AGLI Recortes de Prensa   Jueves 6 Agosto  2020

Las cifras que hunden al Gobierno
EDITORIAL  Libertad Digital 6 Agosto 2020

Ya pueden Sánchez e Iglesias tratar de ocultar su responsabilidad con palabrería y sobornos presupuestarios, pero estos son los datos y esta la dura realidad a la que se enfrenta España.

A pesar de las colosales dosis de propaganda gubernamental que ha venido recibiendo la sociedad desde que estalló la pandemia del covid-19, lo cierto es que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias ha sido de los que peor ha manejado la crisis no sólo en Europa sino en el resto del planeta.

Seis meses después de que se extendieran a Occidente los contagios de la pandemia originada en China, hay indicadores que acreditan de manera incontestable la magnitud del desastre en España, en el que tanta responsabilidad tiene el Ejecutivo social-comunista.

Tómese, por ejemplo, el caso del PIB. Mientras la caída en Europa se sitúa en torno al 12%, en España se ha desplomado hasta el 18,5%, un 50% más que la media de la Zona Euro. Lo mismo cabe decir del mercado laboral, con unas cifras de paro impropias de una economía europea... y casi de cualquier país del mundo si se incluye en la misma a quienes están en un ERTE, pues en ese caso el desempleo se eleva hasta un formidable 40%.

El desastre adquiere un cariz trágico si se repara en los niveles de mortandad y el número de contagios durante los meses más duros de la pandemia del coronavirus. En ese terreno, el Gabinete Sánchez pulverizó todos los registros negativos, convirtiendo a España en el país que peor gestionó el aspecto sanitario de la crisis. No solo eso. Los rebrotes se están produciendo de manera mucho más frecuente y acusada en España que en cualquier otro país de Europa, lo que ha supuesto un tremendo mazazo para el turismo estival que se traducirá en una intensa destrucción de empleo en el sector, responsable del 13% de la riqueza nacional.

Ya pueden Sánchez e Iglesias tratar de ocultar su responsabilidad con palabrería y sobornos presupuestarios, pero estos son los datos y esta la dura realidad a la que se enfrenta España bajo el yugo de un Gobierno sectario e incompetente, integrado por comunistas y apoyado por el separatismo.

SEGÚN LOS GESTORES ADMINISTRATIVOS
La «mala gestión» de Sánchez provocará el cierre de 45.000 empresas antes de septiembre
Andrea Aguado Robles okdiario 6 Agosto 2020

La «mala gestión» del Gobierno de Pedro Sánchez durante la crisis del coronavirus ha disparado la mortalidad de las empresas españolas. Un escenario que provocará el cierre de más de 45.000 negocios antes de que termine la temporada estival, un 15% de las 300.000 empresas que los gestores administrativos prevén que bajen la persiana de forma definitiva a finales de 2020.

Así lo ha explicado el presidente de los gestores administrativos Fernando Jesús Ollero a OKDIARIO: «Las previsiones de la mortalidad empresarial en España han empeorado en el último mes, ya que calculamos que más de 300.000 negocios cerrarán por la falta de medidas del Gobierno, cuando en el mes julio lo cifrábamos en 200.000». Señala además que «un 15% las empresas no podrán esperar al fin de la temporada estival para bajar la persiana definitivamente».

«Desde que se produjeron los primeros coletazos de la crisis del coronavirus pedimos al Ejecutivo una serie de medidas para salvar al tejido empresarial español como la moratoria de impuestos, financiación para las empresas y ayudas para los autónomos, que no han llegado a tiempo para salvar a los 45.000 negocios que cerrarán antes de septiembre por la mala gestión del Ejecutivo», explica Ollero.

Sánchez llega tarde
Por su parte, el presidente de los gestores administrativos destaca que «el Ejecutivo ha llegado tarde, ya que han lanzado las medidas cuando las cajas de las empresas no dan para más», y critica que «algunos negocios han recibido las ayudas con dos meses de retraso, un tiempo en el que ya habían cerrado sus puertas».

