AGLI Recortes de Prensa   Domingo 5  Julio  2020

Hacer caridad o crear riqueza
Jesús Cacho. vozpopuli  5  Julio 2020

Boris Johnson se destapó el martes con el anuncio en Dudley, una ciudad azotada por el paro en West Midlands, de un plan de inversión pública en infraestructuras que, por importe de 5.000 millones de libras, abordará la construcción y/o rehabilitación de hospitales, colegios y universidades, además de acometer obras públicas de envergadura como carreteras, cárceles o la alta velocidad entre Londres y el norte del país. “Build, Build, Build”, rezaba el lema del atril desde el que el premier británico lanzó su propuesta, en la que llegó a proclamarse heredero de Franklin D. Roosevelt, el presidente norteamericano cuyo “New Deal” sirvió en la década de 1930 para rescatar a la economía estadounidense de las garras de la Gran Depresión. Naturalmente no tardaron en aparecer en los medios los comentarios mordaces, algunos rozando lo cruel, a cuenta de la pretensión de un Boris que, muy tocado por la gestión de la pandemia, aspira a “enfrentar los grandes desafíos no resueltos de este país” con un programa de inversión de 5.000 millones de libras, una cifra importante, cierto, pero francamente modesta para tan altas pretensiones, cien veces inferior a la que, en dinero constante, puso en jaque en su día Roosevelt para rescatar a la economía yanqui.

En España, nuestro particular Boris también se ha echado en brazos de la hipérbole a la hora de vendernos una grandilocuente “comisión de reconstrucción”, la montaña que este viernes parió un ratón porque el asunto ha terminado como el rosario de la aurora. Nada con gaseosa. Inasequible al desaliento, Sánchez se sacó el viernes otro conejo de la chistera en forma de gran acuerdo con sindicatos y empresarios “por la reactivación económica y el empleo”, una cáscara vacía más, destinada a enviar a Bruselas un mensaje de unidad en un postrero intento por convencer a los líderes de los países del norte que se niegan a pagar las deudas de los del sur de que esta vez va en serio, ahora se van a hacer bien las cosas y deben por tanto soltarnos la pasta, porque si hasta los empresarios se muestran de acuerdo con su Gobierno eso es que la economía española está en buenas manos y tal vez merezca la pena pagar una nueva ronda en el bar de la solidaridad europea. “Tienes nuestro apoyo, presidente. Estamos aquí para sumar, por sentido de Estado”, dijo el viernes el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, a la hora de estampar su firma en el papelito. He ahí un tipo que se apunta a un bombardeo.

Dos líneas estratégicas. La destinada a dar gato por liebre a los líderes de los países “frugales” y a la propia CE con ese discurso de impostada unidad, y la verdadera estrategia del Gobierno de coalición que el jefe del Ejecutivo desveló esta semana cuando anunció subidas de impuestos para sostener el gasto público consustancial a todo Gobierno de izquierda radical. Pedro & Pablonecesitan el dinero del Fondo de Reconstrucción para salvar su Gobierno y, además, lo necesitan gratis total, sin ninguna condicionalidad. Subvención a palo seco. Y ni mentar la palabra “ajuste”. La realidad, sin embargo, es que en cuanto pasen las urgencias de una pandemia que nos ha obligado a endeudarnos no solo para salvar el tejido productivo sino para evitar que nadie se muera de hambre, la economía española está condenada a iniciar un proceso de consolidación fiscal, a pasar por la sala de máquinas de un ajuste, lo imponga o no Bruselas, entendiendo por tal un cambio sustancial de las políticas económicas que se han venido haciendo hasta la fecha.

Como aquí contaba José Luis Feito el viernes, para financiar los déficits y los vencimientos de deuda de 2021 en adelante será necesario contar con la ayuda de la UE y con la confianza de los mercados financieros, para lo cual resultará obligado enviar a esos mercados señales inequívocas de cambio en las políticas que se han venido haciendo, señales de disciplina fiscal, señales que muestren la voluntad de empezar a recortar paulatinamente el déficit y reducir la deuda en cuanto pase lo peor de la crisis, si no queremos que esos mercados nos den la espalda –suponer que el BCE va a servir de sempiterno coche escoba es pura ilusión– y la prima de riesgo se vaya por las nubes. De manera que en otoño el Gobierno, y sería magnífico que lo hiciera de acuerdo con la oposición, debería poner sobre la mesa una propuesta de reformas económicas y de política fiscal destinada a estabilizar primero y reducir progresivamente después la deuda pública a partir de 2021, ello en un paquete de medidas capaz de convencer a la vez a Bruselas y a los mercados financieros. Es el planteamiento que debería presidir el proyecto de PGE para el año próximo que la ministra Montero tiene en marcha, proyecto que incluirá las mencionadas ayudas de Bruselas, de donde se colige la importancia del Consejo Europeo especial a celebrar el 17 y 18 de julio, en el que deberían quedar perfiladas dichas ayudas.

Las intenciones del Gobierno de Pedro & Pablo naturalmente no van por ahí. Lo suyo pasa por acumular gasto, añadir el gasto que le impongan de Bruselas en forma de nuevos proyectos para poder recibir los fondos correspondientes al gasto público ya existente, imposible de financiar año tras año si no es acumulando deuda, incrementado además con toda suerte de pagas y paguitas a todo tipo de colectivos susceptibles de atraer al redil del voto cautivo, de manera que un dispendio se sumará a otro para traducirse en un aumento insoportable del gasto estructural, con el obligado recordatorio, además, de que los fondos de la UE se reciben una vez, pero el gasto incrementado se hace presente todos los ejercicios.
Eliminar el gasto superfluo

¿Qué es lo que debería hacer cualquier Gobierno respetuoso con el dinero del contribuyente? La fórmula la ha vuelto a dar el gobernador del Banco de España: suprimir de un plumazo el gasto superfluo. Lo contaba aquí Alejandra Olcese: “Resulta necesario establecer un mapa claro de prioridades, mejorar la eficiencia del gasto público en todas sus rúbricas y reducir aquellos usos de recursos que no revistan un carácter prioritario”, sostiene Pablo Hernández de Cos, quien en un párrafo resume el dilema existencial al que se enfrentará muy pronto España: “Este es un momento en el que no caben dudas: la política fiscal tiene que actuar de forma contundente para salvar empleos y empresas, y evitar así enormes costes sociales y económicos a medio y largo plazo. Pero una vez superada la crisis, nos encontraremos con el mayor nivel de deuda pública en muchas décadas. Tendremos entonces que embarcarnos en reformas presupuestarias profundas que reduzcan el endeudamiento y permitan afrontar posibles dificultades futuras".

