AGLI Recortes de Prensa   Sábado 25 Julio  2020

Europa debe meter verdaderamente en vereda a Sánchez-Iglesias
EDITORIAL  Libertad Digital 25 Julio 2020

Cada euro de los 140.000 millones que se han asignado a España para paliar la crisis del coronavirus será fiscalizado al detalle. Así lo contempla el acuerdo suscrito y así debe ser.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se han quedado sin el cheque en blanco con el que pretendían malversar el dinero de Europa. Cada euro de los 140.000 millones que se han asignado a España para paliar la crisis del coronavirus será fiscalizado al detalle. Así lo contempla el acuerdo de la cumbre europea de esta semana y así debe ser. Los indignos aplausos y vítores con que sus lacayos le recibieron en Moncloa son sólo la enésima prueba de la catadura de este Gobierno y de un Sánchez que ha sido la gráfica vergüenza de España en las negociaciones celebradas en Bruselas.

España tendrá menos partidas a fondo perdido de las que pretendían los social-comunistas (72.700 millones de euros) y más créditos a devolver, con una merma de 4.600 millones en subvenciones. Además, el empleo de los fondos estará sometido a control y el grifo se cerrará si a la Comisión Europea o a los propios gobernantes de los 27 no les cuadran las cuentas. El dinero empezará a llegar en 2021, y lo hará por etapas. Hasta entonces, tendremos que sobrevivir a costa del famélico presupuesto nacional. ¿Qué están celebrando entonces Sánchez y sus palmeros?

La elaboración de un plan de reformas e inversiones que afiance la recuperación será un trámite obligatorio para todos los Estados que aspiren a las ayudas. Las recomendaciones del semestre europeo, que elabora Bruselas para cada país, sentarán las bases. En el caso de España, los toques de atención sistemáticos tienen que ver con el elevado déficit, el gasto público desenfrenado y la necesidad de acometer una reforma en el sistema de pensiones que garantice su sostenibilidad. Aunque la reforma laboral de Báñez ha ayudado a que rebajen el tono en este campo, los técnicos de la CE siguen exhortando a España a batallar contra las rigideces de su mercado de trabajo. Por tanto, dar un paso atrás en la norma de 2012 sería imposible, por mucho que insista un Gobierno que está a punto de alcanzar los 4 millones de parados –sin contar los ERTE–.

Aumentar la productividad, frenar la subida del salario mínimo –PSOE y Podemos acordaron elevarlo a los 1.200 euros– y eliminar las trabas a la creación de empresas son otras de las sugerencias que el pasado mes de febrero se estaban haciendo a España desde Bruselas. Ahora se convertirán en requisitos indispensables. Y resulta que son justo la antítesis del programa económico de los incompetentes que detentan el Gobierno.

De momento, la banda de Sánchez ignora todas estas cuestiones. Se limita a hablar de que destinará el dinero de Europa a un "crecimiento verde", "digital" o "inclusivo". ¡Como si esa fuera la solución a la que se le viene encima a la economía nacional! Parece que la única recomendación de Bruselas que están dispuestos a asumir es la la subida del IVA y de la fiscalidad verde. Cuando se trata de expoliar al contribuyente, siempre se puede contar con los social-comunistas.

Es fundamental que Europa se tome en serio su papel fiscalizador. Cualquier concesión a los gobernantes más irresponsables, entre los que descuellan Sánchez e Iglesias, será letal para el proyecto comunitario.

España seguirá en la UCI: el rescate de la UE sólo aporta el 25% de sus necesidades
Daniel Rodríguez Asensio  Libertad Digital 25 Julio 2020

La irresponsabilidad, y muy especialmente la presupuestaria, siempre acaba igual: con una quiebra (como en Argentina) o con graves pérdidas de libertad. Ahora estamos ante un acuerdo positivo del que aún queda por ver su ejecución.

Resaca en el gobierno de España tras la maratón de negociaciones en Europa que culminaron con España rescatada. Es importante llamar a las cosas por su nombre, especialmente tras el aluvión de propaganda que hemos visto durante los últimos días celebrando una posición que aún no ha cristalizado en nada, y cuando lo haga, supondrá enganchar nuestro futuro al respirador europeo.

La irresponsabilidad, y muy especialmente la presupuestaria, siempre acaba igual: con una quiebra (como en Argentina) o con graves pérdidas de libertad. España, afortunadamente, ha elegido el segundo camino por la vía del rescate europeo, que sólo llegará tras un proceso de reformas estructurales que España lleva necesitando desde hace varios.

Con el acuerdo europeo ganó la UE, ganó el Estado español, y perdió el gobierno. Porque el camino que le queda por recorrer es justo el contrario del que lleva proclamando que va a transitar durante los últimos dos años. Si uno se fija en muchas de las reformas que nos van a exigir nuestros socios europeos, van en la dirección que algunos llevamos predicando en el desierto desde hace años. O, dicho de otra manera, las que los intervencionistas y liberticidas se han esmerado tanto por repudiar.

Si algo ha demostrado este acuerdo es que las instituciones de la democracia liberal funcionan. Gracias a la Unión Europea la irresponsabilidad de nuestros gobernantes no la pagamos todos los españoles con un brutal proceso de empobrecimiento vía inflación e impagos masivos. El salvavidas europeo nos da la oportunidad de subirnos al tren de los países más avanzados del mundo.

Los 140.000 millones no bastan
Para eso, y no para otra cosa, son los 140.000 millones de euros que vamos a recibir del fondo de reconstrucción europeo y los 24.000 millones a los que podemos acudir del MEDE sin condicionalidad asociada.

Las condiciones y los objetivos han quedado claro. La gran pregunta es: ¿Serán suficientes para hacer frente a la enorme crisis de liquidez que afronta España en los próximos años?

Entre 2021 y 2022 vamos a recibir, en total, 142.400 millones de euros: 50.400 en forma de subvenciones y 92.000 millones de euros en forma de préstamos (MEDE incluido). Con ellos, tendremos que hacer frente a unas necesidades brutas de liquidez (déficit público y refinanciación de deuda) que superarán ampliamente los 480.000 millones de euros.

Dicho de otra manera, el Fondo de Reconstrucción Europeo aporta un 25% de las necesidades de liquidez del gobierno de España, un 30% si tenemos en cuenta la parte del MEDE destinada al Covid19.

La segunda vía de financiación europea para el gobierno de España seguirá siendo el Banco Central Europeo, que acumula 294.600 millones de euros en bonos soberanos españoles en su balance.

Lo normal (aunque no lo deseable) será que el BCE continúe comprando activos a un ritmo similar al que lo viene haciendo en los últimos meses. Cualquier movimiento a la baja, de hecho, supondría una profundización de la crisis e incluso su mutación a la tan temida crisis bancaria en Europa. No obstante, incluso en ese escenario el gobierno de España va a tener que requerir más de 100.000 millones anuales en los mercados financieros durante los próximos 2 años.

España se encomienda al respirador europeo
Dicho en argot propio del Covid: España va a vivir dependiendo del respirador europeo, y ni aún así podemos asegurar la supervivencia de sus finanzas públicas, tal es el desastre al que nos enfrentamos.

La pérdida de libertad siempre es una mala noticia, un fracaso. Y España ha perdido libertad. Cualquier movimiento en falso va a suponer un veto por parte de alguno de nuestros socios y, por consiguiente, una situación de tensión financiera en un horizonte de muy corto plazo, con el calendario de vencimientos que afrontamos.

El año que viene el ajuste presupuestario comenzará a recaer sobre las comunidades autónomas y podremos comenzar a ver los primeros achaques de esta crisis en los pilares del estado de bienestar (sanidad, educación, etc.).

Y, mientras esto ocurre (nótese la ironía), el Consejo de Ministros y la parte amiga de la bancada en el Congreso de los Diputados da la bienvenida a Sánchez con aires de héroe y todas las televisiones lo recogen. Como si el Banco de España un hubiera publicado una caída del 63% en el beneficio neto de las empresas españolas en el primer trimestre del año (con sólo 15 días de estado de alarma); como si el consenso de Bloomberg no estimara una brutal caída de nuestro PIB del 25% en el segundo trimestre del año; como si la tasa de paro equivalente (teniendo en cuenta los ERTE) no estuviera por encima del 30%. En definitiva, como si España no se enfrentara a la peor crisis de toda su historia.

