadrilla.

Mentiras y más mentiras
Emilio Campmany Libertad Digital 14 Febrero 2020

Delcyfilesa (para qué recurrir al Watergate teniendo el PSOE su propia historia de escándalos) empezó con una mentira y ya no ha parado de producirlas. Las fabrica en cadena con la estimable ayuda de la prensa gubernamental. Están las del ministro Ábalos, el Bolas, que insiste en la delicada misión que cumplió y el éxito que supuso evitar un incidente diplomático. Algo indispensable, según él, habida cuenta de los muchos españoles que viven en Venezuela y las inversiones de algunas empresas españolas en el país. O sea, que al Gobierno de España le interesa que nuestros compatriotas sigan padeciendo al Gobierno del "exprópiese", que detiene, tortura y ejecuta arbitrariamente. No se lo creen ni ellos. Allí el único interés que nuestro Gobierno está defendiendo es el del PSOE de Zapatero en evitar que vean la luz sus muchos trapos sucios. Que él sea el principal mediador no es una casualidad. Por eso el enviado a "evitar el conflicto diplomático" fue el número dos del partido en vez de los mucho más apropiados ministros del Interior o de Exteriores, que sin embargo no pintaban nada allí porque no ocupan cargos en Ferraz.

Nos dice el Gobierno que no ha habido cambio en la postura de España frente a Venezuela, a pesar de que Sánchez ha apeado a Guaidó del tratamiento de presidente interino para rebajarlo a líder de la oposición. Flagrante mentira. Para apaciguar a quienes, aunque socialistas, no comulgan con ruedas de molino, va El País y les dice que sí, que ha habido cambio, pero porque Guaidó no ha colmado las expectativas puestas en él y porque la cúpula de Exteriores, que con Borrell al frente siempre prefirió no reconocer a Guaidó, se ha salido al final con la suya. Mentira de las gordas. Claro que la actitud del Gobierno Sánchez ha sido siempre la misma, pero la de defender al régimen chavista. No hubo nunca verdadero reconocimiento de Guaidó, como prueba que la representación diplomática de Venezuela en España fue siempre la de Maduro. Ahora lo único que ha cambiado es que el Gobierno lo admite abiertamente, quizá por atender a una de las demandas que Delcy Rodríguez vino a exigir.

No es que Guaidó no sea capaz de derrocar a Maduro y por eso España se ve obligada a seguir entendiéndose con su Gobierno. Es que Maduro se sostiene gracias precisamente al apoyo de España, que además arrastra con ella a la UE. Tampoco es casualidad que Borrell haya acabado de jefe de la diplomacia europea. No sabemos la naturaleza de la porquería con la que Maduro chantajea a Sánchez y a todo el PSOE, pero, visto lo visto, sí podemos estar seguros de que es mucha, que huele muy mal y está adherida a socialistas de muy alta alcurnia, que diría Ábalos.

Les va a costar trabajo parar esto. Sobre todo, si Estados Unidos interviene.

Macarras, tiorras y mangantes…
Pío Moa gaceta.es 14 Febrero 2020

Los Mitos Del Franquismo (Historia) La película de Ettore Scola Brutos (o feos), sucios y malos sugiere inmediatamente la actualidad política en España. Unas bandas de gentuza brutal, sucia y malvada, de macarras, tiorras y mangantes, han accedido “democráticamente” al poder y desde él pretenden, entre otras muchas fechorías, imponer a los españoles lo que deben leer y pensar acerca del pasado, históricamente reciente, del franquismo y la guerra civil. Ya tienen una ley al efecto, y la quieren empeorar. Esta no es una tropelía entre las muchas más que estos corruptos perpetran cada mes: es la peor y más decisiva.

Algunos pensarán que se trata de un asunto secundario, pues a efectos prácticos, ¿qué más da lo que se piense del pasado? Lo que importa es “mirar al futuro”. Nada podría ser más estúpido. Si, como se quiere afirmar, la guerra civil fue un enfrentamiento entre demócratas y fascistas ganado por los “malos”, entonces quienes se proclaman sucesores de los vencidos, es decir, del Frente Popular, tienen todas las garantías y bendiciones para desarrollar unas políticas parecidas, partiendo de una superioridad moral incuestionable. ¿Y cuáles son esas políticas? Pues casi exactamente las mismas que la de aquel Frente Popular, compuesto, como el de ahora, de totalitarios y separatistas con aditamento de algunos golpistas tipo Azaña, hoy con la complicidad del PP “contemplador de futuros”. Por eso hemos llegado al golpe de estado permanente vuelven a estar seriamente amenazadas la libertad y la unidad nacional, como en los años 30. Con la complicidad de los “contempladores del futuro”, el miserable PP.

Franco no solo ganó la guerra, sino también la paz, y ello permitió superar aquellas amenazas y crear una sociedad sin miseria ni odios, apta para una democracia no epiléptica. Y lo logró hasta el punto de que en el referéndum del 76 la inmensa mayoría de los españoles descartó el nuevo frente popular que proponían los “rupturistas”, agrupados en torno al PCE y a un PSOE aún más extremista entonces. El oscurecimiento intencionado de la historia que, anulando aquel éxito, impulsó la derecha, abrió el paso a su falsificación sistemática y a la progresiva formación de un nuevo frente popular que con Zapatero cambió el régimen de contenido mediante leyes totalitarias. La principal, precisamente la de memoria histórica, que volvía a la ruptura fracasada en 1976.

