AGLI Recortes de Prensa   Domingo 8  Marzo  2020

En qué consiste nuestra Libertad
Javier Somalo Libertad Digital 8 Marzo 2020

Cumplimos veinte años y se agolpan los recuerdos. Casi todos buenos. Pero como cada cual los guarda a su manera prefiero celebrar el día haciendo un intento de ver dónde estamos, cómo somos y por qué somos así.

Dice Soledad Gallego Díaz que hoy, como en 1976, "hacer El País no es fácil". Aquel año mágico todo fue enormemente difícil en España y no creo que hacer El País fuera precisamente lo más complicado. Otros hicieron un país nuevo desde una dictadura a una democracia, especialmente en ese año, y todavía hay algunos que pretenden menoscabar la proeza. En 2020, sospecho que es aún menos difícil hacer, precisamente, El País. Su reflexión viene a cuenta de una campaña para anunciar el muro de pago en la edición electrónica del periódico. Con ella, el diario del Grupo Prisa quiere justificar que el ejercicio del periodismo cuesta mucho trabajo y debe cobrarse por él. Nada que objetar a las decisiones individuales de una empresa, pero de ahí a que nos quieran convencer de que son la esencia de la democracia y, por tanto, una especie protegida hay un trecho insalvable por más que tengan al poder político y económico en el descansillo de la redacción.

Supongo que también consideran heroico hacer la cadena SER, que engulló ilegalmente a Antena 3 de Radio de la noche a la mañana gracias a una decisión de un Consejo de Ministros del PSOE en 1994. Y a partir de entonces llegó el liderazgo de oyentes y de concesiones administrativas para emitir. Mandan ellos y, año tras año, consiente el poder político sea del color que sea. Todo complicadísimo, pues. Damos fe de que hacer periodismo es difícil y vivir de él lo es aún más. Pero, ya puestos, es mucho más complicado aquí que en el Grupo Prisa, veta privada del gran monolito informativo gubernamental de cualquier partido.

El gigante multinacional que todo lo ve, todo lo edita y todo lo publica, también cotiza en Bolsa. El coloso ignífugo presume de bancos en su staff, recoloca sus posiciones en América, diversifica, compra, vende… y es de izquierdas. Por el contrario, los despiadados tiburones especuladores capitalistas aguantamos el chaparrón cada día pensando en el siguiente, midiendo cada euro y sabiendo que no hay más deuda que la contraída con los lectores y oyentes, deuda sagrada. Unas veces nos alaban y otras hasta nos quieren cerrar. Pero nunca podrán decir que no saben dónde estamos porque llevamos ahí veinte años por nuestros propios medios. Por eso traigo las reflexiones de la directora de El País hasta estas páginas en el día de nuestro vigésimo aniversario, porque el buque insignia de la izquierda –ahora acompañado por Planeta– también es una causa de nuestro nacimiento.

La izquierda mediática termina quedándose con todos los negocios. Uno de los últimos consiste en verificar las verdades ajenas y convertirlas en mentiras inapelables. Les esperamos a la salida, cuando termine su fiesta y queden a la vista los destrozos.

El cambio de periodismo
El periodismo ha cambiado mucho en estos veinte años. Internet –sobre todo, tras la explosión de las redes sociales– impone normas para alimentar el perverso bucle "clicks-ingresos" que deja por imposible la medición de la influencia porque la influencia, más que medirse debe notarse. Y vaya si se nota.

Hemos de acostumbrarnos a nuevos esquemas pero sin perder el rumbo, la paciencia ni las buenas costumbres. Lo que ayer era sano hoy te puede matar –"y no lo sabes", añade un titular–, beberás zumos verdes con ahínco hasta que te digan –desde el mismo medio– que, en realidad, te estás suicidando y volverán a repetirte que, además, "no lo sabías". Aunque no importa demasiado porque, a la vez, te descubrirán siete novedosas formas semanales –o diarias– de llegar al orgasmo incluso en situación de ingravidez y te convencerán de que es mejor hacer ejercicio breve de alta intensidad y en ayunas hasta que, definitivamente, se desmienta y te convenzan de lo contrario con los mismos argumentos y parecida determinación… si es que sobreviviste al anterior consejo. Estas y otras cosas parece que las pueden leer más millones de personas en España que habitantes tiene la propia España. Y el titular no debe decir nada, es la norma. De hecho, ya hasta sobran los verbos, alma de toda portada. Sin embargo, estoy convencido de que esta inconsistente espuma bajará a los niveles soportables de toda la vida.

Y en política… en política empieza a difuminarse demasiado la frontera entre el periodista, el político y el lector. De nuevo por efecto de las redes sociales, que son necesarias pero tienen que salir ya de la eterna adolescencia. De hecho, creo que todo –política, periodismo y redes sociales– requiere ya un orden hormonal que lleve a la madurez, estado que no es incompatible ni con la rebeldía ni con la originalidad ni con la frescura.

Nuestro futuro es el de siempre
Libertad Digital seguirá insistiendo en la defensa de unos valores que consideramos necesarios para toda democracia. Y lo hará tratando de atraer a muchos jóvenes que vuelven a hacerse preguntas, que ven discrepancias lógicas entre lo que la izquierda dice que debemos hacer y lo que la izquierda hace. Jóvenes en la veintena que también se atreven con la Memoria del Comunismo, de Federico Jiménez Losantos y hacen cola para una firma en la página de cortesía de un tocho de papel que no se amplía estirándolo con los deditos. Si ellos han tirado de flexo y han doblado las esquinas de las mejores páginas, cómo no vamos nosotros a intentar llegar a sus cuentas en las redes, a sus teléfonos, a sus altavoces "inteligentes" o a donde sea. Hemos de hacerlo, más y mejor, y en ese costoso empeño estamos.

Lo cierto es que hay herramientas tecnológicas maravillosas cuando se ponen al servicio de la libertad. No en vano, de la combinación de ambas surgió el nombre de nuestra empresa cuando un ordenador con pantalla de tubo todavía era un ser extraño en muchos hogares. Toda la familia sabía que te habías conectado a internet cuando chillaban las ratas afónicas que se escondían en la caja del router. Qué escándalo. Habíamos acabado con el estruendo nocturno de las máquinas de escribir y resulta que nos chillaba una maldita caja. Veinte años.

El caso es que, por el canal que sea, con titulares más raros (para mí) pero con la mejor tecnología posible, llegando con más claridad a los dispositivos móviles, buscando alternativas a la difusión radiofónica convencional, produciendo podcasts y vídeos de calidad e influyendo con responsabilidad en las redes sociales, esta casa hará lo de siempre porque es lo único que sabe hacer: informar y opinar con libertad desde un determinado punto de vista: el nuestro. Hay días que me parece único y solitario pero lo cierto es que nos sale del alma y provoca un extraño placer echar un vistazo al retrovisor y no ver a nadie. Días, meses o años después resultará que teníamos razón pero que no habíamos elegido bien el momento para decirlo porque la izquierda mediática no había tocado el cornetín del consenso. Asumimos ese pecado con orgullo y sin propósito de enmienda. Estamos dando buena cuenta de ello en las 12 causas por la Libertad.

De la crítica al elogio y viceversa. Todo es posible y hasta necesario
Lo que conocemos como "políticamente correcto" es en realidad lo "políticamente impuesto" por la izquierda. Por eso Cayetana Álvarez de Toledo puede ser "la marquesa ultra del PP" en el rótulo de una televisión generalista que emite concursos y películas además de informativos, pero Irene Montero no puede ser una inepta de la política y la gestión pública sin mediar condena en tribunales, aunque lo sea y se afane cada día en demostrarlo. Así que lo políticamente correcto pasa a serlo también judicialmente, echando otra palada más de pesada tierra sobre la libertad.