El rescate europeo (disculpen que insista en la nomenclatura, pero es un rescate) no es menos preocupante por no tener la emergencia que tuvo la difícil negociación de Mariano Rajoy en 2012. Si España ha sido la segunda economía más beneficiada de la zona Euro de los fondos repartidos es porque también somos una de las más vulnerables. Y eso no tiene absolutamente nada que celebrar.

El déficit que hemos conocido en términos de caja para el mes de mayo es el mayor de toda la serie histórica. Todos los indicadores adelantados avanzan un rebote pero siguen sin dar visos de recuperación, y el país no puede continuar siendo sostenido por fondos públicos durante mucho más tiempo.

Es tiempo de hacer reformas. Debemos ser valientes a la hora de buscar la España del futuro, una España que han de dibujar los ciudadanos que arriesgan, se esfuerzan y aportan valor; en ningún caso, burócratas que no tienen ningún incentivo a mejorar la vida de nadie más allá de la suya.

La UE está compuesta por burócratas. Afortunadamente, los países nórdicos han puesto un poco de cordura y han conseguido revivir el espíritu de Maastricht, que es buen para todos. Esto, sin embargo, no debe servir para bajar la guardia sobre dos asuntos preocupantes del Marco Financiero Plurianual 2021-2027:

El presupuesto europeo se incrementa con uno de los principales contribuyentes fuera (recordemos que el brexit se consumará en noviembre).

Se ha dado luz verde a la creación de impuestos europeos, que en países como el nuestro será una alfombra roja para tributación adicional.

El presupuesto recoge una cuantía nada desdeñable en fondos para el crecimiento sostenible que, además, es el capítulo que menos detallado está.

Estos tres elementos, mal entendidos, pueden llevar a un gobierno populista como el nuestro a una política económica absolutamente contraria al espíritu de lo firmado la semana pasada. Me refiero a subidas indiscriminadas de impuestos, un nuevo Plan E Verde y una mayor devoción por un gasto público que ya está desbocado.

En definitiva: un acuerdo positivo, del que aún queda por ver su ejecución. En cualquier caso, nada que celebrar.

Eliminar el impuesto de Patrimonio y de Sucesiones: las medidas que los liberales piden al Gobierno
La reforma debe ir dirigida a intensificar la presión fiscal sobre aquellos impuestos que distorsionan menos la economía.
Patricia Malagón  Libertad Digital 25 Julio 2020

Acción Liberal ha elaborado un dossier en el que analiza la actual situación económica de España y las posibles soluciones que el Gobierno podría barajar para solventar de una mejor forma la crisis financiera que azota a nuestro país. "Nuestro objetivo es alejar muchos de los debates económicos del terreno político. Pensamos que hay asuntos, como el mercado laboral, la mejora de la competitividad o la sostenibilidad de las finanzas públicas, que van más allá de partidos o colores políticos. Son, sencilla y llanamente, necesidades de nuestro país que debemos abordar. Cuanto más las retrasemos, más doloroso será el ajuste", señala Daniel Rodríguez, presidente de la organización.

En el informe apuestan por una reforma fiscal con el objetivo de generar incentivos a la creación de empleo y la inversión. La reforma debe ir dirigida a intensificar la presión fiscal sobre aquellos impuestos que distorsionan menos la economía y sobre todo reducirla sobre los que más la distorsionan. Por ello, ponen el foco en la reducción de las cotizaciones sociales para abaratar la contratación a cambio de una subida en el IVA para poder compensar ese desequilibrio en las cuentas.

"Estas iniciativas se deberían acompañar de la derogación del impuesto de patrimonio y sucesiones, el primero por anticonstitucional y el segundo por ineficaz. En mayor medida en cuanto que estos impuestos contribuyen a la deslocalización del capital arrastrando con ellos otro tipo de ingresos fiscales como IRPF e impuestos indirectos. Cuando, además, un mejor trato fiscal al ahorro y la inversión contribuiría a reducir la evasión fiscal y la deslocalización de capitales a paraísos fiscales", advierte Víctor Díaz Golpe, socio fundador de Acción Liberal, empresario y especialista en bioquímica clínica.

A esta receta de mayor flexibilidad fiscal, también proponen una apuesta por la austeridad dado que en en los últimos 30 años, tan solo 3 se han cerrado con superávit en el estado español, esto no es una buena noticia. En 2009 el déficit batió un récord, llegando al 11,28% del PIB, es decir, España gastó en torno a 120.000 millones de Euros más de lo que ingresó. "Estas cifras lastran la economía de cualquier país y por ende la de sus individuos, por ello es muy necesario que no se rompa la senda de reducción del déficit que, hasta el año pasado España mantenía. Ello daría seriedad a nuestro país para atraer la inversión", comenta Alberto Pérez Boix, vicepresidente de Acción Liberal.

En este mismo sentido, Pérez Boix hace un llamamiento para un uso del dinero público mucho más eficaz debido a que en España existen 14.000 millones de euros anuales que no son sometidos al control de ninguna administración. "Cifras como esta nos sitúan en el puesto 26 de los 36 de la OCDE en eficiencia en el gasto. Algo que debería dar vergüenza a nuestros gobernantes", comenta.

Elevar la presión fiscal destruirá dos millones de empleos
Daniel Lacalle El Espanol 25 Julio 2020

"What are you fat cats doing­ anyway? Spend my money and flush it down the drain", Nikki Sixx

El gobierno sigue empeñado en aumentar los impuestos bajo la falacia de que "recaudamos menos que la media". Como ya explicamos aquí, España recauda algo menos que la media porque tiene más del doble de paro, empresas más pequeñas y más economía sumergida que la inmensa mayoría de países de la Unión Europea.

Si ajustamos todos esos factores, España tiene una presión fiscal muy superior y expolia a los contribuyentes cautivos más que la media de la OCDE y la UE.

Nos dicen que hay que "subir impuestos para recaudar más", mientras la recaudación se ha desplomado de manera brutal precisamente en las figuras tributarias que han subido. Solo a un burócrata se le ocurre la idea de subir impuestos en medio de una crisis mientras cierran 140.000 empresas.

Es ridículo hacer un análisis de ingresos públicos sin tener en cuenta el nivel de paro, el tamaño empresarial y la economía sumergida. Nos lleva a conclusiones erróneas y a políticas equivocadas.

Desde una perspectiva extractiva y confiscatoria de la economía, el Gobierno piensa que todo el mundo gana demasiado y ellos gastan demasiado poco. Es increíble que tengamos que escuchar a la ministra de Economía, Nadia Calviño, decir que "las empresas tienen que arrimar el hombro como lo hemos arrimado todos los demás". ¿Perdón?

Si hay alguien que ha arrimado el hombro en esta crisis y antes de la misma son las compañías y las familias. Son las empresas las que están intentando sobrevivir manteniendo todo el empleo que pueden.

¿Cómo ha "arrimado el hombro" el Gobierno? El Gobierno solo ha aumentado gasto político, disparado el número de asesores y ministerios y aumentado el déficit un 24% en periodo de crecimiento con ingresos récord. ¿Arrimar el hombro?

Mientras las empresas luchaban por sobrevivir, atender a sus clientes y mantener el empleo, Sánchez ha doblado el gasto del Gobierno en la crisis. Solo en mayo incrementó en un 10,4% los altos cargos de libre designación y en lo que va de año ha aumentado el coste de personal en 38 millones de euros, con 81 altos cargos y asesores.

Las subidas de impuestos al trabajo de 2018 y 2019 han contribuido a que destruyamos más empleo en la crisis, a que se recaude mucho menos y a empeorar la posibilidad de contratar en la recuperación.

El informe del Instituto de Estudios Económicos, Crisis de la COVID-19 en la economía española: la recuperación no es posible sin confianza empresarial, alerta de un enorme riesgo si el gobierno se empecina en llevar a cabo la mayor subida de impuestos de la democracia en medio de una crisis muy dura con una recuperación pobre y con altísimo paro.

"La única manera de aumentar de forma sostenible nuestra recaudación impositiva pasa por priorizar la recuperación económica y reducir nuestra economía sumergida, lo cual es materialmente imposible si elevamos aún más nuestros impuestos", explica el informe.

La subida impositiva incentivará la economía sumergida y reducirá la creación de empleo e inversión. Es mucho más grave: "Intentar cerrar la brecha de recaudación con Europa mediante subidas normativas de impuestos de hasta seis puntos sobre el PIB, no solucionaría el problema de la sostenibilidad fiscal a medio plazo, en cuanto que podrían provocar una contracción de la actividad de hasta 10 puntos de PIB y una destrucción del orden de dos millones de empleos".