No debe olvidarse que si han recurrido a esas leyes es porque no tienen la menor posibilidad de hacer pasar su “himalaya de falsedades” en un debate intelectual y democrático. Y porque se sintieron gravemente amenazados, sobre todo después del éxito del libro Los mitos de la guerra civil, el cual suscitó una verdadera tormenta de exigencias de censura y silenciamiento. Y no solo de izquierda y separatistas, también de democristianos como Javier Tusell desde El País.

Por eso importa movilizar con empeño todas las fuerzas en pro de una regeneración de la democracia basada en la defensa de la libertad y la verdad histórica. Cada cual debe pensar en lo que puede hacer al respecto y no perder el tiempo especulando sobre “lo que va a pasar”. A eso se dirige, modestamente, la campaña desde este blog, en la que llamo a participar a sus lectores. El nuevo frente popular debe ser derrotado en las ideas y en la política si queremos evitar males mucho mayores. Y esto es tarea de cuantos amen a España y a la libertad.

Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))
Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil
******************
Campaña
**PSOE y corrupción son sinónimos. Corrupción de la historia, de la democracia, económica, incluso corrupción sexual que tratan de extender a la infancia. ¿Cómo es posible que tales degenerados manden en España? Por la colaboración del PP.

**No se debe respetar lo que no es respetable. Porque se termina perdiendo el respeto a lo que sí lo es.

**Para entender la política actual hay que entender dos cosas: que Franco no venció a ninguna democracia, sino al totalitarismo soviético y a los separatismos. Y que quienes atacan a Franco mediante leyes totalitarias son los herederos de los entonces vencidos.

**La ley de memoria histórica refleja la debilidad esencial del nuevo frente popular zapateril y del Doctor. Incapaces de aceptar un debate racional y democrático, han de recurrir a imposiciones totalitarias.

**El éxito del libro Los mitos de la guerra civil convenció a izquierda y separatistas de la necesidad de silenciar y censurar otras versiones que las suyas. De ahí la ley de memoria histórica. El libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra debería ser el remate de Los mitos. Tratarán de impedirlo mediante la censura y la imposición tiránica.

**El olvido de la historia impide aprender de la experiencia, infantiliza a la sociedad y la vuelve propicia a cualquier demagogia. Contra el olvido: Por qué el Frente Popular perdió la guerra.

Historia criminal. 4 de octubre de 1934: el PSOE se lanza a la guerra civil https://www.youtube.com/watch?v=-MO_woPlqfQ

Seleccionar a los dirigentes es la tarea del siglo
Amando de Miguel Libertad Digital 14 Febrero 2020

Siempre se dijo que en España era necesario seleccionar bien a las minorías rectoras para evitar la "rebelión de las masas", la imposición de la mediocridad. Era la tesis de los regeneracionistas del siglo XIX y de Ortega y Gasset en el XX. No por repetido, el cansino tópico deja de ser necesario. Es más, caminamos hacia una sociedad tan complicada en las relaciones de producción y comunicación que por fuerza se hace imprescindible seleccionar mejor a los que mandan o dirigen.

Es cierto que destacan en España muchas y muy buenas escuelas de negocios (tienen diversos nombres). La Administración Pública dispone de eficientes servicios de formación de altos funcionarios. Pero en el mejor de los casos eso no es más una aproximación táctica muy parcial de lo que se necesita. Hacen falta unos aproches estratégicos mucho más generales y ambiciosos. Para empezar, la buena selección de una clase dirigente en toda regla pasa por ser la coronación de un buen sistema educativo. El nuestro parece manifiestamente mejorable, si lo comparamos, por ejemplo, con los modelos de Finlandia, Japón o incluso Francia o los Estados Unidos.

Un buen sistema educativo, en todos sus niveles, desde el kínder hasta el postgrado, debe basarse en el predominio del esfuerzo y la emulación. Son virtudes que, mal que bien, se han desplegado en la actividad deportiva, pero siguen resultando ajenas al mundo de la enseñanza, que es algo más que la educación. En ese ramo predominan ahora otros valores. Cito como ejemplos el de la igualdad entre los sexos (géneros, por mor del puritanismo importado), el arrinconamiento de la lengua castellana (inmersión lingüística), el logro del título o grado a toda costa. Antes por lo menos teníamos el culto a la excelencia que significaba el sistema de exámenes competitivos o las calificaciones meticulosas de los estudiantes. Ahora, ni eso. A trancas y barrancas perviven algunos centros de enseñanza que consideramos selectos, pero el elitismo se convierte en una tacha para la opinión pública. El ambiente que domina es el igualitarismo, es decir, la mediocridad. Hay un Ministerio de Igualdad (que más parece un título de la novela de Orwell, 1984). Mejor sería un Ministerio de la Excelencia.

Al menos, los partidos políticos (que tienden a considerarse formaciones) deberían prestar más cuidado a la formación continua de sus elementos más activos. Acaso se olvidan de que su objetivo es dirigir el sector público, sea nacional, regional o local, del modo más eficiente. No basta con el currículum convencional de títulos académicos (hay que suponer que conseguidos sin trampas; sin copiar la tesis doctoral, vaya) y el desempeño de distintos cargos. El mundo al que vamos requiere muchas más exigencias, no ya educativas, sino de estricta capacidad directiva e incluso de conducta ética y patriótica. Es evidente que solo unos pocos valen para dirigir. Se trata de seleccionar y formar tales vocaciones en la edad temprana. Hay que proveerlas de todos los recursos posibles de conocimientos, habilidades organizativas y de relación. Mal que bien, eso es lo que hacen algunas escuelas de dirección de empresas. La primera que hubo se llamó "de Organización Industrial" (todavía existe; yo pasé por ella) y se benefició de las primeras ayudas económicas de los Estados Unidos. Pero la dirigencia se extiende hoy a otros muchos aspectos, además del empresarial o el funcionarial. Por ejemplo, mi experiencia me dice que la burocracia de los hospitales deja mucho que desear, a pesar de la apariencia de los cachivaches informáticos. La tarea completa está por hacer.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

**********




******************* Sección "bilingüe" ***********************


El rodillo nazionalseparatista de la “lengua propia”
Pedro Insua elespanol 14 Febrero 2020

La idea de una lengua como rasgo (entre otros) característico de una “cultura” es una idea reciente, no anterior al siglo XIX, tan reciente como la idea de Cultura en sentido sustancial, sustantivo, elaborada en el ámbito de la filosofía alemana (es “el mito de la Cultura”, en términos de Gustavo Bueno).

