AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22  Febrero  2020

La viabilidad de la economía
José María Rotellar García. okdiario 22 Febrero 2020

A diario, contamos con la publicación de distintos datos, muchos, que muestran la evolución de la economía: desde registros industriales, de servicios, de creación de empresas, hasta la inversión internacional, pasando por el paro registrado y la afiliación a la Seguridad Social o la EPA, para terminar desembocando en la marcha del PIB, que mide la actividad económica en su conjunto.

A diario, con estos datos se realizan análisis de coyuntura y se plasman estimaciones de los diferentes efectos que puede tener cada decisión de política económica que se toma al respecto, en aras de contar con una imagen más fiel de la evolución de la actividad económica generada y del empleo que se deriva de la misma.

Sin embargo, todo ello se hace sobre la base de no preguntarse -o de hacerlo en muy pocas ocasiones- si la estructura económica que tenemos puede garantizar la viabilidad de nuestra economía. Es decir, si todo puede seguir tal y como está, sin cambiar nada, sin que la economía se venga abajo. Se da por hecho que se va a poder seguir exactamente igual que se ha estado durante décadas, cuando, sin embargo, las características de la sociedad y de la población han cambiado y, con ello, la propia sostenibilidad de la economía.

Esa miopía intencionada y generalizada tiene su reflejo en la negación de toda propuesta que contenga una reducción estructural del gasto. Nos guste o no, el nivel de gasto que tenemos no se puede soportar en el medio y largo plazo, porque es creciente, al haber elementos que intensifican su efecto, y su financiación no va a poder ser atendida, pues la recaudación no va a ser suficiente en épocas de crisis. Si no hay financiación, habrá déficit; y si hay déficit, habrá deuda, y la deuda está ya en unos niveles cercanos al 100% del PIB. Es decir, tenemos tanta deuda como actividad generamos, que es algo que pone en riesgo la sostenibilidad de una economía.

Dentro de ese gasto, es preocupante la deriva que puede tomar la Seguridad Social, pues cada vez va a haber más pensionistas, con pensiones más elevadas, durante más tiempo y con menos activos que las financien. Sin embargo, la reforma del sistema que garantice su viabilidad para que los pensionistas presentes y futuros no sufran menoscabo en sus derechos generados, se aplaza, y cuando se habla de ella no se hace claramente, sino para seguir pronunciando frases políticamente correctas que no reflejan bien la crudeza de la realidad.

Siempre tiene mejor venta anunciar medidas de incremento de gasto que de reducción del mismo, pero alguien debería explicarles a los ciudadanos que nuestra economía está viviendo por encima de sus posibilidades, de su estructura económica, y que si no se hace nada puede que al final, en lugar de reformas hechas a tiempo, haya recortes cuando ya el desastre sea tal que no quede más remedio.

Hay que garantizar la viabilidad de la economía y para ello es esencial que se cuente la realidad tal y como es. No significa ser catastrofista, porque no estamos en una situación irremediablemente insostenible, pero puede llegar a serlo -esperemos que no- si no se adoptan las medidas oportunas para evitarlo. Por eso, urge que la realidad se cuente como es, sin paños calientes y con un conjunto de propuestas que permita garantizar la viabilidad de la economía.

Maduro sueña con eliminar a Guaidó
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 22 Febrero 2020

No es ficción, sino lo que corre de boca en boca a lo largo y ancho de Venezuela. Los leales al de La Guaira lo dicen con sorda angustia y los sicarios del gorila, lo expresan abiertamente. Pero todos hablan de lo mismo: “Guaidó va a ser eliminado”. ¿Cuándo? Pronto. Para desdicha de un 70% del pueblo que sufre la opresión por creer en la libertad. Cuanto antes, mejor, gritan alborozadas las hordas sumisas al “mariposón”, que goza matando estudiantes y demás oponentes a su pérfida, muy ruinosa causa. Basta ver cómo era aquel país -el más próspero de Hispanoamérica- y cómo está hoy, tras pasarle por encima el infame rodillo bolchevique. ¡Quién te ha visto y quién te ve, culta y libre Venezuela, habiendo sido tan prodigiosa Nación!

Se hace raro que Sánchez haga buenas migas con Maduro y reniegue de Guaidó, el presunto mártir, a quien no reconoce como el actual presidente de la Asamblea Nacional de su país. En cambio, tolera a su vicepresidente de quita y pon, Iglesias, financiarse con dólares negros salidos de una dictadura cruel que odia la democracia. Da la impresión que fulminar a Guaidó es la nueva consigna, el gran sueño bolivariano-social-comunista. Un trío de animales altivos: el bello cisne -que desprecia en su estanque a cualquiera que no le rinda pleitesía-; el gorila -el más fiero de todos los simios-, y la sanguinaria hiena, han acordado que deberían sacar del mapa de sus turbios propósitos, lo antes posible, al joven romántico nacido en La Guaira. No vaya a ser que su marxismo caduco quede en evidencia.

En buena hora para Guaidó, y en muy mala para el trío de la bencina, se presenta en escena el poderoso y suicida presidente de los Estados Unidos, Trump, jurando que cómo a uno de estos tres chalados se les ocurra tocarle un pelo a Guaidó, les llenará el patio y los calzones de marines, además de tejer sus debilitadas economías con alambre de aranceles. Así que, a marcar el paso y que el tirano y sus secuaces, olviden su macabro sueño. Que anden con ojo los que se las dan de revolucionarios, pues Trump les ha incluido en primera fila, junto a los locos de Irán, en sus planes de exterminio. Jugarse España a una apuesta perdedora, lo digo por el presidente Sánchez y su lacayo de alquiler, no parece solución lógica y menos aún rentable. Guaidó ha de ser reconocido como líder de una futura Venezuela democrática.