A las rabietas y ataques me remito –también a los inesperados elogios– para demostrar que no nos casamos con nadie por convicción. Resultaba evidente cuando, estando siempre frente a la izquierda irresponsable o al nacionalismo, criticábamos al PP de Rajoy por sucumbir a cada encantamiento hasta el fatal hechizo final. Pero aún se hizo más notorio cuando el centro derecha se dividió en tres, adoquinando la avenida del Poder a la izquierda más radicalizada que haya sufrido España desde la guerra civil. Elogiamos al PP, a Ciudadanos y a Vox. Y los criticamos también. En su conjunto, por parejas, por separado y por facciones dentro de cada uno de los tres. Pero todos querían la lluvia a su gusto y todos tardaban lo mismo en tener la razón y perderla, por supuesto, según nuestra particular y legítima perspectiva. No queremos que piensen como nosotros, faltaría más. Que hagan en cada momento lo que consideren pero que no gestionen nuestra libertad de apoyar o criticar sus actos. Es mucho más sencillo de lo que parece.

Por esta misma razón también puede haber agnósticos defendiendo el catolicismo y católicos destapando sus vergüenzas. Y sin turnarse. O mujeres criticando leyes de género y homosexuales viviendo su vida sin necesidad de figurar en el BOE o considerarse "colectivo". Todo lo que en política resulta imposible se puede encontrar en Libertad Digital. No es capricho, ni esnobismo. Menos aún oportunismo, pues la sinceridad no suele ser rentable a corto plazo. Lo que sucede es que las adhesiones inquebrantables tienden a anular la razón llenando el estómago. Y eso no es compatible con la verdadera libertad.

Era posible y necesario criticar con dureza a Alberto Ruiz Gallardón por decir que había que pasar la página del peor atentado de la historia de Europa pero aplaudir después con entusiasmo –pese a que también había elegido los tribunales para encajar las críticas– cuando anunció que acabaría con "el obsceno espectáculo de ver a los políticos nombrando a los jueces que pueden juzgar a esos políticos". Poco tardamos en volver a la frustración al comprobar que el espectáculo sólo dejaba de ser obsceno porque se abría a todos los públicos… que había partidos que no estaban invitados a la bacanal.

Por similares razones, era posible y necesario criticar al fiscal del 11-M Javier Zaragoza y elogiar sin ambages su valentía ante el golpe de Estado del 1 de octubre, un golpe que ya forma parte del poder y supone la más seria amenaza para nuestra libertad.

Es perfectamente posible y necesario rechazar el franquismo como cualquier dictadura y criticar la Ley de Memoria Histórica o la criminosa exhumación de Franco como pueril venganza de una izquierda –no toda– que dormía bajo el somier del caudillo esperando su muerte y luego renunció a la reconciliación. Muchos de ellos vivieron igual de bien con él que sin él. Son los que siempre saben estar. Otros, como varios fundadores y amigos fundacionales de esta casa, no pueden decir lo mismo. Pero también en eso consiste la libertad y cuando se lleva a gala sin complejos termina forjando una personalidad a prueba de cualquier batallita preuniversitaria.

Personalmente agradezco la paciencia y generosidad de muchos lectores y oyentes –o políticos, jueces y fiscales– que en ocasiones no comparten un determinado punto de vista pero saben esperar la argumentación y, si procede, también la rectificación, y terminan concluyendo que en eso consiste la libertad, un valor preciado que comporta enormes riesgos. Sin ese público, cada vez más numeroso, la tarea sería mucho más ingrata aunque no dejaríamos de hacerla.

Nuestros principios
Creemos en el libre comercio y en lo merecido del beneficio. Nos critican los que consideran que ese beneficio es solo para unos pocos porque cree el ladrón que todos son tan marxistas como él. Pedimos un Estado que garantice la seguridad física y jurídica –imprescindibles para la libre competencia– y que se aparte de las relaciones entre individuos, un Estado que alivie trámites e impuestos –mejor si los elimina– para aquel que va a generar riqueza propia y ajena, un Estado que ayude cuando sea necesario al que de veras lo necesite sin alimentar una industria millonaria de necesidades artificiales.

Defendemos la igualdad ante la Ley en todo caso y rechazamos el privilegio que supone distinguir grados en su cumplimiento o la invención de leyes que nos separen por géneros o procedencias. Creemos que defendiendo y respetando al individuo se consigue un bienestar general porque los "colectivos", sean de lo que sean, están formados por individuos, gran olvido del Estado del Bienestar.

Defendemos la Constitución de 1978 y la unidad de España porque –voy a resumir– basta mirar lo que nos pasa cuando no se hace. Y así podría seguir con la separación de poderes, la libertad de prensa con licencias para todos o sin licencias pero con simple orden, la memoria de las víctimas del terrorismo, la meritocracia en la Educación…

Alguien me reprochará si no hay un ápice de autocrítica al acumular en la memoria estos maravillosos veinte años construidos por tantas personas, las que están y las que estuvieron. La hay, y a diario. Pero ya nos atacan lo suficiente desde fuera como para andar cediendo terreno a estas alturas.

Cumplimos veinte años y se agolpan los recuerdos. Pero aún más los prometedores proyectos y la enorme ilusión de hacerlos realidad. Gracias por acompañarnos

No es Eduardo Inda, es la libertad
EDUARDO INDA okdiario 8 Marzo 2020

Que Pablo Iglesias es chusma, un marxista devenido en psicópata para ser precisos, ya lo sabíamos. Que no es un demócrata, también. Que su ejemplo a seguir es su jefe, el narcodictador y asesino Nicolás Maduro, tres cuartos de lo mismo. Y que es el sujeto más machista que vieron los tiempos —“Azotaría a Mariló Montero hasta que sangrase”—, es sabido, consabido y requetesabido. Por cierto, tiene bemoles que su tan inútil como enchufada pareja sea la ministra de Igualdad. Lo primero que debería hacer es sancionar a su novio por toda la suerte de burradas machistoides que han salido de su negra boca. Pero lo que nunca pensamos ni sospechamos es que a las primeras de cambio como miembro del Gobierno abogaría por el encarcelamiento de un periodista. El pasado domingo amenazó con encarcelar a los informadores críticos y el lunes Irena Montera puso nombre y apellido al principal objetivo de su fascistoide amenaza: “Eduardo Inda”. Por si había alguna duda. Nada que envidiar, por cierto, ni a Maduro, ni a Chávez, ni a Fidel Castro, ni desde luego a los capos corleoneses.

A los que siempre vaticinamos que esto podía acabar como Venezuela nos tildaron de “locos”, “exagerados” y “sensacionalistas”. Cuando escuchaba las flores que me echaban, me sentía tan incomprendido como el gran Jaime Mayor Oreja cuando a finales de los 90 repitió hasta la saciedad que la de ETA era “una tregua trampa” para rearmarse y volver a matar con más fuerza y virulencia si cabía. Un Jaime Mayor que, salvando las distancias, se desenvolvía como una suerte de Winston Churchill posmoderno cantando y contando, solo ante el peligro, las verdades del barquero. El primer ministro británico adivinó mejor que nadie el peligro que representaba el satánico Adolf Hitler. Se rebeló contra la política de apaciguamiento del ingenuo de Chamberlain, desgraciadamente acertó y, al final, pasó lo que pasó. “Preferisteis el deshonor a la guerra y ahora tenéis el deshonor y la guerra”, soltó a sus rivales en una antológica sesión del Parlamento británico.

