AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 4  Marzo  2020

El beneficiario del coronavirus
Antonio Burgos ABC 4 Marzo 2020

Me sorprende que nadie hasta ahora haya hablado de la «baraka» de Sánchez. De su buena suerte, con la palabra rifeña que en la guerra de Marruecos sus compañeros aplicaron a Franco. Sánchez nació de pie y así ha llegado donde está. Baraka pura. El azaroso camino hasta su llegada a la Presidencia del Gobierno ha sido una sucesión de golpes de suerte que le han ido favoreciendo incomprensiblemente, dentro de su partido y fuera de él, en la oposición, en la economía, en el Congreso, en las autonomías. En todas las Españas, posibles o imposibles. Y ahora, por si toda esa sucesión de golpes de fortuna fuera corta, el coronavirus. En cada informativo nos dan, y nos entra más

miedo todavía en el cuerpo, «el parte» de la situación de la que si no ha declarado pandemia la Organización Mundial de la Salud está a punto de hacerlo. Aunque lo que más miedo me da es la poca capacidad de resolución, información y autoridad que se le ve a la OMS. En cada informativo, decía, nos dan el parte de esta triste guerra: países donde acaba de llegar el virus, número de muertos hasta la fecha, de afectados, de aislados por sospecha de tener la enfermedad, número de personas con las que han tenido contacto y que permanecen en cuarentena. Pero no dan los informativos la otra cara de esta triste moneda informativa, en la que, por cierto, se quejan y con razón los que de verdad saben de Sanidad que la gente le da misma la importancia informativa a un comunicado oficial del Ministerio de Salud de un gobierno solvente que al WhatsApp alarmista con un bulo que te acaba de poner un amigo para que lo pases. Con lo cual se demuestra una vez más que las nuevas tecnologías nos han llevado a una situación en la que la verdad y la mentira ocupan el mismo lugar, sin que nadie se tome el trabajo de comprobar la realidad con fuentes solventes.

En cada boletín horario de la radio nos meten más miedo todavía en el cuerpo al darnos el parte de guerra de esta batalla del mundo contra el coronavirus. Pero nunca dicen, y lo proclamo ahora, el número de beneficiarios del coronavirus. Porque haberlos, haylos. Es uno solo, y se llama Pedro Sánchez. Sánchez es el gran beneficiario del coronavirus. Mientras todos estamos hasta las mismas trancas de miedo con el coronavirus dichoso, pendientes del último enfermo dado de alta o del descartado como afectado por el jodido bichito «made in China»... Mientras la economía mundial se hunde, el mundo se detiene, caen los indicadores económicos, y tienen que cerrar las fábricas y las lineas aéreas suspenden trayectos a las zonas rojas de peligro de la enfermedad... Mientras los muy miedosos agotan las mascarillas en las farmacias, como si eso sirviera para algo... Mientras escuchamos los solventes consejos de lo que hay que hacer, venga a lavarte las manos y a no frecuentar aglomeraciones... Mientras todo eso ocurre y el coronavirus campa a sus anchas y nos rodea y cada vez lo tenemos más cerca, nadie se preocupa de lo que Sánchez y su Gobierno de coalición, aprovechando la psicosis colectiva, están haciendo con España, que empiezan a dejarla hecha unos zorros. Todo el mundo habla del virus, pero nadie de que Sánchez se ha rendido de hecho ante los sediciosos catalanes, y ha consentido que en Cataluña sea tratada España como un país extranjero. Que ya no se hable de golpismo, ni de Constitución, que los presos del independentismo ya estén en la calle y que el Gobierno acepte como lo más normal del mundo hasta el uso de inaceptables, por anticonstitucionales, palabras cual «autodeterminación» o «amnistía». Sánchez haciendo de su capa un sayo en la mesa de negociación con Cataluña, de igual a igual, y todos, indiferentes, mientras, muertos de miedo con el coronavirus. ¡Qué tío con más baraka!

Una «cloaca» contra la libertad de prensa
Editorial ABC  4 Marzo 2020

No es casual que el mismo fin de semana, y en actos diferentes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hayan arremetido contra la libertad de prensa en España. Sus amenazas contra los medios conservadores y la estigmatización de periodistas concretos son intolerables, tanto como la alusión expresa que llegó a hacer Iglesias sobre su deseo de que algunos fuesen encarcelados. Cercenar libertades siempre fue el fin último de la izquierda, y ahora este Gobierno incluye la criminalización de la libertad de información y de opinión como objetivo prioritario. Las palabras pronunciadas estos días por los máximos responsables del Ejecutivo -no por líderes irrelevantes- son propias de dictaduras creadas para perseguir ideas. Sencillamente no creen en la democracia. Hasta ahora, Iglesias sostenía que una prensa libre es la que fiscaliza al poder cuando gobierna desde el odio ideológico, o con corrupción y conductas abusivas. Pero ahora que es él quien detenta el poder de modo autocrático y obscenamente contradictorio, plantea que los periodistas sean condenados a prisión. Al Gobierno social-comunista solo puede alabársele, y quien lo cuestione, critique o retrate en su insolvencia ya sabe que formará parte de listas negras.

Con Sánchez e Iglesias en el poder, España camina hacia un régimen de miedo y en sentido contrario al de la libertad. En lugar de presumir por haber alcanzado la vicepresidencia pese a las «cloacas» del Estado y periodísticas, el líder de Podemos debería saber que quizás es vicepresidente porque hasta ahora ha existido libertad en España. Las «cloacas» no serán tan reales si él es vicepresidente. Por eso debería aclarar si lo que está haciendo ahora junto a Sánchez es convertir el poder en su propia «cloaca».

Nueva ley de Educación
Celaá fulmina el poder de la Alta Inspección para velar por la enseñanza en español en toda España
Luz Sela okdiario  4 Marzo 2020

La nueva ley de Educación, conocida como ‘ley Celaá’, que este martes ha aprobado el Consejo de Ministros, fulmina, entre otras cosas, el poder del Estado para asegurar el derecho de los niños a recibir la enseñanza en castellano.

El texto de la llamada Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (Lomloe) se presentó ya en el Congreso en febrero del año pasado, pero la tramitación parlamentaria quedó truncada por la convocatoria de elecciones. Ahora se retoma en toda su esencia. Y entre sus elementos más polémicos está la incertidumbre que supone para la enseñanza en español en las Comunidades Autónomas gobernadas por el independentismo o con una influencia determinante de los nacionalistas. En definitiva: serán los gobiernos de esas Comunidades -léase Cataluña, Baleares o la Comunidad Valenciana- los que determinen que los alumnos reciban o no enseñanza en castellano.

La ley se limita a señalar que «al finalizar la educación básica, todos los alumnos y alumnas deberán alcanzar el dominio pleno y equivalente en la lengua castellana y, en su caso, en la lengua cooficial correspondiente».

En este contexto, se reconoce que «el castellano y las lenguas cooficiales tienen la consideración de lenguas vehiculares, de acuerdo con la normativa aplicable», pero serán las «Administraciones educativas» correspondientes las encargadas de «garantizar el derecho de los alumnos a recibir enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios».

Del mismo modo, serán esas mismas Administraciones las que aplicarán «los instrumentos de verificación, análisis y control propios del sistema educativo y promoverán la realización de análisis por parte de los centros, de modo que se garantice que todos los alumnos alcanzan la competencia en comunicación lingüística, en lengua castellana y en su caso en las lenguas cooficiales, en el grado requerido». Y esos mismos gobiernos -en Cataluña, por ejemplo, en manos de Quim Torra; o con los nacionalistas cómplices con el PSOE en la Comunidad Valenciana o Baleares- serán los encargados también, en su caso, de «impulsar la adopción, por parte de los centros, de las medidas necesarias para compensar las carencias que pudieran existir en cualquiera de las lenguas». La ley abre además la puerta a que en aquellas comunidades en las que existan lenguas no oficiales «que gocen de protección legal» se ofrezcan dentro del sistema educativo, como ocurriría, por ejemplo, con el bable.