Fidel Castro-Cuba, Hugo Chávez-Venezuela, Evo Morales-Bolivia y Daniel Ortega-Nicaragua, todos rojos de psiquiátrico, se negaron a que Estados Unidos les sacara de la hambruna y de una indignidad que obligó a sus mujeres a prostituirse para subsistir. Dichos países viven en un caos absoluto, en ese infierno en que los tiranos muertos y sus herederos aún mantienen vivas las llamas, con tal de degradar por completo a sus habitantes. Un gorila criminal y totalitario, como Maduro, halla tiempo para reunirse con el zombie de ZP y cruzar elogios con Sánchez e Iglesias, los nuevos cuates, sin quedarle un minuto para atender a su gente que anda en bolas, desasistida y sin nutrición. Hacer desaparecer a Guaidó y cumplir su macabro sueño, es la idea de la bestia. Pero Trump ha cortado de raíz las intenciones del gran cobarde, que ahora vive acojonado. Cada día que pasa, falta menos para que renazca la Venezuela libre de Guaidó.

Impuestos: el ejemplo de Madrid
Editorial El Mundo 22 Febrero 2020

El Gobierno sigue con su intolerable cruzada fiscal para ahogar a aquellas regiones donde no gobierna el PSOE, aunque en su camino perjudique al ciudadano. La ministra Montero ha vuelto a la carga con su intención de subir los impuestos de Patrimonio y Donaciones y Sucesiones en todas las comunidades por igual -"armonizar", dice eufemísticamente- y ha acusado otra vez a algunas como Madrid de competencia desleal. No es casual que el Ejecutivo centre sus ataques contra el equipo de Díaz Ayuso, ya que su modelo económico pasa por todo lo contrario de lo que propone el Gobierno de coalición. En Madrid se potencia una política de baja fiscalidad que, además de facilitar la vida al ciudadano medio, fomenta la creación de riqueza y atrae a un mayor número de empresas. Así lo certifica que el PIB creciera en la capital un 2,7% en 2019 frente al 2,1 nacional. Y las previsiones apuntan a que seguirá esta positiva tendencia.

Hay gente en el PSOE que no sabe dónde mirar
Carlos Dávila okdiario 22 Febrero 2020

Es la confesión de un político, leal donde los haya, que durante mucho tiempo ocupó cargos de enorme responsabilidad en los tres gobiernos socialistas: el de González, el de Zapatero e, incluso, en el de Sánchez. Ahora, desde un retiro que no ha sido voluntario, está, como diría José Luis Corcuera, “de los nervios”. La última cesión, entrega, mejor dicho, del actual presidente al PNV linda la traición. Este político y algunos otros que aún militan en el partido, recuerdan siempre la sintética definición que, sobre la entraña misma de su ideología, formuló no hace tanto tiempo, quizá un lustro, Javier Fernández, el añorado ingeniero asturiano que presidió por un tiempo la Gestora que dio paso a Sánchez. Decía Fernández: “El socialismo es la Seguridad Social”. Así que, asumiendo este aserto, es fácil de comprobar -y se comprueba-en qué estado de irritación se hallan los gobernantes del PSOE que, durante décadas, se negaron a transferir la Seguridad Social a la autonomía vascongada.

En 2006, con Zapatero en la Presidencia, ¡fíjense!, el PNV emprendió la cruzada de la cesión pero sin resultado alguno. Desde la propia Moncloa se hizo saber a los negociadores nacionalistas que, de eso, nada de nada, que el PSOE no iba a romper una trayectoria implacable en la postura sobre la transferencia. Uno de los responsables socialistas en aquellas reuniones, viene explicando la negativa en función de que eso sería tanto como cargarse el elemento de cohesión social más importante de España. Estos socialistas referidos denuncian ahora mismo que, junto con la cesión citada, hay otras dos que van a empequeñecer hasta la lisis definitiva, la propia existencia de España como nación indisoluble. Las otras dos son el reconocimiento por parte del Estado de las selecciones deportivas en el ámbito internacional, y el traspaso de la formación de los Médicos Internos y Residentes a regiones como Cataluña y el País Vasco.

Estos socialistas, singularmente el infrascrito, se lamentan de que España ya esté institucionalmente rota, de que no haya posibilidad alguna de relación entre los que han venido siendo desde la Transición los dos grandes partidos nacionales, el PP, heredero de la UCD, y el PSOE. Su opinión es que ya no hay partidos, sino bloques irreconciliables. De esta debilidad se aprovechan los nacionalistas y populistas a los que España les importa un auténtico bledo. No extraño en consecuencia que, coloquialmente, estén de los nervios. Alguno muy concreto hasta duda de la condición democrática de Pedro Sánchez, una condición que sí reconoce a Zapatero, lo cual puede suponer una sorpresa. Lo cierto es que todos concuerdan en alertar de una situación política de cesarismo descontrolado, una situación, por lo demás que, a su juicio, no afecta únicamente al PSOE, sino que inunda la conducta de todas las demás formaciones políticas en la actualidad.

