AGLI Recortes de Prensa   Jueves 14  Mayo  2020

Crisis del coronavirus
Las caceroladas en Madrid son un clamor contra el Gobierno: «¡¡¡Dimisión, dimisión!!!»
Marlaska ordena un «control» extra de las calles para evitar protestas contra Sánchez en la hora del deporte
Pelayo Barro okdiario 14  Mayo 2020

Cuarto día consecutivo de caceroladas en Madrid. La calle Núñez de Balboa va camino de convertirse en un símbolo de las protestas contra la gestión del Gobierno frente a la crisis del coronavirus. Pero no es el único barrio que muestra su indignación. En Pinar de Chamartín, en la Plaza de Chamberí o en Aravaca se han reproducido las protestas, con banderas de España, cacerolas y un grito unánime: «¡¡¡Dimisión, dimisión!!!».

Este miércoles la meteorología ha acompañado y ha provocado que la cita sea más multitudinaria que en los últimos días. La indignación va a más en Madrid atrapado en la fase 0. Mientras, el Ministerio del Interior ha dado orden de monitorizar redes sociales para evitar este tipo de concentraciones.

A falta de un día para cumplirse dos meses de estricto confinamiento, Madrid ya da señales de hartazgo. El epicentro de esas protestas se ha instalado en los últimos días en los 150 metros de sección de la calle Núñez de Balboa que cortan con la calle de Ayala y la Don Ramón de la Cruz. Ese es el núcleo de las protestas, pero los «¡Sánchez dimisión!» y los gritos de ‘¡Libertad! ¡Libertad!» se escuchan por todo el barrio de Salamanca y por muchos otros puntos de la capital, como Hortaleza o Pinar de Chamartín. Y empiezan a encenderse focos en otras ciudades como Oviedo o Alicante.

A las ocho y media de la tarde comenzó a notarse el movimiento en la zona de Núñez de Balboa. Un coche pasó por esta ‘zona cero’ de las protestas con las ventanillas bajadas y el ‘Y viva España’ de Manolo Escobar a todo volumen. Fue el pistoletazo de salida de una nueva noche de indignación.

Minutos antes de las nueve de la noche comienzan a sonar los ‘tac tac tac’ característicos de la cacerolada, que ya son la banda sonora de las noches del barrio. Pero esta vez fueron masivos. Este miércoles han sido muchos los vecinos que, como ha comprobado OKDIARIO, han decido abandonar momentáneamente sus balcones de Núñez de Balboa (donde las banderas de España con crespón negro están generalizadas) para bajar a la calle a mostrar su disconformidad con la gestión del Gobierno. Las protestas también han atraído a muchos vecinos de calles adyacentes. Cada día hay más gente, advierten los vecinos. En el momento álgido de la noche, en Núñez de Balboa se han juntado varios centenares de personas.

La primera gran protesta de estos vecinos se produjo el domingo. Ese día, a las ocho y media de la tarde, efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) hicieron acto de presencia y comenzaron a pedir identificaciones a los viandantes. Su presencia inflamó aún los ánimos y desde entonces, esos 150 metros del centro de Madrid se han convertido en un hervidero alrededor de las nueve de la noche.

Pinar de Charmartín, Aravaca…
Otro numeroso grupo de vecinos se ha congregado también en la calle Condesa de Treviño, en pleno barrio de Pinar de Chamartín donde se ha reproducido la protesta con cacerolas y gritos contra el Gobierno socialcomunista. Otro punto neurálgico ha sido Aravaca, allí un nutrido grupo de personas con banderas de España se ha concentrado en una rotonda para pedir la dimisión del Gobierno.

Mientras, el Gobierno mira de reojo a esta resistencia ciudadana en pleno centro de Madrid: el Ministerio del Interior ha dado orden a la Policía Nacional de monitorizar con más ahínco las redes sociales en busca de ‘desafectos’ que planteen llevar su cabreo del plano digital a la calle. Se rastrean posibles convocatorias ciudadanas, incluso de reducido tamaño, para adelantarse a ellas y disolverlas.

Derrotar al autoritarismo tratando a los españoles como adultos
Ángel Mas okdiario 14  Mayo 2020

El gobierno socialcomunista muestra la patita y exhibe tics estalinistas. Porque hacerlo está en la naturaleza del alacrán. Es por eso que su enfoque, ya desde antes de la epidemia, no fue la gestión, sino el esfuerzo propagandístico de crear una realidad paralela, un “relato”, y el énfasis desmedido por el control social. De ahí ese empeño desde el primer día en interferir sobre los resortes de nuestro estado de derecho que el ejecutivo no controlaba y por demoler los equilibrios de nuestra democracia constitucional

Nos encontramos con la desasosegante sensación de tener a quintacolumnistas al timón de la nación, saboteadores a cargo de las máquinas de la nave, agentes del cuanto-peor-mejor planificando la hoja de ruta para la recuperación del país.

