AGLI Recortes de Prensa   Martes 3  Marzo  2020

Del “conflicto lingüístico” al “conflicto político”
Carmen Leal cronicaglobal 3 Marzo 2020

La RAE define conflicto como combate, lucha, pelea. Pero, se utiliza más en sentido figurado. Y entonces hay que ponerle un añadido, que puede ir desde un adjetivo duro: conflicto armado, hasta perífrasis más edulcoradas como conflicto de intereses, apuro o situación de difícil salida. También se emplea para otras situaciones menos bélicas. Por ejemplo, los enfrentamientos entre obreros y patronos en el orden laboral.

En el año 1978, en el Congreso de Cultura Catalana, los sociolingüistas Vallverdú, Aracil y Ninyoles definieron el Conflicto Lingüístico, como la confrontación de “dos lenguas perfectamente diferenciadas que comparten un mismo territorio en el que una es políticamente dominante y la otra políticamente dominada”. Estábamos ante la andadura de una nueva situación política en España. La Constitución de 1978 inauguraba una plena democracia en la que las lenguas regionales, o minoritarias, habían de ser tan oficiales en sus territorios como “el castellano” (hoy español) lo es en todo el territorio nacional: Articulo 3 de la Constitución de 1978.

Se promulgaron leyes de “normalización lingüística” en los territorios españoles donde habían surgido otras lenguas, que ya la II República consideró aptas para la vida Administrativa y la Enseñanza, en convivencia con el castellano. Desde la Promulgación de la Constitución de 1978, y aun antes en Cataluña, la lengua catalana había entrado a formar parte de la instrucción escolar por ser lengua materna de muchísimos catalanes. Las primeras escuelas con el catalán como lengua vehicular junto con el castellano son de 1968. Eran pocas y dependían de los Municipios. En la Universidad, en la Facultad de Letras, sección de Filología Románica se impartía como asignatura “Lengua catalana”, con la misma relevancia que las otras lenguas neolatinas o procedentes del latín vulgar.

Hoy en día, la definición de conflicto lingüístico del año 1978 sigue teniendo la misma vigencia, solo que ahora la lengua cuyo uso hay que reivindicar en las distintas Administraciones es el castellano (o español), por ser la lengua materna de muchísimos catalanes. La presencia del español o castellano está documentada en Cataluña, al igual que el catalán, desde la Edad Media, en las Crónicas Medievales del Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona). Es preciso reclamar la normalidad de su empleo porque, bajo el paraguas de una supuesta “normalización”, se ha tratado de desprestigiarlo, llegando al insulto. En Cataluña, en ciertas zonas y por parte de ciertas personas, hablar español es sinónimo de “fascista”. Y eso en plena democracia.

Y ahí tenemos ya el conflicto devenido político” porque, si hubo un “conflicto lingüístico” durante los 40 años de Dictadura (que en Cataluña se vivió con mayor intensidad), hoy ese mismo conflicto ha derivado en “político”. No se trata de la fricción entre dos lenguas por razón de su uso, sino de un problema de derechos lingüísticos. La misma norma constitucional (mencionada con anterioridad) que ampara el derecho de las familias catalanohablantes a elegir para sus hijos la educación en su lengua materna, es de aplicación, simétricamente, a las familias catalanas cuya lengua habitual es el castellano o español.

En Cataluña la comunidad de habla catalana tiene sus derechos lingüísticos reconocidos, aceptados y ejercidos ampliamente por esa comunidad, mientras que la comunidad de habla española no tiene esos mismos derechos, pese a las quejas, reclamaciones y las numerosas sentencias judiciales favorables. Que eso ocurra no en una dictadura, sino en una democracia plena, que los legítimos derechos de más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña sean desoídos y ninguneados, sistemática y concienzudamente, con argumentos falaces, es algo que debería hacer enrojecer de vergüenza a cualquier ciudadano normal. Y, sin embargo, los poderes públicos (PP y PSOE) miran para otro lado.

Y el quid está en el número, el número de niños y adolescentes de lengua materna española supera en mucho al de aquellos de lengua materna catalana. Dado que la lengua catalana es el único hecho verdaderamente diferencial de esta Comunidad, los políticos secesionistas, que llevan décadas en el poder en Cataluña, han construido la hipótesis de que la lengua es el factor determinante que ha de facilitar la independencia de Cataluña. Por ello, han planeado un proceso de sustitución lingüística, bajo el pretexto de recuperar la “normalidad” en el uso del catalán, sometiendo los niños de habla española a la inmersión lingüística, acompañada del adecuado adoctrinamiento.

El objetivo cada vez más explícito es la homogeneización forzada de toda la población: “una lengua, un pueblo, una nación”. No importa que a esos niños de habla española les ocasionen un retraso evidente en su instrucción (véase el estudio de CCC sobre los resultados PISA). Ni que niños y adolescentes - ¡¡todos, de una y otra lengua¡¡ - no lleguen en su instrucción obligatoria a dominar un español culto como sería de desear. Todo es válido para mantener el espejismo de una Cataluña independiente.

Es un escándalo que los niños y adolescentes de familias adineradas --¿de ocho apellidos catalanes?-- no pisen una escuela pública. Se escolarizan en escuelas elitistas, donde aprenden varias lenguas (sin inmersión “a la catalana forma”) y adquieren una formación sólida. Ustedes dirán: “¡Claro! Pero eso es algo común en todas partes”. Y es cierto. La peculiaridad catalana consiste en que en el paquete de los ricos se cuentan aquellos que, por privilegio de clase o por elección, copan las instituciones y la política. Y esos son los que obligan a los niños sin recursos a someterse a la inmersión obligatoria, mientras sus propios hijos escapan de ella en las escuelas privadas de élite.

Por favor, españoles de a pie y responsables políticos, no permitan que esta lacerante injusticia se perpetúe más. No están en juego solo los derechos de los castellanohablantes en Cataluña, sino la supervivencia de la Nación, la supervivencia de España.

Suspenso en Educación
Antonio Gallego cronicaglobal 3 Marzo 2020

No hay que ser un resplandeciente intelectual para afirmar que un país no tiene futuro económico sin una buena base educativa. La educación y la formación son las paredes maestras para un desarrollo social, económico y ambiental con garantías de sostenibilidad actual y futura. Hay que seguir garantizando el acceso a la educación a todos los niveles, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos, con especial atención a los sectores sociales más desfavorecidos, como los niños en las comunidades más vulnerables. Sólo a través de una enseñanza de calidad prepararemos a los más jóvenes para que tengan oportunidades reales de poder construirse un esperanzador futuro vital. Toca incidir en el desarrollo de políticas de empleo que aúnen el mundo laboral con la educación y la formación.

Lamento decir que no lo estamos haciendo muy bien en materia educativa. España lidera la tasa de abandono escolar temprano en la Unión Europa, también encabeza el ranking de paro juvenil europeo mientras nuestras empresas buscan con muchos apuros a personal capacitado, 50.000 alumnos españoles (20.000 de ellos catalanes) estudian este año en barracones, somos el sexto país que menos dinero invierte en educación según la Comisión Europea, desde los años setenta han entrado en vigor en España un total de 7 leyes educativas, en media España no se respeta lo que dice la ONU cada año el Día Internacional de la Lengua Materna y, según el informe PISA 2018, nuestros alumnos están por debajo de la media de OCDE en ciencias y matemáticas.

Desde mi humilde punto de vista, para que la educación sea de calidad deben cumplirse una serie de condiciones: tendría que desvincularse de los vaivenes políticos, ajustar más la formación a las necesidades de nuestras empresas, incluir la traslación de valores como el esfuerzo, la meritocracia y una exigencia razonable a los alumnos, debe estar adecuadamente financiada por los poderes públicos, mejorar la formación, la motivación y la selección del profesorado, aumentar el número de becas, tomarnos de una vez en serio la Formación Profesional y los Ciclos Formativos de Grado Medio, no igualar a la baja a todos los alumnos, involucrar más a las familias en la educación de sus hijos, ceder más poder y autonomía a los colegios, respetar la lengua materna de los niños mientras se forman también en lenguas extranjeras, introducir la libre elección de centro escolar, acabar con la endogamia en el cuerpo de profesores universitarios, unificar criterios dentro de los 17 sistemas educativos autonómicos vigentes y tener muy presente que estamos ante una cuarta revolución industrial tecnológica global que hay que aprovechar.

