AGLI Recortes de Prensa   Lunes 9  Marzo  2020

Camino al desastre
Paco Sande Periodista Digital  9 Marzo 2020

Me pregunto: ¿¡me pasa a mi solo o hay alguien más por ahí afuera que tenga la sensación de que esto, – España – se está yendo a hacer puñetas!?

Desde que Pedro Sánchez, ha sido elegido como Presidente, he comenzado a sentir esta sensación; es una sensación de desamparo, de orfandad, de ver como nos encaminamos hacia el desastre, a convertirse en una copia de ese lodazal comunista en que se ha transmutado Venezuela, y de un tiempo a esta parte ha ido afianzándose en mi la idea de que esto, este camino hacia despeñadero, ya no hay quien lo pare.

Y la sensación a ido “in crescendo” a cada paso que este hombre iba dando para conseguir, para ver colmado, su ansiado y enfermizo deseo de ser Presidente del Gobierno.

Se alió con los comunistas de Pablo Iglesias, del que antes había dicho que con él, en el Gobierno, no podría dormir trasquilo; se alió con los golpistas catalanes, a los que ahora recibe en la Moncloa con pompas de un jefe de Estado de cualesquier país extranjero; y se alió con ex terroristas de la ETA, que hace menos de 15 años todavía asesinaban españoles, muchos de ellos políticos del PSOE, sin un pestañeo o el más leve asomo de remordimiento.

Y una vez instalados como mandamases de la cosa, él, – Pedro Sánchez – y Pablo iglesias, el hombre que aquél no quería ver en el Gobierno, so pena de no poder dormir tranquilo, se convierten en los mejores compinches y comienzan su retahíla de tropelías.

Colocan a sus respectivas señoras, la una como ministra y la otra en un puesto bien remunerado y que, además, no se sabe cuando asiste, puesto que siempre se la ve viajando junto al “empecinado Presidente”. (Eso, llegar ahí por ser la señora de, por lo visto no es machismo)

Nombran Fiscal General del Estado a Dolores Delgado, ministra de Justicia en el anterior Gobierno de Pedro Sánchez, y amiga de un juez cesado por prevaricación (¡Y se espera que esta señora se muestre imparcial, justa y ecuánime!)

Baten el récord en nombramientos a dedo para cargos en puestos de responsabilidad a personas afines a este Gobierno socialista-comunista.

Se baja los pantalones ante el lerdo Torra, y su banda de mariachi separatistas, sentándose en una mesa de diálogo de tú a tú, como si de dos delegaciones de dos países diferentes se tratara, y “dialogando” sobre algo que no cabe en dialogo alguno, la desmembración de España.

Le pide el golpista José María Jové , que purgue a la abogada del Estado que probó la malversación de fondos el 1-O, y casi al momento Carmen Tejera es fulminada de su puesto.

En fin, que hacen lo que les sale de la flor y aquí no pasa nada.

De haber cometido la derecha la mitad de arbitrariedades y atropellos que han hecho estos “progresistas”, aquí ardía Troya.

Pero son la izquierda y eso aquí, en este país, te da patente de corso.

Sea sobre la discusión que sea, y sea entre hombres, mujeres o del camino del medio, llevar la etiqueta de ser de izquierdas es como tener la banca en una partida de cartas.
Llevas todas las de ganar.

No importa que seas analfabeta, petarda y tu argumento apeste, eres de izquierdas y eso es como el escudo del Capitán América, inquebrantable e indestructible.

Y mi desazón no disminuye cuando veo al “Vicepresidente del Gobierno”, en tono chulesco y al más puro estilo gansteril, amenazar con cárcel a los periodistas que publican informaciones comprometidas para su partido, – Podemos- tachándolas de mentiras y refiriéndose a ellas como información de las cloacas.

Vuelvo a repetir una vez más, vamos camino de convertirnos en una copia de Venezuela o Cuba, y sigue habiendo ilusos que, como ha sucedido siempre en todos aquellos países que ha entrado el comunismo y han quedado destruidos y asolados por completo, siguen diciendo: eso aquí no pasará.

Pues sí, está pasando, aquí y ahora, y no lo ve el que no quiere.

Hay creado, y esto no han sido solo estos, un ejército de funcionarios y chupatintas que florecen en los laberintos de la burocracia. Y entre los que hay y los que se están creando para pagar favores, el coste para su mantenimiento se ha vuelto descomunal. Para pagar este mastodóntico ejército de burócratas se necesita dinero, mucho dinero, y para conseguirlo revierten en lo que hace siempre el socialismo, subir los impuestos. Subir el impuesto a las empresas, a los autónomos, – que a la postre ya están asfixiados- – subir el IVA, establecer un impuesto sobre el patrimonio, y el más injusto, arbitrario e impúdico de todos, “el impuesto de sucesiones”, obligando a comunidades como Madrid o Galicia, donde no existe o se paga muy poco, a imponerlo en su totalidad, como en Andalucía, donde la gente se ve obligada a renunciar a una humilde herencia, -el esfuerzo y trabajo de toda la vida de sus padres-, por no poder afrontar el pago de dicho impuesto. Esto se llama “impuesto a la muerte” o el “botín del buitre”

Sin contar a los burócratas de Bruselas, que esa es otra, tenemos que mantener a éste inmenso ejercito de chupatintas. El despilfarro más grande se va en ese “maravilloso” invento de las autonomías. (Aquí, no solo está el derroche más ingente, sino también el verdadero cáncer que esta despedazando a España).

Y sigo: entre el Gobierno de la Nación y otros 17 “gobiernitos autonómicos”, que se solapan, todos con sus respectivos presidentes, vicepresidentes, ministros, vice ministros, etc., etc., con los chiringuitos varios, conocidos como ONGs, que florecen como hongos por todo el mapa patrio, con ayudas a países “menos favorecidos”, con mantener a los inmigrantes que llegan a España sin un duro, sin oficio ni beneficio, pero que hay que darles, comida, vivienda, médicos, medicinas y dinero, no hay que ser un lince para darse cuenta que España va directa a la insolvencia.
Y aquí es cuando yo recibo la puntilla.

Cuando después del derroche de millones que se van, tratando de sostener la enorme “tómbola” que acabo de mencionar. Cuando después de ver que el dinero desaparece en un verdadero pozo sin fondo… Acabo viendo en los periódicos, una y otra vez, que, lo que peligra, lo que al parecer es la causa de toda nuestra ruina, son las pensiones. ¡Tiene bemoles la cosa!

El sueldo medio de un político es de 5.000 euros al mes, ¿y la causa de la ruina de nuestros sistema financiero son las pensiones de nuestros mayores, con una media de 800 euros al mes?
Unas pensiones por las que, además, sus beneficiarios, nuestros ancianos, han cotizado toda su puñetera vida.
¡Hay que joderse!

¿Dónde está Sánchez?
ESdiario  9 Marzo 2020

El presidente del Gobierno que montó un escándalo por un único caso de Ébola desparece ahora de la escena con 17 muertos, 600 infectados y un 20% más de casos cada día.

Pedro Sánchez no se ha dirigido a la opinión pública, salvo una breve aparición, desde que estallara la mayor crisis sanitaria de los últimos años. Y no lo ha hecho pese a la congoja general, sustentada en dos factores incontestables: la rápida expansión del coronavirus, que ha provocado 17 víctimas mortales y 600 infectados, y la terrible evolución que ha tenido en países remotos y vecinos.

