AGLI Recortes de Prensa   Jueves 26  Marzo  2020

No es un Gobierno, es el ejército de Pancho Villa
OKDIARIO  26 Marzo 2020

El Gobierno socialcomunista nos pide unidad y reclama el consenso de todos para hacer frente a la crisis del coronavirus, pero entre socialistas y podemitas hay una guerra larvada que se demuestra en hechos como que será la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, hospitalizada por coronavirus, quien presidirá por vía telemática, desde el hospital, la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios para evitar que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, asuma tal función.

La baja médica de la vicepresidenta primera hace que el líder de Podemos suba un escalafón en la gestión diaria del Ejecutivo. Sin Sánchez ni Calvo, Pablo Iglesias se convertiría en jefe del Gobierno en funciones. Si Sánchez no pudiese acudir el martes al Consejo de Ministros, en este caso, sí sería el líder de Podemos el responsable de presidirlo, pero el PSOE hará todo lo posible por evitar que esta situación se produzca.

La reunión de subsecretarios tiene una enorme importancia, pues en ella se deciden los temas que se debaten en el próximo Consejo de Ministros. Los responsables de cada ministerio se encargan de la preparación y estudio de las cuestiones que, con posterioridad, debatirán los ministros y que, salvo sorpresa, acabarán aprobando. De ahí que Carmen Calvo, que es quien preside habitualmente dicha reunión, vuelva a hacerlo desde el hospital y enferma con tal de evitar que Iglesias adquiera un protagonismo que los socialistas no están dispuestos a permitir.

Por decirlo de una manera más clara, el Ejecutivo socialcomunista apela a la unidad, al consenso, a la solidaridad, a los puentes tendidos y a toda esa retahíla de frases hechas que esconden, en realidad, una evidencia incuestionable: que hay dos Gobiernos en uno y que el Gabinete de Pedro Sánchez es lo más parecido que se recuerda al ejército de Pancho Villa. Pretenden aparentar que no hay diferencias, pero esto tiene pinta de terminar como el Rosario de la Aurora.

Su feminismo mata más que el machismo
Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital  26 Marzo 2020

El Gobierno sabía de sobra que la epidemia del coronavirus se acercaba e iba a ser grave. Que cada segundo contaba. Lo decía la OMS. Lo decía lo que estaba pasando en Italia, un país tan cercano geográfica, cultural y demográficamente al nuestro como era posible. Y no hizo nada. Y no hizo nada porque estaba centrado en su guerra cultural contra la malvada derecha, centrada en este caso en la promoción de su feminismo, esa procesión de locas del coño con poder que se reúnen bajo carteles de "El machismo mata más que el coronavirus". La manifestación del 8-M era sagrada porque servía para ganar votos y tener satisfecha a la grey. Al frente estaba una Carmen Calvo vicepresidente de feministadas ("nos va la vida" acudir) y al mismo tiempo responsable, es un decir, de la lucha contra la epidemia. Cómo iba a prohibirla, claro.

Aquel 8 de marzo hubo muchos eventos multitudinarios. Vox maldecirá siempre no haber cancelado el suyo; fue una irresponsabilidad que acabó con algunos de sus dirigentes contagiados y Dios sabe cuántos militantes, y ha dañado para siempre su capacidad de atacar a Sánchez por esto. También hubo jornada de liga. Al día siguiente hubo congreso de ATA, la asociación de autónomos, donde posiblemente se contagiaron entre sí no pocos políticos. Pero ni ATA ni Vox ni el Barça son el Gobierno. Si los Picapiedra, Pedro y Pablo, hubieran hecho lo que tenían que hacer, a la luz de la advertencia de la OMS una semana antes y a la vista de lo que estaba sucediendo en Italia, no se hubiera celebrado ninguna manifestación, no habría habido acto en Vistalegre, no se hubiera jugado ningún partido –al menos con público– y ningún político hubiese acudido a un congreso que no se habría celebrado, al menos presencialmente. No pueden alegar ignorancia. El 3 de marzo, tras la advertencia de la OMS, prohibió los congresos médicos y hasta los cursos para profesionales sanitarios. Pero no para los demás, pobres mortales, porque la manifestación debía celebrarse a toda costa. Lo más importante, los votos, no debía ponerse en riesgo.

Nos intentaron convencer luego de que la situación cambió, fíjense qué casualidad, en la noche del 8 de marzo. Pero al día siguiente lo único que hicieron fue un vídeo publicitario de Pedro Sánchez reuniéndose presencialmente en el Ministerio de Sanidad. Fue la Comunidad de Madrid, después de 10 días insistiendo sin éxito al Gobierno que tomara medidas, la que con su decisión de cerrar los colegios forzó a que por la noche el Ministerio contraprogramara la comparecencia de Ayuso con una propia en que se anunciaron… las medidas que ya había tomado Madrid por su cuenta y riesgo, una vez Ayuso decidió que la responsabilidad institucional no valía lo que las vidas de los madrileños.

Una vez desatado el infierno, la maquinaria propagandística se ha puesto en marcha para convencernos de que no se podía saber lo que iba a pasar. Son los mismos coros y danzas nachoscolares que, mientras tanto, dedican artículos a destacar la irresponsabilidad de Trump, quien ya el 31 de enero prohibió la entrada a Estados Unidos a los extranjeros que hubieran estado en China recientemente. No se podía saber, pero Ana Pastor preguntaba a Irene Montero si no nos íbamos a arrepentir del 8-M el mismo 8-M. No se podía saber, porque el Gobierno decía que no pasaba nada y ellos se fiaron, se excusan. Porque el periodismo consiste en buscarle las cosquillas al poder, en no confiar en él, en criticarle sin piedad, pero sólo cuando gobierna la derecha, claro.

Quizá es que miran la lista de muertos y se preguntan cuántos están siendo responsabilidad suya por minimizar lo que se venía encima, por fomentar la creencia de que no era más que una gripe. Intentan convencernos, pero sobre todo intentan convencerse a sí mismos. "Sus bombas, nuestros muertos", gritaban el 13-M. Ahora nadie grita "Vuestro feminismo, nuestros muertos". Porque la derecha siempre ha sido infinitamente más responsable y más respetuosa con el oponente político y con el Gobierno, sea del signo que sea, que la izquierda. Claman unidad, pero montan caceroladas contra la Monarquía y se quejan airados de que los niños pobres madrileños se vean sometidos a una cruel dieta pizzera. Incluso ahora, su principal tarea no es la lucha contra la epidemia sino hacer oposición de la oposición –que no es Casado, Arrimadas ni Abascal, sino Ayuso y Almeida– y seguir ciegamente su ideología, como muestra el contraproducente decreto que amenaza con la confiscación de mascarillas... y que nos ha dejado sin ellas.

Carmen Calvo desapareció del mapa, aunque nominalmente siguiera siendo la lideresa encargada de luchar contra el virus del Partido Comunista Chino. Se la vio, en Twitter, pero sólo para lamentar una víctima de violencia de género. Pero aun si fuera cierto que tanto esa pobre mujer como todas las demás han muerto por culpa del machismo, que no lo es, está bien claro que las cifras marcan que su feminismo es mucho más letal que el machismo que dicen combatir. Ahora que está en la cama de un hospital –privado, por supuesto, como al que acude Monedero–, quizá tenga tiempo de reflexionar sobre lo que ha hecho y una vez recuperada se arrepienta de todo. Pero permítame dudar que haya Damasco. Ni suyo, ni de Montero ni de los Picapiedra. Tendremos que echarlos nosotros para que haya alguien responsable al frente. Así que ahora que han cerrado el Parlamento y no permiten las preguntas de los periodistas críticos en las ruedas de prensa, tendremos que alzar la voz cuando podamos. Porque nos va la vida en ello. Esta vez de verdad.

El 8 de marzo súper propagador
Cristina Losada Libertad Digital 26 Marzo 2020

Tener conocimiento de los riesgos y aún así dar luz verde a un conjunto de eventos súper propagadores es inexcusable.

La prensa de distintos países va dando cuenta de los focos, sus focos. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha sabido que una fiesta de cumpleaños celebrada el 5 de marzo en una casa de Westport, Connecticut, que reunió a gente acomodada, fue un foco de contagio que se extendió por la zona y más allá, ya que muchos de los asistentes eran de fuera. Son focos locales que en un primer momento pasaron inadvertidos y así contribuyeron a la expansión del coronavirus. El cumpleaños en Westport fue lo que los epidemiólogos llaman un ‘evento súper propagador’. Sus efectos no se pudieron controlar, a pesar de que se intentó. Fueron 50 personas las que asistieron a la fiesta. Imaginemos lo que pudo ser, en ese aspecto, el 8 de marzo en España.

Es verdad que los focos locales, como el de Westport, como los que se detectaron aquí en un principio, empequeñecen al lado de las cifras que cuantifican los movimientos a escala global desde el brote en China. El New York Times publicó un análisis de los desplazamientos de cientos de millones de personas por todo el mundo, basándose en datos de viajes, ubicación de teléfonos móviles y estimaciones realizadas por varias universidades norteamericanas. La secuencia empieza en Wuhan. El 1 de enero –un día después de que el Gobierno chino alertara, por fin, a la OMS– salieron de la ciudad 175.000 personas. Eran viajes relacionados con las fiestas del Año Nuevo chino. En las siguientes semanas saldrían de allí unos 7 millones de personas. Varios miles viajaron a otros países. Cuando cerraron Wuhan, había brotes en 30 ciudades de 26 países. A finales de enero. La secuencia, que continuaba, muestra que las restricciones que se fueron aplicando a los viajes llegaron siempre demasiado tarde.

¿Restricciones a los viajes? En nuestro país, al final de febrero, estábamos en la dulce inopia. Pero volvamos a los focos. Porque el 8 de marzo, con sus manifestaciones feministas que congregaron a cientos de miles de personas, con su mitin de Vox de varios miles, con sus partidos de fútbol y todo lo demás que se celebró aquel domingo, no puede definirse como un foco local. Fue algo así como un clúster de eventos súper propagadores. Seguramente no se podrá saber –en línea con el lema "No se podía saber"–, porque es tabú no ya investigarlo, sino pensarlo. Pero, por más que se intente decretar el no pensamiento sobre el asunto, por más que la mirada retrospectiva no sea lo prioritario, resulta que los datos, los pequeños datos, lo traen de vuelta. Ahora es el positivo de Carmen Calvo el dato que nos lleva a la cabecera socialista de la manifa del 8-M en Madrid. Cabecera en la que hay, de momento, otros dos positivos. Más uno, que sepamos, en la cabecera de Podemos: el de Montero. Eso, en dos cabeceras, donde las lideresas y las grandes pancartas. Imaginemos detrás, entre la sororidad apiñada.