Lo que está sucediendo en España parece clónico de lo padecido en Venezuela. El exilio que vive en Madrid me lo lleva advirtiendo no menos de cinco o seis años. “Primero los metieron en los medios de comunicación y, como eran una novedad, les daban cancha y más cancha, hasta que se asentó la sensación de normalidad y se convirtieron en una alternativa de Gobierno. Luego, con dinero cubano, pagaron campañas ganadoras conquistando Miraflores [sede de la Presidencia de la República de Venezuela]. El siguiente paso fue invadir el Poder Judicial y echar a los magistrados libres. El cuarto, cerrar medios y/o robarlos, además de encarcelar periodistas. El último, que es donde estamos en la actualidad en nuestro país, es asesinar a los disidentes o meterlos en prisión y provocar el exilio de quien no comulga con ellos”, me comentaba hará cosa de un mes un venezolano con ya una década en la capital de España.

En España nos encontramos en el tercer estadio: el control de la Fiscalía va a ser más férreo que nunca con una Dolores Delgado que ha salido del Gobierno para continuar al servicio del Gobierno, puerta giratoria mediante. Ya lo avisó el vicepresidente Pedro Sánchez. El siguiente consistirá en lo obvio: meter sus sucias zarpas en el Supremo. La sentencia del 1-O, con la abracadabrante inclusión del concepto de “ensoñación” y la vía libre para la semilibertad de los golpistas, nos dejó boquiabiertos a los que continuamos creyendo en el Estado de Derecho. Porque, sí, a pesar de todo eso, yo creo en la independencia de los jueces, seguramente más que en la de ningún otro gremio oficial. El siguiente capítulo lo empezó a escribir el dueño del casoplón de Galapagar hace una semana con la petición de cárcel para los periodistas que hemos osado publicar sus corruptelas, sus incoherencias, sus casoplones o su recalcitrante machismo.

“Nuestra democracia”, amenazó el presidente del Gobierno de facto, “será mejor cuando los responsables políticos, policiales y mediáticos de las cloacas estén en la cárcel”. Y lo dice por un periodista, en este caso yo, al que el recluso Villarejo pinchó su teléfono e hizo seguimientos personales por encargo del presidente del BBVA, el corrupto Francisco González. Sus estalinistas manifestaciones constituyen un atentado en toda regla a un derecho fundamental recogido en el artículo 20: el de la libertad de expresión e información. Olvida el bolivariano presidente del Gobierno que la maravillosa Declaración de Derechos Humanos es igual de tajante al respecto en su epígrafe 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. En fin, que lo de Iglesias conmigo no es sólo un ataque a la Constitución sino también a ese texto que alumbró la ONU en 1948 garantizando —o, al menos, intentándolo— las libertades urbi et orbi.

La reacción de la profesión ha sido la esperada. Los periodistas de izquierda y extrema izquierda, esto es, el 75% de la profesión, han callado. Unos por miedo y otros porque, por envidia o por sectarismo, estarían encantados de que me metieran en chirona. En cualquier caso, les va bien. Uno de los que ha optado por situarse del lado del carcelero bolivariano es El País, salvado de la quiebra por esa culpable de tantas cosas que es Sáenz de Santamaría. El rotativo de Prisa no es precisamente la excepción que confirma la regla de un sector que mantenía relaciones profesionales con Villarejo. Desde Jesús Duva (luego jefe de prensa de Carmena) hasta varios directores, pasando por el actual defensor del lector del diario gubernamental, Carlos Yárnoz, todos tenían como fuente al policía torrentiano. Al igual que su íntimo amigo Pedro J. Ramírez, que nos invitaba al equipo de investigación de El Mundo a comer con el comisario más famoso de la historia por las mismas razones que los anteriores: conseguir noticias. O que Antonio Rubio, Manuel Cerdán o esa Cadena Ser que fue la primera en publicar ese verdaderísimo Informe Pisa, Pablo Iglesias Sociedad Anónima (cuya autoría nada tiene que ver con Villarejo), del que ahora abjuran por intereses espurios. Prácticamente todos los periodistas de investigación o tribunales lo tenían de fuente. No nos engañemos: las noticias más potentes y más catárticas no las suelen suministrar ni las monjas ursulinas ni el Císter. Las gargantas profundas del Watergate y Los Papeles de Panamá no respondían al nombre de María Goretti o de San Francisco de Asís: en un caso fue el número 2 del corrupto John Hoover en el FBI, Mark Felt, y en el otro una banda de delincuentes informáticos. Benditos soplones: gracias a ellos cayó un presidente gansteril, Nixon, y un sinfín de golfos fiscales.

Chapeau por la Asociación de la Prensa de Madrid, y muy especialmente por su presidente, ese maestro de periodistas y ejemplo ético que es Juan Caño. Al community manager de la APM (debe ser podemita furibundo) le dio por retuitear en la cuenta oficial de la institución una noticia del diario Público del enemigo de España, Jaume Roures, que forma parte de la campaña montada por él y por Podemos para matarme civilmente. Y, al menos en el caso de la formación comunista, para encarcelarme siguiendo el siniestro ejemplo de su baranda Maduro con Leopoldo López y miles de adversarios políticos. La Junta Directiva de la APM corrigió rápidamente el error del subordinado que iba por libre: “Consideramos intolerables las amenazas a la prensa en un país democrático donde rige la libertad de prensa y la libertad de información”. Más elocuente aún anduvo la APAE (Asociación de Periodistas y Analistas por España). Fue la primera en saltar a la palestra a defenderme de las aterradoras intenciones del dueño del casoplón de Galapagar. Su presidente, Benjamín López, fue taxativo: “En democracia resulta inadmisible que un vicepresidente del Gobierno amenace a periodistas con la cárcel, precisamente, para evitar eso hemos nacido”.

Concluyo con tres frases que resumen mejor que ninguna otra lo que estamos viviendo en España y una moraleja. El copyright de la primera corresponde al presidente estadounidense Thomas Jefferson que alzaprimó el valor de la prensa en un mundo libre con una frase para la historia que no hace falta explicar porque se explica por sí sola: “Prefiero periódicos sin Gobierno a un Gobierno sin periódicos”. Otra de Martin Niemöller atribuida a Brecht previene contra el silencio cobarde o cómplice frente al mal:

—Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra, porque yo no era judío.

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.—

Una grandiosa alegoría prima hermana de un aviso a navegantes del irlandés Edmund Burke: “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada por evitarlo”.

Moraleja: esto no es una cuestión de los comunistas de Podemos e Iglesias contra Inda sino del totalitarismo contra los demócratas y contra LA LIBERTAD. Si a mí me asesinan civilmente o me encarcelan arbitrariamente seré el primero, seguro, pero no el último. No lo duden. Si caigo yo, caerán muchos más.

PD: en la columna he identificado a Iglesias como presidente del Gobierno y a Sánchez como vicepresidente. No es un error. Es deliberado. Lo anticipé y lo reitero: de toda la vida de Dios, en los gobiernos de coalición manda siempre el pequeño.

El desgobierno de coalición
Sánchez tiene el Gobierno que no quería. Se han cumplido sus negros pronósticos: dos equipos, deslealtades y filtraciones. El hilo conductor de la crisis es la decisión de los «morados» de ganar la batalla del relato y apuntarse todas las «medallas»
Carmen Morodo larazon 8 Marzo 2020

El Gobierno está en crisis. Hasta ahora en lo único que ha demostrado solvencia ha sido en evitar el colapso de la «mesa» bilateral de negociación con Cataluña, de la que depende la estancia de Pedro Sánchez en La Moncloa. En todo lo demás se están cumpliendo los negros pronósticos en los que el presidente del Gobierno fundamentó durante meses su firme rechazo a la coalición y a Pablo Iglesias.