Desprotección del español
Este martes, la ministra Celaá ha dejado claro que «no es función de la Alta Inspección entrar de manera ejecutiva en los centros educativos, son las inspecciones de las comunidades autónomas las que entran a salvaguardar las normas». Es decir, en la práctica, la nueva ley deja en una total desprotección hacia los alumnos que quieran estudiar en español y también para hacer frente al adoctrinamiento a través del material educativo.

En este contexto, la ‘ley Celaá’ sólo acoge, en una vaga referencia, que al Gobierno le corresponde la Alta Inspección, conforme al artículo 149 de la Constitución. Es decir, para la «regulación de las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales y normas básicas para el desarrollo del artículo 27 de la Constitución, a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de los poderes públicos en esta materia». El artículo 27 de la Constitución alberga el derecho a la educación y la libertad de enseñanza.

El argumento del Gobierno socialcomunista es la nula injerencia en asuntos que, considera, corresponden a la Administración autonómica y, por tanto, a sus respectivos servicios de inspección. Algo que, en el caso del independentismo y el nacionalismo, no deja de resultar problemático. Ese mismo pretexto lo esgrimió por ejemplo frente a las críticas por su inacción frente al adoctrinamiento en los libros de texto en Cataluña.

Celaá, con ese argumento, prescinde por ejemplo de lo que decía la Ley Orgánica de Educación (LOE), que, específicamente citaba entre las competencias de la Alta Inspección «velar por el cumplimiento de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de sus derechos y deberes en materia de educación, así como sus derechos lingüísticos».

Pablo Iglesias el coronavirus
Liberal Enfurruñada okdiario  4 Marzo 2020

La noticia que hoy atrae toda la atención mundial es la epidemia por coronavirus que empezó en la ciudad de Wuhan, en China central y que se ha extendido por todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado su riesgo de expansión global como “muy alto” y ha solicitado medidas “enérgicas” con el fin de detectar rápidamente los casos, aislarlos, atender a los pacientes y rastrear sus contactos, para frenar su cadena de transmisión. El causante de esta epidemia es el virus Covid-19, un agente infeccioso microscópico acelular que, como todos los virus, sólo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos, igual que el comunismo populista que en España representa el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. Son muchas las características que tienen en común los virus y el secretario general de Podemos, vamos a ver algunas de ellas.

Los virus están por todos lados, se hallan en todos los ecosistemas de la Tierra y son el tipo de entidad biológica más abundante. Se pueden encontrar virus dondequiera que haya organismos vivos y probablemente existen desde la aparición de las primeras células. Los virus infectan a todo tipo de organismos, desde animales, hongos, plantas, hasta bacterias, llegando incluso a infectar a otros virus. Tienen la capacidad para reproducirse a expensas de las células que invaden, replicando su material genético dentro de ellas para, a continuación, invadir nuevas células del mismo organismo. Igual que el comunismo populista que se encuentra en todos los países del mundo y dentro de cada país ocupa toda la sociedad, las asociaciones civiles, los sistemas educativos y hasta los medios de comunicación. Del mismo modo que los comunistas como Pablo Iglesias, los virus todo lo infectan con el objetivo de crecer y reproducirse.

Los virus se expanden, se multiplican, se diseminan de muchas maneras diferentes. Cada tipo de virus tiene un método distinto de transmisión pero todos se reproducen creando múltiples copias de sí mismos. Igual que el comunismo cubano se extendió a Venezuela y desde allí el chavismo creó a Podemos e hizo crecer a nuestro coronavirus Pablo Iglesias. Los virus no tienen la intención de matar las células que ocupan ya que son parásitos intracelulares que requieren de la supervivencia del huésped para poder asegurar su propia supervivencia, pero lo acaban haciendo. La muerte de la célula suele ser causada por el paro de sus actividades normales, como consecuencia del desmedido crecimiento de los virus. Del mismo modo debemos suponer que los parásitos comunistas como Pablo Iglesias no desearían haber causado los casi 100 millones de muertes que han provocado, ya que necesitan explotar a las personas a las que engañan, para su propio enriquecimiento.

Al igual que todos los comunistas como Pablo Iglesias siempre dicen que en realidad nunca se ha aplicado el comunismo real y que los causantes de los genocidios mundiales como Stalin, Mao Zedong, Castro, Chávez y Pol Pot, no eran auténticos comunistas, buena parte de los virus asociados con la producción de enfermedades mortales son virus que están en proceso de adaptarse a un nuevo tipo de huésped y una vez lograda dicha adaptación la estrategia del virus consistirá en perpetuarse y propagarse sin afectar a la vida del huésped. Nuestra esperanza es que las infecciones víricas producen una respuesta inmunitaria que confiere una defensa permanente a la infección, por lo que las vacunas son los enfoques médicos más eficientes para enfrentarse a las enfermedades víricas. Después de los destrozos causados en España por los comunistas durante la II República y la Guerra Civil, España debería estar vacunada contra Pablo Iglesias, pero por lo que se ve, esta infección precisa de una segunda dosis también llamada vacuna de recuerdo.

El fascismo como poesía
Clara Zamora okdiario  4 Marzo 2020

El fascismo es una mitología antes que una política. Es una poesía de grupo, de multitud, en el sentido más medieval del término. No propone un programa, impone un estilo. Para ello, se sirve de la escenificación, de la decoración, de los grandes símbolos del pasado aplicados al presente. El objetivo es establecer una comunicación entre el jefe de gobierno y su pueblo que hasta ese momento ningún otro régimen político haya ofrecido. Se requiere una comunicación estrecha, de naturaleza casi física, que adopte las formas de una especie de histeria colectiva. El cabeza de gobierno debe asegurar que circule la sangre racial por las venas del país, de manera que el pueblo sea al jefe lo que lo inconsciente es a la conciencia. Su presencia debe agitar algo así como el escalofrío de la felicidad, creando una impresión inmensa que abrume. Esto lo consiguieron tanto Hitler como Mussolini.

Pablo Iglesias debió de soñar de niño con dar esos discursos masificados, alzado en un estrado casi divino. Le veo a él más cercano en su infantil conducta a estos sueños que al pobre Sánchez, que bastante tiene con hacerse las fotos con las gafas de sol dentro del avioncito, fingiendo preocupación por nuestro bienestar. No creo que estos anhelos estén en sus maquiavélicos planes, que seguro que son mucho más oscuros y retorcidos. El tiempo los desvelará. Sin embargo, Iglesias, que tiene algo de entrañable en su comportamiento, da bandazos en la búsqueda de su ascenso de clase, de su saber comportarse y de su necesidad de aprobación. Le falta recitar: “De verdad que sirvo, de verdad, os lo prometo”, mientras su mujer transita su ministerio con los bebés encima, sacándose el pecho para amamantarlos a la vez que firma sus traumas sexuales como ministra.

El Gobierno español padece los efectos de la congestión. La nueva idealidad social-comunista que dirige España, tan falsa como inestable, peca de presunción. Su defecto es idiosincrático. Es tan pedante como primitivo. Todo su genio está en esa arrogancia que a tanta gente ha engañado, y que cubre en realidad un fondo común de pusilanimidad. Carecen por completo de heroísmo. Apenas entienden este concepto, porque sus mentes son de rebaño, no de águila. Su ética, su conocimiento y su fe se cimentan en la suficiencia, no en la razón. Esto les hace suponer una superioridad incontestable.

