AGLI Recortes de Prensa   Jueves 20  Febrero  2020

Nación de cobardes
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Febrero 2020

Veo una fotografía del Rey presidiendo el Consejo de Ministros y se me dispara la imaginación. ¡Qué pinta Felipe VI entre esa gente! En torno a esa mesa apenas podríamos contar con los dedos de una mano a los partidarios de la Monarquía parlamentaria. Quizá exagero. Quizá me haya pasado en mi comentario. Quizá estoy mintiendo, porque no creo que mi opinión sea más legítima que la de un antimonárquico que dijera: ¡qué tienen que ver Iglesias y Sánchez con ese Rey! Sí, es absolutamente normal que el Jefe del Estado, de vez en cuando, presida por cortesía y por ley esa reunión de antimonárquicos. Es una manera de legitimar el régimen político. Es una forma de ver que los españoles podemos ponernos en la situación del otro. Es un magnífico procedimiento para aguantarnos y no matarnos entre nosotros. Gracias a estas convenciones sutiles la sociedad Nación, que no es una sociedad tribal, puede desarrollarse moral y políticamente.

La nación es, exactamente, eso: la política real, la menos mala de las políticas, para un país de todos. Eso es la normalidad. En España, sin embargo, la normalidad solo es cosa del pueblo, de la gente común, y acaso del Jefe del Estado. La anormalidad y el encanallamiento predomina en la vida vida política. No existen muchos actos para visibilizar que la sociedad Nación está por encima de los partidos políticos, de los separatistas y, por supuesto, de los que quieren destruir la propia Nación, o peor, trabajan por imponer un modelo de "Estado" que acabe con la nación. De hecho, la mayoría de los analistas críticos de la política española coinciden en que el gobierno de Sánchez no tiene otra pretensión que hacer oposición de la Oposición con la perversa intención de eliminar del mapa político a los representantes de la mitad de los españoles.

Los "otros", los que discrepan de la coalición frentepopulista gobernante, tienen que desaparecer. No existen. En Cataluña, por ejemplo, para el gobierno de Sánchez no existen los españoles que defienden la Nación; por eso, precisamente, se reúne sólo y exclusivamente con los separatistas. Y es que los españoles somos gentes muy peculiares a la hora de crear vínculos comunes, políticos. Algo nos impide pasar de la sospecha a la confianza. Una cobardía ancestral nos empuja a vivir encogido entre miedos. Preferimos el silencio miedoso a la conversación libre. Nos cuesta ponernos en la situación del otro. Somos demasiados ególatras. Somos gente poco política. Somos muy desconfiados.

Sí, cuando nos percatamos que el otro existe, o peor, cuando sospechamos que nuestro prójimo tiene también su especial drama, que generalmente es muy parecido al nuestro, nos alejamos de él como si fuera nuestro enemigo. Los españoles se encogen, se contraen, en fin, se asustan ante otra existencia parecida a la suya. Sánchez, sí, es fundamentalmente un fiel representante del tipo común español. Es el prototipo de cobarde. Es el más cobarde de todos los españoles, aunque revista su cobardía, su impotencia, de presentarse como un "echao palante". No, no, este hombre también tiembla. Bastaría que los otros, los "líderes" constitucionalistas, se pusiesen en situación para acabar con tanta ignominia separatista.

Murcia: Sánchez castiga el 'pecado' de votar a Vox y al PP
EDITORIAL Libertad Digital 20 Febrero 2020

Era de esperar que un gobierno tan sectario y entregado a la extrema izquierda podemita y a las formaciones separatistas como el que preside Pedro Sánchez fuera a castigar y a discriminar, tanto política como financieramente, a las comunidades autónomas gobernadas por la derecha. El caso de Murcia, cuyo gobierno regional está en manos del PP y donde Vox consiguió ser la formación política más votada en las últimas elecciones generales, es victima insuperable de esta inquina del Gobierno contra toda administración que no esté en manos de los socialistas o de sus socios de gobierno.

Ya con ocasión de la investidura de Sánchez como presidente de Gobierno, el presidente murciano Fernando López Miras, salió a la palestra para advertir que el "precio de la gobernabilidad" sería "la discriminación entre territorios y entre personas" y para exigir al Gobierno "el mismo trato con todas las regiones, sin excepciones". Ya para entonces había motivos más que justificados de queja: En los meses de noviembre y diciembre el Ministerio para la Transición Ecológica se negó a autorizar trasvase alguno del Tajo al Segura a pesar de que los técnicos habían informado favorablemente. Cuando por fin el ministerio de Teresa Rivera autorizó el trasvase, este fue de tan solo 16 hectómetros cúbicos a pesar de que la Comisión Central de Explotación del Acueducto había autorizado el envío de más de 20 hectómetros.

Otro tanto se podría decir en el ámbito financiero: Nada más tomar la decisión de no devolver a las comunidades autónomas lo recaudado por el IVA en el año 2017 -una cantidad que alcanzaba en Murcia los 84 millones de uros-, la ministra de Hacienda María Jesús Montero, intervenía las cuentas de esta Comunidad autónoma a pesar de que su retraso en el pago de facturas a sus proveedores no era muy dispar que la de otras comunidades en manos de la izquierda.

A comienzos de este mismo mes, el gobierno de Sanchez bloqueaba un préstamo europeo para recuperar el Mar Menor porque Murcia ha osado rebajar el impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Esta misma semana, el Gobierno de Sánchez, que viene haciendo la vista gorda ante los delitos perpetrados por la sediciosa administración autonómica catalana sobre la base de que "no hay que judicializar la política", llevaba a los tribunales al gobierno murciano por haberse atrevido a conceder a los padres de los alumnos la libertad de poder vetar en las escuelas, mediante el llamado PIN parental, toda formación extracurricular que consideren contrarios a sus valores ideológicos y morale

No menos próxima a la prevaricación administrativa está la clamorosa discriminación que acaba de sufrir la comunidad de Murcia en la concesión de ayudas del Gobierno por los gravísimos daños ocasionados por el temporal Gloria: Mientras el gobierno ha destinado 4,4 millones de euros a Baleares, 5,75 millones a Cataluña y 8, 1 millones a la Comunidad Valenciana, la región Murciana, tanto o más perjudicadas que las anteriores, no ha recibido un solo euro.

La justificación dada por el delegado del gobierno para tamaña discriminación es tan bochornosa como la de decir que las "costas que han sufrido daños por la Gloria en Murcia son privadas"(sic). Al margen de que los daños sufridos en esta comunidad no sólo se han producido en las playas, la ley de aguas, en su artículos 1 a 6, tal y como ha señalado el PP de Murcia, establece que el mar territorial, las aguas interiores, las islas, las albuferas, las playas y, en general, todo el litoral español, conforman el dominio público marítimo terrestre, de titularidad y competencia exclusivamente estatal. Por tanto, todas las playas murcianas, y por extensión españolas, son públicas por prescripción legal, sin que quepa la propiedad privada sobre las mismas".

Se dice que "Roma no pagaba a traidores". Está visto que el gobierno de Sanchez gobierna con ellos y que no sólo no paga sino que castiga a todos aquellos que, manteniendose leales al orden constitucional, no comulgan con esa traición a la libertad y la igualdad de todos los españoles.

Sabiduría y destino
Pío Moa gaceta.es 20 Febrero 2020

Para la campaña: Es preciso insistir y repetir en las redes frases breves como estas, que todo el mundo pueda entender.

**Franco derrotó a separatistas y marxistas disfrazados de demócratas. Por culpa del PP, hoy es necesario volver a derrotarlos.

**Cuando algunos liberales se escandalizan por la dictadura no tiránica de Franco, hay que preguntarles: ¿cuántos liberales había en prisión en el franquismo?

**Algunos liberales critican ferozmente la dictadura no tiránica de Franco. Pero, ¿no fueron liberales como Azaña los que adornaron el Frente Popular de sovietizantes y separatistas? ¿Y quiénes trajeron una república caótica?

