AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 13  Mayo  2020

Eduardo Inda: «¡Viva la Resistencia!»
OKDIARIO 13  Mayo 2020

España comienza a echarse a la calle. Empieza a salir del letargo provocado por más de dos meses de confinamiento y lo hace protestando contra el Gobierno socialcomunista cacerola en mano. «Había llegado a pensar que la España del Cid Campeador, de Cristóbal Colón, de Hernán Cortés, de los Reyes Católicos… esa España del siglo XIX que echó al invasor francés, o esa otra del XX que luchó contra la dictadura, había desaparecido. Que España ya no tenía sangre», confiesa Eduardo Inda que, a continuación, reconoce que estaba equivocado.

La ‘España de los balcones’, que apareció al principio de la pandemia para rendir homenaje a aquellos que se jugaban cada día la vida en el frente contra el coronavirus, devolvió la esperanza a Inda de recuperar aquella España que se dirigía, sin remedio, a perderse en los libros de Historia. «Llegó un momento en el que ese movimiento empezó a carecer de sentido, momento en el que el Gobierno empezó a manipularla, a meter sus sucias manos a sacar rédito electoral», comenta Inda.

«Durante toda esta pandemia estamos comprobando que este Gobierno se distingue por tres características», explica el periodista. «La primera es que miente más que habla; la segunda es que es incompetente hasta decir basta y la tercera es que está abusando del estado de alarma con un gran objetivo: convertirnos en una suerte de remedo de la Rusia de Putin o la Turquía de Erdogan, donde el presidente manda y todos los demás obedecen», sentencia Eduardo Inda.

El director de OKDIARIO reconoce lo equivocado que estaba en su percepción de la sociedad española. «España sigue estando viva, sigue teniendo sangre. Lo estamos comprobando en los últimos días, viendo cómo mucha gente se echa a la calle para protestar por este abuso de poder y para pedir la dimisión de un Gobierno tan sucio y tramposo como el de Pedro Sánchez», reconoce el periodista.

Para finalizar, Inda manda un mensaje de aliento a todos esos españoles que se niegan a someterse a los desmanes del Gobierno socialcomunista, que deben seguir protestando cívicamente y dentro de la legalidad para no dar ni un solo motivo de tacha a Sánchez y sus socios: «¡Viva la España de la Resistencia! ¡viva la Resistencia! y ¡vamos!».

Populismo fiscal que lleva al rescate
Editorial larazon 13  Mayo 2020

Poco cabe esperar, a efectos de la recuperación económica, de un Gobierno como el que preside Pedro Sánchez, en el que sus dos almas políticas compiten en populismo fiscal, con propuestas dispares, pero no por ello menos perjudiciales para el futuro de los españoles. Con todo, lo más grave no es la competición disparatada en busca de nuevos ingresos fiscales, sino la falta que denota de un proyecto económico serio, reflexionado y, sobre todo, basado en la tremenda realidad que vive España –con un déficit fiscal previsto para este año del 10,9 por ciento del PIB, es decir, unos 120.000 millones de euros en el mejor de los casos–, cuyo tejido productivo no podría sobrevivir bajo esas viejas recetas de la izquierda que se resumen en el «que paguen los ricos».

Es, precisamente, en las situaciones de emergencia social cuando más debería una sociedad que se precie alejar de sí a esos demagogos que ofertan el reparto de la miseria bajo conceptos elevados de protección social. Ni los subsidios personales pueden sustituir a los ingresos de un salario bien ganado ni, a la postre, significan otra cosa que la condena a la precariedad vital de millones de personas. Pero no. Porque, si bien, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, difirieron en los ingredientes de la pócima mágica fiscal, ambos coincidieron en el mismo objetivo de incrementar la presión impositiva a los sectores sociales que más tributos pagan, incluso, reconociendo, como en el caso de la propuesta de Iglesias, que los supuestos nuevos ingresos apenas significarían nada en el enorme agujero que la pandemia ha abierto a la hacienda pública, a menos, claro, que el impuesto a las «grandes fortunas», que sustituiría al de Patrimonio, se acabara por repercutir al conjunto de las clases medias. Sin embargo, peor, por sus efectos nocivos, parece la intención expresada por la ministra Montero de operar sobre el impuesto de sociedades, con un tipo mínimo del 15 por ciento y retirada de las desgravaciones, que toca directamente a un sector empresarial que, en buena parte, ni siquiera puede garantizar la continuidad de su actividad en el inmediato futuro.

Hablamos, además, de un sector que ya aporta el 47 por ciento de la contribución fiscal, por encima de la media de las empresas europeas, que es del 39,3 por ciento, y que lidia con unos impuestos al trabajo cuatro puntos superiores a la media de los países de la OCDE. O dicho de otra forma: el mundo del trabajo en España ya está fiscalmente explotado a conciencia. Dado que de los otros yacimientos clásicos, como el IRPF y el IVA, no puede esperarse mucho más en un escenario de caída del empleo y, por lo tanto, del consumo interno, incluso suprimiendo el tipo reducido, por el abanico de los ingresos públicos se acorta dramáticamente.

Por supuesto, no negamos la gravedad de la situación a la que se enfrenta el Gobierno de coalición social populista y nada nos haría más felices que la gestión de la crisis terminara con un éxito rotundo gubernamental. Desafortunadamente, Sánchez nos ofrece las recetas condicionadas por la misma ideología que han fracasado siempre. Porque la solución no puede venir de un estado con un gasto público elefantiasico, en el que, dicho sea de paso, crecen como champiñones ministerios, direcciones generales y asesores, sino de la reactivación del tejido productivo, con incentivos a la inversión, la productividad y la mejora del mercado laboral. Aún así, no será fácil y España tendrá que contar con la ayuda del resto de sus socios europeos, que siempre, conviene no olvidarlo, estará condicionada a la reconducción paulatina del déficit público y al saneamiento de la deuda. La otra opción es, ya se sabe, el rescate por parte de Bruselas.

La peste del virus chino
Amando de Miguel Libertad Digital 13  Mayo 2020

"Naturaleza, dame el nombre exacto de las cosas", como escribía Juan Ramón. Toda la vida de Dios a la enfermedad contagiosa que se cobra muchas víctimas mortales se le ha llamado peste. Lo de pandemia es un cultismo. Yo mismo lo empleé aquí hace tres meses para sospechar lo que se nos venía encima con lo del virus chino. Algunos lectores amigos me reprochan que hable del "virus chino", como si fuera mi expresión un ataque xenófobo. Nada de eso. La prueba es que reconozco que entramos definitivamente en el mundo en la era de la última potencia imperial, que es China.