La competitividad económica, la cohesión social y la prosperidad como nación dependen de resolver algunos de estos retos. Algunos cuestan mucho dinero, otros solamente necesitan un ejercicio de constructiva autocrítica, un cambio de chip y menos politiqueo facilón que lastra las oportunidades de los más frágiles de nuestra sociedad. Ojalá algún día, izquierda y derecha política tengan la madurez de sentarse en una mesa a cerrar un gran pacto de estado en educación para lograr reparar este suspenso en educación.

Llena tu cabeza de Vox
Jose Alejandro Vara. vozpopuli  3 Marzo 2020

Superado el reclutamiento de votantes del PP, Vox enfila ahora al electorado de la izquierda irritada con Sánchez. Es la 'operación Le Pen'.

Habrá grandes sorpresas en las urnas el 5 de abril, anuncia Santiago Abascal. Como en Andalucía, que le auguraban cero escaños y consiguió doce. Cierto que en las generales noviembre le vaticinaban 70 y colectó 52. Los sondeos yerran en general y con los partidos nuevos, en particular. Con Ciudadanos siempre fue así. Pocos aciertos en las quinielas.

Vox es la única fuerza de la 'nueva política' que mantiene su línea de crecimiento. En cuatro años ha pasado de 50.000 votos a 3,6 millones. Podemos ha perdido la mitad de sus escaños pero se ha agenciado cinco carteras en el Gobierno. Cs bracea a la desesperada para sobrevivir. La prueba de las elecciones gallegas y vascas apenas inquieta al partido de Abascal, que se las toma como metas volantes antes de coronar el Tourmalet. Le sirven para mantener engrasada la maquinaria y movilizado al personal. Ni siquiera han presentado candidato a las respectivas presidencias regionales. Quizás consigan un escaño en Álava. O en Galicia, donde puede producirse un episodio de justicia poética. Que Feijóo se vea obligado a suplicarle a Vox un escaño para poder gobernar. Ese escenario, a Pablo Casado no le vendría nada mal.

Ha estado Abascal estos días por Washington, en una jamboree planetaria de formaciones conservadoras. Donald Trump oficiaba de sumo sacerdote de una feligresía en alza, como Boris Johnson, Bolsonaro, Orban... El presidente estadounidense es el guía espiritual y la inspiración de Vox, que le ha imitado estrategia, campañas, eslóganes, manejo en redes... Sólo le falta a Vox el golpe supremo. La victoria en unas generales, algo impensable hace tan sólo unos meses. En ello están. Pedro Sánchez colabora en el empeño. Actúa con Vox como en su día lo hizo Mariano Rajoy con Podemos. El Gobierno socialista se llena la boca de 'ultraderecha' mientras se alía con comunistas y separatistas. El partido de Abascal aprovecha la vileza y recoge las frutas de la ira.

Para desgracia de Pablo Casado el PP queda fuera de este juego. Los 60.000 fanáticos supremacistas que se congregaron el sábado en Perpiñán en torno al orate Puigdemont se convirtieron en agentes electorales de Vox. El partido de Abascal nació precisamente como reacción a la desidia de Rajoy ante la embestida secesionista. Casado intentó tapar esa vía de agua, recuperar esa bandera. Cayetana Álvarez de Toledo lo intenta, con inteligencia y tesón. Y con no demasiado éxito. El fuego amigo le ha puesto la proa.

Mientras Casado se empecina en dar con el camino de la reunificación de la derecha, con un paso tímido junto a Cs en el País Vasco, Vox tiene expedito el suyo. La pugna por el liderazgo de la derecha es una batalla cruel. "El PP, el único partido con los dos pies en la Constitución", dice Casado. "Tuvisteis 186 votos y no fuisteis capaces de acabar con la izquierda", responde Abascal. Nada quiere saber de coaliciones ni de 'España suma'. Va por libre, a su aire. Vox sólo patina en algunos episodios en Madrid, donde Díaz Ayusoles tiene tomada la medida. Arañar más votos al PP quizás sea un empeño baldío. En ese nicho ya se ha cobrado la mayoría de las piezas en disputa. Apañará algo del sobrante de Cs. "Es público muy ajeno a nuestras filas", confiesan.

Ahora se trata de impulsar algo parecido a una 'operación Le Pen', esto es, atraer a esa izquierda cabreada por los pactos de Sánchez con los golpistas, por su 'postureo progre' en inmigración, feminismo radical, agricultores olvidados, impuestos crecientes, Venezuela doliente... Clase trabajadora, esforzada en mil sacrificios, sin carantoñas ni subvenciones desde el poder, que abomina del marquesado de Galapagar, de los ministros sin funciones, de los cuñados en nómina, de los jetas en auto oficial...Una izquierda aún socialista, molesta e inquieta con un gobierno en avanzado estado de podemización. "Ahí hay tajo, ahí hay gente y empiezan a tener Vox en la cabeza", comentan optimistas.

El partido de Abascal es algo más que el espantajo que se agita en los mítines y se saca a pasear cuando el PP da muestras de recuperación. Es el descomunal recipiente de ese sentimiento de postración y rabia que se percibe ya entre cuantos se sienten despreciados por el Gobierno mientras se mima, se alimenta y se premia a los predicadores el odio y la escisión. Casado no lo tiene fácil, porque su partido no dio la respuesta esperada al desafío de la rebelión. En las próximas elecciones generales se verá quien mantiene el pulso. Sánchez tampoco debería confiarse demasiado, ni seguir bailando alegremente con Junqueras. Es una danza arriesgada y macabra, (un, dos, tres, un dos, tres, el tripartido otra vez) que Puigdemont, enfebrecido en sus sueños balcánicos, puede convertir, de un manotazo, en una danza fúnebre.

¿Todavía creéis, inocentes, que Pablo Iglesias es un demócrata fiable?

“Más vale ejecutar a cien inocentes, a que escape un solo fascista vivo” Dolores Ibárruri “La Pasionaria”
Miguel Massanet diariosigloxxi 3 Marzo 2020

Sólo a quienes no sepan cómo se las gastan los hijos del comunismo, se les puede haber engañado para que pensaran que lo que se proponía Pablo Iglesias y su partido, Unidas Podemos, era trabajar para que en España no hubiera pobres, para que todos tuvieran trabajo, para que no hubiera ricos que “explotaran” a los trabajadores y, en definitiva, para que se consiguiera instalar en España una “justicia social” que, según su particular enfoque de la política, su torticera catalogación del capitalismo y su fe en las teorías de Marx, Lenín, Bakunin, F.Engels o el mismo Josiv Stalín; no era posible que se diera fuera de la “tutela” del Soviet ruso. Según las teorías del comunismo soviético era el Estado, el del Partido Comunista de la Unión Soviética, el que, a través de su Politburo dirigía y controlaba la economía nacional, los medios de producción, la actividad de los ciudadanos rusos, su adoctrinamiento y sus vidas particulares, la seguridad, la enseñanza y se aseguraban de que el laicismo fuera la única religión del Estado, que, en definitiva, sería quien llevaría a la nación soviética a ser invencible y capaz de superar al “viejo capitalismo” de sus oponentes de Occidente. Y así acabó toda aquella bellaquería.

