AGLI Recortes de Prensa   Jueves 25  Junio  2020

El FMI aboca a España al hundimiento
Editorial larazon 25  Junio 2020

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para España una caída del PIB del 12,8 por ciento en 2020, un golpe económico mayor que el que sufrió Estados Unidos en la Gran Depresión. Según las mismas estimaciones, el déficit público superará el 13,9 por ciento del PIB y la tasa de desempleo puede llegar hasta el 30 por ciento. Son unas cifras demoledoras que sitúan a España en la cabeza del deterioro económico de las 18 grandes potencias analizadas. Con un problema añadido, que la recuperación para 2021 va a ser más lenta de lo que establecían las primeras previsiones, ya que el PIB apenas crecerá un 6 por ciento. Aunque el FMI también advierte de un hundimiento similar de las economías de Italia y Francia, recalca que nuestro país sufrirá más porque dispone de menos margen fiscal y su tejido productivo está muy ligado a la industria del Turismo y al sector exportador, lo que en un escenario de contracción del comercio mundial y de caída general del consumo estrecha los márgenes de actuación.

Con ligeras variaciones, todas las instituciones financieras internacionales, amén del Banco de España y la AIREF, coinciden en la gravedad del momento económico que atraviesa España sin que, al parecer, la coalición de izquierdas que nos gobierna tenga más perspectivas que una problemática ayuda europea, que llegará, sin duda, pero con condiciones, y el despliegue de un supuesto «escudo social», que se pretende pagar elevando la presión fiscal e incrementando la deuda de las administraciones públicas. Es decir, un programa de presupuestos expansivos, con mayor intervención pública, como recomendaba ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a sus homólogos iberoamericanos, que, por sus conocidos efectos, nos llama a la melancolía.

Con todo, lo peor no es que la respuesta a la emergencia económica y social que ha provocado la pandemia esté equivocada o parta de una deficiente interpretación de la realidad. No. Lo peor es que detrás de esas políticas subyace la vieja ideología de la izquierda marxista y su concepción clientelar de las relaciones económicas, pero, claro está, sin los instrumentos estatalizadores de los medios de producción –no en vano estamos en la Unión Europea y debemos cumplir sus reglas de competencia y libertad de mercados– con los que construir ese ideal autárquico. Al final, lloraremos las oportunidades perdidas, el no haber empleado los años de crecimiento para seguir reduciendo el déficit público y modernizar nuestras infraestructuras productivas. Pero, sobre todo, deploraremos que las servidumbres políticas de un Gobierno abocado al equilibrismo parlamentario, sin más argamasa que una a sus socios que el rechazo a todo lo que suponen «las derechas», así, en despectivo genérico, que representan a más de medio país, haya impedido el gran acuerdo de Estado que necesitaba la sociedad española para afrontar la tragedia. Porque, los hechos son tozudos, el actual presidente del Gobierno lo que ha exigido a la oposición es un cierre de filas acrítico, en el que no han faltado las acusaciones más graves, comenzando por la de traición. Así, nada o casi nada saldrá en limpio de una Comisión de Reconstrucción que ha sido un trasunto del maniqueísmo reinante en las Cámaras.

Y, sin embargo, como ya ocurrió en la crisis de 2008, la dura realidad acabará por imponer sus condiciones y sus prioridades. Porque sólo desde el fortalecimiento del tejido productivo, con el apoyo a unas empresas privadas que, cuando han podido seguir trabajando, han demostrado su capacidad y eficacia en medio de lo peor de la pandemia, España podrá salir reforzada de esta emergencia. Y, por supuesto, el camino no pasa por la expansión del gasto público, sino por la inversión productiva, que, precisamente, es lo que Europa quiere que se haga con su dinero.

Sin plan frente a la crisis económica
ABC 25  Junio 2020

El Fondo Monetario Internacional puso cifras a la crisis económica que no ha hecho más que empezar en España y anunció ayer que la actividad económica del país caerá en 2020 el 12,8 por ciento, cuando en abril se preveía una reducción del 8 por ciento. La perspectiva de recuperación en 2021, por el contrario, ha mejorado a un 6,3 por ciento. Además, el déficit público ascenderá al 13,9 por ciento y la deuda pública equivaldrá al 123,8 por ciento del Producto Interior Bruto. Por su parte, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) hizo público ayer el dato de que el PIB español caerá el 14 por ciento en el segundo cuatrimestre del año.

