AGLI Recortes de Prensa   Jueves 23  Julio  2020

Aplausos de propaganda y muerte
Agapito Maestre  Libertad Digital 23 Julio 2020

Porque el derrotismo no es bueno para la política, y mucho menos para el análisis político, no negaré la importancia del Acuerdo de Bruselas para salir de la devastadora crisis que ha traído a Europa la covid-19. No niego que esos acuerdos pudieran tener para España unas repercusiones parecidas a las que tuvieron para Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, las ayudas que recibió este país de EEUU. Especulemos, sí, sobre todo lo bueno que podrían y deberían ser estos acuerdos. Pero, por favor, seamos realistas. Miremos de frente a los políticos españoles en general, y al Gobierno de España en particular. Miremos y levantemos acta de lo que hay.

Nadie se engañe con las condiciones, que otros escriben con el palabro condicionalidades, puestas por la UE para recibir importantes fondos que nos ayuden a salir de la crisis sanitaria, social y económica. Esas condiciones no son nada para quienes conciben la política como el mantenimiento del poder por el poder. Sí, España, o mejor, el Gobierno de España, recibirá esos fondos para su mayor gloria. Nadie dude de que los repartirá a su antojo, conociendo la endeble oposición de Casado, pero sobre todo servirán, y eso es lo peor, para alimentar a la entera casta política en el poder. Entonces, ¿por qué tanto extrañarse de los aplausos recibidos por Sánchez en su Consejo de Ministros y en su Parlamento? ¿Poco importa que los aplausos sean reales, fingidos o cínicos? Los aplausos de la tropa populista han empezado con fuerza y convicción. Los aplausos de la castuza política a su líder Sánchez se prodigarán aún más en el futuro. Los aplausos constituyen el principal medio para que este tinglado no se caiga.

Sí, tengo la sensación de que la política ha desaparecido definitivamente en España. Porque solo hay propaganda, engaño y demagogia, los fondos que recibiremos de la UE no sólo serán un balón de oxígeno para que Pedro Sánchez aguante unos meses más en el poder, sino que podrían significar su consolidación hasta el final de la legislatura. Así de cruel es la vida de la política europea para los españoles de bien, para quienes trabajan cada vez más y sus salarios son menores, para quienes saben que sus ahorros terminarán siendo pasto de los tipejos que ocupan las instituciones. Sí, para quienes pagan sus impuestos y ven rebajados cada día sus sueldos y pensiones, para quienes sabemos que la democracia, o sea la separación radical de poder, saber y derecho, ha desaparecido en España, la llegada de estos fondos pudieran ser la consolidación de una tragedia nacional.

Si esos fondos europeos no son gestionados por una gran coalición de partidos nacionales, me temo que solo servirán para que el populismo quede instalado por décadas en el poder. Será el triunfo del aplauso populista, del mercadeo electoral y de la propaganda sin límite. Tendremos que seguir soportando un déficit público y una deuda desorbitados. Son duras, sí, las condiciones puestas por la UE para recibir la mitad de la ayuda que se nos ha concedido, pero eso no importa al populismo, porque se las saltarán con una extrema facilidad. La mitad de la ayuda será para quien la gestione y, por desgracia, la otra mitad será pagar a quienes propagan el infundio de que Sánchez es el mejor gobernante que podría tener España en estos momentos. Un infundio que, por desgracia, tiene alguna verosimilitud, ¿o acaso es mejor una oposición que no consigue echar a un fulano que gobierna con la prórroga de unos Presupuestos que presentó Montoro allá por los tiempos de Adán y Eva?

El escudo social era una farsa
Editorial ABC 23 Julio 2020

El PSOE, y sobre todo Podemos, han fracasado en su intento de aprobar una serie de medidas «sociales» inanes, sectarias e ideologizadas

La votación celebrada ayer en el Congreso para aprobar las conclusiones de los cuatro grupos de trabajo creados en la comisión de reconstrucción tras la crisis del coronavirus retrató al Gobierno con un fracaso importante. Su «escudo social» no es solo una decepción fáctica derivada del abuso de la demagogia de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante los meses del estado de alarma -millones de españoles sí se están quedando atrás-, sino que ahora se traduce, además, en un soberbio varapalo parlamentario. El PSOE, y sobre todo Podemos, que tiene en su mano la «vicepresidencia social» del Ejecutivo, fracasaron ayer en su intento de aprobar una serie de medidas «sociales» inanes, sectarias e ideologizadas para afrontar la recuperación. Ni a su izquierda ni a su derecha, los partidos de la oposición compraron su mercancía averiada, porque incluso la propaganda gubernamental tiene un límite en la paciencia de los partidos y de los ciudadanos. El golpe es severo para Sánchez: ideó una comisión de «reconstrucción» a la imagen y semejanza de su coalición de Gobierno con la idea de que ningún partido se atreviera a contradecir sus conclusiones porque contaba con que la ciudadanía castigaría a quien se opusiera. Sin embargo, todo ha sido una farsa, porque prácticamente ningún partido ha caído en la trampa. Ni siquiera el intento desesperado del PSOE de maquillar su rechazo a conceder ayudas a la educación concertada le sirvió para tener que asumir una humillante derrota parlamentaria. Ayer Sánchez ya no fue recibido con forzados aplausos de sus sumisos ministros en La Moncloa. Más aún, hay quien sostiene la tesis de que el PSOE no forzó la aprobación del paquete de medidas sociales sencillamente para señalar a Iglesias. El Gobierno está inmerso en una cruenta guerra civil interna, y presentar esta derrota parlamentaria como un éxito global de la gestión de Moncloa contra la pandemia es un espejismo.

Es cierto que el Gobierno consiguió sacar adelante la votación en los otros tres grupos de trabajo, y que el apoyo del PP y de Ciudadanos a la reconstrucción empujó al separatismo a afear a Sánchez su acercamiento al centro-derecha. Por eso, las advertencias del PNV y de ERC no deben ser inocuas para el Gobierno. El PP y Ciudadanos han actuado con responsabilidad, han aportado ideas, enmiendas, iniciativas y correcciones por el bien de los españoles. Pero Sánchez, inmerso en un tacticismo enfermizo, ya sabe lo que es una derrota parlamentaria en toda regla. Y además, muy simbólica. Su Gobierno «social y de progreso» fue desenmascarado, y no va a ser sencillo que obtenga el respaldo de sus socios naturales a unos presupuestos generales del Estado que estarán duramente condicionados por Europa. Ayer, el fracaso del adoctrinamiento que Sánchez e Iglesias quieren imponer fue una buena noticia para España.

Para qué sirve una autonomía
Miquel Giménez. vozpopuli autores 23 Julio 2020

Ahora que tantos hablan de derogar la monarquía y cambiar la Constitución, veamos para qué son de utilidad las autonomías

Se lo diré de entrada: las autonomías sirven para muchas cosas. No se asombren. En primer lugar, sirven para haber sido el foco de corrupción y clientelismo más grande de la democracia española. Cataluña, Andalucía, Valencia, Madrid, Baleares, por citar algunos casos que han obtenido repercusión nacional, son ejemplos de cómo esa administración lenta, inútil y torpe ha sido la cueva de Luis Candelas en la que el partido predominante se ha hinchado a robar a manos llenas. Todos. Sirven también para colocar a costa del erario público a todo inepto conmilitón que sea preciso, para darle mamandurria a los que no han trabajado en su vida pero tienen carné de partido, para crear una casta localque ha asimilado al caciquismo de toda la vida, ampliándolo y otorgándole una consideración política intocable.

También sirven para que el gasto en administración improductiva se eleve a niveles que ningún otro país europeo puede soportar, por la duplicidad de competencias, por la creación de estructuras inútiles, por el gasto en auténticas barbaridades, por mantener medios de comunicación onerosos e inútiles, por una política de obras públicas carísima, por comprar hierro a precio de oro y para que el comisionista de turno haga que el bolsillo del contribuyente esté pagando unos sobrecostes tremendos. Excuso decirles que nada de lo que hace una autonomía mejora lo que podría hacerse desde el Estado si este se gestionara bien. Nada. Ni conocimiento del territorio, ni proximidad, ni leches. Todo es peor llevado a cabo, todo es más lento, todo es más ortopédico y burocrático.