Como ya explicamos en esta columna, la repetida hasta la saciedad diferencia de recaudación que refleja la ratio de presión fiscal bruta (que es un cálculo recaudatorio) no se encuentra en la presión fiscal empresarial, que supone en España un 10,5 % del PIB frente al 9,3 % del promedio de la UE.

De hecho, la proporción de la recaudación total procedente de las empresas es de un 30,4 %, muy por encima del 26,2 % de la media resultante en Europa.

El único camino hacia la consolidación presupuestaria está en la eficiencia del gasto y no en las subidas de impuestos, que sería la peor decisión que puede tomar el Gobierno en este momento. El estudio mencionado debe leerse con detalle.

El Gobierno también sabe que un incremento del 10% en el tipo efectivo medio sobre las rentas de más de 150.000 euros hundiría la recaudación entre 500 millones y 2.500 millones de euros. En el más optimista de los casos, efecto nulo, según un estudio de J. Félix Sanz-Sanz et al de la Universidad Complutense.

La fiscalidad en España ya es alta y progresiva. Lo que no nos podemos permitir es una administración para ricos en un país de pequeñas empresas y alto paro.

La propia Comisión Europea, en las recomendaciones específicas para España recuerda en su punto 12 que "el 13 de julio de 2018, el Consejo recomendó a España garantizar que la tasa de incremento nominal del gasto público primario neto no rebasara el 0,6 % en 2019, lo que correspondería a un ajuste estructural anual del 0,65 % del PIB".

Prosigue el documento señalando que "la evaluación global de la Comisión confirma una desviación significativa respecto de la senda de ajuste recomendada hacia el objetivo presupuestario a medio plazo en 2019. Este es el factor pertinente recogido en el informe de la Comisión elaborado de conformidad con el artículo 126, apartado 3, del Tratado, en el que se evalúa el cumplimiento del criterio de deuda por parte de España en 2019".

¿Qué significa? La Unión Europea ya ha alertado dos veces de que España debe contener el gasto público, no intentar expoliar más a los ciudadanos. No vale inventarse ingresos ficticios de impuestos inexistentes.

Significa que, si el Gobierno se niega a reducir los gastos y encima sube los impuestos, no solo va a incumplir con Bruselas, sino que peligra la recepción de los fondos europeos que tanto titular han creado esta semana.

Si este gobierno se empecina en subir el gasto político y subir los impuestos va a enviar a España a una crisis mucho más profunda. Aumentar gasto político solo va a conseguir que los recortes, que ya son inevitables, sean mucho mayores a medio plazo.

Francia, Italia y la mayoría de los países de la Unión Europea están tomando medidas sobre gastos salariales y reducción de gastos innecesarios. El Gobierno español se escuda bajo la falsa frase de que "si queremos un estado de bienestar de primera tendremos que subir los impuestos". Las subidas de impuestos no han mejorado la recaudación y han empeorado el potencial de empleo y crecimiento, y, con ello, el estado de bienestar.

Solo a una persona que jamás ha creado una empresa se le ocurre que si sube el tipo marginal de IRPF, sociedades e impuestos indirectos va a recaudar más a medio y largo plazo.

Espero que el Gobierno recapacite, porque el desastre de empleo que estamos viviendo puede convertirse en un drama de imposible resolución si aumentan la carga fiscal a la inversión, el empleo y al ahorro. Ni recaudará más ni fortalecerá a España.

El Gobierno aplaude el rescate
José María Rotellar okdiario 25 Julio 2020

El pasado martes asistimos atónitos a una escenificación a medio caballo entre lo increíble y lo grotesco, que, en cualquier caso, generaba estupefacción y vergüenza ajena: el presidente Sánchez se hizo recibir a su llegada de la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE por el consejo de ministros en pie, aplaudiéndolo y haciéndole pasillo, como si de un partido de fútbol se tratase en el que uno de los dos equipos se ha proclamado ya campeón de la competición y es homenajeado por su rival.

Vivimos tiempos, especialmente en la izquierda, de la política-espectáculo, donde importa sólo la cubierta, no el fondo de las actuaciones, habiendo quedado la gestión en un segundo o tercer plano y donde sólo cuentan las frases huecas, lo políticamente correcto y el almíbar, mucho almíbar, para tratar de lavar el cerebro a los ciudadanos impidiéndoles ver la cruda realidad.

¿Por qué esa escenificación? No sé si le ocurriría a Iván Redondo, al propio Sánchez, a los dos, o a alguna otra persona del entorno monclovita, pero con ese fuego de artificios comenzaban a montar la argumentación que impida hacer ver que el Gobierno de Sánchez ha pedido -y se le ha concedido- un rescate económico en toda regla, sujeto, por supuesto, a condiciones.

Y es que el resultado de la cumbre es bueno para España, pero es malo para Sánchez y es mucho peor para Iglesias, porque no han logrado lo que querían, que no era otra cosa que un cheque en blanco para poder emplear los fondos a recibir como quisieran, cuando quisieran y en lo que quisieran. La UE no ha dado su brazo a torcer y ha dejado claro que debe velar por la estabilidad de la zona euro y de toda la Unión, donde no caben políticas que pongan en riesgo ni la moneda única ni la economía de la UE. Si Sánchez necesita ser rescatado, se lo concederán, pero con muy claras y férreas condiciones.

Todo, préstamos y subvenciones, van a estar sometidos a unas condiciones exigentes que garanticen la ortodoxia, especialmente las segundas, al ser ayudas no reembolsables. De esa manera, el Gobierno tendrá que presentar un plan de actuación a la Comisión Europea, que habrá de aprobar por mayoría cualificada, y cualquier país podrá solicitar que se paralice el desembolso de esas ayudas si no ve viable dicho plan, paralización que se mantendrá hasta que se discuta y aclare en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, que habrá de aprobar el plan por mayoría reforzada.

Esto supone que, si quiere recibir los fondos, Sánchez no va a poder derogar la reforma laboral; en todo caso, habrá de flexibilizar más el mercado de trabajo para que sea más incentivador a la contratación. Igualmente, habrá de poner en marcha más reformas que garanticen la viabilidad de algunos temas, como el de las pensiones. Del mismo modo, tendrá que ajustar el gasto no prioritario, ya que le pedirán que retorne a la senda de estabilidad presupuestaria y que reduzca la deuda sobre el PIB, que se disparará este año.

Todo ello, va en sentido diametralmente opuesto al que el Gobierno quería darle a su política económica, impulsada por las ideas de Podemos y aceptadas por Sánchez frente a la propuesta ortodoxa de Calviño, que es uno de los pocos ministros en quien es entendible que aplaudiese, ya que esas condiciones impuestas por Bruselas para acceder al rescate están alineadas con sus postulados, ortodoxos. Que los ministros de Podemos aplaudiesen sólo podría interpretarse, en el símil futbolístico, como el reconocimiento de su derrota frente a la ortodoxia, pero, claro, para ello Sánchez tendría que ser ortodoxo y no un mero oportunista que elige en cada momento la corriente que despunta con tal de seguir en el cargo.

Sánchez ha necesitado un rescate al verse desbordado por la gestión realizada, por no haber sido capaz de generar confianza y por haber dilapidado el margen que España habría podido tener para endeudarse y salir adelante por ella misma si no hubiese gastado en actuaciones más pensadas en las elecciones de abril de 2019, con los reales decretos de los viernes, o por no haber sido ágil para adoptar medidas tempranas que hubiesen hecho innecesario cerrar la economía y que hubiesen evitado que tantas personas fueran al desempleo o que se hayan visto inmersas en un ERTE, con el coste terrible de las prestaciones por desempleo que se han originado al respecto.

El Gobierno en pleno, por tanto, aplaudió con mucha intensidad el rescate conseguido por Sánchez, por mucho que quieran venderlo como un espaldarazo a sus políticas. No hay tal espaldarazo, sino que, más bien, la UE le ha dado la espalda a las políticas de este Gobierno de coalición, que sabe que ha perdido la partida, aunque trate de sacarle partido político con toda su propaganda. Sánchez sabe perfectamente que el juego del populismo se ha acabado, a menos que no quiera recibir ni un céntimo, que va a tener que girar hacia la ortodoxia y que tiene un incomodísimo aliado en el banco azul, pues Podemos es totalmente incompatible con estas medidas ortodoxas que les impone la UE en el rescate. Que siga el aplauso.

