AGLI Recortes de Prensa   Jueves 9  Abril  2020

Éxito de la manifestación virtual contra el Gobierno: 430.000 personas protestan contra Sánchez
OKDIARIO 9 Abril 2020

Una iniciativa sin precedentes y un éxito incontestable. La primera manifestación virtual de España, organizada contra la errática gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, ha congregado a cerca de medio millón de personas. El evento ha sido conducido por los periodistas Carlos Cuesta, adjunto al director de OKDIARIO, y Javier Negre . Ha contado con la participación de otros periodistas del panorama nacional e internacional.

Faltaban aún 5 minutos para las siete de la tarde, hora de inicio de esta gran manifestación, cuando el contador de visitas de la emisión ya alcanzaba los 160.000 espectadores. El seguimiento masivo se confirmó unos minutos después, cuando comenzó la señal en directo del acto, durante el que se alcanzaron más de 430.000 espectadores.

Abrió el turno de palabra el comunicador Alvise Pérez, advirtiendo que este tipo de iniciativas son necesarias en el clima actual de censura que trata de imponer el Gobierno frente a las críticas contra su gestión de la crisis sanitaria. «El Gobierno cierra el Congreso mientras estrangula a miles de españoles económicamente. Esta es la verdad», ha asegurado Pérez.

Los periodistas Carlos Cuesta (adjunto al director en OKDIARIO) y Javier Negre (adjunto a la Dirección Audiovisual de Unidad Editorial) abrieron un turno de entrevistas a distintos expertos y periodistas.

La periodista Cristina Seguí (colaboradora de OKDIARIO) intervino para recordar que el Gobierno, en plena crisis, había entregado 15 millones de euros a las televisiones en un intento por coaccionar la información que suministran durante el estado de alarma.

También intervino el periodista de OKDIARIO Alejandro Entrambasaguas, que este miércoles desvelaba el dramático y dantesco panorama que se vive en los hospitales del sur de Madrid. Imágenes durísimas de cadáveres hacinados en pasillos y falta de bolsas para cuerpos que han tenido su respuesta: la dirección del hospital donde se realizaron las fotografías, ha revelado Entrambasaguas, ha decidido cerrar con llave ese área e impedir el acceso a los trabajadores de las funerarias.

El momento más emotivo de la manifestación llegó en torno a las 19:20 de la tarde, cuando se realizó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos por el coronavirus.

«Las tumbas no hablan, hablemos nosotros», subrayaron desde la manifestación virtual haciendo un llamamiento a gritar «Gobierno dimisión» tras los aplausos de las ocho de la tarde. Una iniciativa que posteriormente fue seguida en muchos puntos de España.

Durante la manifestación también se debatió sobre el horizonte jurídico que se abre frente al Gobierno, en vista de que algunos colectivos de profesionales (sanitarios, policías) y de víctimas han planteado la posibilidad de llevar ante la Justicia al Gobierno de Pedro Sánchez.

Negre, Cuesta y el abogado penalista Juan Gonzalo Ospina advirtieron sobre las posibles consecuencias penales que pueda suponer la errática gestión de Sánchez para el Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos, cada vez más acorralado por sus graves errores y desmanes de las últimas semanas. Como permitir grandes manifestaciones (8M) pese a las advertencias o no pertrechar correctamente con medios materiales a quienes luchan contra el virus en primera línea.

Puede ver a continuación el acto íntegro: https://youtu.be/gtBgvEWDUcA

Con Sánchez sólo se debe pactar su salida
Rafael Bardají y Óscar Elía Libertad Digital 9 Abril 2020

La Moncloa se ha convertido en un pozo tóxico de coronavirus y, lo que es peor, en un pozo negro para la política. Pese a los delirios monclovitas, Pedro Sánchez no es Kennedy, por mucho que le copie en sus discursos; tampoco es Churchill, por mucho que le robe expresiones; y tampoco es Suárez, por mucho que ambicione pasar a la Historia como el forjador de una nueva era. A la Historia pasará, desde luego, pero no como él querría: lo hará como el presidente cuya irresponsabilidad y negligencia alimentaron la mayor crisis sanitaria desde hace cien años, con el resultado de miles y miles de españoles muertos en unas pocas semanas; y como el presidente que, con ocasión de la pandemia, juguetea con el bolivarianismo más abyecto en su proyecto de destruir España para reconstruirla.

En estas circunstancias, revivir los Pactos de la Moncloa de 1977 no serviría para salvar a España del abismo, sino para salvar a Sánchez y a sus inenarrables socios de Gobierno, ese eje que va desde los bolivarianos a los separatistas. Al contrario: lo que ha puesto de manifiesto la pandemia es que España necesita otra Gobierno, no justificar y lavar la cara a actual. Y si los partidos de la oposición se lanzan a sus brazos, merecerán hundirse con este Gobierno felón.

Son muchas las presiones y pocos los motivos –falsos– para el Consenso de la Mentira. Por el contrario, hay muchas y buenas razones para no caer en la trampa de Sánchez y sus Pactos 2.0. Basta con repasar un poco la crisis actual:

1) Para empezar, estamos ante un Gobierno negligente. Durante semanas desoyó todas las recomendaciones de la OMS y otros organismos sobre prevención de pandemias, con el resultado de cientos de miles de contagiados; no hizo acopio de material de protección indispensable para el personal sanitario y de los cuerpos de seguridad del Estado; es más, no encargó respiradores hasta que la cifra de fallecidos superaba ya los 600, ni compró tests de detección que se ya fabricaban en España, permitiendo que otros países se hicieran con ellos. El resultado no por esperable es menos grave: 20.000 sanitarios contagiados, 13 de ellos muertos –y al menos seis guardias civiles y policías–. Si vamos a padecer una crisis económica descomunal, ¿lo haremos guiados por el Gobierno de la Negligencia?

2) En segundo lugar, el de Sánchez-Iglesias es un Gobierno permanentemente escudado en la propaganda y el bulo. Permitieron que se celebraran numerosos actos multitudinarios a sabiendas de los riesgos que comportaba, desoyendo las recomendaciones incluso de la UE, con el objetivo de no suspender sus queridas marchas del 8-M. Primero lo negaron aduciendo un desconocimiento que se ha demostrado falso; luego quisieron quitar importancia a los miles de contagiados en esas marchas, sabiendo también que era mentira. Incluso se llegó a recurrir a un supuesto experto que acabó siendo fake. Peor aún: se trata por todos los medios y argucias imaginables de ocultar la magnitud del desastre, la cifra real de contagiados y de fallecidos, que saben perfectamente que no es la real. Ni a los servicios funerarios ni al Tribunal Superior de Justicia de Castilla–La Mancha le cuadran los números. Según éste, los fallecidos en esa región superan en un 70% los reportados por el Gobierno. ¿Cómo vamos a afrontar la peor crisis económica en décadas con un Gobierno que es un yonki de las fake news?

3) Es un Gobierno irresponsable, virtuoso en lo de escurrir el bulto. Eludió su deber para con los españoles evitando enfrentarse al coronavirus a tiempo; de hecho tardó semanas en constituir un comité científico de seguimiento de la epidemia. No tanto, nos tememos, para saber qué estaba pasando, sino para levantar una barrera de protección ante su inacción política. Por eso la tan discutida y discutible ministra de Igualdad se justificaba con que habían hecho "lo que los expertos les decían", cuando era evidente que sus expertos se equivocaban: hasta el máximo responsable e imagen del equipo de expertos gubernamentales caía enfermo del virus que estaba combatiendo. Tras equivocarse tantas y tantas veces, era responsabilidad del presidente cambiarlo y poner a otro. Pero al contrario, todo el Gobierno está atrincherado tras Fernando Simón, quien nos decía que en España "habría, a lo sumo, uno o dos casos", y quien no se atrevía a recomendar no acudir al 8-M. Mientras nadie es destituido y nadie dimite, se cierran empresas y se encierra a la gente en casa. Sin reconocer el más mínimo error, que es lo que hizo Marlaska. ¿Cómo va a gestionar la reconstrucción económica y social de España el Gobierno del Escaqueo?