No se trata de un virus cualquiera. Va camino de provocar una de las mayores catástrofes de la Historia a través de la desarticulación de la economía, que hoy se basa en una intensa relación interpersonal e internacional. Hay varios coronavirus. Aunque mejor sería decir en buen castellano "virus corona". Lo de que este sea el "19" no dice nada; será más bien el "20". Se presenta como un eufemismo cientificista. La realidad nos dice que es un virus chino porque se expandió a partir de China. Por cierto, el Gobierno de esa dictadura se ha negado a decirnos nada de su origen. Cuando no hay información, todo es especulación.

Este virus corona necesita una etiqueta identificable. Se ha hecho así con otras enfermedades terribles, a las que por eso se les pone un marbete. Por ejemplo, la enfermedad de Hansen (la lepra), la legionella (el virus que empezó en una reunión de legionarios americanos), la fiebre de Malta, la gripe asiática de 1957 (que en España provocó diez mil muertes, entre ellas la de mi novia). La gripe de 1918 pasó a la Historia como la gripe española, por la razón de que España no entró en la guerra y, por tanto, no se ejerció la censura sobre los efectos de la epidemia. Además, de ella enfermó Alfonso XIII y la noticia se hizo mundial.

Aparte del origen, el resultado es que la peste del virus chino ha sido un beneficio para China, al desarticular la economía de mercado de todo el mundo. Además, se sospecha que la OMS (Organización Mundial de la Sanidad, como habría que traducirla realmente) es una entidad controlada por el Gobierno chino.

En España, el Gobierno ha asumido el mando único en la lucha contra la peste china. Se hace responsable a través de la consulta con un grupo de expertos o científicos. Lo escandaloso del caso es que los nombres de tal comité permanecen secretos. Solo conocemos el de su portavoz, el difuso, confuso y profuso doctor Simón, cuyas contribuciones científicas a la epidemiología son escasamente citadas en el mundo. Esperemos que las investigaciones científicas del resto de los miembros del misterioso comité sean más relevantes. El oscurantismo en esta materia es un caso típico de autoritarismo.

Comprendo que mi talante crítico al autoritarismo del Gobierno no lo comparta una buena parte de los españoles, encantados con todo lo que provenga de Venezuela, Cuba y ahora China. Es lo que se llama ‘progresismo’, con un notable abuso de la voz progreso. Más bien es una especie de comunismo latinoamericano. Es el que manda ahora en España.

De momento, es un escándalo la decisión del mando único (ya suena mal) de manipular y ocultar las estadísticas reales de las víctimas de la peste china. Es algo que suele ocurrir en las guerras. Quizá por eso el Gobierno pretende imponer la metáfora bélica (la "lucha contra el coronavirus", "este es nuestro enemigo", etc.).

La política consiste muchas veces en saber anticipar lo que pueda ocurrir en el inmediato futuro para disponer los medios adecuados. Ahora es razonable pensar que pueda haber una segunda ola del virus chino hacia el otoño. Ha sucedido en otras epidemias víricas. La cuestión es así de grave: supuesto un rebrote del dichoso virus en el otoño, ¿podrá este Gobierno socialista-comunista hacerse cargo del problema y resolverlo? Es evidente que no, dada su ineficiencia y mendacidad, y de los supuestos expertos o científicos en los que se apoya. Naturalmente, caben otras opiniones. Ya digo que destaca la gran capacidad de sumisión, conformidad y servilismo de las muchas personas que votan a este Gobierno. No son precisamente obreros. Son solo los que se tragan la propaganda oficial y oficiosa.

Marlaska ordena un «control» extra de las calles para evitar protestas contra Sánchez en la hora del deporte
A todos los agentes se les ha comunicado la prohibición expresa de manifestaciones en las calles
Carlos Cuesta okdiario

El Gobierno asegura que no ha dado ninguna instrucción a la Policía para controlar las protestas nacientes en las calles que piden la dimisión de Pedro Sánchez. Pero lo cierto es que el Plan de Desescalada Covid-19, remitido internamente a la Policía por la Dirección General del Cuerpo y al que ha tenido acceso OKDIARIO, sí recoge una orden de presencia extra de dotación policial y una actitud especialmente activa de los policías en las calles en las horas destinadas a hacer deporte. Justo las que coinciden con las caceroladas contra el Gobierno que se celebran a las 21:00 horas de cada noche.

La orden pide un refuerzo extra. Y a todos los agentes se les ha comunicado igualmente la prohibición expresa de manifestaciones en las calles. Ambas instrucciones unidas implican que esos grupos reforzados de agentes no tienen más remedio que actuar frente a cualquier indicio de un posible foco de manifestación. Justo lo que busca Sánchez para disuadir de las protestas en las calles.

El documento del citado plan policial interno recoge ese reforzamiento policial tanto para la fase 1 como para la fase 2. Es decir, que se extiende, en principio, hasta el 8 de junio, algo tremendamente exagerado a la vista de la permisividad normativa con, por ejemplo, los conciertos musicales de hasta 200 personas, ya autorizados en las zonas en fase 1.

El Plan de Desescalada Covid-19 detalla la «operatividad policial» ante cada situación. Y lo hace detallando el comportamiento de los agentes ante cada párrafo de las normas de desescalada aprobadas por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Deporte
Allí se pueden leer las órdenes de actuación de los agentes ante el «deporte no profesional». Es decir, por ejemplo, el que realizan muchos ciudadanos en las horas a las que se permite a la gente salir a la calle para hacer ejercicio. Y esas horas coinciden con las caceroladas anti Sánchez que tanto molestan al Gobierno.

En ese apartado se destaca la diferente actuación de la Policía cuando se trata de «espacios públicos autorizados para practicar deporte» -como los polideportivos o canchas deportivas en los parques-, y cuando el deporte se realiza en la calle: «Espacios donde no está autorizada la práctica deportiva». No está prohibida, pero no son zonas puramente deportivas.

De ese modo, si en las zonas deportivas los agentes de la Policía se tienen que limitar a «vigilar», en las calles la orden se refuerza y pasa a ser de «control».

