AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 24  Junio  2020

Sin reformas no habrá recuperación
 larazon 24  Junio 2020

La receta de la izquierda ortodoxa, es decir, la estatalista que desprecia el papel de la iniciativa privada como motor de la producción, es siempre subida de impuestos y reparto de los ingresos para paliar los desequilibrios sociales. Con eso se asegura una cierta paz social, pero no se crea más puestos de trabajo que es, a la postre, lo que puede dar más riqueza, estabilidad y sostener los servicios públicos. Otra cosa muy distinta es mejorar la capacidad recaudatoria de los impuestos, sobre todo porque es sustancialmente inferior al promedio de la Unión Europea. En torno al 40% de esa diferencia se explica por los menos ingresos del IVA y el alto porcentaje de productos tasados al tipo reducido. Luego existe otra política impositiva que daña directamente a empresarios, trabajadores e inversores a partes iguales.

Lo que ha quedado claro en la mayoría de comparecencias en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso es que es necesario desarrollar una economía competitiva. Es decir, España debe financiarse en los mercados, aunque con mayores dificultades que otros estados, porque somos uno de los países que arrastra más deuda. Nuestra economía es abierta, con más del 67% del PIB entre importaciones y exportaciones y subir impuestos sólo haría que dañar esa posición. Otro de los aspectos en los que han coincidido los comparecientes es el papel de los agentes sociales y políticos en cualquier acuerdo de reconstrucción. El Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, insistió en esta idea dentro de una batería de propuestas para el relanzamiento de nuestra economía. «La estrategia deberá estar basada en consensos amplios para que pueda tener vocación de permanencia y resultar creíble», dijo. Las reformas que España deberá poner en marcha más pronto que tarde deberán contar con el acuerdo de los grandes partidos y las fuerzas dispuestas a mantener la gobernabilidad en el marco de la Constitución. Para acceder a los 310.000 millones de euros en ayudas a fondo perdido del nuevo mecanismo de recuperación –que es la parte principal de los 750.000 millones que la CE se propone movilizar ante la crisis de coronavirus– deberán acompañarse de reformas que faciliten la transición ecológica y digital y reestructurar sectores industriales de difícil sostenibilidad. El programa que pide Bruselas va más allá de una ayuda de emergencia y pide realizar los cambios estructurales necesarios.

Pedro Sánchez, muy previsor electoralmente, suele hablar de reformas que le imponen desde el norte de Europa, cuando es él quien debería liderarlas, aunque en el mapa político español es cada vez más difícil introducir elementos que puedan tener algún coste en las urnas. Es ahora el momento de poner en marcha estas reformas gracias al soporte económico de la CE: 140.000 millones de euros (de los que 77.324 son a fondo perdido y 63.122 en préstamos). Si bien es cierto, como apuntó el gobernador del Banco de España, que hace falta una estrategia a largo plazo para abordar la inversión en transición ecológica, estabilidad presupuestaria, corregir la precariedad laboral –el 26% de los contrato son temporales–, productividad, apuesta por I+D y la reforma del sistema de pensiones. Sobre este capítulo, especialmente sensible y una de las paredes maestras del consenso social, Hernández de Cos ha planteado un hecho que será inevitable: retrasar la edad efectiva de jubilación y vincularla con la esperanza de vida. Hay una realidad sociológica, el envejecimiento de la población, el nivel de paro y la precariedad laboral, que pone en peligro el sistema, lo que le permitió plantear cuál es el papel del ahorro privado. Esta situación debe abordarse desde la experiencia del Pacto de Toledo, la responsabilidad y la lealtad. Debe estar fuera del cuadrilátero político, más allá de los ciclos electorales que son, visto lo visto, lo que marcan de verdad la agenda política.

