AGLI Recortes de Prensa   Martes 26  Mayo  2020

Los 20 indicadores que ya destapan la ruina a la que se enfrenta la economía española
Calixto Rivero okdiario 26  Mayo 2020

Los indicadores económicos son una forma de medir la gravedad de una recesión. Si a nivel macro las cifras muestran en la actualidad caídas de dos dígitos, a nivel micro eso significa miles de negocios al borde de la desaparición, cientos de miles de trabajadores en desempleo y graves problemas para salir de la crisis del coronavirus, aunque el Gobierno promete en sus campañas que «salimos más fuertes».

Lo cierto es que hay una veintena de indicadores macroeconómicos que muestran la gravedad de la situación, unas cifras que confirman que España se enfrenta a la recesión más intensa desde la Guerra Civil y que avisan de que la «desescalada» no será, ni mucho menos, dulce.

Aunque el Gobierno ha anulado la presentación de los indicadores sintéticos de actividad hasta nueva orden -a pesar de que es cuando más se necesita porque es la estadística que se utilizaba para avanzar el comportamiento de futuro la economía- las cifras sí que evidencian -analizándolas una a una- la grave realidad que afronta el país. Mientras tanto, el Gobierno se plantea derogar la reforma laboral -no sin pugnas internas-, abrirá las fronteras a las turistas casi un mes después de Italia y ha generado incertidumbre con muchas de sus iniciativas económicas para que las compañías afronten la desescalada.

Estos son los 20 indicadores más preocupantes sobre la crisis económica que afronta España:

1. Ventas de las grandes empresas: -12,5%
Las ventas totales de las grandes empresas (corrigiendo los cambios en el valor de los productos y el impacto que puede tener el calendario), se desmoronaron en marzo. Se hundieron concretamente un 12,5% como «consecuencia del impacto que tuvieron sobre la actividad en la segunda quincena las medidas ligadas al estado de alarma». Hay que retroceder hasta la crisis financiera de 2008-2009 para observar desplomes tan fuertes. Si se mantiene la tendencia cuando los datos de abril salgan a la luz, la caída podría ser la más profunda desde que se creó esta estadística.

2. Indicador de sentimiento económico: 73,3 puntos
En el caso de España, el índice de sentimiento económico se ha situado en abril en 73,3 puntos desde los 99,3 puntos de marzo, su nivel más bajo desde marzo de 2009, con caídas generalizadas en todos los sectores de actividad. Es decir, que desde la anterior crisis no se había observado una coyuntura tan mala para la confianza de los agentes económicos.

3. Consumo de energía eléctrica: -16,7%
El consumo de energía eléctrica corregido a efectos de calendario sufrió un desplome del 16,7% en abril en términos interanuales, frente al hundimiento del 6,4% que se alcanzó en marzo, una muestra más de la paralización de las fábricas españolas y de la grave crisis que vive el país. No hay que olvidar que el consumo de energía es un indicador que se ha utilizado tradicionalmente en algunos países en vías en desarrollo para medir el auge o la caída del PIB.

4. Producción industrial: -12,4%
La producción industrial de España, una vez corregida de efectos de calendario, se desplomó un 12,4% en el mes marzo en comparación con el mismo mes de 2019, lo que supone la mayor caída desde septiembre de 2009, cuando descendió en un porcentaje similar. Sin duda, el retroceso de abril podría ser superior, a tenor del resto de indicadores económicos.

5. Indicador de confianza industrial: -30,7%
El Indicador de Confianza industrial, que avanza la percepción sobre el futuro de la actividad de las fábricas, obtuvo un saldo neto del -30,7% en abril, frente al -7% de marzo, lo que indica que la situación aún dista mucho de volver a una «nueva normalidad» aceptable en este sector clave de la económica española.

6. Indicador de Producción de la Industria de la Construcción: -15,5%
Mientras tanto, el sector de la construcción también se ha paralizado. Se hundió un 15,5% en marzo, que se une al retroceso del 7,4% de febrero, cuando aún no había estallado la crisis del coronavirus ni se había declarado el estado de alarma. Esto indica que este área de la actividad seguirá ranqueando al menos en los próximos meses y tardará tiempo en recuperarse.

7. Utilización de la capacidad productiva: al 70,9%
La utilización de la capacidad productiva, que se mide en porcentaje sobre el máximo que se podría alcanzar y que es considerado un termómetro básico para valorar la situación del sector secundario, se se sitúa en el 70,9% en el segundo trimestre, frente al 80% alcanzado entre enero y marzo, revelando los problemas a corto y medio plazo que sufre la economía nacional.

8. Disponibilidades de bienes de consumo: -12,6%
La disponibilidad de bienes de consumo -se entiende por disponibilidad de un bien la cantidad que de ese bien se destina al mercado interior, según el INE- también muestra un futuro negro para la economía, específicamente para la demanda nacional, que está sostenida en la actualidad por el sector público. En marzo se hundió un 12,6% en términos interanuales, aunque ya retrocedió un 1,6% en febrero, evidenciando que la crisis económica no comenzó sólo por el coronavirus sino que ya existían síntomas previamente.

9. Comercio al por menor: -12,7%
Las ventas de las grandes empresas y del comercio minorista han sufrido desplomes similares. En el caso de los pequeños negocios la caída en el consumo ha sido del 12,7% en marzo como consecuencia del confinamiento y las duras medidas restrictivas para frenar la pandemia. Cuando se conozca el dato de abril el resultado será aún más inquietante.

10. Matriculación de automóviles: -96,5%
Una de las muestras más evidentes de que la economía nacional se ha paralizado casi al completo es que la venta de coches -reflejada por las matriculaciones de turismos– prácticamente ha desaparecido. En abril cayeron un 96,5%, sumándose al retroceso del 69,3% de marzo, cuando estuvo en vigor el estado de alarma desde el 14 de marzo. Según los fabricantes de automóviles es el peor dato de los últimos veinte años.

11. Matriculación de vehículos de carga: -87,9%
La matriculación de vehículos de carga, por su parte, se hundieron un 87,9% en abril, que se suman al descenso del 64,3% de marzo, revelando que tampoco las empresas están apostando por comprar vehículos para desarrollar su actividad en España.

12. Indicador de confianza del consumidor: 49,9 puntos
El índice de confianza del consumidor de abril que hizo público el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se situó en 49,9 puntos, 13,4 puntos menos que en marzo y muy distante de la marca de los 100 que marcan la distancia entre una percepción positiva y negativa sobre el futuro de la actividad y de la demanda interna.

13. Disponibilidades de bienes de equipo: -20%
Los bienes de equipo son definidos por los economistas como aquellos destinados a producir otros bienes para desarrollar la actividad propia de una empresa o de una industria. Pues bien, su disponibilidad se hundió un 20% en marzo en términos interanuales, que se unen a la caída del -3,4% registrada en febrero, lo que le convierte en otro indicador de la economía nacional que revela que España afronta una crisis que no comenzó el 14 de marzo con el estado de alarma sino que ya existía antes.

14. Exportaciones de bienes: -14,5%
El mercado exterior también se ha visto gravemente afectado. Las exportaciones de bienes contabilizadas por las aduanas se han hundido un 14,5% en marzo, golpeando con dureza a uno de los pilares que logró levantar la economía española en la anterior crisis, cuando muchas empresas optaron por vender al exterior ante la atonía económica imperante dentro de las fronteras nacionales.

