AGLI Recortes de Prensa   Jueves 23  Abril  2020

El peor Gobierno en el peor momento
Editorial ABC 23 Abril 2020

La lealtad del Partido Popular permitió ayer al Gobierno de Pedro Sánchez una amplia mayoría para aprobar una nueva prórroga del estado del alarma, que nadie puede garantizar que sea la última porque la infección sigue activa. Por tanto, no cabe dudar de la necesidad de esta nueva prórroga del estado de alarma porque se mantienen las condiciones que provocaron su adopción el 14 de marzo pasado. El problema, por tanto, no es la necesidad de esta medida, sino la idoneidad del Gobierno de Pedro Sánchez para gestionarla. Los españoles están respondiendo con la paciencia que requiere una situación de tanta gravedad como la pandemia del Covid-19, pero esta actitud ejemplar de la sociedad española no debe interpretarse como un cheque en blanco a favor del Gobierno. El equipo de Pedro Sánchez, y el propio presidente del Gobierno, están amortizados por los resultados de una gestión ineficiente y confusa, que ha sembrado más inquietud que tranquilidad, más problemas que soluciones. Exactamente todo lo contrario de lo que es legal y constitucionalmente exigible a un Gobierno que ha reclamado para sí el «mando único» político y administrativo del país. Por tanto, no se trata de valorar si el Gobierno merece un reproche burocrático, de mero balance de resultados, si no de cómo está ejecutando sus obligaciones constitucionales y legales en el marco del estado de alarma. La gravedad de la responsabilidad asumida por Pedro Sánchez es superior a la que se manifiesta en el voluntarismo de sus intervenciones públicas. España tiene el peor Gobierno posible en el peor momento posible, pero lejos de aprovechar la mano tendida del PP, Sánchez se ratifica en la coalición con los comunistas y aborta de raíz la premisa de cualquier proyecto de reconstrucción, que es la renovación interna del Gobierno. La fijación de Sánchez con su fallido gobierno de coalición hará inevitable unas elecciones anticipadas para que sean los ciudadanos los que decidan valorar democráticamente cómo quieren encarar esa reconstrucción.

Es cierto que las cifras actuales de la pandemia son menos negativas que las de hace un par de semanas, pero lo anómalo sería lo contrario después de más de un mes de confinamiento casi generalizado. A pesar de las numerosas torpezas y errores cometidos desde el primer día, el Gobierno no ha enderezado su política de toma de decisiones y ya no se sabe si los anuncios que hacen el presidente del Gobierno o sus ministros son acuerdos de gobierno u ocurrencias de alguno de ellos, si tienen el aval de los «expertos» o los «expertos» ya no cuentan. Solo lo sucedido con la salida de los niños a la calle sería suficiente para que más de un experto y más de un político hubiera presentado su dimisión de forma inmediata.

Cuando cese la tormenta
Juan Ángel Soto okdiario 23 Abril 2020

La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional aseveró que El Gran Encierro provocará la mayor recesión de la economía mundial desde la Gran Depresión de los años treinta del sigo pasado, siendo dos veces mayor que la Gran Recesión de 2009. En el caso de España, el FMI señaló en su informe de expectativas económicas que el PIB caerá un 8% y el paro rozará el 21%. Y esta no es sino una previsión halagüeña de la debacle económica que tenemos en ciernes, pues hay previsiones como la última del Banco de España que aseguran que el PIB español podría caer por encima del 13% de confirmarse los peores pronósticos.

Estos datos macroeconómicos reflejan el desastre motivado por la pandemia y por las medidas adoptadas por un Ejecutivo de espanto, como también lo hace la contabilización de fallecidos a golpe de telediario que cada vez convence a menos gente. Nos duele España, diría Unamuno. Como también duelen todas las embestidas del Gobierno contra los principios básicos de toda democracia liberal que se precie. Encerrados en nuestras casas, la prensa crítica amordazada, la libertad de movimiento limitada, la actividad económica cercenada, la libertad de culto público aplastada… Un Gobierno que cada día carcome un poco más los pilares del Estado de derecho. Un Gobierno cuyas intervenciones son tanto desesperantes como insultantes, abanderado de la mentira e impulsor de propuestas que entorpecen, emponzoñan y encubren su paupérrima gestión. Aquí se enmarcan, sin ir más lejos, dos de las medidas “estrella” del Ejecutivo: unos ERTE que solo se deniegan y unos préstamos ICO que no llegan a las empresas. Fuegos de artificio, nada más.

No obstante, comienza a articularse una respuesta cada vez menos tímida por parte de la sociedad civil, de la prensa libre (no así la esclava, siempre leal al Régimen que la alimenta) y de una oposición que comienza a ejercer como tal. Respuestas que quizá llegan tarde en tiempo, forma y contundencia, pero que son absolutamente imprescindibles en una España en la que del bipartidismo pasamos a un fugaz multipartidismo que ahora se transforma en la peor de las dicotomías, dividiendo a los ciudadanos en ejemplares o en enemigos del Estado. Del Estado, que no del Gobierno. Es preciso resaltar este detalle, pues La Moncloa ha puesto todo su arsenal en acción con el fin de borrar cualquier distinción entre ambos términos con las respectivas repercusiones totalitarias que se desencadenan con un movimiento así.

La oposición y los defensores de la democracia y la libertad hacen bien en resistir. No podemos esperar a que cese la tormenta para dar respuestas y pedir responsabilidades. Debemos dar réplica a los abusos inmediatamente y hacerlo con firmeza. De lo contrario, la tormenta no cesará. No en España. No así, al menos, en impersonal. Porque la nuestra no es un proceso natural, ni tan siquiera meramente vírico, sino diseñado, ejecutado y controlado por personas. Y, como tal, no finalizará, sino que habrá que ponerle fin empleando, eso sí, los medios amparados por la Constitución. Ustedes y yo seremos los responsables de llevar a cabo esta vital tarea, pues nadie, ni Bruselas, ni el calor ni los aplausos vendrán en nuestro rescate.

Juan Ángel Soto
Director de la Fundación Civismo

En vez de pedir perdón, el Gobierno tiene la desfachatez de demandar "empatía"
EDITORIAL Libertad Digital 23 Abril 2020

Este miércoles, durante la sesión parlamentaria de control al Gobierno, Pedro Sánchez tuvo la desfachatez de pedir "empatía" a la oposición para con su bochornosa y caótica gestión de la crisis del covid-19; y con la misma desvergüenza tachó de "antipatriotas" a quienes le critican.

