AGLI Recortes de Prensa   Sábado 18  Abril  2020

Iglesias: el virus más dañino
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 18 Abril 2020

De Asia, a través de la Ruta de la Seda (siglos XIV hasta el XVII), llegaron las peores epidemias que España jamás padeció. Ahora la historia se repite. China nos envía, a cobro revertido, el coronavirus. Un sabio epidemiólogo – cuyo nombre no retengo tras leer mil cosas sobre la infección – aclara: “Lo peor de una peste no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso”. El hecho de que “desnuda a las almas” me hizo pensar, inmediatamente, en la banda de hipócritas que rigen nuestro futuro. Caídas las caretas, investigados los disfraces, hemos de admitir que dependemos de muy peligrosos psicópatas. Y prueba de ello es que, según crece, como la espuma, el número de fallecidos, el Gobierno quintuplica sus excentricidades. Nos gobiernan unos locos de atar.

El socialcomunismo blinda sus mentiras, vitorea a Tezanos, ofende al Rey, insulta a la oposición y opta por luchar contra la ciudadanía antes que controlar el Covid-19. Sánchez no quiere reconocer que el peor virus que se le ha colado en Moncloa se llama Iglesias, ese tipo que ayer escupía sobre la ley mordaza y hoy, la defiende a muerte. Hasta que el presidente no se libre de su vicepresidente segundo, la democracia española seguirá en la UCI. Como la necia soberbia del cisne sólo tiene tiempo para desatender las razones de Estado, cede toda la cancha a la hiena que, con dotes de depredador, se aprovecha de la desidia del ganso e impone su catálogo de leyes bolivarianas. El comunista de mercadillo, se ha zampado al socialista de salón.

Fernando Sánchez Dragó se atreve a diagnosticar el mal de Sánchez: “Ahora sale de su frívolo fervor y se echa a temblar”. ¿Al fin se ha dado cuenta de que el virus más peligroso y dañino que le acosa es Iglesias? Lo dudo. El presidente y su equipo sobreviven a base de contradicciones, embustes y esas mil trampas que les tiende el nuevo rico de Galapagar, tan ducho en traiciones y en marear la perdiz. Isabel San Sebastián también lo tiene bien claro: “La incompetencia letal de Sánchez, encaramado a su indestructible soberbia, conduce a España a una crisis sanitaria y económica de colosal magnitud”. Los podemitas quieren acabar con todo, con los socialistas para empezar. Si estos supiesen lo que urden esos bolcheviques a sus espaldas, se vacunarían contra dicho maléfico virus y lo echarían de La Moncloa.

Los comunistas son expertos en arruinar empresas, en robar dinero, en poner candados a la libertad de expresión y grilletes a los que no piensan como ellos. Expropian y subastan los bienes privados para sus fines, convierten el paro en una odisea sin retorno y envenenan la atmósfera política. Sánchez tiene que deshacerse de este maligno virus o Iglesias se lo comerá con patatas. Que no olvide el presidente que lo único que le importa a un chavista es joder al prójimo.

Comisión de investigación y urnas
Segundo Sanz okdiario 18 Abril 2020

No se equivocó la diputada de Vox Macarena Olona cuando le espetó a la cara a Pablenin que él aprovecharía la crisis del coronavirus para imponer en España su modelo bolivariano como hizo Hugo Chávez con la Tragedia de Vargas en 1999. Ni 48 horas transcurrieron desde tal vaticinio cuando saltó la noticia: los socialcomunistas seguirán gobernando con los Presupuestos de Montoro (PP) como mínimo hasta el año que viene. Vamos, que se agarran a la poltrona a pesar de su caótica gestión frente a la pandemia, que nos sitúa como el segundo país europeo con más fallecidos por millón de habitantes, sólo por detrás de Bélgica.

Al idolatrado comandante de los podemitas le importó una higa que la oposición pidiera posponer el referéndum constitucional por la catástrofe natural que acabó con la vida de 8.000 personas. El tirano parafraseó a Simón Bolívar en el terremoto de 1812 y descartó cualquier aplazamiento para poder apuntalar así su proceso revolucionario. «Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca», blandió el dictador, que desoyó las alertas cuando las fuertes lluvias ya presagiaban lo peor.

Aquí, los palanganeros del sátrapa venezolano y los acólitos del Doctor Cum Fraude acaban de evidenciar que PSOE y Podemos quieren irse de rositas de este desastre dantesco pese a ser los máximos responsables de una respuesta tardía y negligente que ha multiplicado las muertes y los contagios de coronavirus. En este caso, hicieron oídos sordos a las advertencias de la UE y de la OMS y celebraron el 8-M ideológico cuando el bicho ya estaba desbocado en Madrid. En lugar de recurrir a Bolívar, la progrewoman Calvo tiró de cosecha propia y obvió cualquier riesgo de contagio. Tanto que llamó a las femi-ultras a participar en las marchas porque «les va la vida». Más claro el agua.