Esta realidad les ha servido hasta el momento, pues han conseguido engañar y trepar hasta el poder; pero ahora, que empieza el barco a navegar sin el apoyo que suponía el estímulo de alcanzar el triunfo, empieza todo a tambalearse. ¿Qué es lo que les falta para alzarse en su ambicionado fascismo de izquierdas? Les falta espiritualidad, el haz de lictores. El fascismo y el nacionalsocialismo nacieron como una reacción ante la humillación nacional que supuso su derrota bélica. También creo que el sentimiento de humillación arranca muchos de los comportamientos actuales. En el siglo pasado, ambos movimientos expresaron la desorientación general de un pueblo que se sentía extraño en su propio país. Sólo tenía ese punto de referencia: la nación.

Actualmente, se da otra realidad. En el juego de las relaciones internacionales, han desaparecido dos aspectos que sí tuvieron importancia en el pasado: el tamaño y la potencialidad. Las sociedades de cada país han evolucionado impulsadas por el único anhelo del bienestar, arropadas por el capitalismo feroz, que ha subyugado a las emociones y a las ideas. Es decir, el único valor que rige las relaciones nacionales e internacionales a día de hoy es el puro interés económico y la conveniencia particular. Valga como ejemplo evidentísimo el juego manipular que se está gestando alrededor del coronavirus, y no hablemos ya de las inminentes vacunas y los miles de millones que se van a embolsar algunos, mientras juegan con el pánico general.

En toda esta maraña de ideas que he expuesto, los principios o las instituciones importan menos que la adhesión al sistema; y los crímenes o aberraciones cometidos bastante menos que los cheques en blanco. Atacar a los dirigentes como hombres profundamente depravados o psicológicamente desequilibrados es la tesis permanente. Sin embargo, el análisis de los dirigentes no puede hacernos olvidar a los dirigidos y su parte de responsabilidad. Ahora hay poco que hacer, pero el tiempo pasa rápido y espero que tanta incapacidad sea puesta de manifiesto a la primera oportunidad de cambio que se visualice. Una mística común, muy fascista toda ella, un baile de deseos.

Álvarez de Toledo y la desestabilización 'sextaria'
EDITORIAL Libertad Digital  4 Marzo 2020

Cayetana Álvarez de Toledo se ha distinguido siempre por llamar a las cosas por su nombre, sin claudicar ante el maricomplejinismo o la hipocresía. También ahora, que le toca bregar en la primera línea de la vida política, hace gala del coraje cívico preciso para denunciar los ataques contra España y la libertad que perpetran la izquierda y el separatismo con la complicidad de tantos medios de comunicación. En este contexto, resulta inevitable mencionar a La Sexta, cadena de televisión al servicio de la extrema izquierda y de sus capos donde tiene mando en plaza el agitador Antonio García Ferreras.

El servilismo sextario ante el socialcomunismo y el separatismo, justo cuando unen sus fuerzas para dinamitar el orden constitucional, erosiona gravemente los pilares de nuestra democracia, como resulta evidente para cualquiera que no padezca de ceguera voluntaria. Así de clara y necesariamente lo ha dicho este lunes Cayetana Álvarez de Toledo en el curso de una entrevista radiofónica, en la que además ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de la élite intelectual, empresarial y mediática ante los infames manejos del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con los capos del proceso golpista que pretende desgajar a Cataluña de España.

García Ferreras, que jamás ha pedido perdón por su infame labor de desinformación desestabilizadora en las horas y jornadas posteriores al 11-M –que incluyó la infecta mentira del hallazgo de los restos de un terrorista suicida–, saltó como un resorte ante las palabras de Álvarez de Toledo y arremetió en su programa elocuentemente llamado Al Rojo Vivo contra ella y su partido. Chulesco como jamás lo es cuando comunistas como Pablo Iglesias y Willy Toledo le leen la cartilla, García Ferreras respiró por la herida palpitante a ojos de toda España: La Sexta hace negocio haciendo agitprop de la peor especie, demonizando a la derecha y blanqueando a la peor izquierda, la proterrorista y la orgullosa de profesar la ideología de los Cien Millones de Muertos.

Para no ahorrarse una infamia y cargar aún más de razón a Álvarez de Toledo, García Ferreras incluso recurrió en su furibunda arenga a las patrañas que contra la Policía Nacional y la Guardia Civil esparció la canalla separatista con motivo de la jornada sediciosa del 1-O, acusando a las asediadas fuerzas del orden de apalizar aquel día a numerosos "ciudadanos catalanes, incluidos mujeres y niños".

Acierta plenamente la dirigente popular en denunciar el papel desestabilizador que desempeñan medios de agitación como La Sexta; medios de agitación como La Sexta que, para colmo, deben su supervivencia a un Partido Popular que en el pecado lleva la penitencia. Por su bien y el de la Nación, la derecha sin remedio debe dejar de serlo; y para ello debe enterrar definitivamente el catastrófico –también en esto– rayojismo y seguir la senda marcada –no sólo este lunes– por la audaz Cayetana Álvarez de Toledo, que no se deja amedrentar por los enemigos de la libertad ni cuando la agreden en las universidades catalanas ni cuando la ponen en la mira en los programas estrella del mainstream media.

El ‘dictador’ Iglesias confirma la advertencia de Trotski
Marcello republica  4 Marzo 2020

El Gobierno de Pedro Sánchez hace agua por los dos costados, el de los soberanistas de JxCAT y ERC y el de Unidas Podemos, donde la ministra, compañera y ‘favorita’ de Pablo Iglesias, Irene Montero, acaba de presentar su ante proyecto de Ley de libertad sexual, que ha resultado ser una gran chapuza, de ‘corta y pega’, que luego han tenido que enmendar desde el ministerio de Justicia.

Este Gobierno no va a durar y anda muy desconcertado con el coranovirus, mientras celebra sus jornadas de puertas abiertas para los presos golpistas catalanes condenados en el Tribunal Supremo, con el jefe de la banda, Oriol Junqueras, dando clases en la Universidad de Vic (imaginamos que sobre la teoría del golpe de Estado), cuando todavía no ha cumplido cinco meses de su condena de 13 años de cárcel e inhabilitación, por los delitos de sedición y malversación.

El Gobierno de Sánchez no va a durar y el partido de Pablo Iglesias, Unidas Podemos, tampoco. Y puede acabar saltando por los aires y dándole toda la razón a Iñigo Errejón que se opuso al liderazgo absoluto de Iglesias, el que ahora se va a autoproclamar en Vistaalegre III el amo y único señor de UP, su autócrata y único conductor.

En plena Revolución rusa León Trotski advirtió de la deriva autocrática de los líderes comunistas de su tiempo al afirmar que al inicio de la Revolución el poder iba a ser ‘para el pueblo’, luego lo fue para el Partido Comunista, más adelante para el Comité Central del Partido Comunista y, finalmente, sólo para el Secretario General.

Y así fue en la URSS y así acabó hundiéndose poco a poco el comunismo en Rusia. Y así, pero en un tiempo récord, ocurrirá en Unidas Podemos, partido que se reparten al estilo de los Cesucescu, Pablo Iglesias e Irene Montero (que también se han colocado en el Gobierno), aunque la parte del león se la lleva Iglesias que es quien manda y el que en la próxima Asamblea de Vistaalegre III, se auto proclamará líder único y conductor absoluto de UP.

Y nuevo y destacado miembro de ‘la casta’, por que se otorga a sí mismo un posible mandato de 12 años como secretario general, se multiplica por tres el límite de su sueldo (y el de su pareja Montero) y ya ha renunciado a sus más importantes postulados de austeridad y transparencia, mientras disfruta de escoltas y dos coches oficiales en su chalé de Galapagar.

