AGLI Recortes de Prensa   Lunes 20  Julio  2020

La UE se planta ante un Sánchez indigno de confianza
EDITORIAL  Libertad Digital 20 Julio 2020

Las negociaciones de la cumbre europea para reactivar la economía continental tras el coronavirus se estancaron este fin de semana ante la negativa de los países nórdicos (llamados ahora 'frugales') a financiar indiscriminadamente a los que, como España, han tenido desde antes de la crisis un comportamiento más irresponsable.

La clave de esta compleja negociación está en la creación de un Fondo de Recuperación, que los socios más sensatos no están dispuestos a que se convierta en una barra libre para que insolventes como Sánchez y sus socios comunistas compren la voluntad de una sociedad subsidiada mientras destruyen la economía productiva.

Esa es la razón principal de la oposición de los países que no quieren utilizar el ahorro de sus ciudadanos para financiar un modelo populista ruinoso como el que propone Sánchez. Por tanto, no se trata de una negativa a utilizar los fondos europeos para poner en marcha un plan de reactivación y parar el golpe del coronavirus en las economías, sino de garantizar que esa inyección económica irá destinada a financiar reformas estructurales como las que necesita imperiosamente España.

Por eso son lógicos los recelos con que Sánchez ha sido recibido por los primeros ministros en su ronda previa a la cumbre, en la que ha recibido una negativa tras otra. En Europa lo conocen bien y saben que prefirió formar Gobierno con un movimiento comunista de raíces chavistas antes que con Ciudadanos o el PP. Fruto de este enfeudamiento a la izquierda más impresentable es la amenaza constante de subidas de impuestos, el anuncio de subsidios de todo tipo o la anulación de las reformas realizadas por el anterior Gobierno en el mercado laboral, que, para mayor ignominia, se suprimieron con el apoyo de los herederos políticos de una banda terrorista.

La UE está dispuesta a poner en marcha un vasto programa de recuperación que llegará a los 750.000 millones de euros, pero su reparto se hará con ciertas condiciones. Los líderes europeos hacen muy bien en asegurarse de que esos fondos no irán destinados a financiar políticas suicidas como las de Sánchez e Iglesias, que, lejos de sentar las bases para la recuperación, agravarían todos los problemas que ya padecemos.

Mark Rutte tiene razón
Juan Ramón Rallo El Confidencial 20 Julio 2020

Mark Rutte se ha convertido en el principal villano del nacionalismo español de izquierdas: como el primer ministro neerlandés se ha opuesto a las pretensiones del Gobierno español y como arteramente se tienden a confundir los intereses del Gobierno con los del conjunto de la población, Rutte ha devenido automáticamente enemigo de España. Es lo que suele ocurrir con los ejecutivos incompetentes que ven resquebrajarse su legitimidad: que buscan enemigos externos para cohesionar a sus ciudadanos en torno a ellos y frente a ese enemigo exterior.

Pero a pesar de que el atávico sesgo gregario impulse a muchos españoles a detestar a Rutte, la honestidad intelectual debería llevarnos a apreciarlo, porque su postura es plenamente razonable (del mismo modo que la postura de Sánchez-Iglesias es plenamente irrazonable).

Cualquier ayuda que vaya a recibir España debería estar sujeta a una estricta condicionalidad dirigida a que dejemos de depender de tales ayudas en el futuro (algo que, como ya explicamos, también resultaría beneficioso para España). Máxime cuando, además, parte de estas transferencias será sufragada por Estados como el de los Países Bajos, los cuales bien pueden esgrimir un incuestionable agravio comparativo frente a España. Basten algunos datos para demostrarlo:

El gasto público de España y de los Países Bajos en 2019 fue exactamente el mismo: el 41,9% del PIB. Ambas sociedades, pues, poseen un sector público igual de grande.

Los Países Bajos, a diferencia de España, extraen de sus ciudadanos suficientes impuestos como para costear la totalidad de ese gasto público: en concreto, sus ingresos fiscales en 2019 fueron del 43,6% del PIB (de modo que amasaron un superávit del 1,7% del PIB).

Mientras tanto, los ingresos públicos en España fueron del 39,1% del PIB (de modo que amasamos un déficit del 2,8%). Aunque gastamos lo mismo, ellos lo hacen de manera autosuficiente y nosotros no.

La persistencia del déficit español y del superávit neerlandés ha conducido a que nuestra deuda pública cerrara 2019 en el 95,5% del PIB, mientras que la de los Países Bajos lo hizo en el 48,6%. Por eso nosotros necesitamos ser rescatados y ellos tienen músculo financiero para rescatarnos.

Debería ser evidente que si España quiere gastar tanto como los Países Bajos, lo que no tiene sentido es que recaude sistemáticamente menos y que se les exija a estos (y a otros Estados como ellos) que le abonen la diferencia. De ahí que España deba o aumentar los impuestos o recortar los gastos para cuadrar sus cuentas a largo plazo. Y, en este sentido, dos áreas esenciales de reforma son justamente aquellas que ha apuntado Rutte: mercado laboral y pensiones.