A los socialcomunistas «les va la vida» en aferrarse a La Moncloa pese a sus dramáticos errores y a su presunta culpabilidad en esta ignominia, cuestión que dirimirá la Justicia. «Les va la vida» en agotar la legislatura y que no haya elecciones antes para seguir tapando la verdad, ocultando sus funestas imprudencias y amordazando a la prensa incómoda. Por ello, proponen ahora otros Pactos de La Moncloa, con Presupuestos de consenso en el mismo pack, cuando no se trata más que de un bulo marketiniano con tal de ganar tiempo en medio de la indignación ciudadana.

Evitar que el gabinete de Sánchez continué a los mandos del país tras su nefasta reacción a la epidemia y su indiciaria culpabilidad, debe ser el primer objetivo de la oposición cuando se haya salvado hasta la última vida. Y para ello, la creación de una Comisión de investigación en el Congreso de los Diputados es ineludible. Inevitable. Si hubo tal rendición de cuentas ante la ciudadanía tras los atentados de Atocha de 2004, por qué iba a negarse ahora cuando hay cien veces más fallecidos —repito, cien veces más—. Además, los fallos de bulto por parte de este Ejecutivo bipartito no dejan de sucederse. Sólo entonces, después de que se hayan depurado responsabilidades políticas y las conclusiones de esta Comisión de investigación se hayan remitido al Ministerio Fiscal, cabrá ya una llamada a las urnas con la posterior negociación de unos Presupuestos de recuperación. Lo demás, será más propaganda, miseria y desolación.

España: el peor Gobierno con la peor crisis
José María Rotellar okdiario 18 Abril 2020

Ya llevamos en España cinco semanas de encierro y la imagen que tenemos de nuestro Gobierno es la de un conjunto descoordinado; sin conocimientos suficientes para afrontar la situación; sin saber qué pasos hay que dar para solucionar los problemas de la crisis del coronavirus en sus dos vertientes, sanitaria y económica; sin capacitación para poder aprovisionarse de los test necesarios para poder identificar a los contagiados y frenar, así, realmente, las posibilidades de contagio y reactivar la economía; y con un socio que es el que parece tener un plan “aprovechando” esta crisis, según la propia cuenta de Twitter de Podemos a cuenta de la prohibición de despedir, pero parece que aplicable a todo lo demás, pues pretende imponer una política económica comunista.

Cinco semanas de encierro que no están sirviendo para mucho, salvo para evitar el colapso de la sanidad en el corto plazo, colapso que se estaba produciendo porque el Gobierno no fue previsor en medidas tempranas, que habrían evitado la necesidad de tomar medidas tan duras, o, al menos, habrían permitido mantenerlas menos tiempo y haber comenzado ya la reapertura económica. Fedea ha publicado un informe en el que dice que si las medidas se hubiesen tomado antes de la manifestación del ocho de marzo, el número de contagiados se habría reducido un 62,3% sobre la cifra del cuatro de abril, pero podemos considerar que dicho porcentaje es perfectamente aplicable a la actual de 16 de abril (pues al no haber adoptado medidas antes no se ha producido una reducción porcentual, ni mucho menos), donde no encontramos con 188.068 infectados comunicados y 19.478 fallecidos (que sepamos). Eso supone una tasa de mortalidad sobre los infectados del 10,36%. Por tanto, podemos hacer unos cálculos con esos datos del informe de Fedea: si los infectados se hubiesen reducido un 62,3% serían 70.902 (sobre la cifra del 16 de abril), que manteniendo la misma tasa de mortalidad sobre infectados haría que los fallecidos fuesen 7.345, es decir, 12.133 menos que los que hay actualmente.

Paralelamente, el encierro se mantiene, y parece que lo prolongará el Gobierno, pero de nada servirá si no se realizan test masivos que permitan identificar a las personas contagiadas para que puedan pasar la cuarentena y ser tratados, y que los no infectados puedan volver a relanzar la actividad económica habitual, con precauciones, pero habitual, de manera que no se hundiría tanto la economía y se recuperaría antes y con más fuerza.

Eso marca la diferencia entre Alemania y España: la locomotora de Europa tomó medidas antes, y, sobre todo, hizo que el sacrificio personal y económico fuese útil, al realizar test masivos a su población, que hicieron que las restricciones fuesen provechosas, pues ha contenido el brote, como acaban de manifestar sus autoridades, y siendo un país con 83 millones de personas frente a los 47 millones de España, tienen 130.000 infectados frente a los 188.000 de España, y, lo más importante, 3.910 fallecidos frente a los casi 20.000 de España, prestándose a reabrir su economía, especialmente en la parte de pequeños comerciantes, así como los centros educativos.

