AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 22  Abril  2020

EXIGE LA DIMISIÓN DE SÁNCHEZ
Abascal: ‘Son ustedes un fraude y una calamidad que ha llenado España de féretros
Redacción rebelionenlagranja.com 22 Abril 2020

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha exigido este miércoles la dimisión del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, cómo única manera de “salvar más vidas, más empleos e incluso la Constitución y la democracia amenazada por sus socios de gobierno” en plena epidemia de coronavirus.

En el Pleno del Congreso, ha criticado que ni siquiera haya sido capaz de “honrar a los muertos”. “Han puesto más empeño en ocultarlas que en protegerlas”, ha dicho, al tiempo que ha señalado que “ya nadie duda de que una gestión diligente preocupada en aportar soluciones y no propaganda habría salvado la vida de miles de compatriotas”. “No han sido capaces de proteger a nuestros sanitarios, pero han puesto empeño en protegerse a sí mismos (…) lo que genera alarma social es el número de muertos, la destrucción de nuestra economía y la deriva totalitaria de su Gobierno. Son incapaces de repartir mascarillas, pero se sienten muy capaces de tratar de amordazar a todos los españoles”.

Abascal ha adelantado que VOX no apoyará la prórroga del estado de alarma hasta el día 9 de mayo porque no puede avalar a un Gobierno que es “un peligro para la vida, la salud, el bienestar económico y las libertades de los españoles”. “Son ustedes un fraude y una calamidad que ha llenado España de féretros invisibles, sepulcros blanqueados por sus órganos de agitación y propaganda”, ha añadido.

El líder de VOX ha recordado al jefe del Ejecutivo las cifras de fallecidos y contagiados, que además cree que son muy superiores a las oficiales, y le ha acusado de no ser capaz de acabar con el “masivo arresto domiciliario” que supone el confinamiento pero, en cambio, contar con unos socios “muy capaces de convertir España en una gigantesca cárcel chavista que funcione con cartillas de racionamiento”.

Es hora
Ángel Mas okdiario 22 Abril 2020

En cuanto a los socialcomunistas se les permite tomar resuello, reganan la iniciativa y nos envuelven a todos en su marco argumental, que es un campo de minas en el que siempre cae la oposición y, pise donde pise, explota y pierde.

Cuando el gobierno de Sánchez estaba arrinconado contra las cuerdas, aquellos días en los que había perdido el hilo del relato y andaba a la defensiva, los días en que los contagios subían, los muertos se multiplicaban, se evidenciaba la barbaridad del 8M, cuando se peleaban entre ellos, el gobierno de la Comunidad de Madrid iba tres cuerpos por delante, Amancio Ortega era la verdadera referencia, los medios comenzaban a boicotearlos y sus decretos eran un desastre de improvisación, aquellos días en que tenían cara de miedo y sus extensiones mediáticas no sabían cómo confundir, ahí tuvo la oposición la oportunidad de ir a por la puntilla exigiendo su dimisión.

Esos dias pasaron, los contagios se redujeron. Se vende como éxito que “sólo” mueran 500 personas diariamente. Se ha perdido sensibilidad a los números y la dimensión de la tragedia. Sus manipuladores empezaron a respirar, y con ello a intoxicar. Se sacan lo de los bulos (¡los que inventaron en España el agit prop en redes, los bots, las campañas, el pásalo…!), compran a unos medios, intimidan a otros, prostituyen a los afines y usan sin pudor, ya sin limite alguno a la radio televisión pública. Restringen libertades, imponen vigilancias y censuras, empiezan a repartir responsabilidades (Madrid, la OMS…). Comienzan a prometer pasta para todos (aunque no llegue, ni sepan de dónde sacarla). E intentarán patrimonializar la reapertura. Entre tanto, tienen el cinismo de hablar de patriotismo y se disfrazan con impostura infinita de moderados hombres de estado en el Congreso llamando al dialogo. Ahora sacan a pasear los “Pactos de la Moncloa”. ¡¡Los que hablaban de finiquitar el régimen del 78!!

Ya sabemos de sobra que no saben gestionar, ni les importa. Son buenos en los malabares y las bombas de humo. Y también en crear estratos apesebrados de la población a base de aprobados generales y rentas mínimas. De una parte de la población que no aspira al éxito ni la excelencia sino a una mediocridad inane, adocenada y de subsistencia, subvención y pereza.