Las autonomías son también de mucha utilidad, y eso es indiscutible, en lo que a garantizar la desigualdad territorial se refiere. No gozan de los mismos privilegios los que son del País Vasco que los de Extremadura, ni tienen la misma sanidad los manchegos que los riojanos, ni reciben el mismo trato por parte del Estado los murcianos que los catalanes. No me refiero al ciudadano, sino a sus politicastros, que según griten y amenacen con romper una España de la que lo único que quieren es seguir ordeñándola, reciben más o menos.

Y ahí vamos al meollo del asunto, a la yema del huevo o a la baraja marcada del tramposo: las autonomías se crearon para dar salida a los “problemas” catalán y vasco, pero ni se han solucionado ni parece que vayan a hacerlo. Eso, con el añadido de que el resto se dijo: “Oye, ¿por qué nosotros no?”. Ahí se empezó a conculcar todo el edifico constitucional. Porque, señores rojos pálidos o, lo que es lo mismo, señores izquierdistas de finca lujosa y americana mugrosa, la igualdad de los españoles no se mide tan solo por si se puede o no se puede juzgar al jefe del Estado, se mide por tener una única tarjeta sanitaria válida para todo el territorio nacional, porque la escuela sea igual en toda la nación, porque no existan policías dispersas a las que haya que “coordinar”, porque no haya ciento y una maneras distintas de pedir lo mismo. No, la igualdad ante la ley la da la igualdad territorial y para eso, me temo, sobran autonomías, privilegios medievales, orates que aspiran a imposibles, sacacuartos profesionales y toda esa nueva corte de los milagros que se ha ido enquistando como un cáncer corrosivo y voraz en nuestra vida, en nuestra política y en nuestra economía.

Por eso permítanme que me ría al escuchar a los de Bruselas cuando dicen que España ha de hacer esto o lo otro. ¿Pero de qué España me está usted hablando? España no existe, está troceada como una pizza de viernes por la noche en la que todos quieren quedarse con el trozo más grande, sin equidad en el reparto ni generosidad en compartirla. No hay España, sépanlo todos de una puñetera vez. Hay un señor que dice ser presidente, pero no gobierna más que para convertir cada vez más en un infierno las vidas de los trabajadores y las clases medias, hay un vicepresidente segundo que está encantado de acudir al funeral de un país que odia y que no se merece y hay una ralea de terroristas de la nada que solo piensan en emular a los Pujol.

Ahora que ya podemos seguir con el heteropatriarcado, la Liga, los comadreos de la prensa del hígado y esas cosas que tanto entretienen a los pueblos ciegos, sordos y cortos de miras. Lo digo por no molestar, que hay quien se sofoca cuando coges un espejo y se lo pones delante. Y hace demasiado calor para sofocarse.

Los hombres de Rutte
Agustín Valladolid. vozpopuli autores 23 Julio 2020

Apunten este nombre: Jan Versteeg. Es el embajador holandés en Madrid, y vigilará de cerca el destino final de los 140.000 millones que Europa va a poner a disposición de España. Los nuevos ‘hombres de negro’ visten raya diplomática

Es este un país bien extraño. Conocemos nuestros defectos, pero para superarlos hacemos entre muy poco y nada. Tenemos perfectamente elaborado el diagnóstico, y sin embargo dejamos pudrir los problemas y solo reaccionamos cuando es demasiado tarde y la pasividad ha provocado una infranqueable merma de nuestra capacidad de reacción. Hay excepciones históricas, incursiones en los territorios, por lo general ignotos, de la sensatez, las reformas y el pragmatismo que a pesar de su brevedad propiciaron en el pasado desconocidos avances en campos tan heterogéneos como el de las libertades, las infraestructuras, la industria o los derechos civiles. Pero solo en el último cuarto del siglo XX se produjo la milagrosa revelación de un país dispuesto a llevar adelante un proyecto común, a empujar, por primera vez en siglos, en la misma dirección. Y claro, no podía ser.

Había que darle la razón al hispanista Richard Ford, que en 1846 dijo que “España es hoy, como siempre ha sido, un conjunto de cuerpos sostenidos por una cuerda de arena, y, como carece de unión, tampoco tiene fuerza” (“Las cosas de España”, Ediciones Turner 1974). O, más cerca, a Serrat: “Que no nos salen las cuentas/ Que las reformas nunca se acaban/ Que llegamos siempre tarde / Donde nunca pasa nada”. Había que desmontar la única obra colectiva de efectos duraderos y gracias a la cual llegamos a ser un país reconocible e incluso admirado. El “régimen del 78”. Y a ello, a tirar por tierra nuestra única obra maestra comunal, nos pusimos con entusiasta dedicación a las primeras de cambio, justo cuando en el camino se cruzaron, por un lado, las primeras dificultades económicas serias de un país habituado al maná europeo, y la mayoría de edad política de las generaciones más pancistas de la historia por el otro.

Desde que en agosto de 2011 Rodríguez Zapatero se enteró, junto al resto de españoles, de que la crisis financiera nos había situado al borde del colapso económico, y hasta el instante en el que la Unión Europea, a las 5:30 horas del martes 21 de julio de 2020, decidió darnos una nueva oportunidad, lo ocurrido en España se puede compendiar en tres apuntes: deterioro institucional, crisis territorial y significativa mengua del crédito-país. Detrás de esta desdichada realidad, lo que asoma como factor determinante de nuestra decadencia es una clase política menor, carente del coraje que se requiere para situar a los ciudadanos ante el espejo de la verdad e incapaz de abordar las reformas que acomoden las obligaciones y derechos de la sociedad a una nueva realidad mucho más volátil y exigente. Sí, Europa nos ha dado una nueva oportunidad, pero a la vista de la experiencia acumulada es más que legítimo preguntarse si tenemos los líderes capaces de aprovecharla.

Los ‘diez mandamientos’ de la reconstrucción
Europa no se fía, y hace bien. “En esta ocasión no tendremos austeridad”, se apresuró a proclamar Pablo Iglesias. Política ficción. “Digitalización, movilidad sostenible, desarrollo de la economía de cuidados”: las prioridades del vicepresidente segundo. “No tendremos hombres de negro visitando los países”. Falso. Iglesias el prestidigitador. No vendrán los hombres de negro porque ya están dentro. En la Torre Espacio del Paseo de la Castellana, sede de la embajada de los Países Bajos, sin ir más lejos. Jan Versteeg será a buen seguro uno de los personajes a cuidar. Entre 2015 y 2019 el hoy embajador holandés en España fue Gran Maestro de la Casa del Rey Guillermo Alejandro. Un tipo influyente. Versteeg, por cierto, no acaba de entender nuestro empeño por destruir la única institución realmente neutral que queda en pie. Sus informes, y los de sus colegas de los países “frugales”, los otros hombres de negro con residencia en la capital, van a contar más que nunca en Bruselas. Incluidos los que reporten impresiones sobre la estabilidad del gobierno progresista de coalición. Lo saben Pedro Sánchez y Nadia Calviño; y lo sabe Iglesias.

El acuerdo de la madrugada del martes es muy claro: el plan que fije la distribución de los 140.000 millones destinados a España se va a negociar con la Comisión Europea, no con Podemos. A Calviño le queda aún cierto margen de crédito. Debe ser ella la que coordine el documento en el que se concrete la distribución del gasto. Iglesias está fuera. Todo lo más, se le dejará presentar las ayudas sociales cuando estas se concreten. Todo lo más. Del resto, se le mantendrá a distancia. Si es que para entonces sigue en el Gobierno. Europa no está para bromas. El paso adelante que representa la mutualización de la deuda es formidable, pero no irreversible. El llamado 'freno de emergencia' no es ninguna boutade. Todo va a depender de cómo salga esta primera experiencia de alto riesgo. Podría muy bien decirse que la gran osadía de Merkel y Macron ha sido poner buena parte de los destinos de Europa en manos de Italia y de España. Y lo que ocurra en ambos países será lo que fortalezca esta extraordinaria apuesta o, por el contrario, de incumplirse lo pactado, provoque una marcha atrás de consecuencias catastróficas para el futuro de la Unión. Así que pocas bromas.