Aquí, por el contrario, se jacta el ministro de Sanidad de que no tienen claro todavía qué tienen que hacer, son incapaces de proveer de test a la población y mantienen encerrados a los ciudadanos sin un rumbo fijo ni horizonte claros que contemplar, mientras la economía se daña cada día mucho más, al tiempo que distraen recursos necesarios para la liquidez con su pretensión de implantar una renta mínima para, al menos, un millón de personas, en lugar de concentrarse en dotar de liquidez ilimitada a las empresas y condonar los impuestos y cuotas de la Seguridad Social del período de restricciones para que se pueda salvar el tejido productivo y, con ello, millones de puestos de trabajo.

Son una calamidad. Todo lo han hecho mal y cada vez parece que lo hacen peor, tanto en la parte sanitaria como económica, por mucho que el CIS diga otras cosas. Tenemos el peor Gobierno en la peor crisis: un horizonte nada halagüeño.

La peronización de España
EDITORIAL Libertad Digital 18 Abril 2020

Podemos ya no esconde que pretende convertir a España en un predio peronista. Tras años intentando enterrar –sin éxito– las loas que sus capos dedicaban a la Venezuela chavista, la Cuba castrista y la Argentina peronista en cualquier asamblea que se les pusiera por delante, ahora se quitan la careta socialdemócrata que tanto les repugnaba. La ministra de Igualdad, Irene Montero, lo tiene claro: su referente es el modelo que la mafia kirchnerista instauró en Argentina para saquearla a modo, terminar de devastarla y apartarla de la senda de las democracias liberales dignas de tal nombre.

Para la potentada comunista Irene Montero, la hipercorrupta Argentina de la cleptócrata Cristina Fernández de Kirchner –que, en un movimiento inaudito en cualquier país no mancillado por el peronismo, designó a su candidato a la Presidencia de la nación, que a su vez cumplió su papel de marioneta designándola su candidata a la Vicepresidencia– es "un ejemplo para construir formas de organización social que no dejan a nadie atrás". Sin vergüenza dice esto Montero de un país con unas tremendas desigualdades cebadas por el peronismo, y especialmente en los últimos lustros por su avatar kirchnerista, que vive precisamente del voto cautivo de vastas masas de descamisados alimentadas con cantidades industriales de odio retórico y muy magras aportaciones económicas o materiales.

La descalificable ministra de Igualdad, terriblemente responsable de la feroz pandemia que está matando a miles y miles de españoles por su fanático e incesante llamamiento a la movilización para las siniestras manifestaciones del 8-M, pretende acabar con la "feminización de la pobreza" y la "especulación salvaje" urgiendo a la UE a emprender una movilización general "antifascista". En éstas está, sí, la ministra contagiada que quizá contagió a decenas de personas en la manifestación madrileña del 8-M. Con al menos 20.000 muertos, en éstas está la insensata ministra que jamás ha salido de una asamblea universitaria de la peor estofa. Nunca mereció ser ministra, este contraejemplo de feminismo que ha medrado a la sombra del gran macho podemarra. Ahora es directamente indigna del cargo.

Aprovechando el desbarajuste general que han provocado el coronavirus y el letalmente incapaz Gobierno del que forma parte, su semejante Pablo Iglesias está volcado en la intervención de la economía nacional. El ingreso mínimo vital es su nueva gran apuesta, el último pulso que ha ganado en el Consejo de Ministros. A pesar de que, al parecer, los socialistas insistían en que se trata de una medida que "no se puede improvisar" y que tardaría "meses" en implantarse, por su complejidad y la ingente cantidad de recursos que ha de comprometer, todo apunta a que va a salir adelante cómo y cuando quiera la facción chavista-leninista del Gobierno. El pusilánime ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, consentirá echarse a un lado y dejará en manos del liberticida Iglesias –que quitaba el sueño al tartufesco candidato Pedro Sánchez– la ejecución de ese programa para la compra masiva de votos.

Llevar a la miseria a la ciudadanía para luego acudir al rescate de vastas capas de despojados con una mísera paga de 500 euros al mes era hasta hace sólo unas semanas una maquiavélica maniobra chavista de imposible aplicación en España. Pero la pandemia del coronavirus, cebado por la inacción del Gobierno del 8-M, ha transformado radicalmente el escenario. Las confiscaciones al sector privado, la tributación compulsiva, el gasto público indiscriminado, el control de precios, la censura de los medios de comunicación… son herramientas de devastación social que permitieron afianzarse en el poder a los peronistas en la Argentina y a los chavistas en Venezuela. Y Pablo Iglesias no quiere otra cosa que seguir los pasos de sus grandes referentes hispanoamericanos.