La tasa de paro media de los Países Bajos durante las últimas cuatro décadas ha sido del 5,5%; la de España, del 18%. Una tasa de paro elevada afecta al presupuesto estatal por una doble vía: reduce los ingresos (menor número de contribuyentes) e incrementa los gastos (prestaciones de desempleo). Por eso es necesario reducirla para acabar con el déficit. Los Países Bajos reclaman profundizar en la reforma laboral de 2012 para facilitar la contratación: y es que el coste de indemnización por despido para los empleos indefinidos es de 33 días por año trabajado en España, mientras que en los Países Bajos es de entre 10 y 15 días por año trabajado.

Otro agujero negro de nuestra sostenibilidad financiera es el sistema de pensiones, motivo por el cual deberíamos reajustar esa prestación pública. En Países Bajos, la tasa de reemplazo (el porcentaje del último salario que un trabajador cobra en forma de pensión cuando se jubila) dentro del sistema público es del 29%, mientras que en España asciende al 72,3%. Por eso, los neerlandeses necesitan complementar sus pensiones públicas con pensiones privadas fruto de su ahorro: esto es, no solo han de hacer frente a una presión fiscal del 43,6% del PIB, sino adicionalmente ahorrar para su jubilación.

¿Tiene sentido que los Países Bajos subsidien un país que gasta lo mismo que ellos, con pensiones e indemnizaciones por despido relativamente más elevadas, pero con impuestos más reducidos e insuficientes para costear todo ese esquema? ¿Tiene sentido que el sobregasto público español lo costeen los contribuyentes neerlandeses porque aquí ni queremos recortar los desembolsos ni pagar más impuestos?

No, no culpemos a Rutte de nuestros propios problemas: el primer ministro de los Países Bajos solo nos ha instado a resolverlos como condición para recibir su ayuda. Solidaridad no es perpetuar nuestros desequilibrios con la expectativa de cargárselos a nuestros vecinos.

El balance económico de Sánchez tras dos años de Gobierno
José María Rotellar  Libertad Digital 20 Julio 2020

Tras ya más de dos años como presidente del Gobierno, Pedro Sánchez tiene que enfrentarse a los datos de su gestión también en su vertiente económica. Es obvio que la crisis sanitaria ha impactado en la economía española, pero hay que realizar dos matizaciones: ni todo el empeoramiento económico se debe a la crisis provocada por el coronavirus, pues la ralentización se intensificaba cada vez más desde finales de 2018 sin que el Gobierno hiciese nada positivo para frenarlo, cuando no incentivaba la desaceleración con sus medidas de incremento de gasto, ni el impacto del virus en la economía ha tenido la misma fuerza en todos los países, pues quienes han sido previsores y han gestionado mejor, han podido tomar medidas más suaves, incluso no cerrar la economía y ahora cuentan con una fortaleza económica estructura muy superior a la española.

En este balance pesa, y mucho, la forma de hacer política de Pedro Sánchez, aplicada también a la política económica. Su problema es de origen, del momento y modo en cómo llegó a la presidencia del Gobierno. No se puede pretender gobernar con una cifra tan escasa de diputados del propio grupo en un parlamento que cuenta con 350 escaños. Todo lo más, como hizo Sánchez, se puede alcanzar el poder, pero no gobernar, de manera que tiene que estar sometido a las alianzas que él ha querido tener: los comunistas y los independentistas, que llevan a aplicar políticas perjudiciales para la economía.

Cuando Sánchez deje el Gobierno, su legado será malo, no ya por los datos de nivel que presente, sino, sobre todo, por tres elementos: la tendencia de agudización del empeoramiento por la inseguridad generada, la ausencia de reformas y las propuestas populistas de incremento de gasto y subida de impuestos que habrán desestabilizado la economía. Ese balance, tras dos años, ya se comienza a vislumbrar de manera clara.

Todo eso, lo que ha desatado no es otra cosa que la desconfianza en la política económica que se aplicará ahora. Vuelve al recuerdo de los agentes económicos la grave crisis de no hace tanto tiempo. Y esos agentes económicos, principalmente las familias y las empresas, han intensificado su prudencia ante el empeoramiento de expectativas tras la gestión ineficiente del Gobierno a lo largo de estos meses, donde han cerrado la economía y han motivado el fin de muchas empresas.

Las consecuencias
En primer lugar, las familias reducen su consumo y aumentan su ahorro en previsión de que dicha reducción en renta llegue, al ver cómo muchas otras personas ya cuentan con menos recursos. El consumo de las familias se hunde un 6,6% intertrimestral, mientras que cuando Sánchez llegó al Gobierno crecía un 0,4%.