15. Importaciones de bienes: -14,4%
Las compras al exterior también se han hundido un 14,4% en marzo, una cifra similar a la de las exportaciones como consecuencia del parón económico que se ha registrado en todo el planeta como consecuencia de la pandemia. La única buena noticia es que, pese a que España sigue teniendo déficit comercial de 2.036 millones de euros, este se ha reducido frente a los 2.117 millones registrado en febrero. Aunque levemente.

16. Paro registrado: +21,1%
El paro registrado se ha disparado un 21,1% en abril sin contar con los ERTE. Es el indicador económico que muestra con mayor crudeza la crisis económica que afronta España, a pesar de que los miembros del Ejecutivo hablan de estabilización. Mientras tanto, los empleados se quejan de que muchos no han cobrado las prestaciones de los ERTE prometidas, cuando ya están volviendo en algunos casos a la actividad, y los emprendedores denuncian que las ayudas que han recibido son muy insuficientes, lo que amenaza la continuidad de 300.000 negocios a corto y medio plazo, según han alertado desde la Federación ATA.

17. Afiliados a la Seguridad Social: -4%
La afiliación a la Seguridad Social también se hundió un 4% en abril, según la comparativa de la media mensual hecha pública por el Gobierno. En definitiva, España ya ha destruido cerca de un millón de empleos a pesar de que el Gobierno insistía en que sus medidas estaban destinadas a evitar que desaparecieran puestos de trabajo, estableciendo iniciativas tan difíciles de justificar en una economía de mercado como la prohibición de los despidos o los permisos retribuidos antes de la Semana Santa. Los ERTE impedían inicialmente el despido para las empresas que se acogieran a ellos. Sin embargo, finalmente el Gobierno ha tenido que aceptar -para lograr el apoyo de la CEOE- que en el caso de que las compañías se vean amenazadas por un concurso de acreedores sí se pueda prescindir de sus trabajadores.

18. Índice de Precios al Consumo -0,7%
La atonía de la actividad también se muestra en la evolución del coste de la cesta de la compra. Los precios de consumo han caído un 0,7% en abril, sobre todo por la evolución del coste de los carburantes. La inflación subyacente, eliminando el efecto de la energía y de los alimentos no elaborados, se mantiene en el 1,1%.

19. Índice de Precios Industriales: -8,4%
Los precios de la industria bajaron un 3% en abril respecto al mes anterior pero se desplomaron un 8,4% en tasa interanual, lo que supone su mayor disminución desde el comienzo de la serie que empezó en 1975, como detalló el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ponía de manifiesto que con la declaración del estado de alarma muchas empresas cesaron su actividad o recortaron su producción.

20. Pernoctaciones hoteleras: -100%
Sin duda, el sector más castigado y más vital para la economía española es el turismo. Denostado en declaraciones públicas por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, sufrió un retroceso que pasará a la historia en abril: las pernoctaciones hoteleras desaparecieron, cayeron un 100%, porque estaban completamente prohibidas. Sin embargo, en la desescalada tampoco es que hayan recibido la ayuda oficial ya que España impuso de forma unilateral una cuarentena a los turistas -que finalmente será hasta el 1 de julio- ahuyentando a los visitantes mientras que países como Italia comenzaban a buscar al turista perdido por la crisis del Covid-19.

Se comportan como mafiosos
OKDIARIO 26  Mayo 2020

La destitución del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, el coronel Diego Pérez de los Cobos, por «pérdida de confianza», días después de que la Benemérita presentara un informe ante el Juzgado de Instrucción nº51 de Madrid en el que se ponía de manifiesto que el Gobierno conocía antes del 8-M la gravedad del virus que ya se expandía sin control por España y aún así permitió realizar 480 marchas feministas en todo el país, es un atropello y una arbitrariedad tan descomunal que atenta contra los derechos constitucionales del militar agraviado.

La decisión del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, no sólo es injusta, sino que rezuma un comportamiento contrario al Estado de Derecho más propio de una banda de mafiosos que de un Gobierno democrático. A nadie se le oculta que tras la «pérdida de confianza» con la que se reviste la destitución se esconde la venganza del Ejecutivo socialista por el informe de la Guardia Civil en el que se daba por cierto y seguro que las marchas influyeron en la difusión del virus.

Esto es, el Gobierno ha destituido a un coronel de la Guardia Civil por no plegarse a los intereses partidistas del Ejecutivo, lo que revela como el Ejecutivo de Pedro Sánchez pretende utilizar con fines espurios al Instituto Armado , triturando el papel de defensa del Estado que la Constitución otorga a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Con la destitución del coronel Pérez de los Cobos se demuestra que el Gobierno pretende someter a la Guardia Civil para convertirla en una suerte de cuerpo armado del socialcomunismo. Lo ocurrido es de una gravedad enorme y refleja con toda crudeza la pulsión totalitaria del Ejecutivo.

Resulta un sarcasmo que el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sea juez, porque su decisión es un atentado a los derechos constitucionales de Pérez de los Cobos, cuyo único delito ha sido cumplir con su obligación en defensa del interés de todos los españoles. Por esa razón, por no doblegarse al interés partidista del Gobierno, Marlaska le ha destituido. No somos jueces como él, pero si esto no es prevaricación se le parece mucho.

Saquen sus sectarias manos de la Guardia Civil
Editorial ABC 26  Mayo 2020

La fulminante destitución del jefe de la Comandancia de Madrid, coronel Pérez de los Cobos, después de que la Guardia Civil atendiese las órdenes de una juez que ordenó investigar la autorización gubernamental de la manifestación del 8-M cuando ya existía una alerta sanitaria internacional, vuelve a poner en el foco la utilización partidista que el Ejecutivo de Sánchez hace de la Benemérita. La excusa para quitarse de encima a De los Cobos es una «pérdida de confianza», supuestamente por no haber informado al ministro Grande-Marlaska de que investigaba un asunto que ha terminado con la imputación judicial del delegado del Gobierno en Madrid. Ni el coronel estaba obligado legalmente a hacerlo ni parece prudente que lo hiciera estando bajo investigación representantes del Gobierno, como lo son José Manuel Franco y otros altos cargos del Ejecutivo en Sanidad. E hizo bien Pérez de los Cobos en desatender la petición que le hizo Marlaska de ver el informe, para eludir cualquier posible injerencia ministerial en el mismo, toda vez que la juez advirtió al coronel de que fuera cuidadoso con las filtraciones. La petición del ministro era inadmisible. Esta purga de quien investiga (por orden judicial, insistimos) la negligencia del Gobierno en la expansión de la pandemia se une al desafortunadísimo episodio de Interior ordenando a la Guardia Civil que impidiera las críticas al Ejecutivo, alejándola de su misión constitucional («proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana», artículo 104) y endilgándole funciones de «policía política». La destitución de Pérez de los Cobos cumple además una demanda de ERC, pues era una de las cabezas que el nacionalismo quería cobrarse como responsable del dispositivo policial contra el referéndum ilegal del 1-O. Es hora de que el Gobierno saque sus sectarias manos de la Guardia Civil y deje de juguetear irresponsablemente con el prestigio de una institución con 176 años de servicio ejemplar a los españoles.

Interior desafía a la Justicia y toma represalias
Editorial El Mundo 26  Mayo 2020

El Gobierno pretende levantar un dique de contención político y judicial ante la avalancha de denuncias que se avecinan. En democracia es obligada la depuración de responsabilidades por la negligente gestión de la crisis sanitaria, que ha colocado a nuestro país a la cabeza de muertos por habitante en todo el mundo, por más que pretendan ahora maquillar las estadísticas. Sánchez busca blindarse a través del castigo y el escarmiento públicos, como aviso para todos aquellos que se atrevan a cuestionar la versión oficial de los hechos: un relato parcial y manipulado que pretende justificar la acción del Gobierno y ocultar que priorizó en sus decisiones los intereses políticos a los de salud pública, ignorando de manera premeditada las advertencias de la OMS sobre el riesgo letal que suponía la Covid-19.

