AGLI Recortes de Prensa   Viernes 17  Abril  2020

El Gobierno ordena trabajar a sanitarios que han atendido sin protección a contagiados
Carlos Cuesta okdiario 17 Abril 2020

La ‘Guía de actuación’ oficial de los profesionales sanitarios remitida por el Gobierno el 13 de abril ordena seguir trabajando a sanitarios que han estado en contacto con pacientes contagiados de coronavirus de forma confirmada. Es más, les ordena seguir en los puestos de trabajo pese a confirmar igualmente que su relación con esos enfermos se ha desarrollado sin que los médicos, enfermeros o celadores se hayan podido proteger con los EPI, los distintos mecanismos de protección frente al virus.

La ‘Guía de actuación con los profesionales sanitarios en el caso de exposiciones de riesgo a Covid-19 en el ámbito sanitario’ del 13 de abril señala con claridad que los casos de «contacto casual con caso probable o confirmado de Covid-19 sin equipo de protección individual: continuará con actividad asistencial normal y se realizará vigilancia pasiva de síntomas».

El documento viene con sello oficial del Ministerio de Sanidad. Y surge justo tras las quejas de todos los colegios profesionales sanitarios, precisamente, por no estar dotando el Gobierno de los test y del necesario material de protección a todos los profesionales médicos en plena pandemia de coronavirus.

El documento recoge esta orden en su apartado sobre el «Manejo de los trabajadores sanitarios considerados contactos». Allí destaca que «en el ámbito sanitario, la clasificación de los contactos se realizará en función del tipo de exposición». Con esa descripción, el documento establece tres categorías.

La primera es «Contacto estrecho con caso posible, probable o confirmado de Covid-19 con uso adecuado del EPI”.

La segunda, «Contacto estrecho con caso posible, probable o confirmado de Covid-19 sin uso de EPI».

Y la tercera es «Contacto casual con caso posible, probable o confirmado de Covid-19 sin uso de EPI». Para este último caso, abierta y expresamente, el documento ordena lo siguiente: «Contacto casual con caso probable o confirmado de Covid-19 sin equipo de protección individual: continuará con actividad asistencial normal y se realizará vigilancia pasiva de síntoma».

Es más, incluso para el segundo caso -el que recoge a aquellos sanitarios que hayan tenido un contacto estrecho con casos incluso confirmados de coronavirus y, de nuevo, no hayan contado en su trato médico con medios de protección-, el documento señala que «si se valora que se trata de una exposición de bajo riesgo se continuará con la actividad asistencial normal y vigilancia pasiva de los síntomas».

Por si fuera poco, todo ello culminado por una frase final de difícil explicación en caso de que realmente el Gobierno quisiera conocer los posibles focos de contagio asintomático: «De forma general y tal como se indica para el manejo de contactos en el procedimiento de actuación frente a casos de nuevo coronavirus, no se recomienda la recogida de muestra a no ser que presenten síntomas«.

Así se gastó Sánchez el dinero que ahora necesita España contra el coronavirus
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 17 Abril 2020

El aumento del gasto público ha sido muy superior al crecimiento, dejando a nuestro país sin colchón para enfrentar el COVID-19.

España puede sufrir un grave deterioro en sus cuentas públicas como resultado de la crisis sanitaria y económica que ha desatado el coronavirus. Tomando como referencia los escenarios que maneja el Fondo Monetario Internacional, España podría vivir un espectacular aumento del déficit, que alcanzaría el 10% del PIB en 2020. Más pesimista aún es el Consejo General de Economistas, que advierte de un socavón en las cuentas públicas que podría llegar al 15% del PIB.

Hace apenas dos años, el curso 2020 estaba marcado en rojo en el calendario fiscal de los técnicos de la Comisión Europea porque debía ser el año clave para que España dejase atrás el déficit público tras acumular déficit tras déficit durante una docena de años. Sin embargo, el excesivo gasto que se ha venido produciendo desde que gobierna Pedro Sánchez ha acabado dejándonos sin ese colchón fiscal, agravando sobremanera nuestra situación presupuestaria.

Durante el año 2019, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas creció el doble que el conjunto de la economía. Mientras que el PIB avanzó a un ritmo del 2% durante el conjunto del ejercicio 2019, el componente referido a los desembolsos del Estado osciló entre el 3,8% y el 4,6%, dependiendo del trimestre analizado.

Si hace algunos años saludábamos la contención del gasto como un factor que permitía reducir el peso del Estado sobre la economía (desde el 48% alcanzado en 2012 hasta el 41% registrado en 2018), en 2019 nos encontramos con la situación inversa: la economía creció cada vez menos y el gasto creció cada vez más.

Un análisis trimestre por trimestre aflora esta problemática de forma clara. En el año 2006, los datos trimestrales de variación interanual del gasto de las AAPP oscilaron entre el 8% y el 8,8%. En 2007, este intervalo fue del 8,8% al 9,6%. Y en 2008, dicho indicador se movió entre el 8,5% y el 10,6%. La crisis empezó a provocar una desaceleración en la capacidad de gasto de las AAPP en 2009, pero las tasas registradas siguieron siendo muy elevadas y, en dato trimestral, se movieron en aumentos interanuales comprendidos entre el 4,4% y el 6,9%. El año 2010 es el primero en el que ya se dan tasas negativas, puesto que el tercer trimestre registra una corrección interanual del gasto del 0,6%, la primera de la serie, mientras que el cuarto marca un descenso aún más acusado, del 1,5%. En el primer y segundo trimestre, los datos habían sido positivos: 2,4% y 1%, respectivamente. Los descensos siguieron produciéndose en 2011, cuando se registraron tasas negativas que se movieron entre el 0,3% y el 1%.

En 2012, con la salida de Rodríguez Zapatero y la llegada de Mariano Rajoy, estos indicadores pasan a experimentar descensos mucho mayores, que fueron del 3,4% al 12,2%. La austeridad se mantuvo en los tres primeros trimestres de 2013, con caídas que se movieron entre el 2,8% y el 4,9%, pero se invirtió en el cuarto trimestre del año, cuando se produjo una aceleración del gasto hasta el 6,1%. Un año después, en 2014, los gastos se estabilizaron en niveles de contención, moviéndose entre caídas del 0,6% y subidas del 0,5%.