4) También padecemos un Gobierno incompetente. No hizo acopio de stocks ni incentivó la producción acelerada de material sanitario imprescindible. Después, su política de centralizar las compras bloqueó la llegada de material; devolvió acto seguido esa competencia a las autonomías, haciendo perder un tiempo precioso para realizar compras en el mercado internacional. La tardanza en adquirir mascarillas y batas frente a la diligencia en obtenerlas de, por ejemplo, Amancio Ortega pone de relieve los límites operativos de este Gobierno frente a una crisis real. Todos, de grandes empresas a monjas de clausura, han mostrado más energía, flexibilidad y productividad que el Gobierno sanchiglesista. Y cuando éste ha actuado, lo ha hecho mal: baste recordar el fiasco de los tests, que partida tras partida –a fondo perdido y con dinero público– ha comprado a precio de ganga, y que lógicamente nunca han funcionado. ¿Cómo va a gestionar la postpandemia el Gobierno Incapaz, impotente para prevenir, gestionar o controlar la pandemia?

5) Todo lo anterior ha bloqueado una estrategia eficaz contra la epidemia: hoy tenemos a un Gobierno inconsistente: un día dice que las mascarillas no protegen, y después que va a decretar su uso obligatorio para toda la población; un día dice que lo importante es detectar quiénes están enfermos de coronavirus –y de ahí las pruebas diagnósticas en los ingresados en hospitales– y después que lo importante es identificar a los contagiados asintomáticos; un día dice que no es necesario recopilar información sobre enfermos y curados, y ahora que es esencial el seguimiento, vía geolocalización, de todos nuestros movimientos, con la vista puesta en un confinamiento forzoso. Ni entendió ni entiende la importancia de realizar tests. Con todos los poderes en su mano, reacciona corriendo hacia adelante como un loco, guiado por un desmesurado y orwelliano afán de control social. ¿Cómo va a gestionar la crisis económica que viene el Gobierno Inconsistente, que cambia de opinión según las encuestas y los estados de ánimo de Sánchez e Iglesias?

6) Es un Gobierno desleal y torticero. Por mucho que lo repita el presidente en sus interminables alocuciones a lo Chávez y Maduro, con la excusa de la epidemia se ha aprovechado de sus poderes excepcionales para avanzar en su agenda de cambio radical: la inclusión a escondidas de Pablo Iglesias en la comisión de control del CNI; la requisa y control de empresas; el ataque furibundo a quienes están en la oposición, especialmente si ostentan puestos de responsabilidad, como la presidenta de la Comunidad de Madrid… Mientras no se cansa de pedir unidad, por debajo batalla por mermar el papel de la oposición con siniestras maniobras, como la manipulación de la Mesa del Congreso para impedir que el Legislativo lleve a cabo su labor de control del Gobierno o la manipulación de los medios en las ruedas de prensa del Gobierno y sus expertos. El Ejecutivo no es capaz de evitar miles de muertos; a cambio, el coronavirus ha servido para que Sánchez e Iglesias mermen los mecanismos de control de la democracia. Uno para aferrarse a la Moncloa y tratar de sobrevivir parasitando el régimen democrático; el otro para impulsar a España en la senda de la Venezuela de Maduro. ¿Cómo va a dirigir la reconstrucción nacional el Gobierno Felón, el del presidente narcisista y ambicioso y el vicepresidente chavista y bolivariano?

7.- Tenemos un Gobierno cruel en sus formas, insensible y despreocupado. Con la nación apilando cadáveres en morgues improvisadas, con ancianos muriendo en residencias o sólos en casa, con los médicos trabajando quince horas diarias y cayendo enfermos, no hay una sola rueda de prensa de la Moncloa donde los miembros de este Gobierno no se echen unas risas gratuitas e indecorosas. Peor: los dos únicos pésames expresos han sido para una pobre reclusa de Estremera y para el presidente de la Comisión Islámica de España; los otros 13.053 no merecen palabra alguna. No hay condolencias, pésames o compasión: ni actos oficiales de luto en recuerdo de todos los muertos. Al contrario, el genio científico del Gabinete, el astronauta Pedro Duque, llegó a decir que nuestros padres y abuelos se morían ahora porque en otros países ya se habrían muerto hace años. A Ábalos, esta crisis le ha salvado del escándalo de su tenebroso encuentro con la delincuente internacional Delcy Rodríguez: quizá de ahí sus continuas risitas y chistes, que le acercan más al personaje de Santiago Segura, Torrente, que a un honorable ministro. Por su parte, la ministra de Trabajo, en plena hecatombe empresarial, se reía con gusto en la rueda de prensa en la que bromas con los ERTE, como las bajas por maternidad, decía. ¿Puede este Gobierno Cruel dirigir a la nación en una época de sacrificios?

8) Es un Gobierno inútil en el ámbito internacional. Ha permitido, dada su debilidad internacional, que diversos países requisen material que se necesitaba urgentemente en los hospitales españoles, de Francia al caso más sangrante y reciente de Turquía. Más: sus propuestas de salvación por parte de la UE, los famosos coronabonos, han sido despreciadas por nuestros socios más importantes. Los últimos llamamientos a construir una Europa más unida con los que nos machaca Pedro Sánchez en las tardes de los sábados no son un canto europeísta: son el lamento de quien no recibe caso y atención en Bruselas. Debido a sus incumplimientos, engaños y falta de credibilidad. En fin, nos timan los chinos y nos desoyen los europeos. Sólo Maduro nos apoya. ¿Cómo va a gestionar la postpandemia internacionalmente el Gobierno Paria?

9) Es un Gobierno iracundo y destructor. La ira que ha caracterizado desde sus comienzos a Podemos se ha extendido al conjunto del Gobierno, con Sánchez a la cabeza. La decisión de llevar la economía a la UVI se explica tanto por mantener a la población confinada como por el afán expropiador de Pablo Iglesias. Es más, si nos apuran, hasta diríamos que el parón económico-industrial que tanto escalda ahora al PNV busca dañar a figuras como Amancio Ortega, bestia negra de Podemos; y que ha sido el primero en conseguir material sanitario y donar cantidades de dinero iguales o superiores a lo que muchas comunidades autónomas se están gastando en comprar material. Todo lo que sirva para destruir la de propiedad privada y las libertades económicas se está poniendo en marcha, destruyendo la capacidad económica y hasta psicológica de los españoles: esta nueva casta no tiene por qué justificar sus continuos tests, pese a que no llegan para nuestros sanitarios, ni sus ingresos en lujosas clínicas privadas en lugar de compartir camastro en hospitales de campaña. Por no hablar del asalto a la Corona. ¿Cómo va a construir la España del futuro el Gobierno Destructor?

10) Estamos bajo un Gobierno de actitudes profundamente inmorales. Sus terminales mediáticas fabrican bulo tras bulo: ahora quieren abanderar en nombre de la verdad la censura sobre todo aquel que no piense como ellos. No sólo se niegan a asumir su responsabilidad, con esa altanería del ministro Marlaska, "el Gobierno no tiene nada de qué arrepentirse", sino que culpan de la crisis sanitaria a todos los demás: los ancianos fallecen porque son viejos y costosos; los jóvenes se saltan la cuarentena; los ricos se salvan porque son ricos; los pobres están todo el día tratando de huir de su arresto domiciliario; los alemanes no pagan; la oposición no apoya. Para cimentar una moral paralela regalan 15 millones al duopolio mediático, dos grupos que el año pasado presentaron importantes beneficios en su cuenta de resultados. Pero para los autónomos, sólo pagos a Hacienda. ¿Cómo va a liderar al país el Gobierno del Bulo?

