AGLI Recortes de Prensa   Domingo 16 Agosto  2020

La ignorancia de lo evidente
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  16 Agosto 2020

Los ciudadanos asisten confusos y engañados por las grandes cadenas de televisión, controladas desde La Moncloa, a la destrucción de la unidad nacional y de la paz civil

Es asombrosa la velocidad con la que Podemosse ha integrado en la partitocracia ineficiente y corrupta en la que ha devenido la democracia constitucional concebida y puesta en marcha en 1978. Su adquisición de todos los vicios de nuestro sistema ha resultado completa e incluso entusiasta. De la transparencia participativa de los círculos no queda nada, el cesarismo del líder omnímodo hace palidecer al de sus homólogos de los otros partidos, la liquidación de los disidentes es implacable, el manejo del dinero público sospechoso, la financiación está bajo la lupa de los tribunales, el nepotismo campa desatado y los morados han añadido una nota inédita a la larga lista de abusos a la que nos tenían acostumbrados las restantes fuerzas políticas que nos retrotrae a otras épocas y contextos históricos: la importancia en la vida de la organización de los caprichos eróticos del jefe, cuyos líos de faldas van asociados a ascensos y descensos fulgurantes en el escalafón, a casos judiciales escandalosos y a oscuras conspiraciones de alcoba. Menos mal que venían a regenerar las instituciones porque si no hubiera sido así estremece pensar adónde habrían llegado en su veloz descenso hacia las cloacas que prometieron sanear. La evolución del asalto al cielo al chapoteo en el infierno ha sido realmente llamativa.

Esta decepcionante degradación de un movimiento que nació precisamente aupado por la indignación popular ante el egoísmo, la incompetencia y la codicia de nuestras élites nos pone frente al gran problema de fondo de la España de hoy, el de los defectos estructurales profundos de nuestro sistema institucional y de nuestro ordenamiento constitucional, que contienen fallos, lagunas y contradicciones de tal magnitud que hace absolutamente imprescindible su reforma para introducir racionalidad, sensatez y calidad en sus previsiones.

La crisis financiera de 2008 alumbró en nuestro país una literatura regeneracionista análoga a la surgida tras el Desastre del 98, aunque de menor entidad y vuelo. Un cierto número de autores encuadrados en los mundos académico, político, periodístico, jurídico o empresarial dieron a la imprenta obras de revisión del armazón institucional, legal y económico vigente con ánimo crítico y propuestas de mejora. Aunque unas cuantas de ellas incluían análisis e ideas aprovechables, todas aceptaban tácita o explícitamente el esquema existente en sus líneas básicas sin entrar a fondo en sus verdaderos problemas.

Asuntos alarmantes
Asuntos de enorme calado como nuestro alarmante declive demográfico, el carácter insostenible de nuestro sistema de pensiones, la inviabilidad financiera y política de nuestro tinglado territorial, la agresividad rampante de los separatismos, el endeudamiento y el déficit galopantes, el deterioro del nivel educativo, la inaceptable desconexión entre representantes y representados, la patológica primacía del poder ejecutivo sobre el legislativo y el judicial, la invasión tóxica por los partidos de los órganos constitucionales y reguladores, la sociedad civil y los medios de comunicación y la corrupción al borde de lo sistémico, son amenazas gravísimas sobre la estabilidad y supervivencia de nuestro edificio social que no admiten parches o demoras.

Estas fragilidades subyacentes, de las que apenas se habla y sobre las que muy pocos reflexionan -reflexionamos-, explican los frecuentes incendios forestales que se desencadenan aquí y allí en el bosque de nuestra res pública. Un día son las opacas operaciones financieras del Rey Emérito fuera de nuestras fronteras, otro la fraudulenta tesis doctoral del Presidente del Gobierno, ayer un intento de golpe de Estado impulsado por el máximo representante de ese mismo Estado en Cataluña, cotidianamente el disfrute de escaños parlamentarios por defensores del asesinato como herramienta de acción política, el nombramiento descarado de una Fiscal General sin un ápice de garantía de imparcialidad, el pasteleo clandestino de los dos principales partidos para mangonear el órgano de gobierno de la judicatura, la limitación arbitraria de los derechos de una diputada vasca y así, tropelía tras tropelía, un desprecio permanente a los principios más elementales de una democracia saludable y de una ética pública mínimamente decente.

Los ciudadanos asisten confusos y engañados por las grandes cadenas de televisión controladas desde La Moncloa a la destrucción de la unidad nacional y de la paz civil, que es lo mismo que decir de su prosperidad, de su seguridad y de sus oportunidades de forjarse una vida digna, zarandeados por las exigencias airadas de minorías intransigentes halagadas por gobernantes oportunistas que supeditan mediante la coacción y la intimidación el interés general a sus parciales y egoístas objetivos. Los españoles vivimos agitados por polémicas inútiles sobre lo que es mixtificador y superfluo e ignorantes de lo que es evidente y trascendente. En este panorama desolador, en el que apenas repuestos de un mazazo que hace solamente un decenio casi nos arruina nos enfrentamos a otro nuevo que nos puede precipitar a la quiebra definitiva, no hay misión más prioritaria y urgente que concentrar la atención de nuestros compatriotas en los desafíos reales de nuestro tiempo, liberándolos de las mentiras reiteradas y las emociones primarias de las que se vale una oligarquía desaprensiva e indocumentada para convertirlos en un rebaño tan desorientado como dócil.