**No hubo un solo demócrata en las cárceles del franquismo. Porque no había un solo demócrata en el Frente Popular.

**Que sovietizantes y racistas separatistas se disfracen de demócratas es natural: algo esperan sacar de ello. No debiera ser natural que alguien les creyera.

**El PSOE montó las ONG como un aparato paralelo y subvencionado de propaganda. Han hecho de la supuesta solidaridad un negocio que nos obligan a pagar a todos.

**Es falso que las ONG se solidaricen con los inmigrantes. Se solidarizan con las mafias que los traen.

**El feminismo odia tanto como envidia al varón. Pero a la mujer la odia sin ninguna contrapartida.

**No es casual que vayan juntos la falsificación histórica, la corrupción, las leyes totalitarias, los separatismos, el odio a España, los feminismos y grupos subvencionados LGTBI. No es casual que nos obliguen a pagarles a todos. ¿Por qué habríamos de hacerlo?

El socialismo no leninista y su ejercicio del poder
Clara Zamora okdiario 20 Febrero 2020

Caminando esta mañana por el madrileño paseo de la Castellana, me he detenido unos minutos delante del monumento a Francisco Largo Caballero, una escultura que se encargó en 1985 al piloto onubense, discípulo artístico de Pablo Serrano, Pepe Noja. Estaban allí unos jóvenes colocando unas rosas rojas junto a dos retratos: el de Pablo Iglesias I, de quien Paco Largo heredó sus convicciones ideológicas; y el de Pablo Iglesias II, el actual vicepresidente del gobierno, que interpreta de forma muy particular los mismos principios.

Francisco Largo Caballero, madrileño de carácter indoblegable, tiene un lugar indiscutible en nuestra historia. Esta cuestión es innegable, ahora bien ¿es un lugar imparcial e inocente? Claramente, no. Condenado a cadena perpetua por delito de sedición, este homenajeado en una de las avenidas más importantes de Europa promovió la violencia social como única manera de actuar, puesto que para él el triunfo era inviable desde la legalidad. Su objetivo vital fue ver la bandera roja de la revolución socialista ondeando en los edificios oficiales. El hombre más representativo del proletariado español fue en extremo agitado, intolerante y soliviantado. Fue acusado de inducción directa y eficaz a la comisión por innumerables asesinatos, que bien podía haber evitado. Y ahí está su monumento, ¿memoria histórica?

Su figura me llevó a una reflexión: ¿En qué medida se mantiene el socialismo no leninista fiel al marxismo en la realidad del ejercicio político actual? Desde 1945, el alejamiento de ambas versiones se acentuó, sin que, sin embargo, sea todavía definitivo. El ejercicio del poder, para entenderlo bien y que no nos lleve a confusión, es la gestión por parte de los socialistas del orden legal existente, dentro del marco del capitalismo y del respeto a las reglas constitucionales establecidas. Procedo a intentar dibujar un poco el contexto, con intención de unir todos estos conceptos.

El telón de fondo es la decadencia. Decadencia de las naciones, decadencia de Occidente, decadencia de los valores/pilares sociales comunes (la familia y su fundamental papel en la comprensión de la estratificación social, la religión como refugio espiritual, el sentimiento de pertenecer a una comunidad como bien superior al individualismo), decadencia cultural (entendiendo la cultura como un organismo vivo, cuyo objetivo es la consecución de claridad, fuerza y conciencia), decadencia del aprecio a la virilidad, etc. Sin embargo, estas meditaciones sobre la decadencia no conducen a definir una política. Sólo las expongo como atmósfera muy gráfica de la realidad actual.

En la hipócrita, desmembrada y falta de pilares sólidos maraña humana que forma el gobierno español actual se propone de manera desordenada elaborar una “teoría moderna del socialismo”, basada –creo- en ampliar la libertad de elección. Todo ello sin haber concluido la época de los complejos y de los arreglos ante el leninismo-estalinismo. El resentimiento y la conciencia de haberse sabido inferiores están actualmente demasiado ligados al ejercicio del poder. De hecho, es ésta la única cuestión que de verdad une a todos sus dirigentes. El problema de la ética del socialismo continúa siendo la gran búsqueda del socialismo moderno. No se puede olvidar que el socialismo es, ante todo, un imperativo ético. Dicho esto, para su desarrollo eficaz se requiere tener ética y no sigo porque la conclusión ya la darán por supuesta y escribirlo me parece una obviedad.

El socialismo no leninista está formado por todas las corrientes ideológicas que se agrupan bajo el nominativo “socialdemocracia”. Con la excepción del socialismo británico, estas corrientes derivan de los movimientos sociales del siglo XIX y, en mayor o menor medida, del marxismo. A pesar de las vicisitudes históricas de la segunda mitad del siglo pasado, que hicieron que se fomentaran las tentativas de renovación ideológica para escapar de la oposición negativa implícita en el marxismo-leninismo, la tesis central de Marx, según la cual el proletariado industrial es el único agente de la revolución, permanece subyacente y contaminada en la realidad actual. Es la tesis de la revolución permanente, de la disconformidad como forma de vida, pero no con el objetivo de construir, sino de destruir.

En la actualidad, se mezclan ese telón de fondo decadente descrito con esta maraña de conceptos tergiversados y aplicados al bien particular. El resultado es francamente desesperanzador para el país. Hasta el propio Largo Caballero, que si algo tenía eran las ideas claras, diría: “¡Qué desastre! Quitadme ya de aquí, no estáis a mi altura, gobernantes sin madurez ni valores, maleables y rendidos”. Pensé todo esto mientras miraba los horribles retratos de los “pablistas” y seguí mi camino hacia el Club Allard, en busca de un poco de lógica, de buen gusto y de paz.

Separatismo
Allá donde hay Estados dentro de un Estado, no hay Estado
Gabriel Albiac ABC 20 Febrero 2020

El número de las metáforas básicas es reducido: Borges habla de apenas un puñado. Y ese puñado debe ser de continuo desplazado en sus connotaciones. Un mismo término pasa, en el curso del tiempo, a vehicular imágenes diferentes. De evidente ligadura entre sí algunas; otras, en apariencia, por completo ajenas.

Cualquiera que leyese el discurso de Emmanuel Macron, anteayer en Mulhouse, tendría derecho a sentirse desconcertado. Sobre todo, si a ese cualquiera le interesasen los aspectos formales y retóricos de un texto. Ésos en los que, al fin, está lo más grave -y menos visible- de un discurso político.

El desconcierto vendría de la emergencia de un término para ocupar la función de otro cuya resonancia ha acabado por ser peligrosa. Al hasta ahora «islamismo», que cumplía la función de designar los núcleos que, en Francia, cuestionan la legitimidad de la República y blindan en la yihad comunitaria sus barrios como pequeñas fortalezas de derecho divino, Macron opuso el neologismo «separatismo». A sus oyentes franceses, el término suena raro, es todo. A un lector español, lo desconcertará. Por fuerza: separatismo aquí es, se dirá, una dinámica política, no religiosa, un jaque mate a la Constitución y a la nación en su conjunto. Nada parecen jugar en esto los textos sagrados.

Si uno rebusca en la historia de la lengua francesa, ese «séparatisme» al que se remite Macron es de aparición reciente. La voz la registra, por primera vez, la 8ª edición del Diccionario de la Academia en el año 1932, como «tendencia de una parte de un pueblo, de un Estado a la separación». ¿Qué lleva al presidente francés a metaforizar en él el desbarajuste que ha cristalizado en las periferias urbanas? La realidad de que, en esos territorios, la ley y el Estado no controlan ya el territorio. Y que, de no corregirse esa «separación», el viejo concepto de nación, surgido de la revolución de 1789, habría caducado. Y, con él, la democracia política que es su prolongación.