El primer damnificado ha sido el coronel Diego Pérez de los Cobos, destituido este lunes de manera fulminante de su puesto de máximo responsable de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, justificó el inesperado cese aduciendo "pérdida de confianza", pero a nadie se le escapa el trasfondo político del relevo. Resulta triste asistir a la renuncia de Grande-Marlaska a todos los principios éticos que guiaron su trayectoria como magistrado de la Audiencia Nacional. Si durante su ejemplar instrucción del caso Faisán se enfrentó a quienes pretendían politizar una causa judicial para exculpar a los responsables de Interior de haber ayudado a escapar a colaboradores de ETA, con la destitución de Pérez de los Cobos para intentar salvar a Fernando Simón y al delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, acusado de prevaricación, ha cruzado una línea roja: interferir en una investigación judicial en marcha que exigía de Pérez de los Cobos lealtad únicamente al juez, nunca al ministro.

Para entender la cacicada de esta destitución hay que detenerse en el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid. Su titular, Carmen Rodríguez-Medel, ha citado en calidad de investigado a Franco por autorizar, incurriendo en posible prevaricación, reuniones multitudinarias -entre ellas la manifestación del 8-M- cuando la OMS había recomendado ya su prohibición para prevenir el contagio masivo por coronavirus. Para su investigación, la magistrada encargó a los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil a las órdenes de Pérez de los Cobos las diligencias necesarias para determinar si cuando el Gobierno autorizó esos actos tenía ya conocimiento, a través de las alertas sanitarias, del riesgo que suponían para la salud pública. Entre la documentación enviada al juzgado, hay datos que cuestionarían el papel del portavoz sanitario del Gobierno en la crisis, Fernando Simón; entre ellos, un documento firmado por él mismo días antes del 8-M, en el que desaconseja un evento de una iglesia evangelista por riesgo de propagación del virus, tras una reunión mantenida junto al ministro Salvador Illa y los representantes de dicha congregación. Y otro informe posterior, también firmado por él, en el que no pondría pegas para la manifestación feminista. Es más, en sus comparecencias públicas, Simón alentó a la gente -incluido su propio hijo- a que acudiera masivamente al acto, de cuya celebración el Gobierno había hecho previamente una causa programática, además de una bandera en disputa entre Carmen Calvo e Irene Montero.

Con la destitución de Pérez de los Cobos, que atesora una ejemplar hoja de servicios -incluida su participación en la lucha contra ETA y contra el golpe separatista del 1-O-, Marlaska termina de enterrar su antiguo crédito supeditándolo a la protección de Sánchez, y envía una turbia advertencia sobre el destino que espera a quienes colaboren con la Justicia en el esclarecimiento de la nefasta actuación gubernamental. Un hito más en la degeneración institucional del sanchismo.

Coronavirus: la Justicia empieza a moverse
EDITORIAL Libertad Digital 26  Mayo 2020

La gestión de la pandemia del coronavirus por parte del Gobierno social-comunista ha sido objeto de numerosas denuncias ante los tribunales; como no podía ser de otra manera, habida cuenta del cúmulo de incompetencias, irresponsabilidades y falsedades que la han caracterizado.

La maquinaria de la Justicia, penosamente lenta de por sí, tiene ahora que superar también las restricciones derivadas del abusivo estado de alarma, tan del gusto del caudillo Sánchez. Pero aun así los jueces han comenzado la instrucción de las causas y a dictar providencias para acotar las responsabilidades que corresponda exigir a las autoridades que han intervenido en la crisis.

Es lo que ha hecho, por ejemplo, la titular del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid, que este lunes citó como investigado al delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por permitir la manifestación ultrafeminista del 8 de marzo en la capital, pese a las alarmas que habían sonado dentro y fuera de nuestras fronteras.

Así pues, el socialista Franco tendrá que dar cuenta de los motivos que le llevaron a autorizar dicha manifestación, cuando el propio Ministerio de Sanidad había advertido del riesgo de "la celebración de reuniones multitudinarias durante el periodo de epidemia de covid-19".

La aclaración de cuándo y en qué circunstancias se autorizaron esas concentraciones es del máximo interés para dilucidar la responsabilidad del Gobierno. Además, estas primeras sentencias pueden servir de soporte jurídico para ulteriores iniciativas de familiares de los miles de fallecidos por el coronavirus, muchos de los cuales murieron en condiciones de abandono intolerables, sórdidas, en una soledad sobrecogedora.

La maquinaria judicial se ha puesto en marcha, sí, para consternación del Gobierno del socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias, que han empezado a ordenar destituciones en un intento de minimizar la previsible tormenta de sentencias condenatorias por su catastrófica gestión de la pandemia.

Sánchez & Otegui, expertos en confinamientos
Javier Rupérez ABC 26  Mayo 2020

A los que ya peinamos canas, y como dice piadosamente el ministro astronauta Duque «estamos en tiempo de descuento», nos suelen preguntar los que por la comparación se interesan si recordamos en nuestras vidas algo parecido al impacto del Covid-19. Descartando otros supuestos, que en efecto poca similitud tienen, he solido ofrecer como posible referencia el secuestro que a mano de Arnaldo Otegui y otros terroristas sufrí en mis carnes durante un mes en 1979. No quiero con ello dictaminar que todo sea igual: con Otegui y sus cuates nunca supe el día, la hora o el lugar, ni nada de lo que fuera del zulo ocurría, ni si la pistola que sistemáticamente blandían ante mis ojos acabaría con mi vida en el minuto siguiente. Se trataba de un acción criminal perpetrada por asesinos. Y el confinamiento bajo los estados de alarma, a pesar de las dudas jurídicas y políticas que su práctica continuada ha hecho surgir entre variados estratos de la ciudadanía, ha contado con respaldo legal, al menos hasta ahora, y seguimiento social como para situarla en otro y diferente ámbito. Y desde luego nadie nos ha impedido que durante el confinamiento debido a la pandemia hayamos podido averiguar lo que en el mundo ocurría, comunicarnos telefónicamente con familia y amigos e incluso revisitar las películas de Hitchcock que tantos excelentes ratos nos hicieron pasar cuando éramos un poco más jóvenes.

Pero secuestro y confinamiento, el primero como método y el segundo como consecuencia, tienen algo profundamente parecido en sus aproximaciones: la incertidumbre sobre el futuro y el miedo resultante. El secuestrado y el confinado ignoran cuál será el final, si alguno, a su tragedia y sin ser demasiado conscientes de ello, desarrollan un profundo pánico por lo que afecta a la gestión de sus vidas y entornos una vez sí, alguna, la tragedia tiene fin. Somos pocos los que, habiendo sobrevivido a la experiencia del secuestro, podemos establecer estas lúgubres comparaciones. Los mismos pocos que por ello contemplamos con horror añadido la sociedad de intereses mutuos que parecen haber establecido el secuestrador Otegui y el confinador Sánchez. Que el presidente del Gobierno de España afirme sin ruborizarse que su supervivencia parlamentaria depende de un terrorista secuestrador convicto y confeso dice mucho, prácticamente todo, sobre la aberración política e institucional que estamos contemplando. Nunca el repetido dicho de la política y los «extraños compañeros de cama» habría podido llegar a tan espantosos extremos.

