AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 5 Agosto  2020

Moción de censura contra un Gobierno irresponsable
Liberal Enfurruñada okdiario 5 Agosto 2020

Cada golpe de cacerola pedía una moción de censura y millones de españoles, casi todos los que no simpatizamos con este Gobierno socialcomunista, nos hemos pasado tres meses cacerola en mano pidiendo la dimisión de Sánchez, Iglesias y todo su incompetente y sectario Gobierno. La Constitución española prevé en su artículo 113.1 que «el Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura». Se trata por tanto de un mecanismo legal previsto exactamente para una situación como ésta en la que nos encontramos, con un Gobierno que ha sido absolutamente irresponsable y cuya incompetencia ha tenido unas consecuencias desastrosas para el conjunto de la nación. Se dice con frecuencia que en España las mociones de censura son un mecanismo constructivo en el que el candidato a sustituir al presidente del Gobierno debe defender su candidatura. Pero no es menos cierto que de lo que en realidad se trata es de comprobar si, tras una desastrosa gestión, el Gobierno mantiene o ha perdido los apoyos que le sirvieron para lograr la investidura.

Son indudables los motivos que en la actualidad justifican la exigencia de responsabilidades a Pedro Sánchez, relacionadas con la nefasta gestión del Covid-19 y su coste en vidas humanas en primer lugar, pero también con las desastrosas consecuencias económicas de tan irresponsable gestión. Es de locos que el máximo responsable de casi 50.000 muertes sea recibido con aplausos. Es inasumible que el que nos ha convertido en el país con mayor tasa de muertos por habitantes del mundo, no asuma su responsabilidad. La falta de previsión, la obcecación por celebrar la fiesta comunista del 8-M, la incapacidad para gestionar la compra de equipos de protección, el falseamiento de todos los datos, la prepotencia y el sectarismo con los que trató a las comunidades autónomas en función del partido político que las gobernaba, los falsos comités de expertos, las mentiras encadenadas, la poca vergüenza, hasta el numerito de los aplausos.

Cualquiera de estos motivos por sí solo justificaría la exigencia de responsabilidades. Pero todos juntos se convierten en un currículo vergonzoso para cualquier gobernante que no debería permitirle continuar un día más al frente del Gobierno. Y a todo ello se suman las consecuencias económicas que ha provocado tanta incompetencia.

Las colas del hambre, los miles de ERTE sin pagar, las listas del paro, los negocios que se ven obligados a cerrar, la quiebra del sector turístico. Sánchez e Iglesias nos han convertido en el país en el que más ha caído el PIB de la Eurozona, bajando un 18,5 % en el segundo trimestre, seis puntos más que la media y bastante más que otros países de nuestro entorno cuyas economías dependen del turismo incluso más que la nuestra. Todo causado por haber aplicado mayores restricciones durante más tiempo de las que necesitaron en los demás países. Es difícil imaginar qué más tendrían que hacer Sánchez e Iglesias para justificar una moción de censura.

Hay quienes, estando de acuerdo con todos los motivos expuestos, argumentan que no se debería presentar sin antes tener asegurados los apoyos suficientes para lograr que salga adelante. Incluso dicen que las cesiones que el Gobierno tendrá que hacer a sus socios para mantenerse en el poder serán aún más negativas para España.

Olvidan que Sánchez ganó en 2018 una moción de censura para la que, en principio, no contaba con los apoyos necesarios y que ahora mismo no cuenta con una mayoría que respalde su gestión y se encuentra totalmente en precario. Pero es que además este argumento utilitarista es absolutamente falaz. Sería vergonzoso que los políticos españoles no se hicieran eco del clamor que en la calle se alza contra Sánchez e Iglesias. No habría forma de que pudiésemos explicar a nuestros hijos que todo esto ocurrió sin que nadie hiciera nada, que todos nos conformamos, que nadie exigió responsabilidades. Hay muchas batallas que hay que pelear aunque se pierdan, porque son imprescindibles para lograr la victoria final.