En vista de sus propias palabras, Sánchez debe de considerar poco patrióticas o poco empáticas informaciones como la de que su Gobierno contrató por 31 millones de euros al intermediario de las mascarillas defectuosas que tuvieron que ser retiradas porque no protegían a los sanitarios y de hecho los exponían al contagio. A este respecto, cabe señalar que los médicos se han personado como acusación particular contra este Gobierno cuya incompetencia ya ha sido denunciada como presuntamente delictiva.

Otro tanto cabe decir de la noticia de que Sanidad adjudicó la compra de los tests rápidos chinos que también resultaron defectuosos a la empresa Interpharma, a pesar de que ésta no disponía de la preceptiva licencia para importar productos sanitarios de China.

Igualmente, Sánchez debe de considerar poco empáticos y muy antipatriotas a los millones de padres que han presenciado con una mezcla de estupor e indignación los bandazos que ha dado el Gobierno respecto a la improvisada salida progresiva del confinamiento de los niños; bandazos e incongruencias que se suman a los que el Ejecutivo ha dado respecto a la necesidad de la utilización de las mascarillas o de la realización masiva de tests para dejar atrás cuanto la draconiana y ruinosa paralización del tejido productivo.

No menos antipatriotas deben de parecerles quienes consideran demagógico el ruinoso salario mínimo vital con el que tanto él como su socio comunista Pablo Iglesias quieren encadenar indefinidamente a la asistencia estatal a los millones de víctimas de su disparatada política económica, basada fundamentalmente en una barra libre de endeudamiento público y en una expansión todavía mayor del sector público a costa del sector privado. Por cierto, muy poca empatía debe de atribuir Sánchez a la Comisión Europea, que ha desmentido este mismo miércoles el bulo gubernamental sobre el déficit alcanzado por España en 2019.

Lo que parece indiscutible es que Sánchez no parece sentir empatía alguna por los millones de individuos que trabajan como autónomos o asalariados del sector privado y están viendo cómo desaparecen sus puestos de trabajo. Ni por los cientos de miles de españoles que son familiares de los más de 22.000 fallecidos oficiales, a los que no se ha permitido acompañar a sus seres queridos al cementerio. Que este Gobierno no haya declarado todavía luto oficial pese a que España padece la peor cifra per cápita de fallecidos por coronavirus de todo el mundo da muestra de hasta qué punto quiere encubrir su pavorosa gestión de la crisis.

Bien está que Pablo Casado, que este miércoles estuvo a la altura de Santiago Abascal en la crítica al Gobierno, tuviera el encomiable gesto de pedir un minuto de silencio después de ver que no lo solicitaban ni la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ni el jefe del Ejecutivo. Aun así, y teniendo presente que ha asegurado que "la paciencia de los españoles tiene un límite", el líder del PP debería explicar a partir de qué momento va a dejar de apoyar incondicionalmente un estado de alarma desquiciado que tanto daño hace a la Nación e términos económicos y en el ámbito de las libertades sin, para colmo, conseguir poner coto a la pandemia, tal y como han hecho otros países que no han sometido a tan drástico confinamiento sus libertades políticas y económicas.

Lo que parece evidente es que un Gobierno que siembra el caos como respuesta a una pandemia no merece apoyos sino una crítica firme y contundente.

El virtuosismo de la incompetencia
Ignacio Camacho ABC

Son de traca. Han alcanzado ese nivel de virtuosismo en la incompetencia que consiste no en tomar decisiones inadecuadas sino en arreglárselas de tal manera que logren arruinar las correctas. Hay tal desbarajuste en este Gobierno ineficiente que cada solución que plantea acaba desembocando en un nuevo problema; cuando no tropieza en sus desavenencias internas se muestra incapaz de sacar adelante sus propias ideas. Si no se precipita llega tarde, si no peca de ineptitud comete negligencia. Su deslumbrante exhibición de torpeza movería a cachondeo si no estuviésemos hablando de una tragedia. De tanto presumir de ser de izquierdas han llegado al punto culminante de no dar una a derechas.

El fracaso tiene muchos grados, y el último es el ridículo. El Gabinete lo alcanzó con el sainete de los test fallidos, lo amplió con las mascarillas inservibles y ha rizado el rizo con la iniciativa de dar un respiro a los niños, un propósito razonable que ha convertido en la enésima enmienda exprés a sí mismo. Por ahora porque todavía la puede rectificar más de aquí al domingo; ya nos ha acostumbrado a las madrugadas en vilo con decretos retocados a deshora para subsanar errores u olvidos. El presidente que tanto presume de seguir el consejo de los expertos debería identificar a la minerva que había alumbrado la estrafalaria ocurrencia de llevar a los chavales a los supermercados, las farmacias y los bancos, los lugares en los que ahora mismo, con el resto del país cerrado, existen más posibilidades de contagio. Tal vez sea el mismo que no vio peligro en las manifestaciones de marzo o en la afluencia masiva a los estadios; o quizá el que consideró innecesario efectuar pruebas de detección en las residencias de ancianos, o el que llevó a cabo las desastrosas gestiones de compra de material sanitario. Pero hasta el portal de transparencia ha sido cerrado para que no se sepa en qué manos estamos.

Este atarugado desconcierto provoca muy malos presagios ante la próxima (?) fase de desconfinamiento. No existe plan alguno, ni siquiera un bosquejo, salvo que se llame plan a vulgares tanteos, experimentos desorientados como trompicones de ciego. Falta un mapa epidemiológico preciso porque los test masivos de seroprevalencia no pasan de ser un proyecto y como no hay suficientes -porque no se han podido adquirir- habrá que conformarse con un muestreo. El riesgo de un rebrote por planificación deficiente es serio, con el agravante de que podría ocurrir en los meses veraniegos. Dan ganas de pedir a gritos un adulto, uno solo al menos, con experiencia y conocimiento para evitar que la «desescalada» derive en un verdadero descalzaperros, en un desparrame de efectos funestos. Pero cómo reclamar un mínimo de criterio a quienes no paran de acumular desatinos y han hecho de la crisis un dramático esperpento. Quién nos va a sacar del caos si el caos son ellos.

Sánchez se rinde al golpismo y aparta al Ejército
OKDIARIO

El Ministerio de Sanidad solicitó al Ejército la recogida de muestras de un estudio seroprevalencia del coronavirus que se realizará la próxima semana y que permitirá conocer el nivel de inmunidad de los españoles para valorar así la estrategia de desconfinamiento. Pero la presencia del Ejército español ha irritado al independentismo, que ha forzado al ministro Salvador Illa a retirar de la operación a las Fuerzas Armadas, excluidas así por las presiones de los golpistas.