¿A qué nos debiera obligar el acuerdo? A que hagamos lo que sabemos que hay que hacer. Lo siempre aplazado. El diagnóstico, ya se ha dicho, es el correcto. Hay toneladas de literatura de calidad al respecto, y a Europa le sirven las recomendaciones de un Banco de España con prestigio recobrado. En el informe que el gobernador Pablo Hernández de Cos entregó el 23 de junio a ese prodigio de ineficiencia que responde al grandilocuente nombre de “Comisión de Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados”, se enumeran los 'diez mandamientos' cuyo cumplimiento va a supervisar Europa. Ahí está todo (y aquí con más detalle); punto por punto: sostenibilidad de la deuda, mejora de la productividad, simplificación normativa y recuperación del mercado único, reducción de la precariedad laboral, reforma del sistema de pensiones, transformación de la política fiscal en un instrumento de modernización y no solo recaudatorio, adecuación de los planes educativos a las necesidades del sistema productivo, aligeramiento de la maquinaria administrativa…

Tiene razón Pedro Sánchez. La jornada del martes en Bruselas fue histórica para la UE. Pero en ningún sitio está escrito que lo acabe siendo también para España. Según Hernández de Cos, la estrategia de crecimiento que en este momento necesita nuestro país debe reunir los siguientes atributos: “Urgente, ambiciosa, integral, evaluable y basada en consensos amplios” (pág. 73). ¡Uf! Qué quieren que les diga; que no lo tengo nada claro, que no veo ni la ambición ni la vocación de consenso por ningún lado, y que lo único que me tranquiliza es que desde la Torre Espacio, en los días claros, se observan con gran nitidez las heridas que provoca la larga mano del hombre en la piel de toro (con perdón). Ojalá me equivoque.

Sánchez ha preparado una recepción que oculte su fracaso
“Viveza es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolver el problema”. Marco Denevi
Miguel Massanet diariosigloxxi 23 Julio 2020

Hace poco se atribuía ser el gestor de la “proeza” de haber salvado la vida de cuatrocientos mil españoles, poco después se puso el uniforme de Superman para acudir en plan de Cid Campeador a ponerles las peras a cuarto a los holandeses y a quienes osaran regatearle a España y a su gobierno el derecho a gastarse el dinero de todos los europeos así como le viniera en gana al gobierno que comparten con los señores de Podemos: Algunos, incluso, creímos ver en su actitud, en su desparpajo, en su ir de sobrado y, por qué no, en su pose de improvisado líder de aquellos que tenían la delicada misión de acordar cómo se iban a distribuir, en qué cantidades, con qué requisitos y en cuántos plazos se iban a entregar las ayudas que, la UE, tenía previsto destinar a aquellas naciones especialmente afectadas por la pandemia del coronavirus que tanto destrozo ha venido produciendo en todos aquellos lugares en los que el virus ha podido ensañarse con sus habitantes.

Pero, como ya es habitual en el señor Pedro Sánchez, todo en él no es más que fachada, no hay en este hombre nada más que el convencimiento que tiene de que está en este mundo para retener el poder, vender a quienes le han venido apoyando una imagen estereotipada y edulcorada de lo que la gente, en general, identifica como la de un presidente que se desvive por su pueblo, que no piensa en nada más que en mejorar la vida de los pobres y que está dispuesto a todo para que la “igualdad” entre todos los españoles sea un hecho incontrovertible aunque, irónicamente, para conseguirlo fuere necesario acabar con España y con el bienestar del que hemos gozado desde hace años, hasta que se produjo el vuelco de gobierno que nos trajo de la mano el señor Pedro Sánchez y a todos aquellos personajes que, como él, se dejaban guiar por el rencor, la ambición, el revanchismo y por la obsesión de acabar con la derecha y el capitalismo, sin que los métodos que tuvieran que utilizar y la forma en que ponerlos en práctica, tuvieran que sujetarse a la legalidad, la ética, la honradez, las prácticas democráticas y el respeto por las ideas ajenas.

El conocido eslogan de que “el fin justifica los medios” como se desprende, claramente, de las teorías políticas de Nicola Maquiavelo, ha venido a ser una constante durante el periplo político del actual líder del PSOE, que ha sabido utilizar como nadie sus indudables dotes histriónicas para presentarse como el salvador de España, a la vez que ha tenido la habilidad de trasladar, a la oposición de centro derecha, la responsabilidad de todo aquello en lo que, el actual gobierno ha fracasado como si, en realidad, el hecho de gobernar y dirigir la política y las instituciones de una nación, cuando se tiene la mayoría absoluta de escaños, pudiera eximir a los gobernantes de sus responsabilidades de gobierno, fueren cuales fueren los comportamientos de la oposición que, por otra parte, es la que tiene la obligación de fiscalizar, corregir, denunciar y protestar de todo aquello que, a su juicio, el Gobierno está haciendo mal.

Ahora, a toro pasado, cuando la cuestión de las ayudas a los países perjudicados por la crisis causada por el Covid 19 parece que acaba de ser pactada; no cómo hubiera deseado nuestro Presidente, sino muy mediatizada por los obstáculos que el primer ministro de Holanda y sus colegas del norte han conseguido imponer a los países más poderosos, para que la parte de las ayudas que se les van a conceder que se puedan considerar a fondo perdido no se convierta en un hucha que pueda ser utilizada por el gobierno de la nación que la recibe, en la que pueda introducir la mano para ir sacando, a su libre albedrío, las cantidades que estimara pertinente para dedicarlo a los fines partidistas, destinos poco fiables, subvenciones a amigos y colaboradores, aumento de funcionarios públicos o pagos a asesores que, en número desproporcionado y coste insoportable no tengan otro fin que el de crear un enchufismo y una burocracia agradecida que los ayude a mantenerse en el poder. No, el señor Pedro Sánchez no puede venir a intentar hacernos creer que gracias a sus esfuerzos y sus influencias ha conseguido salirse con la suya cuando, la evidencia es insoslayable, que España durante los seis años en los que se va a ir desarrollando la distribución de las ayudas, no sólo de las que se concederán a título de préstamo con la obligación de devolver, sino en aquellas otras que se considerarán como sin retorno, va a verse obligada a justificar, euro a euro, el destino que se le ha dado; con la particularidad de que si se incumpliese por parte del gobierno español, esta obligación la espita se puede cerrar y, probablemente, se le puede exigir a nuestra nación la devolución de lo recibido indebidamente.

¿Qué ha pasado, señor Sánchez, con aquello de que la reforma laboral que Rajoy hizo, con magníficos resultados, iba a ser derogada inmediatamente gracias a la petición del señor Iglesias? Ya lo advertimos, en su día cuando esta “brillante” idea del señor Iglesias fue apoyada por los socialistas vascos, al firmar un acuerdo por el que el PSOE se comprometía a acabar con la susodicha reforma. Se creyeron que una reforma impuesta por la UE a España, para que se nos concedieran los 40.000 millones que se necesitaban para evitar el desmoronamiento de nuestro sistema de cajas de ahorros y pensiones, mal gobernado, peor administrado y, evidentemente, objeto de expolio por una parte de quienes las dirigían; iba a ser algo que se nos ofrecía de gratis. No ha tardado la UE y aquellos países que en su derecho han querido que los sacrificios económicos que van a tener que hacer para evitar el desmoronamiento de Europa, sean gratuitos y que, quienes reciban las ayudas puedan hacer un uso indebido de ello organizando a su manera, bajo directrices del comunismo bolivariano una economía estatalizada desoyendo las exigencia de una Europa que no está dispuesta a que el sur de la Unión se convierta en una cabeza de puente del comunismo internacional.

Haría muy bien, el señor Sánchez, de reconsiderar la política errática y deslavazada que ha estado imponiendo a los españoles y cuyas consecuencias ya estamos soportando, y se alejara de la influencia nefasta de los comunistas de Unidas Podemos, haciendo caso a los consejos que se le han venido dando desde sus colegas europeos que, con toda seguridad no pueden ver con buenos ojos que un gobierno con comunistas se haya hecho cargo de una de las naciones más importante de la CE, todavía más desde que el Reino Unido dejó de pertenecer a la UE, no le va a ser suficiente al actual gobierno el hecho de que se le vayan dando ayudas desde Europa si, como parece que está ocurriendo, los rebrotes del Covid 19, más de 160 durante los últimos días, con especial virulencia en comunidades tan importantes como Cataluña en la que la evidente incapacidad de Torra y su equipo para evitar los contagios no ha hecho más que confirmar la incapacidad y absoluta ineptitud de este personaje, un verdadero lastre para la comunidad catalana.

