AGLI Recortes de Prensa   Martes 19  Mayo  2020

La ruina como palanca para asaltar el cielo
José María Rotellar okdiario 19  Mayo 2020

Hace casi seis años, Pablo Iglesias dijo que “el cielo se toma por asalto”. Esta formación comunista, no procedente del famoso “eurocomunismo” sino del comunismo más rancio, extremista y totalitario, se ha ido abriendo paso hasta que convenció al líder del PSOE para formar un Gobierno conjunto. Tras una estudiada inicial moderación al hacerse cargo de la vicepresidencia segunda, ha vuelto a mostrar su verdadero rostro, cuyo modelo se inspira en Lenin, Stalin, Castro, Chávez y Maduro. Todos ellos instauraron un régimen comunista en sus países, una tiranía que empobreció a sus ciudadanos.

Ese empobrecimiento no fue casual: no se trata sólo de la incapacidad de gestión que la izquierda radical, en general, y comunista, en particular, tiene para generar prosperidad, sino que, además, no busca mejorar la vida de las personas, pues su verdadero poder para mantener los puestos que alcanzan es generar un empobrecimiento general de la sociedad, que elimine toda posibilidad de desarrollo individual de las personas y de las empresas, para hacerlos dependientes de un subsidio del Estado.

De esta manera, el comunismo crea una sociedad -o una parte de ella- completamente dependiente de la voluntad del Gobierno. Poco a poco, va anulando a la persona como individuo independiente por sí mismo, hasta convertirlo en un miembro más de un grupo de voto clientelar, ya que desprovisto por el comunismo de toda capacidad para prosperar por él mismo, le deberá todo al Gobierno, que le recordará, convenientemente, que el subsidio, sea el que sea el nombre de éste, se lo debe a él, y que si no los vota y llega otra opción al poder, lo perderá.

Para que eso cuaje, es necesario, como he dicho, crear un estado de máxima necesidad y precariedad, porque a mayor necesidad y precariedad, más dependientes se puede hacer a las personas. Primero se las empobrece y después se las capta con el señuelo de un subsidio, del que, desgraciadamente, difícilmente saldrán ya al anular el comunismo todas las aptitudes personales para valerse por uno mismo. Dicho subsidio sólo les permitirá vivir míseramente, pero malvivirán con lo que el supuesto Estado benefactor les dé. La anulación de la persona hace que, al final del proceso, dichas personas subsidiadas, al haberles roto su futuro, sólo puedan optar entre el subsidio y nada, y ahí es de donde se nutre el comunismo para tratar de imponerse y extender su poder. No hay nada más que mirar a Venezuela: Chávez ganó unas elecciones y fue violando, después, la constitución a cada paso, poco a poco, hasta establecerse la actual tiranía totalitaria. Acabó con las empresas venezolanas, nacionalizó y expropio por doquier y envió al paro a muchísimos venezolanos, a los que empobreció con una hiperinflación que hace que el poco dinero que pueden obtener los venezolanos no valga nada. Él y su sustituto, Maduro, subieron unas cuantas veces el salario mínimo, que cada vez podía comprar menos por la inflación, entre otras cosas porque ésta era alimentada por los incrementos de dicho salario mínimo y por los costes derivados del mismo, que destruía empresas y puestos de trabajo, generando estanflación, esto es, alta inflación -allí ya hiperinflación- y alto desempleo.

Por tanto, el comunismo empleó, en todos esos casos y lugares, la ruina como palanca con la que conseguir su objetivo. Y eso es lo que parece que Podemos está queriendo hacer en España y, al permitírselo Sánchez, todo el Gobierno. No se entiende, por más incompetentes que fuesen, su insistencia en destruir todo el tejido productivo español: a las empresas no les dan la liquidez suficiente y lo hacen tarde; lanzan comentarios contra la industria del automóvil, tan importante en España y para el sector exportador; la ministra de Trabajo manda inspectores para que comprueben si hay esclavitud en la agricultura, como si esto no fuese un Estado de derecho; la propia ministra dice que la hostelería, turismo, ocio y comercio no abrirán hasta diciembre, que constituiría su ruina; el ministro de Consumo, cuyo modelo de esta rama es Cuba, dice que el turismo es un sector estacional, precario y de poco valor añadido, hundiendo a los 2,6 millones de personas que trabajan en él y, además, insultándolos con esas declaraciones; presumen de tener a 5,2 millones de beneficiarios de prestaciones por desempleo, que muestra su objetivo; y Sánchez se niega a emular a Italia y reabrir rápidamente la economía, que se desangra, como ha constatado este lunes el gobernador del Banco de España, pues prefiere imitar a Maduro cuando éste ha firmado otros treinta días de prórroga de estado de alarma en el país hispanoamericano, al grito y proclama de que eran “treinta días más de estado de alarma constitucional hasta más allá de junio para seguir protegiendo a nuestro pueblo”. Sánchez, el sábado, dijo que quería prorrogar el estado de alarma otros treinta días, y que el confinamiento había evitado que hubiese 300.000 muertos. El paralelismo entre lo dicho por ambos dirigentes es claro.

Con todo ello, lo único que se puede pensar es que el ala podemita del Gobierno ha anulado definitivamente a las personas más formadas de dicho Ejecutivo, como pueden ser Calviño, Robles o Escrivá, y, a cambio de mantener a Sánchez -al presidente lo único que le importa es seguir él- ha logrado imponer sus tesis comunistas, que aniquilan la estructura económica de España para poder implantar después la renta mínima y demás prestaciones con el objetivo de conseguir una red clientelar de votos, en el camino podemita para lograr un cambio de régimen al que nos podría llevar esa “nueva normalidad”, cuyo adjetivo asusta por el riesgo de poder perder libertades y derechos que pueda significar al adjetivarlo.