Llámenlo “ajustes”, esa palabra que produce urticaria en todo gobernante populista que se precie, inevitables a partir de 2021. Sánchez, sin embargo, ya ha explicado esta semana su receta: “Vamos a hacer una reforma fiscal, queremos tener un Estado de bienestar y vamos a hacer justicia fiscal”, anunció el jueves nuestro Demóstenes en el chiringuito de García Ferreras. Todo lo justifica ese mantra según el cual el Tesoro público recauda 7 puntos menos de PIB que la media de la zona euro, porcentaje que, calculado respecto al PIB de 2019, equivale a entre 80.000 y 90.000 millones de subida de impuestos de una tacada, dinero que la señora Montero quiere aflorar apretando las clavijas a las grandes empresas y a los tramos más altos del IRPF. “Que pague quien más tiene”, dice Sánchez apuntando a los ricos.

En el imaginario de la coalición social comunista late la tentación de financiar el socavón provocado por la pandemia con las subvenciones de Bruselas y mantener a flote el chiringuito del gasto público populista con la presión fiscal sobre unas amplísimas capas de clases medias condenadas a la pobreza, porque los ricos de verdad ya se habrán puesto a salvo. Al inicio de la tercera década del siglo XXI y en el marco de la UE, ese parece un intento destinado al fracaso que terminará en el momento en que Sánchez Pérez-Castejón, como le ocurriera a Rodríguez Zapatero el 5 de agosto de 2011, reciba una carta del Jean-Claude Trichet de turno, en este caso de Christine Lagarde y/o de Ursula von der Leyen, ordenándole acometer los recortes y las políticas económicas pertinentes a cambio de recibir la ayuda financiera suficiente para evitar la bancarrota de España, momento en el que al aventurero sin escrúpulos que nos preside no le quedará más remedio que agachar la cerviz y despedir a su compañero de bancada.

Mientras ese momento llega, España seguirá cuan nave sin rumbo azotada por todas las tormentas. Es difícil imaginar el menor interés en abordar los problemas de fondo del país por parte de los socios parlamentarios que sostienen a este Gobierno y, si me apuran, por una parte importante del propio Gobierno, empeñado en imponer un modelo de sociedad incompatible con cualquier democracia liberal al uso. No pocas instituciones de la sociedad civil se afanan estos días, inasequibles a tan triste paisaje, en proponer grandes cambios para modernizar la economía española (FEDEA está produciendo papeles muy interesantes; el Círculo de Empresarios dio esta semana su propia receta), sin reparar en que eso de la economía “verde y digital” está muy bien como eslogan, pero España tiene viejas prioridades que abordar de una vez por todas, alguna tan simple y tan vieja como la de no seguir viviendo de prestado.

Matthew Lynn se lo decía anteayer a Johnson en The Telegraph: “Es cierto que ya no valen las mismas fórmulas, pero lo que necesitamos ahora no es un Roosevelt, sino un Reagan o una Thatcher. Alguien capaz de evitar la recesión y restaurar el pleno empleo mediante el recorte de impuestos, la desregulación y, lo más importante, el renacimiento de la confianza empresarial, la innovación y el emprendimiento”. La fórmula vale para una España que, por encima de todo, está obligada a llevar a cabo la definitiva consolidación de sus cuentas públicas -verdadera “reconstrucción”, más bien revolución, de nuestra economía-, reduciendo déficit y recortando deuda, liberalizando sectores, bajando impuestos a empresas y trabajadores, atrayendo inversión nacional y extranjera sobre la base de la seguridad jurídica, la ausencia de trabas burocráticas y la promoción de la competencia, en el convencimiento de que con ello se podrá crear más y mejor empleo y de que el dinero volverá a correr por las calles de España hasta entrar en las casas del último rincón del país. No hay otra forma de reducir la desigualdad que creando riqueza. Lo demás es caridad.

Tres gráficos que explican el presente (muy negro) y anticipan el futuro (preocupante) de la economía española
D. Soriano Seguir  Libertad Digital 5  Julio 2020

El Informe Anual del Banco de España recuerda que no se ha hecho casi nada para mejorar los puntos débiles de nuestro modelo productivo.

Todo gira alrededor de la vacuna (o el medicamento). Las previsiones económicas no sirven de mucho estos días. Porque, además, tampoco en situación de normalidad es que los organismos que las hacen acierten especialmente. Y ahora hay un nuevo elemento de incertidumbre respecto del que nadie tiene un control real: cuánto tardarán y si tendrán éxito las investigaciones en marcha en búsqueda de un fármaco que nos proteja del maldito virus o sea eficaz para tratar a los ya contagiados.

Porque la clave no es sólo si se descubre una vacuna (o medicamento), sino su eficacia y alcance: si cubre a toda la población o deja colectivos indefensos, si protege ante posibles mutaciones del virus… E incluso si pensamos que habrá una cura mágica y será 100% efectiva, queda la duda de cómo reaccionaremos, cómo ahorraremos-invertiremos y cómo consumiremos tras estos meses de confinamiento: porque una cosa es que nos digan que no hay peligro y otra que nos lo creamos. Nos incitarán a consumir y a reactivar la economía, pero lo que no es tan sencillo es prever si les haremos caso.

Dicho esto, sí hay elementos para intuir cómo será la recuperación tras esta crisis. O quizás, sea mejor decir, para anticipar quiénes están mejor y peor preparados para el mundo post-covid y post-confinamiento. Y España, hay que reconocerlo, no está en los primeros puestos de la lista. Nuestra economía adolece de una serie de debilidades estructurales que serán especialmente dañinas en esta coyuntura. Son esas asignaturas pendientes de las que tanto hablamos (esas "reformas estructurales" que los políticos repiten una y otra vez) pero sobre las que hacemos tan poco. Y que ahora nos pasarán factura.

Cuando las cosas iban bien y crecíamos, podíamos pensar que ya haríamos los deberes más adelante. Como los malos estudiantes, confiábamos en que poco a poco iríamos sacando la tarea. Entonces llegó el crack inesperado y nos echamos las manos a la cabeza: "Cómo íbamos a suponer que…". Y es verdad que nadie podía anticipar el actual escenario. Pero también lo es que podríamos habernos presentado a la prueba con mejores herramientas en la mochila.

Esta semana, el Banco de España presentaba su Informe Anual 2019 (aquí, el informe completo y las presentaciones y resúmenes). A pesar de su título, está centrado en la situación actual y en las perspectivas de futuro. Ya sabemos que los técnicos del organismo supervisor no son especialmente optimistas, como no lo son tampoco los de otras instituciones: se ha hablado mucho en estos días de esas previsiones que apuntan a que España será, junto con Italia, el país desarrollado en el que más caiga el PIB en este año (lo dicen el Banco de España, la OCDE, el FMI…).

Pero en realidad esto es casi lo de menos: es lógico que, en un país en el que el sector turístico tiene tanto peso y que, además, ha sido de los más golpeados por la pandemia a nivel sanitario, el impacto sea muy elevado. Por eso, la clave no es tanto el golpe en este 2020 como la recuperación a partir del otoño y el margen para crecer de forma sostenida a partir de ese momento y durante la próxima década. Ahí viene lo más preocupante del informe del Banco de España: los problemas que nuestra economía arrastraba hace diez-veinte años, siguen ahí. No sólo eso, además, algunos se acentuarán tras la crisis y algunas de las medidas anunciadas (o insinuadas) por el Gobierno marchan en dirección contraria a las recomendaciones que nos hacen desde hace años.