Algunos ya lo vaticinamos cuando vimos que la dirigente vasca del PSOE, Idoia Mendía, compartía las juergas navideñas con el terrorista Otegui. Hoy se horroriza, y nosotros con ella, dicho sea de paso, al contemplar cómo los seguidores de su compadre navideño tiñen de rojo y de amenazas la puerta de su casa. ¿Aprenderán alguna vez? Porque como bien recuerda el adagio, y que bien debieran interiorizar Sánchez, Mendía y los que en el degradado socialismo sanchista/zapateril les siguen, «los que se acuestan con Otegui manchados de sangre amanecen».
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Javier Rupérez es embajador de España

Diario de la epidemia. Por la libertad
Agapito Maestre Libertad Digital 26  Mayo 2020

No es el tiempo del “moralismo” sino de la responsabilidad política. Si es verdad que hay heridas en este sectario gobierno, una moción de censura testimonial serviría para curarlas de una vez por todas.

Estamos al comienzo del fin. El estado de alarma llega sin fuerza pero con malas intenciones. Nadie debería escribir sobre este final del estado de alarma sin recordar que ha servido para tapar, o peor, dar cobertura a los errores de este Gobierno para atajar la epidemia de la Covid-19. Todos deberíamos hacer un esfuerzo para no olvidar. Es menester saber de dónde venimos para saber qué podemos esperar de este Gobierno. Yo tengo un archivo con más de cien opiniones sobre las barbaridades de este Gobierno. Se las pedí a otros tantos amigos resumidas en sencillos decálogos, que aquí publicó cuando llega la ocasión; hoy me toca citar la síntesis del bueno Jesús García Toledo, un probo, honrado e íntegro funcionario del Estado, quien enumeró, además de los económicos, los siguientes desmanes políticos y morales de Sánchez:

Ocultación de la verdad de la situación real. Saltarse la legislación UE, recibiendo a la vicepresidenta de Venezuela.

Poner la ideología del partido antes que la salud de los españoles. No informar bien, faltando a la verdad de lo que ya conocía el gobierno.

Crear bulos y subvencionar a los medios de comunicación acólitos al gobierno.

Tomar tarde la decisión de la Alerta Sanitaria y convertirla en un estado de excepción.

No haberse proveído de material sanitario a todo el personal Sanitario, fuerzas Armadas, policía etc.

Ineficacia y corrupción en la planificación y compras de Material sanitario y hacer Reales Decretos innecesarios e inapropiados a un estado de alarma.

Mentir hasta la saciedad en las comparecencias de Pedro Sanchez, Pablo Iglesias, Illa, Simón, etcétera.

La gestión que han realizado al frente del gobierno no ha estado nunca a la altura de las circunstancias por ineptitud, inutilidad, incompetencia…

Ocultación de todas las cifras, contaminados, uvi, ingresados, muertes etc.

La falta de planificación en todos los ámbitos de decisiones gubernamentales que nos han llevado a mayor mortandad de personas Mayores y a la ruina económica al España.

El secuestro de todos los derechos Fundamentales otorgados por la Constitución Española en vigor, empezando por habernos quitado la LIBERTAD.

Es obvio que mi buen amigo al escribir libertad con mayúscula ha tratado de resaltar cuál es el mayor bien a ejercer y, antes que nada, a reivindicar ante nuestros captores. Creo que algo de ese ambiente se reflejó en la sesión del Congreso de los Diputados dedicada a tratar la solicitud del Gobierno de la quinta prórroga del estado de alarma, que ha devenido un caos total. El Gobierno dice a la vez una cosa y la contraria. Está fuera de juego. Los últimos días se han puesto en evidencia todas las contradicciones de un gobierno romo y feroz. A la izquierda no le ha quedado otro remedio que simular quiebras en su gobierno, en sus órganos de agitación y propaganda, e incluso con sus socios terroristas. Eso no significa que Sánchez no consiga rehacerse. Quienes den por muerto este Gobierno, en mi opinión, se equivocan, y yerran más quienes crean que un par de editoriales de la gente de PRISA hará caer a Sánchez-Iglesias. Esta gente aún tiene mil resortes para sobrevivir. O sea para pisotear la libertad.

Sábado, 23 de mayo.
Ya hace calor en Madrid. Me levanto temprano, y no dejo de darle vueltas a la peregrina idea de que la supervivencia del gobierno socialista-comunista dependerá no tanto del sacrificio de las libertades sino de mi libertad. En verdad, no me preocupan tanto las libertades en plural como la de mi libertad. Confieso que soy demasiado egoísta. Bentham y, sobre todo, su ateo discípulo Stirner siempre me han ganado.

El racionalismo del segundo es portentoso. Recuerdo que yo lo leí, en mis estudios juveniles de filosofía, movido por la curiosidad que me despertó una carta de Engels a Marx de 1844: "Probablemente habrás oído hablar, si es que aún no lo has leído, del libro de Stirner El único y su propiedad. El principio del noble Stirner es el egoísmo de Bentham, desarrollado por una parte con más lógica y por otra parte con menos. Con más lógica, porque Stirner, en su calidad de ateo, coloca al individuo por encima de Dios, mientras que Bentham deja subsistir a Dios en una nebulosa lejana, y porque, subido sobre los hombros del idealismo alemán, es un idealista materialista y empírico, mientras que Bentham es simplemente un empírico".

Creo que todo es extremo Stirner. O lo rechazamos en bloque o lo aceptamos como una enfermedad. Cuesta mucho zafarse de sus razonamientos. Este fracasado del siglo XIX siempre me pudo. El egoísta, el "único" de Stirner es el superhombre de Nietzsche. Mira que le he hecho objeciones, pero siempre vuelvo a él. Despreciado por los anarquistas por no ser comunitario, o sea por ser un egoísta sin ningún apego a un tú si no "puede servirse de él", y temido por los nihilistas por su excesivo apego al dinero, que creyeron la caricatura que de él hizo Marx: "El dinero hace la felicidad", no sé que admirar más si su candor egoísta o su fantasmagoría en favor de la desaparición de la vida pública. Nadie como Stirner para atacar el Estado. Nadie con más coraje e inteligencia que Stirner ha aparecido en nuestro tiempo para cambiar el Estado por la propiedad privada. Y nadie, entre los liberales y libertarios de todos los tiempos, ha ido más lejos que Stirner a la hora de luchar por que solo exista una vida puramente privada. Una idea menos plausible, por no decir utópica, que aquella otra que aspira a que solo exista vida pública. Una posibilidad cada vez más real e infinitamente, según está el patio, más amenazadora y peligrosa que la primera…

Dejo el libro y leo la prensa. Es una manera de salir de mis elucubraciones libertarias. Y observo que frente a los simulacros de rupturas en el principal bloque de poder, porque el Gobierno ha firmado con los terroristas la derogación de la Ley de Reforma Laboral, el panorama de los partidos políticos, o mejor, la relación entre el PP y Vox dista de ser clara y distinta. Se me difumina el PP a la hora de definir su proyecto y más aún de cómo llevarlo a cabo. Es como si estuviera dejando pasar una ocasión fantástica para sus intereses. Nada que objetar al discurso crítico de Casado en las Cortes, pero mil observaciones habría que hacer a un PP que sigue sin trazar un plan firme y riguroso de actuación en las instituciones, en los medios de comunicación y en la calle. El PP parece que espera, casi como un don Tancredo, entre quienes trivializan el poderío de la enfermedad de la Covid-19 por un lado, y quienes todo lo fían a la protesta en la calle por otro. La derecha no traza un plan político firme para enfrentarse con determinación al Gobierno.