Por su parte, las empresas hacen lo propio: anulan o, en el mejor de los casos, aplazan decisiones de inversión hasta ver qué camino tomará la política económica y si la economía española se reforma para ello o no. Así, la formación bruta de capital (la inversión), pasa de crecer un 3,3% en el IITR-2018 a bajar un 5,7%.

Ese descenso de la confianza empresarial que nos transmite la inversión se ve claramente en la inversión en bienes de equipo, fundamentales para la producción. Se ha pasado de crecer un 8,4% al llegar Sánchez a caer ahora un 8%.

Por la parte de la oferta, destaca el deterioro de la construcción. Cae un 6,8%, mientras que cuando Sánchez llegó al Ejecutivo crecía un 2% intertrimestral.

Y también destaca, en la oferta, el quebranto provocado al comercio, que pasa de crecer un 0,9% en el IITR-2018 a caer ahora un 11,1%.

La industria y los servicios también se ven afectados globalmente de manera muy intensa. Así, desde que gobierna Sánchez, el índice de producción industrial (IPI), ha caído un 26,7%, la cifra de negocios de la industria ha descendido un 45,4%, el indicador de actividad del sector servicios ha bajado un 41,4% y el comercio minorista se desploma un 17,7%.

Tampoco son mejores los datos de inversión extranjera recibida, que cae 17.437,3 millones desde que Sánchez gobierna, ni los de deuda, que crece en 58.392,5 millones desde que llegó al poder.

Todo ello desemboca en el empleo, con 610.753 parados más y 291.331afiliados menos desde mayo de 2018.

Ése es el balance que deja Sánchez hasta el momento. Una economía atenazada por la incertidumbre, con su estructura económica dañada por el cierre productivo motivado por la falta de medidas tempranas en el ámbito sanitario, y sin reformas que permitan minimizar los problemas y que posibiliten dinamizar la economía para volver a crecer de manera rápida, sólida y robusta, de manera que la gestión equivocada hace que los indicadores económicos se deterioren cada vez más.

Sánchez debe asumir la razón de su fracaso
Editorial El Mundo 20 Julio 2020

España pagará la indisciplina fiscal, el cortoplacismo y la política sectaria.

Hace demasiado que España dejó de ser un ejemplo en Europa. El paro, la falta de disciplina fiscal, el incumplimiento o continua postergación de sus compromisos lastran su reputación; la misma reputación de la que depende no solo que te presten dinero cuando más lo necesitas sino la celeridad, la cuantía y la condicionalidad de esa ayuda. La confianza no se gana derrochando simpatía sino cumpliendo el déficit, ajustando presupuestos -Sánchez sigue gobernando con los de Montoro de 2018 y su sucesora, María Jesús Montero, acumula varapalos por los inocultables desvíos en sus cuentas- y comportándose como un país serio, que no gasta más de lo que ingresa ni desaprovecha los años de bonanza disparando la deuda con medidas electoralistas. Con estos antecedentes, y la irresponsable expectativa creada por Moncloa de que España aspiraba a 140.000 millones sin condiciones de los fondos europeos de reconstrucción, se presentaba Sánchez en la cumbre decisiva.

Finalmente, los intereses de los países del norte y los países endeudados del sur chocaron como era de esperar. No se trata tanto de diferencias ideológicas -los socialdemócratas escandinavos caminan al lado de Holanda o Austria en esto- como de acotar la ambición de impulsar una mayor unión fiscal europea mediante fórmulas mutualizadas justo en este momento. Los llamados frugales quieren un presupuesto reducido, créditos justos y ni oír hablar de subvenciones directas para no perder el equilibrio de sus cuentas. Cuando parecía que la negociación más dura de la historia reciente de la Unión naufragaría, el presidente del Consejo, Charles Michel, formalizó una nueva propuesta con cambios para satisfacer a los frugales: reducir los préstamos y las transferencias directas para los más necesitados, aumentar los cheques de los contribuyentes más ricos y reforzar la condicionalidad. El futuro en todo caso es incierto.

Sea cual sea el rumbo que tome ahora Europa, España debe asumir su lugar y aprender la lección de una vez. Son demasiados años -y con gobiernos de signo distinto- negándose a hacer las reformas que el país necesita. Por eso recela Europa, convencida de que España que solo se mueve bajo enorme presión, con la economía al borde de la quiebra y obligada por sus acreedores. La inercia y el cortoplacismo se han exacerbado bajo el sanchismo, cuya obsesión sectaria y alianzas radicales le impiden pactar con el PP, anteponiendo el cálculo electoral a toda responsabilidad patriótica. Si sigue así, viviendo al día y poniendo parches fiado de su control propagandístico -ni una comparecencia en todo el fin de semana-, Sánchez no solo perderá el crédito de la UE, sino también el de los españoles abocados a una cruel recesión.