El Partido Popular, liderando la oposición, no ha sabido o no ha querido evitar que VOX se le adelante, pero este error tiene fácil solución. Su primera reacción tampoco ha estado nada acertada. Las palabras de su Secretario General, García Egea, diciéndole a VOX que no cuenta con el PP en la que ha calificado como “moción de censura post vacacional para salvar al soldado Sánchez”, no han podido ser más desafortunadas. Muchos votantes del partido de Casado no entenderán que, con sus votos, se sostenga al Gobierno que ha causado todo este desastre sólo porque la moción no la presentaron ellos. VOX ha anunciado que está abierto a presentar un candidato que no tiene por qué ser Santiago Abascal y que cabe la posibilidad de consensuar el nombre de una personalidad independiente que no pertenezca a ningún partido político y que pueda ser respaldado por una mayoría suficiente, con lo que ha dejado sin argumentos a quienes insinúan que lo único que persiguen es conseguir protagonismo para el líder de VOX.

Pero es que además la Constitución prevé en su artículo 113.3 que una vez presentada una moción de censura y antes de que se vote “podrán presentarse mociones alternativas”, con lo que si no quieren sumarse a la iniciativa de VOX siempre pueden presentar la suya propia con Casado como candidato. Sería inaceptable que los intereses partidistas, las envidias y los egoísmos alejaran a los líderes del primer partido de la oposición de este clamor ciudadano que lleva meses exigiendo la dimisión del presidente del Gobierno. Y las responsabilidades de quien no dimite solo se pueden exigir mediante una moción de censura.

Sánchez está preso de quienes quieren dinamitar el modelo del 78
OKDIARIO 5 Agosto 2020

La reacción de Podemos y de los partidos independentistas tras el anuncio de la salida del Rey Emérito de España demuestra hasta qué punto la supervivencia política Pedro Sánchez depende de las formaciones que se han conjurado para dinamitar el modelo del 78. Ese el gravísimo problema que tiene la nación: que el jefe del Ejecutivo está en manos de quienes quieren triturar la Monarquía constitucional, que es tanto como pretender demoler más de 40 años de democracia parlamentaria. Que un partido como Podemos haya colocado a la Corona en su diana, en connivencia con los separatistas, no tendría mayor importancia si no fuera por el pequeño detalle de que son ellos y sólo ellos los que mantienen políticamente vivo a Pedro Sánchez, quien habrá podido comprobar en sus propias carnes cómo se las gastan sus socios de Gobierno.

Sánchez ha pretendido quitarle importancia al asunto reiterando que no hay una crisis de Gobierno y que todo responde al hecho de que el PSOE y Podemos son partidos distintos que defienden posturas diferentes en relación con el papel de la Corona. Un argumento tan simple que provoca escalofríos. No, señor Sánchez, esto no son diferencias de matiz: lo que está haciendo Podemos es socavar los cimientos de la España constitucional, el modelo que consagra el régimen de derechos y libertades sobre el que se sustenta la democracia. Y lo está haciendo el mismísimo vicepresidente segundo del Gobierno, con el aval de los partidos que subvirtieron el orden constitucional y de los herederos de aquellos que no dudaron en asesinar para lograr sus objetivos. Esa es la tragedia de España: que Sánchez está políticamente preso de quienes ayer mismo, con mayor o menos identidad, pidieron la abdicación del Rey Felipe VI.

A ellos no les preocupa el comportamiento poco ejemplar de Don Juan Carlos, ni lo que puedan decir los tribunales de Justicia en relación con los turbios negocios del Rey desvelados por OKDIARIO. No, la transparencia de la Corona y la altura moral que ha demostrado el Rey Felipe VI para reconducir una situación que estaba causando un gran daño a la institución monárquica, les importa bien poco. Su objetivo es otro: demoler el actual modelo de Estado. Sánchez tiene motivos para no dormir tranquilo con Iglesias a su lado. Qué elija: España o el abismo.