El neo comunismo bolivariano que representan estos señores de Podemos, tutelados desde Venezuela por el dictador Maduro y, pese a que lo vienen negando tercamente, financiados desde países como Irán y Venezuela (por cierto ¿qué habrá de verdad en esto de las maletas presuntamente cargadas de dinero para blanquearlo en España, que traía la señora Rodríguez en su avión) de mano de las cadenas de TV más allegadas a las izquierdas, aquellas que se ocuparon de planificar una efectiva propaganda para estos universitarios que se dieron a conocer en las movilizaciones estudiantiles del 15M y que, desde entonces, se han venido ocupando de esparcir la cizaña comunistoide por toda España. Su objetivo: poder llegar a formar parte del Gobierno con el fin de que, desde aquella posición de poder, tener la oportunidad de ir socavando la democracia, de ir coartando las libertades, destruyendo el Estado liberal e ir introduciendo, paso a paso, el sistema totalitario mediante el control de las instituciones, la implantación de la censura en los medios de información y la limitación de los derechos individuales, bajo el pretexto de que a los ciudadanos no se les podía permitir que fueran los que criticaran las acciones gubernamentales, algo que sería considerado como poco menos que traición al país. ¡Una muestra de lo que entienden por democracia!

Sin embargo, como es práctica habitual del sistema comunista, han estado agazapados, se han mostrado colaboradores, se han ofrecido sin contraprestaciones, han sufrido grandes humillaciones, han barrido el suelo a los pies del señor Pedro Sánchez, han sido sumisos y se han mostrado colaboradores con el socialismo, incluso en aquellas etapas en las que, el cambiante Sánchez, se mostró muy duro con ellos, despreciándolos públicamente. Pero han sido tenaces, han aguantado y, cuando ya parecía que su ciclo en la política de España había finalizado ¡dan la gran sorpresa, y resurgen como Ave Fénix de sus propias cenizas! En un momento de decaimiento de la estrella de los socialistas, que en la última votación perdieron más de 700.000 votos y los de Podemos siete escaños, un desesperado Sánchez que veía peligrar su investidura, se echó en los brazos de Iglesias, protagonizando una de las escenas más rocambolesca, inesperada, contradictorias y demostrativa que, para P.Sánchez, no había palabra, promesa, juramento o declaración que no pudiera ser cambiada a los pocos momentos de haberlas hecho.; “estas son mis propuestas si no le gustan tengo otras”

Pero hemos entrado en otra fase de la gobernanza de España. Pablo Iglesias se ha hecho con una vicepresidencia para él y otras tres para sus colegas de Podemos. Si Sánchez pensaba que le iba a salir gratis la presencia de Podemos en su gobierno, mucho nos tememos que estaba equivocado y que, si no hay algo importante que lo impida, nos tememos que Pablo Iglesias le va a dar más de un disgusto, un dolor de cabeza y hasta una mala noche de insomnio a su Presidente. Ha estado en un segundo plano hasta que ha creído que llegaba el momento de poner sus cartas sobre la mesa y ¡vaya si las ha puesto! Si en Ferraz habían pensado que habían conseguido “centrar“al señor Iglesias, van a tener que cambiar de opinión si es que nos queremos fiar de los últimos comentarios de Iglesias. Alguien ha escrito sobre esta pareja de comunistas y feministas, formada por Inés Montero y P.Iglesias, lo siguiente: “Lo más terrible de todo es que Pablo Iglesias y señora han convertido un movimiento revolucionario en salario, privilegios y poder para ellos dos, le han tomado el pelo a todos los impecunes (que no tienen dinero) que protestan por la miseria creada por la crisis del 2007 y, en nombre de la democracia han creado un partido dictatorial, de corte soviético, comandado por un hombre y su novia… ¡y nadie dice nada…”.Ciertamente, nadie dice nada, todos los seguidores de Podemos están encantados de la vida y. ni siquiera, el hecho absurdo y que constituye la máxima contradicción en un comunista verdadero, incluso les han perdonado que se compraran un casoplón en la sierra madrileña, que les ha costado un ojo de la cara y, para más INRI, está situado en una urbanización donde tienen que convivir con la flor y nata del capitalismo español. Es decir, todo ello “pro domo suo” y poco o nada para quienes han puesto sus esperanzas en ellos para intentar conseguir la igualdad de todos los españoles, una de estas utopías que nunca se ha conseguido alcanzar desde que el mundo es mundo.

Pues bien, señores, este señor, ahora vicepresidente de nuestro Gobierno, no ha tenido inconveniente en exponer su punto de vista, muy curioso por cierto, sobre determinadas cuestiones de la actualidad española, en su intervención en la Tercera Asamblea Ciudadana de la formación. En esta ocasión ha hablado de los periodistas (naturalmente, de aquellos informadores que no se han dejado comprar por este nuevo gobierno social-comunista) y no, precisamente para alabarlos, sino para todo lo contrario. Se ha quejado de los periodistas que han estado en contra de que él y su partido entrasen a formar parte del Gobierno; sin que la libertad de información que ofrece la Constitución sirviera para evitar que calificase a dichos individuos de la prensa como “miembros de las cloacas”, “morralla” y “basura proveniente del franquismo”. No ha tenido inconveniente en expresar lo que serían sus deseos, de la siguiente forma: “los dirigentes políticos, policiales y periodistas vinculados a las `cloacas` del Estado acabarán en prisión”.

Llegados a este punto y volviendo la vista a aquellos años de la II República, creemos que pocos ( hablo de los que conocemos de más cerca la historia de aquellos aciagos días, no de estos comunistas que intentan engañarnos con lo la Memoria Histórica y sus historias inventadas) españoles con un mínimo de perspectiva histórica y de conocimientos sobre lo que sucedió a partir de febrero de 1936 y de los años precedentes, desde la constitución de dicha república en Abril de 1931; pueden dejar de pensar en las similitudes de lenguaje entra la propia Dolores Ibárruri o personajes tan siniestros como el señor Largo Caballero y su colección de frases que no tenían desperdicio, por ejemplo la siguiente: “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad (Verano de 1934)” o esta otra perla: “... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. Como se ve la fe en el sistema democrático del líder socialista era, prácticamente nula, pero, al menos lo decía claramente. El señor Iglesias juega al equívoco, pretendiendo que sus palabras y demostraciones del más puro totalitarismo, estén amparadas por algún tipo de doctrina democrática por muy imposible que fuera y por mucho que nos esforcemos, es imposible de encontrar democracia en cualquiera de las palabras de un dirigente de gobierno como el nuestro, en cualquier otro dirigente democrático de las naciones que nos rodean y, sí encontrarían acomodo, si hubieran salido de la misma boca del camarada Stalin.

Ya no hay error posible, ni engaño admisible ni, mucho menos es factible admitir que, un sujeto como este, siga al frente de un ministerio o de la vicepresidencia del gobierno español. El mismo se ha puesto fuera de cualquier pensamiento mínimamente democrático cuando se ha permitido una frase como la siguiente “Nuestra democracia será mejor cuando los responsables políticos, policiales y mediáticos de la cloaca estén donde deben estar, en la cárcel”. Y es que, señores, cuando un tipejo semejante, que se ha venido caracterizando por su interés en cambiar la constitución, renegando de ella, de los jueces, apoyar a los separatistas, criticar a las fuerzas de orden público y calumniar a todos aquellos que forman parte de quienes no comparten sus ideas, acusándolos falsamente y pretendiendo privarles de su legítimo derecho a discrepar de la ideología comunista, de sus relaciones con personajes dictadores como Maduro, de que unos señores que lo que intentan es dividir al país, que a lo que aspiran es a tener un poder absoluto sobre la ciudadanía para poder crear un régimen opresor como el que ellos han ayudado a crear en Venezuela y que siguen formando, desgraciadamente, parte del actual ejecutivo, sin que tengan el menor reparo en tratar a baqueta, sin el menor respeto y prescindiendo por completo de las sugerencias que se les hacen, a la oposición, utilizando el sistema de la apisonadora de izquierdas para convertir a nuestro país en uno de estos estados marionetas, que han medrado en Suramérica para desgracia y oprobio de aquellos ciudadanos que pensaron que, con ellos, iban a salir de la pobreza, algo que nunca ha sucedido en todo aquel continente.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, sentimos que hemos entrado en una fase en la que el presidente del gobierno ya no manda, al menos lo suficiente; lo que, por otra parte tampoco es un consuelo porque su carácter autoritario y su obsesión para conservar el poder a toda costa, no nos permite pensar que le preocupe lo más mínimo que, a su izquierda, el señor Iglesias libre su propia batalla pensando, seguramente, que ahora le favorece esta deriva hacia un comunismo extremo, para intentar acabar con cualquier vestigio de la derecha y calculando que ya llegará el momento oportuno para pararle los pies. Una peligrosa maniobra que, conociendo la habilidad de los comunistas para segar la hierba de debajo los pies de sus oponentes, pudiera acabar con un sonado fracaso para él y una fatal vitoria del comunismo para desdicha de toda España. Y esperemos siempre alegres/siempre unidos, siempre hermanos/ la fantástica batida/de los cóndores lejanos.

