AGLI Recortes de Prensa   Jueves 16  Julio  2020

No hay fondos europeos sin reformas
Opinión La Razon 16 Julio 2020

El fracaso de Pedro Sánchez en su pugna por situar a Nadia Calviño al frente del Eurogrupo ha evidenciado que, pese a los méritos propios de la candidata, sirve de poco pertenecer a la familia socialista o a la de los populares europeos cuando lo que se dirime son asuntos económicos. Ni siquiera recibir el apoyo del eje franco-alemán, como así sucedió. Ha quedado claro que, además, cuentan los llamados países frugales, aunque las cuatro economías de la Unión Europea –Italia y España entre ellas– sumen el 80% de PIB de la zona euro. Tras el revés del Eurogrupo, Sánchez ha comprobado que no hay valor más sólido en Bruselas que ser respetado como una economía ajustada al gasto, cumplidor de los acuerdos pactados y responsable en el presupuesto. Ante la decisiva reunión del Consejo Europeo de mañana, en la que se decidirá el plan de recuperación y los presupuestos para los próximos siete años, el presidente del Gobierno ha querido explicar su posición precisamente ante dos estados frugales.

El primer ministro holandés Mark Rutte, quien desbarató los planes de llevar a Calviño a la presidencia de los ministros de Economía de la UE y quien representa ahora la ortodoxia sobre cómo repartirse las ayudas a la reconstrucción, ha marcado posición: «Sin reformas, no habrá ayudas». O, por lo menos, no a fondo perdido, que es lo que Sánchez ha puesto encima de la mesa. Rutte es liberal y conservador. Pero ayer fue el primer ministro sueco, Stefan Löfven, socialdemócrata, quien explicó cómo debían ser las ayudas para Madrid y Roma: en forma de crédito a devolver. No hay que olvidar que estos fondos consisten en un total de 750.000 millones de euros, de los cuales 250.000 millones serán en concepto de préstamo que cada Estado deberá devolver y otros 500.000 a fondo perdido. Los 140.000 que Sánchez se propone conseguir no saldrán gratis y será Rutte quién ponga las condiciones y lo haga para que le entienda el «camionero holandés». Todos, tampoco se olvide, están haciendo política. Es decir, dar dinero pero con el cumplimiento de unas reformas. A estas alturas, Sánchez ha comprendido que el fiasco de Calviño en el Eurogrupo se inscribe dentro la misma batalla por el reparto del fondo de recuperación y sus condiciones, y si la mejor carta de presentación de la candidata era ser precisamente la representante de uno de los países más necesitados de estos fondos, no tendrá más salida que aceptar las condiciones, aunque éstas desbaraten sus planes políticos de seguir con una coalición basada en el gasto y en la que uno de los partidos practica un populismo antieuropeista (defensor de la liquidación de «este euro» y de condonar la deuda). El sistema de control no necesitará de «hombres de negro», sino de la aprobación previa por mayoría cualificada de los estados de cuáles serán los planes de cada país para abordar sus reformas en la transformación digital y verde. Pero hay un problema de política doméstica que no se le escapa a Bruselas: Iglesias es el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. ¿Realmente alguien cree que ese es ahora su objetivo prioritario, la descarbonización de nuestro país tal y como pide la UE?

No era exagerado decir que la pandemia del coronavirus obligaba a Europa a una respuesta histórica si quería asegurar su cohesión, pues al foco franco-alemán se suman los frugales, los de Visegrado que no aceptan un sentido democrático liberal, la nueva Liga Hanseática de los países bálticos, el conflicto Norte-Sur y, ahora, un disparidad importante en materia fiscal, una de las razones que subyacen en la elección del irlandés Paschal Donohue. Una fiscalidad «suave» que ayer tuvo un capítulo importante: el Tribunal General de UE ha anulado el dictamen de la CE que obligaba a Apple a pagar a Irlanda 13.000 millones de euros en impuestos no pagados en otros países. Una decisión, recurrible, que es un frenazo para la lucha contra los paraísos fiscales, también en Europa.

El efecto expulsión que amenaza con traer el presupuesto de Sánchez
José María Rotellar  Libertad Digital 16 Julio 2020

Hay rumores constantes de incremento del impuesto de sociedades, que lo único que consigue, como siempre se comprueba cuando se eleva su tipo impositivo, es que la recaudación baje.

El Gobierno ha puesto en marcha la orden de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), que es el inicio de un largo proceso para elaborar la ley más importante que hay cada año y que con Sánchez no ha salido adelante nunca, bien porque no la ha presentado, bien porque el único ejercicio que lo presentó se la devolvieron tras ser aprobada la enmienda a la totalidad presentada.

Ahora que el Gobierno empieza la elaboración para tratar de presentarlos, insiste en trazar un itinerario presupuestario de expansión del gasto y una gran subida de impuestos. Ambos elementos, perjudicarán más todavía a la economía española, porque la endeudará más por el incremento de gasto y hará que su actividad económica caiga más -y con ello el empleo y la recaudación- debido al incremento de impuestos.

Sánchez repite, una y otra vez, que hay que reforzar los servicios públicos, con lo que quiere decir que hay que incrementar las dotaciones presupuestarias de los mismos, que elevará el gasto exponencialmente. Precisamente, la manera más rápida de debilitar dichos servicios públicos es hacer un presupuesto de gasto tremendamente expansivo, porque hará insostenible la deuda por los elevados niveles de déficit que acumulará y más pronto que tarde eso le llevará a tener que hacer fuertes recortes, tal y como le sucedió a Zapatero en mayo de 2019, tras haber dilapidado 13.000 millones de euros en sus dos planes E.

Una idea de por dónde va a ir ese incremento de gasto nos la da la actualización del programa de estabilidad, donde el gasto público se eleva en 54.765 millones de euros, pasando de 521.649 millones en 2019 a 576.714 millones en 2020.

Mientras, los ingresos se hundirán en 25.711 millones de euros, según dicho documento, pero probablemente lo harán más por dos motivos: la economía caerá más de lo previsto en dicho informe y, además, la subida de impuestos la perjudicará adicionalmente.

Esa subida de impuestos prevista no es otra que la que ya recogían en su fallido proyecto de presupuestos que les fue devuelto en febrero de 2019. No sólo piensan aumentar el IRPF en varios puntos, que desincentivará a los trabajadores, especialmente a la parte de los mismos que más sostiene la recaudación, sino que, además, impondrá un tipo mínimo del 15% en el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades, por no hablar de la tasa para transacciones financieras, que perjudicará a la financiación en los mercados, o las ya anteriormente anunciadas tasas digitales. Como última perla de subida impositiva nos encontraremos con un mayor gravamen a las SOCIMIS en la parte de beneficio no repartido, que dificultará la existencia de este tipo de sociedades, de manera que el mercado inmobiliario puede perder parte de su dinamismo, con las consecuencias en cascada que tendría sobre toda la economía.

Además, todas estas subidas no conseguirán incrementar la recaudación. Así, también la Comisión Europea ya puso en duda que vaya a conseguir los efectos recaudatorios que persigue, dudando, por tanto, de que vaya a paliar ni siquiera en parte el desfase presupuestario por mayor incremento de gasto. Lo que sucederá en el medio plazo es que la actividad y el empleo caerán y, con ellos, la recaudación, aumentando déficit y deuda.

España reúne todos los elementos para atraer inversiones -las más intensivas en mano de obra no, por la mayor especialización española y los mayores costes inherentes a la misma- y crecer sólidamente, pero desde que gobierna Sánchez, y especialmente, desde que éste se ha puesto a la cabeza de la manifestación comunista de Iglesias, la seguridad jurídica se está resintiendo en España, la certidumbre se volatiliza y la amenaza de subidas de impuestos espantan las inversiones, especialmente con el impuesto de sociedades.

Y es que hay rumores constantes de incremento de dicho impuesto de sociedades, que lo único que consigue, como siempre se comprueba cuando se eleva su tipo impositivo, es que la recaudación baje, porque un tipo impositivo del 20% por un beneficio de 100 unidades son 20 unidades de recaudación. Si se implanta un tipo impositivo del 40%, recaudará ese cuarenta por ciento de cero, es decir, la recaudación será nula. Ésa es la visión comunista de la economía: todo lo que toca lo convierte en un desierto económico y laboral que conduce a la miseria, que es lo que después quiere repartir para hacer un país subsidiado.

El Gobierno, con su deriva comunista, está generando un efecto expulsión, no ya sólo por el elevado endeudamiento, que drena recursos a las empresas privadas, sino especialmente por la gran inseguridad jurídica que genera y la subida de impuestos que planea, que linda con lo confiscatorio. Calviño sabe que no se puede seguir así: o se impone la ortodoxia o Sánchez e Iglesias van a dejar el campo de las inversiones sembrado de sal.

Nadie confía en España: los expertos empeoran en tromba sus pronósticos económicos
Beatriz García  Libertad Digital 16 Julio 2020

La economía española se hunde. El coronavirus ha asestado un duro golpe a las finanzas de nuestro país poniendo todos los indicadores económicos en niveles nunca vistos hasta ahora. Con la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo, buena parte de la actividad de España quedó completamente paralizada, mientras hubo negocios que pudieron seguir funcionando a medio gas y solo unos pocos —como los supermercados— lo hicieron a pleno rendimiento.