España, la peor gestión sanitaria y económica: los 5 gráficos que retratan a Sánchez
Los indicadores sanitarios y económicos de nuestro país son mucho peores que los del resto de Europa y la OCDE.
Diego Sánchez de la Cruz  Libertad Digital 5 Agosto 2020

A nadie escapa que la pandemia del coronavirus ha tenido un impacto muy duro en buena parte de los países de nuestro entorno. Sin embargo, ahora que ya ha transcurrido casi medio año desde que la situación sanitaria originada en China empezó a preocupar a los gobiernos de Occidente, vale la pena repasar los indicadores sanitarios y económicos para ver qué países han logrado un mejor bagaje a la hora de mitigar el impacto del covid-19 en la salud y el bolsillo de los ciudadanos.

Empecemos por el PIB. Los datos disponibles son limitados, puesto que las cifras del segundo trimestre aún no son definitivas en muchos de nuestros países vecinos. Sin embargo, ya sabemos que la caída media de la producción en el segundo trimestre ha alcanzado el 12,1% en la Eurozona, porcentaje casi idéntico al descenso del 11,9% que registra la Unión Europea.

Por comparación, España se sitúa en un escenario mucho más desfavorable, con un descenso trimestral del PIB que asciende al 18,5%. De hecho, el segundo país con peor resultado, Portugal, ha sufrido una corrección un 25% menor que la nuestra. Peor aún es la comparativa con Austria o Alemania, que moderaron el confinamiento y favorecieron una estrategia de adaptación al patógeno, logrando así un descenso mucho menor del PIB (10,7% y 10,1%, respectivamente).

Algo similar ocurre con la tasa de paro. Sin contar los ERTE, España presenta una desocupación del 15,6%, lo que nos coloca por delante de Grecia y nos convierte en el país con más desempleo de Europa. Si nos comparamos con Estados Unidos, podemos ver que su paro ha llegado al 11%, pero dicho porcentaje recoge el conjunto del desempleo real, mientras que en nuestro caso llegaríamos al 40% si contásemos la incidencia de los ERTE.

Resulta especialmente sangrante, en cualquier caso, que la tasa oficial de paro sea superior al 15% mientras que países de nuestro entorno como Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Irlanda, Austria, Dinamarca o Portugal registran tasas inferiores al 7%. No solo eso: el promedio de la Unión Europea es un 7,1%, mientras que el de la Eurozona es del 7,8%, de modo que España duplica la tasa de paro observada en el Viejo Continente.

Lo peor de todo, no obstante, es que además de registrar los peores indicadores de crecimiento y empleo, España también aparece como el país con peor gestión sanitaria de la OCDE. Como avanzó Libre Mercado, la Universidad de Cambridge ha considerado indicadores como la propagación del patógeno y la mortalidad por habitante, encontrando que ningún país presenta cifras tan malas como el nuestro.

La evaluación de la universidad británica coincide con los informes del sistema EUROMOMO, que mide el exceso de mortalidad en los países del Viejo Continente y también encuentra que España es el país más afectado en lo tocante a los fallecimientos ligados a la pandemia del covid-19.

De modo que, como explicó este diario hace meses, nunca hubo una dicotomía entre "salvar vidas y salvar la economía": la clave siempre fue encontrar un equilibrio entre la adaptación al patógeno, la protección de los colectivos más vulnerables al virus y la reorganización del tejido productivo, pero España presenta la peor gestión del mundo en ambos frentes, tal y como refleja el siguiente gráfico del profesor de IESE, Luis Huete (construido, eso sí, con los datos oficiales que subestiman la mortalidad registrada en nuestro país).