Tres gráficos
Los siguientes gráficos están sacados del epígrafe 5 del informe: "Retos para la economía española ante el escenario Pos-Covid-19". Hablamos de cuestiones más de fondo, que dejan a un lado la décima de PIB arriba o abajo y se centran en el potencial a medio y largo plazo. Desgraciadamente, tampoco aquí hay muchos motivos para el optimismo.

1. Productividad
En esto el covid no tiene nada que ver. No nos engañemos, hablamos de lo sucedido en los últimos veinte años y de cómo ha crecido el diferencial con las economías más competitivas del mundo.

Sobre este asunto, esto es lo que dice el informe del Banco de España:
El crecimiento potencial de la economía española, que ya era relativamente reducido antes de esta crisis, se verá mermado como consecuencia de ella. El bajo crecimiento de la productividad es el principal factor determinante del modesto crecimiento potencial. La menor productividad frente a otros países europeos se observa en prácticamente todos los sectores y se debe, en parte, al menor tamaño relativo de las empresas españolas.

Y como podemos ver en el gráfico de la derecha (click para ampliar), el problema no es sólo de modelo productivo o de los sectores en los que nos hemos especializado. En la mayoría de los sectores, el crecimiento de la productividad en España está muy lejos del que muestran los países de nuestro entorno.

También en el análisis del Banco de España:
[Este menor incremento de productividad] sugiere la presencia de factores estructurales que, de manera transversal, limitan las ganancias en productividad en una mayoría amplia de sectores y, por tanto, el potencial de crecimiento del conjunto de la economía española. Entre estos posibles factores limitativos del avance de la productividad, destacan, por su relevancia, la demografía empresarial, el capital humano y el capital tecnológico.

Del tamaño empresarial ya hablamos la semana pasada. España tiene una sobrerrepresentación de pymes (y, todavía más, de micro-pymes) dentro de su tejido productivo. Demasiadas de nuestras empresas son muy pequeñas. Y les cuesta crecer y desarrollarse como lo hacen en otros países de nuestro entorno.

Las consecuencias son muy importantes: en primer lugar, porque la productividad es mayor en las empresas de cierto tamaño. Y también lo son los salarios o la calidad de los contratos. Pero, además, las empresas más grandes también son más resistentes en las crisis y tienen más capacidad de adaptación ante los shocks externos.

Porque, además, hay dos aspectos preocupantes: en primer lugar, que esta tendencia se ha acentuado en la última década. El porcentaje de empresas con hasta cinco empleados ha crecido desde 2007. Y en segundo término, que son precisamente estas compañías las que están más alejadas, en términos de productividad, respecto a sus comparables en Alemania, Francia o Italia.

En esta imagen (click para ampliar), se muestra la relación entre la productividad media en estos tres países respecto a la española en función del tamaño de las empresas. Como vemos, para las más grandes (sobre todo las de nivel medio, de 50 a 250 empleados) no estamos tan lejos de nuestros vecinos (90 puntos tomando 100 como la media de Alemania-Italia-Francia). Ahí sí podrían entrar factores sectoriales o de diferente estructura productiva. Pero en las más pequeñas (de 0 a 9) la cuestión es dramática: la productividad relativa de las micropymes españoles se sitúa en un 60% en relación con la que presenta la media de francesas-alemanas-italianas.

Por último, un tema del que se habla mucho (innovación, nuevas tecnologías, nueva economía) pero al que se presta, en la práctica, muy poca atención. Esto es lo que dice el Banco de España sobre la I+D+i en España:

El capital tecnológico es otro factor fundamental para explicar el escaso dinamismo de la productividad en nuestro país. Según Eurostat, la proporción de empresas innovadoras en España se situaba en el 36,9% en 2016, muy lejos de los porcentajes observados en Francia, Italia o Alemania (el 57,7%, el 53,8% y el 63,7%, respectivamente). En esta misma línea, el peso de la inversión en actividades de investigación y desarrollo sobre el PIB español, tanto del sector público como del sector privado, es un 26% y un 54% inferior al del promedio de la UE, respectivamente.

2. Capital humano y mercado de trabajo
Quizás ésta sea la imagen que más nos duela. Muestra los resultados del conjunto de la población adulta en las pruebas PIAAC, algo así como el examen PISA para adultos, que mide las competencias básicas matemáticas y de comprensión lectora. España es la última, entre los países ricos, en una categoría y la penúltima (justo por delante de Italia) en la otra.

Aquí hay muchos factores que influyen. Y también el informe del Banco de España pide que hagamos algo al respecto. Por ejemplo, en lo que tiene que ver con el sistema educativo:

La desventaja relativa en capital humano de la economía española aconseja un replanteamiento del diseño institucional del sistema educativo que incluya una revisión profunda del contenido del currículo y del propio sistema de aprendizaje. (…) En el ámbito universitario existe un amplio margen de actuación para mejorar en aspectos como los sistemas de selección del personal docente e investigador o el reforzamiento de la vinculación de la financiación del sistema a objetivos de excelencia.

Pero no es sólo cuestión de currículo. El porcentaje de fracaso escolar en España es mucho más elevado que en los países de nuestro entorno: así, aunque la cifra de universitarios entre los jóvenes está, más o menos, en la media europea, el diferencial llega con los titulados de nivel medio (la parte rosa de la barra en el gráfico de la derecha – click para ampliar). Y eso afecta a los trabajadores, pero también a los empresarios. En las dos partes de la ecuación, España tiene mucho margen de mejora. Y la suma de las dos explica un buen tramo de ese diferencial en productividad que veíamos anteriormente.

Por supuesto, en este punto la estructura del mercado laboral no ayuda. De hecho, más bien es un lastre añadido. La temporalidad, que el Banco de España señala como uno de los grandes problemas de nuestra economía, también afecta a la productividad y a la formación.

Cuando hablamos de temporalidad, muchas veces pensamos en la incertidumbre que genera en el trabajador, lo que implica para que éste haga planes a largo plazo o la masiva destrucción de empleo en las crisis (que siempre se ceba en estos empleados). Pero hay un factor que en ocasiones olvidamos: la formación y la productividad de los trabajadores temporales es mucho más baja que la de los fijos, incluso a igualdad de circunstancias. En parte es lógico, tanto por el lado del empleado (para qué formarse en los procesos de una empresa-sector en el que quizás no permanezca más de unas semanas) como por el de la empresa (para qué gastar dinero en formar a plantilla que rota cada poco tiempo).