La diferencia es abismal, como confirma un mando policial a OKDIARIO: «Vigilar implica una menor dotación de efectivos y, además y muy importante, una diferente actitud de los agentes. En la vigilancia simplemente hay que estar atentos por si ocurre algo. En el control hay que anticiparse para evitar que ocurra un ilícito. Y eso implica muchas veces interpelar a los ciudadanos si llevan algún elemento que pueda hacer pensar que acuden, por ejemplo, a una manifestación no comunicada».

Evidentemente, el ministerio no ha dado el paso expreso de exigir actuar contra la gente que porta banderas. Básicamente porque la orden sería ilegal. Pero sí ha hecho todo lo posible para que los agentes de Policía tengan que interpelar en caso de que observen gestos que puedan ser indiciarios de una manifestación.

Orden interna
Esa orden interna -ahora desvelada por OKDIARIO- es la que está provocando incidentes como los vividos en los últimos días. Como el del pasado domingo en varias calles de Madrid, donde una multitudinaria e intensa cacerolada que protestaba contra el Ejecutivo de Sánchez y su gestión de Gobierno en la actual crisis del coronavirus se vio controlada por numerosos efectivos policiales.

Allí, un hilo en redes sociales narraba que «la Policía Nacional ha bloqueado varias calles en Madrid porque había una cacerolada y la gente gritaba «Gobierno dimisión». Los policías han cortado el paso a los vehículos y han tomado datos a varios ciudadanos. (…) También han tomado datos a alguno, no sé si para multarle o con qué fin. Es evidente que tienen miedo a que la protesta se generalice. Creo que deberíamos empezar a hacerlo en todas partes (…) Que sepan que así no nos van a parar. Esto también movilizará a la gente a la hora de votar. No podemos dejar que sigan avanzando y aplastando nuestro régimen de libertades».

La Policía Nacional boqueó, de hecho, varias calles en Madrid porque la gente gritaba «Gobierno dimisión». Y es que si recibe la orden de «control» para evitar manifestaciones, esa es la traducción directa en la práctica de lo ordenado a los agentes.

Así no se defiende a los policías
Liberal Enfurruñada okdiario

A las 21 horas del pasado domingo estaba convocada la misma cacerolada de todos los días para protestar contra el Gobierno socialcomunista por su nefasta gestión de la crisis del coronavirus, pero esta vez la delegación del Gobierno decidió enviar numerosos vehículos radiopatrulla (Zeta), un vehículo de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) y un furgón de la Unidad de Intervención Policial (UIP), al tramo de la calle Núñez de Balboa próximo a su esquina con la calle Ayala, del barrio de Salamanca en pleno centro de Madrid. Al parecer se les había informado de un presunto problema de «orden público» en plena calzada ya que, antes de que empezara la cacerolada, alguien había puesto música desde uno de los balcones y la gente en la calle “bailaba y cantaba sin guardar las medidas y la distancia de seguridad», según afirma la policía. Luego se produjo la protesta, algunos de los viandantes se unieron a la misma y entonces llegó la policía.

Evidentemente los mandos policiales reciben órdenes del Gobierno y las transmiten a su cadena de mando. La legislación y los tribunales españoles han dejado más que claro que la obediencia debida no consiste en cumplir todo lo ordenado ni ampara órdenes que entrañen la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o sean contrarios a la Constitución o a las Leyes. Según nuestro Tribunal Supremo, acatar todo lo mandado sin tener en cuenta las normas es un criterio propio de un sistema autoritario. Cabe preguntarse en este caso si la orden que se le dio a los policías que intervinieron el domingo en el barrio de Salamanca rebasaba los límites de un estado de alarma, afectando al desarrollo de derechos fundamentales inviolables, como los de libre circulación y expresión. Pero no voy a entrar en algo que deberán sustanciar en breve nuestros tribunales ni tampoco creo que deban hacerlo los funcionarios policiales.

Creo sinceramente que ante la apariencia de desórdenes públicos, si les mandaron intervenir estaban obligados a hacerlo, aunque tengo claro que muchos de ellos hubieran preferido unirse a la protesta. Lo que pretendo es hacer ver la diferente actitud con la que algunos sindicatos policiales enfrentaron la cuestión. Mientras que el portavoz de la Unión Federal de Policía (UFP) ha denunciado que las «órdenes políticas» que están trasmitiendo desde las distintas delegaciones del Gobierno a las Fuerzas de Seguridad del Estado están haciendo que se superen las «líneas rojas» del estado de alarma decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez para tratar de frenar la pandemia del coronavirus; el sindicato JUPOL –surgido de la asociación JUSAPOL- ha justificado orgulloso la actuación usando sus redes sociales para difundir un vídeo de lo ocurrido en el barrio de Salamanca señalando que “NO se pueden realizar “fiestas” en la vía pública” y tachando de “bulos” y “fakenews” a quienes afirmamos que se había impedido una protesta contra el Gobierno.

Tanto en el vídeo tuiteado por ellos como en los 5 ó 6 más que se pueden ver en las redes se aprecia a gente en la calle, casi todos con mascarillas y separados en más del metro y medio que recomiendan las autoridades sanitarias –aunque las personas que convivan no tienen por qué separarse en la calle- algunos cantan y bailan, otros simplemente observan o pasan con sus bicicletas o ataviados con indumentaria deportiva. El Gobierno y todos los subvencionados medios de comunicación que lo sostienen llevan dos meses animando a que los españoles canten y bailen. Ellos han convertido la crisis del coronavirus en una fiesta continua. Las imágenes del jolgorio por una nueva alta hospitalaria se suceden sin solución de continuidad con las de las fiestas y los aplausos de las 20 horas. ¿Cuándo se han prohibido las fiestas JUPOL? ¿En qué artículo de nuestra Constitución o del decreto del estado de alarma se prohíbe cantar, bailar o abuchear a quien nos dé la gana? ¿Cuándo nos hemos convertido en un estado policial en el que los funcionarios de un régimen tirano deciden a quién aplaudimos y a quién abroncamos? No, JUPOL, así no se defiende a los policías, así sólo conseguiréis hacerlos parecer unos policías bolivarianos.