La guillotina de Sánchez
Emilio Campmany  Libertad Digital 5 Agosto 2020

Se está diciendo mucho que el exilio de Don Juan Carlos protege a la Monarquía. Eso podría ser así en otro país distinto al nuestro, pero aquí no funciona. En España tenemos a un expresidente del Gobierno socialista que fundó y dirigió una organización terrorista desde la presidencia del Gobierno y todos hacemos la ficción de que fue un intachable gobernante porque un magistrado del Supremo nombrado por el propio Felipe González se fajó para que no tuviera que responder de sus crímenes. Por no hablar de los escándalos de corrupción o el indulto a Gil bajo amenaza de revelar no sé qué pagos. Tenemos a otro expresidente socialista que se ocupa, con la benévola tolerancia del Gobierno de Rajoy y de Sánchez, de proteger, defender y apuntalar a la dictadura comunista de Nicolás Maduro. Es algo que tiene con toda seguridad relación con el dinero que recibió del régimen chavista el embajador de Zapatero en Caracas cuando éste era presidente. Sin contar la criminal negociación con ETA. Padecemos además a un presidente socialista que se atribuye mediante fraude títulos que no tiene derecho a ostentar, que llega al poder del brazo de terroristas, golpistas y comunistas vendidos a dictaduras extranjeras, y que es sobre todo responsable de decenas de miles de muertos por su gestión partidista de la crisis del covid-19.

Estos tres socialistas, que han ostentado u ostentan la segunda magistratura del Estado, deberían estar escondidos en el agujero más remoto que pudiera encontrarse, avergonzados de su criminal uso del poder. Y, sin embargo, los tres gozan de una imagen impoluta sin más tacha que la que pueda llegar a través de la crítica política. A pesar de que no sólo es dinero. Están los muertos del GAL, los de Venezuela y la ETA y los del covid-19. Y puede ser así porque jamás han reconocido sus culpas y ningún juez los ha condenado nunca. Juan Carlos ha prestado a España servicios mucho más importantes que los de estos socialistas. Y ha cometido pecados infinitamente menores que los que pesan sobre la conciencia de los tres. Y, sin embargo, Felipe VI ha sido obligado por el infame Sánchez a exiliarlo, deshonrarlo y humillarlo y, de paso, manchar la institución. Y sin que ningún juez haya acusado de nada al rey emérito.

¿Por qué ahora, tras lustros de haber estado Juan Carlos beneficiándose de las mismas ficciones que hacemos con los expresidentes, se ha levantado la veda contra él, mientras los tres socialistas siguen disfrutando de inmerecidos honores y reconocimientos? Es revelador que, en un hagiorreportaje de este fin de semana sobre la figura de Iván Redondo, que es quien realmente nos gobierna, el jefe de gabinete dijera que le molestaba ser acusado de táctico, al ser él más bien un estratega. Y para demostrarlo admitió estar trabajando en la reforma de la Constitución. Pablo Iglesias, que se lleva muy bien con Redondo, dijo que España no sería una democracia hasta que guillotináramos a un rey. Ya lo hemos hecho. Los que lo han tolerado o lo saludan como una medida indispensable para proteger a Felipe VI y a la institución deberían recordar que, en aquella Francia, la cabeza del rey no fue, ni mucho menos, la única que rodó.

Crisis de Gobierno encapsulada
Editorial El Mundo 5 Agosto 2020

La coalición entre Sánchez e Iglesias, con posiciones antagónicas en todo, no da más de sí

No son pocos los graves problemas que afronta España. Y, entre ellos, resulta inquietante que desde el Gobierno de la nación hoy se empuje para demoler el andamiaje institucional que consagra la Constitución de todos. La marcha de Juan Carlos I ha llevado a que a algunos se les haya caído la careta de inmediato. Ni les importa en realidad el Rey Emérito, ni buscan la regeneración de las instituciones ni son paladines de la justicia. Los dirigentes de Podemos, bien alineados con los partidos secesionistas que aspiran a la voladura de nuestro país, persiguen el fin de la Monarquía por cuanto con ella caería todo el sistema del 78. Y, así, hemos asistido en las últimas horas a descalificaciones gruesas y ataques furibundos contra la Corona inadmisibles en personas que se sientan en el Consejo de Ministros. Es de extraordinaria gravedad que dirigentes políticos muestren nulo respeto por el Estado de derecho y acusen, por ejemplo, al Rey Emérito de "huir" para "escapar de sus causas judiciales", cuando sobre Don Juan Carlos no pesa imputación alguna a día de hoy y ha subrayado que está a la absoluta disposición de la Fiscalía del Supremo si ésta le requiere, como no puede ser de otra manera.

Así las cosas, el discurso de Pedro Sánchez carece de credibilidad y se antoja una huida hacia adelante más. El presidente mostró ayer su respaldo por las decisiones de la Casa del Rey para distanciarse de "conductas reprobables" y subrayó que el Gobierno respalda el "pacto constitucional". Pero quizá es que necesite que Carmen Calvo le aleccione como a Irene Montero, cuando le dijo que cualquier miembro del Ejecutivo representa a todo el Gabinete. Porque, si esto es así, habrá de rendirse a la evidencia el presidente y reconocer que varios de los suyos reclaman la instauración de una república -imaginamos de qué características- y socavan a todas horas la Jefatura del Estado y sus legítimas funciones. La realidad es que estamos no ya ante dos gobiernos en uno, sino ante algo mucho más serio, una crisis encapsulada dentro del propio Gobierno, que ya no da más de sí.

Ni Sánchez ni ninguno de sus ministros pueden hablar en nombre del Ejecutivo -como mucho, unos lo hacen por el PSOE y otros por Podemos, lo que es una aberración desde el punto de vista institucional- porque las posiciones sobre cuestiones tan básicas como la forma de Estado son antagónicas. Y la desconfianza en la coalición es tan atronadora que ni comparten deliberaciones sobre los asuntos que atañen a los españoles ni son capaces de trazar estrategias coherentes y coordinadas. De hecho, Irene Montero, en cuyas intervenciones demuestra que sigue sin creerse que es ministra, no dudó en airear el malestar de la formación morada por haber sido marginada de los acuerdos entre Moncloa y Zarzuela para buscar una salida a Don Juan Carlos.

Sánchez tiene que tomar alguna decisión porque el Ejecutivo no puede seguir siendo un lastre cuando, como él mismo subrayó, más falta hace estabilidad y fortaleza institucional. Con los compañeros de viaje que se ha buscado es imposible encarar los grandes retos económicos o sanitarios planteados. Tampoco puede reclamar a la oposición que arrime el hombro cuando no se sabe en qué dirección navega este barco a la deriva.

El algoritmo Sánchez/Verdad
Empieza a necesitarse un traductor automático que filtre lo que dice
Luis Ventoso ABC 5 Agosto 2020

Tengo que hablar con Google. Al portal monopolístico le sobra la pasta y a mi me ha entrado una modesta veta emprendedora. Aportaré mi idea y ya ellos desarrollarán el algoritmo. Se trata de dar forma al primer Traductor Sánchez/Verdad, un servicio público. El funcionamiento es sencillo: en una casilla el usuario copia una frase de Sánchez, y en la otra el algoritmo ofrecerá en tiempo real la auténtica realidad de lo que ha dicho. A la espera de que los ingenieros de Palo Alto completen sus procesos, ayer aproveché el balance de fin de curso presidencial para hacer una prueba casera de la viabilidad del invento. Todavía sin chips, fui anotando en la izquierda de un folio lo que él decía y a la derecha, la verdad:

-Sánchez explicó que en siete meses de legislatura hemos visto «un ejemplo de Gobierno abierto y transparente, de integridad y gestión». Traductor: es un Gobierno absolutamente opaco, cuyo presidente en pleno estado de alarma llamó con cuentagotas a los líderes de la oposición, que bloqueó el Portal de Transparencia, que se negó a facilitar datos oficiales y que ni siquiera comunica a los españoles la cifra real de muertos.