Por eso, individuos como ellos que se reconocen autores de acontecimientos históricos como el ingreso de España en la Unión Europea o el más reciente de la abdicación del Rey Juan Carlos I, se tiran literalmente de los pelos ante lo que está pasando. Son los que no saben dónde mirar y que, a mayor abundamiento, se quedan, entre perplejos y dubitativos, cuando hay quien les pregunta si, dado el panorama, el PSOE va a sobrevivir a Pedro Sánchez. Los más optimistas aseguran que naturalmente que sí, porque ese partido posee un recorrido histórico y todavía un entramado social que imposibilitan su destrucción. Otros, pelín cenizos, responden sólo así: “No lo sabemos”. En todo caso, y si la pregunta se establece ante la posibilidad de que Sánchez acepte tanto en el País Vasco como en Cataluña, sendos referendos de autodeterminación, la contestación más genérica advierte de que ningún Gobierno de España puede tolerar algo así. Pues bien, este miércoles el presidente del Ejecutivo va a soportar que se le plantee una exigencia así que, ¡ojo! La comparten dos de sus delegados, Iglesias y Castells. Normal que el PSOE constitucional no sepa dónde mirar.

Los frentepopulistas de la retaguardia
Nota del Editor 22 Febrero 2020

Es increíble que haya gente que parezca sensata y apoye o haya apoyado a los frentepopulistas. El PSOE tiene que desaparecer y quienes pueden conseguirlo sin causar irremediables daños colaterales, deberían ponerse a trabajar en ello para evitar que el Dr Cum Fraude siga cometiendo todo tipo de tropelías, traiciones e ignominias.

Vox dará la batalla contra “Jordi Feijóo” y el PP ve “imposible” un pacto con los de Abascal
El enfrentamiento entre PP y Vox dificulta cualquier acuerdo posterior a las elecciones del cinco de abril.
Miriam Muro. Maite Loureiro. Libertad Digital 22 Febrero 2020

A falta de algo más de un mes para que comience la campaña electoral en Galicia, Partido Popular y Vox ya se han lanzado los primeros dardos envenenados de cara a la cita con las urnas del próximo 5 de abril. Y todo parece indicar que la tensión no se rebajará en las próximas semanas sino que, más bien al contrario, irá en aumento.

Esta semana el cruce de reproches entre el PP gallego y los líderes de Vox a nivel nacional, ha llegado a su punto álgido después de que Alberto Núñez Feijoo asegurara que "no tiene intención de pactar con Vox, y no lo hará" porque "es un partido que está contra Galicia". Declaraciones en una entrevista en TVE que respondía horas después Santiago Abascal a través de las redes sociales comparando al presidente gallego con el ex presidente catalán, Jordi Pujol.

"Ha nacido Jordi Feijoo", aseguraba el líder de Vox después de acusarle de "usar la vieja táctica del separatismo catalán que convertía las críticas a Pujol en ataques a Cataluña". También se sumaba otro de los dirigentes del partido, miembro del Comité de Acción Política, Jorge Buxadé, al vaticinar que esa "identificación del presidente con la región es un paso decisivo para eliminar libertades después de las leyes lingüísticas".

"Lo hizo Pujol, por ejemplo", insistía en la línea de lo expresado por Abascal para pedir después el apoyo a su partido en esta región: "Razones para que Vox entre, y fuerte, en el parlamento gallego", escribía.

El choque frontal
Vox nunca ha sido del agrado del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que el pasado mes de mayo defendió que no era necesario que los de Abascal entraran en gobiernos autonómicos como el de la Comunidad de Madrid y con anterioridad aseguró que este partido "no tenía cabida en Galicia".

Pero las discrepancias aumentaron exponencialmente cuando Feijóo escuchó al dirigente de Vox, Javier Ortega Smith, vaticinando el pasado mes de noviembre que iban a "echarle" de la Xunta. Palabras que luego rectificaron desde el partido de Abascal, al asegurar que facilitarían un acuerdo con el PP, pero que hicieron que la relación de los dos partidos fuera a peor.

En los últimos días, el dirigente de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha llegado a acusar en RNE al presidente de Galicia de ser "nacionalista", algo a lo que Feijóo le ha respondido diciendo que con esas palabras no le "insultan" a él sino "a la mayoría de los gallegos".

"Lamento mucho que las declaraciones de cualquier representante de una organización se basen en la falta de respeto y desprecio a los adversarios políticos. Lamento que para este señor, yo sea un nacionalista y un dirigente como Torra", aseguraba el dirigente popular.

El miedo del PP
Declaraciones como la de Espinosa o las de Ortega Smith han llevado a Feijóo a decir sin rodeos que "pactar con Vox es imposible" porque "su objetivo es echarnos". Los más optimistas en las filas populares creen que "no se llegará" a este punto tras las próximas elecciones del 5 de abril porque van a revalidar la mayoría absoluta, aunque no todos en el PP apuntan en esta dirección.

Los más pesimistas señalan que podría darse la posibilidad de que los votos que se lleven los de Abascal no le sirvan a Vox para conseguir representantes y provoquen, sin embargo, que Feijoo pierda la mayoría absoluta necesaria para evitar un gobierno de socialistas y nacionalistas.

Por ello, la apelación al "voto útil" será el leitmotiv de la campaña del PP gallego mientras en Vox, como ya se está viendo, centrarán sus críticas en asociar a Feijoo con los nacionalistas y en arremeter duramente contra su política lingüística y lo que llaman "regionalismo".