En el discurso de Mulhouse, Macron se planteaba el origen de esa tendencial «pérdida» de la nación unida bajo la homogeneidad de Estado y leyes. Señalaba dos factores que pasarán a ser, de inmediato, corregidos.

a) El primero es la existencia mayoritaria, en las mezquitas francesas, de imanes «destacados» en Francia por países extranjeros, que los financian y ante los cuales sólo rinden cuentas de su tarea: 301 en total, designados por Turquía, Argelia y Marruecos. Eso, analizaba el presidente, ha creado una especie de «islam consular», a través del cual países perfectamente no democráticos poseen control pleno sobre la formación anímica de un importante colectivo de ciudadanos franceses especialmente vulnerables.

b) La financiación, con cargo al Estado francés, de un aprendizaje de las «lenguas y culturas de origen», que enquista en un mundo a parte al alumnado musulmán de las primeras enseñanzas y blinda su distinción impermeable dentro de la sociedad francesa.

No va a ser una tarea fácil, desde luego. Llega con más de medio siglo de retraso. Y las redes de poder -con frecuencia entrelazadas con las delictivas-, que se han consolidad en ese tiempo en los barrios, no cederán porque sí sus privilegios. Pero no hay alternativa frente a eso que ahora llama Emmanuel Macron «separatismo». Y que es sólo metáfora de un viejo axioma: que, allá donde hay Estados dentro de un Estado, no hay Estado. Con palabras suyas: «No se puede tener leyes turcas sobre el territorio de Francia». Ni en el de Europa.

La verdad es mentira y la mentira es verdad
El caso Delcy es ya un escándalo por los embustes y por la rehabilitación del tirano Maduro, pero puede convertirse en una crisis de Gobierno y de Estado que "no interesa a nadie"
Rubén Amón elconfidencial 20 Febrero 2020

Solo le falta al Gobierno encargarle una encuesta a Tezanos para que nos demuestre 'empíricamente' que el escándalo de Venezuela no le interesa a nadie. Está claro que la gran preocupación de los españoles consiste en la onomástica de Montero y en el pin parental de Murcia. Y que no reviste mayor importancia un laberinto geopolítico cuyos vaivenes implican las mentiras de un ministro, el blanqueamiento de un tirano, los favores a una delincuente, el desconcierto de la Unión Europea, el deterioro de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, la sobreactuación diplomática de Rodríguez Zapatero y la degradación de Guaidó a líder de la oposición después de haber sido ungido presidente con la mediación del propio Sánchez.

He aquí las evidencias del caso Delcy Rodríguez. Cualquiera de los pormenores se antojan interesantes pese a los ejercicios de encubrimiento del Gobierno. Y todos ellos reunidos convierten el 'affaire' caraqueño en una noticia irresistible, aunque la escandalera adquiere especial relevancia por los detalles berlanguianos que la abastecen —las 40 maletas de la vicepresidenta, la soberanía territorial de Barajas— y por las verdades que se esconden en el gran artefacto de las mentiras. No estamos especulando. Fue Nicolás Maduro quien definió como un “secreto” el contenido de la cumbre entre Ábalos y la vicepresidenta.

Tiene sentido llamarla cumbre, en efecto, porque ya publica El Confidencial que estaba prevista y programada la 'mesa bilateral' desde la vigilia misma. Luego sobrevinieron las versiones extravagantes y hasta excluyentes del ministro Ábalos. Y las razones que explican el encarnizamiento parlamentario de este miércoles en la sesión de control. El ministro tendría que haber renunciado al cargo por haber mentido sistemáticamente a los compatriotas, pero Sánchez ha decidido protegerlo. No ya con el acta de diputado, sino con el ejercicio de responsabilidad que implica defender un soldado que cumplía órdenes y que custodia el 'secreto'.

Tenía razón Ignacio Camacho cuando escribía que el Gobierno prefiere enredarse en las mentiras que confesar la verdad. Es lo que sucede con los deportistas sorprendidos en un caso de dopaje. No se les acostumbra a pillar por la sustancia prohibida que han consumido, sino por el medicamento de que se han valido para encubrirla. Le sucede a Ábalos lo mismo que a Contador. El ciclista trató de convencernos de que el clembuterol procedía de un solomillo.

¿Cuál es el secreto entonces? No hace falta desvelarlo para convenir que el caso Delcy es ya un escándalo con la información disponible. Ha supuesto un cambio de rumbo en la política española de Venezuela. Ha degenerado en una crisis política. Ha provocado un elocuente jaleo mediático. Y ha dado lugar a una investigación judicial. No pueden destruirse las cintas del aeropuerto por si hubiera situaciones susceptibles de delito, aunque ya puede afirmarse que Delcy Rodríguez pisó territorio español y que el Gobierno violó las sanciones comunitarias.

Podemos entender que la ministra Celaá dijera ayer que el “caso no da más de sí”. Y que el factótum de la investidura de Sánchez, Gabriel Rufián, describiera el escándalo como una “burbuja”. Enternece la solidaridad de los chantajistas. Y conmueve el énfasis con que Iglesias atribuye la conjura bolivariana a una conspiración de la prensa de derechas.

Será interesante cómo va a tratarla la agencia EFE en las próximas semanas. Y más interesante será aún observar la manera en que la verdad irá trascendiendo a las mentiras. Porque “el secreto” que reconocía Maduro aloja todos los síntomas de una crisis de Estado. Y permite hacerse tantas preguntas como incita la falta de transparencia del Gobierno.

¿Se ha financiado Podemos con recursos del chavismo y del poschavismo? ¿Están alienados los intereses de los colosos energéticos españoles en el 'nuevo' escenario geopolítico? ¿Hasta dónde alcanzan los pagos que el régimen de Chávez hizo al embajador de Zapatero en Caracas, Raúl Morodo? ¿Qué motivos explican el énfasis de ZP en la homologación de la satrapía de Maduro? ¿Por qué Sánchez ha degradado a Guaidó a una figura gregaria?

¿Están alienados los intereses de los colosos energéticos españoles en el 'nuevo' escenario geopolítico?

Asombra el impacto de unas y otras cuestiones, pero ni siquiera hace falta responderlas para identificar un despropósito mayúsculo. El Gobierno ha mentido. El Gobierno ha rehabilitado a un tirano cuando más ferozmente ha degenerado la tiranía. El Gobierno ha dado un trato de preferencia a un político que forma parte de la lista negra comunitaria. El Gobierno ha colisionado con la política exterior de la UE —Borrell— y de EEUU. ¿No interesa a nadie el escándalo? No le interesa al Gobierno.

La metamorfosis kafkiana de P.Iglesias y otras rarezas políticas
“Gallardón es un marxista, pero en el sentido de Groucho Marx: ‘Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros’” Pablo Iglesias.
Miguel Massanet diariosigloxxi  20 Febrero 2020

Lo primero que debe exigírsele a un político es que sea consecuente con sus ideas, sus creencias, sus propuestas a los ciudadanos, su forma de vida y sus palabras. ¡Ay, las palabras! que disgustos más grandes han proporcionado a quienes no saben mantener la boca cerrada, a quienes no miden lo que dicen y a aquellos que tienen flaca la memoria y piensan que, como el resto de los ciudadanos van pronto a olvidar lo que han dicho, no van a tener que pagar por haberlos engañado. Lo malo es que, cuando alguien va por la vida de sobrado y se siente elevado a la categoría de persona importante, se tiene la faltriquera bien forrada, presume de sus ideas proletarias y no duda en criticar, sin medida y muchas veces injustamente, a aquellos que se han sabido ganar bien la vida trabajando, con su profesión o mediante la explotación de una industria o un comercio, simplemente porque han intentado sacar beneficio de su trabajo, sin tener en cuenta que, otros muchos como ellos, ejerciendo de artistas, actores, escritores, comediantes, cantantes, presentadores de TV etc. también han conseguido lucrativos emolumentos, sin que nadie les haya echado en cara el que se los gasten como les dé la gana.