La URSE de Iglesias
Javier Somalo  Libertad Digital 25 Julio 2020

El "horizonte republicano plurinacional" que dice ver Pablo Iglesias abriéndose en España bien podría ser la URSE, Unión de Repúblicas Socialistas de España. Pero como eso de España no cuadra mucho con la estética al uso quizá derivarían hacia algo menos nacional como el Sur de Europa, lo que dejaría unas siglas redondas: la URSSE. Sin "nostalgias", como reconoce Iglesias.

Lo del "horizonte republicano plurinacional" lo dijo el de Podemos en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid poco antes de reunirse en privado con José Luis Rodríguez Zapatero, convertido ya en el mejor representante en España de la narcodictadura venezolana de Nicolás Maduro… Zapatero, "mi príncipe", que dijo Delcy Rodríguez, la del nuevo oro del comunismo.

Los que, para echar a Felipe VI, acusan a Juan Carlos I de lucrarse con comisiones, cuentas opacas y demás subterfugios financieros mantienen una línea muy similar de financiación y ni siquiera han sido útiles para la democracia española. Venezuela e Irán son el Moscú de este nuevo comunismo, tan tutelado como siempre, que ya se sienta en el Gobierno de España y que quiere echar al Rey por ser el obstáculo más sólido para sus planes. Así que pocas bromas con el "horizonte republicano plurinacional" que ya comenzó el 1 de octubre de 2017 con un golpe de Estado que no se quiere reconocer y que nos deparará, si no lo impedimos, cosas como estas:

Eliminar la propiedad. Es el primer y más importante paso porque lo es también para el individuo y su libertad. Que Iglesias cambiara el pisito de Vallecas por una finca en Galapagar no significa nada para nadie más. El resto de los mortales debe hacer sitio a los okupas sin más explicaciones. Lo ha dicho muchas veces pero, para ayudar a las memorias reacias, una de las ocasiones más claras fue en 2018 y aquí dimos buena cuenta de ello.

Nacionalizar la banca, la sanidad, la educación y los medios de comunicación. No se trata de fomentar lo público sino de prohibir y perseguir lo privado al más puro estilo de su mentor Hugo Chávez. En el caso de los medios de comunicación privados, Iglesias dijo en 2013: "Un periódico que es propiedad de una empresa ataca, por su mera existencia, la libertad de expresión. Ataca la democracia".
La falacia en la distinción entre lo público como gratis y lo privado como caro y elitista no es patrimonio de Podemos; los socialistas de todos los partidos siempre lo han difundido, pero Iglesias lo lleva a la exterminación.

Convertir el salario mínimo en máximo y ceder cualquier posible excedente a una causa común que siempre es ajena. Para el comunismo, lo mínimo es lo único porque lo superior significa ascender, prosperar, creer en uno mismo. El comunismo es la extinción de las clases medias a cambio de un sistema basado en una élite gobernante y un proletariado. Sucede lo mismo con la llamada renta vital: sobrevivir apenas para depender del Estado, en este caso, de la República. En definitiva, impedir la meritocracia, la sana competitividad y, de paso, destrozar el mercado laboral provocando una maravillosa y casi matemática igualdad en el paro.

Guillotinar al Borbón. ¿Una broma? En ningún caso. Además del famoso comentario de Pablo Iglesias en su programa Fort Apache donde dijo que "la guillotina es la madre de la democracia", su actual pareja, a la sazón ministra de Igualdad, Irene Montero, también quiso dedicar a Felipe VI su particular tarjeta de presentación, ya en 2013: "Felipe, no serás rey, que vienen nuestros recortes y serán con guillotina". Conviene insistir: Pablo Iglesias es vicepresidente y su novia es ministra.

"Arderéis como en el 36". Los verificadores de mentiras ajenas o fabricantes de las mentiras auténticas sostienen que en el juicio contra Rita Maestre no se pudo demostrar que gritara la famosa frase –errática, porque empezaron en el 31– sobre la quema de Iglesias y conventos. Por lo visto, lo que dijo en el asalto a la Capilla del Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid el día 10 de marzo de 2011 la después concejala y hoy de vuelta a su normalidad de la nada, fue algo así como: "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal". Quizá nos faltó entender que lo harían avisando y sin nadie dentro. Entre jueces y obispos dejaron el asalto en cosas de la edad.

El resto de cantinelas coreadas –"Menos rosarios y más bolas chinas", "El Papa no nos deja comernos las almejas", "Sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios"– mientras violaban la libertad religiosa de las personas libremente congregadas en una capilla forma parte de muy distintas prácticas que, lejos de estar prohibidas, parecen bastante usuales en las filas moradas sin más límite que la prudencia a la hora de presumir de ellas. En todo caso, sabemos a ciencia cierta que Podemos prefiere la ortodoxia de los ayatolás a cualquier otra: la que marca que una tertuliana de Hispan TV –la tele de Podemos presuntamente financiada por Irán– debía taparse el escote: "Tía, pues aquí te tienes que tapar porque lo exige el patrocinador, la tele de Irán". Le sucedió a Beatriz Talegón y ni por esas se ha convencido. Pablo Iglesias dejó claro su cínico argumento para cerrar tan molesto capítulo:

"A los alemanes les interesaba poner un tren a Lenin para que desestabilizara Rusia; a los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos? Para mí, quien haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones y nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas (…) ¿Son contradicciones? Por supuesto que sí. Las mujeres que trabajan en Hispan, que presentan programas, tienen que aparecer con un pañuelo que les rodea la cabeza. ¿A mí me gusta eso? No, no me gusta, no me gusta. ¿Eso es un motivo por el cual yo podría permitirme decir: 'Ah, ¿pues entonces no trabajamos en esta cadena'. No, creo que es más efectivo lo que estamos haciendo".

A mucha gente le hacían hasta gracia las bravuconadas de Iglesias y su banda. Ese parecer se lo debemos a las tertulias televisivas que han querido convertir la política en un espectáculo rentable y cuanto más histriónico, mejor. Pero después de Tómbola, todo fue un error.

Quizá ya no se tomen tan a broma a Iglesias pero siguen pensando que un país no puede dar marcha atrás, así como así, porque llegue un iluminado. Pues que se lo digan a los iraníes y a los venezolanos que antes iban a la universidad. Aun así, esgrimirán, con menos sorna que antaño, que en nuestro caso no lo consentiría Europa. Pues que repasen dónde estamos y que pregunten a los exiliados catalanes si se sienten seguros con Europa velando por su igualdad en las tiendas, en los colegios o en las oposiciones. O a los que necesitan dos años de media para recuperar una propiedad ocupada ilegalmente –allanada, robada, violentada– por delincuentes con patente de corso.

Por último, los incrédulos zanjarán que estas cosas pasaban antes pero que ahora hay mecanismos que impiden su repetición. Pues nos siguen confinando para luchar contra una pandemia y ocultando el número de muertos. Son esas cosas que, hoy en día, no pueden suceder y que suceden mientras tratamos de convencernos de lo contrario. Eso sí, más verdes y más conectados. Pero igual de imbéciles que casi siempre.

Una brizna de optimismo. No desprecio los planes de Iglesias ni creo que sea una broma lo del "horizonte republicano plurinacional" porque eso ya empezó en Cataluña. A los hechos anteriormente citados me remito. Pero veo más cerca que otros el horizonte penal presuntamente pluridelictivo para el líder de Podemos. Sería lo único que podría librarnos de la URSE, o la URSSE.

Muerto Chávez, queda en el aire para su sucesor en España aquella frase del todavía emérito que brilló en sus aciertos y que sigue sonando a gloria: "¡Por qué no te callas!".

Sánchez: del poder absoluto al circo y la dejadez
María Fuster okdiario 25 Julio 2020

Lo de este Gobierno me sigue resultando incomprensible. Desde que comenzara esta pandemia, Sánchez ha mostrado más interés por el poder y por pavonearse en aquella especie de “Aló Presidente” con el que nos atormentaba todos los fines de semana, que por remar a favor de obra e intentar minimizar en todos los aspectos (sanitario, económico y social) el impacto del COVID-19. Y me explico.

Comenzamos con un ejercicio de poder absoluto por parte del Gobierno, pues hicieron uso y abuso del Estado de Alarma. Fue un periodo en el que tomaron medidas, muchas de ellas desacertadas, de manera unilateral: no escucharon a los científicos a la hora de tomar medidas preventivas, ignoraron al personal sanitario cuando reclamaban mayores protecciones y también despreciaron la información y las peticiones de las Comunidades Autónomas, quienes estaban por cierto mucho más pegadas a la realidad.