Son buenos en lo suyo. Pero el campo de la libertad tiene su responsabilidad. Ahora, si acuden a dialogar, se la meten (pues estos no quieren dialogar nada, mucho menos negociar o acordar. Sólo quieren mutualizar el desastre). Si no van, son la ultraderecha que en tiempos que demandan unidad y altura de miras van a sus pequeños politiqueos. Los social-comunistas son tan hábiles que el galán apesadumbrado de corazón invita a la oposición a un pacto y la perra rabiosa aprovecha para darles tres dentelladas cuando, confiados, se acercaron. Y el principal partido que la representa aparece compungido y se queja como el niño pera al que el crío de la calle le engaña y le birla el iPhone. Además, la coordinación de campañas con mensajes claros entre gobierno y medios afines es de una marcialidad germánica.

Ante esto, el campo de la libertad es hoy la imagen de la perplejidad y el desconcierto. Como el boxeador que hace unos segundos tenia al contrincante contra las cuerdas y ahora, rodilla en tierra, recibe la cuenta de protección todavía preguntándose qué es lo que ha fallado y cómo se tornaron así las cosas. Se tornaron porque en la vida política, cuando el contrario esta desarbolado, hay que ir a por el KO. La gente se desmoraliza ante una oposición que zigzaguea entre la agresividad y la moderación (atendiendo a sus diferentes “sensibilidades” y no al común denominador de la mayoría), que proyecta la extraña melancolía de aquellos que deberían estar rozando el poder con un enemigo al borde del linchamiento pero son ellos los que en realidad parecen estar al borde de la derrota, sin saber por qué.

La estrategia que le queda hoy al campo de la libertad es la de no seguir aceptando el marco de referencia del gobierno, experto a invitarte a partidas con las cartas marcadas, a juegos en los que escriben las reglas, las cambian a mitad de partido y eligen el árbitro. No es que no haya que ir a Moncloa, es que no hay que hablar de eso. no hay que aceptar sus señuelos. Hay que cambiar las dinámicas y el discurso y volver a tomar la iniciativa con coraje. Hay que creerse que la victoria, no sólo es posible, sino que es necesaria. Para el país y, probablemente, para la supervivencia de nuestra democracia constitucional y garantista. No es hora de nadar y guardar la ropa porque no sabemos si nos dejarán tener más oportunidades para una alternancia justa y equilibrada en mucho tiempo.

¿Qué marco de referencia se puede y se debe cuestionar con inteligencia? La situación de estado de alarma que se prolonga porque al gobierno le conviene una población confinada hasta que los muertos están enterrados y la ira desactivada. Este estado de alarma se está tornando en un posmoderno golpe de estado a cámara lenta.

Un confinamiento que ya sólo existe por la incapacidad del gobierno para organizar una reapertura que no resulte en una cruel e imprevisible recaída.

Muchas de las medidas de gasto que caerán sobre una parte productiva de la población exhausta. Toca exigir salir a la calle y ¡hacerlo de modo seguro, con equipos de protección, tests y cuidados especiales a la población vulnerable!. Salir YA. Con protección YA. No somos co-responsables de su ineptitud Y no queremos seguir siendo sus víctimas.

Toca la desobediencia civil contra cualquier intento de limitar libertades individuales y acentuar el control de los ciudadanos. Sin miedo a que nos intenten coaccionar o nos criminalicen extendiendo el miedo.

Toca que los medios libres se sigan rebelando ante unas ruedas de prensa falsas en las que no hay preguntas y respuestas libres. Y seguir sin miedo poniendo ante el espejo a los esbirros mediáticos que sirven de correa de transmisión de la desinformación del poder.

Toca que la oposición ponga nombres y apellidos a los que desde el empresariado favorecen mediáticamente a un gobierno que quiere acabar con nuestro orden constitucional. Y que favorezca de inmediato alternativas audiovisuales.

Ya es hora de lanzar iniciativas legales contundentes que judicialicen la imprudencia dolosa, las responsabilidades, las corruptelas y la aplicación excesiva e ilegal de medidas restrictivas. Deben tener temor de acabar arrastrados por los juzgados y en la cárcel.