El Ministerio de Sanidad acaba de situar en la última semana de febrero la fecha del contagio "importante". El término es impreciso. ¿Deliberadamente impreciso? No tenemos forma de saber si saben con mayor precisión cuándo y cómo. Pero sabemos que hasta el día 8 todo estaba bajo control y que a partir del día 8 todo estaba descontrolado. Eso no pinta bien. Huele a tapadera, a voluntad de encubrir. Estar en la inopia es grave, pero ofrece un refugio, por endeble que sea, en la ignorancia. Tener conocimiento de los riesgos y aún así dar luz verde a un conjunto de eventos súper propagadores es inexcusable. Y cuando uno de los eventos era clave para la imagen política del Gobierno, clave para exhibir sus señas de identidad, se hace imposible acatar el no pensamiento y no pensar. Lo que es imposible no pensar es que los ministros y ministras del Gobierno de España pusieron en la balanza el 8-M y el virus, y que el peso político del 8-M la inclinó.

Un Gobierno negligente y varios errores que pagar
Eladio del Prado cronicaglobal 26 Marzo 2020

Un país en estado de alarma. O más bien en estado de sitio. Unos ciudadanos encerrados contemplando la incapacidad de su gobierno. Esta crisis del coronavirus es global. Pero los ciudadanos observan, observamos, que en España tiene mayor incidencia que en otros países. Ya hemos superado a China en número de muertos. ¿Por qué? Es la pregunta del millón. ¿Por qué en España el Coronavirus tiene más incidencia que en otros países? Seguro que la secretaría de Estado de Comunicación limaba la pregunta a Sánchez si hubiera oportunidad de hacérsela en esas pseudo ruedas de prensa. Negligencia informativa que se está volviendo en su contra. Mucha negligencia y bastantes errores en la lucha contra el Coronavirus. En la lucha por la vida. En la batalla perdida por muchos españoles, que no la tenían que haber perdido, porque todavía no era su hora.

"Se ha reaccionado tarde y mal. Faltan camas hospitalarias, falta personal médico, faltan respiradores, y falta también transparencia en la información oficial. En nuestro caso los periodistas tienen incluso que soportar que sus preguntas al poder sean filtradas por el secretario de Comunicación de la Moncloa” denunció Cebrián hace unos días en el periódico oficial El País. Tremendo. Peligro. Seguro que han temblado las paredes de Moncloa. También lo denuncian desde los hospitales. No hay camas. Ni en Leganés, ni en Albacete, ni en Madrid, ni en Barcelona. Y los sanitarios cayendo como moscas por el Coronavirus. No ha dado la talla este gobierno. No hay funerarias para enterrar tanto muerto. Pero alguna quedará para enterrar a este gobierno. Eso sí ocurrirá, seguro.

La opinión pública empieza a pasar factura a Pedro Sánchez y a su vicepresidente Pablo Manuel Iglesias. Ya están marcados. Las comparecencias televisivas del presidente se han vuelto en contra. ¡Vaya consejeros! El comportamiento de Iglesias al saltarse su obligada cuarentena para dejarse ver por las pantallas le ha puesto en la diana. Se comparte por whatsApp la dirección del domicilio de Iglesias y su compañera Irene para que se envíen los datos para las pruebas el Coronavirus. Con basura en los sobres. También han quedado marcados los marqueses de Galapagar. Poco a poco se irá sirviendo la venganza de los ciudadanos. En platos fríos y pequeños. Pero se servirá. Y cuando aparezca el socavón económico lo normal es que desaparezcan todos estos gobernantes. De las grandes crisis no se salva nadie. Pregúntenle a Churchill. Y ésta es grande, muy grande, más de lo previsto. Y los errores la van a incrementar.

Todos sabemos que en tiempos de crisis hay que cerrar filas con el gobierno para salir cuanto antes del agujero. Incluida la prensa. Eso ya lo sabemos todos. En China seguro que fue así. Pero en Europa, en las democracias, la prensa debe tener un papel fiscalizador, incluso en tiempos de crisis. Esa es su razón de ser. Pero no se ve hoy en España, comenzando por la televisiones. Hay excepciones, claro que sí. Y muy honrosas. Hoy se precisa más fiscalidad de la prensa que nunca para bajar de sus pedestales a estos políticos de camisa fina e ideas rotas. Más que nunca. Se ayuda al gobierno criticando sus errores. Son muchos.

Nuestros políticos se han pasado varios meses riéndose de la crisis china -–la hemeroteca no engaña—sin observar la gravedad del virus y su casi segura visita a nuestro país. Ese pecado lo cometieron también los medios de comunicación. Era un problema chino. Pues ya es un problema español. Y no se tomó ninguna precaución. Nada. Nada de previsiones. Para preparar hospitales, para preparar equipos, para preparar al personal sanitario. Falta total de previsión. El Gobierno, ministro de Sanidad, consejeros de Sanidad de las Comunidades… eso es de los chinos. Hasta el ya famoso Fernando Simón, al que Sánchez hace caso en todo, dijo a mediados de febrero que “No hay razón para alarmarse con el Coronavirus (…) es una enfermedad con un bajo nivel de transmisión”. Gracias profeta.

A comienzos de marzo Italia ya estaba ardiendo. Nuestro Gobierno no se enteró, o no quiso enterarse. Para no actuar. Venía el 8-M. Ya teníamos casos. No importa. Venía el 8-M. Que dé señales el guapo que le lleva la contraria a las mujeres. Sobre todo en su día señalado. Nadie se atrevió. Ahí están los resultados. Las manifestaciones de muchas damas conocidas sobre la necesidad de ir a la manifestación del 8-M quedarán para la historia. Y para el bochorno de bastantes. Ahora no se quieren oír. Ese fin de semana se celebraron 72 manifestaciones en España, un congreso de VOX, partidos de fútbol, fiestas, … Todo lo que se les ocurrió a los irresponsables. ¿El Gobierno? No estaba. Sólo estaban las damas gobernantes en la manifestación y algunas ya pagan las consecuencias. ¡Vaya fin de semana! Irene, sigue repartiendo besos.

Entre tanto beso ya había desconfiados que pensaban que el lunes cambiaba la historia. Y cambió. El Gobierno tomó medidas. Pero pocas y débiles. ¿Por qué no lo hizo el sábado anterior? Que respondan Pedro y Pablo. Hoy no. Ya lo haréis en otoño. Ese lunes el foco estaba en Madrid. Cientos de infectados. Pero no se cerró Madrid. La presidenta Díaz Ayuso decidió cerrar colegios, guarderías, institutos, universidades. Vacaciones. Todos los estudiantes se fueron a sus pueblos. Se llevaron el virus a otras zonas. Nadie se atrevió a cerrar Madrid. ¿Dónde estaba el Gobierno? Ausente. Y con las vacaciones se esparció el virus por toda España. Otro error.

Luego vino el estado de alarma. Algunos dicen que es un estado de sitio. Mal y tarde. Muy tarde. Se anuncia la alarma y no se ejecuta. Todo el mundo al coche y a su pueblo, playa o montaña. Fueron mal recibidos. Pero ya estaban allí. Con el virus. ¡Qué error! El virus extendido. Y ya que está extendido, cerremos el país. Muchas medidas tomadas ahora, pero se podían haber tomado antes. En enero o febrero. Y no reírse de China o de Italia. Muy lentos, Pedro y Pablo. Faltos de reflejos. Muchos errores. La cifra de muertos se ha disparado. Y falta de todo en los hospitales por falta de previsión. Vosotros sois los culpables, Pedro y Pablo. Que un enfermo duerma en el suelo por falta de camas es indignante. Y la culpa es vuestra y de las Comunidades y sus consejeros. Estabais en fuera de juego. Otro error.

Muchos errores y muchas negligencias. Muchos muertos en las espaldas. Tenemos una gran sanidad, pero con carencias importantes. Una de ellas es la falta de camas. Si hay enfermos tirados en los pasillos o durmiendo en sus bancos algo falla. Han fallado muchas cosas. Principalmente los dirigentes. Ante esta gran epidemia, como dijo Churchill tras el pacto de Chamberlain “os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra. Elegisteis el deshonor, y además tendréis la guerra”. Os lo podéis aplicar Pedro y Pablo. Tendréis la guerra de los ciudadanos españoles. Todos. Asistiremos a vuestro entierro (político).

Un Gobierno que miente
Opinión vozpopuli.es 26 Marzo 2020

En una maniobra vergonzante, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha visto obligado a admitir la realidad del positivo por coronavirus de Carmen Calvo

España atraviesa la peor crisis en lo que va de siglo con el peor Gobierno imaginable al frente. En plena pandemia del coronavirus, nuestro país acaba de superar a China en el ominoso ránking de fallecidos, y aún no hemos pasado lo peor. Ante panorama tan desolador, la capacidad de reacción del Ejecutivo que comanda Pedro Sánchez se adivina incierta, como no podía ser de otro modo tratándose de un equipo formado por gente fundamentalmente inexperta, aunque su maestría es innegable cuando del grito radical y la pancarta extremista, del ruido y la furia vacía de contenido, se trata. Enfrentado a un problema mayúsculo, como el que supone esta pandemia, su desempeño no puede ser más lamentable. El resultado es una aproximación al drama que vivimos titubeante, improvisada y siempre tardía, siempre por detrás de los acontecimientos.

Este es un Gobierno que claramente no está a la altura del envite histórico que le ha tocado afrontar y que, además, no tiene el menor respeto por la verdad. Sánchez más parece un jugador de ventaja, un trilero profesional, que el presidente del Gobierno de una democracia parlamentaria. Acaba de demostrarlo, una vez más, con lo ocurrido en torno al contagio de su vicepresidenta primera, Carmen Calvo, al verse obligado a admitir, un día después de la intachable información publicada por este diario, que la prueba que le realizaron el martes había dado positivo. Tras la noticia de Vozpópuli, La Moncloa respondió con la añagaza del “negativo no concluyente”, una patraña sin sentido que desprestigia a la Presidencia del Gobierno y contribuye a deteriorar el ya de por sí escaso crédito del que goza Sánchez y su equipo.