Con decenas de miles de muertos y centenares de miles de contagiados, con los españoles confinados en su domicilio soportando la incompetencia galopante del Ejecutivo, el socialcomunismo vuelve a rendirse al separatismo y excluye al Ejército de un plan en el que iba a a jugar un papel fundamental. A estas alturas de la crisis, ya no hay adjetivos suficientes para calificar la gestión de un Gobierno que se ha convertido en un peligro público. Pero ya no es sólo incapacidad, error o negligencia. Es aún peor: el Ejecutivo arrincona al Ejército después del ejemplo de entrega y dedicación de sus miembros, obligados a cumplir su misión sin material de protección. Repugna el grado de sectarismo de un Ejecutivo que coloca, de nuevo, sus ansias de poder por encima de la salud pública.

Lo que está ocurriendo en España es de una gravedad sin precedentes, porque con la excusa del estado de alarma se está cimentando el terreno para un cambio gradual de modelo que triture la España del 78. Obviamente, el Ejército también es víctima de esa estrategia rupturista que busca convertir a España en una falsa democracia. Que nadie se engañe, el pacto de reconstrucción que propone Sánchez no es otra cosa que un intento desesperado de aliviar sus responsabilidad en la tragedia. Una maniobra de distracción. No hay lealtad en quien llegó al Gobierno desde la deslealtad y la mentira.

La exclusión del Ejército por las presiones de los independentistas es la prueba de nuevo de que la estrategia de Sánchez no ha cambiado: su alianza con el golpismo es estructural, porque en la España socialcomunista las instituciones encargadas de defender el marco constitucional -el Ejército, por ejemplo- se han convertido para el Gobierno en un problema.

La gran fosa común de España
Pablo Planas Libertad Digital 23 Abril 2020

Son unos auténticos incompetentes y unos zafios que están tratando de tapar una de las mayores tragedias de la historia de España a base de mentiras, amenazas y ruedas de prensa orquestadas por Iván Redondo, alias Rasputín, y dirigidas por el censor en jefe Miguel Ángel Oliver. Ordenaron a los alcaldes que no decretaran duelos, se niegan a mostrar el más mínimo respeto por las víctimas del coronavirus, pasan de los muertos cuando no son sus muertos y se niegan a reconocer que hay muchos más de los que recuentan cada día con pasmosa frialdad. Para ellos sólo son un número, estadísticas, picos y curvas cuyo único sentido es correr cortinas de humo sobre sus innumerables negligencias mientras los fallecidos se precipitan en la fosa común de una pandemia que primero era como la gripe, luego que nadie podía prever y ahora que nadie está resolviendo mejor que ellos.

Lo mínimo que podrían hacer es dar el pésame, decir al menos que lo sienten. Por las familias y los allegados de los muertos. Para quienes defienden a toda costa al Gobierno, las banderas a media asta, que doblen las campanas y las corbatas negras no resuelven nada. Tienen razón, no resuelven nada, pero son algunas de las maneras de honrar a los difuntos en las sociedades civilizadas. De hecho, los ritos funerarios datan exactamente de cuando el hombre deja de ser un animal y se convierte en un ser humano.

Esa izquierda que niega las exequias y baila sobre las tumbas del coronavirus es la misma izquierda que salió a la calle para llorar al perro Excalibur, la misma izquierda que llamaba inútil al doctor Fernando Simón cuando el ébola y ahora, con decenas de miles de muertos, considera que es un héroe al que se abrazarían por la calle a pesar del riesgo de contagio. Dicen que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se niegan a prestar atención cuando hablan los dirigentes de la oposición. Es cierto, parecen enfrascados en sus cosas cuando intervienen Pablo Casado, Santiago Abascal o Edmundo Bal. Seguramente es porque no son capaces de aguantarles la mirada. Ni siquiera se les había ocurrido promover un minuto de silencio, ni siquiera le han dado el pésame a Casado por la muerte de su tío.

El Gobierno está desbordado, acorralado, superado y no da más de sí. Sus miembros son el hazmerreír de medio mundo. Les tima cualquiera, lo que no impide que ellos timen a los españoles. Tendrán problemas para explicar con quién han hecho los negocios del coronavirus y quién se ha llevado la pasta. Pero si le encargaron la compra de tests a una empresa de píldoras de crecepelos sexuales que en su vida se ha visto en otra igual. Lo que tendría que hacer la Guardia Civil es investigar quién hay detrás de esas empresas del Gobierno en vez de perder el tiempo con las órdenes prevaricadoras de Grande-Marlaska.

¿De dónde habrán salido estos ministros? La última parida de Isabel Celaá evidencia la degradación moral e intelectual de tales personajes. Atención a lo que dijo: "Tenemos que proteger a la ciudadanía de mensajes falsos precisamente para tratar de mantener las condiciones sanitarias que es preciso mantener en un momento de pandemia como este. No podemos aceptar que haya mensajes negativos, mensajes falsos en definitiva, que transmiten a la ciudadanía consecuencias que luego pueden alterar su salud y que además van en contra de lo que significan y la integridad de las instituciones públicas". Y lo dice una miembra de un Gobierno aupado por los que se pasan la Constitución por el arco del triunfo, queman banderas de España, atacan a la monarquía parlamentaria, silban al Himno y quieren acabar con la democracia, los golpistas de Cataluña y los recolectores de nueces del País Vasco más los pijocomunistas que prometen lealtad al Rey y luego organizan caceroladas en su contra. Vaya panda de desahogados.

Sánchez e Iglesias: pacto contra la libertad de información
OKDIARIO 23 Abril 2020

No hubo «lapsus» alguno en las declaraciones del general Santiago. La estrategia del Gobierno socialcomunista pasa por apretar a los medios de comunicación críticos con el Ejecutivo, un camino hacia la censura que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, exigió a Pedro Sánchez y que contó con lo anuencia del presidente del Gobierno. Ambos se reunieron de urgencia el lunes para tratar el impacto de las palabras del jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, pero el acuerdo fue seguir adelante y cortar de raíz los mensajes negativos para el Ejecutivo. Esto es, «minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno», que diría el general Santiago.

La reunión entre el presidente del Gobierno y su vicepresidente segundo se produjo debido a la gigantesca polvareda que desataron las palabras del general, pero Iglesias, según ha podido saber OKDIARIO, insistió en la necesidad de no bajar la presión a los medios. En lo único que insistió Sánchez fue en la necesidad de disimular. Es decir, que las presiones fueran menos evidentes y polémicas.