Hace cuatro años, por un único caso de Ébola perfectamente controlado que acabó con la vida de un misionero repatriado de África, el mismo Sánchez y todo el PSOE inició una intensa campaña de críticas y exigencias al entonces presidente, Mariano Rajoy, al que acusó de "desamparar" a la ciudadanía, de "desgobierno" en España y de "desvergüenza" en general.

Con esta realidad presente y esos antecedentes, que Sánchez lleve desaparecido semanas resulta incomprensible e indiciario de su carácter, tendente a generar problemas que no existen para gestionarlos a continuación con interés partidista mientras, a la vez, se desatienden los problemas que sí están vigentes y se mira para otro lado.

El supuesto auge y peligro de la rediviva ultraderecha, con un lenguaje guerracivilista, es un ejemplo de lo primero. Y su desaparición de la escena pública ante la epidemia, de lo segundo. ¿Cómo es posible que todo un presidente dedique más tiempo a alertar contra el franquismo que a explicar qué esta pasando en España con esta enfermedad, por qué no se han tomado determinadas medidas y cuáles se van a tomar con urgencia?

¿Qué estarían diciendo y haciendo Sánchez y Podemos si el balance de contagiados y muertos hubiera coincidido con un Gobierno del PP? La sensación de que no se han tomado medidas que se acabarán tomando por razones estrictamente políticas, relacionadas con las pocas ganas de aplazar las manifestaciones del 8M, está más que justificada.

Italia enseñaba el camino
Porque no se pueden permitir aglomeraciones masivas en las principales ciudades de España, totalmente contraindicadas por los expertos, mientras se aíslan ya pueblos como el riojano Haro con un despliegue estético que recordaba al de Chernóbil.

España tiene ahora la misma situación que Italia hace dos semanas, lo que demuestra una evolución similar y otorgaba al Gobierno un testimonio anticipado preciso para poder adelantar medidas de contención que ha rechazado sistemáticamente. Si ahora las adopta finalmente, habrá que exigirle responsabilidades a Sánchez sin duda. Por negligencia premeditada y por una falta de liderazgo pasmosa.

Mayoría absoluta para rearmar al PP
Editorial ABC  9 Marzo 2020

El sondeo de GAD3 para ABC sobre las próximas elecciones en Galicia revela hasta qué punto va a resultar determinante el voto útil para la pretensión del Partido Popular de revalidar la única mayoría absoluta regional que existe en España. La encuesta atribuye a la candidatura de Alberto Núñez Feijóo una apretada mayoría de 38 escaños, que podría alcanzar los 40. De este modo, la suma de los 18-20 escaños que obtendría el PSOE gallego, los 13-14 del BNG y los 3-4 de En Marea sería insuficiente para que pudiesen gobernar contra el PP. Una de las claves del sondeo se basa en la incapacidad de Ciudadanos y de Vox por alcanzar un solo escaño en estas elecciones. Esto significa que de momento es efectivo el diseño de la campaña que ha hecho Núñez Feijóo, sin concesiones hacia un Ciudadanos en barrena, y marcando notorias distancias con Vox, con quien ha dicho por activa y por pasiva que no gobernará. Por el contrario, la estrategia de la oposición socialista y nacionalista resulta aparentemente fallida porque ni son creíbles sus apelaciones a que el PP y Vox gobernarían juntos si se necesitasen, ni está dando resultados su propósito de fragmentar a la derecha. Es evidente que Ciudadanos y Vox no cuentan con un mínimo arraigo en Galicia, pero el riesgo de que baile un solo escaño puede poner en riesgo la solvente preeminencia del PP en esa autonomía.

Además, frente a la virtual alianza preelectoral que han conformado los tres partidos de la izquierda contra Núñez Feijóo, el candidato del PP reivindica la moderación de su partido como fórmula idónea para no dispersar el voto. Galicia se convierte así, en esta etapa política marcada por la fragmentación parlamentaria y por las coaliciones post-electorales, en el único laboratorio de toda España capaz de testar la viabilidad de la mayoría absoluta. El resultado será relevante para que el PP termine de corregir a nivel nacional su constante devenir entre el conservadurismo moderado y la percepción de pertenencia a una derecha radical capaz de anular a Vox. Galicia no va a ser solo una prueba de fuego para Núñez Feijóo, sino para Pablo Casado y para la coherencia con la que el PP vaya a hacer oposición durante toda la legislatura. No sería ninguna mala noticia para el PP el fracaso de Vox en los comicios gallegos porque se trataría del primer proceso electoral en casi dos años en el que el partido de Santiago Abascal no suma, lo cual auguraría un cierto estancamiento en un partido que desde las elecciones andaluzas siempre estuvo al alza. Y respecto al PSOE, será inevitable interpretar su impotencia en Galicia como un síntoma más del desgaste que experimenta el socialismo con Pedro Sánchez en La Moncloa.

Autodestrucción
Nota del Editor  9 Marzo 2020

Tras cuarenta años repitiendo errores, hay muchos encantados con ello y quieren seguir destruyendo España. El PP ha sido y es el problema y tienen que desaparecer.
Todo español hablante tiene la obligación ética y moral de votar a Vox, y cualquiera que tenga interés por España, también.

El ministro Illa nada en la confusión
 larazon  9 Marzo 2020

Mientras el número de infectados por el coronavirus crece a un ritmo del 20 por ciento diario, desde instancias gubernamentales se alienta a participar en actos multitudinarios, como la manifestación feminista.

Nada sería más letal para la credibilidad de este Gobierno que se instalara en la opinión pública el convencimiento de que se ha retrasado la adopción de las medidas adecuadas para la contención del brote de coronavirus por miedo a la previsible reacción de los movimientos feministas radicales, abanderados por Unidas Podemos, ante una suspensión de las manifestaciones del 8 de marzo. Si hacemos esta consideración es por la perplejidad que provocan intervenciones como la del ministro de Sanidad, Salvador Illa, cuando, preguntado por la conveniencia de suspender o no la convocatoria madrileña, que se presumía la más numerosa y con mayor afluencia de gentes provenientes de distintos puntos geográficos, reclamó que las personas que tuvieran alguno de los síntomas reconocibles del Covid-19 se abstuvieran de acudir a la marcha y permanecieran en sus domicilios.

Si tenemos en cuenta que, según las mismas autoridades sanitarias, el virus es altamente infeccioso porque puede contagiarse durante todo el período de incubación, es decir, que es transmisible por enfermos todavía asintomáticos, la respuesta ministerial sólo puede llevar a extender la confusión entre una ciudadanía a la que se bombardea continuamente con datos del incremento del número de pacientes positivos y de fallecimientos, y que ve cómo se aconsejan cuarentenas en unos lugares mientras se alienta desde posiciones gubernamentales actos multitudinarios.

Y, aquí, aunque no sólo es responsable el Ejecutivo, puesto que otras formaciones políticas, como VOX, también han mantenido sus convocatorias de partido, es donde cabe exigir a nuestras autoridades sanitarias una unificación de la doctrina de prevención y una exposición clara de la información disponible. Ciertamente, nada se gana con caer en el alarmismo, pero las llamadas a la tranquilidad por sí mismas acabarán por causar el efecto contrario si la epidemia sigue extendiéndose por el territorio nacional y los ciudadanos, que están en perfecto conocimiento de las medidas que están tomando otros países de nuestro entorno, comienzan a preguntarse por qué en España se no se adoptan mayores precauciones.