Y todo esto, la peleas internas en el seno del Gobierno de coalición, que no cesan de crecer, y el continuo chantaje del soberanismo catalán que apoya Iglesias, hará que el tinglado de la farsa del Gobierno de Sánchez caiga, por un lado, y que por otro salte por los aires la unidad política y electoral de Unidas Podemos. ¿Cuándo? Pronto y no muy tarde. Sobre todo si la crisis del coranovirus sigue progresando en España sin control y daña seriamente la economía del país, impidiendo los Presupuestos -que aún dependen de ERC- del gasto social y progresista, lo que para Sánchez y para Iglesias puede ser letal.

¿La libertad de expresión es patrimonio exclusivo de la izquierda?
"El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero... de los demás" Margaret Thatcher.
Miguel Massanet diariosigloxxi  4 Marzo 2020

Resulta muy ilustrativo el tratamiento que se le da a la libertad de expresión y la de opinión, cuando quienes la tienen que valorar sean de izquierdas o de derechas; con la particularidad de que los hay, en este caso mayoritariamente de los partidos de izquierdas y, en especial, de aquellos a los que, cuando se les critica o enmienda la plana desde un medio de información privado, les escuece más debido a su errónea y temeraria pretensión de que siempre están en posesión de la verdad o, incluso cuando saben que no lo están, no pueden soportar que, desde los partidos que tienen en frente, se les ponga ante su propio espejo y se denuncien sus errores y sus infracciones de las normas constitucionales que, para ellos no lo son por el mero hecho de que, para partidos totalitarios como son los suyos, el tener que hacer marcha atrás, el ser corregidos en alguna materia que les afecta directamente o el verse obligados a rectificar por haber incurrido en alguna inconstitucionalidad o ilegalidad, nunca ha entrado en sus planes y, por consiguiente, en los casos en los que se ven sorprendidos en algunos de los deslices, muy frecuentes por cierto y, si no se nos cree, basta que vean los casos que viene perdiendo la alcaldesa de Barcelona, señora Colau, que se pueden contar por docenas y todo ello, a causa de su absoluto desconocimiento de las leyes estatales que, debido a su creencia de que lo que no le gusta automáticamente se convierte para ella en una ilegalidad, que intenta solventar legislando a su antojo, sin estar legítimamente facultada para hacerlo.

De ahí que, dejando para otra ocasión el abuso que suponen los proyectos de Ley presentados por la señora Celáa, una ministra que en su enjuto físico, retiene más sectarismo y resentimiento del que se le podría suponer a una señora que se expresa como un camaleón de la palabra, a base de impulsos espaciados, para darle a sus declaraciones el mayor énfasis con el mínimo esfuerzo mental y físico. Lo malo es que tiene la capacidad de sectarismo suficiente y el fanatismo antirreligioso tan exacerbado, unido a un rencor evidente hacia sus oponentes políticos que, lo que no expresa oralmente por falta de tiempo, lo hace con su mirada cargada de autocomplacencia y desprecio por sus adversarios. Lo mismo haremos con la arribista esposa del señor Iglesias, que en su calidad de rémora del vicepresidente, viene dejando aflorar su extraordinario y radical feminismo, aquel que, de por sí, ya sería suficiente para descalificar a todas aquellas mujeres que no han sabido encontrar la medida justa de sus reivindicaciones cayendo, como ha hecho la señora Montero, en excesos, errores de parvulario, ignorancia completa del mandato constitucional, de modo que, como no rectifique rápidamente y se aprobara la Ley, tal y como ha salido de su departamento, el Tribunal Constitucional va a tener que devolverlo íntegro a su origen para que, primero, se corrijan las faltas de sintaxis y ortografía y, luego, que los redactores den un curso abreviado respecto a la interpretación de nuestra Constitución de 1978; antes, por supuesto, de que los actuales gobernantes acaben de vaciarla de contenido a base de decretos-ley y otras manipulaciones que parece que están dispuestos a utilizar. Todo vale cuando, con ello, se consigue acabar con la derecha, arrinconada y reducida a una mera comparsa en la cámara legislativa.

Ya lo dice claramente el señor Pablo Iglesias, que ahora no es sólo un cabeza de un partido político, sino un miembro del Gobierno que ha asumido, olvidándose de que ya no es solo líder de un partido político, sino que ha asumido las responsabilidades propias de un miembro, un vicepresidente, de un Gobierno y que está obligado a respetar las leyes y gobernar para todos los españoles no, en modo alguno, como un señor que tiene unas ideas políticas de extrema izquierda y pretende aplicarlas cuando actúa fuera del ejecutivo. Decir que el resto de partidos son corruptos cuando ninguno de los actuales miembros del PP o de Ciudadanos o VOX, está en causado en ninguna causa de corrupción, es esparcir cizaña valiéndose de su doble personalidad, utilizando un lenguaje aparte de soez e impropio de un miembro del Gobierno y actuando con una ligereza y un frivolidad sólo justificadas por su intento de causar, desde fuera del lugar en el que debiera exponer sus acusaciones, el Parlamento o, en su caso, a través de los juzgados penales, para conseguir un efecto en la opinión pública de descalificación, a la vez que se incurre en injurias y calumnias contra personas inocentes.

Y es que. el señor Iglesias se olvida fácilmente de su pasado, de sus incursiones por Venezuela o de sus relaciones con el gobernante totalitario de aquel país, señor Maduro, sin que nos haya dejado clara su relación con la televisión iraní ni lo que tenían acordado con los separatistas catalanes para que su partido, Podemos, se haya constituido en un decidido defensor de las pretensiones soberanistas del señor Puigdemont o de Junqueras o Torra, todos ellos dispuestos a declarar la independencia de Cataluña a la menor oportunidad que se les presente; algo de lo que ya van presumiendo, sabiendo que tienen al señor Pedro Sánchez como un corderillo, dispuesto a ceder a todo lo que le han pedido, para seguir disponiendo de sus votos en el Parlamento. Lo hemos dicho y lo repetimos: el mayor error que últimamente, ¡y mira que ya son muchos!, ha cometido el señor líder del socialismo español, señor Sánchez, ha consistido en liarse con el señor Iglesias que no puede disimular su manifiesta euforia y sus primeros escarceos por libre, la primera prueba visible de su satisfacción al verse en una posición que le va permitiendo cubrir las etapas que tenía previstas con su entrada en el actual Gobierno.

Cuando se van quejando, sin prueba alguna, de que hay periódicos y periodistas, no afectos, que “se inventan pruebas falsas”, de “campaña de cloacas” o de que “una democracia no se puede permitir gente así” y, seguidamente se amenaza con que “se va a hacer cumplir la Ley” todo indica que está a las puertas poner un bozal a la oposición ¿Acaso, en la actualidad y durante el tiempo, que ya supera al año medio, en que ha estado al frente del Ejecutivo el PSOE, no se ha hecho cumplir la Ley? ¿Achaca el señor Iglesias al señor Sánchez y sus ministros que hayan permitido, a los periodistas, actuar en contra de las normas? O, puede que insinúe que, según su propio criterio, se debería de impedir a los medios de comunicación expresar opiniones editoriales, de columnistas, de colaboradores, de personalidades relevantes, que no estuvieran previamente cribadas por un censor, un comisario político que decidiera sobre si, lo que intentaren publicar dichos señores, se ajustara a las directrices del PC de España. Habla, hipócritamente, el señor Iglesias de lo que está sucediendo en su país de referencia, Venezuela, el país a cuyo pueblo tiene atenazado el señor Maduro y donde la prensa no puede publicar nada que pudiera afectar al gobierno marioneta que, en estos momentos, está ostentando el poder, omnímodo y opresivo, sobre el pueblo venezolano; intentando vendernos que es un ejemplo de democracia (así es como, verdaderamente, entiende el comunista Iglesias lo que es la democracia, una dictadura fabricada por los opresores, en la que lo que no dispone el gobierno totalitario no es democrático y lo que decide que sea hecho, sí lo es) Pero lo peor es que parece ser que, este camino de cercenar la libertad de expresión, es el que tienen en mente quienes nos gobiernan empeñados en asegurarse, a toda costa, no sólo esta legislatura en la que nos encontramos, sino perpetuarse en el gobierno de España mediante el control de todos los resortes del poder.

