AGLI Recortes de Prensa   Martes 4  Agosto  2020

La renovación del CGPJ: la vergüenza continúa
Diego Vigil de Quiñones Otero okdiario 4 Agosto 2020

Nos informa la prensa estos días de las maniobras clandestinas del Ministro de Justicia y el encargado de justicia del PP (Enrique López) para pactar la renovación del gobierno de los Jueces. Entretanto, el CGPJ sigue a la espera de dicha renovación para proceder a nombrar una serie de Magistrados del Tribunal Supremo. Según estas informaciones, estaríamos apunto de repetir el acuerdo de la vergüenza del que el PP se retractó tras ser pillado el Senador Cosidó celebrando los manejos del legislativo en el judicial: 11 vocales del PSOE, 9 del PP, y un Presidente de consenso.

La actitud de los diferentes partidos en este tema es vergonzosa. Repasemos: 1º Cuando Podemos venía a regenerar nuestra democracia (¿objetivo olvidado?) solía predicar la necesidad de que los Jueces fueran independientes del poder político en su nombramiento. 2º Una de las personas que con más ímpetu predicaba eso mismo, era un tal Íñigo Errejón, cuyo partido actual tampoco ha dicho nada. 3º Por otra parte, Ciudadanos era uno de los partidos más combativos con el tema. Pero estos días se halla reunido con el Gobierno para discurrir acuerdos de legislatura. Acuerdos en los que, por descontado, no exigirá el cambio del modo de elección del CPGJ. 4º El PP, por su parte, viene de mirar para otro lado en la posible moción de censura al Gobierno porque dice que la beneficia. Si lo que quiere es tumbar al Gobierno, ¿qué sentido tienen llegar a un acuerdo sobre el CGPJ? Y si lo que quiere es mantenerlo, ¿por qué no entra a pactar los presupuestos a cambio de la ruptura PSOE-Podemos? 5º Finalmente, los independentistas aprovechan para dejarnos en evidencia a nivel internacional, recordando que el centro de decisión del poder judicial, ejecutivo y legislativo es el mismo. Con ello pretenden cargar de razón a sus presos.

Por otra parte, resulta interesante recordar lo que se hace y dice en el resto de Europa sobre el particular: una Sentencia del Tribunal de Justicia de la UE de 19 de Noviembre de 2019, relativa al sistema de elección de Jueces en Polonia, dejó clarísimo que la interferencia política en la elección de los Jueces va contra las esencias de la democracia liberal europea. Pues bien, casi todo lo que se predica en dicha Sentencia respecto al sistema polaco, se podría decir respecto de la Ley española. Somos el hazmerreír de la UE en este tema, pero aquí nadie dice nada. Tenemos un sistema de elección de Jueces para-dictatorial, diseñado por el PSOE y confirmado por el PP. Ni el ¿nuevo? PP ni los demás partidos de la ¿nueva? política son capaces de frenar esta vergüenza. Y lo peor es que el cinismo empieza a instalarse: los mismos tertulianos y columnistas que tocan las palmas a los partidos a diario, no tienen empacho en repetir de vez en cuanto ideas sobre la independencia judicial que luego son imposibles de aplicar en España (precisamente por culpa de los partidos a quienes sirve la patulea de opinadores dependientes que puebla la mayoría de nuestra prensa).

El control político de la Justicia es uno de los dramas de nuestra imperfecta democracia. Es tal vez el mayor exceso de la partitocracia. Es una vergüenza a nivel europeo. Y sin embargo, ni los nuevos ni los viejos hacen nada por cambiarlo…

Tras los aplausos llegará la realidad
José María Rotellar García okdiario 4 Agosto 2020

Estamos a primeros de agosto y somos conscientes de ello porque el calendario así lo dice, además de poder intuirlo por las elevadas temperaturas, pero lo cierto es que, de no ser por eso, podríamos pensar que estamos en cualquier otro mes del año, pues desde mediados de marzo vivimos en un tiempo no sólo confuso, sino también difuso, en el que los días pasan pero son un todo continuo, al haber pasado gran parte de ese tiempo metidos entre cuatro paredes.

El Gobierno decretó nuestro encierro domiciliario -que es lo que fue lo que llamaron confinamiento, término que, realmente, significa otra cosa-, nos sermoneó a diario, con la guinda del pastel semanal a cargo del presidente Sánchez, y trató de hacernos ver, con lenguaje bélico, que estábamos ante una guerra en la que el Ejecutivo nada podía hacer. Posteriormente, con gran confusión en las cifras de contagiados y fallecidos, el Gobierno inició una apertura -que llamó desescalada, término que no existe- por fases y con discriminación por regiones, para, posteriormente, levantar el estado de alarma y dejar a las regiones a su suerte, sin coordinación ni dirección, de manera que casi todas ellas han entrado en una competición por ver quien parece más riguroso en la aplicación de una normativa restrictiva.