Hay un desgobierno de dos Gobiernos, hay juego sucio y deslealtades recíprocas, hay zancadillas para «tumbar» al contrario y desconexiones en los temas claves, lo que pone a prueba la consistencia del Gobierno. La gestión de la Ley de libertad sexual ha sido una exhibición nudista de lo que de verdad esconde la convivencia en el seno de la coalición. Aunque lo intenten vestir con palabras huecas sobre la coordinación y la normalidad que supuestamente mueve la acción del Ejecutivo.

Todos los choques que se están produciendo tienen un mismo hilo conductor. El líder socialista no midió bien a su adversario. Creyó que le anulaba si le dejaba con carteras florero y sin competencias dentro del que nominalmente es su Gobierno. Pero como él mismo vaticinó antes de la repetición electoral, lo que hay son dos Gobiernos, el Gobierno de Sánchez y el Gobierno de Iglesias. El vicepresidente Pablo Iglesias puede no gestionar, asumido lo tiene, pero no va a dejar de hacer lo que mejor controla, la agitación y la comunicación. En la formación morada explican sin rodeos que su batalla está en hacerse con el relato y en que quede claro que las políticas sociales y de izquierdas del Gobierno de coalición salen sólo por la presión que ellos ejercen sobre el PSOE. Esto es lo que mueve a Iglesias y habrá muchos más episodios en los que visualicen sus diferencias en cuestiones troncales de la agenda del Gobierno

La Ley de Libertad Sexual ha reflejado esta semana la frivolidad con la que las dos partes manejan el BOE, que se ha convertido en el campo de batalla. La morada, porque lo único que le importaba era poder colgarse la medalla para el Día de la Mujer, que hoy se celebra, de una ley «fantasma». No hay redacción final, no se sabe nada de ella en el Congreso de los Diputados y está condenada a ser corregida en su esencia porque de lo que nos ha dicho el otro «socio» de la coalición, es una «chapuza».

La frivolidad de la parte socialista reside en las filtraciones de las deliberaciones secretas del Consejo de Ministros y de los debates internos a fin de «devolvérsela» a la delegación morada.

Ejercicio de “travestismo”
PSOE y Podemos han dejado ver en estos días que el ejercicio de «travestismo» de la investidura dura lo que dura y que en el Gobierno conviven dos partidos en la misma sucia competición que ejercían antes de sellar su acuerdo de coalición. «Las diferencias entre ministerios son habituales. Forman parte de la acción del Gobierno. Lo excepcional es cómo en esta crisis los dos partidos han jugado con las filtraciones sin pudor y dejando ver que les importan más los intereses de parte que el interés general».

Las elecciones vascas y gallegas extreman las tensiones, pero no son excusa suficiente como para justificar de qué manera funciona internamente el Gobierno. La realidad es que la coalición no está hecha para gobernar, como bien advirtió Sánchez durante las negociaciones que fracasaron. Es una mala solución para atender al interés de aguantar en el Gobierno. Y en eso las dos partes sí están de acuerdo, pese a los choques de estos últimos días. Durar, durarán, porque les va el futuro de sus liderazgos y de los partidos que sostienen al Gobierno. El desgobierno de la coalición tiene dos importantes colaboradores externos. Uno de ellos es la necesidad del independentismo de mantener fuera del poder a la derecha. Y la otra colaboración le viene de la oposición, más ocupada también en la competición entre ellos mismos que de la eficacia en hacer frente a las políticas del Gobierno de coalición. PP y Vox no colaboran, sino que disputan como adversarios. Y Ciudadanos ha dejado de ser relevante en la pelea.

En la oposición la política no deja de ser un juego de gestos y cuando el «mercado» está dividido prima más ser el primero en registrar una iniciativa o en ganarse un titular que plantear una alternativa consistente a la izquierda. De hecho, la coalición vasca entre PP y Ciudadanos responde más a un movimiento táctico coyuntural que a una estrategia de futuro porque el camino está lleno de interrogantes. En cualquier caso, la crisis de estos últimos días dentro del Gobierno no cambia sustancialmente las previsiones de la derecha y de la izquierda. Hay coincidencia en dar por hecho que Sánchez podrá no gobernar, pero podrá durar al menos hasta las próximas autonómicas y municipales. Muy posiblemente incluso aunque fracase su agenda catalana. El coste en liza es muy alto porque en los dos partidos coaligados son conscientes de que en esta partida pueden caer sus líderes y los partidos que los sostienen. Sánchez está hipotecando las esencias del socialismo hasta en temas tan intrínsecamente vinculados a las raíces del PSOE como la lucha feminista. Iglesias se enfrenta al riesgo de que Podemos muera bajo el peso de las moquetas de Palacio después de haber sufrido amputaciones en todas sus últimas citas electorales. Y esta pulsión política y electoral condiciona cada paso de las dos partes, aunque en teoría quede mucho hasta otras elecciones generales.

Ecuador confirma que Correa contaba con 247 millones para financiar a Podemos y otros partidos radicales
Carlos Cuesta okdiario 8 Marzo 2020

El Gobierno de Ecuador ha entrado de lleno en la investigación de las finanzas de Podemos. Rafael Correa gastó de forma efectiva 54 millones de dólares en el denominado Programa Prometeo, un plan de atracción de talento internacional que acabó sirviendo para impulsar partidos de extrema izquierda como Podemos. El programa fue disuelto en 2017, después de la salida de Correa del Gobierno. Pero el actual Ejecutivo ecuatoriano ha certificado ya que el dinero total presupuestado para este fin era muy superior: 247 millones de dólares. Los planes para relanzar el comunismo a nivel internacional se truncaron cuando Correa perdió la Presidencia.

OKDIARIO ha publicado ya que el programa Prometeo sirvió al ex presidente de Ecuador para destinar millones de dólares a distintas vías de apoyo a la extrema izquierda, tal y como investiga el Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio. Este diario, igualmente, ha confirmado ya que el Gobierno ecuatoriano ha decidido investigar este asunto, junto con el posible destino de dinero desde la financiación del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) hacia Podemos. Y hay que recordar que en CELAG tiene un papel destacado Juan Carlos Monedero y lo tuvo también Íñigo Errejón en la época en la que estaba integrado en el partido morado.

Pero ahora, Ecuador ha confirmado que el plan económico era aún más ambicioso: el programa Prometeo contaba con un importe total presupuestado de 247 millones de dólares, que no se gastaron de forma efectiva por el cierre del programa gracias a la salida de Correa del poder.

El objetivo inicial de Prometeo, según declaró el propio Correa, era atraer académicos, científicos y talento en general al país. Pero pronto relanzó la captación de personas centradas en el lanzamiento de la extrema izquierda en todo el mundo.

CELAG
El programa entró en contacto con la organización CELAG -impulsada por Podemos a través de Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero o Alfredo Serrano Mancilla– y acabó convirtiéndose en una vía de contacto y adoctrinamiento cruzado permanente entre formaciones de extrema izquierda financiada con el dinero que debía haberse dirigido a lanzar el talento en Ecuador, tal y como ha confirmado el presidente del Supremo, Miguel Ángel Martín Tortabú, a OKDIARIO.

El Gobierno ecuatoriano, ya sin Rafael Correa al mando, decidió cerrar el citado programa a la vista de su utilidad real: política y no científica ni académica.