Una concepción sustancialista de Cultura (la Cultura con K, decía Unamuno, que también insistió en las trampas metafísicas que subyacen en tal noción), que se ha filtrado en España, en algunas facciones, para justificar, a su vez, la idea fragmentaria de nación, haciendo de las lenguas regionales, en tanto principal “seña de identidad” de tales “naciones”, el caballo de batalla del separatismo actual (una lengua, una cultura; una cultura, una nación; una nación, un Estado; este es el hilo babélico del que tira el separatismo en su plan disolvente para España).

Esta concepción contrasta enormemente con la idea funcional, lingüística propiamente dicha -es decir real, y no mitológica-, de las lenguas. Karl Bühler hablaba de la "triple funcionalidad del signo lingüístico”, y con él Morris, Hjemslev, etc. según una concepción instrumental, tecnológica, si se quiere, del lenguaje (como medio de comunicación) que se ajusta en efecto a su realidad histórica. La idea mítica, sustancialista del lenguaje, no cuadra, ni mucho menos, con el desarrollo histórico de las lenguas.

El español, como lengua se ha expandido por toda España, constituyéndose por ello mismo como única lengua común, precisamente por razones funcionales, logísticas (y no por imposición política, como pretende el separatismo).

Y es que, en efecto, uno de los tópicos más repetidos, relativo a las lenguas vernáculas regionales, tópico que se ha hecho ley en España, es el que se ocupa de considerarlas como lenguas “propias” de la “comunidad autónoma” correspondiente, pero, de nuevo, en un sentido de la “propiedad” sustancialista, que excluye la comunidad (como si algo por el hecho de ser común dejara de ser propio). Particularmente en los Estatutos de Autonomía, así como, en general, en el ordenamiento jurídico relativo a estas lenguas, se insiste en ello una y otra vez.

En el Estatuto de Galicia, por ejemplo, art. 5, se dice, sin más, “la lengua propia de Galicia es el gallego”. Queda excluido por tanto el español, parece deducirse, como lengua “propia” de la región, viéndose así este desplazado a la condición de lengua adventicia, impropia, postiza, extraña, en fin.

Cuando además, desde instancias oficiales (ya no de sectores más o menos marginales) –sin ir más lejos, desde la web de la Xunta de Galicia-, se habla de la “imposición” del español durante siglos en dicha región, y de la “normalización”, necesaria, como compensación de tal imposición para restaurar la “lengua propia”, entonces es imposible, desde tales premisas, evitar la obstaculización, cuando no directamente el impedimento o negación del uso y aprendizaje del español en dichas regiones.

El español, esta es la evidencia incontrovertible que inspira a la legislación, ha desplazado violentamente a las lenguas vernáculas a la marginalidad, a la “anormalidad”, y, ahora, con la democracia, hay que devolverles a esas lenguas su dignidad, al lugar natural que les corresponde como “lenguas propias”, frente al español extraño e invasor.

Es más, atendiendo a la “filosofía de la Historia” galleguista implícita en tal legislación, los tres siglos (del XV al XVIII) durante los que tiene lugar el desarrollo de España como potencia intercontinental (y a Galicia como parte suya) son llamados “siglos oscuros” para Galicia, suponiendo que la “identidad gallega” queda anulada, desaparecida, durante este período (como si ser parte de España no representase ninguna identidad), para “renacer” en el XIX de la mano de Murguía, Rosalía, Pondal y otros próceres de ese llamado Rexurdemento (parecido ocurre con la legislación en Cataluña, País Vasco, Valencia, Navarra y Baleares).

Así la “identidad española” se ve como algo completamente ajeno a “lo gallego”, como conjuntos disyuntos, de tal modo que, durante el período en el que aquella se manifiesta con mayor vigor histórico (el Imperio español), esta desaparece (o se mantiene muy en precario), volviendo a reaparecer, justamente, cuando España comienza a transitar el camino de su decadencia.

Y es esta visión, digamos, conspiranoica, que es la oficial e institucional, completamente falsa históricamente, la que sirve de coartada para, ahora sí, marginar al español de la vida social, literaria y administrativa de las regiones correspondientes. La división lingüística de los españoles, su babelización, está en la ley en las leyes de normalización. Creo que es bueno saberlo.

El separatismo genera xenofobia
Editorial ABC 14 Febrero 2020

El discurso de la diputada de Junts per Catalunya y alcaldesa de Vich, Anna Erra, según el cual hay que hablar en catalán incluso a aquellos que no tengan «aspecto físico» de catalanes, demuestra cómo se sigue normalizando el odio xenófobo. En su día, el propio Joaquim Torra se pronunció en términos despectivos hacia los «españoles», y en Cataluña se perpetúa la falsa idea de que «España nos roba». Todo es indiciario de la deriva excluyente y sectaria que ha tomado el independentismo, que a la vez, y paradójicamente, encuentra una sorprendente justificación en la misma izquierda que denuncia con cinismo los debates raciales cuando proceden de la derecha. De nuevo surge la doble vara de medir ante una conducta denigratoria de la democracia y los derechos humanos. La cúpula del separatismo genera una creciente antipatía en el resto de España proveniente de un falso sentido de pertenencia propio de un clan atávico y retrógrado. Su mensaje es idéntico al que hace más de un siglo acuñó Sabino Arana para distinguir a los vascos del resto de los españoles. Y nada hay más absurdo e injusto porque su raíz es la de un desprecio identitario gratuitamente ofensivo.