Con estas cifras en la mano, a las que se sumará la evolución del paro y el efecto de la finalización de los ERTE, la pregunta inevitable es qué está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez, porque parece que a la economía también le falta un plan B. La coalición entre socialistas y comunistas es un lastre para hacer frente a la crisis de la economía y el empleo, porque no son capaces de ofrecer una alternativa fiscal y económica fiable. Toda la suerte está apostada a la ayuda europea, que será condicional, mientras España sigue con los presupuestos generales de 2018, una grave anomalía que transmite desconfianza a los socios europeos. La burbuja de la alarma y el paternalismo semanal de Sánchez están declinando, a medida que se hacen evidentes los estragos de la pandemia, en todos los órdenes, social y económico.

Mientras el Rey y los empresarios arman un discurso de altura para la reconstrucción económica del país, el Gobierno sigue instalado en la política de menudeo, centrada en descalificar a la oposición, en vez de sumarla a una gran iniciativa nacional, y acelerar una vorágine de críticas que lleva a sus ministros a no saber ni lo que dicen en sede parlamentaria. Es urgente que Sánchez se plantee dónde está llevando a España con un Gobierno sólo cohesionado por el afán de poder, pero incapaz de presentar un proyecto económico y fiscal para afrontar una crisis que ya está dominando la vida económica española. La fantasía comunista de mantener al país subsidiado indefinidamente es eso, una fantasía y, además, peligrosa, porque endurece la disposición de los socios europeos en la ayuda a España. La reactivación económica depende de las empresas y del consumo familiar, no de bombear dinero público permanente con incrementos constantes de impuestos, porque ofrecer esta solución, además de una estafa, es la vía recta a la ruina nacional.

Gobierno de confrontación
En la política según Sánchez, el pacto consiste en conceder al adversario la generosa oportunidad de aclamarlo
Ignacio Camacho ABC 25  Junio 2020

En la política que se aprendía en el plan antiguo, es decir, antes de que Sánchez viniese a refundarla, la mecánica de pactos tenía un protocolo no escrito pero bastante reglado. El que gobernaba se dirigía a la oposición para proponerle un acuerdo, bien por sentido de Estado o bien porque necesitaba ensanchar su apoyo parlamentario. La oposición presentaba entonces unas contrapartidas y a partir de ahí comenzaba el diálogo, una negociación que requería de mutuas concesiones y de un cierto encaje de intereses cruzados. Algunos fósiles del Viejo Testamento aún se empeñan en este rito arcaico; así ha sucedido tras la pandemia en la comunidad de Castilla-León (gobernada por el PP), en la ciudad de Sevilla (alcalde del PSOE) o en la de Granada (regidor de Ciudadanos). En el sanchismo, sin embargo, la cosa funciona de otra manera: el presidente decide lo que va a hacer y con nobleza propia de su excelso rango concede al adversario la generosa oportunidad de otorgarle su respaldo.

Y no sólo a cambio de nada sino con condiciones impuestas por el propio Gobierno, que además se reserva el privilegio de decidir si finalmente sus descarriados rivales merecen ser incorporados al consenso. Por supuesto sin que tan noble merced suponga dejar de tratarlos con desprecio o de dispensarles la tradicional cascada de improperios en compensación por su asentimiento. Si por casualidad -o por responsabilidad- los oponentes aceptan dejar de serlo, recibirán de todos modos reproches de mala voluntad, de ingratitud, de sabotaje o de buscar puntos de desencuentro. Y su voto a favor no tendrá el más mínimo efecto para desactivar la estrategia de aislamiento.

Éste es un Gobierno creado para la confrontación, y desde su llegada al poder trae un relato bipolar preconstruido: la alianza entre progresistas de todos los partidos -incluidos los separatistas- contra la derecha intransigente heredera del franquismo. A partir de esa elemental declaración de principios, basada en la autoatribución de todos los valores positivos, sólo tiene que pasar el rodillo de una hegemonía mediática con potencia de ruido sobrada para silenciar cualquier clase de antagonismo. No hay realidad que resista la sugestión de un buen mito. El PP no quiere pactar, el PP crispa, se radicaliza, se aproxima a Vox o utiliza los muertos como arma: verdades reveladas que la opinión pública asume diga el PP lo que diga o haga lo que haga. Izquierda benefactora frente a resistencia facha. Un marco mental de éxito garantizado por la aplastante eficacia de la maquinaria de propaganda.

A Sánchez le da igual el pacto. Escupirá en la mano de Casado aunque éste acabe -que quizá debería- por firmarlo. Tiene la hoja de ruta decidida y, mal que bien, los votos necesarios, y está mucho más cómodo en la dialéctica de bandos. «Nosotros» y «ellos». Buenos y malos. Funcionará. Siempre ha funcionado.