Además, tacha las medidas para salvar al tejido empresarial español de «insuficientes» y critica «la falta de agilidad, claridad y transparencia a la hora de tomar decisiones». ¿El resultado? Un aumento de la incertidumbre del tejido empresarial desde que comenzó la crisis, que se suma a las amenazas de Sánchez de suprimir parte de la reforma laboral y subir los impuestos.

De los ERTE a los ERE
Una mala noticia que se suma a las 52.000 empresas que transformarán los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) por fuerza mayor en expedientes de regulación de empleo (ERE) antes de finalizar el año si no se adoptan nuevas medidas, tal y como ha explicado Ollero.

«Es necesario tomar medidas urgentes que permitan a las empresas retrasar previsibles cierres y mantener los ERTE hasta que se recuperen los niveles de ingresos en el tejido empresarial español». «En caso contrario, antes de finalizar el año 2020 vamos a encontrarnos con el peor escenario de paro de la serie histórica», explica.

Según la encuesta que ha realizado el Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos, el 46% de las empresas en ERTE por fuerza mayor van a agotar el plazo que les otorgue el Gobierno para mantenerlo, viéndose afectado el 33% de los trabajadores incluidos en dichos ERTE.

El «espejismo» del paro
Tras conocerse los datos del paro correspondientes al mes de julio, en los que el número de desempleados registrados descendió un 2,33% de acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, el presidente de los gestores administrativos ha asegurado que «estos datos son tan sólo un espejismo y las cifras del paro se van a disparar a los 7 millones cuando el Gobierno de Pedro Sánchez ponga fin a los ERTE en el mes de septiembre».

No obstante, no podemos olvidar que el dato del paro del mes de julio no contempla a los trabajadores que se encuentran inmersos en una suspensión de empleo o reducción de jornada como consecuencia de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Y es que Trabajo, en manos de la ministra Yolanda Díaz, no los reconoce como desempleados a pesar del elevado número que representan.

Por su parte, el presidente de los gestores administrativos asegura que «las cifras del paro no representan la realidad que está viviendo el tejido empresarial en España» y explica que «se trata de una situación que podemos ver cuando andamos por la calle con la mayoría de negocios con el cartel de cerrado colgado de la puerta».

Duro informe del Tribunal de Cuentas: las cifras que llevan a la Seguridad Social al colapso
El ente auditor publica un demoledor informe sobre la maltrecha salud de las pensiones, cuya sostenibilidad ve en serio peligro.
Diego Sánchez de la Cruz  Libertad Digital 6 Agosto 2020

El ente auditor publica un demoledor informe sobre la maltrecha salud de las pensiones, cuya sostenibilidad ve en serio peligro.

El último informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre el equilibrio económico, financiero, patrimonial y presupuestario de la Seguridad Social adolece de un problema de sostenibilidad de carácter estructural. El análisis, correspondiente al año 2018, concluye que la actual configuración del modelo es incompatible con la evolución demográfica y socio-económica del país y está abocado al colapso en ausencia de reformas.

Los ingresos por cotizaciones sociales han subido de forma reiterada en los últimos años, pero el incremento ha sido insuficiente para satisfacer unas pensiones cada vez más elevadas. En consecuencia, el Tribunal de Cuentas considera "urgente" adoptar medidas que devuelvan el equilibrio a las maltrechas cuentas de la Seguridad Social.

El gasto medio anual por pensionista ha subido un 18,7% en los años 2016, 2017 y 2018. Sin embargo, el ingreso medio por afiliado ha crecido un 1,3% durante ese mismo periodo. Lo primero se explica porque las pensiones de los nuevos jubilados son mucho más altas que las de quienes se retiraron en décadas pasadas. Lo segundo tiene que ver con el crecimiento más moderado del empleo y los salarios, afectados por la grave crisis de 2008-2012.