En sus diferentes comparecencias en las últimas semanas y en los informes del organismo, Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, ha planteado la posibilidad de estudiar tanto el contrato único (aunque se ha referido al mismo normalmente como "contrato con indemnización creciente") como la mochila austriaca, dos propuestas que se han puesto sobre la mesa en varias ocasiones en los últimos años (por ejemplo, Ciudadanos las llevaba en su programa electoral) pero que tanto PSOE como Podemos (sobre todo estos últimos que lideran ahora mismo el Ministerio de Trabajo) han rechazado una y otra vez.

3. Envejecimiento
Lo olvidamos a menudo, pero será un factor determinante en nuestro desempeño económico en las próximas décadas. El envejecimiento de la población no sólo tendrá repercusiones en las cuentas públicas o la sostenibilidad del sistema de pensiones (que también).

Así lo explican los autores del informe del Banco de España:
El envejecimiento de la población también plantea retos muy relevantes en términos del crecimiento potencial de la economía a través de su impacto sobre el mercado laboral y la productividad de los trabajadores. La tasa de participación en el mercado de trabajo se reduce para edades cercanas a la de jubilación. Parte de este hecho se explica porque las habilidades físicas y cognitivas de las personas se deterioran a lo largo del tiempo, lo que implica una merma de su productividad y una dificultad añadida a la hora de desempeñar determinadas tareas. (…) La prolongación de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad también puede requerir cambios en las condiciones laborales.

Como vemos en el gráfico, en todos los niveles educativos, a más edad, menos habilidades matemáticas. Es lógico pensar que poco a poco vamos perdiendo algunas de nuestras facultades. También es verdad que los estudios en temas de recursos humanos apuntan a que mejoramos otras: capacidad de organización, liderazgo, pensamiento estratégico…

Para explotar las ventajas (trabajadores que pueden ser productivos hasta una edad más avanzada) de esta población más envejecida y limitar los problemas (menor dinamismo, capacidad de innovación-riesgo, dominio de nuevas tecnologías…), las recetas son parecidas a las anteriores: un mercado laboral más flexible que permita que cada uno se adapte a sus circunstancias y que facilite la formación continua de sus trabajadores. Tampoco parece que caminemos precisamente en esa dirección.

A medio plazo
En los próximos meses hablaremos mucho de la caída del PIB y nos compararemos con Alemania, Francia u Holanda. También las cuentas públicas, los recortes, los impuestos o las pensiones se llevarán muchos titulares. Y sí, es cierto que son temas importantes. Pero a medio plazo lo que determinará nuestra prosperidad tiene mucho más que ver con los tres puntos apuntados en este artículo. Porque, además, también tendrán su relevancia para los otros: la deuda pública será menor, sí o sí, creciendo al 3% que al 1%.

El problema es que, aunque son temas de los que se habla mucho, no se hace demasiado al respecto. Comenzábamos con la gráfica de productividad en los últimos 20 años. No sólo no hemos avanzado, sino que nos hemos alejado de los países más ricos en las dos décadas de este siglo. La pregunta es si aprovecharemos la crisis del coronavirus como acicate para efectuar los cambios tanto tiempo pendientes o como excusa para la parálisis. Ahora mismo, y viendo los planes del Gobierno y del resto de las fuerzas políticas, también cuesta ser optimista en este tema.

El Gobierno declara la guerra al contribuyente
EDITORIAL  Libertad Digital 5  Julio 2020

Es la izquierda realmente existente haciendo lo que más le gusta: acogotar a la ciudadanía y sumirla en la dependencia. Prepárense porque esto no ha hecho más que empezar.

Ha tenido que ir Pedro Sánchez a La Sexta a confirmar que va a subir los impuestos a los españoles. Como si no lo tuviera previsto desde que puso el pie en Moncloa. Como si el socialismo necesitara excusas para esquilmar a la ciudadanía.

El líder del PSOE le dijo el jueves a su faldero Ferreras que, de la mano de sus socios chavistas, está preparando una subida del IRPF a las rentas altas, un aumento del Impuesto de Sociedades a las grandes corporaciones y un incremento de los muy mal llamados 'impuestos medioambientales'. Nada de esto es nuevo, está en el programa de gobierno que pergeñaron PSOE y Podemos el año pasado. Antes de que el coronavirus arrasara con decenas de miles de vidas y con la economía nacional, la izquierda ya planeaba la mayor subida de impuestos de la historia reciente. Pues bien: va a ser todavía peor.

Después de presumir de que su Gobierno ya ha puesto en marcha las ignominiosas Tasa Google y Tasa Tobin –que por supuesto acabaremos pagando todos de una u otra forma–, Sánchez habló de tocar el Impuesto de Patrimonio. Resulta que el doctor fake no ha rechazado el denominado "impuesto a los ricos" del potentado comunista Pablo Iglesias por que pretenda dar un respiro a las expoliadas e ínfimas grandes fortunas de España. Lo que había detrás de la negativa socialista al tributo podemarra es que Sánchez –y su lacaya Montero– prefiere subir Patrimonio en lugar de crear un impuesto nuevo. Una vez más, la izquierda planea una ofensiva contra Madrid, región que tiene bonificado este impuesto al 100% y que ha conseguido atraerse el 67% de las grandes fortunas del país.

En su comparecencia sextaria, Sánchez no habló de subir Sucesiones ni de la cada vez más temida subida del IVA. ¿Qué va a pasar con el impuesto al diésel? Tampoco dijo nada, pero las probabilidades de que ese nuevo sablazo se materialice son muy elevadas. Este año el PIB se hundirá un 12,8% y el déficit y la deuda se dispararán hasta el 13,9% y el 123,8%, respectivamente. Eso, si no hay una segunda oleada de la pandemia del coronavirus en otoño que machaque aún más la economía. Así las cosas, el Gobierno tiene una estratosférica factura que pagar y con el atraco a esos ricos que tanto dice odiar no le alcanzará. Sánchez e Iglesias van a ir con todo a por las clases medias, los contribuyentes más indefensos del país.

Todavía no hay datos sobre a cuánto ascenderá la subida de impuestos de Sánchez, pero a corto plazo, y siendo optimistas, podría ser de 17.300 millones de euros, unos 360 euros más por persona y año. Si se repara en que María Jesús Montero no deja de repetir que España tiene "margen" para aumentar la recaudación en 6-7 puntos del PIB, la cifra definitiva podría superar los 64.000 millones.

En lugar de centrar sus esfuerzos en eliminar todo el gasto público superfluo y utilizar la fiscalidad para reactivar la economía nacional, Sánchez ha optado por asfixiar a familias y empresas. Con su habitual desfachatez, pondrá como excusa al coronavirus, al Banco de España o a Bruselas. Pero no, es la izquierda realmente existente haciendo lo que más le gusta: acogotar a la ciudadanía y sumirla en la dependencia.

Prepárense porque esto no ha hecho más que empezar.

Podemos ya tiene su propio Poder Judicial
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 5  Julio 2020

Iglesias se permite atacar públicamente a los jueces e insultar y llevar ante los tribunales a los periodistas que le molestan.