Los ciudadanos, o una gran parte de ellos, estableció una cita fija a las ocho de la tarde para aplaudir a los sanitarios, y, posteriormente, otra gran parte de los españoles abucheaba a las nueve de la noche al Gobierno por la gestión en la crisis del coronavirus. Ambos, aplausos y abucheos, decayeron cuando se pudo salir a tomar un café a las terrazas, primero, y a los locales, después, ya que, al fin y al cabo, dichos actos tenían también algo de rutina para hacer más llevadero el largo y triste encierro.

Mientras se aplaudía a las ocho, no nos dábamos cuenta de que estábamos cediendo cotas importantísimas de nuestra libertad y de nuestra prosperidad. De nuestra libertad porque aceptábamos la anulación de derechos fundamentales sin pedir ninguna explicación -incluso había personas que denunciaban a otras, como en los peores tiempos de la Guerra Civil-. De nuestra prosperidad, porque aceptamos como único remedio una solución medieval a la pandemia: encerrarnos para ver si pasaba el virus. Ni medidas de protección o prevención previas, ni cierre de fronteras con China en enero que hubiese evitado la rápida propagación del virus, ni nada de nada. Al aceptar este remedio, empezamos a hundir nuestra economía, al decretar el cierre productivo de la misma: empezábamos a enviar, con ello, la prosperidad y el empleo por el sumidero mientras seguían los aplausos, que nos anestesiaban, y empezábamos a renunciar a nuestra libertad en algo que podría ser el embrión de un experimento social intervencionista, desde un envoltorio paternalista.

Posteriormente, el presidente del Gobierno se fue a Bruselas para tratar de conseguir algunos fondos con los que paliar la situación económica. Allí le dijeron que le procurarían una ayuda, pero condicionada a una serie de reformas, como ha quedado claro en el texto del acuerdo, por mucho que el Ejecutivo lo niegue. Tras recortarle las ayudas y ponerle fuertes condiciones, Sánchez se hizo recibir por sus ministros con un gran aplauso, mientras le hacían paseíllo como si hubiese ganado la Copa de Europa. Un poco más, y montan todos en bicicleta dando vueltas por los jardines de La Moncloa como si fuese la vuelta de honor del ganador del Tour en los Campos Elíseos.

No se acabaron ahí los aplausos, pues el Grupo Socialista en el Congreso y el Gobierno en pleno recibían a Sánchez en la Carrera de San Jerónimo en pie y brindándole una gran ovación, como si de El Cid se tratase: ahí ya no importaban distancias, ni contactos ni nada de nada. Al fin y al cabo, parecía una reedición del despotismo: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Como colofón, entre medias y al final de lo narrado, el homenaje gris en el Palacio de Oriente y la conferencia de presidentes, respectivamente.

En definitiva, imágenes, aplausos y propaganda, pero nada de gestión. Y es que Sánchez y Redondo no venían a gestionar, sino a vender humo que les permitiese una reedición casi eterna en el poder. El virus se ha cruzado en sus planes y les obliga a gestionar, y eso no entraba en su propósito.

De ahí la inexistente gestión generalizada y la mala gestión cuando la ha habido. Han llegado tarde y mal a prácticamente todo y su único afán es que los miles de millones que llegarán de la UE sirvan para darles el combustible necesario para alcanzar el final de la legislatura con posibilidades de ganar de nuevo.

Pero la realidad es otra. Tras los aplausos llegará la realidad; de hecho, ya ha llegado. Ahí están los datos de paro y afiliación de cada mes, que nos dejaron de inmediato, en sólo diecinueve días de marzo, casi un millón de empleos menos. Ahí está la EPA, que muestra el millón cien mil ocupados menos y sólo 13.901.000 ocupados realmente en los meses de encierro. Ahí está el dato de PIB, que por mucho que RTVE jugueteé indecorosamente con las escalas de los ejes de los gráficos, es el que muestra la mayor caída de toda Europa, al perder casi una quinta parte de nuestra riqueza, que se dice pronto. Se puede tratar de engañar con unos gráficos, pero a la larga no se le puede engañar a quien no puede llevar a su casa un plato de sopa para comer.

