AGLI Recortes de Prensa   Martes 24  Marzo  2020

¿Qué oculta Pedro Sánchez?
OKDIARIO 24 Marzo 2020

Un oficio del Ministerio de Interior comunicado a la Policía extiende aún más las dudas sobre el proceder del Gobierno socialcomunista en la crisis del coronavirus. El documento, al que ha tenido acceso OKDIARIO, demuestra que se ha dado la orden a las jefaturas superiores de Policía de mantener en secreto “las operaciones policiales en las que se intervenga material sanitario”. El Gobierno de la transparencia, el de la luz y taquígrafos, impide a la opinión pública que sepa cuánto y qué material se ha incautado y que se pueda seguir la pista de a dónde se destina. ¿Qué es lo que tiene que ocultar?

La Comunidad de Madrid, con toda la razón del mundo, ha señalado directamente a Pedro Sánchez, al que acusa de estar incautando material sanitario sin que después se sepa cuál es su destino final. En un momento en que las mascarillas, los guantes o los test son absolutamente indispensables para hacer frente a una tragedia sanitaria sin precedentes, el oficio de Interior a la Policía resulta inquietante: «Respecto de las operaciones policiales en las que se intervenga material sanitario, no se dará publicidad de las mismas a los medios de comunicación”, se afirma tajantemente.

¿Qué pretende el Gobierno? Fuentes policiales han sido las primeras en asombrase de la prohibición. Si las operaciones no pueden ser conocidas por la opinión pública y todo el control recae en el Gobierno socialcomunista, que además ha impuesto el cerrojazo informativo, no es de extrañar que la Comunidad de Madrid haya puesto el grito en el cielo. En un momento en que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso está denunciando el desabastecimiento de material sanitario por la incapacidad manifiesta del Ejecutivo de Pedro Sánchez, el requerimiento de Interior a la Policía no hace otra cosa que extender las sombras de sospecha y el temor a que el nuevo permiso concedido el pasado viernes por el Gobierno para que las regiones adquieran material se vea sorprendido por una incautación de esos envíos, con el único propósito de anunciar su llegada por parte de Moncloa.

El Gobierno no está jugando limpio.

Un Gobierno incompetente y mentiroso
OKDIARIO 24 Marzo 2020

Las terminales mediáticas de la izquierda socialcomunista, alentadas por el Ejecutivo, están tratando de propagar un virus desinformativo y falaz según el cual la situación de falta de medios que se está viviendo en la Sanidad española es consecuencia directa de los recortes aplicados durante el gobierno del PP. Es la clásica forma que la izquierda tiene de embarrar el escenario y desviar la atención de la opinión pública de la incompetencia supina del Ejecutivo, que, sobrepasado por los acontecimientos, trata ahora de echar balones fuera.

OKDIARIO desvela hoy que el Gobierno de Pedro Sánchez, cuando estaba en funciones, allá por el verano del mes de agosto pasado, mandó una carta a once Comunidades autónomas en las que les exigía apretarse el cinturón para no superar la tasa de referencia de regla de gasto. Y, casualmente, donde recomendaba meter la tijera, entre otras partidas, era en el gasto sanitario. O sea, quienes acusan ahora al Gobierno del PP de practicar el austericidio sanitario, son los mismos que, de tapadillo y sin que trascendiera, recomendaba a los Ejecutivos autonómicos que recortaran en sanidad.

Se da la circunstancia de que en el acuerdo de Gobierno entre PSOE y Podemos se comprometían a elevar el gasto en sanidad hasta el 7,5 por ciento del PIB por aquello de la «eficiencia y la sostenibilidad» del sistema público de salud, cuando apenas unos meses antes el Ejecutivo de Pedro Sánchez instaba al tijeretazo. No cabe mayor hipocresía, ni más doble moral que la que exhibe este Gobierno cínico y mendaz.

Es cierto que durante los tres primeros años del Gobierno del PP se recortó la partida en Sanidad como se recortaron otras partidas para evitar el rescate de un país que Zapatero había dejado al borde de la quiebra. Pero también lo es que en los años sucesivos se fue incrementando el presupuesto en Sanidad hasta alcanzar la cifra de 75.435 millones de euros, la más alta de toda la historia.

Sirva este dato para dejar en evidencia las mentiras de una izquierda incompetente que, incapaz de hacer frente a la crisis del coronavirus, se dedica a propagar el virus de la falsedad.

El Gobierno no supo ver el peligro
Editorial larazon 24 Marzo 2020

Un simple repaso a la sucesión cronológica de los últimos acontecimientos revela diáfanamente que el Gobierno no vio venir el peligro que representaba la epidemia de coronavirus o no lo supo ver, pese a los numerosos indicios y a las advertencias de la comunidad científica. Así, como hoy publica LA RAZÓN, en una fecha indeterminada del mes de enero, el CSIC y el Centro Nacional de Biotecnología pusieron en marcha, con financiación propia, un primer proyecto de investigación sobre la etiología del Covid-19, a partir de los datos que procedían de China. El 12 de febrero, ante la presión de los operadores asiáticos, que estaban viviendo de pleno la emergencia, se decidió la suspensión del congreso de telefonía móvil de Barcelona y el 2 de marzo, el Centro Europeo Para el Control y Prevención de Enfermedades lanzaba la primera alerta, desaconsejando la celebración de actos multitudinarios.

Pues bien, y sólo en lo que se refiere a Madrid, que es la región más afectada por la epidemia, el día 6 se celebró un concierto con 11.000 asistentes, el 7 tuvo lugar un encuentro de Fútbol de la Primera División y el 8, como es sabido, un mitin político y la concentración multitudinaria con motivo del Día de la Mujer. A partir de esa semana fatídica, que por remedar la frase de los virólogos italianos, supuso una «bomba biológica» sobre la capital de España, el incremento del número de contagios y de fallecimientos, en la línea de lo que ocurría en el norte de Italia, aconsejó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a tomar las primeras medidas drásticas, con el cierre de los centros de mayores, la suspensión de las clases en colegios, institutos y universidades, y la prohibición de espectáculos y fiestas públicas. Eran las medidas que estaban, legalmente, a su alcance, pero que, claramente, resultaban insuficientes.

No fue hasta el 15 de marzo, con la entrada en vigor del decreto del estado de alarma, cuando el Gobierno que preside Pedro Sánchez ordenó las primeras medidas de reclusión domiciliaria, que, si bien, empiezan a dar los primeros resultados positivos, pueden resultar insuficientes en un momento en que la epidemia está llegando al máximo de intensidad y los servicios sanitarios de algunas comunidades están en riesgo de colapso. No es cuestión en estos momentos de glosar los problemas que la falta de acción gubernamental de los primeros días y los errores de coordinación han causado a los servicios de salud, abocando a sus magníficos profesionales a trabajar con escasez de medios de protección y de equipos adecuados, pero sí de abogar para que el Ejecutivo no eche en saco roto la experiencia de los científicos, de los médicos y de las propias autoridades autonómicas que, en diverso grado, es cierto, están exigiendo medidas complementarias más estrictas, que podrían llevar al confinamiento de la población en algunos lugares, lo que supondría la paralización de las actividades industriales que no sean estrictamente imprescindibles. Medidas, por supuesto, que hay que estudiar con sumo cuidado y con la interlocución empresarial, puesto que se agudizará el descalabro económico a corto y medio plazo, lo que puede ser más perjudicial que mantener la actual situación. Porque, no sólo es posible vencer a la epidemia, sino que estamos absolutamente seguros de que se conseguirá antes de lo que indican los peores escenarios teóricos si se mantienen las medidas de aislamiento social necesarias y se allegan de una vez los medios precisos. Además, hay que confiar en la capacidad de recuperación de la sociedad española, que es notable, y no olvidar que, a la postre, no estamos solos, pues formamos parte de la Unión Europea que ya está, aunque a trancas y barrancas, diseñando el marco futuro económico.

Interior ordena a la Policía ocultar los datos de la incautación de mascarillas y material sanitario
Carlos Cuesta okdiario 24 Marzo 2020

La Comunidad de Madrid ha abierto la caja de los truenos al señalar que Pedro Sánchez está incautando material sanitario sin que después se sepa cuál es su destino final. Y ello, en un momento de fuerte escasez de mascarillas, guantes o tests, necesarios para combatir el coronavirus en todas las regiones y, en especial, en la madrileña. Ahora, un oficio del Ministerio del Interior comunicado a la Policía termina de arrojar dudas sobre la forma de proceder del Gobierno nacional: el documento, al que ha tenido acceso OKDIARIO, demuestra que Interior ha dado la orden a las Jefaturas Superiores de Policía de mantener en secreto “las operaciones policiales en las que se intervenga material sanitario”. Una decisión que impedirá que la opinión pública sepa cuánto y qué material se ha incautado y que se pueda seguir la pista de a dónde se destina.

El oficio viene fechado en “Madrid, 21 de marzo de 2020”. Los sellos que lo encabezan son los del Ministerio del Interior y la Dirección General de la Policía, Dirección Adjunta Operativa (DAO). Y se refiere al “Asunto: Criterios actuación COVID-19”.

Interior ordena a la Policía ocultar los datos de la incautación de mascarillas y material sanitario

El escrito señala que lo recogido en ese documento procede de “lo tratado en las últimas reuniones de coordinación celebradas en la Secretaría de Estado de Seguridad para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por le virus COVID-19 (CORONAVIRUS)”.

El oficio incluye una serie de recomendaciones a los policías de cara a la actuación diaria, como “facilitar lo máximo posible el tránsito del personal sanitario a sus centros de trabajo”, o que debe vigilarse que “en los vehículos particulares solo podrá ir la persona que conduce”, salvo en determinadas situaciones y excepciones concretas.

Interior ordena a la Policía ocultar los datos de la incautación de mascarillas y material sanitario

Pero, de pronto, uno de los puntos aborda un asunto muy delicado, especialmente a la vista de la polvareda generada por la falta de abastecimiento de determinado material médico en toda España y las operaciones de incautación de ese material llevadas a cabo por parte de la Policía.