Roma no paga a traidores. El PSOE, sí
Emilio Campmany Libertad Digital 13  Mayo 2020

El PSOE tiene una larga tradición en lo de absorber líderes de otros partidos. Empezó la cosa con el PSP de Enrique Tierno. Así se incorporaron José Bono y Raúl Morodo. Luego vino la integración de comunistas como Enrique Curiel y Diego López Garrido, aunque hubo muchos más. También se han trabajado los socialistas a lo que hay a su derecha. El caso más sonado fue el de Francisco Fernández-Ordoñez, cuya traición fue recompensada por Felipe González con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Recientemente, quien brilla por haber sido su traición premiada casi igual de espléndidamente es Irene Lozano, proveniente de UPyD. Ha sido negra de Sánchez, secretaria de Estado de la España Global y actualmente preside el Consejo Superior de Deportes.

No se crea que la munificencia del PSOE con quienes traicionan a sus partidos y se pasan a sus filas es prodigalidad. Es más bien sabiduría mafiosa. En las organizaciones criminales italianas saben que hay que premiar espléndidamente a quienes traicionan sus compromisos por convertirse en leales a la organización. No es, como en el caso del PSOE, una cuestión de agradecimiento, sino de ejemplaridad. Se trata de que todos sepan cuán bien pagados serán los traidores que procuren algún beneficio a la organización.

Da toda la impresión de que el propósito de Sánchez es absorber a Ciudadanos dando a sus líderes suculentos cargos para que, una vez derrochado el capital electoral que un día poseyeron, puedan al menos conservar los cargos. ¡Qué digo conservar! Los que se salven podrían, como la Lozano, llegar a secretarios de Estado o incluso a ministros. Se huele la traición no sólo por la incomprensible actitud de Arrimadas ofreciéndose de alfombra a Sánchez. Está el anuncio de la voluntad del PSOE de ampliar la coalición que le sostiene en el Gobierno. Está la disposición de Garicano a ponerse de acuerdo con el PSOE en cuanto a los Presupuestos Generales. Y está, sobre todo, la actitud de Ignacio Aguado segándole la hierba a Ayuso en la Comunidad de Madrid y ofreciéndose a Gabilondo para apañar una nueva coalición de gobierno.

El caso de Aguado es especial por dos razones. Por un lado, sus escasas entendederas permiten verle venir desde muy lejos. Por otro, tiene en su mano la posibilidad de cazar para Sánchez su presa más preciada, Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid está poniendo en evidencia la pésima gestión del Gobierno de Sánchez. Especialmente hiriente para el Gobierno ha sido el envío de un notario a que diera fe de que Aduanas retenía un cargamento de suministros sanitarios adquirido por la Comunidad. Apenas aparecido el fedatario, y ante el riesgo de graves consecuencias jurídicas, el cargamento fue inmediatamente liberado. Fácilmente se puede imaginar el rostro tensado de Sánchez al conocer la noticia. Es evidente que le tiene ganas. Y quien puede ofrecerle su cabeza en bandeja de plata es Aguado. Ya veremos por cuánto la vende. No me extrañaría que encima fuera por poco, aunque ya estará la magnanimidad del PSOE para compensar la estulticia del otro.

Las cinco escaladas podemitas
Pablo Molina Libertad Digital 13  Mayo 2020

No estamos ante unos majaderos que no saben gestionar una crisis, sino frente a un grupo político dispuesto a aprovechar esta tragedia para avanzar definitivamente en su agenda liberticida.

La famosa desescalada del abusivo estado de alarma impuesto por Sánchez, Iglesias y Arrimadas lleva aparejada varias remontadas a cuál más dolorosa, como hemos comenzado a comprobar. Los comunistas del Gobierno de Sánchez están dispuestos a utilizar las contradicciones del sistema capitalista, en la jerga leninista tan del gusto de esta gente, agudizadas por una crisis pandémica que ellos mismos contribuyeron a agravar.

1. Impuestos
Preparémonos para un aumento de la presión fiscal sin precedentes cercanos. Estamos ante la tormenta perfecta para que el Estado vacíe nuestros bolsillos: unas cuentas públicas devastadas y un Gobierno dispuesto a sacrificar la riqueza de las próximas décadas para tratar de ganar las próximas elecciones. Los anuncios de nuevos impuestos a los ricos son solo propaganda para aumentar la recaudación entre las clases medias y trabajadoras, el segmento social que financia con su esfuerzo el coste del aparataje estatal. Los ricos no pagarán más impuestos porque son ricos y, en consecuencia, tienen medios para evitar el saqueo de esta tropa de enajenados. Los que no tenemos forma de evadir el zarpazo lo sufriremos en toda su intensidad.

2. Pobreza
Cuando gobernaba el PP había millones de niños imaginarios muriendo de inanición por las calles de las grandes urbes. Ahora que manda la izquierda y los comunistas se encargan de la cosa social es cuando de verdad se ven colas interminables de familias sin nada que comer. Cuanto más izquierdista es un Gobierno, más aumenta la pobreza, ley de hierro que los podemitas han venido a confirmar de la peor manera posible. Y esto no ha hecho más que empezar.

3. Censura
La utilización de la Policía para amedrentar a la población que protesta contra el Gobierno es otro clásico de la izquierda allá donde gobierna. Los excesos callejeros tan habituales cuando mandan sus rivales políticos son intolerables si están ellos en el poder. Iglesias ha pasado de emocionarse con las imágenes de una turba pateando a un policía tirado en el suelo a declarar que las quejas por la gestión gubernamental son un ataque a la democracia que las fuerzas policiales tienen que sofocar. Un mensaje nada sutil destinado a los que pretendan manifestarse cuando la desescalada toque a su fin.

4. Subsidios
Nadie sin una paga del Estado. El Modelo Venezuela en todo su esplendor, aunque hay que reconocerle el mérito al PSOE de su ensayo en Andalucía, que le permitió ganar elecciones durante cuatro décadas seguidas. Rentas vitales, ayudas a la emancipación, subsidios familiares… la imaginación podemita en todo su esplendor, alimentando un entramado cada vez más frondoso de redes clientelares a cambio del voto.

5. Educación
Es la base fundamental de la operación comunista, y garantía de permanencia de toda la basura ideológica impuesta por los talibanes progresistas mientras están en el poder. Les molestan hasta los colegios de educación especial, con eso ya está dicho todo.

No estamos ante unos majaderos que no saben gestionar una crisis, sino frente a un grupo político dispuesto a aprovechar esta tragedia para avanzar definitivamente en su agenda liberticida. Tengámoslo en cuenta cuando podamos salir a la calle a protestar.