En este contexto debemos entender el énfasis por “la narrativa”, la dislocación posmoderna del brazo de la realidad hasta que nos diga todo lo que quieren que oigamos. Sus efectos lisérgicos se multiplican administrados durante un enclaustramiento que favorece el mensaje monocolor y unívoco del oligopolio mediático que el sanchismo controla.

El aire fresco no es bueno para regímenes con tentaciones autoritarias y el gobierno ya ha experimentado en modo test las chispas que saltan cuando pequeños grupos de ciudadanos empiezan a salir a la calle y comparten frustración. Ahora imagínense las consecuencias para Pedro y Pablo de esas chispas expuestas al tanque de combustible de personas volviendo a sus trabajos para chocarse de bruces con el colapso de su mundo laboral. Y ciudadanos compartiendo personal y abiertamente las historias de terror derivadas de la criminal incompetencia en el manejo de la crisis. El gobierno teme a la libertad como el verdugo teme a ser reconocido por la calle.

Así que en las cocinas de Moncloa prefieren a la gente encerrada. Les conviene. Claro que saben que no podrán tenernos encerrados para siempre, pero la estrategia de desconfinarnos a cuentagotas sigue el principio físico de silenciador de una pistola: en vez de una liberación violenta de gases contenidos provocando un estruendo, soltarlos gradualmente con cámaras y colchones que amortigüen el ruido hasta que la ola de ira se vaya amansando.

Los liberticidas en el gobierno saben además que cuando cualquier derecho ciudadano como es la circulación, la reunión o el trabajo, se restringe para luego ser repuesto como una dádiva, una graciosa concesión del poder, que además se otorga con la opacidad y la arbitrariedad que le plazca, el estado conseguirá la docilidad soviética de la población adocenada, sumisa y ¡agradecida!. Y no digamos si ante el colapso del mercado laboral, el causante del hundimiento se erige en salvavidas dando limosna con el dinero de todos, subsidios que acaban degradando al receptor sin que éste siquiera lo advierta.

Para completar el guiso del control social se necesita la manipulación de los ánimos en la opinión pública: la cocción del “relato”. Este comenzó con las densas cortinas de humo desplegadas durante el confinamiento para enmascarar la tragedia y ahora continúa con su siguiente objetivo: alterar la percepción sobre la insondable incompetencia a la hora de planificar la reapertura. ¿Cómo?

Se buscará endosar a otros el inevitable violento rebrote que afrontar la reapertura en estas condiciones provocará. Precisamente, se culpará a los que piden la relajación del encierro (la miserable demagogia de “el negocio a costa de vidas”. Como si pudiéramos vivir del aire). Así buscará Sánchez mutualizar culpas y blanquear negligencias criminales.

El mejor antídoto contra los intentos de manipulación de la población, el remedio para evitar convertir a los españoles en súbditos obedientes, amansados por las migajas que el poder les concede, es ofrecerles con coraje y honestidad la verdad. Debemos devolver a las personas la dignidad que da saber la realidad y poder actuar libre y responsablemente en consecuencia.

¿Qué verdades se han estado escamoteando a los españoles? ¿Por qué tiene el campo de la libertad la obligación de ofrecérselas?

1- El confinamiento nunca fue una solución permanente que fuera a vencer al virus y la epidemia. Con el virus tendremos que vivir meses, si no años. El confinamiento se produjo porque la imprevisión del gobierno y su falta de medidas condujo a un riesgo serio de colapso del sistema sanitario. Ese colapso se ha evitado pero la negligencia de los socialcomunistas nos llevó a límite y ha costado miles de vidas que se podrían haber salvado. Sin contar el desastre económico.

2- La solución para la expansión del virus del Sida no fue el celibato perpetuo, la abstinencia sexual permanente ni, en último caso, vencer al contagio a costa de la extinción de la raza humana, sino medidas de educación, sensibilización sobre los riesgos de la promiscuidad y el uso de protección. La contención de este virus no pasa por convertirnos en personas burbuja ni el enclaustramiento no dotará de inmunidad.