El intenso calendario electoral de los años siguientes animó el gasto al alza. En 2015, los datos de variación interanual alcanzaron aumentos que fueron del 2,6% al 4%, dependiendo del trimestre evaluado. En 2016 hubo cifras algo menores, de entre el 0,3% y el 1,9%, mientras que el intervalo de aumentos de 2017 se movió entre el 1,5% y el 2,75. Pero este indicador ha empezó a crecer con fuerza en los últimos dos años. En el primer trimestre de 2018 se movió en un 2,5%, mientras que en el segundo trimestre de dicho ejercicio experimentó una subida del 3,1%. Ya en el tercer trimestre del año, con Mariano Rajoy fuera de La Moncloa y Pedro Sánchez como nuevo inquilino, el repunte se aceleró hasta niveles del 3,9%, mientras que en el cuarto trimestre del año se produjo un crecimiento del 4,3%.

Los datos de 2019 apuntaban trimestre tras trimestre que la tónica alcista se estaba acelerando, contribuyendo a ensanchar el déficit por primera vez en ocho años. El periodo de enero-marzo estuvo marcado por un aumento del 4,6% con respecto a los desembolsos de las AAPP en el mismo periodo del año anterior. El segundo trimestre del año registró tasas similares, del 4,5%. Solo entre julio y septiembre hubo una cierta moderación, pero el aumento fue igualmente acusado y llegó al 3,8%. Por último, el último trimestre del año estuvo marcado por un repunte del 4,1% en el crecimiento del gasto público. Si se compara este dato con el último del gobierno de Rajoy, encontramos que la subida habría sido del 32,3%.

En este sentido, Sánchez consolidó un nuevo modelo de crecimiento en el que los desembolsos realizados por las AAPP inflan el PIB a cambio de ensanchar la deuda y el déficit. Esta situación, no obstante, encerraba una realidad artificiosa, porque déficit público se enquistó en el 2,7% del PIB y alcanzó, en términos de caja, un desfase de 33.223 millones de euros.

Llevar a cero dicho descuadre habría permitido enfrentar la crisis sanitaria y económica del COVID-19 de forma más certera. Al fin y al cabo, la caída esperada en la recaudación va a alcanzar los 40.000 millones de euros, de modo que el 75% de la brecha esperada en los ingresos de 2020 se habría compensado si Sánchez hubiese apostado por la contención presupuestaria.

Covid 8-M
EDITORIAL Libertad Digital 17 Abril 2020

La abrumadora tragedia nacional que está suponiendo la pandemia del coronavirus va a quedar para siempre asociada a las manifestaciones feministas del 8-M, que han simbolizado de forma escalofriante la fanática irresponsabilidad de un Gobierno preocupado sólo por la propaganda y pavorosamente incapaz de cumplir con sus funciones cuando más necesario resulta.

Ya no es que en esas numerosísimas y multitudinarias concentraciones se infectasen miles de personas –incluidas, probablemente, varias ministras que posteriormente dieron positivo por coronavirus–: es que esas manifestaciones programadas para mayor gloria del Gobierno social-comunista están en la base de la inacción primera del propio Ejecutivo, lo que ha tenido por terrible e imperdonable consecuencia que España sea el país del mundo con más muertos por coronavirus en términos proporcionales.

El Gobierno de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez y sus cómplices mediáticos inciden en que las medidas de confinamiento impuestas en España son de las más duras del mundo y han salvado numerosas vidas. De hecho, eso, lejos de justificarlos, les condena aún más: según un detallado estudio de Fedea, si se hubiera actuado antes se habrían evitado hasta el 80% de las víctimas mortales del covid-19.

El Gobierno y sus palmeros mediáticos –tremendamente corresponsables de lo que está sucediendo– dicen también que en España se actuó antes que en ningún sitio en función del número de fallecimientos por coronavirus. Qué indecente mentira. En multitud de países (Taiwán, Grecia, Israel…) se actuó antes y, aun más importante, mejor. Pero es que además instalan la discusión en un escenario igualmente falaz: pretenden que no había más razones para actuar antes y de manera más eficaz, cuando, sin ir más lejos, Italia estaba sufriendo lo indecible a la vista de todo el mundo.

El Gobierno puede mentir, intoxicar a la opinión pública, lanzar una campaña de amedrentamiento contra los medios no obsecuentes y ocultar el número real de vidas que se está cobrando la pandemia; pero no podrá evitar que muchos españoles –singularmente, los que no se dejan embaucar por el Ejecutivo y sus lacayos mediáticos– se refieran a esta pandemia no como la del covid-19 sino como la del covid-8M.

Nada hay más siniestro que manipular a los muertos
OKDIARIO 17 Abril 2020

No se pueden manipular las cifras ni el sufrimiento de las víctimas. No se puede expulsar de la estadística a miles de muertos, olvidados por un Gobierno que se supera cada día en incompetencia e ignominia. Lo que está ocurriendo va más allá de la negligencia, porque existe una estrategia perfectamente diseñada para aligerar la cifra de contagios y muertos, una reducción fraudulenta de las víctimas del coronavirus.

Cataluña ha anunciado 3.341 nuevos muertos, tras incorporar los fallecidos en residencias de ancianos, en domicilios y en centros sociosanitarios, mientras Madrid admite 3.449 muertos más de los que admite el Ejecutivo socialcomunista. Estamos hablando de 6.790 fallecidos, sólo en dos Comunidades, que no constan en el recuento oficial.

Sin embargo, el Gobierno sigue a lo suyo: el ministro de Sanidad, Salvador Illa, asegura que «la evolución es descendente», ignorando la realidad. ¿Cómo es posible que el Ejecutivo siga aplicando un procedimiento de recuento que choca de bruces contra la evidencia? La única respuesta es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha decidido «controlar» la pandemia alterando las cifras de muertos y contagiados, con el fin de trasladar a la opinión pública la idea de que las medidas adoptadas están dando resultados.

España es el país del mundo con más muertos por millón de habitantes después de que la Generalitat de Cataluña reconociera que el número de fallecidos prácticamente duplica las cifras oficiales. Y, sin embargo, el Gobierno se niega a incorporarlos sin mayores argumentos.

Existe un clamor generalizado de que este Gobierno se ha empeñado en rebajar la intensidad de la tragedia a base de negar las evidencias. Eso no es negligencia, sino una manipulación en toda regla.

Lo que ocurre es que el Ejecutivo es consciente de que la extensión más intensa del virus se produjo en vísperas del 8-M y trata de ocultar su responsabilidad rebajando contagiados y muertos. Una indignidad. Que a estas alturas no conozcamos la verdad de la tragedia revela el grado de indecencia de un Ejecutivo que se ha convertido en un peligro público.