El señor Pedro Sánchez ya se puede ir despidiendo de aquellos presupuestos tan expansivos que se había hecho la ilusión de poder tener aprobados para el próximo año, ni siquiera sabemos que se vayan a poder aprobar otros menos ambiciosos y sea preciso continuar manteniendo los del señor Montoro, del PP, que por raro que pudiera parecer, dados los años que llevan los socialistas en el poder, parece que nadie ha sido capaz de encontrar otros que los mejoren.

Y no queremos dejar de comentar algo que clama al cielo y que parece que nadie ha considerado necesario comentar. Se trata de que la Justica (tardona pero finalmente justa) está derribando acusaciones que afectaban a varios militantes del PP y que, pasados los años, se va demostrando que aquellas acusaciones de la oposición, aquellas vestiduras rasgadas de las izquierdas convertidas en juez y parte y aquel abuso de la prensa cargando contra aquellas personas que ahora, cuando los tribunales han decidido, resulta que han salido absueltas. Absueltas pero todos ellos han tenido que ir soportando, durante años, el estigma de ser acusados de ser delincuente cuando se ha demostrado que, aquellas acusaciones por las que se han visto obligados a soportar el escarnio de ser considerados delincuentes, no tenían fundamento alguno y sí, evidentemente, toda la mala baba de quienes han pretendido utilizar la Justicia en beneficio de sus intereses espurios de desacreditar a personas honestas que han tenido que soportar ser acusados de delitos que no cometieron. ¿Quiénes, de los acusadores, van a pedir perdón públicamente? ¿Qué periódicos van a rectificar publicando la sentencia y entonando el mea culpa? ¡Ninguno! Y lo peor será que ni las propias víctimas de semejante maquinaciones, tampoco van a exigir la reparación a la que tienen derecho, probablemente por miedo a que aquello que ya parecía olvidado pueda volver a perjudicarlos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos obligados a tener que soportar que un personaje que ha salido escaldado de la reunión sobre el reparto de las subvenciones que Europa va a otorgar a los países más perjudicados; cuando se creyó que iba a un paseo triunfal en el que se le darían todas las facilidades para utilizar los apoyos que se van a recibir, para su uso propio, sin que se le exigiera comprobante alguno sobre el reparto que se iba a hacer, sus destinatarios, las condiciones, los resguardos y los resultados obtenidos por los beneficiarios de la subvención. En efecto el señor presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, podrá intentar dorar la píldora, se hará recibir por los suyos como si fuera un héroe romano con una corona de laurel pero, no se dejen engañar, no se trata más que de otra de las triquiñuelas para que, los bobalicones que siguen creyendo en ellos, se traguen otro de los anzuelos con los que los ha tenido amarrados a su persona y a sus engaños para captar su voto.

Sánchez I el ególatra
El rescate de la UE a España, sujeto a condiciones, se ha logrado pese a la gestióndel Gobierno
Isabel San Sebastián ABC 23 Julio 2020

De cuantos rasgos definen la personalidad de nuestro presidente, ninguno destaca tanto como el tamaño descomunal de su ego. Pedro Sánchez es mentiroso, ambicioso, fatuo, trilero, carente de escrúpulos y soberbio, pero por encima de todo es un ególatra de libro. Se idolatra hasta el punto de pavonearse ostentosamente en cada acto público al que asiste y aceptar sin recato alguno el culto obsceno que le rinden los suyos en un ejercicio de servilismo digno de mejor causa. Ningún inquilino de La Moncloa ha escapado a la tentación de dejarse regalar los oídos por la corte de aduladores que rodea siempre al poder, pero lo de este último arrendatario sobrepasa todo lo conocido y produce vergüenza ajena.

En los últimos días hemos visto a Sánchez prescindir de la mascarilla en reuniones del cónclave europeo donde todos los otros asistentes la llevaban, incumpliendo así el protocolo de rigor, no sabemos si por arrogancia, por desidia, por falta de respeto hacia sus colegas o porque se gusta tanto a sí mismo que necesita exhibir su rostro. Le hemos visto llegar al Consejo de Ministros y al Congreso de los Diputados entre aplausos y vítores de sus compañeros socialistas, cual César entrando victorioso en Roma, como si hubiese obrado alguna clase de proeza en lugar de conseguir a duras penas un rescate para España, inferior a lo esperado y sujeto a condiciones, obtenido merced a la solidaridad de nuestros socios y no precisamente gracias a su gestión de la pandemia, sino a pesar de la misma. A pesar de los errores, imprevisiones e imprudencias garrafales que convierten a nuestro país en el que peor ha manejado la crisis, según el Informe Anual sobre Desarrollo Sostenido de la Universidad de Cambridge, y también en el que de toda la Unión Europea más duramente está sufriendo el embate de los rebrotes, tal como destacaba ayer mismo este diario. Tales fracasos no van con él. Él se lava las manos y descarga toda responsabilidad en las autonomías, mientras los españoles se enfrentan al virus, el miedo, la inseguridad y la ruina como buenamente pueden y con más o menos riesgo dependiendo de dónde vivan y qué grado de eficacia demuestren tener quienes gobiernan su comunidad. Él se desentiende de los difuntos, ya que carece de la empatía necesaria para sentir como algo propio su muerte, y oculta la cifra real de fallecidos en un intento vano de esconder con ella la terrible verdad inherente a su desastrosa actuación. Ya no es que esté demasiado pagado de sí mismo como para experimentar algo parecido a la culpa. Es que busca y recibe con placer los halagos porque está convencido de merecerlos. Rezuma narcisismo por todos los poros. Su egocentrismo le hace considerarse acreedor a cuanta pleitesía estén dispuestos a rendirle quienes buscan su favor embadurnando el suelo de baba a su paso y, por abundante que resulte ser, toda la parecerá poca. Él lo vale. Él se gana esa admiración con creces. Él es guapo.

Tan lejos llega el deslumbramiento que sufre nuestro líder patrio cada vez que se mira al espejo que lleva ya un cierto tiempo confundiéndose con el Rey y tratando de ocupar el puesto que únicamente a éste corresponde. Lo vimos en la celebración de la Fiesta Nacional en el Palacio Real, cuando se colocó junto a sus Majestades en el protocolario besamanos, y de nuevo en el acto de homenaje a las víctimas del coronavirus. Su patología se agrava. Al paso que vamos, le veremos nombrar senador a su perro, a falta de un Incitato.

Basta ya de los caprichitos de Iglesias y de gastos en su casoplón
Editorial OKDIARIO 23 Julio 2020

Lo de la protección del casoplón de Pablo Iglesias ya pasa de castaño a oscuro: el cambio de Guardia Civil por Policía Nacional -como cuerpo encargado de la protección personal y domiciliaria de la pareja gubernamental- llevará aparejado la incorporación de un coche con cámara que grabe el perímetro y a los posibles participantes en las protestas alrededor de su domicilio.

El dispositivo de protección de la Guardia Civil no era del agrado del vicepresidente segundo, de modo que aprovechando que será la Policía Nacional quien se encargue a partir de ahora del operativo, Iglesias ha logrado que se incrementen los mecanismos de protección, que serán más sofisticados. Veinte agentes participarán en el contingente y se distribuirán para cubrir los distintos turnos y garantizar una protección plena del perímetro de seguridad de Iglesias. Su misión será la vigilancia estática del chalet y de la parcela de Galapagar. Pero habrá más cambios: se eliminará la famosa garita exterior donde agentes de la Guardia Civil trabajaron en condiciones penosas y se instalará otra, también con capacidad para grabar imágenes, en el interior de la parcela de Pablo Iglesias e Irene Montero. El control de la seguridad en los inmediaciones continuará en manos de la Benemérita, con lo que Iglesias contará con dos cuerpos: uno interior y otro exterior.

Todos estos cambios suponen más recursos públicos. Demasiados. Porque una cosa es proteger y otra blindar de forma desmedida el domicilio de la pareja Iglesias-Montero. Esa es la cuestión: los alrededores del chalet de Galapagar se han convertido en una zona vedada al tránsito normal. Y quienes se acercan al casoplón pasan a convertirse de inmediato en sospechosos. Eso no es normal en un Estado de Derecho. La situación ha alcanzado cotas surrealistas, porque una cosa es desplegar un operativo de vigilancia proporcionado y otra, bien distinta, perimetrar la zona como si fuera un coto privado, impidiendo la normal circulación de los vecinos.

Basta ya de los caprichos de Iglesias. Si le obsesiona su seguridad, que cambie de domicilio, pero ya está bien de gastar recursos públicos en costosísimos operativos policiales que, además, llevan aparejados restricciones a la libertad de movimientos por la zona. Los españoles no tenemos que costear sus neuras ni sus delirios de grandeza.