En la reunión se habló de lo que ellos consideran bulos en las redes sociales y en los medios hostiles, así como de la necesidad de establecer nuevos mecanismos de filtrado de los mensajes con impacto en la población. Tanto Sánchez como Iglesias consideran que se trata de campañas orquestadas. De modo que la estrategia del Gobierno va a continuar; eso sí, de manera más taimada.

La encuesta del CIS forzando de manera rastrera a los entrevistados a avalar la censura, la manipulación de las ruedas de prensa, la supresión de la información relativa a los contratos del Gobierno durante la crisis del coronavirus y los perfiles falsos en las redes sociales apoyando al Ejecutivo confirman que hay una estrategia diseñada al efecto de amordazar la libertad de expresión y de información. Exactamente en el sentido que expresó reiteradamente Pablo Iglesias antes de llegar al Gobierno. Ni «lapsus» ni cáscaras: una ofensiva diseñada a conciencia.

Caso Neurona
Dimite el jefe de la firma chavista que impulsó a Podemos tras pillarle OKDIARIO en los ‘Papeles de Panamá’
Fernán González okdiario 23 Abril 2020

El administrador único de Neurona Consulting en España, la consultora que tras recibir cuantiosos contratos a dedo de gobiernos latinoamericanos impulsó las últimas campañas electorales de Podemos, ha dejado su cargo en esa empresa. Lo ha hecho pocas semanas después de ser localizado por OKDIARIO entre las personas con sociedades offshore en ‘Los Papeles de Panamá’.

Se trata de Elías Castejón, un abogado andaluz que el 19 de marzo de 2019 registró la empresa ‘Neurona Comunidad SL’ en su propia oficina, después de depositar 3.000 euros. Tras su creación, Podemos formalizó con ella varios encargos para sus últimas campañas electorales.

Neurona Comunidad es la filial en España de una empresa con casi el mismo nombre que comenzó con este negocio en México (Neurona Consulting). Desde ahí se trasladó a países de América del Sur para recibir contratos millonarios de Gobiernos de izquierda radical, en particular, del Ejecutivo boliviano de Evo Morales.

Consistieron en trabajos con precios hinchados y adjudicados de forma directa a pesar de que compañías locales también podían llevar a cabo esas labores (campañas en redes sociales, vídeos de propaganda, etc.). Posteriormente, con el dinero obtenido se financiaron campañas electorales de partidos afines en otros países. Así lo reconoció el propio fundador de la matriz en un mensaje en Facebook.

Neurona colaboró estrechamente con Podemos en elecciones locales, autonómicas y nacionales. En la unión de Neurona con Podemos es clave el nombre de Juan Carlos Monedero. El profesor universitario que fundó el partido morado colaboró con la consultora hace escasos años. Lo confirmó él mismo en su programa de YouTube y aseguró que las informaciones periodísticas sobre esta empresa se explican porque «es una consultora de izquierdas».

Sin embargo, los contratos a dedo obtenidos por la firma en Bolivia han acabado en los juzgados. Como ha informado puntualmente este periódico, la Fiscalía Anticorrupción del país andino ha detectado siete delitos en esas adjudicaciones y los responsables de la empresa y los funcionarios del Ministerio de Comunicación que intervinieron se enfrentan a penas de ocho años de cárcel. Varios de estos acusados permanecen en arresto domiciliario por orden judicial para evitar fugas o destrucción de pruebas.

Ahora, el abogado sevillano que abrió las puertas de España a esta empresa ha querido desvincularse por completo. Se da la circunstancia que aparece como administrador de decenas de empresas, algunas de las cuales fueron registradas en el despacho panameño Mossack Fonseca. El bufete de abogados que protagonizó el escándalo de los ‘Papeles de Panamá’. Una investigación que fue galardonada con un premio Pulitzer tras destapar a cientos de personas, muchas de ellas con proyección pública, que operaban con sociedades opacas a nombre de testaferros que nada tenían que ver con las actividades de estas empresas. Una práctica que en ocasiones escondía negocios ilícitos.

Abascal acusa a Sánchez de "confiscar dinero" para comprarse a las televisiones
Y.L. ESdiario 23 Abril 2020

El líder de Vox ha hecho hincapié en que el Gobierno está silenciando a la oposición pagando a las televisiones con dinero público "confiscado a los autónomos y a las pymes".

Santiago Abascal ha denunciado que desde el Gobierno se ha inyectado dinero a las televisiones con un único objetivo el de callar las críticas de la oposición, blanqueando los errores del Gobierno y ocultando la tragedia humana que se esconde tras el coronavirus.

De hecho, en una entrevista en El Toro TV, ha hecho referencia a lo que considera un control de los medios por parte del Gobierno, asegurando que "las grandes televisiones, sobre todos las del duopolio, las de los poderosos nos están silenciando por completo y las propuestas no solo de Vox, sino también las del PP".

La "guerra crece" tras los ataques a Ana Pastor: acusan a VOX de encabezarlos

Y es que, considera que "el Gobierno ha conseguido comprar las televisiones con el mismo dinero que confisca a los autónomos y a las pymes, a las que no permite trabajar por decreto". De hecho cree que "estamos en un momento muy complicado para los derechos y libertades de los españoles y no contentos con eso están interviniendo y controlando las redes sociales y eso nos tiene muy preocupados".

De hecho, para Abascal "el Gobierno va a conseguir que España no solo sea el mayor país con número de muertes por habitante, sino que también vamos a ser el país con más parados y además, hay una consecuencia política que pasa por el recorte de las libertades y el ninguneo del Parlamento".

Junto a ello, ha señalado que el espacio radioléctrico "se está utilizando para el beneficio de unos pocos y tiene consecuencias políticas que limitan la libertad, por lo que hay que revisarlo".

Anuncia querellas contra el Gobierno y contra Torra
Además, ha anunciado que Vox esta estudiando "las responsabilidades penales y elaborando distintas querellas que podrían presentarse en los tribunales incluso pronto presentaremos una contra Torra por entorpecer la labor de las Fuerzas Armadas y eso está costando la vida a miles de catalanes".

Y es que, el líder de Vox considera que "la inacción del Gobierno para afrontar esta crisis por razones fundamentalmente ideológicas, la ocultación de los datos que tenía sobre los focos en Madrid, supone una brutal negligencia que ha costado vidas".

Por otro lado ha hecho referencia a que desde el "Gobierno y Podemos se ha dedicado a la estigmatización de Vox e incluso ha organizado manifestaciones cuando Vox ha sacado un buen resultado electoral como ocurrió en Andalucía".

El Gobierno "miente o carece de información"
De hecho, ha denunciado que "el Gobierno solo se ha puesto en contacto con nosotros con intereses espurios, no con intención patriótica sino de cara a la galería con conversaciones telefónicas en la que yo no he notado la sinceridad del presidente, sino que incluso ha dicho mentiras".

