AGLI Recortes de Prensa   Lunes 2 Marzo  2020

Sánchez, Torra, Puigdemont: ho hay uno bueno
EDITORIAL Libertad Digital 2 Marzo 2020

La semana política comenzó con el agasajo de Pedro Sánchez a Quim Torra, supremacista inhabilitado por delincuente al que trató como un jefe de Estado extranjero, y acabó con un acto multitudinario en Perpiñán de Carles Puigdemont, capo separatista prófugo de la Justicia, entre insultos al Rey y llamamientos a la algarada callejera permanente, ante la escandalosa inacción del Gobierno. Difícilmente se pueden concitar en tan escaso tiempo tantas claudicaciones de un Ejecutivo ante los enemigos de la Nación que tiene la obligación de defender, pero Sánchez ya ha dado sobradas muestras de hasta dónde puede llegar su indignidad.

Es ciertamente lamentable que la jacobinamente centralista Francia permitiera a las autoridades locales dispensar un trato honorífico a los nacionalistas golpistas, que utilizaron la localidad francesa de Perpiñán para atacar a España y sus instituciones con indignante impunidad, de la que desde luego no habrían disfrutado si hubieran vertido su veneno separatista contra Francia, país cuya integridad territorial en teoría también quieren dinamitar. Acierta el PP al dirigir a través de su portavoz parlamentaria una muy contundente carta al presidente de la Asamblea Nacional francesa para que condene ese acto de clara hostilidad contra España y evite situaciones similares en el futuro.

Carles Puigdemont, al que la dejadez del Parlamento Europeo a la hora de atender el requerimiento de suspensión del Tribunal Supremo le permite moverse por Europa libremente, utilizó su aberrante impunidad para celebrar un acto de masas con claros objetivos electoralistas. En su discurso incendiario reafirmó su apuesta por declarar unilateralmente la independencia de Cataluña y ridiculizó la mesa de negociación montada por Pedro Sánchez con Quim Torra.

Sánchez no solo está negociando la pulverización de la soberanía nacional con un hatajo de golpistas. Además, está dejando que estos delincuentes utilicen sus insultos a España como munición electoral. No cabe mayor irresponsabilidad y deslealtad. Sánchez es lo que parecía: lo peor que nos podía pasar. Su mandato va a ser una calamidad.

La casta eras tú, Pablo Iglesias
OKDIARIO 2 Marzo 2020

El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha decidido entrar de lleno en la “casta”. La hipocresía del dirigente de ultraizquierda no conoce límites y, fascinado por el ejercicio del poder, ha decidido renegar de las promesas que vendió como ejemplo de pureza democrática y compromiso con la sociedad cuando decidió dar el salto a la política.

En realidad, Iglesias es hoy el paradigma de la burguesía: un acaudalado propietario de un chalet de alta gama que vive muy por encima de la media y disfruta junto a su pareja, la también ministra Irene Montero, de las comodidades inherentes a su generoso sueldo público. Su intención de dejar sin efecto dos de las promesas fundacionales de Podemos es la prueba del nueve de que todo era una gigantesca estrategia de propaganda. Acabar con la limitación de sueldos -tres salarios mínimos de tope salarial- y dejar sin efecto la limitación de mandatos revela hasta qué punto el compromiso social del que presume no es más que un ardid, un señuelo y un guiño falso. Puro humo.

Iglesias ya es casta a todos los efectos, pero casta en su versión más elitista. Forma parte de la aristocracia política y disfruta de todas las prebendas, mamandurrias y beneficios propios de su condición de élite. Los argumentos para dejar sin efecto la limitación de sueldos y mandatos son de aurora boreal y rezuman cinismo por los cuatro costados. Pero que nadie se engañe: no es que haya cambiado de forma de pensar, sino que lo decía en un principio era mentira. Siempre fue un clasista. Ahora, embriagado de poder, Iglesias renuncia a los falsos principios con los que logró embaucar a muchos y, embebido de éxito, se quita la careta. Puede que algún incauto se sorprenda, pero el personaje es así porque ya era así. No ha cambiado en absoluto. La casta era él y sólo había que esperar a que llegara el momento en que mostrara su verdadero rostro.