Y en ese punto señala: “Respecto de las operaciones policiales en las que se intervenga material sanitario: -Se procederá a la inmovilización temporal, siempre y cuando las circunstancias así lo aconsejen. En caso de encontrarse en tránsito, se valorará si el destino de la mercancía es adecuado o no para proceder a la inmovilización”. Y, dos, y muy llamativo: “No se dará publicidad de las mismas a los medios de comunicación”. Sí al Centro Nacional de Comunicación de la Policía, dependiente del Ministerio de Grande Marlaska. Pero no a los medios de comunicación.

Interior ordena a la Policía ocultar los datos de la incautación de mascarillas y material sanitario

Fuentes policiales han sido las primeras en asombrase de la prohibición. Y en señalar que “si las operaciones no son conocidas por la opinión publica, todo el control será de los ministerios de Pedro Sánchez”.

La decisión de mantener bajo secreto estas incautaciones surge en un momento delicado. Y es que la Comunidad de Madrid no oculta ya su enfado por la desastrosa gestión del coronavirus llevada a cabo por el Gobierno de Pedro Sánchez. Especialmente por la falta de abastecimiento de test y mascarillas provocada por el nulo aprovisionamiento generado por Sánchez.

El enfado ha llegado a tal punto que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha exigido al jefe del Ejecutivo nacional, por escrito, un compromiso de que no va a “retener el material sanitario adquirido por la Comunidad de Madrid”.

Lo ha hecho a través de una carta dirigida a Pedro Sánchez, publicada por OKDIARIO, donde la presidenta madrileña se anticipa a un temor existente desde hace días: que el nuevo permiso concedido el pasado viernes por el Gobierno para que las regiones adquieran material se vea sorprendido por una incautación de esos envíos, con el único propósito de anunciar su llegada por parte de Moncloa o dirigirlo de forma libre.

Es tiempo de determinación, no de teatro
José María Rotellar okdiario 24 Marzo 2020

Mientras continuamos con estos duros momentos que nos están tocando vivir, con la sanidad casi saturada debido a que el Gobierno no fue previsor y prudente desde que en China comenzaron las infecciones y se demoró en actuar, teniendo que pasar casi en veinticuatro horas de no hacer nada a unas medidas durísimas que cerraban gran parte de nuestra capacidad productiva -tiempo habrá, cuando se venza a la enfermedad, de analizar la gestión y las razones que nos han llevado a la situación actual-, lo que se precisa es determinación para hacer frente a los problemas, que pongan sobre la mesa propuestas efectivas y viables, cuya articulación sea rápida.

Para eso, hace falta un liderazgo fuerte, firme y decidido, no una reiteración de alocuciones televisivas del presidente del Gobierno que hilvana un lugar común tras otro; un frase hecha tras otra; un lenguaje almibarado, exagerado por lo teatral de la escenificación sin responder con claridad a las preguntas que se plantean y, en muchas ocasiones, sin proponer soluciones.

Hace falta que ese liderazgo se ejerza y dirija el Gobierno con firmeza, sin permitir anhelos nacionalizadores de sus socios aprovechando el estado de alarma ni otras medidas que harían mucho daño a la economía y a muchos pequeños ahorradores, como habría sido la moratoria en el pago de los arrendamientos de alquileres de viviendas -de hecho, la moratoria de hipotecas ya es un peligro enorme-.

Sin embargo, nos encontramos con un tiempo en que lo que importa es el mensaje que se suba a las redes sociales, el emitir palabras huecas de contenido envueltas en ese almíbar pegajoso que no aporta nada, salvo la indignación por ver el tiempo y los recursos perdidos, que puede deteriorar todavía más tanto el problema sanitario como el económico.

Debido a esas duras medidas adoptadas por llegar tarde -tiempo habrá, como digo, para analizarlo con tranquilidad cuando pase todo; ahora lo prioritario es salir de esta horrible situación- se ha parado por decreto la actividad productiva de gran parte de nuestra economía, con el consiguiente perjuicio económico para muchas pymes y muchos autónomos, generando una crisis de oferta, que en la derivada de la suspensión de contratos de trabajo vía ERTE’s o la finalización de los mismos, si las empresas se ven obligadas a rescindirlos, genera otra crisis, de demanda, la de muchos asalariados que pueden perder su puesto de trabajo.

Por eso, se requiere liderazgo y que dicho liderazgo impulse medidas claras, efectivas, ágiles y que generen confianza. Así, la liquidez no puede ser un brindis al sol, sino que tiene que funcionar de manera perfecta, bien sea por avales, bien sea por financiación directa, y hay que emitir una señal robusta de liquidez, como en el Reino Unido, que ha movilizado 330.000 millones de libras (frente a los 100.000 millones de euros de España, y la economía británica no es más del triple que la española), pero dejando claro que si es necesario movilizar más recursos, lo hará, lanzando una señal de confianza al mercado, que no ha de preocuparse por la liquidez, cosa que aquí no ha pasado.

De la misma manera, hay que eximir de las cuotas de la Seguridad Social y hay que condonar los impuestos a pymes y autónomos mientras dure la restricción, para que puedan aliviar sus costes y seguir en pie, al tiempo que facilitar los ERTE’s, tal y como se ha aprobado, pero ágilmente.

Sólo si se pasa del teatro a la determinación, del vacío a la claridad de las medidas, y del almíbar a la firmeza, podremos remontar antes y mejor. Si no, la situación será más complicada, por gran ruptura del tejido productivo y pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo; todavía estamos a tiempo de minimizar los daños. El problema es que parece que en España siempre nos llegan las peores crisis con los peores gobiernos posibles.

Presidente, ¿por qué despreció las alertas que le llegaron ya desde enero?
ESdiario 24 Marzo 2020

Sánchez no aclara ni siquiera si él o Calvo están enfermos o en cuarentena: esa opacidad se transmite al conjunto de sus actuaciones y a la nebulosa de los días previos a la crisis.

Las cifras han vuelto a desbordar, con estrépito, las previsiones del Gobierno. Y producen ya un infinito espanto, con más de 33.000 afectados y casi 2.200 muertos: unos baremos que nos acercan ya cuantitativamente a China, a la que España supera con holgura en términos porcentuales con arreglo a sus respectivas poblaciones.

Que ni siquiera sepamos si, en ese contexto, el presidente del Gobierno y su vicepresidenta primera están o no en cuarentena por el coronavirus que rodea a la familia del primero y puede explicar el ingreso de la segunda; resume a la perfección la mezcla de retrasos, inconcreciones y falta de transparencia de un Ejecutivo superado por los hechos y por sus propias lagunas.

Porque si bien Sánchez no es culpable del coronavirus, como Aznar o Rajoy no lo fueron de otras catástrofes explotadas sin embargo por el PSOE, sí es el responsable de no haber actuado con rapidez y de haber desechado sistemáticamente las advertencias de las autoridades y lo que ya se venía venir desde China o Italia.

Un informe de advertencia de la OMS fechado el 30 de enero acorrala a Sánchez
Porque al menos por dos veces, el 23 de enero y el 30 del mismo mes, organismos como la OMS o la OMC le trasladaron al Gobierno español, como a otros de Europa, de la dimensión histórica del virus que ya asolaba china y se instalaba cruelmente en Italia. Y en ambos casos, no solo se despreció el diagnóstico, sino que se agravaron los problemas al tolerar o incluso impulsar actividades que probablemente explica ahora la inusual propagación del COVID-19.

Una cosa es desechar la polémica política en tiempos de crisis sanitaria, que solo serviría para hacer más irrespirable el momento para los ciudadanos, y otra despreciar el análisis exhaustivo de lo que se ha hecho muy mal hasta ahora, aunque solo sea para asegurar la adopción de las medidas correctas en el futuro inmediato y enterrar la angustiosa sensación de que se improvisa sobre la marcha.

Porque no puede ser que el Gobierno, por ejemplo, mantenga como principal portavoz de la emergencia a la persona que hace apenas dos semanas anunció, con solemnidad, que en España solo habría "casos aislados". Fernando Simón no puede seguir siendo la voz que les llega a los españoles cada día, carece de la credibilidad elemental para ejercer ya esa función.

Con un Ejecutivo en cuarentena, pública o cubierta; un portavoz de credibilidad achicharrada y unas cifras desbordantes; exigirle claridad y respuestas a Sánchez no es ninguna osadía: es un acto de decencia elemental que todos tienen la obligación de practicas, en los medios y en las instituciones. Empezando por una explicación urgente de por qué ignoró, con premeditación, una alarma que le constaba de manera fehaciente.

Mordaza a la oposición: PSOE y Podemos escapan al control
El PP denuncia que se anule la labor del Parlamento y Vox acudirá al Constitucional
Coronavirus.-Casado pide que el Congreso "siga funcionando" y quiere una comisión de investigación cuando acabe el virus
Pablo Gómez larazon 24 Marzo 2020

El Congreso ha entrado en fase de hibernación. Así lo decidió la semana pasada la Mesa de la Cámara Baja. Quedan congelados los plazos reglamentarios de las iniciativas que hayan iniciado su tramitación como consecuencia de la suspensión de toda actividad parlamentaria. La mayoría del PSOE y Unidas Podemos en la Mesa, al contar con seis representantes sobre un total de nueve, fue suficiente para sacar adelante esta decisión, que contó con el rechazo frontal de los tres representantes del PP y Vox.

Únicamente se abrirá un paréntesis en esta congelación este miércoles, día 25 de marzo. Se celebrará una sesión plenaria, obligatoria para convalidar dos decretos leyes del Gobierno dentro del plazo constitucional previsto. Se trata de los decretos con medidas económicas y sociales para aliviar las consecuencias del coronavirus. Esa sesión plenaria, además, podrá servir para acoger el debate para autorizar o no la prórroga del estado de alarma, tal y como el Gobierno avanzó hace unos días.

Salvo esta excepción, el resto de trámites parlamentarios quedaron formalmente suspendidos. Argumentan los impulsores de esta medida que carecía de sentido que los plazos por los que circulan los trámites de las iniciativas legislativas sigan su curso en el momento actual. Con esta decisión, la Cámara Baja sigue el ejemplo del Senado, cuya Mesa adoptó una decisión similar la semana pasada y avaló que desde el 13 de marzo quedaran suspendidos todos esos plazos.