Se está empezando a destruir parte del tejido productivo. Cada día que pasa es una jornada en la que cierran 6.412 empresas que ya no volverán nunca a abrir sus puertas, como se desprende de las 121.827 compañías que se destruyeron en diecinueve días de marzo, como se puede extrapolar de los datos de la Seguridad Social. Cada día que pasa es un nuevo día que se asoma a la destrucción diaria de 19.178 puestos de trabajo, que son los que, jornada a jornada, se perdieron en los cuarenta y nueve días que median del doce de marzo al treinta de abril, hasta contabilizar 939.709 puestos de trabajo destruidos durante ese tiempo del encierro domiciliario y la parada por decreto de gran parte del sector productivo que se le impuso a la sociedad y economía españolas. Cada día que pasa es el que hace que 23.555 autónomos al día en esos mismos cuarenta y nueve días, hayan necesitado la prestación extraordinaria por cese de actividad al verse obligados a cerrar sus negocios por decisión gubernamental, hasta sumar 1.154.195 autónomos. Y cada día que pasa ha visto cómo se han incrementado diariamente en 62.744 las personas afectadas por un ERTE por fuerza mayor en ese período, hasta sumar los 3.074.462 españoles en esta situación, que se suman a las 312.323 personas afectadas por ERTE no derivado de la situación del estado de alarma, hasta sumar un total de 3.386.785 personas afectadas por un ERTE, según se puede comprobar en los datos de la Seguridad Social.

Son unas cifras que producen escalofríos: con 3.831.203 personas desempleadas -donde no se recoge todo el millón de afiliados perdidos, ya que muchos no se habrán inscrito en los servicios públicos de empleo, con lo que no contabilizan como parados-, otros casi tres millones y medios de personas en un ERTE y más de un millón cien mil personas que han cesado su actividad como autónomos debido al decreto de cierre, nos encontramos con 8.372.183 personas que o no tienen ingresos o los han visto disminuir en una cuantía muy elevada, muchas de los cuales, además de eso, están a punto de perder sus pequeños negocios. Son casi ocho millones y medio de personas que no saben si tienen futuro o no; si en los próximos meses y años podrán pagar su hipoteca o el alquiler; si podrán dar un futuro mejor a sus hijos; o, simplemente, si podrán tener recursos para alimentarse. Ese camino hacia el empobrecimiento, el hacer dependientes a todas esas personas, ese sendero a la ruina, en definitiva, es la palanca con la que pueden pretender “tomar el cielo por asalto” mientras muere nuestra prosperidad, primero, y nuestra libertad, después.

España ante su recesión más oscura
Editorial ABC 19  Mayo 2020

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, dibujó ayer un panorama aterrador sobre las necesidades de nuestra economía para los próximos meses si el Gobierno de Pedro Sánchez aspirase a salir más o menos airoso de esta crisis del coronavirus. Como voz autorizada, y con más o menos eufemismos, Hernández de Cos advirtió al Congreso de que España está sencillamente en quiebra e inerme ante lo que se avecina. Leído entre líneas, su diagnóstico resultó tan oscuro como alarmante: primero, porque su inicial cálculo de caída del PIB un 6 por ciento se ha visto tan corregido al alza, hasta más del 12 por ciento para 2020, que asusta. Incluso, dejó caer que podría ser peor. Segundo, porque apeló a una subida masiva de impuestos a la clase media, y un recorte de gastos a medio y largo plazo como solución frente al incremento puntual del gasto público y al forzoso endeudamiento del Estado. Y tercero, porque el Gobierno está obligado a presentar un plan de ajuste ya, sin esperar un minuto más, porque sus dudas e incongruencias solo ofrecen una imagen muy negativa de España en Europa e impiden recuperar credibilidad y percepción de país fiable. Según el análisis presentado por Hernández de Cos, nada cuadra en España, y cualquier reforma fiscal habría de pasar probablemente por un aumento selectivo del IVA, que afectaría a los ciudadanos de modo indiscriminado, y por un hachazo masivo al IRPF de los asalariados que queden tras la humareda de ERTE y ERE que se divisan. La propuesta de Pablo Iglesias de un nuevo «impuesto para los ricos», y de otro -ya en tramitación- para las multinacionales tecnológicas, no va a quedar solo como una milonga política inservible para salvar al estado del bienestar, sino que va a ser la cínica coartada «progresista» para una intromisión masiva en el bolsillo del contribuyente medio y del asalariado más humilde. Al tiempo.

Es innegable que España va a necesitar un rescate, lo disfrace el Gobierno de Sánchez como lo disfrace. No solo carecemos del colchón económico esencial para afrontar una crisis de esta magnitud, sino que la tragedia nos ha sobrevenido con el peor Gobierno posible en cuatro décadas de democracia. Estamos ante una recesión más profunda de lo inicialmente calculado por el Banco de España -no digamos de lo previsto por la errática vicepresidenta Calviño-, y también ante una crisis más larga de lo percibido a priori. El varapalo a España es de órdago, y la alternativa es un golpe a las desgravaciones fiscales, la supresión de deducciones y exenciones, un impuestazo al patrimonio… Y todo, aderezado con absurdas medidas para ahuyentar el turismo, o con contradicciones demoledoras para el comercio jugando de modo irresponsable con las rebajas. Ocurra lo que ocurra, con este Gobierno España va a perder en cualquier caso.

Crónica de cien días calamitosos
Carlos Espinosa de los Monteros ABC 19  Mayo 2020

Este Gobierno ha cumplido ya cien días y casi todo es un dislate. España debió de portarse muy mal el año pasado bajo el «gobierno» de Sánchez, pues los Reyes Magos a primeros de enero le trajeron carbón, mucho carbón: un conjunto de personas carentes de conocimiento, faltos de experiencia, sin oficio, poco más que revoltosos universitarios iban a conformar, hace ahora cien días, el primer Gobierno socialcomunista de España, desde la Guerra Civil, hace más de ochenta años.

Tras las elecciones de noviembre y pese a la promesa de no aliarse con los comunistas porque le quitaban el sueño, optó por echarse en sus brazos para resolver los múltiples problemas que tenía pendientes.

Se había impuesto la ineptocracia. Lo peor del socialismo se había unido al único comunismo que como reliquia quedaba en Europa. Dos paranoicos mesiánicos (Sánchez e Iglesias) cuyos partidos habían perdido un buen puñado de votos en las últimas elecciones, apoyados por partidos separatistas y trufado de terroristas, se ponía al frente de la gobernación del país.

Formó el Gobierno más grande, más caro y más demagógico que jamás tuvo España, y para contentarlos a todos creó vicepresidencias, secretarías de Estado, direcciones generales… sin límite. En cuanto a los gastos, barra libre y a engañar a Europa cuantas veces hiciera falta.