Bien, pues después de esta regresión al absolutismo, y una vez terminado el Estado de Alarma, el Gobierno ha decidido desentenderse del problema. Parece que una vez que han devuelto las competencias a las Comunidades Autónomas, el COVID-19 no va con ellos, ni en el fondo (nuevas medidas o políticas) ni en las formas (véase como ejemplo que Sánchez era el único Presidente del Gobierno que no llevaba mascarilla durante el Consejo Europeo).

Una de las más claras competencias que el Gobierno tiene completamente abandonada es la de los aeropuertos. Barajas está desafortunadamente sirviendo de puerta de entrada de casos de COVID-19, que luego a su vez se están distribuyendo por toda España, siendo causante de gran parte de los rebrotes. Y los ministros Illa y González Laya en lugar de elaborar un plan de sanidad exterior (tests PCR en los países de origen de los vuelos entrantes) parece que le están poniendo una alfombra roja al virus.

Es imprescindible, como así le han reclamado varias CCAA, entre ellas Madrid en sendas cartas oficiales, que el Gobierno presente un plan de contención nacional para controlar las llegadas de turistas a los aeropuertos españoles. Y eso sólo se puede conseguir si se imponen los test tanto en origen, como a la llegada a los aeropuertos españoles.

Tests que deberían hacerse también de manera generalizada a todos los españoles, pues está demostrado que la mayoría de los nuevos contagiados son asintomáticos. Por cierto señor Sánchez, prometer promete mucho pero lo de cumplir no se le da tan bien: España sigue a la cola en número de tests realizados por millón de habitantes.

Pero ellos están a otra cosa y hablemos del resultado del Consejo Europeo.

Lamentable fueron las imágenes cedidas por Moncloa, en las que Sánchez llega de Bruselas y es aclamado por un grupo de cheerleaders como si viniera de descubrir la fórmula de la CocaCola o como si de una estrella de rock se tratara. Desgraciadamente el Palacio Presidencial cada día se parece más a un circo que a la sede del poder ejecutivo.

Entrando en materia, es cierto que el acuerdo sobre la distribución de ayudas del Fondo de Reconstrucción europeo es positivo para España. Lo es por 2 motivos. En primer lugar porque las cantidades son prácticamente las que proponía la Comisión Europea, fundamentalmente hay un ligero cambio entre la cantidad que va a fondo perdido y la que será crédito. Y en segundo lugar es tranquilizador para los que no confiamos ni en este Gobierno ni mucho menos en su gestión porque estas ayudas van a estar ligadas a reformas supervisadas por Europa, condición que da al traste con muchos de los planes de la parte comunista y más radical del Gobierno.

Pero lo que no cuenta Pedro Sánchez es que ha perdido un 10% de las ayudas destinadas a la agricultura (PAC), lo que supone 5.000 millones de € menos para el sector. Un duro golpe a nuestro campo si también tenemos en cuenta que el capítulo de desarrollo rural del Fondo de Recuperación se ve menguado en un 50%, de 15.000 millones previstos en la propuesta de la Comisión Europea a 7.500 millones.

La palabra final no se ha dicho pues todavía este acuerdo ha de ser refrendado por el Parlamento Europeo, cuyo resultado es imprevisible habida cuenta de que más de la mitad de sus miembros no pertenecen a partidos de gobierno por lo que pueden verse tentados y aprovechar para hacer demagogia.

En fin, confiemos en que el acuerdo salga adelante y esperemos que el Gobierno, sus miembros más ortodoxos, presenten lo antes posible los planes de inversión y de reformas que pide Bruselas para dar luz verde a las ayudas. Que terminen ya con esta dejadez y actúen con responsabilidad, porque de estas ayudas depende el inicio de recuperación de España y el futuro de los españoles.

Otra vez un Gobierno irresponsable que mira para otro lado ante el rebrote
ESdiario 25 Julio 2020

La ley y el sentido común no le permiten al Gobierno mantener la indiferencia actual hasta un nuevo rebrote ni abandonar a su suerte a cada Comunidad Autónoma.

En las últimas dos semanas, se han triplicado los contagios oficiales en España, con 917 casos nuevos en la víspera, récord de transmisión desde que decayera el Estado de Alarma. Unas cifras muy inquietantes que le ha llevado a los portavoces del Ministerio de Sanidad a no descartar que, de hecho, ya estemos sufriendo una segunda oleada de coronavirus.

Que sea en pleno verano y muy poco después de sortear la primera y letal embestida confirma los presagios científicos y legitima su previsión de que, en otoño, el problema sanitario puede vivir otro terrible pico. No será tan destructivo como el de marzo, pero que nadie sea capaz de calcular los estragos resulta de lo más inquietante.

Todo esto ocurre con Sanidad convertida en una especie de testigo pasivo o, en el mejor de los casos, en mera comentarista de lo que ocurre en distintas Comunidades Autónomas, como si su único papel fuera ése: mirar desde fuera, dar consejos genéricos e instalar en la opinión pública la falsa idea de que el Gobierno de España no es responsable de nada y que todo depende de sus homólogos regionales.

Es decir, el mismo Ejecutivo que primero actuó con negligente imprevisión y luego intentó taponar la herida, ya tarde, provocando el mayor confinamiento poblacional de Europa; ahora se desentiende del incipiente repunte y deja que cada presidente autonómico se apañe como pueda, pese a no tener las mismas herramientas legales y administrativas que La Moncloa.

Ni la Ley de Salud Pública ni la General de Sanidad descargan al Gobierno español de la máxima responsabilidad sanitaria en tiempos de pandemia ni entregan a sus versiones regionales competencias y decisiones indelegables de la Administración Central.

Que Fernando Simón se fuera a Portugal a hacer surf mientras el Covid empezaba a dispararse en Cataluña o Aragón y Pedro Sánchez o Salvador Illa no se hayan referido apenas a los rebrotes desde hace semanas resume una lamentable actitud que enlaza, bien mirado, con las que anteriormente todos ellos tuvieron.

Porque entre la indiferencia y la clausura total del país, que fueron los dos registros gubernamentales entre marzo y junio, hay un camino intermedio que otros países recorrieron desde el primer momento con resultados muy positivos en términos de mortalidad y destrucción económica, especialmente si se comparan con las trágicas magnitudes de España.

La "cogobernanza", en fin, ha sido el irresponsable eufemismo con el que Sánchez y su Gabinete se han puesto de perfil, a la espera de que el resto haga su trabajo o de que, si no lo hace, parezcan justificadas de nuevo decisiones radicales que aumenten la zozobra general del país.

Iglesias, el peligro de un segundón decorativo
OKDIARIO 25 Julio 2020

Un rústico, pero sabio, refrán aragonés dice: “Para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo”. Tras haber ido Sánchez a Bruselas a mendigar soluciones que le dejen acabar la legislatura, se ha traído por la cara, que cara tiene para dar y tomar, una muy buena noticia en forma de rescate. Aparte de reconocer sus habilidades de tahúr, ahora le queda lo más difícil: cómo deshacerse del burro. Obviamente el borrico es Iglesias. Sus coces y rebuznos lo delatan. Va a ser duro negociar los PGE junto a un animal recargado de sucias sospechas, que si Dina, que si Irán le untó millones de €, que si la Caja B de Podemos… La coalición social-comunista sirvió para subir la cuesta arriba, sin embargo, estorba en la cuesta abajo. A la UE no le van los delirios subversivos, que si hay que demoler la Monarquía Parlamentaria, que si hay que nacionalizar la banca, que se debe encarcelar al periodismo libre… Europa pasa de bestias que fomentan el odio, generando complicaciones. El burro y la burra, a su dacha, a pastar. Que tampoco es malo el premio que han obtenido en la feria estos dos nuevos ricos burgueses.

Ahora toca reconstruir el país, no engrasar la oxidada revolución. La ministra de Defensa Margarita Robles y la de Hacienda, María Jesús Montero, mujeres leales del bando socialista, aconsejan atar en corto al burro, mostrándose partidarias de llegar a acuerdos con todas las formaciones políticas. Iglesias sirvió para remontar la cuesta, pero si queremos llevarnos bien con la UE, hay que echarlo rodando cuesta abajo. De pronto, los separatistas han dejado de estar de moda y los bolcheviques ya no se llevan ni el mango de los paraguas. Llegó el tiempo de acabar con el virus, de asistir a nuestra gente, de detener el dispendio y aprovechar que Sánchez, por fin, ha hecho algo bien. Selló un acuerdo leonino, sí, pero beneficioso para España.