De nada, presidente
OKDIARIO 3 Marzo 2020

OKDIARIO está contribuyendo a limpiar de adornos el currículum del presidente del Gobierno para que se ciña exclusivamente a la verdad. Después de que este diario demostrara que lo de «jefe de Gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia» durante la Guerra de Kosovo era un camelo superlativo, porque simplemente formó parte del equipo de Carlos Westendorp «como uno más», OKDIARIO desmontó también que Sánchez fuera, como presumía en un principio, máster por el instituto privado IESE. Era mentira, porque el «máster» no pasó de ser un mero título de postgrado.

Lo que no quiso poner en valor en un principio el presidente del Gobierno -no estaba en su currículum- es que obtuvo su licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales en el Real Colegio Universitario María Cristina, centro adscrito a la Universidad Complutense de titularidad privada y vinculado a la orden religiosa de los Agustinos. Tal vez consideró que no era procedente incluir dicho titulo, ya que presume de ser un defensor de la educación pública. OKDIARIO le recordó el olvido y, casualmente, el jefe del Ejecutivo decidió incorporarlo a su currículum.

OKDIARIO se siente muy honrado de contribuir a que el currículum de Pedro Sánchez se vaya adaptando a la realidad a medida que este diario le va diciendo lo que es verdad y es mentira. Que OKDIARIO contribuya a elevar el listón de las exigencias en transparencia del jefe del Ejecutivo es un honor del que nos sentimos muy orgullosos. Y, justo es reconocerlo, Pedro Sánchez quita o añade según este diario le va marcando el camino para que no se desvíe de la realidad.

Si gracias a OKDIARIO las lagunas u olvidos de Pedro Sánchez tienen remedio, la satisfacción para este medio de comunicación es doble. Por un lado, contribuimos a que Sánchez no se deslice por la pendiente «fake» y, por otro, logramos que la opinión pública pueda hacerse una idea cabal y no distorsionada de los logros académicos del insigne inquilino de La Moncloa. De nada, presidente.

Podemos, contra la libertad de información
OKDIARIO 3 Marzo 2020

La naturaleza totalitaria de Podemos se demuestra con hechos: por ejemplo, pedir al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón registrar la redacción de OKDIARIO e incautar dispositivos electrónicos en el marco del ‘caso Dina’, la pieza del juicio al comisario José Villarejo sobre el móvil de Dina Bousseham, la ex asesora de Pablo Iglesias en Bruselas. La formación de ultraizquierda pretendía una incautación de los dispositivos electrónicos personales del director de la cabecera, Eduardo Inda, y del redactor Miguel Ángel Ruiz, una medida desproporcionada que no contó con la aprobación del juez.

En el sumario del caso, al que ha tenido acceso OKDIARIO, quedan meridianamente claras las intenciones del partido de Pablo Iglesias: imputar a ambos periodistas y proceder a la descarga de todos sus archivos en los ordenadores, así como la incautación «de otros dispositivos, carpetas u efectos que se hallen en los que aparezca alguna de las siguientes nomenclaturas: «Dina» o «Pablo Iglesias», etc.». Las diligencias reclamadas por la formación populista revelan hasta qué punto Podemos está reñido con la libertad y la consideración que tiene del papel que en las sociedades libres desempeñan los medios de comunicación.

En definitiva, Podemos pretendía que un juez avalara lo que en esencia era un ataque al secreto profesional del periodista, que no es un privilegio sino una garantía que opera para preservar la libertad de información propia de una sociedad democrática. El secreto profesional está protegido constitucionalmente. Es un derecho fundamental, porque garantiza la seguridad del periodista de que no se le forzará a desvelar sus fuentes, lo que facilita asimismo el derecho de la sociedad a ser informada. El Tribunal de Estrasburgo ha condenado a varios Estados por registros en las sedes de medios de comunicación, así como por la incautación de dispositivos de periodistas con el propósito de averiguar sus fuentes.

Eso es lo que pretendía exactamente Podemos: pisotear los derechos constitucionales de dos periodistas y vulnerar gravemente el ejercicio ordinario de su libertad de información. Así son y así se las gastan con quienes no les bailan el agua.

Almeida y Ayuso, en la diana de Sánchez
OKDIARIO 3 Marzo 2020

El Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez ha emprendido una feroz campaña contra el Gobierno de la Comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso con el argumento falaz de que las rebajas fiscales del Ejecutivo regional del PP están causando un grave daño a otras Comunidades. El Ministerio de Hacienda ha anunciado su intención de «armonizar» los impuestos autonómicos, eufemismo que esconde la voluntad de subir los impuestos de la Comunidad de Madrid, a la que acusa de practicar el «dumping» fiscal.

Lo que ocurre es que el Gobierno es consciente de que uno de los éxitos del Gobierno regional madrileño ha sido la bajada de impuestos que ha permitido a la Comunidad de Madrid dar un salto cualitativo en su crecimiento económico favoreciendo, a la par, a los madrileños. Quince años de bajadas fiscales ha permitido que 48.000 millones de euros se quedaran en manos de sus propietarios, lo que se ha traducido en un niveles de prosperidad evidentes. De modo que la estrategia de Pedro Sánchez pasa por boicotear a Madrid, joya de la corona del PP y su auténtica punta de lanza. Esa es la única razón para que el Ejecutivo haya decidido apuntar a la línea de flotación del Ejecutivo de Díaz Ayuso.

Pero no sólo la presidenta de la Comunidad es el objetivo a batir, sino también el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, cuya gestión al frente del consistorio de la capital de España se está traduciendo en beneficios evidentes para los madrileños gracias a las rebajas de impuestos y tasas municipales. Frente a la voracidad recaudatoria de Manuel Carmena, Almeida ha puesto en marcha un plan progresivo de reducción fiscal en el IBI o en la bonificación de la plusvalía municipal en el caso de heredar la vivienda habitual de un familiar cercano. Medidas todas que, en paralelo a las que rigen en la Comunidad de Madrid, se han convertido -por su eficacia- en un problema para el Gobierno socialcomunista. El éxito de Almeida y Ayuso se ha traducido en toda una amenaza para Sánchez, que ha ordenado atacar por tierra, mar y aire a los dirigentes populares, aún a costa de perjudicar gravemente a quienes residen en Madrid.

Una «cloaca» contra la libertad de prensa
ABC 3 Marzo 2020

No es casual que el mismo fin de semana, y en actos diferentes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hayan arremetido contra la libertad de prensa en España. Sus amenazas contra los medios conservadores y la estigmatización de periodistas concretos son intolerables, tanto como la alusión expresa que llegó a hacer Iglesias sobre su deseo de que algunos fuesen encarcelados. Cercenar libertades siempre fue el fin último de la izquierda, y ahora este Gobierno incluye la criminalización de la libertad de información y de opinión como objetivo prioritario. Las palabras pronunciadas estos días por los máximos responsables del Ejecutivo -no por líderes irrelevantes- son propias de dictaduras creadas para perseguir ideas. Sencillamente no creen en la democracia. Hasta ahora, Iglesias sostenía que una prensa libre es la que fiscaliza al poder cuando gobierna desde el odio ideológico, o con corrupción y conductas abusivas. Pero ahora que es él quien detenta el poder de modo autocrático y obscenamente contradictorio, plantea que los periodistas sean condenados a prisión. Al Gobierno social-comunista solo puede alabársele, y quien lo cuestione, critique o retrate en su insolvencia ya sabe que formará parte de listas negras.