Iglesias, tóxico pero útil para Sánchez
Editorial La Razon 16 Agosto 2020

Podemos quiso ser la voz del 15-M, la de los indignados, la de aquellos que eran repudiados por la «casta», la que nunca había accedido a las instituciones, la que representaba a la generación más preparada, mientras debía irse fuera de España. Era la nueva política, con una exigencia ética que obligaba a que cualquier signo de corrupción, incluso de falta de ejemplaridad moral, supusiese ser expulsado de la vida pública. Era la izquierda democrática, antitotalitaria, la que antepondría la libertad y la verdad a cualquier servidumbre ideológica, la que renunciaría a cualquier régimen liberticida. Era la izquierda franciscana con un voto no escrito de pobreza, la que mantendría a un partido austero con la voluntad de sus fieles, sin créditos bancarios, aparato y burócratas al servicio del secretario general Era, era, era... Ha durado demasiado poco tiempo, si alguno tuvo fe ciega en ese proyecto político regenerador, porque desde su aparición, en las elecciones europeas de 2014, ha hecho el recorrido inverso a lo que había anunciado con sospechosa soberbia, con ese adanismo que sus líderes exhibían sin ruborizarse, como si ellos hubiesen inventado la democracia, aunque ahora hay que decir «su» democracia.

Visto lo visto, Podemos se ha convertido en un partido en el que impera un sanedrín de acólitos y un líder intocable, que defiende sin rubor a dictaduras como la de Venezuela y que vampirizó al 15-M, cuando ellos eran un vestigio de la izquierda comunista más caduca y con las cuentas más oscuras que partido alguno puede mostrar. Según las investigaciones que ha emprendido un juzgado, es una sospechosa financiación en la que, supuestamente, hay una administración en B con fuentes inconfesables porque están vinculadas a países que hoy atentan contra la libertad y la democracia. Su líder, Pablo Iglesias, en vez de aceptar la investigación abierta por un juzgado y aportar todos los datos que se le reclamen, reconocida su presunción de inocencia –prerrogativa que él no aceptó en sus adversarios políticos–, culpa a la manera de los clásicos caudillos a los medios de comunicación, como siempre, y a poderes ocultos que no le perdonan que vea un «horizonte republicano». Argumentario de libro. Pero que no enrede con esas tradicionales tácticas: la denuncia viene de su propio partido. Hay un detalle que no es menor y lo que da a este asunto una dimensión de primer orden: Iglesias es vicepresidente del Gobierno y socio por el que se mantiene la actual coalición de Gobierno. Es decir, es un tema que afecta a todo el Ejecutivo, que es un órgano colegiado, y que mantiene paralizado una parte de él, hipotecada su acción por este y otros asuntos –el «caso Dina» tiene vínculos con éste–, que no es lo que en este momento se necesita para una gestión tan compleja como la que se ha producido por la pandemia de coronavirus, sanitaria y económicamente. Que dentro del Gobierno hay un sector que se siente incómodo con los casos que afectan a Podemos es evidente, sobre todo el que tiene que ver con la gestión de las ayudas procedentes de la UE, asuntos económicos y los temas de Estado.

La coalición está seriamente herida, aunque no hay nada nuevo desde que se formó este Gobierno el pasado 12 de enero: era la única salida que tenía Pedro Sánchez para seguir en La Moncloa –había otras abiertamente constitucionalistas que rechazó– y la aceptó como mal menor, a sabiendas de que, en un momento u otro, se destaparían este y otros escándalos: no en balde dijo aquello de que Iglesias le quitaba el sueño. Lo sabía. Qué este caso suponga abrir una crisis en el Gobierno, es algo que sólo Sánchez puede decidir, y parece que no está en sus planes. No tiene más objetivo que seguir y que el deterioro de la imagen de Iglesias y su partido lo conviertan en un producto tóxico que obligue a que los votantes que circunstancialmente se fueron regresen al PSOE. Pero esa es otra cuestión.

“Un Gobierno a prueba de bombas”
Francisco Marhuenda La Razon 16 Agosto 2020

El centro derecha español tiene un sorprendente punto de ingenuidad y muchos dudan de la estabilidad del gobierno social-comunista. Es evidente que se mantendrá suceda lo que suceda. No hay noticia, investigación o mala gestión que impida su continuidad. Los dos socios, Pedro y Pablo, tienen muy claro que hay que mantenerse a cualquier precio. Hay que reconocer que es políticamente acertado desde la perspectiva de sus intereses partidistas, así como coherente con su personalidad. En cierta ocasión, le pregunté a un presidente del Gobierno: «¿Qué tal estás?», llevaba poco en el cargo y me contestó «qué diferente se ven las cosas desde La Moncloa».