Si Sánchez cumple con las normas impuestas por la Unión Europea, quizá logre sacarnos de la ruina en la que nos metió su Gobierno, con la inestimable aportación del burro, que de economía sabe tanto, como el respeto que brinda a las mujeres. Iglesias, peligroso payaso decorativo, cree que Sánchez se sostiene en el poder gracias a él. Por fortuna para todos, Nadia Calviño, vicepresidenta 3ª y ministra de Asuntos Económicos, sabe cómo se las gasta este burro, de ahí que desmonte, cuando no desprecie, cada hilarante propuesta que sugiere el asno para arreglar nuestra economía. Sánchez fue a Bruselas sin un plan y se trajo un rico bizcocho, Dios le tenga en su gloria. Como no mande a Iglesias a freír espárragos, se va a comer una piedra.

Señor presidente, pacte con los constitucionalistas y olvídese de los que sobreviven en las cloacas. No olvide el refrán: “Para las cuestas arriba, quiero mi burro, que las cuestas abajo, yo me les subo”. Mande a tomar por saco al payaso. Sin él, se eternizará en Moncloa.

Confiar en un trilero
Nota del Editor 25 Julio 2020

El Dr Cum Fraude tiene que dimitir y largarse, dejando todas las prebendas que los políticos se adjudican. Pretender negociar con un tipo de esta calaña, clase única, es impensable que haya alguien que pueda seguir cayendo en la degradación como hace esta basura humana. El PSOE está provocando enormes destrastres "colaterales" en su desaparición, es hora de que levanten las albombras, confiesen sus crímenes, robos, fechorías, traiciones que estan hundiendo España.

El día en que Pablo Iglesias se arrodilló ante los persas
Julio Tovar  Libertad Digital 25 Julio 2020

La reciente investigación por parte del Ministerio de Economía de la financiación de Podemos trae del pasado su conexión con la teocracia iraní.

Es el año 2009, en noviembre: el Palacio de Miraflores, cuna de la nueva esperanza de la izquierda altermundialista, recibe al aliado preferente de Hugo Chávez. ¿Un carismático premier socialista? ¿Un pionero materialista de las políticas igualitarias más avanzadas? ¿Quizá un nuevo Lenin nepalí que sustituya el llorado ideólogo Zhou Enlai? No, el comandante Chávez, gran figurín contra regímenes feudales y capitalistas, da una fastuosa acogida a Mahmud Ahmadineyad, representante primero de un régimen inequívocamente religioso, con ejecuciones sumarias y misoginia institucional, cuya asamblea es controlada por un consejo de guardianes, es decir, la curia islámica.

Paradoja millennial propia del excéntrico filósofo Slavoj Žižek: dos ideologías adversas, dos idearios de redención, se dan la mano en lugar de lanzarse al cuello. Delante de ellos cientos de seguidores se arrodillan, ay de los creyentes, ante este nuevo acuerdo Ribbentrop-Mólotov. El discurso de Chávez –el "incomprendido sucesor del Chavo del Ocho", según el genial escritor peruano Jaime Bayly– fue ramplón pero sintomático: "Cristo y Mahoma nos alumbran el camino para derrotar las amenazas del Imperio". El Imperio ya no es Roma, sino Estados Unidos, recuerden a Jean-François Revel, y estos nuevos cristianos de las catacumbas han conseguido su pequeña alianza de perdedores para jugar la UEFA de la igualdad.

Una de estas pequeñas nuevas comunidades cristianas se encontraba en Madrid, en Somosaguas.

El oro persa
El pensamiento débil de esta nueva izquierda populista, que incluiría extrañas alianzas con escritores benditos como Juan Manuel de Prada, se confirmaría en el delirante Encuentro Podemos Espiritualidad que se celebró en el año 2015 en la castiza Vallecas. Si ya este comandante Chávez por "Cristo y Mahoma" habría abochornado al viejo marxismo, el nuevo populismo alcanzó allí grandes momentos esperpénticos gracias al Harry Potter brechtiano Juan Carlos Monedero o al frailuno Xabier Picaza, alma de pana en pantalones de estraza.

El simposio, en el fondo un guateque dedicado a la Pachamama –importante teórica maoísta– se documentó con no poca gracia gracias a la periodista Verónica Puertollano. Son años de resaca perroflauta y los amigos imaginarios servían bien para captar todavía más adeptos. La religión, que fue extirpada con relativo éxito en los países comunistas, volvía a ser legitimada gracias a la propaganda del chavismo, y así el régimen teocrático de Irán pasó a ser un alegre y festivo vaticano pérsico con púrpuras y dorados de las mil y una noches. Los colores verdaderos, una vasija ennegrecida por el oscurantismo de sus ayatolas, se pulieron con diligencia por todo intelectual obediente, pleonasmo, en Le Monde Diplomatique.

Cuando el grupo originario de Podemos, Contrapoder, comenzó a establecer contactos con la Venezuela chavista, de 2008 a 2012, también se financiaría a través de Irán. Por aquel tiempo Iglesias era apenas otra firma más de la extrema izquierda; otra cabeza de gorgona que vivía bajo el amparo del geógrafo lucense Heriberto Cairo, funcionario revolucionario (oxímoron). Su única diferencia con el resto de rivales en una Izquierda Unida que descabezó a tantos jóvenes ambiciosos fue su énfasis en utilizar el emergente YouTube o los nuevos canales de la televisión digital como altavoz de su propósito político.

Su ambición, así, le llevó al contacto con la iraní HispanTV, en funcionamiento desde 2011. El politólogo Ignacio Torreblanca, en su excelente libro sobre Podemos, recordaba cómo HispanTV no tuvo un final muy feliz y dejó de emitir en España por TDT en enero de 2013 debido al embargo al país de los ayatolas. Más aún, la desastrosa producción audiovisual de estos programas instigados por Iglesias, impropia de una televisión de calidad, deja claro el oscuro destino de esos 9,3 millones de euros.

En muchas de estas productoras de Pablo Iglesias, creadas ex profeso como asociaciones culturales para evitar el pago de impuestos, se seguía trabajando en dinero negro, según el productor televisivo Enrique Riobóo. Esta confesión, quizá el mejor caso de corrupción inicial de Podemos, que permanecía en el olvido, incluía una fantástica declaración de Iglesias que habría aplaudido la escuela de Chicago: "Cuantas menos facturas se hicieran, mucho mejor". Este traspié no fue casual y el líder de la formación morada ha vivido de cabalgar sus contradicciones hasta el poder.

Pero, sin duda, la más dolorosa traición para cualquier izquierdista con lecturas fue recibir oro persa, "los petrodólares", del nuevo Jerjes: Mahmud Ahmadineyad.

Esta nueva fe, con todo, obró el milagro: no multiplicó los panes y los peces, pero sí los votos: 1,2 millones en las elecciones europeas de 2014.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Lo que volverán a hacer
El Supremo está dispuesto a tomarse en serio su sentencia. Y los condenados del «procés» volverán a cumplir la pena
Ignacio Camacho ABC 25 Julio 2020

Va a tardar pero va a ocurrir. Salvo que el Gobierno se atreva, cosa muy improbable, a otorgarles un indulto o una amnistía, los líderes del procés volverán a la cárcel. Tendrá que pasar un cierto tiempo, el de un sistema tan garantista como lento en sus trámites, pero aquel desafío a la democracia española -y a los derechos de al menos la mitad de los ciudadanos catalanes- tendrá su coste proporcional en términos penales. El Supremo no está dispuesto a consentir el fraude de las excarcelaciones prematuras que los responsables (?) de la Generalitat habían autorizado de forma desafiante, pasando por encima o por delante de otros reclusos en situaciones similares. En nuestro Derecho, la pena tiene una función retributiva que debe consumarse siquiera en parte, y las declaraciones de los propios condenados descartan cualquier voluntad de reinserción apreciable. El auto sobre los beneficios penitenciarios de Carmen Forcadell ya no tiene efectos formales, pero abre el camino para evitar que el tercer grado exprés se convierta en un desaire al Estado, a la separación de poderes y a la autoridad de los tribunales.