3- El virus Covid-19 es muy peligroso. Su ritmo de reproducción es muy alto, se puede propagar durante días vía individuos contagiados asintomáticos y causa estragos en personas de salud vulnerable. Pero muchos ciudadanos no se han sensibilizado, pues ocultando la dramática dimensión de la tragedia se atenuaba también la culpa de sus responsables. No hay nombres, caras y ojos, historias de fallecidos. Los muertos son números, estadísticas, curvas deshumanizadas. Es necesario concienciar a la población mostrándole el dolor. Y, de ese modo, alertar sobre las graves consecuencias de comportamientos irresponsables o frívolos en la reapertura.

4- No podemos estar encerrados hasta que haya una vacuna. Nada de lo que (no) está haciendo el gobierno nos prepara mejor para el desconfinamiento dentro de dos semanas o de dos meses, que ahora. El único motivo de que no estemos saliendo a recuperar nuestras vidas es que el gobierno no ha hecho ni el huevo para preparar test masivos y análisis de big data, que son las herramientas que ayudarán a controlar y minimizar los rebrotes que se produzcan. Si el gobierno de la nación es incapaz, por mucho que se le exija, las administraciones locales deberán movilizar con toda urgencia iniciativas público-privadas que solucionen esas deficiencias para evitar contagios descontrolados.

5- Pero habrá nuevos contagios. La gente debe comprender que, después de dos meses encerrados, será inevitable un rebrote de casos. Es el momento de apelar a la madurez de los españoles. Los ciudadanos están hoy mejor informados sobre lo que deben hacer: mantener un razonable distanciamiento social, usar mascarillas, lavarse las manos y aislarse si caen contagiados. Y el sistema sanitario está mejor preparado ahora para hacer frente a nuevos contagios. Habrá que asegurarse de que las personas vulnerables estén adecuadamente protegidas y no volverles a fallar. Pero actualmente sí estamos como cualquier país de Europa: como Alemania, como Suecia o como Holanda. Como ellos han estado haciendo, nosotros debemos volver a trabajar.

Estas son las verdades del barquero que el campo de la libertad debe transmitir con valor, tan consistente y machaconamente como los autoritarios usan sus mentiras y medias verdades con el objeto de impregnar de miedo e infantilizar a la población. Resistir a los autócratas es creer en nuestros compatriotas y actuar con la convicción de que apelar a la responsabilidad personal siempre será mucho más efectivo que las medidas coercitivas del estado.

Los microdatos revelan el engaño
El Gobierno autorizó el 8-M pese a saber que los contagios crecían más de un 50% los días previos

La tasa de infecciones mostró ya la semana posterior a la concentración masiva que los casos aumentaron en un 50%, disparándose por encima de los 2.000 contagios
Carlos Cuesta okdiario 14  Mayo 2020

Pedro Sánchez aseguró siempre que la escalada de contagios de coronavirus no se supo hasta pasado el 8-M, el día de la manifestación feminista. De hecho, las primeras medidas serias de combate al coronavirus se hablaron a partir del día siguiente, el 9-M, y el estado de alarma no se decretó por el Gobierno socialcomunista hasta el 14-M.

Pues bien: todo es mentira. Una mentira más. El Ministerio de Sanidad ha abierto sus base de datos con los envíos de notificaciones de contagios y muertes diarios remitidos por las comunidades autónomas.

OKDIARIO ha descargado y analizado esos archivos territorio a territorio y jornada a jornada. Y la realidad es que los días previos a la manifestación, la escalada de contagios fue brutal.

El propio 8-M finalizó con 16 muertos en Madrid. Pero todo ello le dio igual a Sánchez: permitió e impulsó la manifestación feminista con más de 125.000 personas concentradas esa misma jornada.

Los datos revelados por las tablas y los microdatos comunicados y alertados oficialmente son escalofriantes y reflejan una escalada sin precedentes en los contagios justo en los días previos a la manifestación. En concreto, desde el 28 de febrero.

Las tablas de Sanidad
Las tablas en poder del Ministerio de Sanidad -que hoy muestra OKDIARIO- desvelan que ese día, el 28 de febrero, ya habían sido comunicados por la Comunidad de Madrid 19 casos de contagio plenamente confirmados por test PCR.

El día 29 de febrero se pasó a 26. Marzo comenzó casi duplicando esa cifra y llegando a los 51 contagios. Los 93 se alcanzaron el día 2 de la manifestación. Y la escalada no cesó durante todas las jornadas posteriores: se alcanzaron los 139 casos el día 3; los 196 el día 4 de marzo; 308 el día 5; 511 contagios el día 6; 732 el día previo a la cita feminista; y el nivel llegó a los 995 contagios el mismo día 8-M.