Entre 2010 y 2018, el sistema acumuló un resultado negativo valorado en 115.022 millones de euros. Año tras año, los ingresos del sistema han sido muy inferiores a los gastos, agotando así el saldo del Fondo de Estabilización y los resultados positivos que acumuló el sistema en cursos anteriores. No hay, pues, ningún colchón en el que apoyarse para evitar el colapso de la Seguridad Social: o reformas, o quiebra.

Desde el organismo auditor critican que, "a pesar de la importancia y gravedad del problema", no se ha aprobado ningún informe de evaluación y reforma del Pacto de Toledo desde 2011. De hecho, incluso la reforma desarrollada por el gobierno de Mariano Rajoy entre 2012 y 2014, marcada por el factor de sostenibilidad, fue abandonada progresivamente entre 2015 y 2018, al hilo de la presión política por subir las pensiones más allá de lo que el sistema puede asumir.

Aunque el informe no recoge la situación de 2019 y 2020, el balance de la Seguridad Social ha sido aún peor: el pasado año se agravó la tendencia deficitaria del sistema de pensiones, mientras que durante el presente curso se espera que la brecha entre ingresos y gastos se multiplique por cinco, a raíz del desplome de ingresos provocado por el paro masivo ligado a la nefasta gestión de la pandemia del covid-19.

El endeudamiento total del sistema que figura en el balance de la Seguridad Social para finales de 2018 asciende, según el Tribunal de Cuentas, a 80.000 millones de euros. Esta cifra duplica la cifra oficial de deuda que suelen recoger los informes oficiales del ministerio, pero refleja de forma más fehaciente cuál es el verdadero saldo del sistema una vez se aplica una contabilidad al uso, sin maquillaje estadístico.

Desde el Tribunal de Cuentas no entran a valorar qué tipo de reforma corresponde aprobar, puesto que ello trasciende el ámbito de trabajo de la entidad, pero sí recuerdan que sería recomendable financiar los déficits del sistema con transferencias en vez de endeudamiento, como también apuntan que las pensiones no contributivas deberían estar recogidas en los presupuestos, en la medida en que verdaderamente son un subsidio.

El valido
Amando de Miguel  Libertad Digital 6 Agosto 2020

El análisis de la situación política no se fundamenta solo en la lógica experimental, como la que se emplea en el estudio de los fenómenos físicos. Cabe aquí el ejercicio, no ya de la razón, sino de la imaginación. En su virtud, se trata de columbrar lo que puede dar de sí la realidad actual y cómo se trazan las tendencias o singularidades de la vida pública. En el bien entendido de que las opiniones o las imágenes son datos de la realidad como los hechos verificables. Todo ello lo aplico a la España actual, que es lo mío. Comprendo que es un terreno minado, pero tiene su interés.

Me acucia conocer la significación del régimen político actual de España y hacia dónde se dirige. No es una lectura de lo que dice la Constitución, tan confusa ella. Es más bien una conjetura, una especulación libérrima, hasta el punto de que pueda pasar por literaria. Por tanto, admite conclusiones dispares o incluso disparatadas.

La realidad política no es solo la que definen los textos legales, más próximos al deber ser (las exigencias éticas o de principios, incluso los deseos) que al deber de ser (las probabilidades de lo que puede suceder). Desgraciadamente, en el lenguaje común muchas veces se confunden esos dos verbos tan dispares.

Según la lógica especulativa o literaria que digo, el régimen español actual tiende hacia una monarquía electiva, que, eventualmente, podría adoptar con naturalidad la forma de república. Los españoles no escarmentamos de los desastres que han sido las dos primeras repúblicas. Desde luego, se atisba el deseo oculto del actual jefe de Gobierno de ser ensalzado con las ínfulas que supone la dignidad de un jefe del Estado. De momento, se conforma con el sonoro aplauso organizado por parte de sus huestes. Desde Franco no se veía un espectáculo tan ostentoso. Recuérdese que el general Franco fue nombrado por sus cuates como "jefe de Gobierno del Estado", pero él puso en el escrito, para simplificar, "jefe del Estado". Algo así podría resultar de las trapacerías del doctor Sánchez.