Por supuesto, no es que exijamos el bloqueo de regiones enteras, como en Italia, o la prohibición de concentraciones de más de mil personas, como en Alemania, o las restricciones fronterizas que ha impuesto Austria, pero sí que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o, en su defecto, el ministro Savador Illa expliquen cuál es la estrategia a adoptar, si es que hay alguna. De cualquier forma, los españoles son plenamente conscientes de la anomalía sanitaria que supone el coronavirus, aunque desconozcan, porque nadie en la comunidad científica posee todavía certezas absolutas sobre la enfermedad, cuál es el alcance de la amenaza que pesa sobre la cotidianeidad de sus vidas.

Pero es que, además, los hechos parecen desmentir las primeras aseveraciones optimistas sobre la etiología del Covid-19. En España, con más de seiscientos casos detectados hasta ayer, con la comunidad de Madrid como mayor foco, el incremento de contagios supone un 20 por ciento diario. En Italia, donde la epidemia comenzó a tomar amplitud una semana antes que en el resto de Europa, se han registrado más de 5.000 contagios y, sólo en la jornada del sábado, hubo que lamentar 133 fallecimientos, elevando el total de muertes por el coronavirus a 366 víctimas. Son cifras que, por el momento, y pese al doloroso impacto emocional sobre las familias afectadas, pueden considerarse contenidas dentro de la gravedad de la situación. Así lo entiende la mayoría de los ciudadanos que, al menos en España, mantienen la calma y la serenidad. Hay que esperar que nuestro Gobierno esté a la misma altura.

Libertad Digital: 20 años, de momento
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  9 Marzo 2020

Ni un solo día, desde que hace hoy veinte años subimos a la red el primer número o entrega de Libertaddigital.com, he dudado de que lo que ayer nos llevó a fundarlo es exactamente lo mismo que nos mueve hoy: combatir a los enemigos de la Libertad y de España, que son los mismos.

Hoy, esos enemigos son mucho más poderosos que entonces. Pero también nosotros, en nuestra modesta pero orgullosa medida, lo somos. Primero, por sobrevivir cuando tantos medios con propósitos en apariencia parecidos han durado poco o desaparecido en estas dos décadas; segundo, porque no hemos cambiado nada sustancial en aquel empeño ideológico. Al revés: cada año hemos ido fortaleciendo, superando infinitas dificultades, el proyecto empresarial que hoy se sustancia en el periódico nativo digital de más influencia en el centro-derecha español y en la cadena de radio más relevante en ese mismo sector desde mi salida de la COPE hace diez años.

Hablo de mí porque no se me oculta el papel que he tenido, tengo y espero seguir teniendo aquí, pero, sobre todo, porque nunca dejaré de agradecer que se me haya permitido tenerlo. Lo que le debo a LD es mucho más de lo que pueda deberme a mí. Si mañana, por la razón que fuere, dejase la radio y el periódico, aunque no como lector u oyente, seguiría siendo lo más importante que he hecho en mi vida intelectual y profesional. Los libros 'me' son más importantes, pero muchos de ellos están ligados a la tarea periodística, cuyo centro es el grupo LD, y los que no lo están suelen pertenecer a un ámbito más privado, como la poesía, o comparten, como el ensayo, los asuntos o dilemas básicos que abordo en la radio o el periódico.

Inevitablemente, todos los aniversarios tienen algo de bautismo y no poco de funeral. Y más aún uno tan redondo como el de hoy: 20 años del periódico y 10 en la radio. ¿Veinte años ya? No: veinte años, de momento.

Una aventura personal y empresarial
Permítanme los lectores que comparta con los veteranos y cuente a los jóvenes algunos aspectos de esta aventura, fatalmente autobiográfica. Libertad Digital nació de una preocupación y de una inquietud: la primera y más importante era que no existía un medio de comunicación diario y liberal en España que ofreciera algo más que los libros, la enseñanza de pocos, si doctos, profesores, y comentarios personales en prensa, radio o televisión. Los había en dos medios: en la abundante prensa escrita de los 80 y 90, sobre todo el Diario 16 de Pedro Jota -del que fui primer jefe de Opinión-, en el Ya de Ramón Pi y el ABC, a los que se sumaron El Mundo y La Razón. En la radio, la COPE y, sobre todo, la Antena 3 de Martín Ferrand, donde apareció "como del rayo" el inolvidable Antonio Herrero y El primero de la mañana, del que fui su primer comentarista político.

En televisión, la primera con espacio para las ideas liberales fue Antena 3TV, también de Martín Ferrand, donde fui comentarista del Telediario de Luis Herrero. Tras el antenicidio me llamaron de Telecinco para el Fuego Cruzado en el telediario nocturno de Ónega con Martín Prieto, luego, en prime time, el de Juan Ramón Lucas con Carnicero y comentarios en el de Luis Mariñas. Nunca tuve allí problema alguno de censura, cosa destacable por inimaginable en la televisión de hoy, salvo en la fórmula de gallinero-tertulia. No hay "cara a cara" o comentario suelto, limpio y claro.

Tras los años de Diario 16 pasé una década como columnista diario en ABC, que bajo Ansón tuvo una época de brillo y sesgo muy liberal, salvo en la Historia de España, enfeudada a Preston y al rojerío sectario. En la COPE, con Antonio, Luis y García, estuvimos más unidos, pero fuimos menos felices que en Antena 3. Yo tuve que irme de España en el curso 95-96, volví, ganó Aznar las elecciones y en 1998 llegó la muerte de Antonio. En La dictadura Silenciosa y De la noche a la Mañana cuento esos años de vértigo: los cinco años en la Linterna y los seis en La Mañana de la Cope. Sin embargo, está por escribir la historia de lo que, al final, ha terminado siendo más importante de todo: los veinte años del grupo Libertad Digital. Esa tarea le corresponde a Javier Somalo, porque tarea no le falte nunca.

La muerte de Antonio Herrero y el nacimiento del grupo
Ahora, pero sólo ahora, veo que fue precisamente la orfandad por la muerte de Antonio lo que me llevó a asumir la responsabilidad de crear lo que en vida él aseguraba: un espacio para las ideas liberales, que eran las suyas. En 1999 fundé con Javier Rubio y José María Marco La Ilustración Liberal. Y al año siguiente, el 2000, hace hoy veinte años, Libertad Digital, con Julio Ariza como socio, Javier Rubio como director y Alberto Recarte como el encargado de hacer posible algo que no había existido nunca: una empresa capaz de sostener un diario en internet. Sobrevivimos al socio y a la crisis económica, mérito suyo que linda con el milagro. Casi nadie lo logró.

Libertad Digital TV ha sido nuestro único fracaso empresarial y mi mayor error, porque mía fue la responsabilidad de hacer esa opción y esa onerosa inversión. La culpa, no. Esa fue de Zapatero, que destruyó toda posibilidad de supervivencia de las pequeñas televisiones privadas al prohibir la publicidad en cadena. Veo7, Canal 10, Intereconomía y LDTV tuvimos que cerrar. Él creó el Duopolio Televisivo que reforzó Rajoy y que tan nefastas consecuencias ha tenido y tiene para España y la Libertad.

La traumática salida de la COPE, por presiones del PSOE, del PP y de Campechano, alumbró esRadio, a la que sólo las intrigas bilbaínas de los obispos impidieron contar con los postes de Punto Radio, cuando estaba ya cerrado el acuerdo con Vocento para crear una cadena nacional completa. Los que de forma alegal empezaron a emitir nuestros programas por su cuenta en Cataluña, País Vasco y Andalucía fueron perseguidos, incluso físicamente, hasta cerrar. Así debimos superar la crisis por el cierre de LDTV -despidos en televisión y bajada de sueldo de toda la plantilla dos años- y, a partir de la emisora de Madrid, ir tejiendo una red que la crisis, al destruir cadenas regionales completas, ha ido poniendo a nuestro alcance. Luis Rodríguez y Javier Somalo sabrán cómo lo han hecho. Pero ahí está.