Ante este desolador panorama, nada ha podido librar a nuestro país de la debacle económica, pero las perspectivas, lejos de mejorar, se agravan. Así, en estas últimas dos semanas, organismos y analistas han empeorado en tromba sus previsiones económicas para España. La Comisión Europea, la OCDE, la Airef, BBVA Research… nadie se fía del territorio que gobiernan Sánchez e Iglesias. Tampoco el Banco de España, que las revisó hace un mes.

BBVA Research ha sido la última casa de análisis en dar su veredicto. Ayer martes, en su informe "Situación España", el servicio de estudios vaticinaba que la economía nacional se contraerá un 11,5% este año frente al 8% estimado en el segundo trimestre. Sin embargo, para 2021, el banco azul mejora su previsión de crecimiento hasta el 7%. La revisión a la baja del PIB en 2020 viene dada por "la prolongación de las medidas de confinamiento por un período superior al esperado, por el mayor impacto de las restricciones sobre la demanda interna, por una mayor concentración de la reducción del gasto en los bienes y servicios producidos internamente y por la contracción del sector turístico", explica el servicio de estudios. España ha sido uno de los países del mundo que más estricto ha aplicado el confinamiento, y eso pasa factura.

Los españoles se aprietan el cinturón
Por el lado del consumo de los españoles, se nota que la ciudadanía se ha apretado el cinturón "como consecuencia del aumento de la incertidumbre", pero también influyeron "las restricciones de oferta". Así, en muchos casos, aunque los consumidores hubieran querido gastar, no podían porque los negocios estaban cerrados. En particular, "las dudas sobre la salud y la situación laboral, junto con la mayor duración de las medidas de confinamiento y distanciamiento social", produjeron un ajuste que se estima del orden del 25% en el gasto en consumo de los hogares durante los primeros seis meses del año, señala BBVA Research. Este se habría centrado, sobre todo, en los sectores relacionados con servicios y, entre estos, "en aquellos donde el consumo se realiza en un contexto social". Tal es el caso de la restauración, el ocio y el turismo. La reapertura de la economía ha sido clave en la recuperación, tanto, que "aquellas provincias que comenzaron la desescalada antes mostraron recuperaciones del gasto más prematuras".

Por otro lado, "la necesidad de consumir desde casa, junto con el redireccionamiento de recursos hacia bienes necesarios para enfrentar la epidemia, impulsaron la venta de bienes, particularmente de alimentación, o de aquellos relacionados con la protección de la salud, lo que ha redundado en una alteración notable de los precios relativos", apuntan.

En materia de empleo, y a diferencia de la crisis de 2008, cabe destacar que la construcción no es, "por primera vez en mucho tiempo, uno de los detonantes de la crisis". Por su parte, la hostelería, "tradicionalmente un sector refugio en otros episodios de incertidumbre", es el sector que está sufriendo el golpe.

Aunque señalan algunas deficiencias, el servicio de estudios de BBVA se muestra conforme con el funcionamiento de los ERTE y la implantación del Ingreso Mínimo Vital. Eso sí, partidas como estas inflan el gasto público, lo que podría disparar el déficit hasta casi el 15% del PIB este año, un desequilibro jamás registrado en España (el máximo fue con Zapatero en 2009 y no llego al 12%). "Las cuentas públicas sufrirán un deterioro considerable", avisan. Para este año, prevén que la deuda alcance el 123%.

Más varapalos seguidos
En la misma línea fue el pasado lunes la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que apunta a un "intenso deterioro del saldo presupuestario en 2020, con recuperación limitada en 2021". La ampliación de la brecha fiscal se reflejará en la ratio de deuda, que se situaría a finales de año entre el 116% y el 123% del PIB y en el empeoramiento de los datos de déficit, que en lugar de cerrar en el 10,3%, este año podría superar el 11% del PIB, o incluso el 14% en el escenario más adverso. Por ello, la presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, volvió a insistir en que "la incertidumbre no puede ser una excusa" para que el Gobierno ignore el equilibrio presupuestario.

Si hace un mes la Airef cuantificaba una contracción del PIB en 2020 del orden del 9% al 12%, ahora, cree que nuestra economía podría caer más del 12% este año, superando a la previsión del BBVA. Mañana jueves, la Airef publicará todos los detalles.

La semana pasada, Bruselas le daba otro mazazo a Sánchez empeorando sus previsiones sobre España. La Comisión Europea, encargada de evaluar las ayudas a nuestro país, prevé ahora una contracción del PIB del 10,9% este año, frente a la caída 9,4% que estimó hace unos meses, para rebotar un 7,1% en 2021. Solo Italia sufriría una caída del PIB superior a la nuestra este año, que sería del 11,2% (el FMI cree que estaremos a la par). Como se observa en la tabla, Francia será el tercer país más afectado con una caída de su economía del 10,6%. Fuera de la zona euro, solo el desplome de Croacia adelanta a Francia.

"El impacto de la crisis en los sectores intensivos en mano de obra dará como resultado un aumento significativo en la tasa de desempleo" en España, avisa la Comisión Europea, que pone el foco en que "es probable que aumente" todavía más "una vez que se eliminen los ERTE".

También la semana pasada, la OCDE protagonizaba el varapalo laboral al Gobierno. En su informe anual de perspectivas del empleo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico advertía de que la tasa de paro de España podría superar el 20% este año y llegar al 25,5% si se produce un rebrote del coronavirus en otoño.

En ese 20% de paro para este año también coincidió ayer Randstad Research. "Prevemos que el problema va a seguir agudizándose, pudiendo superar la tasa de paro el 20% durante este 2020", señaló su director, Valentín Bote.
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A pesar de este panorama desolador, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene la previsión de caída del PIB en el 9,2%, la única cifra que ha puesto a la recesión y que está muy por debajo de cualquier previsión de los expertos. En cuanto al déficit y la deuda pública, el Gobierno prevé que el déficit alcance el 10,34% del PIB este año y la deuda, el 115,5%. De nuevo unas previsiones demasiado optimistas.

Caos y confusión con el virus
Editorial ABC 16 Julio 2020

La proliferación de rebrotes del coronavirus, especialmente en diversas zonas de Cataluña, en cuya frontera con Aragón ayer fue desplegado el Ejército, demuestra que el progresivo «desconfinamiento» tras la suspensión del estado de alarma no está controlado. El Gobierno de Sánchez, que se arrogó el mando único contra la pandemia con una suficiencia sobreactuada y un intervencionismo autoritario como nunca se dio en democracia, vuelve a emitir señales confusas. Llegó tarde al diagnóstico de la tragedia, la gestionó pésimamente, nos hizo creer -40.000 muertos después- que el verano debilitaría la enfermedad y ahora echa balones fuera delegando en las autonomías toda responsabilidad. Sánchez se ha cansado de recibir querellas y reproches, y de someterse a un desgaste que solo el CIS tiene la desvergüenza de negar. Por eso, donde antes afirmaba que el Gobierno necesitaba aprobar sucesivas prórrogas del estado de alarma para proteger a la ciudadanía porque no había plan B, ahora sostiene lo contrario. El plan B era la cesión de la gestión del coronavirus a las autonomías, y que cada cual se apañe. Es cierto que la pandemia no causa ahora el colapso hospitalario de ayer, que el diagnóstico es más eficaz y que la respuesta está más organizada. Pero Sánchez no ha aprendido nada, porque no es explicable que cuatro meses después España sea víctima de profundas lagunas legales, de contradicciones legislativas y de criterios judiciales divergentes para poder adaptarse a la evolución de la pandemia. Es inasumible que el Gobierno se limite a vanagloriarse de su gestión, cuando una prestigiosa institución como la Universidad de Cambridge demuestra con pruebas que España es, de 33 países estudiados, el que peor ha gestionado el virus en la OCDE. Tiempo ha tenido de poner en claro el panorama legislativo y, sobre todo, de pactar con la oposición una réplica común y de Estado.

Ahora todo es confusión. Unas autonomías imponen por decreto la mascarilla, y otras no; unas refuerzan su estructura sanitaria, y otras no; unas imponen restricciones masivas, y otras no. Cientos de miles de españoles no saben a qué atenerse. Solo la indolencia del Gobierno, que ayer tuvo que movilizar a la UME, es tan preocupante como su ineficacia jurídica, porque a día de hoy sigue sin haber un plan. Lo más grave es la confusión ciudadana que se genera, la incertidumbre legal y la sensación de abandono que muchos españoles sienten, sin saber qué hacer con su negocio, sin recibir las ayudas prometidas o intuyendo un futuro trágico para su supervivencia económica. Por eso conviene apelar a una radical responsabilidad individual y colectiva, ya que sin ella muchas celebraciones estivales de ocio masificado sin precaución seguirán siendo temerarias. La lucha contra el Covid-19 solo puede ser común porque el virus sigue ahí, y mata.

Sánchez no puede homenajear a unas víctimas que ni siquiera recuenta bien
ESdiario 16 Julio 2020

El Gobierno que peor ha gestionado la pandemia en todo el mundo esconde aún la cifra de fallecidos y pretende, a la vez, homenajearlas con el Rey al lado.