Por si fuera poco, se recupera del franquismo e incluso del despotismo ilustrado del siglo XVIII, la institución del valido. Lo fue el almirante Carrero Blanco con el general Franco y lo es Pablo Manuel Iglesias Turrión con el doctor Sánchez, cada uno a su estilo, naturalmente. Ya sé que no se deben comparar peras con manzanas, si bien ambas son frutas.

La institución del valido permite exonerar de responsabilidades al jefe del Gobierno, dedicado más bien a un papel ostentatorio, como si fuera un jefe del Estado. El valido es el que impone la política a seguir, las decisiones menudas, que incluso pueden llegar a ser, necesariamente, impopulares. De esa forma, se mantiene incólume el carisma del jefe supremo. El valido cumple el papel de pararrayos, de escudo protector, y se sujeta a las posibles quejas de la plebe más o menos sumisa o arriscada. (Recuérdese el suceso del ‘sombrero de tres picos’ en el siglo XVIII). El riesgo es que el valido puede desaparecer del mapa político como consecuencia de las veleidades del tirano, o por el impredecible azar. Los españoles talludos recordarán las primeras palabras del mensaje navideño de Franco en 1973, a los tres días del asesinato de Carrero Blanco: "¡Españoles! No hay mal que por bien no venga". El Caudillo era un maestro de simplezas y de sorpresas.

Hoy las cosas son más alambicadas (o sofisticadas, como ahora se dice). El valido actual juega a ser campechano, por lo menos, a través del lenguaje desgarrado y el atuendo estrafalario, que no es poco. Se afilia a una especie de comunismo latinoamericano con tintes feministas. Es lo que nos espera si Dios no lo remedia.

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Yo sí me apunto a la moción de censura de Vox
La iniciativa de Abascal está absolutamente justificada por razones de moralidad, de ética pública y de decencia ciudadana
Miguel Ángel Bellosowww.vozpopuli.com 6 Agosto 2020

Creo que he leído casi todo sobre la moción de censura de Vox, que salvo entre los fanáticos -en el mejor sentido de la palabra- sólo ha recibido críticas de una y de otra parte. Como bien dice el diario del régimen, El País, “la derecha mediática”, entre la que supongo que debo encontrarme, la ha considerado unánimemente como una maniobra inoportuna, desafortunada y peligrosa. Así la han calificado ABC y El Mundo, y de ahí en adelante.

Pero yo he sido de natural inconformista, de manera que aprovecho la ocasión para decir que la moción de censura me parece un gran acierto. Es más, diré que era una iniciativa ineludible desde el punto de vista ético y moral. Jamás en la historia de España, y eso que Zapatero lo puso muy difícil, hemos padecido un Gobierno más corrosivo e indecente como el de Sánchez. Es un Gobierno que ha fracasado estrepitosamente en su lucha contra la pandemia. Hemos cosechado el mayor número de muertos per cápita de todo el planeta, así como el mayor número de sanitarios infectados. Y también lideramos la peor vuelta a la normalidad de todo el mundo, con múltiples rebrotes sobre los que el Ejecutivo dictatorial que hace unos meses nos sometió a un encarcelamiento inmerecido ahora se llama andana.

El confinamiento extremo que se impuso sin necesidad, y que como revela la evidencia empírica no ha evitado que hayamos alcanzado unas tasas de mortalidad espeluznantes, nos está abocando a la recesión económica más intensa jamás conocida. La caída del PIB durante el segundo trimestre del año, si se anualiza, supera el 50%. Es la más alta de todos los países. Mayor que la de cualquier otro socio comunitario, y más elevada que la de Estados Unidos. Esto de que el resultado es la consecuencia de nuestra dependencia del turismo es otra filfa. Italia no es muy diferente de nosotros, en Portugal el turismo aún tiene un peso más elevado sobre el PIB, y sin embargo el descenso de la actividad registrada en los Estados igual de concernidos es sensiblemente menor. Ocioso resulta decir que sería una insensatez abominar de un sector que es puntero y la locomotora de la nación.