Asesores ocultos y prevaricación
Editorial ABC 13  Mayo 2020

El Gobierno sigue resistiéndose a dar a conocer la identidad de los técnicos y expertos que están asesorando a Pedro Sánchez para la toma de decisiones relacionadas con la gestión del coronavirus. Ayer, y a una pregunta expresa de ABC, el Consejo de Ministros volvió a negarse a identificar a sus asesores, vulnerando así la legalidad vigente, que exige la publicación de sus nombres para general conocimiento de la ciudadanía. El argumento del Gobierno -que se trata de funcionarios públicos sobre los que conviene proteger su intimidad- es, más allá de ilegal, completamente absurdo. Con esa coartada podría quedar indemne cualquier abuso o, en el peor de los casos, cualquier delito que pudiera cometerse bajo el paraguas de la acción gubernamental. Además, el empecinamiento del Gobierno por esta política de ocultación para vulnerar su deber de transparencia alimenta inevitablemente la sospecha de que pueda tratarse de personas con más criterio político que técnico-sanitario, o que sean «expertos» sin trayectoria acreditada. O sencillamente, que son asesores maleables y manejados a capricho por La Moncloa, con la garantía añadida de que cualquier exceso o error quedará convenientemente encubierto. Si a eso se añade la clausura del Portal de Transparencia, el puzle de la gestión pública no puede ser más opaco y preocupante. Tanto, que en algunos aspectos parecemos más ser rehenes de un estado de excepción que de uno de alarma, porque la vulneración de garantías constitucionales se está perpetuando innecesariamente.

Desde esta perspectiva, es inevitable interpretar esta obsesión por el ocultamiento de la verdad como una maniobra premeditada contra las libertades o como una regresión democrática. Se hurta al ciudadano la fiscalización de la labor gubernamental con toda la información posible. No se trata de proteger la privacidad de alguien frente al escrutinio público de su labor, al que por cierto la sociedad tiene un derecho constitucional innegable. Se trata sencillamente de cumplir con la legalidad y no de pisotearla a capricho de Pedro Sánchez, porque entonces España dejaría de ser una democracia para convertirse en un Estado capaz de justificar la arbitrariedad, el silencio frente a la discrepancia y la pérdida de la moralidad en el ejercicio del poder. Más aún, el criterio de esos asesores no afecta solo a la reacción sanitaria o a los tiempos de recuperación económica de cada autonomía. Afecta, y mucho, a la libertad de los ciudadanos. Y como nos afecta a todos, tenemos derecho a conocer quiénes son y en qué datos objetivos basan sus decisiones. Porque ni siquiera eso conocemos, lo que genera agravios comparativos indeseables entre los españoles en función de dónde vivan. Si el motivo de Sánchez para no identificar a esos asesores se basa en el cálculo político o en contrapartidas capciosas para privilegiar a unas autonomías frente a otras, Sánchez estaría prevaricando.

El Gobierno vulnera la ley al no dar los nombres de sus 'expertos'
EDITORIAL Libertad Digital 13  Mayo 2020

La ocultación por parte del Gobierno de los 'expertos' no es tanto un error como una ilegalidad.

Aunque sea verdad que las equivocaciones o los errores en política no tienen por qué ser siempre constitutivos de delito, la inadmisible decisión del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de mantener ocultos los nombres de los integrantes del grupo de expertos que le asesoran en la mal llamada 'desescalada' y de ese otro grupo de especialistas que, según se ha sabido ahora, le orientan en la compra de material sanitario constituye una clamorosa ilegalidad. Así se desprende del artículo 11 de la Ley General de Salud Pública, que literalmente dice:

Será pública [sic] la composición de los comités o grupos que evalúen acciones o realicen recomendaciones de salud pública, los procedimientos de selección, la declaración de intereses de los intervinientes, así como los dictámenes y documentos relevantes, salvo las limitaciones previstas por la normativa vigente.

Es más, ese anonimato constituye también una flagrante vulneración de la Ley de Trasparencia del año 2013, habida cuenta de que las únicas limitaciones que en ella se establecen al derecho de acceso a la información pública son las que puedan afectar a la defensa, la seguridad pública o los intereses económicos y comerciales de España (art. 14), o cuando se requieran datos personales tales como la "ideología, afiliación sindical, religión o creencias".

Así las cosas, el Gobierno está violando un derecho amparado por la ley al negarse a dar el nombre y la acreditación académica y profesional de los expertos que estarían detrás de la caótica y arbitraria desescalada que tantos agravios comparativos está provocando entre territorios y tanta inseguridad jurídica está causando a comerciantes y empresarios.

En el caso de ese otro grupo de expertos que ilustran al Ejecutivo en la compra de material sanitario, la información que deniegan Sánchez e Iglesias es aun más perentoria, ya que esas compraventas se efectúan por el método de adjudicación de negociado sin publicidad, justificado en que se trata de un procedimiento urgente de compra, adquisiciones que han levantado una gran polémica no sólo porque los precios pagados se encontrasen "muy inflados" o "muy por encima del mercado", sino por el carácter defectuoso de gran parte del material. A este respecto, es obligado recordar que, tal y como ya desveló este diario, Pedro Sánchez y Salvador Illa han sido denunciados –junto al director del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, Alfonso Jiménez– ante la Fiscalía Anticorrupción por malversar supuestamente más de 50 millones de euros durante la crisis del covid-19.

Si a todo lo anterior le sumamos el hecho de que el Gobierno social-comunista ya habría supuestamente vulnerado la Ley de Contratos del Sector Público al negarse a facilitar copia de los contratos, así como el nombre de los proveedores, parece claro que Sánchez e Iglesias están utilizando a esos anónimos expertos para tapar, bien una clamorosa incompetencia, bien algo mucho más grave, por ejemplo delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos.

A la espera de que los partidos de la oposición reaccionen ante los tribunales, cada vez parece más claro que el Gobierno ha utilizado el estado de alarma para encubrir algo aún peor que un estado de excepción.

Mensaje a VOX / Villarejo, posible benefactor
Pío Moa gaceta.es 13  Mayo 2020

UNA HORA CON LA HISTORIA
139 – Historia criminal del PSOE (19): la resurrección política de Azaña
https://www.youtube.com/watch?v=VX2KEv7E5T0

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Mensaje para VOX
La llamada comisión de reconstrucción montada por la cuadrilla del Doctor está presidida por el Pachi López, cómplice destacado de la ETA en las negociaciones clandestinas emprendidas por el gobierno de Zapatero a fin de sacar a la ETA de la ruina y convertirla en una potencia política contra España y la democracia. Hay que decir que la alternativa propuesta por el PP, Ana Pastor, no era preferible, ya que el PP ha asumido todas las maniobras del PSOE y los separatistas contra el estado de derecho.