Las tasas de incremento son delatoras del descontrol: en los días inmediatos a la manifestación feminista se dieron incrementos del 57%, 66%, 43% y 36% de los casos de contagio.

Por cierto, para colmo, el mismo día 8-M se cerró con 16 fallecidos y 53 personas en unidades de cuidados intensivos (UCI). Evidentemente, sus muertes fueron paulatinas. No esperaron a morir a que finalizara la manifestación. Por lo que el Gobierno debió tener acceso, no sólo a los contagios, sino también a las muertes.

La escalada, por supuesto, continuó tras el 8-M, llegando en sólo tres días -el 11-M- a triplicarse sobre los datos de la jornada de la manifestación: el 11-M se sumaron 2.929 casos de contagio. Y las muertes llegaron a más que triplicarse: sumaron 56 víctimas mortales. Todo ello, con 135 personas en UCI.

Escalada brutal
Todos los datos de contagio, por cierto, se quedan cortos con respecto a la realidad: sólo recogen los casos confirmados por test PCR. Todo el resto quedan fuera de este listado. Aún así, y sólo con estos datos, la evidencia de una escalada de contagios comunicada al Gobierno es brutal. Tan brutal como la irresponsabilidad del Gobierno de Sánchez de permitir y alentar la manifestación feminista.

El propio archivo del Ministerio de Sanidad, al que ha tenido acceso este diario, destaca la importancia de esta información y señala que «la notificación agregada permite conocer la evolución de la pandemia más reciente, mientras que la información individualizada, que requiere completar la encuesta de caso, lleva un tiempo de demora si la comparamos con la anterior. Sin embargo, ofrece una información más completa de las características epidemiológicas y clínicas o los factores de riesgo y enfermedades de base que podrían estar asociados a los casos de COVID-19 identificados en España».

Hasta ahora, la información disponible había permitido certificar que la Comunidad de Madrid vivió entre el domingo 8 de marzo y el lunes 9 de marzo una explosión de nuevos casos de contagio por coronavirus. Justo después de las multitudinarias manifestaciones del 8-M alentadas por el Gobierno. Pero no había permitido apuntalar con datos incontestables que el Gobierno conocía una escalada previa. Ahora sí.

La tasa de contagiados, de hecho, mostró ya la semana posterior al 8-M que los casos aumentaron en un 50% tras la manifestación disparándose por encima de los 2.000. Ahora sabemos que los contagios empezaron mucho antes. Y Sánchez lo sabía.

El estudio de seroprevalencia demuestra la negligencia e imprevisión de Moncloa
ESdiario 14  Mayo 2020

Los dos millones de contagios que denota el informe evidencian la infección masiva que sufrió España mientras el Gobierno ignoraba, con negligencia, los avisos internacionales.

Según el estudio de seroprevalencia del Gobierno, el 5% de la población española ha desarrollado anticuerpos para el coronavirus. Es una cifra que permite muchas interpretaciones y significa varias cosas según cómo quiera verse. Por ejemplo, que unos dos millones de personas han estado infectados, lo que demuestra el gran contagio habido en España y la imprevisión del Gobierno desde febrero hasta mediados de marzo.

Ésta es la consecuencia de permitir vuelos, manifestaciones, partidos de fútbol y decenas de eventos de masas antes de decretar el Estado de Alarma. Que no es una medida preventiva, por mucho que se empeñe Sánchez, sino una respuesta desesperada cuando el problema ya era mayúsculo.

También significa que la mortalidad del COVID-19 es relativamente baja y que la curación es abrumadoramente mayoritaria: si tenemos 2 millones de contagiados y 27.000 víctimas mortales, la posibilidad de perder la vida es del 1.3%. Y la de curarse, por tanto, de más del 98%.

Significa también que el gran problema ha sido, sin duda, la cantidad de personas que se ha contagiado de golpe y en muy poco tiempo, con el subsiguiente colapso sanitario que eso provocó: de este virus se recupera casi todo el mundo, salvo los más vulnerables por una edad avanzada o dolencias serias previas; pero si el contagio es masivo, la capacidad de atender a los pacientes se reduce y produce estragos.

Con una infección paulatina, es evidente que la Sanidad lo tiene más sencillo. El coronavirus es el mismo y mata igual en todos los países. Pero si en España la mortalidad total es muy superior es, exclusivamente, porque aquí se contagió de golpe más gente, por la mezcla de imprevisión y negligencia de Moncloa.