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España Suma exige sacrificios
OKDIARIO 22 Febrero 2020

La disputa entre el PP vasco, con Alfonso Alonso a la cabeza, y el PP nacional a cuenta del acuerdo alcanzado con Cs para concurrir juntos a las elecciones en el País Vasco no es la mejor manera de trasladar a la sociedad el mensaje de unidad que demanda la actual situación política. Si el centroderecha pretende ser alternativa al socialcomunismo gobernante, con el apoyo interesado de nacionalistas, separatistas y proetarras, la confluencia de los constitucionalistas es una condición indispensable.

España Suma, el proyecto impulsado por Pablo Casado que fue equivocadamente rechazado por Albert Rivera antes de las elecciones generales de noviembre, requiere sacrificios. Alfonso Alonso tiene que entender que hay situaciones en las que los legítimos intereses partidistas tienen que supeditarse al interés mayor, que en estos momentos es la defensa del marco constitucional y de la unidad nacional.

En el País Vasco, el constitucionalismo, tristemente, no es hoy una alternativa real de Gobierno, por lo que el acuerdo entre el PP y Cs tiene, sobre todo, un valor simbólico y supone un laboratorio de pruebas para un un proyecto de unidad del centroderecha español de largo recorrido. Ese es el valor del acuerdo, que va mucho más allá del resultado electoral en el País Vasco. Lo de menos, en este contexto, es que el PP salga perdiendo y Cs ganando con el pacto alcanzado. Aunque sea cierto.

Alfonso Alonso tiene que asumir, por una elemental cuestión de responsabilidad política, que el objetivo fundamental no es ahora entrar en disputas por el reparto de las listas, sino consolidar una alternativa que a medio y largo plazo permita en el País Vasco al centroderecha erigirse en dique de contención del nacionalismo.

El pacto entre PP y Cs en el País Vasco debe culminar en un gran acuerdo de carácter nacional, pero la disputas y el enconamiento no son la mejor manera de presentarse en sociedad.

El deber de sumar en el País Vasco

Editorial larazon 22 Febrero 2020

Habría que preguntarle al presidente del Partido Popular vasco, Alfonso Alonso, qué parte del acuerdo de coalición electoral con Ciudadanos supone la desnaturalización o la renuncia a los principios políticos e ideológicos que siempre han conformado la identidad de una formación, por otra parte, de trayectoria impecable en la defensa de la Constitución, la libertad y los derechos humanos. Una lucha que ha pagado con la sangre y el sufrimiento de demasiados compañeros, cuyo recuerdo y memoria no son sólo timbre de orgullo, sino exigencia mayor en el servicio público y en la entrega a los ciudadanos. Y habría que preguntarle, porque en ese acuerdo, la dirección del PP no sólo ha conseguido mantener las siglas, sino que los negociadores naranjas renunciaran a sus posiciones más maximalistas con la aceptación del concierto económico vasco «como instrumento vigente para asegurar la libertad, estabilidad, cohesión y desarrollo de los ciudadanos del País Vasco».

Es decir, el reconocimiento de la raigambre foralista que conforma la esencia del partido y que, por supuesto, no es más que otra forma de sentirse español. A nuestro juicio, ese era el obstáculo que podía justificar razonablemente el rechazo a presentar una candidatura unitaria con Ciudadanos, y el que, entre otras cuestiones, impide la extensión del pacto a un partido constitucionalista como VOX, que rechaza el principio foral. Sin embargo, Alfonso Alonso considera como casus belli que en la composición de las listas electorales el acuerdo conceda dos puestos de salida a candidatos de Ciudadanos, por entender que se trata de un acto de generosidad excesivo que, dicho sea de paso, perjudica a quienes ya daban por sentado la obtención de un escaño en el próximo Parlamento autónomo.

En definitiva, la habitual disputa por unos cargos de representación, que anteponen el personalismo por encima de los intereses generales, pero que, en el caso del Partido Popular, y en el escenario del País Vasco, no puede ser más descorazonador para quienes en el resto de España observan con preocupación y desasosiego cómo el separatismo avanza y se blanquea a los asesinos etarras con la aquiescencia interesada de un Gobierno convertido en rehén de su minoría parlamentaria.

Tal vez, la actuación de la dirección popular en Madrid y, sobre todo, la del secretario general del partido, Teodoro García Egea, que es quien ha llevado la dirección de las negociaciones, podía haber sido mejor, pero eso no justifica el espectáculo agrio y el enfrentamiento público que está protagonizando Alonso, a quien todavía no se ha confirmado como candidato, más aún, cuando todavía hay una semana de tiempo para ajustar los acuerdos. En cualquier caso, el daño para los intereses electorales del constitucionalismo en las Vascongadas ya está hecho y lo peor es que se trata de un daño gratuito. Hay otra consideración que se podría hacer al presidente del PP vasco sobre la facultad que tienen la dirección popular y su presidente, Pablo Casado, para marcar la estrategia general de un partido de implantación nacional, que aspira a gobernar y que, por lo tanto, tiene que ir más allá de las condiciones locales, por muy significativas que estas sean.