Aún más significativo es que la vicepresidencia corresponda a un Enrique Santiago. Así como López es un don nadie, especie de marioneta al servicio del mal, Santiago es un personaje fanatizado con un proyecto comunista para España. En declaraciones recientes recogidas en El Español (https://www.elespanol.com/espana/20191004/diputado-podemos-dice-proceso-revolucionario-zarzuela-rey/433707171_0.html ) este individuo se confesaba admirador de Castro, de Maduro y de Lenin, ante quien se “quitaba el sombrero”, entre otras cosas por el asesinato del zar y su familia. Y dispuesto a su vez, si había condiciones, a hacer lo mismo con Felipe VI. Leninista “a mucha honra”, es decir, dispuesto a imitarle en el GULAG y el asesinato masivo que, obviamente, estarían justificados para él por exigencias “históricas”.

Así pues, este criminal no tan en potencia (ha sido también, por así decir, abogado muy activo a favor de las FARC en Colombia) será el principal dirigente de la “reconstrucción”. La palabra “reconstrucción” está tan cargada de intencionalidad como la de “nueva normalidad”. Indica el programa político del llamado “socialismo del siglo XXI”, la “reconstrucción” del país en la senda de los Lenin, Castro, Maduro o Kirchner. Se trata de acabar con los últimos restos de democracia en España, incluso con la propia nación española, a imitación del Frente Popular, cuya derrota aspiran a “vengar”.

El PP ha sido cómplice y auxiliar en el rescate de la ETA, en las leyes liberticidas de memoria histórica y de género, en el impulso y financiación de los separatismos, en cuantas fechorías ha realizado el PSOE confirmando su historia criminal. Como único partido de oposición real a tales fechorías, es decir, único partido democrático en la actualidad, VOX no puede dejar de denunciar la enorme y nueva tropelía que, amparándose en la crisis del coronavirus, están llevando a cabo ante los ojos de todo el mundo los mismos cuya negligencia criminal ha ocasionado decenas de miles de muertos. La situación que se está creando rompe ya todos los límites. Llevo tiempo diciendo que, o estos canallas terminan en la cárcel o convierten en una cárcel al país.

Muchos venezolanos han advertido que nadie creía allí que se llegara adonde se ha llegado. Aquí hay mucho idiota o frívolo del mismo estilo, incapaz de entender las consecuencias de las leyes totalitarias de Zapatero en una deriva que dista de haber acabado.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civilhttps://www.amazon.es/Frente-Popular-perdi%C3%B3-Guerra-Civil/dp/849739190X
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Crónica
**El comisario Villarejo puede pasar a la historia como un benefactor del país si, acosado por otros tan corruptos como él, pone al descubierto la vasta trama criminal que abarca desde jefes superiores de la policía a la fiscalía y al propio gobierno.

**Nótese que los contubernios en delitos muy serios entre la ex ministra y hoy jefe de la fiscalía, Delgado, y Villarejo, apenas fue explotado y pronto olvidado por el PP. No es difícil entender la causa.

**Uno de los delitos que comentaban alegremente Villarejo y la Delgado eran tratos de jueces españoles con menores, en Centroamérica. Todo el mundo prefirió desentenderse.

**¿En qué grado está corrompida la judicatura española? Hemos asistido a la increíble complicidad del Supremo ante la profanación de la tumba del gran estadista que impidió que España se disgregara y convirtiera en imitación de la URSS. ¿Hasta dónde llega la corrupción?

Podemos: dividir España antes de huir
Daniel Lacalle elespanol 13  Mayo 2020

El impuesto sobre el patrimonio que anuncia Podemos ni soluciona el agujero de las cuentas públicas, ni cubre los gastos anunciados a bombo y platillo ni lo pagarán “los grandes patrimonios”. Además, supone un escollo adicional a la atracción de inversión y capital de España.

No recaudaría ni 2.500 millones de euros, menos de un 2,1% del déficit estimado para 2020. Incluso si nos creyéramos la cifra mágica de Podemos no llegaría a un 9% del déficit en el que nos están metiendo con gastos sin control mientras envían a miles de empresas a la quiebra. Sin embargo, el impacto en pérdida de atractivo inversor, atracción de capital y empleo es muy alto. Por eso se eliminó en la inmensa mayoría de los países de la Unión Europea.

En España se han perdido 121.827 empresas en un par de meses. Eso supone al menos 12.000 millones de euros anuales de recaudación perdida. Si a Podemos le importase la estabilidad de las cuentas, no lanzaría a la quiebra a miles de empresarios.

No es una casualidad que el impuesto de patrimonio se haya eliminado en la inmensa mayoría de la Unión Europea. Solo España mantiene el obsoleto impuesto sobre el patrimonio tras comprobarse en toda Europa que es profundamente injusto, ya que recauda sobre el resultado de lo ahorrado tras haber pagado impuestos durante años, recauda poco y, además supone un enorme desincentivo al ahorro y la atracción de inversión.

El impuesto al patrimonio debe rechazarse desde un punto de vista moral y de justicia. En España existen ya muchos impuestos que gravan el ahorro, los bienes inmuebles y los activos patrimoniales. Es inmoral gravar el fruto del poco ahorro acumulado tras pagar decenas de impuestos en innumerables actividades.

Además, el cálculo del “patrimonio” no se hace sobre activos liquidados o a precio de mercado, sino por unas estimaciones, en el caso de los bienes inmuebles, completamente infladas por el catastro.

También grava bienes ilíquidos y no vendidos pero exige un pago en líquido, llevando a miles de personas a la quiebra por no poder asumir el pago en caja de algo que se calcula sobre un bien o conjunto de bienes que no se han vendido y, en muchos casos no se puede vender.

Es una falacia que se vaya a recaudar un 1% del PIB. Podemos utiliza un cálculo que cualquier niño de párvulos consideraría ridículo. Usa una estimación de patrimonio total, que incluye deuda y activos que están en sociedades limitadas, le aplica el 2% que eleva hasta el 3,5% y asume que va a recaudar 11.000 millones de euros.