El Rey presidie este jueves un tardío, insuficiente e incompleto homenaje a las víctimas del coronavirus, de las que a estas alturas se desconoce la cifra oficial por una única razón: el Gobierno no quiere darla, pese a ser plenamente consciente de que oscilan entre las 44.000 y las 50.000.

Ese bochorno, que responde al temor de Moncloa a que quede aún más claro de lo que ya está que España es récord mundial de mortalidad, es suficiente para resaltar el cinismo de un evento más destinado a limpiar la imagen de Pedro Sánchez y tapar sus negligencias que a honrar a los fallecidos.

¿Cómo se va a creer en la buena fe de un gobernante que niega a los supuestos homenajeados su mera existencia? Ampararse en que no se ha podido hacer la prueba de detección del COVID-19 a todos los muertos de más con respecto a otros años precedentes -de ahí sale la terrible estadística de al menos 44.000 víctimas-; es un acto artero y miserable que pretende camuflar una certeza dolorosa.

43.484: la cifra exacta de muertos que el Gobierno se niega a reconocer

España reaccionó muy tarde, desechó los múltiples avisos que otros países atendieron y multiplicó los riesgos al tolerar o incluso impulsar actos multitudinarios que extendieron un contagio masivo. No fue solo el 8M, pero fue el temor a aplazar éste lo que avaló la celebración de cientos de eventos de masas en toda España que hicieron de correa de transmisión del virus.

Por eso, y solo por eso, la mortalidad española es tan cruelmente superior a la del resto. Y por eso, también, se esconden las cifras reales, superiores a las de Estados Unidos, Italia o Francia, por señalar países muy castigados; e infinitamente superiores a las de la práctica totalidad del resto del mundo-

Mientras en España hay 600 muertos por millón de habitantes (que serán en torno a 1.000 cuando se reconozca la totalidad del daño); en Grecia tienen apenas 20.

Con ese bagaje, plagado de mentiras, trucos y trampas de todo el Gobierno y de su portavoz, Fernando Simón; atreverse a impulsar un reconocimiento público resulta execrable si no va acompañado de un reconocimiento de la verdad, una petición de perdón y una asunción clara de responsabilidades.

Esconder a los muertos provocaba ya una repugnancia difícil de superar. Utilizarlos como coartada, sin embargo, lo consigue.

Crisis del coronavirus
Las trampas de Sanidad: los casos «diarios» esconden hasta el 68% de los contagios reales
Luz Sela okdiario 16 Julio 2020

Las cifras que diariamente ofrece el Ministerio de Sanidad sobre la evolución del coronavirus pueden suponer un galimatías que distorsiona la magnitud real de la pandemia. En los últimos 14 días, el departamento de Salvador Illa ha notificado 2.307 casos «diarios». Es la suma de lo que Sanidad clasifica como «casos diagnosticados el día previo», el dato que el Ministerio acostumbra a destacar ante la opinión pública como significativo de la marcha de los brotes. Sin embargo, en otro registro se contabilizan los contagios diagnosticados en ese mismo periodo. Y en este caso, la cifra que ofrece Sanidad es notablemente superior: hasta 7.381, según el último dato actualizado este miércoles.

El embrollo de las cifras es total si bajamos al detalle de las comunidades autónomas. Este miércoles, por ejemplo, Sanidad informó de 390 nuevos casos, diagnosticados el día anterior. Es la cifra más alta desde el fin del estado de alarma. Sin embargo, y pese a lo preocupante de los datos, contrastan con los ofrecidos por la Generalitat de Cataluña: 938 nuevos positivos. En el caso catalán, no se indica que todos fueran diagnosticados el martes, pero sin duda la diferencia es llamativa.

Asintomáticos
Otro dato más. Este lunes, por ejemplo, Sanidad comunicó 164 nuevos casos «diarios», es decir, diagnosticados el día previo. El Ministerio ya no ofrece datos el fin de semana, pero la diferencia es llamativa si nos remitimos a las cifras del viernes: desde ese día, el total de contagios se incrementó en 2.045 casos.

Otra cifra relevante que se ofrece diariamente en los registros y que suele pasar desapercibida es el enorme peso de los asintomáticos, el principal desafío para frenar la propagación de la pandemia. Sanidad no contabiliza datos concretos, pero sí difunde un gráfico en el que visibiliza la proporción de infectados con síntomas (verde oscuro) y sin síntomas (verde claro). Como se observa, los segundos superan ampliamente a los primeros. Los planes del Gobierno, en cambio, ignoran esta circunstancia y se centran en la localización de pacientes con síntomas.

Las trampas de Sanidad: los casos «diarios» esconden hasta el 68% de los contagios reales

A ello se añade la habitual distorsión en las cifras de fallecidos por la pandemia. Según el último dato oficial serían 28.409. El cómputo que diariamente ofrece OKDIARIO, y que incluye los datos de la Comunidad de Madrid y de Cataluña que el Gobierno no recuenta, lo elevan (al menos) hasta 42.079. Los datos de muertes diarias que ofrece Sanidad habitualmente tampoco coinciden con las que aportan estas comunidades autónomas.

‘Exceso’ de 44.008 muertos
Las cifras oficiales quedan en evidencia también por los datos ofrecidos de distintas fuentes, como el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III. Según el último balance, de este mismo lunes, el exceso de mortalidad entre el 13 de marzo y el 22 de mayo de 2020 es de 44.008 personas, un 57,3% más del estimado para ese periodo.

El sistema detecta un exceso de la mortalidad -atribuida a todas las causas- sobre todo entre mayores de 74 años (67%), seguido del grupo de edad de 65 a 74 años (47%).

El sistema de monitorización europeo EuroMoMo indican también un exceso de mortalidad en España a nivel nacional que se concentra fundamentalmente en los mayores de 64 años, señala el informe.

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) en España utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, correspondientes al 93% de la población española y que incluye todas las provincias. Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada de los últimos 10 años.

Llanto por la tierra vasca
Isabel San Sebastián ABC 16 Julio 2020

Iba a escribir «mi» tierra vasca, pero lo cierto es que ya no la siento como propia. No la reconozco en esa estética de la fealdad que ha sustituido la elegancia de antaño, ni en su empeño de mirarse al ombligo renunciando a ensanchar horizontes, ni desde luego en la grave peste moral que ha brindado una abrumadora victoria electoral a los herederos de ETA y sus cómplices a costa de dictar la muerte, esta vez política, de quienes aguantaron a pie firme mientras veían caer asesinados a multitud de compañeros defensores de la libertad. Este no es el País Vasco que me enseñaron a amar mis padres. Sabino Arana ha impuesto póstumamente su credo racista de supremacismo identitario, con

la ayuda imprescindible de los terroristas que durante años «sacudieron el árbol» a base de coches bomba, tiros en la nuca y extorsión. Arzalluz no vive para contemplarlo, pero su sueño húmedo de alcanzar la independencia recogiendo esa cosecha podrida de nueces ensangrentadas está muy cerca de cumplirse. La ciudadanía vasca ha premiado a los verdugos con un crecimiento espectacular, condenando a la insignificancia a quienes les plantaron cara sin otra motivación que el empeño de preservar un marco democrático donde convivir en paz. Semejante abominación tiene múltiples explicaciones, desde luego, pero implica tal degradación colectiva, tal nivel de perversión de la escala de valores, que resulta del todo imposible no renegar de esa herencia.

Cuarenta años de acoso al discrepante, ventajas para el acosador, adoctrinamiento en las aulas y «laissez faire» por parte de los sucesivos gobiernos de España han producido el efecto que los independentistas buscaban repartiéndose hábilmente los papeles. El PNV el de «bueno», a pesar de dar sobradas muestras de su deslealtad a una Constitución que nunca han querido acatar dado que nunca se han considerado parte de la Nación consagrada en ella, y ETA/Bildu el de vanguardia armada encargada de aligerar el censo de rivales susceptibles de oponerse al delirio sabiniano de fundar una «patria vasca» allá donde nunca hubo otra cosa que tierra castellana o, a partir de 1492, española. Cuarenta años de resistencia heroica por parte de los auténticos demócratas, empezando por de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, no han servido de nada. Con la gran traición de Zapatero los terroristas de la pistola rentabilizaron de golpe todos y cada uno de los muertos «puestos sobre la mesa», mientras su brazo político, encabezado por Otegi, era acogido por la comunidad de partidos en pie de igualdad con los demás. Cuatro décadas de terrorismo se convirtieron en un «conflicto» entre bandos equiparables, especialmente a ojos de la juventud vasca. Desde entonces, todas las fuerzas del arco parlamentario han contribuido por acción u omisión a ese blanqueamiento repugnante, aunque ninguna en grado comparable al del PSOE, máximo responsable del estatus alcanzado por quienes hace dos días aún llevaban capucha. Sánchez sacó adelante su moción de censura con sus votos y llegó a La Moncloa merced a su plácet. Se dirige a su portavoz en tono arrobado. Pacta con ellos en Madrid sin el menor escrúpulo y, si se mantienen los 38 escaños que suman ahora PSE, Bildu y los de Iglesias, forjará una alianza de izquierda extrema en Vitoria en cuanto le convenga, por más que ahora prometa fidelidad a Urkullu. El socialismo es el gran culpable de esta infamia que el PP no ha sabido evitar. Podemos ha sido un suplente llamado a desaparecer, como le ha ocurrido en Galicia. La serpiente está de fiesta.