Mientras tanto, en Asia apareció un virus mortífero que amenazaba con convertirse en una auténtica catástrofe. El virus se iba colando gracias a la impericia y la soberbia gubernamental que impedía atender los avisos, que desde enero eran cada vez más intensos. La organización suspendía en febrero el Mobile World Congress en Barcelona… pero nada se hacía desde Moncloa.

¿Qué hacían los gobernantes? ¿A qué se dedicaban? ¡A lo suyo! Veamos un breve catálogo de los asuntos que ocupaban al Ejecutivo.

-Promover los cambios necesarios para otorgar el indulto y rebaja de penas a los condenados por el golpe de Estado en Cataluña.

-Intentar controlar la Justicia, haciéndose con el control de la Fiscalía General del Estado como primer objetivo.

-Volver a subir el SMI hasta 950 euros, contribuyendo con ello a aumentar el paro y agravar los problemas del campo. Comprometer miles de millones de gasto para crear un plan de emergencia, no contra el virus, sino contra el cambio climático.

-En política exterior, una colección de disparates: desde proclamar la política exterior feminista y progresista, hasta cambiar de aliados, de USA, Francia y Alemania, que nos ningunean, a la Venezuela de Maduro. Realizar operaciones vergonzosas de amparo al chavismo, evomoralismo y similares (caso Delcy Rodríguez en Barajas y Embajada de México en La Paz). Todas debidamente tapadas con reiteradas mentiras en el Parlamento.

-Falseamiento y ocultación de datos, número de víctimas y política de adquisiciones en relación con la pandemia. Intentos de engaños a la OCDE. Sacar la llamada Ley de la Libertad Sexual con el edificante eslogan de «sola y borracha quiero llegar a casa», monumento a la ignorancia gramatical, sintáctica y jurídica, bajo la lucha por liderar la unidad feminista del 8-M, cuyo aliento y estímulo ha facilitado la expansión del virus y miles de muertes.

-Abordar una reforma educativa rebajando los niveles de exigencia y el papel de los padres y de la educación concertada. Meter a Pablo Iglesias en el control del CNI (Centro Nacional de Inteligencia). Un comunista en el CNI nos invalida para recibir información sensible.

-En el terreno económico, todo tipo de interferencias al libre mercado. Fijación de salarios y precios. Registro de las horas extras y amenazas de subidas de impuestos (rentas del trabajo, rentas del capital, sucesiones, IVA…) y creación de nuevos impuestos (diésel, transacciones financieras, ecológicos…).

-Invadir el ámbito de la libertad individual (de pensamiento, de expresión, de movilidad, geolocalización de las personas, censura en las redes sociales…) como no se conocía en España desde antes de la Constitución. A esto y otros muchos temas (eutanasia, despenalización de ofensas al Jefe del Estado), casi ninguno necesario, prioritario o urgente, se han dedicado en estos cien días tan tristes para España. Aparte de estar muy contentos de haberse conocido y de haber tenido confinados a sus compatriotas, castigados por sus cambiantes ocurrencias, manipulaciones y disparates, cabe preguntarse a qué se ha dedicado este Gobierno como «gestor» durante la pandemia.

A mentir y engañar mientras el virus se ha ido cobrando decenas de miles de vidas y la economía se iba cobrando empresas y puestos de trabajo. Cuando se ha juntado lo peor de cada casa no se podía esperar otra cosa.
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Carlos Espinosa de los Monteros es técnico comercial y economista del Estado

Un informe que debería hacer caer a Sánchez
EDITORIAL LD 19  Mayo 2020

El Gobierno ha tratado de diluir su responsabilidad en la propagación del coronavirus proclamando hasta la saciedad que nadie podía prever el colapso del sistema sanitario y los miles de muertos que se han registrado. Una y otra vez, Sánchez y sus palmeros mediáticos han aludido a lo imprevisible de una pandemia que solo se habría manifestado cuando ya era demasiado tarde para implantar medidas de prevención.

Pero mentían.

Claro que se pudo evitar la terrible mortandad que hemos padecido. Bastaba con que el Gobierno hubiera hecho caso a un informe elaborado por sus propios expertos en fecha tan temprana como el 10 de febrero, más de un mes antes de la declaración del estado de alarma, tal y como hemos publicado en Libertad Digital.

Por dicho informe, suscrito entre otros por el inefable Fernando Simón, queda acreditado que el Gobierno sabía ya en esas fechas que el coronavirus no era una simple gripe, como aseguraban unos y otros en público y repetían como papagayos los terminales de la prensa subvencionada. El Gobierno sabía que se trataba de un virus muy contagioso y con una elevada tasa de mortalidad, y que causaba graves complicaciones a un porcentaje muy elevado de infectados.

La información elaborada por sus propias fuentes no hizo al Gobierno cambiar un ápice su agenda populista, de tal forma que, ya entrado el mes de marzo, cuando los muertos en otros países se contaban por millares y comenzaban a ordenarse confinamientos masivos de la población, Sánchez y sus ministros animaban a participar en las algaradas ultras del 8-M. La vicepresidenta Calvo llegó a afirmar que a las mujeres les iba la vida en ello. Desde luego, no se equivocó. A muchas les fue la vida por confiar en ella y en sus colegas, mientras les ocultaban la verdadera información.

La existencia de este informe es de una gravedad extrema, por las consecuencias que se han derivado de su ocultación. El Gobierno mintió a la población y puso en serio riesgo la vida de millones de españoles; al menos 27.709 ya no podrán contarlo.

Solo por eso ningún partido opositor debería apoyar la pretensión de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de extender su aberrante y liberticida estado de alarma. Muy al contrario, el horizonte de estos dos malhadados personajes ha de sustanciarse en los tribunales, donde tarde o temprano habrán de responder por su funesta gestión de una crisis de la que son terriblemente responsables.

Un grito imparable de ¡libertad, libertad!
OKDIARIO 19  Mayo 2020

Las protestas contra el Gobierno de Pedro Sánchez se suceden. Los intentos del Ejecutivo de estigmatizar a quienes gritan libertad y expresan su indignación con la actuación del gabinete socialista parecen condenadas al fracaso. Quienes protestan no son «fachas» de zonas bien -ese es un retrato simplista y malintencionado propagado por la izquierda-, sino ciudadanos hartos que ejercen su derecho de expresión, con independencia de su ideología. Es un movimiento transversal que avanza ante los intentos del Gobierno de neutralizar la indignación de sectores cada vez más amplios de la sociedad.