Finalmente, también significa que nos queda un largo camino por recorrer. Si los científicos aseguran que antes o después todos nos tendremos que contagiar, como pasa con la gripe o la varicela, aún quedamos 44 millones por hacerlo.

Se llegó tarde
Y si la clave es hacerlo poco a poco, para que nos atiendan bien y no se sature la Sanidad, tendremos que mantener medidas de contención, distancia social y autoprotección durante mucho tiempo. Para que haya un goteo de casos en los hospitales y no otro maremoto.

También significa al menos una última cosa: de haberse hecho test a tiempo, de haberse evitado aglomeraciones y viajes y de haberse impuesto pronto, al primer aviso, la distancia social y el uso de gel desinfectante, ni se hubiera muerto tantísima gente de golpe ni el país se hubiese cerrado y hundido. El COVID es igual para todos. Pero no todos han tenido un Sánchez manejando la pandemia y tomando decisiones.

La libertad, en manos de Sánchez
Editorial ABC 14  Mayo 2020

El presidente del Gobierno se ha propuesto aprobar el decreto de alarma durante un mes, prolongando así una situación de excepcionalidad que le permitirá gobernar sin rendir cuentas al Parlamento, mantener confinada a capricho a la ciudadanía, y restringir libertades de modo arbitrario con aval parlamentario. En las últimas semanas, Sánchez ha visto cómo sus propios socios de moción de censura le retiraban su apoyo, y cómo le costaba cada vez más comparecer cada quince días en el Congreso para dar explicaciones y alargar un estado de alarma que ha sumido a España en un inédito marasmo político, social y económico. Hoy, Sánchez controla arbitrariamente el poder Ejecutivo, ha conseguido someter al Legislativo, y desde ayer controla al Judicial como un poder sojuzgado cuya independencia pasa a un segundo plano bajo la coartada de que España se halla en estado de alarma. La pérdida de garantías democráticas empieza a ser exasperante y lo dramático es que Sánchez siga sacando adelante sus votaciones con la cobertura de ese extraño concepto que tiene de la geometría variable. Sin embargo, es cierto que las mayorías deciden. Más votos valen más que menos votos, y nadie podrá culpar a Sánchez de ganar votaciones en el Congreso. Muy al contrario, conviene repartir responsabilidades entre quienes apoyen una interpretación abusiva de la Constitución para perpetuar un estado de alarma que España ya no necesita. Una cosa es imponer medidas restrictivas para contener una pandemia -y todos estaremos de acuerdo por estrictos criterios de salvaguarda de la salud pública-, y otra muy distinta es crear una ficción política para imponer un modelo de gobierno autocrático y manipulador de la opinión pública, cuya finalidad es ideologizar el virus hasta someter a la ciudadanía a un régimen intervencionista y vulnerador de las libertades.

Sánchez sigue chantajeando a los españoles con su oferta cerrada de gestión improvisada y chapucera. Los últimos ejemplos, con las rebajas comerciales y la cuarentena para los turistas que quieran tirar su dinero y encerrarse dos semanas en un hotel, son esclarecedores. Pero lo cierto es que sigue sin plantear un plan B a los españoles. A día de hoy, Sánchez prolongará el estado de alarma casi hasta julio gracias a Ciudadanos. La lectura no es compleja: un partido constitucionalista va a apoyar a un Gobierno radical de izquierdas en una votación para perpetuar la merma de garantías constitucionales. Y además, acusando a Sánchez desde sus propios escaños de ser un traidor a la democracia. Puede haber votantes de Cs que lo entiendan, pero no es lógico que Sánchez sobreviva a sus abusos políticos a costa de Inés Arrimadas. Sea constitucional o no, Sánchez ganará un mes de poder absoluto sin necesidad de rendir cuentas. Y España perderá un mes, otro mes, en manos de un Gobierno autoritario.

La economía en coma y el Gobierno estrangula al sector turístico
EDITORIAL Libertad Digital 14  Mayo 2020

Por si su nefasta gestión de la crisis del coronavirus no fuera lo suficientemente disuasoria para el turismo extranjero, el Gobierno del socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias parece decidido a dar la puntilla a la principal industria nacional mediante una bochornosa disposición por la que los turistas procedentes de otros países deberán estar en cuarentena durante catorce días desde su llegada y mientras dure el estado de alarma.