Toca hablar con los que nos tendrían que prestar el dinero para que todo se siga derrochando, nadie pague y nos hundamos en la limosna perpetua. Para recordarles que aquí no hay consenso en esa huida hacia adelante y que, si nos prestan, debe ser con un compromiso de regeneración y austeridad. Toca saltarse su “relato” y exigir que se muestren nombres y apellidos de los muertos.

Ya toca rechazar su marco y sus tiempos y, antes de que se recuperen con su estrategia de ruido, dádivas y confusión, exigir que dimitan, sobre una base tan simple como incontestable: los ineptos que nos hicieron caer en esta tragedia, en este agujero de descrédito y en esta sima económica, no pueden ser los que mantengan el timón para sacarnos de ella.

No es hora de timideces taciturnas ni de tibiezas. El tiempo político en este momento es una suma cero: todo el que se le regale a Sánchez aproxima a la alternativa al riesgo del que pudo haber sido y no fue. el campo de la libertad no tiene nada que perder porque pronto le habrán puesto definitivamente el bozal y candado los grilletes.

Es hora de retomar la iniciativa y pasar al ataque. De movilizar a muchos y exigir y promover la dimisión del gobierno. A gritos, a empujones, sin descanso. Como habrían hecho ellos hace mucho tiempo.

Sánchez ha convertido a España en un Estado policial no democrático
Liberal Enfurruñada okdiario 22 Abril 2020

En su comparecencia del domingo, el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, leyó una respuesta en la que informó de que el instituto armado trabaja en “minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”. Inmediatamente el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska calificó esas declaraciones como un “lapsus” y afirmó que lo único que persigue la Guardia Civil son los “bulos que tienen un contenido absolutamente falso y su voluntad no es otra que, bien la comisión de un hecho delictivo, bien causar de una forma engañosa, torticera e indebida, una gran alarma social con riesgo objetivo para el orden público; y evidentemente ahí no entra para nada ni la crítica más áspera, incluso con engaños, falsedades, no entra… eso forma parte de la libertad de expresión que es consustancial y que es pilar básico del Estado de derecho”.

El lunes el general Santiago volvió a participar en la rueda de prensa del comité técnico para el seguimiento del coronavirus y volvió a leer otro discurso en el que no rectificó sus palabras ni reconoció haber cometido ningún “lapsus”, sino que aseguró que en su trabajo “no hay ideologías” y nos contó su curriculum, plagado de los logros que lo han llevado a convertirse en general y por los que nadie le había preguntado. Entre otras cosas porque el Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, había censurado todas las preguntas que los periodistas le habían dirigido al general para que aclarase sus palabras del día anterior. Tras su intervención, el resto de miembros del comité técnico, encabezados por Fernando Simón, rompieron en aplausos al general. Simón defendió el trabajo «honesto» de ese comité y dijo que criticar sus errores era una indecencia.

Hoy hemos sabido que los pasados días 15 y 16 de abril el Estado Mayor de la Guardia Civil envió un correo electrónico a las Comandancias en el que les daba instrucciones sobre las actuaciones de ciberseguridad vinculadas al coronavirus. En ellas se les ordenó la “identificación, estudio y seguimiento, en relación con la situación creada por el Covid-19, de campañas de desinformación, así como publicaciones desmintiendo bulos y fake news susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del Gobierno”, que son prácticamente las mismas palabras usadas por el general Santiago en su comparecencia del domingo y que fueron desmentidas por el ministro Marlaska. En dicho correo se pide a las Comandancias un informe semanal en el que se incluyan las investigaciones judicializadas y las denuncias administrativas, “con la finalidad de ser tratado en próximas reuniones con el titular del departamento ministerial”, o sea, con Marlaska. Pero el Gobierno ha convencido al general Santiago para que hoy se desmienta a sí mismo y diga que, cuando el domingo habló de perseguir las críticas al Gobierno y cuando en las instrucciones cursadas por escrito a las Comandancias les ordenó que evitaran las informaciones que generen desafección al Gobierno, todos le escuchamos mal y le hemos leído mal, porque él siempre se ha referido a las «instituciones del Estado» y no al Gobierno.