El Caso Dina-Iglesias es ya un escándalo que haría caer a cualquier gobierno democrático europeo. Dicho de otro modo: es la prueba de que España es europea porque no puede dejar de estar donde siempre estuvo, pero ha dejado de ser un país democrático si por ello se entiende que en él rige la independencia judicial y el equilibrio de Poderes. El vicepresidente del Gobierno se permite atacar públicamente a los jueces e insultar y llevar ante los tribunales, con dinero del partido, a los periodistas que le molestan. Y su partido tiene ya jueces y fiscales que actúan como un Poder Judicial de partido, actuando de forma concertada para manipular la acción de la Justicia y quebrantar, deliberadamente, la Ley al servicio de una política.

Nada lo demuestra de forma más clara que los mensajes desvelados en los últimos días por varios medios de comunicación -Libertad Digital, El Confidencial, El Mundo, ABC- en los que dos destacados miembros de la Fiscalía Anticorrupción actúan como abogados clandestinos de Podemos, al servicio de Pablo Iglesias, para convertir presuntos delitos muy graves del vicepresidente del Gobierno y los abogados de su partido en "campañas" de las "cloacas" mediáticas y políticas. Los fiscales Stampa y Guerrero, con el visto bueno o la vista gorda de sus superiores, llevan actuando dos años en este caso como una justicia de partido o un Tribunal Especial de Izquierdas, rememorando los Tribunales Populares de nuestra guerra civil o los que en todos los regímenes comunistas ponen la Ley al servicio del Poder político.

Las frases delatoras pero impunes
Es opinable si Luzón y demás han cubierto los evidentes excesos de estos fiscales al servicio de la Izquierda -no son los únicos, véase el Caso Púnica- por afinidad ideológica, complicidad corporativa o por obediencia a una Fiscalía General del Estado que hace del sectarismo su bandera. Sea cual sea la causa, lo han hecho. Veamos algunos de esos mensajes, por los que, a juicio de cualquier profano, Stampa y Serrano deberían ser apartados de sus tareas, que son fiscales sólo de título, no de profesión o ministerio, porque actúan como abogados de tapadillo de un partido y un Gobierno que usan la Justicia para tapar sus fechorías y, en el colmo de la manipulación totalitaria, achacárselas, mediante denuncias falsas, revelación de secretos o destrucción de pruebas, a sus enemigos ideológicos, políticos o personales.

Todo ha sido premeditado. En julio de 2016, el responsable de los Servicios Jurídicos de Podemos, José Manuel Calvente, advirtió a sus compañeros, tras publicarse el contenido del móvil de Dina Bousselham:

"Compas, creo que el tema de los pantallazos no es como creemos y no vienen de un robo sino de una filtración". "Es imposible y queda claro al ver los pantallazos".

Y en un mensaje posterior a Marta Flor, del 8 de febrero de 2019: advertía "Si nos vamos a personar no tenemos que aportar nada, ya lo verán en el escrito de personación. No tiene ningún sentido enviar extraoficialmente una cosa que vamos a presentar nosotros por escrito".

Pero Marta Flor presumía tanto de su relación con Stampa que Iglesias quiso aprovecharla. Despidió a Calvente y ante los medios dijo que iban a denunciarlo por "un caso gravísimo de acoso sexual y laboral a una empleada", filtrando que se trataba de Marta Flor. Pero la denuncia se inventó tres días después de su despido y no se le había convocado para notificársela según los reglamentos del partido. Era tan burdo el montaje que, al final, ni Podemos ni Marta Flor pusieron la denuncia, pero tampoco se retractaron del daño personal y profesional infligido a Calvente. Este es el jaez de Iglesias, su partido, sus abogados y sus fiscales asociados.

Ataques al juez De Egea
Hasta diciembre de 2018, la instrucción corrió a cargo del juez De Egea, que se convirtió en obstáculo para los fiscales y abogados podemitas. El 18 de septiembre de 2018, Marta Flor escribe: "Me ha escrito Ironman diciéndome que el J (juez) fue quien filtró y que quería cerrarlo todo".

Añade que Stampa le dijo que lo que habían hecho "ellos" (Stampa y Serrano) fue "pararlo" porque "está divulgando el secreto a V (Villarejo) y a "Big" (García Castaño, "El Gordo")". Y que "vienen asuntos más feos y que este J (juez De Egea) no debería llevarlos".

Y el 27 de septiembre de 2018 canta victoria: "Reunión con los fiscales: triunfo máximo (absoluto, brutal, descomunal, titánico…)". Y en alusión a las conversaciones de Villarejo con Dolores Delgado publicadas ese día y a las frases "información vaginal", "éxito asegurado", se felicita de esa "radiografía trasvaginal (sic) de Podemos".

Hay más alusiones sexuales y cinematográficas, seguramente a "El último tango". Alejandro Gámez, otro de los abogados de Podemos, dice que los fiscales "Han reiterado 'con mantequilla' varias veces", que han sido "unos kamikazes" dirigiéndose "tan a las bravas contra toda la cúpula policial y la mitad de los periodistas más influyentes de este país". Y que si van en "términos tan directos" "le van a dar los mil males y nos va a cerrar sí o sí todas las puertas" pese a haber acordado que contarían "con el aval parcial de Fiscalía" para la práctica de algunas diligencias.

A espaldas de García Castellón y contra OK Diario
Cuando García Castellón sustituye en la instrucción a De Egea, la táctica de fiscales y abogados podemitas va a ser la de engañarlo para que sea él quien actúe contra OK Diario, usando el "Caso Tándem" (Villarejo).

"TÁNDEM. Nos ha avisado Ironman que aparte de nuestra reunión mañana a las 10:00 horas, hay declaraciones martes, miércoles y jueves de Iron y Land" (Marta Flor, 4 de febrero de 2019. 9:06 de la mañana)

El 8 de febrero de 2019, recuerda otro pasaje de ese encuentro en un mensaje del mismo chat. "Gloria [Elizo, responsable de los servicios jurídicos del partido], el otro día hablamos con los fiscales que decían que les extrañaba que no hubiéramos denunciado la publicación por [Eduardo] Inda de las capturas del móvil==> reunión del martes 5 de febrero de 2019".

5 de Noviembre de 2018, 10.50: "Ironman nos ha dicho extraoficialmente (porque está en secreto y no nos notifican) que el juez ha admitido las diligencias sin concretar nada más. Me imagino que se refiere a las que ellos (fiscales) apoyaron".

25 de febrero de 2019, cuando aún faltaban tres semanas para que se incoara la pieza número 10. A las 13:46, Gámez escribió que "Patricia" le había dicho que las "piezas de Dina y Podemos" ya eran "visibles" en el juzgado. Y a las 13.48: "Me pregunta si le damos permiso para dar la exclusiva". "Nosotros no le hemos pasado nada en particular, así que... Sí me da miedo que se desvele e Inda pueda tomar alguna precaución al respecto. Aunque creo que, si Patricia ya lo sabe, Inda también".