La élite política al mando de Cataluña está haciéndose merecedora de un rechazo del que son víctimas los propios catalanes, sus negocios, su economía, su turismo y su riquísima cultura. La actitud profundamente antiespañola se ha convertido en un ítem tan arraigado, tan difundido por el corrupto sistema de educación impuesto por la Generalitat, que realmente genera odio. En este sentido, la manipulación de las nuevas generaciones de jóvenes es evidente. Frente a discursos como estos, que no son «política» ni forman parte de ningún «conflicto», no se puede permanecer en silencio ni ponerse de perfil, como hace el Gobierno de Pedro Sánchez por su dependencia del secesionismo catalán. Fue el mismo Sánchez quien en su día tildó de «xenófobo» a Torra y lo equiparó a Jean Marie Le Pen. Hoy calla ante insultos como el de la alcaldesa de Vich.

Cataluña se distingue del resto de España por su exclusiva e intransferible riqueza. Por eso, el racismo dialéctico es tan innecesario, tan irracional y tan dañino como el odio político. ¿En qué se distingue el aspecto de un catalán de cualquier otro español? Absolutamente en nada. Sostener esa tesis, incluso cuando de lo que se trata es de gozar de un titular, o de hacer méritos para medrar en este obsceno separatismo, retrata la pobreza argumental de quien la defiende. Causaría hilaridad si fuese un argumento político al uso, pero no lo es: es lo que realmente piensan Erra y sus aplaudidores y lo que les consienten quienes tratan de normalizar su delirio.

La rendición
Fernando de Rosa esdiario 14 Febrero 2020

No es diálogo, es rendición, e incluye incontables escenas de pleitesía resumidas en una: el desprecio en el saludo a la Princesa de Asturias, niña y símbolo de esta España.

En el edificio del Senado se encuentra un cuadro de 3,3 metros de alto por 5,5 metros de ancho, que siempre me gusta contemplarlo , es el óleo de Francisco Pradilla pintado en 1882 y que se encuentra en el “Salón de Pasos Perdidos.

Este cuadro es la “Rendición de Granada” y en el mismo se reproduce el instante en el que , tras su derrota , el Rey Boabdil entrega las llaves de Granada a los Reyes Católicos , un momento simbólico que reproduce el inicio de la unidad de España hace ahora justamente 528 años. En la encomienda del Senado al pintor se hacía constar que el día 2 de enero de 1492 era “el punto de partida para los grandes hechos realizados por nuestros abuelos bajo aquellos gloriosos soberanos.

Vale la pena visitar el edificio del Senado y contemplar su magnífica pinacoteca , y concretamente este magnífico cuadro donde se vislumbra claramente, observando a los personajes pintados , como se acaba una época y se inicia otra , reflejada esta realidad en las caras de triunfo de los Reyes Católicos y las caras de sumisión de la corte del Rey vencido Boabdil.

En la actualidad estamos presenciando gestos y conductas que me hacen reflexionar sobre lo importante que son los mensajes que se transmiten a la sociedad; así la solemne apertura de las Cortes Generales estuvo plagada de gestos que nos hacen pensar cual es el grado de sumisión de este gobierno encabezado por el Presidente Sánchez está dispuesto a realizar para mantenerse en el poder.

Vimos como Gabriel Rufián, representando a los diputados de ERC, JUNTS, BNG, BILDU y la CUP, afirmó con tono desafiante que ellos “no tenían Rey y exigían democracia, libertad , república”, sin que ningún miembro del gobierno o del partido socialista les hiciera reconvención alguna , igualmente dentro del hemiciclo del Congreso los diputados de Podemos y del PNV se negaron a aplaudir a SS MM , demostrando una falta de educación que contrasta con las constantes reclamaciones de respeto que exigen a la sociedad española , e incluso el diputado Echenique hizo un gesto de desprecio ante el saludo educado de la Princesa de Asturias.

Otra clara claudicación es la reunión de Pedro Sánchez con el okupa de la Generalitat Catalana Quim Torra , que empezó con una reverencia del todopoderoso Iván Redondo y continuó con una escenografía de auténtica pleitesía a una persona inhabilitada por sentencia judicial al cometer un delito de desobediencia , llegando a ofrecer una autonomía financiera y tributaria a Cataluña , como si este ofrecimiento vaya a aplacar las ansias independentistas, no hay que olvidar que ya lo han dejado claro.

La gobernabilidad de España les importa “un comino” y que lo que buscan es la independencia y la amnistía de los presos , este gesto ha supuesto un desprecio al resto de comunidades españolas a las que se está negando el pago del impuesto del IVA y con respecto a las cuales la ministra Montero ha dicho que es una “ roca”, ¡buena es ella!.

Ya veremos si le paran los pies los presidentes de la Comunidades autónomas gobernadas por los socialistas ante esta clara discriminación y su protesta no se quedan en meras palabras como estamos acostumbrados.

No es admisible los privilegios de unos territorios sobre otros como pretende hacernos tragar este gobierno claudicante. Tampoco es admisible que todos los españoles escuchemos a Torra afirmando que “ Me ha parecido oír que Sánchez reconocía el derecho de la autodeterminación”, mientras que los “Jordis” solo tendrán que acudir a la cárcel a dormir después de haber afirmado que lo volverían hacer , es decir que volverán a intentar dar un golpe de Estado contra la Constitución.