Cuando le preguntan al señor Ferrán Adriá, el cocinero español más famoso de todos los tiempos -que no es ni sospechoso de derechismo ni nada tonto-, si hay que buscar alternativas al turismo, responde rotundamente: Nooooo. “El turismo es fantástico. Este es un país con los mejores hoteles de tres y cuatro estrellas del mundo. Al turismo hay que dejarlo en paz. Si me dijeras de algún sector en el que España sea de los cuatro primeros del mundo, pues vale, pero no es así. El que critica lo del sol y la playa no tiene ni idea”. Yo estoy muy de acuerdo con estas declaraciones iluminadas y proféticas.

Pienso que la moción de censura está absolutamente justificada por razones de moralidad, de ética pública y de decencia ciudadana; y también porque responde al sentimiento profundo de millones de españoles que ya no toleran un minuto más a este Gobierno, da igual que lo tengan que soportar hasta el fin de la legislatura. Lo importante, en este trance, es alzar la voz, hacerse presente.

Cinturón de hierro
Los inconvenientes que casi todos esgrimen a esta iniciativa es que reforzará el poder de Sánchez, que así podrá regodearse del espantajo de los ultras -pues no cabe duda de que saldrá victorioso del envite-. La segunda razón es que dañará al Partido Popular del señor Casado. Yo refuto lo primero. Este Gobierno no necesita reforzarse. El señor Sánchez ha construido con habilidad, con su falta de principios y con su deslealtad al Estado y a la Constitución, un granítico cinturón de hierro en torno a su Gobierno.

Ni los etarras vascos, ni los pérfidos del PNV, ni los independentistas de Esquerra ni ninguno del resto de excrementos que lo han sostenido hasta la fecha van a consentir que decaiga, porque no están dispuestos a permitir en ningún caso el retorno de la derecha al poder. De manera que la moción de censura no añade más a estos efectos.

Por el contrario, sitúa en una posición complicado y en un brete al PP de Pablo Casado, que es el que debería haber anunciado la moción de censura antes que Vox, y que no lo hizo porque la derecha sigue todavía fumando la hierba del moderantismo de la victoria colosal de Feijóo en Galicia, y de todos los mediocres del partido que se pasan el día socavando la posición de Cayetana Álvarez de Toledo, y jodiendo de paso a quien ganó en buena lid y limpiamente las primarias del partido frente a Soraya Sáenz de Santamaría, la cancerbera de Rajoy, y uno de los tumores que más daño han hecho, al punto de dilapidar en poco tiempo la enorme mayoría absoluta de Rajoy y la hegemonía del partido en casi todas las autonomías y ayuntamientos españoles sobre la base de no hacer nada y de ceder todo el terreno a la izquierda.

El único líder de la derecha que perdió por completo el miedo e incluso el respeto por la izquierda fue José María Aznar. Merece la pena recordar mil veces que obtuvo su segunda victoria electoral por mayoría absoluta sin conceder una sola entrevista al Grupo Prisa. O sea, sin pasar por las horcas caudinas del diario El País o de la Cadena Ser. Por eso es el presidente más odiado por la izquierda. No por la guerra de Irak, en la que estuvimos con razón; no por las supuestas mentiras que jamás existieron sobre el 11-M, el atentado que se encargó de manipular criminalmente el señor Rubalcaba, despedido de este país con un funeral de Estado a pesar de haberlo conducido al límite. ¡No! Lo que no soporta la izquierda es que la derecha no sea sumisa, no se arrodille y no pida permiso.