En una maniobra vergonzante, el Ejecutivo se ha visto obligado a admitir la realidad del “positivo” por coronavirus de Calvo. Vozpópuli tenía razón y Moncloa mintió. Lo hizo seguramente porque el positivo de la vicepresidenta apuntala aún más las numerosas querellas que esperan a este Gobierno por haber permitido y alentado la manifestación feminista del 8 de Marzo. La mentira como forma de hacer política. Mintió este Gobierno con la visita nocturna a Barajas del ministro Ábalos en el escándalo de Delcy Rodríguez, también destapado por este periódico. Mintió con la carta de petición de ayuda a la OTAN, en la que fija el 9 de marzo como fecha de arranque del contagio masivo, justo después, qué casualidad, de la manifestación. Miente cuando culpa al empedrado de la no llegada de esos suministros sanitarios que los hospitales reclaman a gritos. Y sigue mintiendo cuando carga sobre los gobiernos autonómicos la responsabilidad de los errores cometidos en la gestión de la tragedia.

La hora de la verdad
En momentos tan dramáticos como los actuales, el país reclama con toda urgencia un Gobierno que no mienta. Es la hora de la verdad. España no puede afrontar la sangría de los cientos de muertos que la pandemia provoca diariamente con la sospecha, que para muchos es certidumbre, de que a los mandos de la administración del Estado se encuentra un mentiroso dispuesto a dispensar justificaciones inauditas cada vez que es requerido. Un personaje cuyo único interés parece residir en alimentar su ego a través de un uso inmoderado de la televisión pública, desde la que se permite lanzar unos mensajes tan largos como vacíos de contenido, seguidos de unas ruedas de prensa –que el portavoz del Ejecutivo pastorea sin ningún rubor- que harían enrojecer de vergüenza a cualquier Gobierno de una democracia liberal. Ello por no hablar de las interminables comparecencias de ministros y expertos varios, que poco aclaran y nada tranquilizan.

En días de terrible tribulación, los españoles se sienten orgullosos de sus sanitarios, auténticos mártires de esta gran catástrofe, de sus policías, sus transportistas, sus militares, sus farmacéuticos, y todos aquellos colectivos que, arriesgando sus vidas, mantienen en pie los servicios básicos del país. No pueden estarlo, sin embargo, de un presidente y de un Gobierno dedicados a mentir sin el menor rubor. Ningún estado de alarma justifica tanto engaño y tanto desprecio a la transparencia. España no se merece un Gobierno que miente por sistema.

Cómo piensa Sánchez salvar su pellejo
Miguel Ángel Belloso. vozpopuli 26 Marzo 2020

El miércoles de la semana pasada, el presidente Sánchez compareció en el Congreso para informar plúmbeamente del decreto sobre el estado de alarma. La oposición del PP y de Vox le ofreció un respaldo completo, apenas salpicado de reproches mínimos y obligados, a los que contestó con ese indefectible gesto ácido que refleja el profundo desprecio y la desconsideración máxima que siente por el adversario político. No es verdad -miente como siempre- que, ante las críticas razonables de algunos presidentes de autonomías por la gestión desastrosa de la crisis, y singularmente de la de Madrid, vaya a optar por la conciliación, según aseguró en sus dos intervenciones insufribles en televisión en las que, abusando de una lírica ridículamente inflamada y vulgar, ha intentado presentarse en vano como un líder carismático e inocente empeñado en inyectar moral a una tropa que ya lo tiene perfectamente enfilado.

Sánchez está muy persuadido de que esta crisis no sólo es la mayor que ha vivido el país desde que tiene memoria histórica, sino que es un tsunami que puede derribarlo y liquidar el infame gobierno feminista y de 'progreso' que nos ha caído en desgracia. Por eso mientras el equipo de combate -con un ministro que no sabe de sanidad, que ha sido un mediocre gestor local y que está allí por ser catalán- se dedica, siempre un paso por detrás de las necesidades, a luchar contra la pandemia, las terminales de La Moncloa, al mando del rasputín Iván Redondo, emplean buena parte de su tiempo en diseñar una estrategia criminal para reducir la pérdida acelerada de crédito y de confianza que amenaza al presidente.

El objetivo merece una energía y una voluntad máximas así como un despliegue de fuerzas masivo. Una vez controlada la crisis, la campaña para blanquear la imagen del Gobierno será brutal. En buena parte ha comenzado ya, aprovechando las televisiones adictas, que son todas las importantes, los dos torpederos de Prisa, El País y la cadena Ser, y el coro de los periodistas bien nutridos, pastueños y sin escrúpulos. Por si no se habían enterado, el objetivo no es otro que endosar la responsabilidad de la magnitud de la crisis al Partido Popular. Ya en las Cortes, Sánchez deslizó que la culpa de que en España el virus se comporte con mayor virulencia que en otros sitios la tienen los recortes infligidos por los gobiernos de Rajoy. Allí también anunció la futura creación de una misteriosa comisión de estudio de la sanidad pública cuyo propósito genuino es barrenar el mantra de la presunta austeridad fiscal, un mensaje que será a partir de ahora obsesivo y permanente.

Naturalmente, toda la literatura sobre los recortes y el ‘austericidio’ fiscal tiene un carácter mitológico. Es una completa falsedad. Quien tuvo que virar 180 grados en su política izquierdista y disparatada, amenazado con un revólver en la sien por la Unión Europea e incluso los Estados Unidos de Obama, fue Zapatero, forzado oportunamente a congelar el sueldo de los funcionarios y las pensiones y a reducir el gasto general para evitar la quiebra y la intervención del país. Ya con Rajoy en el poder, que evitó la cesión de la soberanía nacional por la que pasaron Portugal, Irlanda y Grecia, la economía empezó a crecer francamente desde 2013. En 2017 se aprobó la mayor oferta de empleo público de la historia y el gasto social en términos de PIB se mantuvo constante durante las dos últimas legislaturas del PP, que para eso estaba el filosocialista Cristóbal Montoro a cargo de la cartera de Hacienda.

La gestión de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid ha sido un éxito completo. La presidenta Esperanza Aguirre construyó más hospitales que nunca y tuvo el acierto de traspasar la gestión de algunos de titularidad pública al sector privado, logrando no sólo que salieran de los números rojos sino mejorando la atención y el grado de satisfacción de los pacientes a niveles desconocidos. Lo digo con conocimiento de causa porque soy usuario de la Fundación Jiménez Díaz, que se ha convertido, como en otros casos, en una institución ejemplar, gracias a la eficiencia y los resultados en términos sanitarios insuflados por la gestión privada. Los datos sobre los recortes de plantilla que extienden por las redes la legión de troles izquierdistas son una falacia. La disminución de efectivos se produjo en el personal de gestión y de servicios, y lo único cierto es que en 2020 Madrid tiene 1.012 profesionales sanitarios más que en 2010, hasta sumar 56.445 entre titulados universitarios y de formación profesional.

Modelo sanitario
Pero ya sabemos desde Goebbels que una mentira repetida hasta la extenuación acaba por transformarse en una verdad incontrovertible. El sábado 21 de marzo, el editorial del diario El País destacaba que “la gran capacidad de respuesta y la resiliencia de los profesionales sanitarios están compensando las fragilidades de una organización que ha sufrido en la última década un importante debilitamiento debido a los recortes provocados por la crisis de 2008”. Al día siguiente, el domingo 22 de marzo, el editorial del mismo diario decía lo siguiente: “El clima de confianza colectiva que requiere este momento hace inoportuno apuntar ahora las responsabilidades, aunque en el futuro será imprescindible una reflexión profunda sobre un modelo sanitario basado en los recortes presupuestarios y las privatizaciones de servicios públicos esenciales que han conformado este panorama de debilidad ante la pandemia”.

El lunes 23 de marzo, la inefable y siempre ecuánime Almudena Grandes escribía en el mismo periódico: “Cuando pase la emergencia, habrá que recordar el proyecto de privatización, parcialmente detenido por la movilización ciudadana, con el que el Gobierno de la Comunidad de Madrid pretendió desmantelar la sanidad pública. Habrá que contar el número de profesionales que perdieron su empleo. Habrá que contar qué habría pasado si se hubiera concedido la gestión de hospitales públicos a ciertas empresas privadas que se han forrado gracias al deterioro de la atención sanitaria que reciben los madrileños”. Es difícil ser más infame.

Contra lo que dice la señora Grandes, lo que ha sucedido es que antes de la declaración del estado de alarma, la sanidad privada se puso al servicio de la Comunidad de Madrid, donde empezó antes el problema, y luego lo ha hecho en el resto del país. Lo que ha ocurrido es que la sanidad privada ha anulado toda su actividad programada para volcarse en el tratamiento de la pandemia, y que está haciendo inversiones que probablemente no necesitará cuando pase la crisis, duplicando habitaciones y ganando espacios para la atención sanitaria cerrando para ello consultas y servicios ambulatorios sin preguntar si se pagará la factura e incurriendo en riesgo de quiebra si la situación se prolonga demasiado tiempo.

¿Creen ustedes que la verdad le ha importado alguna vez a la izquierda? En absoluto. Las terminales de la Moncloa, y también de manera destacada el grotesco vicepresidente Iglesias, han sacado a pasear a la primera manada de hienas, que se multiplicarán en los próximos meses para tratar de salvar el gobierno más moderno y progresista del planeta. El supuesto economista Antón Losada, uno de los activistas más sectarios del país, escribió hace unos días el siguiente tuit: “La penuria de medios en la sanidad pública tiene responsables. No es un accidente. Son los que llevan una década recortando, deteriorando y denigrando el sistema público para favorecer a sus amigos”. Y advertía de lo que cabe esperar: “Que no se nos olvide cuando esto pase”.

El fuego llegará por tierra, mar y aire -el presidente de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, Marciano Sánchez, que es médico aunque iletrado, ha mal escrito una carta a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acusándola en tono ofensivo de lo que está pasando por llevar tiempo infradotando a los hospitales y centros de salud- …y la televisión pública de la sierva Rosa María Mateo será uno de los más notables arietes. ¿Qué le empujó, por ejemplo, a programar el pasado sábado en la segunda cadena un espacio de hora y media sobre el ‘Prestige’? ¿Se acuerdan? El ‘Prestige’ fue el buque petrolero que se accidentó gravemente frente a la Costa de la Muerte en noviembre de 2002, y que acabó partiéndose en dos expandiendo su letal carga por el litoral gallego y cantábrico. El Gobierno del PP no tuvo culpa ni responsabilidad alguna en el desastre y su gestión técnica fue perfecta pues se empeñó en alejar lo más posible el buque de la costa para limitar al máximo los daños, que fueron tremendos -si bien temporales- pero que habrían sido fabulosos de haber permitido al carguero llegar a las rías.