-Sánchez resaltó que tras decretar el estado de alarma puso en marcha «la mayor movilización de recursos de nuestra historia: 200.000 millones de euros». Traductor: eran la mitad, cien mil millones de avales ICO, el resto fue un brindis al sol invocando a la iniciativa privada.

-Sánchez se jactó de su gestión de la pandemia y de que España destaca por número de test. Traductor: se comenzaron a hacer tardísimo, perdiendo un tiempo precioso para la prevención, entre otras cosas porque el Ministerio de Sanidad, que era una carcasa vacía, pinchó estrepitosamente en sus compras. España es el segundo país con mayor letalidad de la UE y el líder en desplome del PIB.

-Sánchez explicó que el Rey Juan Carlos tenía que irse de España porque necesitamos «instituciones robustas, con ejemplaridad y transparencia». Traductor: Sánchez, el de la ejemplaridad y la transparencia, mintió a los españoles en sus promesas electorales y mantiene como vicepresidente a un político ejemplarmente enfangado en tribunales, que se quedó la tarjeta de contenido sexual de una colaboradora durante meses y luego se la devolvió destruida.

Sobre la marcha del Rey, Sánchez atribuyó esa iniciativa a la Casa Real. Traductor: el Rey Juan Carlos se va tras recibir una fuerte presión del Gobierno, que lo acosó con declaraciones y filtraciones. Hace un mes, Sánchez dio el primer toque calificando las acciones de Juan Carlos I de «inquietantes y perturbadoras». El 16 de julio, Carmen Calvo instó directamente a la Casa Real a «tomar decisiones». Sánchez ya se ha cobrado la pieza de Juan Carlos I. A cambio ofrece lealtad a Felipe VI y ayer expresó su apoyo al modelo constitucional (lo contrario sería ilegal, pues por cargo está obligado a ello). Pero no condena los ataques de Iglesias a la Corona. Su respaldo al Rey puede valer... lo que vale la palabra de Sánchez...

No hay virus que impida a Sánchez veranear
OKDIARIO 5 Agosto 2020

En plena escalada de contagios, Pedro Sánchez se va de vacaciones hasta el 25 de agosto. Poco parece importarle que los casos diagnosticados en los últimos 14 días asciendan a 33.579. La incidencia acumulada es de 71,40 casos por 100.000 habitantes, seis veces más que hace un mes, cuando el dato era de 12,24. Y, sin embargo, el jefe del Ejecutivo se dispone a coger tres semanas de descanso. Un mínimo sentido de la responsabilidad obligaría al presidente del Gobierno a adaptar su calendario estival a la situación de la pandemia, pero se conoce que en el orden de prioridades de Pedro Sánchez tomarse unos cuantos días de relax es más importante que la evolución del virus.

España ostenta en el triste récord de ser la nación de Europa con más números de nuevos contagios, a gran diferencia de otros países como Rusia, con una incidencia acumulada de 50,5 casos por cien mil habitantes, Bélgica (48,8), Portugal (26), Suecia (23,2), Francia (20,8), Reino Unido (14,7), Alemania (10,2) o Italia (5,8). Por decirlo más claro: estamos peor que nadie y, sin embargo, el presidente del Gobierno, igual que el resto de su Gabinete, se va de vacaciones a La Mareta (Lanzarote) y Las Marismillas (Doñana), dejando en manos de las comunidades autónomas la gestión de la crisis sanitaria. Mientras, el responsable del Centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, niega que España esté en una «situación grave», pese a que las propias cifras del Ejecutivo desmienten su optimismo.

La pregunta, dadas las circunstancias, es obvia: ¿Qué más tendría que pasar para que Pedro Sánchez entendiera que la gravedad de la situación obliga a permanecer alerta en su puesto de trabajo? O mejor dicho: ¿Cuántos contagios más serían necesarios para que el presidente del Gobierno se replanteara no disfrutar de unas semanas de descanso?