Cadáveres bajo las tablas
Gabriel Albiac ABC 16 Julio 2020

El lector de Kipling -autor trágico, oculto bajo el éxito de sus historias para adolescentes- recuerda su escalofriante relato de la guerra del 14. Se llama Una Madonna de las trincheras, y es uno de los más sobrios relatos del horror de aquellos hombres enterrados en el barro a la espera de la muerte. Todo gira en torno a la abierta cicatriz de las neurosis de guerra. En este caso, un joven oficial, superviviente del combate, revive en sus pesadillas un chirrido indefinible que lo pone al borde de la locura. Poco a poco, logra rememorar su origen: para adoquinar las trincheras en la lluvia y el fango del invierno, su suelo se pavimentaba con cadáveres de compañeros, que el

frío cristalizaba de inmediato. Sobre ellos, una tablas. Al correr sobre esas pasarelas, el crujir de los cuerpos helados se sobreponía a cualquier estruendo. Eso marcará para siempre la vida del joven oficial de Kipling: los muertos como el oculto suelo de su supervivencia.

Ha pasado -al menos, parcialmente- la primera ola del coronavirus. Y no ha habido muertos en España. Ha habido sólo las cifras que los enmascaran. Con seguridad, esas cifras son mentirosas. Pero no es lo más grave, esa mentira. No es lo más grave -por grave que sea- que los más de cuarenta mil hayan sido falseados en menos de treinta. Lo de verdad grave es que, verdaderas o falsas, han sido sólo cifras: abstracciones aritméticas que ninguna emoción ni afecto mueven. Los muertos han sido escamoteados con limpieza de virtuoso carterista, distraídos al ojo y a la conmoción ciudadanos.

Ni fotos, ni ataúdes, ni narración biográfica individual: no son personas, son números. Ni luto oficial durante los largos meses de la tragedia. Ni siquiera presencia del presidente y su gobierno en el funeral por los muertos, porque eso sería dar a entender que los muertos existieron. Y no, no ha habido muertos; sólo cifras. Y esa elusión, ese robo anímico, dice más de nuestro presente que todos los discursos mentirosos de Simón, Iglesias, Sánchez…, de todas las imperdonablemente indignas autoridades empeñadas en borrar la sombra sobre su conciencia y sus escaños de esos evitables cadáveres. Porque esa elusión nos dice que vivimos en un mundo desalmado: sin remedio, pervertido hasta la médula. Tiempo en que los poderes no tienen el menor remordimiento en camuflar cadáveres debajo de las tablas del escenario, para mantenerse a flote y evitar las salpicaduras del fango que trajeron sus errores. Tiempo -y es históricamente lo más trágico- en que los ciudadanos aceptan, impávidos como siervos, que la muerte de cuarenta mil de los suyos a manos, en muy buena parte, de una administración incompetente sea muy poco más que un imprevisible aguacero de verano.

No ha habido muertos: sólo cifras. Y, en ausencia de lo único verdaderamente serio, la muerte, la gente ignora la gravedad del envite. Que es su vida: la de cada uno de los que se arraciman, sin mascarilla ni distancia en las terrazas de moda. ¿Estamos locos? No. Hemos sido engañados por una administración que nos condujo al matadero, ocultando las sucias salpicaduras de la sangre con el vivo colorín de televisores vilmente manipulados. Esas pulcras pantallas en las cuales no existió ni un cadáver.

Y claro que habrá quienes nos prediquen la conveniencia de ocultar los cadáveres bajo las tablas, quienes exalten la virtud lenitiva de la desdramatización. ¡La «desdramatización»…!, dicen Pero ¿se puede acaso desdramatizar un drama? Los cadáveres chirrían bajo las tablas.

El mejor homenaje es la verdad
Editorial ABC 16 Julio 2020

ABC se suma desde estas páginas al homenaje nacional organizado por el Gobierno, pero pone en cuestión la sinceridad, inexcusable a la hora de expresar cualquier sentimiento de forma creíble, de quienes han hecho de la mentira y el disimulo su hoja de ruta

Homenaje es sinónimo de reconocimiento, hasta el punto de que ambos términos van unidos en celebraciones como la de hoy, en memoria de las víctimas del Covid-19. No reconocer a los miles de fallecidos que ha dejado la pandemia y conformarse con una estadística parcial e interesada anula cualquier tributo. La Moncloa llega tarde y mal a un homenaje que ha agendado y diseñado a conveniencia de parte, muy lejos en el tiempo de la tragedia que conmocionó a la sociedad española y con un formato que viene a subrayar el laicismo militante del Gobierno. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha puesto tanto empeño en renunciar a un funeral de Estado -forma tradicional de despedir y recordar a las víctimas a las que llora una nación mayoritariamente católica- como en organizar un acto desnaturalizado, hecho a la medida de su propaganda y para el que no ha dudado en utilizar la figura del Rey, ahora sí, como elemento legitimador. Sánchez no quiso asistir a la misa oficiada en el catedral de Madrid por el descanso de los muertos de la pandemia porque no quiere contarlos.

Demasiado peso sobre sus espaldas. El presidente del Gobierno prefiere cantar victoria en su guerra particular contra el Covid-19 mientras su médico de cabecera, Fernando Simón, busca una «ubicación» definitiva para los miles de fallecidos que no entran en el listado oficial, más liviano para Sánchez que la cifra real de víctimas. ABC se suma desde estas páginas al homenaje nacional organizado por el Gobierno, pero pone en cuestión la sinceridad, inexcusable a la hora de expresar cualquier sentimiento de forma creíble, de quienes han hecho de la mentira y el disimulo su hoja de ruta. Lo hicieron durante el pico de una pandemia que se cebó con nuestros mayores sin el obligado luto y lo hacen ahora, tarde y con una falta de reconocimiento que desvirtúa su pésame.

Las mentiras del Gobierno ya no tienen ni «patitas»
En los testimonios reales, y aún de rabiosa actualidad, está la verdad. Sin trampa ni cartón
María Jesús Pérez ABC 16 Julio 2020

Nunca en mi vida había escrito tanto sobre la mentira, y los mentirosos, como durante la etapa que nos ocupa hoy. La del Gobierno Sánchez-Iglesias que se me está haciendo interminable. No hay día que alguno de sus miembros nos sorprenda -¿sorprende a alguien ya, de verdad?- con alguna afirmación contundente o noticia positiva que no esconda o tergiverse la realidad a su antojo. Que no dicen la verdad, vaya. Y es que empieza a ser muy cansino, pero muy muy cansino, tanto ya que es peligroso que veamos cómo la mentira se ha instalado en el discurso político de este equipo de Gobierno al que le ha tocado en suerte -a los ciudadanos «por desgracia»- lidiar con una situación de extrema delicadeza. No están a la altura. Es mi opinión.

Cierto es que no son todos sus integrantes los que lo han convertido en algo demasiado habitual en el debate público y político, pero parece que algunos, reincidentes, utilizan un día sí y otro también la socorrida fórmula de «miente que algo queda», o la técnica de decir verdades a medias, y a partir de ahí, construir «su» verdad.

Pues... a la mentira solo se la puede ganar rebatiéndola. Y hay que hacerlo. Me atrevería a decir que es casi una obligación para los que nos dedicamos al periodismo activo. Aunque también resulte ya cansino y suponga un desgaste profesional estar en constante alerta, contrastando cifras, datos e informaciones salidas de las bocas del equipo de La Moncloa. Es una condición «sine qua non» para ejercer esta profesión. Se lo debemos también a nuestros «clientes», los ciudadanos, que se merecen tener toda la verdad, procedente de diferentes verdades -muchas veces la verdad única no existe-, para poder sacar sus propias conclusiones. Porque si los hechos comunicados son falsos sus conclusiones serán erróneas. La mentira, ya saben, tienen las patas muy cortas, y las del Gobierno ya ni tienen.

La última de estas mentiras -sí ministra, sí, no es verdad lo que aseguró el pasado martes, al menos no es la verdad absoluta, porque su afirmación tiene trampa-, la de la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, que de manera firme y contundente aseguró que no queda ningún beneficiario de los expedientes de regulación temporal de empleo -ERTE- que no haya cobrado. Eso sí, se apresuró a puntualizar que se refería a «todos los que han entrado correctamente». ¿Y por qué no dio el número de esos que no habían entrado correctamente? ¿Y por qué no se pone solución? Siguen habiendo muchísimos casos en ERTE sin resolver y sin cobrar y eso también hay que contarlo. Señora Díaz, le recomiendo la lectura de la noticia publicada en ABC el pasado lunes 13 de julio: Colapso e la Administración española: «Es imposible hablar con el SEPE y llevo tres meses sin cobrar». En esos testimonios, reales, y de rabiosa actualidad, está la verdad. Si trampa ni cartón.