Hubo por supuesto falta de transparencia en la información; inicialmente el Gobierno, como hacen todos, trató de minimizar el suceso, pero al margen de estos errores evidentes, el Ejecutivo del PP tomó la mejor de las decisiones posibles, lo que no evitó una campaña brutal de acoso de la izquierda y de las organizaciones ciudadanas que maneja a su antojo y sin escrúpulos, convirtiendo el desastre en uno de los ejercicios de manipulación política más eficaces y surrealistas de la historia. ¿Por qué la señora Mateo nos recuerda en marzo de 2020 el trágico suceso del ‘Prestige’? ¿Por qué Podemos saca a pasear un vídeo con imágenes de los atentados del 11M, también del ‘Prestige’, y lo mezcla con el coronavirus y las corruptelas del rey emérito? La respuesta es obvia. El señor Sánchez y el señor Iglesias están completamente determinados a convertir el coronavirus en otra suerte de ‘Prestige’; están perfectamente decididos a responsabilizar al Partido Popular -que no parece enterarse del complot- de la mayor tragedia humana de la historia. Están conjurado para cometer cualquier ignominia a fin de salvar su trasero. Parafraseando al execrable Antón Losada, no lo olviden. Ya están avisados.

Los españoles no merecen mentiras
Editorial El Mundo 26 Marzo 2020

En democracia ningún apoyo es incondicional y menos a la vista de negligencias obvias y graves

Los españoles están guardando una disciplina ejemplar bajo el estado de alarma. Cumplen con el confinamiento, aceptan la restricción de sus libertades y confían en el criterio de las autoridades para superar juntos la peor crisis vivida en décadas en España. Por eso merecen que el Gobierno los trate como adultos. Que respete su inteligencia. Y que les diga la verdad.

Sabemos de la afición de este Gobierno a la propaganda y a los juegos de relato. Pero los ciudadanos ya no están para aguantar tácticas orwellianas por las cuales la opacidad se vende como transparencia al objeto de proteger al Gobierno de los efectos de su deficiente gestión. La manipulación o la dilación de explicaciones no lo protege de nada; cuando la verdad acaba asomando, el mando único termina más expuesto que antes al recelo y a la justificada indignación de la gente.

No es de recibo que un secretario de Estado cribe a conveniencia las preguntas de los periodistas, que son las de millones de ciudadanos. No es de recibo que Margarita Robles pida ayuda a la OTAN fijando el inicio de la emergencia -qué casualidad- en el día después de que el Gobierna alentara y liderara las multitudinarias manifestaciones del 8-M, autorizadas contra el criterio de la OMS por razones políticas. Sobre todo cuando su compañero Salvador Illa no ha tenido más remedio que admitir al fin ayer que la última semana de febrero fue clave en la expansión del contagio. No es de recibo que la vicepresidenta sea ingresada con infección respiratoria -el español es el gobierno con más positivos por coronavirus de Europa: siguió celebrando reuniones presenciales con el vicepresidente Iglesias en cuarentena- y se trate de ganar un tiempo absurdo enfatizando el carácter "no concluyente" de su test. Lo responsable habría sido admitir la evidente probabilidad de que Calvo tuviese la enfermedad. Como se tuvo que asumir ayer.

Tampoco es de recibo que Illa desgrane las cifras de mascarillas que se supone que está distribuyendo mientras el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que está sobre el terreno y posee las competencias, denuncia que lleva dos días sin recibir suministros sanitarios y las plazas de UCI colapsan. Como dijo Cayetana Álvarez de Toledo ayer en el Congreso, sociedad y partidos han depositado un gran poder en manos de Sánchez, pero Sánchez está devolviéndoles una "eficacia mínima". Y no es de recibo escudarse en la unidad, no ya porque Sánchez fue implacable con Rajoy en la crisis del ébola -incomparablemente más inocua-, sino porque en democracia ningún apoyo es incondicional y menos a la vista de negligencias tan obvias y graves. España ha superado a China en víctimas mortales. Los datos de una dictadura nunca son fiables. Pero el catastrófico balance exige reconocer y ejercer las responsabilidades políticas en el presente antes de proceder a depurarlas en el futuro.

Errores, negligencias y prórroga del estado de alarma
ABC  26 Marzo 2020

Como era previsible y lógico, el Gobierno recibió ayer la autorización del Congreso para prorrogar el estado de alarma mientras duren los efectos más demoledores del coronavirus. Así lo requiere la protección de la salud pública en momentos tan críticos. La medida está más que justificada porque no puede existir más prioridad que sacar a los españoles de esta trampa mortal de la naturaleza. Sin embargo, el Gobierno notó ayer cómo el tono de la oposición, aun siendo leal y responsable, se endureció para denunciar el ocultismo, la falta de transparencia y la imprevisión en la gestión de Pedro Sánchez desde el inicio de esta crisis.

El PP y el resto de partidos tienen perfecto derecho de hacer oposición porque ello no implica deslealtad alguna, ni ausencia de compromiso en una lucha común. Es su obligación retratar a un Ejecutivo cuando ha permanecido pasivo durante semanas pese a la seriedad de las advertencias sobre la enfermedad, y no por ello incurre en una conducta antipatriótica. Una crisis de esta magnitud debe dar opción a cualquier Gobierno a actuar con cierto margen de error y no ser criminalizado -aunque la izquierda nunca entendió esto antes-, pero eso no le concede patente de corso para ocultar datos relevantes a la opinión pública. Y eso es exactamente lo que hizo Sánchez durante semanas al infravalorar la amenaza del virus. Por eso existe una obligación moral de censurar sus errores, criticar su política de comunicación y su filtrado de preguntas al propio presidente del Gobierno, y denunciar su negligencia. Este Ejecutivo ha sido imprudente e incluso temerario, y eso no lo puede obviar la oposición, ni la Prensa libre en su labor de fiscalización de los poderes públicos, de sus errores y sus abusos.

Las diez preguntas sobre el coronavirus que Sánchez sigue sin responder
Dos meses después del inicio de esta crisis sanitaria, el presidente del Gobierno sigue sin dar respuesta a muchas de las incógnitas que planean sobre su gestión
Manuel Marín ABC  26 Marzo 2020

La crisis sanitaria que está afrontando España lleva aparejada una crisis política que no ha impedido al Gobierno de coalición exhibir públicamente múltiples diferencias internas sobre cómo afrontar, especialmente, las consecuencias económicas. La división en el Gobierno ha sido patente, tanto como su estrategia política tendente a la opacidad, o como la toma de decisiones políticas no justificadas jurídicamente por la urgencia con que Pedro Sánchez las ha adoptado. Estas son las diez preguntas que Sánchez sigue sin contestar, dos meses después.

1- Sin adoptar medidas
¿Por qué ha repetido el Gobierno en las últimas dos semanas que el 2 de febrero ya tuvo constancia y previsión de la gravedad del virus, de los riesgos de contagio, y de su expansión desde China, y sin embargo no adoptó ninguna medida hasta la adopción del Estado de alarma hace dos semanas?

2- Obvió un informe
¿Por qué el Consejo de Ministros hizo caso omiso a un informe específico del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, fechado el 6 de marzo, en el que se alertaba de que ya había 95.000 casos de infección en todo el planeta (hoy hay más de 400.000) y daba por contrastado que la enfermedad era inéditamente muy contagiosa y se transmitía como mínimo a dos metros?

3- La marcha del 8-M
¿Por qué se permitieron en todas las capitales de España las manifestaciones masivas del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer y la celebración de otros eventos políticos, deportivos y sociales multitudinarios?

4- Interés ideológico
¿Por qué antes de decretar un mando único, Sánchez estigmatizó a comunidades autónomas como la de Madrid, que pretendían ampliar su cuota de contratación de suministros, o tomar medidas de control añadidas en los transportes públicos o los centros educativos, en un primer momento de la expansión de la pandemia en España? ¿Había algún tipo de interés ideológico, y no meramente técnico-sanitario?

5- Avisos silenciados
¿Por qué Sánchez se escuda sistemáticamente en los técnicos y expertos de la Administración para sacudirse responsabilidades políticas por la tardanza en llegar a la crisis y la imprevisión en la dotación de medios materiales y humanos? ¿Hay testimonios y advertencias técnicas procedentes del seno de la Administración que se silenciaron por razones de estrategia y comunicación política?

6- El silencio de Iglesias
¿Por qué Sánchez concede a Pablo Iglesias toda la gestión en lo que atañe a asuntos sociales, y aún no ha dicho Iglesias nada sobre la crisis de las residencias de ancianos, cuya gestión supuestamente debe quedar bajo su estricta competencia, más allá de la labor humanitaria del Ministerio de Defensa, una vez conformado un mando único estatal?

7- La economía y el CNI
¿Por qué es urgente que en un decreto de medidas económicas extraordinarias se regule a modo de coletilla jurídica la designación de Pablo Iglesias como dirigente autorizado para acceder a información clave del CNI?

8- Los indultos
¿Por qué el Gobierno ha decidido ampararse en la especialidad de esta crisis global para abrir la puerta en España a indultos masivos de personas condenadas y en prisión mientras dure el estado de alarma? ¿Se beneficiarán de esta medida los independentistas catalanes condenados por sedición y malversación en el proceso separatista del 1-O?

9- Sanitarios contagiados
¿Es la carencia de medios y la imprevisión táctica del Gobierno lo que ha causado que más de 5.000 sanitarios y más de 4.000 miembros de la fuerzas de seguridad se hayan visto forzados a apartarse de sus tareas con síntomas de coronavirus? ¿A qué se debe esta tasa de contagio entre empleados públicos? ¿Cuentan con los medios de protección suficientes?

10- Ayuda a la OTAN
¿Ocasiona al Gobierno de coalición con Unidas Podemos algún tipo de contradicción interna verse forzado a reclamar ayuda institucional a una organización internacional de carácter político-militar como la OTAN, para paliar los daños causados por el virus en España?

Sólo 133 de los 444 liberados sindicales de la Sanidad madrileña han pedido trabajar ante la crisis del coronavirus
Fernán González okdiario  26 Marzo 2020

La Sanidad madrileña necesita el máximo personal humano para hacer frente a la pandemia del coronavirus y únicamente 133 del total de 444 liberados sindicales han pedido trabajar tras desatarse esta crisis.

Fuentes oficiales de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, a preguntas de OKDIARIO, han desvelado los últimos datos que tienen correspondientes a las últimas horas. Estas cifras indican que menos del 30% de los representantes de los trabajadores dedicados por completo a las labores sindicales han pedido reincorporarse para hacer frente al coronavirus.

Mientras el Gobierno regional ha impulsado una campaña para contratar a sanitarios ante los cientos de fallecimientos por la pandemia, hay un 70,04% de los liberados sindicales que no están trabajando en atender a pacientes ‘a pie de obra’.