Vemos las orejas (de Tezanos) al lobo (de Sánchez)
María Claver okdiario 17 Abril 2020

España no llora la muerte de 19.130 ciudadanos como dicen las cifras del Ministerio de Sanidad, desgraciadamente ya estaríamos por encima de los 30.000 fallecidos según los datos manejados por fuentes autonómicas, funerarias o Registro Civil. Tampoco es verdad que en España tengamos sólo 36.000 sanitarios afectados como ha explicado Fernando Simón. La Organización Colegial de Enfermería de España ha señalado, según un estudio de esta misma semana, que unos 70.000 enfermeros podrían haberse contagiado (dato al que tendríamos que añadir el del resto de colectivos sanitarios). No sabemos el número de test realizados para conocer el alcance la propagación y el recuento de datos diarios por parte de las autoridades “técnicas” es una suma de cifras desfasas e irrelevantes desde un punto de vista epidemiológico. ¿Cómo puede el gobierno controlar una pandemia sin conocer con exactitud el número de afectados ni realizar test masivos? Claro está, no lo hace. Solo el confinamiento y la actitud responsable de cada uno de nosotros disminuirán el impacto en vidas humanas de esta terrible enfermedad.

La reflexión que acabo de hacer no se sustenta obviamente en los datos aportados por el Ministerio de Sanidad, de hecho entraría de lleno en la definición que el ‘soldado’ Tezanos hace de los “bulos maliciosos que no favorecen el clima social”. Muy probablemente, en el ecosistema bolivariano promovido por la coalición de gobierno, yo misma debería ser silenciada, sancionada y calificada como “enemiga del pueblo”. “En un momento como este tienen que informar los expertos”, asegura el leal Tezanos. ¿Qué expertos serían los adecuados para el oficialismo sanchista? Porque aquellos que hace unos meses advertían de la gravedad de la situación a la que nos íbamos a enfrentar chocaron frontalmente con la posición oficial del Gobierno, sus “técnicos” y la teoría de “una gripe más”. Ya hace un par de meses que, para la sociedad china, el doctor Li Wenliang se convirtió en un símbolo de la libertad. Su grito desesperado por advertir del surgimiento de un nuevo virus respiratorio le condujo a prisión acusado de difamación por parte del régimen comunista. Lo cierto es que aquella definición de difamación se parece mucho a la de “bulos maliciosos que no favorecen el clima social”.

La encuesta publicada ayer por el Centro de Investigaciones Sociológicas es inquietante de principio a fin. En este momento que el Gobierno debería estar entregado al control de la pandemia, parece estar más preocupado por el control de los mensajes y de la opinión pública. La utilización de los medios del Estado para la elaboración ad hoc de encuestas con el objetivo de configurar una opinión publica favorable a sus actuaciones es un viejo método goebbeliano que nos debería repugnar y preocupar a partes iguales porque atenta contra los más elementales valores democrático. Todos los regímenes totalitarios en la Historia de la humanidad se han caracterizado por tener, como pide Tezanos, “una fuente oficial” que distribuía la información. De hecho, aún permanecen en nuestra retina las imágenes de campesinos felices y lustrosos difundidos por “las fuentes oficiales” del aparataje soviético, mientras varias decenas de millones de ellos morían víctimas de la hambruna y las persecuciones políticas. Qué poco me gusta el salto que dio ayer el debate público en nuestro país con la inestimable aportación de Tezanos…

El Gobierno crea perfiles falsos en las redes para tapar su incompetencia
OKDIARIO 17 Abril 2020

La página del Ministerio de Sanidad en Facebook ha registrado un movimiento inusual -en menos de 24 horas ha tenido 5,2 millones de reproducciones, más de 80.000 reacciones, 10.000 comentarios y 27.000 veces compartida-. Demasiado para ser real, teniendo en cuenta que una página con 176.451 seguidores es imposible que genere tantísimo movimiento en una publicación con una carga viral mínima en su contenido. Y lo más curioso, miles de likes que que provienen de cuentas creadas exclusivamente para ese fin. De pronto, brotan los adeptos, se multiplican los seguidores. Sin embargo, al entrar en los perfiles más sospechosos se puede verificar que todos siguen el mismo patrón: foto de perfil muy reciente y sin más actividad en el mismo. Traducido: cuentas nuevas creadas para aumentar las interacciones de, en este caso, la publicación del Ministerio. Toda una multitudinaria legión de falsos simpatizantes.

¿Qué ha ocurrido? Sencillamente que el Ministerio de Sanidad ha recurrido a una práctica cada vez más instaurada en las reces sociales: la utilización de ‘bots’ -robots- para aumentar el grueso de interacciones. El vídeo de Salvador Illa en el que aparece presumiendo de transparencia en el protocolo de comunicación de la cifra de fallecidos por coronavirus registra un movimiento brutal y, curiosamente, los comentarios que recibe son en su inmensa mayoría elogiosos.

En definitiva, sobrepasado en su incompetencia, el Gobierno socialcomuinista ha decidido poner en marcha una práctica muy poco ética que consiste en simular -nunca mejor dicho- una corriente de opinión favorable al Ejecutivo. En suma, rodearse de una multitud falsa de partidarios. En eso está el Ejecutivo: en distorsionar la realidad, en dibujar falsos escenarios. En definitiva, en alterar la percepción general, una táctica artera que lo que demuestra es su impotencia.

El Gobierno socialcomunista ha enseñado su verdadero rostro: la transparencia brilla por su ausencia, la opacidad alcanza niveles propios de regímenes bananeros, se incrementa el asedio a los medios críticos y se manipula la realidad a conveniencia. Esto se parece muy poco a una democracia.

A cuál peor
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Abril 2020

Antes de plantearse el dilema de colaborar o no con Sánchez, los partidos de del centro-derecha deberían exigir un mínimo común obvio: que los comunistas dejen de sentarse en el Consejo de Ministros.

Colaborar o no colaborar, éste es el dilema hamletiano que se le plantea a la oposición. El Consejo de Investigaciones Sociológicas ha preguntado qué opinan al respecto los ciudadanos y un 87 por ciento de los entrevistados considera que "ahora hay que apoyar al Gobierno y dejar las críticas para otro momento". Tan sólo un diez por ciento opina que "la oposición debe continuar haciendo todas las críticas que considere oportunas". Si, en vez de esta alternativa, Tezanos hubiera ofrecido elegir entre "el Gobierno debe continuar haciendo lo que le parezca con independencia de lo que opine la oposición" y "el Gobierno ha de contar con la oposición y decidir conjuntamente con ella qué hacer", habría ganado de calle la segunda. Es tan burda la manipulación que no merece mayor comentario.

Sin embargo, es evidente que a una mayoría de españoles le gustaría que Gobierno y oposición colaboraran. Ante tal evidencia, cada uno de los tres partidos del centro-derecha, para su vergüenza, ha reaccionado en base a consideraciones puramente electorales. Ciudadanos, por conservar su aura de partido moderado, se ha avenido a colaborar con el PSOE y los comunistas porque piensa que así puede arañar votos de los más moderados electores del PP que crean que, como dice la encuesta, en una situación así hay que apoyar al Gobierno. Vox se niega a cualquier colaboración porque alega que va a ser en todo caso engañado o arrastrado a una trampa y de esa manera atraer a los votantes del PP que les gustaría que Casado fuera más firme. Y el PP se mueve entre las dos orillas, tratando de no perder votos por ninguno de los dos lados.