Vox sigue siendo la única fuerza política que no juega al tacticismo cortoplacista. Su batalla por la libertad está dando resultados. Las manifestaciones del sábado en favor de la libertad y contra el gobierno han sido todo un éxito. Pero sigue sin superar su gran problema: la demonización que la mayoría de los medios de comunicación ha hecho de un partido, que es, sin duda alguna, liberal en lo económico, nacional y puntillosamente constitucionalista, en lo político, y firme en la defensa de los derechos individuales. ¡Resulta curioso que el partido con mayor coherencia argumentativa del Congreso de los Diputados sea desconsiderado en la esfera pública política! Esa situación dice más, o mejor, nos ilustra, por desgracia, más sobre la brutalidad y analfabetismo de los medios de creación de opinión pública-política que sobre la inteligencia de un partido político, que defiende el proyecto democrático sobra las bases de la unidad nacional. ¡España siempre extraña en cuestiones de sabiduría política! Se dirige más por los prejuicios que por la inteligencia.

Vox, en todo caso, haría bien en conservar su ideario político de principios y, sobre todo, no caer en ingenuidades políticas al calor de sus triunfos en la calle. Por ejemplo, no creo que sea oportuno ahora plantear una moción de censura, como algunos de sus líderes han apuntando. Salvo a los testimonialistas, no creo que esa acción le guste a muchas personas con prudencia política. Serviría, sí, para ahondar y mostrar aún más las miserias del Ejecutivo; pero, si no cuenta con la mayoría para derrocar a Sánchez, quedaría reducida a un lamento moral. No es el tiempo del "moralismo" sino de la responsabilidad política. No sólo no se ganaría esa moción de censura, sino que quizá le daría alas al "frente" de los socialistas, comunistas y separatistas para reforzar sus lazos ideológicos y económicos. Si es verdad que hay heridas en este sectario gobierno, una moción de censura testimonial serviría para curarlas de una vez por todas.

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El futuro económico de España: u ortodoxia o colas del hambre
José María Rotellar García okdiario 26  Mayo 2020

Vivimos unos momentos muy duros en España. Tras el impacto terrible del coronavirus en el ámbito sanitario, que ha hecho que tantas personas perdiesen la vida, gran parte de ellas debido a la imprevisión y el retraso del Gobierno en tomar medidas en enero, como el cierre de las fronteras con China, que habría evitado el contagio tan acelerado y no habría hecho colapsar la Sanidad, que es lo que ha aumentado exponencialmente el número de fallecidos, nos encontramos ahora con una crisis económica de dimensiones enormes, fruto de las medidas extremas de cierre productivo que el Gobierno adoptó por haber actuado demasiado tarde con la enfermedad.

Adicionalmente, como arrastra ese pecado original del retraso en las medidas para combatir el virus, el Ejecutivo ahora se pasa de frenada en los ritmos de reapertura de la economía, negándose a realizar test masivos a la población y condenando a la economía española a un retroceso que no se veía desde los tiempos de la Guerra Civil y su postguerra. El Gobierno gestionó mal la prevención y la crisis sanitaria, con el añadido de la incompetencia para realizar las compras necesarias con las que surtir de material al personal sanitario y proteger mejor a la población, y ahora está gestionando peor todavía la vertiente económica de esta crisis originada por el coronavirus.

Así, el Gobierno no ha dotado a las empresas de la liquidez prometida, esencial para mantenerlas abiertas tras haber decretado su cierre productivo, ya que no ha movilizado la cantidad anunciada, lo ha hecho por partes y con ritmos burocráticos lentos; no ha condonado impuestos y cotizaciones del período de restricciones a pymes y autónomos; y ha prohibido despedir, que puede provocar más desempleo si las empresas no pueden ajustar sus plantillas y tienen que cerrar por completo. Si no se dan cuenta de que sin empresas no hay empleo, el desastre está servido.

Por otra parte, los retrasos en la gestión de los ERTE’s ha hecho que haya cientos de miles de personas que todavía no hayan cobrado, que van de 300.000 que reconoce el Gobierno a 900.000 que dicen los gestores y asesores, que provoca que muchas personas estén pasando grandes dificultades.

Y como colofón, firma con Bildu la derogación íntegra de la reforma laboral, que aunque el PSOE matizase después que sólo sería una derogación parcial, el daño está hecho, pues siembra inseguridad jurídica y muestra que el Gobierno está dispuesto a dar marcha atrás a las reformas productivas con tal de mantener el poder.

Ante eso, nos encontramos con la Unión Europea, que está dispuesta a socorrer financiera y económicamente a España a cambio de realizar una serie de reformas y de poner en orden las cuentas públicas, ya maltrechas por la gestión de Sánchez antes del coronavirus. El presidente Sánchez no ha aprovechado para reducir el déficit estructural, sino que incrementó el gasto para acudir en mejor posición a las elecciones, y se gastó lo que ahora necesitaría. Por tanto, la UE no sólo quiere que hagamos reformas, sino que desea que no se toquen las ya implantadas, como la reforma laboral. Es de una irresponsabilidad manifiesta querer acceder a fondos de la UE y avanzar que en España se van a introducir rigideces en la economía, en lugar de reformarla para lograr que sea más ágil.

De momento, la vicepresidenta Calviño ha frenado la derogación de la reforma laboral y trata de mantener la ortodoxia frente al populismo comunista de Iglesias y la irresponsabilidad del propio presidente y de su jefe de gabinete, que sólo conciben el ejercicio del poder como un gabinete permanente de mercadotecnia. Gobernar y gestionar son otra cosa: es dar certidumbre y seguridad jurídica; es generar confianza en la economía; es, en definitiva, tomar medidas, que por duras que sean, permitirán que salgamos adelante y nos recobremos. Ya no estamos hablando de si las medidas son más socialdemócratas o más liberal-conservadoras, pues dentro de un orden ambas pueden mantenernos en una senda de respeto a la estabilidad presupuestaria y hacernos remontar. Con ambas habrán de realizarse reformas y deberá ajustarse el gasto y no subir impuestos; después vendrán los matices, pero el grueso de la actuación habrá de ser ésa.

Frente a ello, nos encontramos con un cambio de opinión constante por parte del Gobierno y su triunvirato socialcomunista -Sánchez, Iglesias y Redondo-, que hace que los agentes económicos no sepan a qué atenerse y que introduce incertidumbre, que es el peor enemigo de la economía. Su gasto absurdo, su intento por generar un país subsidiado para crear una renta que convierta a parte de los ciudadanos en población clientelar a la hora de votar es un inmenso error, y el firmar la derogación de la reforma laboral es un elemento desestabilizador, especialmente en estos momentos en los que necesitamos recobrar cuanto antes los niveles anteriores de empleo.

Nos queda, por tanto, elegir entre el rigor o el desastre, entre la ortodoxia o las colas del hambre. Estas colas del hambre se ven cada vez más en nuestras ciudades. Parecía imposible que España volviese a vivir una situación así; ni siquiera en la crisis de 2007-2014 fue tan intensa la demanda de estas ayudas. Pasar por el comedor social de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en el Paseo del General Martínez Campos, en Madrid, es una muestra del drama al que nos están llevando: desde su entrada, semiesquina a la calle Fernández de la Hoz, la cola se extiende hasta Iglesia (Glorieta del Pintor Sorolla) todos los días. Los ciudadanos no se merecen encontrarse en esa situación.