Para señores como Iglesias y su compañera ( no sé si está bien llamarla así), la señora Inés Montero, si un empresario que crea puestos de trabajo exponiendo su capital, que asume compromisos que, en muchas ocasiones, se le vuelven en contra si llegara a pasar por momentos de dificultades económicas y que se vea obligado a enfrentarse con los sindicatos para evitar que, con sus reclamaciones, sus intenciones políticas y su incapacidad, a diferencia de lo que sucede con los sindicatos de otros países ( Alemania etc.), que se han ,modernizado, se han puesto al día y han adquirido los suficientes conocimientos y experiencia para saber que sólo acogotando, asfixiando o pretendiendo exprimir a los dueños y accionistas de las empresas, lo único que se consigue es quedarse sin trabajo y perjudicar la economía de la nación; a dichos señores, automáticamente, ya se le aplica el calificativo de “fascista”, venga a cuento o no, sea un empresario justo con su personal o simplemente quiere atenerse a la legislación vigente, para que su negocio siga floreciendo y no verse obligado a adoptar medidas extraordinarias ( despidos, congelación de salarios o expedientes de regulación de empleo) que, en definitiva, sólo contribuyen a perjudicar a los más débiles que son, precisamente, los que piden aquello que las empresas no pueden darles, incitados frecuentemente por los sindicalistas que son los que han aprendido a vivir sin dar golpe gracias a hacer que los trabajadores se enfrenten a sus patronos. Podríamos hablar largo y tendido de las finanzas de los sindicatos y de los casos en los que han acabado respondiendo ante los tribunales, por estafar a los trabajadores.

Pero observen la sinrazón, el desparpajo con el que actúan estos señores, su absoluta falta de coherencia y, en casos determinados, su cara dura e hipocresía cuando predican aquello que no creen o piden que los empresarios hagan aquello que ellos mismos no han querido hacer, en su caso particular. El señor Pablo Iglesias apareció, por generación espontánea, en la política española como fruto de aquellas concentraciones de estudiantes descontentos del 15M del 2011, que consiguieron poner en jaque al gobierno, durante un periodo lo suficientemente largo para conseguir colocar en dificultades a los gobernantes de entonces. De aquellos polvos revolucionarios, en los que el señor Iglesias y sus compañeros de partido tuvieron un papel importante, han surgido “estos lodos” que ya fueron empezando a tomar forma partidos como el de Podemos y su subsiguiente presentación a las elecciones europeas del 2014, en las que ya consiguieron arañar varios escaños. Recordamos una anécdota muy curiosa que se le atribuye a un librepensador que, en pleno discurso de exaltación de sus ideas, lanzó la siguiente diatriba: “Defensor soy del libre pensamiento y ¡muera todo aquel que no piense cual yo pienso!”. Pues, por ahí van las cosas.

Y es que este comunista rematado, este señor que clamaba contra la vigente Constitución y ahora, apenas hace unos meses, se desdijo y prometió respetarla; este frente populista enviado y financiado por el exterminador del pueblo de Venezuela, el señor Maduro, que vestía de paria, presentaba un aspecto lamentable y se expresaba con palabras de odio, venganza, falta de respeto por los gobernantes del momento y fue crítico, tanto con el PP como con el PSOE, de los que estuvo despotricando durante años hasta que, ¡Sí, señores, el señor Sánchez le dio un abrazo y un beso (luego que había adjurado de que, con Iglesias y su partido en el Gobierno, no podría dormir tranquilo), nombrándole vicepresidente del actual gobierno y, por si no fuera suficiente, les dio cuatro ministerios para que, desde ellos, pudieran empezar a maquinar la manera de bolchevizar España.! Algo que, por cierto, no han tardado en intentar hacer.

Pero hay algo a lo que los comunistas, los que son especialistas en sojuzgar al pueblo llano, que no han tenido inconveniente en crear policías exterminadoras como la KGB en Moscú o la Stasi en Alemania oriental, no son capaces de resistirse y que quedó, graciosamente representado, en una película cómica americana de los años treinta del pasado siglo, titulada “Ninotska” (1939), de Ernst Lubitsch e interpretada por una magnífica Greta Garbo y el galán Melvin Douglas, en la que se dejaba al descubierto la fragilidad de la raza humana, incluso la adoctrinada de la Unión Soviética, para dejarse ganar por la buena vida, la libertad y la independencia. Y, como el señor Pablo Iglesias y su mujer, no podían ser la excepción a la regla, no han podido evitar su ramalazo de burgueses comprando un magnífico casoplón, para mansión habitual de los dos, en un lugar privilegiado de la sierra madrileña, en Galapagar, del que, evidentemente, no se puede decir que sea un ejemplo de austeridad ni tampoco que esté ubicado en una barriada de los extrarradios madrileños donde, con toda seguridad, vivirán muchas de las personas que nunca podrán llegar a ocupar una vivienda digna y, vean ustedes el contrasentido, probablemente habrán sido los que le han votado para que hoy se siente en la poltrona de la vicepresidencia del gobierno.

Muchas veces nos preguntamos cómo, estos comunistas de boquilla, que viven como los ricos, que tienen todas las comodidades, que son los que más atacan a los ricos y capitalistas, que disponen de sueldos sustanciosos y que no creen en Dios ni en otra vida y que, por tanto, limitan su existencia y a los años que les quedan de vida, sin ninguna otro tipo de creencia o esperanza metafísica ¿Cómo es que pueden pedir, a los demás, que renuncien a sus riquezas o que se sacrifiquen para los desvalidos si ellos, en lo que consideran su única meta, los años de su existencia y, si viven con todas las comodidades y gabelas que saben, positivamente, que aquellos a los que, aparentemente, defienden no tendrán la misma suerte que ellos. Es un misterio que sólo se puede atribuir a la falta de interés de muchos ciudadanos por analizar los hechos y, en consecuencia, les cuesta ver como sujetos, como Iglesias y compañía, no son más que unos caraduras que viven de rentas, engañando a aquellos infelices que no ven que se les está tomando el pelo, engañados por la verborrea de los activistas políticos y por sus propias carencias intelectuales que los hacen caer, inocentemente, en la trampa de tipo saducea que les han tendido para conseguir sus votos.

¿Se imaginan, a este dandy reconvertido, al que ahora no le importa abroncar a los campesinos que protestan, calificándolos de “terratenientes”, en una forma repugnante de tergiversar la realidad del campo español en la actualidad; que tacha de “fascistas” al resto de diputados de la oposición, olvidándose de su condición de comunista, adepto a un régimen dictatorial de Venezuela; que se niega a pedir explicaciones a Ávalos y defiende que no se investigue adecuadamente lo que sucedió con motivo de la visita, completamente prohibida por la UE de la primera ministra del régimen bolivariano de Maduro, la señora Delcy Rodriguez, infringiendo la obligación que tenían las autoridades españolas de detenerla tan pronto como pisó el suelo español. Claro que, pese a los intentos de quitarle importancia a un hecho tan grave que, la señora Carmen Calvo, en su habitual misión de mentir, sin darle importancia a tan desagradable costumbre, cometiendo otra de las estupideces propias, solamente, de personas fanáticas incapaces de aceptar que las cosas no se desarrollan siempre como se han planeado y que, las chapuzas de esta Administración también salen a la luz, a pesar de intentan malévolamente ocultarlas a la ciudadanía. No señora Calvo, no es cierto que, para quitarse de encima el dar una respuesta que la incomodaba, no dudó en afirmar que: “Lo de Venezuela no importa a nadie en España”. Se equivoca la vicepresidenta porque, en todo caso, lo intenta el gobierno y su enviado especial, el impresentable Rodríguez Zapatero, máximo responsable de la nefasta política que, en estos momentos, está poniendo en práctica España no solamente en su política interior, sino que, desgraciadamente, en su política exterior (que, incomprensiblemente ha ido a parar en manos de una ministra incapaz de asumir una carga tan pesada con un mínimo de solvencia) es tirar pelotas fuera tachándonos a todos los ciudadanos poco menos que de disminuidos intelectualmente.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a sentir como si en España, con este nuevo gobierno filocomunista, hubiéramos empezado a entrar en una etapa en la que el Gobierno va a intentar hacerse con todos los resortes del poder limitando, cada vez más, las libertades de las que hemos venido gozando hasta ahora; aumentando los impuestos de una forma desproporcionada que raya con una incautación de la propiedad privada; entrando en el peligroso terreno de vaciar de su contenido la actual Constitución, a la vez que, para conseguir mantenerse en el poder, van a seguir cediendo a lo que le vienen exigiendo los catalanes, entre lo que se encuentra la petición de la reforma del CP, de modo que se les facilite cambios legales que faciliten la puesta en inmediata libertad de todos aquellos reos de sedición que pretendieron, sin arrepentirse de ello, conseguir la independencia de Cataluña. No pierdan de vista lo que nos tememos que pronto va a llegar: una censura que impida que nos expresemos libremente para poder dar nuestra opinión sobre lo que estos nuevos gobernantes se disponga a poner en marcha aunque ello signifique acabar con la España que todos conocemos y las libertades de los ciudadanos. Mientras tanto, siguen en babia aquellos que deberían ya haber manifestado, enérgicamente, su oposición a semejante estado de cosas. Ellos sabrán a quienes nos estamos refiriendo.


