AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10 Agosto  2020

El daño que ya están causando Sánchez e Iglesias
EDITORIAL  Libertad Digital  10 Agosto 2020

Los efectos económicos negativos de la pandemia del covid-19 no van a desaparecer a corto plazo, como pretende hacer creer el Gobierno social-comunista. Algunos medios internacionales están hablando de las cicatrices económicas del coronavirus, utilizando esa metáfora tan gráfica para describir el cuadro de secuelas que van a padecer numerosos países del mundo, entre ellos una España gobernada por una yunta de oportunistas, incompetentes y fanáticos verdaderamente formidable.

Las subidas de impuestos, la eliminación de reformas liberalizadoras en el mercado laboral y la expansión brutal del gasto público son ingredientes básicos de la receta que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias van a imponer a la sociedad. Como consecuencia de este cóctel letal, España está abocada a ser uno de los países desarrollados en que el desplome de la actividad económica sea más acusado y la recuperación menos pronunciada y más dilatada en el tiempo.

La crisis del coronavirus no solo se está traduciendo en un desplome histórico del PIB y un sobrecogedor aumento del paro. A esos dos graves efectos hay que sumar el agujero que Sánchez e Iglesias van a generar en las cuentas públicas con su corruptora política de subsidios populistas.

Tan es así que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal Española (Airef) asegura que nuestro país tardará al menos dos décadas en regresar al nivel de endeudamiento registrado a finales del año pasado. Esta expansión brutal del gasto ralentizará el crecimiento económico y lastrará de forma permanente las posibilidades de la economía, cada vez más dependiente de las decisiones políticas de un Gobierno dispuesto a cualquier cosa para mantenerse en el poder.

Yerran gravemente quienes piensan que los problemas de España desaparecerán cuando Sánchez e Iglesias salgan del poder. Por desgracia, es muy probable que los efectos nocivos de sus decisiones sigan lastrando al país durante mucho, mucho tiempo.

Las 'cicatrices' económicas del coronavirus
Muchas de las consecuencias de las crisis se alargan en el tiempo. Hay sectores y colectivos que sufren durante décadas sus efectos.
D. Soriano  Libertad Digital  10 Agosto 2020

"Scar" – "Cicatriz": éste es uno de los términos de moda en esta crisis. Al menos en la prensa económica anglosajona. Aquí, Jonathan Portes, del King’s College londinense, cuenta 32 menciones, sólo en el Financial Times, desde que comenzó la crisis.

Como metáfora, es buena. Se refiere a esos efectos duraderos, que son visibles incluso cuando la enfermedad original ya se ha superado y que te acompañan toda la vida, como un recordatorio del daño recibido.

En economía, las cicatrices también se ven durante años, incluso cuando la crisis es sólo un recuerdo lejano. Portes, en un artículo muy conciso, pero interesantísimo (el que pueda leerlo en inglés, lo agradecerá), describe cuáles son los principales retos a los que nos enfrentamos en estos meses. Hay consecuencias de corto plazo (muy llamativos y que nos empujan a la acción) pero casi son más peligrosas las que permanecen durante años, quizás bajo la superficie, sin hacer mucho ruido, pero causando un daño persistente y profundo.

No es el único que nos ha advertido al respecto: aquí, por ejemplo, Tim Harford en el Financial Times, apuesta porque habrá sectores que nunca se recuperarán tras estos meses y nos recuerda que los jóvenes que terminan sus estudios durante una crisis acumulan salarios peores y más períodos de desempleo que los que se incorporaron al mercado laboral unos años antes o después.

En el caso español, además, llueve sobre mojado. Apenas estábamos saliendo de la anterior crisis… cuando nos arrasa la marea del Covid-19. Y, como explicábamos este sábado, tiene toda la pinta de que seremos uno de los países ricos en el que el desplome de la actividad sea más importante, la recuperación menos pronunciada y la vuelta al nivel pre-crisis se alargue más (posiblemente nos veamos, otra vez, peleando con Italia y Grecia por no ser el farolillo rojo europeo en cada clasificación).

Las cicatrices

- Desempleo y coste a largo plazo: cuando nos enfrentamos al paro, la obsesión se dirige a la pérdida de rentas y a la propia pérdida del puesto de trabajo.

Ambos efectos son importantes, pero a veces hacen que nos olvidemos de las derivadas a medio-largo plazo. Imaginemos una máquina de una fábrica que no se usa: poco a poco, se oxida, acumula porquería, no actualiza su software con las nuevas versiones… Pues en el caso del capital humano, pasa algo parecido. Un trabajador sin empleo se descapitaliza también: pierde habilidades técnicas (uso de conocimientos específicos de su puesto de trabajo) y no técnicas (trabajo en equipo, hábitos de trabajo, contactos en el sector, conocimiento de clientes y proveedores…)

En alguna ocasión lo hemos comentado, sobre todo en relación a la anterior crisis (aquí un artículo de 2013 sobre lo que se estaba viviendo en el mercado laboral español y aquí otro de 2019 sobre los efectos una década después de comenzar aquella): a las personas que no tienen un empleo les cuesta encontrar un nuevo trabajo… porque no tienen un empleo. Y no es un juego de palabras: si cogemos a dos personas con características profesionales similares (edad, estudios, preparación, experiencia…) y que sólo se diferencien en que uno está en paro y el otro ocupado, éste último tiene muchísimas más posibilidades de encontrar otro trabajo, seguir en el mercado laboral un año después, cobrar más, tener una carrera laboral normal, etc.

Además, debemos tener en cuenta que en los primeros meses después de perder un empleo, reincorporarse al mercado laboral es relativamente sencillo. Pero una vez que superamos los 6-12 meses como parados, esa misma situación de desempleo se vuelve un muro muy complicado de superar: en parte, por esa descapitalización de la que hablábamos.

- Experiencia-conocimientos desperdiciados: imaginemos ahora un trabajador que lleva 15 años en una empresa turística. Este hombre ha dedicado mucho tiempo a formarse en (1) los procesos internos de la compañía (desde sus aplicaciones informáticas específicas, hasta la cultura de la empresa) y (2) las características de su sector (idiomas, conoce a clientes y proveedores, dinámicas del mercado, etc.). Podríamos decir que es un experto en lo suyo.

Si en una crisis la empresa cierra, buena parte del punto 1 ya no le servirá de nada: es productividad, formación, habilidades, etc. que se pierden. Y si la crisis es muy profunda y se ve obligado a buscar un empleo en otro ámbito, también la segunda parte puede no servirle de mucho. Lo lógico es que busque un empleo en el que poder poner en práctica parte de esta experiencia. Pero no siempre es tan fácil lograrlo Por eso, las crisis muchas veces son tan duras, porque destruyen parte de ese capital-habilidades-formación que tanto nos había costado acumular. Son un auténtico desperdicio de conocimientos que deberían seguir siendo útiles.

- El valor de las empresas que ya funcionan: poner una empresa en marcha no es fácil. No siempre valoramos los procesos, automatismos, sinergias, experiencia acumulada entre los diferentes actores que conforman una empresa… Al final, ésa es la idea en cualquier empresa: que sus integrantes produzcan más como organización que como suma de individuos.

Por no hablar de su posición dentro de un proceso productivo más amplio: las empresas forman parte de una red de complejísimas relaciones con proveedores, clientes, competidores… de todas las partes del mundo.