No podemos permitir que España acabe así. Todas esas personas necesitan tener la esperanza de recobrar un puesto de trabajo. Si no, muchas más terminarán por unirse a ellas en esa cola del hambre. Habrá que hacer ajustes, y serán duros, pero es obligación del Gobierno asumirlos y realizarlos para salvar la estructura económica de España, para que no tenga que haber más colas del hambre, para que los ciudadanos puedan recobrar su empleo. Y para eso, hay que reactivar la economía, realizar reformas y generar seguridad jurídica, certidumbre y confianza. Si Sánchez no quiere hacerlo, que renuncie y no estorbe, porque España es mucho más que él y no puede terminar convertida nuestra nación en otro experimento comunista del hambre, la miseria y la desesperanza.

Caos, manipulación y mentiras: el 8M cerca a un Gobierno caciquil y temeroso
ESdiario 26  Mayo 2020

La Justicia empieza a despejar la evidente responsabilidad política del Gobierno en la virulencia de la pandemia en España: la reacción represora de Sánchez atestigua su temor.

La bochornosa destitución del coronel Pérez de los Cobos se ha querido justificar en la “pérdida de confianza” de Marlaska, que es el eufemismo que el Gobierno utiliza cuando quiere quitarse de encima a funcionarios ímprobos que no le siguen el juego político.

Lo hizo con la Abogacía del Estado cuando no quiso plegarse a sus componendas políticas con los encausados del procés en el Tribunal Supremo y lo vuelve a hacer con un mando de la Benemérita que, simplemente, atendía las instrucciones cursadas por un juez en el transcurso de una una investigación.

Porque a este coronel le fulminan por cumplir con sus obligaciones, señaladas por la juez Carmen Rodríguez Medel, que investiga la posible negligencia de altos cargos gubernamentales en la extensión del coronavirus en España. Ya hay casi medio centenar de demandas y querellas, por cierto, que denuncian eso mismo, y en todas ellas hay indicios de veracidad.

Que el mismo día del despido de un intachable guardia civil, la jueza decida imputar al Delegado del Gobierno en Madrid, lo resume todo: unos cumplen su trabajo e intentar saber si las autoridades tomaron decisiones contrarias a la salud pública de sus ciudadanos; y otros se sirven del poder para intentar tapar esa huella y evitar que la verdad prevalezca.

España tiene entre cinco y cien veces más muertos que el 95% de los países del mundo. Preguntarse por qué es una obligación que todos deberían considerar propia con independencia de su inclinación política, por respeto a los fallecidos y por respeto al tétrico paisaje social y económico que la pandemia está dejando en España.

Casi todos los fallecidos se contagiaron entre finales de febrero y la primera quincena de marzo. Y en esas fechas pasaron tres cosas. La primera, que el Gobierno ignoró todas las alertas internacionales, y fueron decenas: de la OMS, de la Unión Europea, de la Organización Médica Colegial e incluso del Ministerio de Sanidad.

La segunda, que sostuvo en público lo contrario de lo que ya le constaba en privado: aquí se comparecía en esas fechas para negar cualquier peligro, desaconsejar el uso de mascarillas, desechar la adquisición de material sanitario e insistir en que a lo sumo tendríamos “casos aislados”.

Y tercero: se permitieron cientos de eventos de masas… para no tener que suspender el 8M, probablemente, objeto de una batalla política en el seno del Gobierno, representada por Carmen Calvo e Irene Montero, por ver cuál de las dos se colgaba la medalla feminista más grande.

Las represalias del ministro sublevan a la Guardia Civil y a la propia juez

Cuando el Gobierno echa ahora la culpa al Metro de Madrid, al fútbol, a las misas o a todo lo que se mueva; en realidad se está inculpando más: todo eso podía haberlo suspendido también, como los vuelos a Italia o el cierre de fronteras, pero entonces hubiera tenido que hacer lo mismo con las marchas feministas. Y por ahí no quiso pasar.

Que una jueza lo investigue y un mando de la Guardia Civil cumpla con sus instrucciones demuestra que, pese a todo, la democracia funciona en España. Pero que un Gobierno reaccione echando a los funcionarios que cumplen con su obligación demuestra, también, que el Estado de Derecho está en riesgo.

Las portadas, el coronel y los muertos
Pablo Planas Libertad Digital 26  Mayo 2020

Están enterrando a los muertos con toneladas de mentiras. Mentiras como esa portada única de la prensa de papel mojado en la que se asegura que "salimos más fuertes". ¿De dónde salimos? De un sistema democrático estamos saliendo, eso seguro. Gobiernan España quienes odian a España y a los españoles, en no pocos casos sus propios votantes.

El Gobierno ha pagado este lunes las tapas de todos los diarios impresos en una primera demostración de fuerza del día que rememora el editorial único de la prensa catalana con el que se sentaron parte de las bases del proceso separatista. El monopolio gubernativo de las portadas es la constatación de que una gran parte de los medios, ahogados por sus costes industriales y la caída de la publicidad, no tienen más remedio que vender su alma al diablo y publicar mentiras en forma de anuncio en primera y a toda plana.

La toma de las portadas por parte de un Gobierno no es una práctica inédita. Lo sorprendente es la bochornosa y gruesa mentira, ese ofensivo e insultante "salimos más fuertes" imposible de digerir para quien haya perdido a un ser querido, su trabajo, no haya cobrado aún por el ERTE o se pase las mañanas en las colas del hambre. "Más fuertes" dice el Gobierno que desoyó los avisos de dentro y de fuera, que hizo el ridículo en los mercados internacionales con la compra de material sanitario, que dejó morir a miles de personas en las residencias de mayores sin atención médica, que en vez de luchar contra el virus ataca al PP y a Vox y en un alarde de absoluta miseria moral y mental culpa a esos partidos de su pacto con los herederos del terrorismo etarra.

El segundo golpe de efecto en orden cronológico ha sido la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid. El argumento del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, es la "pérdida de confianza". A partir de ahí concurren varias causas y circunstancias. En primer lugar, la Guardia Civil ha investigado por orden judicial la posibilidad de que destacados miembros del Gobierno hubieran cometido delitos en la gestión de la pandemia, como por ejemplo alentar la manifestación del 8-M cuando ya se tenía plena constancia de la letalidad del coronavirus y su presencia en España. De hecho, los periódicos del 9 de marzo hablaban de 660 contagiados y 17 fallecimientos atribuidos oficialmente al covid-19. A saber cuántos más se asignaron a la famosa gripe fuerte.

Que los guardias civiles al mando de De los Cobos tengan un papel determinante en la instrucción judicial que podría llevar a más de un alto cargo a la cárcel no parece casual en el cese. El Gobierno quería información y De los Cobos no podía facilitarla por la separación de poderes, la independencia judicial, el secreto de sumario y todas esas cosas con las que este Ejecutivo se limpia esa parte.

En segundo lugar, el blindaje de la Villa Tinaja de los Ceaucescu de Galapagar ha provocado no pocas tensiones, incluso operativas, entre la Comandancia y el ministerio de Marlaska. Para evitar los escraches a los introductores de los escraches en España, la Guardia Civil ha tenido que desasistir algunos puestos y poblaciones de Madrid. Sin embargo, al Vicepandemias y señora les debe parecer poco.

En tercer lugar, Grande Marlaska cumple con una de las peticiones más insistentes del separatismo catalán, toda vez que el coronel fue una pieza clave para desactivar el golpe de Estado de octubre de 2017 y parar los pies al entonces jefe de los Mozos de Escuadra, Josep Lluís Trapero, cuyo operativo ante el referéndum ilegal fue una de las mayores burlas sufridas por la democracia en España.