El peronavirus convirtió Argentina, en tiempos uno de los países más prósperos y prometedores del planeta, en un penosísimo caso de Estado fracasado incapaz de dejar atrás los múltiples problemas que tiene planteados. De hecho, la República Austral ha anunciado por enésima vez a sus acreedores que no puede hacer frente a su deuda y les ha solicitado una quita. "Hoy Argentina no puede pagar nada", ha reconocido el ministro de Economía, Martín Guzmán, en unas declaraciones que podrían considerarse inconcebibles si no provinieran de un peronista con mando en plaza.

Esto es lo que hay: un país ahogado por la inflación y al borde de la quiebra es el modelo de los socios de Sánchez el Felón. Y no porque les falte información sino porque es precisamente lo que quieren: detentar el poder a costa de una ciudadanía rebajada a la condición de masa subvencionada.

Y a todo esto, las perspectivas económicas no pueden ser más espeluznantes. El FMI augura para este año una caída del PIB del 8%, la mayor desde la Guerra Civil; pero es que el BBVA de hecho apunta a un formidable colapso del 13%. El Consejo General de Economistas apunta a un déficit nunca visto del 15,21% y a una pérdida de recaudación de 40.000 millones de euros. A día de hoy, ya hay 3,9 millones de españoles afectados por un ERTE, 3,5 millones apuntados a las listas del paro, 1,4 millones de autónomos en cese de actividad, y sólo el 42,8% de las empresas ha logrado seguir adelante con su quehacer.

Estamos, sí, en el terrible 'cuanto peor, mejor' que anhelaba un Pablo Iglesias que sabe, como supo su venerado sociópata Lenin, que en condiciones normales jamás podría hacerse con el Poder. Él no se va a detener y la situación no puede ser más grave. Están en riesgo tanto los cimientos económicos de la sociedad como la propia pervivencia del orden constitucional.

¿Cree que habría que echar a Iglesias de España?
Javier Somalo Libertad Digital 18 Abril 2020

Censura, mucha censura. Y que los niños jueguen o se preparen para ir en verano y de uniforme a la montaña. Mentiras, muchas mentiras. Y que los abuelos mueran y no cuenten o que los sanitarios vistan EPIS que ya parecen mortajas.

Antes de la censura expresa y desacomplejada –oficial y por decreto– siempre llegan la desinformación, la ocultación y la manipulación. Son como el rayo y el trueno. Sólo hay que esperar para oír lo que ya se ha visto, que es la misma cosa.

Por ejemplo, ya no hay Portal de Transparencia, quedó anulado tras el decreto de estado de alarma. No se publican los contratos de Sanidad y eso es lo que permite seguir ocultando a quién se compró el material sanitario, como esos 640.000 test de "ganga". La Ley de Transparencia se ha velado por completo y nadie puede saber qué se compra, a quién y por cuánto para luchar contra la pandemia. Y además, se ocultan premeditadamente los datos reales de muertes y contagios aunque se tengan, y vaya si se tienen. El Estado ha echado la persiana como los bares pero de forma voluntaria.

Para mayor oprobio, en las ruedas de prensa diarias nos mienten con las dichosas curvas y aprovechan para dar salida a otras materias que deben de interpretar como connaturales a la pandemia como, por ejemplo, un teléfono de colaboración ciudadana para localizar proxenetas... En breve terminarán con una recomendación culinaria que podría cocinar allí mismo el pinche Simón con ayuda del chef Tezanos, gran experto en esferificación de mentiras sobre cama de bulos empanados. Tal es la dieta del confinamiento previa a las cartillas de Iglesias.

Y, por si todo ello fuera poco, aprobado general: vota PSOE, chaval. Nada mejor que hordas de analfabetos afiliados a un periódico –sólo a uno, que no habrá más– para ir a las urnas cuando se abran las jaulas, que algunos ya tendrán edad.

Todo son mentiras y manipulaciones… el rayo. Faltaba el trueno que nos confirma la tormenta, faltaba la censura explicita.

He aquí La Pregunta y las posibles respuestas, con sus porcentajes, ofrecidas por el neutral (o newtral) CIS de José Félix Tezanos –miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE– el 20 de abril del año 2020, tras más de un mes de confinamiento:

¿Cree que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?