Más cloacas en Podemos y Pablo Iglesias sigue sin dimitir
ESdiario 23 Julio 2020

El vicepresidente segundo debe dejar de serlo tras constatarse, una vez más, el cínico antagonismo entre lo que dice y lo que hace, con consecuencias ya judiciales además de políticas.

Un juzgado de Madrid investiga la "Caja B" de Podemos, al dar por buena la posibilidad de que el partido se haya financiado con dinero de Irán a través de la productora con la que Pablo Iglesias hizo un programa "político" en la versión europea de la televisión del régimen radical.

Lo dice todo del actual vicepresidente, ya de entrada, que trabaje sin pudor para un Gobierno liberticida, sospechoso de alimentar a grupos fundamentalistas y alejado de los valores europeos de la igualdad, el respeto al individuo y la democracia colectiva.

Que Iglesias lleve años intentando dar lecciones a todos de casi cualquier cosa y que luego, una vez más, se compruebe el antagonismo entre lo que dice y lo que él mismo hace, retrata al personaje como un vulgar hipócrita que busca siempre el beneficio personal a cualquier precio, mientras estigmatiza a sus rivales y a parte de la sociedad con una caricatura que solo se convierte en realidad cuando va dirigida a él mismo.

Lo hizo con su famosa apelación a la "casta", un espacio mitológico en el que a su juicio habitaban sus contrincantes políticos y los votantes de éste hasta que él se puso al frente de ese grupo con su opulento nivel de vida. Y lo hace, desde luego, elevando para el resto el listón de exigencia ética y estética mientras él incurre en todos los abusos que decía denunciar.

Desde el "Caso Dilma" hasta su pasado "laboral" cercano a Venezuela o Ecuador, pasando por el clientelismo en Podemos y las purgas de los disidentes; todo en Iglesias es contrario a los discursos que le convirtieron, con la ayuda inestimable de ciertas televisiones, en un político de primera fila.

Con este caso, da un paso más en esa dirección. Que la denuncia haya partido del responsable de los servicios jurídicos de Podemos le da más valor y verosimilitud. Pero acabe como acabe, la radiografía de Iglesias y la perentoria necesidad de que dimita no cambiará: no se puede trabajar para Chávez o para los ayatolás, o intervenir espuriamente el teléfono privado de una mujer, y ser miembro del Gobierno de España.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Vale quien sirve, sirve quien vale
María Jesús Pérez ABC 23 Julio 2020

Y llegó el rescate. Y esta vez será rescate-país, no solo rescate-banca como en 2012. Porque sí, la aprobación del fondo anticrisis de 750.000 millones de euros que servirá para reflotar, entre otras, la economía española tras la crisis del Covid-19, se ponga como se ponga de estupendo el presidente del Gobierno, en loor de multitudes entre los suyos, que le aplaudieron a rabiar en un acto marketeniano preparadísimo desde Moncloa tras su vuelta de la cumbre -qué ridiculez de verdad, rozando incluso el patetismo-, es eso, porque conlleva condiciones similares a las de un rescate. ¿Huele o no huele a Grecia ahora?

España, que será el segundo mayor beneficiario de este nuevo instrumento de reconstrucción, sólo superada por Italia,
aspira a recibir 140.000 millones entre subvenciones y préstamos, a cambio de enviar un plan de inversión y reformas a Bruselas antes del 15 de octubre. Un plan que debe basarse sí o sí en las recomendaciones de política económica que la UE dirige cada año a España: flexibilizar aún más la reforma laboral -así pues el pacto de su derogación con Bildu y con la connivencia de su socio de Gobierno, queda en papel más que mojado-; medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones; un pacto educativo; la aplicación de la Ley de Unidad de Mercado y... subida de impuestos. Más que un partido social-comunista en el poder gestionando las reformas necesarias y obligadas, se va a parecer más al que tuvo que lidiar el anterior rescate, pero de banca, el de Rajoy. ¿Sabrá hacerlo Sánchez? No querer ni se lo puede plantear.

Y es que el acuerdo del Consejo Europeo es bueno para España -así a bote pronto, y sin contar con que el dinero no llegará al menos hasta 2021 y nos va a dejar una deuda a pagar pendiente para el 2059 que no sé cómo la vamos a saldar, precisamente en un momento en el que habrá boom de jubilados-, pero malo para este Gobierno, ya que los programas para recibir ayudas han de ser aprobados por mayoría cualificada y cualquier país puede exigir revisión del programa-ayuda si considera que el Estado receptor no hace los deberes, y el dinero sólo se pagará cuando España haya ejecutado las reformas comprometidas.

Pues... como quien deja un legado desde la ejemplaridad, uno de los profesores más ilustres, y mejor persona, del IESE, Luis Manuel Calleja, cerraba el capítulo de su vida en la tierra con una mini clase magistral para el recuerdo, que reproduzco como mi particular homenaje a él: «Hasta aquí hemos llegado... Aprovechad para profundizar en vuestra misión. Os dejo tres refranes en el afán por buscar el servicio a los demás: “Para servir, servir”; “Vale quien sirve, sirve quien vale”; y, “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”». Tome nota señor Sánchez, porque a usted y a los suyos les pagamos para servir al país y a sus ciudadanos. Se acabó el cheque en blanco. ¡A trabajar! y si no, ¡fuera! y que pase el siguiente.

El PSOE y la "república plurinacional" del caudillo Iglesias
EDITORIAL  Libertad Digital 23 Julio 2020

Ya resulta una vergüenza que España sea el único país democrático del mundo con comunistas confesos empotrados en el Gobierno. Pero no queda ahí la aberrante anormalidad que representa la presencia de Podemos en el Poder Ejecutivo. Y es que la formación de Pablo Iglesias, a diferencia de otros movimientos de extrema izquierda, no sólo aspira a imponer su liberticida agenda colectivista, también pretende fragmentar el sujeto de soberanía sobre el que se sustenta el edificio constitucional –la nación española– y transitar a un "Estado plurinacional en forma de república". Ni el Partido Socialista Unido de Venezuela del carnicero Nicolás Maduro, ni la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) de Alexis Tsipras ni ninguna otro entidad relevante de la extrema izquierda –y para qué hablar de los regímenes comunistas– aspiran dinamitar los países en los que operan.

La llegada de Pablo Iglesias al Gobierno no le ha llevado a renunciar a ese lesivo, anacrónico y disparatado proyecto, clamorosamente anticonstitucional, tal y como ha dejado de manifiesto este miércoles en la Universidad Complutense de Madrid. Para el caudillo comunista, en España se está abriendo un "horizonte republicano plurinacional".

Con ser lamentable e indignante que un profesor de ciencia política haga una contraposición tan burda como la que enfrenta monarquía y democracia, cuando las mayores y más criminales dictaduras del momento son repúblicas y cuando democracias tan consolidadas como la sueca, la británica, la danesa, la holandesa o la belga son monarquías parlamentarias, lo peor es que el capo comunista, cuyo modelo de república se asemeja más al que rige en Venezuela que al de Estados Unidos, se empecine en aspirar a un Estado plurinacional sin tener siquiera la gentileza decir el nombre y el número de las naciones que pasarían a conformarlo.

Estel anticonstitucional proyecto de nada menos que el vicepresidente segundo del Gobierno no por disparatado resulta menos desestabilizador, por cuanto da además oxígeno a las formaciones secesionistas, volcadas en la demolición de la Monarquía, a la que perciben, con razón, como símbolo de la unidad y permanencia de la nación española. De hecho, este miércoles los socios de investidura de Pedro Sánchez –incluidos Podemos, los proetarras de Bildu y los golpistas catalanes– han intentado por décima vez que el Congreso investigue los negocios de Don Juan Carlos como medio de desgastar a la Corona.

Aunque el PSOE se haya opuesto a ese intento de convertir el Parlamento no en una cámara de control al Gobierno sino en una especie de tribunal destinado a enjuiciar a un rey que nunca gobernó y que hace años dejó de reinar, debería ser mucho más activo en su oposición a este nada disimulado plan de sus socios para acabar con la Monarquía constitucional. Pero es que, como les ha reprochado la popular Cayetana Álvarez de Toledo, los socialistas son "muy hábiles generando ruido sobre el Rey, pero inútiles para rastrear los contagios del coronavirus".