Y es así en todos los sentidos, porque lo que se dice en la oposición pasa a ser irrelevante cuando se llega al poder. Se puede cumplir o no, pero no importa porque llega la realidad política y todo se puede cambiar por oportunidad o interés. Los principios son muy flexibles y todavía más cuando no se tiene mayoría absoluta, pero incluso en este caso, como se vio durante el gobierno del PP, los compromisos electorales se pasan por la trituradora sin ningún rubor. No hay que olvidar que seguimos sufriendo la fanática y sectaria «memoria» histórica, aunque no tiene nada de Historia, porque el PP fue cobarde y no se atrevió a derogarla.

Esto es algo que tiene que aprender el PP y ser firme y valiente a la hora de defender su programa electoral. A la izquierda no le tiemblan las piernas a la hora de poner en marcha sus planteamientos más ideológicos que siempre persiguen el adoctrinamiento social. El centro derecha no consigue sacarse de encima sus complejos y necesita que la izquierda política, periodística e intelectual le otorgue carta de naturaleza no sea que les llamen fachas o franquistas. No hay más que ver las políticas culturales que llevan a término, los favores que realizan a periodistas e intelectuales de izquierdas, que siempre viven muy bien cuando gobierna el PP, o el trato acomplejado que aplican a los mal denominados «suyos» o próximos. En cambio, los políticos de izquierdas nunca se equivocan a la hora de nombrar a los suyos y lo hacen, además, sin ningún rubor. El centro derecha siempre es cobarde y tembloroso porque teme un titular desfavorable o una crítica. Por supuesto, con una campaña ya emerge esa actitud sumisa tan perniciosa como lamentable.

Hay que reconocer que Sánchez es un ejemplo de todo lo contrario y nombró a Dolores Delgado al frente de la Fiscalía General del Estado simplemente porque le dio la gana. No le importaron las críticas y lo mismo hizo con Rosa María Mateo en RTVE. A los del PP les gusta quedar bien y les pierde la mentalidad tecnocrática, por eso les cuelan goles como los de Marlaska, Escrivá o Simón. No recuerdo ningún caso igual en el PSOE. Unos hacen nombramientos en las instituciones pensando que son próximos, pero cuando están en ellas algunos se declaran independientes y aducen que están allí por sus propios méritos. Esto nunca sucede con la izquierda.

Los errores ideológicos y la ausencia de una defensa de los principios del centro derecha que se cometieron durante el gobierno de Rajoy, que acertó en el terreno económico, permitieron la irrupción de Vox y el fortalecimiento de Ciudadanos. Los primeros son el PP sin complejos y los segundos con complejos. Hay que añadir que en ambas formaciones hay bastantes rebotados de las filas populares que, lógicamente, no tienen afecto por la formación que los apartó de las listas. En cambio, el gobierno social-comunista tiene muy claro que se compone de un alma socialista y otra comunista, que se pueden detestar entre ellos, como sucedió hasta el momento que alcanzaron un acuerdo, pero que comulgan en un principio básico y fundamental que es el asalto al poder y la vocación de permanencia a cualquier precio.

El centro derecha sigue sin tener un relato y se ha instalado en una lucha por el liderazgo en ese espacio como si los partidos fueran un fin en sí mismo y no un instrumento al servicio del progreso de la sociedad y la gestión eficaz de los servicios públicos. Con este Gobierno tenemos garantizado, desgraciadamente, seguir en la última posición de la recuperación económica. Lo peor no es el componente socialista, donde primaría la tecnocracia socialdemócrata de Calviño, Escrivá y Maroto, sino el lastre comunista y la incapacidad de enderezar una debacle económica que tendrá un coste monumental. España acababa de salir de la crisis económica y necesitaba perseverar en el control del gasto público, la reducción de la deuda pública, la erradicación de las trabas al crecimiento y el establecimiento de un marco legal que favoreciera la creación de empresas y empleo.

La irrupción de la demagogia izquierdista y la impericia ralentizó el crecimiento, como se pudo ver con los datos previos a la pandemia, pero la Covid-19 ha sido la puntilla final. La sociedad vive adormecida gracias a los ERTE, el ingreso mínimo vital y otras subvenciones así como por el período estival. La demoledora realidad llegará después del verano. A pesar de ello, no importa porque Sánchez tiene claro que el endeudamiento sin límite es la solución y que los problemas judiciales de Podemos no afectan al Gobierno hasta que haya una sentencia en firme. Es decir, hablaremos dentro de unos años, porque lo único importante es la supervivencia y en esto es, simplemente, indestructible. En cualquier caso, los periodistas, juristas, intelectuales y empresarios afectos al Gobierno no se tienen que preocupar porque cuando vuelva el PP les irá muy bien. A los hechos me remito.

La desescalada de un Gobierno sin plan nos trae hasta aquí
Editorial El Mundo 16 Agosto 2020

Mientras la pandemia se agravaba, día a día, poniendo en serio riesgo la salud y la economía, en Moncloa seguían cruzados de brazos.