La evidencia nos muestra que en ningún caso se ha recaudado ni de lejos lo que estimaba el gobierno que lo aplicaba. En la media de las estimaciones de gobiernos europeos en el pasado, los errores se mueven entre un 40% y un 50% de la cantidad estimada inicialmente. El propio gobierno de España se ha equivocado en las estimaciones de recaudación por impuesto de patrimonio constantemente.

Con la propuesta de Podemos no se recaudaría en el primer año ni 2.500 millones de euros. No llega ni a un 2,1% del déficit estimado para 2020. Y en 2021 ese impuesto recaudaría todavía menos con la caída de patrimonio neto por la crisis.

Es decir, ni lo suficiente para cubrir el exceso de déficit con respecto a lo anunciado para 2019 y creado en dos meses por la administración, 7.000 millones. Esos que se “saltaron en todas las rúbricas” según la ministra Montero. Por supuesto, ni de cerca el déficit de 120.000 millones de euros que están creando mientras aumentan gastos sin memoria económica ni plan y nos lanzan a un rescate.

La recaudación total del Impuesto de Patrimonio es muy baja y completamente injustificada para el daño que genera en seguridad jurídica y atractivo inversor. En el máximo histórico, antes de la crisis y cuando se pagaba en todo el territorio nacional, no llegó la recaudación a 3.000 millones de euros. Y eso que entonces Madrid lo mantenía y el patrimonio neto no societario de los mal llamados “ricos” era superior al actual.

Pero lo peor es que nos vuelve a poner todavía más a la cola de los países líderes en competitividad fiscal y atractivo inversor.

Podemos sabe perfectamente que no va a recaudar 11.000 millones, sabe perfectamente que es un impuesto que no va a cubrir ni de lejos el enorme déficit en el que se está incurriendo en España con gastos sin control y destruyendo la economía. Sabe perfectamente que nos llevan a un rescate y que se tendrán que hacer enormes recortes por no haber ajustado el presupuesto a tiempo en 2019 y cuando empezó la pandemia.

Lo que Podemos quiere es simplemente alentar el enfrentamiento de la sociedad y, con cifras inventadas, preparar su salida del gobierno ante el rescate y la quiebra como lo hizo Varoufakis, diciendo que ellos tenían un plan. Plan de miseria.

 


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Ordeno y mando. Como corderos nos van llevando al matadero
​Nos duele que la señora Arrimadas se haya metido en una encerrona de la que no sabemos si le va a ser fácil salirse
Miguel Massanet diariosigloxxi 13  Mayo 2020

Hemos entrado en otra fase y no me estoy refiriendo a las 3 fases que, en realidad son 4, de este programa de desescalada “gradual, asimétrica y coordinada” que se ha sacado el Gobierno de la manga y que, según quienes lo forman, está previamente avalado por una serie de personajes supuestamente expertos en la materia que, sin embargo, según se puede deducir de lo que nos han informado los medios de comunicación, resulta que no “no son asesores sino técnicos y funcionarios que ya forman parte del cuerpo funcionarial del ministerio de Sanidad y del CCAES, el Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, lo cual supone, a juicio del Gobierno, no es una actividad temporal sino permanente en la prestación de sus servicios públicos y que revelar su identidad supondría vulnerar la Ley de Protección de Datos y la Ley de la Función Pública que exige esa protección.” Es decir que, los españoles, tenemos que depositar nuestra confianza en lo que nos viene diciendo el Gobierno, que según la señora Salgado, se rige “escrupulosamente”, por lo que deciden este grupo de supuestos “expertos” (hemos llegado a dudar de si realmente exista semejante grupo asesor y de que todo se trate de otra de las jugarretas habituales de quienes nos dirigen, para evitar asumir las responsabilidades de sus decisiones) en una cuestión que afecta directamente a nuestras libertades, a nuestra salud y a nuestras economías particulares; sin que ni siquiera se nos hayan mostrado las actas, informes o conclusiones escritas en las que consten los argumentos, las pruebas, los estudios y las evidencias de que las medidas que se están aplicando por parte del ministerio de Sanidad, así como las que pudieran afectar a aspectos económicos relacionados con la pandemia, que ya se ha llevado a más de 26.000 españoles, sin que nadie se haya molestado en explicarnos si una gestión distinta, más eficaz, más sensata y menos politizada de la lucha contra el Covid 19, hubiera podido evitar esta cifra tan alta, que tiene la desagradable característica de haber sido la más alta, por millón de habitantes, de todas las naciones afectadas por el coronavirus.

Y es que, señores, estamos en manos de unos mandatarios que, no es que no tengan ningún plan B, como afirma el señor Pedro Sánchez, por si les falla un plan A; es que, tampoco tienen ningún plan A y se limitan a ir actuando según las circunstancias, los acontecimientos, los bandazos de la epidemia o las conveniencias políticas les van condicionando, sin que, en realidad, sepan lo que van a tener que hacer el día de mañana o de aquí a un mes. Es por eso que les va de maravilla tener al país en un puño, recluido, amedrentado, ocultando la verdad en cuanto a las personas que realmente están muriendo por el contagio del coronavirus y utilizando trucos estadísticos para camuflar la realidad del estado actual de la pandemia para así, con la colaboración de quienes se vienen prestando a mantener al país en la ignorancia, como este personaje que cada día sale a dar noticias manipuladas respecto a los efectos de la pandemia, el señor Fernando Simón o, lo que todavía resulta más insufrible, que el señor Pedro Sánchez lleve acumuladas, hasta ahora, más de diez horas de presencia en las pantallas de las TV, para contarnos milongas sobre lo bien que el Gobierno lo está haciendo y sobre sus éxitos en su lucha contra el virus, sacando pecho de que en España se han llevado a cabo una cantidad de test inexistentes debido a que, hasta hace poco, no disponían de los suficientes y muchos de los que adquirieron no reunían las condiciones de fiabilidad para poder confiar en ellos, y cargando contra la oposición por no haberse prestado a colaborar en el gran engaño que viene perpetrando el actual ejecutivo.