Y eso es lo que ha hecho Vox con su moción de censura. Vox es un partido juzgado siempre a la ligera a pesar, por ejemplo, de que tiene el programa fiscal más robusto. Es un partido denostado frívolamente por los mismos que no ponen reparos al verdadero enemigo de la nación, que es Podemos y el propio presidente del Gobierno. Hay muy pocos analistas que se hayan enterado de una vez de por qué nació Vox y a qué debe su supervivencia. Nació por la desidia del señor Rajoy en Cataluña y por su sometimiento a los postulados de la izquierda. Y debe su supervivencia y seguro que su encumbramiento a millones de españoles que están hartos de la tiranía del pensamiento único, de la dictadura de la corrección política, y que estaban absolutamente huérfanos de alguien como Abascal que les dijera francamente: tú también tienes derecho a opinar libremente y a decir lo que te dé la gana.

La cifra de los fallecidos
Sobre todo si tienes enfrente a un Gobierno que se ha hecho fuerte en el arte de la mentira, que engaña a diario sin pudor, que esconde la cifra de fallecidos por el virus, que habló meses de un comité de expertos sanitarios que jamás existió, que fue incapaz de dotarnos de los instrumentos para defendernos de la covid y menos de proteger a los sanitarios -a los que envío directamente al matadero-, y que ahora vuelve a engañar sobre la recesión económica brutal en la que ya estamos instalados.

Todavía el pasado sábado noche en la Sexta, después de que hayamos empezado a conocer sólo levemente, dada la parálisis del estío, la magnitud de la catástrofe económica que padeceremos inmisericordemente en otoño, la ministra de Hacienda y portavoz, la señora Montero, con ese desparpajo cañí a que acostumbra, tuvo los redaños de decir que lo peor, ¡que está por venir!, ya ha pasado, y que el Gobierno sigue trabajando activamente en la reconstrucción nacional.

Un poco antes, la ministra Calviño, la rubita inane del Ejecutivo tan adorada por el Ibex 35, nos anunció que creará nuevos impuestos para aumentar la recaudación fiscal -una estrategia que devastará todavía más el país-, y esto lo hizo poco después de pedir a los empresarios exhaustos, que a duras penas mantienen el tipo, que es la hora de que arrimen el hombro. No estamos en presencia de Frankenstein a los mandos de la nación, tenemos un Ejecutivo a los mandos de Torrente, el detective chiflado de Santiago Segura.

¿Cómo no va a estar justificada en estas condiciones absolutamente extremas una moción de censura al peor Gobierno conocido en uno de los momentos más cruciales de la historia, que exige más que nunca grandeza y altura de miras? ¿Que esto viene mal al PP? Desde luego lo sitúa en una tesitura diabólica, pero el señor Casado ya es mayor de edad para lidiar con estas situaciones.

Lo hizo colosalmente en las primarias. Debería reforzar aquel discurso, igual que tantos que ha pronunciado en el Parlamento, y rehuir el abrazo del oso de los melifluos del partido para construir la alternativa que merece España, es decir, para sacudirse el influjo perverso de la izquierda alineada con el excremento político masivo que conspira para destruir el espíritu constitucional, la Monarquía parlamentaria y el orden liberal que nos ha ofrecido los mejores momentos de la historia.

En la hagiografía sierva que el pasado domingo El País Semanal construyó sobre Iván Redondo, el Rasputín de la Moncloa, hoy catapultado a la categoría de gurú universal, hay un párrafo que no debería pasar inadvertido. Es aquel en el que dice: “Con nuestra Oficina de Prospectiva estamos previendo cómo será el mundo en 2050”, una declaración que sencillamente da miedo, sobre todo si se lee a continuación en el reportaje: “Un miembro de su equipo (del de Redondo) recalca que el Gabinete cuenta con un calendario preciso de iniciativas para esta legislatura, con asuntos como la ‘guerra cultural’ y la ‘reforma de la Constitución’. Cada propuesta legislativa está contemplada en su momento”. ¿Es consciente el PP de la amenaza que representa el ‘Gobierno Torrente’? Lo único que puedo decir a estas alturas es que Vox sí. Por eso apoyo y me apunto a su moción de censura, ignorando olímpicamente las pajas mentales de los consultores, expertos y demás.