Desenclavando cruces del monte del olvido
Pedro de Tena Libertad Digital  2 Marzo 2020

Desde el río Leteo y las flores de Homero al otro río suyo del poeta portuense José Luis Tejada, el olvido ha habitado en muchos lugares. Han sido árboles, copas, sombras, canciones, pan, el libro del olvido de Zorrilla y otros, pero desde Rafael de León, el olvido está en un monte, el monte del olvido. En ese monte se clavan cruces a los olvidados y, a veces, muy pocas, se desclavan algunas que consiguen ser rescatadas de la desmemoria. Hoy tenemos que celebrar que se ha logrado que dos cruces injustas hayan dejado de estar perdidas en el monte del olvido. La de los demócratas y constitucionalistas españoles y la de Antonio Burgos.

Desde hace tiempo, tanto Agapito Maestre y Federico Jiménez Losantos como yo y otros no tantos, venimos recordando la necesidad y la urgencia de coordinar la resistencia democrática ante las humillaciones de un Gobierno cuyo cinismo moral y su indiferencia ante la nación española y su soberanía están traspasando todos los límites. Reverencias a inhabilitados, mesas con imputados, permisos carcelarios a quienes conviene, pactos oscuros de dineros con dos regiones marginando a todas las demás, mentiras por sistema, negación de los hechos más evidentes… Tan grave es la situación que hasta en el seno del PSOE se levantan voces cualificadas contra un desatino que puede llevar a la desaparición merecida del partido.

Por eso es bien relevante que, a las fundaciones proconstitucionalistas ya existentes, como Foro España y sus sociedades civiles provinciales, Valores y Sociedad, FAES, Villacisneros, Civismo, Denaes y otras, se hayan sumado dos plataformas, una en torno a Nicolás Redondo Terreros y Francisco Sosa Wagner, La España que Reúne, y hace muy pocos días otra impulsada por María san Gil, Rosa Díez y Fernando Savater, Unión 78. Antes ya hubo muchos intentos, como Libres e Iguales, que se diluyeron en las maquinarias del olvido.

Pero, por vez primera, una de ellas, Unión 78, anuncia que propondrá movilizaciones de la sociedad civil en defensa de la nación española, la Transición y su Constitución frente al encanallamiento y crispación de la vida política nacional. Bienvenida sea la aportación y hagamos lo posible para coordinarnos todos en esta defensa democrática nacional sin más exclusiones que las de los que se excluyan.

La otra cruz clavada en el monte del olvido oficial, esta vez andaluz, es la de Antonio Burgos, uno de los grandes periodistas y escritores españoles, que tiene el don de ser verdaderamente popular como lo fue su admirado Rafael de León, al que, cómo no, destacó en alguna Rapsodia española. Cuando el pueblo te canta es que estás en sus venas. Por fin, la nueva Junta lo ha considerado merecedor de una medalla de honor, pero el autor de Andalucía, Tercer Mundo, libro clave en la emergencia civil andaluza que dio paso a las movilizaciones del 4 de diciembre de 1977, y otros muchos libros, versos, pregones, habaneras y recuadros, nunca fue considerado por un PSOE sectario digno de la distinción. Sí, su andalucismo no fue partidista ni antiespañol. Su discurso del pasado 28-F al recibir la medalla de Hijo Predilecto de Andalucía lo deja bien claro.