Desde hace muchos años, desde el final de la Guerra Civil del año 36, no había estado España en una situación tan peligrosa. Por primera vez en mucho tiempo parece ser que, las leyes de las que nos hemos dotando hasta ahora, peligran y están en la cuerda floja a merced de lo que decidan las izquierdas que, raramente unidos por el odio que tienen al capitalismo y a las derechas, por este afán de desquite que los perdedores se han ocupado de trasmitir a las generaciones que les sucedieron y este empeño que parece que forma parte del gen de nuestro pueblo, que nos impulsa a, cuando disfrutamos de un periodo largo de paz, de una aparente calma, de una bonanza económica o un entendimiento entre todos los pueblos de nuestra nación, siempre tiene que aparecer el garbanzo negro, el inconformista el agitador de masas que hace que acabemos tirándonos los trastos a la cabeza, hasta conseguir acabar con todo lo que durante tantos años y con esfuerzo se había conseguido.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, hemos entrado en una situación en la que parece evidente que el país sigue como hechizado, en manos de un hipnotizador, P.Sánchez, que ha conseguido que, tanto los habituales seguidores de las ideas de izquierdas, como los que habitualmente han venido votando a los partidos conservadores, permanezcan, ante una situación tan delicada y peligrosa para el destino de nuestra nación, en un estado de catalepsia política que les ha impedido reaccionar, pese a que las circunstancia cada vez han ido empeorando y los que intentan acabar con España parece que van logrando sus objetivos sin oposición perceptible ni movimientos sociales capaces de contrarrestar los efectos de un separatismo, bien organizado, o un comunismo que está tomando posiciones de cara a su batalla final. Europa, mientras tanto, cegada por los problemas internos causados por el “brexit” de GB, por las amenazas de inmigración masiva, por los populismos anticapitalistas y por el peligro de una recesión, debida a la aparición de este fenómeno sanitario conocido como el “corona virus”, que es evidente que no puede dejar de producir, aparte del goteo de vidas que se va cobrando, una verdadera hecatombe económica cuyas consecuencias no hay nadie que se haya atrevido a contabilizar. “Destrozan, arruinan y hacen rapiña del imperio; y cuando llenan todo de soledad lo llaman paz” (Tácito)

Menos politólogos y más psicólogos evolutivos
Cristian Campos elespanol  4 Marzo 2020

Sólo lleva dos meses de vicepresidente tercero y Pablo Iglesias ya ha fantaseado con un Pablo Casado en prisión, ha llamado "machista frustrado" al ministro de Justicia Juan Carlos Campo, ha ampliado su propio límite de mandatos en Podemos, finiquitado la limitación salarial de los altos cargos del partido y amenazado con meter en la cárcel a los periodistas que él llama "cloaca" y que son, casualmente, los más críticos con él.

Iglesias también se ha negado a investigar el caso de las menores prostituidas en Baleares y guardado un escrupuloso silencio respecto a los dos obreros vascos que llevan sepultados casi un mes bajo la basura tóxica del vertedero de Zaldibar. También ha digerido sin mayores problemas el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado y el despido de Fernando Garea como presidente de EFE. A cambio de su silencio, tendrá taburete en la comisión delegada del CNI.

No ha volado a mayores alturas políticas el otro 50% de los ocupantes –descontando a niños, guardias civiles, servicio doméstico y calentadoras de coche oficial– del chalet de Galapagar. A su agenda de cumpleaños, pasteles y reuniones con adolescentes sin mayor mérito conocido, pero con perfil en Instagram, la ministra de Igualdad Irene Montero ha sumado una Ley de libertades sexuales que ha horrorizado a todo aquel que la ha leído.

Cómo debe de ser esa futura Ley del sólo sí es sí para que el PSOE de Pedro Sánchez, ¡nada más y nada menos que el PSOE de Pedro Sánchez!, haya filtrado a la SER que no hay por dónde pillar el engendro.

Faltas de ortografía, minúsculas en lugar de mayúsculas, palabras inventadas, artículos copiados y pegados de otras leyes, artículos flagrantemente inconstitucionales, "vocación invasiva", ignorancia de la jurisprudencia del Tribunal Supremo, deficiente incorporación del Convenio de Estambul, invasión de competencias e intromisiones en el terreno de otras leyes son sólo algunos de los disparates jurídicos que los expertos del Ministerio de Justicia han detectado en la ley de Montero.

"No me extrañaría que el proyecto de ley inicial de Irene Montero contenga emoticonos", dijo ayer el abogado José María de Pablo. Ojalá fuera ese todo el peligro de una ley cuyo objetivo final no es la protección de las mujeres sino su sometimiento a eso que la feminista Camille Paglia llama "una voz idiota, malhumorada, puritana, condescendiente e histérica". Es decir, la voz de lo que el PSOE y Podemos llaman "feminismo" y que no es más que adoctrinamiento, paranoia y burda competición femenina intrasexual.

Vuelvan por un segundo al primer párrafo de esta columna. A esa acusación de "machista frustrado" que Pablo Iglesias ha lanzado contra el ministro de Justicia Juan Carlos Campo. El delito de Campo ha sido, por supuesto, cuestionar la ley que con tanta ilusión ha manufacturado la pareja de Iglesias. ¿Qué son unas pocas faltas de ortografía y algunas palabras inventadas en una ley que, atención que vienen curvas, se inventa delitos inexistentes como el del sexting?

"Excusas técnicas", las ha llamado Iglesias, probablemente desconocedor de que todo Estado de derecho no es más que un inmenso, regulado, público y preestablecido entramado jurídico de "excusas técnicas". Me pregunto qué cree Iglesias que hay al otro lado de la frontera de un Estado de derecho. Que vaya a investigar por Norilsk, o Ust-Usá, o Kengir.

Debo de vivir en una realidad paralela, pero me resulta difícil imaginar nada más machista que esa imagen del macho alfa del partido, el espalda plateada de la manada, saliendo al rescate de su hembra supuestamente vejada por un macho de la manada rival ¡con el argumento del feminismo en ristre! Quién nos iba a decir que el primer gobierno de coalición de la democracia española se iba a parecer tanto a un documental de National Geographic.

Para analizar este Gobierno no hacen falta politólogos: hacen falta psicólogos evolutivos.

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El terco vodevil separatista
José Rosiñol vozpopuli.es  4 Marzo 2020

Parece ser que, tal y como nos explicaban en El País, la primera reunión de la “Mesa de diálogo” se dedicó a dilucidar respecto al origen de la “crisis catalana” (ojo el lenguaje). Como no podría ser de otra manera, la conclusión de esta disyuntiva fue que la culpa es del PP, nada nuevo bajo el sol, si se reúnen en una mesa socialistas, comunistas, populistas y separatistas… ¿cabría esperar algún otro desenlace? Además, si calculamos que todos los allí reunidos, en las elecciones Generales de noviembre de 2019 suman el 46,64% de los votos y se arrogan una representatividad institucional mientras se dedican cada uno de ellos a hacer partidismo, creando un foro innecesario, porque ya existen los cauces e instituciones para hablar, dialogar y negociar lo que sea oportuno…

Antes de nada, me gustaría contribuir dando alguna pista respecto a la búsqueda de origen de la crisis en Cataluña, crisis provocada por el otrora “nacionalismo moderado”. Pues bien, los dialogantes solo tendrían que recurrir a la hemeroteca para encontrar la génesis de todo lo que está ocurriendo en 1990, cuando tres diarios (ABC, El País y El Periódico) publicaron el llamado Programa 2000 de Jordi Pujol. Dicho programa es un elaborado plan de ingeniería social que se ha ido implementando durante la últimas décadas en Cataluña con el objetivo de crear un marco mental favorable al separatismo y un control sociopolítico asfixiante para cualquiera que no comulgue con el mismo.Todo esto se llevó a cabo gracias a la miopía o a la connivencia de los distintos gobiernos de nuestra nación.