Tal y como ha clamado estupefacto el vicepresidente de la patronal turística Exceltur, José Luis Zoreda, "nadie en su sano juicio va a venir a España a que le encierren", aunque eso es precisamente lo que ordenan los lumbreras del Gobierno, que sólo van a autorizar a los turistas a salir del hotel o de donde estén alojados para adquirir productos farmacéuticos o de primera necesidad, o para acudir a centros sanitarios.

Se entiende que el Gobierno, aunque sea tarde, exija ahora el uso de mascarillas, también a los turistas; incluso se comprendería que exigiera un pasaporte sanitario que acreditara que el turista no padece el virus; pero lo que, desde luego, no tiene sentido alguno es permitir que viajen a España para luego someterlos a un confinamiento draconiano. Eso es tanto como autorizar hacer surf en la playa pero sin pisar la arena o autorizar la apertura a los bares y restaurantes pero limitando su aforo hasta el extremo de que el coste de apertura sea mayor que el de mantenerlos cerrados.

La disposición del Ministerio de Sanidad entra además en contradicción con las directrices que acaba de dar la Union Europea, que insta a levantar las prohibiciones al turismo de forma gradual, sin cuarentenas ni pasaportes sanitarios.

Se dirá que esta disposición tan sumamente letal para el turismo solo durará mientras dure el estado de alarma, pero el nefasto efecto publicitario durará mucho más allá de la fecha en la que el Ejecutivo tenga a bien levantar su fracasado y empobrecedor confinamiento. Téngase en cuenta, por otra parte, que todavía no se divisa en el horizonte esa fecha, y que lo único que se sabe es que el Gobierno quiere alargarlo, como mínimo y de golpe, un mes más.

Así las cosas, y después de ser el país del mundo más azotado por el covid 19 en relación a su población, nadie se extrañe de que España, uno de los países más endeudados de la UE ya antes del inicio de la pandemia, con uno de los Gobiernos más incompetentes, resulte ser también uno de los más perjudicados económicamente.

Dos meses de alarma y sin timonel
Editorial larazon 14  Mayo 2020

España cumple dos meses con sus ciudadanos sometidos a un régimen de excepción, el estado de alarma, al parecer, sin solución de continuidad, con un Gobierno aferrado a un instrumento de dudosa legitimidad, como si no existiera más alternativa en la lucha contra la pandemia que la supresión de los derechos fundamentales. Por supuesto, no es cierto y cabe preguntarse hasta qué punto podrá asumir la población unas medidas de coacción personal nunca bien articuladas, sujetas a múltiples modificaciones y rectificaciones, reñidas en muchas ocasiones con el sentido común y que han supuesto la imposición de más de 900.000 sanciones gubernativas, muchas de dudosa legalidad, aunque, eso sí, arropadas por una de las campañas de propaganda invasiva más eficaces de la historia.

No es momento de entrar en los excesos cometidos, puesto que ya se han interpuesto las suficientes demandas judiciales como para establecer un futuro marco jurisprudencial, ni, por supuesto, de amparar todo tipo de conductas, pero sí de llamar la atención sobre los efectos nocivos que siempre acarrea la limitación de las libertades democráticas, más aún, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insiste en prolongar sus poderes extraordinarios hasta un final de la emergencia de dudosos contornos. Podemos admitir, lo hemos hecho, que fue imprescindible decretar la reclusión de los ciudadanos cuando el estallido de los contagios estuvo a punto de colapsar los sistemas hospitalarios, incluso, si ese asomo al abismo vino precedido del fallo catastrófico de todos los sistemas de vigilancia epidemiológica y alerta sanitaria de que disponía el Ministerio de Sanidad, pero la situación actual es otra y no, precisamente, tranquilizadora.

Si bien ha descendido la presión asistencial, lo que ha dado un tiempo de respiro a nuestros equipos médicos, es un hecho que se siguen detectando nuevos contagios y que centenares de personas mueren diariamente en nuestro país sin que, tras dos meses de encierro, las autoridades sanitarias hayan sido capaces de poner en marcha la única estrategia reputada eficaz, diríamos canónica, para enfrentarse a una epidemia de estas características: el uso general de los test de diagnóstico, el seguimiento de los casos detectados y de sus contactos. Lo demás, por mucho que mejoren las terapias, es vivir al albur de nuevos brotes y, en consecuencia, actuar a remolque de las circunstancias. Y si ello explica, pero no justifica, la errática gestión llevada a cabo por el Gobierno, es de todo punto necesario un cambio de la política seguida hasta ahora. Comenzando por desterrar las pretensión de quienes ejercen el poder, que alcanza ridículos sublimes en el caso del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, de que cualquier alternativa que se pueda plantear a la acción del Gobierno, por más argumentada que esté, es un acto, poco menos, que de traición y, por supuesto, de deslealtad. Nada más incierto. La responsabilidad, lo hemos señalado varias veces, es, fundamentalmente, del presidente del Gobierno y de su Gabinete ministerial. Y no es ni licito ni posible transferirla a la oposición.