Pero lo peor de todo es que el Presidente del Gobierno de España haya propuesto reunir ya la mesa de negociación porque “la ley no basta”. ¿ Como que la ley no basta? , estos gestos nos avergüenzan y socavan nuestro Estado de Derecho , es una rendición en toda regla.

Mientras tanto los problemas económicos van aumentando y se encienden las luces rojas del paro , aumentando en los últimos meses en más de 90.000 personas , el peor dato de un mes de enero desde 2014, subiendo tanto el desempleo masculino ( 28.584) como en el femenino ( 61.664) teniendo un dramático impacto en los menores de 25 años, verdaderos dramas para las familias , lo cual nos hace preguntarnos como que hay dinero para pagar los sueños republicanos de los independentistas y no lo hay para la ayuda de empresarios y autónomos para contener la desaceleración.

Así pues, y poniendo un ejemplo, vamos a pagar las embajadas catalanas en el extranjero con las subidas de los impuestos anunciados, todo un gesto de indiferencia con los más desfavorecidos y de claudicación con los desleales.

Los impuestos
Otro sector que se encuentra en clara crisis son los agricultores y ganaderos , que sufren la altivez de este gobierno al no defenderlos ante la Unión Europea con respecto a sus reclamaciones ante la PAC ( política agrícola común) y ante los Estados Unidos por la subida de los aranceles.

A la vez los humilla subiéndoles los costes laborales y fiscales , dejándoles abandonados ante las caídas de precios y las inclemencias meteorológicas. La solución no es echarle la culpa a los supermercados si no bajar los impuestos y los gastos , además de actualizar y mejorar el Observatorio de precios del Ministerio de Agricultura y así aportar “ más transparencia sobre la configuración de los precios desde su origen hasta la venta de los alimentos en los canales de venta , como ha propuesto la agrupación de supermercados.

El ministro de agricultura Luis Planas ha de solucionar los problemas del campo con diálogo , el mismo diálogo que el Presidente Sánchez ofrece a los independentistas , y no reprimir sus protestas con violencia , algo que no hicieron cuando los radicales del separatismo colapsaron las carreteras catalanas. Una vez más fuertes con los más desfavorecidos y débiles con los desleales y arrogantes.

A nuestro presidente del Gobierno se le está poniendo cara de Boabdil , y no hay más que ver la cara de Sánchez en las fotografías de su investidura , del inicio de legislatura o en la reunión del día 6 de febrero en Pedralbes y compararla con las del Rey de Granada en el cuadro del Senado , incluso la cara de Iván Redondo se asemeja a la del paje que acompaña a su señor y que guía el caballo del Rey con la cabeza inclinada y que está pintado encabezando la comitiva de los perdedores.

La sociedad española no puede limitarse a ser comparsa de los que entregan las llaves de la casa común , como los distintos personajes del cuadro de Pradilla que están pintados a la izquierda y que reflejan en los rictus de sus labios los sentimientos de abandono por parte de su líder.

España nació como nación tras la conquista de Granada y comenzó la época de proyectos en común que está aún vigente en nuestros días y que quedó reflejada de forma evidente en la transición democrática , con la Constitución de 1978 , esta idea de unidad no puede verse truncada por una rendición y entrega de las llaves de nuestra convivencia por parte de un presidente del gobierno que puede hacernos llorar como hizo Boabdil cuando perdió Granada , según cuenta la leyenda.

Más indultos encubiertos
Editorial El Mundo 14 Febrero 2020

Las palabras de la consellera de Justicia, Ester Capella, asegurando que se dejará en semilibertad a todos los presos del procés, corroboran la infame astracanada que ha orquestado la Generalitat de Cataluña para burlar una vez más el Estado de Derecho. Sirviéndose del control que tiene sobre Instituciones Penitenciarias, Jordi Cuixart, Sànchez, Carme Forcadell, Joaquim Forn y Dolors Bassas disfrutan ya de la aplicación excepcional y extraordinaria del artículo 100.2 del reglamento penitenciario, pese a la gravedad del delito cometido y a que un factor fundamental para su concesión es la integración social del penado. Algo que pasa, inexorablemente, por la asunción y el arrepentimiento de la comisión del delito: requisitos ausentes en los interesados. Pero lo más grave de todo es el descaro antijurídico de Capella, que evidencia el afán totalitario del independentismo por subordinar todos los poderes del Estado a su causa. Pues corresponde a la Justicia, al juez de vigilancia, refrendar la aplicación del 100.2, que no se concede a presos que no hayan cumplido al menos un cuarto de la pena y que se debe evaluar siempre de manera individual.

En parte fue el Supremo quien propició estas anomalías con su negativa a aplicar en su sentencia el periodo de seguridad a los condenados, negativa que enviaba un mensaje ambiguo sobre el cumplimiento de las penas de cárcel. Aún así, la Fiscalía tiene la obligación moral de recurrir dichas concesiones, dado que ha dejado constancia en varias ocasiones de que los presos insisten en la absoluta convicción de que volverían a cometer los hechos delictivos. La ley debe imperar para evitar la reincidencia.

Guillotinas y violencia: así ‘dialoga’ el separatismo
Sergio Fidalgo okdiario 14 Febrero 2020

En los últimos días han ocurrido dos hechos en Cataluña que podrían ser considerados ‘casos aislados’, si no fuera porque se unen a los centenares de hechos similares que el separatismo ha generado desde que el ‘procés’ entró, a partir del 1 de octubre de 2017, en su fase insurreccional. En una plaza de Gerona, por ‘gentileza’ de uno de los CDR locales, apareció una guillotina con un mensaje amenazante para Felipe VI. Y en Barcelona, en el ya tradicional corte de la Avenida Meridiana, un motorista fue apaleado también por ‘gentileza’ del CDR local que cada día impide la circulación en esta arteria de la capital catalana.