El programa incluyó en una primera fase un cierto sesgo hacia la atracción de talento científico a Ecuador: las matemáticas, estadística, tecnología, etc. primaban por encima del resto. Pero pronto se vio la naturaleza y objetivo real del Programa Prometeo. Porque el Gobierno de Rafael Correa decidió crear toda una subdivisión centrada en las denominadas ciencias sociales, donde pronto fueron los estudios políticos el centro de atención. Y dentro de ellos, los procedentes de la extrema izquierda española.

Los estudios base que justificaron el destino de los 54 millones de dólares se basaban en la situación del sistema educativo en 2011. Seis años después, el diseño del programa llevó a que se becara a un total de 848 personas, tal y como reflejan los datos oficiales remitidos en su momento por la Secretaría de Educación Superior (Senescyt) a la publicación ecuatoriana Primicias. Se les denominaba los ‘prometeos’. Y, tal y como relata el Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, bajo ese manto académico, se creó una verdadera red de contacto con los partidos de extrema izquierda, entre ellos, por supuesto, Podemos. Uno de los visitantes de aquellas jornadas, fue el propio Pablo Iglesias, según esta investigación.

Pagos de hasta 6.000 dólares
Los pagos mensuales de este programa a sus becados se situaban entre los 4.320 y los 6.000 dólares, pero además el Gobierno ecuatoriano se hacía cargo de los vuelos, vivienda, seguro de salud y parte de los consumos durante la estancia. Todo ello, con una cartera de dotación presupuestaria de hasta 4.000 dólares por becado. Lo cierto es que la gran mayoría de investigadores para este programa procedían de España (269 ‘prometeos’) y Venezuela (‘156’).

CELAG, por su parte, fue uno de los feudos de desarrollo de Íñigo Errejón. Él fue uno de los impulsores de este centro de pensamiento. Hoy en día, el esquema de control de CELAG sigue bajo una fuerte presencia de podemitas. Juan Carlos Monedero es miembro del Consejo Consultivo al igual que el propio Rafael Correa. Y Alfredo Serrano Mancilla es el director del Consejo Ejecutivo. Serrano Mancilla es el ‘economista’ español que ha asesorado al régimen de Nicolás Maduro en materia económica y que, en gran parte, ha provocado la crisis que vive actualmente el país.

Ecuador se suma, de este modo, al grupo de países desde donde se investigan envíos de dinero a la cúpula de Podemos. Venezuela, Bolivia -bajo investigación ya de la Fiscalía General de este país- o Brasil -por deriva del caso Odebrecht– son otros de los orígenes de la financiación en fase de investigación.

Congreso nacional
Santiago Abascal, reelegido presidente de Vox ante la ausencia de rivales y en un congreso de alfombra roja
ÁLVARO CARVAJAL El Mundo 8 Marzo 2020

La asamblea general supone una profunda renovación de la dirección nacional y de algunas de las estructuras de Vox para profesionalizar su funcionamiento y lograr su consolidación

Santiago Abascal fue reelegido este sábado como presidente de Vox después de que ninguna candidatura alternativa haya logrado reunir los avales suficientes como para presentarse contra él. La ausencia de rivales sirvió de argumento a la organización para justificar que no se produjera ninguna votación específica sobre esto durante el congreso celebrado en Vistalegre (Madrid).

La oficialización del nuevo mandato de Abascal por cuatro años más, y con él la del equipo que compondrá la nueva dirección nacional, se produjo a través de una nota de prensa, ya que durante el transcurso de la asamblea general no se hizo ninguna proclamación. Se optó por que esa pompa sobre su reelección tuviera lugar durante este domingo, en un gran acto con más de 10.000 simpatizantes en Vistalegre, donde habrá un ambiente mucho más épico ante el que Abascal pronunciará un discurso para presentar a Vox como «la alternativa».

Lo único trascendental que se votó entre los afiliados fue la modificación de los estatutos, que fue aprobada por un 92,5% -la cifra más baja de todas las votaciones que se hicieron-. El partido ofreció un comunicado con los porcentajes pero no quiso informar de la participación de los militantes en estas votaciones ni el número de votos que tuvo cada una de ellas. En cuanto a las otras decisiones, las cuentas de Vox fueron respaldadas por un 95,9% o el Comité de Garantías por un 94,7%.

Sin el sector crítico
El congreso fue una puesta en escena de trámite y no dio pie a debates de ningún tipo. Además, tuvo que ser seguido por los afiliados y los periodistas en vídeo en streaming, porque tan sólo era de acceso presencial para el millar de cargos electos del partido. Ésta fue la justificación que dio la formación para impedir la entrada al sector crítico y a su cabeza más visible, Carmelo González, que se presentó en Vistalegre pero que no pudo entrar.

Fuentes oficiales argumentaron que «por cuestión de aforo» no podían entrar los afiliados en la sala, sólo los cargos electos y orgánicos, y que González «no cumple ninguna de esas dos condiciones». El sector crítico, que impulsó una candidatura al congreso llamada VoxHabla, no pudo competir contra Abascal porque ni siquiera llegó a los 200 avales, cuando necesitaba un mínimo de 4.900 (el 10% del censo de afiliados con derecho a voto según los estatutos).

Sin competición en primarias por la Presidencia de Vox y sin debates políticos ni orgánicos, el congreso fue una alfombra roja para que Abascal formalizara varios cambios en Vox que tienen un calado muy importante. Se ha acometido una profunda renovación tanto de la dirección nacional como de algunas de las estructuras de Vox, con el objetivo de dejar definitivamente atrás la etapa «amateur» e iniciar una fase más profesionalizada en todos los sentidos que sirva para consolidar el partido y para competir con sus rivales.

Estos cambios han venido acompañados por una modificación de los estatutos que implican que la cúpula liderada por Abascal acaparará más poder para controlar todos los resortes de la formación. Con estos movimientos, Abascal se blinda y se dota de herramientas para aplacar futuras crisis internas, como las que se han vivido en los últimos meses en numerosas direcciones provinciales. Asimismo, se aplicará un endurecimiento en el control de los cargos de Vox.

La renovación es básicamente de funcionamiento y de caras. No ha estado acompañada por debates políticos de fondo ni por cambios de estrategia. Al contrario. Vox se reafirma de manera inquebrantable en una ideología y un estilo propios que, a pesar de estar constantemente en el ojo del huracán por su controversia, se valoran como un éxito después de convertirles en la tercera fuerza. Esto no quita que los de Abascal estén trabajando en el objetivo de dirigirse al votante obrero, aunque todavía les falta dar pasos decididos para disputarlo.

Una aparato grande pero centralista
Las novedades para este congreso han estado más bien encaminadas a reformar el partido por dentro y reforzar a la cúpula para prepararlo para su principal reto: su consolidación como una fuerza política de primer nivel.

La obsesión en este sentido ha sido construir un aparato potente para conseguir una mayor implantación territorial. En su exposición del vicesecretario de Organización, Tomás Fernández, dijo que Vox cuenta ya con 2.726 personas trabajando en toda la organización. Desglosados son 1.862 en el área territorial, 117 en el área interparlamentaria, 22 en el área europea y 725 en el área municipal. Todo dentro de una estructura centralista coordinada desde Madrid por un equipo encabezado por el secretario general, Javier Ortega Smith.

El número dos de Vox, que hizo balance de gestión, se marcó el objetivo de alcanzar los 100.000 afiliados en los próximos cuatro años. Ahora rondan los 54.000 militantes.

Este crecimiento en afiliación ha arrojado una importante inyección a las finanzas de Vox, que según las cuentas presentadas ingresa más por cuotas de afiliados y donaciones que por ayudas públicas. En concreto, en el ejercio de 2019 fueron 3,8 millones en cuotas de militantes y 1,5 millones en 23.263 donaciones particulares.