Que el hombre es ese animal que tropieza dos veces con la misma piedra lo ejemplifican por desgracia como nadie Pedro Sánchez y su Gobierno. España está sumida en la preocupación por unas cifras de contagios de coronavirus disparadas -las peores de toda la UE- y alarmantes datos económicos. La cancelación del turoperador alemán TUI de todos sus viajes a España -salvo Canarias- da la puntilla a un sector turístico que ya agonizaba por la decisión en cadena de la práctica totalidad de países comunitarios de desaconsejar viajar a nuestro país, lo que ha acarreado pérdidas económicas monumentales. De nada han servido las repeticiones casi lastimeras de la ministra de Exteriores de que "España es un país seguro", que no han resultado creíbles para empezar por la escasa fiabilidad de nuestras cifras, en las que no coinciden siquiera las del Ministerio de Sanidad y las de las comunidades autónomas.

No está golpeado solo el sector turístico -que representa casi el 13% del PIB nacional-. España encabeza la caída récord de la actividad económica en los Veintisiete -el segundo trimestre nos ha dejado un retroceso del PIB nada menos que del 18,5%-, porque la industria, el comercio o los servicios se han resentido mucho más que en el resto del continente. La falta de estrategia nacional y la descoordinación y el caos es tal que mientras el País Vasco, de forma unilateral, vuelve al estado de emergencia el lunes y su consejera de Sanidad alerta de "un posible tsunami", Fernando Simón dice que aquí no pasa nada y se ríe de quienes hablan de segunda oleada.

Todo nos sitúa ante el estrepitoso fracaso de la desescalada que dirigió el Gobierno cuando aún concentraba poderes plenos en el estado de alarma. En realidad, con lo que se ha ido sabiendo después, cabe cuestionar hasta qué hubiera de verdad un plan más allá de pensar que con el verano escamparía. La inacción del Gobierno en los últimos dos meses, lavándose las manos con el argumento de que las comunidades autónomas habían recuperado la gestión, mientras día a día se agravaba la situación, es de una irresponsabilidad mayúscula. Sánchez ha tropezado en el mismo error que en vísperas de marzo: cruzarse de brazos. La reacción de urgencia del ministro Illa el viernes es propia de nuevo de dirigentes que no se anticipan a los hechos que se ven venir -la multiplicación de brotes desde julio en Aragón o Cataluña habría exigido planes de choque inmediatos-, sino que se ven arrollados por ellos.

La dejadez ha sido tal que no hay ni instrumentos jurídicos para que los Gobiernos autonómicos pudieran afrontar de forma eficaz los brotes. Como subraya hoy en EL MUNDO el presidente aragonés, Javier Lambán, así las medidas están "al albur de la interpretación de cada juez". Galicia también reclamaba ayer al Gobierno reformas para poder aplicar cordones sanitarios. Pero en Moncloa han estado distraídos pensando en las vacaciones. Ni siquiera se está trabajando en planes para que puedan volver los alumnos a las aulas, y apenas faltan tres semanas para que comience el curso.

Cuando todo se tambalea
Gregorio Morán. vozpopuli  16 Agosto 2020

Es muy difícil mantener la cabeza fría cuando los frentes abiertos son tantos que a uno le entra una cierta congoja. No tenemos donde agarrarnos y algunos se comportan como si estuvieran en el mejor de los mundos, el del desmoronamiento general, donde todo cabe y sólo es posible intuir que lo vamos a pasar tan mal que lo de ahora solo es el comienzo. Una crisis económica que nos vuelve a décadas de oprobioso recuerdo, una insólita situación constitucional que parece extraída de mentalidades adolescentes, un transitar de la clase política como en la playa, sudorosos de sol y abundantes de adrenalina. Eso sin entrar por lo menudo. ¿Quién da más?

No importa la edad; todos jugamos en juveniles y asumimos como podemos que nos han incorporado al batallón de los ancianos, sin paliativos, a pelo, y que aguante el que a buena hora tenga suerte. No demonicemos la realidad y sus noticias: asumámoslas y hagamos honor a aquella inteligencia despejada que nos ayudaba en tiempos menos borrascosos. Empecemos pues por admitir que no entendemos nada. Contemplo al presidente Sánchez moviéndose, ataviado con una sonrisita recién adquirida, paseándose entre reunión y reunión, como si acabara de ser convocado para recibir una buena noticia. Ya me gustaría saber por qué parece pasárselo tan bien ahora que todo el mundo arrastra una jeta de estar sufriendo lo suyo. A lo mejor es porque le importa un carajo todo lo que no le afecte personalmente y, conociéndole ya un poco, no hay nada que pueda afectarle si no se refiere al poder absoluto que maneja. Sería adecuado un gesto de conmiseración, una cierta empatía hacia la gente que está sufriendo porque todo se le ha puesto a la contra, pero sería como pedirle peras al olmo.