Con Sánchez e Iglesias en el poder, España camina hacia un régimen de miedo y en sentido contrario al de la libertad. En lugar de presumir por haber alcanzado la vicepresidencia pese a las «cloacas» del Estado y periodísticas, el líder de Podemos debería saber que quizás es vicepresidente porque hasta ahora ha existido libertad en España. Las «cloacas» no serán tan reales si él es vicepresidente. Por eso debería aclarar si lo que está haciendo ahora junto a Sánchez es convertir el poder en su propia «cloaca».

La larga marcha de Pablo Iglesias hacia la casta
Editorial El Mundo 3 Marzo 2020

Pablo Iglesias se quitará otra más de sus máscaras en el próximo congreso de Podemos (Asamblea Ciudadana Estatal lo llaman para mantener la épica revolucionaria). Pocas máscaras le quedan ya desde que hace casi seis años irrumpiera en la vida política española con la creación de Podemos. De aquella foto de los cinco fundadores de 2014 solo él permanece, al frente de un partido de corte leninista, cada vez más centralizado y controlado con mano férrea y sin controles por él en persona y una pequeña camarilla de fieles incondicionales. Luis Alegre se retiró antes de ser purgado -como le ocurrió a Bescansa y a Errejón- y Monedero, salpicado por la posible financiación a través del régimen chavista, se quedó en un segundo plano ejerciendo de ideólogo. Sin nadie que pueda reprocharle su meteórica conversión en uno más de la casta -palabra que hace tiempo dejó de ser usada como insulto por el partido morado-, Iglesias no necesita ya disimular ni esconder que aquel discurso del que se revistió para regenerar la vida política no era sino un disfraz que le proporcionaría altas cotas de poder, en su partido y en el Estado.

Dejó de vivir en el popular barrio de Vallecas en Madrid -cuando buscaba no perder el contacto con "la gente"- para instalarse en un lujoso chalé en la sierra valorado en más de 600.000 euros. Pasó de insultar a las fuerzas del orden a exigir vigilancia de la Guardia Civil en su casa las 24 horas del día. Imploró ser vicepresidente de un Gobierno del PSOE, formación a la que reprochaba su pasado corrupto y criminal ("el partido de la cal viva"). Y olvidó sus acusaciones de nepotismo y enchufismo partidista para poder colocar a dedo a su pareja como portavoz de Podemos en el Congreso y exigir que formase parte también del Consejo de Ministros. Ahora, cuando revalide su poder orgánico, podrá normalizar en los nuevos estatutos dudosas prácticas que él e Irene Montero han convertido en habituales de facto, incluida la del posible cobro de sobresueldos, como denunció un ex abogado del partido. Hace tiempo que el discurso regenerador de Podemos es una gran farsa.

Así, en el nuevo código ético, se arriarán banderas emblemáticas como la de limitar los ingresos (Pablo Iglesias e Irene Montero llevan ya tiempo cobrando más del valor de tres salarios mínimos); se podrán acumular cargos (ambos compatibilizan sus actas de diputados con sus puestos en el Gobierno ); y, en previsión de no bajarse ya del coche oficial, será posible estar más de 12 años en un mismo cargo de responsabilidad. Al más puro estilo bolivariano, Pablo Iglesias está completando su larga marcha particular, desde la trincheras callejeras en las que pedía asaltar el Parlamento hasta las moquetas mullidas de poder.

La "vidorra" de Pablo Iglesias es una burla a todo lo que le aupó en España
ESdiario  3 Marzo 2020

El líder de Podemos construyó su carrera persiguiendo todo lo que ahora hace y criminalizando ante los ciudadanos los privilegios que ahora se procura para sí mismo.

Pablo Iglesias edificó toda su carrera sobre la premisa de estigmatizar la práctica totalidad de los comportamientos que, una vez conquistado el poder orgánico o institucional, marcan su trayectoria. Para él, vivir en un chalet, utilizar un coche con chófer, tener un sueldo elevado o prolongar la vida política no solo eran incompatibles con el proyecto de Podemos, sino también sintomáticos de la "casta política" que saqueaba a España.

No solo rechazaba para sí mismo todo eso; sino que satanizaba a sus rivales con crueldad por hacerlo. Y con ese lenguaje bélico se hizo hueco: no fue un asunto menor, pues; sino el epicentro de una propuesta política sustentada en la demagogia y en provocar en la gente la ira de quien siente que sus males derivan de los privilegios de unos pocos.

Lo que que realmente ha ocurrido es que Iglesias se ha enriquecido gracias a la política y que, desde esa nueva posición de confort económico, se ha construido una vida personal opuesta a su propio discurso: vive en una gran mansión en la exclusiva Sierra de Madrid; goza de una retribución propia de directivo de multinacional; mejora los ingresos familiares con la promoción de su propia pareja; utiliza coche oficial y, en fin, vive como un vicepresidente.

Si hay alguien que no tiene derecho a esperar indulgencia por comportarse ahora con la normalidad inherente a su cargo público, es él: no se puede estigmatizar a toda la clase política, con un populismo agresivo barato, y pedir comprensión una vez se forma parte de ella.

El cambio radical de Iglesias en una grabación que le destroza: "Usted es casta"

Iglesias, en fin, no tenía derecho a hacer lo que sin embargo ha hecho, y mucho menos a eternizarlo como pretende ahora. Porque modificar los estatutos o el Código Ético de Podemos a sus nuevas circunstancias, derribando la limitación de mandatos y la obligación de cobrar un máximo de tres veces el SMI, no arregla su desaguisado ni camufla su cinismo.

La profesionalización de la militancia, que en adelante deberá afiliarse y pagar como en el resto de las formaciones, cierra el círculo de Podemos y demuestra el carácter instrumental y egoísta de todo el discurso previo de su fundador: ya no le interesa que la "gente" participe sin filtros ni que la política no sea una ocupación temporal. Y si eso le define a él, también lo hará a quienes le sigan creyendo a estas alturas.

Álvarez de Toledo y la desestabilización 'sextaria'
EDITORIAL Libertad Digital 3 Marzo 2020

La Sexta hace negocio haciendo agitprop de la peor especie, demonizando a la derecha y blanqueando a la peor izquierda.

Cayetana Álvarez de Toledo se ha distinguido siempre por llamar a las cosas por su nombre, sin claudicar ante el maricomplejinismo o la hipocresía. También ahora, que le toca bregar en la primera línea de la vida política, hace gala del coraje cívico preciso para denunciar los ataques contra España y la libertad que perpetran la izquierda y el separatismo con la complicidad de tantos medios de comunicación. En este contexto, resulta inevitable mencionar a La Sexta, cadena de televisión al servicio de la extrema izquierda y de sus capos donde tiene mando en plaza el agitador Antonio García Ferreras.

El servilismo sextario ante el socialcomunismo y el separatismo, justo cuando unen sus fuerzas para dinamitar el orden constitucional, erosiona gravemente los pilares de nuestra democracia, como resulta evidente para cualquiera que no padezca de ceguera voluntaria. Así de clara y necesariamente lo ha dicho este lunes Cayetana Álvarez de Toledo en el curso de una entrevista radiofónica, en la que además ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de la élite intelectual, empresarial y mediática ante los infames manejos del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con los capos del proceso golpista que pretende desgajar a Cataluña de España.