Ésta no es manera de afrontar la situación. Antes de plantearse el dilema de colaborar o no con Sánchez, deberían los tres partidos haber acordado exigir un mínimo común obvio: que los comunistas dejen de sentarse en el Consejo de Ministros. ¿Quiere Sánchez colaboración? La tendrá, pero cuando el Gobierno sea el del PSOE a secas y con un ministro de Sanidad que ofrezca garantía de seriedad. No tiene sentido que un Gobierno de coalición, cuyo fundamento es estar respaldado por una mayoría suficiente, pida la colaboración de la oposición porque ya no tiene esa mayoría gracias a que los nacionalistas no quieren ser corresponsables de la desastrosa gestión gubernamental. Como tampoco lo tiene que la oposición colabore sin exigir la previa defenestración de Iglesias e Illa o se niegue a hacerlo sin dar a Sánchez la oportunidad de quitarse a los comunistas de encima y rodearse de gente solvente.

Ni con casi veinte mil muertos son capaces estos fifiriches de tres al cuarto, e incluyo a todos, aunque unos sean peores que otros, de pensar en otra cosa que no sean las consecuencias electorales de sus actos. Así nos va.

Pacto no, dimisión
Nota del Editor 17 Abril 2020

Cualquier pacto en el que participe el Dr cum Fraude es un suicidio político y después personal para cualquier ser racional. La primera condición para poder iniciar la reparación del desastre social comunista independentista es conseguir la dimisión en pleno de este desgobierno de inútiles, traidores, ineptos, puede que también asesinos, esto se verá en los juicios. Y de paso que devuelvan el dinero y anulación de todos los derechos económicos que no se correspondan con los equivalentes de los demás ciudadanos.

¿Cree que habría que echar a Iglesias de España?
Javier Somalo Libertad Digital 17 Abril 2020

Censura, mucha censura. Y que los niños jueguen o se preparen para ir en verano y de uniforme a la montaña. Mentiras, muchas mentiras. Y que los abuelos mueran y no cuenten o que los sanitarios vistan EPIS que ya parecen mortajas.

Antes de la censura expresa y desacomplejada –oficial y por decreto– siempre llegan la desinformación, la ocultación y la manipulación. Son como el rayo y el trueno. Sólo hay que esperar para oír lo que ya se ha visto, que es la misma cosa.

Por ejemplo, ya no hay Portal de Transparencia, quedó anulado tras el decreto de estado de alarma. No se publican los contratos de Sanidad y eso es lo que permite seguir ocultando a quién se compró el material sanitario, como esos 640.000 test de "ganga". La Ley de Transparencia se ha velado por completo y nadie puede saber qué se compra, a quién y por cuánto para luchar contra la pandemia. Y además, se ocultan premeditadamente los datos reales de muertes y contagios aunque se tengan, y vaya si se tienen. El Estado ha echado la persiana como los bares pero de forma voluntaria.

Para mayor oprobio, en las ruedas de prensa diarias nos mienten con las dichosas curvas y aprovechan para dar salida a otras materias que deben de interpretar como connaturales a la pandemia como, por ejemplo, un teléfono de colaboración ciudadana para localizar proxenetas... En breve terminarán con una recomendación culinaria que podría cocinar allí mismo el pinche Simón con ayuda del chef Tezanos, gran experto en esferificación de mentiras sobre cama de bulos empanados. Tal es la dieta del confinamiento previa a las cartillas de Iglesias.

Y, por si todo ello fuera poco, aprobado general: vota PSOE, chaval. Nada mejor que hordas de analfabetos afiliados a un periódico –sólo a uno, que no habrá más– para ir a las urnas cuando se abran las jaulas, que algunos ya tendrán edad.

Todo son mentiras y manipulaciones… el rayo. Faltaba el trueno que nos confirma la tormenta, faltaba la censura explicita.

He aquí La Pregunta y las posibles respuestas, con sus porcentajes, ofrecidas por el neutral (o newtral) CIS de José Félix Tezanos –miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE– el 20 de abril del año 2020, tras más de un mes de confinamiento:

¿Cree que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?

-Cree que habría que restringir y controlar las informaciones, estableciendo sólo una fuente oficial de información. 66,7 %
-Cree que no debe restringirse ni prohibirse ningún tipo de información. 30,8 %
-No sabe, duda. 2,0 %
-No contesta. 0,5 %
(ABRIL 2020. Fuente: CIS)

Conclusiones (si es que cabe obtenerlas ante un golpe de Estado, vía demoscópica): hay un 30,8 % de fachas que merecen ser expulsados de la sociedad por tener la manía de buscar medios para informarse con "libertad total", bastantes menos que la suma de votantes de PP, Vox y Ciudadanos. Y hay un 66,7 % que desea una dictadura clásica como la cubana o la china, bastantes más que la suma de todos los votantes que Sánchez usó con engaños para llegar a La Moncloa. Conclusión final: si se cierran medios estaría avalado por las encuestas. Como diría el propio Iglesias: Alerta anticomunista. A falta de mascarillas, tapabocas.

Con la pregunta y las respuestas sobreimpresionadas en la pantalla, el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias respondió en La Sexta a la pregunta de Antonio García Ferreras, exonerado de momento de la Kristal Nacht:

Creo que todo el mundo en este país se ha dado cuenta de que determinados sectores de la ultraderecha mediática y política han normalizado la mentira, el bulo y el ataque sin escrúpulos como forma de hacer política y tratar de influir, y tú mismo [refiriéndose a Ferreras] lo estás sufriendo en las últimas horas. Creo que eso es una preocupación de la ciudadanía, y no solamente ha pasado en España, ha pasado en Brasil con Bolsonaro, ha pasado en Estado Unidos… y creo que todos los demócratas tenemos que estar comprometidos para que el bulo, el insulto, la mentira… para que esa ultraderecha mediática y política que atenta contra lo más sagrado de nuestra democracia no forme parte en ningún caso del futuro de nuestras sociedades, que se tienen que fundamentar en la defensa de lo común, del interés general, de la libertad informativa y de que los medios hagáis, pues lo que hacéis, que es controlar al poder.

Hay que oírle y verle para creerlo. Y hay que recordar cuando dijo aquello de que:

Un periódico que es propiedad de una empresa ataca, por su mera existencia, la libertad de expresión. Ataca la democracia (…) Lo que ataca la libertad de expresión es que la mayoría de los medios sean privados (...) donde hay propiedad privada hay corrupción.