El paso al frente de los docentes
Gabriel Castellano Zapatero ABC 25  Junio 2020

Durante más de tres meses nuestro país ha tenido a unos auténticos héroes en el personal sanitario; médicos, enfermeras y auxiliares, servicios de atención a pacientes, farmacéuticos, personas de administración, limpieza, alimentación, mantenimiento y muchos otros trabajadores de los hospitales y ambulatorios de atención primaria de toda España. Sin ellos, sin su profesionalidad, generosidad, sacrificio y esfuerzo habría sido imposible llegar a la situación de control de la pandemia causada por la enfermedad Covid-19 que se está logrando en nuestro país.

Otros muchos profesionales de servicios esenciales (transporte, alimentación, fuerzas de seguridad, ejército, encargados de suministros de energía y comunicaciones y un largo etcétera) se fueron uniendo, para entre todos luchar contra ese enemigo invisible y para que nuestro país
pudiera seguir funcionando aún teniendo a la inmensa mayoría de la población confinada en sus casas. Sobre la marcha, multitud de trabajadores de diferentes ámbitos laborales se pudieron incorporar a través del teletrabajo desde sus domicilios aunque a muchos se le añadían las tareas del hogar y el cuidado de sus hijos. Todo este esfuerzo colectivo ha permitido que España (a pesar del profundo dolor por las decenas de miles de víctimas mortales que se han producido) haya llegado, justo antes del verano, al momento clave para el inicio de una complicada recuperación económica.

Y esta recuperación solo será posible cuando a partir del mes de septiembre se sume al grupo de héroes el conjunto de trabajadores que forman las plantillas docentes y el personal de administración y servicios de las escuelas infantiles, los colegios y los institutos de toda España. No tengo ninguna duda de que el papel de los centros educativos en la recuperación económica de nuestro país es decisivo para su buen fin. Y para ello es imprescindible que, especialmente el personal docente, dé un paso adelante con absoluta firmeza y decisión para que niños y adolescentes puedan acudir a sus escuelas, de manera presencial todos ellos, desde el primer día de curso.

Ya durante el confinamiento y el cierre de los colegios, la gran mayoría de nuestros maestros y profesores han dado lo mejor de sí mismos siendo un ejemplo extraordinario de responsabilidad para no privar a sus alumnos de su derecho a la educación y empleando todas las horas necesarias de cada día para inventar diferentes maneras de llegar hasta ellos, contribuyendo de una manera diferente a su aprendizaje. Chapó por todo ellos.

Dentro de unos meses, llegará otro momento decisivo. Si el control sanitario de la pandemia se mantiene en los límites actuales y no se produce un rebrote que lo impida, septiembre será el momento del paso al frente de los docentes de cara a asumir algunos riesgos inevitables que ya han venido asumiendo otros trabajadores desde el inicio de la pandemia, para permitir, por un lado el derecho a la educación de los alumnos, por otro el derecho al trabajo de sus padres y la protección del empleo de quienes tienen hijos menores a su cargo y como consecuencia de todo ello favorecer de una manera incuestionable las posibilidades de recuperación económica de nuestro país.

Tengo la esperanza de que en las próximas semanas, Gobierno, comunidades autónomas y sindicatos terminen por alcanzar un acuerdo al respecto para que se produzca la apertura de todos los centros educativos; públicos, concertados y privados, con todos sus alumnos, en las mejores condiciones de seguridad que cada centro pueda llegar a alcanzar. No sería justo que no fuera así, ni para los alumnos, ni para sus familias, ni para los trabajadores. Medidas iguales para centros y contextos diferentes en una situación excepcional como la actual no pueden ser una solución.

Reducciones del número de alumnos por cada grupo, burbujas de grupos de ellos aisladas, turnos de comedor diferentes, reorganizaciones de espacios, medidas extraordinarias de higiene para alumnos, personal y edificios, mantenimiento de las distancias de seguridad recomendadas, protocolos en caso de síntomas, tomas de temperatura por parte de las familias antes de enviar a sus hijos a la escuela,… todo ello está completamente asumido por las direcciones de los centros. Y todos ellos estarán ya preparando sus protocolos de seguridad adaptados en base a las recomendaciones sanitarias y a las posibilidades de sus instalaciones.