García Ferreras, que jamás ha pedido perdón por su infame labor de desinformación desestabilizadora en las horas y jornadas posteriores al 11-M –que incluyó la infecta mentira del hallazgo de los restos de un terrorista suicida–, saltó como un resorte ante las palabras de Álvarez de Toledo y arremetió en su programa elocuentemente llamado Al Rojo Vivo contra ella y su partido. Chulesco como jamás lo es cuando comunistas como Pablo Iglesias y Willy Toledo le leen la cartilla, García Ferreras respiró por la herida palpitante a ojos de toda España: La Sexta hace negocio haciendo agitprop de la peor especie, demonizando a la derecha y blanqueando a la peor izquierda, la proterrorista y la orgullosa de profesar la ideología de los Cien Millones de Muertos.

Para no ahorrarse una infamia y cargar aún más de razón a Álvarez de Toledo, García Ferreras incluso recurrió en su furibunda arenga a las patrañas que contra la Policía Nacional y la Guardia Civil esparció la canalla separatista con motivo de la jornada sediciosa del 1-O, acusando a las asediadas fuerzas del orden de apalizar aquel día a numerosos "ciudadanos catalanes, incluidos mujeres y niños".

Acierta plenamente la dirigente popular en denunciar el papel desestabilizador que desempeñan medios de agitación como La Sexta; medios de agitación como La Sexta que, para colmo, deben su supervivencia a un Partido Popular que en el pecado lleva la penitencia. Por su bien y el de la Nación, la derecha sin remedio debe dejar de serlo; y para ello debe enterrar definitivamente el catastrófico –también en esto– rayojismo y seguir la senda marcada –no sólo este lunes– por la audaz Cayetana Álvarez de Toledo, que no se deja amedrentar por los enemigos de la libertad ni cuando la agreden en las universidades catalanas ni cuando la ponen en la mira en los programas estrella del mainstream media.

El plan de Montero para que los madrileños paguen 1.900 euros más al año en impuestos
Montero quiere para Madrid el sistema tributario que tenía en Andalucía.
José María Rotellar Libertad Digital  3 Marzo 2020

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, está empeñada en conseguir acabar con el espacio de tributos bajos que tiene la Comunidad de Madrid. No es que Madrid tenga unas competencias que no posean Extremadura, o Castilla-La Mancha o cualquier otra comunidad autónoma, o que no poseyese Andalucía cuando allí gobernaban los socialistas, con Montero como consejera de Hacienda varios años. Lo que pasa es que Montero ha emprendido una especie de cruzada contra las regiones que bajan los impuestos a los ciudadanos.

Es cierto que no lo está teniendo fácil para argumentarlo, porque al principio dijo que Madrid recibía menos dinero del Sistema de Financiación Autonómica (SFA) en la sorprendente -por inédita- actualización de las entregas a cuenta en la prórroga de octubre, debido a que Madrid había bajado el IRPF. Sin embargo, en el desglose Madrid recibía más fondos por IRPF (casi 89 millones) por haber incrementado la recaudación en esa figura tributaria gracias a una mayor actividad.

Después dijo que tiene que haber una fiscalidad justa porque las regiones ricas tienen que aportar para financiar los servicios esenciales de las regiones con peor marcha económica, pero ahí volvió a pinchar en hueso: Madrid es, de largo, la que más aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Esenciales, para que esas regiones con menor capacidad económica puedan prestar los servicios, sanitarios, educativos o sociales.

Es más, a través del tope establecido en la Ley 22/2009, de 18 de diciembre del SFA, todos los años la Administración General del Estado se queda con entre 500 y 750 millones de euros que le corresponden a Madrid por el fondo de competitividad y que por dicho tope, establecido pensando en su día para que Madrid no lo recibiese, se queda el Gobierno central, con lo que Madrid es solidaria hasta con Montero y sus cuentas.

Y por último, acusa a Madrid de "dumping fiscal" y de verse favorecida por el efecto capitalidad, pero, sin embargo, todas las regiones de régimen común -y las forales, más- tienen la misma capacidad que Madrid para subir o bajar impuestos; y en cuanto al efecto capitalidad, Madrid no siempre ha ocupado un lugar tan destacado como ahora, y, sin embargo, alberga la capital desde que Felipe II la situó en Madrid -con la excepción de los pocos años en los que Felipe III se llevó la Corte a Valladolid, para, luego, volver a situarla en Madrid-.

Los impuestos que quiere Montero para Madrid
Por eso, se cierne sobre Madrid una importante subida de impuestos a la que quiere obligar el Gobierno de la Nación. ¿Cuál es ese escenario? Ni más ni menos que el sistema tributario que Montero tenía impuesto en Andalucía:

Un IRPF casi cinco puntos superior al de la Comunidad de Madrid.
Un Impuesto de Sucesiones confiscatorio hasta que tuvieron que suavizarlo para sacar adelante los presupuestos regionales, pero que seguía en tasas elevadísimas al sobrepasar el millón de euros, hasta la rebaja fiscal actual del PP.
Un Impuesto de Donaciones igualmente confiscatorio, con tipos muy elevados.
Un Impuesto de Transmisiones Patrimoniales cuatro puntos superior al de Madrid.
Un Impuesto de AJD que era el doble que el de Madrid.
Un Impuesto de Patrimonio que llegaba a aplicar con los socialistas el 3% en Andalucía, frente a la completa exención en la Comunidad de Madrid.

La única duda es si obligarán a subir también el IRPF, porque el resto de figuras tributarias mencionadas están, a buen seguro, en la mente de la ministra de Hacienda.

Ése es el modelo que quiere imponer el Gobierno. Un modelo en el que se gravarán con fuerza las Sucesiones de personas que hayan trabajado duro y acumulado una vivienda en Madrid desde hace más de cincuenta años y unos ahorros conseguidos con esfuerzo a través de toda una vida laboral, con el agravante de que lo que ha permitido generar el hecho imponible habrá estado gravado antes hasta en dos ocasiones: por renta y por patrimonio.

Un modelo en el que podrían llegar a pretender subir el impuesto de la renta a toda la clase media, que es la base sobre la que se sustenta la recaudación del impuesto. Un modelo que gravará la compra de una vivienda de segunda mano cuatro puntos más, con un coste adicional de hasta 12.000 euros para una vivienda de 300.000 euros.

O el modelo que elevará el coste de AJD -que aunque Sánchez haya hecho sujeto pasivo a los bancos, termina siendo repercutido a los clientes, con lo que la subida del impuesto también lo pagarán los ciudadanos- al doble que el coste que supone ahora.

Con ello, van a impedir que los madrileños puedan seguir ahorrándose una importante parte en impuestos, que les ha permitido hasta ahora destinar a mayor consumo e inversión, que ha permitido, así, contar con un mayor crecimiento económico y empleo y, a través de este mayor crecimiento de Madrid poder ser más solidario con el resto de regiones. Por tanto, la medida es también contraproducente para el resto de CCAA, porque si se empobrece Madrid con una subida de impuestos obligada, se empobrecerá el resto al tener menos fondos Madrid para repartir con las demás.

Empobrecer a los madrileños
Con ese acoso fiscal a Madrid, cambiando la normativa para obligarle a subir impuestos, al tiempo que Sánchez suba todo lo que sea competencia estatal, hará que los madrileños tengan que pagar casi 1.900 euros más al año cada uno en impuestos, que se compone de los 1.150 euros anuales que se ahorra cada madrileño por las rebajas de impuestos regionales, más los 735 euros por el ahorro en el IRPF estatal producido por las rebajas aplicadas cuando el PP estuvo en el Gobierno de la nación.

Ese ahorro es notable, por ejemplo, en IRPF, respecto a lo que pagaría un contribuyente madrileño de aplicarse en Madrid el tipo nacional, más alto.

Es decir, que los socialistas se quitan ya para siempre aquella careta impostada de Zapatero donde decía que "bajar impuestos era de izquierdas", cosa que enseguida se vio que era falso, para aplicar la más rancia política intervencionista de derroche en el gasto, impuestos altos, déficit recurrente y creciente, deuda abultada y, con todo ello y con la intromisión en la actividad económica, poner, así, trabas al crecimiento económico.