Como muy bien afirmó Marlaska el domingo, ese correo enviado por el Estado Mayor de la Guardia Civil a las Comandancias y que coincide literalmente con lo expresado por el general Santiago y hoy desmentido, incluye instrucciones que atacan “la libertad de expresión que es consustancial y que es pilar básico del Estado de derecho”. Hasta conocer este correo cabía la posibilidad de que, como dijo Marlaska, se tratara de un “lapsus” del general. Ahora que lo hemos visto todos por escrito ya no queda duda de que el Estado de derecho del que habló el ministro se ha convertido en un Estado policial en el que el Gobierno del que forma parte Marlaska no se encuentra sometido a las leyes, sino que nos impone su voluntad por la fuerza. El coronavirus ha sido la excusa perfecta para que el Gobierno socialcomunista haya acabado de hecho con nuestra democracia.

Bruselas desenmascara el derroche de Sánchez: el déficit de 2019 fue mayor de lo anunciado
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 22 Abril 2020

El gobierno socialista sufre un nuevo correctivo por parte de Eurostat, que detecta un desfase superior a lo anunciado en 2.300 millones.

España cerró el curso 2019 con un déficit público del 2,8% del PIB. Se trata del primer aumento en el desajuste fiscal desde el año 2012, un ejercicio en el que España vivió los peores momentos de la crisis. El gobierno de Pedro Sánchez había anunciado que el descuadre presupuestario de 2019 había sido del 2,6% del PIB, incumpliendo su propio objetivo del 2% del PIB.

La agencia estadística europea, Eurostat, ha confirmado el desfase registrado en las cuentas en un boletín que recoge el saldo presupuestario final para el conjunto de los países miembros de la UE. Según dicho informe, el diferencial entre ingresos y gastos fue negativo en 35.195 millones de euros, lo que supone regresar a las mismas cifras de incumplimiento que se dieron en 2017. Además, esta cifra de déficit supone unos 2.300 millones más de lo que había anunciado el gobierno.

Si se mide el déficit en términos de PIB, encontramos que España cerró el año 2016 con un desajuste del 4,3% del PIB, pero redujo esta brecha en 2017 hasta el 3% del PIB. En el curso 2018, año en que Pedro Sánchez desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa, el saldo final se redujo con menos intensidad, hasta quedarse en un 2,5% del PIB. Sin embargo, en 2019 volvió a producirse un empeoramiento fiscal, con un déficit que alcanzó el 2,8% del PIB.

El tamaño del Estado había bajado con cierta regularidad bajo gobierno de Mariano Rajoy, pasando del 48,7% al 41,2% entre 2012 y 2017. En términos absolutos, los desembolsos presupuestarios pasaron de 501.688 a 478.669 millones de euros entre ambos años. Sin embargo, entre 2018 y 2019 se ha vuelto a producir un aumento progresivo del peso del Estado, que en 2019 alcanzó el 41,9% del PIB.

En cuanto al endeudamiento público, las cifras absolutas han registrado un crecimiento hasta los 1.188.862 millones de euros con los que cerró 2019, una cifra que supone un aumento de 43.765 millones respecto a los 1.145.097 millones que se anotaba el Tesoro en 2017. El crecimiento de la economía ha maquillado esta cifra en términos relativos, puesto que el peso de la deuda con respecto al PIB ha caído del 99% al 96% del PIB entre los años 2017 y 2019.

Dieciséis socios europeos, con superávit
El mal desempeño fiscal de España contrasta con el superávit que alcanzaron 16 de los 27 países miembros de la UE: Dinamarca (3,7% del PIB), Luxemburgo (2,2%), Bulgaria (2,1%), Chipre y Países Bajos (1,7%), Grecia (1,5%), Alemania (1,4%), Austria (0,7%), Malta, Eslovenia y Suecia (0,5%), Irlanda y Croacia (0,4%), República Checa y Lituania (0,3%) o Portugal (0,2%).

En cuanto a la deuda pública, su peso es muy reducido en Estonia (8% del PIB), Bulgaria (20%), Luxemburgo (22%), República Checa (31%) o Dinamarca (33%), pero alcanza dimensiones muy elevadas en Grecia (177%), Italia (135%), Portugal (118%), Bélgica (99%), Francia (98%) o España y Chipre (96%).