Por el contrario, varios como Guillén del Barrio están aprovechando estos días para cargar contra la gestión del Gobierno regional. En entrevistas en televisión han reclamado «una sanidad 100% pública» y han cargado contra la gestión indirecta. En este caso se trata de enfermero que apoyó a Isabel Serra (Podemos) en su candidatura a presidir la Comunidad. «Es un liberado sindical que se ha puesto el mono verde para la entrevista, es de Podemos y del Sindicato MATS, que es de Podemos también», comentaron fuentes cercanas al Hospital de La Paz en Madrid a este periódico.

Controversia en Andalucía
La polémica ha surgido inicialmente en Andalucía. Tras un decreto del Gobierno de Juan Manuel Moreno (PP) para facilitar que 1.281 liberados sindicales de la Sanidad andaluza puedan regresar a sus puestos de forma voluntaria los sindicatos han cargado las tintas.

Por un lado, la Unión General de Trabajadores (UGT) tachó de «deleznable» el anuncio realizado por el consejero Elías Bendodo en la lucha contra el coronvirus. «No consentiremos ataques a nuestro trabajo sindical», esgrimieron desde esta formación. Por otra parte, CCOO aseguró que ya están «arrimando el hombro desde que comenzó la crisis». «Estamos presentes en todos los centros sanitarios, sin esconderse y también bajo riesgo de contagio propio», lanzaron.

Sin embargo, estos sindicatos no han querido precisar cuántos de sus representantes se han arremangado en esta crisis. En contraposición, la Junta andaluza señaló que los escoltas de los consejeros han regresado a sus labores de Policía durante esta crisis con la excepción de un pequeño retén para el actual presidente autonómico y para la ex presidenta Susana Díaz. También en Galicia o Valencia la oposición ha pedido la reincorporación de este personal para atajar el coronavirus.

Diputados y concejales
En lo que se refiere a cargos políticos madrileños cabe destacar los casos de la diputada regional de Más Madrid Mónica García que, tal como muestra en las redes, sí está afanándose estos días en sus labores de médico en el Hospital Doce de Octubre o el concejal socialista Alfredo González que se ha integrado temporalmente en el Ministerio de Sanidad para tratar de colaborar en la crisis. En la Asamblea de Madrid hay otros tres médicos que, por el momento, no han aclarado si han regresado a su puesto sanitario estos días.

El Gobierno conocía desde febrero un contagio masivo en España y no hizo nada
ESdiario  26 Marzo 2020

La negligencia de Sánchez y de Iglesias ha potenciado el drama de la pandemia, que se resume en un dato: España tiene ya más muertos que China.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, intentó ayer defender la gestión del Gobierno en la pandemia conun argumento que, en realidad, fue una confesión de culpa tan nítida como insoportable. Dijo, para escapar de la negligencia que supuso permitir concentraciones el 8M y eventos deportivos de masas, que ya habían detectado en febrero un contagio masivo en España, con especial intensidad en Madrid.

Lo dijo para tratar de esquivar la evidente responsabilidad existente por haber permitido que cientos de miles de personas se lanzaran a la calle en el Día de la Mujer Trabajadora, para negar que ése fuera el foco original revelando que era previo y lo conocían.

Pero la justificación es aún peor y, lejos de quitarle importancia a la negligencia ya conocida de aquel fin de semana, le añade otra de mayor gravedad. Porque es perfectamente compatible que el 8M haya sido un gran foco, como sugiere el contagio masivo de miembros del Gobierno y de la propia familia de Sánchez presentes en la marcha; con que el Ejecutivo tapara de manera inconsciente y casi dolosa la magnitud de una alerta sanitaria que ya conocía.

Que un juez ya indague en posibles responsabilidades judiciales del Gobierno o de sus delegados es la prueba fehaciente de hasta qué punto el principal escudo de los ciudadanos ha podido ser, tal vez, si peor enemigo, como resume una cifra insoportable: España tiene ya más muertos que China y acoge a uno de cada diez infectados detectados oficialmente en todo el mundo.
Sánchez ignoró hasta tres alertas científicas sobre la gravedad del coronavirus

Porque a lo que el Gobierno confiesa conocer desde febrero, se le añade la certeza de que la OMS y la Unión Europea habían trasladado, de manera contundente y reiterada, la dimensión de la epidemia que China e Italia además habían permitido visualizar con enorme claridad.

Y el Gobierno no hizo nada, hasta el punto de que aún hoy no tiene siquiera cubiertas las necesidades de material elemental para los sanitarios que combaten al coronavirus. Que en ese contexto el PP, Cs y VOX hayan respaldado al presidente en la prolongación del Estado de Alarma, lo dice todo de unos y otros: pese al estrepitoso fracaso del PSOE y de Podemos en esta crisis, la razón de Estado se impone en los rivales de Sánchez, mientras sus socios le dan la espalda.

La tragedia que oculta el Gobierno: tres datos alarmantes sobre el impacto del coronavirus en España
España registra una evolución mucho peor que la de Italia. El número de fallecidos habría sido muy inferior si se hubiera actuado a tiempo.
M. Llamas Libertad Digital  26 Marzo 2020

España registra una evolución mucho peor que la de Italia. El número de fallecidos habría sido muy inferior si se hubiera actuado a tiempo.

"Ahora va a llegar la ola". Esta es una de las frases que pronunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia televisiva del pasado sábado. Dicha advertencia, junto con la prórroga del estado de alarma durante otros 15 días, hasta el 12 de abril, da buena cuenta de las duras semanas que va a sufrir el país como consecuencia de la crisis del coronavirus.

Pero, ¿a qué se refería Pedro Sánchez? ¿Cuáles son los datos o estimaciones que maneja el Gobierno para que lance semejante advertencia sin atreverse siquiera a dar una cifra sobre el posible número de contagiados y muertos que provocará el COVID-19 en las próximas semanas? Existen, como mínimo, tres datos alarmantes a tener en cuenta de cara a estimar el posible impacto que tendrá el coronavirus en España.

1. España está peor que Italia
El primero es el dato oficial de fallecidos por el coronavirus. El pasado martes, 24 de marzo, España cerró con un total de 3.434 muertes, lejos todavía de las cerca de 7.500 que contabilizaba Italia. El problema es que España va con algunos días de retraso, dado que el virus se propagó antes en el país transalpino.

De ahí que la comparación correcta consista en analizar la evolución de contagiados y fallecidos desde un punto común de inicio. En este caso, tal y como señalan desde Gurusblog, a partir de haber registrado 17 fallecidos. Ahí es cuando se observa que la situación de España es mucho peor que la de China, donde surgió inicialmente el brote, e incluso Italia. De mantenerse esta tendencia, por tanto, todo apunta a que el número de fallecidos en España será también superior.

2. Los casos reales son 10 veces superiores
España ronda ya los 50.000 contagios confirmados, pero el número real es muy superior. El pasado martes, con unos 64.000 casos oficiales, Italia anunció que la cifra real puede ser hasta diez veces mayor. Es decir, más de 600.000 personas infectadas, según señaló el jefe de la Protección Civil italiana, Angelo Borrelli. "Los números son diferentes. La epidemia va más rápido que nuestra burocracia", admitió.

Un estudio publicado el pasado fin de semana señalaba que España tan sólo había contabilizado al 5% de los afectados —unos 28.000 en esas fechas—, debido al escaso número de test realizados, de modo que la cifra real podría rondar las 560.000 personas. A día de hoy, superaría ya el millón de infectados. Aún así es muy difícil de estimar, ya que el rango puede ser incluso superior, hasta multiplicar por 30 la cifra oficial, según las diferentes estimaciones existentes.

Y es que España, por mucho que el Gobierno se empeñe en decir lo contrario, es uno de los países afectados que ha realizado menos test para localizar y confirmar a los contagiados.

En todo caso, y partiendo únicamente de los datos oficiales reportados por el Gobierno, los expertos de la Universidad de Valencia estiman que España alcanzaría el pico de infectados entre el 20 de mayo y el 6 de junio, con una horquilla que puede oscilar entre los 600.000 y los 1,2 millones de contagiados oficiales (la cifra real sería, probablemente, muy superior). Aún así sigue siendo prematuro ofrecer una cifra fidedigna, ya que, tal y como reconocen estos mismos investigadores, están trabajando "en un modelo más elaborado, con nuevos parámetros".

3. Decenas de miles de muertos
Pero la cifra más alarmante, sin duda, será la de fallecidos. Ya existen algunas estimaciones oficiales al respecto. La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, por ejemplo, calcula unas 280.000 hospitalizaciones y 56.000 fallecimientos por coronavirus, con un pico de contagios que se alcanzaría a finales de abril, como escenario "más probable" si las medidas de contención adoptadas hasta el momento no funcionan, según informa El Confidencial.

Por otro lado, un informe interno de los servicios sanitarios de la Generalidad de Cataluña, datado el pasado martes, estima que el volumen de infectados puede alcanzar al 5,3% de la población total, con un pico a finales de abril, exigiendo la prolongación del confinamiento hasta mediados de mayo o principios de junio. En Cataluña, calculan unos 350.000 afectados y hasta 13.000 muertos, lo cual, extrapolando dicho cálculo al conjunto de España, sumaría más de 2 millones de infectados y cerca de 80.000 muertos en todo el país.
La inacción del Gobierno pasa factura

Ante tal desastre, cabe preguntarse qué hubiera pasado si el Gobierno, en lugar de esperar hasta la semana posterior al 8 de marzo, hubiera actuado antes para frenar la infección. La experiencia de pandemias anteriores, como la de la gripe española de 1918, demuestra que la inacción por parte de las autoridades se traduce en vidas humanas. La ciudad de St. Louis, en EEUU, adoptó medidas seis días antes que Pittsburg y registró menos de la mitad de muertes por ciudadano.

Asimismo, en el modelo teórico desarrollado por Tomas Pueyo, basado en la experiencia china de Hubei, retrasar un día la adopción de medidas de distanciamiento social acaba generando un 40% más de infectados, de modo que, si las autoridades hubieran declarado el cierre el 22 de enero en lugar del día 23, habrían reducido el volumen de casos en cerca de 20.000. personas.

Y todo ello sin contar que los países que actuaron de forma temprana contra el coronavirus, adoptando medidas de prevención desde el principio, como Corea del Sur, por ejemplo, registraron tasas de mortalidad hasta diez veces más bajas (0,5%) que los que esperaron a que la infección se extendiera de forma sustancial (5% o más). España, por desgracia, se encuadra entre los países que actuaron muy tarde. Las consecuencias se sufren ahora.