Es verdad que por una parte los recién llegados tienen más flexibilidad, pero por otra hay numerosos ajustes que hacer para maximizar su eficiencia. Una crisis puede llevarse por delante negocios viables que sean bastante eficientes en esos procesos. Y todo ese valor ya creado y que se pierde será muy complicado de recuperar.

- Educación e inversión empresarial: pasaremos casi de puntillas por aquí, porque cada uno de estos puntos nos daría para un artículo. Pero está claro que el cierre de colegios y universidades afectará a los que lo sufran, perjudicando sus posibilidades futuras (éste efecto a largo plazo es también el más preocupante).

Y también que la caída en la inversión empresarial (todos los gastos no esenciales se pospondrán) dañará la capacidad de crecimiento futuro.

Flexibilidad y adaptación
El escenario es complejo. Por una parte, estamos diciendo que hay sectores-empresas que serán inviables tras la crisis. Porque los gustos y los patrones sociales han cambiado y ya no volverán. No tendría sentido que siguiéramos haciendo carromatos como en 1890, porque los consumidores ya no los quieren. No nos debería dar miedo, porque esa destrucción creativa es la que nos ha permitido crecer en los últimos 300 años. Por otro lado, no queremos descapitalizarnos, cerrando empresas o expulsando del mercado a trabajadores que sean productivos y viables una vez la situación sanitaria se resuelva (cerrar esas empresas equivale a ese desperdicio del que hemos hablado a lo largo de todo el artículo).

Sobre esta cuestión todos estamos más o menos de acuerdo en la teoría: a todos nos preocupa los efectos más palpables de la crisis (desempleo, desplome de la actividad…) pero nadie dice "hay que olvidarse de las consecuencias a largo plazo". El problema es que, a la hora de diseñar políticas, normalmente predomina la tendencia a centrarse en el próximo dato del paro, del PIB o del déficit; y a olvidarse de poner las bases para un crecimiento más sostenible a medio plazo. En realidad, los dos objetivos deberían ser compatibles: (1) Contener la hemorragia ahora, facilitando liquidez a las empresas para que no cierren negocios viables por no poder hacer frente a los vencimientos a corto plazo. (2) No olvidar que el mundo ha cambiado en algunos aspectos para siempre y que aferrarse a la estructura productiva de diciembre de 2019 es un error: hay sectores que ya nunca se recuperarán y otros que ganarán importancia (la clave es permitir y no entorpecer que cierren los menos solventes de aquellos e incentivar que las inversiones se dirijan hacia estos).

Incluso, podemos pensar que las crisis son también una oportunidad y no deberíamos tener miedo a que desaparezcan los negocios menos eficientes o que ya no encajen con las preferencias de los consumidores. Lo estamos viendo en los últimos meses: desarrollo de nuevas tecnologías, consumidores más conscientes de sus gastos, nuevos nichos de mercado…

Las malas noticias es que España parece estar especialmente mal preparada para esta coyuntura. Por un lado, por un fenómeno del que no somos culpables, pero que nos penaliza: en el proceso de especialización que vive el mundo, nosotros hemos ido volcándonos cada vez más en el sector turístico. Éramos (somos) los mejores en eso y tiene sentido que haya acaparado muchos recursos (por ejemplo, en este artículo en Nada es Gratis, Libertad González y Tanya Surovtseva nos muestran cómo el porcentaje de empleo en este sector se ha disparado en toda España en las últimas dos décadas).

Pero, además, porque carecemos de esa flexibilidad que se necesita para enfrentarnos a ese nuevo mundo que se intuye tras la crisis y que está lleno de posibilidades: ni flexibilidad legal (tenemos mercados, sobre todo el laboral, pero no sólo, muy regulados y rígidos); ni flexibilidad formativa (sistemas educativos poco adaptados a las necesidades de la nueva economía, lejanía entre la universidad y la empresa, escasísima formación continua de los trabajadores en activo…); ni flexibilidad social (somos reacios a los cambios, movilidad geográfica reducida, alto peso de la vivienda en propiedad…).

Dice Portes que a largo plazo lo más importante para determinar el crecimiento futuro será el capital humano de cada trabajador, para que sea capaz de ir adaptándose a las necesidades que surjan por el camino. Pues bien, tampoco aquí, en España, tenemos demasiadas buenas noticias que ofrecer.

El peligroso camino hacia la estanflación y la falta de herramientas para superarla
Daniel Rodríguez Asensio  Libertad Digital  10 Agosto 2020

La crisis que se nos viene pone en serio riesgo uno de los mayores aprendizajes de la década de los ’70: El combate contra la inflación disparada.

La evolución de la inflación es una de las grandes incógnitas de esta crisis. La de 2008 fue una crisis bancaria que, en algunas zonas económicas (como Europa), evolucionó hacia otra económica. La enorme burbuja creada por bajadas de tipos sin precedentes a ambos lados del Atlántico supuso una restricción de crédito que colapsó prácticamente la totalidad de las economías del mundo.

¿Cuál fue la solución? Más políticas monetarias "extraordinarias": bajadas de tipos adicionales… e impresiones masivas de moneda (Quantitative easing). Estos movimientos supusieron una sedación para el enfermo, aunque lejos de solucionar el problema, los hechos han demostrado que constituyeron un incentivo para perpetuarlo.

Como consecuencia, el enfermo (especialmente el europeo) ha mantenido sus patologías, y sencillamente ha permanecido sedado durante todos estos años. La FED subió ligeramente los tipos en 2018, tras casi 10 años de crecimiento económico ininterrumpido; en 2019 los volvió a bajar. El BCE no hizo ni amago, tal era la vulnerabilidad de algunas de sus economías.

Ahora ha llegado una nueva crisis, más devastadora que la anterior, y que puede poner en serio riesgo uno de los mayores aprendizajes de la década de los años 70: El combate contra la inflación disparada.

La semana pasada Morgan Stanley envió una nota a sus clientes alertando acerca de la infravaloración de los riesgos de un repunte importante de la inflación en Estados Unidos. Concretamente, afirmó en CNBC: "Con Estados Unidos y las economías globales en medio de una de las recesiones más profundas y las brechas de producción registradas, la mayoría de los inversores con los que hablamos han rechazado nuestra alerta sobre mayores riesgos de inflación".

El riesgo de inflación en Estados Unidos (y en Europa) es real, y tiene su base en tres factores fundamentales:

El primero es la monetización del déficit público. A ambos lados del Atlántico el agujero en las finanzas públicas debido a la crisis sanitaria es notable, y se está financiando fundamentalmente con cargo a los recursos procedentes de los bancos centrales. Tanto es así que el balance del Banco Central Europeo ha aumentado en casi dos billones de euros en lo que va de año, y ya es más del 52% del PIB de la eurozona. Un incremento notable, similar al registrado en otros lugares del mundo, como en Estados Unidos, donde el balance de la FED ya asciende al 32,96% del PIB, en Europa, donde el Banco de Inglaterra concentra un 31,1%.

A la luz de la evidencia histórica, esta enorme inyección de recursos es un riesgo inflacionista evidente, aunque con una elasticidad distinta según el tipo de economía, según recogen estudios del FMI o el Institute of Economic Affairs, entre otros.

En segundo lugar, la crisis sanitaria de la covid-19 y sus consecuencias sobre el tejido empresarial va a dejar tras de sí rupturas notables en las cadenas de valor de todo el mundo. Esto implica carestía, fundamentalmente en los bienes intermedios, y, por lo tanto, un incremento en sus precios. Estos bienes se incorporan al proceso de producción y suponen un incremento en el precio final del producto: inflación.