De los Cobos era un personaje incómodo para este Gobierno. Demasiado recto y riguroso, fiel cumplidor de la ley y hombre de palabra.

Está por ver que con el sacrificio del coronel ERC y Torra y Puigdemont le faciliten a Sánchez otra prórroga del estado de alarma. Un tipo como Rufián ya ha dejado claro que con la destitución no les vale, que quieren ver a De los Cobos en el banquillo. Poca broma. Rufián es de los que mandan en España, para escarnio de millones de españoles que conforman una amplia mayoría. Ni que decir tiene que De los Cobos se merecería un reconocimiento y todos los homenajes posibles por su actuación en Cataluña, cosa que en la España que va de cabeza a una dictadura socialcomunista y separatista no es precisamente factible.

Para acabar de redondear otro día de infamia en la historia de este doliente país, el Gobierno ha decidido reducir el número de muertos por el coronavirus porque así le ha debido salir del níspero a Sánchez. Es lo nunca visto. En vez de muertos, resucitados. Ni Xi Jinping se ha atrevido a tanto. Así es que donde el domingo había 28.752 muertes por coronavirus este lunes se ha pasado a 26.837, casi dos mil menos, sin más explicación que la de un cambio metodológico, otra pirueta más para negar la realidad, otra mentira, otro escarnio a los muertos y sus familias.

La infamia del PSOE y Pedro Sánchez
José Manuel Sánchez Fornet okdiario 26  Mayo 2020

El 20 de mayo pasado Adriana Lastra por el PSOE, Pablo Echenique por UPodemos y Mertxe Aizpurua por Euskal Herria Bildu, suscribieron un acuerdo político en el que a cambio de la abstención de los 5 diputados batasunos para la prórroga del Estado de Alarma “…se comprometen a derogar de manera íntegra la reforma laboral del año 2012 impulsada por el Partido Popular.”

Ese mismo día Bildu se negó a condenar las pintadas y amenazas en el domicilio de Idoia Mendía, líder del PSE-PSOE. Bildu es el partido político heredero de quienes aplaudían los crímenes de ETA. Participa en los actos de homenaje que jalean y reciben como héroes a sus asesinos al salir de prisión. El PP del País Vasco también llegó a numerosos acuerdos con estos filoterroristas en ayuntamientos. Aunque afecte a políticas municipales donde residen votantes abertzales, mayoría en algunos ayuntamientos dominados por el odio, esos pactos son basura, no política. La misma reprobación ética y política que el PSOE merecen por ello.

Que el PSOE haga seguidismo del populismo bolchevique de Podemos y acepte pactar una reforma laboral con los filoterroristas, por mucho que cumplan la ley de partidos políticos y hayan renunciado a la violencia, es inmoral. Que sean legales es una cosa; que se permita una legislación electoral que les favorece, otra (220.000 votos 5 diputados, 1.600.000, 10 diputados Cs). Pactar con ellos asuntos nucleares de la vida de la nación, esa que ellos quisieron destruir a tiros, con bombas y muertos antes, y con sus políticas ahora, es ruin, miserable y políticamente despreciable.

El PSOE no existe hoy. Es la voluntad de su líder ambicioso, mentiroso y sin escrúpulos como ha acreditado en su corta trayectoria política. Sánchez solo tiene un objetivo: el poder. Si por mantenerlo tiene que mentir o comportarse indignamente lo hará. España hoy es un país del que nadie se fía y solo el PSOE puede cambiar la situación, volviendo a ser un partido de Estado sin populismo nacionalista.

El PSOE suscribe el compromiso de “derogar íntegramente” las condiciones de trabajo de millones de personas (incluido ERTEs), con el partido que no ha condenado ni un solo asesinato de ETA. Al mismo tiempo, el Congreso trata de quitar las medallas a un policía muerto acusado de torturas, que se benefició de la misma amnistía a asesinos de ETA que quedaron libres con sangre todavía caliente en sus manos. El PSOE compromete negociar derechos laborales que afectan a padres, hermanos, parejas, hijos… de asesinados por ETA con quien apoyó todos sus crímenes. Nunca desde la Guerra Civil, desde el golpe de Estado asturiano de 1934, desde que Stalin escribía a Largo Caballero al parecerle radical la deriva bolchevique del PSOE de aquella época, que por precipitada descubría que el destino de España era una dictadura comunista, este partido había caído tan bajo.

Sánchez es secundado y dirigido por el bolchevique vicepresidente, tan mentiroso, sin escrúpulos y ambicioso como él, pretendiendo trasladar a España un régimen parecido al que resistió en Europa y Rusia hasta hace 25 años, donde la gente moría intentando escapar. Iglesias quiere pobreza, miseria y subsidios que le permitan comprar el voto y acabar con la democracia y las libertades. Sánchez es el cómplice necesario. En la Casta política hay héroes que no negocian sus valores y principios, hay corruptos que siempre los tienen en subasta y hay quienes no tienen más valores ni principios que su interés personal, sin limitación legal ni escrúpulo moral, que por corruptos y canallas son muy peligrosos para la sociedad.

El cuerpo del delito
Rosa Díez okdiario 26  Mayo 2020

El último atentado contra la decencia y la memoria del buen PSOE fue perpetrado por Sánchez con la firma del pacto con Otegi para romper la igualdad entre españoles y destruir el empleo.

Cuando Sánchez perpetró el delito no necesitaba ni los votos ni la abstención de Bildu para sacar adelante la prórroga del Estado de Alarma pues Ciudadanos ya había comprometido públicamente su apoyo. Pero el reforzamiento de los acuerdos entre Otegi y Sánchez va mucho más allá de la coyuntura y forma parte de una vieja estrategia de blanqueamiento de ETA en la que algunos dirigentes del Partido Socialista Obrero Español llevan trabajando muchos años y cuyos frutos le han permitido a Sánchez pactar con la marca de ETA el Gobierno de Navarra, algo que Zapatero no pudo hacer a pesar de lo mucho que le hubiera gustado, pues las uvas aún no estaban maduras.

He escuchado a Fernández Vara decir que se le “abren las carnes” al ver las siglas del PSOE junto a las de Bildu en un mismo documento. Me alucina la falta de valor para denunciar lo verdaderamente grave de ese pacto y el patético intento de desviar la atención sobre aspectos emocionales. “Las siglas”, dice FV que le preocupan… A cualquier socialista decente le preocuparía lo que supone ese acuerdo suscrito en sede parlamentaria entre un partido que puso muchas víctimas para proteger a la democracia frente sus enemigos de ETA y otro que aún jalea a los verdugos. A cualquier socialista decente se le abrirían las carnes al ver cómo su partido se relaciona con Bildu como si fuera un partido político más mientras Otegi y los suyos salen a las calles a defender a los asesinos terroristas y a reivindicar a ETA.

Pero no es solo la alianza entre Sánchez y Otegi para reescribir la historia – que a mi me parece lo más grave- lo que debiera alertar a cualquier socialista decente. Incluso quienes no quieran quitarse esa venda de los ojos debieran rebelarse contra el contenido del acuerdo, que eso no es opinable.