Porque lo que, quizás, no tiene demasiado en cuenta Alfonso Alonso es que los acuerdos de coalición con Ciudadanos no se limitan al País Vasco. Y que si en el territorio foral el partido naranja sólo obtuvo 13.000 votos en las últimas elecciones generales –por 103.821 del PP y 28.659 de VOX–, en Cataluña, donde Génova aspira a repetir el acuerdo, la situación es inversa, con Ciudadanos en mejor posición y el papel de ceder. Con todo, hay que esperar que las parte enfrentadas absurdamente recapaciten y las aguas vuelvan a su cauce. Porque es mucho lo que se juega España en las Vascongadas.

La resta que no termina
Nota del Editor 22 Febrero 2020

Esto es la resta de los perdedores. Demostraron que no eran de fiar y aún así hay muchos empeñados en repetir los errores. No se quieren dar cuenta de que la solución es Vox porque no existe otra alternativa.

Y ahora, León
Serafín Fanjul ABC 22 Febrero 2020

Seguramente, cuando Javier de Burgos, en 1833, diseñó la división provincial que todavía perdura, no pudo imaginar que su benemérito esfuerzo (crear circunscripciones más pequeñas para que fuesen más funcionales y útiles, si bien sin llegar a las dimensiones de los departamentos franceses) terminaría originando tantos dislates. Agrupó las provincias en «reinos» y regiones, atendiendo a criterios de homogeneidad y solidez desde el punto de vista geográfico; a reminiscencias históricas y a coincidencias culturales aproximadas, pero aquello no era exacto ni perfecto, sino puntualmente subordinado a intereses y caciquismos locales. Hizo lo que pudo y así disfrutamos de absurdos como el Condado de Treviño o el Rincón de Ademuz, enclaves de unas provincias en otras que no producen sino disfunciones y resentimientos. Pero todo con fines modernizadores y administrativos. Y nada más. Sopesaron límites diversos en los territorios cuyas fronteras naturales o históricas no estaban claras del todo, en especial en Andalucía: Jaén, Huelva y Almería estuvieron en un tris de librarse de la tabarra del andalucismo posterior, mientras Badajoz y Ciudad Real corrieron el mismo peligro. Finalmente, prevaleció la relativa unidad geográfica de la región y el Reino de Granada (que no había pertenecido nunca a Andalucía) acabó englobado en ella. Todavía hacia 1870, Pedro Antonio de Alarcón decía ir a Andalucía cuando salía de Granada hacia el oeste. Misma idea de toda la documentación anterior.

Sin embargo, no habían pasado ni cuarenta años y ya el cantonalismo de la I República -por fortuna efímero- estallaba, mostrando que lo que fue concebido como una mera descentralización administrativa, en realidad era un huevo de serpiente que, merced a tarugos y logreros, había parido un conflicto político, con invención de esencias e identidades irrenunciables y eternas que se pierden en la noche de los tiempos y que servían para justificar la pretensión de los caciques locales de comerse cuanto hubiera sobre el terreno y no permitir que vinieran «los de Madrí (o Madriz o Madrit) a llevarse lo nuestro»; proscrita, por traidora a tan desinteresada causa, toda idea de solidaridad y hasta provecho colectivos. Es en balde describir aquí la eclosión del particularismo en Galicia, Vascongadas o Cataluña, en esta última espoleada por la pérdida de Cuba, donde numerosos catalanes disfrutaban de pingües negocios.

Las tensiones territoriales siguieron creciendo hasta explosionar en la rebelión del Estat Catalá de 1934, reverdecida el 1 de octubre de 2017 con la proclamación de la flamante República Catalana. Durante el franquismo, que tuvo los medios para hacerlo, no se eliminó el peligro separatista, sólo se ocultó. Ya se sabe: una dictadura paliada por los incumplimientos pues, a fin de cuentas, entre españoles andaba el juego. Y llegó el providencial Estado de las Autonomías con sus concesiones delirantes a los separatistas de aquí y allá, como la invención artificial de dos autonomías en Santander y Logroño, o la ubicación de la capital de Castilla en Valladolid, en vez de en Burgos -como se pensó inicialmente- por exigencias del PNV, ante las cuales se allanó Suárez ; y que tan sabrosas resultaron a las oligarquías de ambas provincias para armar eficaces castas políticas extractivas y un germen de hechos diferenciales inalienables, porque -como es universalmente sabido- Santander y Logroño nada tuvieron que ver jamás con Castilla, empezando por la cuna de la lengua. Nada más.

Ahora, varios alcaldes de León -pocos- asalariados del PSOE y deseosos de sabotear al gobierno de Valladolid, en manos de PP y Ciudadanos, han descubierto que León «no coincide en nada con Castilla, su idiosincrasia, sus raíces, su identidad» y no sé cuántas cosas más, como asegura, sin soltar la carcajada, la alcaldesa de Santa María del Páramo. Y como me toca muy de cerca, no me mantendré al margen.