Cierto es que trata de no dejar títere sin cabeza, animado siempre por una libertad de criterio y expresión por las que peleó incluso contra ETA, que lo amenazó, mientras los que ahora se dicen tan valientes no movieron ni un dedo por ellas, o lo mueven contra ellas. Si ha fustigado sin piedad a presidentes socialistas como Zapatero, también dijo de un ministro de Aznar que tenía menos vergüenza que un gato en una matanza. Con Manuel Barrios, otro grande de la libertad de prensa, ha escrito páginas brillantes contra el poder del socialismo andaluz instalado desde 1982, sin perdonar los excesos de las derechas, sabiendo ambos que su entereza les llevaba directos y clavados en cruces al monte del olvido.

Desde El contador de sombras o El contrabandista de pájaros ha escrito mucho, pero dense una vuelta por su gatería, Gatos sin fronteras, donde él, un gato del periodismo y la literatura, se erige como un monumento a la independencia y ha tenido más vidas, y uñas, que el régimen que lo clavó en el monte del olvido. Pues ya hay dos cruces menos. Ole.

Sánchez y Celáa apuestan por una ley educativa sectaria que anticipa más fracaso
ESdiario 2 Marzo 2020

El Gobierno ignora las urgencias del sistema educativo y opta por convertirlo en otro campo de batalla ideológica, mientras la educación en España sigue en el furgón de cola.

El Consejo de Ministros aprobará este martes la enésima Ley Educativa de la democracia, todas ellas con el sello del PSOE menos una, de duración efímera, aprobada por el PP. Que el balance global haya sido lamentable en términos de fracaso escolar, como recogen todos los estudios comparativos con Europa, no le ha hecho reflexionar nunca a los socialistas ni buscar el Pacto de Estado imprescindible en este ámbito.

Al contrario, a cada dosis de realidad le han acompañado un endurecimiento del sectarismo educativo, al parecer la única manera que se le ocurre al PSOE de camuflar sus estrepitosos errores. Y no será una excepción la nueva ley firmada por la ministra Isabel Celáa.

Al contrario, progresará en la gestión de la educación como una materia ideológica y no como una herramienta instructiva básica para el futuro de un país. La persecución de la escuela concertada, la exclusión del castellano en las Comunidades donde su lengua regional se enfrenta absurdamente a la de todos, la estigmatización de la Religión y la politización de la enseñanza con asignaturas partidistas marcan la propuesta de la ministra.

Sánchez apuesta por una ley sectaria y que divida, en lugar de por un Pacto de Estado imprescindible con la Educación de todos

Se rechaza, una vez más, buscar un acuerdo general que de verdad profundice en la resolución de los múltiples problemas que tiene la Educación en España: desde la fragmentación autonómica del sistema hasta la mala selección del profesorado, pasando por un programa lectivo equivocado, insuficiente y analógico que se parece poco a los alumnos y a las necesidades de la sociedad.

El pin parental de Celáa: llevó a sus hijas a un colegio católico y elitista

Es evidente que a Pedro Sánchez le motiva mucho más convertir la educación en un campo de batalla donde escenificar su vetusta idea de las dos Españas que en una autovía de conocimientos y aptitudes que construyan un futuro individual y colectivo mejor.

Elegir a la concertada para ello es, amén de injusto, totalmente absurdo: ese modelo de escuela no resta ni un euro al erario público. Asume a un menor coste para las arcas la instrucción de niños que, de otra manera, tendrían que integrarse en los colegios públicos al coste que cada plaza tiene en ellos. Que es el doble, por cierto. Una pena perder de nuevo la ocasión de alcanzar acuerdos en una materia que debería estar al margen de las trincheras habituales.

Los Trenes que cambiaron España
Gabriel Moris Libertad Digital 2 Marzo 2020

Juro que nada me gustaría más que dejar de escribir sobre este asunto. La promesa a mi hijo –vilmente asesinado–, mis deseos de justicia y mi amor a España me impulsan a teclear de vez en cuando, pidiendo algo tan elemental como la verdad y la justicia debidas, pero parece imposible lograrlo. Los que tienen la exclusiva de la investigación, el enjuiciamiento, la condena y la prevención de otra masacre similar deben de poseer razones sobradas para haber impuesto su verdad –la mentira–, el silencio y el olvido. Me gustaría conocer dichas razones.