Nunca estuvo tan seguro de sí mismo, de su prepotencia, que ahora que no hay nadie capaz de hacerle sombra ni de ponerle en un brete. Un presidente del gobierno es por principio el primer responsable de lo que sucede en la sociedad que asegura dirigir. Pues bien, no: se van cayendo las piezas del castillo de naipes y él observa la carta recién caída como si se tratara de un juego que hacen otros y que él se limita a observar, eso sí, con la sonrisita de satisfacción que últimamente le domina la cara. Se va el Rey Emérito, pues que con su pan se lo coma; no es de su incumbencia porque ya le ha explicado el dueño de la casa de los truenos, Iván Redondo, que no tiene por qué afectarle. ¿Acaso no se trata de dos instituciones diferentes? Pues la suya es la otra y a todos los efectos se queda contemplando el disparate. ¡Que Felipe VI peche con la responsabilidad y sus efectos! ¿Quien podía pedirle a él, el Jefe entre los jefezuelos, que pronunciara una palabra, aunque fuera tan falsa como las que acostumbra y en la que orientara a la ciudadanía sobre el temblor de tierra que se avecina? Él a lo suyo, que nada empañe su escrupuloso sentido del cinismo.

La monarquía zozobra en el silencio, la oposición no existe porque ni se le concede el derecho a trasmitir qué puede hacer. No es que no hable: es que sus voces no llegan. El cerco a la información es tan férreo que habría que echar mano al pasado para encontrar esas palabras sin eco. Tenemos la impresión de que no hablan, y no sabemos si es cierto o no, solo que da lo mismo. Con escucharle a él tenemos suficiente. Como Moisés a veces baja del monte y enuncia sus verdades reveladas. Como no hay otras, o las tomas o las dejas.

Lo mismo ocurre con sus aliados. Hasta ayer era Podemos, pero como los ha atado con el hilo grueso del presupuesto y todos cobran sus haberes, ya no son una inquietud. Son otro partido. Es verdad que en el juego de masacre en el que se han ido metiendo cada día que pasa son más una banda de barriada que un instrumento político. Nadie se pregunta cómo ha sido posible que en un par de años hayan convertido su equipo directivo en una chusma, reducidita, pegada a los altos cargos, liquidados los adversarios internos hasta defenestrarlos a la vieja usanza. Que su abogado Calvente haya pasado de asesor a presunto acosador sexual otorga un aire de sospecha siempre remachado por el argentino de Zaragoza, Echenique, que instrumenta su minusvalía para convertirse en un vestigio de Los Miserables de Víctor Hugo. Todo disidente es un enemigo potencial y como estamos en el grupo del feminismo de piel fina y altos presupuestos, hay que tener cuidado extremo ante cualquier expresión que pudiera ser interpretada como no suficientemente adicta. O sea que las cloacas eran tan necesarias que cuando faltaron ellos las crearon. La sombra del FRAP paterno del viejo comunismo estalinista aparece ahora con el populismo y la creencia de que el mundo económico, el perverso capitalismo, está pendiente de ellos. Los capitalistas españoles de los últimos años se descojonan de risa ante estos aventureros de fortuna que no les queda más que la voz tertuliana que machaca al que los quiera mal. Quieren ser ricos y además estimados. Les amenaza un futuro más cutre que su trayectoria.

Pero Él sigue impertérrito mientras sus cotorras se matan a picotazos, por eso ha cambiado el juego y ha sumado a Ciudadanos. Son casi vírgenes y muy pocos. Podrá hacer una nueva improvisación… eso sí, sin perder a nadie en el camino del olvido y el presupuesto.

Es verdad que el fantasma de la gran crisis económica asoma ya sus garras, pero confían en que no les pillará a todos, que algunos gracias a su servilismo de estricta observancia, podrán salvarse. No hay que inquietarse: sacará de la manga otro comodín y nos dirá que no es responsabilidad suya, que es el mundo entero el que se desmorona mientras él sigue como el gran timonel, ojo avizor del horizonte, pendiente de todo, último recurso para los sin fe en él, en Sánchez, en el hombre que ha sabido mantenerse incólume cuando todo se venía abajo. Debería quitarse esa sonrisita que no logra ocultar la mascarilla y preparar su próxima aparición en sociedad con la buena nueva al borde del sarcasmo: estamos en la buena vía, yo lo aseguro. El hambre y la economía no son más que manifestaciones de la ausencia de fe. Yo represento otra cosa que todo eso. Los partidos pasan, los cínicos sobreviven.

Una fábrica de paro
Lorenzo Bernaldo de Quirós El Espanol 16 Agosto 2020

La destrucción de puestos de trabajo generada por el Covid-19 se superpone a la presencia de una elevada tasa de paro antes del inicio de la crisis. Tras seis años de expansión de la economía, el desempleo español doblaba al finalizar 2019 la media del existente en la zona euro y en Francia, y triplicaba el de Alemania y el Reino Unido

Esta divergencia con el área económica europea y con los grandes estados del continente se ha agudizado desde finales del primer trimestre de 2020, tendencia que se ha confirmado en el segundo. España lidera los rankings de pérdidas de puestos de trabajo de la OCDE, de la UE y de la eurozona. Sin embargo, contra toda evidencia, el Gobierno se muestra optimista respecto a la marcha del empleo con un voluntarismo encomiable.