Las mentiras de la recuperación
Editorial ABC 24  Junio 2020

El PSOE ha empezado a darse de bruces con la cruda realidad en la comisión parlamentaria de reconstrucción de España tras la crisis del coronavirus. Por más empeño que pongan los ministros socialistas que comparecen, y por más que los portavoces gubernamentales se desgañiten simulando una falsa unidad con Podemos, lo cierto es que las discrepancias entre un partido y otro son enormes. Ayer, con cierta sutileza pero con mensajes nítidos entre líneas, el gobernador del Banco de España alertó de que la situación económica es aún peor de lo esperado. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, dijo días atrás que hemos iniciado la recuperación, como si fuese una simple cuestión de tiempo y no de adoptar medidas drásticas acordes con el empresariado, el único con capacidad real de crear empleo. Desde las pensiones hasta los impuestos, desde la edad de jubilación hasta la natalidad, desde la absurda idea de derogar la reforma laboral hasta el sostenimiento de los ERTE... En todo, absolutamente en todo, discrepan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Aunque traten de simular un idílico programa común -progresista por supuesto-, hay una evidencia: si Sánchez permite a Podemos imponer toda su batería de delirios económicos, España no tardará en alcanzar una ruina alarmante y no podrá acceder a los fondos del rescate que en su momento plantee la UE a cambio de mucho rigor presupuestario, y de unas reformas que Sánchez e Iglesias pretenden ocultar a los españoles con la coartada de un falso buenismo.

España ha entrado en barrena, y si pretendemos que la UE salve nuestras cuentas, conviene que la izquierda asuma que su programa ha caducado antes de arrancar. Hablar sistemáticamente de «impuestos a los ricos», como hace Iglesias, es un insulto a la inteligencia porque su único objetivo es lastrar a la clase media imponiendo cargas fiscales inasumibles y un gasto público desmesurado. Es el comunismo de siempre, que dice amparar a los más desfavorecidos mientras les vacía los bolsillos sin crear riqueza, empleo ni bienestar. Sánchez tendrá que optar, pero ya no le va a servir de nada mentir: o se plantea un rescate europeo en las mejores condiciones posibles asumiendo el riesgo de romper con Podemos, y que el gasto público, el déficit y la deuda no podrán superar un marco razonable; o atribuye a Iglesias plenos poderes económicos, lo cual sería desastroso para España. Pero a Sánchez ya no le valdrán las medias tintas porque si algo no engaña a los ciudadanos, es su bolsillo. Y con él en juego, ni la más manipuladora propaganda de Moncloa servirá para ocultar la realidad de un país que acabará el año en pésimas condiciones económicas y en una conflictividad social dramática. Para no querer «dejar a nadie atrás», este Gobierno sigue mintiendo mucho.

La Historia se repite, como los ajos
Amando de Miguel LD 24  Junio 2020

Como escribiera Nicolás Maquiavelo, "me da la impresión de que todos los tiempos se repiten y que nosotros, los hombres, somos siempre los mismos". Sin citar al humanista, Carlos Marx precisó siglos más tarde que "la Historia se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa".

La tragedia española de la guerra civil de 1936 fue consecuencia inmediata del aciago Frente Popular, esto es, la extraña alianza de socialistas, comunistas y separatistas o nacionalistas. Tres generaciones después asistimos a algo parecido: un Gobierno de socialistas, comunistas y separatistas o independentistas. El tono paradójico adquiere caracteres cómicos cuando uno lee, por ejemplo, las disquisiciones de ciencia económica del ministro de Consumo (comunista). Se refieren a la "reindustrialización" de España. Se conoce que está pensando en los éxitos económicos de Cuba, Venezuela o Corea del Norte, donde mandan los suyos. Este hombre debe de padecer de asomatognosia. Es una rara dolencia que se manifiesta en no percatarse bien del lugar que ocupa el sujeto en el espacio y en el tiempo.

No menos farsa es la reciente comisión parlamentaria para la reconstrucción de la economía nacional. La preside un nesciente alabardero socialista y actúa como secretario un comunista de experiencia latinoamericana, que es la que ahora se lleva. Las comisiones de reconstrucción fueron una innovación de Stalin en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Antes, el Partido Comunista había destruido el país.

Un puro teatro son las conferencias de prensa sin periodistas, o en todo caso sin repreguntas de los periodistas, diseñadas por los expertos de la Moncloa. Son estos unos artífices de la propaganda en la era telemática. El método consiste en que el conferenciante tiene preparadas las respuestas antes de oír las preguntas.