El Dr Cum Fraude debe desaparecer
Nota del Editor 20 Julio 2020

El Dr Cum Fraude no tiene que asumir nada, tiene, simplemente, que desaparecer, y España tiene que conseguir que los profesionales de la política dejen de ordeñar los bolsillos de los españoles cuando tengamos la suerte de que se vayan, cuanto más lejos mejor. Ni despachos, asistentes, seguridad, automóviles, viajes, pensiones vitalicias, puestos de cobro en empresas poco serias y que no se olviden de levantar las alfombras y tambien devolver lo afanado.

Marlaska provoca otra crisis en Interior por culpa del casoplón de Iglesias
Fernando Escudero esdiario  20 Julio 2020

El sindicato Jupol exige al ministro del Interior que dé un paso atrás en la orden de poner a agentes de la Policía Nacional a vigilar el chalet de Galapagar por ser algo "ilegal".

El casoplón en Galapagar (Madrid) del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y de su pareja, la ministra de Igualdad, Irene Montero, está provocando un nuevo conflicto en el seno del Ministerio del Interior. Y todo porque su titular, Fernando Grande-Marlaska, habría cometido un absoluta "ilegalidad".

Marlaska, que en los últimos meses ha puesto un especial celo para que ningún vecino pueda manifestarse cerca del chalet de lujo de Iglesias y Montero por la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus, acaba de tomar una decisión que ha provocado una rebelión contra el ministro.

Así, el sindicato Jupol ha solicitado una rectificación Marlaska, por la orden "ilegal" que ha emitido a la Policía Nacional para que realice las funciones de vigilancia del domicilio del vicepresidente y la ministra.

Los argumentos de Jupol
En este sentido, Jupol ha recordado que el domicilio de Iglesias está ubicado en el municipio de Galapagar (Madrid), una demarcación en la que tiene atribuidas las funciones de seguridad la Guardia Civil.

En los próximos días, agentes del Cuerpo Nacional de Policía se harán cargo de la seguridad perimetral del domicilio familiar de Iglesias y Montero, en sustitución de la Guardia Civil.

Desde Jupol se ha denunciado que esta orden es "completamente ilegal" y choca de frente con la Ley Orgánica 2/1986, del 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por ello, su secretario general, José María García, ha mostrado su "oposición frontal y absoluta a esta decisión".

García ha señalado que "no entiende" los motivos que llevan al Ministerio a realizar ahora esta modificación en las funciones de vigilancia del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero, que antes custodiaba la Guardia Civil, "sin ni siquiera dignarse a relatar los motivos".

Para Jupol, "lo único que puede acarrear esta decisión es un perjuicio para la imagen pública que tiene actualmente la Policía Nacional, y que se había visto reforzada durante la pandemia sanitaria del Covid-19".

Jano García: «El fin de este Gobierno es empobrecer a la población para convertir España en una república bananera»
Laura L. Caro ABC 20 Julio 2020

«La Gran Manipulación. Cómo la desinformación convirtió a España en el paraíso del coronavirus» (La esfera de los libros) es la cronología del avance de una pandemia letal y de los esfuerzos paralelos de un Gobierno primero por ocultarla y luego por aprovechar el caos para imponer «un cambio de régimen encubierto». Incómodo, provocador e irreverente, el economista Jano García (Valencia, 1989) es un referente del podcast con cientos de miles de seguidores en las redes sociales. Las mismas que en este libro critica hasta el extremo por haberse convertido en un ejército de «fanáticos analfabetos funcionales» al servicio de las artes de propaganda que el Ejecutivo de PSOE y Podemos han desplegado en esta crisis, en igual tradición que Calígula, Hitler, Lenin o Mao.

La víctima, dice el autor, es una ciudadanía «inculta» y vaga, que se deja guiar por la soflama barata. Y que de momento ha pagado la mentira con una tragedia de 45.000 muertos.

Sostiene usted que «es evidente que se engañó a los españoles durante meses para ocultar la verdad» sobre el Covid, ¿por qué y para qué?, ¿para celebrar el 8-M o algo más grave?
Evidentemente para celebrar el 8-M. La agenda ideológica predominó sobre la salud de los ciudadanos. Pero los socialistas siempre aprovechan las situaciones de caos para instaurar su régimen, no es nada nuevo. En España, desde que se formó este Gobierno en enero, está claro que el último objetivo es erradicar la Monarquía y convertir a España en una república bananera. En eso es en lo que estamos y, como todos los cambios de régimen que son socialistas, pasa por empobrecer a la población porque es la única forma de conseguir un voto clientelar. Una población empobrecida se puede controlar simplemente prometiendo futuras ayudas como el ingreso mínimo vital. Y ahora nos dicen que van a subir el impuesto a los ricos, y ya sabemos que cuando dicen «vamos a por los ricos» es «vamos a por todos vosotros».