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Talibanes contra la lengua materna
María Jesús Cañizares cronicaglobal 20 Febrero 2020

Hoy se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna. Un concepto que, hace tiempo, el independentismo más irredento condenó al ostracismo. Hasta que se celebró el juicio del procés en el Tribunal Supremo, donde los acusados recuperaron ese término para exigir su derecho a expresarse en catalán. Y tenían razón. Como la tienen miles de castellanohablantes que viven en Cataluña y cuya lengua es considerada de segunda categoría por personajes que han hecho de la intransigencia su seña de identidad.

La alcaldesa de Vic o la consejera de Cultura, amparadas por el grupo Koiné, forman parte de esa radicalidad lingüística, exacerbada en los últimos meses ante la constatación de que el procesismo tiene sus días contados, que la unilateralidad baja enteros entre un electorado secesionista que se siente engañado y que la confrontación provoca hartazgo en la ciudadanía. Y pocas cosas hay tan viles y peligrosas como utilizar la lengua como arma de confrontación.

Esos talibanes lingüísticos han sacralizado un modelo de inmersión, avalado por los sucesivos gobiernos nacionalistas, abundando en la contradicción secesionista que supone relativizar ley y Constitución, mientras se asegura que ese sistema educativo no se toca. Igualmente incoherente resulta que los neoconvergentes hayan defendido a ultranza el derecho de los padres a la elección de centro, perpetuando así las subvenciones a los colegios de elite que segregan por sexo y los conciertos con la escuela privada en detrimento de la pública, pero no el de las familias que reclaman más presencia del castellano en las aulas.

Por lo visto, existen unos derechos individuales que el nacionalismo catalán considera dignos de proteger, los que tienen que ver con las creencias religiosas, pero no los que están relacionados con la lengua. Ahí priman los derechos colectivos y territoriales. Hasta el punto de que, entre los hooligans de la inmersión, se ha puesto de moda comparar el castellano con una lengua de colonizadores. Y también señalar al inmigrante que, lleve dos días o dos años en Cataluña, utiliza esa lengua. Que un presunto intelectual como Joan Lluís Bozzo obligue a un restaurante a dar explicaciones sobre el idioma que utilizan sus trabajadores da idea del nivel de clasismo que se gastan algunos adictos al boicot.

En lo que sí son coherentes estos campeones de la discriminación es en el incumplimiento de las sentencias judiciales que ordenan impartir el 25% de horas en castellano. Son muchas las resoluciones que obligan a la Generalitat a garantizar esa proporción, pero cada vez que se ha planteado la posibilidad de revisar el modelo lingüístico, la cuestión ha acabado como el rosario de la aurora. El propio consejero de Educación, Josep Bargalló, abogó por reforzar el castellano en aquellos colegios situados en zonas donde el catalán tiene un fuerte arraigo. Entidades como la muy subvencionada Plataforma per la Llengua, la que se dedica a espiar el idioma en que juegan los niños en el patio, arremetieron contra Bargalló, quien se envainó la propuesta, posteriormente recuperada por el PSC e igualmente criticada.

Y si políticamente ha sido imposible abordar un tema considerado tabú por el soberanismo más recalcitrante, pedagógicamente tampoco se ha podido realizar un debate riguroso y sin apriorismos sobre estos cuarenta años de inmersión. Y, sobre todo, si ese sistema consistente en primer un idioma por encima de otro, siendo ambos oficiales, ha fortalecido realmente la normalización del catalán. Si no ha sido así, como dicen quienes advierten de que peligra la supervivencia de este idioma ¿ha valido la pena esta guerra lingüística impulsada desde la época de Jordi Pujol? La respuesta es obvia.

El avispero de Sánchez
Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados
Tomás Gómez larazon 20 Febrero 2020

Pedro Sánchez se ha metido en un avispero con la mesa de diálogo que ha citado para el próximo lunes. Las relaciones entre los independentistas son complejas, mucho más a las puertas de unas elecciones en Cataluña porque ERC y JxCat se están jugando la presidencia de la Generalitat que, a falta del paraíso independentista, es lo que tienen más a mano para ocupar el poder en una institución del Estado español, al que tanto aborrecen.

El poder significa escaños, consejeros, cargos de confianza y financiación oficial en función de los resultados obtenidos. Y no es menos importante la influencia mediática que ejercen desde las instituciones catalanas.Para un régimen como el suyo, es fundamental el control informativo, que los mensajes estén medidos y controlados porque, a fuerza de repetir medias verdades o falsedades, consiguen crear una realidad virtual.

Pero el nacionalismo independentista existe porque tiene como fin la separación del estado español y si abandonasen esa máxima, dejaría de tener sentido su existencia.Por eso, es un error fundamental confundir sus intereses a corto plazo con su estrategia a largo. Lo urgente para ellos es pelear por ver quién se queda el pedazo más grande de la tarta en la Generalitat, pero lo importante es la hoja de ruta del camino por la independencia de Cataluña.

Puede parecer que tienen fisuras en la mesa de diálogo, incluso los más optimistas pueden pensar que ERC ha abandonado la estrategia común con los de Torra y que su acercamiento al PSOE en el asunto de la investidura y en la coordinación tanto de mensajes públicos como de fechas es la prueba de una nueva etapa.Incluso hay quienes acarician un gobierno en Cataluña liderado por los republicanos en coalición con el PSC, en el que el papel de los socialistas sea atemperar los impulsos soberanistas y contenerlos dentro del marco constitucional.Pero eso no es nuevo, ya lo intentaron Maragall y Montilla, con un ambiente de menos ardor independentista, y quedó demostrado que fue un despropósito con consecuencias desastrosas.Además, creerse que ERC y JxCat no van a llegar a un acuerdo, dando con un palmo de narices a Miquel Iceta y al PSC, es no haber entendido nada de la lógica del independentismo.

Solo les une un odio al Estado español tan grande que les hace superar todas las diferencias. No ha faltado también algún analista que cree que detrás de las prisas está la necesidad de unos nuevos Presupuestos Generales, pero esa idea es descabellada porque ni habrá nuevas cuentas ni tenerlas es tan caro. Sánchez cree que es una estrategia inteligente porque les divide, pero eso es muy ingenuo, en realidad, son los independentistas los que han conseguido dos cosas: mantener viva la esperanza entre sus adeptos de que llegará la ruptura con España y, lo que es más complicado, usar el poder del gobierno para alimentar esa idea.Pero hay que ser justos, poco margen le queda al presidente porque cada mañana que despierta en Moncloa, alguien le recuerda porqué está allí.

La unidad del PP y Cs es el camino
OKDIARIO 20 Febrero 2020

A falta de ultimar los detalles, entre ellos el nombre, Pablo Casado e Inés Arrimadas han llegado a un acuerdo para que PP y Cs acudan con una lista conjunta a las elecciones del País Vasco. Si hace dos días OKDIARIO expresaba editorialmente la necesidad de que ambas formaciones ensayaran en el País Vasco un proyecto de unidad electoral con vocación de futuro, el acuerdo alcanzado es una gran noticia para quienes creen en la unidad de acción de las formaciones constitucionalistas para hacer frente a la retroalimentación de intereses alcanzada entre socialistas, populistas de izquierda radical, separatistas y proetarras. Sumar esfuerzos frente a quienes pretenden subvertir el modelo de la España del 78 es el único camino para evitar la hegemonía funesta de quienes suponen una amenaza para la unidad nacional.