No al 'confinamiento' de la prensa y la oposición
EDITORIAL Libertad Digital  26 Marzo 2020

No se puede más que celebrar la acertada critica que ha dirigido Cayetana Álvarez de Toledo al Gobierno: "Le entregamos máximos poderes y nos devuelve mínima eficacia".

La adicción a la mentira de este Gobierno es tan acusada que le lleva a faltar a la verdad aun a riesgo de hacer el más espantoso de los ridículos. Buen ejemplo de ello es la invención de una nueva categoría en los resultados del test del coronavirus para decir que Carmen Calvo había dado un "resultado negativo no concluyente".

Es de desear que la vicepresidenta, que cometió la imperdonable temeridad de participar en las ominosas movilizaciones feministas del 8-M y de incitar a las demás mujeres a hacer lo propio –porque, decía, les iba "la vida en ello"– se recupere enseguida. Y que dimita cuanto antes.

Las medias verdades y las patrañas que está evacuando el Gobierno a cuenta del coronavirus son de no creer, verdaderamente. Tras haber hecho oídos sordos a las advertencias de la comunidad científica –incluida la OMS– sobre la magnitud de la pandemia, el Gobierno está demostrando que su incompetencia en la gestión de la crisis es tan descomunal como su irresponsabilidad cuando de lo que se trataba era de prevenirla. Ahí están las contantes denuncias del personal sanitario, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de las Administraciones autonómicas y hasta de las funerarias por la falta de material de protección. Parecería que sólo el altruismo de algunos empresarios está impidiendo el colapso total, mientras el Gobierno sigue sin saber siquiera cómo manejarse en los cruciales ámbitos de la adquisición y distribución de los suministros necesarios.

Si, ciertamente, es intolerable que Sánchez se remita al BCE y a la deuda pública para la resolución de los desafíos económicos que plantea la pandemia, no menos demencial resulta que el Ejecutivo encomiende a la OTAN la obtención de un material sanitario que debería ser objeto de concurso público para lograr, no mediante avales, sino mediante pago por adelantado, que el sistema productivo reoriente su actividad y satisfaga tal demanda. En este sentido, no se puede más que celebrar la acertada critica que ha dirigido Cayetana Álvarez de Toledo al Gobierno: "Le entregamos máximos poderes y nos devuelve mínima eficacia".

Esperemos que la intervención de la portavoz popular sirva para elevar el grado de crítica por parte de una oposición que pareciera haber hecho suya la cantinela según la cual el "sentido de Estado" obliga a silenciar o posponer la fiscalización a un Ejecutivo que tiene gravísimas responsabilidad políticas –y puede que hasta penales– por una pandemia en la que no por casualidad, sino por absoluta incompetencia, España está registrando, junto a Italia, el mayor número de fallecidos y de sanitarios infectados del mundo.

Otro tanto se pude y debe decir de los medios de comunicación, que no han elevado la menor protesta ante los injustificables filtros que este Gobierno de charlatanes impone a sus amañadas ruedas de prensa; como si las preguntas incómodas fueran poco menos que portadoras del coronavirus.

Ninguna pandemia ni ningún sentido de Estado deben confinar la crítica al Ejecutivo. Lo demás es encubrir con los ropajes de la lealtad lo que no es otra cosa que cobardía o complicidad.

Imprudencia y sesgo de retrospectiva
Adrián Dupuy Libertad Digital  26 Marzo 2020

No tengo claro que Sánchez pueda escudarse en el sesgo de retrospectiva para evitar un procedimiento por imprudencia grave.

Pedro Sánchez, en su primera comparecencia ante el Congreso para explicar el estado de alarma y excusarse de su pasividad ante la pandemia, dijo:
El ser humano sucumbe con frecuencia a lo que se conoce como el sesgo de retrospectiva (...) Consiste en que una vez que la gente conoce el desenlace de un evento, tiende a pensar que podía haber previsto ese desenlace anticipadamente. Es obvio que, con lo que sabemos hoy, el mundo no hubiera actuado de la misma forma.

Los periodistas que babean con Sánchez se apresuraron a alabar la intervención y la necesidad de trabajar todos unidos, porque "gastar la energía en reproches es inútil". Los periodistas críticos hablaron de que Sánchez pretendía deslegitimar cualquier crítica a su persona con "una nueva ocurrencia semántica: el sesgo de retrospectiva" (vgr. Guadalupe Sánchez, Vozpópuli).

El sesgo de retrospectiva no es ninguna ocurrencia semántica. Desde hace más de diez años están escribiendo sobre esto abogados como Arturo Muñoz Aranguren, "La influencia de los sesgos cognitivos en las decisiones jurisdiccionales: el factor humano", o Jaime Alonso Gallo, "Las decisiones con incertidumbre y el Derecho Penal". También Manuel Conthe, desde su atalaya de Expansión, donde publicó, en julio de 2012, un artículo titulado "Los agujeros de Bankia", con ocasión de la apertura del procedimiento penal contra Bankia (que ahora está pendiente de sentencia), y luego a través de su colaboración en la Fundación para la Investigación y sobre el Derecho y la Empresa –FIDE–, ejemplo de sociedad civil preocupada y militante, que ha venido ¡desde 2010! celebrando jornadas sobre este tema del sesgo de retrospectiva, aunque, de momento, sin éxito, puesto que está por ver una sola sentencia del Tribunal Supremo o del Tribunal Constitucional que se haga eco de esta cuestión, que la analice y forme doctrina jurisprudencial para instruirnos a todos.

El planteamiento del problema lo expone con claridad Muñoz Aranguren:
El Juez valora los hechos después de ocurridos y buena parte del material probatorio que tiene ante sí procede de la investigación de los hechos tras producirse éstos. Al Juez le resulta muy complicado ponerse en la situación del acusado en el momento de producirse los hechos, ya que carece de la información necesaria para realizar tal ejercicio intelectual (...) Si ello no fuera suficiente, el sesgo retrospectivo afecta igualmente a los profesionales que valoran, ex post facto, la actuación de otro profesional. (...) [De ahí la tendencia] a considerar, partiendo del conocimiento de las consecuencias [de un hecho pasado], que tales consecuencias eran previsibles desde el principio.

Tal y como nos explicó Conthe, el origen de esta doctrina dirigida a contrarrestar la espontánea tendencia a considerar previsible lo que efectivamente aconteció lo encontramos en Estados Unidos, en el caso de 1978 Denny vs. Barber , en el que el juez Friendly desestimó una demanda contra un banco que no había desvelado información alguna de que tuviera problemas con diversos préstamos que al año siguiente resultaron impagados. Esta doctrina se amplió y popularizó en 1990 por el juez Easterbrook en el caso DiLeo v. Ernst & Young, en que se rechazó una demanda de fraude a inversores por no haber aportado "evidencia contemporánea" de que se conociera que los impagos eran previsibles, y porque no se precisaba el "qué, dónde, cuándo y cómo" de los comportamientos que hubieran determinado la condena.

En España de los ochenta fallecieron más de 1.100 personas por enfermedades derivadas del aceite de colza. La Sentencia del Tribunal Supremo nº 895/1997 condenó, entre otros, a dos funcionarios públicos por imprudencia al autorizar el uso de la anilina, y determinó la responsabilidad patrimonial y subsidiaria del Estado por las muertes y las lesiones provocadas.

Se acaba de presentar una denuncia contra Pedro Sánchez y todos los delegados del Gobierno que autorizaron las multitudinarias manifestaciones del 8 de marzo en las que se propagó exponencialmente el virus. El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades envió el 2 de marzo un informe a todos los Estados miembros de la Unión Europea (UE) titulado Evaluación rápida del riesgo: brote de la nueva enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19): mayor transmisión a nivel mundial. Quinta actualización. El informe pedía a todos los Gobiernos de la UE que dictaran "medidas de distanciamiento social individual" y les instaba a "considerar la cancelación de las concentraciones masivas en casos excepcionales" donde hubiera existido algún contagio local de coronavirus. El informe también pedía a los Gobiernos que recomendaran a sus ciudadanos "evitar acudir a actos multitudinarios", como medida preventiva.

Espero que la próxima sentencia del caso Bankia… y el eventual procedimiento que investigue la propagación de esta pandemia sirvan para que los tribunales, de una vez, analicen y apliquen con rigor esta doctrina. Con la "evidencia contemporánea" con la que contaban el ministro de Sanidad y el presidente, no tengo claro que Sánchez pueda escudarse en el sesgo de retrospectiva para evitar un procedimiento por imprudencia grave.

Adrián Dupuy, abogado.

Los errores de un Gobierno débil
El Congreso debate la prórroga del estado de alarma
Editorial larazon  26 Marzo 2020

España supera a China en número de muertos por coronavirus. Ya son 3.434 (datos del martes, a la espera de los de ayer), con 738 en un solo día. La pregunta es inevitable. ¿Cómo es posible que sabiendo que la epidemia que nació en Wuhan podía expandirse, como advirtieron la OMS y las autoridades chinas, no se pusieron las medidas de protección adecuadas? En primer lugar, porque se minusvaloró el riesgo: de aquel optimismo expresado por el portavoz de Sanidad, Fernando Simón, que veía difícil que en España se produjera algún contagio, hemos pasado a una situación descontrolada, con los servicios sanitarios al límite, sin protección adecuada, con falta de material y respondiendo al día a día con voluntad y entrega. «En España ni hay virus ni se está transmitiendo la enfermedad», dijo el 23 de febrero tras la aparición de dos casos en La Gomera refiriéndose a que ninguno de ellos era autóctono.

Tres días después, aparecía el primer caso autóctono y para entonces algunas voces médicas autorizadas confirmaron que el virus llevaba varios días circulando por España. El 3 de marzo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, recomendó muy tibiamente que no se celebraran acontecimientos deportivos. Sin embargo, ayer, admitió por primera vez que la clave de la expansión del Covid-19 estuvo precisamente en la última semana de febrero, y aun sabiendo que estábamos plenamente en medio de la epidemia, se siguieron permitiendo actos públicos de masas, como las manifestaciones del 8-M o el mitin de Vox. Pero es que todavía el día 10 se permitían actos que no sobrepasaran las mil personas donde ya se consideraban «zonas de alta transmisión», según expresión de Sanidad, como Madrid, Vitoria, Labastida y La Rioja. Sólo Madrid había anunciado el cierre de la actividad docente a partir del día 11, pero ahora sabemos que en una carta que el Gobierno ha dirigido a la OTAN pidiendo ayuda ante la imposibilidad de acceder a un suministro masivo de material sanitario admite que el inicio de la pandemia era el pasado 9 de marzo, cuando ya habían 12.000 contagiados y 30 fallecidos. Es más, el ministro Illa ha llegado a decir que los casos detectado el día 8 se habían producido ocho o diez días antes, ignorando o despreciando que ni la sintomatología tras el contagio es instantánea y que el virus se incuba varios días antes de mostrarse. Como se puedo ver ayer en el Congreso, el Gobierno está desnortado en el peor momento. Por una lado, no se comprendió la gravedad de la situación, lo que impidió una intervención inmediata bajo un diagnóstico más preciso, lo que hubiera permitido aplicar medidas de aislamiento y la dotación de medios adecuada, incluida las compras por las que ahora peleamos.