Pantomima son los homenajes a las víctimas de la pandemia del virus chino sin que se haya logrado establecer la lista de sus nombres; ni siquiera hay un acuerdo en la cantidad de fallecidos. Son, pues, homenajes a las víctimas desconocidas.

Las homilías semanales del presidente de Gobierno con ocasión de la pandemia nos han intrigado a los pacientes españoles. Más parecen una mojiganga si es que han tratado de replicar las famosas charlas junto a la chimenea de F. D. Roosevelt. Se diseñaron para eliminar las penas de la crisis de los años 30. Aunque esta parodia me parece una demasía de cultura. Las homilías domésticas de nuestro presidente han cumplido más bien la función de suscitar la siesta en las luengas jornadas del confinamiento de los españoles.

Mucho despotricar en su día contra los ertes (expedientes de regulación temporal de empleo), una innovación de la época de Rajoy. Venían a ser una especie de desempleo diferido. Pues bien, en un alarde originalidad léxica, el presidente Sánchez ha declarado que "los ertes han venido para quedarse". Es algo que se puede aplicar también a la epifanía del doctor Sánchez, que no llegó directamente por las urnas, como él suele decir, sino por el cambalache de una moción de censura. Apunte nuestro presidente: quien a hierro mata, a hierro muere.

Celáa, un desastre educativo agravado por un sectarismo ideológico insoportable
ESdiario 24  Junio 2020

Tras un curso caótico como ninguno, Educación despista a todos con decisiones contradictorias para el próximo y antepone sus prejuicios políticos a una gestión preventiva seria.

A poco de acabar el curso más extraño, caótico y probablemente improductivo de la historia, es imposible saber del todo qué van a estudiar, cómo y dónde los niños y chavales de España el próximo curso. El Ministerio de Educación ha presentado su “guía definitiva”, que puede acabar siendo tan provisional como casi todo lo que ha anunciado hasta la fecha Isabel Celáa.

Ahora dice que las ratios de alumnos por clase serán flexibles. Hace una semana hablaba de dar las clases al aire libre aprovechando el buen tiempo. O de dividir a los alumnos, de manera que unos asistieran físicamente a las aulas y otros aprendieran desde casa. Y también llegó a anunciar la creación de “grupos burbuja” reducidos para minimizar el riesgo de contagios que, de repente, serán menos "burbuja" y más masivos.

En resumen, nada de lo dicho sirve ya, y se acabará aplicando lo que cada Comunidad Autónoma quiera, extendiendo al terreno educativo la ceremonia de traspaso de responsabilidades a las regiones al coste que sea.

Si el Estado de Alarma fue hasta el domingo el caprichoso ejercicio del poder absoluto; la nueva normalidad está siendo la consagración de la indiferencia gubernamental, con los rebrotes como síntoma de las consecuencias que todo ello puede tener.

¿Nueva Ley?
Para rematar el lamentable paisaje, cabe recordar que aun en este contexto tan frívolo, Celáa y su Gobierno han comenzado los trámites para aprobar una nueva Ley Educativa que antepone los criterios ideológicos al carácter instructivo de la escuela.

No saben cómo garantizar los más elementales pilares de la educación en España, un país lastrado por el fracaso y el abandono escolar, pero imponen una visión educativa doctrinal adaptada a los prejuicios políticos del Ejecutivo y de sus socios. Un desastre, en fin, sin paliativos.

A este paso el Gobierno se nos mete en la cama
OKDIARIO 24  Junio 2020

Lo que le faltaba a los funcionarios: el Gobierno pretende educarles en el uso del lenguaje inclusivo y en «diversidad afectivo-sexual». O sea, que Pedro Sánchez instruirá a los empleados públicos en cómo amar. El intervencionismo del Ejecutivo socialcomunista no tiene límite. Quiere enseñarles a querer y a respetar al prójimo siguiendo los patrones y el código de valores morales de la izquierda.