En fin, nos parece claro que lo que Sánchez busca con esos Pactos de la Moncloa no es más que salvase a sí mismo. En un abrazo del oso que arrastrará a todos a esa Mon-cloaca, ese agujero tóxico, en lo sanitario y en lo moral, en que ha transformado el palacio de la presidencia del Gobierno. Ciudadanos ya ha corrido a apuntalarle, a ver si así se apuntalan ellos. Vox, por suerte, no se le pone al teléfono: medida de profilaxis sana y deseable. El PP parece dubitativo: denuncia un posible cambio de régimen, pero continúa concediéndole cheques en blanco que ni sirven para frenar los muertos pero que ayudan a Sánchez e Iglesias en convertir la Moncloa en Miraflores.

Por eso hay que decirlo alto y claro: apoyar a Sánchez es perpetuar la mala gestión de la crisis, alimentar su narcisista ansia por el poder y permitir a Iglesias maniobrar contra la libertad, el orden y la ley. Apoyar a Sánchez es traicionar a los españoles, a los vivos y a los muertos. Lo único que se debe pactar con Sánchez es su salida. Nada más, pero nada menos.

Lacalle: "Si el Gobierno controla la cadena de suministro, además de pandemia habrá hambruna"
esRadio Libertad Digital  9 Abril 2020

Daniel Lacalle denuncia en Es la Mañana de Federico que en España "hemos multiplicado" las incompetencias de Italia con el coronavirus.

El economista Daniel Lacalle, asesor del PP en materia económica, analiza en Es la Mañana de Federico las medidas económicas aprobadas por el Gobierno social-comunista para hacer frente a la crisis del coronavirus. Unas medidas que el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, justifica citando la Constitución. "Es alucinante que Iglesias ponga un artículo de la Constitución sin pensar en el artículo 33 y haciendo una equiparación entre que la riqueza está subordinada al interés general, con que está supeditada al interés del Gobierno".

En este sentido, también recordaba que "Juan Carlos Monedero dijo que había que aprovechar esta crisis para 'democratizar la economía', que es tomar la economía en manos del Gobierno", se quejaba Lacalle, "porque esta identificación es constante por parte de Podemos, confundir el Estado con el Gobierno, y no es lo mismo".

No obstante se muestra confiado en que "a pesar de los delirios y las intenciones intervencionistas del Gobierno", al final "las instituciones funcionan en este país, y eso ya se ha demostrado muchas veces", señalaba refiriéndose a los tribunales de Justicia.

Ignoramos a los países líderes en gestión
Para Daniel Lacalle es extraordinariamente grave que "aquí hemos ignorado completamente a los países líderes en la gestión de la pandemia" y recordaba cómo "Corea del Sur", que está mucho más cerca de China que España y que "gasta menos en Sanidad que nosotros, tiene 200 fallecidos" mientras que "aquí se construye el relato de que todo esto es sobrevenido, y que ha sido un error de toda la sociedad". "Hay muchos países que están mucho más cerca de Italia que están gestionando muchísimo mejor la pandemia de España", añadía Lacalle. Para el economista, está claro que ha sido un "error del gobierno" que en las semanas anteriores se atacaba a "todo el mundo que denunciábamos lo que estaba pasando en Singapur o en Italia con datos".

Además, recuerda que aquí se hizo "un relato xenófobo contra Italia y lo que ha ocurrido en Italia son incompetencias que nosotros hemos multiplicado". En este sentido, ha lamentado que "días antes del 8-M ya se estaba pidiendo a los países que tomaran medidas urgentes para evitar contagios y aglomeraciones. ¡Y lo alucinante es que España exportó material sanitario a otros países hasta el 12 de marzo!", exclamaba.

La receta para la recuperación
Ya más centrado en el aspecto económico de la crisis del coronavirus, Daniel Lacalle ha dicho que lo primero que debe hacer el Gobierno es "olvidarse de la recuperación en V, es falso", decía justo antes de advertir de que cuando se levante el estado de alarma, el 20% del PIB seguirá paralizado.

"Lo segundo que tiene que hacer el Gobierno", seguía Lacalle, es "eliminar todo gasto innecesario de los presupuestos y del gasto anual, que es mucho. "¿No hablan de economía de guerra?", se preguntaba, "pues que la economía de la administración también sea de guerra", y se quejaba de que han aumentado un 30% los altos cargos, los ministerios y el déficit.

En tercer lugar hacía mucho hincapié en que el Gobierno debe "exonerar de impuestos a las empresas. Unas empresas que se encuentran en un estado inédito que es el cierre forzoso del 100% de las ventas por decisión gubernamental. El Gobierno debe permitir que hibernen, si tienen cero ingresos, que también tengan cero impuestos".

Y en cuarto lugar, "aunque los avales no están mal para los que pueden tomar deuda, las empresas que están abocadas al colapso son las que han hecho los deberes en los últimos años y ahora no tienen local o activos inmobiliarios y no pueden tomar deudas y todo el plan del Gobierno, todo entero, lo pone el sector privado, de bancos y empresas".

Para preservar el tejido productivo lo mas importante ahora es exonerar impuestos, porque, además "por recaudar hoy unos cientos de millones, se está poniendo en peligro la recaudación de los próximos años" por la brutal destrucción de empresas que ya se está produciendo, decía.

En este sentido, cree necesario abrir "líneas de liquidez y recursos para que las empresas puedan sobrevivir al agujero de circulante que les está acuciando". Para Lacalle, esto es fundamental y "no se trata de ideas mágicas, es lo que están haciendo Alemania, Corea del Sur... Estos países primero atienden la pandemia pero también atienden y preservan el tejido productivo". De no hacerse, dice Lacalle, "la crisis será mayor y más larga".

¿El Gobierno gestionando las cadenas de suministro?
El colmo del despropóstio para el economista es que el Gobierno de España quiera controlar y gestionar las cadenas de suministros porque si esto ocurre "si estos señores con el nivel de incompetencia que han mostrado gestionan las cadenas de suministros, además de pandemia tendremos hambruna".

Lacalle recordaba que "la manera de controlar la economía 100% por parte del Gobierno siempre es vía miseria".

No les funciona la propaganda
Eso sí, Lacalle se felicitaba de que al menos "no les está funcionando la propaganda. No hay más que leer los medios internacionales donde se detalla la cadena de errores" cometidos por el Ejecutivo español.

España se podemiza: Iglesias aprovecha la crisis del coronavirus para imponer su programa
M. Llamas Libertad Digital 9 Abril 2020

Expropiaciones, control de precios, prohibir desahucios y renta básica o bien ya están en vigor o bien se baraja su implementación.

Las crisis son, por definición, tiempos de cambio y la del coronavirus no es diferente. La cuestión es si ese cambio será a mejor o a peor. Por el momento, el estallido y la expansión del brote en España está siendo aprovechada por Podemos para imponer, con la connivencia del PSOE, buena parte de su programa económico, lo cual resultaría impensable hace apenas dos meses.

España no solo destaca en esta crisis por registrar el mayor número de muertes por millón de habitantes del mundo, sino por iniciar una deriva económica inédita entre los países más ricos afectados por el COVID-19. Así, en lugar de suspender el cobro de impuestos y transferir rentas desde el Estado a las familias y empresas afectadas para que puedan hacer frente a sus pagos inmediatos, el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha optado por una intervención radical en los mercados y el incumplimiento de los contratos, de modo que sean las empresas las que tengan que afrontar el grueso de la factura.

Por el momento, Podemos ya ha logrado implantar en apenas un mes varias de sus medidas estrella en materia económica, bajo el pretexto del estado de alarma, al tiempo que confía en aprobar otras cuya negociación sigue en marcha en el seno del Gobierno. A continuación, se enumeran las principales:

1. "Exprópiese"
Podemos siempre ha defendido la necesidad de que el Estado pueda confiscar a placer todo tipo de activos empleando como excusa el "interés general", al estilo bolivariano del exmandatario venezolano Hugo Chávez y su ya famoso "exprópiese". Y prueba de ello es la utilización maniquea que realiza Iglesias del artículo 128 de la Constitución.