La relación de la radio y el periódico
La fuerza de Libertad Digital está en esRadio. La incompatibilidad entre internet y radio es falsa. Nuestra ventaja con los demás medios en la red es, además, que logramos crear una plantilla joven y de ideas liberales, cosa rarísima en el periodismo actual, y que es capaz tanto de escribir en el periódico como de hacer radio y de grabar imagen. Nuestra productora Cronos es la encargada de esa parte esencial de la marca LD, además de producir programas para empresas o por encargo. Los podcast y la radio a la carta, sobre todo en móviles y iPads, son el futuro y el presente, que la empresa encara técnicamente con pocos pero suficientes medios materiales.

Y ésta es la madre del cordero o del milagro. La difícil supervivencia financiera del Grupo LD a pesar de las crisis económicas y las zancadillas políticas sigue siendo la de hace veinte años: no recurrir nunca al crédito bancario sino a la ampliación de capital para acometer la continua renovación tecnológica, que es nuestro problema recurrente. Otros lo solucionan recurriendo a los bancos. Nosotros hemos preferido buscar el capital necesario entre los accionistas fundadores y los defensores, con más o menos posibles, de lo que significa el Grupo Libertad Digital en España. Hoy son 1.100 accionistas, que serán más tras la ampliación en marcha, y garantizan, junto al compromiso de los fundadores, nuestra continuidad.

La importancia vital del Grupo se demuestra en que he empezado contando detalles biográficos y anécdotas de hace veinte años, cuando vi venir y avisé en La Ilustración y LD del invierno mediático auspiciado por Aznar, y termino hablando de la ampliación de capital en marcha. Aquel invierno es hoy glaciación audiovisual. Pero el abrigo de nuestros socios no ha de faltarnos. En cambio, la situación de lo que nos trajo al mundo hace 20 años, que es la defensa de España y la Libertad, es infinitamente peor. Desde aquel 2000 de todas las esperanzas e infatuaciones de una derecha idiota, todo lo que denunciamos como peligro se ha demostrado con creces. En lo exterior, el auge del islamismo y la resurrección del comunismo son el telón de la mayor crisis de la Nación desde la Guerra Civil, incluso peor.

Nada ha cambiado, sólo empeorado
El régimen constitucional de 1978, la monarquía parlamentaria cuya base es la Nación y cuyo norte es la Libertad, ha sido puesto en almoneda por un Gobierno ilegítimo que chapotea porcinamente en la ilegalidad, con la complicidad de unos medios de comunicación indiferentes o cómplices del Golpe de Estado en Cataluña, cuya cabeza real habita en la Moncloa. Gracias al infame y perjuro Ejecutivo social-comunista, todos los golpistas se pasean ya por Barcelona libres de volver a intentarlo, como dicen y sin duda harán, porque son los verdaderos amos de la debacle política nacional. Para qué hablar de la Oposición, que se opone sobre todo a sí misma en sus tres variantes partidistas: la insuficiente, la liliputiense y la tronitonante.

Pero hace veinte años fundamos Libertad Digital porque estábamos contra la Izquierda y el separatismo y no nos fiábamos de la Derecha. Lo que ha cambiado es la gravedad de la situación, no su naturaleza. Lo que pensábamos, lo pensamos. Lo que combatíamos, lo combatimos. Lo que nos movía, nos mueve. Los que nos acompañaban, nos acompañan. Son veinte años… de momento. Así que esto no ha hecho más que empezar.

Irene Montero o la diarrea de una izquierda arracional, desigualitaria y odiosa
Pedro de Tena Libertad Digital  9 Marzo 2020

Algún día se escribirá cómo se llega desde indignada en la Puerta del Sol a propietaria de una mansión en Galapagar y desde militante anticasta de púlpito a ministra de un Gobierno de España. Plumas habrá que trencen la crónica. Lo que sabemos es que a la nación española le ha sobrevenido una epidemia izquierdista con tres características principales: está instalada en la arracionalidad, practica la desigualación entre ciudadanos y provoca odio hacia los diferentes.

No es una irracionalidad, un desprecio de la razón en tanto que mecanismo para comprender la realidad, sino la más cruda arracionalidad, que consiste en convertir la arrazón, la sinrazón y la irrazón en una palanca de poder sin más. La verdad ya no importa. Cuando el otro día esta ministra explicaba su ley de libertad sexual (sobre todo de las mujeres, claro) en una televisión, se enfrentó a la pregunta crucial del cómo saber si sí es sí. ¿Cómo juzgará un juez si se ha dado o no consentimiento expreso cuando no hay testigos? Y se atrevió a decir Irene Montero: "Cuando no hay cámaras ni hay testigos, el juez cuenta con las testificales y los testigos", lo cual raya en la indecencia intelectual o en el analfabetismo jurídico. ¿O es que no se atrevió a decir que el juez, por ley, debería creer siempre a la mujer y nunca al hombre?

Este es el problema de las leyes de género y, en general, como ha subrayado en estas páginas, y ya en 2006, Antonio Robles, de toda la ofensiva de discriminaciones positivas. ¿Tiene género la violencia, o tiene autores y víctimas, sean quienes sean? Como ocurrió con las medidas paritarias de presencia de la mujer en Gobiernos y en otros casos, el mérito, la capacidad, la razón y la verdad se dejan al margen. Que en las leyes de violencia de género sólo el hombre heterosexual pueda ser culpable y que sólo la mujer heterosexual pueda ser víctima –no en caso de otros tipos de familias y parejas– es sorprendente y completamente arracional, y yo defiendo que deberían haber sido declaradas inconstitucionales. Todo ello conduce a la desigualdad ante la ley de los ciudadanos en función de su sexo.

La arracionalidad se ha manifestado además en un Consejo de Ministros que aprueba una ley sin leerla o al menos sin tener el texto definitivo. La arracionalidad se ha demostrado también en que el Ministerio de Justicia haya producido 26 páginas de correcciones y críticas a un proyecto de ley, que no sabemos cuál fue, si el mismo o no que leyeron los ministros o si antes o después. La arracionalidad culmina en que no hubiera ni un asesor de la ministra, que tiene una buena cuadrilla, que supiera algo de técnica legal. ¿Y el Consejo de Estado?

Frente al deseo de buena parte de la Humanidad desde el siglo XVIII de conseguir la igualdad de todos los seres humanos ante la ley, sin distinción de sexos ni de ninguna otra característica personal, que es lo que dice exactamente el artículo 14 de la Constitución vigente, estamos caminando ley tras ley e interpretación constitucional tras interpretación constitucional hacia otra Constitución. La arracionalidad y la desigualdad que impulsa la mayoría de izquierda socialcomunista permite que el argumento racional, científico y técnico y la tolerancia derivada de un profundo sentido democrático estén dando paso a un odio creciente, por ahora en las palabras, contra los disidentes de estas nuevas minorías enceguecidas por el poder sin más. La arbitrariedad y el capricho contra la ley. No es nuevo. Es Calígula, la otra peste de Camus. Es lo mismo que se sembró antes de que comunismos y totalitarismos fascistas y nazis asolaran Europa.