Lástima que el proyecto de España Suma embarrancara por discrepancias partidistas, porque muy probablemente la situación política actual, con un Gobierno socialcomunista apoyado por los enemigos de España, podría haberse evitado. Pero no es momento de lamentarse por los errores pasados, sino de proyectarse al futuro con la lección aprendida. Sin la unidad del centro derecha español, la izquierda socialista y comunista seguirá ostentando el poder con el apoyo interesado y letal del separatismo.

La unidad del constitucionalismo español es el mejor y único antídoto contra la desvertebración nacional. Por supuesto, el acuerdo alcanzado en el País Vasco tiene que ser un punto de partida para un proyecto de más amplio espectro en el que, teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio, el centro derecha española se aglutine bajo unos principios comunes de defensa del marco constitucional y el Estado de Derecho. Es una necesidad vital y una obligación moral que debe primar por encima de los legítimos intereses partidistas, porque nada hay más importante que España y su unidad.

El acuerdo entre el PP y Cs debe de tener recorrido más allá del País Vasco. Por supuesto, exigirá sacrificios, pero la situación en España demanda, más que nunca, altas dosis de responsabilidad y patriotismo.

Camino de vuelta al mismo error
Nota del Editor 20 Febrero 2020

Como ciudadano de sexta categoría, no puedo permitirme la idiotez de desperdiciar mi devaluado voto de español no separatista, varón, español hablante sometido al aplastamiento de mis menguados derechos humanos y constitucionales por la imposición de las lenguas regionales para que el PP y C's sigan en la UVI intentanto poder repetir los mismos errores. Hay que quitarse el yugo que nos atenaza y votar y apoyar a Vox.

País Vasco: el riesgo de la catalanización
Agustín Valladolid. vozpopuli  20 Febrero 2020

Hace escasos días, cuando el Gobierno vasco todavía seguía mirando en dirección opuesta al humo que ubicaba el vertedero de Zaldibar, escuché por boca de un relevante personaje de la política de aquellas tierras una frase tan contundente como innegable: “El PNV no sabe mover el árbol; sabe coger las nueces. Antes el árbol lo movía ETA; hoy lo mueve el independentismo catalán”. Ya es mala suerte que en las proximidades de unas elecciones, convocadas anticipadamente para arrasar en las urnas, te condenen por corrupción -y nada menos que a trece años de cárcel- a un dirigente del partido (el caso De Miguel, también conocido como la “Gürtel del PNV”), y poco después, justo cuando has dado el banderazo de salida, se te venga abajo una montaña de basura y amianto enterrando a dos trabajadores que no eran en absoluto conscientes del peligro que corrían.

Al poco de conocerse la sentencia del caso De Miguel, Iñigo Urkullu pedía disculpas a la sociedad. Esta semana volvía a hacer lo propio por los errores en la gestión del derrumbe del vertedero de Zaldibar. Últimamente este hombre se pasa la vida pidiendo disculpas. Y con ese gesto de natural circunspecto, que no se le cae de la cara ni cuando gana el Athletic, hay que reconocer que se le da bastante bien. Obsérvese en todo caso el matiz: “Errores en la gestión del derrumbe”. El pasado no existe, y sin embargo ahí está, asomando las patitas cortas de la mentira o de la incompetencia o de la negligencia en forma de indignación ciudadana. El pasado, ese incómodo compañero de viaje que aparece justo cuando más perturba. Mala suerte.

Vaya por delante que mi opinión global sobre la gestión del nacionalismo llamado moderado en Euskadi no es en absoluto negativa. Con el PNV como partido preeminente, la sociedad vasca ha alcanzado cotas de desarrollo desconocidas y superiores a las de otras zonas de España. Pero tal reconocimiento no puede ocultar que una de las claves de ese progreso se asienta en el trato preferente, y en parte discriminatorio, que los sucesivos gobiernos de la nación han dispensado al nacionalismo. La aportación del PNV a la estabilidad del Estado ha sido generosamente retribuida, y el que a finales de los 70 del siglo pasado era un territorio decadente y de futuro incierto, es hoy un ejemplo exportable de recuperación, bienestar y progreso.

Conviene, sin embargo, no llevarse a engaño: no vienen buenos tiempos, ni en Euskadi ni en ninguna parte. El bienestar actual no está consolidado, en gran medida porque el monocultivo partidario, favorecido por una oposición por lo común sometida, o escasamente eficaz, ha propiciado profundos niveles de clientelismo y endogamia que a su vez han mermado extraordinariamente los mecanismos de control y restringido las opciones de competitividad. El adelanto electoral no solo se explica por el interés explícito de evitar que el proceso se vea contaminado por las autonómicas catalanas; hay nubarrones económicos que pueden descargar con fuerza a la vuelta del verano, y la sociedad vasca no tiene por sí sola ni la potencia financiera ni la flexibilidad adecuada para afrontar situaciones de alta presión.

Y es precisamente en un eventual escenario de crisis abierta donde pueden emerger, como ha ocurrido en Cataluña, las deficiencias de la gestión nacionalista; el, en no pocos casos, descarado favoritismo que premia al adicto y castiga al no alineado; la cuota de fragilidad de un proyecto cuyo socio preferente es la debilidad del Gobierno de Madrid. Las diferencias entre Cataluña y Euskadi son indudables; pero también son evidentes las coincidencias: victimismo, clientelismo, endogamia, control de los medios de comunicación… Y más allá del diagnóstico, la verdadera preocupación de fondo: que en caso de necesidad, y para esquivar la propia responsabilidad, el PNV de Urkullu deje paso al de Egibar, como dejó paso la CiU de Artur Mas al PDeCAT de Puigdemont; que el PNV del pacto y del acuerdo se encamine, de la mano de Arnaldo Otegi, al del choque y la confrontación. Hipótesis que hoy nos puede parecer descabellada, pero que si fuera necesario, si la supuración fuera excesiva, el alma guipuzcoana del partido no dudaría en promover.

Al igual que en Cataluña, lo que Santiago Tarín llama en su libro sobre el procés el “quinto elemento” -la corrupción engendrada durante años de manejo del poder sin apenas control -, podría llegar a ser algún día en el País Vasco el factor que activara un proceso de secesión cuyo objetivo final no fuera tanto la independencia como el aseguramiento de la impunidad. Los casos De Miguel y Zaldibar son hoy la punta de un iceberg cuyas dimensiones reales se desconocen. Por lo que sabemos, o intuimos, no parece verosímil que los episodios de corrupción en Euskadi se aproximen ni de lejos a la escandalosa intensidad del latrocinio practicado por las élites políticas en Cataluña. Pero no podemos descartar nuevas revelaciones no compatibles con la imagen del nirvana euskaldún.

He dejado para el final la reflexión más delicada, pero a mi juicio imprescindible para que el análisis no sea del todo incompleto: los efectos del terrorismo en Euskadi no solo han sido trágicos y demoledores para las víctimas. En el País Vasco se ha sufrido tanto que, durante la existencia de ETA, el Estado no tenía otros ojos que no fueran los que servían para vigilar los movimientos de los comandos. Tras la disolución de la banda, esos ojos han desaparecido. En muchas zonas de la Cataluña interior el Estado ha dejado de existir. En Euskadi, nadie parece interesado en poner fin a la política de cesión, sin contrapesos correctores, de cuotas de poder al nacionalismo; a una inercia que garantiza impunidades indeseables y augura nuevos desafíos al modelo de convivencia que nos hemos dado los españoles. El 5 de abril hay elecciones, pero no solo autonómicas.

Dialéctica marxista cutre en el Congreso
Editorial larazon 20 Febrero 2020

Unidas Podemos forma parte de la coalición de izquierdas que gobierna en Baleares, donde se han producido graves hechos contra la integridad física y moral de un número significativo de menores acogidos en régimen de tutela por los servicios sociales de las islas. El sórdido asunto saltó a los medios de comunicación tras la violación grupal de una niña de 14 años en la Nochebuena pasada, violación que, según todos los indicios, ocultaba una red de prostitución de los menores tutelados que operaba desde hace años en varios de los centros de acogida, tanto de Mallorca como de la isla de Menorca, sin que los indicios detectados por algunos trabajadores sociales se hubieran traducido en las pertinentes actuaciones penales.