Ha tenido que llegar la tragedia de una pandemia para que el líder de Podemos vea satisfecho su particular anhelo confiscatorio. El Real Decreto por el que se declara el estado de alarma establece en su artículo 13 la capacidad estatal de confiscar "todo tipo de bienes" para proteger la salud pública. Dicho y hecho. Desde entonces, el Gobierno ha requisado material sanitario perteneciente a particulares y empresas, como mascarillas y geles desinfectantes, causando un grave desabastecimiento de estos productos en el peor momento posible.

2. Control de precios
Otra de las históricas reivindicaciones de la extrema izquierda consiste en fijar de forma arbitraria el precio de los productos. Dicho y hecho. El Real Decreto 7/2020 modifica la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios para que el Gobierno pueda "fijar el importe máximo de venta al público de los medicamentos y otros productos" sanitarios.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, anunció el pasado martes que el Ejecutivo ya baraja la posibilidad de aplicar este precepto para fijar el precio de guantes, geles desinfectantes y mascarillas. Su efecto, en caso de aprobarse, será una mayor escasez de estos productos en el mercado.

3. Banca pública
Podemos también quería un banco público, Dicho y hecho. El Instituto de Crédito Oficial (ICO) avalará préstamos a pymes y autónomos por valor de hasta 100.000 millones de euros e incluso facilitará préstamos a los inquilinos que no puedan pagar el alquiler.

4. Prohibición de desahucios
Otros de sus puntos programáticos consiste en la imposibilidad de realizar desalojos en caso de impago, tanto de hipoteca como de alquiler. Dicho y hecho. El Real Decreto 6/2020 aprovecha la crisis del coronavirus para extender cuatro años extra, hasta mayo de 2024, la suspensión de los desahucios sobre viviendas habituales a colectivos "vulnerables". Y lo mismo en el caso del impago de alquiler sin "alternativa habitacional", tras establecer una moratoria de seis meses desde la entrada en vigor del estado de alarma.

5. Fin de la estabilidad presupuestaria
Podemos defiende la derogación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que establece límites al gasto, déficit y endeudamiento de las administraciones públicas. Dicho y hecho. Aunque esta norma continúa en vigor, la crisis del coronavirus ha dejado en suspenso su aplicación, al igual que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE. Como consecuencia, el gasto, el déficit y la deuda volverán a dispararse.

6. Veto a las inversiones
Iglesias ansía que el Gobierno pueda vetar operaciones empresariales. Dicho y hecho. El Real Decreto 8/2020 suspende la liberalización de determinadas inversiones extranjeras directas en España, tales como las infraestructuras, el suministro de insumos clave o medios de comunicación. Es decir, el Estado se arroga la capacidad de vetar la compra de activos por parte de terceros procedentes del exterior. Y no sólo durante el estado de alarma, sino de forma indefinida.

7. Moratoria de hipotecas y alquileres
Podemos propugna moratorias y quitas en el pago de hipotecas y alquileres, Dicho y hecho. El Gobierno ha decretado quitas de hasta el 50% o bien una moratoria automática en el pago de la renta para inquilinos cuyo arrendador posea más de diez viviendas en alquiler, a devolver en un plazo de tres años sin penalización. Asimismo, se prorroga de forma obligatoria, a petición del inquilino, la vigencia de los contratos de alquiler que venzan desde ahora hasta dos meses después de la finalización del estado de alarma.

Y algo similar sucede con las hipotecas, puesto que el Gobierno impone una moratoria hipotecaria de tres meses, aunque puede ser ampliada por Acuerdo del Consejo de Ministros, a "familias vulnerables", por la cual la entidad "no podrá exigir el pago de la cuota hipotecaria, ni de ninguno de los conceptos que la integran (amortización del capital o pago de intereses)", sin poder devengar intereses. Además, esta posibilidad se extiende también al resto de préstamos, incluyendo los créditos al consumo.

8. Limitación de ERTE
Podemos quiere derogar la reforma laboral de 2012. Dicho y hecho. Por el momento, ya ha conseguido limitar uno de los aspectos de flexibilización que introdujo esta norma, como la posibilidad de declarar ERTE (reducciones de jornada y despidos temporales) por parte de las empresas en dificultades económicas. El Gobierno, finalmente, ha optado por restringir la duración de los ERTE por fuerza mayor vinculada al COVID-19 al tiempo que dure el estado de alerta, lo cual carece de sentido, puesto que es evidente que la demanda no se recuperará de inmediato, especialmente el algunos sectores.

9. Prohibido despedir
Otro de los aspectos relevantes de la reforma laboral de 2012 es el abaratamiento del despido. El Real Decreto 9/2020 prohíbe despedir "aprovechando" las consecuencias de la epidemia.

Como consecuencia, o bien se encarece el despido, al calificarse de improcedente y, por tanto, pasando de una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 meses, a una de 33, con un máximo de 24; o bien el tribunal lo declara nulo, forzando la readmisión del trabajador, en cuyo caso la empresa tendría que abonar los salarios de tramitación.

10. Anulación de contratos y suministros
Podemos defiende la anulación de contratos libremente acordados, abogando así por los impagos y la obligatoriedad de suministros. Dicho y hecho. El Gobierno también ha prohibido la suspensión de los suministros energéticos y de agua en la vivienda habitual para cualquier consumidor durante el estado de alarma, así como la posibilidad de rescindir de forma unilateral casi cualquier contrato de bienes y servicios cuya ejecución sea imposible debido al estado de alarma, con el consiguiente impago de las cuotas.

11. Restricciones al juego online
El partido de Iglesias lleva tiempo queriendo restringir la actividad del juego, Dicho y hecho. El estado de alarma establece limitaciones en la publicidad y en las actividades de promoción de determinadas actividades de juego online.

12. Nacionalización, renta mínima y censura
Por último, Podemos negocia en el seno del Ejecutivo la puesta en marcha de otros puntos cruciales de su ideario, como la nacionalización de empresas y sectores "estratégicos", la implementación de una renta básica a nivel nacional o nuevas restricciones a la libertad de prensa y de expresión tomando como excusa la difusión de "bulos" y "fake news".

Está por ver si tales iniciativas saldrán, finalmente, adelante, dado que cuentan con el rechazo frontal de algunos ministros socialistas, como la de Economía, Nadia Calviño, y si las ya aprobadas serán de carácter meramente temporal, como consecuencia de la crisis del coronavirus, o, por el contrario, se convertirán en permanentes, pero lo cierto es que, hoy por hoy, buena parte del programa de Podemos ya está vigente en España.

Contra el virus del endeudamiento
Vamos a un Estado y a un endeudamiento público aún más sobredimensionados sin que haya un solo partido que plantee una salida liberal a la crisis.
EDITORIAL Libertad Digital 9 Abril 2020

Aunque la mayoría de medios de comunicación no han denunciado tanto como deberían la imprevisión y la posterior falta de reacción del Gobierno ante la pandemia de covid-19, aún menos atención y crítica están dirigiendo a las desastrosas medidas económicas con las que el socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias tratan, presumiblemente, de poner fin a la pandemia y de abordar la recuperación del tejido productivo una vez haya concluido la debacle sanitaria.

Resulta alarmante la escasa crítica que están recibiendo las medidas de control de precios, cuando no de expropiación, que está planeando el Ejecutivo social-comunista para garantizar las existencias de guantes, geles y mascarillas. Es la competencia, no la ciega y coactiva intervención del Estado, lo que debe fijar los precios de esos bienes escasos, si no se quiere aniquilar los incentivos para su producción. Si sus precios son artificial y coactivamente bajos, el Gobierno desalentará su producción cuando más necesarios son. Si esta forma de ignorar la realidad se extendiese a todo el proceso productivo, se condenaría a la sociedad, tal y como denuncia Daniel Lacalle, al desabastecimiento y al hambre.