Y ahí están las colas del hambre por toda España, que nunca pensamos que volveríamos a ver de esa manera en nuestro país. Hay colas del hambre a lo largo de toda España, en todas las ciudades. Sirva como ejemplo la que se forma en Martínez Campos, en Madrid, en el comedor de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, desde casi Fernández de la Hoz hasta la Glorieta de Iglesia.

Paro, destrucción de empleo, pérdida de riqueza y colas del hambre muestran el error en la gestión. Y lo peor no es todo esto, y ya es horrible, sino el horizonte que puede esperarnos en los próximos meses, con un Gobierno que no está a la altura, que piensa gastar los fondos europeos en proyectos medioambientales, de género o de digitalización en lugar de emplearlos en robustecer nuestra capacidad productiva, en realizar reformas estructurales que creen riqueza, como apostar por la energía nuclear -eso es, además, medioambiental-, flexibilizar más el mercado laboral, bajar el impuesto de sociedades y ajustar el gasto para volver a la senda de estabilidad presupuestaria y poder reducir la deuda.

Los aplausos pasarán -de hecho, ya han pasado- y tras la anestesia de estos meses y el calor del verano, llegarán el otoño y el invierno. Cuando pase octubre, podremos ver con mayor precisión cuánto se ha dañado nuestro tejido productivo, que es lo que nos permitirá evaluar cómo de rápida, robusta y sólida será nuestra recuperación o si nuestra economía languidecerá desde el empobrecimiento y el paro masivo que nos está dejando esta situación.

Es la realidad la que se abre camino, y esa realidad es, desgraciadamente, poco agradable, porque el Gobierno ni ha estado, ni está -ni parece que vaya a estar- a la altura. Las grandes palabras, las escenificaciones, los aplausos, tienen un recorrido muy corto, al igual que las mentiras, y, sin embargo, todo ello es el único entorno en el que el Gobierno se mueve de manera plácida, pero la realidad, si no rectifica su política de gestos estériles y contraproducentes, si no invierte bien los fondos europeos en lugar de esa especie de reedición del plan E que quiere hacer, y si no gira hacia una política económica ortodoxa, se llevará por delante al Gobierno, pero, desgraciadamente, éste se habrá llevado por delante antes la prosperidad y el empleo de los españoles.

Nuclear a estas alturas, no gracias
Nota del Editor 4 Agosto 2020

La energía nuclear actual tiene varios puntos que hay que valorar antes de decidir. Combustible: se desconoce la cantidad disponible y el coste de extracción (uranio). Construcción: enormemente cara por las exigencias de seguridad. Vida útil de la central: aldededor de 50 años con las tednologías actuales. Tratamiento y eliminación de resdíuos:  caro, peligroso, radioactivos con duración de siglos y siglos, peligro en su separación, traslado y almacenamiento. Peligrosidad de la tecnología: la historia reciente lo demuestra, al menos tres accidentes de una gravedad brutal, empeorable. Desmantelamiento de la central: carísimo, peligroso, residuos peligrosos con duración de siglos y siglos (en USA hay una, aunque no es de empresa eléctrica, en la que tienen planes de trabajo para 60 años y miles de millones para su desmantalamiento y limpieza, y que incluye el empaquetamiento de los residuos mas peligrosos en contenedores con montones de protecciones y de duración desconocida.

Nos siguen mintiendo. Llegó el Tío Paco con la rebaja.
​Miguel Massanet diariosigloxxi 4 Agosto 2020

José María Iribarren dice que el Tío Paco es un "famoso personaje proverbial, en quien representamos la experiencia, el desencanto y el desengaño".

Nunca es tarde cuando la verdad resplandece y todavía es mejor recibida cuando ya se había advertido, repetidamente, de que este Gobierno que estamos padeciendo se ha basado, desde que se instaló en el poder, en el engaño, la mentira, la ocultación, la manipulación de los hechos y el empeño en presentar a la oposición como responsable de las circunstancias adversas y preocupantes en las que nos hallamos en estos momentos. Lo más curioso y podríamos decir lo que se puede entender menos es que, a pesar de que son los propios ministros quienes acaban reconociendo que, efectivamente, no explicaron las cosas como debían haberlo hecho sino que, vayan ustedes a saber por qué malignas intenciones u oscuros designios, decidieron que era mejor engañar a los ciudadanos que hablarles con la verdad por delante.