Se pueden pretender acuerdos, que sería lo mejor, para articular una respuesta política común, con suficiente respaldo parlamentario. No lo ha hecho así Pedro Sánchez –no se esperaba del líder de la extrema izquierda populista–, que ha elegido la confrontación, hasta llegar a la ruptura, con el principal partido de la oposición a cambio de la dudosa táctica de conformar mayorías de circunstancias, «geometría variable», que le permitan salvar el obstáculo más inmediato. No es la estrategia a largo plazo que demanda la, desafortunadamente, inevitable, dura y larguísima crisis económica y social que le espera a nuestra nación.

Ahora les encanta la «ley mordaza»
OKDIARIO 14  Mayo 2020

Hasta la noche del pasado lunes 11 de mayo, según datos del Ministerio de Interior, se habían tramitado 934.785 propuestas de sanción en dos meses de meses de confinamiento. Más multas que test rápidos de coronavirus, que, según el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa, sobrepasan los 800.000. La voracidad sancionadora del Ejecutivo socialcomunista es sensiblemente mayor que su afán por conocer los efectos del virus entre la población. Que Pedro Sánchez está utilizando el viejo recurso de las multas al amparo del estado de alarma es una verdad incuestionable, tanto como que la capacidad del Ejecutivo para diagnosticar el coronavirus de manera temprana es perfectamente mejorable.

Según informa el Ministerio del Interior en su página web, además de las 934.785 propuestas de sanción bajo la alarma, han sido detenidas 7.956 personas por infracciones del real decreto que regula esta situación excepcional. Sólo el pasado lunes, primer día de la Fase 1 de la desescalada en la mitad de España, hubo 12.187 propuestas de sanción en dicha jornada y 54 detenidos. Por mucho que el ministro Fernando Grande-Marlaska se esfuerce en vender la idea de que «España no es un Estado policial» y que «no existe un fin recaudatorio», lo cierto es que el socialcomunismo que nos gobierna parece haberle sacado provecho a «ley mordaza», esa que decían suponía un ataque contra los derechos humanos al cercenar derechos y libertades.

En dos meses, casi un millón de sanciones parecen demasiadas, teniendo en cuenta que, según Marlaska, los infractores no dejan de ser un puñado de insolidarios. De acuerdo a la comunicación que fue remitida en su día por Interior a las delegaciones del Gobierno para graduar la cuantía de las multas, estas oscilan entre los 601 euros y los 10.400 euros, en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana, que el PSOE, además de Podemos, pretendían derogar. Habrá que convenir que si algún Gobierno ha explotado al máximo la norma aprobada por el PP ese ha sido el que preside Pedro Sánchez con el incondicional apoyo de Pablo Iglesias. La han apurado hasta la última gota.

Decía hace un año Pablo Iglesias: «Se cumplen 4 años de la entrada en vigor de la ley mordaza. Supone un peligro para la libertad de expresión y el derecho a la información. Ahora, como entonces, reclamamos su fin».

Pues llevas cuatro meses en el Gobierno y no te hartas de aplicarla, criatura.

Una diputada de Vox deja KO a Iglesias por los abuelos muertos bajo su mando
Andrea Jiménez ESdiario  14  Mayo 2020

La diputada María Ruiz ha obviado los insultos lanzados por el vicepresidente y ha utilizado las cifras más demoledoras para recordarle sus negligencias al gestionar las residencias.

La diputada de Vox, María Ruiz, ha dejado sin argumentos de peso al vicepresidente Pablo Iglesias, al recordarle los terribles datos de los ancianos que han fallecido con el líder de Podemos al frente de las residencias, "con usted al mando van contabilizados 17.500 muertos. Y faltan los de Aragón, La Rioja y País Vasco ".

Y es que, la representante de Vox, ha recordado en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los diputados que "todavía hoy siguen sin hacerse test en las residencias. Hay miles de ancianos encerrados aún en sus habitaciones, sin poder salir a pasear. Usted tiene la capacidad, pero prefiere ocultar la verdad y distraernos".

Iglesias tiene la tétrica cifra de muertos en las residencias pero no quiere darla

De hecho, ha recordado la gravedad de su "pérdida de papeles" durante la última sesión parlamentaria, cuando le recordaron lo ocurrido en las residencias "ofreciendo un espectáculo lamentable, amenazando a los cuatro millones de españoles que nos votaron. No nos respondió nos atacó".