Suena a teoría de la conspiración, eso le convertiría a usted en el agitador.
Las teorías de la conspiración se basan en algo que uno no puede probar, se basan en hipótesis y no en pruebas fehacientes. Nosotros sí las tenemos: se ha asfixiado, por ejemplo, a todas las pequeñas y medianas empresas, no les ha importado lo más mínimo que haya 100.000 quebradas y 140.000 en riesgo de quiebra. Eso es un dato, y también los más de doscientos reales decretos aprobados en el estado de alarma, que van en la dirección de crear un poder absoluto.

¿El Gobierno engañó o los ciudadanos se dejaron engañar? Me refiero al ciudadano medio, con el que usted es despiadado.
Aquí se apuntan dos factores, uno, el ansia de querer engañar y otro la incultura de la ciudadanía española, que pone el foco en informadores que lo que son es propagandistas. Tratar a Antonio García Ferreras como periodista es bastante atrevido. El otro componente es que reconforta vivir en la mentira de pensar que a nosotros no nos va a pasar nada cuando Italia está ya completamente cerrada, China, Corea del Sur, Japón y otros tantos tomando medidas preventivas.

Las cortinas de humo

¿La derecha lo hubiera hecho mejor?
Yo creo que el PP no se hubiera atrevido a cancelar el 8 de marzo. De hecho fue a la manifestación, aunque no con pancarta. Sí que creo que hubiese habido otro tipo de medidas preventivas, como suspender los vuelos de China, y que la gestión a posterior, una vez decretado el estado de alarma, no hubiese sido tan nefasta, con los sanitarios tirados como perros haciéndose EPI con bolsas de basura.

Se le podría reprochar que, a tiempo pasado, se saben cosas que antes no, que con la perspectiva todo cobra otro sentido.
Yo soy el ejemplo de que no es así. El 11 de febrero, en un podcast independiente que emito, empecé a tratar del coronavirus y a alertar de lo que se sabía. Era la realidad, pero nosotros estábamos con el debate de la mesa de negociación (con los independentistas catalanes) y el 8-M. Y el que hablaba del coronavirus era para insultar a los que decíamos que esto de gripe común no tenía nada. Como son los grandes medios afines al Gobierno los que marcan el debate, incluso los medios que no lo son se ven arrastrados.

¿Hay países que lo han hecho bien?
Austria, Alemania y, sin irnos más lejos, Portugal. España tiene diez veces más muertos y Portugal tiene un Gobierno socialista apoyado por el partido comunista, más o menos lo mismo que aquí, pero ellos actuaron antes, sí se lo tomaron en serio. Aquí estábamos en otro tipo de debate estériles que funcionaron muy bien como cortinas de humo. La población es tonta, pero hasta cierto punto, porque algunos se lanzaron a comprar mascarillas aunque les tacharon poco menos que de neuróticos.

Creo que los españoles han desarrollado el síndrome de Estocolmo, les hace gracia un tipo que les ha estado engañando y que es uno de los principales culpables de que haya decenas de miles de muertos, Fernando Simón.

¿Tiene alguna esperanza de que prosperen las denuncias y querellas contra el Gobierno o sus portavoces?
No, no tengo ninguna esperanza. Porque la Justicia en este país no es independiente y segundo, porque los medios ya se encargarán muy bien de que eso no pase. Además creo que los españoles han desarrollado el síndrome de Estocolmo, les hace gracia un tipo que les ha estado engañando y que es uno de los principales culpables de que haya decenas de miles de muertos, Fernando Simón.

En su libro no deja nada, mención especial a la OMS, ni a nadie en pie..., ¿En qué cree Jano García?
En los hechos, nada más.

Estupidez y soflamas

Hechos que usted mismo dice que cualquiera desfigura y con éxito, porque cita que España es el país de la UE que más cree las «fake news».
Quien trata de encontrar una respuesta a una pregunta compleja en un tuit de 240 caracteres tiene un problema considerable. El debate intelectual se ve reducido a eso lamentablemente y lo que tienes es una masa completamente estúpida que se deja guiar por el eslogan y el dogma barato. En eso es en lo que está España: solo importa quién consigue la soflama más retuiteada, no hacer una reflexión que requiere un sacrificio, tiempo, conocimiento. En las redes, hasta el más tonto se cree con derecho a contestar a un catedrático que lleva 45 años estudiando cómo salir del círculo de la pobreza. Pero los hechos están ahí, hay que buscarlos, aunque no es fácil entre toda esa basura. Es una cuestión de educación de la población y de vagancia, hay gente que prefiere que le cuenten a buscar él.

Para no dormir. ¿Ve luz al final del túnel de la gran manipulación?
En España, no. España está condenada.

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Gracias a Holanda
Marcel Gascón Barberá  Libertad Digital 20 Julio 2020

Por una vez, y gracias a Holanda, la Unión Europea le está cumpliendo a España en su papel de guardián supranacional ante las clases políticas nacionales y sus malos instintos.