Algo similar ocurre con la agricultura, donde se está dando un doble efecto de carestía en la mano de obra y en productos importados, lo cual implica un encarecimiento del producto final. Tanto es así que, mientras los datos de inflación en países como España reflejan datos muy pobres (incluso descenso durante los últimos 2 meses), la evolución de los precios de los productos frescos y de alimentación han llegado a situarse por encima de los dos dígitos.

Y, por último, no debemos olvidar que las materias primas, y muy especialmente el petróleo, antes o después incrementará su precio, suponiendo un elemento inflacionista de primer orden a nivel mundial, y muy especialmente en las economías más dependientes, como es la Eurozona.

Un fenómeno inflacionista en el medio plazo, por lo tanto, queda prácticamente descontado en las principales economías del mundo. La pregunta es: ¿Servirá para impulsar la economía o, por el contrario, la hundirá aún más?

El escenario de profunda recesión para 2020 está descontado ya en todo el mundo por todos los analistas. Esto provocará un efecto rebote en 2021 y unas cifras de crecimiento económico cuya magnitud es clave para responder a la pregunta anterior. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, la demanda mundial de petróleo caerá en 2020 en 7,9 millones de barriles diarios, mientras que se recuperará parcialmente en 2021 (5,3 millones de barriles).

De aquí se pueden extraer dos conclusiones: i) La recuperación en los precios del petróleo se producirá por un ajuste en la oferta, y no por un incremento de la demanda; ii) El riesgo de estancamiento económico de cara a 2022 es evidente.

Otro indicador que refleja la debilidad económica es la velocidad del dinero. La destrucción del poder adquisitivo de la mano de los bancos centrales ha sido una constante desde que se creó la moneda fiat. En los últimos años, sin embargo, esta práctica se ha disparado. Tanto es así que la velocidad de circulación del dinero (esto es, el número de veces que 1 unidad monetaria cambia de manos durante un período de tiempo determinado) está en mínimos históricos mientras el incremento en la masa monetaria está en máximos.

La teoría de la circulación del dinero de Milton Friedman establece que la evolución de los precios y de la actividad económica del país (PIB) depende directamente de la velocidad de circulación del dinero. Por lo tanto, hay que asumir uno de los dos siguientes escenarios: O una hiperinflación galopante, o una situación de estanflación.
No sé cuál me asusta más.

Estados Unidos mantiene una reserva de 13 billones de dólares en el exterior gracias al cual su tipo de cambio se fortalecerá ante una situación de carestía de esta moneda como activo reserva, no así Europa ni el resto de economías, lo que las hace más vulnerables ante una situación de incremento de la inflación.

Un fenómeno de estanflación, per se, es preocupante. Pero lo es aún más si, como pasa en Europa, la capacidad de la política monetaria para revertirlo (subida de tipos) es nula ante un sobreendeudamiento masivo como el que nos hemos obcecado en construir durante los últimos años.

Gracias a la solvencia de algunas de las economías europeas, a la fortaleza de nuestra moneda y al superávit comercial podemos llevar a cabo la política monetaria tan extraordinariamente agresiva que seguimos. El crédito, sin embargo, no es infinito. Los ciudadanos europeos llevamos años empobreciéndonos vía inflación no recogida en el IPC (por ejemplo, por el coste de la vivienda), y ahora podríamos entrar en una espiral incluso más peligrosa. Ya saben aquello de que la inflación es el impuesto de los pobres.

El único que se beneficia de una situación así es el estado, y muy especialmente el más endeudado. Quizás sea lo que esté buscando.

La metástasis política y administrativa
Antonio Valls ViñasCronica Global 10 Agosto 2020

Desde la instauración de la democracia hace más de cuarenta años, el desarrollo político y administrativo del país se ha incrementado desproporcionadamente en casi todos los ámbitos: local (ayuntamientos), comarcal (consejos), provincial (diputaciones), autonómico (comunidades autónomas), estatal y europeo. Además, todas estas administraciones han ido creando y desarrollando otros entes públicos como agencias estatales, áreas geográficas, cabildos, zonas portuarias o metropolitanas, consorcios, empresas públicas, autoridades, sindicatos, patronales, etc..

Por razones obvias, la clase política favorece dicho crecimiento pues allí encuentra sus oportunidades de desarrollo personal y partidista, esperando así ansiosamente su turno de gobierno en alguna administración en la continua rotación entre los diferentes partidos políticos, cada vez más dedicados a la confrontación y luchas electoralistas y menos al buen gobierno de sus ciudadanos. Además, dentro de cada partido político, el aparato hace imposible la regeneración ideológica por lo que los relevos de liderazgo son nulos a la práctica, y si por casualidad, surge una espontánea iniciativa ciudadana de cambio, ésta es rápidamente subvencionada y canalizada a la incorporación en algún partido existente o en la creación de un nuevo partido político que es invitado a participar en el sistema y a un nuevo reparto de poder en función de sus resultados electorales.

Toda esta mastodóntica administración regula intensamente cualquier actividad privada por nimia que sea, decretando a diario desde todos los ámbitos administrativos y geográficos el comportamiento de sus ciudadanos, actuando sin coherencia y uniformidad ante el desconcierto constante de los mismos, que cada vez ven más cerca el inevitable colapso del sistema por su propia degeneración. El afán de monitorizar toda la actividad privada, con la desaparición del dinero efectivo, la geolocalización de los ciudadanos, la obligación de informar de cualquier transacción o movimiento, permitirá el control político y administrativo de todos los ciudadanos que verán mermadas sus libertades y se convertirán en partes dependientes del sistema, hasta que hartos despierten de su inopia y exijan cambios radicales.

Con el pretexto de cubrir el estado de bienestar de la ciudadanía, la Administración ha ido incrementando cada vez más el gasto público que se ha ido repartiendo entre la extensa red de administraciones donde la clase política tan bien se desarrolla, y no suficiente con la recaudación anual del país, ésta ha necesitado además endeudar a las siguientes generaciones de ciudadanos que deberán trabajar para cubrir tal despropósito hasta la próxima revolución en la granja.

La endémica obsesión anti-madrileña que corroe al separatismo catalán
“La envidia se esconde en el fondo del corazón humano como una víbora en su agujero” Honore de Balzac
Miguel Massanet diariosigloxxi 10 Agosto 2020

Cuando uno ojea este periódico catalán del grupo de los Godó, observa lo que dicen sus columnistas, intenta encontrar en alguna de sus páginas un mínimo de objetividad y se deja influir por el espíritu enrarecido, la evidente tendencia de sus artículos a convertirse en una crítica acérrima a todo lo que se pudiera entender como patriotismo español, la absoluta falta de objetividad de todos aquellos que prestan su pluma al servicio de la línea editorial marcada por la directiva del medio y el encono con el que algunos destacados miembros periodistas, que colaboran habitualmente con el medio con sus opiniones, en lo que se pudiera llamar apoyo sin disimulo alguno al soberanismo catalán; no tiene más remedio que pensar que, La Vanguardia, es uno más de estos panfletos tendenciosos y evidentemente comprados mediante subvenciones por los independentistas que, hoy en día, se han hecho los dueños de la política catalana y, al propio tiempo, son los que manejan a su antojo a todos aquellos medios informativos, sean TV o sean medios impresos, de los que se valen para pintar ante el resto de España una Cataluña que, en realidad, no se corresponde, ni mucho menos, con la que, los que vivimos en ella podemos constatar y dónde las estadísticas que se confeccionan en la propia autonomía, nos indican que sólo un 47% de los catalanes piden la independencia y que, el resto, no estaría de acuerdo con separarse de España, aunque que se puedan considerar, en otros aspectos, como verdaderos catalanistas.