Amor a la verdad
Agapito Maestre  Libertad Digital 16 Julio 2020

Nadie con inteligencia puede aplaudir la gestión del Gobierno de España de la crisis de la covid-19. Tampoco habrá muchas personas con sentido moral que crean muy oportuno homenajear a 28.000 víctimas de la enfermedad, cuando los cálculos más realistas se acercan a la cifra de 50.000. Solo los fanáticos y los inmorales pueden justificar tanta estulticia, mala fe y y afán de dominio del Gobierno en la crisis de la covid-19. La voluntad de poder Sánchez-Iglesias es tan demencial que incluso han montado un homenaje a las víctimas para mayor gloria del Ejecutivo. Nunca renunciará esta gente a sacar provecho de las miles de muertes de la epidemia. Así es su perversidad. Sí, el acto del Palacio Real se ha organizado tarde y mal. Y sospecho que lejos, muy lejos, de los ciudadanos de a pie. Pasará pronto. Los organizadores ya se encargarán de que pase sin pena ni gloria para las víctimas, entre otros motivos porque está concebido para ocultar su ineptitud y mala fe.

Este acto del Palacio Real no busca otra cosa que la impunidad del Gobierno. Sin embargo, la mayoría de las víctimas se ha rebelado contra el Ejecutivo y, con más fe que realismo, cree que "no se irá de rositas" por su catastrófica gestión de la epidemia. Me gustaría compartir su opinión, pero me temo que lo peor ya ha pasado para el Gobierno de Sánchez-Iglesias. La oposición, o mejor dicho, el pésimo modo de hacer oposición al Gobierno, ha contribuido holgadamente a que esta gente salga poco tocada por su ineptitud. La prueba está a la vista: la oposición ha tragado con este extraño homenaje, en verdad un esperpento, pues que han muerto más de 50.000 y solo se recordará a 28.000.

Por fortuna, digo, han aparecido diferentes plataformas en el llamado ámbito de la sociedad civil que tratan de poner en cuestión al Gobierno por la vía jurídica. Por ejemplo, el hijo de una víctima, Mariano Durán, entrevistado por LD, ha creado una gran plataforma de afectados por el coronavirus, Derecho a la Verdad, que en solo dos semanas ha conseguido recibir miles de apoyos. Ojalá tengan suerte y salga adelante la gran demanda colectiva que preparan contra el Gobierno. Aunque yo soy muy escéptico con este tipo de acciones, entre otras razones porque la justicia, o mejor dicho, el poder judicial, come en las manos del Gobierno de Sánchez-Iglesias. A pesar de todo, nunca podemos dejar de confiar en que salga el último trapo de la caja de Pandora. ¡La esperanza está a disposición de todos! Y, además, es lo último que se pierde…

En cualquier caso, porque no puedo sustraerme del sentimiento de militar en ese curioso mundo de los defensores de las causas perdidas, me adhiero a Derecho a la Verdad. El creador de esta plataforma tiene, seguramente, miles de razones para luchar por el derecho a la verdad, pero creo que, además, tiene algo que jamás tendrán Sánchez-Iglesias: amor a la verdad. Solo por eso me ha ganado para su causa. Amar la verdad es tanto como sentirse llevado imperiosamente a descubrirla, a trabajar e investigar por hallar nuevas certezas, a vencer la pereza de quien se conforma con las apariencia o superficialidades de las cosas. Amar la verdad es, en fin, una vía para ver las cosas como son más allá de prejuicios y engaños. Amar a la verdad es, pues, el primer paso para combatir la mentira gubernamental.

El jacobino Robespierre acabó sufriendo su propia medicina: madame guillotine.
“No hay hombre que, revestido de un poder absoluto para disponer de todos los asuntos humanos, no sea víctima de la soberbia y de la injusticia” Platón
Miguel Massanet diariosigloxxi 16 Julio 2020

En política se debe andar con mucho tiento respecto a lo que se dice, se hace o se intenta imponer. Ahora el señor Pedro Sánchez está en unos momentos difíciles, porque se empiezan a producir aquellos efectos negativos de la pandemia del Covid 19 y, a la vez, comienzan a asomar las orejas del lobo respecto a las medidas económicas, fiscales, financieras, totalitarias, antimonárquicas y relativas, en general, a las decisiones que se deberían adoptar en función de todo aquello que se debería considerar prioritario como, evidentemente, sería encontrar la mejor manera que tiene España de intentar recuperarse y, a la vez, enfrentarse con la mayor cohesión interna posible, a lo que se nos viene encima según se nos viene avisando desde todas las instancias políticas e instituciones administrativas y económicas de Europa, como consecuencia del previsible estancamiento de la actividad industrial, últimamente agravado por las consecuencias de la pandemia viral que tantas vidas está costando a la humanidad y que, cuando hablamos de España, da la sensación de que todo el trabajo está por hacer, sin que veamos el menor atisbo por parte del actual Gobierno, de intentar llegar a acuerdos con la oposición mientras, por su parte, se aprecian claros signos de intentar dar un cambio radical a nuestra Constitución y a nuestro sistema democrático de monarquía parlamentaria.

Nadie nos puede tachar de ser monárquicos ni de que estemos de acuerdo con algunos excesos que se han cometido en nombre y por medio de ella, pero el recambio que actualmente se nos ofrece al sistema actual, es mil veces peor para cualquier ciudadano que sea capaz de analizar con un mínimo de sentido común lo que está sucediendo en España, incluso de los que creemos en las ventajas de una república, por supuesto nada que ver con las repúblicas que hemos tenido hasta ahora en nuestro país, pero sí semejantes a la alemana, la francesa o la misma de los EE.UU de América. Por un defecto de muchos que identifican a la república con las izquierdas, el anticapitalismo, el laicismo (por ejemplo: el radical del señor Azaña), la estatalización de la economía o la renuncia de las autoridades a implantar el orden necesario y el respeto por las leyes, lo mismo que la defensa de la unidad nacional, que algunos interpretan como una limitación de las libertades individuales pero que, evidentemente, es necesario e imprescindible en un Estado de derecho, al menos tal y como se ha venido entendiendo en todo país civilizado, que no sea sede del totalitarismo absolutista propio del comunismo bolchevique.

La campaña iniciada por el señor Pablo Iglesias contra la institución monárquica, como sucede con todo lo que intenta vendernos el comunismo internacional, ahora representado por el importado de Venezuela y el déspota que, actualmente, está al frente de su Gobierno, el señor Maduro; es directa, sin disimulos, cargada de demagogia y dirigida hacia la misma dovela clave de nuestra monarquía constitucional. Se trata, en realidad, de desarmar nuestro sistema democrático, dar paso al separatismo como una forma de desarticular la nación española y, cuando hayan conseguido acabar con toda la oposición, implantar un régimen autoritario, totalitario, como ya han iniciado con la nueva ley de Enseñanza, pergeñada por la señora Celaá, una muestra del feminismo recalcitrante que se ha apoderado del actual Gobierno, que actúa con la evidente intención de implantar en las aulas el pensamiento único, laico y subrepticiamente cargado de una ideología de izquierdas cuando, en realidad, todo lo relativo a la enseñanza de los jóvenes debería ser aséptico políticamente, con el fin de dar oportunidad a que pudieran escoger libremente, sin influencias partidistas, el camino laboral y profesional que prefiriese cada uno y, en virtud de las virtudes y defectos que encontrara en cada opción política, poder decidirse por la que mejor se adecuara a su propia forma de pensar y que se ajustase mejor a sus valores y creencias personales.

El primer aviso le ha llegado, a Podemos Unidas, de manos de las elecciones que han tenido lugar en el País Vasco y en la autonomía gallega. Alguien afirma que son dos casos atípicos dentro de España por el componente nacionalista que existe en cada una de las dos comunidades, pero (y el propio Pablo Iglesias ha tenido el valor de reconocerlo públicamente) la pérdida de 14 escaños en Galicia, que los ha dejado sin representación parlamentaria, y la de 5 en el País Vasco son como dos sonoras bofetadas en el rostro de su líder, que se va a ver situado en una incómoda situación ante los propios miembros de partido, como ha reconocido la señora Carolina Bescansa, que ha atribuido el descalabro de su partido a las intrigas y desacuerdos que, últimamente, se vienen produciendo en el seno de la formación morada, la mayoría de ellas debida a la forma autoritaria y despótica de dirigir a los suyos del señor Iglesias y su compañera la señora Montero.

Cuando, el señor Pablo Iglesias, hubo conseguido el milagro, que nadie esperaba, de que se produjera un cambio de opinión tan radical, después de que Pedro Sánchez se desdijera de sus categóricas afirmaciones, cuando unos días antes había dicho que no podrá dormir tranquilo si alguien, de Unidas Podemos, llegara a formar parte de su ejecutivo; de manera que impensadamente se le permitiera acceder al gobierno, como vicepresidente, y con una serie de ministerios para Podemos que nunca, ni en el mejor de sus sueños, hubiera pensado que conseguiría alcanzar; empezó a creer que, la Providencia o el Destino, le había puesto la ocasión de hacerse con el poder, precisamente en el momento en el que se veía más alejado de conseguir lograrlo. Su partido, minoritario y afectado por sucesivos fracasos electorales en las últimas consultas que se habían producido, de pronto se encontró que, desde el punto de vista institucional, había dado un salto de gigante que le permitía poner en práctica, desde el mismo gobierno, sus planes de acabar con la unidad de España, apoyar a los partidos separatistas e iniciar la campaña de acoso y derribo de la monarquía española, ahora especialmente debilitada por las revelaciones que han salido respecto a ciertos aspectos que afectan al anterior monarca, Juan Carlos I.