Es una noticia excepcional, porque, al menos en los últimos años, España tiene muy poco que agradecerle a la Unión en este capítulo. Lo digo pensando, por ejemplo, en el Delcygate, ante el que la Comisión Europea mantuvo un ominoso silencio pese a que entre los grandes damnificados del affaire se encontraban las sanciones que la propia UE impuso en junio de 2018 a la potentada chavista. ¿Se imaginan el tsunami y el aluvión de amenazas y comunicados de Bruselas si el húngaro Orban se hubiera reunido de noche y en suelo húngaro con un oligarca de Putin sancionado por la UE?

Otro ejemplo de la dejación de funciones bruselense en lo relativo al cumplimiento de los principios democráticos fundamentales en España lo da su falta de reacción ante la erosión continuada de la presunción de inocencia que practica el Gobierno contra sus ciudadanos varones.

Además de violar el principio de igualdad con la ley que prevé penas distintas en función del sexo del acusado para idénticos hechos delictivos, el Gobierno vulnera la presunción de inocencia cada vez que sus ministros dictan condenas exprés contra los viudos que han perdido a sus mujeres en una muerte violenta.

Otro principio consagrado en los tratados de la UE es el de separación de poderes, que no puede ser una realidad en un país donde no se respete la independencia judicial.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha atentado contra la separación de poderes en repetidas ocasiones. Por ejemplo, en el juicio de La Manada, en que el Gobierno y sus grupos de presión subvencionados se lanzaron en tromba a tratar de intimidar a los jueces, forzando un veredicto favorable a su interpretación ideologizada del caso.

Tampoco podemos olvidarnos aquí de la interferencia gubernamental en la Abogacía del Estado en el juicio del procés, atropello que denunció con rectitud y valentía Edmundo Bal y ha normalizado su obediente sustituta.

La Comisión y el Parlamento Europeo han denunciado hasta aburrir y hacerse sospechosos de exceso de celo los supuestos intentos de los Gobiernos de Polonia, Hungría y Rumanía de controlar sus sistemas de justicia. Y han callado sin excepción ante las cada vez menos veladas presiones del poder en nuestro país a los magistrados que no confirmen con sus sentencias la interpretación de la realidad que impone el oficialismo de izquierda.

La discriminación por razón de "sexo, raza, color, origen étnico o social" es otro de los motivos por los que las instituciones de la Unión se reservan el derecho de actuar contra los Estados miembros. La Comisión y el Parlamento Europeo se han pronunciado a menudo contra el odio anti-LGTB que los Gobiernos de Polonia y Hungría propagarían desde el poder y los aledaños que controlan. Pero no han alzado ni una sola vez la voz contra una coalición de gobierno en España que incita en sede parlamentaria al odio de clase contra una diputada por razón de su origen social y trabaja incansablemente para convertir a los empresarios en el chivo expiatorio de la crisis del covid.

Este largo historial de abandonos debería hacernos apreciar con la calidez que merece la actitud del primer ministro holandés, Mark Rutte, en la negociación sobre el fondo de rescate europeo.

Con el chantaje emocional al que debe buena parte de su éxito el socialismo como único argumento, Sánchez exige en la UE una lluvia de millones sin condiciones, con la que volver a comprar unas elecciones a base de viernes sociales. Por suerte, en su camino a un chavismo regado con el petróleo de los fondos europeos se ha cruzado el primer ministro holandés. Rutte no está dispuesto a que sus compatriotas sigan ahorrando para que el jeque de Podemos mantenga a su harén mientras juega a la revolución con el dinero de otros y Sánchez compra voluntades para seguir viajando en Falcon.

Aunque ya ha empezado la campaña xenófoba para culpar a la mezquindad holandesa de la crisis –ahora agravada por el covid– a la que siempre lleva a España el socialismo, los españoles haríamos bien en agradecerle a Rutte que ponga a raya a nuestro Gobierno.

Porque solo si su veto se impone y el dinero llega con la obligación de reformas evitaremos una depresión económica irreversible para generaciones. Y porque solo con el cheque en blanco de Bruselas que parece que evitará Rutte podrían Sánchez e Iglesias consolidar su Estado asistencialista en ciernes y el proyecto de cambio de régimen que lleva asociado.

No deja de ser revelador sobre la (in)utilidad de las instituciones bruselenses el hecho de que la reforma estructural que más le urge acometer a España pueda acabar imponiéndonosla el Gobierno de un país pequeño actuando en favor de los intereses de su pueblo y no el ejército de burócratas expertos creado para gobernar la Unión.