Para mí, como para cualquier humano, un tren es un medio de transporte. Lo peculiar de nuestra moderna red ferroviaria es que los trenes de Cercanías de Madrid se utilizaran para truncar las vidas de tantas de personas. Todas eran gente normal que iba a cumplir con sus deberes cívicos. Ciento noventa y dos perdieron la vida. Los que la conservamos tenemos el deber de ser su voz. En la España del siglo XXI, el día once de marzo de 2004, unos trenes fueron el lugar elegido para matar inocentes y para ocultar el escenario de los crímenes.

Alguien puede pensar que he perdido el juicio, pero a mí no se me ocurre pensar así de los que cometieron los crímenes. Tampoco lo pienso de la cadena de profesionales que han conseguido que, 16 años después, se siga sin conocer a los autores y que éste siga siendo el gran enigma de la democracia española.

Los cuatro trenes en que viajaban las víctimas fueron achatarrados y apartados del alcance de cualquier posibilidad de verificación por parte de expertos. Se desconocen los responsables de ordenar la destrucción. Ni la instrucción, ni el juicio ni la sentencia cayeron en la cuenta de investigar en profundidad lo ocurrido con el escenario de los crímenes. Creo que nunca es tarde… Material no creo que falte, al menos para que salgan a la luz los autores de ese ataque a la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ni Jamal Zougam ni ninguno de los hipotéticos autores pueden ser responsables de esa tropelía. La responsabilidad recae plenamente en los representantes de nuestro Estado de Derecho. Ni en el accidente del metro de Valencia, cuyo juicio está en curso de reapertura, ni en el del tren Alvia de Santiago se incumplió la legislación en la conservación de los vagones afectados. Claro, un accidente no es un acto planificado como el atentado del 11-M.

No sólo es muy grave lo que antecede; la apuesta por tapar y olvidar los crímenes del 11-M ha permitido torcer el rumbo de España. Vamos a enumerar algunos de los cambios registrados en estos dieciséis años; algunos pueden ser irreversibles.

Para mí, el más grave es la división del pueblo español en buenos y malos. En mi opinión, esos fantasmas habían desaparecido, y así lo recogió la Constitución del 78. El hombre lleva consigo desde su origen la semilla de la bondad y la maldad, y desde nuestra libertad cultivamos una u otra, o ambas. Ningún grupo u organización puede arrogarse la exclusiva de la bondad, la maldad solemos verla siempre en el otro, nunca en nosotros.

El abandono del Estado de Derecho de sus deberes para investigar, juzgar y condenar el 11-M, así como el no establecimiento de un plan de medidas preventivas, es una realidad, como mínimo, incalificable. Esto demuestra su total desprecio a las víctimas y al pueblo español. Este comportamiento seguro que no será muy bien apreciado ni por nuestros socios comunitarios ni por los países más serios y fiables de la comunidad internacional. En España, en cambio, ni los buenos ni los malos hacen juicios sobre el mismo. Tampoco mueven un dedo para obligarles a salir de este calculado o interesado mutismo.

El mencionado olvido de su primer deber, la seguridad de sus ciudadanos, ha ido acompañado de una relación más que amistosa con la banda terrorista ETA y sus fieles apoyos; ello desde el 14-03-2004. Recordemos el atentado de la T-4 y siguientes. Herri Batasuna fue blanqueada en Estrasburgo y sufrimos al menos tres atentados mortales contra la Guardia Civil y un cobrador de autopista. El bar Faisán, la excarcelación y homenajes a etarras completan un panorama que roza lo diabólico o la esquizofrenia.

La España de las Autonomías asimétricas y la nueva generación de estatutos de autonomía han propiciado la balcanización de la nación más antigua de Europa. El objetivo parece ser transformar la milenaria Hispania en diecisiete miniestados más o menos dispersos en una Europa franco-alemana. El Plan Ibarreche, la proclamación de la República catalana y la nueva Babel creo que son evidencias que ni el Estado ni el pueblo que lo sostiene pueden asumir como muestra de modernidad o de progresía. La pérdida total de valores no puede ser nunca símbolo de modernidad ni de progreso.