(Pablo Iglesias ante las Juventudes Comunistas. Zaragoza el 1 de marzo de 2013)

Sirva todo, en cualquier caso, para deducir testimonio llegado el momento aunque no quieran publicarlo ni Pravda, ni el Granma, ni El Diario del Pueblo.

Cumplido el sueño del asalto a los cielos, vamos de la gran dictadura china de Xi Jinping a la aventajada España de Iglesias y Sánchez. No sabemos lo que sucedió con el coronavirus en China, aunque desde luego no murieron 3.342 personas ni cincuenta veces más. Pero el engaño recorrió el mundo y siguió matando. Y en algunos países como el nuestro se reproducen ambas cosas: engaño y muerte. Somos líderes indiscutibles. Ya sólo faltaba también la censura oficial y por decreto, como el propio confinamiento.

Pero si las preguntas no ofenden propongo a Tezanos una tan inocente como las suyas para la próxima entrega del CIS:

¿Cree usted que habría que echar a Iglesias (y a Tezanos) de España?

Y, por supuesto, entre las posibles respuestas –que tampoco han de ofender– habría que incluir:

-Cree que a ellos y a todo el Gobierno, pero después de pasar por la cárcel

Que hable el pueblo soberano al que jamás escandalizan las preguntas ni las respuestas cuando son "científicas". Pero de komite. Y mientras, muchas personas seguirán muriendo o conviviendo íntimamente con la muerte, envueltos en un chubasquero del "Gobierno de España".

La implosión del Estado autonómico
Manuel Muela. vozpopuli  17 Abril 2020

El desenvolvimiento de la epidemia, de cuyo desenlace seguimos in albis y de ahí la preocupación que nos embarga a todos, va poniendo de manifiesto datos a tener en cuenta para el momento en que España aborde la resolución de los problemas económicos, sociales y políticos surgidos, o simplemente agravados, con la crisis sanitaria. Y entre esos datos hay dos que, a mi juicio, destacan sobre todos los demás: la debilidad del sistema sanitario, fundamentalmente su falta de medios y de previsión, contra la que han luchado de forma encomiable sus profesionales, y el olvido e imprevisión en el sector de las residencias de ancianos, cuyos sacrificados empleados han quedado desbordados y convertidos en testigos impotentes de la mortandad en sus centros que, según se estima, representa algo más del 60% del total de fallecidos hasta la fecha. Ambos sectores, sanidad y residencias de mayores, son competencia exclusiva de las Comunidades Autónomas, por lo que son estas y no el Gobierno Central las máximas responsables de lo ocurrido. Por eso, en nuestros cahiers de deoléances o memorial de agraviosde esta crisis, las regiones autónomas, mal que les pese a algunos, deberán figurar en lugar destacado. La revisión del modelo parece imperativa.

Por razones históricas, que podemos centrar en el último siglo y medio del constitucionalismo español, la organización de nuestro Estado ha sido objeto de controversia entre las pulsiones centralizadoras y las centrífugas, contempladas ambas desde la perspectiva democrática. Los hitos fundamentales de ese recorrido constitucional los podemos resumir en el intento federal de la Primera República de 1873, que fracasó, la Restauración de 1876, con Estado centralizado y soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, que vivió azarosamente, sobre todo sus últimos veinticinco años, hasta la Segunda República de 1931. Esta incluyó en su Constitución la definición del Estado integral y creó el modelo autonómico, pero su corta duración impide valorar adecuadamente su alcance. Finalmente, la Constitución de 1978 adoptó algunos mimbres del modelo autonómico republicano, separándose, en mi opinión, del rigor doctrinal y normativo de aquel para practicar una ejecución que ha devenido en un sistema cuasi confederal que ha transformado a nuestro Estado en algo casi gaseoso.

No se trata de afirmar que el reconocimiento del derecho a la autonomía de las regiones sea negativo per se. De hecho hay países en los que la regionalización se ha desarrollado en términos beneficiosos para el funcionamiento institucional, con el objetivo de que los ciudadanos aprecien la eficacia de los poderes públicos y de su propio Estado. Pero en España eso no ha sido así porque, en realidad, un derecho teóricamente positivo para la estructuración del Estado ha sido desnaturalizado hasta el punto de vaciar a este de competencias, provocando además iniciativas separatistas como prólogo del fracaso del modelo constitucional actual. Que no debería ser así, pero, desgraciadamente, lo es y por ello, después de experiencias sucesivas a lo largo de nuestra historia constitucional, parece obligado acometer una revisión que la ejecutoria de la crisis actual ha convertido en urgente.

El Estado, atrapado
La crisis está poniendo a prueba todo el entramado institucional, sobre todo con la exigencia de dirección y de autoridad para conducirla. Y algunos pensábamos y hasta reclamábamos que correspondía al Gobierno nacional capitanear la dura travesía. Por eso, la declaración del estado de alarma en términos más cercanos a los del estado de excepción desde el punto de vista constitucional, dicho sea de paso, era un mal menor si se conseguía ordenar el caos inicial observado en la primera quincena de marzo. Pero, pasados los primeros momentos del confinamiento para evitar el colapso de nuestros hospitales, la realidad del Estado fragmentado se ha ido imponiendo y el Gobierno nacional, carente de medios y con ministerios vacíos de competencias y estructuras, parece atrapado en unos engranajes perversos por su ineficacia trágicamente constatada. Lo sorprendente es que ese Gobierno, que es víctima de ello y que tendrá que rendir cuentas, manifieste su contento con el modelo sin la menor autocrítica y mucho menos la sugerencia de su revisión.

Lo que estamos sufriendo y lo que nos queda se ve agravado cada día que pasa por el sentimiento de orfandad que se deriva al observar las idas y venidas de los responsables públicos. Puede que para una parte de la población resulte una sorpresa desagradable lo que sucede en la conducción de los asuntos públicos en tiempos de crisis; sin embargo, hay otra parte de nuestra sociedad, cercana al 30%, que a lo largo de los años, en encuestas de opinión sucesivas, ha venido manifestando sus reservas acerca del ejercicio del modelo autonómico y que posiblemente ha visto confirmados sus temores con este estallido de inoperancia.

Es el mayor deseo que España supere una crisis que nos ha puesto a la cabeza de los países peor parados de la misma. Y sería mezquino cargar las tintas sólo contra el Gobierno nacional, porque hay otros importantes responsables que son los 17 dirigentes de las Comunidades Autónomas, acompañados de nutridas estructuras de medios y de competencias, que no han estado a la altura de lo exigido. Por supuesto, habrá grados, pero el balance general es desolador, se mire como se mire.