-Cree que habría que restringir y controlar las informaciones, estableciendo sólo una fuente oficial de información. 66,7 %
-Cree que no debe restringirse ni prohibirse ningún tipo de información. 30,8 %
-No sabe, duda. 2,0 %
-No contesta. 0,5 %
(ABRIL 2020. Fuente: CIS)

Conclusiones (si es que cabe obtenerlas ante un golpe de Estado, vía demoscópica): hay un 30,8 % de fachas que merecen ser expulsados de la sociedad por tener la manía de buscar medios para informarse con "libertad total", bastantes menos que la suma de votantes de PP, Vox y Ciudadanos. Y hay un 66,7 % que desea una dictadura clásica como la cubana o la china, bastantes más que la suma de todos los votantes que Sánchez usó con engaños para llegar a La Moncloa. Conclusión final: si se cierran medios estaría avalado por las encuestas. Como diría el propio Iglesias: Alerta anticomunista. A falta de mascarillas, tapabocas.

Con la pregunta y las respuestas sobreimpresionadas en la pantalla, el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias respondió en La Sexta a la pregunta de Antonio García Ferreras, exonerado de momento de la Kristal Nacht:

Creo que todo el mundo en este país se ha dado cuenta de que determinados sectores de la ultraderecha mediática y política han normalizado la mentira, el bulo y el ataque sin escrúpulos como forma de hacer política y tratar de influir, y tú mismo [refiriéndose a Ferreras] lo estás sufriendo en las últimas horas. Creo que eso es una preocupación de la ciudadanía, y no solamente ha pasado en España, ha pasado en Brasil con Bolsonaro, ha pasado en Estado Unidos… y creo que todos los demócratas tenemos que estar comprometidos para que el bulo, el insulto, la mentira… para que esa ultraderecha mediática y política que atenta contra lo más sagrado de nuestra democracia no forme parte en ningún caso del futuro de nuestras sociedades, que se tienen que fundamentar en la defensa de lo común, del interés general, de la libertad informativa y de que los medios hagáis, pues lo que hacéis, que es controlar al poder.

Hay que oírle y verle para creerlo. Y hay que recordar cuando dijo aquello de que:
Un periódico que es propiedad de una empresa ataca, por su mera existencia, la libertad de expresión. Ataca la democracia (…) Lo que ataca la libertad de expresión es que la mayoría de los medios sean privados (...) donde hay propiedad privada hay corrupción.
(Pablo Iglesias ante las Juventudes Comunistas. Zaragoza el 1 de marzo de 2013)

Sirva todo, en cualquier caso, para deducir testimonio llegado el momento aunque no quieran publicarlo ni Pravda, ni el Granma, ni El Diario del Pueblo.

Cumplido el sueño del asalto a los cielos, vamos de la gran dictadura china de Xi Jinping a la aventajada España de Iglesias y Sánchez. No sabemos lo que sucedió con el coronavirus en China, aunque desde luego no murieron 3.342 personas ni cincuenta veces más. Pero el engaño recorrió el mundo y siguió matando. Y en algunos países como el nuestro se reproducen ambas cosas: engaño y muerte. Somos líderes indiscutibles. Ya sólo faltaba también la censura oficial y por decreto, como el propio confinamiento.

Pero si las preguntas no ofenden propongo a Tezanos una tan inocente como las suyas para la próxima entrega del CIS:

¿Cree usted que habría que echar a Iglesias (y a Tezanos) de España?

Y, por supuesto, entre las posibles respuestas –que tampoco han de ofender– habría que incluir:

-Cree que a ellos y a todo el Gobierno, pero después de pasar por la cárcel

Que hable el pueblo soberano al que jamás escandalizan las preguntas ni las respuestas cuando son "científicas". Pero de komite. Y mientras, muchas personas seguirán muriendo o conviviendo íntimamente con la muerte, envueltos en un chubasquero del "Gobierno de España".

Sánchez e Iglesias, dos liberticidas furiosos
Carlos Dávila okdiario 18 Abril 2020

Sánchez lo es. Es el palmero de Iglesias que sabe cómo funciona el Soviet. Dos liberticidas furiosos. Y ambos se aprovechan de nuestro escasísimo aprecio a la libertad. Parece que la odiamos. Por qué si no ¿en qué cabeza cabe que el 67 por ciento de nosotros, según afirma el tramposo Tezanos, deseemos fervientemente que el Gobierno controle los pasos que damos y la información que recibimos? Ambas tropelías ya las tiene preparadas y las está ejerciendo, el equipo de intoxicación, manipulación, trampas y falsedades del gurucillo Redondo, un tipo al que personalmente querré ver un día en los tribunales. Tezanos es sólo un peón albañil que coloca los ladrillos espurios que le dictan desde La Moncloa. Personalmente me niego a pasar la mano por el lomo a este porcentaje de ciudadanos que está encantado con que el poder político ordene lo que tenemos que leer, oír y ver. Este porcentaje tiene perfil ovejuno y es el mismo que dice: “¡Ahí, ahí, eso, eso”, cuando, anticipándose a las fechorías, el ministro de Justicia, Juan Carlos Delgado, nada menos que un juez con asterisco, proclamó sin decoro, desvergonzadamente, esto: “Hay que revisar los instrumentos para combatir la desinformación”.Tengo en mi biblioteca un par de libros, casi incunables, del que fue durante muchos años ministro de Información de Franco, Gabriel Arias Salgado. Escribía el gran censor: “La Patria necesita quien la defienda, el libre albedrío va contra la moral católica”. Díganme: ¿hay mucha diferencia entre el pensamiento de este ejecutivo del franquismo y la proclamación del titular ahora de Justicia? Pues sí, solo una: que Arias aherrojaba la libertad para asentar la Dictadura, y Delgado quiere controlarla para que Sánchez y sus conmilitones leninistas de Podemos se eternicen en el poder.