Pero todas estas cuestiones, aunque de una gravedad innegable, desmerecen ante el verdadero plan que se nos viene ocultando a los ciudadanos, un plan que es evidente que tiene sus raíces en aquellos momentos en los que súbitamente, el señor presidente del Gobierno, se echó en brazos del señor Pablo Iglesias, incumpliendo, una vez más de las ya incontables que lo ha venido haciendo, la promesa de que nunca haría una alianza con el líder de los comunistas bolivarianos de Podemos o, como ahora se denominan, Unidas Podemos. Estamos, seguramente, ante uno de los momentos más inquietantes de nuestra reciente Historia, no solamente debido a la gravedad de la crisis pandémica que nos está azotando, sino que, aprovechándose de ella y de espaldas al pueblo español, se está maquinando una gran operación que, con toda seguridad, puede llevar aparejada un cambio radical en nuestro sistema democrático, prescindiendo de nuestra actual Constitución de 1978 para, mediante el sistema de puentear las normas constitucionales, crear una situación de hecho favorable a que, poco a poco, se vayan apoderando las izquierdas de las instituciones, de modo que los tres poderes del Estado queden en manos o bajo las directrices de quienes gobiernen, de modo que no haya en España quien se pudiera oponer a lo que sería la implantación de un Estado totalitario a imagen de otros tantos que, hoy en día, han conseguido imponer el yugo comunistas a sus ciudadanos, mediante un hábil manejo de la demagogia, la creación de una opinión anticlerical, la satanización del capitalismo y la colectivización de la producción como, por desgracia, tenemos muestras lo suficientemente expresas en algunas naciones de Suramérica. No perdamos de vista a personajes expertos en actuar desde la sombra que tienen un inmenso poder y capacidad para quitar y poner gobiernos, según lo requieran sus intereses particulares.

Estamos hablando de Jorge Soros, un archimillonario al que el autor de The new Reagan Revoluton, Jim Denney, describe con estas palabras: “Puede ser más peligroso que una bomba nuclear. Actúa desde la sombra con determinación, usando su dinero y poder para manipular la economía y la política. Un misil nuclear puede destruir una ciudad, pero George Soros puede destruir nuestro estilo de vida”. Este señor fue el mecenas que apoyó a Obama para presidente de los EE.UU y desde entonces se considera, desde ciertos sectores conservadores, que “Soros apunta y el expresidente disparaba”. Se sabe de la relación de Soros con el independentismo catalán y de las aportaciones que a través de Independent Diplomat a la que la Generalitat le pagó, a lo largo de dos años, 1,6 millones de euros. En los pagos no se especifica qué servicios ofreció este lobby al entonces president, Artur Más, pero sí se sabe que “Soros financió a este lobby a través de su ONG Open Society Foundation (OSF) con nada menos que 2,8 millones de euros”.

Se sabe que nuestro actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha reunido más de 8 veces con el clan Soros y una de ellas con el hijo del magnate, Alexander Soros, en el mes de Enero pasado, al poco tiempo de ascender a Presiente del gobierno de España. Se habla que a esta cita acudieron representantes de fondos de inversión internacionales como el Bank of América o Morgan. Con el secretismo propio de quienes no quieren que se conozcan sus relaciones y el oscurantismo que caracteriza la forma de actuar sibilina, maniobrera, siempre en el estrecho margen existente entre la legalidad y transgresión, no es difícil adivinar de lo que estuvieron tratando, conocida la protección que el señor Soros viene dispensando a los separatistas catalanes. ¿Todavía hay alguien que se crea a Sánchez capaz de poner coto a la evidente marcha de los soberanistas hacia algún tipo de independencia, con estos antecedentes? Resulta cómico pensar que Sánchez acabe renunciando a apoyar a Torra y sus secuaces por el simple hecho de que ahora, debido a que en este momento, por razones electorales, le interesa aparentar un acercamiento a Ciudadanos para que no se le vea tan dependiente de Podemos y la extrema izquierda, precisamente en unos momentos en los que el desgaste de su gobierno se está haciendo evidente debido a las consecuencias, de toda índole, causadas por la pandemia del coronavirus.

Nos duele que la señora Arrimadas se haya metido en una encerrona de la que no sabemos si le va a ser fácil salirse o si, en realidad, en algún momento va a poder o la van a dejar librarse de este cambio de política que parece que la ha llevado a apoyar a Sánchez, en esta última prórroga de la situación de Alarma, dejando colgados al PP y a Vox. Ella dijo que sólo sería por esta vez, pero según se sabe Sánchez va a pretender que la alarma se prorrogue hasta finales o mediados del mes de Junio. Se habla de que las últimas encuestas reflejan una bajada muy importante en cuanto a intención de voto de Ciudadanos y no creemos que este nuevo viraje hacia las izquierdas favorezca a la formación naranja, que corre el riesgo de acabar por ser un partido del Grupo Mixto.

Pero, volviendo al tema principal de este comentario, deberemos recordar que uno de los que han estado apoyando la aventura del señor C.Puigdemónt en sus exilio dorado por Europa y de los que han estado financiando su estancia en Bruselas y Waterloo, ayudando al pago de los elevados honorarios de los carísimos abogados que lo están defendiendo en instancias internacionales, es el señor Jaume Roures, mecenas del soberanismo catalán, y fundador de Mediapro. Otro de estos capitalistas de ideas comunistoides y, en su caso separatistas que, no obstante, tienen patente de corso y parece como si fueran inmunes a la Justicia que, al parecer, en lugar de constituir una amenaza para sus combinaciones irregulares, más bien parece que la tiene de su parte.

Bien, la realidad es que estamos en manos de todos estos elementos, peligrosos todos ellos, grandes “influencers” con dinero suficiente para financiar cualquier aventura o revolución que se dediquen a apoyar. En España primero fueron los masones y ahora, desde que nominalmente somos una democracia, parece que estamos enfrentados a uno lobby igualmente peligroso que, según parece, tiene la intención de que la grave crisis económica que nos va a dejar esta pandemia del coronavirus, que es anunciada como una de las más graves que vamos a tener que soportar, pueda coadyuvar a que los peones que están instalados en el Gobierno, dirigidos desde la distancia como marionetas, sin voluntad propia, acaben por llevarnos a una situación, generalmente irreversible, en la que, sin apenas darnos cuenta, nos encontremos inmersos en un régimen de tipo autoritario y privador de las libertades individuales; con la particularidad de que España sigue siendo un parte de Europa, a la que siempre ha estado unida y de la que puede que, voluntariamente o a la fuerza, se vea obligada abandonar.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, tenemos el presentimiento de que vamos camino de que acabemos convertidos en unos meros monigotes, en manos de aquellos a los que hemos permitido que nos llevasen al descalabro económico, bajo las zarpas de un Estado totalitario. Relata refero.


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