Este año, que Vox logró llegar al Congreso, los parlamentos autonómicos y los ayuntamientos, significó en sus finanzas que Vox obtuviera un beneficio de 5,3 millones de euros en 2019, cuando un año antes tan sólo había ganado algo más de un millón. Esto eleva el patrimonio neto del partido a casi 6 millones de euros.

El congreso ha aportado algunos datos ciertamente llamativos. Por ejemplo sobre la hiperactividad judicial del partido. Vox ha presentado 139 denuncias en los diferentes tribunales de Justicia en un año. Destacan 19 querellas ante el Tribunal Supremo y seis ante los tribunales superiores de Justicia. Un 57% han sido por delitos de odio y derivadas y un 13% contra el independentismo catalán.

MÁS POLÍTICOS E IDEOLOGÍA
En la búsqueda de la profesionalización de Vox, Abascal ha revolucionado la dirección nacional y ha impulsado nuevas herramientas para poder responder políticamente con más agilidad. La idea es tener más músculo en la batalla contra el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos y para protegerse de los intentos del PP por reconquistar sus antiguos votos.

En cuanto a la dirección nacional, en su sentido más amplio, Abascal lo ha rearmado con perfiles muchos más políticos y fuertemente ideologizados. Se puede decir que ha ganado peso el ala dura de Vox. Entre otras cosas, por el meteórico ascenso de Jorge Buxadé como vicepresidente y responsable del Área Política. Un nombramiento que le convierte en el número tres del partido. Como número dos y secretario general se mantiene Ortega Smith, dueño del aparato.

Asimismo, estas renovación de caras en la dirección diseña una estrategia para la proyección mediática de nuevos perfiles, especialmente femeninos, con Reyes Romero, Rocío de Meer y Patricia Rueda, que irán ganando una visibilidad que ya tienen Rocío Monasterio y Macarena Olona.

Abascal crea dos nuevos órganos que serán las herramientas esenciales de Vox para responder con agilidad en el día a día. Llevan funcionando apenas unos meses, pero se oficializan estatutariamente. Uno es el Comité de Acción Política, que será algo así como el centro de operaciones de Vox. Su núcleo duro.

Es el encargado de coordinar, por delegación del Comité Ejecutivo Nacional, la estrategia diaria y se encarga del posicionamiento político del partido en los asuntos de actualidad. Lo forman Abascal, Ortega Smith, Buxadé, Iván Espinosa de los Monteros y Kiko Méndez-Monasterio.

Se crea también un cúpula económica, el llamado Comité de Gestión, que se encarga de gestionar las cuestiones financieras del partido: inversiones, selección de proveedores, gastos extraordinarios de campañas o grandes actos. Realizará los presupuestos.

Vox acusa al feminismo de convertir el 8-M en "el día del odio al hombre"
El congreso de Vox culminó la jornada del sábado con la lectura de un manifiesto sobre la conmemoración del Día de la Mujer en el que la formación de Santiago Abascal acusó al movimiento feminista de pervertir el 8 de marzo para convertirlo «en el día mundial del odio al hombre».

La presidenta de Vox Madrid, Rocío Monasterio, fue la encargada de leer el pronunciamiento titulado No en mi nombre, en el que se arremete contra el feminismo por ser «supremacista» y «totalitario».

En el punto de mira estuvieron precisamente las figuras feministas más representativas del Gobierno. «No nos representa una ministra como Irene Montero que pretende imponernos un discurso que nos colectiviza a todas»; «que no hable en mi nombre la totalitaria de Carmen Calvo, que con su soberbio 'no bonita' y su manera despectiva nos trata a las mujeres que no profesamos su ideología», dijo Monasterio.

El manifiesto arremete contra la «ideología de género» y la «criminalización» del hombre. «Porque soy mujer quiero librarme de vuestro burka ideológico», señaló. Por ello, aseguró que a las mujeres de Vox no les representa un 8-M «pensado por y para la extrema izquierda».

Votaciones entre los afiliados
Vox comunicó a través de un comunicado el resultado de las votaciones entre sus afiliados. Solamente ofreció el porcentaje sin especificar el grado de participación entre los militantes o el número de votos.

Modificación de estatutos, aprobado con el 92,5%
Cuentas ejercicio 2019, aprobado con el 95,9%
Renovación del Comité de Garantías, aprobado con el 94,7%
Reglamento Interno de Procesos Electorales, aprobado con el 93,8%
Reglamento Interno de Procesos de Comité de Garantías, aprobado con el 94%

Cayetana y la libertad
Jesús Cacho. vozpopuli  8 Marzo 2020

"En España hay complicidad y cansancio. Complicidad del Gobierno de España tolerando un separatismo reaccionario, con los Junqueras y demás, y mucho cansancio entre los demócratas ante lo que está sucediendo. Me rebelo contra ese cansancio y hago un llamamiento a la movilización. También a la responsabilidad de las elites españolas, personas influyentes, intelectuales, empresarios, medios de comunicación… Porque tratar de hacer negocio con la erosión de una democracia como la nuestra es una inmensa irresponsabilidad (…) Bueno, hay cadenas, como La Sexta, que hacen negocio con la erosión de los valores de nuestra democracia, que no son ni de derechas ni de izquierdas, y hay mucho desistimiento, mucho cansancio, mucha connivencia activa por parte del Gobierno de España y una actitud muy funcionarial en las elites. La idea de que la democracia es para siempre y no hace falta defenderla, que la ganas un día y la tienes para siempre, es falsa. Eso no es así, la democracia se destruye y se socava desde dentro, se erosiona, y hay gente trabajando activamente para la destrucción de un sistema democrático que nos ha dado el mayor periodo de bienestar de nuestra historia. Y en esa tarea estamos emplazados todos, los políticos los primeros, pero también las personas con influencia y con capacidad de movilización social…"

Hacía tiempo que no se escuchaba en la radio un alegato tan potente en defensa de la España constitucional. Las palabras de Cayetana Álvarez de Toledo (CAdT), portavoz parlamentaria del PP, fluían serenas, concisas, firmes. El conductor del programa de las mañanas de Onda Cero, Carlos Alsina, trató de echar un cable, como era su obligación, a La Sexta (ambas comparten propiedad en el grupo Atresmedia). Y allí se armó Troya. Escándalo en las filas del PP, con general rasgado de vestiduras en ese baldío ideológico, ese páramo de las ideas que es la sede de Génova, y explosión en la sede de La Sexta, con García Ferreras sangrando profusamente por la herida: "Álvarez de Toledo ha puesto hoy en marcha ese ataque a La Sexta, ese ataque a la libertad de expresión, porque ella sabe que está altamente cuestionada en su partido; un partido condenado por corrupción y, sobre todo, un partido que vio cómo los independentistas les montaron dos referéndum (…) El PP fue incapaz de hacer nada. Bueno, sí, repartir palos: ordenó a la policía y a la Guardia Civil que les dieran palos a un montón de ciudadanos de Cataluña, mujeres, hombres y niños”.

Todo ocurría el martes 3 de marzo, un día triste para la democracia española, jornada para el oprobio, con el Gobierno de Pedro & Pablo anunciando una nueva Ley de Educación según la cual ya no será necesario aprobar para pasar curso, y una ley de libertad sexual salida del precipitado magín de Irene Montero, capaz de avergonzar al menos exigente de los españoles. Un día en que las tensiones en el seno de un Gobierno mal hilvanado y peor cosido salían a la superficie (de “machista frustrado” calificó Iglesias al titular de Justicia); un día en que Oriol Junquerassalía de la prisión de Lledoners apenas meses después de haber sido condenado por sentencia firme para dar clases como “profesor colaborador” en el campus de Manresa de la universidad de Vic, y un día, en fin, en el que los obispos elegían como capo de la Conferencia Episcopal al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, un hombre todo oídos para el independentismo. Un día como retrato al secco para esa nueva Quinta del Sordo en que se ha convertido España, pinturas negras como “desgarros nunca imaginados”, relato forzado de una democracia que parece caminar aceleradamente hacia el precipicio de su suicidio voluntario.