Así, aunque ha preferido mantener los detalles de la conversación en privado ha señalado que "el presidente me ha dado datos que son erróneos, me ha dicho cosas que finalmente no han pasado, y o bien lo ha hecho de manera de deliberada o porque carece de información, y por tanto de competencia para dirigir esta crisis".

Respecto a la crisis económica que está generando la pandemia ha señalado que "lo que muchos españoles temen es que va a ser peor el remedio que la enfermedad". De hecho, ha insistido en que "estamos escuchando al Gobierno hablar de reconstrucción, pero nosotros no queremos asumir la destrucción del tejido productivo".

Las propuestas de Vox para salir de la crisis
Por ello, propone que " el Estado asuma los salarios y las retribuciones los autonomos y de todo los españoles que no pueden trabajar y dar un plus a los trabajadores que se están jugando la vida". Incluso ha estimado que el coste de implementar estas medidas durante tres meses supondría un desembolso de "80.000 millones de euros y es mucho menos de lo que el Gobierno ha anunciado que se va a gastar y no va a conseguir el mismo objetivo. Nosotros queremos que sea como una larga noche".

Por otra parte, el líder de Vox ha señalado que "el PP tiene que explicar la disparidad entre sus palabras y el voto que se está dando a Sánchez", aunque sigue apostando por la "creación de un Gobierno de emergencia nacional, que podría tener el apoyo de las tres principales fuerzas políticas que representan gran parte del Congreso, pero creo que Pedro Sanchez y Pablo Iglesias están incapacitados para afrontar esta crisis".

Incluso asegura que hay quien ha planteado la posibilidad de presentar una moción de censura al Gobierno, aunque ha sido descartada ya que "sería puramente simbólica y no podemos hacer creer a los españoles que tienen alguna viabilidad salvo que haya algo de patriotismo en algunos diputados del PSOE. Por eso pedimos que dimita para crear un nuevo Gobierno que sea apoyado por todos".

Un Gobierno solo y sin plan de acción
Hay un fondo de verdad en la ausencia de una estrategia de desescalada de la reclusión, porque las autoridades sanitarias aún carecen de datos epidemiológicos básicos para tomar una decisión.
Editorial larazon 23 Abril 2020

La doble comparecencia del presidente del Gobierno, ayer, en el Congreso, no sólo demostró el paulatino, y muy bien calculado, proceso de abandono de sus aliados parlamentarios, sino que reforzó la imagen de un Ejecutivo que, simplemente, va a remolque de los acontecimientos y carece de los elementos de juicio necesarios para, siquiera, plantear una línea de acción ordenada en el tiempo. Así, al menos, sonaron en la Cámara las reiteradas advertencias de Pedro Sánchez de que cualquier estrategia de desescalada estará condicionada a la evolución de la pandemia, es decir, con avances y retrocesos; sus excusas sobre el cambio de criterio en horas de las normas de salida de los menores y la práctica seguridad con la que avisó de que no descarta solicitar la extensión del estado de alarma en sucesivos plazos, cuestión que fue recibida con recelo por el resto de los grupos parlamentarios, pero significativamente por el PNV y ERC, cuyas críticas son cada vez más acerbas.

Hay, sin embargo, un fondo de verdad en la falta de concreción del presidente del Gobierno, a la que le obliga la pura lógica de los hechos, a la hora de plantear un calendario de salida medianamente sostenible, como ya han comenzado a hacer nuestros vecinos europeos. Porque no es sólo que la etiología del coronavirus plantee incógnitas aún no resueltas por la comunidad científica, que no permiten prever ni su evolución ni su prevalencia en las personas ya infectadas, sino que nuestras autoridades sanitarias parecen desconocer, incluso, cuándo y cómo se producen los contagios. Ni hay respuesta del comité de seguimiento que preside el ministro de Sanidad, Salvador Illa, al por qué del continuo incremento de los infectados –que, ayer, sumaron 4.211 casos más, hasta alcanzar la cifra de 208.389– ni nadie en el entorno gubernamental parece capaz de seguir la pista de estos nuevos contagios, que se están produciendo, es preciso recalcarlo, cuando la inmensa mayoría de la población lleva en sus casas encerrada más de un mes.

Se aduce que la escasez de pruebas diagnósticas impide trazar un plano real de la extensión de la pandemia, lo que es cierto, pero no se explica en qué proporción la detección de las nuevas infecciones se produce por los test de análisis o porque los síntomas de la enfermedad dan la cara. En cualquier caso, y sin negar que los peores momentos de la pandemia están quedando atrás, son comprensibles las dudas de quienes deben decidir cuándo y cómo se va a llevar a cabo el final del confinamiento, lo que, ciertamente, no supone alivio alguno para la sociedad española, que se sabe, con el paso inclemente de los días, cada vez más abocada a sufrir una profunda recesión.

En este sentido, la única nota optimista de la sesión parlamentaria fue que, pese al duro cruce de reproches que jalonaron las intervenciones del presidente Sánchez y del líder de la oposición, Pablo Casado, se mantiene abierta la creación de una comisión extraordinaria en el seno del Congreso para negociar las medidas del «plan de reconstrucción» imprescindible para conseguir una salida de la crisis económica y social causada por la pandemia. Un pacto de esta naturaleza, que sumaría al Partido Popular y a Ciudadanos, inutilizaría las amenazas, nada veladas, de los actuales socios nacionalistas del Gobierno de coalición de condicionar sus propias agendas políticas al apoyo a unos Presupuestos Generales de emergencia y que, además, van a venir forzosamente condicionados por la posición final que adopte la Comisión Europea sobre la cantidad de los créditos, su forma y su reparto entre los países más afectados. Cuando, ayer, Pablo Casado le preguntó a Pedro Sánchez si iba a solicitar un rescate a Bruselas, iba implícita la advertencia de que es preciso llegar a ese acuerdo de Estado.

Las dietas por asistir a la "Comisión Extraordinaria"
Nota del Editor 23 Abril 2020

El único interés que tienen los ínútiles y traidores a España de este gobierno es cobrar las dietas correspondientes a esta inútil comisión y seguir cometiendo disparates y causando desastres, y acercarnos cada vez mas a su deseada Españazuela.