La corrupción generalizada, los clientelismos autonómicos o estatales, la fundada quiebra de credibilidad de la justicia, junto con la falta de medios de comunicación veraces e independientes, la pasividad y desunión de las víctimas y el pueblo español conforman un panorama poco halagüeño para nuestra convivencia presente y futura.

La desaparición de los trenes del 11-M fue, sin duda, un factor importante de los males que nos afligen a los españoles.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Lo que el PP se juega en Galicia
Editorial El Mundo 2 Marzo 2020

El acto de unidad que escenificó ayer en Orense el Partido Popular es prueba más que evidente de que el centro derecha sabe lo que se juega en las próximas elecciones gallegas del 5 de abril. Feijóo, Casado y Rajoy participaron juntos como oradores por primera vez en un mitin multitudinario -organizado para conmemorar los 11 años de la primera mayoría absoluta de Feijóo en Galicia- y los tres coincidieron en la necesidad de concentrar las fuerzas en torno a las siglas que desde hace casi 30 años dominan allí la política autonómica. Y también, en reforzar la idea de que las propuestas liberales en la comunidades donde gobierna el centro derecha son la única alternativa al sanchismo, un Gobierno con intenciones de refundar un nuevo orden constitucional mediante la sumisión a un independentismo que se mantiene firme en su propuesta unilateral y rupturista, como recordó el sábado Puigdemont en Perpiñán.

Aunque las encuestas apuntan a que el PP revalidará de nuevo su mayoría absoluta -actualmente tiene 41 escaños de los 39 necesarios para gobernar en solitario-, es imposible espantar del todo el espectro de aquellas elecciones que Fraga perdió en 2005 por un puñado de votos y que propició un gobierno del PSOE con los nacionalistas radicales del BNG. Es cierto que a un Fraga ya cansado después de 16 años en el poder se sumó el desgaste del PP por el accidente del Prestige y del atentado terrorista del 11-M. Pero también, que es la primera vez que Feijóo concurre a unas elecciones en las que Vox por la derecha y Cs por el centro pueden hacerle perder algunos escaños de su ajustada mayoría. En ese sentido hay que interpretar las palabras de Rajoy cuando afirmó que "el centro derecha puede y debe gobernar solo, como hasta hoy" y que "no es bueno ni aquí ni en ningún lugar que los extremistas, sean quienes sean, estén en los gobiernos o condicionándolos". Por el centro, aunque el partido naranja ha decidido presentar listas en solitario (a diferencia de lo que lo hará en el País Vasco), su presencia en la política gallega es residual.

Por eso, es necesario que no sólo el PP tome conciencia de lo que está en juego en Galicia. Vox y Cs han de actuar también con responsabilidad. Si el centro derecha perdiese la Xunta, la comunidad podría caer en una deriva confederal similar a la que llevan País Vasco y Cataluña, donde un Gobierno rehén de los independentistas y de los proetarras de EH-Bildu está dispuesto a ir más allá de lo que fija la Constitución. Si ya fue difícil reconducir las políticas que llevaron a cabo PSOE y BNG en el periodo 2005-2009, en este caso los socialistas y los nacionalistas gallegos contarían con el apoyo de Podemos y sus mareas.

Acierta, por tanto, Casado en su política de acercamiento y colaboración con Ciudadanos. No es la hegemonía en el centro derecha lo que está en juego, sino evitar el contagio autonómico del sanchismo.

Lo que el español se juega en Galicia
Nota del Editor 2 Marzo 2020

Tanto el votante español como el español hablante, en Galicia han podido ver que en el PP nada ha cambiado y su desaparición es una obligación ética. Hay que votar a Vox y botar al PP que pretende que parezca que algo cambia para que todo siga empeorando.