De entrada, en el segundo trimestre de 2020 perdieron su ocupación algo más de un millón de trabajadores. Sin embargo, solo se contabilizaron como parados a 55.000 personas. La razón es técnica: el cierre de empresas y el confinamiento han impedido a los individuos que se quedaron sin trabajo buscarle de manera activa, por lo que no se les considera parados sino inactivos. Si la realidad se hubiese reflejado en las estadísticas, la tasa de paro en el anterior trimestre se hubiese colocado en el 19 por 100 en vez del 15,6 por 100 arrojado por la EPA.

En el segundo trimestre de 2020 perdieron su ocupación algo más de un millón de trabajadores. Sin embargo, solo se contabilizaron como parados a 55.000 personas

Pero ahí no termina la historia. Tampoco cuentan como desempleados (aunque cobran la prestación correspondiente), sino como ocupados, los individuos acogidos a los ERTE. Este singular instrumento se ha convertido en una válvula de escape para encubrir o, mejor, para paliar de manera artificial el volumen real de desempleo y, al margen de otros efectos quizá deseables, constituye una patada hacia adelante del problema.

Un porcentaje significativo de los ertistas es improbable que se reincorporen a la actividad laboral a la vista de la negativa evolución y perspectivas de la economía y, es muy probable, que otro número relevante de los que se han incorporado a aquella sean despedidos en los próximos trimestres por la persistencia de la crisis.

A ese tenebroso panorama es preciso añadir dos factores adicionales de suma importancia. Por un lado, hay unos 255.000 empleos estacionales que no se han creado a raíz de la recesión; por otro, el número horas trabajadas, quizá el indicador de mayor poder explicativo para conocer el comportamiento del mercado de trabajo ante la confusión generada por la EPA ha caído un 22,6 por 100.

En otras palabras, el escenario laboral es mucho peor que el reflejado por los datos oficiales. En consecuencia, no hay motivo alguno para ser optimistas respecto a la trayectoria del binomio empleo-paro en el horizonte del medio plazo.

El escenario laboral de mucho peor que el reflejado por los datos oficiales. En consecuencia, no hay motivo alguno para ser optimistas respecto a la trayectoria del binomio empleo-paro

Esta historia no es una novedad. La economía española no logra reducir hasta los niveles existentes en otros estados desarrollados su nivel de desempleo durante los auges y aquel se dispara cuando entra en recesión.

Esto no obedece a ninguna una maldición bíblica ni es una consecuencia del azar o de del modelo productivo, sino tiene una causa directa y fundamental: la rigidez del mercado laboral que, a pesar de la reforma de 2012 se sitúa entre los menos flexibles de la OCDE. Este hecho no ha sido corregido por el actual Gobierno, sino que se ha agudizado de una forma sustancial desde los comienzos del presente ciclo recesivo y por razones puramente ideológicas.

Con una habilidad-desparpajo extraordinarios la coalición gubernamental amenaza o amaga con derogar la reforma laboral y numerosos sectores de la opinión respiran aliviados porque gracias a Europa eso no ocurrirá. Ahora bien, esa creencia es un espejismo.

De facto, los cambios introducidos por el Gobierno del PP en el marco de relaciones laborales han desaparecido casi en su totalidad. Ya no rige la primacía de los convenios de empresa en la negociación colectiva; no se puede ejercitar el despido por causas objetivas; se ha reintroducido la ultraactividad y, eso sí, es posible realizar despidos improcedentes cuyo coste es el más alto de la UE.

En este contexto, la tendencia del paro será al alza y se consolidará en tasas muy abultadas cuando la economía se recupere. En materia laboral, este Gobierno sí puede dar al mundo una provechosa lección: evitar a toda costa seguir su ejemplo.

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Uribe arrestado y Sánchez suelto: algo en el mundo va mal y no es sólo el virus
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 16 Agosto 2020

Pocos políticos en el mundo merecen tanto el título de héroe de la Libertad como Álvaro Uribe Vélez. Como Presidente de Colombia logró acabar con la hegemonía que estaba consiguiendo la narcoguerrilla de las FARC en muchos ámbitos de la sociedad colombiana, el más grave, sin duda, el militar. Contaba con el respaldo de La Habana y con el dinero del narco, con abogados que eran políticos y políticos que eran abogados, amén de la protección de la izquierda política internacional que nunca falta a los asesinos si son comunistas y matan en sitios alejados de Europa o los USA.

Cuando Uribe llegó al Poder, Colombia estaba a punto de ser lo que la URSS quería que fuera México: "un cáncer en el vientre de la Fiera". Al acabar su mandato presidencial, Colombia había derrotado militarmente al narcoterrorismo comunista, salía del marasmo económico que, salvo el dinero negro del polvo blanco, acompaña a la terrible inestabilidad política. Colombia pasó de ser el país a punto de convertirse en narco-Estado, lo que finalmente han conseguido los comunistas con Venezuela, a un Estado que recuperaba poco a poco las instituciones básicas de una sociedad libre.