La «nueva» democracia vasca
Editorial ABC 20 Julio 2020

El constitucionalismo vasco obtuvo el pasado 12-J los peores resultados electorales en unas elecciones autonómicas desde 1980. PSOE, PP, Ciudadanos y Vox sumaron solo el 31,2 por ciento de los votos. Si se desglosan los datos de los socialistas y los populares en las últimas décadas, las tendencias son desalentadoras. El PSOE ha pasado de veinticinco escaños en 2009 a diez y ha reducido sus votos a menos de la mitad. El Partido Popular mantiene una caída constante desde 2005, cuando obtuvo quince escaños, frente a los diecinueve de 2001, hasta llegar a los seis de los últimos comicios autonómicos. Los resultados de la coalición liderada por Carlos Iturgaiz no son una sorpresa en la tendencia de su partido, el cual, además, no tuvo que lidiar con un Vox fuerte en las convocatorias anteriores.

Las razones por las que se ha llegado a esta paradójica situación en la que la derrota de ETA premia a quienes menos hicieron por ella (PNV) o a quienes hicieron todo lo posible por evitarla (EH Bildu) convergen en la peculiar actitud de la sociedad vasca frente al terrorismo. Mientras ETA mataba, existía entre los no nacionalistas un sentimiento de resistencia cívica y cohesión en lo esencial, por encima de siglas. Aunque pocos socialistas lo recuerden, el único lendakari estatutario del PSOE fue Patxi López, gracias a los votos del Partido Popular. La derrota policial de ETA ha dado paso a una sociedad resignada a la hegemonía nacionalista, como si tuviera que compensar políticamente al nacionalismo por el fracaso de la estrategia terrorista. Muchos han creído que con la derrota de ETA el constitucionalismo también debe pasar página. Además, el PNV y el socialismo han girado a nuevos rumbos, con distinto resultado. Mientras el PNV ha convencido a votantes no nacionalistas de su condición de partido de orden, útil y moderado frente a los herederos de ETA, los socialistas han pagado muy cara su táctica de legitimar a EH Bildu como interlocutor válido. Al retirar el veto moral de no condenar a ETA, los socialistas han mandado a muchos de sus votantes al PNV o a la abstención; y a otros los han liberado de escrúpulos para votar opciones más extremistas, como Podemos o la propia Bildu. Resultado: el Parlamento vasco más nacionalista de su historia.

Tampoco hay que olvidar que más de cuarenta años de violencia terrorista y acoso social acaban reconfigurando una sociedad en términos electorales. El exilio de decenas de miles de vascos constitucionalistas no ha sido en balde. Este es el éxito de ETA y el beneficio del PNV: haber purgado el País Vasco de buena parte de sus disidentes, reducir los que quedan a una minoría y disfrutar de la nueva democracia vasca, en la que no votan ni los muertos ni los exiliados.

Derrota estética
Nota del Editor 20 Julio 2020

Estamos al otro lado del espejo. Donde la democracia no existe, porque si el voto es su expresión, al no ser libre ni poder votar todos los que deberían poder haber votado, estamos en el mundo al revés. La situación no se debe analizar ni estudiar, se debe combatir, se debe anular. Los terroristas, filoterroristas, independentistas deben ser castigados y expulsados. Y cuando exista libertad para vivir, para votar, para estudiar en español, para trabajar, para establecerse, entonces podremos decir que hemos alcanzado el inicio de la democracia.

Lo que nos dejan los gobiernos del 'procés'
Jordi Garcia-PetitCronica Global 20 Julio 2020

Ese personaje de guiñol puesto al frente de la Cámara de Comercio de Barcelona por el secesionismo soltó aquello de “España es paro y muerte, Cataluña vida y futuro”. Catadura moral barriobajera aparte, el exabrupto es una inversión más de la realidad a la que tan aficionados son. Igual como la que hace Torra instando a los empresarios catalanes a rebelarse contra el gobierno español, cuando es contra él que tendrían que rebelarse por su probada inepta presidencia.

Si en el plano político los gobiernos del procés han sido un desastre que nos ha abocado a una sociedad dividida y traumatizada, en el plano económico y social su incompetencia ha afectado gravemente a Cataluña. Lo niegan, incluso apelan a determinados indicadores económicos para pretender que, bajo su mandato y a pesar del (supuesto) déficit fiscal y la insuficiente inversión del Estado en infraestructuras, la situación de Cataluña habría mejorado.

Se engañan por autocomplacencia y engañan por mala fe. Si descontamos el sector privado --que se defiende como puede-- y el funcionamiento ordinario de la administración autonómica --que actúa por lo general con profesionalidad--, bajo los gobiernos del procés no ha habido ningún progreso, no han aportado nada importante a la sociedad, al contrario, sus decisiones u omisiones han lastrado el desarrollo de Cataluña, han puesto al sector privado en serias dificultades y han dejado a la administración propia desatendida de medios y de orientaciones políticas de interés general.

Les molesta que se lo recordemos y, además, sostienen que fue una conspiración del Estado, pero el traslado masivo de sedes sociales de empresas --según datos registrales, 5.244 entre octubre de 2017 y abril de 2019, solo unas pocas han regresado-- y la fuga de depósitos bancarios --según el Banco de España, 37.496 millones, solo en parte recuperados-- dejó a Cataluña desarbolada y con el prestigio hundido.