Es una forma de reconocer, por parte del Ejecutivo, que esas protestas le están haciendo mella, que la creciente ola de concentraciones responde a un clima de rechazo que se extiende por toda España. Si Pedro Sánchez cree que mandando cada vez más policías sofocará las protestas, se equivoca. Ocurrirá que más gente se irá sumando cada día. Porque utilizar el estado de alarma como instrumento de presión contra los derechos y libertades es propio de Gobiernos reactivos a la democracia.

No son ricos de derechas -y si lo fueran tendrían, por cierto, todo su derecho-, sino ciudadanos de toda clase social que se suman cada vez en mayor número a las concentraciones, que se multiplican por todos los rincones de España, por zonas muy distintas y heterogéneas unidas por un mismo clamor de libertad.

El error de Sánchez es mayúsculo: demonizar a los críticos con su gestión con estigmas de tipo ideológico demuestra la cortedad de miras de un Ejecutivo que pretende trasladar la idea falaz de que estamos ante una protesta partidista, cuando la realidad es que cada son más los españoles, con independencia de que sean de izquierdas o de derechas, los que expresan su hartazgo e indignación. Esto no va de ideologías, sino de libertad. Es es lo que parece incapaz de entender un presidente del Gobierno cada vez más cuestionado y cada vez más enrocado en posiciones que rezuman un autoritarismo peligroso.

Por eso, las protestas irán a más, aunque el Gobierno llene las calles de Policía. Porque cuanto más sea el acoso del Ejecutivo socialcomunista, más gente saldrá a gritar ¡libertad, libertad!.

Miles de personas gritan por la «¡libertad!» en toda España y claman contra las mentiras del Gobierno
Las protestas ciudadanas con banderas y cacerolas saltan de la simbólica calle madrileña de Núñez de Balboa a ciudades y capitales de toda la geografía nacional
OKDIARIO 19  Mayo 2020

El clamor que exige la dimisión del Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a extenderse esta tarde como un reguero de pólvora por casi toda España. Como el pasado fin de semana, el símbolo que nació en la madrileña calle de Núñez de Balboa ha saltado no sólo a otros barrios de la capital, sino a muchas otras ciudades de nuestro país, haciendo que miles de personas salgan a las calles para protestar, cacerola en mano, contra las mentiras del Gobierno de Pedro Sánchez .

Así por ejemplo, Valencia ha vuelto a dejar ver una multitud de personas, que ha reclamado «¡libertad!» y ha pedido «¡Gobierno dimisión!» ante el Cuartel de San Juan de Ribera. Allí, los ciudadanos congregados han ovacionado a las unidades antidisturbios de la Policía Nacional que se han desplazado hasta la zona, como puede verse en el siguiente mensaje en redes sociales.

También en Palencia ha habido concentraciones contra el Gobierno, como se aprecia en el mensaje que antecede a otro de Valencia que se puede leer a continuación.

Y nos dirigimos a Andalucía, donde varias de sus capitales han salido a las calles con banderas de España y cacerolas. En Granada, una de las ciudades que acaba de pasar de fase, también han sonado gritos de «¡libertad, libertad!». La Policía, como en el resto de las concentraciones, ha hecho acto de presencia de manera persuasiva, como se aprecia en el siguiente mensaje con vídeo. En la capital andaluza, Sevilla, también se ha escuchado el grito imparable de «¡libertad!» y el reclamo para que Sánchez se vaya. A Cádiz, al Puerto de Santa María llegó asimismo la protesta. Como a Huelva. Andalucía casi entera también se rebela.

La capital Toledana, que ayer ya vivió una jornada de importante protesta contra el Ejecutivo socialcomunista, ha repetido esta tarde y una multitud de personas se ha manifestado para pedir pacíficamente «¡Libertad!».

Segovia, una de las ciudades y provincias muy maltratadas por el coronavirus, ha vivido iguamente protestas al pie de su milenario Acueducto, testigo del clamor que ha saltado también a Castilla y León.

Nos vamos ahora al norte y vemos que en Pamplona han sonado también las cacerolas esta tarde y se han dejado ver banderas de España.

En Extremadura, las dos capitales de provincia, Cáceres y Badajoz, han acogido concentraciones contra Pedro Sánchez en la cada vez más evidente ‘rebelión por la libertad’. Igualmente, Murcia también ha registrado hoy cacerolada de nuevo.

El Gobierno borra las huellas de su actuación dolosa
OKDIARIO 19  Mayo 2020

El Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez está cambiando día a día los datos históricos de infectados por el coronavirus para, de manera taimada y paulatina, ocultar que el 8-M se convirtió en una auténtica bomba biológica y que antes de ese día la pandemia avanzaba a toda velocidad. OKDIARIO publicó hace una semana la escalada de contagios ocultada por el Ejecutivo en la semana previa a la manifestación feminista en la Comunidad de Madrid. Durante todos esos días previos, la tasa de infectados por coronavirus se disparó a ritmos del 50% o más diario.

El Gobierno necesita ahora defenderse de las querellas que se le amontonan, afirmando que no engañó en los datos. Pero OKDIARIO ha descargado los datos históricos agregados por comunidades autónomas que atesora escondidos el Gobierno. Y hemos podido constatar que hasta los históricos están siendo alterados -manipulados sería lo correcto- para garantizarse una mejor defensa ante las querellas que se agolpan contra el Gobierno por su gestión del coronavirus. Un ejemplo: las cifras bailan cada uno de los tres días en los que este diario ha descargado los archivos históricos, pero sobre todo en una fecha: el 8-M. Y en un lugar: la Comunidad de Madrid, justo donde se celebraba la gran manifestación feminista, bandera del PSOE y Podemos.

Los datos revelados por las tablas y los microdatos comunicados y alertados oficialmente son escalofriantes y reflejan una escalada sin precedentes en los contagios justo en los días previos a la manifestación. En concreto, desde el 28 de febrero, con incrementos que en algunas fechas llegan, incluso, al 60%. Es una prueba evidente de que la pandemia estaba en plena fase de expansión, pese a lo cual el Gobierno permitió y alentó las manifestaciones del 8-M. La escalada continuó después de ese día, llegando el 11 de marzo a triplicarse sobre los datos de la jornada de la manifestación. Todo ello, con 135 personas en UCI y 56 fallecidos.

Ahora se trata de borrar las huellas estadísticas de una negligencia mortal. En eso están.

La trituradora de Illa elimina el informe que alertaba de «trombos y úlceras» por el Covid antes del 8-M
Sanidad borra el rastro de los informes en los que revelaba quiénes son los colaboradores de Simón
Coronavirus España: datos de hoy y noticias de última Pelayo Barro okdiario 19  Mayo 2020

El Gobierno conocía desde el pasado 3 de marzo, cinco días antes del 8-M, un informe médico que describía la enorme gravedad del coronavirus y las complicaciones médicas que éste provocaba en organismos humanos: trombos, neumonías, úlceras, sepsis, insuficiencia orgánica… El Ministerio de Sanidad de Salvador Illa ha borrado de sus servidores este documento, que describía una enfermedad mucho más grave que aquella ‘simple gripe’ que no fue obstáculo para la celebración de eventos de masas.

OKDIARIO desveló el pasado 12 de marzo que el Ministerio de Sanidad había borrado al menos dos informes técnicos, elaborados por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y firmados por su director, Fernando Simón. Documentos anteriores a las marchas feministas del 8 de marzo y que describían los graves riesgos de transmisión de la enfermedad: contagiosa a 2 metros, afecta a embarazadas, los asintomáticos pueden trasmitirla… y advertía de los «eventos con personas infectadas que muestran una altísima tasa de transmisión del virus».

A esos dos informes que el Ministerio de Salvador Illa ha pasado por la ‘trituradora’ de sus servidores se suma un tercero. Se trata del documento ‘Manejo clínico de pacientes con enfermedad por el nuevo coronavirus’. Publicado el pasado 3 de marzo, cinco días antes del 8-M, el informe contenía en 38 páginas elaboradas por 18 organizaciones médicas nacionales la que hasta el momento era la más completa descripción sobre los efectos del Covid-19 en pacientes y cómo actuar ante cada uno de ellos. Y sus conclusiones sobre la enfermedad eran muy preocupantes. A día de hoy, como ha podido comprobar OKDIARIO, ha sido borrado de la página web de Sanidad.

Sin embargo, internet ‘no olvida’ fácilmente y es posible acceder a una versión de ‘caché’ almacenada antes de que el Ministerio de Sanidad de Salvador Illa eliminase el documento de esa dirección. Así, OKDIARIO ha podido comprobar que el documento describe una enfermedad muy grave y compleja, lejos de lo que por aquel entonces se definía en ciertos sectores como una ‘simple gripe’ que no debía obligar a suspender eventos masivos.

Tombos, úlceras, sepsis
El estudio médico desgrana, por ejemplo, las patologías que pueden encontrarse a la hora de tratar a un paciente de coronavirus en los casos graves o críticos: tromboembolismo pulmonar, infección por catéter, neumonías asociadas a la ventilación artificial, úlceras cutáneas crónicas, miopatías, Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (una de las principales causas de muerte por Covid-19), pérdida de conocimiento, convulsiones, insuficiencia renal, disfunción gastrointestinal, insuficiencia orgánica, sepsis (sobrerreacción del sistema inmune ante la amenaza del patógeno).

El informe también se extiende sobre algunas técnicas que requiere el tratamiento de los pacientes afectados. Se describen algunas que pueden ser necesarias para tratar a los enfermos: tratamiento con broncodilatadores en cartucho presurizado, ingreso en UCI, oxigenoterapia, ventilación mecánica invasiva (intubación), sedación… además de incidir en que no se ha descubierto aún un tratamiento farmacológico.

Se trata de técnicas a las que en los últimos dos meses se han tenido que ver sometidos muchos de los 125.233 españoles que han sido hospitalizados por coronavirus y los 11.437 que han terminado ingresando en una UCI.

En conclusión, un extenso protocolo que el Gobierno ya conocía, que Sanidad ya manejaba, y que no encajaba ese 3 de marzo en el mantra repetido por aquel entonces de que el coronavirus era semejante a una ‘simple gripe’.

Beaumont fulmina a Sánchez por "dictador" dispuesto a todo por una cacerolada
ESdiario  19  Mayo 2020

Beaumont cree que Sánchez ha instaurado un "estado de excepción de tapadillo".
Lo que repiten los asesores del presidente del Gobierno entre bambalinas deja clara su euforia y su optimismo para seguir haciendo de tapadillo algo que da miedo. Pero no todo pueden pararlo

Este martes Antonio Martín Beaumont se hace eco de un "curioso fenómeno de índole psicológica" que se ha producido en La Moncloa estos días a consecuencia de tener "atado" el voto del PNV y la abstención de ERC a la quinta extensión del estado de alarma para “alrededor de un mes”.

En su artículo de La Razón se hace eco de lo que repiten los asesores de Pedro Sánchez (que "el presidente podrá proyectar en el Congreso de los Diputados la imagen de que cuenta con sus socios de Legislatura") como muestra del espíritu optimista que respira el entorno del líder socialista.

Y es que, destaca, "por primera vez han negociado el contenido del decreto antes, y no después, de anunciarlo en su habitual Aló Presidente televisivo".

Poco destacan que para ganarse su apoyo ha tenido que ceder de nuevo ante los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes, hasta el punto de "diluir el mando único, disfrazándolo de cogobernanza, en una fase de desescalada institucional".

Ironiza Beaumont con que ya se sabe que para permanecer en el poder Sánchez es capaz de leer cualquier guión que le pongan en el prompter, más aún si su equipo prepara un relato que le garantice arrinconar al PP junto a Vox.

No obstante, a estas alturas del sanchismo "hay que ser muy ingenuo para llamarse a engaño": "el presidente del Gobierno usa sus enormes poderes para beneficiar a sus aliados y perjudicar a sus adversarios". Algo que ha quedado claro en Madrid, asfixiando la Comunidad con una campaña muy personal contra Isabel Díaz Ayuso en la que el ministro de Sanidad está más ocupado en sepultar a la presidenta regional que en garantizar test y material de protección a los sanitarios.

El director de ESdiario cree que "hace falta tener pocos escrúpulos para utilizar una crisis de la envergadura del coronavirus por ganar unos meses más en La Moncloa" y clama que "el Gobierno no puede seguir castigando a unas regiones mientras se inclina ante otras".