Igual de alarmante es la vía del estatismo y del endeudamiento masivo por la que la práctica totalidad de la clase política pretende que transite la economía después del empobrecedor y draconiano confinamiento del tejido productivo, consecuencia a su vez de la falta de previsión del Ejecutivo a la hora de abordar una pandemia que ya había causado estragos en otros países. El hecho de que no haya un solo partido con representación parlamentaria que se atreva a plantear un drástico programa de austeridad pública que compense el mayor gasto sanitario y permita una reducción de la brutal carga fiscal que va a tener que soportar el mermado sector privado que sobreviva al confinamiento revela hasta qué punto las elites político-mediáticas se han hecho fuertes en el consenso socialdemócrata.

A este respecto, conviene advertir que las Administraciones Públicas, cuyos trabajadores no soportan reducciones de salario ni corren el riesgo de perder el empleo, ya consumían antes de las crisis del covid-19 más del 40% del PIB. Para colmo, seguirá vigente un salario mínimo sobredimensionado que ya estaba provocando desempleo antes de la crisis y que constituirá una barrea de entrada al mundo laboral especialmente insoportable en plena hetacombe económica. No hace falta más que echar un vistazo a la receta kirchnerista y bolivariana del supuestamente moderado Josep Borrell para darse cuenta de la catastrófe que se dibuja en el panorama, sin que ningún partido plantee una alternativa liberal a la salida de la crisis. De hecho, lo que va a impedir una rápida recuperación en forma de V, y a condenarnos a un largo y deprimente estancamiento en forma de L, no es tanto el covid-19 como esa keynesiana e irresponsable forma de abordar el problema que consiste en apostarlo todo al gasto y al endeudamiento público masivos.

Un Gobierno más falso que los test ‘fake’ chinos
OKDIARIO 9 Abril 2020

No sólo fue China, sino también el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, dependiente de la UE, el que puso a disposición de España una lista con empresas fabricantes de test de coronavirus que ya habían superado una primera criba de fiabilidad en estudios clínicos. El listado tenía una enorme utilidad, pues de esta forma los distintos Gobiernos de la Unión Europea podían comprar en el mercado material sanitario de forma segura. ¿Y qué hizo Pedro Sánchez?, se preguntarán ustedes. Pues en lugar de ponerse en contacto con algunas de esas empresas de probada fiabilidad, optó por adquirir 640.000 test a la empresa china Bioeasy a través de un intermediario nacional cuya identidad no ha querido revelar. Pruebas que luego tuvieron que ser devueltas por su escasa sensibilidad para detectar el Covid-19.

El Gobierno se niega a identificar a la empresa o persona que hizo de intermediario en una demostración más de la falta de transparencia que caracteriza a un Ejecutivo reñido con la verdad. Lo cierto es que el Ejecutivo de Sánchez dio ‘luz verde’ a la compra -pago por adelantado- a una firma que ni siquiera figuraba en la lista de las empresas recomendadas por la embajada china en España.

La pregunta que todavía no ha respondido Pedro Sánchez es por qué teniendo un doble listado de empresas seguras -el facilitado por la UE y el ofrecido por China- decidió comprar los test a una compañía que no aparecía en ninguna de las dos. El estudio de la agencia de la Unión Europea había sido conducido por una entidad independiente, que entre el 9 de febrero y el 11 de marzo había recibido más de doscientas pruebas diagnósticas de todo tipo, incluidas también, pero no recomendadas en el informe, las que terminó por comprar el Gobierno socialcomunista. O sea, que la agencia de la UE prueba los test «fake» chinos, no los incluye en la lista -por no ser eficaces- y Sánchez los compra en contra de todas las recomendaciones. A eso se le llama ser un necio. Se creyó más listo que nadie y los españoles terminaron pagando su osadía. No fue un error, fue una negligencia mortal que en cualquier país serio del mundo tendría responsabilidades penales.

Eduardo Inda: «La culpa de tanta muerte no es de Ayuso, es suya, Pedro Sánchez»
OKDIARIO 9 Abril 2020

La culpa de que la pandemia ocasionada por el coronavirus haya golpeado a España como lo ha hecho y como lo sigue haciendo tiene un claro responsable: Pedro Sánchez. Eduardo Inda asegura que «resulta especialmente cargante, estomagante, vomitivo y repugnante, contemplar como el Frente Popular que nos desgobierna le echa la culpa a los demás de la brutal crisis sanitaria, social y económica que estamos padeciendo y que, mucho me temo, vamos a seguir padeciendo durante largo tiempo».

Y es que si hay una forma de actuar que caracteriza a la izquierda en este país es aquella sigue la máxima de que «ellos nunca tienen la culpa de nada». «A mí me recuerdan a mi hijo pequeño cuando tenía seis o siete años y que cada vez que cometía un error, apuntaba con el dedo índice al primero que pasaba por allí», recuerda el director de OKDIARIO. Añade Inda que «ahora, con 13 años recién cumplidos, con cierta madurez camino de ser un adulto, asume sus errores con humildad».

Sin embargo, estos principios, entre ellos el de la humildad no rigen para los actuales gobernantes. Para Inda «el Frente Popular que nos desgobierna, Pedro Sánchez y el pájaro socio de Gobierno que tiene Pablo Iglesias, siempre apuntan con el dedo índice al de al lado, o muy especialmente al de enfrente, al rival político o a los periodistas, y más concretamente, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso que, dicho sea de paso, gobierna sobre la octava parte de los ciudadanos de este país».

El periodista apostilla otra cosa y es que «Pedro Sánchez es un mentiroso patológico, Pablo Iglesias, también; y hay que recordarles que las competencias en materia de salud pública, y más exactamente en materia de epidemias y de pandemias como es el coronavirus, corresponden al Gobierno de España y en particular al Ministerio de Sanidad. Por tanto, menos embustes, señor Iglesias y señor Sánchez».

Y, cómo no, Mariano Rajoy, predecesor de Pedro Sánchez en el cargo, no se libra de los ataques de la izquierda acusándole de tener gran parte de la culpa que lo que está pasando por culpa de los recortes que realizó durante su mandato. Unos recortes que, como recuerda Eduardo Inda, no fueron aplicados «por voluntad propia sino por culpa de la peor gestión económica de la historia reciente de España y que no es otra que la de José Luis Rodríguez Zapatero que, que yo sepa, era y es socialista».

Tampoco hay que olvidar, como comenta el periodista en el vídeo que «el señor Rajoy es cierto que hizo esos recortes, pero luego los fue revirtiendo, conforme la economía crecía, crecía y crecía hasta que en el año 2016-17 estábamos por encima del nivel de inversión en sanidad del año 2012, bastante por encima».

Así pues, Inda pide»menos embustes, menos mentiras y menos trolas, presidente y vicepresidente» a los dos principales miembros del Gobierno socialcomunista, a los que «les ruego una cosa, respeto a la verdad y respeto en consecuencia a las víctimas, a las víctimas de la pandemia y a los que han fallecido por culpa de ella y, más concretamente, a esas familias que no han podido despedirse de ellos».

«Basta ya Sánchez, basta ya Iglesias. La culpa de todo lo que está pasando, de que tengamos más muertes por habitante que ningún otro país, es de ustedes y ¿por qué es de ustedes?, porque ustedes forzaron la máquina para llegar como fuera al 8-M. que, hay que recordarlo también, tuvo mayor participación en la ciudad de Madrid que ninguna otra de España», recuerda Inda.