Y todo eso ocurrió habiendo sido Oriol Junqueras vicepresidente de la Generalitat y titular de la Consejería de Economía y Hacienda, quien ya había exhibido su pasmosa impreparación en aquel memorable debate televisivo de junio de 2016 con Josep Borrell, y ahora pontifica, junto con Pere Aragonés, su sucesor en la misma responsabilidad política y económica, sobre la reconstrucción económica post Covid-19. ¿Qué credibilidad merecen? Ninguna, no son de fiar.

Bajo los gobiernos del procés Cataluña es la Comunidad con más deuda pública de España, sin que se pueda financiar en los mercados al tener su deuda la calificación de “bono basura”; con los impuestos entre los más altos de España, sin que ello se haya traducido en mejoras de los servicios de su competencia; al contrario, la sanidad padece las más nutridas y largas listas de espera, igual como la de los dependientes reconocidos en espera de una prestación, la inversión en la Atención Primaria ha sufrido un recorte del 24% en la década del procés; y la educación tiene el mayor número de barracones provisionales.

Un dato ominoso resume, sin necesidad de entrar en más detalles, el estado de abandono de la sociedad por los gobiernos del procés: antes del estallido de la pandemia 993.801 personas se hallaban ya en situación de pobreza en Cataluña, según un reciente informe de la organización no gubernamental Oxfam Intermón. Y Unicef añade otro dato parecido al cúmulo de desgracias: el 28,6% de los niños de Cataluña están en riesgo de pobreza.

En el capítulo de la pérdida de oportunidades destaca la eliminación en la primera votación, en noviembre de 2017, de la candidatura de Barcelona para la sede de la sustanciosa Agencia Europea de Medicamentos. ¿Cómo iban a dar la sede europea a quienes querían salir de España, quedando fuera de la UE? Algo así podría ocurrir con la actual candidatura de Barcelona a una sede del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, por seguir voceando a pleno pulmón que persisten en la independencia.

Los gobiernos del procés han ofuscado, dividido y traumatizado con una “cuestión nacional”, entre otras razones, para tapar la “cuestión social”, respecto a la que se han mostrado notoriamente indiferentes. De “minucias” la han tildado en ocasiones.

Corresponde a la oposición no independentista recuperar lo tapado, poniendo, además, en evidencia la ceguera de los votantes que eligen a quienes los hunden y empobrecen. Muchos de ellos acabarán compartiendo el clamor popular --que ya se deja sentir-- contra la ineptitud insoportable del actual gobierno del procés.

Entrevista a Carlos García (PP): «De la ikastola de mi barrio salieron treinta terroristas de ETA, entre ellos el que me quiso asesinar a mí»
Luis Balcarce Periodista Digital 20 Julio 2020

La coalición de Partido Popular y Ciudadanos ha conseguido arrebatar un escaño a Bildu tras el recuento definitivo del voto por correo -emitido desde el extranjero- en las elecciones del País Vasco. Un escaño que ocupará el líder ‘naranja’ en Vizcaya, Luis Gordillo.

Con este cambio, las formaciones de izquierda ya no suman mayoría absoluta de 38 escaños en el Parlamento vasco, donde sí la alcanzan los parlamentarios de PNV (31) y PSE-EE (10), que gobernaron en coalición hace cuatro años.

Protagonista de ese recuento fue el concejal del PP en Bilbao, Carlos García, que en conversación con ‘El Quilombo’ de Periodista Digital explica por qué el voto constitucionalista ha vuelto a bajar el 12-J, el papel de la abstención y por qué ésta ha beneficiado a Bildu.

«La baja participación nos ha perjudicado a nosotros y al PNV y ha beneficiado a Bildu»

«Siempre que suele haber errores son para perjudicarnos a nosotros, no a Bildu. Y eso es porque no tenemos apoderados para cubrir todas las mesas como sí los tienen ellos. En una mesa nos quitaron por error más de 100 votos».

«La situación de pandemia ha beneficiado a Bildu por esos 200.000 votantes votan siempre, haga calor, frío, coronavirus o lo que sea. La alta abstención nos ha perjudicado, sobre todo porque mucha gente mayor se ha marchado a otros pueblos cercanos o no ha ido a votar por miedo al virus, y eso nos ha perjudicado mucho como partido conservador, porque en el ámbito de la gente joven ahí Bildu nos lleva ventaja».

“El día que fue a votar detrás de mí había en un aula de Primaria un mapa de Euskal Herria»

«Hay que unir el centro derecha, estoy porque el PP vaya con VOX en las elecciones»

«De la ikastola de mi barrio salieron treinta terroristas, entre ellos el que me quiso asesinar a mí»


 


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