Sin embargo, se ha producido una circunstancia que parece que ha dejado a Pablo Iglesias en una situación parecida a la de aquel pintor al que le retiraron la escalera desde la que pintaba el techo de una habitación y quedó colgado de la brocha. Efectivamente parece que, al menos de momento, a la cúpula de Podemos, la formada por todos los ministros y altos cargos que ocupan puestos importantes en la Administración y en la cámaras de representación del pueblo español, los votantes de Galicia y el País Vasco les han retirado el apoyo que supuestamente les venían prestando y los han dejado en sus puestos sin que se sepa cuál es, en la actualidad, el soporte que reciben de aquellos que los votaron masivamente, pero que parece que también, masivamente, se lo acaban de retirar. ¿Es realmente extrapolable lo que acaba de suceder en las dos autonomías en las que se acaban de celebrar consultas populares o, simplemente, se trata de un fenómeno que sólo tendrá lugar en las dos comunidades en las que existen más independentistas que son, en realidad, los que han absorbido el voto comunista que les habían prestado a Podemos confiando en que los apoyarían para lograr apoyo en su camino hacia una posible independencia?

No han sido buenas noticias para el gobierno de coalición socialista-comunista que, actualmente, está al frente de la nación; como tampoco lo han sido los numerosos rebrotes del coronavirus que ya se han ido reproduciendo en más de 100 lugares de la geografía nacional. Pero, como ya comentamos en otros momentos de esta crisis que estamos padeciendo, esto no ha hecho más que empezar y vamos a tener ocasión de constatar cómo, todas las bravatas de este Gobierno, su dilapidación del Tesoro, sus excesos en materias sociales y su empeño en seguir imponiendo su política de izquierdas, cuando estamos en unos momentos en los que sería preciso disminuir impuestos, apoyar a las empresas, reducir las cargas fiscales de la clase media y dar facilidades a las empresas para tener una mayor flexibilidad en lo que respeta a sus plantillas, de modo que en caso de un estancamiento de la economía, de disminución de las exportaciones, de caída de la demanda y de contracción de las inversiones; aquellas sociedades, industrias o comercios que no pudieran cubrir sus gastos o padecieran de falta de liquidez, pudieran acudir al mecanismo de la reducción de sus plantillas sin que, para ello, tuvieran necesidad de acudir al concurso de acreedores o a la quiebra.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos queda la duda de cuál va a ser el siguiente paso del señor Sánchez; cómo pueden repercutir, en sus relaciones con los miembros de Podemos en su gabinete, los malos resultados que han obtenido en Galicia y el País Vasco y, otro punto importante del que parece que no se quiere hablar: el caso DINA, sub iúdice, de la famosa tarjeta de la que se apoderó Iglesias, perteneciente a una joven asesora jurídica de la formación morada y de las consecuencias que puedan tener para el líder comunista el que, la investigación que dirige el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón y el hecho de que, sobre la mesa de la Fiscalía Anticorrupción, ya hay una denuncia de Vox contra el líder morado por seis delitos, que también se dirige contra la propia Bousselham, su abogada, Marta Flor –hasta hace poco también de Iglesias– y uno de los fiscales Anticorrupción del caso, Ignacio Stampa. Todo un serial, a costa de una tarjeta de teléfono, que puede llegar a poner a Pablo en una situación muy comprometida. De lo que no hay duda es que nos quedan por delante unos meses en los que no vamos a tener tiempo de aburrirnos. Como diría Thomas Fuller: “Una mentira no tiene piernas, pero un escándalo tiene alas”.

EL MÁS SANGRIENTO EN MADRID
34 años del atentado de ETA en plaza de la República Dominicana que mató a 12 guardias civiles
Redacción rebelionenlagranja 16 Julio 2020

Este martes se cumple el 34 aniversario del atentado de la banda terrorista ETA en la plaza de la República Dominicana de Madrid que mató a 12 guardias civiles y dejó 60 heridos.

Cada día a primera hora de la mañana un convoy compuesto por un autobús, un microbús y un todoterreno en el que viajaban más de 70 agentes salía del cuartel de la Guardia Civil situado en la calle Príncipe de Vergara de Madrid para dirigirse al campo de aprendizaje y maniobras, pero el 14 de julio de 1986 el convoy no llegó a su destino.

Detrás de este ataque estaba el ‘comando Madrid’, que seguía las órdenes de Santiago Arrospide Sarasola, más conocido como ‘Santi Potros’, quien mandó a este grupo que los próximos objetivos “se encarnaran en personas pertenecientes a la Guardia Civil” a los que había que poner “fin a su existencia” utilizando medios “sumamente cruentos” para conseguir un “número elevado de víctimas”.

El comando estaba compuesto por Idoia López Riaño, alias ‘La Tigresa’, Iñaki de Juana Chaos, Antonio Troitiño, Esteban Esteban Nieto, Juan Manuel Soares Gamboa e Inés del Río Prada.

El Grupo Municipal VOX en el Ayuntamiento de Madrid ha querido recordar esta trágica efeméride en la red social Twitter recordando que los asesinados tenían entre 9 y 24 años.

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248.688 vascos votan ETA
Carlos Dávila okdiario 16 Julio 2020

Exactamente el 27. 84 por ciento de los “vaskitos” y “neskitas” se decantaron el domingo por la coalición que acoge a todos los miembros y simpatizantes de la banda más asesina de la Historia de España. En 104 municipios este recuelo de criminales ha sido la oferta más votada. En Oyarzun por ejemplo, logró el 67.2 de los sufragios. Para hacérselo mirar. Pocos analistas, de los que siempre opinan a toro pasado y aún así yerran clamorosamente en sus juicios, han empezado a escudriñar no sólo el fenómeno en sí, sino sus propias consecuencias. Nadie se ha preguntado lo más elemental: ¿Por qué? El más mendrugo de los opinantes que siempre intervienen para explicar las derrotas o las victorias es José Luis Rodríguez Zapatero, el ex-presidente del Gobierno que, con toda seguridad, es uno de los principales responsables, sini el que más, de que la cuadrilla de criminales etarra, sea hoy un partido como los demás, ajeno a la sangre, respetuosamente democrático. Pues bien, este estulto personaje, se ha felicitado por los resultados del domingo porque, en su tortuoso parecer, la batida brutal de los independentistas, ¡es un signo de normalidad!

Y tanto: de una normalidad abyecta, de un mundo al revés en el que los verdugos de ayer son las víctimas de hoy. Cuarenta años de educación torcida, desleal, incluso repulsiva, han hecho mella en la población vasca, hasta el punto de que una parte sustancial de ella agradece a ETA que haya dejado de matar. Como suena. Terrible. Hace un tiempo el periódico gubernamental del país, entrevistaba a un sujeto innoble que atiende por Cándido Azpiazu. Su mensaje, que ahora ha calado tanto, era simple como el mecanismo de un imperdible: hemos matado por “necesidad histórica”. El merluzo, ágrafo antes y después de salir de la cárcel, explicaba sin que el periódico en cuestión le pusiera traba alguna, que su apuesta por la violencia era una “necesidad histórica” que el pueblo vasco reclamaba a la “organización” para defender sus derechos pisoteados por España y Francia nada menos que desde hace ¡mil quinientos años¡, o sea, como escribía Florencio Domínguez en “La agonía de ETA”, en tiempos del último emperador romano Rómulo Augústulo.

Este mensaje, tan históricamente párvulo y sobre todo falaz, es el que ha empujado el domingo a las urnas vascongadas a muchos ciudadanos abotargados por una propaganda pertinaz que les ha convertido en conmilitones de una pandilla de asesinos. No hay muchos “ “por qué” más para explicar lo que ha pasado hace tres días. En el próximo Parlamento que se forme en Vitoria de aquí a un mes, se sentarán en las filas de Bildu, al menos tres sujetos que han estado encarcelados por pertenencia a banda armada. Uno de ellos, Arkaitz Rodríguez (apellido netamente euskaldun) fue cómplice principal de las conocidas fechorías de Arnaldo Otegui, y con el fue detenido en una operación destinada a sembrar la muerte por doquier: el “Caso Bateragune” que tenía por objetivo, siguiendo las muy concretas órdenes de ETA, reconstruir su llamado “brazo político”, o sea, la muy conocida Batasuna. Los otros dos nuevos parlamentarios tambiénn estuvieron entre rejas: tanto Iker Casaniova (otro apellido esukaldun donde los haya) como Ikoitz Arrese, fueron en su momento apresados como colaboradores distinguidos de la banda, esos individuos liberados y clan destinos que buscaban objetivos para ser ametrallados por su conmilitones. Aún, ya tiene escaño en Vitoria Julen Arzuaga, preboste que fue de una de las “sociedades” de ETA: las Gestoras Proamnistía.