Así las cosas, nos enteramos por el mismo ministro de Sanidad, señor Illa, que reconoce que no se creó un comité de expertos al margen del equipo de Simón. ¿El equipo de este científico que, ni por casualidad, ha acertado ninguna de sus predicciones? ¿Todos estos meses hemos estado en manos de este surfero a las órdenes del gobierno socialista, que ha sido quien ha decidido, junto a sus adláteres, qué era lo que nos convenía hacer a los españoles? Nos han estado tomando el pelo como si, en lugar de ciudadanos capaces de decidir sobre lo que hacer con nuestras vidas, fuéramos un rebaño de ovejas al que hay que conducir con la ayuda de perros ovejeros, aunque ello significara que se nos fueran encaminando hacia un objetivo político, relacionado con la conveniencia del señor Pedro Sánchez de subsistir y mantenerse en el poder, en lugar de hacer lo mejor para evitar que la pandemia se hiciera fuerte en España, como se ha demostrado al ser nuestra nación, uno de los países en los que se considera que el Gobierno se ha comportado peor en cuanto al tratamiento de la epidemia del Covid 19.

El calor debía de haber acabado con el coronavirus; no habría nuevos rebrotes hasta el otoño. El estado de alarma suponía poner en las solas manos del Gobierno el tratamiento de la pandemia y lo cierto es que ha fracasado estruendosamente; nada ha sucedido como tenían pensado y las ministras gurús no han hecho otra cosa que ir metiendo la pata en cada una de las ocasiones en las que, desde las TV, han pretendido pontificar respecto a lo que ha ido sucediendo en España. Han fracaso cuando han pretendido colocar, a Nadia Calviño, en uno de los puestos de más importancia de Europa porque, la verdad es que Europa no se fía de nosotros ni de nuestro gobierno socio-comunista que va dando bandazos, sin que se le vea que tenga un plan concreto con el que afrontar los meses venideros que, como es evidente, se presentan como los peores a los que tendrá que enfrentarse nuestra economía desde hace muchos años.

España, señores, ha entrado en recesión y la caída del PIB del último trimestre ha sido la mayor caída de la historia con una bajada de un 18’6%, seis puntos más que la media europea que tampoco se ha librado de las consecuencias de la pandemia. Pero los augurios todavía señalas mayores caídas que pueden conducirnos a un descenso del 22% de descenso anual. Y mientras, hay que sacar la consabida serpiente de verano para mantener entretenido al pueblo, siguiendo la tradición de los emperadores romanos del “panem et circenses”, para que no se aperciba de lo que se nos viene encima y que, en esta ocasión se va a materializar en el tema de la vida privada del rey emérito, Juan Carlos, un señor que evidentemente hubiera tenido que contener su afición a las faldas, pero que no es lo que más debiera preocuparnos ante una catástrofe como representa la epidemia del Covid 19. El Gobierno, en una demostración absurda y fuera de lugar de optimismo, respecto a la situación española, se atreve a decir, a través de la señora Calviño, que España está mejorando y que nos van a sacar de esta gracias a que Europa nos va a favorecer con 140.000 millones de euros que, por de pronto, el señor Pedro Sánchez ya se ha reservado para sí la tarea de irlos repartiendo, lo que no deja de levantar suspicacias, conociendo a este señor y su afición para favorecer a los suyos.

Y, mientras, vayan ustedes repasando la prensa e intenten ir contabilizando, una a una, las empresas que amenazan ruina, no sólo las pequeñitas o los autónomos, hablemos de líneas aéreas, de multinacionales, de bancos y de pérdidas millonarias, situaciones insostenibles y concursos de acreedores que abarcan a todos los sectores de la economía, con el turismo en primera fila, sin que nadie parezca encontrar el medio de evitar que todo se convierta en una vorágine de la que todos acabemos saliendo perjudicados.

Y a todo ello, nuestro Parlamento jugando a guardias y ladrones. A insultarse, a descalificarse, a tu más y ya te lo dije; pero nadie saliendo a la palestra para poner las cosas en su sitio y dejando que comunistas, como Pablo Iglesias, sigan incordiando, que es para lo que verdaderamente sirve, sabiendo que cuanto peor estemos más favorable va a ser para ellos y sus comunistas bolivarianos. El peligro es que ni Sánchez ni sus ministros parecen haberse dado cuenta de que Europa no va a estar dispuesta a que España se convierta en una nueva Venezuela y que, Sánchez e Iglesias, pretendan instalar en la península una cabeza de puente comunista subvencionada, precisamente, por este dinero que Bruselas va a concedernos para inversiones que ellos han considerado prioritarias y que hay naciones, como Holanda, que han tenido que tascar el freno y a las que les ha costado mucho ceder que, cantidades tan importantes de recursos, vayan a parar a manos de un personaje, como el señor Pedro Sánchez, al que se sabe ligado con las izquierdas internacionales, especialmente con los comunistas venidos de la América latina, de un país en el que todos coinciden que está dominado por un dictador sin escrúpulos, capaz de impedir que los venezolanos puedan ejercitar sus derechos constitucionales y, sobre los cuales, el mandatario venezolano, está ejerciendo una opresión que, ni Europa ni el resto de países americanos, ha sido capaces de impedir que se siga imponiendo, sobre aquel pueblo sojuzgado.