Para finalizar, Eduardo Inda señala que «si hay alguien culpable de la incidencia de esta epidemia es el vicepresidente del Gobierno y, sobre todo y por encima de todo, el presidente. Que no busquen otros culpables. Los culpables son ellos. No de las muertes en general, pero sí de que haya habido tanta muerte y tanta desgracia».

Así miente el Gobierno con 14.555 muertos ya por el OKDIARIO
El Gobierno de España reaccionó tarde y mal ante la amenaza del coronavirus. La secuencia de las declaraciones oficiales desde enero de los dos máximos responsables de la salud pública en nuestro país, recogidas en el vídeo que acompaña esta información, deja en evidencia cómo se enfrentó España a la epidemia que ya ha dejado cerca de 15.000 muertos. Primero negando cualquier peligro. Después, incurriendo en contradicciones flagrantes que sembraron la desconfianza en la opinión pública y ha terminado costando la salud y la vida a decenas de miles de compatriotas.

Nadie como Fernando Simón, jefe del Centro de Coordinación de Alertas y Epidemias Sanitarias, erró tanto y tan pronto. El 30 de enero afirmó sobre el coronavirus: «Nosotros creemos que España no va a tener como mucho más allá de algún caso diagnosticado».

Las palabras de Simón, escuchadas tres meses después, dejan retratado al piloto con el que España se enfrentó a la pandemia. «Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será transmisión muy limitada y muy controlada», dijo.

No se quedó a la zaga el ministro de Sanidad. «Estamos preparados para hacer frente a cualquier situación. No hay ninguna razón de salud pública que aconseje tomar ninguna medida» en relación a los eventos multitudinarios, aseguró Salvador Illa el 14 de febrero.

Un mes después, ya con 289 muertos por coronavirus, el Gobierno decretaba el estado de alarma por segunda vez en la historia de la democracia en España. Pedro Sánchez decidía confinar a más de 40 millones de españoles en sus casas apenas una semana después de que su Gobierno animara a salir a la calle con motivo de las manifestaciones multitudinarias del 8M y mantuviera el permiso para seguir celebrando otros actos de masas, como los partidos de fútbol.

El Palacio de la Moncloa llegó a convertirse en la zona cero de la pandemia, con la esposa del presidente, Begoña Gómez, su madre y la vicepresidenta primera de su Gobierno, Carmen Calvo, infectadas. Todas habían participado en la manifestación.

El 8 de abril, un mes después del día que se convirtió en icono del desgobierno ante la pandemia, las cifras oficiales de muertos por el virus alcanzaban los 14.555. Y no hay previsión de que el fin de confinamiento esté a la vuelta de la esquina para los millones de españoles que miran con inquietud su futuro.

Sin Congreso no hay democracia
Editorial El Mundo 9 Abril 2020

Una mínima sensibilidad democrática advierte rápido que bajo condiciones de excepcionalidad es precisamente cuando más sentido cobra el Parlamento. Ejemplos como el de Orban en Hungría informan de la consabida tentación autoritaria que acecha en la respuesta política a todo trauma colectivo: una guerra, una crisis, una pandemia. En España, la oposición ha mostrado su lealtad al Gobierno de Sánchez con obras, votando a favor de la prórroga del estado de alarma por sentido de Estado, pero esa responsabilidad no acarrea pleitesía: su función de fiscalización del poder está más vigente que nunca, porque Sánchez concentra en estos momentos las atribuciones más excepcionales de que haya dispuesto un gobernante desde la muerte de Franco.

Por esa razón supone una victoria de la democracia el regreso de las sesiones de control al Gobierno en el Congreso y el levantamiento de la suspensión de los plazos para la tramitación de iniciativas parlamentarias. Esa suspensión la había decidido la mayoría formada por PSOE y Podemos en la Mesa del Congreso, paralizando así toda actividad y liberando al Ejecutivo de la obligación de responder en plazo concreto a las preguntas de la oposición. La seguridad nunca puede ser el pretexto para coartar de forma duradera la libertad: el estado de alarma previsto en nuestra Constitución se define por su carácter provisional y sujeto al control político y periodístico. Del segundo nos ocupamos los medios cuando la secretaría de Estado de Comunicación no lo impide; del primero obtendremos hoy una muestra en el pleno que dirimirá la nueva prórroga del estado de alarma, entre otros decretos.

Son cada vez más las voces de juristas que sospechan una extralimitación en la interpretación del Gobierno del estado de alarma. Muchos señalan que de facto vivimos ya bajo un estado de excepción. No hay que olvidar que el Gobierno ha tenido que dar marcha atrás en el globo sonda sobre el confinamiento para asintomáticos en infraestructuras, que carecía de cobertura legal. Pero a expensas del debate de hoy, importa aclarar algo desde ya: toda apelación al espíritu de la Transición y a los Pactos de La Moncloa que no vaya acompañada de la iniciativa -creíble, acreditada con hechos, no con un telefonazo aislado- de quien ostenta la primera responsabilidad, que es el presidente, habremos de tomarla como el enésimo truco de la factoría de marketing político de Moncloa, que ni siquiera ante una pandemia que amenaza con devastar el tejido productivo del país es capaz de aparcar sus maniobras envolventes y sus juegos de relato. Pactar supone ceder, renunciar a la propia agenda ideológica en beneficio de las mejores propuestas de la oposición, cuya experiencia de gestión económica no cabe desechar, a no ser que se aspire a mantener el timón del sectarismo hasta el final al precio de hundirse con el barco.

«¿Crees que de esta caen?»
Pues calculo que no, salvo cuando el gran dolor llegue al bolsillo
Luis Ventoso ABC 9 Abril 2020

Algunas preguntas se responden solas: ¿Lo ha hecho bien o mal el Gobierno en la crisis del coronavirus? Respuesta: España se ha convertido en el país del mundo con mayor tasa de mortalidad en relación a su población. Fin del debate. Lo de Sánchez e Iglesias ha supuesto «un doloroso ejemplo de la tendencia de un Gobierno a ignorar las experiencias de otros países donde el virus ya había atacado». La frase se la he sisado a la biblia del progresismo, «The New York Times», que añade que en España tampoco han ayudado la fragmentación con 17 gobiernos autonómicos y la «frágil coalición» gubernamental. Suspenso por tanto para Pedro y Pablo. Como el de Felipe González, que desde su libérrima atalaya ha señalado que pagamos un Ejecutivo falto de experiencia, que podría aprender del alcalde de Madrid.

Los fallos del Gobierno han sido cuatro: 1.-Miopía inicial ante la gravedad de la epidemia, con retraso negligente en las medidas preventivas. 2.-Bisoñez en el manejo de la máquina de la administración, como ejemplifican la chapucera compra de material defectuoso chino y la tragedia de las residencias. 3.-Un plan de emergencia económica vendido con exageración propagandística (Sanchez, hiperbólico, habló de 200.000 millones), que en la práctica no logra que la liquidez fluya rápido a las empresas. 4.-Rasgos de autoritarismo, como la fallida pretensión de silenciar al Parlamento y a los periodistas.

Ociosos en sus encierros, y confundiendo a un simple gacetillero con un gurú, varios amigos poco afectos al Gobierno me reiteran la misma pregunta: «Veo a la gente muy cabreada. ¿Tú crees que de esta caen?». Pues creo que no, que agotarán la legislatura, pues su único objetivo es prevalecer en el poder a cualquier precio. Tenemos un presidente cuya palabra es calderilla, que concurrió a las elecciones prometiendo meter mano a los desmanes separatistas y evitar a toda costa a Podemos, para luego hacer exactamente lo contrario. Tenemos a un Podemos que en realidad es el medio de vida de Iglesias y su mujer, quienes jamás soñaron con verse con coche oficial, escoltas y secretarios. No los despegarán de ahí ni con agua caliente. Si nos vemos forzados a recurrir al socorro europeo, si nos imponen la intervención draconiana que Rajoy evitó en 2012, Pedro y Pablo asumirán esa cirugía con tal de seguir en La Moncloa y pregonarán en sus televisiones que ellos son «el escudo social» que evita algo peor.