Por ello, tras mostrar un informe de la UME que cifra en 16 los cadáveres hallados en una residencia, se ha preguntado si "acaso no es cierto que el número de muertos en las residencias produce escalofríos", que se "les ha enviado medicación para morir, que se les ha condenado a morir ahí en vez de en los hospitales", por lo que ha insistido al vicepresidente: "¿De qué le ha servido su soflama?".

De hecho, ha reprochado que el vicepresidente saque "manual marxista lenilista", algo que dada las circunstancias,"resulta grotesco", por lo que ha acusado a Iglesias de no querer"acabar con el dolor", puesto que "lo necesita para pescar en río revuelto".

Además, ha insistido en que "un demócrata no llama parásitos miserables a los representates de cuatro millones de españoles. Un demócrata no amenza con quitarse de encima a la tercera fuerza política, ni a incitar al odio, la envidia, la venganza entre los españoles".

Ante estas afirmaciones el vicepresidente no ha podido hacer otra cosa volver a sus críticas a la formación de Abascal, pero sin argumentos, tildando a Vox de "antidemócrata", por lo que Ruiz ha tenido que recordarle que "los españoles no le han dado su respaldo", sino que ha perdido votos, mientras que Vox tiene mucha más representación parlamentaria, apuntando que Iglesias está en el Gobierno "por las ansias de poder" de Sánchez.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Golpe de mano al poder judicial
Manuel Marín ABC 14  Mayo 2020

El Gobierno y el Congreso convirtieron ayer en un irrelevante debate de trámite nada menos que una reforma de la Justicia por decreto, que con la excusa de ofrecer fórmulas alternativas de funcionamiento y organización ante la crisis del Covid-19, no deja de ser un ataque frontal a la estructura y concepción constitucional de nuestros Tribunales. Pedro Sánchez podrá ufanarse cuanto quiera de su dominio parlamentario de la geometría variable para sobrevivir durante el estado de alarma. Pero el dato objetivo es que su Gobierno va a asestar un golpe determinante al tercer poder del Estado, va a mermar su autonomía funcional, y pervierte el concepto de independencia judicial frente a cualquier acción del Ejecutivo.

Ahora, Sánchez se ha visto forzado a ceder ante el PNV y ERC, sus socios naturales de investidura. Bastaba su apoyo para convertir en papel mojado las negociaciones del ministro de Justicia con el PP y para someter al poder judicial a la voluntad del Gobierno mientras dure la tragedia. Sánchez ya no solo controla sin recato alguno el poder ejecutivo y el legislativo, sino que ahora puede presumir de haber encontrado la herramienta idónea para pervertir a capricho al poder judicial sin hacer el menor caso a las objeciones que los agentes del mundo de la justicia oponían a su proyecto. Este Gobierno ya apuntó maneras con la designación de Dolores Delgado como fiscal general sin tener el certificado de idoneidad por parte del CGPJ, o con los obscenos ataques de Pablo Iglesias a la independencia de los jueces. Desde ayer, y aprovechando la excepcionalidad de este limbo jurídico al que el Gobierno está sometiendo a los ciudadanos, en el que cualquier abuso está justificado, la senda de España hacia la autocracia queda aún más expedita. Y eso no deja de ser muy preocupante para la protección de las garantías y libertades constitucionales.

Faltaría más que ERC y el PNV no quisieran prestarse a participar como cooperadores necesarios de una estrategia de intervencionismo judicial. Su voto entra dentro de lo lógico. El primero, porque está en precampaña y necesita exhibir su dominio absoluto sobre la voluntad de Pedro Sánchez, incluso frente a Bildu y a la probable excarcelación de presos etarras. Y el segundo, porque maneja a conveniencia sus tiempos y castigos a Sánchez, pero sobre todo porque necesita ser la llave que permita en su momento la salida de prisión de los presos condenados por sedición. Está en su naturaleza hacer valer sus votos a cambio de prebendas y privilegios aunque sea a costa de la independencia del tercer poder del Estado. En esta ocasión, Ciudadanos votó en contra, pero no por coherencia o por tratarse de un decreto profundamente antidemocrático, sino porque Sánchez no necesitaba esta vez a Inés Arrimadas. El Gobierno incurre de nuevo en un intento de extorsión moral a la Justicia, y lo hace de la mano del independentismo. La cuestión no requiere más interpretaciones.


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