Menos mal que un poco tarde, pero lo han hecho, las asociaciones profesionales de la Prensa han reaccionado contra la barbarie inquisitorial y crematoria que prepara este Gobierno marxista. Falta que, de una vez por todas exijan que el jefe del Centro de Investigaciones Socialistas (antes Sociológicas hasta su perversión “modo Goebbels) sea enviado a las tinieblas exteriores. No hay derecho a que le estemos pagando el sueldo a este farsante, apoyado sin fisuras por el dúo liberticida Sánchez-Iglesias. Los colegas de la izquierda rabiosa que han bramado contra las imputaciones de la diputada Olona en el Parlamento -palabras gruesas referidas a la línea informativa de una cadena de televisión- deben encontrarse, estoy seguro, ja,ja,ja, ideando también a estas horas una denuncia contra ese Centro de Investigaciones Sociológicas que induce a los españoles a apostar por el apaleamiento del disidente y que, a mayor abundamiento, propone una “información única” para que todos nos sometemos a su criterio. El cuarteto de la bencina ideológica: Sánchez, Iglesias, Redondo y Tezanos, rebosa tanta maldad política como conocimiento del terreno. Los liberticidas. Tienen con certeza muy estudiado por qué y cómo el Régimen del llamado Caudillo, impuso durante cuarenta años (o quizá unos pocos menos) el pensamiento único, el vituperio al contrario, la censura en suma. Respuesta clara: porque al español le gusta que le manden, aunque le mientan, que ese es otro cantar. Berlanga, presentó, me decía, una de sus películas más celebradas “La vaquilla” con esta frase: “Aquí el que más chifla, capador, y el que no chifla es porque resulta ser un mierda”.

No sé si a estas alturas de abril, confinados como estamos en nuestras reservas particulares, la Generalidad ha retirado ya un decreto que habían redactado Torra y su cohorte de sectarios igualmente liberticidas. Rezaba el decreto: “Sólo podrán informar de lo que ocurre en la calle los medios con contenidos de servicio público”. O sea, los suyos; los demás a transigir con “El Parte”, que era el telediario radiofónico de Franco. Que se sepa, ni un solo periódico de Cataluña ha clamado contra el engendro, ni siquiera el más veterano que ha titulado estos días así: “La propagación de bulos despierta en la opinión pública un deseo de mayor control”. Tezanos al habla.

¡Pobre opinión pública zarandeada por unos individuos sin escrúpulos! No me voy a dar a las citas, pero todos estos, los citados, abochornarían a gentes como Jefferson o Churchill que dejaron escritas las más bellas páginas en defensa de la libertad de información. Pero, un recuerdo: hace muchos años, en los sesenta del pasado siglo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió de este modo una pugna sustanciosa sobre el derecho a defenderse de un criminal confeso: “Los derechos de los mejores de los hombres están seguros únicamente mientras sea protegidos por los derechos de los más viles”. La sentencia reforzó la Primera Enmienda de la Constitución aprobada nada menos que en 1791. Aquí, ahora mismo, este Gobierno que padecemos, marcha por otros caminos, tanto es así que ya se ha excitado la fiscal general del Estado, Dolores Delgado y ésta ha ordenado que se investiguen los bulos y no solamente en las redes más opacas, sino en los medios más conocidos. Están en desollar la libertad, en imitar ejemplos tan edificantes como los de Hungria o Bosnia. Los que se aprestan a ejecutar la libertad son los mismos que mienten a diario, como está demostrando este periódico, con los muertos que pueblan nuestras morgues. Que se apliquen el cuento. Los liberticidas furiosos se aprovechan de que los españoles, a la vista está, odiamos la libertad. A ellos nadie les impide manifestarse, engañar clamorosamente así, pero, desde luego, tendrán que responder de sus letales falacias. Que no lo dude nadie.
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El doble de muertos de lo que asegura el Gobierno
OKDIARIO 18 Abril 2020

La gigantesca y reconfortante lección de solidaridad y arrojo ante la adversidad que está ofreciendo la inmensa mayoría de la sociedad española contrasta con la artera forma con la que el Gobierno socialcomunista de España está llevando a cabo el control de las víctimas mortales del coronavirus. Es indecente que a estas alturas no sepamos, siquiera de forma aproximada, cuántos muertos ha causado la pandemia. Por dos razones, la primera porque el olvido interesado del Ejecutivo en relación con los fallecidos que no aparecen en los recuentos oficiales es una indignidad. La segunda, porque la única forma de prever las acciones futuras de la gestión de la crisis sanitaria pasa, indefectiblemente, por conocer con la mayor exactitud posible cuántos contagiados hay en realidad y cuántas personas han perdido la vida a causa de la pandemia.