Amén de ser injusto condenar a unos ciudadanos por motivos de fobias ideologicas, atenta contra los principios del Estado de las Autonomías y rompe la igualdad de los españoles vivan donde vivan. Por no hablar de la asimetría que retuerce la ley y la salud para supeditar el Estado de alarma a los intereses de Sánchez, minando el diseño constitucional.

Eso por no hablar del "injustificado despliegue de actitudes autoritarias que restringen las libertades"y que llevan a Beaumont a concluir que "España no es una dictadura, pero algunos políticos sí son dictadores" porque se ha "implantado de tapadillo el estado de excepción" quizá por el "temor del presidente de verse asediado por una marea de caceroladas".

No en vano, resume, "la protesta surgida en la madrileña calle Núñez de Balboa se antoja el embrión de un movimiento imparable, a lo largo y ancho del país, para pedir que Sánchez dimita", a pesar de que los Echenique de turno descalifiquen a los españoles que protestan legítimamente con cualquier cantinela para no ver que cada día hay más gente de todo tipo harta, y no solo los "Cayetanos”, “pijos”, “fachas”...

Las cacerolas se vuelven lanzas
Jorge Vilches. vozpopuli  19  Mayo 2020

Decenas de vecinos participan este domingo, frente a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz, en una cacerolada contra el Gobierno por su gestión en la crisis del coronavirus.

¿Núñez de Balboa? Está ocurriendo ya en muchos lugares de Madrid y del resto de España. La gente sale a protestar por la deriva autoritaria de un Gobierno social-comunista que miente y oculta la información para disimular su negligencia o sus intenciones políticas. Es lo que ocurre cuando se bastardea la ley -el estado de alarma-, para suspender derechos y eludir la democracia.

Los que protestan no olvidan que la profundidad de la pandemia es culpa de este Ejecutivo que no tomó medidas preventivas para no molestar a las feministas ni a los nacionalistas. Tampoco esas personas pueden obviar que esa irresponsabilidad está generando una crisis económica sin parangón en la historia democrática de España, que llenará el país el parados y empresas cerradas.

Control de la información
La respuesta de la izquierda y de sus intelectuales ha sido la previsible: el insulto y las exigencias de represión. Por ejemplo, Manuel Castells siempre ha sostenido que el poder se fundamenta en el control de la información y de la comunicación, y que las nuevas tecnologías, las redes, permitían cuestionar ese dominio, e incluso derribar gobiernos o regímenes porque la gente se “empoderaba”. Ahora que está en el Gobierno pide la represión de la libertad de información, las opiniones y las redes.

Otros intelectuales orgánicos de la izquierda hablan de la “rebelión de las élites” para insultar a los que protestan, citando mal o sin comprender a Christopher Lasch, autor de una obra con dicho título. Este sociólogo norteamericano se refería a las élites progresistas y cosmopolitas que, a su entender, habrían traicionado los valores occidentales. Es decir; Lasch solo puede ser citado para referirse a la izquierda, al PSOE y a los pisaverdes de Unidas Podemos.

Esta tergiversación se debe a que estos intelectuales orgánicos se están dedicando a distorsionar la realidad. Tratan de que la gente crea que lo que está pasando en España, la suspensión de derechos por parte de un Gobierno con alma dictatorial, es normal y conveniente, y que es lo que está pasando en el resto del mundo. Dicen, mintiendo, que la pandemia ha roto la “vieja normalidad”, y que se está instalando una “nueva” que pasa por más socialismo. Es un viejo ardid de la propaganda izquierdista: el próximo e inevitable advenimiento de una era post-liberal como resultado de una contradicción cataclísmica.

Esos escritores y académicos son orgánicos porque quieren apoyar al Gobierno, trabajan a su amparo o lo buscan y anteponen las consignas al análisis. Ahora, el compás ideológico lo marca Unidas Podemos, y, por tanto, se rinden al comunismo populista. No decían lo mismo, por ejemplo, cuando el 'repertorio de acción colectiva' izquierdista, como lo denomina Iglesias copiando a la socióloga italiana Della Porta, llenaba las calles de protestas ilegales.

'Criminalizar la protesta social'
El ejemplo más reciente tuvo lugar el pasado 22 de abril, cuando condenaron a Isabel Serra, portavoz de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, a 19 meses de cárcel e inhabilitación para ejercer cargos públicos y a pagar una multa de 2.400 euros. Los motivos fueron atentado a la autoridad, lesiones leves y daños en una protesta contra un desahucio el 31 de enero de 2014.

Los podemitas y su prensa afín difundieron que la condena a la diputada era por tratar de impedir un desahucio, lo que era falso por incompleto. Pablo Iglesias, Echenique, Ione Belarra y otros de Unidas Podemos dijeron que se “criminabilizaba la protesta social”. El argumento es que la ley y el poder judicial no se ajustan a la legitimidad que aporta el concepto de justicia social encarnado en el pueblo.

Esta izquierda se rige por lo que llaman “contrapoder”, que según Antonio Negri, un filósofo comunista italiano, es la voz de la calle contra las instituciones y las normas injustas. Pablo Iglesias y su partido tomaron así ese “contrapoder”, la protesta, como un instrumento de transformación social, una nueva forma de revolución.

Era la iniciativa titulada “Vamos!”, una vulgar estrategia de agitación y propaganda para que aumentara la protesta social, no necesariamente legal porque debía parecer espontánea

Se dedicaron entonces a hacer performances -incluido el desnudo en la capilla de la Complutense-, a impedir desahucios, cortar el tráfico, hacer escraches, boicotear conferencias de los “enemigos” políticos, alentar la okupación y a rodear el Congreso. Era el resultado de aprender de la experiencia internacional antiglobalización y del 15-M. No hay más que leer los ensayos de Iglesias y Monedero, y su elogio del repertorio de acción colectiva (no legal) contra el “régimen neoliberal”.

Pablo Iglesias impuso en Podemos en octubre de 2016 la tesis de tensionar las calles a cualquier precio y politizar el dolor. Era la iniciativa titulada “Vamos!”, una vulgar estrategia de agitación y propaganda para que aumentara la protesta social, no necesariamente legal porque debía parecer espontánea. Al eslogan le seguía el lema: “Cuando el cambio no lo hace la institución, lo hace el pueblo”.