La anomalía vasca: el PNV siempre gana
 larazon 2 Marzo 2020

Las elecciones vascas tienen una particularidad: gane quien gane, siempre gobierna el PNV. El partido del sistema, el partido de la foralidad, el partido cuyos resortes de poder llegan a todos los rincones del territorio, el partido que es capaz de que pase desapercibido un desastre como el del vertedero de Zaldívar. Hay excepciones, claro, como cuando gobernó el Partido Socialista de Euskadi gracias a los votos del PP entre 2009 y 2012. Fue un periodo excepcional, como tantos en el País Vasco, que el socialismo no supo agradecer nunca. En 1986, pese a la victoria del PSE, lista que encabezaba el desaparecido Txiqui Benegas, fue el PNV, con los apoyos del resto de nacionalistas, el que llevó a Ardanza a Ajuria Enea.

Puede verse que el nacionalismo oficial tiene la capacidad de conseguir votos a uno y otro lado del espectro político, que en el caso vasco no se expresa entre derecha e izquierda, sino en un eterno conflicto territorial, que, en el fondo, es la única gasolina que consigue accionar tan implacable maquinaria como la que mueve el PNV. Previo a la moción de censura que acabó con Mariano Rajoy, consiguió un acuerdo que se traducía en una inversión de 540 millones de euros en el País Vasco, lo que aseguraba la legislatura. Meses después, traicionó lo acordado, pero obligó a Pedro Sánchez a cumplir con el Gobierno popular que acababa de dejar La Moncloa. La estabilidad política, como es fácilmente comprensible, no era su preocupación, sino, muy al contrario, el terreno idóneo para colmar la «agenda vasca». Basta leer lo acordado con el gobierno PSOE-Podemos para entenderlo, incluida la marcha de la Guardia Civil de Navarra, territorio que considera propio y que el PSE acepta. El lendakari Íñigo Urkullu decidió adelantar las elecciones autonómicas al 5 de abril para no verse afectado por el rebufo distorsionador del «proceso» catalán. La solidaridad entre nacionalidades oprimidas están muy –incluso lo de la pintoresca Galeus-ca en fin de semana–, pero el PNV quiere que sus asuntos se lleven de manera discreta y, sobre todo, que los privilegios forales no trasciendan y lleguen hasta Bruselas. Sin embargo, ha puesto encima de la mesa un nuevo estatuto de autonomía que, hasta el momento, no sabemos qué quiere decir, al margen de conseguir que se le transfiera la gestión de las pensiones. Es previsible que el PNV vuelva ganar las elecciones y que nada cambie en el gobierno de Vitoria, gracias a que el PSE volverá a darle sus votos. Según una encuesta de NC Report, los nacionalistas volverían a ganar los comicios, aunque con un leve retroceso en votos (-0,5%), pero que con el apoyo del PSE, que reforzaría su posición (con un crecimiento del 1,7%), se aseguraría la mayoría absoluta. Por otra parte, la hegemonía nacionalista no peligra, dado que EH Bildu fortalece su posición y siempre iría al socorro de PNV como es normal en toda la izquierda. Hay que partir del hecho de que el socialismo ha roto un tabú hasta ahora infranqueable: en Navarra gobierna gracias al apoyo de los abertzales y en Madrid su abstención es clave para la continuidad de la legislatura.

Desde esta perspectiva, la coalición formada por PP y Cs es útil y, según el mismo sondeo, permite estabilizar un nivel de voto (11,7%) no muy alejado del PSE (13,7%). Pero hay que borrar del horizonte la posibilidad de que el constitucionalismo –que ahora sumaría el 26,7%– puede arrebatar al nacionalismo su posición: aquello costó muertos que permitieron que el PNV avanzara sin grandes obstáculos. Ahora bien, es necesario que una parte de la sociedad vasca que no está representada por el ideario sabiniano y abertzale encuentre su lugar y evite la asfixia que se está viviendo en Cataluña. La catástrofe del vertedero del Zaldívar es un buen ejemplo de cómo la maquinaria del PNV ha sabido ocultar un suceso que de haber tenido lugar en otra comunidad –no digamos de estar gobernada por el PP– tendría otra dimensión. Esa es la gran anomalía vasca.