España ha llegado tarde y la prueba es que ha tenido que recurrir a una organización militar internacional como la OTAN. Pero, por otro lado, hay un problema político de fondo: la debilidad del actual Gobierno, con gran parte de sus ministerios sin capacidad operativa –eran cuotas que le correspondía al socio principal, Unidas Podemos–, sin atribuciones concretas, sin saber cuál es su papel en la crisis y sin ni siquiera tener la confianza del Presidente. Basta ver que entre los ministros que gestionan la crisis no están los de Pablo Iglesias, exigiendo patéticamente comparecencias públicas en vez de seguir la cuarentena prescrita. Miles de sanitarios están trabajando al límite de sus posibilidades, con serios riesgos de contagio –con 5.400 casos de infección, 1.490 en un sólo día, lo que da muestras de la progresión– y sin disponer de las medidas adecuadas para sobrellevar esta crisis. El Gobierno cuenta con la lealtad de la oposición y una ciudadanía consciente de la gravedad de la situación, pero que nadie excluya que, de cometerse nuevos errores como los descritos, habrá sería responsabilidades políticas y jurídicas.

Lo del CIS es de Juzgado de Guardia
OKDIARIO  26 Marzo 2020

Lo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es de Juzgado de Guardia. Y no tanto -ya estamos acostumbrados- porque el organismo que preside el militante socialista José Félix Tezanos salga al rescate de Pedro Sánchez y aumente la intención de voto del PSOE en plena crisis sanitaria, pese al clamor generalizado de que el Gobierno está gestionando la situación con una actitud rayana en la negligencia, sino porque la encuesta, elaborada entre el 1 y el 13 de marzo pasados, no ha tenido bien preguntar a los españoles por el papel del Ejecutivo a la hora de gestionar la tragedia.

Como siempre, el CIS llega tarde, porque el sondeo se produjo antes de que Pedro Sánchez decretara el estado de alarma y los españoles asistieran, un día sí y otro también, a la ceremonia de la confusión de un Gobierno que está sobrepasado y es incapaz de articular los medios y medidas necesarias para dotar al personal sanitario y a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado del material imprescindible para enfrentarse al coronavirus. El desbarajuste gubernamental es superlativo, pero Tezanos prefiere perderse en vaguedades.

Lo del CIS es de Juzgado de Guardia porque está utilizando el dinero de todos los españoles para apuntalar al Gobierno socialcomunista trasladando la idea falaz de que cuenta con el apoyo mayoritario de los españoles. Una mentira superlativa que construye a conciencia para tratar de influir y condicionar la opinión pública. La manipulación del organismo que preside el ínclito Tezanos es propia de países totalitarios. No es que suponga un insulto a la inteligencia de los ciudadanos, que es obvio, sino que los fondos públicos -o sea, nuestros- que permiten el funcionamiento del CIS se emplean en una estrategia política de distorsión de la realidad para beneficiar exclusivamente al partido del Gobierno.

Podría decirse que estamos ante un caso de prevaricación continuado en el tiempo. Si esto no es malversación, se le parece mucho.

Crisis del coronavirus
Un catedrático y un notario crean una asociación contra las negligencias del Gobierno por el coronavirus
María Jamardo okdiario  26 Marzo 2020

Un notario de Granada, ex inspector de Hacienda y registrador de la propiedad y un catedrático español de medicina legal en la Universidad de Vancouver crean una asociación para exigir responsabilidades al Gobierno por su negligencia en la gestión de la pandemia del coronavirus. La Asociación Digital COVID-19 nace como una plataforma civil de ámbito nacional que dará voz a los ciudadanos, promoverá manifestaciones virtuales y estudia, en paralelo, acciones legales contra los responsables políticos «de esta gran crisis sanitaria» y de la «futura recesión económica de proporciones bíblicas» que llegará una vez superada la misma.

En el manifiesto fundacional, los miembros de la asociación sostienen que hubo un «retraso en la toma de medidas por parte del Gobierno y una grave negligencia en la concesión de autorizaciones para celebrar eventos multitudinarios que favorecieron los contagios«. En España «los efectos del Covid-19 están siendo aún más intensos que en otros muchos países, evolucionando la pandemia de forma galopante por la dejadez, inconsciencia y negligencia de nuestro Gobierno que a pesar de las advertencias y alarmas de los organismos internacionales (OMS) perdió un tiempo precioso para anticiparse al problema. Un tiempo que no se empleó en planificar la gestión eficaz de los medios personales y materiales disponibles ni de los recursos de nuestra Sanidad pública y privada», lamentan.

Los promotores de esta iniciativa aseguran que los datos de los que disponía el Gobierno y que no tuvo en cuenta cuando estaba a tiempo, «han producido unos estrangulamientos y cuellos de botellas en la oferta y provisión de los servicios públicos sanitarios«. Estrangulamientos que afectan al personal sanitario «que con una responsabilidad, profesionalidad, valentía y coraje estoico han dado a este país lo mejor de sí mismos y un ejemplo que perdurará para siempre en la conciencia ciudadana». Además, sostienen que la «ineficiencia y el desastre son solamente imputables al Gobierno y al Ministerio de Sanidad».

Al borde del colapso
La pandemia ha causado un «colapso en todos los hospitales españoles» que se traduce en «falta personal sanitario, falta el material necesario para que el personal pueda trabajar con seguridad para su salud y la de los españoles». Y todo ello coincide con un «desprecio a las iniciativas de donaciones por parte de entidades privadas y las incautaciones de material esencial para la protección de los profesionales con el consiguiente retraso en las entregas» necesarias para las distintas comunidades autónomas, sostienen los miembros de la Junta directiva de la asociación en su escritura de constitución.

En su opinión la incapacidad del Ministerio de Sanidad para crear «un centro único de compras» para el material sanitario, que inicialmente fue anunciado por el titular de la cartera, Salvador Illa, para rectificar más tarde, ante los retrasos y las críticas recibidos, ha impedido que España adquiera una posición de fuerza en el mercado «muy superior al de realizar los pedidos cada comunidad autónoma por su cuenta».

Estado de alarma
En relación con el estado de alarma decretado por el Gobierno, el manifiesto fundacional de la asociación denuncia que la actuación está siendo de «bloqueo y caos total».

El Ejecutivo se limita a convocar «ruedas de prensa vacuas y vacías de contenido y medidas concretas», en las que se producen «anuncios de compras de material que no llegan» y respuestas pactadas a preguntas pactadas con los medios de comunicación menos críticos con la gestión del Gobierno.

Por todo ello, la asociación que ya ha arrancado con su actividad en redes sociales y con una página web propia, estudia tomar medidas legales contra los máximos responsables políticos de la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus, y contará con la colaboración ciudadana para acumular los testimonios y las pruebas necesarias para llevar al Gobierno a los tribunales.

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O él o nosotros: este tipo acaba con España
Carlos Dávila okdiario  26 Marzo 2020

En puridad, ya lo venía intentado, pero el maldito virus ha modificado sus planes. Estos consistían en hacer de España, por la vía rápida, una Venezuela, o Cuba que es la madre, mediterránea. Contaba con el auxilio indispensable de los leninistas de Podemos, pero ahora ni unos, los barreneros de Iglesias, ni ellos mismos, lo tienen tan claro. Tan poco claro lo tienen que ya no urden estrategias para lograr sus propósitos; únicamente se conforman con poner, negro sobre blanco su impericia, su incapacidad, sus sostenidas mentiras, se desmadre propagandístico. Ahora mismo con miles de españoles muriéndose a chorros, han dado un par de muestras más de cuáles son sus objetivos. Mírense: en el Parlamento Español, y tras una trampa filibustera, han colado la presencia (y la jerarquía) de Pablo Iglesias en el epicentro de la Inteligencia Nacional: el CNI. Al tiempo, los socialistas de una de las merindades punteras de Navarra, la Estella municipal, han desbancado al alcalde del centro derecha para colocarse allí, en el poder, justo al lado de los filoterroristas de Bildu. Y a mayor abundamiento ya han perpetrado el indulto de los golpistas sediciosos catalanes. Este es el auténtico Sánchez, no el que lloriquea como Boabdil en sus interminables “chapas” televisivas, o el que promete que hará todo lo posible cuándo, dónde y cómo sea.

Pues bien; que no se sacrifique más por nosotros, que sea vaya a la mayor brevedad posible. Si no, va a terminar con España. O él o nosotros. Así están las cosas. Ahora bien; aunque, derrocado, se vaya a freír espárragos, el país, vía múltiples querellas, no le dejará en paz. A la ya presentada por el abogado Valladares ya se ha unido la causa abierta contra el delegado del Gobierno en Madrid, y las que preparan en este momento múltiples despachos que aprecian, de entrada y como poco, delitos tan comprometidos como el homicidio (generalizado) imprudente. Las querellas miran por el retrovisor y fundan sus denuncias en las inmensas falacias perpetradas por Sánchez y sus corifeos (entre ellos el depauperado Simón) cuando aún el coranovirus no había hecho que enseñar su patita izquierda.

Tres ejemplos: primero, ya en enero, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas alertó sobre la “gravedad de la situación” que se nos viene encima”. Respuesta: “No hay lugar para el tremendismo”. Segundo, la Organización Mundial de la Salud, en sus informes del 23 de enero y del 30 de este mes, urgía a que todos los países en riesgo, entre ellos naturalmente España, implantaran “la vigilancia activa incluida la detección temprana, el aislamiento, la gestión de casos y el seguimiento de contactos y prevención de la propagación”. Contestación de España: “No estamos en esa fase, no hay que alarmar a la población”. Frase debida precisamente a Sánchez. Y ya como última muestra, una declaración falaz del Ministerio de Sanidad. Fecha 3 de febrero. Decía el pobre filósofo Illa: “No se puede descartar algún casi importado. Si esto ocurriera nuestro país está preparado para realizar detección precoz de los casos, la instauración temprana de prevención y control lo que reducirá en gran medida el riesgo de transmisión. El riesgo se considera solo moderado”.