Cayetana ha tenido el valor de plantear a cara de perro y en la más sonora soledad la batalla ideológica del centro derecha liberal, que es la batalla por la libertad y por la España constitucional

De todo lo ocurrido ese día aciago lo más relevante, a mi entender, es el incendio provocado por CAdT en las filas del PP y, naturalmente, en la izquierda gobernante. Porque del resultado final de ese fuego consciente dependerá la suerte del PP, es decir, la posibilidad de un centro derecha moderno e ideológicamente pertrechado para reñir la batalla cultural a la izquierda y, si me apuran, el futuro, tan incierto hoy, de la España constitucional y su capacidad para regenerarse con la eventual inyección de un auténtico chute de vigorizante libertad. En ese desierto de las ideas en que Mariano Rajoy convirtió vilmente al PP para transformarlo en una mera gestoría desideologizada del Gobierno, en un partido que voluntariamente arrió la bandera de las ideas asumiendo de manera implícita la manida “superioridad moral de la izquierda”, Cayetana ha tenido el valor de plantear a cara de perro y en la más sonora soledad la batalla ideológica del centro derecha liberal, que es la batalla por la libertad, que a su vez es la batalla por la España constitucional.

Negocio con la erosión de la democracia
Y lo hace apuntando con el dedo a quienes “hacen negocio con la erosión de los valores de nuestra democracia”, naturalmente Ferreras y otros millonetis de la izquierda caviar desperdigados por casi todas las cadenas de televisión, gente alicatada hasta el techo de pasta a base de expandir los valores de esa izquierda marxista especialista en el reparto equitativo de la miseria, cuando no excitando los instintos más bajos del personal en materia de sexo y/o deshechos humanos. Es La Vanguardia y su cadena de radio RAC1, comandada por el conde de Godó, un Grande de España por voluntad expresa de Juan Carlos de Borbón, y su responsabilidad en la deriva hacia el separatismo del nacionalismo catalán. Es el grupo Prisa, con El País a la cabeza, grupo mantenido por Ana Botín, la española más poderosa del momento, convertido en mascarón de proa de un Gobierno social comunista empeñado en la liquidación del régimen del 78. Es Telecinco y sus “Supervivientes” o la feria de la cultura basura que diariamente sus gestores italianos dispensan a la clientela española. Los magos de Atresmedia se lavan las manos diciendo que “la cosa podría ser peor si La Sexta hubiera caído en otras manos”, pero fueron Mariano y Soraya quienes dieron a Lara y su grupo la posibilidad de poner una vela a Dios y otra al diablo en el altar de su perenne hipocresía. La parejita es también responsable de los beneficios que ambos grupos obtienen al final de su cuenta de resultados, exactamente equivalentes a los ingresos por publicidad que RTVE deja de ingresar por decisión política.

Lo hace también denunciando el sometimiento del PP al rodillo de las ideologías de género. El comunicado emitido por Génova anunciando su presencia en la marcha que este domingo tendrá lugar en muchas ciudades españolas, con Madrid como gran escaparate, es prueba de la servidumbre voluntaria de una derecha que aspira a que la izquierda neomarxista le perdone la vida. “Por supuesto que no voy a ir al 8-M”, ha declarado una CAdT que dice compartir las tesis de Camille Paglia, la intelectual estadounidense que se declara feminista equitativa. "Abogo por la igualdad de trato ante la ley. No debe haber grupos a quienes la ley otorgue privilegios, y me opongo a toda protección especial para las mujeres, adopte la forma que adopte”.

Y ahí sigue Cayetana, árbol verde en el barbecho amarillento del otoño castellano, aguantando carros y carretas en el territorio hostil que es para ella el PP. “Todos la quieren matar”, afirman en sus propias filas, que aseguran que gente muy del entorno de Pablo Casado ha llegado a llamar estos días a directores de medios para animarles a arremeter contra la “impostora”. Mujer de trato complicado, de gesto donde lo distante puede llegar a confundirse con lo arrogante, el carácter de Cayetana tampoco ayuda a reducir las tensiones con esa elite pancista que, con alguna honrosa excepción, rodea a Casado y a quien Cayetana ha sacado del cómodo sesteo en que la instaló el “marianismo sorayo”, filosofía perruna de una derecha acomplejada presta a comulgar con las ruedas de molino que gustosa le ofrece la izquierda, porque ya se vive bien en la oposición a la sombra del jefe y en el sector privado suele hacer mucho frío. Lo explicaba días atrás con admirable precisión el gran JM Nieto en su viñeta de ABC: “La política es así, Cayetana: que Pedro Sánchez mienta siempre no es tan grave como que tú digas siempre la verdad”, afirmaba el muñeco representando a Casado.

Cayetana pendiente de un hilo
Es claro que el futuro político de CAdT pende de un hilo que el líder popular podría cortar apremiado por sus barones, y también lo es, en mi opinión, que la suerte del propio Casado, y desde luego de ese PP nuevo al que aspiran millones de españoles, depende igualmente de lo que ocurra con Cayetana. En el erial de las ideas que es hoy la política española, esta mujer ha venido a plantear con singular crudeza la necesidad de un centro derecha liberal ideológicamente rearmado y capaz de hacer frente al tsunami de las nuevas ideologías basura que nos ahoga. De alguna manera ha venido a poner en valor el discurso que catapultó al palentino a la victoria en las primarias, después lamentablemente olvidado ante el retorno de la ola marianista, y reaparecido de forma fulgurante en el discurso de clausura de la Convención Nacional del partido en enero de 2019. Allí Casado definió los cinco ejes doctrinales del PP: primero, la Nación de ciudadanos libres e iguales; segundo, la libertad individual como antídoto frente al colectivismo que etiqueta a las personas por género, edad, raza, etc.; tercero, la economía libre de mercado frente al intervencionismo orwelliano de la izquierda; cuarto, el Estado de Derecho como garantía de libertad, seguridad y propiedad; y quinto, la igualdad ante la ley frente al igualitarismo por decreto neomarxista.

De modo que Casado está ante una encrucijada vital: o sigue la triste senda por la que desfiló Mariano tras la derrota de marzo de 2004, una tentación tan letal como poderosa, o definitivamente se levanta dispuesto a enarbolar la bandera de la regeneración del PP que galantemente le ofrece nuestra Marianne rojigualda. Con el PSOE perdido para la causa, solo un centro derecha doctrinalmente poderoso y comprometido con la libertad podría insuflar nueva vida a la España constitucional, hoy seriamente amenaza por la onda expansiva del populismo. Como nos enseñó el gran Tocqueville y recordó Cayetana donde Alsina, la democracia es un proceso en marcha que puede conducir a la libertad o al despotismo. Hoy circula la idea de que Pablo está “muy solo” en Génova y, aun peor, de que no se atreve a tomar decisiones. Una importante hubiera consistido en coger el teléfono para enviar a José Creuheras un escueto mensaje: “Dile a Mauricio que como empresa privada tenéis perfecto derecho a hacer la política informativa que os plazca, pero que tomo nota; simplemente, que tomo nota”. Seguro que los noticiarios de Antena 3 hubieran suprimido de inmediato rótulos tan sonrojantes como el de “La marquesa ultra del PP”. Levantarse o rendirse, esa es la cuestión.