Sin irnos demasiado lejos, es preciso recordar algunos extremos: recién coronado, en abril de 1126, Alfonso VII renueva la unidad de Castilla y León, deteriorada por los desórdenes en Tierra de Campos y por las injerencias de su expadrastro Alfonso I el Batallador (de Aragón), atraviesa el Duero hacia Zamora y Salamanca hasta alcanzar el Tajo. A comienzos de 1127 los magnates castellanos se someten y pese a las presiones armadas del aragonés, Burgos se entrega el 31 de abril de 1127. Alfonso VII convoca a todos sus vasallos de Galicia, León, Asturias y Castilla, quedando fuera Portugal donde doña Teresa y su hijo Alfonso Enríquez ya picaban hacia la independencia total, aunque la hegemonía imperial se reafirmó y el reino de León y Castilla llegaba hasta Calatrava en el Guadiana y englobaba, amén de Castilla, el País Vasco, Asturias y Galicia. Unidad que durará hasta agosto de 1157 cuando muere Alfonso VII en Fresneda. De nuevo se parte el reino, reunificado de modo definitivo en 1230 por Fernando III, rey de Castilla desde 1217, quien hace el camino inverso al de Alfonso VII, incorporando León merced a la bula que Honorio III le remitiera en 1218, en refrendo de otra de Inocencio III y gracias a los buenos oficios de su madre doña Berenguela. Nunca más se separaron los dos reinos.

Al oír hablar de los decisivos «hechos diferenciales» que adornan a los leoneses no puedo evitar pensar en mi madre, natural de Benazolbe (Ardón, León), en mi abuelo y mis tíos, en mi familia materna entera, todos de Valderas (León) y en cuán distintos eran todos ellos (y su pueblo, no digamos) de los muy extraños, extraterrestres casi, habitantes de la Unión de Campos (Valladolid) a 9 Kms.; de Villanueva del Campo (Zamora), a 10 kms., o de Roales (Zamora), a 4 kms. Base económica distinta, lenguaje ininteligible entre todos ellos, historia comarcal sin punto de contacto alguno… El efecto dominó de la majadería patria progresando sin tregua. Sólo falta a los socialistas leoneses, y a algún grupúsculo de campanario que quiere participar en la rebatiña (véase el caso de Teruel), un marchoso Antonete Gálvez que declare la guerra a Medina de Rioseco.

En verdad, en verdad, esto de las autonomías es una gran cosa.
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Serafín Fanjul es miembro de la Real Academia de la Historia y profesor emérito de la Universidad San Pablo-CEU

«Ha nacido Jordi Feijoo», dice Abascal sobre el presidente de la Xunta
El líder de Vox acusa al líder del PPdeG de usar las tácticas del separatismo catalán
La Voz 22 Febrero 2020

El presidente de la Xunta y candidato del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, descartaba este jueves un pacto con Vox tras las elecciones gallegas.«Es un partido que está contra Galicia», decía Feijoo. La reacción del presidente de Vox, Santiago Abascal, no se ha hecho esperar. En un tuit en el que ha compartido la información de La Voz en la que se recogen las declaraciones realizadas por el presidente gallego, Abascal carga contra Feijoo y llega a decir: «Ha nacido Jordi Feijoo».

En la citada red social, el líder de Vox comenta las palabras de Feijoo y dice: «Feijoo, que afirma que Galicia es ''una nación sin Estado'', usa la vieja táctica del separatismo catalán que convertía las críticas a Pujol en ataques a Cataluña». De ahí que Abascal acabe llamando al presidente gallego «Jordi Feijoo».

El último rifirrafe entre la formación de Abascal y el PPdeG lo desencadenó la primera este martes, cuando Iván Espinosa de los Monteros, portavoz del partido en el Congreso de los Diputados, dijo que Galicia es una «comunidad nacionalista» donde no se puede ir a la Administración sin hablar gallego o conducir por la autopista y ver un cartel en castellano. «Un presidente que dice que Galicia es una nación sin estado, una comunidad en la que no te puedes dirigir a la administración en ningún otro idioma que no sea el gallego o una comunidad en la que en las autovías no se ven nombres en español... Es una comunidad nacionalista», argumentó Espinosa.

A esas declaraciones respondió el jueves el presidente de la Xunta, que consideró esos comentarios como una «falta de respeto» hacia los gallegos y una muestra del desconocimiento que Vox tiene sobre la comunidad. «Aquí no conocemos a los dirigentes de Vox, pero cuando vienen los líderes nacionales dicen que su objetivo es echar a Feijoo de la Xunta, y en eso coinciden con Podemos y los independentistas», dijo el candidato del PPdeG. «No es posible ese pacto, no tengo ningún interés ni compromiso de pactar con Vox, y no lo haré porque no creo que ese pacto sea bueno para los gallegos», afirmó Feijoo.

El presidente de Vox no fue el único en alentar la polémica con el PPdeG. Su secretario general, Javier Ortega Smith, considera que el presidente de la Xunta «está nervioso» porque «tiene un feudo» y sabe que Vox es el partido «antichiringuitos y antifeudos». Ortega Smith hizo estas declaraciones después de un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, donde dijo que le preocupa «enormemente que Feijoo esté mimetizándose con el lenguaje de los nacionalistas y separatistas».

«Amar a su tierriña»
«Los gallegos saben que se puede amar a Galicia profundamente, a su tierriña, sin por eso despreciar al resto de España», ha manifestado el secretario general de Vox, quien ha afirmado que «los gallegos saben que Galicia no es una nación» y que se puede hablar gallego y defenderlo sin «prohibir el español en las escuelas y en las administraciones» como a su juicio hace la política lingüística de la Xunta.

Ortega Smith advierte que serán los gallegos quienes dirán en las elecciones si «necesitan o no necesitan a Vox» y le ha pedido al presidente gallego que no hable en nombre de Galicia porque no representa a todos los gallegos.