En realidad, lo que se esconde bajo esta atávica animadversión, obsesiva y evidentemente fruto de años y años de ir imbuyendo en la mente de las sucesivas generaciones un espíritu crítico, una animadversión injustificada, un sentimiento de rechazo y un reconcomio interno que hace que no sean capaces de razonar con objetividad en cuanto se trata de juzgar cualquier aspecto del madrileñismo, desde el deporte hasta la solvencia y capacidad de trabajo y empresa de los madrileños, a los que vienen juzgando desde un posición de autoproclamada superioridad intelectual, cultural, moral y económica que, cuando acudimos a los datos que nos proporciona la realidad del momento, resulta que no está basada en ningún dato científico, estudio económico, valoración seria cultural o constatación estadística puesto que, los últimos datos que han aparecido en la prensa económica española, ya sitúan a Madrid por encima de Cataluña en cuanto a potencial económico e industrial.

Una actitud que sólo encuentra una explicación en la clásica idea cantonalista de aquellas partes de la nación que siempre han tenido la pretensión de intentar suplantar la capitalidad de España pese a que, al tratarse de que tradicionalmente la capital de España se ubicaba en el lugar en el que se establecía la corte del Rey, hubo diferentes emplazamientos del país en los que, circunstancialmente, se fue instalando la capital del reino, cómo fueron Valladolid, Sevilla, Cádiz ( donde se promulgó la Constitución de 1812, la Pepa), Valencia durante la Guerra Civil y, sólo por unos meses y debido a que el resto de España ya no pertenecía a los republicanos, Barcelona, en tiempos de Negrín.

En todo caso, si los que han venido blasonando de que España ha abusado de los catalanes, de que Cataluña siempre ha sido la más perjudicada en el reparto de los beneficios y de que siempre se les ha negado poder administrarse por sí solos; ahora pretendiesen sacar a valoración sus recientes “éxitos” en cuanto a lo que es la actual Cataluña y su capital Barcelona, en comparación de lo que han sido en los años anteriores a estos en los que, prácticamente, los que han decidido lo que se hacía en esta autonomía han sido los soberanistas, separatistas, y comunistas separatistas de la CUP, con los restos que quedan de CDC y los huidos de la justicia, cómodamente instalados en Bélgica, del grupo de Puigdemont. Hace años que Barcelona y el resto de Cataluña no habían estado tan mal administrados, han tenido tantos fracasos y se han entendido tan poco sus gobernantes, como está sucediendo en la actualidad en la que, ninguno de los grupos que se oponen a seguir en España, ha sido capaz de entenderse con ninguno de los que, en teoría, deberían ser sus cómplices en la aventura soberanista catalana.

Lo cierto es que, desde aquella aciaga fecha en la que, por unos instantes, se atrevieron a proclamar la República Independiente de Cataluña, sin tener lo que se debía tener para defenderlo después, sabedores de que les iba a costar caro aquella expansión, evidentemente absurda y que, como se vio posteriormente, tantos problemas le ha venido reportando a Cataluña; empezando por el abandono del domicilio social de 5.000 empresas, ante el temor de que tuvieran que caer bajo la autoridad de un gobierno revolucionario del que nada podían esperar más que los fuera cosiendo a impuestos y les impidiera la libertad de comercio y de emprendimiento de la que venían disfrutando al estar en una parte de España, como cualquiera otra, del resto de la península.

Pero la desubicación de la industria hacia otros lugares de la geografía española sigue produciéndose, siendo la “odiada” Madrid, la capital de España, la que mejor tajada ha sacado de esta desbandada que se viene produciendo en la ciudad Condal, ante una situación marcada por un personaje evidentemente peligroso, que no duda en anteponer sus propias ideas revolucionarias y sus delirios de grandeza, a lo que serían los verdaderos objetivos que deberían ser, hoy en día, los de una autonomía que ve que va perdiendo fuerza dentro del resto de España y que, en manos de alcaldes, como la señora Colau y de partidos ácratas, como la CUP, poco puede esperar de quienes pudieran estar dispuestos a invertir sus capitales en esta comunidad, donde la seguridad jurídica se ha convertido en una utopía y las ideas que predominan entre las autoridades actuales, nada tienen que ver con la propiedad privada, los derechos individuales de los ciudadanos y los preceptos constitucionales que deberían ser respetados en esta parte de España como lo son, al menos hasta ahora, en el resto del reino.

En realidad, si la prensa y las TV catalanes dedicaran toda la energía y medios en hacer una labor positiva para Cataluña, se olvidaran de la utopía de escindirse de España y buscaran, como sucedió en otras épocas de nuestra historia, centrar sus esfuerzos en volver a potenciar su industria, favorecer al turismo en lugar de poner obstáculos, como hizo la señora Colau, para que pudieran disfrutar a sus anchas de Barcelona sin absurdos peajes, inconvenientes limitaciones de circulación y una moratoria en la puesta en marcha de restaurantes y hoteles; es muy probable que, pese a la pandemia, la situación del turismo en toda la autonomía catalana no resultara tan insostenible como, todos los indicios hacen prever que, al menos para este año 2020, va a ser un verdadero desastre, debido a las advertencias del resto de naciones que, habitualmente, nos enviaban a sus ciudadanos en forma masiva para disfrutar del verano, de la inconveniencia de viajar a Aragón y Cataluña y otras partes de España, debido a la intensidad de los rebrotes que se están produciendo en dichas regiones.

No se puede, impunemente, cometer errores de tan nefastas consecuencias como el que el señor Quim Torra cometió, al quejarse duramente de que se le privara a la comunidad catalana, de la gestión de la epidemia del Covid19 y, luego, cuando el Gobierno central le ha devuelto las competencias, cometer la serie de errores y decisiones absurdas con las que se ha enfrentado a los rebrotes que están surgiendo por todas partes de la comunidad, sin que su gestión haya contribuido, en nada, a evitar que se sigan reproduciendo. Si esta ha sido una muestra de lo que espera, a los catalanes, si llegaran a conseguir, Dios no lo quiera, la tan “ansiada” independencia, ya sería hora de que todos los que ven con espanto la sola posibilidad de que acabemos en manos de un gobierno comunista, con la colaboración de los separatistas de Torra y Puigdemont, empiecen a rezar y a espabilar para intentar poner todos los medios precisos y las acciones necesarias para impedir que acabemos siendo un verso suelto en una Europa que ya nos ha advertido de que no se nos va a admitir en ella en el hipotético caso ( con el señor Sánchez nadie sabe lo que puede suceder) de que se produjera semejante dislate.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, deberemos reconocer que la envidia, el sentimiento de inferioridad, la mala praxis de unos políticos que pretenden engañar a un pueblo al que se le ha hecho creer que España los engaña, cuando lo cierto es que, sin el apoyo del Gobierno y de los préstamos que están recibiendo de él, Cataluña no conseguiría mantenerse debido a la pésima gestión de todos aquellos políticos que la gobiernan y que, si piden continuamente más subvenciones del Estado, se debe a que los gastos de sus actividades separatistas les absorben una parte importante del presupuesto que deberían destinar a otros temas, más útiles y provechosos, para los ciudadanos catalanes. Y como colofón una frase de Diógenes de Sinope: “A Aristóteles se le preguntó una vez qué ganan los que dicen mentiras. Dijo él: que cuando dicen la verdad, no se les cree. ¿Qué piensan que dirían de ello nuestros gobernantes? Seguramente no se sentirían aludidos, debido a que, para ellos, el mentir es su forma habitual de expresarse.