Pero es imprescindible que los trabajadores de la enseñanza, los sindicatos que les representan y las asociaciones del sector, tanto unos como otros, asumamos que no es posible garantizar la seguridad absoluta para evitar completamente algún contagio. El riesgo cero no existe. Si en un escenario de mucho más riesgo, los trabajadores de la sanidad, de la seguridad, de los suministros hubieran tenido la más mínima duda, la situación de España y de sus ciudadanos sería ahora muchísimo peor.

Espero sinceramente que, si la situación sanitaria general lo permite, ninguno de los agentes sociales vaya a poner límites, reivindicaciones o exigencias que puedan dificultar que el cuerpo de docentes de nuestro país dé el paso adelante que la sociedad espera de ellos y podamos ser uno de los colectivos protagonistas de la recuperación económica y social de nuestro país.
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Gabriel Castellano Zapatero es vicepresidente de CICAE

La 'democradura' de Sánchez-Iglesias
Agapito Maestre Libertad Digital 25  Junio 2020

La ideología es enemiga del sentido común. Por eso es imposible combatir los estragos de la ideología populista de Sánchez-Iglesias sin conocerla. Es menester estudiarla. Este populismo tiene trágicas peculiaridades respecto al venezolano. La sesión del miércoles del Congreso de los Diputados nos dio alguna pista segura para saber a qué tipo de maldad se enfrenta el ciudadano medio de España. Todas ellas nos confirman que estamos en un régimen político de corte autoritario. Sánchez hizo una ostentación de fuerza ante su absoluta carencia de argumentos democráticos. Excluyó por completo cualquier acuerdo democrático con la oposición. Era previsible que Sánchez rechazara las ofertas del PP para salir del aparente caos en que nos ha instalado este Gobierno, pero poner como primera exigencia para hablar con Casado que éste retire su crítica al Gobierno nos sitúa al borde del abismo.

La exigencia de Sánchez de la retirada inmediata del informe presentado por el PP ante el Parlamento Europeo sobre la vulneración de derechos y libertades durante el estado de alarma convierte a este Gobierno en el campeón del autoritarismo populista. Este Gobierno, lejos de buscar legitimidad democrática negociando con la oposición, no tiene otra pretensión que instaurar un régimen político que "mezcla las apariencias democráticas y un ejercicio autoritario del poder". Exigir al primer partido de la oposición que retire, seguramente, la principal iniciativa política de este partido es tanto como declararlo fuera de la democradura que ha impuesto Sánchez-Iglesias.

El paso dado por Sánchez es gravísimo. Se trata de algo más que una neutralización, por otro lado, perfectamente programada de la oposición. El Gobierno de Sánchez-Iglesias no admite crítica alguna. Se reclama investido de una supuesta legitimidad que excluye política y moralmente a los adversarios. Perseguirá a quien denuncie que vivimos en una democradura. El Poder Ejecutivo impone un dilema a todo el sistema político: o la oposición retira la crítica de autoritarismo o Sánchez seguirá persiguiendo al PP. El dilema es, en buena lógica, irresoluble. Ése es exactamente el objetivo del Gobierno. Hay que hacer imposible la vida democrática.

El Gobierno ha dinamitado hasta hacer saltar por los aires la posibilidad de que existan elementos de lenguaje común entre el Gobierno y la oposición. Sánchez-Iglesias rompe por completo la idea de que puedan oponerse argumentos fundamentados en una descripción de hechos aceptados por los contendientes. El Gobierno se niega por completo a dar datos reales, o mejor, a compartir datos concretos y objetivos con la oposición. El Ejecutivo persiste en disolver la diferencia entre hechos y opiniones. Se trata de seguir actuando bajo una politización general que se lleva a la máxima radicalización. Sánchez extrema hasta el ridículo, como si fuera Chávez o Maduro, su lenguaje. Es casi de esperpento la percepción que ofrece de sus oponentes políticos, calificándolos como inmorales y corruptos, al servicio de intereses apátridas y, por supuesto, sin derecho a participar en el proceso político. La "derecha" y la "ultraderecha", en su lenguaje, están estigmatizadas. Demonizadas. El pueblo auténtico y virtuoso no tiene mejores representantes que los del PSOE, Podemos, los separatistas y los exterroristas de ETA. ¡Terrible!

Carmen Calvo: rota y desquiciada
Pablo Planas Libertad Digital 25  Junio 2020

Pregunta en el Congreso del portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, a la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo:

¿Piensa el Gobierno hacer algo por restituir la credibilidad de las instituciones del Estado?

Respuesta:
No hay que restituir lo que no ha existido.