Oposición de perfil bajo ante un Gobierno censor
EDITORIAL Libertad Digital 22 Abril 2020

Ante este panorama de censura, resulta imperativo que el PP se plante de una vez y que se niegue a toda negociación, aunque sea en sede parlamentaria

Ante las escandalosas declaraciones del jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, general José Manuel Santiago, en las que aseguraba que dos líneas de trabajo de la Benemérita eran "minimizar el estrés social que producen esta serie de bulos" y l"minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno", todo el mundo debería recordar que la reacción inicial del líder del PP, Pablo Casado, fue decir en Twitter: "Sánchez debe explicar si ha ordenado a los cuerpos de seguridad coartar la libertad de expresión de los ciudadanos en las redes sociales para tapar sus errores. Sería (sic) gravísimo".

Parece un tanto ingenuo –por no utilizar un calificativo más severo y acertado– por parte del líder de la oposición esperar a que un sujeto tan adicto a la mentira como Pedro Sánchez vaya a "reconocer" que ha ordenado a las fuerzas de seguridad coartar la libertad de expresión en las redes sociales para que el PP pueda denunciar tamaña prevaricación. Tal vez por ello, desde las filas populares Cayetana Álvarez de Toledo ha querido elevar algo la critica hacia lo que delataban las declaraciones del general calificando acertadamente como "ilegal" que la Benemérita tenga como misión identificar noticias falsas que sean "susceptibles de provocar estrés social y desafección a instituciones del Gobierno", tal y como literalmente pedía un correo que, según ha desvelado la cadena SER, se dirigió a las diferentes comandancias del Instituto Armado el pasado día 15.

Otra tanto se podría decir de la "denuncia" que por este asunto el PP habría planteado contra el Gobierno ante la UE, si no fuera por el hecho de que esa supuesta denuncia, que no va dirigida a tribunal alguno, no pasa de ser, como reconoce la propia pagina web del partido, una simple pregunta de la eurodiputada Dolors Montserrat a la Comisión Europea, en la que "pedirá" que, ante casos como este, se inste a los Gobiernos de la Unión a "respetar las normas del Estado de Derecho y los valores de la UE, entre los que se incluyen la libertad de expresión".

Tan tibia reacción ante indicios tan claros de delito por parte del Ejecutivo social-comunista resulta especialmente lamentable porque se suma a la no menos timorata reacción popular ante la inadmisible censura previa que el Gobierno viene imponiendo en forma de filtros en las ruedas de prensa en que presuntamente informa de la crisis ocasionada por la pandemia que no ha sabido prever ni atajar, y de la que ni siquiera ofrece el número real de contagios y de fallecidos. Como ya se señaló en su día, semejante atentado a la libertad de expresión hubiera provocado la más enérgica reacción por parte de los partidos de la oposición de cualquier país europeo. De hecho, es esta censura previa, junto a aquel bulo en forma de encuesta en que el CIS sometía a sondeo la posibilidad de algo tan sumamente inconstitucional como "restringir y controlar las informaciones estableciendo solo una fuente oficial de información", lo que confiere veracidad a las gravísimas palabras del general Santiago, que ya lo serían aun cuando fueran un lapsus linguae, como ha pretendido Moncloa, pero que lo son en aún mayor medida en el más probable caso de que sean fiel reflejo de las órdenes de un Gobierno que, como ha delatado la ministra de Educación, Isabel Celaá, considera "falsa" toda información que resulte "negativa" para sus propios intereses.

Ante este inadmisible panorama de censura, denunciada ya por periodistas y por jueces y fiscales, resulta imperativo que el PP se plante de una vez y que se niegue a toda negociación con el Gobierno mientras no levante la censura previa en sus ruedas de prensa, no depure responsabilidades por las declaraciones de Santiago y no destituya al impresentable José Félix Tezanos como capo del CIS y responsable de ese bulo en forma de encuesta que pretende convencernos de que el 90% de los españoles cree que "hay que apoyar al Gobierno y dejar las criticas para otro memento". A no ser, claro está, que el PP de Casado se lo crea.