El «Plan de Formación en igualdad y no discriminación» es un ejemplo más de cómo el socialcomunismo pretende modelar a su antojo a la sociedad. Ahora son los funcionarios los que le servirán a Pedro Sánchez de cobayas para llevar a cabo un programa en el INAP que pretende «avanzar en el fortalecimiento de las capacidades de las administraciones públicas para la consecución de una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias». En el mismo han participado el Ministerio de Asuntos Sociales de Pablo Iglesias y el de Igualdad dirigido por Irene Montero. Como si a los funcionarios les importara mucho la «diversidad afectivo-sexual» de la pareja gubernamental.

Por fortuna, el plan es optativo. O sea, que los cursos no son obligatorios. Sería demasiado, aunque todo se andará. Una lección sobre la «interseccionalidad con otras formas de discriminación» sería insufrible. O una lección sobre la Historia del Feminismo o de estrategias para «no hacer un uso sexista y discriminatorio». La voracidad intervencionista del socialcomunista ha llegado al extremo que el Gobierno pretende darnos lecciones de moral.

Una cosa es tener que soportar su gestión -no nos queda más remedio- y otra, bien distinta, tener que aguantar sus monsergas feministas. Que los funcionarios tengan que soportar clases de «diversidad afectiva-sexual» ya es el colmo. Por fortuna, la asistencia a los cursos es voluntaria, aunque conociendo cómo se las gasta el Ejecutivo, igual la presencia en los mismos da puntos y a los que se saquen el diploma les premian con una dirección general.

La permanente histeria de una ministra
OKDIARIO 24  Junio 2020

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha denunciado por acoso y coacciones a la concejal de Vox en Galapagar Cristina Gómez Carvajal. Su delito: protestar cada tarde frente al chalet de los dirigentes podemitas. ¿Dónde está escrito que un ciudadano, político o no político, no pueda expresarse libremente en la vía pública? ¿Qué Estado de Derecho es este en el que un derecho fundamental es cercenado por el Ministerio de Interior? ¿Es que prima más la tranquilidad de una pareja gubernamental que la libertad individual de quien no hace otro cosa que expresar su malestar de forma pacífica? La histeria de Irene Montero no conoce límites, pero lo peor es que tampoco conoce límites, a la hora de excederse en sus funciones, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

A Cristina Gómez Carvajal, la izquierda más sectaria, la que representa la pareja que forman Pablo Iglesias e Irene Montero, ha pretendido estigmatizarla con la falsa acusación de que es la promotora de los protestas frente al casoplón de los dirigentes podemitas, los mismos que defendían que los «escraches eran jarabe democrático de los de abajo». No lo es, pero ¿y si lo fuera, que habría de malo, qué tipo de delito puede imputársele a alguien que simplemente protesta por la actuación del Gobierno?

A Irene Montero, perejil de todas las protestas cuando gobernaba el PP, le ha entrado un arrebato de falsa dignidad y ha denunciado a una ciudadana, con independencia de que sea edil de Vox, por protestar delante de su casa. Toda una exhibición de hipocresía, cinismo y doble moral. Según Montero, las protestas contra el Gobierno son legítimas y democráticas siempre que no gobiernen ellos.

Tiene la piel muy fina la marquesa de Galapagar. Tanto que su denuncia es la expresión más palmaria de la histeria que le caracteriza. Relájese y entienda que la democracia no es un embudo. Ya sabemos cómo se las gasta. Un consejo: para los nervios, una taza de tila y un buen baño de sales.

Irene Montero tiene miedito
Liberal Enfurruñada okdiario 24  Junio 2020

“Escrache no es acoso, es interpelar a los diputados para que hablen con nosotros y no nos den la espalda”, decía la becaria Irene Montero en 2013, antes de unirse a Podemos desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Y antes de convertirse en la “asistente” de Pablo Iglesias, sustituta de Tania Sánchez, madre de sus hijos, copropietaria del ‘casoplón’, marquesa de Galapagar y ministra de Igualdad. Ahora que tanto le ha cambiado la vida, ahora que es madre, rica propietaria y poderosa ministra, ahora a Irene Montero le dan miedo los escraches. ¡Jo, tía, qué susto! Ni siquiera haber mandado venir a media comandancia de la Guardia Civil a la puerta de su casa, ni con 50 agentes con al menos 3 suboficiales al frente y una veintena de vehículos, incluido un equipo perteneciente a la sección de élite de los GRS, expertos en control de multitudes, han servido para quitarle el terror. ¡Jo, tía, qué soponcio!