En la práctica, esta situación implica que todas las proposiciones de ley registradas y calificadas por la propia Mesa, y también las proposiciones no de ley o las mociones, no seguirán ningún plazo de tramitación con fecha de 19 de marzo. Ocurrirá lo mismo con las proposiciones ya admitidas a trámite. Un ejemplo de ello es la proposicón de ley para regular la eutanasia, registrada por el PSOE. Así las cosas, no se podrá enmendar esta iniciativa mientras dure esta suspensión, que deberá, a su vez, ser levantada por la propia Mesa de la cámara.

Durante estos días, tanto Partido Popular como Vox han hecho evidente su malestar ante esta decisión. La portavoz de los populares, Cayetana Álvarez de Toledo, acusó al Gobierno del PSOE y Unidas Podemos de «politizar el dolor» causado por el coronovirus y de «anular el control parlamentario» aprovechando la crisis sanitaria. Según la portavoz del partido presidido por Pablo Casado, «el Congreso no se cierra». La mayoría PSOE-Podemos quiere, a su juicio, «anteponer su ideología a la amenaza» y «ocultar su responsabilidad en esta catástrofe».

Por su parte, Vox pidió ayer a la Mesa del Congreso que reconsidere esta decisión. «La oposición no puede ser silenciada cuando mayor debe ser el control al Gobierno», aseguraba ayer la diputada Macarena Olona. En el escrito de reconsideración que la formación de Santiago Abascal registró ayer, subrayan que la medida de hacer entrar en suspensión al Parlamento con el voto en contra de su grupo y del PP, vulnera la potestad constitucional de las Cortes de controlar la acción del Gobierno e interrumpe el normal funcionamiento de uno de los poderes del Estado. Supone en la práctica, añaden, «la práctica paralización de la actividad del Congreso y, muy en particular, de la función de control al Gobierno» en un «momento gravísimo». La intención de este partido pasa por acudir al Constitucional.

Casi 3.000 personas quieren sumarse a la denuncia contra Sánchez por permitir el 8-M
El abogado que ha llevado los hechos ante la Justicia considera que prevaricó por autorizarlas pese a la recomendación europea de evitar actos multitudinarios
Ricardo Coarasa larazon 24 Marzo 2020

Más de 2.700 personas se han dirigido ya al abogado que ha denunciado a Pedro Sánchez por prevaricación por autorizar, pese a la crisis del coronavirus, hasta 45 marchas feministas el 8-M para trasladarle su intención de sumarse a la denuncia, sobre la que tendrá que pronunciarse el Tribunal Supremo (TS), ante el que está aforado el presidente del Gobierno.

Así lo ha asegurado a LA RAZÓN el letrado Víctor Valladares, quien responsabiliza al jefe del Ejecutivo de haber permitido la concentración pese al informe del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades que, seis días antes, aconsejó la cancelación de concentraciones masivas salvo en casos excepcionales. En su denuncia recuerda que el organismo comunitario advirtió entonces de que la cancelación de actos multitudinarios antes del pico de epidemias o pandemias “puede reducir la transmisión del virus”.

La denuncia se amplía también a los distintos delegados del Gobierno que “bajo el auspicio” del presidente del Gobierno, autorizaron la celebración de “manifestaciones que congregaron a cientos de miles de personas, existiendo ya en España en esa fecha, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, 580 infectados por el Covid-19”. Precisamente el sindicato Manos Limpias también ha denunciado por estos mismos hechos al delegado del Gobierno en Madrid.

“El resultado de las convocatorias de estas manifestaciones y su aprobación de manera directa por las Delegaciones de Gobierno y por la inacción del Gobierno central presidido por el denunciado Sánchez, no pudo ser más antagónico a lo que la UE indicó en el informe”, asegura el abogado. “¿Por qué no se emitió una orden que evitara cualesquiera tipo de eventos multitudinarios, tal y como los mencionados o el celebrado por el partido político Vox en el palacio de los deportes de Vistalegre de Madrid?”, se pregunta en su denuncia.

Y hace hincapié, en sustento de su iniciativa, en que según el Ministerio de Sanidad en España había oficialmente 114 contagiados cuando se emitió el informe del organismo europeo, declarada ya la pandemia, mientras que el pasado día 14, cuando se decretó el estado de alarma, esa cifra se había multiplicado por 55, alcanzando los 6.319 infectados. Unos datos que contrasta con lo sucedido en Italia, donde “ya habían adoptado las medidas de confinamiento y de evitar reuniones tumultuosas” siguiendo las directrices del informe. Respecto al país transalpino, añade, el rimo de infectados fue “45 veces superior”.

El denunciante atribuye a Sánchez un delito de prevaricación administrativa por omisión, “al no dictar de modo arbitrario y a sabiendas de su injusticia un real decreto que impidiera la celebración de manifestaciones tumultuosas para evitar la propagación del Covid-19”, o por comisión como cooperador necesario, por cuanto en su opinión habría “auspiciado” la decisión de los delegados del Gobierno, a quienes también imputa este último delito, de autorizar esas concentraciones “poniendo en peligro la salud y vida del conjunto de la ciudadanía”. El Código Penal no contempla la prevaricación por omisión, pero el abogado esgrime “la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que sí la admite”.

"Desde el sábado han contactado conmigo a través de Linkedin alrededor de 2.700 personas que se quieren adherir a la denuncia. Estamos planteándonos constituir una asociación", asegura Valladares, quien recuerda que intentó registrarla en el Tribunal Supremo el pasado día 19 pero le resultó imposible porque el registro estaba cerrado. "Tuve que presentarla en el juzgado de guardia de Plaza de Castilla -explica-, donde me pusieron por error el sello de entrada con fecha 25 de enero de 2020. Imagina el jaleo que había allí". Para Valladares, el comportamiento de Sánchez es negligente y puede acarrear, además, consecuencias penales, por lo que en su escrito -que el juzgado de guardia deberá remitir al Supremo para que se pronuncie sobre su admisión a trámite- pide la declaración tanto de Sánchez como del resto de denunciados y que se incorpore al procedimiento el informe íntegro del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades.

“Se inhibió de su responsabilidad”
El artículo 404 del Código Penal castiga “a la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo” con la pena de nueve a 15 años de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo.

En cuanto a la posible actuación omisiva del presidente del Gobierno, el denunciante mantiene que Sánchez “debió mediante real decreto, tras la reunión con su Consejo de Ministros, a semejanza de los dictados con posterioridad al 8-M, prohibir, siguiendo los dictados de la UE, cualquier tipo de reunión tumultuosa o manifestación”. Al no hacerlo, argumenta, se “inhibió” de su responsabilidad como jefe de Gobierno “permitiendo la celebración de las manifestaciones antes mencionadas, plegándose a cualquier tipo de interés que este suscribiente desconoce”.

Y defiende que el Alto Tribunal considera que la prevaricación, como delito de infracción de un deber, “queda consumado en la doble modalidad de acción u omisión con el claro apartamiento de la actuación de la autoridad del parámetro de la legalidad, convirtiendo su comportamiento en expresión de su libre voluntad, y por tanto en arbitrariedad”.

El abogado ampara su actuación en el artículo 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que estipula que quienes “por razón de sus cargos, profesiones u oficios tuvieren noticia de algún delito público, estarán obligados a denunciarlo inmediatamente” al Ministerio Fiscal o ante el tribunal competente o los juzgados de instrucción" si se trata de un delito “flagrante”.

Iglesias usa recursos públicos para arremeter contra el PP en una campaña sobre el coronavirus
Se burla de la llamada de Sánchez a la unidad y muestra una vez más un interés partidista en plena tragedia
Segundo Sanz okdiario 24 Marzo 2020

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, sigue utilizando la crisis del coronavirus, que se salda ya con más de 2.000 muertos y 34.000 contagiados confirmados, para tratar de sacar rédito político. Su última iniciativa ha sido redactar una guía de preguntas frecuentes sobre los efectos de la pandemia en la que aprovecha para arremeter contra el anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy. Un dossier elaborado por su Ministerio, por tanto, con recursos públicos, y difundido a través de las redes sociales.

En concreto, la guía lleva por título ‘Preguntas frecuentes sobre las medidas sociales contra el coronavirus’. Y en su página 18 señala: «Se faculta a los ayuntamientos, para que, en el marco de sus competencias y dejando atrás la ley Montoro, puedan invertir su superávit en servicios sociales y que ayuden a paliar los efectos de esta crisis».

En esa misma página, la guía de 27 páginas del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 dice: «Desde hace años (los ayuntamientos) han solicitado al Gobierno de España usar el superávit fundamentalmente para servicios sociales. El Gobierno anterior no lo autorizó. Ahora podrán hacerlo», sentencia.

Sin embargo, se da la circunstancia que fue el propio PP el que planteó la pasada semana un decálogo de medidas para ayudar a los ayuntamientos a paliar los efectos económicos generados por el coronavirus, incluyendo aquí medidas como poder gastar el superávit para hacer frente a esta crisis sanitaria.

Otras actuaciones propuestas por los populares han sido habilitar líneas de crédito extraordinario, promover una modificación de la Ley de Contratos del Sector Público y flexibilizar la regla de gasto tanto para las entidades locales que están endeudas como para aquellas que tengan superávit.

Interés partidista
Con esta campaña haciendo oposición a la oposición, Iglesias se burla de la llamada a la unidad política por parte de Pedro Sánchez y muestra una vez más un interés partidista en plena tragedia. Ya lo hizo rompiendo la cuarentena que se había impuesto y plantándose en el Consejo de Ministros que decretó el estado de alarma para exigir en persona la intervención de empresas privadas y cierta flexibilidad para Cataluña y País Vasco en la aplicación de medidas restrictivas.

Con el mismo propósito, el líder de Podemos también se saltó la cuarentena (su pareja, la ministra de Igualdad, Irene Montero, dio positivo por coronavirus) unos días después para dar un mitin desde La Moncloa sobre las medidas económicas que había acordado el Ejecutivo frente a la epidemia. Una polémica comparecencia en la que llamó, por ejemplo, a «enfrentar una guerra que no distingue de territorios pero desafortunadamente sí de clase social». También cuestionó las «recetas de austeridad» tras la crisis económica de 2008, instando a no poner nunca más el «déficit público por encima de la salud». Como si ambos episodios fueran comparables.