El problema es que cuando los arracionales, desigualadores y odiosos logran un trozo o trocito de poder, lo ejercen y arrinconan o tratan de acogotar a sus adversarios. Sin embargo, los que estamos en contra de toda esta nueva barbarie y del camino empedrado que nos conduce a un infierno no sólo no hacemos mucho, sino que cuando se ha tenido el poder, como lo tuvo Mariano Rajoy desde 2011, uno de los poderes más importantes de la historia de la democracia, no se hizo nada eficaz. Y así se sigue. Véase el caso Cayetana Álvarez de Toledo por decir que dos y dos son cuatro. El llanto y crujir de dientes vendrá después, pero…

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La necesidad de concentrar el voto en Núñez Feijóo
Editorial El Mundo 9 Marzo 2020

Ni Cs ni Vox lograrán escaño en las elecciones autonómicas de Galicia, pero pueden hacer caer al PP de la Xunta.

No solo Galicia, toda España se juega mucho en las elecciones que se celebran en esta comunidad el 5 de abril. Ojalá todo se centrara exclusivamente en dirimir asuntos autonómicos. Pero las ansias declaradas de los partidos nacionalistas y de izquierdas de llegar a la Xunta para impulsar un proceso a imitación de los que se siguen en Cataluña y el País Vasco, nos sitúa en un inquietante escenario en el que la delicada crisis territorial que padecemos se puede agigantar. Galicia ha sido todo un ejemplo de autonomismo bien entendido en el marco del proyecto común que es España. Y la inmensa mayoría de los gallegos se siente orgullosa de esa doble identidad y han contribuido con decisión en estas cuatro décadas a fortalecer la unidad nacional y el ordenamiento constitucional que ampara nuestras libertades democráticas. Pero el nacionalismo es un virus letal que aprovecha la extrema debilidad del actual Gobierno de Sánchez, en manos de toda clase de fuerzas separatistas, para intentar avanzar en sus objetivos disgregadores.

Así las cosas, hoy solo un triunfo claro del PP de Núñez Feijóo garantiza la estabilidad en esta comunidad y la lealtad constitucional. Como refleja la encuesta que hoy publicamos, el actual presidente de la Xunta está bien situado para revalidar la que sería su cuarta mayoría absoluta consecutiva, un logro más que meritorio en un contexto de fragmentación política. Lograría entre 38 y 40 diputados, siempre en la horquilla que garantizaría más de la mitad de los escaños. Ahora bien, esa mayoría absoluta está tan ajustada que una ligera variación en el voto dejaría a Feijóo por debajo de esos 38 asientos. En ese caso, aunque el PP doblara en diputados a su más directo rival, el PSOE -que podría lograr entre 19 y 21-, la Xunta iría a manos de la alianza que ya han anunciado socialistas, nacionalistas y toda la amalgama de la izquierda radical agrupada en la plataforma Galicia en Común. Sánchez ha dado el plácet a su candidato para que le imite y forme otro Ejecutivo frankenstein a escala autonómica aunque a sus integrantes no les una otra cosa más que descabalgar al PP. Poco han aprendido en el PSOE de las lecciones que dejó el nefasto Gobierno de coalición de Touriño que tan mal recuerdo sigue despertando hoy entre los gallegos y que hundió durante más de una década a los socialistas.

La concentración del voto en la candidatura de Feijóo entre los simpatizantes del centroderecha se antoja imprescindible. Porque ni Ciudadanos ni Vox van a lograr ningún escaño en Galicia, como se ve en este sondeo, y, sin embargo, los dos partidos recibirían más del 3% de las papeletas, que podrían hacer perder al popular el Gobierno autonómico. Sería una noticia más que preocupante.

Ni harto de vino tinto sería capaz de votar al PP

Nota del Editor 9 Marzo 2020

Que el PP utilice la situación de Galicia como ejemplo de lo que es capaz de hacer, es la demostración de la inutilidad del voto al PP, partido traidor e inepto.
Al PP se le dieron todas las oportunidades para que defendiera España, Galicia era una anomalía, despilfarró todas las oportunidades y pretenden quedarse en la anomalía.

Y no se pierdan el atículo siguiente, abundantes referencias al tal Núñez.

«El de mi abuelo va a ser un cadáver trashumante»
Entrevista a Francisco Franco, nieto de Franco
Andrés Bartolomé larazon  9 Marzo 2020

Francisco Franco– rechaza el diminutivo Francis– usa hace días un guante para acordarse de que debe evitar dar la mano. A punto de viajar a Estados Unidos, es su prevención contra el coronavirus. Nos recibe en su casa con un saludo sin apretón formal. Su familia, vivo aún en el recuerdo el día de la exhumación, acaba de presentar una demanda ante el Tribunal de Estrasburgo.

–¿Cómo recuerda ese 24-O?
–Un día tristísimo, horroroso. Había que haber estado dentro de la basílica para comprender los sentimientos tremendos, sobre todo cuando las radiales abrían el foso. Yo quería mucho a mi abuelo, para mí es una persona muy cercana.

–¿No tienen llave de la cripta?
–Cuando fui a hablar a Moncloa no para negociar, porque estaba todo decidido por parte del Gobierno, nos dijeron que habría tres llaves, una en Patrimonio, otra en Moncloa y otra en el propio cementerio, donde habría orden de que si iba cualquier familiar la darían, y también que nos darían un título funerario, cosa que no ha sucedido, ni nos han dado la llave, además nos dijeron que avisando, primero con 48 horas, luego 24. Pero también te digo que la estadía en Mingorrubio va a ser temporal. Apuesto a que va a ser así.

–Si el panteón era suyo, ¿cómo se hace el Gobierno con él?
–No era técnicamente nuestro. Pensábamos que lo era, de hecho lo declaramos en la herencia de mi madre en julio de 2018, porque preguntamos y nos dijeron que estaba a nuestro nombre, dispusimos como si lo fuese y en ese mismo mes Patrimonio Nacional nos pidió las llaves y dijo que no era nuestro, qué donde estaba el título de propiedad, y contestamos que no lo teníamos o no lo encontrábamos. Ante la evidencia les entregamos las llaves. Posteriormente Patrimonio inicia las obras, lo reforman, lo arreglan y entierran a mi abuelo. Hicieron el paripé de la ley según la que podíamos decidir, pero por todo esto es por lo que estamos en Estrasburgo.

–Falta que su demanda se admita, pero si es así, ¿qué esperan del Tribunal de Estrasburgo?
–Que nos dejen enterrar a mi abuelo donde queramos, y a mi abuela, porque nos llevaríamos a los dos. No tiene sentido que esté enterrado en un lugar de titularidad pública y pagado con dinero público, ni me gusta ni me parece apropiado. Y al albur de lo que ellos quieran hacer. A lo mejor voy allí y ya no está.

–En el caso de que fallaran a su favor, ¿dónde los enterrarían?
–Si podemos en la Almudena.

–¿A pesar de que el Gobierno siempre rechazó esa opción?
–Este país es un permanente circo. El circo de la política, lo que se intenta es distraer la atención. La exhumación lo fue. Estaba claro dónde se iba a hacer, antes de las elecciones, y daba igual lo que nosotros hiciésemos tanto en los tribunales o donde fuera. Pensamos que Estrasburgo no va a estar tan mediatizado, a lo mejor nos equivocamos. Yo personalmente no era partidario de ir a Estrasburgo, y podía haber ido cualquiera de mis hermanos, pero como la mayoría quería tampoco pasa nada, pero estas cosas cuestan mucho dinero.

–¿En Europa estarán menos expuestos a la crítica?
–A Europa le importa un pito todo este problema de la familia reclamando que pueda enterrar a sus deudos donde quiera, y en España a prácticamente nadie. Es un tema nuestro, personal, y a quien le interesa darle importancia es al circo político mediático que tenemos montado.