Tras el conocimiento público, los responsables del Gobierno balear optaron por endosar la responsabilidad a los jueces y a las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que motivó la protesta formal de los aludidos, a quienes en ningún caso se les había dado traslado desde la Consejería de Asuntos Sociales de unas sospechas extendidas en el ámbito de esos mismos centros de acogida que se demostraban incapaces de impedir las continuas ausencias de los menores tutelados, algunos de ellos con problemas añadidos de consumo de sustancias estupefacientes. Ante la gravedad de los hechos, los partidos de la oposición en Baleares reclamaron la constitución de una comisión de investigación en la Cámara autonómica que fue rechazada de plano por los partidos de la coalición de Gobierno, PSOE, Mes y Podemos, bajo el mismo argumento de que el problema ya estaba en manos de los jueces que utilizó la ministra de Igualdad, Irene Montero, para no tener que pronunciarse.

Valga este largo preámbulo, en el que hemos expuesto sucintamente los hechos conocidos, para enmarcar el escenario de silencio administrativo en el que los representantes del Partido Popular y VOX han interpelado al vicepresidente Pablo Iglesias, como máximo responsable del área de políticas sociales y directamente concernido en la protección de la infancia. Por supuesto, Iglesias no sólo no dio explicación alguna sobre los delitos denunciados ni expuso las medidas correctoras que había adoptado su Departamento, sino que decidió que la mejor defensa de lo indefendible era pasar al ataque y, ciertamente, se empleó con una virulencia digna de mejor causa. Tiró del manual de dialéctica marxista, pero en la versión más cutre, y no ahorró insultos, insinuaciones malvadas, juicios de intenciones y argumentaciones ad hominen, en las que llegó a mezclar a la Iglesia católica, sin olvidar, claro, tildar de fascista a la diputada de VOX.

Si el fondo de la intervención del ministro fue deplorable, el tono faltón, sobrado de decibelios y sobreactuado, nos obliga a una preocupante reflexión sobre la actitud de algunos miembros del actual Gobierno, que lejos de asumir su papel en un sistema democrático de división de poderes, tratan de deslegitimar a la oposición parlamentaria desde la caricatura sectaria. Ya fue penosa la intervención de la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, tras la reunión celebrada entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, en la que, simple y llanamente, se descalificaba al líder popular, convertido en reo de todos los males, porque no se avenía a aceptar las trágalas que se le proponían. El vicepresidente puede gritar todo lo que quiera en la Cámara y en las calles, pero es el principal dirigente de un partido político que cogobierna en la comunidad balear y que, por lo tanto, tiene responsabilidad directa en lo que está ocurriendo con los menores bajo tutela. Y, por encima, está la responsabilidad del Ejecutivo de la nación. Y frente a esa realidad no hay dialéctica marxista que valga.

Seis diputados y en campaña con un tema de Estado
El PNV arranca a Sánchez la gestión de la SS pero sin el marrón de tener que pagarla
María Jesús Pérez ABC 20 Febrero 2020

Nuevo órdago nacionalista al Gobierno de España. Y, por supuesto, al resto de ciudadanos del país que tragamos con ello. Bueno, nos obligan a tragar y encima callar. Quizás deberíamos todos lanzarnos a la calle y parar ya de una vez por todas las exigencias de unos pocos con la solidaridad de unos muchos. En esta ocasión, la presión viene del norte. Del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que está en campaña, de cara a las elecciones del 5 de abril, y necesita más que nunca votos con los que seguir gobernando la región. A medias con los socialistas. Por ello precisamente al Partido Socialista de Euskadi (PSE) le faltó tiempo para hacer suya la noticia y el anuncio, en boca de su secretaria general, Idoia Mendia. La comunidad vasca tendrá por fin una de las dos competencias más deseadas desde hace años y años para completar las transferencias -de las 37 en total que tienen pendientes y que el Gobierno Sánchez les otorgará sin duda alguna- que recoge el Estatuto de Autonomía del País Vasco (Estatuto de Guernica): la gestión de la Seguridad Social.

El PNV se ampara en una sentencia del Tribunal Constitucional del pasado noviembre que, efectivamente, reconoce el derecho al País Vasco de gestionar los fondos de la Seguridad Social, con casi 9.000 millones en pago de pensiones, además del control sobre sanciones, inscripción de empresas, afiliación y altas y bajas de los trabajadores, junto a la gestión y control de las cotizaciones, recaudación de cuotas y los procesos de ingreso.

Cierto es, y viene de lejos, que sus verdaderas ambiciones -que quedaron al descubierto en la asamblea que el partido celebró en 2016-, es conseguir una seguridad social vasca completa, lo que rompería la caja única que, hasta hoy ( y virgencita, virgencita) ampara la Constitución y que garantiza la igualdad entre todos los españoles tanto en pensiones como en el resto de ámbitos laborales. Pero... ¡ay amigo!, mucho mejor lo que consiguen ahora: el control, pero sin pagarla. Es decir, el ciudadano recibe la pensión y las notificaciones desde un organismo autonómico mientras «subcontratas» en Madrid el problema de cuadrar las cuentas del sistema. El Ejecutivo vasco logra ante sus conciudadanos y sus siempre enfurecidos pensionistas, la medalla de controlar un gasto que le transferirá el Gobierno a través de los Presupuestos Generales del Estado que se nutren de la solidaridad regional. O sea, de todos los españoles.

Pero sin duda lo más vergonzoso es que, en esta ocasión, con seis escaños, los nacionalistas vascos, con la connivencia de Pedro Sánchez, sean capaces de condicionar la vida política española como ningún otro partido, arrancando concesiones varias mientras que otros, con unos cuantos más, consiguen muchísimo menos. O incluso nada.

El lobby internacional del separatismo
Cristina Losada Libertad Digital 20 Febrero 2020

Quienes no se hubieran dado cuenta antes, tuvieron que caerse del guindo en vísperas 1 de octubre de 2017. Si, por las razones que fueran, no habían captado las señales previas de que el separatismo catalán había logrado situar sus objetivos políticos en la privilegiada categoría de los asuntos noticiables a nivel internacional, tuvieron que despertar de la inconsciencia con la llegada masiva de medios de comunicación extranjeros para cubrir lo que no era más que una consulta ilegal en una región española. En cierto modo, llegados a este punto, la gran atención mediática internacional hacia el 1-O ya fue procesada como si fuera natural, como si fuera la que merecían la importancia o la gravedad de lo que se proponía hacer aquel día el gobierno autonómico catalán. Pero sería de una gran ingenuidad creer que esa atención, tan codiciada y disputada, se dispensa sólo en función de nociones objetivas sobre la trascendencia noticiosa de unos hechos. En muchos casos, y en éste sin duda, ese tipo de influencia, como casi todas, se trabaja.