Tiempo de aunar esfuerzos
Jesús Banegas ABC 22 Abril 2020

El denominador común de todo verdadero progreso, material y humano a lo largo de la historia de la humanidad ha estado conformado por ciudadanos libres -de coacción-, mercados abiertos a la competencia -sin restricciones-, derechos de propiedad -seguros- y ausencia de barreras a la innovación. La correlación de estos principios con los grandes logros de las sociedades humanas a lo largo de toda la historia está sobradamente probada y documentada por una miríada de investigaciones empíricas, muchas de ellas recientes.

Desde esta perspectiva es curioso constatar que, como nos recuerda Rodney Stark en su «How the West Won» (2014), todo lo que vinieron a ofrecer los regímenes políticos marxistas -del pasado y del presente- más allá de la retórica política y propagandista con la que confundieron -y lo siguen haciendo- lamentablemente a tanta gente, fue un simple regreso al origen de los tiempos. En los regímenes políticos totalitarios, incluidos los comunistas, reina el espíritu de las satrapías persas. Los gobernantes deciden cómo tienen que vivir su vida los gobernados, cómo tienen que disponer de su hacienda y cómo deben pensar correctamente. Las leyes son la voluntad del sátrapa. Los súbditos viven a merced de la voluntad del amo supremo. La desconfianza es la norma. Los imperios mesopotámico, egipcio, chino, persa, otomano e incluso el romano se caracterizaron por economías comandadas por los tiranos que los gobernaban; al igual que la URSS de Stalin, la China de Mao -nos recuerda Stark- y la Venezuela de nuestros días. Es decir, todo el sofisticado aparato filosófico, político, económico y propagandístico marxista siempre ha estado al servicio del regreso a las satrapías. Entre el modelo de las ciudades griegas y Babilonia, los marxistas están por Nabucodonosor.

Sirva esta digresión para recordar que todo un vicepresidente del Gobierno de España ha sostenido en público que la riqueza de los españoles -el dinero de bolsillo, nuestros ahorros, nuestras inversiones mobiliarias e inmobiliarias, y todo cuanto tenga valor de nuestras posesiones- debe ser puesto al servicio del Estado, es decir, de un Estado a sus órdenes. Hasta ahora no ha sido desmentido por su superior, el presidente del Gobierno -a pesar de la extrema gravedad de sus declaraciones-, y sin embargo el peligro que encierra no puede pasarse por alto. Pretende el vicepresidente que los cuatro factores determinantes de nuestro progreso económico y social queden suspendidos: coaccionando abiertamente la libertad de los ciudadanos, restringiendo cuando no eliminando el mercado libre, suspendiendo el muy civilizado y legítimo derecho de propiedad y zanjando cualquier posibilidad de emprender algo nuevo que no haya sido decretado por el Estado -del vicepresidente-.

Con las citadas declaraciones -no desmentidas al día de hoy- ¿cómo se le ocurre al presidente del Gobierno pedir la mutualización de nuestra deuda con países adscritos desde siempre a los citados cuatros fundamentos de nuestra civilización, que aquí están poniéndose en cuestión? La crisis que estamos padeciendo es suficientemente grave como para agravarla aún más con amenazas populistas, qué aunque no puedan ser realizadas a corto plazo anuncian su posibilidad si el «cuanto peor mejor» que interesa a la estrategia comunista termina dominando la política del Gobierno.

Pensar que un Gobierno de Frente Popular con un peso creciente y a la vista de la ideología comunista de siempre nos puede sacar de la crisis sin menoscabo de los fundamentos del éxito de Occidente y por tanto de los nuestros, es una peligrosa quimera que nos costaría muy cara. Gobernar nuestro país con comunistas enemigos de nuestros logros civilizadores que quieren regresar a la prehistoria y golpistas confesos que en plena crisis utilizan la BBC británica para tratar -otra cosa es conseguir- de desprestigiar a España con calumnias y mentiras es cuando menos un gran desatino.

Es la hora de aunar esfuerzos entre quienes dentro de nuestro marco constitucional y los principios que han servido para forjar nuestros éxitos como país, lo que excluye a comunistas e independentistas, y empujar todos en la misma dirección generando así credibilidad entre nuestros socios europeos, los mercados financieros y obviamente entre la ciudadanía española. No son tiempos ni circunstancias para unos nuevos Pactos de la Moncloa, pues entonces todas las fuerzas políticas remaban en la misma dirección y ahora no, sino de una alianza del PSOE con PP y Cs que incorpore al Gobierno de la nación personalidades del máximo nivel y reputación -que en España, felizmente, abundan- para sacar el país adelante. Un país que ha demostrado cumplidamente a lo largo de la historia -sobre todo reciente- que cuando ha sido bien gobernado ha conseguido resultados magníficos.