Y lo reconozca el Gobierno o no, parece exigible que se enmiende la trayectoria de complacencia institucional, con esas videoconferencias a 17, que se viene siguiendo durante esta alarma prolongada, cada vez más inquietante. Después, cuando llegue el tiempo de hacer el inventario de daños para proyectar el futuro constitucional de España, no me cabe duda de que la certificación del fracaso del Estado Autonómico impulsará un cambio para fortalecer competencialmente al Estado y que, en lo sucesivo, los Gobiernos nacionales no vivan en la impotencia permanente para poder desarrollar las políticas de interés general. Esta, junto con otras, será una lección más que no debería caer en saco roto.

El plan atufa
Iglesias no engaña: siempreha dicho que no debenexistir medios privados
Luis Ventoso ABC 17 Abril 2020

Iglesias es un libro abierto. Se ha pasado ocho años soltando ante los micros su estrategia para asaltar el poder. «Me emocionaba el comandante Chávez hablando de la revolución bonita -explicaba en la televisión venezolana-, porque el socialismo se construye con una movilización social permanente para la conquista del Estado», a la que habrán de servir «los medios y los intelectuales». Hoy, incrustado en el Gobierno de un presidente ególatra, pero muy débil, Iglesias intenta llevar a cabo su plan, aprovechando de manera miserable la excepcionalidad por una epidemia que ha matado a 19.130 de sus compatriotas.

La videoteca digital es eterna. Ahí sigue su entrevista de marzo de 2013 en Venezolana de Televisión, canal de la dictadura chavista. Presentado
como profesor de la Complutente y presentador de «La Tuerka» y «Fort Apache», Iglesias pone a parir a Europa mientras se entrega a una lisonja pastelera del régimen bolivariano. Explica que «los Gobiernos revolucionarios de América Latina se han convertido en una alternativa para los ciudadanos europeos». Afirma -¡en Caracas!- que «en España falta democracia». Explica que siente envidia por lo bien que viven los españoles afincados en Venezuela comparados con los peninsulares. Un disparate.

Pero además la entrevista revela su punto de vista sobre los medios, que es el de un revolucionario leninista: «La declaración de Derechos Humanos dice que la comunicación es un derecho, pero todo derecho que se privatiza deja de serlo y se convierte en un privilegio antidemocrático». Al año siguiente, hablando para una publicación digital cuando ya lideraba Podemos, abundó en la tesis. Definió el periodismo como «un arma que sirve para disparar» y dejó claro que no admite el pluralismo informativo: «Que existan medios de comunicación privados ataca a la libertad de expresión». Y ayer en La Sexta: «La ultraderecha mediática y política no pueden formar parte de nuestro futuro».

La inaudita pregunta de Tezanos planteando a los españoles si aceptarían la censura previa -a la que asombrosamente un 66,7% respondió que sí- ha levantado la lógica polvareda. Pero es solo un indicio más de un completo plan para erosionar nuestras libertades e instaurar el clientelismo electoral de pago. Esto atufa. Se ha intentado hibernar al Parlamento. Se han filtrado las preguntas de la prensa (hasta que los periodistas se levantaron, empezando por ABC). Se ataca y desprecia al Rey, por ser garante de los derechos y libertades constitucionales. Se quiere instaurar una renta mínima para tres millones de personas, de pura escuela peronista, inasumible para nuestras maltrechas arcas públicas, pero que bien vendida por Podemos le garantizaría el voto rehén de tres millones de subsidiados (justo el número de papeletas que obtuvo en las últimas elecciones). La operación se completaría acallando a los medios díscolos con fórmulas de censura previa y denunciando a la oposición ante la Fiscalía General del Estado -controlada por una ex ministra socialista-, como hizo ayer el PSOE con Vox.

Hoy el único pacto por España se llama defender nuestras libertades frente este Gobierno.

Intoxicaciones para pervertir la democracia
Editorial ABC 17 Abril 2020

Si no fuese porque es un asunto tan serio como para llorar la muerte de casi 20.000 personas, serían desternillantes las justificaciones que dio ayer el director del CIS, José Félix Tezanos, para negar el interés del Gobierno por censurar y amordazar a la prensa libre. Tezanos se ha convertido en una caricatura de sí mismo, en una ofensa para la demoscopia electoral, y en un intoxicador contra la democracia. Negar que el CIS, tan burdo como capcioso en sus preguntas, tenga «intencionalidad política» es un insulto a los ciudadanos con cuyos impuestos se pagan encuestas ofensivas para el sentido común. El PP y Ciudadanos van a solicitar la comparecencia de Tezanos en el Congreso para que explique esta burla a los españoles, y harán bien en difundir en el Parlamento europeo la maniobra autoritaria de Pedro Sánchez contra la libertad de información y expresión en pleno estado de alarma.

Ayer, organizaciones como la Asociación de la Prensa de Madrid o la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información expresaron su lógica indignación, y distintos expertos en demoscopia retrataron el fraude masivo en que se ha convertido el CIS, con un responsable que milita en el PSOE y demuestra carecer de escrúpulos políticos, pero que sobre todo ha malversado su antiguo prestigio y rigor profesional. Ocurre, sin embargo, que ya no basta con la simple denuncia de estos abusos, ni con gritar a voces que España está en un incipiente proceso de pérdida de libertades al más puro estilo bolivariano. La izquierda sigue avanzando como una epidemia en la apropiación indebida de todo espacio público y de cualquier resquicio de democracia. El virus se ha convertido ya en su coartada para desmantelar nuestro andamiaje constitucional.

La propaganda que no cesa
Editorial El Mundo 17 Abril 2020

En la ronda de contactos que se suponía que ayer iba a iniciar Sánchez hay algo tan familiar como agotador: propaganda. Esa obsesión de repetir rondas en torno a su persona en las que, a juzgar por la falta de guion, importa más la ceremonia en sí de reunirse que el contenido al que esas reuniones puedan conducir de buena fe. O "de corazón", por parafrasear al presidente.

De todas esas reuniones, revestirán especial trascendencia las que mantenga con dos partidos: PP y Ciudadanos, puesto que Vox se ha autoexcluido y el resto de siglas relevantes son socios del Gobierno. El PP se enteró de que estaba convocado a esa ronda de contactos por la prensa, en lo que constituye la enésima provocación de Moncloa para que el PP se ofenda, rompa la relación y permita al Gobierno proyectar la culpa de un hipotético bloqueo sobre la oposición, como tantas veces ha hecho. Y Ciudadanos, pese a su probada disposición a colaborar desde el primer minuto de la pandemia, denunció ayer que Sánchez solo descolgó el teléfono para convocar a Inés Arrimadas a una reunión aplazada a la semana que viene, coincidiendo con la fecha que manejaba el PP. Todo parece un nuevo teatro de Sánchez para ganar tiempo y diluir a los partidos de la oposición mientras improvisa la próxima jugada. Entretanto, la pandemia no para de sumar contagios por miles y muertes por centenares -ayer se registró un nuevo repunte- a la macabra marca mundial que ostenta España, ni de añadir incertidumbre a los trabajadores.