A día de hoy, no sabemos ni una cosa ni la otra, lo que imposibilita gestionar la crisis y dificulta sobremanera los siguientes pasos a seguir, cuando haya que procecer al desconfinamiento escalonado. La nueva metodología catalana de recuento de víctimas mortales por coronavirus ha duplicado las cifras diarias en esta comunidad y ha confirmado la evidencia de que el Gobierno de Sánchez ha diseñado una mecánica estadística que discrimina parte de las muertes para aligerar el recuento oficial, ofreciendo así una imagen más edulcorada de la tragedia.

Pero este cambio de recuento ha metido en un problema a Pedro Sánchez, porque la estadística nacional sólo está considerando como casos de muerte por coronavirus aquellos en los que se cuenta con una prueba firme o analítica de que, efectivamente, el fallecimiento ha sido provocado por el COVID-19. En un momento en España en el que los test rápidos no llegan de forma generalizada y están limitadas las autopsias, lo cierto es que un gran número de fallecimientos por coronavirus no están siendo incluidos en el cómputo oficial que el presidente y sus ministros muestran en las ruedas de prensa.

Lo que ha hecho la Generalitat de Cataluña es revelar con toda su crudeza la ocultación de muertos que provoca el procedimiento de conteo de víctimas empleado por el Ministerio de Sanidad. Si el nuevo modelo empleado por Cataluña se extrapolara al resto de España, daría un resultado de 39.326 muertes. Un dato estimativo que no tiene motivos para no ser una buena aproximación a la realidad del drama que vive España. Y que es, sin duda, mucho más fidedigno de la terrible situación. Desde luego, lo que no es creíble es la estadística del Ejecutivo socialmunista. Porque es una falacia.

Desmontemos las patrañas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital

Continuemos desmontando patrañas mientras dure el confinamiento y también después, porque los renegados prometen perseverar en sus maquinaciones aberrantes.

Sería esclarecedor y útil para hacer cicatrizar las heridas abiertas en los órganos vitales de la sociedad catalana que los perjudicados se dediquen, durante algunas de las muchas horas libres que les deja el confinamiento, a examinar las patrañas con que los han intoxicado los caciques, las escuelas, los medios de comunicación y las redes sociales del nacionalismo autóctono. Si las analizan objetivamente, contrastándolas con el nuevo escenario de la pandemia global, descubrirán la trivialidad de los pleitos por rencores arcaicos, espacios tribales o reliquias lingüísticas, alrededor de los cuales giran las discordias. Lo importante no es atender los caprichos de un colectivo anclado en ensoñaciones feudales, sino combatir la pandemia y garantizar la supervivencia de los seres humanos en condiciones dignas.

Tergiversan la historia
Los rufianes que lucran con la efervescencia identitaria prefieren que el rebaño continúe abducido por consignas cainitas, aunque ello implique debilitar las defensas contra la plaga y contra la consiguiente debacle económica. Lo estamos viendo. Pero sus argumentos ya carecen de la sustancia necesaria para competir con los efectos disuasorios de los índices de morbilidad y mortalidad. Los enemigos no son los militares que acuden a desinfectar hospitales, residencias de ancianos y lugares públicos, sino los virus… y los crápulas que ponen obstáculos a nuestras fuerzas de seguridad y del orden.

Visto lo visto, este es el momento que todos debemos aprovechar para reflexionar y desmontar las patrañas. Mientras estos desquiciados vierten diatribas contra quienes vienen a salvarnos, solo porque son españoles y visten uniforme, ¿quién se rebajará a escucharlos cuando fundan su argumentario sobre mitos como el de Guifré el Pilós y las cuatro barras de sangre y tergiversan la historia para ponerla al servicio de su voracidad, tanto cuando se habla del Decreto de Nueva Planta como cuando se relatan los hechos del 6 de octubre de 1934, o de mayo de 1937, o del 1 de octubre del 2017? Son capaces de convertir en mártir de los Borbones a Rafael Casanova, cuando este retomó su profesión de abogado y sirvió a Felipe V como guardia después de la derrota de su bando austracista (entrevista a Daniel Hidalgo, historiador de los Mossos d’Esquadra, LV, 28/2/2019). Y cruzan el umbral del ridículo cuando extienden certificado de catalanidad a Colón, Miguel de Cervantes, Shakespeare, Leonardo da Vinci, santa Teresa de Ávila y todos los otros personajes famosos que les dicta su inventiva.