Dentro de unos pocos años habrá ganadores y perdedores -en términos relativos- de la crisis. Estamos a tiempo de actuar para evitar perder posiciones como en la anterior y salir ganando, porque está en nuestras manos conseguirlo.
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Jesús Banegas es presidente del Foro Sociedad Civil

Dimisión del Dr Cum Fraude y luego ya hablaremos

Nota del Editor 22 Abril 2020

Una alianza del PSOE con PP para poder seguir hundiendo España y de rebote la UE. Tanto PSOE como PP tienen que desaparecer. Hay que apoyar a Vox para que inicie la restauración de los derechos y libertades para que España pueda seguir y no desaparezca.

Bulos / Franco y Negrín, problema moral
Pío Moa Libertad Digital 22 Abril 2020

**Dice la dirección general de la Guardia Civil: La labor de monitorización que realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y en las que participa la Guardia Civil, está destinada exclusivamente a detectar aquellos bulos y desinformaciones que generan un gran nivel de estrés y alarma social, especialmente en temas de salud.

¿Estrés y alarma social, o estrés y alarma gubernamental? ¿Por qué no “detectan”, entonces, los bulos del gobierno sobre el “machismo” y similares? Eso sí que perjudicó especialmente la salud de los españoles. Y los bulos del gobierno no han cesado desde entonces, como recordaba Santiago Abascal. Dirigente del único partido democrático existente hoy en España.

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Franco, Negrín y un problema moral
Contra la beatería de los contempladores del futuro derechistas, la izquierda y los separatistas tienen toda la razón al dar vueltas constantemente a la cuestión de Franco. Porque es, precisamente, la cuestión clave de la democracia. O se acepta el origen de esta en el franquismo, o la democracia seguirá enferma, y con ella sociedad.

Junto con la condena radical a Franco fue durante años un ensalzamiento descomunal de Azaña como el gran estadista español. Eso ya quedó algo atrás, y creo que mis estudios han tenido algo que ver, al poner la figura política de Azaña más en su sitio por encima de mitos. Pero desde hace años ha venido algo más radical: la mitificación de Negrín como el gran estadista español del siglo XX.

En todo esto existe una gran confusión. Negrín fue, innegablemente, el político que envió el oro español a Stalin, haciendo de él prácticamente el amo del Frente Popular. Y fue también el que organizó el saqueo en masa de bienes públicos y privados, artísticos e históricos. Sin contar otras acciones “menores” como su participación en el asalto izquierdista-separatista a la república en 1934. Estos son hechos absolutamente objetivos que no admiten discusión en serio.

Franco no solo derrotó a Negrín e indirectamente a Stalin. Realizó una serie de proezas sobre las que no voy a extenderme aquí porque ya lo he hecho en libros y artículos. Básicamente evitó la guerra mundial, reconstruyó al país, lo industrializó, y dejó una sociedad próspera, reconciliada y pacífica. Estos son hechos también absolutamente objetivos.

La cuestión moral de fondo es esta: ¿atacan a Franco a pesar de sus logros? No, lo atacan precisamente por ellos. ¿Exaltan a Negrín a pesar de intentar supeditar España a la URSS y de organizar el mayor robo sistemático de su historia? No, lo exaltan precisamente por eso. Parece una inversión total de los principios morales. ¿Cómo es posible?

Es posible porque aquí entra la cuestión de la legitimidad, clave casi siempre dejada de lado en la historiografía de derecha, y que he tratado en Por qué el Frente Popular perdió la guerra: los actos de Negrín se justifican porque habrían sido necesarios para “defender la democracia” y salvar a España del fascismo. Los actos de Franco perderían todo valor porque se hacían para imponer el fascismo. Aquí pasamos de la perversión moral a la perversión intelectual. Pues la “democracia” de Negrín consistía precisamente en aquellos actos mencionados, y el “fascismo” de Franco en los contrarios.