Lo primero que tienen que hacer es dimitir y presentarse ante el juez para declarar sus fechorías y ser condenados a devolver lo afanado e inmediato ingreso en prisión, aunque se podría ofrecer a Venezuela, Cuba, Corea del Norte y otros lugares similares enviárselos como consultores para asegurar su desastre total

“Illa, el amo y señor de nuestras vidas”
Francisco Marhuenda larazon 23 Abril 2020

Al margen de la crítica política de la oposición y una autocomplacencia gubernamental que se ha instalado en la propaganda más zafia, que resulta agotadora en estos tiempos de confinamiento, la realidad es que los datos son demoledores. No hay forma humana de conseguir que reconozcan algún error, pero el desabastecimiento de las farmacias es el indicador más claro de la imprevisión del Ministerio de Sanidad y su incompetente titular, Salvador Illa. A esto hay que añadir que no sólo nos ha afectado a los sufridos ciudadanos que estamos condenado al confinamiento, cuya duración resulta cada vez más sorprendente si la comparamos con los datos de otros países en una situación similar, sino la escandalosa desprotección que ha sufrido el personal sanitario. Es todo tan injustificable que ni siquiera la propaganda consigue esconder el esperpento.

Lo que ha sucedido con las empresas contratadas por Sanidad para suministrar el material es propio de una película de Torrente. El problema es que no es para tomárselo a broma, porque afecta a la salud pública y ha tenido consecuencias terribles. España ha sufrido un desabastecimiento doloso. Estamos donde estamos como consecuencia de una clara imprevisión que ha impedido que se tuvieran los materiales que habrían permitido hacer frente a la crisis sanitaria en mejores condiciones. Ni test, ni guantes, ni mascarillas. Es, simplemente, patético. Lo vimos con los respiradores, donde algunas empresas se reconvirtieron para fabricarlos mostrando la solidaridad de empresarios y trabajadores. Por todo ello, lo que más me inquietó del bronco debate parlamentario que vivimos ayer fue el poder que otorgó Sánchez al gris y anodino ex alcalde de La Roca que Iceta le colocó al frente de la cartera de Sanidad. Illa tendría que ser fulminantemente destituido y poner al frente a un político capaz o un técnico preparado. En lugar de ello, se le otorga la capacidad de decidir quién y cuándo se puede salir. Es el amo y señor de nuestras vidas. Es un ministro quien controla el ejercicio del derecho constitucional recogido en el artículo 19 que consagra algo tan obvio como es elegir libremente nuestra residencia y circular por el territorio nacional. Todo se hace con una inquietante opacidad, con unos funcionarios que dependen del gobierno, que no tienen incertidumbre sobre su futuro profesional y que no viven en pisos pequeños como la mayoría de españoles.

Cervantes y los muertos del covid-19
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Abril 2020

El 23 de abril, día en que dieron cristiana sepultura a Cervantes en 1616, celebramos los españoles la fiesta de la lengua española y del Quijote. También este jueves, 23 de abril, es un buen día para honrar a todos los muertos y muertas por el covid-19. Aprovechemos, sí, este día de celebración para recordarle al Gobierno de España sus responsabilidades y culpas en muchas de esas muertes. No sé si alguna vez la Justicia de España logrará procesar a esa gente. Lo dudo, porque el mundo del Derecho en España está sometido, como el del periodismo, la ciencia y la cultura, al poder omnímodo de un Gobierno sin autolimitación alguna a la hora de ejercer su fuerza, su terrible violencia verbal y sus modos represores para que nadie se mueva en un Estado de Excepción sin parangón en la historia de Europa. Pero no pierdo la esperanza de que alguna vez respondan ante los tribunales internacionales de justicia sobre sus tropelías. En todo caso, a ojos de las víctimas y de sus familiares y, por supuesto, de sus conciudadanos, esta gente jamás limpiará su maldad moral.

Presididos por una bandera de España con crespón negro, que tanto odian los comunistas y los socialistas, los separatistas y los nacionalistas, los titiriteros y los falsos escritores de naderías, honremos a nuestros muertos por el covid-19 en el día en que deberíamos celebrar también la fiesta de la lengua española y del Quijote. Compartamos nuestro dolor con todos cuantos hayan sufrido el desgarro de la enfermedad y alguna muerte inesperada. Y reconozcamos nuestra paradoja: en un tiempo de sufrimiento, de dolor y vergüenza ajena por el comportamiento de un presidente del Gobierno que no se atreve a ponerse una corbata negra por los caídos, tenemos que celebrar la obra más grande de la literatura universal. Tristeza es hoy el nombre de España y Alegría la de su mayor obra literaria. El Quijote es un canto tan grande a la Alegría que la cosa de Beethoven, su famoso himno, parece solo un ejercicio musical para gente dura de oído. Nadie muere en el Quijote, salvo su protagonista al final del libro para abrirnos a otro mundo. Quizá el de la inmortalidad del alma.

La maestría de un genio sencillo y austero en su expresión para crear alegría en sus lectores no ha encontrado todavía parangón en la historia de la literatura universal. Alegría y verdad, genuinamente humana, son los fundamentos de esta obra. Nadie como Cervantes ha conseguido dramatizar la cuestión clave de la identidad del ser humano: verdad contra mentira, realidad o utopía, normalidad frente a paranoia. Nadie ha estudiado mejor que Cervantes la verdad frente a cualquiera de sus falsificaciones. Nadie ha puesto sobre la mesa de la literatura crítica, de la literatura, la estrecha relación entre el el misterio de lo real y la lengua, lo auténtico y lo aparente, en fin, la realidad y su representación cultural. Artística.

Y, además, no existe en la literatura universal un autor tan crítico con su propia obra como Cervantes. Pocos autores hallaremos en la literatura universal que puedan compararse al de Alcalá de Henares a la hora de reflexionar sobre el ejercicio de la escritura. Las tres primeras líneas del Prólogo primero del Quijote son ya un estudio de eso que los cursis del siglo XX llamaron "metaliteratura": "Quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza". No es el rasgo menos relevante que ha legado Cervantes a la cultura española: para leer, entender y disfrutar el Quijote no se necesita a nadie. Entra en vena directamente, no requiere de mediadores. Mas, una vez leído, o sea sentido y disfrutado por cada uno de nosotros, no está mal recurrir a la llamada ‘crítica’, es decir, a los cervantistas. Pueden ser de gran utilidad para seguir disfrutando de la lectura. Algunos de ellos tienen dotes especiales para desplegar la infinita condensación de arte que contiene el Quijote. Entre todos esos cervantistas, me atrevo a recomendarles la lectura de las obras de Ciriaco Morón Arroyo, especialmente su Para entender el Quijote. Este gran humanista español, catedrático de Estudios Hispánicos y Literatura Comparada en la Universidad de Cornell (USA), ha mostrado con precisión filosófica que Cervantes funde genialmente la historia de don Quijote y Sancho, personajes más pasivos que activos, con los "episodios", así llamados por Cervantes, o historias de otros personajes dentro de la obra, por ejemplo, la de Marcela y Grisóstomo, y la de Cardenio, Luscinda, don Fernando y Dorotea, y con la historia del autor, uno de los personajes principales de la novela. En fin, el Quijote sigue siendo la mayor meditación española sobre cómo se hace un libro de ficción. Novela original y canon de la novela de todos los tiempos.