Pureza de sangre tribal
Sigamos reflexionando. La camarilla gobernante miente sin recato cuando niega practicar la intolerancia racista. Basta remontarse a la genealogía de los políticos nacionalistas que ocupan cargos en la Generalitat, el Parlament, los ayuntamientos y los entes públicos, para comprobar que sus apellidos dan testimonio de su rancio abolengo catalán y de su pureza de sangre tribal. Sin que importe que esta sangre tribal pudieron heredarla de muchos antepasados que perpetraron pogromos, explotaron siervos, traficaron esclavos y practicaron el estraperlo. Y si entre estos aristócratas hegemónicos se cuela un intruso nou vingut, seguramente se trata de un socio del club de trepas Súmate que despliega el fanatismo del converso para hacerse perdonar sus genes espurios.

Aunque en tiempos de pandemia los virus no distinguen la sangre pura de los genes espurios: dictan sus sentencias sin pararse a discriminar la nacionalidad, la raza, el color, la religión o la ideología de sus víctimas. En este contexto, nos dan una lección de equidad a los seres humanos.

Hablando de discriminar, los supremacistas llegan al colmo de la estulticia cuando, como ya he denunciado ("Las Fuerzas Armadas, en su sitio", LD, 3/4), los anuncios que publican la Generalitat y la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona impartiendo instrucciones y consejos para prevenir y combatir la pandemia aparecen redactados únicamente en catalán. Precisamente cuando la buena gente se moviliza para dar pruebas de solidaridad con sus vecinos y de gratitud y colaboración con todo el personal sanitario y con los profesionales, empresarios, trabajadores y uniformados que continúan activos por el bien común, estos parásitos exhiben su desprecio por la salud y la vida de la mayoría castellanohablante de cuyos bolsillos hurta el dinero que paga sus mamandurrias.
Irracionalidad rampante

Es trágico que cuando un mutante patógeno amenaza los pilares de nuestra civilización y obliga a emplear todos los recursos de la ciencia para combatirlo y neutralizarlo, una comparsa de ágrafos alucinados venga a sabotear esta tarea gigantesca con la artillería extorsiva de sus apetitos mezquinos.

Los insurgentes se guían por la falacia supersticiosa de que una región del Reino de España les pertenece en exclusividad. Este título de propiedad apócrifo se remonta a un pasado legendario, en virtud del cual una parte minoritaria de la población tiene rasgos peculiares que la distinguen del resto de los españoles y la colocan por encima de ellos. Puesto que esta diferencia maduró en el transcurso de muchas generaciones, solo se puede asociar a emanaciones telúricas locales, y consecuencia de ello es la idealización de costumbres primitivas y el culto a las montañas mágicas de los míticos Països Catalans: el Aneto y la Pica de l’Escala, que el nada honorable Jordi Pujol visitaba asiduamente, y el macizo del Canigó, cuna del fuego sagrado con que los catecúmenos encienden hogueras y antorchas en fechas señaladas. Irracionalidad rampante típica del romanticismo del siglo XIX, que resucitó en los componentes esotéricos de la ideología nazi (v. el erudito The Occult Roots of Nazism, de Nicholas Goodrick-Clarke, The Aquarian Press, 1985).

Los traidores conspiran
Los traidores conspiran contra España y los españoles, como lo atestigua la arenga fratricida que vomitó el sedicioso contumaz Oriol Junqueras en La Vanguardia ("Construyamos la Catalunya del bien común", 14/4), y lo corrobora el mensaje rabiosamente anticonstitucional que regurgitó en sus tuits envenenados el vicepresidente segundo comunista y perjuro Pablo Iglesias (El Mundo, 14/4). Pero mientras estos descastados siembran cizaña, los patriotas luchan con las armas de la ciencia contra el virus mortífero y con las leyes del Estado de Derecho contra sus réplicas humanas propagadoras del odio.

Continuemos desmontando patrañas mientras dure el confinamiento y también después, cuando se recupere la normalidad, porque los renegados prometen perseverar en sus maquinaciones aberrantes.

PS: Cada euro transferido a los 15 focos de propaganda antiespañola que la Generalitat mantiene en el exterior es un euro sustraído con negligencia criminal a la lucha contra la pandemia. El Gobierno entreguista que permite esta evasión de fondos traiciona a los ciudadanos y los deja a merced de los virus patógenos y de los agitadores subversivos igualmente peligrosos.

 


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