Marta Flor responde de inmediato: "Como publiquen lo de Dina nos arruinan el registro". "¿Qué registro?", pregunta Gámez. "El registro a 'OkDiario", contesta. "Inda sabrá que en la pieza de Dina él está involucrado; con tiempo suficiente para destruir lo que sea".

En resumen: se actúa a espaldas y contra el juez, se revela todo lo revelable y se conspira todo lo conspirable contra medios de comunicación molestos. ¿Alguien duda de que el Poder Judicial de Podemos ya está aquí?

En lugar de tanta fotito y tanta risita, vete Simón
EDUARDO INDA okdiario 5  Julio 2020

—La foto es graciosa—.

Entre risas, con ese cachondeíto ante la tragedia que a mí me revuelve las entrañas, reaccionó Fernando Simón en la enésima rueda de prensa cuando le interrogaron por la portada que le dedica hoy El País Semanal, en la que aparece vestido de motero para analizar su etapa al frente de la mayor crisis sanitaria que ha vivido nuestro país desde esa mal llamada Gripe Española de 1918 que dejó 300.000 fallecidos por estos lares.

Una imagen que es una burla a los cerca de 50.000 muertos, en gran parte por culpa de su nada graciosa incompetencia, a los 250.000 contagiados globales y a esos 50.000 sanitarios que vieron cómo en mayor o menor medida les sobrevino la enfermedad gracias a un Gobierno que les mandó a la batalla sin sistema de protección alguno.

Permitir un posado a lo Marlon Brando en Salvaje o a lo Schwarzenegger en Terminator con este balance a tus espaldas es un insulto a la inteligencia y, sobre todo y por encima de todo, una afrenta a las familias de los que se fueron sin tener que haberse ido tan pronto. A esa parentela que no pudo despedirse de sus deudos, a esos cientos de miles de españoles que ni siquiera saben si los restos que les devolvieron en una urna eran los de su ser querido. Estoy harto de los que se dedican a canonizar a este desahogado. A esta persona que, al contrario que el ministro Illa que ha destacado por su sobriedad y su seriedad, ha ido de gracioso —con cero gracia, obviamente— en una coyuntura que demandaba y demanda austeridad total en las formas.

No diagnostico al Fernando Simón ser humano, al cual no tengo el gusto o el disgusto de conocer. Desconozco si el antaño opusdeísta alumno de Montearagón y ahora fiel podemita es una buena, una mala o una mediopensionista persona. Lo que tengo claro es que en un país normal, en una democracia de calidad, un sujeto así estaría ya imputado, procesado o eventualmente condenado. Y destituido en la mismísima semana del confinamiento y de ese estado de alarma que tan cachondo pone a Sánchez. Es imposible hacerlo peor, fallar casi el 100% de las predicciones y los diagnósticos que ha formulado.

Me permito el lujo de darle unos consejitos a este individuo que nos ha situado, Pedro Sánchez mediante, como el país líder en todo lo peor. El que más número de víctimas mortales per cápita acumula, el segundo porcentualmente en contagiados tras EEUU y el líder en sanitarios infectados en términos absolutos —que tiene bemoles—. Allá van…

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, tendrías que explicarnos por qué el 28 de enero nos contaste una versión que te deja como un embustero de tomo y lomo: “España está preparada para hacer frente a esta situación”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, deberías pedir perdón por haber afirmado el 31 de enero, con el virus haciendo estragos en Wuhan, que “España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, deberías contarnos por qué seguías con ese tono tranquilizador cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) te había alertado de la gravedad de la pandemia el 23 de enero.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, sería bueno que nos justificases esas declaraciones del 9 de febrero, con ya un positivo en España, en las que jurabas y perjurabas que aquello “no implicaba ninguna situación de riesgo”. En fin, que la vida seguía siendo bella.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, no estaría de más que ahondases en esas aseveraciones tuyas de aquel mismo día en las que añadías que “este patógeno no requiere de medidas de aislamiento”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, nos tienes que confesar que eres un indocumentado. Porque, si no, no entiendo que el 12 de febrero nos soltases una frase que te perseguirá hasta el cielo o hasta el infierno, que ya no sé muy bien dónde acabarás: “La incidencia de la gripe es muy, muy superior a la que pueda tener el coronavirus. El riesgo es muy bajo. Lo cual no quiere decir que no pueda aparecer algún caso”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, sería menester que nos expliques dónde te regalaron el título. Una frase del 12 de febrero disparó las sospechas hasta el infinito: “Los nuevos casos están reduciéndose progresivamente”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, me puedes decir por qué te descongojabas por lo bajini el 13-F tras otra actuación para la historia de la idiocia: “En España no tenemos coronavirus de éste”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, no estaría de más que también aclarases por qué el 20-F nos arrojaste a la cara otra trola de marca mayor: “A nivel mundial el riesgo es moderado, en España, bajo”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, me encantaría que cuando te toque, que te tocará, le cuentes a su señoría por qué el 23-F diste un golpe a la salud de todos tus compatriotas al declarar que “el virus no está en España”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, me puedes traducir qué carajo significaba eso que salió de tu boca el 26-F y que hoy, visto lo visto, cuando tenemos que ir cubriendo nuestra boca hasta para ir a hacer nuestras cosejas al cuarto de baño, te deja nuevamente a la altura del betún: “NO ES NECESARIO QUE LA POBLACIÓN UTILICE MASCARILLAS”. ¿Por qué antes no, y ahora sí so pena de multazo de 100 euros? ¿Por qué en toda Asia este nuevo acompañante de todos nosotros era ya masivo y aquí tú nos disuadías de emplearlo?

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, algún día espero que nos ilumines a todos sobre esas afirmaciones del 28-F en las que subrayabas que “el escenario no plantea la supresión de actos públicos”. ¿Acaso te habían ordenado llegar como fuera al 8-M?

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, te agradeceríamos que nos desveles por qué seguías con ese tan optimista como trolero guión cuando el 25-F la OMS había lanzado una inequívoca alerta mundial sobre “una potencial pandemia”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, espero que también nos ilustres como experto por qué el 4 de marzo señalaste que “cerrar los colegios no reduciría el riesgo de transmisión” y seis jornadas más tarde decías “Diego” donde habías pronunciado ese contumaz “digo”.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, confío en que seas sincero y nos reveles si tienes problemas de conciencia tras haber alentado ese 8-M que disparó el número de contagios un 2.000% tras haber deseado que fuera “un éxito” y tras haber invitado a una concurrencia masiva asegurando que si tu hijo te preguntase si era conveniente ir o no, tú le responderías con un rotundo “sí”. Cuéntame también qué te parece moralmente el reguero de enfermos que provocó tu decisión: Carmen Calvo, Irene Montero, Carolina Darias, Begoña Gómez, su padre y la madre de Pedro Sánchez, entre otros muchos miles.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, me pregunto cuándo pedirás perdón a los españoles por haber aceptado la presión de tus jefes políticos olvidando las evidencias científicas para suspender esa bomba biológica que representaba y fue el 8-M.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, cruzo los dedos para que algún día admitas esa infamia que perpetraste el 7 de marzo cuando nos largaste un cuento chino que demuestra, bien que eres un científico de medio pelo, bien una mala persona: “La situación no cambia, sino que en algunos casos mejora”. Cinco días más tarde, anunciasteis el estado de alarma y nos preparasteis para un confinamiento que se ratificó públicamente el sábado 14. El resto de la historia es tan conocida como padecida por todos los españoles.

—En lugar de tanta fotito y tanta risita, Fernando Simón, sería bueno que te fueras de una vez si te queda algo de decencia. Maldigo la hora en que te pusieron a hacer frente a una tragedia que no supiste o no quisiste ver.

Vox denuncia al delegado del Gobierno en Galicia por los altercados ocurridos en el mitin de Lugo
OKDIARIO 5  Julio 2020

La campaña de Vox tanto en Galicia como en País Vasco se está viendo eclipsada por los actos violentos de antifascistas que pretenden reventar sus actos. Este viernes ocurrió en Lugo, y es por esto que el partido de Santiago Abascal ha decidido denunciar al delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, a la subdelegada en Lugo, María Isabel Rodríguez, a Acción Antifascista de Galicia y a quienes resulten identificados por «alterar gravemente el orden» en el mitin.

El partido presidido por Santiago Abascal solicita que se admita la denuncia por delito electoral, contemplados en los artículos 146.1.b) y 147 de la LOREG; alteración del orden público, del artículo 557 bis CP, en relación con un delito de odio; omisión del deber de perseguir delitos, del artículo 407 al 409 del Código penal; prevaricación, artículo 404 del Código Penal; y tráfico de influencias del artículo 428 del Código Penal.

El escrito hace referencia al mitin que Vox celebró el pasado viernes 3 de julio en Lugo, donde tanto Abascal como cargos públicos, afiliados y simpatizantes «fueron increpados y vejados» por los participantes de una concentración que se celebraba en el mismo lugar y desde la que los asistentes insultaron al grito de «Fascistas, nunca mais» o «Hijos de puta». Además, según asegura la formación, los grupos antifascistas lanzaron petardos de humo.

La denuncia especifica que en el lugar se encontraba la Policía Nacional, pero «no recibió órdenes de las autoridades para evitar que se injuriara y calumniara a los asistentes al acto de campaña legalmente organizado por este partido político».

Vox ha asegurado que la contramanifestación había sido organizada por grupos «radicales y violentos» y sobre la que estaba al tanto la subdelegada del Gobierno en Lugo, quien «la permitió, pese a conocer las circunstancias que rodean ambos actos». Ello indica, explica el escrito, «que se produce una decisión administrativa contraria a derecho y a sabiendas».

En el caso del mitin celebrado el mismo viernes en Villagarcía de Arosa, Vox ha destacado que también se había autorizado una convocatoria por otra organización y el acto transcurrió «entre los gritos, insultos, amenazas y alteraciones de orden».

Por ello, ha recordado en su escrito que las contramanifestaciones fueron anunciadas por sus promotores en las redes sociales y, por ello, la formación presentó escritos a las Juntas Electorales correspondientes, así como a la Junta Electoral de Galicia.

En este sentido, la vicesecretaria Jurídica de Vox, Marta Castro, considera en la denuncia que «no resulta lógico ni tampoco responsable que el delegado del Gobierno hubiera autorizado y mantenido la celebración de manifestaciones o actos en el mismo lugar en el que se autorizó la celebración del mitin político de Vox».

Ante esta situación, la formación solicita que se proceda al interrogatorio de los denunciados y a las personas que sean identificadas en los vídeos aportados al juzgado por esta formación.

Además, pide que se libre atento oficio a la Policía Judicial, para que compruebe la autenticidad de los enlaces facilitados por Vox, así como tras el visionado del video que identifique a los participantes en el mismo

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Una ley contra la Historia y la convivencia
Francisco Marhuenda La Razon 5  Julio 2020

El gobierno social-comunista sigue empeñado en su agenda de adoctrinamiento partidista. Es una lástima, aunque temo que el PP no actúe con la firmeza que debería frente a ese esperpento denominado «proyecto de ley de Memoria Democrática». El texto vigente de 2007 ya fue un desastre, pero como me aclaró uno de los «padres» de la criatura: «el PP se queja mucho cuando hacemos estas normas, pero cuando gobierna no las cambia». Me hizo pensar. Es lo que había sucedido cuando llegó Rajoy a la presidencia del Gobierno. El espíritu excesivamente tecnocrático y algo acomplejado con que les llamen franquistas del centro derecha explica muy bien lo que sucedió. Lo único que les preocupaba era la crisis económica. El presidente decidió dejarla sin dotación presupuestaria, pero cualquier jurista sabe que esto no es más que un parche porque era una ley en vigor. Con el triunfo de la izquierda comunista en los grandes municipios, el Gobierno del PP se encontró con una ofensiva en toda regla que fue hábilmente agitada por los medios y periodistas afines. El PSOE se apuntó fervoroso para estigmatizar a su rival y, sobre todo, utilizarlo como otro elemento de cohesión electoral.

Sánchez aprovechó este escenario guerracivilista, que tanto gusta a la izquierda, para sacar a Franco del Valle de los Caídos a la vez que «expropiaban» el cadáver para enterrarlo donde les dio la gana. Todo ello con la sumisa e increíble aquiescencia de la sala Tercera del Supremo, que corrió presurosa al auxilio del Gobierno. En lo que respecta a sacarlo, no tengo ninguna duda jurídica de la capacidad gubernamental, pero lo segundo me pareció un despropósito. Al final, la operación propagandística no dio ningún rédito e incluso la exhumación adquirió una imprevista espectacularidad que provocó auténtico asombro con el despliegue, el uso del estandarte del antiguo jefe del Estado y la corona de laurel que se utilizaba para los héroes griegos y romanos.

El problema de fondo es el desconocimiento de la Historia que afecta al Gobierno social-comunista, a pesar de contar con una pléyade de cortesanos historiadores dispuestos a ejercer de palmeros con el fervor que les caracteriza. Su falta de objetividad eclipsa a los cronistas de la Edad Media y Moderna que tenían como única misión servir a sus príncipes. Cualquier historiador sabe que la memoria no es Historia sino, simplemente, un ejercicio de subjetividad que puede convertirse en la expresión de un fanatismo militante. Una parte de la memoria de oposición la dediqué a la naturaleza y objeto de la Historia, así como su aplicación en el ámbito del Derecho y las Instituciones. No voy a entrar en un desarrollo sobre los despropósitos del romanticismo o el marxismo aplicados a la Historia, porque no hacen más que aplicar el voluntarismo, el partidismo y la superficialidad en lugar de utilizar los métodos científicos de la disciplina.