La derrota de Santoshenko, Timoshenko y el Papa
Pero el veneno totalitario y la corrupción política y mediática están muy interiorizados en Colombia, como en casi todas partes, y el sucesor de la milagrosa obra uribiana se convirtió en su Judas: el presidente Santos decidió hacerse una figurita mundial, o sea, un progre exótico más, y urdió con el Timoshenko de las FARC y con el apoyo de Obama, el Papa y el Grupo PRISA en España un referéndum para crear un nuevo régimen, híbrido de la banda narco-comunista y el Estado de Derecho, en la práctica haciendo que el Estado de Derecho protegiera los derechos del terrorismo de tantas décadas. En las conversaciones de La Habana, sitio neutral, el abogado de las FARC era el comunista Enrique Santiago, número dos de hecho de Podemos y vicepresidente de la Comisión de Reconstrucción tras la pandemia, que, como es lógico en un comunista, nada ha reconstruido.

Contra el referéndum se alzó Uribe con su iPad y su cuenta de Twitter, apoyado por su antiguo rival y ex-presidente Pastrana. Y contra todo pronóstico y pese a una multimillonaria inversión publicitaria, perdieron Santos, las FARC, Obama, el Papa y Cebrián. Se produjo una situación extraña, porque Santos no tuvo el decoro de dimitir y al final dejaron el acuerdo en medio acuerdo, pero garantizando puestos en el Senado para las FARC y jueces para los Tribunales del proceso de Paz, diseñados para hacer impune a la guerrilla y cargar contra paramilitares o simplemente militares que supuestamente se extralimitaron en su tarea.

Recuerdo que mi amigo Plinio Apuleyo Mendoza me contó cómo conseguían, mediante elementos izquierdistas dentro del Congreso USA y los medios progres de costumbre, paralizar la ayuda del Paquete Colombia mientras no se eliminara a determinados oficiales, los que más daño hacían a las FARC. Y en nombre de los Derechos Humanos ayudaban a esa banda de narcotraficantes, secuestradores y esclavizadores sexuales de niñas que, con Santiago como abogado, sientan hoy sus cerebros en el Senado. Salvo que, reclamados en los USA por narcotráfico, decidan huir y montar de nuevo el negocio narco-comunista, rojo por fuera y blanco por dentro. No hay que dejar a Maduro solo en el mercado.

Corte Suprema de Injusticia
Es lo que con la protección de una parte de la casta política y de la Corte Suprema de Justicia hizo hace pocos meses un narcoterrorista, al que dejaron salir de la cárcel, sin arresto domiciliario, huyó y volvió al crimen. Pues bien, esa Corte Suprema ha perpetrado la suprema ignominia de poner bajo arresto domiciliario a Uribe, el hombre al que debe Colombia cuanto se pueda deber a un hombre, por peligro de huir, cuando no ha huido nunca de nada, y menos, de la Justicia que ese tribunal deshonra gravísimamente.

Todo nace de la ingenuidad del propio Uribe, que denunció a un tal Iván Cepeda, un demagogo pro-FARC a cuyo lado Pablo Iglesias resulta elegante, que buscaba cornear a Uribe recorriendo las cárceles en busca de testimonios de paramilitares condenados que pudieran incriminarlo. Pero un juez famoso por su odio a Uribe, del mismo tribunal que acaba de soltar al narco sin cautela alguna, decidió reconvertir la causa contra Cepeda en causa contra el denunciante, y desde hace años arrastra ese caso que ahora ha retratado a la justicia colombiana a la altura de Cepeda y de sus cuates. La última de este demagogo rojo es denunciar a Iván Duque por defender la inocencia de Uribe. Y el mismo juez, por la misma causa, le daría la razón. A Uribe se le priva legaloidemente hasta de la presunción de inocencia. Así paga Colombia a sus héroes y así venga su derrota la gentuza de las FARC.

Néstor Laso publicó recientemente en El Español -y reprodujo El Bogotano- un artículo sobre los disparates legales del caso contra Uribe. Pero el texto más aplastante y estremecedor, por el inmenso dolor que revela y que politicastros y politijueces pretenden enterrar es de Estefanía Flórez en El Nodo de Colombia: "Matarifes de la verdad y verdugos de la verdadera memoria histórica". Lo citaría entero, pero prefiero animarles a que lo lean y, en el caso de los españoles, descubran una brillante escritora.