–¿Consideran en su caso que se ha atentado contra los derechos humanos?
–Si no, no estaríamos en Estrasburgo, es obvio.

–¿Habrá reposo definitivo para su abuelo?
–No, va a ser un cadáver trashumante, va a estar al capricho del que en ese momento esté en el Gobierno. El artículo 19 de este anteproyecto de ley que ahora llaman de Memoria Democrática permite al Gobierno saltarse la disposición que pueda decidir Estrasburgo.

–¿Qué papel juega el dinero?
–Si hubiera dinero no sería para nosotros en ningún caso. Si acaso pagaríamos los abogados, o parte de lo que cuestan. Lucrarse con algo así me parecería tremendo.

–Pero sí querrían que se condenara al Estado español.
–Por supuesto, es que le tienen que condenar para que ganemos nosotros. La condena va implícita.

–¿Qué piensa de lo ocurrido en Sevilla, donde ha sido imposible presentar un libro sobre Franco salvo en el reservado de un restaurante?
–La demonización de la figura de mi abuelo es clave, de hecho la ley intenta que no se pueda exaltar, dicen que el franquismo, en cualquier caso a mi abuelo. Quieren hacer damnatio memoriae, quieren borrarlo de la historia.

–La Fundación Franco teme por su ilegalización.
–Hace mucho que se sabe. Es una pequeña voz que clama en el desierto, pero tanto la Fundación como toda mi familia siempre hemos estado alejados de la política. Intentamos hacer un pequeño contrapeso contra esta marea de desinformación.

–¿Qué opina sobre el futuro del Valle de los Caídos?
–Harán lo que consideren. Me da muchísima tristeza que la Iglesia haya dejado a su suerte al Valle de los Caídos, y haya hecho ese entreguismo absoluto, haya abandonado al pobre abad y a los benedictinos, y haya renunciado a algo que tenía encomendado.

–Siguen allí los 191 muertos que, como Franco, no murieron a causa de la Guerra Civil.
–Siempre hay que vestir los muñecos, y para poder sacar a mi abuelo había que vestir un muñeco, en este caso los no caídos en la guerra, porque si no hubiera sido una ley única, y así está en el planteamiento de la demanda ante Estrasburgo. Respecto a los demás ni han empezado los trámites para sacarlos. Pero todo está en la base de la Ley de Memoria Histórica, que lo que pretende es hacer bandos, buenos y malos, y fomentar el clientelismo político, lo cual es un disparate. Divide y vencerás.

–Con el Gobierno de España ya no hay opción de interlocutar, salvo que en el proceso presenten alegaciones y ustedes rebatan por última vez sus planteamientos.
–El Gobierno de España está legitimado para hacer lo que considere oportuno y no somos quienes, a veces se ha hablado de que hemos amenazado. No, simplemente defendemos lo que consideramos tenemos derecho, otra cosa es que tengamos razón. No me siento en posesión de la verdad.

–Otro frente abierto es el juicio el próximo mes de julio por el Pazo de Meirás.
–Es un pleito técnico jurídico sobre la propiedad, que llevan los abogados y obviamente no voy a entrar en eso, pero sí en lo que rodea a este pleito, basado en una gran mentira que proviene de una trampa. El origen es el afán de notoriedad de un ex concejal [Carlos Babío] de Sada –el pueblo en cuyo término está la propiedad– nieto de un cabecilla de la revolución campesina de Meirás durante la República, que fue encarcelado por la propia República. Nieto de una afectada [Josefa Portela] por la expropiación, [Babío] consiguió proyección nacional a base de reivindicar el Pazo de Meirás basándose en una mentira. Tan es así que en 2007 Feijóo hizo unas declaraciones diciendo que el Pazo no tenía ningún interés histórico, que no debía ser Bien de Interés Cultural. Posteriormente le quitó la bandera a este nacionalista gallego para encabezar la reivindicación y crear otro circo. La exhumación fue el circo primero de Zapatero y luego de Sánchez, y lo del Pazo de Meirás es el circo de Feijóo. La reclamación del Pazo viene a instancias de una votación del Parlamento gallego, con mayoría del PP, instada por Feijóo.

–¿A qué trampa se refiere?
–Cuando Feijóo llega a la Presidencia de la Xunta quita a Prosegur el convenio que teníamos para que organizasen las visitas y la vigilancia, porque había miedo a que nos pusieran cualquier artefacto en el Pazo, ya había habido un incendio. Y un abogado de Medina Cuadros, compadre de Feijóo, pasó a ser inquilino de uno de los pisos donde vivía mi madre, en Hermanos Bécquer. Se ofrece a gestionar las reservas de las visitas y al cabo de un tiempo cierra la página web de las reservas, deja de coger el teléfono y entonces Feijóo nos multa, y surge aquello de que no permitíamos las visitas. Es cuando mi madre se lo da a la Fundación [Franco] porque ella no tenía infraestructura, y empiezan a gestionar las reservas. La Xunta pone el grito en el cielo y, a través de un emisario, me manda un recado Feijóo diciendo que si no le damos la gestión de las visitas a la Xunta harían una comisión, favorable o no, para iniciar los trámites a lo que luego ha terminado en este pleito.

–¿Y por qué esa forma de actuar de Feijóo?
–Quiero presumir de que tanto Feijóo, como Sánchez y Zapatero no tienen ninguna animadversión contra nosotros, que somos los perjudicados, porque ya no se está juzgando a mi abuelo, están utilizándolo, en unos casos como una cortina de humo; Feijóo para erigirse en abanderado del nacionalismo gallego.

–¿Cuál es su lectura sobre el litigio?
–Lo que se está dilucidando es quién es el propietario, si es el Estado o somos nosotros, de hecho la Xunta no podía poner el pleito, porque el propietario en teoría podría ser el Estado o creen que podría serlo. Se personó la Xunta y nos opusimos, porque consideramos que no es parte, y hemos perdido las costas de ese recurso. Luego se ha presentado el Ayuntamiento de Sada, la Diputación de Galicia y el Ayuntamiento de La Coruña. Todos se apuntan al circo, todos quieren salir en los medios nacionales. Cuando se quemó el Pazo en 1978, mi abuela tuvo que pagar 250.000 pesetas, que era mucho dinero en aquella época por la extinción del incendio. En ese momento no dijo el Ayuntamiento de La Coruña que era del Estado; tampoco cuando tuvimos que poner dinero para reconstruirlo; nos dijeron que subvenciones, cero. Lo hizo mi madre, aunque tardó tiempo porque mi padre dijo que era muchísimo dinero, y tampoco tenemos el dinero que dicen tenemos, y cuando murió mi padre, mi madre, con mucho esfuerzo, fue aportando para reconstruir el Pazo. Tampoco entonces dijeron que eso era del Estado. Y después ha habido cuatro transmisiones: la herencia de mi abuela, la donación a mi madre, la nuestra, y en mi caso la he donado a una sociedad, porque no tengo infraestructura para estar poniendo dinero para los gastos.

–¿El planteamiento legal está ya hecho?
–Ya está. No lo llevo directamente pero confiamos plenamente en el criterio de nuestro abogado [Luis Felipe Utrera-Molina] y en su manera de hacer las cosas, yo solo puedo hablar de lo que rodea a este asunto. Por ejemplo, la manera de llevar las cosas en su momento y ahora. Feijóo es un señor que le daría igual militar en el PP que en el BNG, creo que ha dicho una cosa que se contradice totalmente con lo que está diciendo ahora. Le ha quitado la bandera a esta gente de la Memoria Histórica y del BNG sobre la devolución del Pazo basándose en una gran mentira, él sabrá por qué lo hace, creo que con eso piensa que gana votos, allá él, es su problema.