Ninguno han pedido perdón por sus matanzas, ninguno las ha condenado. Ahora se disponen, como chicos buenos que son, como los “hombres de paz” de Zapatero, a entregarse como primera tarea, ya lo han advertido, a la promulgación de un nuevo Estatuto que, en la provisional redacción ya conocida, no recoge ni una sola vinculación con España. Es la definitiva ruptura, disfrazada con el celofán de una previsión “atemporal” porque, según ya se sabe, Europa no está dispuesta a asilar nuevos Estados. Europa nos va a salvar porque como esperemos algo del Frente Popular de Madrid, estamos aviados. De Sánchez y de su cómplice Sánchez no hay que esperar nada bueno. Se va a aliar en Vitoria con el PN porque si no en Madrid su Gobierno se queda ara vestir santos. Ellos, ambos son culpables de que la “actividad necesaria e irrenunciable” de ETA durante tantos de plomo sea hoy un Grupo Parlamentario en la capital del País Vasco. Claro está que el resto de los españoles que nos hemos fugado de allí, sobre todo los remilgosos gobiernos sucesivos de la Nación, también deben alimentar su cuota parte de responsabilidad. Aquí están las consecuencias: 248.688 vascos ya se han declarado el domingo afectos a la cusa criminal de ETA.

El nacionalismo crece, el Estado retrocede
Manuel Muela. vozpopuli  16 Julio 2020

Pasadas las elecciones en Galicia y el País Vasco, parece conveniente extraer algunas consecuencias de las mismas, y se me ocurre que una de ellas es el avance persistente y significativo del nacionalismo radical trufado de independentismo y la consolidación de una propuesta nacionalista singular, como franquicia de la derecha española, que, en conjunto, supone ahondar el debilitamiento del Estado en un momento culminante de la crisis española. Desde mi punto de vista, es justo lo contrario de lo que España necesita para enfrentarse con alguna eficacia a la suma de problemas acumulados durante décadas de incuria, muchos de los cuales han sido puestos de manifiesto por la pandemia y la parálisis de la economía nacional. De momento, el narcótico parcial del verano y las idas y venidas de nuestro jefe de Gobierno por la Unión Europea embalsan las inquietudes de gran parte de la población.

Las elecciones se han celebrado sin pena ni gloria en un ambiente dominado por otras preocupaciones y no solo sanitarias, adobadas con un cierto hastío por la vanidad de la política y su falta de propuestas para salir de las arenas movedizas en las que nos encontramos atrapados. En consecuencia, la participación ha sido escasa, con una abstención superior al 40% en ambas regiones, lo que indica desconfianza en un sistema que, aunque formalmente democrático, ha sido fagocitado por la partidocracia y desnaturalizado hasta el punto de perder su imbricación y compromiso con los intereses generales de la nación. En realidad, hemos asistido a un suma y sigue de discursos para fieles y adictos, o simplemente clientelares, que son la divisa de la política española hace demasiado tiempo. Tales actitudes y proclamas se sobrellevan mejor cuando la intendencia de familias y empresas se desenvuelve satisfactoriamente, pero en los tiempos desdichados que estamos viviendo desde 2008 resultan sencillamente detestables.

En Galicia se ha celebrado la nueva mayoría del señor Feijóo que, al decir de algunos, ha sido un éxito del Partido Popular. No parece que ello sea así, si se considera que este candidato ha ido fabricando en la región un modelo propio y singular, recuperando las señas de identidad de un nacionalismo gallego émulo del que practican las viejas derechas burguesas de otras regiones. Junto a eso, el nacionalismo radical e independentista del Bloque Nacionalista Gallego, al que se creía fenecido, se ha convertido en la segunda fuerza de la región, merendándose a Podemos y dejando al PSOE en un limbo poco provechoso. Por supuesto, no hay que extrapolar, pero el nuevo mosaico gallego resulta ilustrativo sobre lo que aguarda a la política nacional, si lo sumamos a otros mosaicos regionales ya existentes o por venir.

Lo del País Vasco, aunque menos sorprendente, es albarda sobre albarda. Entre el PNV y Bildu, con 53 diputados en un parlamento de 75 hay poco que añadir. Si de hecho ya han venido funcionando como independientes de facto, excuso decir hasta dónde se permitirán llegar cuando haya que allegar esfuerzos y recursos para mantener a flote al Estado español. Y no cabe engañarse sobre el posible contrapeso que puedan ejercer los socialistas vascos o Podemos en ese parlamento, y no digamos el derruido Partido Popular.

La confusión ideológica, estimulada durante décadas en gran parte por el establishment, ha contribuido a consolidar la idea de que el Estado unitario fuerte es una manifestación autoritaria a la que hay que oponer un modelo distinto, basado en la idea de las parcelaciones territoriales dotadas de poder político propio y autónomo. Con ese modelo, que es el vigente, los individuos quedan en un segundo plano, con cierta indefensión ante un poder cercano, que suele carecer de la neutralidad de la distancia y de la preocupación por el interés general. Esa es en gran parte nuestra experiencia política reciente, cuya maduración arroja frutos de desigualdad para los ciudadanos y de corrupción en el ejercicio del poder público. Sobran los ejemplos y Cataluña, pero no solo, es el más destacado de ellos.

Desde mi punto de vista, la crisis de la pandemia ha puesto de manifiesto las grandes dificultades de la gobernación del país y la escasa eficacia de la mayoría de administradores regionales en asuntos de su competencia, sanidad y ancianos. Y aún así se les ha seguido llenando la boca de exigencias competenciales y dinerarias sin el menor sentido de la realidad doliente de la sociedad española y del enorme quebranto de las cuentas públicas, es decir del propio Estado. Un Estado menguante, cuyo jefe de Gobierno va por las diferentes cancillerías europeas solicitando ayudas, teniendo que soportar expresiones como las del primer ministro de Holanda cuando le dice que su problema lo tiene que resolver en España. Cosas de los holandeses.

Torra, con Sánchez de palmero, confisca derechos fundamentales
OKDIARIO 16 Julio 2020

Según consta en el real-decreto de Salud Pública aprobado esta semana por el Gobierno independentista catalán, «todos los espacios donde se realicen reuniones deben registrar a los asistentes a salas privadas, públicas o lugares de culto». Torra se arroga poderes absolutos y tritura derechos fundamentales como el de la libertad de reunión o de culto, consagrados en la Constitución. La norma otorga plena capacidad al delincuente -ha sido condenado por un delito de desobediencia-presidente de la Generalitat para la «limitación de la actividad, del desplazamiento de las personas y la prestación de servicios en determinados ámbitos territoriales» con el objeto de «garantizar el control de contagios y proteger la salud de las personas».

Parece evidente que el decreto catalán carece de base legal, pues una norma de carácter autonómico no puede vulnerar derechos fundamentales. Sin embargo, el Gobierno no parece dispuesto a recurrir la tropelía jurídica de Torra, al que se le ha permitido violentar de manera flagrante la Constitución española. Torra se justifica con el argumento de que la salud no puede supeditarse al cumplimiento estricto de las normas. Por eso se las salta sin que Pedro Sánchez parezca dispuesto a defender el ordenamiento jurídico.

Según la vicepresidenta, Carmen Calvo, «la Generalitat tiene competencias para determinadas decisiones que afectan a movilidad que no requieren el rango mayor de estado de alarma». Con el mayor de los respetos hacia la consideración jurídica de Calvo, esa interpretación supone que un Gobierno autonómico pueda dejar en suspenso principios fundamentales consagrados en la Carta Magna por razones de fuerza mayor. Y eso es un disparate. Sin entrar en que permitir a un presidente condenado por desobediencia triturar de forma temporal la Constitución es regalarle la llave que blinda nuestro Estado de Derecho. Dice el ministro de Sanidad, Salvador Illa, que Torra «no parece que invada competencias» con su norma, porque «lo importante es actuar para contener y controlar el brote». Claro que lo importante es controlar el brote, pero sin triturar la Constitución. Que miembros del Gobierno de España sustenten las tesis de Torra es para echarse a temblar.

El cuartel destruido por ETA que nadie quiere reconstruir
Otegui habla de agentes que votan a Voz en Álava, pero se olvida de las ruinas de Legutiano
J.M. Zuloaga | Madrid La Razon 16 Julio 2020

Cuando Arnaldo Otegui, factotum de EhBildu, hablaba de los guardias civiles que en Álava votan a Vox, no se refería, desde luego, a los del cuartel de Legutiano, destruido por un atentado de ETA, que sigue en ruinas pese a que resoluciones de la administración y la Justicia avalan su reconstrucción. La población está gobernada por los colegas de Otegui que no se plantean bajo ningún concepto que los agentes de la Benemérita vuelvan a la localidad. Y mucho menos ahora con el protagonismo que han cobrado en la vida política española.

Existe una resolución del Tribunal Supremo, de marzo de 2015, que avala la reconstrucción, destruido por un atentado de ETA en mayo de 2008 en el que perdió la vida un agente, Juan Manuel Piñuel.

La decisión del alto tribunal era taxativa: había que levantar un nuevo acuartelamiento que había quedado inservible “consecuencia de un evento sorpresivo y excepcional”, como fue el atentado. Además, rechazaba el recurso contencioso-administrativo interpuesto por el ayuntamiento de Legutiano, actualmente en manos de EhBildu, contra los acuerdos del Consejo de Ministros, de 16 de septiembre de 2011 y de 16 de marzo de 2012, que autorizan las obras de construcción del nuevo edificio.

Lo cierto es que el cuartel sigue en ruinas. El Gobierno socialista acordó en su día su reconstrucción y se comprometió a que estaría terminado antes del 31 de diciembre de 2012. Por el contrario, pintadas proetarras en las que se pide «alde hemendik» (iros de aquí) aparecen en los muros que aún quedan en pie.