La experiencia del caos
Amando de Miguel Libertad Digital 24 Marzo 2020

Díjolo el doctor Sánchez, punto redondo: "Lo más duro está por llegar". Gran intuición, pues en cuanto pase la pandemia al Gobierno feminista le va a caer un inexorable voto de censura. La razón es que la organización de la lucha contra la peste china ha sido un caos. Para los antiguos griegos, el jaos era una especie de sima por la que uno podía resbalar y caer en el seno de la Tierra. Para nosotros, el caos es la confusión general.

Lo típico de España es el triunfalismo: aplaudir al Gobierno por dirigir "el mejor sistema sanitario del mundo". Solo que, después de un mes de "medidas contundentes" para erradicar el maldito virus, cada día que pasa hay más fallecidos por esa causa con relación a la fecha anterior. Se ignora por qué Milán y Madrid son los grandes focos de irradiación en Europa. Se ignora casi todo.

Hay que ser conscientes del desbarajuste que ha supuesto la batalla contra el virus corona. Simplemente, los enfermos de cualquier otro mal han quedado sin atender. Es muy posible que, por esta razón, aumenten los fallecidos por otras causas que no son las de la epidemia. Dentro de unos años, cuando se disponga de las series de las estadísticas de mortalidad, se podrá comprobar que el año 2020 ha sido especialmente mortífero. No solo será así por las tasas de mortalidad por razón de la epidemia, sino por el resto de causas naturales. Será la confirmación de que la epidemia del virus chino no ha sido tan letal, con serlo, como por el efecto de la mala atención del sistema hospitalario a las otras enfermedades. Otra paradoja es que en 2020 va a descender la incidencia de las muertes violentas.

En un artículo anterior sugerí tímidamente que esto de la pandemia china era un caso equiparable al desbarajuste que supone una guerra. En consecuencia, la salida razonable sería que se estableciera un "mando único" dirigido por los militares. Es cierto que las fuerzas armadas españolas se han introducido en la batalla contra el virus coronado. Sin embargo, lo han hecho por la puerta de atrás, con una sola unidad y para tareas subordinadas. Desde luego, por el País Vasco no han aparecido.

Hay que cuidar la metáfora de la guerra. La situación que tenemos en España es como si nos hubiera invadido un ejército invisible sin que nosotros sepamos defendernos de los invasores. La economía no se pone a rendir al máximo, como sucede en los tiempos de guerra, aunque los hospitales sí se asemejan a los de los momentos bélicos. El descalabro económico va a ser inconmensurable, como si hubiéramos perdido la guerra y hubiera que pagar colosales compensaciones. Sirva el contraste de una reciente declaración de la ministra de Economía: "Es pronto para predecir si va a haber recesión". No es recesión, sino caos. La ministra en cuestión todavía no ha dimitido.

La utilización de científicos ignaros para transmitir mensajes de tranquilidad a la población confinada en sus domicilios, como farsa, puede pasar. Nos gustaría saber a los contribuyentes qué investigaciones científicas han llevado a cabo nuestros expertos sobre el virus dichoso.

Por si fuera poco, ahora se ha visto que el mal llamado ‘sistema autonómico’ no es el adecuado para resolver situaciones catastróficas, como la epidemia en cuestión. Menos aún para enfrentarse a la tremebunda crisis económica que no ha hecho más que empezar.

La decisión más chusca ha sido la de permitir que los presos calificados como de tercer grado no tengan que volver a la cárcel para pernoctar. Por cierto, en la actual condición de las cárceles me parece un oprobio que los internos carezcan de la comunicación por internet. ¿En qué código se recoge la privación de ese derecho a utilizar la internet? Ahora resulta más lacerante, cuando los presos no pueden recibir visitas. ¿Ni siquiera de los abogados? ¿No podrían utilizar la videoconferencia?

En síntesis, nunca ha dispuesto el Gobierno de tantos medios para luchar contra un monumental desbarajuste como en este caso de la peste china. Nunca ha sido mayor el fracaso. Ha faltado lo más difícil: imaginación.

Por cierto, algunos lectores me critican mi salvaje conjetura (wild guess) de que el dichoso virus haya sido el resultado accidental de las investigaciones chinas sobre los asuntos de la guerra biológica. La prueba de que mi arriesgada suposición no iba descaminada la tendrán ustedes dentro de unas pocas semanas. Lo más probables es que de China venga la vacuna, o mejor, la terapia para enfrentarse a este virus coronado. Los investigadores chinos conocen mejor que nadie el monstruoso virus, puesto que lo han fabricado.

El refinamiento es de finura oriental: este virus contagia mucho y mata poco. Es decir, se ha diseñado para desorganizar a la población afectada. Sigue siendo un misterio cómo se realiza el contagio. ¿Y si fuera también por el aire, no solo por la proximidad de los cuerpos humanos? En cuyo caso la obsesión de las mascarillas no estaría muy justificada. Este fracaso ya se vio en el antecedente de la gripe (mal llamada) española de hace un siglo. Entonces el contagio fue mucho más acelerado: en pocos meses alcanzó a todo el mundo y provocó decenas de millones de muertos.

Sánchez, fin de fiesta
Jorge Vilches. vozpopuli 24 Marzo 2020

A Sánchez le han ganado el pulso populista. Ahora es un mero actor secundario

Pedro Sánchez usó con tanta convicción el populismo para recuperar votos y absorber a Unidas Podemos, instalándose en la mentira como costumbre, que cuando intenta ahora tomar una pose institucional queda en ridículo. Por eso se le ve en sus aburridas homilías televisivas tartamudear nervioso, sobreactuar, alargar la perorata para tratar de crearse una imagen de estadista que hoy es imposible. No lo consigue ni censurando las preguntas de los periodistas.

El Presidente se sabe sobrepasado. Le ha derrotado la realidad, como a todo populista. Una crisis de esta envergadura hubiera necesitado un líder, y Sánchez no lo es. Se trata de un predicador populachero, acomodaticio, serpenteante, oportunista y mentiroso; uno de esos políticos buenos para las telenovelas, pero que no aguantan un asalto con la realidad.

La crisis hubiera precisado de un líder capaz de actuar al primer anuncio, cuando avisó la OMS; es decir, mucho antes del 8-M. La pandemia requería un jefe de Gobierno que no hubiera claudicado a partidos a los que no les interesa España sino el poder, como Unidas Podemos y los independentistas. Porque Iglesias se toma la crisis como una oportunidad para cambiar el régimen por la puerta de atrás, y Torra, su socio preferente, para ahondar en la estupidez con su “España nos contagia”.

Un estadista hubiera cogido las piezas de nuestro Estado de las Autonomías y las habría puesto a funcionar, permitiendo que los gobiernos regionales actuaran con celeridad y contundencia. Pero no, intentó centralizar la acción en un ministerio de Sanidad que ya no tiene estructura ni costumbre, incapaz de gestionar nada, y retrasó la adopción de medidas y la compra de material sanitario y medicamentos. No fue hasta el viernes 20 de marzo que, reculando, el Gobierno permitió a las autonomías iniciar sus compras.

Hasta más allá del 8-M este Presidente solo tenía pensadas cuatro cosas: la emergencia climática, la emergencia machista, la mesa bilateral con los golpistas y anular a la derecha dando un giro autoritario al régimen. Es decir: guerra de propaganda, cesión a los independentistas para aprobar sus “presupuestos progresistas” (que nos hubieran machado a impuestos y luego hundido), y moldear las instituciones a su semejanza para perpetuarse en el poder.

Negligencia y personalismo
Sánchez es un Erdogan de pacotilla. No ha sabido, por fortuna, convertir una democracia en una autocracia de adoración al líder. El Presidente creía que era capaz de trasladar a la población española el culto que él mismo tiene a su persona. Y no se trataba de eso, sino de gestionar, liderar y resolver. Todo lo ha hecho mal. Luego dirá, si es que sobrevive políticamente a su negligencia, que el maldito “bichito” ha impedido su maravilloso programa progresista.

Un fantasma se va extendiendo por Moncloa y no es el coronavirus. Un fantasma que se apropia de los engranajes del poder, de la agenda, del timming, y de la imagen, que hace la propaganda más destructora. Sí; ese fantasma es Pablo Iglesias. La pesadilla se ha hecho realidad. El comunista sabe manejarse mejor que nadie en crisis de este tipo. Adora el río revuelto y el ruido populista porque sabe que ese es justo su campo de juego. Es el lugar donde puede sacar el mayor rédito, y estando en el poder el orgasmo leninista está casi asegurado.

El atribulado Sánchez no sale adelante ahora ni con un vídeo corriendo con su perrita, ni con gafas de sol en un helicóptero sobrevolando los pueblos infectados, ni luciendo palmito en mítines con coreografía norcoreana. A Sánchez le han ganado el pulso populista. Ahora es un actor secundario. Sánchez está sobrepasado por el guion que en su día no quiso recitar, porque las noticias por el coronavirus las tuvo en enero, como dijo Pedro Duque, y las sabía Fernando Simón, que pertenece al consejo asesor del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades.

Incluso la OMS le dijo al cariacontecido Sánchez que mejor no celebrara la performance del 8-M, pero él tuvo que mandar a Carmen Calvo, ahora infectada e ingresada en la sanidad privada; sí, privada. Claro que Pedro Sánchez podrá decir aquello de Felipe II: “Yo las mandé a luchar contra hombres y no contra los elementos".

Entre la propaganda y la realidad
Félix Madero. vozpopuli 24 Marzo 2020

No, presidente, lo peor ya ha llegado con usted y su forma de quitarse responsabilidades de encima

Sorprende la naturalidad y el desparpajo con que los medios afectos a la causa gubernamental salen a defender a Pedro Sánchez. Por lo general son los mismos que fueron de cacería a por José María Aznar el 11-M de 2004. Entonces no hubo piedad con el presidente del Gobierno. Hoy piden para Sánchez lo que hace años negaron para otro presidente en precaria situación. Ambos se parecen en la manera en que utilizan la mentira como herramienta para su propia reparación. Se diferencian en que Sánchez está y seguirá en La Moncloa, y el partido de Aznar, sin embargo, estaba a punto de perder las elecciones, que el PSOE ganó con aquella ocurrencia tan eficaz de Rubalcaba de que “los españoles merecemos un gobierno que no nos mienta". Ni antes ni ahora.