El segundo factor a su favor es su potencia de fuego propagandístico, en especial el cañón de las televisiones. Han ordenado ya a todas sus terminales y acólitos una campaña bajo el lema «el Gobierno lo ha hecho de maravilla y sufre una cacería de la derecha». Hasta Jorge Javier se ha puesto a vender el guión de Moncloa en medio de su salsa rosa. La astuta Soraya regaló toda la televisión a la izquierda, y eso hace dificilísimo relevar al PSOE (y más con tres derechas). Solo caerán si llega al bolsillo de los particulares un dolor económico extremo, como ocurrió en 2011 tras el zapaterismo. De lo contrario, habrá Sánchez hasta finales de 2022. A algunos pueblos les va la marcha masoca...

Europa no se fía de Pablo Iglesias (Crónicas confinadas, 17)
Marcello republica 9 Abril 2020

Cree el jefe de Podemos, Pablo Iglesias, que la pandemia del maldito y letal coronavirus ofrece oportunidades como todas las crisis y ello es verdad. No en vano durante la tormenta financiera internacional de 2008, algunos listos y avispados se pusieron las botas en el mercado bursátil de Nueva York -y escrito está- y se hicieron ricos mientras millones de personas perdían sus trabajos y sus ahorros y entraban en el túnel de la depresión.

Pues bien, en España ese ‘tontilisto’ de la política que es Pablo Iglesias se cree que el estallido de la pandemia en España es el momento oportuno para avanzar hacia el ideal de su preferido sistema político como sería una Republica Comunista, mediante la nacionalización de empresas y bancos, y la confiscación de los bienes privados.

Eso es lo que se desprende de sus últimos discursos populistas sobre ‘lo público’ y la intencionada cita de Iglesias al artículo 128 de la Constitución donde se dice que ‘toda la riqueza del país, en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general del país’.

Iglesias sabe que su Republica Comunista no es tan sencilla de construir como se piensa, ni por las malas porque el Ejército español no es rojo y es leal a la Constitución y la Democracia. Y menos por las buenas mediante una reforma de la Constitución (para lo que nunca tendrá mayoría) y porque España está en Europa y la economía, hoy en la crisis por la pandemia, es global como el comercio y está bajo un control tecnológico que la izquierda radical es incapaz de controlar.

Y sobre todo porque las clases medias españolas, hoy sufriendo, no están a favor de un régimen comunista, cuyos precedentes en la URSS y en otros países como Venezuela o Cuba ya sabemos dónde llevan y lo que dan de sí.

Y en cuanto a confiscar las empresas, bancos y fondos y bienes privados, eso no es tan sencillo como a lo mejor piensa Iglesias, porque el dinero a nada que huela un mínimo riesgo cambia a toda velocidad de manos y de país. Y los fondos privados y la titularidad y sede fiscal de las empresas y los bancos podrían cambiar sus sedes a otros países de la UE, e incluso a los EE.UU. o cualquier otra nación del planeta, sin descartar China.

Naturalmente, Iglesias sabe todo esto y que su República Comunista es de todo punto inviable e imposible en España y en Europa. Pero le gusta jugar con la idea, jalear con ello a sus militantes y votantes y meterles miedo a los empresarios y entidades más poderosas del país, incluidos los medios de comunicación, que sería lo primero que Iglesias querría nacionalizar. Y todo ello mientras Pedro Sánchez le consiente esas soflamas o puede incluso que esté de acuerdo con él.

Desde luego con esos mítines y alegatos del vicepresidente Iglesias, que a buen seguro llegan a las cancillerías europeas, es imposible que Alemania, Holanda y muchos más países de de la Unión Europea acepten la idea de los ‘eurobonos’ para financiar y mutualizar la deuda de semejante proyecto político de Podemos con el que también juega Sánchez, ‘el rojo’.

Y, aunque los primeros gobiernos de Europa por ahora no dicen nada de todo esto a las claras, está claro que en las primeras capitales europeas se tiene conciencia de que el gobierno socialcomunista de Sánchez e Iglesias no es nada de fiar. Y nadie, por lo tanto, les va a dar un cheque en blanco y mucho menos aún les van a avalar la deuda de semejante proyecto político como parece lógico y natural.

Borrell y el Estado totalitario que nos anuncia
Jesús Cacho. vozpopuli  9 Abril 2020

“¿Más Estado?”, pregunta (martes, 7 de abril) Martí Saballs, periodista de El Mundo, a Josep Borrell Fontelles. Y el político socialista, actual Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, se larga una parrafada que recomiendo leer en su totalidad y con detenimiento, porque es un canto al estatismo más atroz por parte de un personaje al que los medios han tratado con indulgencia por aquello de haberse opuesto al separatismo catalán, pero que ideológicamente demuestra estar mucho más cerca de Pablo Iglesias que de Pedro Sánchez, que ya es decir, y desde luego muy lejos de cualquier planteamiento socialdemócrata a la europea manera. Borrell nos anuncia la estatización inminente de la economía española, la jibarización del sector privado (si no su desaparición), y la consiguiente pérdida de libertades democráticas, porque no se puede concebir un sistema de planificación económica centralizada, al estilo de la República Democrática Alemana (RDA), por ejemplo, en el marco político de una democracia parlamentaria. Dice Borrell:

“[Esta amenaza sanitaria] pondrá de relieve el papel del Estado, que aparece no sólo como el prestamista de última instancia; ahora el Estado es el empleador de última instancia, el consumidor de última instancia, el propietario, porque habrá inevitablemente que capitalizar empresas con nacionalizaciones, aunque sean transitorias, y el asegurador de última instancia. Aumentará la presencia del Estado. Será de forma permanente. Tendremos que acostumbrarnos a no considerar como una carga los sistemas públicos de salud o de seguridad, a no considerarlos como un problema que hay que reducir, sino como un activo esencial de una sociedad. Se cuestionarán las políticas de los últimos años de reducción del papel del Estado, de reducción de los servicios públicos, de reducción de la fiscalidad y va a poner en relieve la necesidad de reformar desde el mercado laboral hasta los instrumentos de lucha por las desigualdades porque la crisis ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la parte más débil de la sociedad. Habrá que construir sistemas estables y permanentes. Se volverán a poner sobre la mesa debates sobre el impuesto sobre el capital, sobre las grandes fortunas, la fiscalidad como instrumento de construir respuestas sociales, permanentes, consolidadas, que no dependan de la generosidad de un momento de crisis. Vamos a hablar mucho de fiscalidad. Espero”.

De modo que habrá más Estado y, que nadie se engañe, será de forma permanente. Habrá que nacionalizar empresas, y también será fenómeno duradero. Habrá que invertir más en Salud, en Educación, en Seguridad… Volcar más recursos, que nuestro Estado del Bienestar, imposible de financiar sin recurrir al endeudamiento exterior, le parece poca cosa a Pepe Borrell. Habrá más Estado y poca o ninguna iniciativa privada porque, aunque explícitamente no se dice, se deduce, es decir, vamos hacia un Estado Leviatán dispuesto a presidir nuestras vidas de la cuna a la tumba. Más servicios públicos, más gasto público, más reforma laboral al servicio de los sindicatos, que todo el mundo sabe que son ellos los que crean empleo, y todo, naturalmente, para luchar contra las desigualdades, qué boda sin la tía Juana, “porque la crisis ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la parte más débil de la sociedad”, cosa rotundamente falsa a la luz de los ilustres apellidos que estamos viendo desfilar de aquí a la eternidad por culpa de una pandemia que no hace distingos entre ricos y pobres.