El periodista barcelonés Juan Pablo Cardenal, bregado en la información internacional -diez años ha estado en Asia, en especial en China, como corresponsal- acaba de poner en las librerías una investigación sobre las redes de influencia que extendió el separatismo catalán por un número notable de países (La telaraña: La trama exterior del procés, Ariel). El autor sitúa los primeros hilos en aquel Programa 2000 de Pujol, que en general anunciaba la voluntad política de tejer la telaraña -siempre para capturar- en todos los ámbitos de la sociedad y las instituciones de Cataluña. Pero la plasmación abierta, sin tapujos, de la estrategia de captura llega al área internacional cuando se activa el "procés", en 2012, con la creación de Diplocat, que se agrega a las delegaciones de la Generalidad catalana en el exterior para dedicarse en cuerpo y alma a ganar amigos para el separatismo -y enemigos para España- en los circuitos políticos, académicos y mediáticos. Un cuerpo y alma que se sostienen, por supuesto, con dinero, con mucho dinero público

Cardenal explora la telaraña y su financiación, así como a los ejecutores de la estrategia. Es interesante saber que esos ejecutores no tenían en absoluto la cualificación de personal diplomático, pese al pomposo nombre de Diplocat, sino que solían ser gente junior, con buena presencia, idiomas y relaciones públicas. También periodistas o ex periodistas. Su éxito fue parcial, desde luego, pero muy notable. En países como Suiza, por ejemplo, lograron su objetivo en los tres sectores a los que se dirigía la captura de voluntades. Resulta especialmente pasmoso, al menos si uno tiene una visión idealizada del mundo académico, que lograran penetrar tanto instituciones universitarias del prestigio de Science Po, en París, Stanford o la LSE, entre otras. Cardenal señala que muchos de los académicos captados para la causa apenas sabían nada de España ni de Cataluña, pero la ignorancia selectiva es probablemente precondición. Tampoco nada de esto resulta demasiado extraño si se piensa en la obra pionera de estas operaciones de propaganda, que fue la gran red de intelectuales simpatizantes del comunismo soviético que tejió -con mucho más talento, hay que decir- el alemán Willi Münzenberg en los años 20 y 30 del siglo pasado.

Frente a la telaraña separatista, ¿qué hizo el Gobierno de España, a la sazón del Partido Popular? El autor, basándose en entrevistas, nos dice que el Gobierno de Rajoy estaba orgulloso de su labor silenciosa en las cancillerías para contrarrestar a los agentes separatistas que buscaban apoyo internacional a una declaración de independencia. Pero estaba tan contento de esto como de no entrar en la "batalla del relato": en la pesada, pero indispensable batalla por hacer llegar a la opinión pública de otros países la información necesaria para contrastar las falsedades que difundían el separatismo y sus grupos de amigos. Y es que hacerlo les parecía, o algo así le transmitieron desde el Gobierno a algún corresponsal el 1-O, que era entrar a la provocación. Tanto se ausentó entonces el Ejecutivo de Rajoy, que españoles comunes y corrientes, gentes, en fin, de la sociedad civil, pasaron de forma espontánea a la acción informativa para suplir aquella falta. Lo que tenía el Gobierno, en realidad, era una secretaría de Estado de Incomunicación.

La cuestión de la trama exterior del separatismo vuelve a la mesa candente de la actualidad a causa de esa otra mesa que Sánchez ha concedido para el monólogo. Porque los del inhabilitado pero aún presidente Torra exigen un mediador internacional, cómo no van a exigir. Y esto pone de relieve, más allá de la guerrita entre un separatismo y otro, la importancia que sigue y seguirá teniendo el eco internacional para su proyecto de ruptura. No vale la pena siquiera planteárselo al Gobierno, a fin de cuentas coaligado con una facción separatista, pero los partidos de oposición tienen que leerse La telaraña, para saber cómo es y obrar en consecuencia. Por una vez.

Galicia
La Galicia que describe Vox: apartheid lingüístico, un Feijoo nacionalista y el extremista BNG
Manuel Varela. redacción / la voz  20 Febrero 2020

La tía de Santiago Abascal a la que el líder de Vox colocó como cabeza de cartel en las generales por Ourense, pese a no guardar ningún vínculo con la provincia más allá de cruzarla cuando viaja a la costa gallega, lamentó que la comunidad le recordaba «cada vez más al País Vasco». En concreto, a «los años de plomo» de la banda terrorista ETA. Vox quiso ver en Galicia un reflejo distorsionado de lo que a su vez interpreta del País Vasco.

Una de las líneas maestras de ese plan pasa por equiparar al PPdeG con el PNV. La creación de ese imaginario parte de una conferencia del Cercle d'Economía catalán a la que acudió como invitado Alberto Núñez Feijoo en noviembre del 2014. Durante el transcurso de la charla, el presidente de la Xunta recuerda las reuniones celebradas entre los partidos del Parlamento para la reforma del Estatuto, donde se consideraba reconocer a Galicia «como una nación sin Estado», término que el líder popular, entonces en la oposición, rechazó. En junio del 2018, dos años después de la fundación de Vox y en una efervescencia de popularidad que entonces se limitaba a las redes sociales, Santiago Abascal recuperó un fragmento del vídeo en el que Feijoo pronunciaba esa frase, eliminando la aclaración posterior de su negativa a apoyar el texto.

Feijoo se convertía a partir de ese momento en «nacionalista», término que desde las filas de Vox se emplea de forma peyorativa hacia el líder de los populares gallegos. Javier Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y hasta el propio partido -esta semana a través de un comunicado-, insistían en criticar el carácter nacionalista de la Xunta y sus «concesiones» a partidos como el BNG, al que Abascal califica de «extremista radical».

En un mitin en A Coruña, el presidente de Vox comparó a un grupo de simpatizantes del Bloque que protestaban a las puertas del Palexco con los CDR catalanes. La formación frentista es otra de las cruzadas de Vox en la comunidad. El partido pidió que se anulase el acta de diputado de Néstor Rego tras tomar posesión sosteniendo un ejemplar de Sempre en Galiza. Desde un grupo de Facebook afín a Vox en la Costa da Morte, una de las más activas en Galicia, se llamaba «aldeano» al candidato nacionalista al Congreso. Tras estallar la polémica, el partido se desvinculó de la cuenta.

La imposición del gallego
El abogado y exboina verde Javier Ortega Smith aprovechó una de sus primeras visitas a Galicia como secretario general del partido para criticar a Manuel Fraga por impulsar la Lei de Normalización Lingüística, la primera de este tipo en aprobarse en España con el fin de «imponer el gallego a la fuerza», para después ser copiada en Cataluña, País Vasco, Baleares y Valencia.

Como recordaba entonces La Voz, la normativa fue aprobada en el Parlamento gallego en junio de 1983, antes de la llegada de Fraga a Galicia, por unanimidad y a iniciativa del diputado Camilo Nogueira, entonces de Esquerda Galega. Antes, en noviembre de 1982, se aprobaba en el País Vasco la ley del euskera y, un año después, la del catalán.

En una entrevista en este periódico, Javier Ortega Smith lamentó el «apartheid lingüístico que se pretende levantar el Galicia» desde la Administración o en la educación. La imposición del gallego que denuncia su partido se derrumba con el dramático aumento de niños que no hablan nunca en gallego durante la última década, pasando del 29,6 % del 2008 al 44,1 % de 2018, según el Instituto Galego de Estatística.

La última polémica sobre el monolingüismo que Vox observa en Galicia llegó este martes con las declaraciones de Espinosa de los Monteros en Radio Nacional. Según el portavoz del partido en el Congreso, en la comunidad «no te puedes dirigir a la administración en ningún otro idioma que no sea el gallego» y «en las autovías no se ven nombres en español».

Según la Ley de función pública, las administraciones de la comunidad «garantizarán los derechos constitucionales y lingüísticos de las personas» tanto en un idioma como en otro. En cuanto a la cartelería de las autovías, Espinosa de los Monteros se encontraría con las mismas trabas en la Comunidad Valenciana. La normativa del Ministerio de Fomento para las señalizaciones verticales recoge que en comunidades autónomas con otro idioma oficial además del español, los nombres propios se escribirán únicamente con el topónimo oficial.

Derechos constitucionales y lingüísticos
Nota del Editor 20 Febrero 2020

Hay que facturar muchos pedidos de la "Chusma" de Galicia en publicidad para defender sus mentiras. En Galicia, los españoles de sexta categoría somos sistemáticamente aplastados y nuestros derechos humanos, lingüísticos y constitucionales pisoteados con saña. En estas páginas hay miles y miles de ejemplos. En cuanto a la aprobación de la anticonstitucional ley de inmersión, no dice que era el PP quien detentaba el gobierno regional (Gerardo Fernández Albor). Y en cuanto a los topónimos "oficiales", también olvida que no hay deber de conocer lengua regional alguna, que por tanto son absolutamente anticonstitucionales y que Santiago de Compostela demuestra la arbitrariedad.


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