Cifras de este miércoles: tres mil cuatrocientos treinta muertos y cuarenta y siete mil contagiados. Y empeorando. A estos datos habrá que añadir la estimación que están realizando los propios clínicos que trabajan a destajo en toda clase de establecimientos sanitarios. Aventuran: si no se nos ofrecen los medios constantemente prometidos, no tenemos material sanitario suficiente, ni tampoco nos podremos resguardar del virus, en muy pocos días, el cincuenta por ciento de nosotros quedaremos infectados. Mientras: ¿qué le preocupa a Sánchez? Pues por lo pronto esto: no verse involucrado en el estado patológico de su familia, de su mujer, ésta que acudió al paripé feminista infectocontagioso del día 8 gritando: “¡Madrid será la tumba del fascismo!”.

Las tumbas ahora están en Ifema. Calvo, colaboradora cercanísima de Sánchez, está enferma. Así lo ha tenido que reconocer el propio Gobierno. Lo han estado disimulando bochornosamente hasta que los médicos se han negado a no cumplir con su obligación hipocrática. Ha tratado Sánchez de ganar tiempo para apostar por la ministra de Asuntos Exteriores, González Laya como presidenta de la Comisión de Subsecretarios, y no hacer por ahora movimientos más traumáticos. En esas están y por eso no reconocieron desde el principio lo obvio: que Calvo está infectada por el maldito virus. De verdad, seguimos corriendo ahora el peligro cierto de que Iglesias, aún también en cuarentena, sea el presidente en funciones. Fuentes cercanas al PSOE tranquilizan: “Antes -dicen- Sánchez cambiaría el Gobierno”. Pero esto no entra en sus planes; no lo hará. Otra mentira. Estamos en lo dicho: o él o nosotros. Esta es la situación que debería proporcionar un gobierno de emergencia para un país en emergencia histórica.

Del 'procés' a la realidad
Editorial El Mundo 26 Marzo 2020

Era previsible que Quim Torra se negase a asumir su responsabilidad en la gestión de la pandemia. El nacionalismo es una ideología que huye del presente, mitificando un pasado falso y prometiendo un futuro irreal; y si el presente es traumático, entonces huye con más fuerza. La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, ha declarado que lo último que le preocupa ahora es la independencia de Escocia y que pospondrá la reivindicación del referéndum para centrarse en combatir al coronavirus. Pero a Torra el fanatismo le impide hacer un ejercicio de racionalidad como el de Sturgeon. Continúa difamando a España ante instancias extranjeras para enmascarar el hecho de que él sigue siendo la máxima autoridad del Estado en su autonomía, y que su deber es coordinarse con el mando único bajo estado de alarma. No sabemos si hay conducta más ruin en política que aprovechar una emergencia sanitaria con miles de muertos para impulsar tu agenda segregacionista en el momento exacto en que más solidaridad hace falta.

Lo cierto es que si Cataluña no está bien preparada para afrontar la ola de contagios que empieza a padecer -el lunes ya registró más casos nuevos que Madrid-, se debe a los años que lleva instalada en el desgobierno. Desde que Artur Mas trató de tapar sus recortes, también en sanidad, desatando el procés, la obsesión identitaria ha sustituido la gestión de los problemas reales. Y ahora el Covid-19 pondrá a prueba la capacidad gestora del separatismo con un despertar doloroso. Que exigirá liderazgos responsables, no más propaganda xenófoba.

Torra y la estrategia del tiburón
María Jesús Cañizares cronicaglobal 26 Marzo 2020

Feo, muy feo eso de jugar con el miedo de la gente. Feo y mezquino. Circula un informe sanitario convenientemente filtrado por los gurús de Quim Torra que apunta al peor de los escenarios posibles respecto a los efectos del coronavirus. Los datos, alarmantes, sirven en bandeja al presidente catalán los argumentos a favor del confinamiento total y la estrategia de desgaste contra el Gobierno español. De hecho, el discurso pronunciado ayer por el dirigente independentista va en esa línea de ponerse en lo peor, aunque sin aportar pruebas de ese incremento exponencial.

En realidad, lo que Torra hace es seguir lo que algunos economistas denominan la estrategia del tiburón. Cuando este animal marino ataca a un grupo de personas, la táctica para sobrevivir no es nadar más deprisa que él, sino más rápido que los demás humanos. La metáfora es muy insolidaria, sí, y aplicada al Govern y sus llamadas al cierre de Cataluña esconde mucho cinismo. Porque, en realidad, sería el Estado español quien pagaría ese confinamiento absoluto, que implica el cierre de todas la empresas. ¿Quién si no paga el paro a los desempleados? ¿Acaso no es cierto que las ayudas catalanas a los autónomos afectados por el convid-19 ni son universales ni son compatibles con las del Estado?

Es más: ¿Cataluña está preparada para la autarquía? ¿De dónde proceden las mascarillas, si no de China?

Torra, que tampoco es estúpido, aseguraba ayer que no pide privilegios, que esa medida drástica se debería aplicar en toda España. Pocas lecciones puede dar el presidente hasta que no aclare qué sucedió realmente en Igualada (Barcelona), banco de pruebas de un experimento a mayor gloria de su alcalde neoconvergente, Marc Castells, que no ha podido demostrar la supuesta incautación de mascarillas ni el origen del brote, más allá de insinuaciones sobre el comportamiento del personal médico y admitir a regañadientes, como avanzó Crónica Global, que días antes del confinamiento un grupo de empresas de Igualada viajó a Milán.

Tampoco se sabe con certeza ni el número exacto de contagiados en Igualada y si ese cierre total se puede hacer extensivo al resto de Cataluña. Pero la causa independentista bien vale verdades a medias y promesas incumplidas. Más procesismos, pero en este caso, a costa del pánico de los ciudadanos.

La intervención telemática de Torra ante los presidentes de los grupos parlamentarios demostró su falta de liderazgo. El mandatario catalán inquietó más que tranquilizó. No se trataba de hacer un balance triunfalista o lanzar las campanas al vuelo. Pero sí algo de coaching, de training ante los días venideros. Realismo no es catastrofismo. La deslealtad política, basada en el rechazo a una unidad de acción, tiene efectos colaterales: odio e insolidaridad. Saca lo peor de nosotros mismos.

Ximo Puig no comunicó la ‘víctima 0’ por coronavirus hasta que Sánchez anunció sus medidas: 19 días después
Carlos Cuesta okdiario  26 Marzo 2020

La víctima mortal cero por coronavirus en España –la primera de las cerca de 3.500 que suma ya la enfermedad– se produjo un 13 de febrero en la Comunidad Valenciana. Pese a que desde el 30 de enero la OMS había alertado ya a España de la gravedad y potencial de contagio de la enfermedad, no se le quisieron efectuar las pruebas para comprobar si la causa era el coronavirus. Se acabaron haciendo. Pero el resultado de la necropsia no se comunicó hasta el 3 de marzo. Y se hizo justo horas después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pudiese demostrar que no había olvidado la gestión de la enfermedad porque su ministro de Sanidad anunció las primeras medidas de impacto contra la enfermedad: la celebración de los partidos de fútbol a puerta cerrada. Todo ello, tras 19 días de espera para conocer la causa de la muerte de la víctima cero.

España registraba su primera muerte de una persona infectada por coronavirus, pero nadie lo supo aquel 13 de febrero. El fallecido era un varón de 69 años. El lugar de la defunción fue el Hospital Arnau de Vilanova (Valencia). La causa directa: neumonía.

Todo ello ocurría aquel 13 de febrero. Pero, pese a que la víctima comunicó su procedencia de Nepal, pese a que el rumor en el hospital fue su posible contagio por el virus, y pese a que el Gobierno había realizado reuniones científicas sobre el coronavirus desde el 2 de febrero ante la evidencia de la gravedad de los contagios, lo cierto es que no se le pudo confirmar en aquel momento el virus porque no se le realizaron las pruebas. El Covid-19 fue confirmado mucho después, en una necropsia posterior.

La nota de prensa comunicando el fallecimiento de la persona contagiada por coronavirus no llegó hasta poco después de que Sanidad anunciara las primeras medidas para restringir aglomeraciones de personas con el propósito de aplacar el coronavirus.

De hecho, cuando se admitió el positivo en coronavirus de la víctima mortal, España superaba ya los 160 contagios, y se reconocían focos sin control en Torrejón y en Vitoria.

Cambio de criterio de Sanidad
La versión oficial asegura que esta víctima no se registró hasta que produjo el cambio de criterio del Ministerio de Sanidad. Ese cambio, pasado ya el tiempo, exigió revisar los casos graves de neumonía sin origen conocido.

Fuentes del hospital han reconocido a OKDIARIO que la víctima estuvo en la UCI y que allí se planteó ya la posibilidad de hacerle el test del coronavirus, pero que se desestimó. La versión filtrada oficialmente, aclara este punto señalando que se rechazó esta posibilidad porque aún no estaba indicado que se tuviera que realizar en pacientes con neumonía de origen desconocido.

La exigencia de hacer esa prueba, sin embargo, tampoco es cierto que llegara tan tarde: se adoptó un 27 de febrero. Pero, pese a ello, el resultado de la necropsia no se comunicó hasta ese 3 de marzo. Y, sobre todo, hasta que el Gobierno de España había demostrado –al menos, aparentemente– que no le había cogido desprevenido y sin medidas el avance del coronavirus.

Porque justo horas antes, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, pedía que se celebraran a puerta cerrada las competiciones deportivas con afluencia masiva y participación de equipos procedentes de zonas de riesgo: especialmente aquellos equipos de fútbol procedentes del norte de Italia. El retraso en la comunicación de la primera víctima mortal permitió igualmente al Gobierno lanzar su recomendación de cancelación de todos los congresos y encuentros médicos que se debían celebrar en los siguientes días para poder disponer de la mayor parte del personal sanitario potencial ante la evidencia de la cadena de contagios por el coronavirus.

“No tiene sentido que vengan grandes grupos de personas procedentes de lugares donde se restringen estas mismas competiciones deportivas”, afirmó Illa.

La medida tuvo impacto mediático inmediato porque afectaba a cuatro partidos: de fútbol dos, el Valencia-Atalanta de Champions del 10 de marzo y el Getafe-Inter de Europa League del 19 de marzo. Y de baloncesto otros dos : el Valencia-Armani Milan de Euroliga del 5 de marzo y el Girona-Venezia de la Eurocup femenina del 19 de marzo.


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