La mayor parte de los titulares se los ha llevado el contenido del punto primero en el que acordaron “derogar de manera íntegra la Reforma Laboral del año 2012”, derogación que deberá ser efectiva “antes de la finalización de las medidas extraordinarias adoptadas por el gobierno en materia económica y laboral derivadas de la crisis originada por el Covid-19”. O sea, que Sánchez y Otegi, en compañía de Iglesias, van a suprimir los ERTE´s para que las empresas ya no puedan hacer expedientes de regulación temporal de empleo y estén obligados a mandar directamente a sus trabajadores al paro. Sánchez y Otegi, acompañados por Iglesias, van a suprimir todas las medidas laborales que han posibilitado un notable incremento de los empleos fijos al dotar a las empresas de mayor grado de flexibilidad. Y todo eso lo van a hacer antes del 8 de junio, día en el que finaliza (parece) el estado de alarma y empieza la liga según nos anunció el Caudillo Sánchez en su última alocución de #AlóPresidente. Y todo eso lo van a hacer para toda España gracias a un pacto de Sánchez con un partido que reniega de España. Y todo eso lo van a hacer porque así “se salvan vidas”, que ya me dirán ustedes que tiene que ver eso… con las témporas.

Cualquier español puede tener su propia opinión sobre la reforma Laboral del 2012, a pesar de que un análisis no sectario de sus consecuencias debiera llevarle a valorarla positivamente. Pero lo que es indiscutible es que a cualquier socialista decente –diría que a cualquier demócrata- se le abrirían las carnes con el punto 2 del acuerdo alcanzado entre Otegi y Sanchez, que dice así:

“Las entidades locales, forales y autonómicas dispondrán de mayor capacidad de gasto para políticas públicas destinadas a paliar los efectos sociales originados por la crisis del Covid-19. Para las Entidades Locales, estos gastos en políticas sociales serán exceptuados del cómputo de la regla de gasto. La capacidad de endeudamiento de la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra se establecerá exclusivamente en función de sus respectivas situaciones financieras”.

Mayor capacidad de gasto ¿que quién? “Gastos exceptuados de la regla de gasto. ¿Por qué? ¿ por ser vascos y navarros? La capacidad de endeudamiento se establecerá ¿exclusivamente para Navarra y el País Vasco?¿ Al margen de los criterios europeos y nacionales? ¿Por qué? Este párrafo número dos del acuerdo es una estocada de muerte al principio de igualdad entre españoles, un principio democrático insoslayable, constitucional e innegociable. Un principio que fue antaño seña de identidad del socialismo democrático y que desde la Constitución del 78 es patrimonio innegociable de todos los ciudadanos españoles. Sr. Fernández Vara, señores barones del PSOE, afiliados socialistas, ¿esto no les abre las carnes?

Este pacto entre Sánchez y Otegi para consagrar los privilegios y la liquidación de la igualdad entre españoles es un atropello, un ejercicio de filibusterismo político y una indecencia. El cuerpo del delito es imposible de esconder y sus ejecutores también están identificados. Por eso a nadie debe sorprenderle que Sánchez utilice para su defensa los recurrentes argumentos de cualquier delincuente pillado in fraganti: “Si se hubiera dejado, no hubiera tenido que violarla…”. Quizá Otegi le ha explicado aquello de que nos mataban porque nos empeñábamos en no someternos… Claro que a la vista de las portadas-anuncio que hoy comparten los cuatro principales medios de prensa escrita de España se me antoja que a este Gobierno que se atreve a publicitar que con decenas de miles de españoles muertos “salimos más fuertes”, pactar con Otegi la impunidad política de ETA y de sus 854 asesinatos debe antojársele un mero trámite.

Pues eso es lo que vive en la Moncloa.

Dirás y harás cosas que me helarán la sangre
Cayetano González Libertad Digital 26  Mayo 2020

La siguiente estación de este entendimiento PSOE-Bildu serán las elecciones vascas del próximo 12 de julio.

La madre de Joseba y Maite Pagazaurtundúa, Pilar Ruiz Albisu, escribió una carta el 12 de mayo de 2005 al entonces secretario general del PSE, Patxi López, en la que le decía lo siguiente:

Patxi, ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son.

Dos años antes, en febrero de 2003, la banda terrorista ETA había asesinado en Andoáin a su hijo, sargento de la Policía Municipal de esa localidad guipuzcoana y militante del PSE.

Cuando el pasado miércoles se conoció el pacto que el PSOE había firmado en el Congreso de los Diputados con Bildu sobre la reforma laboral, para garantizarse la abstención de los cinco diputados abertzales en la votación de la nueva prórroga del estado de alarma, lo primero que me vino a la memoria fueron esas premonitorias palabras de la madre de los Pagaza.

Pero cuando, tres días después, el propio presidente del Gobierno –y secretario general del PSOE– justificaba ese acuerdo con los herederos de ETA-Batasuna en que, ante la negativa del PP a apoyar o a abstenerse, necesitaba amarrar la aprobación de esa nueva prórroga del estado de alarma –como si negociar con un grupo como Bildu formara parte de la nueva normalidad–, entonces las palabras de Pilar Ruiz resonaron con más fuerza, recobrando todo su valor. Bastaba con sustituir el destinatario: Patxi por Pedro.

Es verdad que no debería sorprender ese acuerdo del PSOE con Bildu, porque ya lo había hecho antes en Navarra, en la investidura de la socialista María Chivite, o en la del propio Pedro Sánchez. Y, sobre todo, lo hizo Zapatero cuando puso en marcha en 2004 su proceso de negociación con ETA. Desde entonces, los puentes entre el PSOE, Batasuna y ahora Bildu nunca se han roto, porque se necesitan para llevar adelante ese proyecto de ruptura de la España constitucional que lidera Pedro Sánchez, y donde Bildu en el País Vasco y ERC en Cataluña son los socios preferentes. Podemos es otro actor importante, pero no el principal.

El pacto de la pasada semana del PSOE con Bildu no es fruto de una necesidad imperiosa por sacar adelante una votación, no es un error de estrategia o una precipitación. Hay una necesidad mutua. Es verdad que al mismo tiempo hay una gran dosis de relativismo por parte del presidente del Gobierno, que se traduce en considerar a Bildu como una fuerza política más, e incluso calificarla –como hizo desde la tribuna del Congreso– de progresista. Ese relativismo lleva también aparejado el empeño del PSOE y de sus terminales mediáticas en lograr que la historia del terror causado por ETA sea algo del pasado que tampoco conviene recordar mucho, y en normalizar ante la sociedad la actuación en las instituciones de los herederos de su proyecto político.

La siguiente estación de este entendimiento PSOE-Bildu serán las elecciones vascas del próximo 12 de julio. Si la suma de diputados en el Parlamento vasco de PSE, Bildu y Podemos alcanza los 38 escaños, que es donde se sitúa la mayoría absoluta, la posibilidad de un Gobierno tripartito con lehendakari del PSE o de Bildu podría ser una realidad. Y el primero que lo sabe es el PNV, que no sale de su asombro con la jugada de Sánchez.

En homenaje y respeto a la memoria de todas, absolutamente todas las víctimas del terrorismo, me permito en estas circunstancias citar las de militancia socialista que fueron asesinadas por ETA: Germán González (Urrechu, 27-X-1979), Enrique Casas (San Sebastián, 23-II-1984), María Teresa Torrano (Portugalete, 23-IV-1987), Fernando Múgica (San Sebastián, 6-II-1996), Fernando Buesa (Vitoria, 22-II-2000), Ernest Lluch (Barcelona, 21-XI-2000), Froilán Elespe (Lasarte, 20-III-2001), Juan Priede (Orio, 21-III-2002), Joseba Pagazaurtundúa (Andoain, 8-II-2003), Isaías Carrasco (Mondragón, 7-III-2008) .

La madre de los Pagaza terminaba su carta a Patxi López, pero que bien podría enviar hoy a Pedro Sánchez, de la siguiente forma:

¡Qué solos se han quedado nuestros muertos! ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!

Desgraciadamente, así es.
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