Democracia de partido único
Pío Moa gaceta.es  8 Marzo 2020

Estos textos y otros, también en «Más España y más democracia» o www.piomoa.es

La trayectoria criminal del PSOE, en Una hora con la historia. Fracasa la insurrección en Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=cZ63DHJkMWE

Las versiones franquistas han sido cualquier cosa menos “finas”. La república fue un caos, pero el FP fue algo ya muy distinto: de hecho fue régimen criminal, de terror, desde las mismas elecciones fraudulentas del 36, que por sí mismas constituían un golpe de estado. En la república no había mucha democracia, pero sí la suficiente para que en 1933 el movimiento original izquierdista del régimen diera paso a una evolución derechista al ganar ampliamente las elecciones la CEDA y Lerroux. Lo demás ya lo sabemos, sin olvidar la conducta enloquecida de Alcalá-Zamora.

Algo muy semejante ha ocurrido desde la transición: la derecha buscó a propósito olvidar la historia, dejando ese terreno a izquierda y separatistas. Al estilo, un poco, de don Niceto, Aznar, por hacerse el «demócrata», se atrevió a insultar y tratar de criminales a sus propios padres y abuelos. ¿Qué entendería por democracia? Y sin embargo el cambio real del régimen se produjo poco después, con Zapatero, que introdujo leyes totalitarias. Ha sido un cambio sin violencia aparente porque el PP optó por colaborar en él. Por lo visto aquí todo el mundo cree que un régimen no cambia porque se destroce su legalidad, y que una democracia puede seguir funcionando como tal con leyes como las impuestas por ZP y continuadas por el PP.

La farsa generalizada se ve ahora mismo en relación con la histérica demagogia feminista: todos los partidos se vuelven locos con “la igualdad y la libertad”, también “la dignidad”. ETA, PP, Podemos, C´s, los separatistas, PSOE todos son un solo partido, el partido de la igualdad y la libertad. ¡Si es que tenemos una democracia de partido único!

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil
La terrible autarquía.
Durante la guerra civil, el representante soviético ante el comité de No intervención, trataba de asustar al inglés, lord Plymouth, con las catastróficas consecuencias estratégicas que la victoria de Franco, aliado de Alemania, tendría para Inglaterra. Plymouth, hombre práctico, no se dejó impresionar: «Gane quien gane –vino a decir– el país quedará devastado y para reconstruirse necesitará dinero. Ni Italia ni Alemania pueden dárselo, porque no lo tienen, así que Franco o quien gane tendrán que recurrir a Londres, y sabremos negociar los préstamos en condiciones favorables a nuestros intereses». En otras palabras, los ingleses podrían imponer a España una política «conveniente» mediante préstamos que inevitablemente tendrían que pedir los ganadores de la guerra.

Aquella posibilidad no escapaba a Franco, aunque por entonces pensaba que no se materializaría, ya que durante la guerra civil el bando nacional aseguró un abastecimiento suficiente con mercado libre, mientras que en el contrario el hambre aumentaba cada año, pese al racionamiento. Al terminar la guerra se anunció la abolición del racionamiento impuesto por el Frente Popular, pero este había destrozado la economía de tal forma que fue inevitable volver a él y enfrentarse con la dura realidad de medio país semiarrasado, no solo por la guerra sino, más aún, por unos demenciales experimentos revolucionarios.

La prioridad absoluta de Franco fue entonces la reconstrucción junto con la idea optimista de convertir a España en una gran potencia, que asegurase su independencia en un mundo cargado de amenazas bélicas. Para ello se diseñó un plan grandioso de construcciones navales y aéreas, que el más elemental realismo condenó enseguida al abandono. En cambio, Franco señaló en su discurso de finales de año tres prioridades muy diferentes: la construcción de viviendas, de las que había un enorme déficit, por la guerra y porque «más del treinta por ciento de las viviendas españolas son insalubres»; la erradicación de la tuberculosis, una plaga que afectaba sobre todo a la población más empobrecida y que resultaría muy cara porque las 7.000 camas en los sanatorios eran «solo una quinta parte de las necesarias»; y la lucha contra la mortalidad infantil, cuyas cifras «son igualmente espantosas (…) por descuidos y abandonos evitables», si bien su remedio, anunció, sería «mucho menos costoso» gracias a la extensión de la higiene y de cuidados elementales. En estos tres campos iba a destacar la Falange, más sensible a esos problemas que los otros partidos o familias del régimen. Y la independencia de España en los años siguientes no podría asentarse en un gran poder militar sino, sobre todo, en la diplomacia.

Unos días antes, Franco había refundido numerosos informes económicos en unas orientaciones económicas generales típicamente conservadoras: asegurar la estabilidad de los precios, nivelar la balanza de pagos y afrontar las cuantiosas deudas externas mediante negociaciones y aumento de la producción. En cuanto al imprescindible comercio exterior, consideraba tres posibilidades: basarse en empréstitos extranjeros, liquidar las reservas de oro disponibles, o aumentar las exportaciones aun a costa de apretarse el cinturón temporalmente. La primera salida, si bien la más cómoda, le disgustaba, porque condicionaría políticamente al país; las reservas de oro resultaban muy exiguas (las que se había recuperado de Francia y campañas de donativos de la población). La tercera opción le parecía la mejor. Por supuesto, se recurrió también a préstamos de Inglaterra y Usa –se rechazaron los demasiado onerosos políticamente– y se consumió el escaso oro. Y se diseñó una estrategia de industrialización y aumento de la energía que, como vimos y veremos, no estaba tan mal enfocada como pretenden los anglómanos. Y la economía siguió siendo básicamente liberal, según recordaba Julián Marías, aunque más o menos intervenida en función de las necesidades políticas en una época muy turbulenta en toda Europa.
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El PNV sigue recogiendo las nueces
Editorial El Mundo 8 Marzo 2020

Fácil se lo ha puesto a los nacionalistas del PNV Pedro Sánchez, que les ha hecho la campaña con un buen lote de transferencias.

Tras la caída del PSOE de la Junta de Andalucía, solo queda en España una región en la que se puede hablar de auténtico régimen ligado a un partido: el País Vasco. El PNV ha logrado articular una red clientelar tan extensa y profunda desde la Transición, con ramificaciones especialmente gravosas en la Administración pública, que su hegemonía parece indestructible. Y lo más paradójico es que en Euskadi la fragmentación parlamentaria tan alta no ha dado nunca a ninguna formación una mayoría suficiente. De modo que el PNV se ha erigido en un partido-sistema gracias en buena medida a que los demás, sobre todo fuerzas nacionales como el PSOE, le han permitido ocupar esa posición y hacer y deshacer a su antojo sin nada a cambio, profundizando en la anomalía democrática que se vive en la región.

Todo va a seguir igual tras las elecciones del 5-A. Según la encuesta que hoy publicamos, al PNV no le pasan factura en las urnas ni los graves escándalos de corrupción, como el caso De Miguel que tanto le salpica, ni la nefasta gestión de una crisis como la de Zaldibar. Los peneuvistas incluso mejorarán su resultado de hace cuatro años, con entre 33 y 35 escaños, y el PSE volverá a servirle de muleta, toda vez que ha desistido de intentar ser alternativa de gobierno. Fácil se lo ha puesto a los nacionalistas Pedro Sánchez, que les ha hecho la campaña con un buen lote de transferencias, incluida la gestión de la Seguridad Social. Así cualquiera.


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