Miopía y manipulación
Si nos detenemos en el famoso Estatut de 2006, un estatuto innecesario, impulsado por aquél PSC que después engrosó en gran parte en las filas de ERC, Estatuto que pretendía entre otras cosas el control de la justicia, un Estatuto que fue refrendado en un referéndum en el que solo participó el 49,32% del censo y de ese 49,32% obtuvo el Sí un 73,9% (es decir un 36,52% del censo), se convirtió en la mayor campaña de propaganda y desinformación de la historia de nuestra democracia, fue el campo de batalla de intereses espurios y cortoplacistas. El paroxismo de la miopía, la manipulación y el inicio de todo lo vimos en 2010 cuando el propio PSC, con el President Montilla a la cabeza, hizo suyo el marco nacionalista que mutaba rápidamente al separatismo en la manifestación cuyo lema era: "Somos una nación. Nosotros decidimos". Si nos fijamos, los muñidores de eslóganes, fake news y mentiras ya estaban trabajando a buen ritmo (no es casualidad la coincidencia del “nosotros decidimos” y el “derecho a decidir”).

Debemos recordar que en aquellos años ya estaba impactando la Gran Recesión, apareció el movimiento 15M, en junio de 2011 el Parlament fue rodeado por manifestantes, diputados fueron zarandeados, Artur Mas tuvo que acceder en helicóptero y todo lo sólido parecía desvanecerse en el aire. EL clima social era muy tenso y, como dato no menor, la maquinaria judicial seguía adelante en la investigación del caso del 3%. En este descontento social, no controlado por el nacionalismo, más la presión judicial, es dónde hay que buscar el origen reciente de todo, en ese momento, cuando el Estado estaba más débil (estuvimos a punto de ser rescatados por la UE) fue cuando CiU decidió dar el gran salto a ninguna parte que ha sido el “prusés”, para ello y gracias al programa de ingeniería social del que hablaba más arriba encauzaron el descontento social para desafiar al Estado y al orden constitucional.

Pero volviendo a la “mesa de diálogo”, su origen y estructura es realmente curiosa. La pactó un gobierno Sánchez en funciones, con una parte del gobierno de la Generalitat (ERC), sin el plácet del president de la Generalitat que tuvo que asumir los hechos consumados. Ahora, una vez constituida, vemos cómo en la mesa hay tres actores principales: uno, que necesita aprobar unos presupuestos para la estabilidad del Gobierno y dos que pugnan por unas elecciones anticipadas anunciadas, pero no concretadas. Estamos ante una especie de vodevil en el que todo es gesticulación, pero ninguna visión de Estado. Podría aducirse que tras esta mesa existe una estrategia de Moncloa para desactivar el proceso independentista atrayendo a los republicanos y, por tanto, dividiendo al separatismo. Podría ser cierto, el problema radica en que todo ello se verá en las próximas elecciones autonómicas, que quizás vuelvan a ser plebiscitarias…

Como hemos visto este fin de semana en el aquelarre puigdemoniano en Perpiñán, la estructura social del separatismo sigue siendo la misma: subyace una visión teológica, teleológica y mesiánica (un estudio demoscópico que encargamos en 2018 en SCC así lo demostraba). Todo ello propalado por el entramado mediático nacionalista que pondrá en el disparadero a ERC, más la presión a la que someterán a los republicanos entidades como la ANC, CUP, Arrán, CDR…. El riesgo de que al final, tal como ocurrió en 2017, sea Puigdemont el que gane la partida, nos dibujará un escenario mucho más complejo que el actual, por ello esta mesa de diálogo, desde un punto de vista estratégico, ha asumido unos riesgos que creo no han sido suficientemente sopesados.

Finalmente, hay un punto que no puedo obviar. Me refiero a cómo en nuestro país repetimos una y otra vez los errores que nos han llevado a situaciones como la actual en Cataluña. La “mesa de diálogo” vuelve al mismo esquema que en las negociaciones del momento constituyente de nuestra democracia: desde la izquierda se asume con total normalidad que los únicos representantes válidos de los catalanes son los nacionalistas; el resto, que somos la mayoría, no parecemos existir, quedando en manos de unos representantes que nos niegan o, como mucho, nos consideran una anomalía con estatus de ciudadanos de segunda clase. Es algo inadmisible y, más allá de la idoneidad o no de la mesa, de la aberración jurídica o no de la misma, el arrinconamiento de esa Cataluña silenciada invalida cualquier acuerdo que pudiese tomarse en ese foro.

La libertad de expresión bien entendida

Emilio Campmany Libertad Digital  4 Marzo 2020

Cuando Cayetana Álvarez de Toledo denunció que La Sexta hace negocio con la erosión de los valores de nuestra democracia, nadie se escandalizó por la constatación de semejante perogrullada. Incluso El País, que sí se hizo eco de la entrevista que Alsina le hizo en Onda Cero a la portavoz, omitió por obvia la grave acusación en su edición de papel. Porque, a ver, La Sexta es una cadena de televisión y como tal es un negocio. Y erosiona los valores democráticos por apoyar a un Gobierno que respaldan comunistas, enemigos de la democracia por definición, e independentistas, incluidos filoetarras, que pretenden destruir la base en la que se asienta esa democracia, y que no es otra que la nación. Se alegará que hay muchos otros medios que hacen eso mismo y nadie los denuncia. Desde luego, pero ninguno lo hace en el régimen de monopolio que en su ámbito disfruta la cadena. La oposición no tiene ninguna televisión y La Sexta, la única privada que destina buena parte de su programación a la información, se dedica desde que se creó a respaldar a quienes, desde el punto de vista de Álvarez de Toledo y de muchos otros españoles, tratan de erosionar los valores de nuestra democracia. Para entender la gravedad de la situación, hay que recordar que una inmensa mayoría de españoles se informa exclusivamente a través de la televisión.

Naturalmente, la acusación ha despertado la airada respuesta de la misma cadena y de otros medios del grupo, especialmente La Razón. El periódico llega a inventar un clamor entre los líderes del PP que exigen que Álvarez de Toledo sea fulminada por Casado. Nadie más que ellos ha percibido esa ola de indignación. No sólo, sino que de paso el periódico aboga por la vuelta del rajoyismo, alabando la purga que el gallego emprendió tras las elecciones de 2008.

Y, sin embargo, el PP de Rajoy tiene una responsabilidad altísima en la amenaza que para nuestra democracia constituye La Sexta. La creó Zapatero y se la dio a Roures para ser el buque insignia de un entramado mediático que respaldara a su PSOE y poder él emanciparse de la tutela de Prisa. Cuando Roures se hartó de perder dinero con ella, la vendió al Grupo Planeta, pero la cadena siguió siendo lo que fue desde el principio, aunque ahora para servir a Rajoy. Para evitar el desastre al que le llevaba precisamente la purga que hoy tanto alaba La Razón, se montó la estrategia de respaldar a los comunistas bolivarianos de Podemos y restar así votos al PSOE. El mismo Mauricio Casals celebró el éxito de tan peligroso juego en una conversación que fue grabada en una investigación penal centrada en otros delitos. Eso fue y sigue siendo La Sexta. Y sus dueños ganan dinero con ello. Y los poderes públicos siguen, como siempre, protegiendo su monopolio. Si hoy los comunistas están en el Gobierno, algunos de los máximos responsables son La Sexta y sus dueños, además de los gobernantes que les pagaron el servicio. Denunciarlo no es un ataque a la libertad de expresión, es un modo valiente de ejercerla.