El episodio es viral, igual que los aplausos de la bancada socialista. No tiene desperdicio. El gesto, la entonación y la soberbia con la que Carmen Calvo responde a la pregunta, esa especie de arrogancia, la altanería y el desprecio por el adversario político, la infinita suficiencia que la precipita, otra vez, por el despeñadero del ridículo más aparatoso. Y el batir de palmas de sus compañeros, que prefieren hacer como si no hubiera pasado nada antes que corregir a la vicepresidenta y arriesgar la poltrona.

La explicación más obvia es que Calvo quiso decir que las instituciones del Estado no habían perdido ninguna credibilidad, pero ella optó por despacharse con el menor número de palabras posible, como si Espinosa de los Monteros no mereciera siquiera el más leve esfuerzo retórico. Ya había hecho Calvo un gasto de energía a su juicio digno de mejor causa al mantener con la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, un duelo dialéctico del que salió rota y desquiciada.

"No hay que restituir lo que no ha existido"... Y se sentó la buena señora mecida por los aplausos de sus colegas y en la creencia de que había sido tan escueta como brillante, que le había dado al interviniente su merecido. Pobre, qué mal lleva la esgrima parlamentaria. Qué mal lleva en realidad hablar en público. Calvo es la misma Calvo del cocinera antes que "fraila", la de que el dinero público no es de nadie, la que suspiraba por que la Unesco pudiera legislar para todos los planetas. Y es la número dos del Gobierno, no una cheerleader de Jorge Javier. ¿De verdad no había en el PSOE nadie más capacitado?

El nivel de Calvo es tan ínfimo que no es el Gobierno quien tiene un problema con ella, sino el país entero. ¿Cómo no va a ser Pablo Iglesias el puñetero amo si su principal escollo en el Consejo de Ministros es doña Carmen Nomentero Calvo? Lo llevan claro los poderes económicos que pretenden que la parte socialista del Gobierno pacte con el PP para reducir el peso de los neocomunistas. Con Calvo y representantes de su escuela como María Jesús Montero es imposible llegar a ningún acuerdo, por muy en riesgo que estén la economía y la salud de los españoles.

Disfruten de lo patrocinado, señores, disfruten de los discursos huecos de Iglesias desde la bancada azul, de la chulería con la que el jefe de Podemos cita una entrevista de El País a Kristalina Georgieva en la que la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI) animaba a los Gobiernos a gastar para hacer frente a la crisis. Un genio de la economía este Iglesias, sí. De lo que no ha hablado en el Congreso es de la última previsión del FMI, la caída del 12,8% del PIB en España. ¿Algo que añadir, doña Nadia Calviño? Que se lo pregunten a Calvo en la próxima sesión de control.
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La prueba de la ocupación podemita de las instituciones
OKDIARIO 25  Junio 2020

La prueba de que el socialcomunismo está lanzado a una estrategia progresiva de ocupación de las instituciones, incluida la justicia, se demuestra con datos: Garbiñe Biurrun, que ocupa de forma interina la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, negoció con Podemos ser candidata a la presidencia del Gobierno vasco. Biurrun, que no oculta su ideología -más bien todo lo contrario- considera que «el Estado debería tener un interés máximo por saber qué ocurrió con los GAL” y pretendió formar parte de la “Comisión para Impulsar el Proceso de Paz” con ETA, promovida por Lokarri. De hecho, fue el propio Consejo General del Poder Judicial quien salió al paso de ese intento por la incompatibilidad que implicaba.

Como informa OKDIARIO, Biurrun accede a esta plaza de forma interina tras la jubilación de Juan Luis Ibarra, si bien no descarta presentar candidatura para que su paso interino se convierta en fijo al frente del organismo judicial. No parece que el perfil de la presidenta interina del Tribunal vasco sea el más adecuado para trasladar una imagen de independencia judicial, pues su cercanía a Podemos es difícilmente discutible. Comparte con Podemos Euskadi “espacios de encuentro y de trabajo” en la defensa de los “derechos de ciudadanía”.

Preguntada por los GAL en una reciente entrevista, la presidenta interina del Tribunal Superior no tuvo reparos en expresar públicamente que «lo que no se conoce es quién auspicio, fomentó y financió eso desde el Estado”. Y metida de lleno en harina política, añadió: «Todas las instituciones del Estado deberían tener un interés máximo en saber lo que ocurrió”. O sea, que abogó claramente por crear una comisión de investigación parlamentaria.