–¿Están aprovechando el momento?
–Nosotros somos un árbol caído, no somos nadie. Entonces es muy fácil ir a hacer leña, sobre todo por algo que inexplicablemente para mí tiene todavía repercusión mediática. Y ¿qué quieren los políticos? Salir en los medios, y les es igual. El caso del Pazo va contra la propiedad, contra el Derecho, contra los Registros, en contra de todo. Pero a Feijóo todo eso le importa un pito. Tiene su corazoncito más cerca de la izquierda que de la derecha. Es la única autonomía que tiene el PP donde se sigue pagando el impuesto de sucesiones. Los gallegos sabrán por qué le votan.

–¿Y en cuanto a la Casa Cornide, la propiedad que les reclaman en La Coruña?
–Más de lo mismo. También nos reclamaron las estatuas [del Pórtico de la Gloria], fue un pleito que puso el alcalde de la extrema izquierda gallega, se perdió en primera instancia, en segunda, y al Supremo se persona la Xunta. Vale todo. Nosotros nos podemos defender con unos medios muy exiguos. En el pleito del Pazo tenemos a cinco abogados enfrente con todo el aparato del Estado, gastando dinero público. Es una lucha muy desigual, David contra Goliat.

–Sobre la casa natal de Franco en Ferrol, ¿existe la idea de hacer allí una casa museo?
–No es mía, es de mis hermanos y yo no soy portavoz de mi familia. Solo puedo hablar de lo que depende de mí. No como Pedro Sánchez, que es absolutamente increíble que en la investidura llegara a decir que iban a recuperar el Pazo de Meirás, cuando es algo que está sub iudice y un jefe del Estado no debe prometer algo que no debería depender de él, aunque en la práctica le está saliendo bien.

–¿Qué piensa de que se hable tanto de Franco cuando parecía una página superada?
–Es un circo, el circo del Gobierno que aprovechan todos porque ven que tiene interés mediático. Lo espero hace muchos años, habrá que esperar otros cien para que esto desaparezca. Creo que la Historia es la que debe juzgar a mi abuelo. Me acuerdo mucho de una frase que mi madre, que nunca quiso dar la cara por estos temas, repetía muchas veces: “No te preocupes, papá se defiende él solo por lo que hizo”. Ojalá con el tiempo le pongan en su sitio.
 

Obsolescencia democrática
Miquel Giménez. vozpopuli   9 Marzo 2020

Pretenden hacernos creer que todo lo que hasta ahora se ha demostrado eficaz ya no sirve para nada. Constitución, monarquía u ordenamiento territorial han de ser revisados y sustituidos. ¿Por qué?

La clase política que está al mando de nuestro país se jacta, a falta de nivel intelectual, de haber descubierto la sopa de ajo. Las feministas de ahora, llámense Montero o Lastra, se consideran infinitamente mucho más radicales que Lidia Falcón, una antigua, según ellas. Los que están en la sala de mando del PSOE se ven a años de Alfonso Guerra, tildándolo casi de reliquia capitalista. Los separatistas que alientan el disturbio y aúpan a cobardes abominan del President Tarradellas por españolazo traidor. Todos dicen más o menos que la monarquía es obsoleta, España una cosa antigua y podrida, la Constitución un envase que debe depositarse en el container de reciclado y, en suma, que hay que denunciar la obsolescencia de nuestro sistema democrático. Hay que cambiarlo, porque ya no funciona.

Esa es la obsolescencia, es decir, el concepto – conceto, que diría Manquiña – que impera en el devenir cotidiano de nuestros próceres. Y como tal fenómeno se produce por no existir repuestos para reparar la máquina de la convivencia, cambiemos la máquina. No es que se hiciera para durar poco, como suele ocurrir con muchas de las cosas que dejan de funcionar por estar fabricadas para ser sustituidas en un corto espacio de tiempo, ni tampoco existen motivos de orden superior para desterrar por inútiles aquellas instituciones o personas que han demostrado con creces su enorme utilidad, todo lo contrario. Esta es una obsolescencia inversa que quiere imponernos lo peor sobre lo mejor o, si les parece exagerado el término, al menos sobre lo útil. Ante tamaña barbaridad, los social comunistas, los separatistas, los que, incapaces de la esgrima dialéctica y la finta intelectual, se escudan en los golpes fulañeros y en el Va de Calle al estilo John Cobra, dicen que aferrarse al pasado es fascista y que ellos no votaron la Constitución. Pues mire usted, jódase si no vivió aquella apasionante época de la historia de España, y sepa que en los EEUU los que ahora viven tampoco votaron la suya y ya los ve, tan pimpantes.

Los nuevos sabihondos, tanto de derechas como de izquierdas, que de todo hay en la viña del Señor, andan muy ufanos diciendo lugares comunes como si hubiésemos nacido ayer lo que, además de un insulto a la inteligencia, es la muestra más papable de su indigencia mental y de su escasísimo caletre. Ni una de esas luminarias ha sido capaz de generar teoría alguna que no vaya más allá de lo que mal está todo y él vaya sueldo me llevo a mi casa por decir sandeces. Los denostados tenían, al menos, la originalidad y la decencia de haber hecho cosas sin pensar en nada más que en su propio criterio, en su ideología, en su manera de entender la sociedad y, muy importante, en su voluntad de mejorarla. Lo pensó Suárez que, al paso que vamos, dentro de poco será ilegal mencionar, pero también lo pensaron Fraga y Carrillo, y lo pensaron Tarancón y Aranguren, y lo pensó la ciudadanía que entendió que aquella era una oportunidad de oro. Ese es el asunto. Aquella generación de mujeres y de hombres que se enfrentaron a la gigantesca tarea de crear algo nuevo se dirigían a todo un pueblo, no a un puñado de parguelas pegados a la Tablet, hedonistas de la cutrez y egoístas de todo egoísmo posible.

La obsolescencia de nuestro sistema no es tal, porque la única que existe de verdad es la social, la que ha permutado a un colectivo, los españoles, de personas con convicciones y sueños en una masa amorfa sin horizonte ni moral política. No son los dirigentes los que lideran a los pueblos, como decía el fanfarrón de Lenin. Son los pueblos quienes crean aquello que les acomoda mejor, de ahí que la poca sustancia sanchista, el falso canibalismo izquierdoso de Iglesias o la sinvergüencería remozada de Robin Hood de los separatistas sean los dogmas que imperan en nuestra patria. Somos nosotros los que estamos obsoletos, no las leyes o las instituciones. Somos nosotros los que, permítanme la vulgaridad, nos hemos dejado comer el coco tragándonos las chorradas de Iván Redondo, porque así nos ahorrábamos pensar. Somos nosotros los que no hemos sabido decir basta.

Parafraseando la horterada, el obsolescente eres tú. Y yo. Y ese señor de Albacete. Y esa señora de Don Benito. Aquí no se salva ni Dios porque, a poco que hubiésemos servido para algo como individuos y como nación, las cosas no podrían haber llegado jamás hasta estos extremos.