Los ciudadanos esperan unidad de acción, pero para reclamarla primero hay que declarar en pos de qué, cuál es el programa de medidas para el que se pide respaldo. Lo contrario es un fraude. Celebrar reuniones para desviar la atención de muertos y parados solo aumentará la frustración social. El papel de PP y Cs en ningún caso puede ser el de comparsas pasivos de Sánchez, sino el de atraerle a la moderación y al consenso constitucionalista que el PSOE extravió cuando eligió aliarse con Podemos y los separatistas. No es esta la clase de socios que ayudarán a que España se financie en Europa y en los mercados. Sánchez ya debería saberlo.

Este absurdo juego de las sillas con la oposición se extiende incluso al interior de la coalición gubernamental. Más preocupante que la aireada discrepancia entre Pablo Iglesias y José Luis Escrivá a cuenta de la renta mínima es el hecho de que finalmente haya sido el enfoque ideológico de Iglesias el que se imponga sobre el criterio técnico de Escrivá, que prefería demorar la instauración de una medida difícil de financiar en plena escalada de la deuda pública hasta tanto estuviera exhaustivamente calculada. Si ni siquiera el Gobierno es capaz de hablar con una sola voz y de que esa voz suene económicamente solvente, parece improbable que pueda entenderse con una oposición que precisamente reclama claridad y seriedad.

El mensaje contra el "doctor" Fernando Simón que recorre España como la pólvora
Mr. Meme esdiario 17 Abril 2020

El portavoz del Gobierno en la crisis del coronavirus, que él mismo padeció, ha pasado de ser una figura respetada a estar bajo sospecha por sus errores y contradicciones. Esto le dedican.

Con Fernando Simón, portavoz del Gobierno para la pandemia de coronavirus, ha ocurrido algo curioso: en un mes, ha pasado de ser la voz científica de la tranquilidad, el especialista que se aislaba de la política para contar la realidad médica de la enfermedad... a ser percibido como un vocero de Pedro Sánchez capaz de decir lo uno y lo contrario sin que le tiemble el pulso.

Su pérdida de autoridad está relacionada con increíbles volantazos que le llevaron de anunciar que en España habría solo "casos aislados" a contar casi 20.000 cadáveres mientras, y esto es lo peor, niega en público con desparpajo que la mortalidad nacional sea distinta a la de Europa: en realidad, está entre seis y cien veces por encima de la de la práctica totalidad de los países del mundo.

Todo ello ha provocado un viraje en la apreciación del personaje, cuyo contagio reciente, y el de buena parte de los mandos que le acompañaban en sus primeras intervenciones, parece ser la metáfora de los errores que ha cometido el Gobierno y que él mismo de algún modo silenciaba. Y todo a ello ha concluido con un demoledor mensaje que resume el discurso del doctor, desde la ficción, para retratar como casi nada lo que pasa en España.

Alfonso Reyes destroza a Fernando Simón por mentir a los ciudadanos
Si no lo ha recibido ya en su Whatsapp o en sus redes sociales, revise bien el funcionamiento de su operador: hay pocas cosas más virales ahora mismo en España. Éste es el "discurso ficticio" de Fernando Simón que, sin embargo, parece más real que ninguno de los suyos:

1. No puedes salir de casa, pero si lo necesitas, si puedes.

2. Las máscaras no sirven de nada, pero sí sirven, si puedes póntela, o si no un foulard o no te la pongas xq en realidad solo sirven si estas contagiado, pero puedes estar contagiado y no lo sabes. Entonces sí, las máscaras sí sirven, póntela. Ah, qué no hay? Pues no te la pongas, porque no sirve para nada.

3. Las tiendas están cerradas, excepto las que están abiertas.

4. No hay que ir a los hospitales, a menos que necesites ir, solo hay que ir en caso de emergencia ¿Cuándo es emergencia? Si ves que te estás muriendo es emergencia, entonces vete. Si no, quédate en casa porque es como una gripe… Bueno, es como una gripe fuerte. Bueno, es mucho peor que una gripe. Bueno, puede que mueras.

5. Los guantes no ayudan, pero pueden ayudar.

6. La comida en el supermercado no faltará, pero hay muchas cosas que faltan si vas al final del día pero no hay que ir por la mañana. Vete al final del día mejor y si falta algo vuelves al día siguiente. No, no, mejor no salgas.

7. Después de ir al supermercado, deja los zapatos en la puerta y lava la ropa a 60º, si la lavas normal el virus no se irá. Que este dando vueltas en la lavadora con jabón a 40º no mata el virus. Eso sí, si lo tienes en las manos, con que te las laves 2 minutos ya lo has matado.

8. El virus no afecta a los niños excepto en aquellos que lo tienen. Bueno, en Madrid ingresan muchos niños, pero más personas mayores (como en todas las enfermedades). Así que no, no afecta a niños.

9. Los animales no están contagiados, pero a pesar de todo un gato dio positivo en febrero en Bélgica... Cuando aún no se hacían pruebas a nadie, pero a este gato sí xq nos caía muy bien, y ya está. Los animales no lo tienen, solo algunos, pero no sabemos xq no les hacemos pruebas, así que están sanos. Aunque el virus lo han trasmitido los animales, pero ya no. Un murciélago, un pangolín, un laboratorio, bueno no, fue un unicornio, o un panda, o un delfín. Un señor se comió una sopa de algo y la ha liao parda!

10. Tendrás muchos síntomas si estás enfermo, fiebre muy fuerte, pérdida de olfato y gusto, falta de aire, disnea....Pero también puedes enfermarte sin ningún síntoma, tener síntomas sin estar enfermo (embarazo psicológico) o ser contagioso sin síntomas o tener alergia a la primavera o alergia a la primavera y te mueres de todas formas pero no.

11. Para no estar enfermo, tienes que comer bien y hacer deporte, pero come lo que tengas a mano y no salgas a hacer deporte. Bueno, en casa puedes, hay muchos vídeos, todo el mundo hace deporte. Yoga yoga, haz mucho yoga.

12. No tengas contacto con personas mayores, pero tienes que cuidarlos y llevar a tus vecinos mayores compras y medicinas. Es decir, ten contacto.

13. Puedes pedir comida preparada que tal vez la haya preparado personas que no usan máscaras ni guantes. Pero cuando te llegue no te la comas y dejas que se descontamine por 3 horas afuera de la casa.