Tanto miedo tiene la ministra que no le ha quedado más remedio que pedir amparo a la justicia española, esa que hace sólo dos años decía que actuaba con un “intolerable sesgo machista”, denunciando por acoso, mira tú que casualidad, a una mujer. Porque ya sabemos que la extrema izquierda es feminista sólo para las suyas y en este caso la mujer señalada es, casualmente, concejal de VOX en Galapagar, lo que a su sectaria mirada la hace perder cualquier derecho al amparo y la convierte en poco menos que el perro con tres cabezas de Hades. La denuncia por «coacciones» y «acoso diario en su domicilio y redes sociales», en relación a las protestas que en junio se convocaron en torno al ‘casoplón’ de la pareja podemita. Dice la ministra que Cristina Gómez Carvajal, que así se llama la concejal de VOX denunciada, ha acudido a diario, durante el estado de alarma, a las inmediaciones de su domicilio y a pesar de la escolta, de tener la calle cortada, de los 50 agentes de la Guardia Civil y de los especialistas en control de multitudes, ella tiene miedo. ¡Jo, tía, qué pesada la fascista esa de la bandera y la cacerola!

A la concejal de VOX primero la pusieron en la diana usando el panfleto impresentable que le ha puesto Pablo Iglesias a su otra “asesora”, esa tal Dina Bousselham que lo tiene al borde del banquillo por el cuento chino de la tarjeta del móvil supuestamente robado en el que también está involucrado el excomisario Villarejo. El pasado 20 de mayo el digital La Última Hora publicó un titular que decía: “Una concejala de Vox en Galapagar presume en redes de acoso y amenazas a Pablo Iglesias” y a partir de ahí los podemitas se lanzaron en avalancha contra ella, pese a sólo ser una mujer que con una bandera de España y una cacerola salía a la calle a ejercer su constitucional derecho a la protesta, ese que hace nada Irene Montero decía que “no es acoso” cuando lo ejercía ella. La misma que incluso ha llegado a amenazar al Rey con «la guillotina» y con tirarlo «a los tiburones». Pero ahora tiene miedito. ¡Jo, tía, cuánto facha!

Pablo Iglesias lideró personalmente en 2010 el escrache a la ex líder de UPyD Rosa Díez en la Universidad Complutense en el que también participaron Íñigo Errejón y Rita Maestre. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, a la que pertenecía Irene Montero, en 2003 aporreó la puerta de la vivienda de González Pons en Valencia durante media hora y luego colgaron carteles en el portal del inmueble. En 2014 le hicieron lo mismo a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Y en 2012 a la que pillaron andando por la calle fue a la entonces delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Ninguno de ellos tenía a 50 miembros de la Guardia Civil defendiéndoles, en aquellas ocasiones la extrema izquierda de Irene Montero sí que ejerció violencia física y verbal a personas indefensas. Pero ahora la marquesa de Galapagar se siente acosada y tiene miedo de una mujer con una bandera de España, una cuchara y una cacerola. ¡Jo, tía, qué ascazo da la plebe!

Desconsiderado Abascal / Qué es democracia
Pío Moa gaceta.es 24  Junio 2020

**¡Lo que tiene que sufrir el Coletas, alejado de “la gente” y de su pisito de Vallecas donde vivía tan “a gustito”, y metido en una mansión de lujo en una colonia donde no puede haber más que “casta”! El coletas debe medir sus fuerzas, ¡tanto sacrificio por la causa va a acabar con él!

**Feijoo dice que en Galicia no hay sitio para VOX. Tiene razón. ¡Cómo se atreve VOX a defender a España en un coto privado de caciques separatistas y proseparatistas como el mismo Feijoo! ¡El desconsiderado Abascal, no quiere dejarles disfrutar en paz sus cacicatos!