Cataluña o la idiocia 'non plus ultra'
Julio Murillo Cronica Global 6 Agosto 2020

Poco ha durado la alegría entre las "cabizbundas y meditabajas" hordas independentistas, al constatar que los cantamañanas a los que veneran, sandalia en mano, vuelven a ingresar en prisión tras varios días de contoneo, mofa y befa por las calles de Cataluña y por los pasillos de TVen3 y otros medios del régimen. Ante el recurso presentado por la fiscalía ante el Tribunal Supremo, en el que se alega que la concesión del tercer grado no puede otorgarse en estos momentos --debido a que nuestros “delincuentes habituales” sólo llevan seis meses en segundo grado, y a que una decisión de este calado transmite a la sociedad una imagen de "impunidad" absoluta--, la fiesta se ha acabado de forma abrupta.

Al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 5 no le ha temblado la mano al revocar la prebenda concedida por la Particularitat de Catalunya a Junqueras, Romeva, Rull, Turull, Cuixart, Forn y Sánchez. Como diría el gran Berlanga de regresar cámara en mano de la tumba: "Todos a la cárcel". A la cárcel por mucho que Ester Capella, y también Pere Aragonès, reclamen al Gobierno la amnistía como solución al problema político, como única vía de continuidad de la Mesa de Diálogo y requisito indispensable en vistas a su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Lo que deberían hacer nuestra consejera de Justicia y el vicepresidente del Govern es plantarse frente a Lledoners un par de añitos con un megáfono, un bombo y una pancarta de "llibertat presus pulítics", emulando a Lluís Maria Xirinacs ante La Modelo, y quizá así les hagan casito, porque a Pedro Sánchez le resbala todo, y lo que menos le preocupa ahora mismo es el apoyo de ERC a los dichosos presupuestos.

Lo que sí es cierto es que ver a Oriol Junqueras masajeado al estilo tailandés, con final feliz, por Vicent Sanchis (director de una cadena pública que debería ser de pago por suscripción popular tractoriana), suscita grima y sonrojo. La entrevista, infumable, sirvió, eso sí, para unas cuantas cosas:

Para volver a escuchar por enésima vez el sempiterno argumentario estelado, trufado de ideas-fuerza: pacifismo, democracia, voluntad popular, violencia estatal, diálogo, lo volveremos a hacer, la independencia es imparable y blablablá.

Para enterarnos de que Junqueras fulminará a los del PSC con su mirada de kriptonita por ser cómplices de la represión; así que ya sabemos que no habrá tripartito con Miquel Iceta y los de Ada Colau.

Para constatar que pese a la inquina que le profesa el “confinado de Waterloo” él está a partir un piñón con Puchi, con quien se habla tres veces por semana y trabaja codo con codo en la hoja de ruta del próximo coup d’État, que requerirá de un nuevo Govern de coaflicción nacionalista, gane quien gane.
Y para reír una vez más oyendo de sus labios eso de que el "junquerismo es amor cósmico, crístico y universal y dejad que los constitucionalistas se acerquen a mí" que tanta vergüenza ajena nos produce a todos.