Todo el discurso de Borrell es de una obscenidad totalitaria que asusta. Y, naturalmente, ¿cómo vamos a financiar ese elefantiásico súper Estado que nos alimentará, nos vestirá, nos educará, nos buscará novia, nos dará trabajo y casa, nos llevará de vacaciones, nos cuidará y finalmente nos dará atea sepultura? Pues obviamente con impuestos, aunque es difícil saber quién pagará impuestos en una economía sin sector privado, al estilo de la RDA. De momento, Borrell anuncia una batería de impuestos nuevos y viejos “sobre las grandes fortunas”, es decir, sobre todo semoviente con independencia de su riqueza o nivel de ingresos, que no hay cosa que más le guste a un socialista que meter la mano en bolsillo ajeno.

Pregunta el periodista si “¿Ahora toca subir impuestos?”, y el señor Borrell, siempre campanudo, responde que no, porque lo que ahora toca es “el endeudamiento masivo”, y no explica por qué, no dice en qué tratado o acuerdo figura barbaridad tan rotunda, porque podría decir que ante dificultades tan graves como las actuales toca ser más austeros, hacer más con menos, ser más eficientes, reducir gasto superfluo, recortar el tamaño del Estado, etc., etc. Y luego añade algo brutal: dice que “el endeudamiento habrá que pagarlo. Salvo, claro, que recurramos a la expansión monetaria. Habrá que preguntarse si existe suficiente capacidad de endeudamiento en el mundo para hacer frente a esta crisis o habrá que recurrir a la financiación monetaria…”. La expansión monetaria, el darle a la maquinita de hacer billetes, fue precisamente lo que, con su hiperinflación asociada, acabó provocando el colapso de la República de Weimar y el ascenso del nazismo, con las consecuencias de todos conocidas.

“Intervención masiva del Estado”
Después de criticar veladamente a los socios del norte de la Unión (“Esta es una crisis simétrica, pero con unos efectos muy asimétricos. Es simétrica porque el virus nos afecta a todos, pero las consecuencias son diferentes” porque el Norte, viene a decir, ya no quiere pagar las copas de los chicos del Sur, esos derrochones incapaces de consolidar sus grandes cifras macro -el déficit público aumentó en 2019 por primera vez desde la crisis hasta el 2,7%-). Borrell vuelve a insistir en que, antes de plantear nuevos tratados europeos, “lo primero es una intervención masiva del Estado en la economía para evitar que no haya una destrucción del aparato productivo y un paro masivo sin mecanismos compensatorios, que luego habrá que distribuir su coste entre todos”. De aurora boreal. ¿Se imaginan que este peripatético Gobierno que está intentando, con escasa fortuna, hacer frente a la pandemia, tuviera al mismo tiempo que mantener avitualladas a 46 millones de personas con cientos de miles de toneladas de alimentos con su manejo y transporte, con medicinas, gas, electricidad, etc. etc., todo eso que está haciendo ahora el sector privado con enorme eficacia a pesar de las circunstancias? ¿Se imaginan lo que hubiera tardado el sector privado en importar guantes y mascarillas de China?

El socialismo de Borrell, tan a gusto durante tantos años en el consejo de una gran empresa como Abengoa, con escándalo incluido y sanción de la CNMV, no tiene un pase. ¿Saben en Bruselas cómo piensa el señor que dirige la política exterior de la Unión? Borrell se revela como el socialista totalitario que siempre fue, firme aspirante al título de Gran Planificador Central. Su ideología, con todo, importaría poco si sus declaraciones no vinieran a poner negro sobre blanco algo que cada día que pasa parece más evidente: que el Gobierno social-comunista de Pedro & Pablo pretende aprovechar esta crisis y sus devastadoras consecuencias para lanzar una ofensiva que persigue la estatización de la economía, la reducción de la iniciativa privada y el recorte de las libertades. En plena orgía dirigista, con el Parlamento cerrado, el Ejecutivo acaba de anunciar que va a fijar también el precio de guantes y mascarillas. Se empieza a echar en falta la cartilla de racionamiento, aunque estará al caer. Tras los anuncios de Borrell, en suma, se esconde el intento de acabar con el régimen de libertades que consagra la Constitución del 78, para ir a un modelo de sociedad colectivista incompatible con una democracia parlamentaria. Es mucho, por eso, lo que está en juego: primero, nuestro dinero; después, nuestra libertad. Ningún proyecto totalitario se impuso nunca con libertades.

Moncloa admite al Congreso que no controló el virus en los aeropuertos y sólo repartió folletos
Segundo Sanz okdiario 9 Abril 2020

El Gobierno de Pedro Sánchez ha reconocido al Congreso de los Diputados que no hubo controles en los aeropuertos españoles ante la expansión del coronavirus y que sólo repartió folletos informativos en los puestos fronterizos. Así consta en una respuesta del Ejecutivo a una pregunta escrita formulada por el Grupo Parlamentario del PP.

Interrogado sobre las «medidas de control» que habría tomado en los aeropuertos frente al coronavirus desde el mes de enero, el Gobierno afirmó que se había realizado hasta el 11 de marzo -fecha del escrito de contestación- una «difusión a todos los puestos fronterizos de las recomendaciones dadas por el Ministerio de Sanidad en forma de preguntas y respuestas sobre el nuevo coronavirus 2019 (nCov)». Nada más.

Ninguna alusión a tomas de temperatura como las efectuadas por otros países, ni tampoco restricciones de vuelos. Fue precisamente el mismo día de la fecha de esta respuesta parlamentaria cuando se inició la prohibición de llegada de vuelos procedentes de Italia tras el acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros en la víspera.

Asimismo, el Gobierno contestó a varios diputados del PP que «la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales y Acción Social de la Dirección General de la Policía difundió una «nota informativa sobre prevención frente a posibles exposiciones a coronavirus». Esta nota fue publicada en la «intranet policial» y remitida a «todos los puestos fronterizos» y a «todos los funcionarios policiales destinados en aeropuertos, proponiendo, entre otras medidas, el uso de guantes de nitrilo y mascarillas tipo FFPP2 cuando se encuentren en contacto con ciudadanos que proceden de vuelos de China o zonas afectadas», según reza en la respuesta.

La pregunta de referencia, con fecha de registro del 30 de enero, se interesó por las «medidas de control adoptadas en los puertos y aeropuertos de interés general, en particular, en los puertos y aeropuertos de los archipiélagos canario y balear ante la amenaza de pandemia de coronavirus, así como medidas para informar y atender a los ciudadanos que hayan visitado China recientemente». Esta iniciativa fue suscrita por los diputados populares María Auxiliadora Pérez, Guillermo Mariscal, Ana Zurita, Sebastián Ledesma, Margarita Prohens y Miguel Ángel Jerez.

Italia y China
Por su parte, el Grupo Parlamentario de Vox también formuló otra pregunta parlamentaria escrita al Gobierno sobre las «medidas previstas para evitar la propagación del coronavirus en los aeropuertos», pero en este caso, el Ejecutivo echó balones fuera y se limitó a decir que todas las decisiones están «basadas en la evidencia científica y el criterio de los expertos, manteniendo en actualización permanente todos los protocolos de actuación».

Ya el pasado 27 de febrero, el portavoz de Vox en la Comisión de Sanidad, el hematólogo Juan Luis Steegmann, exigió al ministro del ramo, Salvador Illa, que el Ejecutivo impidiera la entrada de extranjeros procedentes de Italia y China. Desde entonces y hasta el 11 de marzo, en torno a 1.200 vuelos (a 100 vuelos diarios, apuntó Aena) llegaron a España desde el país transalpino sin ningún tipo de control sanitario a los pasajeros.

Asimismo, tal y como publicó OKDIARIO, los aeropuertos de Madrid y Barcelona recibieron en la semana del 2 al 8 de marzo pasajeros de 11 vuelos procedentes de China y Hong Kong con ausencia también de controles sanitarios, según datos oficiales de Aena a los que tuvo acceso este periódico.

******************* Sección "bilingüe" ***********************


 


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