**Alguien ha definido al Tribunal Constitucional como una reunión de expertos en hacer constitucional lo que es obviamente anticonstitucional.

**Cuando el Tribunal Supremo se compinchó con el Doctor Estafas y su banda para ultrajar la tumba de Franco, alcanzó la profundidad máxima de la bajeza, dicen algunos. ¡Porque olvidan que esos jueces tienen también familia y bocas que alimentar!

**Digamos que el ultraje a los restos del mayor estadista español en siglos proviene de Aznar al declarar criminales a quienes se alzaron contra los separatismos y el totalitarismo. Lo demás ya ha venido rodado.

**Al condenar el alzamiento del 18 de julio del 36, Aznar y su PP querían inclinar a España, que debió su democracia a sí misma, ante el trasero de otros países que se la deben a los ejércitos useño e, indirectamente, soviético.

Qué es la democracia
¿Quiere decir que puede haber democracia sin que los partidos representen al pueblo y sin que entre ellos se disputen el voto de la gente?
Puesto que la democracia no es poder DEL pueblo sino, como todo poder, SOBRE el pueblo, podemos llamar democrático a un régimen según el grado de consentimiento popular hacia sus gobernantes. En este sentido, democracia es lo opuesto a tiranía, en la que el pueblo es sometido mediante el miedo. Si consideramos la forma actual de la democracia como única legítima, entonces todos los poderes del mundo hasta la independencia de usa o la revolución francesa habrían sido antidemocráticos, y por tanto ilegítimos, lo que es una gran tontería.

Por lo tanto, el franquismo era democrático. Sin competencia de partidos por el voto… ¡Vaya sinsentido!
Era democrático en el sentido dicho. Tenía un muy amplio respaldo popular, aunque no muy activo hacia el final. Si no, le habría sido imposible sortear la guerra mundial, desafiar al aislamiento, asegurar la prosperidad y mantener la unidad e independencia del país en un entorno hostil.

En ese caso, también los regímenes comunistas serían democráticos.
No, porque en ellos la violencia, el terror era omnipresente. Si construyeron el muro de Berlín fue para impedir que la gente huyera de aquel paraíso. En España la gente siempre pudo entrar y salir libremente. Y ello no supuso ningún problema para el régimen. En aquellos países había tiranía. En España no hubo oposición democrática, la que hubo era comunista, que se presentaba, claro, como democrática.

Yo creo que usted está jugando con los conceptos. Entonces, ¿qué son los regímenes que hoy distinguimos como democráticos, es decir, demoliberales?
Lo que hoy llamamos democracia es solo una forma por así decir avanzada, más refinada, de hacer explícito el consentimiento popular. Ese consentimiento se expresa en elecciones entre partidos. Lo cual es un avance, pero que tiene sus problemas. No funciona cuando hay demasiada pobreza y odios políticos; y en ciertas condiciones, como fue la república, puede llevar a la desintegración social y la guerra civil. Y en España ya se cometieron errores muy pronto en la transición, que se han ido agravando. La raíz de los errores ha estado en oponer democracia a franquismo, aceptando el argumentario comunista. Por falta, como decía Ortega, de pouvoir spirituel.
¡Pero si el franquismo se declaraba explícitamente contrario a la democracia liberal!

OKentrevista a Cristina Gómez Carvajal
La edil de Vox en Galapagar denunciada por Montero: «Seguiré yendo cada tarde como me piden los vecinos»
Irene Montero denuncia a una concejal de Vox por «acoso» tras las caceroladas junto a su casoplón
Fernán González okdiario 24  Junio 2020

Cristina Gómez Carvajal, la concejal de Vox en Galapagar denunciada por Irene Montero, avisa de que, mientras no tenga «una orden judicial de alejamiento», seguirá yendo cada tarde a protestar frente al casoplón de los dirigentes de Podemos. Seguirá paseando por la calle donde vive Pablo Iglesias demandando «Gobierno dimisión». «No les tengo miedo», sentencia, en una conversación con OKDIARIO.