Si es bueno para España, es malo para ellos
Pablo Planas  Libertad Digital 23 Julio 2020

El Gobierno y sus palmeros pretenden convencer a los españoles de que en la Unión Europea se venden duros a cuatro pesetas, extraordinario fenómeno y suculento negocio propiciado por el gran narciso Pedro Sánchez. De ahí que los ministros le hicieran el pasillo a su llegada a la Moncloa, en una de las imágenes más vergonzosas, patéticas y lamentables de la historia de la democracia en España. Y cómo aplaudían, cuánto fervor, qué manera de batir palmas. Parecía que Sánchez viniera de dirigir con éxito el Desembarco de Normandía. Y a sus pies, las ministras y los ministros, una panda de pelotas.

Semejante disparate fue grabado y difundido por las televisiones y las redes sociales para compensar las preocupantes imágenes procedentes de la cumbre europea y en las que Pedro Sánchez aparecía ausente, sin papeles, al margen de todas las conversaciones, hecho un auténtico paria, paseando sin sentido su desgarbo noqueado mientras el resto de los primeros ministros le hacían la cobra para evitar la fotografía con el presidente del Gobierno más incompetente del mundo, según el último informe de la Universidad de Cambridge sobre la gestión del coronavirus.

Dicho informe contempla el número de muertes por millón de habitantes, la tasa de contagios, el grado de control de la epidemia, la capacidad para reducir los positivos y los efectos sobre la movilidad y, hechas las cuentas, España aparece en el último lugar de los países desarrollados, puesto 33. Y eso que los investigadores de la citada universidad aceptan las cifras de muertos y contagiados del Gobierno, que son un insulto a la inteligencia.

A pesar de ello y del abandono de los ancianos (45.000 pensionistas menos), de las dificultades para cobrar los expedientes de regulación temporal, de haber mandado a médicos y enfermeras a combatir la enfermedad sin equipos de protección, de haber laminado las garantías constitucionales, de haber destrozado la economía, estos tipos, Sánchez e Iglesias, Ábalos y Garzón, la banda al completo, sacan pecho y se montan escenas como la del pasillo de la Moncloa, estampa que pasará a los anales de la manipulación propagandística.

En cuanto al acuerdo europeo para la reconstrucción pospandemia, se ignora todavía el contenido de la letra pequeña. Se conoce, eso sí, que las ayudas y los prestamos están sujetos a condiciones, porque, a diferencia de lo que pretende hacernos creer el Gobierno, el dinero no sólo no se regala sino que se presta a cambio de ajustes, recortes y reformas que no pasan precisamente por dar gusto a Bildu y a Podemos en lo relativo a la reforma laboral del PP. Y si el acuerdo es bueno para España, será malo para ellos, porque debería impedir que las ayudas se destinen a gastos superfluos como las campañas del Ministerio de Igualdad y la existencia del mismo ministerio, entre otras inútiles covachuelas.

Pedro Sánchez, un ‘simpa’ en la cumbre europea
Rosa Díez okdiario 23 Julio 2020

Pedro Sánchez se fue a Bruselas con el único propósito de pedir dinero; se fue con la idea de que podía esconder su debilidad y la incoherencia de su gobierno, una anomalía en términos europeos; se fue convencido de que el compromiso y los esfuerzos del conjunto de los países europeos para relanzar la competitividad de Europa y apoyar a los sectores que más han perdido en esta crisis le sacarían del atolladero sin que se pusiera de manifiesto su inanidad; se fue sin corregir el plan de estabilidad que nos devolvieron por fraudulento; se fue con el compromiso suscrito con Bildu y Podemos de cargarse la reforma laboral; se fue con la amenaza de subir impuestos; se fue con la promesa de subsidiar cualquier tipo de colectivo o propuesta que resultara del agrado del régimen; se fue con la amenaza de discriminar ideológicamente a la hora de distribuir los fondos apoyando al ‘quién’ y obviando el ‘qué’… Se fue a Bruselas sin un plan, ni A ni B ; se fue a Bruselas a dar pena, a ver si así le daban dinero.

El ‘simpa’ llegó a Bruselas mientras aún coleaba el varapalo de los Ministros Económicos a su candidata Calviño para presidir el Eurogrupo. Y allí se encontró al resto de Jefes de Gobierno que si que tenían un plan: relanzar la economía Europea y reforzar en propósito de la Unión. Como los líderes europeos habían hecho los deberes, antes de reunirse este fin de semana ya habían concluido que para reflotar a Europa era preciso salvar a cada uno de los países que la componen. Y que todos los países debían trabajar en clave europea, dedicando todos los esfuerzos y todos los recursos a hacer reformas de calado, invirtiendo en vez de gastando, apoyando a quienes crean empleo, suprimiendo gastos superfluos, reforzando el estado de bienestar pero no la sociedad subsidiada, invirtiendo en educación, en sanidad, en nuevas tecnologías, en Investigación, en desarrollo sostenible… Vamos, las reformas estructurales que son la asignatura pendiente de España.

Pedro Sánchez llegó a Bruselas sin papeles y sin ideas. Y aunque allí estuvo calladito la mayor parte del tiempo –las agencias dieron cuenta de que se celebraron algunas reuniones bilaterales a las que ni siquiera le llamaba nadie- a la vuelta se pondrá a hablar como si hubiera sido el protagonista dela película, el primer actor. Y entonces comprobaremos que el ‘simpa’ hizo el papel de mudo y que no se ha enterado de nada.

Pedro Sánchez se fue sin papeles y volvió con deberes. Sanidad, mercado laboral, déficit, reformas estructurales, sostenibilidad, rigor, transparencia… Son algunas de las exigencias que están en la letra pequeña del acuerdo y de las que nos hemos ido enterando a lo largo del día después. Hasta el último céntimo de euro (incluidos los 72500M€ a “fondo perdido”) está condicionado, sujeto a reformas. Exigencias que Sánchez y su batallón de propagandistas pagados con los presupuestos públicos (ya saben, los contratados y los concertados) tratarán de ocultar. El ‘simpa’ Sánchez ha recuperado nada más llegara España la agenda propagandista y nos contará en estéreo sus “éxitos” de negociación. O sea que, o no se ha enterado de nada (lo cual para un ‘simpa’es perfectamente posible) o, lo que creo es más factible, ha decidido seguir mintiendo mientras la condicionalidad se vaya imponiendo y Bruselas congele los fondos si los papeles que le envía el Gobierno de España no se ajustan a lo establecido. Vamos, que nadie le va a decir a España lo que tiene que hacer sino lo que no le financian con unos fondos que son de todos los europeos. Por cierto, para el contexto: esos 72500M€ llegarán a España a lo largo de los próximos cinco o seis años; las pensiones de un solo año suponen 145000M€. O sea que, como siempre, dependeremos de nosotros mismos.

Hay acuerdo en términos europeístas y por eso el acuerdo es ambicioso en los fondos que destina y ambicioso en las condiciones que impone a cada uno de los socios. Porque se trata de relanzar a Europa, no de salvar al pellejo de cada uno de los gobiernos de los países que la componen. España recibirá 140.000 M€ de euros del fondo europeo, de los que 72.700 M€ serán en ayudas directas, “a fondo perdido” y el resto en préstamos, pero todos, hasta el último céntimo, serán condicionados. Y habrá lo que se ha llamado ‘freno de emergencia’ para vigilar cómo se gasta ese dinero; es lo que se llama, condicionalidad.

He escuchado a los más optimistas argumentar que lo ocurrido en Bruselas es un baño de realidad para el ‘simpa’ y que Sánchez regresa a España sabiendo que tiene que abandonar ese enloquecido programa de Gobierno que firmó con su parejas tóxica, Iglesias, y cuyas políticas económicas perseguían convertir a España en un país subvencionado y dependiente en el que el papá Gobierno sustituyera a la sociedad civil, a los creadores de empleo, a los dinamizadores sociales, a la democracia liberal… Pero no creo que sea el caso y que el ‘simpa’ traiga aprendida la lección. No hay más que ver a la manada socialista aplaudiendo su llegada a la Moncloa, en una puesta en escena que producía auténtica vergüenza ajena. Pedro Sánchez intentará engañar a Bruselas de la misma manera que engaña a los españoles; tratará de no cumplir los compromisos adquiridos, intentará vender gato por liebre, intentará saltarse los condicionamientos y los frenos establecidos… Y España perderá un tiempo precioso para ir poniendo en marcha las reformas que nuestro país necesita. Hasta que desde Bruselas empiecen a devolvernos los pagarés cuando el Gobierno quiera destinar los recursos a fines distintos a los acordados.