El comunismo es una de las mayores monstruosidades de la Historia de la Humanidad. Una doctrina que ha cercenado los derechos y libertades en todos los países donde ha gobernado. Ha provocado guerras civiles, así como entre naciones. Ha perseguido a los disidentes, los homosexuales, los judíos y cualquier colectivo que no se sometiera a sus atrocidades. El catálogo de los delitos que ha cometido es tan enorme como sobrecogedor. A pesar de ello, el Gobierno no sopesa ilegalizar una ideología tan abominable. Y me parece bien, porque considero que una democracia no tiene que hacerlo salvo cuando claramente se defienda la comisión de delitos. No les importa pactar con Bildu que, como buena heredera de ETA y su entramado político, no condena los crímenes de la banda terrorista. En cambio, siguen la estela del comunismo en su obsesión por adoctrinar la sociedad para crear «buenos ciudadanos» que asuman la superioridad moral de la izquierda y su concepto antihistórico de la «memoria histórica».

Hay muchos hijos acomplejados de franquistas en la izquierda política y mediática que quieren lavar sus miserias familiares emergiendo como heroicos defensores de una democracia que no necesita salvadores. Me siento muy cómodo en este debate porque no soy hijo de franquista y nadie lo fue en mi familia. Estoy totalmente a favor de que se conozcan los sumarios de los juicios para que sepamos las razones de las condenas y, sobre todo, que los historiadores puedan investigar, utilizando criterios científicos, sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura franquista. Por ello, todos los documentos deben ser accesibles sin ninguna limitación. Es sorprendente cuando escucho o leo a historiadores y políticos definir el franquismo como una dictadura fascista. Está claro que no saben qué fue el fascismo o el nazismo. Nada saben o no quieren saber de la realidad europea del período de entreguerras o la terrible realidad de la ofensiva soviética contra las democracias. Es un terreno en que se ha perdido el rigor y la objetividad.

Esta infantil pretensión de reescribir la Historia y utilizarla políticamente solo tiene un objetivo partidista, aunque se saldrán con la suya porque el PP no derogará esta ley cuando regrese al gobierno, como no lo hizo Rajoy en su momento. No es un proyecto para la convivencia y el rigor histórico, porque si se quiere hablar del franquismo, que me parece bien, se debería poder hacer lo mismo sobre las atrocidades cometidas por socialistas, comunistas y anarquistas durante esos años terribles de la República y la Guerra Civil. Es una obsesión enfermiza que no tuvo el PSOE ni el PCE durante la Transición porque muchos de sus dirigentes sabían con seguridad lo que había sucedido y querían la reconciliación. Era necesario pasar página y dejar la Historia para los historiadores. La izquierda ahora prefiere la confrontación y las trincheras.

Los proetarras y antifascistas vuelven a acosar a Vox en su mitin de Vitoria
OKDIARIO 5  Julio 2020

La campaña de Vox en País Vasco está siendo condicionada por el intento de proetarras y antifascistas de reventar sus mítines. Este domingo, la formación de Santiago Abascal ha celebrado un tenso acto en Vitoria entre fuertes medidas de seguridad y gritos de «fascistas» de los manifestantes.

Desde Vox han reivindicado ser «la única alternativa para frenar al nacionalismo excluyente». El acto electoral ha tenido lugar en la céntrica plaza de los Fueros de la capital alavesa con la presencia del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, la presidenta del partido en Madrid, Rocío Monasterio, y la candidata a lehendakari y cabeza de lista de esta formación por Álava, Amaya Martínez.

Numerosos agentes de la Ertzaintza han impedido el acceso de más de un centenar de manifestantes proetarras y antifascistas concentrados en las distintas calles que desembocan en la plaza donde se ha desarrollado el mitin, quienes proferían gritos en euskera como «Fuera fascistas» e insultos contra los dirigentes de Vox.

En este mitin no se han producido incidentes debido a la protección de la Ertzaintza, al igual que ocurrió este sábado en Bilbao, donde un amplio cordón policial en el parque del Arenal impidió que se registraran altercados.

Sí hubo incidentes en cambio el viernes en San Sebastián, donde dos personas fueron detenidas durante los enfrentamientos entre manifestantes y agentes que protegían el acto en el que participaba el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith.

El discurso de Ortega Smith
El secretario general de Vox ha asegurado que el PNV es un partido de «cuatro gatos» que tiene «manipulada» la democracia en País Vasco y cuyas manos están «manchadas de sangre» por su «connivencia con el terrorismo». Ortega Smith ha calificado al lehendakari, Iñigo Urkullu, de «renegado» por afirmar que «no es español».

Además, ha acusado al PNV de utilizar a los vascos y españoles «como una pelota», a la que siguen golpeando «fuerte» con su «intolerancia, dogmatismo e ineptitud». Frente a la «intolerancia» que caracteriza a la formación ‘jeltzale’, ha asegurado que Vox defiende la «libertad».

«Frente a ese discurso excluyente, queremos hablar para todos», ha afirmado Ortega Smith, para acusar al PNV de querer tener «el monopolio» del poder institucional en País Vasco, y denunciar que la formación ‘jeltzale’ tiene «sus sucias manos manchadas de sangre, por la connivencia con el terrorismo, y de corrupción».

«Sois pocos aunque os creáis una mayoría. Sois cuatro gatos en el Congreso de los Diputados, cuatro gatos a los que, desgraciadamente, os han comprado los partidos que representan de momento a la mayoría de los españoles: el PSOE y el PP», ha afirmado. Ortega Smith ha insistido que el PNV es un partido de «cuatro gatos» que «no representa nada en el conjunto de España», y que tiene «manipulada la democracia» en Euskadi.

El dirigente de Vox también ha criticado el euskera batua, la lengua vasca unificada a partir de las distintas variantes tradicionales del euskera, del que ha afirmado que recurre a palabras «inventadas» y procedentes de «dialectos de distintas aldeas que no se entendían entre ellas».

Ortega Smith ha afirmado que el PNV no es un partido nacionalista, dado que «aquí no hay más que una nación, que es España», y ha acusado a esa formación de introducir en la mente de los niños, desde que van a la «guardería», mensajes de «odio a España» y «mentiras históricas».

En el acto también ha intervenido la cabeza de lista de Vox por Álava, Amaia Martínez, que ha asegurado que los miembros de esta formación son «valientes y patriotas», y no «cobardes y traidores» como, según ha dicho, son los ciudadanos de ideología nacionalista.

Por su parte, Monasterio ha criticado a los «nacionalistas excluyentes» y a los «bilduetarras», frente a los que ha reivindicado «el orgullo de ser español». La dirigente de Vox ha reiterado su exigencia de que el lehendakari, Iñigo Urkullu, «devuelva el acta» de parlamentario en la Cámara vasca «si no se siente español», ya que dicha acta «pertenece a todos los españoles».

Monasterio, que ha afirmado que su partido es la única opción de «voto útil» frente a los «terroristas y filoetarras», ha censurado el gasto social, sobre el que ha afirmado que solo crea ciudadanos «vagos y dependientes».

 


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