Golpe mortal al español en Cataluña
OKDIARIO  4 Marzo 2020

El Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez ha aprobado el proyecto de la nueva Ley de Educación que derogará la Lomce y que, entre otras cosas, devalúa la asignatura de Religión y considera a la educación concertada subsidiaria de la pública, eliminando el principio de «demanda social» que permitía a los colegios ampliar sus plazas en función de la demanda. Ahora, si hay plazas para escolarizar en los colegios públicos, no podrán hacerlo. En suma, el Ejecutivo golpea especialmente a los colegios religiosos. El sectarismo ideológico del Ejecutivo convertía a estos centros en víctimas propiciatorias y así ha sido.

Un aspecto especialmente grave de la nueva Ley de Educación es el que tiene que ver con el control de la Alta Inspección del Estado, pues convierte a este cuerpo en una suerte de convidado de piedra al dejar en manos de los independentistas en Comunidades Autónomas como Cataluña, Baleares o la Comunidad Valenciana la misión de garantizar que sus alumnos reciban o no alguna enseñanza en castellano.

Para entendernos: será el Gobierno de la Generalitat el que controle que se aplican las medidas pertinentes para «garantizar el dominio» del idioma español en las aulas catalanas. O sea, que el Ejecutivo socialcomunista de Pedro Sánchez claudica ante el separatismo y deja en sus manos “aplicar instrumentos de verificación, análisis y control propios del sistema educativo”. Es como poner al lobo a cuidar de las ovejas.

¿Y si la Generalitat de Cataluña no quiere dar más castellano? Pues que no hay ningún mecanismo que lo garantice, ya que, como ha reconocido la ministra de Educación, Isabel Celaá, “no es función de la Alta Inspección entrar de manera ejecutiva en los centros educativos, son las inspecciones de las comunidades autónomas las que entran a salvaguardar las normas”. Más claro, agua.

En pleno proceso de dilución de las instituciones del Estado, convertido Sánchez en una marioneta de los separatistas, nadie garantizará el derecho de los padres a que sus hijos puedan recibir educación en español en cualquier parte del territorio nacional. Si antes ya era difícil, ahora la Ley de Educación avala que los gobiernos separatistas hagan de su capa un sayo.

Las cortinas del Supremo
Ignacio Camacho ABC 4 Marzo 2020

El artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que instrumenta el principio de flexibilidad, requiere una aplicación individual ligada a un programa específico de tratamiento, es decir, a un proyecto sin el cual no se pueda cumplir el fin perseguido con la medida propuesta. Y esto es así porque, como toda la legislación penal española, se inspira en el concepto de la reinserción y la resocialización del reo y por tanto no se trata de un simple alivio de condena a través de una fórmula rutinaria, sino de una medida excepcional y personalizada, que pierde su sentido cuando se aplica de manera general y automática.

Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con los presos del procès: que la Generalitat los ha puesto en semilibertad de forma conjunta y simultánea mediante una interpretación del citado artículo meramente mecánica, que da por buenas ofertas de trabajo de muy dudosa utilidad, cuando no de una artificiosidad clara, y admite con sospechosa benevolencia los requisitos que la jurisprudencia viene exigiendo de forma consolidada. En otras palabras, bordeando, si no transgrediendo, el fraude de ley con todas las trazas.

No es que sea un escándalo, aunque debería serlo si la capacidad de asombro y de resignación de la sociedad española no hubiese ya tocado techo: es que es un verdadero cachondeo. Las autoridades independentistas catalanas, con el beneplácito del Gobierno, se han pasado la sentencia por la entrepierna y se han limpiado en las cortinas del Tribunal Supremo, que por cierto las dejó a su alcance cuando rechazó exigir el cumplimiento de la mitad de la condena como plazo mínimo para el régimen abierto. Estaba cantado: primero permitieron que Junqueras y sus compañeros montasen en Lledoners un consultorio de visitas por el que ha pasado más gente que por una estación de metro; incluso se ha negociado allí la investidura de Sánchez y tal vez los presupuestos. Y ahora se inventan este tercer grado encubierto que la propia Fiscalía considera una modalidad de quebrantamiento. Todo ello mientras el Ministerio de Justicia peina la reforma legal que absolverá retroactivamente el golpe y dejará el delito de sedición en un juego. Qué pena de los quinientos folios de Marchena, qué inutilidad de esfuerzo, qué desperdicio de talento procesal, qué lastimosa pérdida de tiempo. Qué dolor, como decía Alberti, de tinta que ha de borrar el agua, de papeles que ha de barrer el viento.

Esto es el sanchismo: una estrategia de cambio del marco normativo por medio de métodos subrepticios, del abuso de poder y de los márgenes casuísticos. La caricatura perversa de aquel tránsito «de la ley a la ley» de Torcuato, la ruptura de la seguridad jurídica a cencerros tapados. La conformación a base de hechos consumados de un nuevo orden de corte autocrático. La deconstrucción silenciosa, taimada, de la arquitectura del sistema y del Estado.

Catalovirus
Manuel Marín ABC  4 Marzo 2020

La concesión extraordinaria de permisos penitenciarios a los condenados del 1-O sin que hayan transcurrido cinco meses desde la sentencia reafirma las sospechas de un favoritismo endogámico en el separatismo, y una perversión de la legalidad basada en el privilegio y el agravio comparativo entre delincuentes. Nadie podrá decir que la Generalitat mintió cuando avisó de que aplicaría la normativa penitenciaria a capricho «para sacarlos de prisión cuanto antes». Pero es más ofensivo aún. La teatralidad inherente a la salida de Oriol Junqueras de la cárcel fue la recreación cinematográfica de la enésima leyenda del secesionismo. Fue el guión perfecto para el retorno de un héroe liberado tras un periodo de opresión indigna del Estado frente a la mismísima encarnación de la libertad. Era la iconografía perfecta del victimismo, de esa inofensiva inocencia del veterano profesor defensor de causas justas que retorna a la rutina de las clases entre selfies de alumnos huérfanos en pleno éxtasis. Está latente en la atmósfera y se transmite por simples emociones… Es un «catalovirus» adormecedor con efectos tóxicos sobre credibilidad de la democracia.

Asistimos a la normalización de una anomalía en la que el poder real del Estado queda desvalido frente al abuso de quien se lo pone por montera. El independentismo busca la humillación del Estado. Se impone. Ni siquiera permite a sus instituciones hacer apología de su propia indefensión. La sofronización colectiva y contagiosa que causa el virus logra que, llegados a este punto, millones de españoles ni siquiera se asombren ante una tomadura de pelo que asumen como inevitable. El éxito del separatismo consiste en haber anestesiado tanto al Estado, que empieza a dudar, como si fuese rehén de un proceso hipnótico, de si realmente no se habrá cometido una injusticia encarcelando a unos demócratas ejemplares.