Durante meses, las instituciones autonómicas catalanas han otorgado a los jefes de la revuelta un trato de favor diáfano. Les han consentido un régimen de visitas inalcanzable para cualquier otro penado. Le han instalado a Junqueras un despacho camuflado. Han propiciado las salidas temporales con coartadas de trabajo que eran un burdo simulacro. Han abierto sus medios de comunicación oficiales para que los sediciosos proclamen sin recato su ausencia de arrepentimiento y se reafirmen en sus actos. Y finalmente han forzado mucho antes de plazo las condiciones para una libertad de facto. Todo eso constituye una provocadora burla al ordenamiento jurídico de cuya observancia se considera exento el independentismo, al amparo de unas competencias de autogobierno aplicadas de modo manifiestamente abusivo. En puridad, tras el auto del Supremo la Fiscalía debería investigar si existen indicios de prevaricación en la conducta de los funcionarios y políticos que en la práctica han favorecido medidas de gracia unilaterales por simpatía ideológica hacia los autores del delito.

Si no fuese por la firmeza de la última instancia judicial, todo lo que rodea al golpe separatista ofrecería una sensación de impunidad obscena. En el propio Ejecutivo hay un partido que considera a los promotores de la sedición una especie de presos de conciencia. Sólo la sala que preside el magistrado Marchena se toma en serio la validez de su sentencia frente a los intentos de licuarla en el marco ficticio de una legitimidad nueva. Por eso, cuando los insurrectos afirman que «lo volverán a hacer», aún queda cierta confianza en que, en efecto, tomarán el camino de vuelta para pasar otra temporada -la que corresponde, ni un día más, pero tampoco menos- entre rejas.

El triunfo del olvido
Jesús Laínz  Libertad Digital 25 Julio 2020

Lo que no comprenden nuestros mediocres políticos es que España no es sólo un espacio constitucional de garantía de derechos, sino una herencia de siglos.

La casualidad quiso que durante el fin de semana electoral en el que los separatistas gallegos y vascos, sobre todo estos últimos, volvieron a cosechar excelentes resultados en sus respectivas regiones se cruzasen en mi sillón las palabras de Fernando García de Cortázar y Arturo Pérez-Reverte.

Pero el origen de la cuestión no fueron los resultados de las elecciones del domingo 12, sino un artículo aparecido en El País aquel mismo día, también por casualidad el vigésimo tercer aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Se trataba de una breve descripción de la joven generación de vascos recién llegados a las urnas e ignorantes de quién fue aquel concejal del PP asesinado por ETA aquel trágico verano de 1997.

Braulio Gómez, codirector del Deustobarómetro, señala el hecho clave de que esta generación "ha construido su madurez política en un mundo sin ETA, en un espacio de paz y convivencia", sorprendentes palabras en quien debería tener claro que ETA sigue muy viva. En primer lugar, por la nutrida presencia de sus portavoces en las instituciones, gobernando el País Vasco y condicionando el gobierno de toda España. Y, en segundo, porque dicho espacio de falsa paz y falsa convivencia es el creado por la ingeniería social del PNV apoyado por las pistolas etarras. Aunque esas pistolas ya no disparen, no se pueden tener sus efectos por inexistentes. Señala Gómez, además, que el debate nacionalista ha quedado eclipsado por el ecologismo y el feminismo, principales estrategias tanto de los separatistas como de sus compañeros de viaje podemitas.

El redactor del artículo entrevistó a cuatro jóvenes, recién llegados a la mayoría de edad, que declararon votar a Bildu por su carácter "fresco y atractivo" y que consideraron que hay que "pasar la página del terrorismo" por ser cosa del pasado. Cierto, los crímenes etarras son cosa del pasado. Muy reciente, pero pasado al fin y al cabo. Sin embargo, su principal efecto político, la hegemonía nacionalista, es cosa del presente. Y, lamentablemente, también del futuro. Por otro lado, aparte de su desorientación, casi normal en personas de su edad, llama la atención lo fácil que, ajenos a unos crímenes que no les tocaron de cerca, les resulta proclamar que hay que olvidar lo que ellos consideran pasado: que les pregunten a las víctimas, a sus viudos y a sus huérfanos, lo pasados que están los asesinatos de sus seres queridos.

Este triste artículo de El País demostró la exactitud de lo explicado en el libro de Fernando García de Cortázar cuya lectura había concluido algunos días antes. Se trata de España, entre la rabia y la idea, recopilación de los extraordinarios artículos que a lo largo de un par de años se publicaron en la tercera de ABC con el hilo conductor de un repaso a los personajes clave de España desde 1898, comienzo de la etapa de autonegación que todavía no hemos cerrado. Libro inusualmente sabio y ameno que, lamentablemente, no leerá ninguno de nuestros políticos, mayoritariamente analfabetos y sólo atentos a las palabras emanadas de otros cargos electos. Los que no han sido ungidos por las urnas no merecen ser tenidos en cuenta.

Cortázar denuncia que "la liquidación de la cultura y el saber humanístico ha tenido consecuencias graves en el despilfarro de una preciosa herencia nacional". Estas amargas palabras dedica a los responsables de la devastación educativa:

Que no les extrañe a quienes, con su terca indiferencia cultural, han contribuido a la crisis de las humanidades y al desprestigio de la historia que por ese vacío caiga nuestra convivencia y nuestra fe en la sustancia común de los españoles.

Porque lo que no comprenden nuestros mediocres políticos –si no fueran mediocres no se dedicarían a la política– es que España no es sólo un espacio constitucional de garantía de derechos, sino una herencia de siglos. "España dejó de ser sentida como nación para sólo ser considerada como Estado", lamenta Cortázar. ¡El bendito patriotismo constitucional abanderado por los habermasianos del PP, ciegos a la evidencia de que quizá el Estado no esté todavía roto del todo, pero la nación lo está desde hace décadas! "Ahora no toca", repetía la jurista Soraya como único argumento frente a la incesante embestida separatista.

El vacío provocado por un sistema educativo sembrador de ignorancia lo han llenado los partidos con sus ideologías, inoculadas en las aulas totalitarias con paciencia arácnida. Porque, como denuncia insistentemente Cortázar, el secesionismo ha podido

afirmarse sobre la negación de la realidad histórica y presente de España (…) El nacionalismo ha hecho fervorosamente sus deberes ante la indolencia y el despiste de los distintos gobiernos nacionales.

Para concluir, ese mismo domingo 12 de julio de 2020, vigésimo tercer aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, jornada electoral en País Vasco y Galicia y fecha de publicación del mencionado artículo de El País, Arturo Pérez-Reverte publicó en Xl Semanal un artículo, titulado "Más latín y menos imbéciles", en el que lamentó el desastre provocado por un sistema educativo que, arrasando las humanidades, ha cortado el vínculo entre generaciones:

La superstición numérica en que vivimos, que incluye separar las ciencias de las humanidades y enfrentarlas entre sí, es la carcoma que roe las bases culturales de nuestra civilización. Un alumno español puede pasar su vida académica sin saber quiénes son Homero y Virgilio –y tampoco, que ésa es otra, Noé, Judith, Moisés o Jesús–, y lo que es aún más triste, sin que le importe un carajo.

Y también, tendremos que añadir, dado el tema de estas líneas, sin saber quiénes fueron Sabino Arana y sus continuadores en los terrenos interconectados de la política y el crimen. A nuestros jóvenes desarraigados, no por ello menos titulares de la soberanía nacional, ese conocimiento les sobra, les es indiferente, les resulta completamente inútil y superfluo. Lo que cuenta es que el proyecto político de los terroristas de Bildu es "fresco y atractivo".

El desastre de la Generalitat: caos, incompetencia y palo al turismo
La Generalitat, desbordada ante los rebrotes del virus. Hachazo francés al turismo catalán. Fallos de comunicación y ausencia de rastreadores. La Seguridad Social, colapsada
Pablo Planas Cronica Global 25 Julio 2020

Desastre sin paliativos. La Generalitat naufraga en la gestión del coronavirus. Esa administración que sería el pasmo del mundo con un Estado independiente es en realidad menos eficaz que un ayuntamiento aldeano. No hace tanto tiempo que virólogos y epidemiólogos como Oriol Mitjà fantaseaban con un control exhaustivo de la población para evitar rebrotes mientras Quim Torra daba lecciones gratis al Gobierno de España sobre manejo de situaciones críticas. Había que ver la seguridad y contundencia con la que hablaba el presidente autonómico.

A la hora de la verdad, los consejeros de Junts per Catalunya (JxCat) y ERC han demostrado que no aprendieron nada de la epidemia. Unos se pasaron el rato con la cabeza bajo el ala, como ese pedazo de estajanovista pero al revés que es Chakir El Homrani. Los otros, el trío Buch, Budó, Vergès, no tuvieron tiempo de aprender porque estaban dando ruedas de prensa para no decir nada, a excepción de los consejos morales de Buch, el exgestor de acceso en locales de ocio nocturno.