El Gobierno aprobará una ley educativa contra la concertada y el castellano
El nuevo texto al que, previsiblemente, dará luz verde el Consejo de Ministros no se someterá al dictamen del Consejo de Estado y devaluará la asignatura de Religión
Josefina G. Stegmann ABC 2 Marzo 2020

La ministra de Educación, Isabel Celaá, lo anunció una y otra vez. Dijo que sería la primera ley de este Gobierno en aprobarse y se cumplió. Mañana llega, previsiblemente, al Consejo de Ministros la Lomloe, más conocida como «Ley Celaá». Cuando se apruebe, derogará la Lomce, la ley del Partido Popular también conocida como «Ley Wert». Con este cambio legal el Gobierno quiere volver al esquema de la LOE, aprobada por los socialistas en 2006.

El texto, según ha dicho la ministra, es el mismo que se aprobó en Consejo de Ministros el pasado 15 de febrero, el mismo día que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, convocaba elecciones, por lo que quedó en papel mojado. Se disolvieron las Cortes y la tramitación parlamentaria del proyecto de ley educativa quedó suspendida. Ahora, las aportaciones que podría llegar a hacer su socio de Gobierno, Unidas Podemos, serán integradas posteriormente, solo durante la tramitación parlamentaria.

El hecho de que el texto no haya sufrido modificaciones es la excusa que la ministra usó para justificar que no pasara nuevamente por el Consejo Escolar del Estado. Entonces, la Lomloe fue aprobada pero con mínimo consenso: el pleno del máximo órgano consultivo del Estado en educación debatió entonces un total de 551 enmiendas al texto de Celaá de las que salieron adelante 120.

El texto no pasó entonces ni lo hará ahora por el Consejo de Estado, el «supremo órgano consultivo del Gobierno», definido así en la Constitución, con el argumento de que lo que diga el Consejo de Estado «no es preceptivo».

Se vuelven a repetir las prisas inexplicables que tenía entonces el Gobierno por sacar adelante la nueva ley, pese a contar con el rechazo de gran parte de la comunidad educativa por atacar a la concertada, cercar la Religión y dar alas a la Generalitat para decidir sobre el castellano en Cataluña.

El texto que finalmente llegó a Consejo de Ministros en febrero «bajó el tono» respecto a todas estas cuestiones aunque sin renunciar a ellas. Si no hay cambios, estas son las principales novedades que traerá la nueva ley educativa a las aulas:

Se devalúa la asignatura de Religión
En primer lugar, la deja fuera del listado de asignaturas de Primaria, ESO y Bachillerato (la Lomce la incluía como específica en los dos primeros niveles y a escoger en el tercero). Por otro lado, suprime el artículo que permitía que la asignatura computara en la nota media del alumno. Además, se elimina el apartado que dejaba la determinación sobre el currículo y los libros de texto a las autoridades religiosas. Pero, a través de Podemos, puede que la Religión pierda aún más peso. ¿Por qué? El nuevo gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, de acuerdo con su documento «Coalición progresista. Un nuevo acuerdo para España», establece que, como lo ha sido con la LOE y la LOMCE, la asignatura será de oferta obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos. Este estatus se mantiene pero perderá, por primera vez, su alternativa. ¿Esto qué significa? Que aquel alumno que decida no estudiar Religión no tendrá que elegir otra en su lugar, (asignatura espejo) por lo que quien no la curse podrá irse al recreo o a casa.