Pregunta: ¿Cómo está tras recibir el anuncio de una denuncia por acoso y coacciones de Irene Montero?
Respuesta: Sorprendida. Como la semana pasada, me he visto en todos los medios de comunicación y no era mi intención. He ido como un vecino más a esa calle y no como miembro de Vox. Como en toda España, los vecinos de Galapagar hemos salido a protestar con caceroladas en nuestro municipio respetando las normas. Nos hubiera gustado protestar en La Moncloa, por la pésima gestión de este Gobierno de la pandemia, la falta de respeto a las víctimas, los errores en contar los fallecidos, etc. pero no podíamos.

P: ¿Cómo lo va a afrontar?
R: Ya he hablado con mi abogado. Responderemos si llega la denuncia. Como todo lo que pasa alrededor de esta gente: todo son acusaciones falsas. Como el primer día que se me marca en el diario La Última Hora (la web de Podemos) como la promotora de los escraches. Para nada. El primer día acudí sola, sin banderas ni cacerolas. Suelo pasear por el parque regional con mi perra. Quería ver qué había. En ningún momento considero que he acosado a esta señora. Lo que digo en los vídeos a los que ella se refiere es, dirigiéndome a Pablo Iglesias, lo que pedimos muchos: que este Gobierno dimita y que deje paso a otro que sí sea demócrata.

P: Iglesias y Montero han pasado de defender los escraches a criticarlos, ¿tienen la piel muy fina?
R: Demasiado fina. La palabra escrache no entra en mi vocabulario. Protesto como un vecino más, ejerciendo mi libertad de expresión como todos. Esta gente aplica el matonismo, el amedrentamiento, las sanciones… ¿Qué buscan? Que nadie se queje. Nos cuestan 4.000 euros diarios los 25-50 efectivos de Guardia Civil, sin contar los GRS que vienen de Valdemoro y otras unidades. Es un abuso de poder, tráfico de influencias… ya veremos. Lo dejo en manos de mi abogado.

P: Irene Montero dice que no reivindican ustedes nada concreto, ¿qué le diría?
R: Lo que pedimos es ‘Gobierno dimisión’. Porque al igual que un buen ciudadano obedece, que lo hemos hecho todos y nos hemos portado muy bien, queremos que también este Gobierno obedezca y deje de imponernos esta dictadura, que tengo muy claro adónde nos lleva y nos gusta.

P: ¿Qué le parece que Iglesias y Montero se ofendan cuando usted dice que ‘no va a parar hasta que se vayan a Venezuela’?
R: Ahora todo el mundo de repente tiene la piel muy fina. No se puede hacer ningún comentario con un poquito de sorna. El sentido del humor es una de mis características. Es mejor tomárselo así que tomarse esto totalmente en serio, porque entonces a lo mejor nos convertiríamos en lo que son ellos, en matones. Esto ya no es una cuestión de ver quién puede más, es una cuestión de defender la libertad.

P: Usted ha sido señalada en redes sociales por afines de Podemos, ¿cómo lo vive?
R: En este caso me ha tocado a mí, pero también le ha tocado a otros participantes de las marchas. No se cortan en absoluto. Amenazan a nuestros hijos. Han salido imágenes de mi hijo en Twitter, han marcado la dirección de un domicilio…

P: ¿Cree que por ser concejal tiene más responsabilidades?
R: Asumiré todas las consecuencias que esto pueda tener. A nivel interno, en el partido y como concejal. Estoy ejerciendo un derecho. Me lo reclaman mis vecinos. Me han pedido que no deje de ir cada tarde. He ido con mi mascarilla como todo el mundo, pero no tenía símbolos de Vox.

P: ¿Cree que al final van a tener que abandonar Galapagar porque el pueblo no les quiere?
R: Este señor se ha equivocado a la hora de elegir su domicilio. Pretende tener unos perímetros de privacidad y seguridad a costa de cortar una vía pública al paso normal de la gente. No puede ser. Además, si yo fuese parte de este Gobierno no me quedaría otra que asumir todo el malestar ciudadano. Hay enfado por todo lo que hemos vivido. Más cuando hemos puesto todo de nuestra parte para que esto se pudiese controlar pero se ha colapsado todo. Esta gente tiene vía libre para hacer cosas que nosotros no podemos.