Celebremos el Quijote y honremos a nuestros muertos del covid-19.

El español continúa su ascenso imparable entre los políticos de Estados Unidos
Manuel Trillo ABC 23 Abril 2020

El español continúa aumentando su presencia en el panorama político de Estados Unidos. Hace tiempo que el idioma de Cervantes dejó de ser una mera anécdota en las campañas electorales del país, pero el creciente peso demógrafico de los hispanos hace que sean cada vez más decivisos, lo que lleva a su vez a los candidatos en las diferentes contiendas electorales a acercarse a este sector de la población mediante la lengua que les identifica con sus raíces.

Tras las últimas elecciones legislativas, celebradas en 2018, el 16% de los miembros de la Cámara de Representantes y el 15% de los senadores emplean ya el español en su comunicación, según el último informe elaborado por The Hispanic Council sobre el uso de esta lengua en la política de EE.UU. Esto supone un ligero aumento con respecto al mandato anterior, cuando su uso era, respectivamente, del 14% y del 13%.

«En el nuevo Congreso de Estados Unidos, que es el que cuenta con más hispanos de la historia, se utiliza más que nunca el español», recalca The Hispanic Council, que publica con motivo del Día Internacional del Idioma Español la segunda edición de su informe bianual «El español en la política de EEUU: análisis de su uso en la Cámara de Representantes y el Senado».

Los demócratas utilizan más el español
Según este think tank con sede en Madrid, dedicado a analizar la realidad de la comunidad hispana de EE.UU. y promover los lazos entre este país y España, los senadores y congresistas demócratas hacen con diferencia un mayor uso del español que los republicanos. En concreto, el 4% de los congresistas republicanos utiliza el español frente al 26% de los demócratas, mientras que en el Senado el porcentaje se eleva al 8% entre los republicanos y al 23% entre los demócratas.

Son los demócratas también quienes llevan el peso del incremento del uso del español, ya que entre los representantes de este partido ha aumentado un 3% y entre sus senadores un 4%, con respecto a la anterior composición del Congreso. En el campo republicano, el uso del español se mantiene estable en ambas cámaras, si bien con un ligero ascenso en el uso por parte de sus senadores.

«Históricamente, el Partido Demócrata ha tenido más facilidad para captar el voto hispano y ha presentado tradicionalmente a más candidatos hispanos a los comicios -señala el estudio-. Por lo tanto, es lógico que los miembros de este partido sean los que más utilizan el español en su comunicación».

Sin embargo, The Hispanic Council subraya que «cuando el Partido Republicano ha utilizado estrategias para apelar al voto hispano y ha utilizado el español también ha obtenido buenos resultados». En este sentido, pone como «claro ejemplo» Florida y las campañas, con gran uso del español, del hoy senador Rick Scott y del actual gobernador del estado, Ron DeSantis.

De hecho, hay figuras relevantes de uno y otro partido que utilizan el español en el Congreso estadounidense, y no necesarimente son de origen hispano. En el Senado, destacan en el ránking los demócratas Catherine Cortez (Nevada), Tim Kaine (Virginia), Bob Menéndez (Nueva Jersey) y Dianne Feinstein (California), y los republicanos Marco Rubio (Florida) y John Cornyn (Texas), apunta el informe. En la Cámara de Representantes, The Hispanic Council subraya el uso del español por parte de los demócratas Natala Narragán (California), Lucille Roybal-Allard (California), Lori Traham (Massachussets), José E. Serrano (Nueva York), Dina Titus (Nevada), Albio Sires (Nueva Jersey), Nydia M. de Velázquez (Nueva York), así como del republicano Mario Díaz-Balart (Florida).

«Muchos de los miembros del Congreso que no utilizan el español en su comunicación habitual sí lo hicieron para apelar al voto hispano durante el proceso de campaña», explica el documento.

Otro de los aspectos que recoge el informe es la relación entre la juventud de los políticos y el uso que hacen del español. En el Senado se aprecia que los miembros más jóvenes y que menos tiempo llevan sirviendo en la cámara son los que utilizan más el español en su comunicación. En la Cámara de Representantes, esa correlación no es tan clara y el uso del español se distribuye de manera más uniforme independientemente de la edad y los años de servicio, añade.

Recuerda el informe que al menos 22 estados cuentan ya con un mínimo de 10% de población hispana, lo que confirma la tendencia de que la influencia de esta comunidad se produce a nivel nacional y no sólo en estados tradicionalmente hispanos como Texas, Florida o California.

Factor clave en las elecciones de 2020
En las elecciones a la Casa Blanca previstas para el 3 de noviembre de este año, 32 millones de hispanos tendán derecho a voto, más del 13% del total del electorado de EE.UU., según los datos del instituto investigador Pew. Superarán así a la comunidad afroamericana, sitúandose como la minoría del país con mayor peso en los comicios.

En las primarias por la candidatura demócrata, que se abrieron el pasado febrero con los caucus de Iowa y que permanecen prácticamente congeladas por la crisis del coronavirus, se ha podido comprobar precisamente el esfuerzo de los candidatos por dirigirse al público en español.

«Sin duda, el español ha estado y está presente en estas primarias», explica a ABC Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council y coautor del informe junto a Juan Ignacio Güenechea. «Especialmente los diferentes candidatos demócratas han apostado por el español a la hora de comunicarse con los votantes hispanos a través de anuncios, vídeos, redes sociales y contenidos en sus páginas web», señala.

Por ejemplo, señala Ureña, «Bernie Sanders trabajó durante mucho tiempo la creación de la plataforma “Unidos con Sanders”, que le fue muy útil en varios estados donde se alzó con la victoria. De hecho, se presentó como el “Tío Bernie”, apostando por uno de los valores esenciales para la comunidad hispana: la familia».

La carrera electoral de este año va a estar dominada por la gestión por parte del presidente Donald Trump de la crisis sanitaria, las medidas que se tomen y el impacto que tengan principalmente en la economía, «los hispanos van a tener un papel determinante en la elección», insiste el presidente de The Hispanic Council. «En 2016 Hillary Clinton no consiguió el mismo nivel de apoyo que Obama entre los votantes hispanos y Trump consiguió un resultado bastante razonable entre estos electores -explica-. Por tanto, uno de los factores a tener en cuenta será el nivel de participación de los hispanos en la votación y un elemento importante puede ser el conectar con ellos a través del idioma español».