Antes de obtener su plaza en la judicatura, Biurrun fue militante de Euskadiko Ezkerra y miembro de CCOO. Ha formado parte también de Gesto por la Paz, Lokarri, Movimiento por la Paz y Amnistía Internacional.

Está claro que Biurrun es una juez que ocupa un altísimo cargo en las instituciones del Estado y que su labor jurisdiccional está impregnada de ideología. O sea, que es juez y parte.

¡Horror! Illa reclamo electoral del PSOE
Carlos Dávila okdiario 25  Junio 2020

El subjefe (el jefe es, con amplia bibliografía, Pedro Sánchez) de los mentirosos del país, Salvador Illa, a la sazón ministro de Sanidad, va a ser paseado como un auténtico héroe por las hordas socialistas en las campañas electorales de Galicia y el País Vasco. Illa, según refieren los periódicos separatistas catalanes, ya ha transmitido a los secesionistas que, en función de ese encargo, no podrá sentarse con ellos en la nueva Mesa de la Vergüenza que exige Esquerra Republicana de Cataluña. Su portavoz, Rufián, se siente engañado por el Gobierno que le prometió una segunda edición de ese cambalache indigno para la primera semana de julio. Illa, que en la anterior edición del pasado febrero se mostró casi como jefe de la Delegación del PSOE, ha irritado a los independentistas. Estos, en venganza, han anunciado su voto contrario al decreto que va a consagrar la reapertura de España, si es que, el maldito virus en equipo con los imbéciles que en pueblos y ciudades españoles le están apadrinando, no nos vuelve a secuestrar como ha amenazado la vicepresidenta del Gobierno, aún en convalecencia, Carmen Calvo. Lo ha hecho, eso sí, más que nada para disuadir al personal de que se vaya con el botellón a su casa, a lo que el gentío, estúpidamente, ha respondido que no le viene en gana obedecer.

Y es que han sido tantas las mentiras del dúo de mentirosos crónicos Sánchez-Illa, bien arropado por el doctor Fernando Simón, que en su mayoría los rebeldes del sarao no se creen (ya escribo que son unos perfectos mendrugos) que el COVID esté tan activo como para aparecer por ejemplo en Binéfar y, en consecuencia se bañan en tropel y en topless, bailan sin agarrarse porque eso ya no lo hace nadie, y se largan de picnic para compartir la tortilla, a cinco centímetros, del vecino de excursión. Un epidemiólogo de los que tengo de guardia, a la vez que insiste en que esta vez el COVID no va a ser tan letal, añade que el pueblo en general le ha perdido el miedo al bicho, entre otras cosas porque no se fía de los que le alarman porque éstos le siguen mintiendo sobre el horrible caudal de muertos que soportamos.

Esto, la inconsistencia falaz de Illa, aclara el experto, no es lo que piensa el Gobierno de Sánchez y allegados leninistas, que se dispone a exhibir como trofeo electoral a Illa, el político que más ha hecho desde la Transición por que el país abandone su proverbial alegría y se mude hacia la murria. Un eurodiputado me indica al respecto: “Cada vez que vuelvo a España me encuentro con una gente mustia y cabreada, al revés de Bruselas o Estrasburgo que, desde que ha empezado a salir en la calle, los paisanos parece que están celebrando el Armisticio”. Tiene el eurodiputado sólo parte de razón porque aquí la muchachada está más bien, y nunca mejor dicho, por el “comamos y bebamos que mañana moriremos”.

Así que Illa, que hace meses sólo era un amiguete que le recordaba, filósofo al fin, a Iceta los muchos inconvenientes de los siniestros Marx y Engels, se ha convertido, fíjense por dónde, en el pivote sobre el que el PSOE piensa bascular las esperanzas electorales del 12 de julio. la verdad es que sus candidatos domésticos en Galicia y el País Vasco no dan para nada. El contrincante de Feijóo es un economista incógnito, Gonzalo Caballero al que, las encuestas fiables (no el CIS, que eso es un bodrio para consumo de aborregados fans) le sitúan arrasado por el sempiterno presidente popular. Es cierto sin embargo que como las mareas se han ido en Galicia océano adentro, los leninistas “indepes” se están apuntando o al citado Caballero o el BNG que está a punto de comerle la tostada a los susodichos zarrapastrosos de la ruptura con España. Y eso por lo que se refiere a Galicia. En el País Vasco Idoia Mendía poco se deja ver, pero lo mismo se va a de copas con el terrorista Otegui que tiene que limpiar las cagarrutas que meten en su casa los discípulos del secuestrador de Rupérez. Mendía está destinada, de nuevo, a comportarse como el complemento directo de los chicos de Deusto, un PNV al que no le roza ni el escándalo de su antiguo diputado foral, Alfredo de Miguel que se lo llevó crudo para él y para los “jetzales” de Sabin Etxea, ni los muertos de Zaldívar, ni la pésima gestión del Coranovirus. Pero, el PNV, en definitiva, puede incluso lograr más diputados que hace cuatro años y pico.