Me he sentido muy a gusto y mientras no reciba una notificación del juzgado, una orden de alejamiento, voy a seguir paseando por mi municipio junto a mis vecinos y jugándome que un día más me pidan la documentación. Estoy por colgarme el DNI en el cuello para que les sea más fácil. Aunque ya me conocen de sobra.

P: ¿Qué le parece que Irene Montero aluda a sus hijos?
R: He escuchado el victimismo de esta señora y me ha hecho mucha gracia, la verdad. Los únicos que se han enfrentado a menores han sido sus seguidores. Ellos han amenazado directamente a mis hijos. A mí me han amenazado en Twitter con que van a venir a quemar mi casa. Saben que tengo un niño y una niña. Han marcado la puerta de mi domicilio y eso no se lo voy a consentir a nadie. Y si tenemos que ir a los tribunales, mira, ya hemos ido por otros asuntos, no nos dan miedo. Conozco muy bien el chiringuito del ministerio de esta señora. He vivido en primera persona el tema de la violencia. No me va a dar miedo la señora Montero.

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Congreso de los Diputados
El demoledor recuerdo de un diputado sobre los crímenes de ETA: «Me robaron a mi hijo, lo quemaron vivo»
Luz Sela okdiario 24  Junio 2020

El diputado de Vox, Antonio Salvá, ha protagonizado este martes una demoledora intervención en el Congreso de los Diputados, en la que ha reivindicado el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y su memoria frente a la barbarie de ETA. El parlamentario es padre de uno de los dos guardias civiles asesinados por la banda en el atentado de 2009 en Palma, Diego Salvá.

El diputado de Vox ha subido a la tribuna durante el debate de una moción presentada por el Grupo Mixto, sobre «la postura del Gobierno en relación a la represión a la disidencia política en el Estado español».

«Es mi primera intervención y quisiera empezar por una cosa. Ya que se ha hablado de los niños robados, que es el peor de los crímenes que hay, yo soy víctima de un hijo robado. Es éste», ha dicho, mostrando una fotografía de su hijo. «¿Cómo me lo robaron? Un atentado de ETA, lo quemaron vivo, junto a su compañero, Carlos Sáenz de Tejada», ha aseverado. «Eso sí que es robar una vida. Como dijo Clint Eastwood en la película ‘Sin perdón’, cuando matan a una persona no sólo le matan lo que tiene sino lo que hubiera tenido. Es decir, lo asesinan dos veces», ha añadido.

El diputado de Vox ha querido mandar un mensaje de apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en Cataluña con la operación Ícaro, Copérnico y Judas. Ha instado al Gobierno a condecorar a los agentes que participaron en estas actuaciones.

Además, el diputado por Baleares también ha insistido en que el Ejecutivo no debe conceder la gracia del indulto a ninguno de los condenados por el Tribunal Supremo a la causa del referéndum ilegal del 1 de octubre.

«El indulto no puede configurarse al servicio del quebrantamiento de los principios esenciales, de nuestro Estado de Derecho y del sistema judicial español», ha avisado. «Es uno de los episodios más graves de ataque a nuestra democracia».

El diputado siempre ha reivindicado en el Congreso la memoria de las víctimas de la banda terrorista.

En el debate de investidura de Pedro Sánchez, abandonó el hemiciclo en el momento de la intervención de la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, que provocó una sonora bronca en el Congreso. Con él salieron del pleno el líder de Vox, Santiago Abascal y Francisco José Alcaraz, también víctima de ETA.

En su discurso, Aizpurua arremetió contra la Constitución y el Rey y elogió la trayectoria de los independentistas vascos y catalanes. Unas referencias que provocaron gritos de «asesinos» y «terroristas» desde las bancadas de PP, Vox y Ciudadanos.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, se limitó a defender la libertad de expresión de la diputada y rechazó tomar medidas disciplinarias.


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