Eso no tiene sentido: el modelo de Madrid funciona -ahí están todos los datos económicos y de empleo, que lo demuestran-. En lugar de obligar a Madrid a que suba los impuestos, deberían animar a las demás CCAA a que compitiesen con Madrid en mejores servicios, gasto eficiente e impuestos bajos. Es la base de la corresponsabilidad fiscal, pero parece que el Gobierno sólo quiere que las regiones utilicen su capacidad normativa tributaria en un sentido: el de subir impuestos.

Si el Gobierno hace eso, Madrid podría intentar buscar fórmulas de compensación bajando otros tributos o con algunas deducciones, pero no es sencillo y siempre cabría la posibilidad de que el Gobierno lo recurriese. La otra alternativa, contra la que el Gobierno no puede hacer nada, es que Madrid puede emplear el aumento de recaudación, si es que se da, que es mucho suponer, a obtener superávit y amortizar la deuda pública, para eliminar esa pesada carga a las generaciones futuras. Como la deuda son impuestos diferidos en el tiempo, eso también es bajar impuestos.

Tertuliano de En Casa de Herrero.

Vox a Casado: Decir que Galicia es una nacionalidad dificulta el acuerdo
El portavoz de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, ha avisado este lunes al presidente del PP, Pablo Casado, de que dificultará el acuerdo si mantiene la línea de este fin de semana de definir a esa comunidad autónoma como una nacionalidad histórica
Estrella Digital 3 Marzo 2020

"Si Feijóo va a depender o no de Vox para poder ser presidente de la Junta... Pues hombre, si la línea es la de Casado de decir que Galicia es una nacionalidad histórica, eso dificulta gravemente la posibilidad de llegar a acuerdos", ha asegurado Buxadé en una rueda de prensa ofrecida en la sede del partido.

Buxadé ha asegurado que Vox presentará candidatura en todas las provincias a las elecciones vascas y gallegas, y ha señalado que las últimas encuestas indican la entrada de diputados de su partido en ambos parlamentos.

Además, ha remarcado que este fin de semana Vox presentó a sus candidatos en el País Vasco en un acto que, ha dicho, "se llenó sobre todo de jóvenes que están emocionados con la presencia de Vox en las Vascongadas" y ha mostrado su deseo de realizar sin incidentes sus actos electorales.

"Esperamos tener interventores en todas las mesas electorales", ha asegurado, aunque considera que ese objetivo será más difícil en el País Vasco y también en Cataluña "por la presión ambiental".

Y ha denunciado además insultos e intentos de agresión a sus militantes y cargos públicos.

El también eurodiputado se ha expresado así después de que este fin de semana el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegurase que Galicia "no quiere extremismos" y que la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, se haya referido a Vox como un partido nacionalista.

"Vox no es un partido nacionalista, es un partido patriota. El nacionalista idolatra su nación y ve al otro como un enemigo y el patriota es el que, por encima de todo, ama a su nación, a su gente y sabe que forma parte de una gran comunidad de patrias", ha puntualizado.

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Iluminados, fanáticos, frikis e hiperventilados
Alejandro Tercero cronicaglobal 3 Marzo 2020

Sorprendentemente, todavía hay quien cree que el problema del nacionalismo catalán se solucionará con diálogo. O que con ese diálogo la conllevancia será más soportable. Al fin y al cabo, dicen, hay dos millones de independentistas, y entre ellos cientos de miles de fanáticos dispuestos a seguir ciegamente a un iluminado como Puigdemont. Algo habrá que hacer con ellos, insisten.

Sin embargo, el propio expresident se ha encargado de despejar muchas dudas en los últimos días. El sábado, en el aquelarre separatista de Perpiñán, ante una muchedumbre de secuaces entregados a la causa --y en algunos casos, tras recorrer cientos de kilómetros y atiborrarse de españolísimos churros--, Puigdemont aseguró que “los tiempos mejores ya los tenemos aquí” y llamó a “preparar la lucha definitiva” para lograr la secesión de Cataluña porque “ya no nos pararán” (con Clara Ponsatí de telonera dando los “buenos días a los jóvenes que ganaron la batalla de Urquinaona” y generando el estupor de algunos sindicatos de los Mossos). El lunes, el fugitivo amenazó con retomar la “vía unilateral” si el Gobierno no acepta un referéndum independentista en la mesa de negociación recientemente activada.

A modo de referencia de cuál es el grado de estabilidad mental de Puigdemont, basta con recuperar algunas anécdotas recientes. Desde que el viernes llegó al Rosellón, el expresident no dejó de repetir que estaba en Cataluña; una boutade que se vio obligado a corregir contundentemente Manuel Valls: “No, Puigdemont, estás en Francia, una república, una e indivisible”. Posteriormente, el prófugo alardeó de haber sido recibido por el alcalde de Perpiñán con todo tipo de honores y con un lazo amarillo en su americana. Eso sí, de un tamaño diminuto en comparación con la banda tricolor --por la bandera francesa-- que lucieron él y otros miembros del consistorio. Un día después, Puigdemont se fue a Colliure a honrar a Antonio Machado colocando una estelada en su tumba y, como era previsible, se llevó un rapapolvo de otro grupo de españoles con el que coincidió. Este tipo es el líder del nacionalismo catalán actual.

Para que nadie se lleve a desengaños, en la epifanía de Perpiñán, Puigdemont estuvo acompañado por lo que algunos califican de independentismo moderado o pragmático. Allí estuvieron Artur Mas (JxCat/PDeCAT), Ernest Maragall (ERC), Oriol Junqueras (ERC) y Marta Rovira (ERC) --estos dos últimos por videoconferencia--, entre otros, avalando los mensajes de odio que regurgitaron desde el escenario.

Mientras tanto, los condenados por sedición al organizar el intento de secesión unilateral de otoño de 2017 van saliendo de las cárceles cuando apenas han cumplido dos de los entre nueve y trece años a los que fueron sentenciados.

No queda más remedio que dar la razón a los que denuncian que las medidas penitenciarias adoptadas con los que afirman que lo volverán a hacer parecen una recompensa injustificada. Del mismo modo que hay que admitir que la política de “desinflamación” respecto al nacionalismo catalán está siendo un rotundo fracaso.

Y, por cierto, de la neutralidad, reconocimiento de las diferentes identidades y respeto por el bilingüismo en las administraciones públicas --entre otras menudencias-- que reclaman los catalanes no nacionalistas seguimos sin tener noticias.

Los amigos franceses

Pablo Planas Libertad Digital 3 Marzo 2020

Durante los peores años del terrorismo etarra, el sur de Francia era un santuario para los asesinos, un lugar al que acudían a descansar después de campañas de tiros en la nuca y coches bomba en España. Podían pasear tranquilos por San Juan de Luz, ir de vinos sin problemas por Biarritz y pegarse la vida padre en Bayona sin que las autoridades francesas hicieran nada por impedírselo. Al contrario, hasta tenían barra libre para entrenarse en suelo francés.

Según la tesis de la democracia francesa, los etarras no eran una banda terrorista sino un grupo armado que luchaba por la liberación de su región. Un disparate que les costó años rectificar y causó dolor y muertes a ambos lados de la frontera.

Con la entrada de España, junto a Portugal, en lo que en 1985 era la Comunidad Económica Europea, los amigos franceses se distinguieron por el celo en volcar e incendiar en la frontera nuestros camiones cargados con frutas y verduras, actividad que ha persistido prácticamente hasta hoy.

El último ejemplo de las cordiales relaciones entre ambos países es el trato dispensado por las autoridades locales de Perpiñán al prófugo Carles Puigdemont, a quien se homenajeó en el ayuntamiento y en la sede del Departamento de los Pirineos Orientales como si se tratara de una especie de libertador de la Cataluña del Sur. Cosas de gobernantes galos, capaces de tratar como a perros a los derrotados de la Guerra Civil y como a héroes a los más abyectos criminales de ETA.