Da la sensación de que, una vez finalizado el estado de alarma, el Ejecutivo socialcomunista ha decidido ponerse de canto y dejar que sean las comunidades autónomas quienes lidien en solitario con el coronavirus. Y a la vuelta de sus vacaciones, Sánchez dirá. Llegaron tarde, gestionaron rematadamente mal, mintieron como bellacos y ahora se van de vacaciones. Ejemplar.

Querella contra Iglesias por «acoso» a una veintena de vecinos que protestaron en su chalet
Imputan también al vicepresidente del Gobierno un delito contra el ejercicio de derechos cívicos con el agravante de prevalerse de su cargo
Ricardo Coarasa La Razon 5 Agosto 2020

Una veintena de vecinos de Galapagar (Madrid) sancionados por las protestas en las inmediaciones del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero tienen intención de querellarse en las próximas horas contra el vicepresidente del Gobierno por un delito contra el ejercicio de derechos cívicos cometido por autoridad, por coacciones y denuncia falsa con el agravante de prevalerse de su cargo público.

La plataforma Sancionados por Pablo Iglesias presentará, además, una segunda querella contra varios agentes de la Guardia Civil que han formado parte del dispositivo desplegado por Interior para proteger la vivienda del líder de Podemos y de la ministra de Igualdad, en este caso por delitos de lesiones leves, coacciones y, también, por impedir supuestamente el ejercicio de derechos individuales con el agravante de abuso de autoridad, delito este último castigado con penas de inhabilitación de uno a cuatro años.

Las dos querellas se presentarán previsiblemente hoy mismo de forma telemática, una ante el Tribunal Supremo (dado que Iglesias es aforada en razón de su cargo) y otra ante los juzgados de instrucción de Collado-Villalba, partido judicial de Galapagar.

Las concentraciones frente al chalet se incrementaron en protesta por la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus, lo que llevó al Ministerio del Interior que dirige Fernando Grande-Marlaska a reforzar el pasado mayo el dispositivo de la Guardia Civil en las inmediaciones de la vivienda, con órdenes incluso de retirar banderas españolas y pancartas. Una de las vecinas que firmarán las querellas, Claudina G. –que tiene pendiente un juicio por revelación de secretos por grabar con su móvil en los alrededores de la vivienda–, denuncia que los agentes «si paseas con una bandera de España te piden el DNI y si vuelves a pasar te imponen una propuesta de sanción porque dicen que nos estamos manifestando». «Tenemos ya un montón de propuestas de sanción y a algunos ya les están empezando a llegar a sus domicilios», asegura.

Dos de esas denuncias –cuyas multas ascienden a 600 euros– ya están archivadas, confirma la abogada Polonia Castellanos, presidenta de la asociación Abogados Cristianos, que firmará las querellas, aunque precisa que lo hará a título particular «para ayudarles» y «sin ánimo de lucro».

El resto de las propuestas de sanción se encuentran actualmente en vía administrativa, donde serán recurridas antes de hacerlo en vía contenciosa, explica a LA RAZÓN. La mayoría se han impuesto por negarse a identificarse a la autoridad o por ocupación de la vía pública. «Su único fin es disuasorio –se queja–, porque son personas pacíficas y todo el mundo tiene derecho a pasear con la bandera de España, que es constitucional». «No van a llegar a ningún sitio. No hay una base mínima para que prosperen», advierte.

Para el vicepresidente del Gobierno de Pedro Sánchez, sin embargo, esas concentraciones son «escraches» que alteran su vida familiar y se inmiscuyen en su intimidad, por lo que ya se ha querellado por varios delitos –entre ellos acoso, coacciones y alteración del orden público– contra el que considera el cabecilla de las protestas.

El pasado mayo, la Unión de Guardias Civiles (UGC) criticó al Ministerio del Interior por redoblar la seguridad en torno a la vivienda de Iglesias a consecuencia de las protestas a las puertas de su domicilio. El portavoz de esta asociación profesional, Francisco Javier Nodar, incidía en el hecho de que el aumento de la «conflictividad» frente al chalet por las críticas a la gestión sanitaria del Gobierno no implicaba necesariamente que fuese violenta o pusiese «en peligro la integridad de nadie». Además, criticaba el cierre de la calle donde se encuentra el chalet y ponía de relieve el «malestar» de varios agentes que integraban el dispositivo policial al situarlos «entre el político y el ciudadano» y dar la sensación de que estaban «posicionando».