España exige toda la verdad sobre la pandemia que el Gobierno trata de ocultar
ESdiario  10 Agosto 2020

La deplorable gestión y los elevados estragos sanitarios y económicos de la pandemia reclaman un examen externo que explique por qué España ha sufrido y sufre más que nadie.

Nadie en el mundo sufre una tasa de mortalidad como España, que con cerca de un millar de muertos por cada millón de habitantes (600 con las recortadas cifras oficiales) supera a la práctica totalidad de países afectados por la pandemia. Y quizá por eso, nadie soporta estragos económicos de la misma dimensión, resumidos en una destrucción de empleo y PIB sin parangón.

Pese a las mentiras del Gobierno, que a estas alturas sigue escondiendo incluso el número total de fallecidos, y pese a su irresponsable indiferencia tras acabar el Estado de Alarma; lo cierto es que España es una anomalía deplorable con el Covid-19 y que, siendo éste global, ha tenido un impacto doméstico desigual en función de la gestión que cada país ha hecho de la emergencia.

Incluso esto sigue percibiéndose en el "día después", si acaso puede hablarse en esos términos con una epidemia que nunca se ha acabado; en otro dato estremecedor: España tiene ahora mismo más rebrotes que Francia, Italia y Alemania juntas, con casi 600 puntos de riesgo donde se ha detectado contagios en masa y cerca ya de convertirse en comunitarios y, por tanto, incontrolables.

Con ese panorama, saber por qué España está peor que el resto es una exigencia de la sociedad y una obligación del Gobierno que un grupo de científicos reclamó en un artículo en la prestigiosa revista "The Lancet" y que ahora suscribe la práctica totalidad de las sociedades médicas españolas.

No parece difícil intuir algunas de las razones, entre ellas la más importante: el retraso en la adopción de medidas preventivas, que luego se intentó tapar con la adopción de las mayores medidas restrictivas de Europa. Las segundas no evitaron nada, que era de lo que se trataba, y se limitaron a paliar los estragos derivados del error de origen.

Pero esto, siendo tan obvio como negligente si a la demora se le añade la certeza de que pudo actuarse de otra forma de haberse atendido la alerta internacional emitida desde enero; ha de documentarse oficialmente. Y debe tener las consecuencias políticas, institucionales y hasta judiciales que sean oportunas.

Viendo que el Gobierno está más centrado en esconder la verdad que en asumir las evidencias, solo una auditoría externa puede lograr ese objetivo innegociable. Saber qué ha pasado y por qué es una necesidad nacional. Y que alguien pague por ello, también.

Un grupo de menores agreden a una niña de 13 años por ser hija de un guardia civil
La principal instigadora del acoso a la pequeña acudió junto a otras 16 jóvenes que la jalearon y grabaron la la agresión para compartirla en redes sociales: "Porque eres hija de guardia civil y te jodes"
Fernando Asunción www.vozpopuli.com Agosto 2020

Un grupo de menores agredió a una niña de 13 años por el único hecho de ser hija de un guardia civil. Ocurrió en un parque de Palma de Mallorca el pasado 3 de agosto. Este suceso, adelantado por el diario local 'Última hora' y denunciado por la Asociación Pro Guardia Civil, se produjo sin más motivo que la ascendencia paterna de la pequeña. Por ello, el padre de la víctima ha denunciado formalmente el caso, que ya está en manos de la Guardia Civil.

Los hechos comenzaron el pasado 28 de julio, cuando la niña de 13 años salía de la Comandancia de la Guardia Civil en Baleares, ubicada en el calle Manuel Azaña de la capital. Allí fue vista por una menor de 17 años que le preguntó si era hija de un guardia civil y la insultó: "Me cago en tus muertos". A pesar de que la pequeña lo negó, la presunta agresora la insultó con una actitud violenta que se repitió en los días siguientes.

Tres días más tarde, la misma joven volvió a increpar a la pequeña de 13 años en un parque de la zona. Esta vez, además de insultarla, le propinó un fuerte empujón que provocó que la niña cayera de la bicicleta en la que estaba montada y a continuación le dio un puñetazo en la cara. La cosa no quedó ahí.

Poco después, el 3 de agosto, la joven regresó a las inmediaciones de la Comandancia de la Guardia Civil en Palma. Esperó a la víctima y la abordó a la salida de las instalaciones de la Benemérita, diciéndole que quería hablar con ella cuando la pequeña se dirigía a un banco del parque Wifi.

"Porque eres hija de guardia civil y te jodes"
La agresora, siempre según consta en la denuncia, "se acercó junto a 16 chicas más y le dijo '¿qué te pasa?' para acto seguido propinarle una bofetada en el pómulo izquierdo". Entretanto, el resto de jóvenes que acompañaban a la agresora la jalearon para que siguiera golpeando a la pequeña mientras grababan la agresión con sus teléfonos móviles.

Según relata el diario 'Última hora', las jóvenes le aseguraron que el vídeo de la agresión sería colgado en redes sociales: "Porque eres hija de guardia civil y te jodes". Por tal razón, el padre de la víctima formuló una denuncia el 4 agosto y los hechos ya están siendo investigados por la Guardia Civil, ya que las menores podrían haber incurrido en un presunto de delito de odio.

“En cualquier país del mundo dan una paliza a la hija menor de un policía por el simple hecho de serlo y “arde Troya”. Aquí tenemos que esconder a nuestros hijos para que no les peguen más. Vergüenza”, ha lamentado la APROGC.

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Diez crisis para la tormenta perfecta que puede arrasar España
El autor asegura que los 140.000 millones de ayudas europeas serán insuficientes para capear la situación que se nos viene encima y pide grandes acuerdos.
Raúl Heras El Espanol 10 Agosto 2020

Todos los pronósticos, de todos los expertos, de fuera y de dentro de España coinciden: al final del verano se producirá la temida tormenta perfecta, producto de la suma de diez crisis que han pasado de amenaza a realidad. Estas son por orden de importancia:
la crisis social, la crisis económica, la crisis política, la crisis de la Monarquía, la crisis autonómica, la crisis sanitaria, la crisis financiera, la crisis empresarial, la crisis judicial y la crisis educativa.

Van a llegar todas juntas en septiembre, y hasta puede que alguna se adelante. Cada una de ellas más dura que las vividas en todos los años de la Democracia. Será la tormenta perfecta sobre España, sin que se salve ninguna de sus instituciones. Y con una enorme escasez de recursos económicos y humanos, los 140.000 millones de ayudas europeas serán insuficientes y tardarán en llegar.

Necesitamos no menos de 300.000 millones de euros para hacer frente a la destrucción de empleo y de empresas, para los desempleados y las pensiones. Para reformar y actualizar la sanidad, que ha demostrado sus enormes carencias; la educación que en todos los grados y ámbitos está a la cola de Europa; la brecha tecnológica existente por la falta de recursos presupuestarios; la reforma de una Administración obsoleta e hiperinflacionaria... También para hacer frente a una emigración que va a seguir creciendo y cuya integración será más difícil dadas las que ya existen en sus países de origen y que debería llevar a la Unión Europea a aprobar normas que afectaran a todos los países, con ayudas fijadas en los presupuestos comunitarios.