Un golpe de Estado como el Puigdemont habría sido sofocado en Francia con toda crudeza, sin contemplaciones y probablemente con penas no inferiores a los treinta años. Otra cosa es que a un alcalde francés le parezca una barbaridad que Puigdemont esté en busca y captura en España por ese motivo. Y es que a ese buen hombre con su banda tricolor y toda la grandeur España le parece una cosa insignificante, un país menor, un tablao desordenado y sin Gobierno, aspecto este último en el que tiene toda la razón.

Lo que se dice el Gobierno de España no es precisamente nada que tenga gran valor en Europa. Ni con Rajoy ni aún menos con Pedro Sánchez. El proceso separatista ha sido la última piedra de toque de la insignificancia política española en la Unión Europea, con Alemania, Bélgica y ahora Francia a la vanguardia del desprecio. Ni este Gobierno ni el anterior hicieron nada por frenar las andanzas europeas de los golpistas, y si a Moncloa no le importa, menos aún a Merkel y Macron.

No hay política exterior ni defensa de los intereses de España en el mundo, y esa es la grieta por la que Marruecos y Argelia se adueñan de nuestras aguas territoriales, el Reino Unido mantiene el primer puerto pirata del mundo en Gibraltar y Francia, Alemania y Bélgica han cobijado y cobijan a terroristas, golpistas y otros delincuentes que de ser suyos se pudrirían en las cárceles o bajo tierra sin la mitad de los derechos que les asisten en España, donde los golpistas presos ya tienen un pie en la calle.

El Gobierno hará de la educación la herramienta para resucitar las dos Españas
Andrea Jiménez ESdiario  3 Marzo 2020

El Consejo de Ministros aprobará este martes la nueva ley educativa que deja en manos de la Generalitat y del resto de comunidades autónomas el uso del castellano.

La ministra de Educación, Isabel Celáa, ya anunció que sería "la primera ley del Gobierno en esta legislatura" y por ello este martes se aprobará en el Consejo de Ministro la nueva reforma educativa, que pretende dejar en manos de las autonomías el uso del castellano en los centros, permitiendo de nuevo que el catalán siga imponiéndose allá donde gobiernan los separatistas.

De hecho, tal y como se detalla en el borrador serán las comunidades autónomas las que decidan el uso del castellano y otras lenguas cooficiales como "lengua vehicular", abriendo la puerta a reducir cada vez más la importancia del español en las aulas.

Sánchez y Celáa apuestan por una ley educativa sectaria que anticipa más fracaso
"A tal fin las administraciones educativas fijarán la proporción del uso de la lengua castellana y la lengua cooficial como lengua vehicular, así como las materias que deban ser impartidas en cada una de ellas, pudiendo hacerlo de forma heterogénea en su territorio, atendiendo a las circunstancias concurrentes", detalla el documento.

Y es que, la derogación de la LOMCE siempre ha sido una de las pretensiones del Gobierno, por lo que han considerado prioritaria la tramitación de esta nueva reforma educativa. Una más, que se suma a la larga lista de normas que van variando con la llegada de cada Gobierno, a pesar de las voces que apuestan por una ley elaborada conjuntamente y que no suponga innumerables cambios cada cuatro años.

Ataque a la escuela concertada
Así, además, el Ejecutivo quiere también reducir el papel de la concertada, eliminando la "demanda social" como criterio para la planificación escolar, desapareciendo así este "eufemismo", según Celaá, introducido por el Partido Popular para "propiciar que la escuela pública pueda considerarse subsidiaria de la concertada", según la ministra.

Todo ello, sin tener en cuenta el apunte que realizaron Escuelas Católicas que señalaron que "el proyecto contraviene los derechos y libertades de padres y titulares, obviando el carácter complementario de la enseñanza concertada en la prestación del servicio público y social de la educación".

Aparece una nueva asignatura, Educación en Valores Cívicos
Además, el nuevo texto elimina los dos artículos de la LOMCE que convertían la asignatura de Religión en una "materia específica" de los dos cursos de Bachillerato, y suprime también el artículo que permitía que Religión computara para la nota media del alumno.

Por contra, el ejecutivo introduce la la asignatura Educación en Valores Cívicos y Éticos en 5º o 6º de Primaria, así como en 1º, 2º o 3º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Y es que, el Gobierno, quiere acabar de un plumazo con la anterior ley, permitiendo además, que se pueda obtener el título de Bachillerato con una asignatura suspensa, todo ello con la escusa de acabar con una ley que, a su juicio, trajo un "retroceso del sistema educativo español", pero que permitirá volver a dividir España en tantos sistemas educativos como quieran las comunidades.

El veto del Gobierno
El vídeo letal de Sánchez mintiendo a los policías que hoy rodean el Congreso por la equiparación salarial
El líder del PSOE prometió en febrero de 2018 a Jusapol que les apoyaría en la "tramitación" y "debate" de su ILP
Vox considera "ilegal" el veto de Sánchez a la equiparación de Policía y Guardia Civil y lo llevará al Constitucional
Segundo Sanz okdiario 3 Marzo 2020

El líder del PSOE y entonces jefe de la oposición, Pedro Sánchez, prometió en febrero de 2018 a representantes del colectivo Justicia Salarial Policial (Jusapol) que tendrían su apoyo en la «tramitación» y «debate» en el Congreso de los Diputados de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) a favor de una equiparación «real» entre el sueldo de policías nacionales y guardias civiles y el de policías autonómicas como los Mossos d’Escuadra.

Sin embargo, ahora ya con Sánchez siendo presidente del Gobierno, su Ejecutivo ha decidido vetar dicha tramitación y debate en la Cámara por «suponer un aumento del gasto presupuestario». Una polémica decisión que avalará hoy la Mesa del Congreso, controlada por PSOE y Podemos al tener mayoría. Miles de agentes se manifestarán hoy en contra de dicho veto delante de la Cámara baja. La oposición ya han expresado su rechazo a este movimiento del Ejecutivo. Desde Vox incluso han adelantado que recurrirán al Tribunal Constitucional.

En el transcurso de una asamblea abierta del PSOE en Castellón en febrero de 2018, el secretario general de los socialistas se dirigió así a un miembro de Jusapol presente en el público: «Lógicamente habrá que esperar a cuál es vuestra iniciativa legislativa popular, pero desde luego en la tramitación y su debate en el Congreso de los Diputados, te puedo asegurar que vais a contar con nuestro apoyo, eso seguro», sentenció Sánchez.

Esta Iniciativa Legislativa Popular (ILP) presentada por Jusapol y avalada por 550.000 firmas, llegó a iniciar su tramitación en 2018 y fue tomada en consideración por el Pleno, pero no pudo seguir adelante en el recorrido parlamentario por la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones. Ahora, en esta nueva legislatura, el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos han vetado su debate.

Por su parte, la diputada de Vox Macarena Olona ha pedido rechazar este veto del Gobierno por ser «ilegal» y desde el PP ya han adelantado que no piensan respaldar el escrito del Ejecutivo pues consideran que la ILP merece la oportunidad de debatirse, aunque pueda ser enmendada después.

Desde el Gobierno se circunscriben a mantener el acuerdo firmado por Ejecutivo del PP con los sindicatos policiales y asociaciones de guardias civiles, una mejora de 807 millones a lo largo de tres años (2018, 2019 y 2020) que Jusapol considera insuficiente al no alcanzar los 1.500 millones necesarios para una equiparación «real».

«Presión nacionalista»
Según esta plataforma, que integra a Jucil y Jupol, el sindicato mayoritario en la Policía Nacional, el Ejecutivo de Pedro Sánchez lo que ha hecho es «abandonar» a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (a 88.000 agentes y 150.000 personas incluyendo sus familias) mientras «riega de millones a Cataluña y País Vasco por la presión de los partidos nacionalistas con los que se ha visto obligado a pactar para mantener su sillón en Moncloa».

De hecho, El Ejecutivo de Sánchez ha incluido en la ‘Agenda para el reencuentro’ entregada al presidente catalán, Quim Torra, el pasado febrero una dotación de 700 millones para los Mossos d’Escuadra por el incremento de plantilla.


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