En la Cataluña de la ‘Mesa de diálogo’ los chicos de la porra, la gasolina para quemar contenedores y los pasamontañas siguen gozando de impunidad absoluta. Lo de la Meridiana ya es de traca, ya que llevan más de 120 días cortándola, y cada noche montan su particular fiestecita a costa de los vecinos de la zona. A los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana sólo les falta hacer de clac cada vez que los CDRs se ponen a cantar eso tan bonito y tan tolerante de “las calles serán siempre nuestras”.

El PSC del teniente de alcalde Jaume Collboni, partido que es responsable del área de Seguridad, y los ‘comunes’ de Ada Colau han demostrado que no son capaces de garantizar el orden en Barcelona. Un grupúsculo, de apenas unos doscientos radicales, impiden a miles de ciudadanos el derecho a la libre movilidad en la Avenida Meridiana, mientras la Guardia Urbana se dedica a jugar al tute o al mus, porque lo que es trabajar, sus agentes no lo han hecho mucho, dado que no han impedido este abuso que se produce desde hace cuatro meses. De la Consejería de Interior de la Generalitat ya no decimos nada, porque los que cortan esta vía son “su gente”. A fin de cuentas, Quim Torra es un CDR más, como casi toda su familia.

¿Qué pasaría si a partir de mañana un grupo de constitucionalistas se dedicara a cortar la Avenida Diagonal día tras día para pedir la dimisión de Quim Torra por haber llamado «bestias salvajes» a los catalanes que hablan en castellano? ¿O por las declaraciones supremacistas que la alcaldesa de Vic, Anna Erra, hizo este miércoles en el Parlament, en las que mostró su desprecio a la lengua española? Nos tememos que la tolerancia de la Guardia Urbana y la de los Mossos d’Esquadra no sería la que han disfrutado los radicales secesionistas que han cortado la Meridiana más de ciento veinte días.

Seguramente veríamos desde el primer día porrazos, gases lacrimógenos e identificaciones. Porque en Cataluña los radicales secesionistas tienen barra libre, en cambio la mayoría de catalanes somos sojuzgados por unos cuerpos armados que bien porque sus jefes políticos forman parte de la agitación, o bien por no meterse en problemas, miran hacia otro lado. Solo los tribunales, al menos de momento, están haciendo algo efectivo para defender los derechos de los ciudadanos. Porque ni el anterior Gobierno de España, ni el actual, han demostrado el acierto, y la determinación, para atajar el grave problema que significa que los radicales puedan imponer sus leyes en las calles de Cataluña perjudicando a la mayoría de los ciudadanos. Cada vez que quieren armar lío, lo hacen, y el precio que pagan es muy pequeño.

Sólo espero que en la famosa ‘Mesa de diálogo’ el Gobierno de España exija, de una vez por todas, que los Mossos d’Esquadra hagan su trabajo y persigan a los delincuentes, por mucha estelada que luzcan y por muchos parientes que tengan entre los altos cargos de la Generalitat. Lo que no puede ser es que la piel que se dejaron el pasado otoño los agentes de la Policía Nacional luchando contra la barbarie separatista que intentó destruir Barcelona no haya servido para nada. El secesionismo no quiere “diálogo”, quiere “rendición”. A corto, medio o largo plazo. Pero ni se arrepiente de nada, ni cejará hasta conseguir sus objetivos máximos. Y no entender esto, es no entender nada.

¿Cómo van a ser racistas?
Cristina Losada Libertad Digital 14 Febrero 2020

Han llovido las acusaciones de racismo sobre la alcaldesa de Vic, Anna Erra, por su intervención en el Parlamento catalán al presentar la campaña "No me cambies de lengua", y el separatismo está extrañado. ¿Cómo van a ser racistas ellos? Será, naturalmente, todo lo contrario. Pedirles a "los catalanes autóctonos" que no se pasen del catalán al español "cuando creen, por el acento o los rasgos físicos, que su interlocutor no es nacido en Cataluña". Decir que es un grave defecto o una mala costumbre "hablar en castellano a cualquier persona que, por su aspecto físico o por su nombre, no parece catalana". Afirmar que perjudica a la lengua catalana creer que ese gesto es una muestra de respeto. Insistir, como hizo la consejera de Cultura, Mariángela Vilallonga, firmante del manifiesto Koiné, en que es necesario que los catalanoparlantes "mantengan el catalán ante personas que por sus rasgos o signos distintivos no sepan si saben o no catalán". Todo esto, se dicen sorprendidos y dolidos, ¿cómo va a ser racista?

La cuestión, en realidad, se la formulan así: ¿cómo vamos a ser racistas nosotros? Eso es un imposible metafísico, desde su punto de vista. El racismo no reconocido es habitual, posiblemente el más extendido. Pero en el caso del separatismo catalán hay más madera.

No se limitan a decir que no son racistas, como tantos racistas. Han ido apilando pruebas de que son todo lo contrario: el viejo lema "Cataluña, país de acogida", sus denodados esfuerzos por la cohesión social, su filantrópico interés por la integración. Y sí, la integración es la integración en la lengua, pero para que ningún no autóctono se sienta foráneo. No para impedir que se oiga la lengua de las bestias en Cataluña, como diría Torra. No para desterrar el español a la condición de lengua extranjera, de lengua del ejército de ocupación, que diría Pujol. Nada de eso. De lo único que se trata, así lo ve el separatismo, es de hacer el bien. Lo suyo es pura generosidad integradora.