En Galicia, Feijóo está a punto de atrapar el escaño cuarenta y dos, y en el País Vasco el PP se teme que el heroico (así, sin otra calificación) Carlos Iturgaiz tiene excesivamente complicado que le caigan los siete que, en principio, parecían imposibles. Ciudadanos se quedará para vestir abisinios (de esta forma le llaman ya al subidito Bal) en Galicia y para sisarle quizá un par de diputados a los tontos del haba del PP que, si ahora fuera el tiempo, no consentirían en buscar la alianza con el partido de Arrimadas. Ella. por cierto, reaparecerá en público tras su maternidad en un mitin con Pablo Casado. Y frente a todos, ya digo, el reclamo de Illa quien, quiera Dios que no, a lo peor le sorprende un nuevo secuestro por propagación del maldito virus. Eso: ¡Illa, Illa, Illa y Sánchez maravilla! Un insoportable eslogan.

Demos gracias a que son idiotas
Teresa Giménez Barbat okdiario 25  Junio 2020

El fanatismo y la estupidez de buena parte de mis paisanos nos ha metido en unos líos tremendos que han causado la huida de miles de empresas, que a pocos les parezca deseable invertir en un lugar que sueña con salir de España y de Europa y que nos ha dividido como sociedad. Es muy difícil encontrar algo positivo en tan evidente desastre. Pero, ya con todo hecho un solar, quizá en la misma idiocia hay un caminito hacia un respiro. Déjenme que me ilusione un momentito.

Como digo, hay mucha gente con tiempo libre y exceso de confianza en su capacidad de salvarnos a todos de cualquier nuevo peligro que inventen. El “procés” fue su parida estrella, pero las histerias colectivas se llaman unas a otras, y ahora algunos animosos participantes se entretienen con esa ola de iconoclastia selectiva, a rebufo de la campaña #BlackLivesMattters, que les impulsa a manchar o derribar estatuas. Estaba cantado que le tocaría al monumento a Colón de Barcelona y, como los chicos de la Cup nunca decepcionan, ya tenemos una petición de este grupo en el Ayuntamiento. Den gracias de que está muy alto.

Pero, en fin, hasta los cerebritos procesistas captan lo poco que nos interesa ahora dañar o hacer desaparecer uno de los monumentos más emblemáticos de Cataluña. ¿Qué hacer? Pues hombre, lógico, recordar eso de que Colón era catalán.

El Institut Nova Història (INH), tras “nacionalizarlo” hace unos años, ha asegurado que el navegante “no fue esclavista, sino que luchó con todas sus fuerzas para evitar que los indígenas fueran esclavizados y que se dejó el pellejo para que fueran tratados como súbditos de los Reyes, con los mismos derechos que los catalanes». No dice qué Reyes, así que vete tú a saber.

El revisionismo independentista no descansa nunca, porque si descansa no cobra. Cristóbal Colón, Leonardo da Vinci, Cervantes o Santa Teresa de Jesús sonnuestros y el Parlament, agradecido les seguirá pagando a pesar de sus teorías carentes de fundamentación histórica. los votos de Junts per Catalunya, ERC y PSC impidieron que saliera adelante una moción de Ciudadanos, apoyada por otros grupos.

También podrían llegar a su fin Los cortes de Meridiana, que estaban a punto de cumplir 161 convocatorias sin que ni la conselleria d´Interior de la generalitat ni el Gobierno de España que siempre vela porque se respeten los derechos de libre circulación de todos los españoles en el marco de su ámbito nacional hicieran nada por impedirlas. Será, no se lo pierdan, por desavenencias entre los propios convocantes. Al parecer las últimas asambleas han sido un caos de peleas y de falta de respeto entre los participantes. Yo no le llamaría a este probable punto y final un triunfo de la democracia (la democracia nos dejó en sus sus manos de turbamulta sin pestañear) pero por lo menos esa afrenta terminará y los vecinos podrán por fin vivir en un barrio normal

Sí, ellos siguen a lo suyo. El presidente de la Crida Nacional per la República, Jordi Sánchez, ha manifestado que van a continuar con su cuento del procés para “demostrar el país que queremos”. El hombre quiere “seguir el camino que iniciamos el otoño del 2017”. Y el ese conseller de Interior que no ha detenido ni una vez los cortes de la Meridiana ha osado proclamar, en medio de la peor post pandemia, que España es un país vecino”, tal que Francia. Hablamos de un señor al que le dejan tener 17.000 hombres armados al su mando, siendo, además, un persona investigada por la Justicia. Gracias, Pedro Sánchez, por darles alas.