También se ha pronunciado en este sentido la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, quien ha dicho que su partido «trabaja por España» por lo que «no puede estar en contra de Galicia», como ha dicho Feijoo, a quien ha acusado de trabajar «solo» para esta comunidad.

Feijoo: «No sé si en mi casa estarán muy de acuerdo con esto»

El presidente de la Xunta y candidato a la reelección bromeó con las nuevas críticas que le lanza Abascal. «Muto mis apellidos; ayer era Torra y hoy, Pujol», respondió Feijoo. «No sé si en mi casa estarán muy de acuerdo con esto», añadió, antes de asegurar que tiene «la sensación» de que en Galicia le conocen por sus dos apellidos, que le llevan «acompañando toda la vida, desde la partida de nacimiento».

Por qué la cesión al País Vasco de la Seguridad Social es “el principio del fin”
Los Letrados anticipan la ruptura del sistema de solidaridad ante la transferencia de las prestaciones
Blanca Capitán larazon 22 Febrero 2020

El traspaso de la gestión económica de la Seguridad Social al País Vasco ha levantado una inminente ola de reacciones. Este acuerdo, tratado en una segunda reunión de trabajo entre el nuevo Gobierno PSOE-Podemos y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), recoge una treintena de competencias -además de la de la Seguridad Social-, incluidas en el Estatuto de Autonomía. Efectivamente, resulta ser la primera vez en la historia de España que el Ejecutivo central acepta transferir la gestión económica de la Seguridad Social. Un acuerdo más abucheado que alabado. En el supuesto de que verdaderamente se cumpla este traspaso de competencias, ¿hablaríamos pues de una brecha en el edificio de la solidaridad del Estado?

Según los letrados de la Seguridad Social, esta gestión, en el caso de llevarse a cabo, “supondría el comienzo de la ruptura de la solidaridad del sistema y de la igualdad de todos los españoles en materia prestacional”. Asimismo, este colectivo reivindica el papel que juega aquí la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, la cual parecen haber pasado por alto tanto un partido como el otro. “Es necesario que la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo delimite los principios básicos a los que debe someterse el proceso”, y lo aborde al margen de las cuestiones políticas y con el “imprescindible consenso de todos los ámbitos de responsabilidad implicados”, advierte el cuerpo de Letrados.

Una postura similar a la que se ha ligado el expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, quien asegura que este acuerdo es “el principio del fin” de la “solidaridad entre los españoles”, dado que supone un paso más en el “proceso de desmantelamiento y debilitamiento de la nación española”. Según explican los Letrados, la decisión de transferir las prestaciones “afecta de lleno a las previsiones del artículo 149.1.17 de la CE que otorga la competencia exclusiva al Estado sobre legislación básica y régimen económico de la Seguridad Social”. Asimismo, mencionan al Tribunal Constitucional y a la propia Constitución para sostener que la Seguridad Social es un sistema “único y unitario para todos los ciudadanos”, que debe asegurar “la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y deberes”.

Por el momento, según las partes implicadas en el acuerdo, el traspaso de la gestión de la Seguridad Social se realizaría entre junio y diciembre de 2021. No obstante, parece que para la formación política vasca no es suficiente, ya que según fuentes del PNV la gestión económica de la Seguridad Social consiste en que el País Vasco “recaude las cuotas, haga los pagos y lleve los flujos” y, ha puntualizado, que la carta con la nómina de las pensiones “debería llegar con el escudo del Gobierno Vasco o de las instituciones vascas”. Ante esto, mejor no pronunciarse, comportamiento por el que ha optado el presidente de la Generalitat Valenciana, el socialista Ximo Puig, quien indica que “hay que leer la letra pequeña” y señala también, que hasta que no conozca los pormenores del acuerdo no puede “pronunciarse al respecto”.

Mordaza a Vox en el Congreso: PSOE y Podemos vetan debatir la relación del PNV y Bildu con ETA
El partido de Abascal no recibe aquí el apoyo de los populares ante la Mesa de la Cámara
Batet alega que el texto va en contra de la "cortesía parlamentaria" y no es competencia del Gobierno
Segundo Sanz okdiario 22 Febrero 2020

La Mesa del Congreso de los Diputados, controlada por PSOE y Podemos, ha impedido que Vox lleve a votación al próximo Pleno la «relación» de PNV y EH Bildu, socios del Gobierno de Pedro Sánchez, con la banda terrorista ETA. Y es que en una maniobra inesperada, el órgano de gobierno de la Cámara ha advertido al partido de Santiago Abascal que no se podrá votar uno de los 7 puntos de la citada moción.

En concreto, el punto 4 de esta moción consecuencia de interpelación instaba a la Cámara baja a «suscribir una declaración institucional en la que se rechacen las relaciones que el PNV, EH Bildu y las formaciones políticas ilegalizadas a las que suceden, han mantenido con ETA».

Según fuentes parlamentarias, la Mesa del Congreso, que preside la socialista Meritxell Batet, ha retirado este punto «por versar sobre materia ajena a la competencia del Gobierno y resultar contrario a la debida cortesía parlamentaria, teniendo en cuenta que no cabe extender el ejercicio de la función de control que es propia de las Cortes Generales a las formaciones políticas que integran la Cámara».

Además, OKDIARIO ha podido saber que esta decisión la ha tomado este viernes la Mesa de la Cámara baja de manera exprés, esto es, sin reunirse (la última vez fue el pasado martes) y a través de contactos telefónicos con los integrantes de la misma. Tales fuentes apuntan que el partido de Abascal no ha contado aquí con el apoyo del PP.