El propio informe de The Hispanic Council advierte de que la menor participación de la comunidad hispana en los proceso electorales de EE.UU. es «un factor limitante para que el uso del español en la política gane fuerza». En las elecciones de 2016 solo fueron a votar un 47,6% de los hispanos con derecho a hacerlo, más de doce puntos por detrás de los negros, con un 59,6%, y muy por debajo de la de los blancos, con un 65,3%.

Aunque en las elecciones de mitad de mandato en 2018 se incrementara la participación hispana con respecto a las anteriores, señala el documento, «una mayor movilización de este grupo y una mayor implicación en la vida política del país tendría un impacto directo en el uso del español en el Congreso de Estados Unidos».


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¡Entérense!: Esto es un cambio de régimen
Carlos Dávila okdiario 23 Abril 2020

No hará siquiera dos meses el ministro Marlaska tuvo a bien hacer a un grupo reducido de periodistas esta confesión: “Esto es lo que estaba esperando, nunca me he sentido mejor, tampoco nunca volveré a la Justicia”. Soberbio y envalentonado, Marlaska, revelaba así que sus devaneos con el centro derecha no fueron más que un episodio interesado porque como aconsejaba el filósofo del 68, Herbert Marcuse: “hay que aprovecharse del sistema, no mezclarse con él y destruir lo que se pueda”. Marlaska, que ciertamente no ha leído ni una sola línea de panfletos como “Eros y Civilización”, remedaba a aquel filósofo colgado para hacer inteligible que su paso por los alrededores del PP, partido que le cooptó para ser miembro del Consejo General del Poder Judicial, no fue más que un tránsito hacia su verdadera filiación política, la izquierda rabiosa donde ahora afirma sentirse, como recita la coplilla, “tan a gustito”.

Hay que ver con que placer Marlaska aplaudía el martes en el Senado a su vicepresidente comunista, Pablo Iglesias, cuando, en respuesta a la pregunta pagada de un senador de Compromis, éste político más peligroso que un lobo en un recinto colegial, comunicó en el Senado con su actual y repulsivo tonillo franciscano, que ellos no van a cejar en el empeño de borrar del mapa el modelo político existente para sustituirlo por otro idéntico del delincuente caribeño Maduro. Pero ahí no se quedó Marlaska: minutos después volvió a ovacionar a la ministra de Hacienda, la vocinglera Montero, cuando, sin miramiento alguno, recitó los objetivos de su Gobierno; un plan para empobrecer el país, apropiarse de la poca riqueza que quede, repartirla a su gusto, y dar a cada uno no según lo que necesite, sino lo que los administradores de la miseria quieran otorgarle por su disciplina y sometimiento. O sea, leninismo puro. Iglesias y su Komitern ya en la Moncloa, se saben bien lo que en el “Mundo Obrero” de febrero de 1938 publicó el trío de sus antepasados: Dolores Ibarruri, Urbe y Checa: “Si nos dedicamos a corregir rápidamente las debilidades de los órganos esenciales del Ejército y del aparato civil del Estado, madurarán hechos nuevos, tanto en España como internacionalmente”. ¿Les suena?

Marlaska, que es opinión de este cronista, el paradigma del ensayo general con todo que perpetra su Gobierno, tuvo, horas antes de su efímera comparecencia en el Senado, una bochornosa intervención para apoyar la penosa explicación del general Santiago. Al tonto o provocativo reconocimiento (que todavía no se sabe que lo que ha sido) del general de la Benemérita, Marlaska no respondió más que con esta declaración: “Ha sido un lapsus”. Horas después el documento, ya público, denunciaba exactamente lo contrario: que la Guardia Civil tenía el endoso por parte de Sánchez y de sus corifeos de controlar la “desafección al Gobierno”. Y, por cierto, es curioso: desde el franquismo nadie había utilizado este término para fijar el aprecio o desprecio a un determinado régimen. “Ese es un desafecto” se decía en aquella época cuando alguien no le bailaba el agua al general. Pues lo mismo: todos nosotros somos unos desafectos. Hay que tener cuidado con Marlaska y los suyos.

A Sánchez, a su Gobierno del Frente Popular y desde luego al ministro Marlaska, al que cualquier psiquiatra que tenga por amigo le puede reprochar que, ¡hombre!, se informe un poco mejor de que significado posee el vocablo “lapsus” en cualquier manual breve de Psiquiatría. El lapsus no es otra cosa que algo que se tiene introducido, metabolizado en el cerebro y que sale al exterior de forma voluntaria o involuntaria. En las Cortes de la República al subsecretario Angel Galarza se le vieron las ganas y amenazó con un atentado a un miembro de la CEDA. Un colega, visto el desenfreno, le quiso ayudar y suavizó la barbarie: “Ha sido un lapsus”, le corrigíó cariñosamente el compañero, a lo que Galarza, ante los mismos periodistas, ni siquiera rectificó: “Yo no tengo lapsus”, manifestó enfadado. Este sujeto fue el mismo que, ya asesinado Calvo Sotelo, pronunció en el Parlamento esta abyección: “Siento el atentado del señor Calvo Sotelo… siento, sobre todo, no haber participado en él”. Canalla y miserable el tío; hay que suponer que este individuo tuvo en ese momento más coherencia que la que ha exhibido en esta ocasión Marlaska, que no se ha desdichado del suyo, sí, “lapsus”. El ministro que, con cientos de miles de fallecidos en España (ya nadie honrado duda de que estemos por encima de las 45.000 muertes) dijo en principio que “su Gobierno no se arrepiente de nada”. Tramposo y soberbio al mismo tiempo. Sostiene Marlaska, porque ya se ha contagiado del lenguaje marxista, “que autocrítica sí, pero arrepentimiento, no, porque no somos culpables de nada”. Este es el Marlaska de ahora mismo que, con su vocación tardía de ultraizquierdismo, se apresta a servir de costalero, o hasta de tonto útil, a los colegas de su Gobierno que caminan directamente al cambio de régimen, a un sistema comunista en el que Marlaska se va a encontrar “muy a gustito”. ¿Dónde ha quedado aquel juez Marlaska tan festejado por todos? Lo diremos: en gestor consciente de un sistema en el que será imposible la libertad de expresión. Y la de información que no es lo mismo. Aunque a Marlaska eso le importe un bledo; su régimen va camino de ser el de Lenin y el del sanguinario Maduro.


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