Del purgatorio de Vox al infierno de Cs
Luis Asúa. vozpopuli  9 Marzo 2020

El PP mantiene una estrategia ante Vox que de momento le funciona. La otra incógnita es qué pasará con Cs, un partido al borde de la extinción

El primer empujón hacia el purgatorio fue el cordón “sanitario” que Vox ha vivido -lo de sufrir habría que pensárselo- durante el último año. Fue tejido por todos los partidos, aunque el PP lo hiciera de forma menos evidente y Ciudadanos de manera estridente e incoherente. Para muchos es la causa de la debacle electoral que estos últimos han, ahora sí, sufrido.

Actualmente, la Divina Comedia que nos regaló Dante Alighieri mantiene a Vox en el purgatorio aunque de manera más florentina, menos grosera, definitivamente más sutil y sólo por parte del Partido Popular. La estrategia de contención se resume en tres acciones: Negar o reducir su presencia institucional, asumir parte de su discurso para evitar la sangría de votos y, por último, aprovecharse de los resultados electorales para formar gobiernos de coalición sin la presencia de Vox en ellos. Por ahora la estrategia del PP está funcionando.

El primer punto es oponerse a la presencia institucional de Vox. Hemos vivido algunos sucesos desagradables, pero bien “vendidos” por el PP ante su opinión pública. “¡Ay, como se echa de menos una sola fuerza de derechas!” es el lamento habitual, como si la catastrófica gestión de Rajoy no fuera la causante de un castigo electoral merecido para al menos una generación.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en el Congreso de los Diputados, con la operación del PP que consiguió que Vox y Ciudadanos no pudieran obtener un puesto más en la mesa del Congreso, crucial por cierto en esta legislatura tan inestable, sin importarle -el cortoplacismo en el PP se impone casi siempre- que el puesto en liza acabara en manos de la izquierda, lo que da un resultado de seis puestos para la izquierda y tres para PP y Vox; Ciudadanos se queda fuera… ¡Mejor imposible! y además, toda la culpa recae, según los medios de comunicación, en… ¡Vox! De manera aún más señalada -por menos defendible- está el facilitar también en el Congreso la presidencia de una comisión a Errejón (¡que tiene dos diputados!) para evitar dársela a Vox.

Los nuevos populismos
También en este contexto hay que situar la larga cambiada de Martínez-Almeida, cuando decidió que los concejales de distrito lo eran también de gobierno para cumplir la letra del pacto de su investidura. Cualquiera que haya pasado algún tiempo en el ayuntamiento de Madrid, como quien suscribe esta tribuna, sabe que este planteamiento es un puro sainete de nuestro simpatiquísimo alcalde.

El segundo punto de la estrategia es la asunción de parte del discurso de Vox por el Partido Popular, para detener la sangría de votantes. Esto es un común denominador de todos los partidos de centro derecha de Europa, y también ha sido recogido en algunas obras académicas muy influyentes como la de Roger Eatwell y Mathew Goodwin sobre los nuevos populismos. Pero el PP no destaca por su coherencia en este punto, pues no hay unanimidad en esta estrategia y saltan las distintas voces y sensibilidades al tratar temas hasta ahora tabú, como son la defensa de España, la cohesión social, las políticas de género, el desastre autonómico, la inmigración, la familia y demás cuestiones que se han convertido en las señas de identidad del discurso de la nueva derecha.

Como ha dicho Wert, el PP peca de un exceso de funcionarización, y prueba evidente es que Pablo Casado es el primer líder de la formación que no proviene del alto funcionariado del estado. Y esa funcionarización lleva a que las cuestiones ideológicas tengan muy poco peso y que las incongruencias se desechen de un manotazo como cuestiones menores: lo importante es la sacrosanta gestión. Aunque el sufrido electorado, desorientado y muchas veces espantado, ya tiene un refugio en la que se tratan con seriedad y contundencia las cuestiones más esenciales de nuestro tiempo.

El tercer punto es el aprovechamiento casi con saña de los votos de Vox para formar gobiernos. Aunque puede que dentro de poco empiecen las sorpresas y, como decía don Mendo, “como pagar no puedo/para acabar de sufrir/he decidido…partir/ a otras tierras, a otro abrigo”. En tanto el “sorpasso” de Abascal a Casado no se produzca, el PP debería empezar a plantearse que las “otras tierras” de Don Mendo puedan ser un, simplemente “sí, pero no con ese”.

Para Ciudadanos el círculo ya es el del infierno y es sólo cuestión de gestionar cómo se dejan fagocitar por el PP. ¡Qué error el de Cayetana -la que más talento “voxero” tiene en el PP, por cierto- al hablar del afrancesado reagrupamiento! La reagrupación es una pérdida de tiempo: listas conjuntas y separación de los de Ciudadanos en un grupo político distinto una vez elegidos. No es más que un balón de oxígeno para los de Arrimadas.

Aunque el destino es inexorable, el infierno de Dante envolverá a Ciudadanos por las propias inconsistencias del PP y su temible capacidad para negociar -son muchos años de “realpolitik”- y me temo acabará en un puntillazo fulminante. Lástima que no tengan más altura de miras e intenten recuperar el original del Ciutadans de Catalunya, cuando consiguieron ser la primera fuerza política de dichas provincias con la única y esencial ambición de substituir la bisagra nacionalista que tanto daño a hecho a España. La ambición desaforada de Rivera destruyó este sueño histórico.

Aún así, el futuro es el bloque constitucional, porque todo lo anterior es pura politiquería barata y al final imperará el sentido común y los apoyos electorales. Las disparatadas políticas del actual inquilino de la Moncloa van a condenar al PSOE a un largo periodo de recuperación, similar al que estaba condenado el PP de Rajoy y como antes lo estuvo la UCD. Sólo la estructura territorial del PP, es decir, la lealtad de sus magníficos y muy sacrificados afiliados y la irrupción de Vox han permitido salvar los muebles y sentar las bases para un futuro y próximo cambio de gobierno.

(Con la colaboración de Jorge Fernández-Sastrón)

Los agentes de la Guardia Civil que sean destinados en Cataluña deberán hablar catalán
Los miembros de la benemérita que tengan ciudades catalanas como primer destino recibirán clases de lengua catalana
Pablo Rivera cronicaglobal  9 Marzo 2020

Los agentes de la Guardia Civil que, en su primer destino de trabajo, sean enviados a Cataluña tendrán que estudiar catalán. La Dirección General de la benemérita ha incluido, por primera vez, los estudios de la lengua catalana en los cursos de acceso de primer destino.

Esta decisión será obligatoria para todos aquellos agentes que sean destinados, en su estreno, a ciudades catalanas, y afectará a los 176 guardias civiles, cabos y sargentos que en dos semanas se incorporan a su nuevo destino en Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona.

Clases de catalán obligatorias
Según ha avanzado la cadena SER, el seminario empezará el próximo día 16 de marzo y va a durar cinco días. Las clases de catalán, que serán obligatorias, se darán todas las tardes --dos horas al día-- de 16 a 18 horas. Los organizadores del curso ven, en esta novedad, un paso más para fomentar la integración de la Guardia Civil en Cataluña y que conozcan las costumbres sociales y culturales de la gente a la que servirán con su trabajo.

El curso incluye, además de las clases de catalán, otras asignaturas como Tipologías delictivas en el Proceso Independentista, Marco Jurídico del Estatuto Autonómico de Cataluña, Movimientos sociales e independentismo catalán, Entorno socio-político catalán y Manifestaciones de la cultura popular catalana.

Y bailar la sardana
Nota del Editor 9 Marzo 2020

En los presupuestos no se habrán olvidado de incluir unas cuantas faldas escocesas en las que deberán embutirse para aprender a bailar la sardana


 


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