14. No puedes ver a tu madre o abuela, pero puedes coger un taxi y conocer a un taxista mayor o hablar con la de la farmacia que es una señora mayor muy simpática.

15. El virus permanece activo en diferentes superficies durante dos horas, no, cuatro, no, seis, no, no, no hemos dicho horas, tal vez sean días? Pero necesita un entorno húmedo. Oh, no, no necesariamente.

16. El virus permanece en suspensión en el aire, o no, o sí, tal vez... especialmente en una habitación cerrada. En una hora un enfermo puede contaminar diez, así que si cae un niño, todos vuestros hijos ya han sido contaminados en la Escuela hace tiempo, pero mejor las cerramos xq no se han contagiado todavía.

17. Se dice el número de muertos pero no se sabe decir cuántas personas están infectadas. Vamos a hacer pruebas masivas, pero mañana, no pasado, no la semana que viene. Bueno, ya las haremos, no hay prisa. Es que nos dieron tongo con los tests. Pues ya no las hacemos ala! si te sientes mal estás contagiado y ya está.

18. No tenemos tratamiento pero tal vez haya uno, que aparentemente no es peligroso y funciona pero en realidad no, o sí ,tal vez, es que solo ha dado buenos resultados en algunos pero no en todos, entonces tenemos tratamiento, pero no, no tenemos.

19. Deberíamos permanecer confinados hasta que el virus desaparezca pero solo desaparecerá si llegamos a una inmunidad colectiva y por lo tanto, siempre que circula... y para eso tenemos que dejar de estar confinados...

20. No os preocupeis que está todo controlado y lo tenemos todo claro xq en España hay los mejores pofesionales y sanidá. La Reina Letizia bien de salud, gracias.

El autor anónimo del mensaje viral como la pólvora lo remata con una posdata de lo más llamativa, también cargada al Simón fake que resulta tan real: "Sal a aplaudir y canta Resistiré varias veces al día para no deprimirte. Que cada día que mueren 500 personas, sea como si a diario se estrellase un avión con 500 pasajeros, no quiere decir nada xq el número va bajando, y es una cifra y es importante aplaudir y cantar y ambiente festivo. Españoles mucho españoles".

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La frenética calculadora de Pedro Sánchez
Pablo Sebastián republica 17 Abril 2020

Lo peor que le puede ocurrir a Pedro Sánchez es que confíe en su buena suerte -‘la baraka’- y crea que su ‘manual de resistencia’ le permite disfrutar de una poción mágica o ‘bálsamo de fierabrás’ que todo lo cura, incluso el letal coranovirus y la demoledora crisis económica y social a la que ahora nos enfrentamos en España.

Si Sánchez es incapaz de ver y analizar la realidad, sin mentirse asimismo como miente a todo el mundo, verá que corre un grave riesgo que estallará en caso de unas elecciones anticipadas que perderá frente a una ciudadanía indignada, diga lo que diga la fraudulenta bola de cristal de Tezanos que en el pasado otoño le predijo 150 escaños que luego resultaron ser 120.

Ahora, con el país enlutado y arruinado, la máxima italiana de ‘piove, ¡porco governo!, se puede reproducir en España y, si entramos en unas elecciones anticipadas por la ausencia de unos Presupuestos del Estado. Y entonces Sánchez acabará mal porque las clases medias del país, sumidas en una gran desolación, lo echarán del poder, siempre que Pablo Casado consiga recuperar buena parte de los votos del PP que se fueron a Vox.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez anda perdido en su laberinto buscando una salida que le garantice su permanencia en el poder para lo que solo tiene dos puertas: continuar sus alianzas modelo ‘Frankenstein’, con Podemos, ERC, PNV y Bildu, sus compañeros en la moción de censura y en la investidura; o buscar un pacto con el PP, que puede ser de Estado, de Gobierno o de legislatura.

La primera salida por la puerta de la izquierda, el populismo radical y los nacionalistas soberanistas vascos y catalanes es en la que ahora está pero incluye graves riesgos: porque la salida de la crisis económica y social no funcionará con semejante tropa en la que prima el desbordamiento del marco constitucional contra La Corona, la unidad de España, el Estado de Derecho y la independencia de la La Justicia, la propiedad privada, la libertad de empresa y de información, y la nacionalización de parte del aparato productivo del país.

Y la calculadora de Sánchez le dice que con estos mimbres la economía del país se hundirá más de lo que está, porque el dinero y los mercados huirán, la UE recelará de España -como receló de Grecia hasta que Tsipras cesó a Varufakis- y los Gobiernos de Washington, París y Berlín presionaran sobre España y darán a Sánchez un ultimátum que no podrá despreciar.

Lo del pacto con el PP tampoco es fácil y precisamente para explorar esa posibilidad sin perder la cara Sánchez se ha inventado lo de los ‘Pactos de La Moncloa’. Que son una carcasa vacía bajo la que Sánchez pretende colar los Presupuestos de 2020 a ver si el PP los aprueba (a él y a Iglesias) y sin tener que recurrir al PNV, Bildu y ERC.

Pero la frenética calculadora de Sánchez ha detectado que si se acerca a Casado para un ‘Pacto de Estado’, como lo proponen González y Aznar, corre el riesgo de que sea Iglesias -que ve con preocupación todos estos movimientos en la oscuridad- quién rompa el Gobierno de coalición antes del pacto de Sánchez con Casado, lo que dejaría al PSOE a los pies de los caballos del PP de cara a una negociación.

Sánchez, que está dispuesto a todo con tal de seguir en el poder e incluso a echar a Iglesias del Gobierno -como a aquella cabra que lanzaban de un campanario- vuelve a la calculadora y se pregunta ‘si su presidencia estará más segura con Iglesias y Junqueras que con Casado. Pero todo apunta a que no le salen las cuentas con ninguna de las dos opciones.

Y en caso de tribulaciones, y dado que presume de ser de izquierdas, ‘el rojo’ del PSOE, es posible que Sánchez siga la enseñanza ignaciana de ‘no hacer mudanzas’ y que se quede con Iglesias hasta que las elecciones los separen. Lo que recuerda la viñeta de El Roto con motivo del efusivo abrazo que Sánchez e Iglesias se dieron tras la firma del acuerdo para el Gobierno de coalición en la que El Roto escribió: ‘se abrazan para no caerse’.

O para intentar sobrevivir al tsunami económico y social que ya empieza a arrasar este país. Lo que les será imposible de superar porque semejante empresa sólo se puede abordar con un Gobierno fuerte y de amplia base parlamentaria y social que genere confianza en España y en la escena internacional. Todo lo demás es ceguera y ganas de divagar.
 


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