Era cuando los podemitas hablaban de “empoderamiento” del pueblo en defensa de sus derechos. Errejón, haciendo alarde de intelectualismo, apostilló luego que era una “tensión creativa que nos permita ser fuerza de resistencia pero también de futuro”. Teresa Rodríguez, entonces en Podemos, añadía que desde el Gobierno de Rajoy se estaba haciendo una “caricaturización de la protesta y una mitificación de la actividad institucional”.

Ninguna de esas ideas era suya. Donatella della Porta, socióloga de cabecera de Iglesias y fundamento de su tesis doctoral, sostiene que los Estados “neoliberales” criminalizan la protesta, y exalta la desobediencia civil como una forma de democracia. De ahí sacó Iglesias su definición de “jarabe democrático” para los escraches a los políticos de la derecha.

El contraste entre los derechos que la izquierda se atribuye, y los que suspenden y tratan de reprimir a sus “enemigos” políticos, da idea del talante autoritario que ha tomado el Gobierno de España. Ahora, esas cacerolas que ellos incorporaron a la política se les han vuelto lanzas.

VOX ya tiene el aval en ocho provincias para manifestarse el próximo sábado contra Sánchez
Redacción rebelionenlagranja 19  Mayo 2020

VOX asegurado haber recibido ya permiso para manifestarse este sábado en ocho capitales de provincia españolas, mientras que espera poder hacerlo en Madrid y denuncia el veto recibido en Cataluña y Castilla y León.

El portavoz del Comité de Acción Política de VOX, Jorge Buxadé, ha hecho este recuento en rueda de prensa tan solo cinco días antes de la convocatoria realizada por el partido para que los ciudadanos salgan a la calle en sus vehículos particulares a protestar contra la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus.

Según ha indicado, el partido ha recibido ya autorización expresa para sus “caravanas por la libertad” en las ciudades de Cáceres, Santander, Castellón, Ciudad Real, Cuenca, Granada, Guadalajara y La Coruña.

Mientras, han rechazado la petición las subdelegaciones del Gobierno de Cataluña y Castilla y León, una decisión que VOX ya ha adelantado que recurrirá ante los tribunales de justicia confiando en que sea revocada.

Buxadé ha apelado a su trayectoria como abogado del Estado para mostrar su confianza en la decisión de la justicia, ya que no contempla que los ciudadanos puedan ejercer su derecho de manifestación en unos puntos de España y no en otros.

En cuanto al resto de provincias donde aún no han recibido respuesta, VOX confía en poder celebrar su manifestación con normalidad por “silencio positivo” de la administración, que Buxadé ha asegurado que se obtiene a las 72 horas de haber registrado la solicitud.

En Madrid, donde el partido quiere que la caravana móvil recorra el paseo de la Castellana, el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, dijo que no tendría “inconveniente” en autorizar protestas contra el Ejecutivo siempre que “se preserve la salud manteniendo la distancia social y cumpliendo la ley”.

Buxadé ha subrayado que las marchas del próximo sábado son las únicas convocadas formalmente por Vox, aunque ha mostrado el respaldo del partido a las protestas “espontáneas” que se están celebrando en las calles de numerosas ciudades.

De hecho, la rueda de prensa virtual ha comenzado con imágenes de estas protestas. “Es la imagen de una España que se pone en pie, que grita libertad”, ha celebrado Buxadé apuntando que mientras “la izquierda” del país “vive ajena a la realidad” y “escondida en sus mansiones de Galapagar”.

A su juicio, estos ciudadanos están mostrando su “indignación” por no conocer los criterios que hacen que lleven 60 días confinados, por las subvenciones concedidas por el Gobierno a los medios de comunicación, por la paralización de la actividad parlamentaria o por la paralización de la actividad económica y la cuarentena impuesta a los turistas que visiten España.

“No son ricos, son españoles indignados ante la deriva tiránica totalitaria y de mentiras de este Gobierno“, ha ensalzado asegurando que VOX siempre estará al lado de quienes “no tienen voz”. “De quienes están en situación de dificultad, de los débiles”, ha repasado insistiendo en el derecho a los derechos de manifestación y reunión siempre que se cumplan las medidas de distanciamiento social y el uso de mascarillas.

Un ejemplo de ello es el caso de Madrid, donde ha denunciado que sus vecinos no conocen los criterios técnicos que hacen que permanezcan en la fase 0 de desconfinamiento mientras provincias limítrofes sí que han empezado a retomar su actividad. “No han salido Sánchez ni Iglesias a explicárselo. En cambio sí mandan a sus segundos espadas a insultar a los españoles que se manifiestan en las calles con libertad reclamando la dimisión del Gobierno y libertad política y personal”, ha denunciado.

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España, ¿territorio sin ley?
Rosa Díez okdiario 19  Mayo 2020

Uno de los efectos más perniciosos que ha provocado el Estado de Alarma impuesto por la pareja tóxica es la pérdida de garantías constitucionales y la desaparición del control democrático sobre las decisiones del Gobierno.

Los millones de españoles que vivimos desde hace más de sesenta días confinados en nuestras casas, quienes salen a trabajar cada día a las empresas que han podido reiniciar su actividad, a los centros sanitarios, a limpiar las calles, a conducir taxis u otros transportes colectivos, a trabajar en el campo…; quienes nos atienden en los comercios, quienes reponen los productos que consumimos… todos estamos tan preocupados y tan angustiados por las muertes, por la ruina, por el dolor de familiares y amigos de los fallecidos, por la incertidumbre sobre el futuro (quien no conoce o tiene alguien en su entorno más cercano que esté en un Erte, o en paro, o que trabaje en una empresa a punto de cerrar o que no pueda levantar la persiana, o que haya tenido que cerrar su pequeña empresa levantada con enorme esfuerzo a lo largo de toda una vida…) que corremos el riesgo de pasar por alto que mientras esto ocurre España se está convirtiendo en un país sin ley.