Nadie piense que el primer ministro de los Países Bajos ni todas aquellas naciones que han formado parte de la coalición que no quiso que, las cantidades a fondo perdido, quedaran al albur de que, el señor Sánchez y su Gobierno, las pudieran repartir a su antojo, de modo que para evitarlo exigieron que se estableciera un “freno” que podría accionar cualquier país que tuviera noticia de que, alguna parte de las cantidades puestas a disposición de España. pudieran ir a parar a destinos que no se hubieran decidido conjuntamente con anterioridad. Las consecuencias, no lo olvidemos, pudieran ser muy duras ya que se podría exigir la devolución de la cantidad mal invertida y, lo peor de todo, que se interrumpiera sine die la entrega de nuevas aportaciones para poder seguir el programa de recuperación económica de España.

Pero hay algo que nadie debe perder de vista, se habla de unos nuevos presupuestos para el 2021 que, si no estamos equivocados creemos que ya han sido tres los que han tenido que ser prorrogados por falta de acuerdo de quienes tiene la potestad de aprobarlos. Es obvio y así ha ido sucediendo a lo largo de estos últimos años, que sin nuevos presupuestos nacionales o sea para el Gobierno Central, el resto de presupuestos de las autonomías, por fuerza han de nacer limitados ya que no se sabe, a ciencia cierta, lo que cada una de ellas vaya a recibir de la tarta nacional. Y, en tanto que se precipitan los acontecimientos, que el Gobierno parece que sigue en la inopia y que la situación en Cataluña ya está rayando en una debacle general, en la que nadie se entiende y todos parecen tener la piedra filosofal para resolver las diferencias que existen entre ellos y que se vuelve a hablar de la mesa de negociación, pero que nadie sabe cuándo se va a reunir ni, tan siquiera, si volverá a reunirse si, como parece, el señor Sánchez opta por darle la espalda a su vicepresidente y al separatismo catalán ( al vasco ya se sabe cómo conseguir su apoyo) queda marginado de los pactos para gobernar el país, lo que supondría un duro golpe para el señor Torra y todos aquellos que se creyeron que ya habían conseguido, con sus astracanadas, la independencia de Cataluña.

Pero así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos muchas dudas y, debemos confesar, que no solamente respeto a la actuación del actual Gobierno, que parece ser bastante clara, sino que también nos preocupa la nueva estrategia que parece que está adoptando el señor Casado que tememos que, últimamente, va pareciéndose bastante a la que, en su momento, utilizó el señor Rajoy y que, si mal no recordamos, tan malos resultados trajo al PP y a sus resultados electorales. Podemos entender que la situación en la que ha colado Sánchez al líder del PP no es cómoda, porque su estrategia ha consistido en hacerle figurar como el malo que no quiere negociar y que, en consecuencia, sería el culpable de que no salieran aprobados unos nuevos presupuestos, para el 2021. Pero hay algo que es evidente que nadie puede olvidar: la oposición está para apretar las clavijas al Gobierno y nada le obliga a tener que aceptar pasar por las Horcas Caudinas y que, para evitar ser tachado de poco colaboracionista, verse en la tesitura de pasar por imposiciones que no pueden hacer más que conducirnos a una situación todavía peor de ésta por la que estamos pasando.

No quisiéramos que el señor Pablo Casado se dejara influir por este sector afín a la señora Sáez de Santamaría, cuya participación en las negociaciones con los separatistas catalanes no puede calificarse de otro modo que de desastrosa y evidentemente dañina para los intereses de la nación española y sus ciudadanos.

La España "simona"
Antonio Pérez Henares diariosigloxxi 4 Agosto 2020

MADRID, 3 (OTR/PRESS)Hay una España, y muy numerosa, hasta quizás mayoritaria a la que le resbala que se oculten, que se siguen escondiendo, 20.000 muertos, que la engañen una vez tras otra, que no solo se traga la mentira sino que la jalea y la aplaude, hay un España que ha convertido en héroe a un mentecato que aseveró que la pandemia serían como mucho cuatro casos, que las mascarillas eran un estorbo innecesario, que estaba todo bajo control y que no había problema en irse de manifestación multitudinaria y que ayer, hoy y mañana seguirá calzando embuste tras embuste y simpleza tras simpleza, muy sonriente siempre, ya no se sabe si por ineptitud supina o por mendacidad sumisa, a una población, y, esto es lo inaudito, que lo exhibe en camisetas, sacándonos la lengua y se parte las manos aplaudiéndole. Supongo que es porque lo consideran de los suyos, y por serlo ya tiene bula para insultarnos, porque eso es lo que lleva haciendo Fernando Simón desde hace meses: mintiendo y burlándose de nosotros, también de quienes le aplauden, con absoluto y total descaro. Tan absoluto que ha expresado incluso, que ellos, él y el ministro Illa no han cometido error alguno.