Esta perversión intelectual basada en la manipulación de los conceptos, es entonces la cusa de la perversión moral. Y de la perversión política que llevamos años sufriendo, con los “demócratas” imponiendo leyes totalitarias a base de la falsificación de la historia. Y por eso importa tanto poner en su sitio a Franco y a Negrín, porque de esa consideración depende mucho de nuestro futuro colectivo.

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Un Gobierno que España no se merece
Los cien primeros días del Gobierno de Pedro Sánchez muestran los errores del pacto con aquellos que quieren acabar con el orden constitucional y han demostrado su ineficacia en la actual crisis del Covid-19
Editorial larazon 22 Abril 2020

El pasado 13 de enero tomó posesión el Gobierno de Pedro Sánchez como resultado de la coalición formada con Pablo Iglesias, hace ahora cien días. Un total de 18 ministros prometieron la Constitución ante el Rey, más cuatro vicepresidentes, lo que suma un Consejo de 23 miembros, una masificación no motivada por cuestiones operativas para desarrollar el programa acordado, sino para dar acomodo a los miembros de Unidas Podemos, duplicando en muchos casos los departamentos y, en otros, vaciándolos de contenido aunque les permita disponer de resortes de la Administración y del Estado. El mayor riesgo del gabinete se ha cumplido con creces, y no porque no se supiese, si no porque era consustancial a la alianza con un grupo como UP: hay dos gobiernos. Uno, el que representa los estrategas de La Moncloa y un sanedrín de asesores; otro, el que dirige Iglesias para aplicar un programa doctrinal e ideológico que, ahora, frente al escenario marcado por la epidemia del coronavirus, se revela como una buena oportunidad para desarrollar políticas intervencionistas, de nacionalización si se pudiese y de control y censura de los medios de comunicación.

Como tal, no hay Gobierno porque no hay programa alguno, no porque la epidemia lo haya trastocado todo, sino porque desde un principio se constituyó como una suma de apoyos del todo imposible para asegurar la gobernabilidad. ¿Alguien cree que Sánchez aceptará las peticiones del independentismo de celebrar un referéndum de autodeterminación o de aplicar medidas de gracia a los presos golpistas? Tal vez no en los términos que reclaman sus interlocutores de la Generalitat, pero sí en disponer de un nuevo Estatuto y, sobre todo, una fiscalidad diferenciada. El nacionalismo se define por arrebatar soberanía a los españoles. El programa de Podemos se conocía, pero Sánchez estaba dispuesto a correr el riesgo de contar con esos apoyos para seguir en La Moncloa, aunque supusiera herir el pacto constitucional y situar en el centro del tablero el cambio de régimen. Iglesias, al igual que el independentismo, ha elegido la figura del Rey para centrar sus ataques al «régimen del 78», como así ha hecho en momentos especialmente señalados, sin encontrar la Monarquía parlamentaria una defensa desde la presidencia del Gobierno.

Toda la energía política de Sánchez se invirtió en constituir una mesa de diálogo con el independentismo, al que reconocía como sujeto del ataque más grave que ha sufrido el orden constitucional y abandonando, de nuevo, a la mitad de los ciudadanos de Cataluña, que veía como el Gobierno de España dejaba de representarles. Hoy, los graves incidentes violentos de otoño de 2019 parecen lejanos, pero supuso otro intento –y no será el último– de imponer a la fuerza la segregación política precisamente por los que apoyan a Sánchez para seguir en La Moncloa. Es una situación esperpéntica si en ello no estuviera en juego el futuro de nuestro progreso colectivo. En eso se resume el Gobierno de Sánchez hasta la llegada de la epidemia del Covid-19, crisis en la que ha demostrado estar desbordado en todo momento. La ausencia de un Ejecutivo fuerte, cohesionado, con objetivos comunes y el interés por encima de todo de la gobernabilidad ha impedido que actuase con previsión. No es un Gobierno para los españoles, sino para los intereses de un partido que ya nadie reconoce, el viejo PSOE. Sin embargo, se ha enzarzado en una guerra de protagonismo con Iglesias y, en estas últimas semanas, en provocar un debate tóxico sobre la libertad de expresión y de prensa escondiéndose en una guerra contra los bulos. El Gobierno ha actuado en esta crisis como reflejo exacto de su propia constitución y debilidad. El crítico momento que vive España obliga a una rectificación.


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