A día de hoy, Cataluña es el puro caos regido por el caótico Torra, un agujero negro de Europa, la zona cero de la improvisación, mucho hablar y resultados nulos. La viva imagen del descontrol. "El turismo francés abandona la Costa Brava tras la recomendación de evitar Cataluña" es el titular de apertura de Crónica Global. La pieza viene con la firma de José Luis Escalante, que escribe: "'Cataluña muestra indicadores sanitarios degradados. Recomendamos vivamente a los ciudadanos franceses que eviten desplazarse allí mientras no mejore la situación en ese territorio'. Las palabras del primer ministro francés, Jean Castex, ayer viernes dieron la puntilla al sector turístico catalán, que ha visto cómo en la última semana se ha producido una sangría de anulaciones y salidas de visitantes antes de agotar su estancia. Especialmente en la Costa Brava, que con el público escandinavo y norteamericano fuera de juego, tenía sus esperanzas en las llegadas del país vecino".

Sigue Escalante: "La brecha la abrió el propio Castex el pasado fin de semana, cuando comunicó que Francia estaba valorando cerrar la frontera con España ante los rebrotes del Segrià y Barcelona. A partir de ahí, la semana ha dejado un reguero de anulaciones de reservas e incluso turistas que ya habían llegado decidieron adelantar su salida ante el temor a una nueva ola de contagios. Especialmente en la Costa Brava, donde el turismo francés supone más del 30% del total".

El amigo Castex... Tan contentos que se pusieron Torra y Puigdemont. Otro primer ministro francés de los nuestros. Y es que habla catalán, decían. Es lo único que les preocupa.

Menos mal que la consejera de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Àngels Chacón, ha reaccionado rauda y veloz ante el descalabro turístico y en un alarde de precisión quirúrgica ha declarado que la reacción francesa de no recomendar viajar a Cataluña es un "cop molt fort". Paren rotativas. Qué aguda Chacón, que fino olfato. Sólo se le podía ocurrir a una inteligencia privilegiada. Un cop mol fort. Sensacional.

Ahí va la nota de la ACN que publica El Món sobre la dicha Chacón: "La consellera d'Empresa i Coneixement de la Generalitat, Àngels Chacón, ha admès aquest divendres que la recomanació de les autoritat franceses als seus conciutadans de no viatjar a Catalunya pels nous brots de covid-19 és 'un cop molt fort' per al sector turístic del país. En declaracions a TV3 Chacón ha recordat que el francès és el primer mercat emissor a Catalunya, i que l'any passat 4 milions de ciutadans del país gal van visitar el Principat. La xifra es tradueix en 'més de 2.000 milions d'euros, més que tot el turisme català intern'. Per això ha reclamat estendre els Expedients de Regulació Temporal d'Ocupació (ERTO) a les empreses del sector i ajuts directes per a un sector que 'pateix i patirà molt'".

Y a mayor abundamiento, "Cataluña no comunica el 90% de las hospitalizaciones causadas por el coronavirus" asegura El Mundo en el faldón de la portada. Escribe Ángel Díaz: "De acuerdo a la última actualización del informe diario que, de lunes a viernes, publica el Gobierno de España, las hospitalizaciones por Covid-19 en los últimos siete días ascienden en Cataluña a 34. La cifra es similar a la ofrecida en días anteriores y llama la atención por ser demasiado baja, dado que, en ese mismo tiempo, los casos diagnosticados ascienden a 4.846 en el territorio. En contraste, la Comunidad de Madrid ha registrado bastantes más ingresos, 54, con muchos menos casos, 789, en esos mismos siete días".

La caverna espiada
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 25 Julio 2020

Los conciliábulos de la caverna deben estar sometidos a una vigilancia permanente para que no se repitan movilizaciones subversivas como la del 1-O.

La caverna supremacista catalana se siente espiada. Dos de sus cabecillas –el presidente del Parlament, Roger Torrent, y el concejal del Ayuntamiento de Barcelona Ernest Maragall– denunciaron que han sido víctimas de una operación de espionaje cibernético. Torrent anunció que emprendería las acciones legales y políticas necesarias para que se investiguen "hasta el final" unos hechos que consideró de una "gravedad extraordinaria" y que "se depuren todas las responsabilidades". A continuación enmarcó el hackeado en una "causa general" y en "la guerra sucia" del Estado contra el movimiento independentista. Recalcó que el Gobierno de Pedro Sánchez "es cómplice" si tenía constancia de dicho espionaje y que si no lo conocía estaríamos "ante un signo muy preocupante de negligencia política".

Por su parte, los grupos independentistas registraron en el Congreso y en el Senado solicitudes de comparecencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la titular de Defensa, Margarita Robles, de quien depende el CNI, para que den cuenta del asunto.

Actos aberrantes
Por fin aparece en este entramado la sigla que puede despejar equívocos si se la interpreta desde un punto de vista patriótico y de respeto a la legalidad constitucional.

El texto que enuncia la misión del CNI –Centro Nacional de Inteligencia– es tan conciso como taxativo:

El objetivo esencial del CNI es proporcionar al Gobierno de España la información necesaria para prevenir y, en su caso, evitar cualquier riesgo o amenaza que afecte a la independencia e integridad de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de Derecho y sus instituciones.

Es notorio que la caverna de la que forman parte Torrent y Maragall se jacta de que todos sus actos están encaminados a aniquilar la integridad de España, perjudicando los intereses nacionales y quebrantando la estabilidad del Estado de Derecho y sus instituciones, lo cual justificaría con creces la vigilancia primero, y la imputación y condena a prisión después, de los responsables de estos actos aberrantes.

Sin embargo, no existen pruebas de que el CNI haya puesto realmente en marcha esta operación. Sobre todo ahora, cuando está infiltrado por la marabunta podemita anticonstitucional. Los expertos opinan que "es un misterio, y probablemente siga siéndolo, a quién proporcionó [NSO Group] este software de espionaje para acceder al teléfono de Roger Torrent" (Ramón Peco, "Pegasus, el misterioso Spyware", LV, 15/7). "De hecho", añade aparte el mismo diario, "populares y naranjas sugirieron que detrás del espionaje podía estar el socio de ERC en el Govern, JxCat". Piensa mal y acertarás, sentencia el refrán hecho a la medida para estos timadores.

Basta de chirigotas
Basta de chirigotas. Confiemos en que los profesionales del CNI consigan neutralizar el sabotaje podemita, cumplan con la misión que tienen encomendada y actúen, con la discreción propia de los servicios de inteligencia, pero con el rigor implacable de los ejércitos en acción, contra los enemigos de España. Los conciliábulos de la caverna deben estar sometidos a una vigilancia permanente para que no se repitan movilizaciones subversivas como la del 1-O, amparadas por la nocturnidad y la alevosía.

Afortunadamente, tampoco se necesita mucha perspicacia para desenmascarar los tejemanejes de estos rufianes. Ensoberbecidos por su morboso sentimiento de superioridad racial, apenas salen prematuramente de la cárcel donde purgaban sus delitos comprobados de sedición, malversación y desobediencia, se pasean orondos por las calles y proclaman orgullosamente que los volverán a perpetrar, conchabados con los caciques del entorno feudal y con el frenopático guerracivilista de Waterloo.

Cerrar filas
Hoy el CNI no puede perder de vista a la caverna supremacista catalana, pero debe abordarla como un engranaje accesorio de la máquina trituradora lanzada contra la Monarquía parlamentaria. En la cabina de mando está instalado el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, un republicano leninista que idealiza el régimen montado sobre el asesinato de la familia real Romanov y de cien millones de plebeyos. Lo acompaña el vicepresidente republicano del Govern catalán, Pere Aragonès, que acaba de calificar a los Borbones de "organización criminal", incurriendo en una equiparación torticera con su beatificada mafia republicana Pujol-Ferrusola, mientras él y su partido se amanceban en listas conjuntas con los matarifes de la estirpe republicana bilduetarra. Y al pie, dirigiendo el tráfico rumbo al abismo, está el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tan renegado del socialismo que lo aupó al poder de la nación española, donde chupa del bote con avidez republicana.

Frente a la embestida de estos vándalos no son suficientes los recursos cibernéticos del CNI. Es la hora de que intervengan los partidos políticos constitucionalistas en su totalidad, abrazados a la sociedad civil y también, como durante la pandemia, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La consigna es cerrar filas en torno al legítimo Jefe del Estado, Felipe VI, para marchar unidos hacia la concordia, la fraternidad y la reconstrucción nacional.
 


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