Tan compungidos medios, ignorando que con el coronavirus y sin él la democracia tiene normas estrictas a las que no se debe renunciar, piden silencio, comprensión, aparcar la crítica. Como si la crítica no fuera motor para la rectificación, como si no nos salvaguardara del error y la impostura. Y de la mentira. Esperar a que esto pase, y a que, como dice Sánchez, llegue la victoria, y ese será el momento de la confrontación. Que nadie pregunte qué hizo el Gobierno en febrero, qué en los primeros días de marzo, qué exactamente el día ocho. Que nadie indague sobre lo que sabían antes de las manifestaciones de ese día. Cuando llegue la victoria, afirma el presidente, entonces será el momento de rendir cuentas. Y así es cómo los medios afines lo blindan. No hace falta que pase el virus para que las cosas sean de otra manera. El periodismo, entendido como herramienta para el control del poder ya murió antes de que naciera el coranavirus. Al menos en España.

Sánchez no es Roosvelt
En la radio, un tertuliano califica de patético el editorial de ABC de ayer y “de otros periódicos de derechas”, como si desde ahí fuera imposible e inconveniente la crítica. Qué cosas. El veterano diario se permite criticar el tacticismo presidencial en sus vacuas y soporíferas intervenciones. Al final, el tertuliano, víctima de sus contradicciones, termina asegurando que sí, que las apariciones televisivas son como un mal guión, que le sobran una cuantas páginas, pero que están hechas para gente que está confinada en sus casas y que no tiene Twitter ni otras redes sociales ni televisión de pago y necesitan estas intervenciones que vergonzosamente recuerdan a algunos las que dio Roosevelt junto a la chimenea. Pero aquello iba de liderazgo, no de autobombo. Aquellas charlas desde la radio tranquilizaron a los norteamericanos durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Ya quisiera el doctor Sánchez un cierto parecido.

O sea, que son para la gente desinformada, la que no tiene más noticia que la que vomitan las teles. Acabáramos. Es para esta pobre gente para la que trabajan la mediocre factoría de discursos monclovita. No tendrán que esforzarse mucho. El guión es siempre el mismo, cargante, reiterativo, autocomplaciente, justificativo y machacón.

Y entre todas las palabras solemnes que en su voz quedan reducidas a nada se sobra con su invocación a la unidad. Habla de ella quien desde que llegó al Gobierno fracturó la poca unidad que ya había entre nosotros. Pide unidad quien ha hecho buena la llamada democracia del 50%, pues sólo gobierna para la mitad, como si la otra mitad no existiera. Pide unidad quien -legítimamente, claro, claro-, gobierna con el 19,10% del censo electoral. Resulta pesado recordarle ahora que incluso en estos tiempos le faltan fundamentos morales para reclamar lo que ha destrozado con verdadera devoción.

Algo tarde para pedir unidad
La unidad la puede y debe pedir aquel que tiene capacidad para liderar. No basta con salir más de una hora por la televisión, hacer creer a la gente que estás apunto de llorar y someterte después a una tanda de preguntas seleccionadas que te sirve en bandeja el turiferario secretario de Comunicación. También esto es el nuevo periodismo. Que tu jefe de prensa con rango de viceministro te vaya sirviendo las preguntas con el mismo automatismo con que los niños nos aprendíamos la tabla de multiplicar. No hay problema. Si Sánchez se atasca ante tanta soflama y mediocre facundia te suelta eso de que el virus no entiende de ideologías, de personas, ricos o pobres, de territorios y así va cerrando el círculo argumental de su penoso razonamiento.

Sucede como en la lidia, que no hay peor toro para un mal torero que el animal encastado que no permite el lucimiento, pero al que hay que bajarle la cabeza y domeñar. Para eso hace falta oficio y mucho pundonor. Ese tipo de toro deja en evidencia siempre a los toreros de salón, y por el contrario, suele dar una oportunidad a aquellos que se la juegan con la verdad y el arte que marca la decencia de las mejores intenciones. A toro pasado, los diestros mediocres hacen faena. Sánchez la está haciendo a diario. Sucede que se le ve continuamente el pico de la multa. O sea, se alivia siempre fuera de los terrenos del toro. Donde el peligro es menor, y por eso su burladero es un atril y enfrente una cámara de televisión en la que hacer pucheros. Nos pide unidad y no sabe que los españoles nos hemos unidos muchas veces sin necesidad de que haya una llamada. Une el peligro. Y el abandono. Y la improvisación.

Demasiada televisión
Cada vez que se expone frente a las cámaras, más clamorosa es su inacción y más obvia su inepcia. Pero, ya ven, estos largos discursos en los que el presidente nos habla de consumo de Internet, pero también de la caída del queroseno o del éxito de España en fibra óptica, están hechos a mayor gloria del que pretende el liderazgo que una parte de la nación en este momento le niega. Pero, presidente, qué nos cuenta, ¡si faltan batas y mascarillas para nuestros sanitarios. ¿Pero no le da vergüenza hablar de liderazgos?

Estos discursos, pretendidamente churchillianos, si siguen en cartel, terminarán con Sánchez. De qué unidad hablan aquellos que infringen la cuarentena que ellos decretan. De qué unidad habla si está confirmado que España es el país que peor protege a sus sanitarios como lo demuestra que el 12% esté contagiado. Hemos enviado a nuestros médicos y enfermeras a luchar sin armas, y ayer 3.500 tenían el coronavirus en su cuerpo. Lo peor está por llegar. No presidente, lo peor ya ha llegado con usted y su forma de quitarse responsabilidades de encima. Es tiempo de unidad sí, y sobre todo de no perder la memoria. De esto último sobre todo. Cuando hayamos vencido hablaremos de su liderazgo. De lo que quede para entonces.

Coronavirus, oscurantismo informativo y tentación totalitaria
EDITORIAL Libertad Digital 24 Marzo 2020

La sociedad y los partidos opositores deben extremar la vigilancia para que los social-comunistas no se dejen vencer por la tentación totalitaria.

La primera obligación de un gobernante en momentos de crisis como el actual es transmitir confianza a la ciudadanía. Y para ello lo mejor que puede hacer es ser honesto, demostrar su competencia, redoblar su compromiso con la transparencia y transmitir información útil y cierta.

Cómo decirlo: en España gobierna Pedro Sánchez.

La renuencia del presidente del Gobierno a proporcionar información digna de tal nombre provoca que, a día de hoy, más de dos mil muertes después, aún no sepamos cuántos miembros del Ejecutivo están contagiados por el coronavirus, ni cuál es su verdadero estado de salud. Increíble, indignante, pero cierto. Este apagón informativo, intolerable en un régimen democrático, reviste especial gravedad por su clamorosa causa: el Gobierno no quiere facilitar datos que remachen su tremenda responsabilidad en la expansión de la pandemia con su ominosa incitación a acudir a las manifestaciones feministas del 8-M, devenidas formidables amenazas para la salud pública.

En vez de reparar siquiera en parte su imperdonable error facilitando datos relevantes de todo tipo, el Gobierno practica un oscurantismo absolutamente injustificable y terriblemente perjudicial, cuando no se dedica a filtrar información pensada para desestabilizar... al propio Gobierno. Así se las gastan socialistas y comunistas cuando se emparejan en matrimonios de conveniencia. El juego es sucio y especialmente indecente cuando España se encuentra sumida en su peor crisis sanitaria desde la instauración de la democracia. Pero qué cabe esperar de sujetos de la catadura de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que han dado sobradas muestras de carecer del menor escrúpulo.

El Gobierno social-comunista no sólo no comunica, sino que parece volcado en impedir que la ciudadanía pueda estar debidamente informada en medio de una situación en que la información es cuestión de vida... o multitud de contagios y muertes. De ahí las peroratas tan sentimentaloides como hueras de Sánchez y las conferencias de prensa sin prensa, con preguntas filtradas y sin posibilidad de repreguntas, aberración antiperiodística más propia de regímenes liberticidas como los que promueve y pretende importar el vicepresidente comunista.

Este Gobierno irresponsable, sobrepasado, incompetente, practica además el oscurantismo informativo mientras cunden la aprensión y la desconfianza en un país sometido a confinamiento y en estado de alarma. La sociedad y los partidos opositores deben extremar la vigilancia para que los social-comunistas no se dejen vencer por la tentación totalitaria de la que hablaba Jean-François Revel. No será por falta de ganas por parte de, al menos, la facción bolivariana, encabezada por un Pablo Iglesias que, en caso de que la vicepresidenta Carmen Calvo dé finalmente positivo por coronavirus y Sánchez sucumba a la lacra como de hecho ha sucumbido su esposa –otra destacada protagonista de las manifestaciones de la vergüenza–, se encaramaría a la jefatura del Gobierno...

La razón técnica cedió ante la agenda política

Editorial El Mundo 24 Marzo 2020

La negligencia debe ser sustituida por la coordinación con las autonomías para hacer frente a la pandemia del coronavirus

España libra contra el coronavirus una crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente. Al margen de su letalidad, hay que subrayar sin ambages que el ritmo de contagios se ha visto acelerado por la inoperancia y falta de reflejos del Gobierno. Las autoridades sanitarias, empezando por el coordinador Fernando Simón -asesor del Centro Europeo de Enfermedades, que desaconsejó los actos masivos el 2 de marzo-, desoyeron las advertencias de especialistas sobre la peligrosidad de un microorganismo que puede ocasionar una infección grave o mortal y contra el que no hay vacuna ni tratamiento. El Ministerio de Sanidad rebajó a finales de enero la clasificación de este patógeno. A partir de ahí, el Ejecutivo se decantó por mantener un calendario político que se ha revelado irresponsable, cuando no temerario. La angustiosa situación que atraviesa nuestro país sería muy diferente de haberse adoptado las medidas preventivas oportunas. Ello hubiera obligado al Gobierno a cancelar, entre otros actos, la manifestación del 8-M.

El empeño de Pedro Sánchez en anteponer su agenda política le llevó a rebajar el riesgo del Covid-19 para no desatar el pánico. Su pasividad fue manifiesta. El primer fallecido por coronavirus en España se registró el 13 de febrero, aunque no se notificó hasta el 3 de marzo. Antes, la epidemia ya había obligado al confinamiento en China y estaba poniendo contra las cuerdas a Italia. Que, en ese contexto, la coalición PSOE-Podemos jaleara las marchas del 8-M constituye una negligencia de terribles efectos que habrá que depurar. Prueba de ello son los contagios registrados en el Consejo de Ministros, además de la hospitalización de Carmen Calvo. El hecho de que la vicepresidenta, en el ejercicio de su libertad, haya optado por la sanidad privada para ser tratada desmonta la demogogia e hipocresía de cierta izquierda y subraya el papel del conjunto del sistema sanitario -incluido el privado- para combatir la pandemia.

La tardanza a la hora de asumir la gravedad del coronavirus retrasó el aprovisionamiento de material sanitario, multiplicó los focos de contagio y dilató el decreto del estado de alarma. Ahora, 45 días después de una caótica gestión, ya es tarde para muchas cosas. Pero está en manos del Gobierno operar con diligencia en lo sucesivo. No solo provisionando test rápidos y otros suministros, sino usando el mando único con la suficiente pericia y flexibilidad como para no superponer la burocracia de un ministerio sin competencias, como el de Sanidad, a las consejerías de las distintas comunidades. Los barones autónomicos, sin distinción de color, advirtieron a Sánchez de la necesidad imperiosa de mejorar la coordinación. Solo así podrá España superar una emergencia de este calibre.

La quimera y la monarquía
Pío Moa gaceta.es 24 Marzo 2020

Para difundir, si ustedes quieren: Entrevista a Pío Moa:

«Aún estamos a tiempo de derrotar al nuevo Frente Popular en las ideas y la política»
https://www.youtube.com/watch?v=mJYpE8MY_N8
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La quimera
Según la interpretación de Paul Diel, el monstruo llamado «Quimera», con doble cabeza de león y macho cabrío, y cola de serpiente, reúne en sí los tres aspectos básicos de la perversión imaginativa (recuérdese, aunque aquí no viene al caso extenderse, que la imaginación es la facultad con la que la psique intenta responder a las preguntas de Omar Jayam). La cabeza de león simbolizaría la perversión del poder, a menudo unida a la económica; la del macho cabrío la perversión sexual; y la serpiente la perversión espiritual, causa de las demás.

No se trata ahora de ir más allá, solo se me ha pasado por la cabeza ante los «descubrimientos» en relación con el rey emérito, cuyas corrupciones quiere usar el régimen zapateril, a su vez corrupto hasta la médula, para derribar la monarquía. El colmo del descaro es que estos corruptísimos «republicanos», intentan atribuir las corrupciones del ex monarca a su procedencia del franquismo, cuando precisamente Juan Carlos ha sido uno de los máximos debeladores de aquel régimen, llevando campechanamente y en amplia compañía la transformación del mismo hasta negar su legitimidad histórica. Cuando él firmó la ley de memoria histórica, firmó la ilegitimidad de la monarquía. Es difícil saber si lo hizo por cobardía o por mera estupidez. Como Suárez, siempre fue muy listo, que no es igual que inteligente.

Por lo tanto, tenemos una monarquía oficialmente ilegítima, ya que su procedencia del franquismo es demasiado obvia para ocultarla. La campaña actual contra la monarquía se apoya precisamente en la ficción de que democracia y antifranquismo son equivalentes. Por lo tanto una monarquía traída por Franco es antidemocrática y debe desaparecer como un resto podrido de aquel régimen. Con la habitual frivolidad con que se han pasado por alto las leyes totalitarias, como si no cambiaran nada esencial, son muchos los que piensan que de todas formas la monarquía no corre peligro, porque es más popular que sus enemigos. Como siempre, ignoran la historia. Claro que los actuales republicanos saben bien que la monarquía es más popular que ellos, pero saben también que pueden destruirla con paciencia y maniobras de partidos y ayuda de los propios monárquicos, como pasó en el 31. De momento ya le han dado una verdadera patada en la entrepierna con la profanación de los restos de Franco, comprobando de paso la insondable miseria moral de los monárquicos, que han preferido hacer como que no iba con ellos. Les han tomado la medida, y saben que pueden seguir.

Precisamente la carga emocional que lleva consigo el coronavirus ofrece a los republicanos maduristas una excelente ocasión para mezclar la cuestión monárquica con la del PP, y lo están haciendo a fondo. Es su respuesta lógica ante la evidencia de su pésima, por no decir criminal, gestión de la plaga. De pronto en la televisión basura y en las redes sociales, salen videos, reportajes y cartas sobre Corinna, sobre el Prestige, sobre el 11-m, sobre los obligados recortes presupuestarios del PP, mezclándolo todo. La campaña es clarísima y el PP prefiere darse por no enterado, como cuando la profanación del Valle de los Caídos. Prefiere hacer como que se une al Doctor y al Coletas por «unidad y solidaridad», olvidando «generosamente» las responsabilidades de estos; los cuales, precisamente, no piensan tanto en combatir el virus como en utilizarlo para proseguir su designio político. Solo Abascal viene recordando aquellas responsabilidades, que no deben olvidarse y entran en como un episodio más en la historia criminal del PSOE y sus aliados. El país está en manos de delincuentes, y cuanto antes nos percatemos, mejor. Porque su república es Venezuela como en otro tiempo fue la Unión Soviética.

La monarquía debe ser defendida como institución, aunque solo sea por entender en qué consiste la actual alternativa republicana, que no mejora las dos anteriores. En cuanto a los del PP, su carroñería es tal que dudo mucho de que sepan responder a la campaña que le están organizando al abrigo del coronavirus; puede que prefieran «hacerse los locos», una vez más. Quizá al final las demagogias del Doctor y el Coletas y su pandilla ayuden a hundir a un partido tan abyecto como el PP y dejen abierto el espacio político a VOX como verdadera oposición al régimen zapaterista-madurista. Es la única esperanza.

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**Parece que los infectados del gobierno no recurren a la sanidad pública, que dicen defender, sino a la privada. o bien a atenciones médicas exclusivas.

**Tenemos la doble peste, la del virus y la del gobierno.

**El carácter estafador del jefe de gobierno empieza por su doctorado.

**¿Quién trajo la caótica II República? La frivolidad y tontería de muchos. Que ha vuelto a convertirse en una peste.

**Cuanto más estúpida es una persona, más por encima se siente de su propio país.

**Si quitamos a los separatistas sus pretensiones racistas, se quedan en unos españoles más, con particularidades regionales secundarias. Como siempre han sido.

**El feminismo viene a ser un marxismo rebajado a vaginismo.

**Aznar condenó el alzamiento del 18 de julio un 20 de noviembre de 2002. Trató de criminales a sus padres y abuelos, que libraron a España del sovietismo y la disgregación. Dejó a totalitarios y separatistas el monopolio de la historia. Y condenó a su partido a la abyección máxima.

**Rajoy no obró por cobardía. Obró por convicción. Porque compartía las ideas de ZP, una vez Aznar había condenado el 18 de julio.

**Las irresponsabilidades provocadoras del gobierno ante el coronavirus entran como un episodio más en la historia criminal del PSOE.

¿Tiene que callar la oposición?
Cristina Losada Libertad Digital 24 Marzo 2020

La necesaria evaluación crítica de lo que se está haciendo sólo se hará si hay oposición. No con ley del silencio.

Esto lo paramos unidos. Es el lema del Gobierno para afrontar la pandemia. El partido del presidente del Gobierno lo difunde con el hashtag #EsteVirusLoParamosUnidos. El PSOE añade un ingrediente: la empatía. Lo tiene en un tuit fijado del 21 de marzo, que dice: "La batalla contra el Covid-19 será larga, pero la ganaremos con empatía y unidad". La empatía por delante. La empatía, definición del DRAE, es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Es notable cómo persiste el ayer –ese ayer de antes del coronavirus– en el lenguaje político. La insistencia en la unidad como santo remedio o algo parecido quedó patente en la comparecencia más larga que ha hecho hasta ahora el presidente del Gobierno. Unidad: como en los viejos tiempos, como se pidió –y quebró– en instantes críticos de distinta naturaleza a éste.

La expansión del virus no se detiene con la unidad hashtag. La expansión se detendrá aplicando las medidas de precaución, de distanciamiento social y de confinamiento. Y no se detendrá del todo ni con la rapidez deseable, entre otras cosas, por el retraso con que se empezó a tomar en serio la amenaza. Llamar a la unidad como fórmula para parar la epidemia sólo tiene sentido si se refiere a que todos hemos de poner en práctica de forma rigurosa aquel conjunto de medidas. Unidos en su aplicación. Alejado de ese significado, el mensaje de unidad suena a las palmaditas que se dan para infundir ánimo y optimismo. Cuando lo que se necesita no es optimismo, sino realismo. De hecho: información. No todo el mundo está bien informado de lo que hay que hacer y por qué. Nunca lo estará todo el mundo, pero ahora es urgente reducir ese segmento al máximo. Sobran asesores de comunicación política y faltan buenos expertos en hacer llegar, de forma clara y precisa, las normas y su soporte, la información.

¿Qué importa un lema más o menos vacuo? Importaría muy poco, nada, si no llevara carga política. Si fueran sólo las palmaditas de ‘ánimo que lo vamos a conseguir todos unidos’, con la empatía socialista por delante –la variante podemita del sentimiento a colectivizar es ‘arrimar el hombro’–, bueno, la cosa no iría más allá de una nueva tontada de la comunicación política. Pero el Gobierno está diciendo algo más, algo que políticamente tiene la mayor relevancia. Le está diciendo a la oposición que se calle. Más aún: dice a los Gobiernos autonómicos de partidos de la oposición –a los otros no hay que pedírselo– que dejen de difundir lo que les está pasando. Que no vuelvan a exponer en público lo que les hace falta y no tienen. Porque el estado de alarma ha establecido una autoridad única, como repiten los ministros. Sí, pero la gestión de la epidemia sobre el terreno han de hacerla las comunidades autónomas con los recursos, el personal y la organización de que disponen y conocen de primera mano. Si la coordinación falla, si el material no llega, si no tienen mascarillas, ¿deben callarse?