Sin ley no hay democracia. Sin tribunales de justicia que funcionen a pleno rendimiento, sin transparencia en la toma de decisiones, sin control democrático sobre las decisiones que toman los gobernantes… no hay democracia. Sin libertad de expresión, sin libertad de prensa, sin libertad de movimiento…, no hay democracia. Sin leyes que se apliquen a todos por igual impera la ley de la selva y sólo se salvan los más fuertes, los poderosos. Y los gobernantes que arribaron por procedimientos democráticos se convierten en despóticos

La prolongación de todo punto injustificada en términos sanitarios del estado de alarma – España representa la excepcionalidad de Europa, según ha sido constatado por todos los países miembros- va a tener (está ya teniendo) consecuencias perversas en nuestro sistema democrático. Todos sabemos –salvo aquellos de obediencia debida– que no hay razones sanitarias para mantener la excepcionalidad del estado de alarma, como lo demuestra el hecho de que a pesar del severo confinamiento de millones de españoles España es el país de la UE con mayor tasa de fallecidos e infectados por cien mil habitantes. Se mantiene el estado de alarma por las mismas razones ideológicas que había para que el Gobierno de Sánchez/Iglesias no tomaran decisiones de prevención hasta después del 8M; las mismas que hay para no hacer test masivos y para no implantar el uso de mascarillas: mantenernos confinados, callados, sin libertad, sin control sobre el ejecutivo mientras imponen su sectarismo al interés general del país.

España tuvo que recurrir a la declaración del estado de alarma porque el Gobierno no actuó con carácter preventivo y porque cuando aceptó la cruel realidad que había negado mientras la OMS advertía del peligro comenzó ya había miles de contagiados y decenas de muertos. Quedarnos en casa y paralizar la actividad económica fue una decisión inevitable, la única posible en aquel momento como consecuencia de la irresponsabilidad del gobierno. El gobierno que fue incapaz de tomar las decisiones correctas para prevenir y proteger a la sociedad no supo hacer otra cosa que encerrarnos en casa y cerrar el país para frenar la extensión de la pandemia, para aliviar la presión en los centros sanitarios, para ir ganándole tiempo al virus. De forma que lo único que ha salido bien es lo que ha dependido de la responsabilidad de todos y cada uno de los españoles.

El estado de alarma durante el primer mes se constituyó pues en un instrumento imprescindible para reconducir una situación catastrófica a la que habíamos llegado como consecuencia de la incompetencia y la irresponsabilidad culposa del Gobierno. Pero a partir de ese momento el estado de alarma ha dejado de ser un instrumento para proteger nuestra salud y se ha convertido en un instrumento para proteger al gobierno.

España tiene legislación ordinaria suficiente –desde la Ley de Protección Civil, la General de Salud y la de Seguridad Ciudadana- que activada y correctamente aplicada pueden mantener la alta protección de la salud que es necesaria, incluyendo los controles de movilidad. Pero eso es lo de menos, pues hace tiempo que el decreto de Estado de Alarma ha dejado de ser un instrumento para proteger la salud y se ha convertido en un objetivo que le permite al Gobierno vaciar de contenido preceptos básicos de nuestro ordenamiento jurídico. Ya me dirán ustedes qué relación tiene la protección de la salud con la supresión del portal de Transparencia; ya me dirán ustedes qué relación tiene los contratos sin licitación a empresas tapadera que se están haciendo desde el Gobierno utilizando esa vía opaca para adquirir productos sanitarios defectuosos, no homologados y que han tenido que se retirados de los centros sanitarios; ya me dirán ustedes qué tiene que ver con la salud utilizar el decreto del estado de alarma para nombrar a Iglesias miembro del CNI o para mantener activos los procesos de indultos; ya me dirán ustedes qué tiene que ver el estado de alarma para convertir en “bulo” cualquier critica del gobierno; ya me dirán ustedes qué tiene que ve con la salud la negativa de dar a conocer los nombres de los “expertos” que deciden sobre nuestras condiciones de vida… hasta que nos enteramos que no existen, lo cual es un flagrante incumplimiento de la Ley de Protección ante la Pandemia que está en vigor; ya me dirán ustedes qué tiene que ver con la salud los cambios permanentes de criterio tanto para contar contagiados como para reconocer muertos; la negativa a hacer autopsias; la negativa a autorizar concentraciones con las debidas medidas de protección… salvo que quienes e manifiesten lo hagan al grito de ¡Gora ETA!; ya me dirán ustedes para qué necesitamos un estado de alarma si el gobierno cambia de criterio cada día sobre algo tan elemental como el uso de mascarillas; ya me dirán ustedes qué tiene que ver con la salud que las televisiones subvencionadas por la secta y la televisión pública esconda los más de 150 actos realizados por el Jefe del Estado; ya me dirán ustedes qué tiene que ver con la salud que el Gobierno utilice el estado de alarma para que la televisión pública manipule las concentraciones y equipare de forma absolutamente sesgada, las concentraciones que se hacen en España contra el Gobierno con las que se hacen en toda Europa contra el confinamiento…

El Gobierno tóxico llegó para sustituir la política por la propaganda y para cargarse el sistema de libertades del 78 está utilizando esta dramática pandemia para acelerar ese proceso, para convertir a España en un país empobrecido, con millones de ciudadanos dependientes de la subvención, sin trabajo, sin expectativas de vida. Y para aniquilar el control democrático al ejecutivo, a través de las sucesivas prórrogas del estado de alarma. Ilustres constitucionalistas alertan sobre la inconstitucionalidad de que esta nueva prorroga, que se añade al uso está haciendo el Gobierno del decreto, utilizado para cambiar el sistema y para suspender derechos fundamentales, algo expresamente prohibido en nuestra Constitución. Si finalmente se aprueba el próximo miércoles y por el plazo de un mes (otro aspecto totalmente ilegal) se podrá decir que España es ya un territorio sin ley. Y cuando no hay ley, impera el despotismo; y las clases sociales más débiles, quienes más necesitan del Estado, son las primeras víctimas. Y caminaremos hacia el paraíso chavista de Iglesias, el de un país de subvencionados, sometidos al gobierno a quienes se les mantiene callados a través e una paguita, de una “limosna” que no nos hará libres sino esclavos.

Somos ciudadanos, somos libres, somos parte dela UE, somos españoles, somos europeos. Todo totalitarismo comienza por la opacidad y por el control de la información. Después viene el miedo y el conformismo… Y después llega la tiranía del más fuerte.

Hay que rebelarse. Por la libertad, por la democracia, en legítima defensa. #GobiernoDimisión.


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