Una lástima que España haya pasado por esa cumbre representada por un tipo incapaz de hacer una sola propuesta constructiva para Europa. Ya solo nos falta que quien no hizo nada para alcanzar un acuerdo positivo para todos estropee el resultado por su pulsión al engaño y donde había fondos termine habiendo un vacío. Una lástima.

La lengua como arma del nacionalismo y la persecución del castellanohablante
Fernando de Rosa esdiario 23 Julio 2020

El nacionalismo ha elegido la lengua como trinchera y el Gobierno es incapaz, por su debilidad, de poner freno a ese peligro que añade problemas a un paisaje ya trágico.

Hace unos días que falleció uno de los escritores españoles que más huella han dejado en la generación que hizo la transición en la década de las 80: Juan Marsé. Su obra “La Ronda del Guinardó”, especialmente , me dejó un sabor agridulce en su magistral descripción de la sociedad española de la postguerra.

Y concretamente en una Barcelona que intentaba cerrar heridas, pero lo importante de este autor ha sido su posicionamiento político de hombre de izquierdas que rechazó el adoctrinamiento del partido comunista y que consideró que su bilingüismo militante le hacía soñar en español y el catalán era el idioma de su intimidad , perfecta simbiosis de sentimientos que reflejaba lo que muchos españoles sentimos en los territorios donde tenemos dos idiomas propios.

El ejemplo de Juan Marsé es el que están intentando destruir los nacionalismos excluyentes, que desde una falsa superioridad moral, están trabajando desde décadas en la idea que lo español debe de ser relegado de sus territorios, convirtiendo a los castellanohablantes en ciudadanos de segunda y objetivo a erradicar.

El idioma nunca puede utilizarse como elemento de enfrentamiento y así lo demostró Marsé que escribía en español y se expresaba en catalán , como le ocurre a millones de españoles en los distintos territorios bilingües , pero la izquierda en su unión contra natura con el nacionalismo, está creando un falso debate que al final se está convirtiendo en un verdadero problema para el futuro de España.

En la actualidad no existe ningún territorio dentro de España donde los ciudadanos consideren un verdadero problema el idioma que utilizan para su vida cotidiana , es más la utilización del bilingüismo es considerado como algo normalizado .

Han sido las élites políticas del nacionalismo y de la izquierda quienes han creado el problema y son las que están utilizando la lengua como elemento separador, para ello están utilizando el sistema educativo para lograr romper lo cotidiano de la calle y así convertir en invasores a aquellos que en su libertad han decidido utilizar el español en sus relaciones personales y sociales.

La libertad individual es un derecho fundamental y nunca puede ser sustituida por la idea de “libertad” impuesta desde una élite, como pretende el pensamiento comunista y nacionalista ,que rechazó de una forma tajante Marsé.

Cada ciudadano tiene derecho a decidir su lengua como ejercicio de su libertad y nunca lo colectivo puede imponerse en un asunto personal. La Administración debe de garantizar el derecho de elección y no servir como mecanismo de presión .

En España actualmente tenemos suficientes problemas sociales , económicos y sanitarios para desgastarnos en una lucha idiomática que nos lastra para poder salir del túnel en que nos está metiendo la gestión gubernamental , por eso debe la ministra Celáa en vez de perseguir la educación concertada y la educación especial , garantizar la igualdad entre las lenguas oficiales y permitir que el derecho de elección recaiga en los padres y no en la Administración o los consejos escolares.

Al Supremo
Lo que evita hacer el Gobierno , debido a su debilidad y dependencia de los nacionalismos excluyentes, lo tiene que ir resolviendo nuestro Tribunal Supremo al anular diversas disposiciones de Gobiernos autonómicos que imponen un idioma oficial sobre el otro , vulnerando el derecho constitucional al bilingüismo.

Como ha ocurrido con el decreto del Gobierno Valenciano que hacía referencia al uso exclusivo de uno de los idiomas oficiales de la Comunitat Valenciana en las comunicaciones con Cataluña y Baleares por “vulnerar la Constitución y la Ley del Procedimiento común de las Administraciones públicas”.

¿ Hay necesidad de enfrentarnos a unos ciudadanos contra otros? , tenemos el ejemplo de Juan Marsé , se puede soñar en un idioma y utilizar en la intimidad el otro , eso es riqueza cultura y es futuro lo demás es sectarismo retrógrado.

El traidor e inútil PP ejecutor de los desmanes en Galicia
Nota del Editor 23 Julio 2020

El bilingüismo con lenguas regionales es un disparate. Su utilización divide a la sociedad y margina los derechos de los español hablantes.

La c.e. establece el deber de conocer el español, cualquier imposición de las lenguas regionales es claramente anticonstitucional. El bilingüismo no es un derecho constitucional, es un disparate inventado por quienes se benefician de la expulsión de los español hablantes de la sociedad, de la conculcación de sus derechos humanos y constitucionales.

Si alguien pretende que la administración atienda en lengua regional, está expulsando a los español hablantes de optar a tales trabajos.

Si cualquier administración utiliza la lengua regional en exclusiva (y hay muchas), está marginando y expulsando a los ciudadanos español hablantes, está impidiendo el libre conocimiento de sus actividades, está dilapidando los recursos que salen del bolsillo de algunos ciudadanos.

La imposición del estudio en o de la lengua regional es un disparate. El bilingüismo con lenguas regionales no es un derecho constitucional. El bilingüismo con lenguas extranjeras es un imposible, salvo para billingüismo de corto alcance; el conocimiento que la civilización está acumulando es tan enorme que no hay cerebro humano capaz de conocerlo, solo pequeñas parcelitas en la lengua materna y aún mas pequeñas en algunas otras lenguas.

Tribunales
El Tribunal Supremo tumba la semilibertad de Forcadell y advierte de un "fraude de ley" de la Generalitat
ÁNGELA MARTIALAY El Mundo 23 Julio 2020

El Alto Tribunal asume la competencia sobre la revisión de la concesión del artículo 100.2 a los presos del procés y avisa de que su sentencia no puede ser "reinterpretada".

El Tribunal Supremo tumba la semilibertad concedida por el Govern de Quim Torra a Carme Forcadell y advierte de que su sentencia no puede ser "reinterpretada" o se incurriría en un "fraude de ley". El Alto Tribunal ha estimado este jueves el recurso de apelación de la Fiscalía y ha revocado el auto de 28 de abril de 2020, del Juzgado de Vigilancia Penitenciario número 3 de Lleida, que aprobó la aplicación del régimen del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a la expresidenta del Parlamento de Cataluña, condenada a 11 años y medio de prisión por delito de sedición.

El tribunal que juzgó a los líderes del 1-O deniega la aplicación a Forcadell de dicho régimen flexible, propuesto en febrero por la Junta de Tratamiento de la prisión de Mas d'Enric (Tarragona), al no existir ninguna conexión entre el programa de tratamiento aprobado, consistente en tareas de voluntariado y acompañamiento a familiar fuera de la cárcel, y el proceso de reinserción de la penada relacionado con el delito cometido, lo que hace 'injustificable' ese régimen de semilibertad 'de facto' del que disfrutaría antes de haber cumplido ni una cuarta parte de la condena. La decisión del Alto Tribunal se produce cuando la Generalitat ya ha concedido el tercer grado a los presos del 1-0.

En un auto, el Alto Tribunal zanja la controversia acerca del órgano competente para conocer de los recursos de apelación contra las decisiones de la administración penitenciaria que impliquen la aplicación del régimen previsto en el artículo 100.2 del Régimen Penitenciario.

La resolución establece que el Supremo "es competente para conocer del recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal contra el auto de 28 de abril de 2020, dictado por el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria Número 3 de Lleida. La decisión que ahora adoptamos proyecta un doble efecto. De una parte, decide con carácter definitivo qué órgano jurisdiccional ha de asumir la competencia funcional para resolver los recursos que se susciten -o se hayan suscitado- respecto de la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Por otro lado, provoca la aplicación del efecto suspensivo que el apartado 5º de la Disposición Adicional Quinta de la LOPJ proclama para aquellos casos en los que «...la resolución objeto del recurso de apelación se refiera a materia de clasificación de penados o concesión de la libertad condicional y pueda dar lugar a la excarcelación del interno".