El separatismo catalán se tiene en un gran concepto. Ese gran concepto en que se tiene excluye totalmente la posibilidad de que anide en él la maldad racista. El primer artículo del credo separatista declara, confirma y asienta la altura moral de sus miembros. Se ven y se piensan, tal como lo vienen transmitiendo desde hace mucho tiempo, aunque más en los últimos y trepidantes años, como una privilegiada reserva de cualidades humanas, cívicas, políticas y éticas. Prácticamente sin ningún defecto, salvo tal vez su propia bondad: a veces ser tan bueno no sale a cuenta. Ese estatus imaginario crece en la comparación con el resto de los españoles, gentes que consideran aún están por civilizar, y es que tuvo origen ahí, en la invención de la diferencia, en la exacerbación (narcisismo) de las pequeñas diferencias. Pero lo esencial es que se consideran mejores. Con plena naturalidad. No ya como si el supremacismo estuviera justificado, sino como si fuera plenamente natural. Ese supremacista no puede reconocer su supremacismo.

Nos encontramos así con que las palabras de Anna Erra, que son las palabras de la campaña que presentaba y las palabras de la mayoría del separatismo, las han vindicado los separatistas como la antítesis del racismo. Como una prueba, otra más, de que, lejos de diferenciar a las personas por su aspecto, su acento y otros rasgos distintivos, lo que quieren es no discriminar a nadie; darles a todos la oportunidad de aprender catalán y acceder a la cultura. Aunque sea forzándolos un poquito. Aunque sea obligándolos a seguir una conversación en un idioma que no conocen o conocen poco. Pero es que no hay otra manera. De lo contrario, cediendo a las malas costumbres y cortesías, igual se piensan esas personas no autóctonas que cuando están en Cataluña están en España. Igual se creen que se las pueden arreglar allí hablando la lengua de las bestezuelas. Y eso hay que quitárselo de la cabeza. Sabino Arana aconsejó en un artículo publicado en 1895: "Si algún español que estuviese, por ejemplo, ahogándose en la ría, pidiese socorro, contéstale: niz eztakit erderaz (no sé castellano)". Era un método más expeditivo. Pero iba por el mismo camino.

El bilingüismo mestizo, punto de partida para el diálogo
Manuel Peña Díaz cronicaglobal 14 Febrero 2020

La poliglotía permite negociar o dialogar sin que todos los participantes hablen el mismo idioma. En esas situaciones un bilingüe mestizo juega con mucha ventaja. En Cataluña, los nacionalistas consideran que los únicos bilingües son los catalanohablantes, argumento que también utilizan para afirmar, sin temor a equivocarse, que la inmersión lingüística ha sido un éxito incuestionable e intocable. El primer error de ese razonamiento, tan evidente como inmediato, emerge cuando acusan a los castellanohablantes de no ser mayoritariamente bilingües. Otro ejemplo de ese equivocado razonamiento es el cansino y alargado aaaaaa que repiten una y otra vez muchos catalanohablantes cuando intentar iniciar una intervención en un más que forzado español.

Al margen de si la aplicación de esa política lingüística --rayana en la delincuencia educativa-- ha sido un éxito o no, los nacionalistas catalanes están más que convencidos que al dominar las dos lenguas entienden a la perfección cuán cutre y retrógrado es el españolito de a pie. En el otro lado, muchos nacionalistas españoles alardean de su única lengua, común para todos, quieran o no.

Hace algo más de treinta años, cuando mis jóvenes alumnos independentistas manifestaban su superioridad --con la impertinente y reiterativa sonrisa-- por dominar ambas lenguas, les pedía que definiesen catalanismo en catalán, primero, y en castellano, después. Para ellos no había duda, el significado era el mismo en una lengua que en otra, en concreto, el que se recoge como cuarta acepción en el repertorio del Institut d’Estudis Catalans: “Moviment que defensa el reconeixement de la personalitat política de Catalunya o dels Països Catalans”. Hablaban en catalán y en castellano, pero semántica y políticamente solo pensaban en catalán.

Actualmente, resulta algo más que extraño que ninguno de los significados que otorga la RAE al vocablo catalanismo no aluda aún a un movimiento político; ni siquiera se aproxima la melosa segunda acepción: “amor o apego a lo catalán”, muy alejada también de la segunda que cita el IEC: “Devoció a les característiques i als interessos nacionals catalans”.

La traca final del diálogo con mis ochenteros alumnos indepes llegaba cuando les preguntaba sobre los significados de hispanismo y españolismo. En todos los casos las respuestas fueron siempre las mismas, ambos vocablos eran sinónimos de franquismo. Por supuesto, desconocían que el término hispanismo pudiera significar también “dedicación al estudio de las lenguas, literaturas o cultura hispánicas”, acepción que, sorprendentemente, aún no se incluye en el diccionario catalán. ¿Estas ausencias son una casualidad o una causalidad?

Comprenderán cuán difícil era, en ocasiones, debatir entre personas que hablábamos las mismas lenguas, pero dotábamos de significados distintos a palabras clave para comprender las relaciones culturales, sociales y políticas en Cataluña, en España y en el mundo hispánico. Año tras año, los debates se convertían en polémicas bizantinas que tan sólo zanjé una década más tarde y en una última ocasión. Fue cuando les recordé aquella preclara y premonitoria viñeta de Perich en la que dibujó a un nazi con el brazo en alto y a su lado a un independentista que también levantaba el brazo y hacia la señal de las cuatro barras, es decir, escondía el pulgar bajo la palma de la mano. La leyenda no dejaba dudas: “Sólo hay un dedo de diferencia”.

Al oír a Junqueras en la última e incomprensible entrevista de Évole, recordé una vez más al personaje de Perich. Las afirmaciones sectarias y excluyentes del líder de ERC le invalidan como interlocutor en cualquier mesa de negociación. Dialogar sigue siendo una tarea imposible si uno o los dos individuos consideran que su lengua contiene el único repertorio válido de significados para palabras comunes. La salida a este mayúsculo atasco político que vivimos sólo se alcanzará cuando los que negocien sean mestizos --en cuerpo, lengua y alma--, dejen de pensar en términos territoriales y todas las identidades les importe un comino o un rave, que más da.

Nacionalismo catalán y libertad de expresión
Isabel Fernández Alonso cronicaglobal 14 Febrero 2020

El discurso separatista está plagado de falacias que lamentablemente han calado en demasiados ámbitos. Recientemente, nada más conocerse la apertura de una segunda investigación a Torra por desobediencia, desde la Generalitat se enviaba un comunicado a los periodistas en el que se hablaba de una “causa general contra el independentismo motivada por razones políticas” y se añadía que “el Estado Español tiene un problema con la libertad de expresión y los derechos fundamentales”. La misma propaganda victimista y torticera de siempre.

Existen, sin embargo, excelentes informes que prueban que quienes están vulnerando derechos fundamentales de manera reiterada en España son precisamente los separatistas. Recomiendo dos en particular: Golpe nacionalista a la democracia, presentado por SCC en el Parlamento Europeo en diciembre de 2017, y el remitido por Impulso Ciudadano en 2019 al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Voy centrarme en lo que sucede en Cataluña con uno de esos derechos: el derecho fundamental a la libertad de expresión. Justo el reclamo que ahora figura en el balcón del Palau de la Generalitat, tras ser obligado Torra por las autoridades electorales y judiciales a retirar la pancarta de apoyo a los políticos presos y a los fugados de la justicia.

Resulta inaudito que el poder nacionalista apele con tanta frecuencia a la libertad de expresión cuando no hace más que abusar de la suya y coartar la de quienes no comparten sus postulados. Pongo diversos ejemplos.

Encaja mal con la defensa de la libertad de expresión que los dos partidos integrantes del Gobierno catalán se repartan sin pudor los cargos clave de nuestros medios públicos, tal como han denunciado, entre otros, los propios trabajadores de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.

Encaja mal con la defensa de la liberad de expresión contratar (con dinero público) a una empresa para que realice un seguimiento de los pronunciamientos en redes sociales de los consejeros del CAC propuestos por fuerzas políticas constitucionalistas.

Encaja mal con la defensa de la libertad de expresión aprobar una moción en el Parlament que condiciona las ayudas a los medios privados a que emitan la publicidad del referendo ilegal del 1-O.

También encaja mal con la defensa de la libertad de expresión presionar a periodistas, como ha hecho el Gobierno catalán con profesionales españoles y corresponsables extranjeros, según acredita Reporteros sin Fronteras.

Los ejemplos serían infinitos, pero quiero subrayar que encaja especialmente mal con la defensa de la libertad de expresión utilizar el poder para estigmatizar y/o tratar de silenciar a los discrepantes.

Un caso sangrante son las declaraciones de persona non grata por motivos ideológicos, que se aprueban con tanta frecuencia en plenos de corporaciones locales catalanas. En este vídeo se recogen los execrables “argumentos” de la CUP en la Diputación de Girona para declarar persona non grata al entonces Delegado del Gobierno Enric Millo, que actualmente ya no vive en Cataluña. En una línea muy similar, vean aquí la infame moción que ERC presentó en el Ayuntamiento de Sant Cugat contra Societat Civil Catalana, acusándola de connivencia con el neonazismo, entre otras lindezas.

Ese mismo tono tan agresivo con los disidentes se aprecia incluso en personalidades que han llegado a presidir el Parlamento de Cataluña. Recordemos a Carme Forcadell cuando gritaba en un mitin que Cs y el PP no son pueblo de Cataluña. O el reiterado tuit de Núria de Gispert en el que animaba a la entonces líder de la oposición, Inés Arrimadas, a regresar a Cádiz. Son solo pinceladas.

Pero la intimidación no solo se ejerce con la palabra. Así, con total impunidad, los separatistas eliminan (o consienten que se haga) los símbolos comunes (banderas de España, bustos o cuadros del Jefe del Estado, denominaciones de calles y plazas… y, por supuesto, la lengua española) y lo invaden todo con su propaganda: edificios de la Administración, hospitales, playas, conciertos, ferias y hasta cabalgatas de Reyes, por más que impliquen a menores. Algunas campañas resultan realmente inquietantes, como es el caso de la megafonía del Ayuntamiento de Vic.

Un ambiente, en definitiva, que no hace más que coartar la libertad de expresión porque ésta es absolutamente incompatible con cualquier forma de presión. La espiral de silencio en Cataluña es atronadora. Hay miedo a disentir. Me lo reconocían en privado hace pocas semanas muchos colegas que prefirieron no asistir a los claustros universitarios que aprobaron el esperpéntico manifiesto único que siguió a la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 14 de octubre, para no significarse.

Quien piense que exagero, que me explique cómo es posible que en un mismo Parlamento supuestamente democrático se impidan las comparecencias de entidades sociales constitucionalistas mientras que prófugos de la justicia, que trataron de derogar el orden constitucional, intervienen por videoconferencia (lo acabamos de ver en la Comisión del 155) para denostar una y otra vez a la democracia española.


Recortes de Prensa   Página Inicial