Por ello somos el país del mundo, contando las verdaderas cifras cercanas o incluso superiores a los 50.000 muertos, con mayor mortalidad porcentual, donde mayor porcentaje de sanitarios se han contagiado y donde los estragos económicos estan siendo más terribles. España ha perdido en lo dos primeros trimestres del año cerca del 25% de su riqueza, de su PIB, en el último, campeones absolutos de nuevo de Europa con un 18,5 de desplome.

Para que nos partamos las manos aplaudiendo, como se hizo en lo balcones, que se creían alguno que era a los sanitarios y era a Simón y a Sanchez, como hacen ahora su claque gubernamental y parlamentario. ¿Que aplauden más: los 50.000 muertos o los millones de parados, que cuentan cuatro y son, al menos, seis reales porque aquí escamotean los parados temporales?.

La España "simona" es la más penosa conclusión de esta pandemia. Es la que no quería ni ver la grima, ni dolor, ni ataudes y que ahora, como ocultó a los anteriores, quiere ocultar el paro, la miseria y la angustia y que sale en tromba por las teles diciendo que ya está, que ya se ha pasado, que la recuperación ha comenzado a toda maquina. Vamos que sólo hay que ver como están viniendo a millones los turistas, que según el ínclito Simón, mejor que no vengan.

La España simona que ahora se desentiende y carga sobre cualquiera excepto sobre ellos que son quienes tienen el poder de hacer algo, la responsabilidad de los rebrotes, que ya son manaderos y sus consecuencias que van a ser terribles. Pero que sigue en su infantilismo suicida y el buen rollito de superioridad ante quienes un día acusaron de catastrofistas por decirles que no, que esto no se arreglaba con lavarse las manos, sino que había que tomar medidas inmediatas y hacer test, eso que dicen, en el colmo de la insensatez pues al menos podrían detectarse a los infectados y prevenir los focos y contagios, que no valen para nada como decían que no valían las mascarillas, pues en su dejadez e ineptitud no eran capaces de conseguirlas.

La España "simona" es la que manda, la que es hegemónica en los medios de comunicación, la que se supone progresista, buena y avanzada. Es la que domina el relato y el mensaje. Es la que mola. Como preclaro ejemplo de los muchos cotidianos les daré uno que me ha pasado. El finalista del Premio Planeta de este año, Manuel Vilas, ante el desplome de ese 18,5% en el PIB, se venía a congratular por ello porque así volveríamos a ser pobres, dignos y mejores. Contesté que eso significaba "Paro, miseria y angustia", que "valiente gilipollez el decirlo y que sólo demostraba que no haberse visto ni rozado por ello". Me bloqueó, claro. La España "simona" no admite ni la crítica ni la réplica pues en ellos esta depositada la bondad y la verdad absoluta. El resto, los que no somos "simones", somos fachas.

La alternativa está lejos
Cayetano González  Libertad Digital 4 Agosto 2020

Tres hechos sucedidos en las últimas fechas ponen en evidencia que la alternativa al Gobierno frente-populista de Sánchez e Iglesias es, a día de hoy, una quimera. Por un lado, Vox anuncia en el Congreso la presentación de una moción de censura en setiembre contra Pedro Sánchez sin haberlo hablado previamente con el principal partido de la oposición. En segundo lugar, el PP se aviene a negociar con el PSOE la renovación del Consejo General del Poder Judicial, desdiciéndose de su promesa de cambiar el sistema de elección de los miembros del órgano de gobierno de los jueces. Y, en tercer lugar, Ciudadanos sigue negociando con el Gobierno su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado.

No es de extrañar que Pedro Sánchez y sus socios estén más contentos que unas castañuelas al ver cómo los partidos que ocupan, al menos teóricamente, el espacio del centro y de la derecha están divididos, sin una estrategia común.

Motivos para presentar una moción de censura contra Sánchez hay más que de sobra, resumidos fundamentalmente en la pésima gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus, tanto en su vertiente sanitaria como en la económica. Por lo tanto, es difícil argumentar en contra de la utilización de este instrumento previsto en la Constitución.