El rostro de Junqueras era ayer el triunfo del independentismo y de la demagogia de diseño en la batalla de la propaganda. Todo lo que rodea a los excarcelados es comprensión, empatía, legitimidad, justicia y heroicidad. Es una precampaña de libro a la catalana mientras el Gobierno purga su «catalovirus» paralizante dejando a la democracia en cuarentena. Nos han inoculado una realidad virtual frente a la incurable impotencia de un Estado que ha decidido convertirse en cómplice resignado... Cataluña se dirime entre el delirio de un inofensivo profesor católico, que se dijo amante de España, republicano e independentista -y preso por sedición-, y un huido engreído en su martirologio, imbuido de una megalomanía mística, y fugado por sedición. Algo va mal cuando a un antidemócrata se le percibe como a un héroe mesiánico. El virus no está en la agresión, sino en la falta de reacción, y no va a desparecer con cuarentenas de juguete.

El Gobierno vasco busca de urgencia médicos contra el coronavirus pero les exige hablar euskera

Pelayo Barro okdiario  4 Marzo 2020

La crisis del coronavirus se agrava en el País Vasco, donde un centenar de sanitarios han sido puestos en aislamiento, y el Gobierno del PNV busca médicos urgentemente para cubrir las bajas que el brote ha provocado en su plantilla profesional. Ofrece a los interesados un contrato de seis meses y acceso a la plaza sin pruebas… pero les exige hablar euskera.

En una medida excepcional, el Gobierno vasco ha registrado una convocatoria para médicos y personal sanitario con incorporación inmediata. La situación de la epidemia por el Covid-19 se complica en el País Vasco y ya hay más de un centenar de médicos que se encuentran aislados por haber mostrado síntomas de la enfermedad. Hasta ahora se han registrado un total de 13 casos, 10 de ellos en Vitoria. Uno de los focos más importantes del coronavirus a nivel nacional.

Los aspirantes a estas plazas, que de momento se cifran en 12, no tendrán que someterse a una prueba. Bastará con que acrediten tres requisitos: «El proceso selectivo consistirá únicamente en la valoración de la formación, experiencia, idiomas y euskera», tal y como reconoce el Sistema de Salud Vasco en una comunicación interna distribuida en hospitales y centros médicos de la comunidad.

La convocatoria no refleja la valoración que se le da a las capacidades lingüísticas respecto al euskera de los candidatos, aunque en el pasado el sistema sanitario vasco ya ha premiado el conocimiento de la lengua cooficial muy por encima de otros méritos.

Tal y como desveló OKDIARIO, en pasadas oposiciones el dominio del euskera puntuó más que los conocimientos profesionales para acceder a una plaza fija de farmacéutico en el Servicio Vasco de Salud, según las bases que regulaban dichas pruebas.

Mientras que dominar el vasco otorgaba 18 puntos, un doctorado cum laude tan sólo aportaba a la nota final 10 puntos. Haber publicado en una revista científica, dos. De todas las oposiciones, ningún concepto puntuaba tanto como el euskera.

Para paliar el brote del coronavirus en el País Vasco también se han decretado otras medidas de control, como por ejemplo la suspensión de cualquier Congreso médico o la limitación a una persona como acompañante de quienes permanecen ingresados en hospitales vascos.

Mientras, el Gobierno vasco está decidiendo qué hacer con las clases en colegios e institutos. Está sobre la mesa suspenderlas de forma indefinida para tratar de que no se convierta en un foco del brote.

La RAE y la 'L' de la discordia
La Real Academia Española recomienda el uso de 'La Coruña', en contra de lo que dicta la Lei de Normalización Lingüística

marta otero La opinion  4 Marzo 2020

"Fuera de usos oficiales, al hablar o escribir en español, lo indicado es emplear la forma tradicional española La Coruña", zanja, desde su Twitter oficial, la Real Academia Española (RAE) ante una consulta de un usuario. Una consideración con la que reaviva un debate que ha permanecido inactivo desde 2004, cuando el entonces alcalde Francisco Vázquez peleaba por colgarle la L al topónimo A Coruña, desatando, en carteles y señales de toda la provincia, una batalla paralela: la de los partidarios del topónimo castellanizado que pintaban la consonante delante del nombre y la de sus detractores, que se encargaban de borrarla al día siguiente.

La recomendación choca con lo dictado en la Lei de Normalización Lingüística, que establece la forma gallega como única oficial con independencia del idioma en el que se hable, dato que aprovecharon para recordar algunos usuarios de la red social. Con todo, la RAE continuó apuntalada en su postura, reiterando, ante la consulta de otro usuario, que "La forma española es La Coruña con independencia de cuál sea la palabra que la precede".

Las discrepancias toponímicas que rodean a la ciudad y a la provincia de A Coruña no son algo infrecuente para los profesionales de la Mesa para la Normalización Lingüística, que ven las reafirmaciones de la RAE como "o fomento dunha ilegalidade e unha falta de respecto absoluto aos topónimos galegos", en palabras de su presidente, Marcos Maceira.

No es la primera vez que la academia de las letras españolas entra en conflicto con la legislación autonómica, ya que es habitual que utilicen en las comunicaciones emitidas a través de sus redes oficiales la forma " Orense" o que aconsejen el uso de la solución " Sangenjo" cuando se emplea el castellano. No falta, en ninguno de los casos, el aluvión de usuarios que adjuntan, a modo de respuesta a los consejos del organismo, los dictados emitidos en el Boletín Oficial del Estado que explicitan la determinación de los nombres de los lugares como competencia de la Xunta.

Lo cierto es que los dictámenes de la RAE, al no constituir resoluciones oficiales, no prevalecen en ningún caso sobre la legislación vigente, para la que A Coruña es, tanto para la ciudad como para la provincia, la forma correcta. Pese a ello, el empeño de la academia con respecto al uso de la forma castellanizada es entendida por los profesionales de la Mesa como "unha forma de querer usurpar as funcións que corresponden a organismos democráticos".

Un modo de proceder por parte de la RAE que, según aprecia Maceira, ocasiona problemas más allá del debate lingüístico. "O uso do topónimo deturpado trae problemas, por exemplo, nos envíos das compras por Internet, ao no estar rexistrada a forma galega en Google", expone Maceira. Para el presidente de la entidad, estas recomendaciones de la academia española contribuyen, además, a incrementar el predominio del castellano sobre el gallego al dotar de cierta legitimidad los usos incorrectos de la toponimia: "Hai unha carga ideolóxica que roza o racismo lingüístico, considera que hai unha lingua superior".

El Consejo de Navarra ve legal valorar el euskera como mérito en la zona no vascófona sin modificar la ley
E.P. Pamplona elespanol  4 Marzo 2020

El Gobierno de Navarra ha sido informado en su sesión de este miércoles del dictamen 7/2020, de 24 de febrero, del Consejo de Navarra por el cual se concluye legal "un desarrollo reglamentario referente a la valoración del euskera como mérito en la zona no vascófona".

El Gobierno de Navarra solicitó dicho dictamen mediante acuerdo en su sesión del pasado 22 de enero. El Ejecutivo ha explicado que la anulación de varios preceptos del Decreto Foral 103/2017, de 15 de noviembre, por el que se regula el uso del euskera en las administraciones públicas y entidades de derecho público dependientes, en concreto en lo que se refiere a la valoración del euskera como mérito en la zona mixta, en la zona no vascófona y en los servicios centrales, hace que sea necesario elaborar una nueva norma.

Para ello, el Gobierno de Navarra está trabajando en la elaboración de una normativa que, cumpliendo lo establecido en las sentencias 216, 217 y 218/2019 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, regule la valoración de méritos en el ámbito de la función pública y "lo haga desde el máximo consenso y la máxima seguridad jurídica".

El dictamen señala que "no se produce en la sentencias referidas una categórica prohibición a la valoración del euskera en la zona no vascófona, sino que esta deber realizarse de manera proporcionada y adecuada a las funciones a realizar y a la realidad sociolingüística en cuestión".


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