El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, en una reunión que celebró en septiembre de 2011, acordó la reconstrucción del acuartelamiento. El portavoz de entonces, José Blanco, anunció que el Gobierno había ordenado que se modificara el planeamiento urbanístico de la localidad, al considerar que las obras eran de «excepcional interés público».

El Ayuntamiento había acordado denegar la licencia de obras por considerar que no se ajustaba a la normativa urbanística de la localidad. El Gobierno subrayó que el cuartel era necesario para mantener la capacidad operativa de la Guardia Civil en Álava.

En mayo de 2009, la diputada por Palencia del Grupo Popular Celinda Sánchez había dirigido una pregunta al Gobierno sobre «¿Cuál es la situación actual, en cuanto a la reconstrucción del cuartel de Legutiano, así como la fecha prevista de la finalización de esa obra?». La respuesta del Gobierno, fechada el 7 de octubre de ese año, fue clara y contundente: «en el mes de mayo del presente año se inició el expediente de contratación para la redacción del proyecto de ejecución de las obras de construcción de una nueva Casa Cuartel de la Guardia Civil en la localidad de Legutiano, estando, al día de la fecha, prevista su finalización durante el año 2012». Hasta hoy.

Está claro que el plazo no se ha cumplido y no se tienen noticias sobre el comienzo de las obras. De momento, y en respuesta a las pintadas proetarras, alguien deja de vez en cuando unas flores en el lugar en homenaje al guardia civil asesinado por ETA.

El atentado fue perpetrado por el «comando Askatun Haizea», integrado por Arkaitz Goicoechea y Jurdan Martitegui, que seguían las órdenes del entonces cabecilla del «aparato militar» Garikoitz Aspiazu, «Txeroki». Al perpetrar la acción criminal, pretendían causar el mayor número de víctimas.

LA TRIBUNA / 125 AÑOS DEL PNV (XI)
Sabino Arana contra los Sánchez y los Gómez
La fobia que el fundador del PNV sentía hacia todo lo español llegaba a la chifladura de abominar de los apellidos terminados en "–ez", tal y como muestra el autor en la undécima entrega de esta serie.
Pedro José Chacón Delgado El Espanol 16 Julio 2020

“Pues señor, es cosa de llamarse Gómez y de dedicarse a copiar estadísticas. Ordenarlo todo y presentarlo al Ayuntamiento firmando Gómez, Sánchez o Bartólez y se tiene ganada la vida y algo más”. Sabino Arana se burla así de un autor apellidado Gómez que había pedido al Ayuntamiento una ayuda para editar un libro titulado Cómo se vive y cómo se muere en Bilbao.

Todos los apellidos con la terminación “–ez”, tan inconfundiblemente españoles, le provocaban la misma reacción. De un artículo antinacionalista firmado por M. S. y A. decía: “¿Cuánto va a que es algún Sánchez y Antolínez o cosa así?”. Estamos ante una muestra más de lo injusto e inapropiado que es considerar al fundador del PNV como la consecuencia y culminación de la cultura política vasca precedente, otorgándole así al nacionalismo vasco una pátina de legitimidad histórica que ni le corresponde ni se merece en absoluto.

El principal representante vizcaíno, cuando Arana vivía, de la cultura política dominante en el País Vasco durante todo el siglo XIX era Fidel de Sagarmínaga. Pues bien, si el fundador del PNV hubiera representado para la política vasca la consecuencia y culminación de todo lo anterior, ¿cómo se explica que machacara sin tregua al líder histórico del liberal-fuerismo?

Sabino Arana comenzó su campaña contra Sagarmínaga en 1893 y, tras la muerte de este, en 1894 la incrementó hasta niveles obsesivos: “D. Fidel de Sagarmínaga es, entre todos los escritores españolistas de nuestra Patria, el que menos defensa tiene. Amigo particular de Cánovas y partidario acérrimo de la dominación española. Alma y nervio del fuerismo liberal y portaestandarte de aquellos bizkainos que ya habían renegado de su independencia, y se contentaban con las exenciones militar y pecuniaria, y que confirmaban de nuevo la extranjera ley del 39 y solo aspiraban a armonizar la constitución bizkaina con la española, acatando y obedeciendo al Poder español como a suyo legítimo y verdadero”.

La propuesta liberal-fuerista de Sagarmínaga se sustanciaba en el concepto de doble patriotismo vasco y español, en la armonización de los Fueros con la Constitución a partir de la ley de 1839 y en la consideración del País Vasco como una parte irrenunciable de España. Los liberal-fueristas vascos nunca habrían tratado a España desde la bilateralidad, como propone ahora el nacionalismo, por el contrario, defendían una patria chica vasca integrada en una patria grande española.

Pero como el fundador del PNV no podía soportar estos principios, su ataque contra Sagarmínaga fue inmisericorde: “Manifiesta que o no conoce nuestra independencia e instituciones tradicionales, o reniega de la primera, y no quiere las segundas más que en cuanto puedan ser compatibles con la constitución de su querida patria España y ventajosas para la prosperidad y ventura de la misma. Sagarmínaga, el maketófilo escritor bizkaino, el más falso tal vez de cuantos escritores que se han llamado fueristas han aparecido en nuestro país para secundar los planes del dominador. Era o muy corto de inteligencia o radical enemigo de nuestra tradición patria. Fue un traidor a Bizkaya y no tiene defensa”.

A Carmelo Echegaray, otro insigne liberal-fuerista, Sabino Arana tampoco le soportaba porque quien fue cronista oficial del País Vasco no hacía distinción racial entre los vascos que moraban sobre un mismo territorio: “Es de lamentar en quien pretende ser escritor este atraso de creer que la tierra es elemento esencial y constante de la Patria. Estas integridades patrias quédense para los españoles: nosotros, los euskerianos, debemos saber que la Patria se mide por la raza, la historia, las leyes, las costumbres, el carácter y la lengua, y que esta Euskeria nuestra podría ser tan Euskeria, asentada en las estribaciones occidentales del Pirineo y en el Golfo de Bizkaya, como trasladada a una isla del Pacífico o a las costas de los Grandes Lagos africanos”.

El hermano de Carmelo Echegaray, Bonifacio, jurista de prestigio y escritor, también recibió su correspondiente andanada, aprovechando el fundador del nacionalismo vasco, de paso, para despreciar a Juan Iturralde y Suit, director de la revista Euskara de Pamplona, también de la órbita liberal-fuerista, junto con la Euskal-Erria de San Sebastián: “Nos declara [viene de referirse a Bonifacio Echegaray] que la distinción entre patria grande y patria chica la entiende como la estableció el insigne, bondadoso y modestísimo escritor navarro don Juan Iturralde y Suit, de cuyo patriotismo euskaro no cabe dudar. ¡Vamos! Luego ya tiene un maestro, ya tiene un oráculo, siquiera sea insigne, bondadoso (raro requisito para ser oráculo) y modestísimo (otra propiedad sine qua non) y de cuyo patriotismo euskaro no cabe dudar... ¿a juicio de quién? A juicio del mismo que le toma por maestro y oráculo, esto es, del que piensa como él. Pero no todo han de ser dislates y faltas de sentido común”.

Será la crítica acerba del fundador del PNV a la revista Euskal-Erria de San Sebastián, que representó la esencia del liberal-fuerismo vasco durante treinta y ocho años seguidos, entre 1880 y 1918, la que resumirá a la perfección todo lo dicho hasta aquí: “Tengo en la mano un cuaderno que dice: Euskal-Erria. Revista Bascongada, Órgano del Consistorio de Juegos Florales Euskaros de San Sebastián, de la Comisión de monumentos de Guipúzcoa, de la Sociedad de Bellas Artes, de la Asociación Euskara de Nabarra y del Folklore Basco-Nabarro, órgano, en fin, de todo aquello que trasciende a euskaro, éuskaro o eúskaro; a fuerismo, a autonomía, a regionalismo; a euskera sin raza; a gigantescas montañas y sombríos bosques y risueños valles y cristalinas fuentes y pintorescas caserías sin patria; a patria sin fronteras meridionales ni orientales ni occidentales; a poetas que solo cantan a la poesía; a aurresku bailado por un Gómez, y txistu tocado por un Pérez, y santso lanzado por un Rodríguez, a euskera aprendido y hablado por los Gómez y los Pérez y los Rodríguez, a Gernika cantado por los Rodríguez y los Pérez y los Gómez, y a patria chica, en fin, con patria grande”.

Con lo que detestaba Sabino Arana de la revista Euskal-Erria de San Sebastián podríamos construir un paraíso de tolerancia y de integración cultural, que es lo que representó esa revista antes de la nefasta irrupción y primera expansión del nacionalismo, que nunca tuvo cabida en sus páginas.

Contra las revistas Euskal-Erria de San Sebastián y Euskara de Pamplona –consideradas hoy todavía por algunos, erróneamente, como precursoras del nacionalismo vasco– el fundador del PNV desplegó todos sus aberrantes tópicos, que para una mayoría de vascos y de españoles constituyen, lamentablemente, la única representación actual de lo vasco: el apellidismo, la aversión a España, la soberbia política y, en fin, una pesadilla completa y acabada de discriminación y sectarismo.

*** Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.
 


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