La actual estructura del Estado, con 17 autonomías que luchan entre sí por acentuar las diferencias hasta en las necesidades más básicas de los ciudadanos, originan un gasto extraordinario e innecesario insoportable e imposible de mantener. La única solución es articular en torno al Estado una recentralizacion de algunos sectores básicos que ayuden, además, a mantener los mínimos exigibles de solidaridad social y cohesión territorial e histórica.

Las tensiones entre los llamados poderes del Estado -legislativo, ejecutivo y judicial- han llevado a la paralización y desvirtuación del propio sistema democrático, con interferencias continuas y una subordinación de las otras dos al ejecutivo. Se ha convertido en un mal endémico en todas las democracias occidentales, que se manifiesta también en el mundo empresarial y financiero, que no tiene cura pero sí tratamiento. Un proceso de tensión contínua que debe estar vigilado por los ciudadanos a través de reformas en el sistema electoral que eviten la dictadura interna que se da en los partidos.

Los deseos independentistas en Cataluña y Euskadi, sobre todo pero que siguen creciendo en Galicia, repercuten y alteran por completo la vida política en todo el Estado y en todos los niveles. Sus consecuencias se extienden por toda la sociedad y por toda España. Ninguna de las 17 Autonomías va a querer tener menos derechos que otras. Regresar diez siglos atrás para diferenciar derechos en el siglo XXI no es más que un anacronismo, que la Constitución de 1978 y los diferentes Estatutos de Autonomía no han sabido resolver.

Una de las mejores pruebas de la necesidad de afrontar y reorganizar la separación de los tres clásicos poderes se está viviendo con la crisis de la Monarquía constitucional en la persona del Rey Juan Carlos, crisis que ha tenido y tiene en el llamado cuarto poder, los medios de comunicación y su independencia, una de las claves para comprender la intensidad de la misma, por un lado, y el silencio acumulado durante años, por otro.

El tsunami que se avecina es imposible de evitar. Se trataría, por parte de los capitanes que dirigen los partidos, de asumir su responsabilidad política con los ciudadanos y paso a paso disminuir los efectos y la duración de la tormenta, haciendo frente una por una a las diez crisis. Responsabilidad que debe traducirse en acuerdos de Estado que dejen a un lado los personalismos y los planteamientos partidistas e ideológicos más radicales. A la vista de lo sucedido hasta ahora las esperanzas son muy pequeñas.

Catalanes desunidos y desnortados
Xavier Salvador Cronica Global  10 Agosto 2020

Este otoño-invierno, cuando la crisis económica se acentúe de forma abierta, en Cataluña se votará para alumbrar un nuevo gobierno autonómico. Será difícil que lo escogido tras la cita con las urnas sea peor que el actual, pero tantas certezas han caído de los pedestales en las últimas décadas que mejor evitar los descartes. Los catalanes del siglo XXI superamos las cotas de estulticia colectiva previsibles.

El independentismo irá separado. Llevan las navajas abiertas y ahora sólo les unen dos cosas: la hispanofobia y la lucha contra las instituciones del Estado. Ni tan siquiera es tan prioritario retener el poder. Derruir el edificio español es su victoria, y en eso son cómplices indepes de izquierda y de derechas. Ahora viven eufóricos momentos para erosionar la monarquía y se emplean a fondo. Incluso celebran una esperpéntica sesión parlamentaria para que Quim Torra pueda hacerse la fotografía con el gran eslogan de la campaña electoral: “Los catalanes no tenemos rey”.

El constitucionalismo tampoco anda bien. Los de Vox son los únicos en Cataluña que parten en posición de mejoría. Pueden entrar en la Cámara autonómica, pero no los quiere nadie allí. Si hay un territorio en España donde se tiene claro que los de Santiago Abascal son la extrema derecha más pura es el catalán, que por otra parte siempre ha tolerado los estilos ultras del independentismo que escondía su xenofobia con supuestos internacionalismos o falsos obrerismos. Como el que inauguró Pujol con aquel eslogan de “es catalán quien vive y trabaja en Cataluña” al que sólo le faltó acuñar: “Y acepta que el nacionalismo maneje de forma exclusiva las administraciones”.

Ciudadanos está muy apurado. Sin liderazgo claro, Carlos Carrizosa y Lorena Roldán parecen llamados a administrar las astillas del árbol caído en las sucesivas tormentas políticas del partido y tras el hundimiento electoral en otros territorios. Este medio criticó en no pocas ocasiones que el crédito ganado en las urnas se diluía con la huida a Madrid de los principales dirigentes y la renuncia a construir una oposición de verdad al Ejecutivo independentista (investidura y moción de censura incluida). Los expatriados de Ciudadanos vieron el poder próximo en la villa y corte. Su avaricia los llevó a no fijarse en los agujeros del saco de votos.

Ayer, domingo canicular de agosto, uno de los dirigentes centrales del partido se animó en una entrevista a proponer al PP y al PSC una candidatura conjunta para vencer a Carles Puigdemont. Bienintencionado, consiguió algunos titulares en un tiempo de medios de comunicación a medio gas. No obtendrá nada más. ¡Qué error generar falsas expectativas entre aquellos catalanes ávidos de algún liderazgo que sea capaz de poner coto de manera ordenada y constructiva al desmán nacionalista! Lo que sugiere es imposible en estas coordenadas políticas y sólo abunda en la división entre catalanes partidarios de la Constitución.

Nada más leer la nota de agencia con esa propuesta pregunté a los dos líderes aludidos por la propuesta. Tanto Alejandro Fernández (PP) como Miquel Iceta (PSC) respondieron raudos para evitar equívocos: cada uno ofreció razones distintas, pero coincidieron en decir que era inviable. El constitucionalismo no se sumará para unas elecciones. Y, lo peor: si lo hiciera quizás movilizaría más independentismo de nuevo cuño.

El fenómeno de la falta de unidad no es exclusivo del constitucionalismo. Les pasa a sus contrarios, les pasa a los agentes sociales y sucede en cada escama de la sociedad civil catalana. Es en cierta medida una representación del atávico espíritu que ha retratado alguna historiografía, pero que en síntesis sostiene: prefiero controlar una tienda en el centro de Barcelona que el 2% de Mercadona. Se trata de un perfil que ha impedido que nazcan multinacionales catalanas mediante la asociación y la colaboración entre empresarios. Lo más grande que tenemos hoy en el plano internacional es Grífols, empresa que resulta ser de capital familiar. En cada comarca hay una patronal, por supuesto existe en cada sector de actividad, cada pueblo prefiere tener su grupo excursionista o su agrupación sardanista que ser franquicia de algo mayor. Algunos estudiosos hicieron una lectura teórica positiva atribuyendo ese fenómeno al vigor del tejido asociativo, a la inquietud y emprendeduría creativa que derivaba en un asociacionismo sin parangón en el resto de España. A la vista de lo sucedido sería más justo decir que ese perfil catalán entronca igual de bien con el individualismo, la insolidaridad y el rechazo a lo extraño y al forastero.

No hay, por tanto, predisposición a la unidad entre catalanes. Entre los que piensan opuesto sobre el modelo de Estado, entre quienes tienen matices diferentes, entre quienes comparten algunos postulados sobre la situación política, en uno u otro lado. Se acabó la capacidad de sumar esfuerzos con el voluntariado de los Juegos Olímpicos de 1992. Hoy, después del procés, Cataluña no sólo es una comunidad que transita como un pollo sin cabeza, sino que además ha perdido un mínimo de vertebración social y económica. Sucede un poco en todas partes, pero en esta tierra se le puso un plus de dedicación.

Lástima, pero es así. Sigan ustedes bien con la canícula.

Abascal amenaza con un otoño 'caliente' de protestas en la calle para derribar al Gobierno
Vozpópuli 10 Agosto 2020

El líder de Vox, Santiago Abascal, cree que la situación económica y social de España empeorará el próximo otoño y los ciudadanos no dudarán en pedir a sus políticos explicaciones por la gestión de la crisis del coronavirus. Lo harán con movilizaciones en la calle que, incluso, podrían provocar la caída del Gobierno de coalición, asegura.

Abascal explica en una entrevista con Europa Press que ese clima de descontento social es el que puede hacer que triunfe la moción de censura que Vox ha anunciado para el mes de septiembre, ya que los ciudadanos exigirán a sus representantes una reacción ante un Gobierno "a la cabeza de la peor gestión de la crisis del coronavirus a nivel mundial y de la peor gestión económica".

De hecho, no descarta el apoyo del PP -que poco después del anuncio de Abascal se apresuró a decir que no participaría en esa moción de censura- y tampoco que diputados del PSOE que decidan desbancar a Pedro Sánchez y su vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, del Palacio de la Moncloa.

"Creemos que de aquí a dentro de dos meses, con la situación social que va a vivir España, puede haber diputados socialistas que reflexionen sobre qué está antes, si su partido o España", asegura garantizando que Vox no será "una dificultad" en la negociación de esa moción de censura.

Abascal augura que este debate en el Congreso tendrá lugar en un momento de gran tensión social. "Si los españoles quieren, el Gobierno puede caer muy pronto. Si los españoles son conscientes de la gravedad de la situación y están dispuestos a comprometerse, el Gobierno puede caer por las movilizaciones sociales", anima.

No descarta convocar protestas
Para ello no descarta que sea Vox quien convoque las protestas como ya hizo con la manifestación motorizada durante el estado de alarma, pero cree que no será necesario porque la sociedad "de manera autónoma" tendrá "la necesidad" de movilizarse frente al Ejecutivo. "Estoy seguro de que van a ser muchos españoles, de muchos sectores, sin ninguna necesidad de que Vox les empuje a la calle, los que van a salir a protestar este otoño", insiste.

En este sentido, explica que su moción de censura solo es un instrumento para canalizar ese descontento, sacar a Sánchez de La Moncloa y convocar elecciones generales. Por ello, insiste en que él no tiene ningún interés de "protagonismo" y en no liderar esa alternativa si es necesario para llegar a un acuerdo con otros partidos.

Con ello, tiende la mano al PP pese a su rechazo inicial. Según revela, mantuvo una conversación privada con el líder de los 'populares', Pablo Casado, tras el anuncio de la moción, aunque evita revelar su contenido. "Mantengo una buena relación con Pablo Casado desde hace años pero no siempre analizamos las cosas de la misma manera", reconoce Abascal, quien asegura que Vox ha dado el paso como consecuencia de que el PP, primer partido de la oposición, "no movía ficha".

"Evidentemente estamos en posiciones muy distintas a las que está en estos momentos la cúpula del PP", asume apuntando la posible negociación entre 'populares' y socialistas para la renovación del CGPJ o palabras del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, felicitando a Pedro Sánchez por la negociación de los fondos europeos.

"Creemos que con este Gobierno hay que mantener una distancia infinita y eso es precisamente lo que va a inspirar esta moción de censura, que solo pretende devolver la voz a los españoles", resume sobre una acción que, según defiende, no tiene ningún objetivo contra el PP y solo busca "censurar al Gobierno socialcomunista y sus socios separatistas".

El candidato, en el aire
En cuanto al candidato, insiste en que dependerá de las conversaciones con otros partidos políticos y también con entidades sociales, pero deja claro que se presentará tras el verano haya o no acuerdo con otros grupos parlamentarios.

"Vemos muy tranquilos al resto de partidos políticos o las estructuras de otros partidos respecto a las posibilidades de prosperar la moción de censura. Y nosotros creemos que no deberían estar tan tranquilos porque la situación social en España es muy complicada y por desgracia va a serlo más durante los próximos meses", avisa.

De hecho, cree que España no ha vivido en toda su democracia un momento como el actual, en el que se diesen "las condiciones necesarias" para una moción de censura "como se dan ahora". Y sostiene que su iniciativa "está mucho más justificada" que todas las anteriores presentadas en el Congreso.

En cualquier caso, asegura que Vox no se ha fijado en cálculos electorales para dar este paso al frente. "Lo hacemos porque creemos que los españoles necesitan ver que hay alternativa, necesitan ver que hay esperanza y que es posible otro Gobierno --justifica--. Como no lo ha hecho el segundo partido del país, que era quien en principio tendría la responsabilidad, lo hemos hecho nosotros".
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ACERCAMIENTO DE PRESOS
Ladrón de Guevara (AVT): «En dos años apenas habrá 100 etarras en las cárceles, los quieren libres”
Desvela que ya hay tres en libertad condicional tras su acercamiento al País Vasco y que cinco más pueden conseguirla pronto
Vicente Gil okdiario  10 Agosto 2020

«Bildu y su mundo no los quieren cerca del País Vasco. Los quieren libres». Lo afirma Carmen Ladrón de Guevara, abogada de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), que, además, alerta de que «en dos años apenas habrá 100 etarras en las cárceles por cumplimiento de sus condenas».

Tres presos de ETA gozan ya de libertad condicional tras haber sido trasladados a cárceles próximas al País Vasco. El último de ellos la ha obtenido este pasado jueves, en pleno agosto.

54 presos de ETA han conseguido ya su acercamiento desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa en 2018. «El proceso se aceleró en marzo de este año», cuenta Carmen Ladrón de Guevara, coincidiendo con el inicio del estado de alarma. «Ha sido un salto cualitativo y cuantitativo porque, pese a las promesas del ministro Fernando Grande-Marlaska, primero fueron presos con delitos menores, pero ya han trasladado también a etarras con delitos muy graves y de sangre, a los que les queda la mitad de la pena por cumplir, incluso 20 años de cárcel».

Ladrón de Guevara observa con preocupación que «la mecánica empieza a repetirse: primero, se les concede el segundo grado; luego se les traslada cerca del País Vasco; allí les dan el tercer grado y, después, la libertad condicional». Otros cinco terroristas están en puertas de conseguirla porque han obtenido ya ese tercer grado.

Como abogada no entra en cuestiones políticas, pero constata la «presión constante de Bildu al Gobierno en el Congreso por los presos» y recuerda las palabras de Pedro Sánchez en TVE, en junio de 2018, nada más ganar la moción de censura: «ETA fue derrotada por la democracia -dijo Sánchez- y lo que tenemos que plantear como Gobierno es revisar la política penitenciaria y adecuarla a una nueva realidad».

Ladrón de Guevara cree que «desde el día uno, Sánchez dejó claro lo que iba a hacer» y que, de facto, «lo que se está haciendo es derogar, no revisar, la política penitenciaria». Cuenta que «Marlaska nos lo negó en nuestra última reunión y nos aseguró que los acercamientos de presos serían casos excepcionales, individualizados y con delitos menores». Fue en septiembre de 2018. Los datos de 2020 muestran que el ministro no ha cumplido su palabra.

Una frase de Marlaska en aquella reunión les dio alguna pista. El ministro insistió en que «para el acercamiento de presos no hacía falta el arrepentimiento». La abogada de la AVT lamenta que el ministro del Interior «se conforme con que los etarras acepten formalmente la política penitenciaria para conseguir los traslados y firmen unos formularios muy básicos, pero sin arrepentimiento alguno, ni perdón a las víctimas, ni colaboración con la Justicia».

Carmen Ladrón de Guevara lo tiene claro: «El objetivo final para Bildu y todo ese mundo es vaciar las cárceles. Asumen la política penitenciaria como un método de lucha. Lo dicen ellos mismos en sus declaraciones públicas». Y se pregunta: «¿Qué arrepentimiento puede haber si, al salir, se les hace homenajes, se les recibe como héroes y ellos se reafirman en todo lo que han hecho?. Denuncia que «no puede ser que se aprovechen de la política penitenciaria para vaciar de contenido condenas penales en firme».

La abogada de la AVT, además, alerta de que «en dos años apenas habrá 100 etarras en las cárceles por cumplimiento de sus condenas».

Dolor y sufrimiento
Ladrón de Guevara cuenta que «Marlaska nos prometió que nos avisarían antes de que hubiera un traslado o excarcelación». Y añade con cierta ironía: «Y lo está cumpliendo…».

Pero añade que «Interior nos avisa apenas media hora antes de que se haga público y salga en la prensa. Nuestros psicólogos tienen que llamar corriendo a las víctimas afectadas por ese terrorista al que van a trasladar para que no se enteren por la radio o la televisión. Es durísimo. Nos preguntan ¿por qué? y no tenemos respuesta. Muchos están sufriendo pasos atrás y hay que hacerles, de nuevo, seguimiento psicológico».

Para las víctimas, cada noticia así es un sufrimiento infinito. Como ver a Josu Ternera paseando por París o la sentencia del Tribunal Supremo sobre Arnaldo Otegi.

Ladrón de Guevara tiene claro que Otegi ha manipulado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), confirmada por el Supremo. «La sentencia del TEDH sólo dice que la simple existencia de un temor legítimo de falta de imparcialidad es suficiente para considerar vulnerado el derecho», en referencia a una frase que pronunció la magistrada durante la vista. «No pone en cuestión, ni los hechos probados, ni que fuera un juicio justo, ni lo que Otegi es».

Carmen Ladrón de Guevara lleva toda su vida profesional comprometida con las víctimas del terrorismo. «Desgraciadamente estos temas ya no interesan como antes -se lamenta- aunque el dolor y el sufrimiento de las víctimas sigue y seguirá con ellos de por vida».

Hace pocos días, Carmen se encontró, cara a cara, en la Audiencia Nacional con la etarra, recién detenida, Itxaso Zaldúa. Fue durante una diligencia caligráfica esencial para esclarecer el asesinato, en 2001, del senador del PP Manuel Giménez Abad, a cuya familia representa. «La miré a los ojos, pero ella no me miró. Lo hacen muchos».

Giménez Abad fue asesinado en presencia de su hijo Borja, que tenía entonces 17 años. El etarra Mikel Carrera Sarobe, alias ‘Ata’, le disparó tres veces por la espalda. Borja le identificó sin género de dudas cuando fue detenido en 2010, pero el asesinato de Giménez Abad sigue siendo uno de los 300 crímenes de ETA sin juzgarse o resolverse del todo.

Itxaso Zaldúa fue la misteriosa mujer que, según los testigos, dio aquel día cobertura a ‘Ata’, pero nada se sabía de ella. 20 años después, a punto de prescribir el asesinato de Giménez Abad, la Policía Nacional dio con ella y la detuvo el mes pasado. «Ojalá se haga justicia», dice Carmen. «Son una familia ejemplar, como todas las de las víctimas».

300 crímenes de ETA siguen sin respuesta. La Guardia Civil, la Policía Nacional y la Justicia siguen su trabajo sin descanso. A la vista de la actitud del Gobierno, sólo queda una pregunta en el aire. ¿Servirá de algo tanto esfuerzo y tanto sufrimiento acumulado para que haya, de verdad, «memoria, dignidad y justicia» para todas las víctimas?

Los 'indepes' asedian ahora un CAP por atender en castellano
Radicales piden a Salud sancionar y expulsar a los sanitarios del ambulatorio de Esparreguera; un organismo oficial de la Generalitat invita a denunciar
Ignasi Jorro Cronica Global 10 Agosto 2020

Otro capítulo de guerra lingüística a pequeña escala en Cataluña. El independentismo está atacando a un Centro de Atención Primaria (CAP) por el idioma en el que atienden sus sanitarios: el castellano. Nacionalistas catalanes han apremiado a la Consejería de Salud a intervenir en un presunto incidente idiomático en el ambulatorio de Esparreguera (Barcelona). Lo que es más: un organismo oficial de la Generalitat, la Oficina de Derechos Civiles y Políticos, ha invitado a denunciar al centro.

La nueva cruzada del secesionismo por la lengua la ha iniciado el usuario de Twitter @capricorniacat. En tres mensajes en su perfil oficial, el internauta ha afeado a los sanitarios del ambulatorio que "le obligaran a hablar en castellano, cuando apenas lo habla" en urgencias ayer sábado. Asimismo, ha avisado de que "también con el médico, porque solo entiende español". A renglón seguido, se ha preguntado si "el catalán es obligatorio en el sector público".

"O en catalán o que no trabajen"
Las publicaciones del usuario de la sanidad pública catalana se han viralizado en la red social de los 280 caracteres, con un millar de retuits y cerca de 1.700 likes. En paralelo, ha generado un debate entre usuarios sobre los derechos y deberes de los trabajadores sanitarios. Los navegantes independentistas han exigido que este personal "entienda el catalán" o lo dominen. Uno de ellos, Pep Térmens (@Suedstern99) ha invitado a despedir al personal si carece de "conocimientos de catalán". Otros nacionalistas han tratado de poner en alerta las cuentas del Departamento catalán de Salud y el Síndic de Greuges, entre otros.

Por su parte, otros internautas han recordado que los trabajadores sanitarios "siempre quieren ayudar" o han lamentado que "la lengua vaya primero que otros derechos" en Cataluña. "Os importa más la lengua que vuestra propia salud", ha criticado @SoyRomanPearce.

Un ente oficial invita a denunciar
Lo más llamativo del caso, que no pasaría de rifirrafe en las redes sociales, es que un organismo oficial de la Generalitat de Cataluña haya intercedido. Se trata de la Oficina de Derechos Civiles y Políticos, un chiringuito independentista con funciones muy similares al Síndic de Greuges, equivalente al defensor del pueblo autonómico. El ente dirigido por el excupaire Adam Majó ha invitado a denunciar el caso mediante un formulario en línea.

Como avanzó este medio, la Oficina de Derechos Civiles la comanda un activista independentista que cobra más que el presidente del Gobierno. Teóricamente montada para blindar los derechos de los ciudadanos, la oficina arremetió contra la Plataforma por Tabarnia, a quien calificó de extrema derecha, provocando una denuncia de esta entidad civil. Ello sin perjuicio del gasto en propaganda del despacho: 200.000 euros en sus 15 meses de existencia.


 


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