En nombre de la unidad hashtag, el Gobierno exige que se callen. Y atribuye a intereses políticos que vulneren la ley del silencio. "Las CCAA no deben hacer causa política de esta crisis", era el resumen que hacía el PSOE de unas declaraciones de la ministra de Defensa. Robles también dijo: "Aquí hay quien se cree más listo que nadie". Pues quizá y con razón, dado que algunas autonomías se anticiparon a tomar medidas de cierre antes de que el Gobierno las adoptara. Otra ministra, la de Exteriores: "No es el momento de la competencia, sino el de todos remando juntos". Pero sí es el momento de la competencia en el sentido de ser competentes. Y si la competencia del Gobierno falla, bueno será que se diga en voz alta. Es lo más eficaz para conseguir que se corrijan errores.

La unidad hashtag supone una ley del silencio selectiva. El Gobierno no está obligado a cumplirla. Puede acusar a los Gobiernos autonómicos de la oposición de obrar por intereses políticos o electorales. Como si Sánchez e Iglesias actuaran completamente al margen de consideraciones de ese orden. La prueba de lo contrario es que meten las demandas y críticas en el saco de las querellas políticas partidarias. Con lo que vienen a decir: no es que falten mascarillas en Madrid por un error nuestro, es que el Gobierno de PP y Ciudadanos quiere montarnos un pollo político aprovechando esta terrible emergencia. Claro que hay intereses políticos, y que no van a desaparecer en estas circunstancias. Sería ingenuo pensarlo. La cuestión es que las divergencias, los distintos criterios y propuestas, la exposición de fallos y errores son elementos necesarios para mejorar la respuesta. Y esa continua evaluación crítica de lo que se está haciendo sólo se hará si hay oposición. No con ley del silencio.

Lecciones obvias que nos fumaremos
Luís Ventoso ABC 24 Marzo 2020

La cornada del Covid-19, con más de dos mil muertos en España, una economía comatosa y la población enjaulada en sus domicilios, nos va dejando una serie de lecciones obvias. Pero probablemente nos las fumaremos en cuanto vuelvan a abrir los bares. Aun así, por si Sánchez tuviese un rapto de lucidez -y no caerá esa breva- cabe enumerarlas:

-Una descentralización extrema puede dejarte con un Estado fofo y poco eficaz ante crisis de gran calibre. El Estado se ha ido deshuesando, de tal manera que el Ministerio de Sanidad se quedó en el chasis, sin atribuciones reales, transferidas por completo. Era poco más que un departamento de buenos consejos y estadísticas. Cuando hubo de ponerse a actuar carecía de estructura, músculo operativo y un experto al frente. En realidad no sabían ni por dónde empezar a comprar material, pues no figuraba entre sus encomiendas.

-Los separatistas jamás pueden ser un aliado fiable. Por definición sus intereses son antagónicos a los de España. Se ha visto con las provocaciones de Torra, absorto en plena pandemia en su obsesión xenófoba; o con los pellizcos de Urkullu al Gobierno en cuanto decidió tomar el mando.

-Los partidos constitucionalistas sí están ahí cuando España sufre. La lealtad que no ha encontrado Sánchez en sus socios separatistas se la han ofrecido PP y Ciudadanos. Aunque no han renunciado a su deber de oposición, han respaldado las líneas maestras del plan gubernamental. Es evidente que España estaría mucho mejor con un Gobierno fruto de una alianza del PSOE con constitucionalistas que al albur de Junqueras.

-Podemos es un partido adolescente y dogmático, al que le queda grande el mundo real. En esta crisis se han distinguido por alentar una manifestación imprudente cuando el virus ya nos llegaba a las orejas y por un inadmisible mitin populista/populachero de Iglesias en la rueda de prensa de seguimiento de la crisis. ¿Hechos útiles? Cero. El Sánchez del verano tenía razón: nadie puede dormir tranquilo con ellos en el Gobierno.

-Vivimos en un mundo global: todo llega... El sufrimiento de China y su reacción de choque, y más tarde la de Italia, un país latino similar al nuestro, permitían ver claramente que el problema iba a alcanzar España. Pero nuestro Gobierno demoró toda medida, conformándose con las comparecencias informativas del amable doctor Simón y con 17 autonomías haciendo cada una la guerra por su cuenta.

-La democracia no puede quedar en suspenso en situaciones críticas. El Parlamento debe seguir funcionando y los medios tienen derecho a preguntar lo que quieran a los mandatarios. España, con su Congreso a medio gas y las preguntas filtradas, ha sido una anomalía en Europa. No debe volver a pasar.

¿Aprenderemos algo? Mi pronóstico: en cuatro meses estaremos de nuevo cortejando a Torra y Junqueras, otorgando «más autogobierno» y vaciando todavía más ese Estado que tanta falta ha hecho cuando han venido crudas.

Partidos constitucionalistas
Nota del Editor 24 Marzo 2020

Ahora resulta que me han convertido en ciudadano de séptima clase, porque al no tener perro, no puedo salir a pasear.
Pero vayamos al grano: Españazuela no ha tenido partidos constitucionalistas. PP, PSOE y los nazionalistas han convertido la C.E. es un papel sin valor alguno.
Ahora estamos sufriendo los últimos ataques y carecemos de defensas, sólo Vox parece que levanta pequeños muritos contra el enorme muro de infamia que están construyendo los frente guerristas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez monopoliza las TV. ¿Remordimientos o intentos de hacerse perdonar?
Ni se ha hecho todo lo que hacía falta, ni cuando hacía falta ni donde hacía falta, señor Sánchez.
Miguel Massanet diariosigloxxi 24 Marzo 2020

Cuando un Gobierno por meros intereses políticos, por cálculos electorales y por compromisos con sus partenaires de gabinete, retrasa emprender acciones preventivas; obvia analizar detenidamente las amenazas que llegan desde fuera; permite que se dilaten decisiones, evidentemente urgentes y precisas para preservar a los ciudadanos de un peligro evidente, previsible, inmediato y potencialmente letal, basándose en justificaciones tan pueriles como es la de no crear alarma, no propiciar la histeria colectiva o evitar el acaparamiento, el desabastecimiento, la picaresca, o la saturación de la sanidad, pensando que el pueblo se va a quedar impasible cuando, desde la propia Administración, se le recomienda que no se altere, que el peligro de que la epidemia del coronavirus se extienda por nuestra nación es mínimo y que, en todo caso, las víctimas que se iban a producir serían escasas (recordemos las primeras valoraciones del señor Fernando Simó, cuando en Italia ya se estaban muriendo personas a centenares) y, a medida que se van produciendo hechos fatales que demuestran que todo lo que se nos había advertido resulta ser falso y que, mientras van discurriendo los días, los contagios y las muertes que se van produciendo, en los diversos lugares de nuestro país, van creciendo exponencialmente de tal forma que nuestra nación va avanzando puestos en el ranking de las más afectadas por la pandemia; se va constatando que las medidas que se toman para contrarrestar los efectos del Colbi19, no son suficientes, que las víctimas van creciendo, que no hay medios adecuados para protegerse de él, que la sanidad está saturada y al borde del colapso, que los enfermeros y facultativos carecen de las protecciones adecuadas para preservarse del contagio y, en el aspecto médico, se sigue sin que se conozcan los medicamentos adecuados para contener la epidemia; que ahora nos venga el señor Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, con fabulaciones de resistencia épica, suena a tomadura de pelo.

El que el Presidente del gobierno aparezca en TV con cara compungida, voz fúnebre y con las manos vacías de recursos, soluciones, esperanzas y propuestas optimistas, para pedirle al pueblo español que se prepare para un empeoramiento de la situación, que lo principal es “darle tiempo al tiempo” y para reclamar de los ciudadanos que nos preparemos sicológicamente y emocionalmente, porque lo peor está por llegar; sólo se puede interpretar desde la faceta de una persona incapaz, desesperada, sin recursos, débil, carente del vigor y fortaleza que se le debe pedir a cualquier gobernante; al que su propia soberbia, su falta de cualidades, su trapacería innata y su ambición personal, le han llevado a querer ocupar un puesto para el que se ha demostrado que no está capacitado, un bocado demasiado grande para sus mandíbulas socialistas para el que se ha visto obligado a buscar apoyo de otro sujeto, en este caso siniestro, el señor Pablo Iglesias, un comunista de la vieja casta bolchevique, del que depende y al que se ve obligado a pagarle tributo político, aunque ello suponga venderle el futuro de España.

Que no se nos pida, a los ciudadanos, que mientras vemos como el coronavirus va avanzando, en tanto que por incuria, dejadez, falta de previsión y, lo que es peor, viendo las evidentes discriminaciones en cuanto al apoyo a comunidades del PP, evidentemente postergadas en cuanto a ayudas sanitarias, como ha quedado evidenciado en el tratamiento doloso y discriminativo respecto a la comunidad madrileña, una de las más castigadas por el virus y, sin embargo, a la que desde la Administración socialista del Estado se la está penando, retrasando y poniendo trabas a las ayudas en medicamentos y personal médico que está precisando; pidiéndonos que nos contengamos, dejemos de criticar al Gobierno o retrasemos nuestras quejas para después de que esta pesadilla del coronavirus haya dejado de afectarnos y sigamos, pacientemente, sin pedirle cuentas al ejecutivo de la serie de errores garrafales, descalificaciones y discriminaciones contra las comunidades del PP, pese a ser las que mejor ejemplo dan de cómo debe afrontarse una crisis como la actual; sin que recriminemos la lentitud, falta de previsión, reacción tardía y no ataquemos al ejecutivo por ser precisamente el culpable de que, ante el claro ejemplo de Italia, hayamos dejado pasar un tiempo precioso para empezar a tomar las medidas idóneas, primero para prevenir, pertrecharse de las medidas de seguridad imprescindibles para afrontar una peste como la que padecemos, tales como mascarillas, ropa aislante, protectores, respiradores etc. y, en segundo lugar, avisar a la ciudadanía de las posibles consecuencias de un contagio de la enfermedad en España, tratando el tema con la seriedad que se merecía y no adornándolo con frases tranquilizadoras, restándole importancia y presentándolo como un peligro remoto; algo que el tiempo se ha encargado de desmentir rotundamente, con la retahíla de contagios y fallecimientos que han situado a nuestra nación en el tercer puesto en cuanto al número de víctimas y contagios de virus Cobid19.