El auto expone que en la tarea de acomodar el cumplimiento de la pena impuesta a Forcadell a los fines constitucionales que inspiran la ejecución de las penas privativas de libertad, "nuestra sentencia no tiene que ser permanentemente reinterpretada. En los hechos declarados probados y en su fundamentación jurídica se encuentran las claves para explicar la gravedad de los hechos sentenciados y su efecto demoledor para la convivencia democrática. Su detenida lectura descarta cualquier quiebra del principio de proporcionalidad. Pero, sobre todo, pone de manifiesto una idea clave de la que no puede prescindirse. Y es que Forcadell no fue condenada por perseguir la independencia de Cataluña. Las ideas de reforma, incluso ruptura, del sistema constitucional no son, desde luego, delictivas. Su legitimidad es incuestionable, está fuera de cualquier duda. El pacto de convivencia proclamado por el poder constituyente no persigue al discrepante. Ampara y protege su ideología, aunque ésta atente a los pilares del sistema", indica la Sala.

Sin cumplir la cuarta parte de la condena
"Carme Forcadell -continúa la resolución-- no fue condenada por su ideología independentista. Fue declarada autora de un delito de sedición por los hechos declarados probados en el juicio histórico de nuestra sentencia, valorados con detalle en el punto 1.3 de su fundamento C), donde se explica su decidido protagonismo en el concierto delictivo ideado por los demás acusados y se concluye cómo su actuación rebasó el ámbito de su cargo institucional, con actos y decisiones plenamente integrados en una estrategia delictiva, en un expreso desafío al orden constitucional y a las autoridades que actuaban a su amparo".

Los magistrados destacan que la decisión supone que Forcadell, clasificada en segundo grado, "disfrutará, de facto, de un régimen de semilibertad. Y este hecho ha de ser un elemento a valorar pues aún no ha cumplido ni la cuarta parte de su condena. Ya hemos indicado que la reinserción social es el fin principal de la pena, pero ello no implica la desaparición de otras finalidades, como la retributiva y la prevención general y especial".

La viabilidad y procedencia de la propuesta del 100.2, de acuerdo con los informes que la acompañan y le dan soporte, se vinculan -indica el auto-- por el centro penitenciario a la capacidad de liderazgo que tiene la interna que, durante el tiempo que ha permanecido en prisión, se ha canalizado en ayudar a sus compañeras de internamiento, tanto en cuestiones básicas como en actitudes de empoderamiento. El voluntariado que se propone representaría un paso adelante y no interferirá en la integración con sus compañeras. Se valora como un factor positivo y, siguiendo el mandato de la legislación penitenciaria, sería un refuerzo en el proceso de reinserción de la penada.

"Examinado el contenido de esta propuesta -dicen los jueces--, así como los motivos que la fundamentan, no se aprecia sin embargo vinculación alguna con el proceso de reinserción social de la penada, de forma que la misma sea adecuada a su situación actual. Esa falta de conexión entre el programa de tratamiento y el delito cometido hace injustificable un régimen de semilibertad. La Sala no pone en duda el buen comportamiento de la señora. Forcadell en prisión y la influencia positiva que haya podido ejercer sobre las demás internas -hechos destacados en los informes que acompañan la propuesta de la Junta de Tratamiento-. Tampoco cuestiona su capacidad de liderazgo y las demás habilidades sociales que se describen. Pero nada de ello permite salvar esa ausencia absoluta de enlace entre el programa que se propone y el proceso de reinserción social de la penada que, como es obvio, no puede ser ajeno al delito por el que fue condenada".

En el auto, dictado por los magistrados Manuel Marchena (presidente y ponente), Andrés Martínez Arrieta, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral, Andrés Palomo y Ana Ferrer, la Sala dice verse obligada a reiterar "una obviedad de la que, sin embargo, se está prescindiendo. Algunas de las alegaciones que se vienen realizando por la defensa y las valoraciones incluidas en la documentación remitida con la propuesta del centro penitenciario no toman en cuenta que los hechos objeto de condena son los declarados probados en nuestra sentencia. Una vez alcanzada su firmeza, ya no pueden ser objeto de reinterpretación ni por el penado ni por terceros. Esta resolución es el incontrovertido punto de partida para el cumplimiento de la pena y, en consecuencia, para el modo de ese cumplimiento, que ha de discurrir por los cauces previstos en la legislación penitenciaria que, por otro lado -y esto es otra obviedad- no pueden ser utilizados en fraude de ley y para mostrar un desacuerdo más o menos encubierto con la condena impuesta".

En Cataluña sigue el cachondeo
Teresa Giménez Barbat okdiario 23 Julio 2020

Aquí hay una parte de la ciudadanía que sigue creyendo en serio que Cataluña es suya y que puede decidir quién entra o no en “su casa”. Estos días les ha tocado aguantarla al Rey Felipe y a la Reina. Y nuestro presidente de la Generalitat, el señor Joaquín Torra, que debería estar moviendo cielo y tierra para contener una pandemia que está volviendo a amenazar el edificio sanitario catalán, se dedica a tonterías como mandar cartitas a la Casa Real. Lo importante es marcar territorio separatista con las instituciones de todos los españoles.

Ha ocurrido con la visita de los Reyes este pasado lunes a Santa Maria de Poblet (Tarragona). El programa era más ambicioso, pero, entre las trabas que había puesto el govern y la grave situación sanitaria en nuestra comunidad, ha sido un visto y no visto. Pero ha importado. Con esta única visita ya nos han dado algunos de nuestros conciudadanos motivos para el bochorno. Empezó la cosa con el consabido corte de las vías del AVE entre Girona y Figueres y sus quemas de neumáticos y todo el asunto. Esto dañó la catenaria y las instalaciones de fibra óptica. No tenemos gran esperanza de que estos destrozos y los contratiempos y pérdidas económicas para los 2.000 viajeros perjudicados vaya a pagarlo alguien (aparte de nosotros).

Luego vimos como la turba atrabiliaria, armada con vistosos distintivos amarillos y esteladas, se echó campo a través para llegar lo más cerca posible del monasterio cisterciense para arrogarse una voz que nadie les ha otorgado y gritarles a los Reyes que no eran “bienvenidos a Cataluña”. Espero que se les enganchase alguna garrapata pues se lo merecerían. Su chulería y desfachatez fue modulada por el cuerpo de los Mossos, que trató de ponerles en su lugar cuando se excedieron en su protesta por la visita del monarca. Menos mal que es una policía que parece haber superado las tensiones que causaron algunos de sus miembros en el infausto año 2017 (y alguno más posterior). Por eso, el president le solicitó, por puro postureo, al comisario jefe, Eduard Sallent, un “informe completo” sobre las cargas contra los manifestantes. Y le recordó píamente algo que en lo que no cae cuando se trata de catalanes no nacionalistas: que los Mossos deben “garantizar el ejercicio de derechos fundamentales como el de manifestación o el de libre expresión”.

Por este nuevo respeto a los “derechos fundamentales” también se han preocupado Esquerra y la CUP. Les divertirá saber que la portavoz de ERC, Marta Vilalta, dijo que estaba “cansada de ver cómo los Mossos cargan contra independentistas que se manifiestan pacíficamente”. Querida amiga: hemos pasado MESES sin que nadie detuviera al separatismo vandálico que campó a sus anchas por nuestras calles, carreteras y vías férreas (hasta recuerdo la toma del aeropuerto del Prat, ahora, por fin, Josep Tarradellas). Sin otra cosa que hacer, la exconsellera Clara Ponsatí, ha utilizado su cuenta de Twitter para pedir la dimisión del consejero de Interior, Miquel Buch, con su prosa de rebelde clásica: “Fuera las fuerzas de ocupación”. Y tanto la presidenta de la ANC, Elisanda Paluzie, como el dirigente de esta misma asociación, Jordi Saumell, han utilizado esta red social para deslegitimar la Monarquía y contar mitos históricos sobre “sometimientos” y demás patrañas. Pero resalto las amenazas de este último: “nunca más un Borbón podrá pisar Cataluña con normalidad”. Va a ser que no, Jordi. Os molesta mucho que venga el Rey, ¿no? Esta debe ser a partir de ahora nuestra prioridad: que visite a menudo nuestras tierras. Los no nacionalistas tenemos en él una figura de consenso transversal. En Cataluña le queremos y le necesitamos. Su valor simbólico ha de ser nuestra lucha.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial