AGLI Recortes de Prensa   Sábado 15 Agosto  2020

La recuperación europea pierde fuelle y deja a España descolgada
Daniel Rodríguez Asensio  Libertad Digital 15 Agosto 2020

Esta semana ha acabado el ciclo de publicación de datos de contabilidad nacional. La sorpresa negativa la ha dado Reino Unido, cuya economía ha registrado la peor caída en su actividad en el segundo trimestre de toda Europa y del mundo desarrollado.

Se une, por lo tanto, a Francia en el listado de economías que mayor impacto han recibido del covid-19 y no estaban entre los candidatos al inicio de la pandemia, aunque con un elemento diferencial importante: La composición de la caída es muy distinta, con un componente del gasto público que no ha ejercido de contrapeso y con las partidas de inversión menos afectadas.

Europa, por lo tanto, confirma los malos augurios: Es la zona económica más afectada por la crisis económica, con prácticamente la totalidad de sus economías (especialmente las más importantes) registrando caídas históricas de doble dígito. Merece la pena resaltar, por positiva, la evolución de Suecia, cuyo PIB ha caído un -8,6% trimestral (inferior incluso al -9,5% de Estados Unidos) siendo el único país que ha evitado el confinamiento total sin una situación sanitaria trágica.

Ahora toca hablar de la recuperación. Los datos de los próximos meses serán necesariamente positivos por puro efecto base (a una gran caída la tiene que suceder, necesariamente, una recuperación), por lo que lo importante será observar las cifras en términos interanuales para ver la magnitud real de la recuperación.

Por el momento, organismos como la OCDE o casas de analistas como Bloomberg concluyen lo mismo acerca de la recuperación: Que está perdiendo fuelle a ambos lados del Atlántico y que hay países, como España, en los que incluso está retrocediendo.

Esta lectura general y compartida de forma mayoritaria, sin embargo, no debe esconder algunas disparidades que marcarán la capacidad de crecimiento estructural en el medio plazo.

En primer lugar, la recuperación económica no se traslada con la misma fortaleza al mercado laboral. En países como Estados Unidos la crisis se cebó con el mercado laboral y, a pesar de que el mercado laboral se está recuperando a un ritmo notable, la tasa de paro continúa siendo del 10,2%. En Europa la tasa de paro también se ha incrementado en 5 décimas en el último año, aunque debemos recordar que existen muchos esquemas de desempleo sumergido y, en principio, temporal (por ejemplo los ERTEs) que podrían estar maquillando artificialmente este indicador durante unos meses.

En segundo lugar, la estabilización económica que estamos viendo en Estados Unidos tiene más fortaleza que la Europea. Según Oxford Economics los niveles de actividad económica norteamericanos se sitúan en torno al 80% de los observados en el mes de enero; La mayor parte de países europeos, sin embargo, se sitúan en una horquilla entre el 60% y el 70% de la actividad observada a principios de año.

Dicho de otra manera: La recuperación se está produciendo a dos velocidades entre dos de las grandes potencias mundiales.

Y, por último, y haciendo el foco en Europa, la recuperación va a ahondar la brecha entre los países ricos y los pobres. Como ya hemos analizado en esta columna, países como España ya son líderes en pérdida económica y en desempleo.

El mensaje oficial de las autoridades gubernamentales españolas es que "lo peor ha pasado", algo que no puede estar más lejos de la realidad. Pensar que un país con un 22% de paro efectivo y cuyos niveles de riqueza han retrocedido a niveles de 2002 va a volver a la normalidad económica en un horizonte de tiempo corto es, sencillamente, increíble.

España llegó tarde a la primera ola de la crisis sanitaria, podría llegar tarde a la segunda, y a la económica ni se ha presentado. El Banco de España ha publicado un informe muy ilustrativo acerca de las ayudas que han concedido otros países a sus empresas y autónomos, en el que se ve con claridad la incapacidad de nuestro gobierno para activar palancas de soporte al tejido productivo. Incluso los 100.000 millones de euros en avales (recuerden las palabras de nuestro presidente del gobierno hablando del mayor plan de estímulo y sucedáneos) es pobre y no ha sido complementado por otras medidas de impulso fiscal.

Las moratorias (e incluso exenciones) de impuestos ha sido el modus operandi en Europa y Estados Unidos, la flexibilidad laboral la principal arma para proteger el mercado laboral y la ayuda a sectores estratégicos vía reducciones temporales de la factura fiscal el elemento de estabilidad y confianza que se ha impuesto en esta crisis.

España no ha actuado en ninguno de estos ejes, y por eso una recuperación que ya se antojaba débil por nuestro tejido productivo puede ser, sencillamente, inexistente. Fiar todo a la compra de bonos del BCE y a los fondos europeos (que, recuerden, apenas solucionan el 25% de nuestras necesidades de financiación para los próximos años), en un contexto de máxima inestabilidad institucional y, por lo tanto, incapacidad para sacar adelante las reformas que nos va a pedir Europa es poco menos que suicida.

Todas las miradas están puestas en el otoño. Octubre ya podría comenzar a ser un mes caliente, especialmente si Italia tensa los mercados financieros internacionales con necesidades de liquidez en el muy corto plazo. Por ahora, Argentina ya ha reestructurado su deuda, pero un escenario de reestructuración masiva de deuda en un entorno de fuerte crisis económica es difícil de asumir como modus operandi.

El principal riesgo al que nos enfrentamos es que la crisis económica se torne en bancaria. Es decir, que los mercados financieros se cierren y España se quede como Europa como prestamista. Por ahora el gas de la risa monetario maquilla ese riesgo y los indicadores muestran una relativa tranquilidad que podría tornarse en tormenta si los impagos se suceden.

España necesita un programa de rescate creíble y solvente. Si no lo hacemos nosotros, nos lo impondrán nuestros socios europeos, y será más doloroso.

El plan, por desgracia, continúa siendo negar la realidad, alentar las falsas esperanzas y tratar de seguir adelante con una hoja ideológica, se lleve lo que se lleve por delante. La pérdida de credibilidad suele ser la antesala de la pérdida de libertad. El riesgo de que España siga rezagada durante décadas continúa.

La competición en las prohibiciones y el hundimiento económico
José María Rotellar okdiario 15 Agosto 2020

Desde que se desató la enfermedad provocada por el coronavirus, no hemos hecho otra cosa que retroceder como sociedad, tanto en nuestro comportamiento como en nuestras libertades. Hay quien dice que la pandemia nos ha hecho más solidarios y humanos, y que todos vamos a afrontar nuestra vida de una mejor manera. Mucho me temo que no será así. Realmente, no hay más solidaridad ni más preocupación por el prójimo, sino más egoísmo individual: cuando alguna de las personas convertida en “policía de balcón” denunciaba a otra por estar por la calle -sin averiguar, además, los motivos que hacían que esa persona hubiese tenido que salir de casa-, eso no es ni solidaridad ni bondad de corazón. Cuando una persona insulta a otra por la calle por no llevar mascarilla, cuando tampoco sabe, además, el motivo por el que no la lleva, no es ser más humanos, sino más bárbaros. Cuando un vigilante de un centro comercial trata a patadas a los clientes dando órdenes maleducadas con la excusa del coronavirus, no es ser más cercano, sino abusar de la autoridad que no se sabe ejercer.

Del mismo modo, y dentro de eso que el Gobierno llama “nueva normalidad”, que no es más que la anormalidad más absoluta, pues no se puede concebir otra normalidad que no sea la que no lleva adjetivos, es decir, la normalidad, la de siempre, los ciudadanos hemos ido viendo cómo se suprimían nuestras libertades más fundamentales durante meses, probablemente empleando mal la figura del estado de alarma -pues era más propio de un estado de excepción- e imponiéndonos después una catarata de normas que invaden profundamente nuestro ámbito de libertad.

Esa invasión, además, se ha dado con el juego de cifras del Gobierno en cuanto a la enfermedad y con los vaivenes en sus decisiones, sin el más mínimo respeto y consideración por todas las vidas tristemente perdidas a causa de esta enfermedad. Antes, no eran necesarias las mascarillas; ahora, son necesarias para todo. Resulta que debe de ser que el virus no atacaba antes a las personas sin mascarilla y ahora sí. Más bien el Gobierno no las impuso porque no había abastecimiento asegurado, dada su pésima gestión en toda esta crisis, y ahora las impone sin tener tampoco una certeza clara de que así se eviten los contagios, obligando a ellas, más bien, por mera propaganda, queriendo pasarse de frenada donde antes no llegó a tiempo. Mal, por tanto, antes y ahora. Además, si tanto se contagia el virus por el tacto, llevar mascarilla habría de resultar un peligro mayor que el no llevarla, porque con la constante manipulación que cada persona hace de ella sería como para estar toda la población infectada, por no hablar de lo poco sano que debe de ser estar inhalando constantemente el dióxido de carbono que exhalamos, retenido en la mascarilla.

Por otra parte, si unos amigos que no viven en la misma casa quedan para ir a comer o a cenar juntos y se desplazan en el mismo coche, en el automóvil tienen que llevar puesta la mascarilla, pero no hay problema en que coman o cenen juntos sin ella, cuando hay todavía más cercanía ahí que en el primer caso.

Se prohibieron las clases presenciales en colegios y universidades y a buen seguro que muchas administraciones tienen en mente intentar prohibirlas de nuevo con los actuales datos, porque, argumentan, no es seguro que los alumnos estén en clase juntos, aunque sea con mascarilla, ni pasear por el campus, aunque éste sea abierto y lleno de vegetación, pero no le ven problema en que puedan estar tomando un refresco en una terraza o en un bar.

A todo este conjunto de incongruencias del Gobierno de la nación se unen las regionales una vez que el Ejecutivo de Sánchez ha desistido de su responsabilidad y ha dejado a su suerte a las CCAA. Ahora bien, éstas, en lugar de esforzarse en gestionar con prudencia pero con eficiencia, en el margen de sus competencias, el problema, han decidido seguir los erróneos pasos de Sánchez en la gestión de la pandemia.

Así, ahora los presidentes regionales, como modernos virreyes de sus autonomías, compiten para ver cuál es el que anuncia la siguiente ocurrencia en relación con la gestión de la enfermedad. Como Sánchez, con alguna honrosa excepción, sólo han recurrido a soluciones medievales -con las competencias que tienen, que si alguno pudiese decretar el estado de alarma, ya habría encerrado de nuevo a su población- y a medidas que son más de propaganda que de eficiencia.

De esa manera, recorrer España ahora se convierte en un entresijo de normativas distintas que generan confusión e inseguridad. Vemos el cierre de algunas áreas a la libre circulación, que algunos jueces ponen incluso en duda, y medidas, que a diario se promulgan, que restringen la libertad de los ciudadanos o que pueden ser de dudosa legalidad.

Ahora, la última ocurrencia es prohibir fumar en la calle, salvo que haya una distancia de metro y medio -por cierto, antes eran dos metros, pero parece que la negociación de Sánchez para recibir el apoyo de Ciudadanos a la última prórroga del estado de alarma hizo que el virus redujese en medio metro su capacidad de alcance, todo muy científico, como todo en la gestión de esta crisis-.

Rápidamente, tras anunciarlo una autonomía, la mayoría del resto o corrió a secundar la medida o a decir que le parecía muy bien. Dado que los fumadores, salvo en su casa, sólo pueden fumar en la calle -tras la persecución que sufrieron hace algunos años-, se les acaba de prohibir fumar por completo en muchas regiones. Fumar puede que sea malo, pero entra dentro del ámbito de decisión de cada persona. Yo no he fumado en mi vida, pero he defendido siempre la libertad de los demás para hacerlo. Con el respeto y la buena educación, basta. De hecho, cuando en mi banco, hace veinte años, se realizó una votación, impulsada por RRHH, para ver si se prohibía fumar a cambio de suministrar manzanas diarias a los empleados, yo voté por la libertad para que pudiese fumar quien quisiese. Recuerdo entonces que me preguntaron por qué votaba así si yo no fumaba, y dije que se empezaba por el tabaco y se acabaría por prohibir hasta beber una Coca-Cola. Camino de ello vamos. Parece que no es concluyente que el fumar favorezca la propagación del virus, porque hay informes técnicos divergentes, pero han decidido quedarse con los que consideran que es un riesgo, y como se trata de prohibir, no tienen problema en hacerlo. De hecho, acaban de pactar con el Gobierno de la nación esta medida y otras diez más que no solucionan el problema, que restringen más las libertades y que empeoran más la situación económica.

Anteriormente, también muchas regiones han obligado a llevar mascarilla en todo momento, aunque exista la famosa distancia, en un paso más en su afán de controlar a las personas, que genera miedo y desconcierto, retrae el consumo y hace caer la actividad económica y el empleo, debido a la incertidumbre que provoca el cambio, de un día para otro, en este tipo de medidas.

Y por último, alguna región ha decidido obligar a los visitantes procedentes de algunas zonas de España a inscribirse en un registro si visitan dicha región. Tratan de explicar que es para protegerlos, para, así, si hubiese algún contagio, poder avisarlos y hacerles pruebas. Suena muy bien, salvo por el pequeño detalle de que si realmente fuese para eso, pedirían la inscripción a cualquier visitante, con independencia de su procedencia, no sólo a los que llegan de las regiones que esa otra región considera de riesgo. Realmente, aquí se esconde más el establecer una especie de discriminación contra los visitantes de esas regiones, que recuerda a episodios históricos muy tristes, que al control de la enfermedad, con otro motivo añadido, que es el poder decir que si aumentan los contagios en esa región no es por mala gestión en ella, sino por casos importados que les han llegado de fuera.

Todo es un esperpento, un descontrol nacional al haber abandonado sus funciones el Gobierno de la nación -el principal responsable, por acción y por omisión, de este desastre-, al generar un clima de inseguridad jurídica y de incertidumbre entre todas las administraciones, y al no contar la realidad. Ninguno dice que los contagios están aumentando al mismo ritmo diario que durante el encierro, cierto, pero que los fallecimientos diarios se quedan casi en una centésima parte de los fallecidos que tristemente tuvimos por millares, y que no parece que haya riesgo de colapso sanitario, que fue lo que realmente aumentó el número de fallecidos, por no poder dar una buena atención por dicho colapso.

Simplemente, con ese afán de competencia y poco rigor, alimentado también por muchos medios de comunicación -donde en alguno se llega a decir que a un médico entrevistado “se le ha ido la pinza” por no comulgar ese sanitario con la verdad oficial sobre la pandemia, lo que se genera es pánico, que hunde la economía. Nadie habla de lo que se debería hablar: proteger a los grupos de riesgo y que el resto de la población siga, con prudencia, su vida normal, para que la actividad económica y laboral se recuperen. No hay ni convicción ni arrojo para liderar a la sociedad, sino ánimo de intervenir paternalmente, con más afán de propaganda que de solucionar la situación, como muestra el hecho del pacto antes mencionado del Gobierno y las CCAA para la citada prohibición de fumar en la calle, el cierre completo del ocio nocturno y la nueva restricción a la hostelería, a la que se le obliga a cerrar a la una de la madrugada -debe de ser que, como me decía un amigo, a esa hora sale el coronavirus-.

Por supuesto que hay que mantener toda la prudencia y que no hay que bajar la guardia, pero eso no es incompatible, sino complementario, con el coraje de salir a trabajar duro, con prudencia hasta que llegue la vacuna, pero sin miedo, para recuperarnos y volver a generar prosperidad y puestos de trabajo. O se varía el rumbo y volvemos, con toda prudencia, a la normalidad sin adjetivos, o el desastre económico, que ya ha comenzado, será de unas proporciones colosales, y eso generará un drama social todavía mayor que el del coronavirus, teniendo, además del virus, la pobreza a la que nos llevaría esta situación, que puede destrozar la vida de cientos de miles de familias.

Al final, España entera se queda atrás
Editorial ABC 15 Agosto 2020

Vuelve a reaccionar tarde el Gobierno en la coordinación de la lucha contra los rebrotes. Volvemos a ser los primeros en los contagios y los últimos en la recuperación económica

Es lógico que una economía como la española -cuya dependencia del sector turístico («Sin valor añadido» para parte del Gobierno) es bien conocida-, haya sido afectada de forma sustancial por las medidas tomadas para contener la expansión de la pandemia y que las restricciones de viaje que han impuesto otros países a sus ciudadanos hayan incidido en la actividad en nuestro mercado. Lo que no es fácil de entender es que el Gobierno haya permanecido en una inexplicable pasividad ante esta situación y que haya logrado que seamos el país más afectado por la crisis, claramente por encima de Francia, Italia o Portugal, que también son dependientes del turismo, pero que han sabido tomar medidas a tiempo. Ayer, ante el aumento alarmante de los contagios, el Ejecutivo se hizo por fin corpóreo en la gestión y anunció restricciones para todo el país (el cerrojo al ocio nocturno como medida más importante) urgido por el hartazgo expresados por los médicos y tras el toque de atención de eminentes científicos. Vuelve a ir tarde el Ejecutivo de Sánchez y esto explica que hoy por hoy España encabece todas las listas negativas de la UE (rebrotes, contagios, caída de la economía). Tan tarde, que estos rebrotes han motivado que Europa nos señale como destino potencialmente peligroso. Ayer mismo, Alemania ponía a todo el país (salvo a Canarias) en su «lista negra de destinos. ¿Consecuencias? Que la caída en España (con un 18,5 por ciento de bajada en el PIB) sea mucho mayor que la de Italia (un 12,4), que fue el país más golpeado por la expansión del Covid-19 en Europa, lo que deja bien a las claras el fracaso estrepitoso de la gestión de Sánchez. Hemos pasado de liderar la recuperación de la crisis financiera, con un crecimiento fulgurante, a un frenazo de características históricas mientras el Gobierno asistía a esta situación como si creyese que era un inevitable fenómeno meteorológico ante el que lo único posible es esperar a que escampe.

Lo cierto es que cuando otros gobiernos inundaban a la Comisión Europea con peticiones de autorización para ayudar a las empresas, el Gobierno de coalición se dedicaba a reforzar su obsesión por pregonar los eslóganes acerca de que «no se dejaría a nadie atrás», cuyo efecto real han sido perjudicar a muchos más trabajadores que han perdido su empleo, tal vez definitivamente. Hasta los responsables europeos se preguntaban por las razones que podían justificar la inacción del Gobierno español. Por supuesto que es necesario ayudar a quienes lo necesitan, pero hubiera sido mejor intentar preservar su autonomía económica en lugar de contentarse con fabricar ciudadanos dependientes de los subsidios, que parece ser el objetivo real del Ejecutivo. Y si hay algo que ratifica una vez más esta crisis es que la economía española necesita reformas aceleradas y profundas.

De agitador ruidoso a madeja de silencios
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 15 Agosto 2020

Cuando un futbolista cuelga las botas, un boxeador los guantes, o un torero se corta la coleta, significa que abandona su profesión. Por eso no se entiende que Pablo Iglesias, tras raparse la moña, siga sin dimitir. De quedarle algo de vergüenza y a tenor de las constantes chapuzas políticas y escándalos de toda índole que ha firmado, durante su breve y vil aventura en el Gobierno, debería rogarle a su socio de coalición que lo cese fulminantemente por inútil y demagogo, antes de que la UE se vea en el compromiso de tener que sugerirle a Sánchez que lo haga. Los ansiados fondos del rescate están en juego e Iglesias le debe un favor a quien le disfrazó de vicealmirante del naufragio. Siendo el ególatra pusilánime, habrá de ser el propio machito Alfa quien anime a su socio a que lo cese. Le debe este favor.

Tras la plural imputación de Podemos, de repente, por arte de magia, el agitador ruidoso se ha transformado en una madeja de silencios. De machito Alfa pasó a ser la dulce lila, que por sorda no responde. (A Sansón también le afectó que le cortaran las greñas). ¿Dónde se ha metido el hijo pródigo de Chávez, el adulador de dictadores? ¿Estará en su dacha el nuevo rico, contando las ganancias que acumuló desde que Galapagar le acogió y brindó la suerte de pertenecer a la casta del parné? ¿Se sentirá hundido por haber traicionado sus principios, de tener alguno?

Nadie cree en este bolchevique que se arrodilla ante el capitalismo. El morado le produce alergia, sólo le atrae el brillo del oro. Por eso no responde a las imputaciones, porque las imputaciones no rinden dividendos. Iglesias, llegó tu momento de dimitir. O te quedarás sin nada. Quienes nacen bajo una carreta -valga la metáfora-, rara vez llegan más alto que tú lo has hecho, incomprensiblemente, reptando, mintiendo y pactando con cuantos intentan derribar la Monarquía para convertir España en una república de catetos. Trinca cuanto puedas y desaparece. Vende tu dacha, que la venderás, si antes la desinfectas, vacúnate contra las enfermedades tropicales y pide asilo político en el paraíso comunista de Maduro. Sigue así, callado, sin abrir tu boca, en silencio, que es como mejor te expresas. Vete a hacer gárgaras, déjanos vivir en paz, dimite y libera a Sánchez de tener que soportarte.

La neurona de Podemos
Alberto García Reyes ABC 15 Agosto 2020

Todo es ficticio en Podemos: la revolución, la lucha de clase, la igualdad, la democracia, las becas, las empleadas del hogar y la contabilidad. «La gente» que aspiraba a extinguir a «la casta» por encomienda sobrehumana era humo, si acaso efervescencia, un melodrama dominguero. Camastrones. No existe ningún género en el mercado con una caducidad tan fulgurante como la del placebo populista . El partido de los salvapatrias se ha podrido, según su propia definición de la purulencia, en un santiamén. Y no ha sido principalmente por una mala gestión cuando le ha tocado gobernar, ni por un error concreto de posicionamiento ideológico, sino por la más pútrida de todas las degeneraciones políticas: la incoherencia.

El liderazgo de la oposición lo tiene actualmente la hemeroteca. Cada vez que se quiera combatir cualquier discurso de Iglesias, Monedero, Echenique y sus amigos basta con poner lo que dijeron sobre ese mismo tema hace apenas tres años. Serán víctimas de sí mismos, de la interminable sarta de puritanismos que patrocinaron y que se han pasado por la coleta. No es que pusieran el listón a una altura inalcanzable para la mayoría, es que encima ellos son los que menos saltan de toda la competición. Y además creían que la superioridad intrínseca de sus enunciados les permitiría tomarnos por tontos de forma impune. Ese ha sido su mayor error porque lo que pretenden es sustituir a la casta, no erradicarla. Nos vendieron que eran la vanguardia electoral, un partido con estructura asamblearia que fomentaría la democracia interna, acabaría con los privilegios de los políticos clásicos, sería escrupuloso en la transparencia para evitar conciliábulos en los reservados de los restaurantes, limpiaría las cloacas del Estado, promovería la igualdad real, despolitizaría la Justicia y pondría fin a la corrupción.

Un lustro después de hacernos rezar ese credo se ha convertido en una formación que purga a quienes discrepan mínimamente de los evangelios del líder supremo Iglesias -Bescansa, Errejón, Alegre o Teresa Rodríguez-, que manda al gallinero a sus exparejas -¿Tania Sánchez vive?-, que coloca como ministra a su mujer, que según su abogado falsea la contabilidad, que califica de fachas a los jueces que investigan sus tejemanejes y que recuerda en los tribunales a sus traidores -qué cosa más rancia la revolución- el «deber de sigilo». Esa es buena. En la solicitud de Podemos al juez que está rastreando sus cuentas hay dos aberraciones majaderas. En primer lugar, considera que el partido es el sistema, de manera que su letrado es un funcionario del Estado que está obligado a callarse todo aquello que perjudique al interés público. Y para rematar este delirio de grandeza, exige a sus siervos lo mismo que la mafia: omertá. Todo el mundo está obligado a desvelar la información que Podemos reclama, sobre todo si sirve para mancillar al Rey emérito y a la Monarquía, pero ellos tienen derecho a guardar todos sus secretos bajo llave. Porque ellos son el bien. Un bien irracional. Deidades de la nueva salvación. Así que Iglesias goza en el karaoke de Galapagar cantando por Fito Cabrales: «Las cosas que no pueden ser / son todas las que he sido yo». La pena es que le persiguen las oligarquías económicas, el heteropatriarcado y las cloacas y no le dejan disfrutar de su talento.

El destino es un cachondo. La empresa a la que el partido hizo presuntos pagos falsos se llama Neurona. Ahí está la clave de todo. Nos hemos centrado en que eran ficticios sus postulados y sus contratos y no hemos reparado en que la mayor ficción de estos mesías, que han caído en todas las trampas que ellos mismos han ido poniendo a sus enemigos, sea probablemente su inteligencia.

Han caído dos mitos
Jesús Laínz  Libertad Digital 15 Agosto 2020

En este malhadado 2020 del virus respiratorio y la peste monclovita, sólo nos faltaba la guinda: la crisis de Estado provocada por el aireamiento de las andanzas erótico-dinerarias del rey emérito, secreto a voces desde hace muchos años y oportunamente destapado durante el Gobierno socialcomunista. Porque los dos mitos que han caído con ello han sido la grandeza de Juan Carlos I y la bondad de la Transición.

Respecto al viejo rey, su mítica grandeza descansa, sobre todo, en haber devuelto la democracia a España y haber impedido el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. En principio, esto último parece lo más inatacable, a pesar de algunas dudas que siguen sin ser aclaradas y que probablemente nunca se aclararán. Pero lo primero es más discutible: los que pusieron a España en el camino hacia un régimen democrático fueron Franco y sus ministros, convencidos ya desde treinta años antes de su muerte de que a España no le cabía otra opción que regresar a un sistema democrático como los de los demás países occidentales. En concreto desde 1943, cuando la batalla de Stalingrado evidenció que los que iban a ganar la Segunda Guerra Mundial eran los aliados. El freno y marcha atrás de la División Azul fue el primer paso hacia la reinstauración de la democracia. Juan Carlos I y Adolfo Suárez se limitaron a consolidar un proceso de democratización abierto mucho antes por el propio régimen franquista. Basta echar un vistazo a lo que Franco explicó a Vernon Walters, enviado de Nixon, sobre la democracia que llegaría a España cuando él faltase.

Respecto a la transición de la dictadura a la democracia, sigue siendo idolatrada como lo mejor que le pudo pasar a España en aquel entonces, sobre todo debido a una Constitución que debe ser reverenciada por sus éxitos. Y aquí está el error, pues de aquella transición y de aquella Constitución derivan los males actuales de España, empezando por la delicada situación de la propia Monarquía.

Olvidémonos hoy del bendito Título VIII y de todas las maravillas que de él han derivado, empezando por la utilización totalitaria de las competencias autonómicas para dinamitar el Estado desde dentro. Y que les pregunten a los casi novecientos asesinados por ETA y a sus miles de familiares lo estupenda que fue aquella transición.

Porque hoy toca centrarnos en la Monarquía y en la persona de Juan Carlos I, designado para la Jefatura del Estado por Francisco Franco, lo que debe tenerse muy presente. Pues su legitimidad no arranca de ninguna cadena dinástica, interrumpida y desterrada en 1931, sino de la voluntad del vencedor de la Guerra Civil, que volvió a constituir España como reino pudiendo haberla constituido como república nacional-sindicalista o como le hubiera dado la gana; que pudo haber elegido a otro miembro de otras ramas de la familia Borbón; o que pudo haber dejado el poder en manos de cualquier otra persona en calidad de regente, pasándole así la patata caliente de elegir sucesor a su vez. En resumen: la legitimidad del ascenso de Juan Carlos I al Trono de España arrancó, nos guste o no, del 18 de julio de 1936, como reconoció al jurar su cargo de sucesor en 1969:

Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de jurar, como sucesor a título de Rey, lealtad a su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino. Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936.

Hay que recordar esto porque Juan Carlos I cometió el grave error de no pronunciar ni sílaba contra la paulatina demolición de su propia legitimidad mediante la declaración condenatoria del 18 de julio aprobada por unanimidad en el Congreso el 20 de noviembre de 2002, gobernando José María Aznar, la subsiguiente Ley de Memoria Histórica de 26 de diciembre de 2007, gobernando José Luis Rodríguez Zapatero, y el acelerón guerracivilista del actual Gobierno socialcomunista. Las proclamaciones parlamentarias y las leyes tienen consecuencias de largo alcance, tanto jurídicas como políticas. Mientras que la pusilánime y analfabeta derecha nunca se ha enterado de nada, la izquierda lo ha tenido siempre presente, y la ruptura que no pudo conseguir en las elecciones de 1977 y 1979, debido a la victoria de la postfranquista UCD, la acaricia ahora tras cuarenta años de paciente labor de zapa.

Paralelamente, Juan Carlos I no comprendió la fragilidad de una dinastía que, a diferencia de otras europeas muy asentadas, lleva dos siglos sobreviviendo a duras penas entre numerosas guerras dinásticas, revoluciones, exilios, atentados, restauraciones y repúblicas. Por eso debió haber sido siempre impecable tanto en el fondo como en las formas. Pero con su plebeyo campechanismo, sus malos modales –como el grito tabernario a Chávez, tan celebrado en su momento y que, como contraste, dejó a Zapatero como un caballero–, sus peripecias falderas y sus chanchullos comisionistas, lo que ha conseguido es que sean muy pocos los españoles, tanto entre sus muy mimados enemigos como entre sus muy despreciados partidarios, que le tomen en serio a él y, lamentablemente, a la Monarquía.

Porque lo más grave de todo es que el principal perjudicado no es él, sino su hijo Felipe VI, hombre digno y rey de impecable trayectoria institucional que hoy ve su Trono cuestionado por los errores y vicios de su padre. Por no hablar de la lamentable inestabilidad de todo un país al que, aparte de su difícil situación económica y del eterno sabotaje separatista, ahora le toca soportar también que se agriete hasta la forma de Estado. Y los españolitos no podemos refugiarnos de este caos en un palacio con grifería de oro ni en una mansión en el Caribe.

Los “redentores” de la España corrupta, dando ejemplo de corrupción
​“La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.” Louis Dumur
Miguel Massanet diariosigloxxi 15 Agosto 2020

Cuan fácil es la crítica; cuan reconfortante debe llegar a ser redactar presuntas normas de conducta con las que se pretende aleccionar a la ciudadanía sobre cuál debería ser el comportamiento correcto a seguir; cuan retributivo puede llegar a resultar disponer de un poder que permita orillar la legalidad en beneficio de los propios intereses y cuan productivo pudiera llegar a ser, para cualquier político nacido de la nada, llegar a ocupar un lugar distinguido en el gobierno de la comunidad. Pues ahora intenten ponerse, aunque les pueda resultar repulsivo, bajo la dura epidermis de este líder de masas, este universitario ascendido, en virtud de sus falsas teorías ácratas y de sus engaños manifiestos, a la doble condición, contradictoria por supuesto, incompatible según la lógica y, evidentemente, manifestación de una dualidad hipócrita que lo sitúa, a la vez, en un lugar prominente del Gobierno del Estado y, por otra parte, en el lugar de activista, revolucionario y rompedor de la legalidad, cuando a él o a su partido, Unidas Podemos, les interesa traicionar la lealtad a España, en virtud de aspiraciones partidistas o de maquinaciones perversas en contra de la unidad y la Constitución que los españoles nos dimos en el año 1978.

Entraron, atravesando, como César, el Rubicón político atribuyéndose la calidad de representantes de la democracia. Se presentaron como estudiantes decepcionados, como apolíticos, como descontentos con la política educativa del gobierno de entonces y como universitarios preocupados por un futuro que consideraban que no les ofrecía posibilidad alguna de poder conseguir trabajar en aquellas profesiones que habían elegido estudiar. Hubo mucha gente (siempre la hay dispuesta a tragarse los bulos que viene adobados con envolturas sentimentales, con fundas de aparente injusticia y, en especial, con el especial marchamo de venir avaladas por las izquierdas, siempre dispuestas a aprovechar la más mínima oportunidad para crear un ambiente, hostil y revolucionario, que les sirva para conseguir adeptos) que se sintió identificada con aquella protesta estudiantil del 15M ( o movimiento de los “indignados”), que comenzó el 15 de mayo del 2011, y que pensó que aquellas reclamaciones eran justas, sin pararse a pensar la situación en la que se encontraba el País, el contexto de crisis en la que se encontraba y la serie de sacrificios que, el conseguir evitar la quiebra nacional, obligó a que los gobernantes tuvieran que adoptar, aún en perjuicio de otros aspectos evidentemente importantes, pero que debían posponerse ante necesidades más urgentes que no podían retrasarse.

Aquellas protestas, evidentemente impulsadas desde la izquierda, fueron la primera señal de la debilidad del gobierno de Rodríguez Zapatero y el principio de la decadencia que, a partir de aquella fecha, ya no dejó de producirse hasta que el señor Zapatero, abrumado por la situación, se vio obligado a convocar elecciones, que perdió, para cederle el turno al PP y al señor Mariano Rajoy como presidente del nuevo gobierno español, apoyado por una inesperada mayoría absoluta que, desgraciadamente para España, no supo aprovechar, tal y como tuvo la oportunidad de hacer a lo largo de su mandato.

Y apareció el “héroe” de la TV. Tuvo todas las facilidades de poder expresarse desde todos los medios de comunicación.

Fue la figura emergente de las TV y supo, como nadie, difundir una doctrina que ya hacía años que había estado desacreditada en todo el mundo occidental menos, naturalmente, en la URSS, la madre del comunismo bolchevique. El señor Pablo Iglesias y su equipo de profesores universitarios irrumpieron en la política española evidentemente apoyados y financiados por importantes mecenas que, posteriormente, se ha sabido que fueron los artífices de esta revolución bolivariana, que se pretendió introducir en España como cabeza de puente de lo que iba a ser una nueva revolución comunista en todo Europa, una vez que el predicamento y la fuerza de la Rusia bolchevique, quedó derrotada en todo el viejo continente. Y hete aquí que el asesor del dictador Maduro en Venezuela y toda la camarilla de profesores universitarios que le acompañaron, en lo que fue la puesta en marcha de la opresión marxista en aquella desgraciada nación, sentó plaza como activista y representante del comunismo bolivariano en España. Su carrera fue fulgurante y los resultados de su primera cita con las urnas se puede decir que, por inesperados y por exitosos, pusieron en alerta máxima e todos aquellos que habían pensado que aquel intento de resurgir el comunismo, en nuestra nación, sería un fracaso sonado. Y, curiosamente, los primeros que se sintieron amenazados por el nuevo partido de izquierdas y los que más notaron la pérdida de escaños por la competencia que había surgido desde su izquierda, fueron los socialistas.

Pero, ¿qué es lo que ha resultado de aquella apuesta que nos prometieron el señor Iglesias y sus conmilitones comunistas, sobre la que construyeron su propaganda electoral, basada en la lucha contra el fraude, la corrupción, la iglesia, la desigualdad, para conseguir la mejora de vida de los trabajadores, la lucha contra los empresarios y grandes fortunas etc.?. Como si dispusieran de la fórmula o talismán para darle la vuelta al país para hacerlo retornar al “paraíso comunista” sin que, en esta transformación revolucionaria que propugnaban, no existieran obstáculos financieros, industriales, sociales, económicos e internacionales, lo suficientemente importantes como para hacer fracasar el plan, incluso antes de que pudieran ponerlos en práctica.

En estos momentos todo el crédito que entonces obtuvieron, toda la confianza que inspiraron en aquella gente que los creyó, toda su pretendida honradez política, su incorruptibilidad, su crédito como creadores de un nuevo país sin injusticias o sus conocimientos para mejorar el nivel de vida de los menos favorecidos por la fortuna ¡Se han esfumado! ¡Nadie confía en unos señores a los que la justicia está investigando, precisamente sobre temas que ellos afirmaban que iban a luchar para que fueran erradicados de la nación española! El señor Pablo Iglesias se ha convertido en un estorbo para su propio partido, Unidas Podemos, y su permanencia como vicepresidente del actual Gobierno, presidido por Sánchez, va a depender de lo que vaya ocurriendo en las distintas etapas del proceso que va a comenzar, para depurar responsabilidades sobre las distintas irregularidades de las que se les está acusando.

¿Qué va a decir ahora sobre sus acusaciones al PP, sus rasgamientos de vestiduras ante los juicios que tuvo que afrontar al partido de Fraga? ¿Cómo se va a defender Iglesias cuando le recuerden sus discursos, sus declaraciones, sus intervenciones televisivas en las que, sin contención alguna, acusaba, sin pruebas ni presunción alguna de inocencia, a sus adversarios de corruptos, malversadores o delincuentes, antes de que los tribunales se pronunciaran sobre ello? Ahora piden que se anule el juicio, intentan desacreditar al señor juez que lleva el procedimiento, se alzan contra aquellos que ya los juzgan de antemano, sin recordar que ellos son expertos en este tipo de martingalas. No vamos a acudir a los refranes españoles, tan duros con esta gente que se convierten en verdugos interesados de los demás pero que, cuando ellos incurren en los mismos vicios de los que han acusado de delinquir, son incapaces de aceptar que ellos, también, han incurrido en las mismas o similares faltas.

Pero no creamos que van a permitir, sin apelar a todas las maniobras dilatorias, las cortinas de humo, las descalificaciones, la presión a los socialistas y demás trucos en los que son tan expertos, para que paren la andanada que se les viene encima o, como es habitual en ellos, apalearán al recurso a la mentira y al engaño, para intentar encontrar un corta fuegos que salve a los comunistas, a Iglesias y al gobierno de los socialistas en el que participan, de las posibles consecuencias de una sentencia desfavorable para el señor Pablo Iglesias y el resto de los que han sido investigados en su partido. Si alguien piensa lo contrario, demos tiempo al tiempo para comprobarlo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la convicción de que nos quedan otras muchas sorpresas que digerir, muchas otras irregularidades que descubrir y un sinfín de sinsabores que soportar si, como dicen los ministros del actual Gobierno, tienen la idea firme de que se van a mantener, al frente de la gobernación de la nación española, los cuatro años que la ley les concede de legislatura. Y una frase de Napoleón Bonaparte: “Si el enemigo se equivoca, no lo distraigas”, sin embargo, siempre en el caso de que la equivocación sea favorable a tus intereses porque, en caso contrario…

Hoy, 49 años después
Juan Manuel López Zafra. vozpopuli  15 Agosto 2020

“With government money, whose cost of production tends to zero, it has become quite possible for an entire society to witness all of its savings in the form of money disappear in the space of a few months or even weeks.” Saifedean Ammous

“Hay que hacer algo.” El 13 de agosto de 1971 se reunían 15 asesores con Richard Nixon en Camp David, la residencia de verano del presidente de los EE. UU. Tras años de dominio internacional y con más de tres cuartas partes de las reservas de oro en su poder, el deterioro de la balanza de pagos norteamericana y el enorme aumento del gasto público para financiar la guerra de Vietnam inundaban el mercado de dólares. Ingentes cantidades que acumulaban europeos y japoneses tras la mejora de sus exportaciones hacia los EE. UU. hacían muy atractiva la posibilidad de convertirlos en oro, con la paridad fijada en 35 unidades de la moneda norteamericana por onza desde los acuerdos de Bretton Woods de 1944, efectivos desde 1958.

Sólo Francia, tras la llegada de De Gaulle al poder tras su travesía del desierto, compraba del orden de 400 toneladas cada año. Los sucesivos intentos de estabilizar la moneda norteamericana fracasaron uno tras otro con los incrementos del déficit por cuenta corriente norteamericano, en lo que se conoce como el dilema de Triffin: establecer una moneda de reserva global, cuyo emisor no sólo no protege, sino que desvirtúa al cubrir la convertibilidad con déficits continuos, haciéndola menos deseable y ofreciendo señales muy evidentes para los demás, que no dudan en aprovechar la convertibilidad que el cuidador del sistema garantizaba. Fueron los políticos de Washington los que pusieron un enorme cartel en las oficinas centrales de la Reserva Federal anunciando 'Oferta por cese de negocio. Oro a 35$/oz'.

Cuando Nixon quiso reaccionar, sus asesores sólo le dieron una opción: cerrar la ventanilla por la que salía todo el oro que sus ciudadanos habían ahorrado durante tantos años, y poner en jaque, desde entonces, a la economía mundial. A esta medida se añadieron otras como la congelación de salarios y precios y la fijación de un arancel adicional del 10% a las importaciones. Así pues, el cierre de la ventanilla del oro la noche del 15 agosto, escondido tras la cortina de la defensa contra los especuladores, sólo era una medida más (la más visible, y la que recordamos hoy) en una política económica errática, inflacionista y desastrosa. Evidentemente, empleó el manido “los mercados nos atacan”, ese recurso casi tan antiguo como la humanidad que ningún político ha rechazado jamás emplear para ocultar sus vergüenzas.

Los economistas keynesianos y monetaristas, en una de esas ocasiones, por otro lado tan frecuentes, en las que mejor hubiesen estado callados, mantenían que era el dólar quien daba valor al oro, y que sin él la onza caería hasta los 6 dólares, cuando en el sistema de doble mercado ya se pagaba a cerca de 45. De ahí hasta los 2.000 dólares en los que nos movemos hoy nos dan cuenta de la clarividencia del mainstream en política monetaria, algo normal cuando piensas en el dinero como un mero sistema subjetivo para permitir los intercambios comerciales. La inflación, esa que no existe según la teoría oficial porque los índices de precios no superan ese 2% que han marcado los políticos que dirigen los bancos centrales, ha llevado al dólar desde el 1/35 por onza de oro a menos de 1/2000.

Estos días el Standard and Poors 500, SP500, el índice que mejor representa la economía estadounidense al reflejar aproximadamente el 80% de la capitalización bursátil del país, se encuentra hollando picos por encima de los 3000 puntos, lugares en los que nunca antes se había encontrado. Lo cual sería una magnífica noticia… si el dólar no se encontrase en mínimos históricos frente al oro. Es la pérdida de valor de la moneda la que debería ofrecerse como definición de inflación, y grabarse en mármol en el frontispicio de cada banco central, para recordar a sus presidentes que su trabajo es proteger al ciudadano de la erosión que los políticos provocan en sus ahorros con las constantes subastas electorales de aeropuertos, carreteras y trenes de alta velocidad.

Disparar con pólvora del rey, o con el dinero y el ahorro del contribuyente, tiene esas cosas: no te puedes equivocar, y, si lo haces, nunca responderás por ello. Da igual que hables de una recuperación en V, de efectos poco significativos de la covid-19 sobre nuestra economía o que afirmes, sin pestañear como hizo Pedro Solbes (ministro de Economía de Rodríguez Zapatero), que “El oro ya no es una inversión rentable”, cuando, en 2007, vendía un tercio adicional de nuestras reservas de oro, con lo que liquidaba unas 240 toneladas, prácticamente la mitad de ellas, a un precio medio de 660 dólares. La merma a nuestras arcas públicas es, a fecha de hoy, de alrededor de 8.800 millones de euros, el equivalente casi un mes de pensiones o más de la mitad del gasto total estimado en ERTEs. Pero, mientras tanto, tenemos que escuchar que lo importante es gastar, gastar y gastar. Ya nadie recuerda cómo Keyes, tan citado por unos como mancillado por los mismos, exigía ahorrar en la parte buena del ciclo para emplear ese remanente en la parte baja.

Niveles de deuda
Qué habría pasado de seguir nuestro sistema monetario anclado al oro es algo que no podemos saber, y que entraría dentro de la especulación intelectual a la que tan dados son los defensores del ceteris paribus y de los métodos matemáticos para prever la actuación humana. Una cosa, sin embargo, está muy clara: niveles de deuda pública como los actuales, que en las economías avanzadas alcanzan niveles medios, a final de 2018, de prácticamente el 100% del PIB, serían totalmente imposibles. En un sistema basado en el patrón oro, aquellos países con déficit comercial pagan a los países con superávit comercial en oro para compensarlos por el intercambio de bienes.

Este es el mecanismo de equilibrio de un patrón oro, clave en la correcta asignación del capital por los estados, y principal herramienta de control de los ciudadanos sobre el derroche de sus dirigentes. El cierre temporal de la ventanilla del oro dura ya 49 años. Mientras tanto, los sucesores de quienes entonces animaron a Nixon siguen pensando que algún dios laico proveerá, y cuando llega una crisis internacional como la actual, vuelven a recomendar a los gobiernos recurrir a más gasto, más deuda, más impuestos, más inflación (el perfecto cancelador de deudas, como demostró la república de Weimar) y más destrucción del ahorro. Ya sólo queda el efectivo como último refugio del contribuyente ante la rapiña fiscal, y destruirlo es objetivo que se han marcado para esta década.

Los manifestantes de Galapagar brindan por el archivo de la querella que les puso Pablo Iglesias
OKDIARIO 15 Agosto 2020

Los manifestantes que cada día acuden a protestar en Galapagar han celebrado este viernes con un brindis la decisión del juez de archivar la querella que el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, interpuso contra ellos.

Uno de los asistentes, ha dedicado al líder de Podemos el siguiente saludo: «¡Viva el Rey, bolivariano, aquí estamos brindando por tu querella! ¡Viva el Rey!» Y ha añadido lo siguiente, con sorna: «El bolivariano se querella contra la gente que grita Viva España, y sus querellas se archivan».

El vicepresidente Pablo Iglesias interpuso contra uno de los manifestantes, Miguel Frontera, una querella por manifestarse frente a la puerta de su casoplón de Galapagar, que ahora permanece blindado por la Policía Nacional durante las 24 horas del día.

Iglesias pedía para este vecino de Brunete, que cada día se desplaza a Galapagar con su bandera española, una pena de hasta 14 años de cárcel como autor de seis presuntos delitos: acoso, coacción, descubrimiento y revelación de secretos, desobediencia a la autoridad, alteración del orden público y contra los recursos naturales y el medio ambiente. Un juez acaba de dictar el sobreseimiento provisional y archivo de la querella.

El digital de Podemos, que dirige la asesora de Pablo Iglesias Dina Bousselham, ha señalado reiteradamente a este ciudadano particular Miguel Frontera, difundiendo todo tipo de datos personales como la ubicación y características de su vivienda de Brunete, su vehículo y el colegio en el que estudian sus hijos.

El juez también ha archivado la querella que la ministra de Igualdad, Irene Montero, puso contra la contra la concejal de Vox en Galapagar, Cristina Gómez, a la que acusó falsamente de acoso y coacciones por asistir a las caceroladas.

Ahora los manifestantes, cansados de recibir falsas denuncias del vicepresidente Pablo Iglesias han decidido denunciarle ante el Juzgado por coacciones, falsa denuncia con el agravante de cargo público y vulneración de derechos fundamentales (como la libre circulación y la libertad de expresión).

Dice Frigo que se ajusta a la ley
Vicente Torres Periodista Digital 15 Agosto 2020

Pero a mí me da igual que Frigo se ajuste a la ley o no. En los países civilizados, y lo son porque en ellos rige el cumplimiento de la ley, el cliente es el rey. Y yo, en mi condición de cliente, tengo decidido que jamás compraré, ni tampoco consumiré, así que me lo regalen, nada de Frigo, nada de Unilever. Es más, consideraré como una ofensa que cualquier establecimiento comercial al que acceda venda productos de Unilever.

Cuando un vendedor se burla de sus clientes, merece que éstos desaparezcan, que los pierda para siempre. O sea, que cumple la ley rotulando en catalán y otras lenguas, pero no en español. Pues muy bien, adiós y si te he visto no me acuerdo. Hasta nunca.

No está de más recordar que, según quienes han estudiado el asunto, cuando Pompeyo Fabra dio, en su laboratorio químico, en refundir los distintos catalanes en uno, lo hizo en contra del español, es decir, tratando de apartarse todo lo que pudiera de la lengua española. Luego, este dialecto se emplea como punta de lanza contra el resto de España. Dado que la literatura catalana es inexistente hasta mediados del XIX, y los delirios de grandeza de los catalanistas no permiten este agravio, quieren apoderarse del Siglo de Oro valenciano y de la literatura mallorquina, con lo cual la categoría fantasmal de estas gentes llega al paroxismo.

Es tan difícil encontrar gente tan ridícula como los catalanistas que éstos al darse cuenta se han vuelto autodestructivos. De ahí los Torra, Puigdemont, Colau, Junqueras, Mas Pujol…

Cualquier intento de atribuir intenciones limpias y libres de trampas a los catalanistas choca con una barrera infranqueable: es simple pensamiento da mucha risa. No hay manera de continuar por ese camino.

En cuanto a Frigo, el mero nombre ya provoca repugnancia, quita todo apetito, toda alegría. Que lo coma Torra.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Esparza: "En Navarra preside Chivite, gobierna Barkos y quien decide es Otegi"
El líder de Navarra Suma, José Javier Esparza, hace balance del primer año de legislatura de María Chivite en el gobierno navarro.
Libertad Digital 15 Agosto 2020

Un año después de que María Chivite decidiera ser presidenta de Navarra pagando el precio del acuerdo con los herederos de Batasuna-ETA, Es la Mañana de Federico hace balance de estos primeros 12 meses con José Javier Esparza, el presidente de UPN y candidato de la coalición Navarra Suma, que se presentó a las elecciones y alcanzó un 40% de los apoyos, la opción más votada en las elecciones de hace un año.

Esparza recuerda en esRadio que Navarra "votó no a las políticas de Uxue Barkos" y ahora se encuentra con un partido socialista y una presidenta Chivite que "lo que ha hecho ha sido continuar las políticas de la pasada legislatura con el apoyo de Bildu". Sentenciaba Esparza que ahora en Navarra "preside Chivite, gobierna Barkos y quien decide es EH Bildu". Esto significa para Esparza que "el partido socialista ha traspasado las líneas que nunca había traspasado en esta comunidad". Otra de esas líneas traspasada es que "los presupuestos los ha firmado el PSN con EH Bildu", denuncia el presidente de Navarra Suma.

Recordaba Esparza los favores que Sánchez y el PSOE deben a la formación que todavía no ha pedido perdón o condenado los atentados de la banda terrorista ETA, EH Bildu. "Arnaldo Otegi ha hecho presidenta a María Chivite e hizo presidente a Pedro Sánchez. Otegi representa un proyecto que sigue haciendo homenajes a los terroristas de ETA. Un proyecto que hace unos días aplaudía al asesino de nuestro compañero Tomás Caballero. Y esos favores, en política se pagan."

Preguntado por el "cordón sanitario" del que EH-Bildu presume en el País Vasco a Vox, después de reducir a la mitad el tiempo de que dispone la diputada de la formación verde, Amaia Martínez, en el parlamento vasco, Esparza ha recordado que "aquí IU tiene un parlamentario y tiene el mismo tiempo que Navarra Suma, que tiene 20 paralmentarios". Decía Esparza que siente "pena que un PSOE que lleva la 'E' de Español esté fortaleciendo proyectos que quieren romper España y anexionar navarra". Esto, lo que demuestra es que "se está blanqueando a EH Bildu y se está permitiendo que desde el punto de vista institucional se insulte a los navarros, porque es un insulto que Ortuzar esté negociando con Sánchez competencias para Navarra". El problema, insiste Esparza es que "aquí ya no hay principios ni valores, ni ideología. Sólo importa el sillón." Y en este sentido, "si el precio es pactar con Bildu o entregar Navarra, y que se decida sobre Navarra desde Bilbao, pues se hace y se quedan tan tranquilos".

Gestión sanitaria
Para colmo, respecto a la gestión de la pandemia por parte del Ejecutivo de Chivite, Esparza ha lamentado que "ha hecho seguidismo del Gobierno y todos los errores que ha cometido Pedro Sánchez se han reflejado en Navarra. Por eso, desde un punto de vista objetivo, Navarra es una de las regiones que peores resultados ha tenido en una gestión sanitaria". Y eso, a pesar de que Navarra tiene uno de los mejores sistemas sanitarios de España, presumía Esparza: "Tenemos un Ferrari, unos profesionales que lo han dado todo y sin embargo, los resultados nos sitúan en el furgón de cola. Lo que quiere decir es que quien conduce no ha hecho bien las cosas, no se ha anticipado y se ha equivocado de forma grave".

José Antonio Nieto, ex jefe de Riesgos Laborales de la Policía: "Si hubieran seguido mi criterio las cifras habrían variado mucho"
FERNANDO LÁZARO El Mundo 15 Agosto 2020

Fue el primero que alzó la voz para reclamar medidas de seguridad (mascarillas y distancia) para los policías en fronteras. Chocó con el mensaje de tranquilidad del Gobierno. Le costó el puesto

Usted fue el primero en dar la voz de alarma sobre la Covid.
El día 21 de enero hice un informe porque tuve conocimiento de que en algunos aeropuertos se estaban haciendo controles de temperatura a los viajeros. Me extrañó. Acudí a las páginas de alerta de la OMS e incluso a páginas del Ministerio de Sanidad. Vi que había noticias al respecto de Wuhan y de la peligrosidad de un virus y elevé un informe aconsejando medidas preventivas para la Policía en los puestos fronterizos: mascarillas, distancia...

¿Ese informe se aplicó?
Se elaboró el 21. El jefe de la unidad de prevención lo tuvo retenido hasta el día 24, que se elevó a la subdirección general con alguna pequeña corrección y se publicó y se difundió para su aplicación. Recomendé básicamente el uso de mascarillas, guantes y evitar aglomeraciones...

Cuesta creer que al Ministerio de Sanidad le incomodara su advertencia...
El mismo día 24, cuando emitimos el informe, Sanidad protestó ante la Dirección General de la Policía porque ellos aún no habían dado alarma, ni tan siquiera habían hecho ningún informe al respecto. Lo hicieron ese mismo día por la tarde. La mascarilla no era imprescindible para ellos en ese momento, y menos para los policías, porque no los consideraban personal de riesgo. Estaban molestos porque el uso de mascarillas en fronteras por los policías creaba alarma social, alteraba la paz social. El tiempo nos ha dado la razón desgraciadamente. Eran necesarias las mascarillas desde el primer momento. De haberse obligado antes...
 
¿Es entonces cuando lo cesan por estas discrepancias?
No lo sé. No tengo ninguna prueba de que me cesaran por mis enfrentamientos con Sanidad. Pero resulta extraño que no haya explicación.

¿La víspera de aplicar el estado de alarma Interior prescinde del máximo especialista en riesgos laborales de la Policía?
Correcto. Cuando empiezo a tener idea de que me pueden cesar, ese día pido hablar con la subdirectora general para explicarle esa supuesta filtración. Me dice que ya no quiere hablar conmigo en ese momento. No sé nada más.

¿Sanidad quiso frenar su informe?
Hubo una reunión el 27 de febrero en la Secretaría de Estado de Seguridad, junto con la Guardia Civil, en la que nos decían que igual era conveniente retirar ese escrito con medidas del 24 de enero por la alarma social que crearía. Yo me opuse radicalmente porque realmente me dedicaba a la protección de la salud de los policías y, según entiendo, la prevención es la anticipación a los hechos, a los problemas. Les decía que efectivamente podía ser que el riesgo fuera bajo, pero que había una dinámica de riesgos laborales y aunque el riesgo fuera bajo si las consecuencias son altas hay que actuar siempre. Puse como ejemplo los chalecos antibalas; es muy raro que disparen a un policía, pero si le disparan, será mejor tener un chaleco antibala. Por eso defendí las mascarillas.

¿Cree que el Estado pecó de negligente, timorato o insensato?
El Estado no lo sé, pero el Ministerio de Sanidad, que era el que llevaba la voz cantante, pecó de no saber valorar las consecuencias de la epidemia. Recordemos que en aquellas fechas se decía desde Sanidad que no habría más allá de uno o dos enfermos. Si hubieran seguido mi criterio las cifras hubieran variado mucho.

¿Fue acertada la planificación de las plantillas policiales?
No puedo informarle sobre eso porque tuve la desgracia de que a los dos días de ser cesado caí enfermo por coronavirus. Estuve ingresado.

¿Como le afectó la Covid?
Me hizo polvo. Aún tengo secuelas. Me provocó una neumonía bilateral, con alteraciones digestivas y vasculares. Me libré por los pelos.
No son pocas las voces que alertan de que la administración central está dejando la lucha a las comunidades, que ha dado la batalla general por ganada.
Cada comunidad debe ir tomando sus propias medidas porque son los que más conocimiento tienen sobre el campo. Y luego tiene que haber una actuación a nivel central. Estamos actuando siempre a remolque, cuando ya se ha producido el daño. Las medidas preventivas son anteriores al contagio: medidas más drásticas, PCR masivos, rastreadores ...

¿Estamos repitiendo errores?
Sin duda. Estamos repitiendo algunos errores. Dejamos entrar en España a muchas personas que posiblemente estén contagiadas sin saberlo. Habría que hacer misiones preventivas más específicas.

¿En el plano policial también se están repitiendo errores?
En la Policía las PCR siguen sin hacerse de una manera masiva, solo localizada. No entiendo que la Xunta ofrezca PCR a la policía y el director de la Policía se niegue a hacerlo. Las PCR deberían hacerse, cuando menos de una manera selectiva, para la localización de asintomáticos. Es fundamental para evitar la diseminación de la enfermedad.

¿Habría que blindar plantillas policiales para sustituir posibles infectados?
El 9 de marzo, días antes de mi cese, elaboré un plan de contingencia en el que se determinaban los servicios esenciales que deben estar cubiertos. Se determinaba también el posible cambio de plantillas en función de posibles afectados. Eso está previsto y diseñado por mí.

¿Reclaman su colaboración dentro del ámbito de prevención de la Policía?
No. Nadie. Han cerrado la puerta. No hay ningún contacto. Mi experiencia de análisis se está tirando por la ventana. Nadie me llama. No me consideran.

Pero usted lo olió.
No soy ni un visionario ni un héroe, soy un profesional que ha visto venir la situación y que simplemente ha aconsejado.

Insisto, usted atinó.
Si a mí me cesaron por cumplir mi trabajo y por cumplir lo fundamental, que era proteger a los policías, me doy por satisfecho.

¿Ve a España encerrada?
Creo que no. Habrá confinamientos selectivos, pero no España cerrada. La diferencia esencial es que en marzo teníamos enfermos; ahora, contagiados. Hay que hacer confinamientos selectivos para evitar que los asintomáticos contagien.

Cismáticos en la picota
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 15 Agosto 2020

La pregunta que formulamos sin cesar quienes asistimos afligidos a la destrucción gradual y sistemática de los pilares que sostienen el bienestar y la convivencia de la sociedad catalana gira en torno de un fenómeno anómalo: ¿cómo es posible que dos millones de ciudadanos con derecho a voto (minoría censal pero mayoría parlamentaria) continúen entregando los resortes del poder local a los responsables de esta política aberrante que perjudica sus intereses materiales, sus valores morales e incluso, ahora, su salud física y la de sus seres queridos?

Diálogo disuasorio
Es verdad que este contingente de catalanes ha sido sometido desde su infancia a una campaña de adoctrinamiento maniqueísta que los indispone contra sus compatriotas del resto de España, campaña que se prolonga durante su vida adulta a través de los medios de comunicación públicos con mensajes supremacistas de fuerte contenido étnico. Súmese a esto el clientelismo, el nepotismo y la corrupción en todos los niveles, y tendremos un atisbo de explicación para despejar nuestro interrogante.

Sin embargo, la agresividad del secesionismo ha alcanzado un punto tal de virulencia que quienes han conservado intacta su sensibilidad cívica vuelven a salir del armario para entablar un diálogo disuasorio en términos racionales con los prosélitos del rebaño. Porque lo que está a la vista ya no es el trampantojo épico de la lucha por la independencia de Cataluña, con el que habían encandilado a la masa, sino el esperpento de unos vándalos que dejan quemada la tierra del coto feudal allí donde lo pisan.

Dinastía mafiosa
Imaginemos a un prosélito del rebaño convencido de que su amada Cataluña vería colmadas sus expectativas cuando se hiciera el reparto del fondo de reconstrucción europeo en la reunión de los presidentes de autonomías en San Millán de la Cogolla. Confiaba en el verbo combativo del presidente –aunque fuera putativo– Quim Torra, para arrancarle a Madrid 31.000 millones de euros. Pero… Pero Torra es un desertor empedernido que, además de escaquearse, cometió la barrabasada de objetar, desde su rango subalterno y vicario, la presencia de quien es el rey de todos los españoles por mandato constitucional. Nada menos que Quim Torra tuvo la desfachatez de regurgitar esta insolencia, cuando él es el último elegido fraudulento de los sucesivos dedazos que, a partir de la "organización criminal" Pujol-Ferrusola (juez José de la Mata dixit), entronizaron, como si fueran herederos natos de una dinastía mafiosa, a Artur Mas, Carles Puigdemont y el citado Torra.

Aposentado en el trastero del palacio de la Generalitat –porque el prófugo Puigdemont tiene el monopolio del despacho presidencial–, Torra culmina su cruzada por la descomposición de Cataluña con una embestida cismática contra la Iglesia católica. Procesa al Arzobispado de Barcelona por haber organizado una misa en homenaje a las víctimas del covid-19, le reprocha al cardenal Juan José (no Joan Josep) Omella que no se conchabe con los delincuentes golpistas, y toma partido públicamente por la secta comunista de la Teología de la Liberación en la persona del cura trabucaire Ernesto Cardenal (epd). Tal vez está planeando fundar, como ironiza Joaquín Luna ("El vicario Torra riñe al cardenal", LV, 29/7),

la Asociación Patriótica Católica de Catalunya, siguiendo el nombre y el modelo de la rama católica de la República Popular China, sin relaciones diplomáticas con el Vaticano.

Testimonio reconfortante
Josep Maria Carbonell, decano de la Facultad de Comunicación de la UPF, llama a las cosas por su nombre cuando pone a los cismáticos en la picota ("Los galicanistas catalanes", LV, 29/7):

Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Quim Torra, los tres, han decidido ya hace tiempo ir a por todo. Y si hay que destruirlo todo en nombre de la independencia de Catalunya, se destruye. Ahora le toca a la Iglesia, la trompeta del ataque ha sonado y los jinetes de la independencia han decidido cabalgar contra los obispos y el propio Papa.
(…)
Los tres jinetes del futuro apocalipsis destructivo de Catalunya ya hace unos cuantos años que decidieron que la Iglesia católica en Catalunya (…) debía abrazar la causa del independentismo. (…) La Iglesia católica tiene que convertirse en la Iglesia para la independencia. Y si eso significa que se debe partir por la mitad –como el país–, pues que se parta. El espíritu galicanista planea sobre Catalunya. Quieren una iglesia nacional. (…) Con más tacto que Puigdemont y Torra, él [Oriol Junqueras] también está decidido a forzar un pronunciamiento de la Iglesia a favor de la independencia de Catalunya.
(…)
Espero que nuestra Iglesia catalana mantenga su independencia y sepa evitar la manipulación instrumental de unos políticos que han decidido ir a por todas por la independencia.

Este testimonio reconfortante prueba que los catalanes que aman realmente su tierra, su herencia espiritual y el bienestar de sus conciudadanos han perdido el miedo a los chantajes de los fariseos hispanófobos. Confiamos en que este clamor humanista y ecuménico saque de sus ensoñaciones místicas a quienes, inexplicablemente, todavía votan a los portadores del virus cainita, y los ponga en marcha hacia un futuro de libertad, igualdad y fraternidad en el Reino de España y en la civilización occidental.

¿Quién manda en Unilever España, la propietaria de Frigo que ningunea el castellano en Cataluña?
Ni Xavier Mon, vicepresidente del negocio de helados, ni Antonio Casanova, presidente en España, dan explicaciones sobre el desprecio al español
Redacción Crónica Global  15 Agosto 2020

La omisión del español en los carteles de Frigo ha generado una impresionante ola de indignación. La conocida marca de alimentación, propiedad de la multinacional Unilever, ha decidido utilizar el alemán, el inglés y el catalán para anunciar sus helados en los comercios de Cataluña, olvidándose del castellano, una de las dos lenguas oficiales en la comunidad y mayoritaria entre los catalanes.

El desprecio del bilingüismo por parte de la compañía ha sentado fatal a los consumidores. Hasta el momento, Unilever se ha limitado a señalar que "cumple la normativa autonómica sobre el uso de la lengua", mientras el enfado de la ciudadanía sigue escalando en un momento crucial para las ventas.

Los jefazos locales
Se da la coincidencia de que el vicepresidente de helados del grupo empresarial es el catalán Xavier Mon Companys. El ejecutivo responde a las órdenes de Antonio Casanova, presidente de la firma en España desde 2016, cuando sustituyó en el cargo a Javier Aguilera después de casi siete años de presidencia.

Ni Aguilera ni Companys han abierto la boca sobre este follón veraniego, pese al riesgo real de boicot contra Frigo por parte de algunos particulares y hosteleros. Unilever, cuya sede en Cataluña se encuentra en Viladecans (Barcelona), ha capeado con éxito la pandemia del Covid-19, ganando un 9,3% más en el primer semestre. Pero estos datos podrían estropearse si los directivos no corrigen el tiro con su equivocada estrategia de márketing.

Derechos lingüísticos pisoteados
No es la primera vez que los derechos de los castellanohablantes son vulnerados en Cataluña. Mientras el lobismo en favor de la lengua catalana cuenta con plataformas regadas generosamente por la Generalitat muy activas a la hora de escarnecer los fallos de las empresas, la otra parte no cuenta con suficientes altavoces para preservar la igualdad lingüística en el ámbito privado. Como consecuencia, discriminar el catalán sale caro en Cataluña, pero no sucede lo mismo con el español.

La situación se agrava a la luz de los datos sobre usos lingüísticos de la población. Según el último Baròmetre d'Opinió Política del Centro de Estudios de Opinión, el 45% de los encuestados afirma que el castellano es su lengua habitual, por delante del catalán (40,2%). El resto de entrevistados responde que usa ambas por igual (13,2%). Por tanto, el descuido de Frigo no solo atenta contra la cooficialidad de ambos idiomas, sino que ningunea la lengua más hablada por sus compradores.

Un gigante del consumo
Unilever distribuye en España centenares de marcas enfocadas al sector de la alimentación y la higiene personal. Nombres como Axe, Dove, Mimosín, Rexona, Moussel, Signal y Timotei colman los estantes de los supermercados en los apartados de salud y cuidados íntimos.

Pero el gigante anglo-holandés también se sienta a la mesa de los españoles con marcas como Knorr, Hellmann's, Ligeresa, Maizena, Lipton y la famosa casa de helados Frigo --a su vez, la popular heladera comercializa polos clásicos como Magnum, Solero, Cornetto, Twister o Calippo--.


 


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