Jupol, sindicato mayoritario de Policía, calificó de «ilegal» el pasado 19 de julio la decisión de Interior de desplegar a agentes del cuerpo para la vigilancia perimetral de la vivienda de Iglesias y Montero. En un comunicado, su secretario general, José María García, hizo patente la «oposición frontal y absoluta» a la misma, por considerar que solo acarrearía «consecuencias negativas para la imagen» de la Policía Nacional.

El representante sindical afirmó no entender los motivos por los que el Ministerio realizaba esa «modificación en las funciones de vigilancia del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero, sin ni siquiera dignarse a relatar los motivos», un despliegue que según Jupol conllevaría «un perjuicio para la imagen pública que tiene actualmente la Policía Nacional, y que se había visto reforzada durante la pandemia sanitaria del Covid-19».

Desde la organización sindical se instó incluso a los mandos policiales a mostrar su oposición a una decisión «unilateral y sin sentido del ministro Grande-Marlaska» que, según Jupol, obligaba a los agentes a «acatar una orden completamente contraria a la ley».

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Solo mentira y fanfarria
Álvaro Martínez ABC 5 Agosto 2020

Hoy por hoy es difícil hallar en España una persona que mienta a la cara a los ciudadanos con el desparpajo y desahogo con que lo hace Pedro Sánchez. Se pone más o menos serio, engola algo más su ya engolada voz de megafonía de sala de espera y suelta el embuste como si tal cosa. No cabe en esta página ni un breve resumen del festival de mentiras que lleva dichas desde que dejó de ser un diputado de los que aprietan el botón en el Congreso. Son innumerables. Quedémonos con dos de las últimas entradas a su enciclopedia de trápalas. Parecía que la del comité de expertos que decidía la desescalada, y que ahora sabemos que nunca existió, era de las más gordas, pero ayer optó por una trola mayúscula negando saber dónde se encuentra Don Juan Carlos (algo tan inimaginable como irresponsable en boca de un presidente del Gobierno), aludiendo además a que él, ¡alma de cántaro!, nada ha tenido que ver en el desalojo del monarca de su casa en La Zarzuela, «porque es una cosa de la Casa Real». No ni ná, como dicen los castizos.

Mentira y Sánchez son ya un binomio imposible de separar. ABC ha venido recogiendo en su microsección «Palabra de Sánchez» todos las veces que el tiempo y él mismo han hecho añicos su propio discurso y desnudado el último vestigio que le quedara de algo parecido a la coherencia. Que si «nunca gobernaré con Iglesias», que «si quiere se lo digo cinco veces o veinte, con Bildu no vamos a pactar», que si «veo clarísimo el delito de rebelión en los responsable del 1-O», «que si el final del populismo es la Venezuela de Chávez» o que, vayamos al principio de todo, «no plagié en mi tesis doctoral y voy a denunciar al ABC». Dos años después seguimos a la espera. Ayer dijo que suspende las subidas de impuestos hasta que no llegue la recuperación. Preparen por tanto la cartera, el estacazo fiscal será inminente.

Mentira y fanfarria, apenas nada más esconde el sanchismo, encarnado en el político que pasa lista en el Congreso para que todos sus diputados vayan a aplaudirle o que difunde la ovación de todo el gabinete cuando regresa de poner una pica en Flandes, sin que ninguno de los palmeros caiga en la cuenta de lo ridículamente retratada que queda su imagen.

Sánchez sabe perfectamente donde está Don Juan Carlos (él mismo ha contribuido con denuedo a su exilio), lo que le cuesta más es localizar la verdad que tan pocas veces atina a salir de su boca.
 


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