Muriel Bowser, la empleada de Obama
Zoé Valdés Libertad Digital 25  Junio 2020

Sólo pretenden destruir la presidencia de Donald Trump, e inmediatamente después destruir Estados Unidos.

Tras la guerra bacteriológica, mediante el coronavirus o Covid-19, que declaró y llevó a cabo el PCCh, que no ha terminado todavía y que hundirá a Occidente en la mayor crisis de la historia –con Italia y España como países más afectados–, asistimos ahora a una de las más macabras acciones provocadas por un expresidente norteamericano, Barack Obama, y su mujer, Michelle Obama, en combinación con George Soros.

No ha habido en la historia de los presidentes y primeras damas mundiales gente tan aferrada a un poder que no les corresponde ya como estos dos seres que amasaron y amasan una fortuna tras copar todos los poderes durante ocho años consecutivos, y que sólo pretenden destruir la presidencia de Donald Trump, e inmediatamente después destruir Estados Unidos.

Antifa fue, no lo olviden, originado bajo la Administración Obama, y a sus líderes Obama los recibió con pompa, además de ser aupados por Nicolás Maduro. Antifa y Black Lives Matter son absolutamente lo mismo: organizaciones terroristas que se venden como pacifistas víctimas del racismo. Nada más lejos de la verdad. No son pacifistas y, por el contrario, no hay movimiento más racista que esos. Lean, por favor, el Manifiesto Redneck de Jim Goad, entenderán mejor.

Esos antifas y marxistas confesos de BLM no se sabe –nadie se pregunta– dónde han sido entrenados. Hay mucho en ellos de la kale borroka etarra y la propaganda y violencia castrista: la de los Castro tan admirados por Obama.

No comprendo por qué el movimiento del Tea Party, tan criticado en una época, se ha mantenido callado e inerme. Debieran actuar de inmediato.

Lo que dejó Obama tras su mandato fue nefasto. En estos momentos debemos subrayar, poner atención y analizar lo siguiente: qué, en apariencia, calmados están Ilhan Omar y compañía, y qué inactivo (hasta hace unos días en Francia) ha quedado el terrorismo islamista. Es que tanto el PCCh como Antifa y BLM les están haciendo mejor que nunca el trabajo. ¿Soros mediante?

Las protestas en las ciudades norteamericanas más importantes han ido in crescendo. Se ataca todo lo que huela a blanco. Desde una anciana medio inválida que intenta cruzar una calle apoyada en un andador y a la que se le grita y escupe en plena cara hasta los símbolos de la historia representado por estatuas y monumentos. La ignorancia es más que atrevida, la ignorancia es insoportablemente asesina.

Recién los violentos han amenazado con destruir el Lincoln Park, en Capitol Hill. Quieren de todos modos tumbar, más bien arrancar de cuajo, la estatua de Lincoln, porque el conjunto monumental representa una especie de "figura paternal y superior por encima de un esclavo" que se yergue liberado tras romper sus cadenas. Como me comenta un amigo: "Así le pagan por acabar con la esclavitud".

Desde hace días, el horror se ha instalado en la capital de Estados Unidos. El martes por la noche aconteció verdaderamente un infierno, los helicópteros de vigilancia y las patrullas policiales no dejaron dormir a la población. La alcaldesa, máxima autoridad de la capital, no es que no haga absolutamente nada, más bien es que deja hacer a sus anchas. Dando a entender que a ella le conviene todo este horrendo vandalismo.

Al parecer, Muriel Bowser no se ha metido todavía en la cabeza que ella se debe a la ciudad, que trabaja para los ciudadanos, y que no es de ningún modo la empleada de Barack Obama.

Aunque, no nos engañemos, Bowser quisiera ser la hembra araña que devore a Donald Trump, la que se lo mastique vivo, pues está alentando y participando de un golpe de Estado para destituir al presidente, puesto que ella supone que podría llegar a ser la primera mujer negra que alcance a destruir a Trump y a su familia. Entre tanto, Soros está a punto de cumplir su sueño: acabar con el mundo tal como era.
 


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