Y lo más ruin de todo este macabro espectáculo que se está desarrollando en España, es que, por mucho que intenten disimularlo, por sutil que sea el intento de desviar la atención de los ciudadanos, por categóricas que sean la informaciones de los responsables de combatir la epidemia, no pueden evitar que, en cada comparecencia del señor Sánchez; en sus prolijas apariciones ante las TV; en todas las comparecencias de las autoridades sanitarias, policiales y responsables de transportes, no se deje caer alguna soterrada acusación contra sus adversarios políticos, una queja contra sus insistentes peticiones de ayuda nunca correspondidas y, por supuesto, largas peroratas dándose coba, presumiendo de lo que se está haciendo ( aunque sea poco o nada), de la forma con la que contabilizan las bajas y preparando al pueblo para que no se “escandalice” ante lo que ya califican como inevitable, un aumento de los contagios y de la mortalidad, que ya dan por descontado.

La actuación del presidente del gobierno, señor Pedro Sánchez, su monopolización de la TV, sin que haya TV o emisora nacional que se pueda sustraer al rodillo gubernamental; sus largas peroratas repitiendo las mismas excusas, sus repetitivos intentos pretendiendo demostrar que siempre han actuado correctamente; sus fríos análisis de la situación como si los muertos, el desorbitante número de ellos, no fueran más que números estadísticos; sus intentos de conmover a la galería con sus actuaciones histriónicas y sus cabildeos por aparentar unas emociones que no consigue trasmitir a la audiencia; no se puede valorar más que como una de las facetas más conocidas de su personalidad, su facultad para mentir, fingir, engañar y darle la vuelta a todas las circunstancias desfavorables a las que se ve obligado a enfrentarse, intentando ( a veces lo consigue) que las responsabilidad de todo lo desagradable que sucede en España, incluso lo que proviene de la actuación del actual Gobierno, se cargue en el debe de la oposición de derechas o los partidos a los que se les ha venido llamando como constitucionalistas de los que, actualmente, parece ser que el propio PSOE haya quedado excluido, vistas sus relaciones con quienes tienen como objetivo principal la división de nuestra nación o el cambio del actual régimen democrático por otro de carácter más “progresista” o lo que es lo mismo, comunista bolivariano.

Aplaudimos al pueblo español por su entereza y disciplina; agradecemos el esfuerzo de todos aquellos que, por su profesión, se ven obligados a ocupar los lugares más cercanos al contagio; valoramos muy positivamente a aquellos gobiernos de autonomías que, pese a todas las dificultades y obstáculos con los que deben enfrentarse, luchan valerosamente para sacar, por sus propios medios, lugares de acogida de donde no hay, facultativos de donde no existen y protecciones, que no se les facilitan, para dar a sus ciudadanos todo lo que está en sus manos para aliviar sus preocupaciones o luchar contra el maligno virus de la pandemia. Renegamos de aquellos que como los responsables de la Generalitat catalana o del gobierno vasco, anteponen sus ideas separatistas, sus proyectos de hundir España y sus intentos de conseguir sus propósitos separatistas, a lo que debiera ser una solidaridad sin fisuras en un caso tan flagrante como es la pandemia que está azotando a toda la nación española.

Es obvio que todos estamos obligados a acatar las normas de tipo sanitario y el estado de alarma que ha dictado el gobierno pero, señores, no creemos que esto signifique que debamos ser como una alfombra que deba soportar sin quejarse que quienes mandan y ejercen el poder puedan intentar pisotearlos y abusar de ello para remar en beneficio propio, cuando lo que estamos viendo a nuestro alrededor, entre nuestros vecinos y, en general, entre todos los españoles de a pie, es una solidaridad, una disciplina, un esfuerzo y una serenidad muy difícil de encontrar entre un pueblo que está sometido a la presión de una pandemia que mata sin piedad.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, seguimos teniendo la sensación de que la imprevisión, el retardo en aceptar lo inevitable y los prejuicios políticos y electorales, han contribuido de una manera decisiva a que, el virus Colbi19, haya encontrado más facilidades de las debidas para tomar por asalto nuestro país y cebarse con los españoles. “Fugit hora, hoc quod loquor inde est”, sigo sin estar de humor para traducirlo, dispensen.
Sánchez exigió por carta recortes en gasto sanitario a 11 gobiernos regionales el pasado verano
Luz Sela okdiario 24 Marzo 2020

Uno de los mensajes que el Gobierno socialcomunista ha tratado de introducir en la crisis del coronavirus es el ataque a los recortes del PP en materia sanitaria. Sin embargo, en agosto pasado, el Ejecutivo entonces en funciones de Pedro Sánchez, ante la prórroga presupuestaria, envió una carta a 11 comunidades autónomas en la que les reclamaba un plan de ajuste y recortes en el gasto sanitario. Las regiones afectadas eran aquellas que hubieran superado el límite de endeudamiento acordado en los Presupuestos de Mariano Rajoy.

Entonces, desde Sanidad, se argumentó que el procedimiento formaba parte «del proceso administrativo normal y regulado de un país que tiene unas normas, unas reglas del juego». Según expresó el secretario general del departamento, Faustino Blanco, «son comunidades que están comprometidas con el déficit que tiene este país». Las únicas comunidades exentas eran Extremadura, Castilla y León y País Vasco.

La misiva recibió la respuesta crítica de las regiones. Especialmente de Cataluña, donde la Generalitat calificó de «incompetente» al Gobierno por reclamar «políticas de austeridad». «Por una parte cede responsabilidades y por otra exige recortes», reprochó la consellera de Salud, Alba Vergés.

En la carta, según recogieron varios medios, se advertía a las comunidades de que habían superado la tasa de referencia de la regla de gasto en materia farmacéutica y sanitaria. Ello implicaba, por ejemplo, que las autonomías debían aplicar «medidas de mejora de la eficiencia y sostenibilidad», especialmente en el ámbito de la prestación farmacéutica ambulatoria y hospitalaria, además de en productos sanitarios. La carta hacía especial referencia a las prótesis, pero también a «aquellos otros productos que supongan un alto gasto». Las regiones debían elaborar, a petición de Sanidad, un informe en el que se analizase la situación de gasto, con medidas concretas, que sería sometido a la comisión de seguimiento de la que forman parte los Ministerios de Hacienda, Sanidad y las autonomías.

5,9% del PIB
Para este año, y de acuerdo al plan de Estabilidad Presupuestaria enviado en octubre a Bruselas, Pedro Sánchez había presupuestado en gasto sanitario público un 5,9% del PIB, lo mismo que en los anteriores ejercicios y lejos del 7% que prometió el socialista para 2023. En el acuerdo de Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos se comprometen a incrementarlo a esa cifra -Podemos reclamaba un 7,5%- «alcanzando una inversión en servicios públicos propia de otros Estados de la zona euro durante la legislatura». En las cuentas en elaboración -y cuya tramitación ha quedado en suspenso por la crisis del coronavirus- Sánchez se comprometía a «reforzar la sanidad pública y el sistema de atención a la dependencia mejorando los servicios sociales y sanitarios».

La crisis del coronavirus ha obligado en cambio a un extraordinario esfuerzo en gasto sanitario, que incluye una transferencia de 2.800 millones de euros para reforzar el sistema sanitario en las comunidades autónomas además de 1.000 millones de euros para realizar intervenciones sanitarias prioritarias.

Casado niega recortes
Por su parte, el líder del PP, Pablo Casado, ha negado este lunes que su partido haya acometido recortes en Sanidad «ni siquiera en los peores años de la crisis».

«Pedimos que no haya críticas a la gestión de alcaldes o presidentes autonómicos por ser de otro partido y mucho menos que se intenten dar datos falsos sobre supuestos recortes o detrimentos de recursos para la Sanidad o los Servicios Sociales», ha destacado Casado en una comparecencia ante los medios de comunicación con preguntas en directo.

El líder ‘popular’ ha defendido que «en los últimos años hemos experimentado un gran esfuerzo todas las administraciones para que en los peores años de la crisis económica se haya podido invertir en servicios sanitarios». Casado ha insistido en que «tenemos mejor sistema sanitario de Europa» y que su partido «está a la altura de las circunstancias».

La utilización del argumento de los recortes por parte del Gobierno motivó la pasada semana la queja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a través de una carta a la presidenta del ente público, Rosa María Mateo, por sus «ataques» a la sanidad pública madrileña

«Es muy lamentable que la televisión pública aproveche la mayor crisis sanitaria de la historia reciente de España para tratar de desgastar políticamente al Gobierno de la Comunidad de Madrid con datos falsos y argumentos tergiversados e incompletos», criticaba Ayuso.

Como ejemplo de la manipulación de las últimas semanas, TVE llegó a entrevistar a un enfermero del Hospital de la Paz, Guillén del Barrio, que criticó la falta de camas en los hospitales. «Falta personal, falta material y faltan equipos de protección», espetó el sanitario en el informativo del ente público. Poco después se supo de su simpatía con Podemos. Portavoz del Sindicato MATS, organización afín al partido de Pablo Iglesias y encargada de organizar las ‘mareas blancas’ para reclamar una «sanidad 100% pública y universal», apoyó a Isabel Serra en su candidatura para encabezar a Podemos en la Comunidad de Madrid para las pasadas elecciones municipales.

El PP también reprochó a RTVE que publicara en su página web que la Comunidad de Madrid había perdido más de 3.000 profesionales sanitarios. «El dato es incorrecto, ya que en él se incluían profesionales que no trabajaban de sanitarios. Es decir, era un dato global que incluía a otros trabajadores del sistema sanitario además de médicos y enfermeros», corrigió el ente.


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