Esta medida excepcional adoptada por la Mesa del Congreso es inusual, ya que actúa únicamente contra uno de los puntos de la moción, mientras mantiene los restantes y descarta la posibilidad de votar por separado.

Esta moción, que será sometida a votación del Pleno el próximo martes, se deriva de la interpelación que el diputado por Madrid y secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, dirigió el pasado miércoles al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El texto exige «recuperar la competencia penitenciaria transferida a la Administración autonómica catalana» y reclama que la misma no sea entregada al Gobierno vasco, algo que se hará efectivo a finales de este año según la última reunión mantenida por el Ejecutivo de Pedro Sánchez con el gabinete de Íñigo Urkullu.

Permisos
Además, la moción de Vox hace referencia a los permisos concedidos por la Generalitat a los condenados por el Supremo en la causa del golpe de Estado de 2017 en Cataluña. Aquí, los voxistas piden derogar el artículo 100.2 del Reglamento penitenciario que permite sus salidas de prisión y garantizar «el cumplimiento real y efectivo de las condenas impuestas a los golpistas catalanes y a los etarras vascos».

Finalmente, la moción aboga por desarrollar y aprobar un Estatuto General de los Funcionarios de prisiones para que se les reconozca como «agentes de autoridad», se les dote de medios que garanticen su seguridad, se les abone una retribución digna «en equiparación con los funcionarios de la Administración catalana» y gocen de una «reposición suficiente de plantilla».

Investigación al separatismo
Marlaska deja de investigar al ‘Tsunami’ separatista 4 meses después de prometer que lo desarticularía
La Guardia Civil avisó a Marlaska de cómo el ‘Tsunami’ iba a cortar la frontera y el ministro no hizo nada
Pelayo Barro okdiario 22 Febrero 2020

Se cumplen cuatro meses desde que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se comprometió a desarticular al ‘Tsunami’. «Sabremos quién está detrás», dijo en referencia a la organización separatista que instigó el caos en las calles de Cataluña por la sentencia del ‘procés’. Han transcurrido 120 días e Interior no sabe quién está detrás del grupo. De hecho, la investigación policial ha quedado «paralizada».

Ya nadie está investigando quién está detrás del ‘Tsunami’. El asunto se investigó, pero el caso quedó aparcado sin llegar a conclusión alguna. Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que ni hay ni se esperan conclusiones respecto al fenómeno separatista que coordinó, por ejemplo, el asalto al aeropuerto de El Prat. Una acción que se saldó con graves daños materiales y más de cien vuelos cancelados.

El propio ministro del Interior, a la mañana siguiente del mediático asalto, prometía una investigación en profundidad sobre los autores. «Tenemos unos servicios de inteligencia y de información realmente eficaces y no dude que terminaremos sabiendo quién está detrás» respondió Marlaska a la prensa. Cuatro meses después, en Interior hay serias dudas de que se vaya a saber algún día quién movió los hilos del ‘Tsunami’.

«Hace más de un mes que ese tema quedó cerrado» explican estas fuentes, que evitan contestar a la pregunta de si la paralización de las investigaciones se debió a una orden política.

Frenazo a la investigación
Las acciones del ‘Tsunami’ por la sentencia condenatoria a los golpistas del 1-O despertaron el interés de los servicios de información policiales e incluso del Centro Nacional de Inteligencia desde días antes de su puesta en escena en El Prat. Pero fue tras el asalto al aeropuerto cuando se dio prioridad total a esta línea de investigación.

En un principio, las averiguaciones policiales se centraron en desentrañar la red informática que utilizaba el ‘Tsunami’ para difundir sus órdenes de ‘ataque’. Lo único que consiguió por aquel entonces la Guardia Civil fue bloquear las descargas de la aplicación que utilizaba la organización para comunicarse con sus bases.

La Guardia Civil consiguió otros éxitos con su investigación al ‘Tsunami’, como por ejemplo adelantarse a una de sus acciones ‘estrella’ esos días: el corte de la autopista AP-7 a la altura de la frontera con Francia. Los agentes destinados en Cataluña descubrieron cinco horas antes los planes y alertaron a Interior. No se dio orden alguna para evitarlo y el bloqueo se produjo.

Retirada de agentes
En la paralización de la investigación sobre el ‘Tsunami’ ha jugado un papel fundamental la paulatina retirada de los agentes del Servicio de Información que la Guardia Civil tiene destinados en Cataluña. Llevaban desarrollando su actividad en la región desde los meses previos al referéndum del 1 de octubre de 2017. Su misión era, principalmente, investigar a grupos de tendencia radical que pudieran protagonizar incidentes violentos.

De estos agentes dependió, por ejemplo, la infiltración y seguimiento al ‘comando CDR’ desarticulado el pasado septiembre por preparar un golpe coincidiendo con la publicación de la sentencia del ‘procés’. Un año y medio de minucioso trabajo que acabó con siete CDR en prisión, aunque tras unos meses en la cárcel la Fiscalía de la Audiencia Nacional propuso su puesta en libertad.

Aquella polémica decisión de la Fiscalía coincidió con las negociaciones entre el PSOE y ERC para investir presidente a Pedro Sánchez. Ahora, el peso de las investigaciones ha recaído directamente en la Comisaría de Información de Mossos d’Esquadra.
 


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