El argumento más utilizado por los que no están de acuerdo con la moción es que la más que previsible derrota de la misma tendrá como consecuencia el reforzamiento de la figura de Sánchez, al obligar a sus socios de investidura a volver a apoyarle. Hay parte de verdad en este razonamiento, pero también es cierto que la moción de censura –como ha pasado en algunas de las que se han presentado en estos años, aunque no en la que ganó Sánchez a Rajoy– han servido para desgastar políticamente a quien está en el poder y para exponer ante la opinión pública que hay una alternativa, otra forma de gobernar.

También se ha dicho que la moción de Vox va más dirigida contra el PP de Casado que contra el Gobierno de Sánchez-Iglesias. Conocida la negociación que están llevando a cabo los populares con el Gobierno social-comunista para la renovación de los órganos judiciales, se podría decir que el PP ha puesto en bandeja al partido de Abascal el ejercer en solitario el papel que le corresponde a la oposición cuando enfrente hay un Gobierno de las características del que encabeza Sánchez. En cuanto a Ciudadanos, su empecinamiento en ayudar a este Gobierno –lo hizo apoyando las últimas prórrogas del estado de alarma y lo sigue haciendo ahora con los Presupuestos– le conducirá muy probablemente a la irrelevancia en las próximas citas electorales, empezando por la que puede tener lugar en Cataluña el próximo otoño.

Como reacción ante la moción de Vox, Pablo Casado manifestó que él preferiría ganar en las urnas que a través de maniobras de distracción. El líder del PP sabe perfectamente que mientras el centro-derecha se presente dividido a las elecciones, el triunfo es prácticamente imposible, primero porque la Ley D’Hondt castiga mucho esa división en las circunscripciones pequeñas, y en segundo lugar porque aunque consiguiera ser el partido más votado, su margen para sumar en un proceso de investidura es mucho más limitado que el de la izquierda. Para gobernar tienes que estar en el entorno de los 10 millones de votos. El PP, en las últimas elecciones generales, tuvo la mitad. Los otros 5 millones se repartieron entre VOX (3,7 millones) y Ciudadanos (1,7).

A día de hoy, y dejando al margen a Ciudadanos por su confusa deriva pro-gubernamental, el entendimiento entre el PP y Vox se presenta como algo imposible: por intereses partidistas y también personales en ambos partidos. La relación personal entre Casado y Abascal es buena, pero eso no es suficiente para construir una alternativa que pueda ganar en las urnas, ilusionar a una mayoría de ciudadanos y poner fin al peor Gobierno que ha tenido España en el momento más delicado de su historia reciente.

Fernando Simón, el «doctor trampas»
OKDIARIO 4 Agosto 2020

Que las cifras del coronavirus -muertes y contagios- no se corresponden con la realidad es una obviedad. Pocos gobiernos en el mundo han adoptado una estrategia tan trilera como la exhibida por el Ejecutivo socialcomunista. Con los rebrotes estamos asistiendo a lo mismo que ha venido ocurriendo desde el comienzo de la pandemia. Fernando Simón, el coordinador de Alertas y Emergencias sanitarias, salió ayer a dar las últimas informaciones sobre la evolución de la pandemia y lo hizo con la misma falta de rigor de siempre. En las últimas 24 horas se han detectado 968 nuevos contagios, pero sin contar los de Cataluña, Madrid y Navarra «por problemas técnicos».

Eso del «problema técnico» no es más que una burda argucia del Gobierno para no decir la verdad, porque Cataluña, mientras Simón decía que no estaban contabilizados sus datos por cuestiones de volcado, anunciaba 1.243 casos nuevos. Por su parte, Madrid declaraba 80 y Navarra 84. De manera que si sumamos estos nuevos contagios a los 968 casos que anunció Fernando Simón dan un resultado de 2.375. Evidentemente, si Fernando Simón coloca la cifra por debajo de los mil contagios diarios podrá decir que «la situación se está estabilizando», pero si suma los de Cataluña, Madrid y Navarra, de estabilización nada. Y esa es la trampa: ir troceando las estadísticas, ofrecer datos parcheados para no tener que admitir que el número de rebrotes está creciendo de forma de forma exponencial en determinados territorios.

El poco respeto que el Gobierno demuestra a los españoles se evidencia con ese «no estamos en una situación especialmente grave» ante los 560 nuevos rebrotes, pese a que las cifras demuestran que la situación se le ha vuelto a ir de las manos al Ejecutivo. Simón es un embaucador que demuestra muy poco rigor científico, pero para la izquierda se ha convertido en un icono, lo que coloca en la mejor posición para llegar a ser ministro de Sanidad si Salvador Illa es designado candidato del PSC a las elecciones catalanas. Entretanto, Simón seguirá a lo suyo: tomándonos por tontos.