Ataque a la concertada: adiós a la demanda social
Como se ha venido anunciando desde hace tiempo, elimina del artículo 109.2 de la Lomce la alusión a la «demanda social», es decir, que las plazas en los centros públicos y concertados variarán en función de lo que pidan los padres. Celaá argumentó en su día que ese criterio es un «eufemismo para propiciar que la escuela pública pueda ser considerada subsidiaria de la concertada».

Otro apartado controvertido se refiere a la constitución del consejo escolar de los centros concertados. En él se menciona a un «representante del Ayuntamiento». Escuelas Católicas señaló que, basándose en la nueva redacción del artículo 109.3, que solo alude a garantizar plazas públicas, «el proyecto contraviene los derechos y libertades de padres y titulares, obviando el carácter complementario de la enseñanza concertada en la prestación del servicio público y social de la educación, que reconoció la propia LOE en 2006».

El castellano, en manos de la Generalitat
El redactado es ambiguo en cuanto a la competencia plena de la Generalitat a la hora de fijar el papel del castellano en la enseñanza , aunque sostiene que el gobierno autonómico debe ser el que controle que se aplican las medidas pertinentes para «garantizar el dominio» de esta lengua en las aulas catalanas. El documento deja claro que corresponde a las «administraciones educativas (en este caso la Generalitat) aplicar los instrumentos de verificación, análisis y control propios del sistema educativo y promover la realización de análisis por parte de los centros, de modo que se garantice» que los alumnos de esta comunidad alcanzan la competencia «en el grado requerido» en lengua castellana «impulsando la adopción de las medidas necesarias para compensar las carencias que puedan existir en cualquiera de las lenguas», informa Esther Armora.

Bachillerato con una asignatura suspensa
El texto también permite la obtención del título de Bachillerato con una asignatura suspensa o la posiblidad de realizarse esta etapa en tres cursos en lugar de los dos como se ha hecho hasta ahora. Esto significa que los alumnos pueden pasar de 1º a 2º con más de dos asignaturas suspensas en lugar de repetir. En 2º se cursarían las suspensas más las de este curso. En un hipotético 3º curso se matricularían de las pendientes el curso anterior.

Admisión de alumnos
La nueva redacción del Artículo 87 de la LOE, que permitirá a las Administraciones educativas establecer proporciones equilibradas de alumnos según su tipología (discapacidad, inmigración, situación socioeconómica desfavorable, minorías, etc), puede suponer en la práctica un cheque en blanco para que las comunidades modifiquen su normativa sobre admisión de alumnos, restringiendo los derechos de los padres a elegir tipo de centro y la puesta en práctica de procesos centralizados unilaterales en manos de las Consejerías. De hecho, esto ya está sucediendo en Cataluña con los nuevos proyectos de Decretos sobre programación y admisión de alumnos y sobre régimen de conciertos, en los que se plantean medidas intervencionistas inéditas hasta ahora, bajo la premisa de conseguir repartir los alumnos considerados problemáticos en igual proporción, entre todos los centros sostenidos con fondos públicos. Pero sin tener en cuenta las diferencias de recursos humanos entre la enseñanza a pública y la concertada (menores en esta última), ni la imposibilidad de conocer de forma precisa qué alumnos entran en la calificación de «situación económica desfavorable».

¿Vuelve Educación para la Ciudadanía?
Mientras que con la Lomce existía la opción de cursar la asignatura Valores Culturales y Éticos, tanto en el primer ciclo (1, 2 y 3) como en el segundo (4), la Lomloe solo da una opción (Educación en Valores cívicos y éticos) que los alumnos cursarían en 5 o 6 de primaria o en alguno de los 4 cursos de ESO de forma obligatoria.

Esta asignatura es para muchos similar a Educación para la Ciudadanía, instaurada en la LOE que generó rechazo por su configuración como obligatoria y el pronunciamiento jurisprudencial sobre la objeción de conciencia escolar. Ahora, en medio de la polémica por el pin parental, las organizaciones de padres pondrán el foco en el contenido de esta nueva materia.


Recortes de Prensa   Página Inicial