Del regreso de Junqueras a la celda la reacción más comentada ha sido el tweet de Gabriel Rufián, en el que con impostada dignidad proclama a los cuatro vientos la grandeza de su jefe: “No tenéis cárceles suficientes para este gigante, carceleros”. Las respuestas del personal son dignas de ser leídas y conservadas. No se las pierdan. Básicamente le dan la razón, viniendo a decir que el problema no son las cárceles sino la imposibilidad de alimentar en plena crisis, con tanta gente haciendo cola en las parroquias, a “Fray Tumbaollas de la Andorga Insaciable”, porque hay que ver la descomunal orondez que se gasta el amigo. Creo que deberíamos ahorrarnos la pasta que cuesta mantener el Circuito de Montmeló y que los bólidos y motos den cien vueltas a Junqueras, porque en sus lorzas hay espacio hasta para boxes y cheerleaders. No se rían que hablo muy en serio.

En medio de todo ese vodevil no podía faltar el enajenado Carles Puigdemont, líder de JxCat, que no sabiendo qué hacer para ser noticia, aunque sea en VilaWeb, se dedica a descuartizar al PDECat y a las mil siglas y facciones de lo que en su día fue CDC, a comprar voluntades y a urdir cómo volver a engatusar a republicanos, a cuperos y a todo el rebaño estelado de cara a las elecciones catalanas. Y a tal fin nada mejor que desnudar su alma, mostrar las marcas de los clavos en sus manos y la lanzada en el costado, desgranando sus memorias heroicas al periodista Xevi Xirgo en Me explico, al parecer “su” libro más autobiográfico --que ya es best seller en La Garrotxa, en el Ampurdán y number one en las Repúblicas Reunidas Geyper--, obra en la que repasa cómo el destino, o el dedo de Artur Mas, le llevó desde la investidura hasta el exilio. La verdad es que ardo en deseos de leerlo, porque seguro que además de despotricar contra el universo entero cuenta con todo lujo de detalle sus peloteras con la histérica insoportable de Marta Rovira, lo cabrón que era su vicepresidente, que no tenía nada preparado para el día después, y lo jodido que es hacer el amor con la Topor en el maletero de un Simca 1000 camino de Bruselas. En fin, Serafín...

Y mientras todos esos majaderos entran y salen de escena por puertas, ventanas y armarios, el pobre Quim Torra surca las procelosas aguas de la pandemia, que brota o rebrota como las setas en noviembre lluvioso, atado a un timón que en mala hora se le ocurrió reclamar. Ante la ineptitud de Alba Vergés, consejera de Salud, a la que el Sindicato de Enfermeras de Cataluña eleva al podio de la más absoluta incompetencia, y el “ahí me las den todas” de Meritxell Budó, portavoz del Govern siempre con cara de “a mí no me miren que yo pasaba por aquí”, solo el temple de Torra, ese prohombre, ese estadista, nos salvará de la catástrofe. Ha anunciado solemne que no le temblará el pulso si es necesario volver a meternos a todos en casa y ha dictado orden a alcaldes, Mossos y guardias municipales para que disuelvan sin contemplaciones todo “botellón insolidario” que detecten, imponiendo multas que van desde los 3.000 a los 15.000 euros. Eso sí, si el botellón es solidario, es decir, a base de ratafía o aromas de Montserrat, con una amonestación bastará.

Por si esto fuera poco, dado que nuestro pichidén vicario está muy ocupado batiéndose el cobre contra el Covid-19, decidió ausentarse en la cumbre de presidentes autonómicos de San Millán de la Cogolla, diciéndole por carta a Pedro Sánchez que si quiere hablar con él deberá ser de “presidente a presidente”, al más alto nivel entre Estados soberanos, con mascarilla y por FaceTime o similar. Añadiendo, además, que le repatea los higadillos que la cumbre de presidentes la inaugurara Felipe VI, al que no quería saludar, porque una cosa es lidiar con el coronavirus y otra con la peste burbónica. Jódete, Pedrín, que las tiran con balín.

Así está, queridos amigos, el patio de la idiocia non plus ultra catalana ahora mismo, en pleno yunque del verano. Protéjanse del sol, del virus, de la crisis que vendrá, pero sobre todo de esta cuadrilla de diletantes y anormales que nos desgobiernan. Sean felices.
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