NO HAY PRECEDENTES
Récord de ‘enchufados’ por PSOE-Podemos: los altos cargos se elevan a 732
Redacciónrebelionenlagranja 4 Agosto 2020

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, configuró un Consejo de Ministros con el récord de 23 miembros y ya cuenta con 732 altos cargos, 61 más que cuando sacó adelante la moción de censura a principios de junio de 2018. Más del 60% de los nuevos puestos corresponden a la estructura orgánica de los cuatro ministerios ocupados por Unidas Podemos. No hay precedentes de una estructura en la Administración General del Estado con un volumen tan abultado como en la actual legislatura.

Según recoge El Independiente, la Oficina de Conflictos de Intereses -adscrita a la Secretaría de Estado de Política Territorial y Función Pública- ha remitido al Gobierno el informe correspondiente al primer semestre del año con el número de altos cargos obligados a formular declaraciones para su remisión al Congreso de los Diputados, como prevé la Ley reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado en su artículo 22.

A fecha de 31 de mayo de 2018, el Estado contaba con 671 altos cargos, entre los que se incluían los 124 embajadores que el país tiene destacados en los cinco continentes. En los seis primeros meses de gobierno del líder socialista, el número había aumentado ya hasta los 707 (un 5,36 % más).

Los cuatro ministerios que controla la formación morada 38 altos cargos, cifra que equivale al 62% de los nuevos puestos creados. El mayor número (13) se registra en el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 que preside Pablo Iglesias, que se apoya en un director de gabinete, un director adjunto de gabinete, un secretario de Estado, un secretario general técnico, un subsecretario y siete directores generales: Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), Diversidad Familiar y Servicios Sociales, Políticas Palanca para el Cumplimiento de la Agenda 2030, Discapacidad, Derechos de los animales, Derechos de la Infancia y de la Adolescencia e Instituto de la Juventud.

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Vox
El zasca de Vox tras afirmar el etarra Otegi que «hicimos lo que teníamos que hacer»
Gonzaga Durán okdiario 4 Agosto 2020

Arnaldo Otegi, líder de la formación proetarra de EH Bildu, afirmó «hicimos lo que teníamos que hacer para construir un escenario mejor para este país». Esto ha provocado multitud de críticas en las redes sociales por lo años de plomo de la banda terrorista ETA, que dejó más de 800 víctimas mortales. Una de estas respuestas ha sido la de Vox, que ha respondido en Twitter las declaraciones del etarra Otegi.

«Más bien es hora de que los españoles hagamos lo que tenemos que hacer y tratemos a los asesinos y a los renegados como se merecen«, ha señalado la formación de Santiago Abascal en un mensaje colgado en su perfil oficial de Twitter.

Victimismo de Otegi
Otegi dio esta rueda de prensa con motivo de la decisión del Tribunal Supremo de anularle la condena de 2012 por el caso Bateragune. El líder proetarra no dudó en sacar su victimismo pero sin llegar a condenar ninguno de los múltiples atentados cometidos por la banda terrorista ETA. «Tenemos que reconocer que hemos pagado un precio muy duro. Hemos estado encarcelados, hemos estado dispersados, hemos perdido seres queridos, no nos han dejado presentarnos a las elecciones. Las últimas hace 15 días, que ya es un poco curioso que salga la sentencia 15 días después, pero bueno, esto es objeto de otro debate, probablemente se han alargado las deliberaciones para escribir un folio», señaló con prepotencia y sorna ante los medios, lo que ha provocado la respuesta de Vox.

«Pero en cualquier caso, lo que sí queremos decir es que estamos muy satisfechos del trabajo que hicimos, que hicimos lo que teníamos que hacer, y pagamos un precio. Por este país, hemos estado dispuestos a pagar ese precio. Hemos sufrido, lo que hemos pasado mal, hemos estado encarcelados y nuestras familias lo han pasado mal, pero ese era el precio que había que pagar por tratar de construir un escenario mejor en el país, y lo hemos hecho», añadió el líder de Bildu.

Recuerdo a las víctimas
Pero Vox no ha sido el único que ha cargado contra Otegi por sus declaraciones. Multitud de usuarios en Twitter han arremetido contra el dirigente etarra recordando a las más de 800 víctimas mortales de la banda terrorista ETA y reprochando sus declaraciones.
 


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