En España, la ETA, como las FARC
No es muy distinto, salvo en tamaño, porque todo en América es más grande que en Europa, lo que pasa en Colombia de lo que está pasando en España con la ETA, socia del Gobierno y con un ministro del Interior está dedicado a cuidar etarras y humillar a sus víctimas, con el resultado de que hoy, gracias al PSOE, el País Vasco y Navarra son "zonas liberadas", como las que negociaron las FARC con Santos en la Colombia que dominaban para mantener el negocio a salvo de bombardeos o ataques militares. Y esclavizando, de paso, a los desgraciados que allí tenían que vivir. No hay Ley cuando los que legislan son los socios políticos de los pistoleros. Y no es muy distinta la situación en Cataluña, de la que huyen jueces y fiscales, ni en Valencia ni en Baleares, dónde se persigue el español y al español.

El responsable mayor –los menores, sobre todo mediáticos, son casi todos- está tomando el sol desde hace días y piensa tirarse el mes entero, en La Mareta, residencia que Hussein II de Jordania regaló a Juan Carlos I y él regaló a Patrimonio Nacional, porque mantener ese tronío sale carísimo. A Falconetti eso le da igual. Ha mandado levantar tapias y parasoles para que nadie del vulgo se solace con su solaz o le arroje algún plátano macoco. Lo último que hizo, aparte de propiciar el esperpento de Campechano, fue la inolvidable campaña de su Gobierno cuyo lema era "¡Salimos más fuertes!".

"¡Salimos más fuertes!", decía Falconetti
No quiero entrar en detalles de lo mucho más fuertes que salimos. A diario los suministran Libertad Digital y esRadio, consuelo de los que no se resignan a no enterarse de nada. Pero socialistas y comunistas, sin duda, sí salen más fuertes. Tal vez porque en esta pobre España la Oposición aspira a heredar sin trabajar, salvo en el teatro de las Cortes, y está cerrado por vacaciones. La verdad es que no se sabe cómo resulta más dañino. Después de aplaudirse y de hacerse aplaudir por su banda, y tras enterrar pomposamente el ataúd de los 25.000 muertos sin contar, Cum Fraude, Falconetti o el nauta Mareota, medita un golpe de efecto para su vuelta en Septiembre. Se habla de Illa para la Generalidad y Simón para Sanidad, lo cual sería totalmente lógico.

Se dirá que aunque lógico es cruel para los que nada han hecho para merecer esa injusticia. Miren hacia el Oeste, a la altura de Colombia, y piensen en ese hombre sometido a arresto domiciliario, cuya culpa ha sido romper las cadenas que, años después, los miserables quieren imponerle.

Bilingüismo, democracia e igualdad
Joaquim Coll Cronica Global 16 Agosto 2020

El magnífico Informe sobre convivencia lingüística en Cataluña (marzo-julio 2020) elaborado por Societat Civil Catalana evidencia con nuevos e interesantes datos que el eje de la división del debate sobre esta enconada materia no se sitúa en la mayor o menor promoción social del catalán, apoyo y difusión que casi nadie discute, ni ahora ni como mínimo desde el restablecimiento de la democracia y el autogobierno. No, el eje de fractura es la exclusión del castellano/español que los nacionalistas practican desde las instituciones autonómicas bajo el paraguas de la “normalización lingüística” de la lengua catalana. Es decir, la querella no es sobre la presencia pública del catalán, sino sobre la pretensión, a veces implícita otras claramente descarada, de que la lengua castellana sea vista y tratada en Cataluña como algo extraño e impropio.

La confrontación, por tanto, se produce entre aquellos que propugnan el monolingüismo del “solo en catalán” y los que defienden el carácter estructuralmente bilingüe de la sociedad catalana y se rebelan ante una vulneración clarísima de los derechos lingüísticos de más de la mitad de población. La imposición monolingüe que pretende el nacionalismo resulta además nociva y contraproducente para la lengua catalana porque la hace antipática, divide y polariza, y en lugar de sumar, resta, como explicó hace unos años la lingüista Mercè Vilarrubias en un libro memorable.

Ahora bien, que el eje real del debate lingüístico no sea la mayor o menor promoción social del catalán sino la marginación institucional del castellano cuando se le niega el derecho a ser también lengua vehicular en la enseñanza obligatoria, o se limita su uso por parte de las administraciones a situaciones excepcionales, no es algo todavía evidente para una parte importante de la ciudadanía. Durante muchos años las políticas de normalización de la lengua catalana en la vida social, cultural, laboral, económica, etc., fueron apoyadas de forma unánime porque aparecían como una forma de alcanzar el bilingüismo, de apuntalar a una lengua con menos hablantes y minorizada bajo el franquismo. Sin embargo, una vez que esa normalización del catalán se completó en casi todos los ámbitos hacia mediados de la década de los noventa, se puso en marcha la fase monolingüe del proyecto nacionalista bajo el argumento de que el catalán no podría sobrevivir y progresar a largo plazo con la presencia –vista siempre como amenazante- del castellano.

Con todo, tampoco esa voluntad de exclusión se hizo muy explícita al inicio, de manera que mucha gente siguió apoyando de buena fe propuestas como la inmersión lingüística, creyéndose algunos mantras mil veces repetidos como que “l’escola (només) en català” permitía a todos los jóvenes dominar a las mil maravillas la lengua “propia” y el castellano, “tan bien o mejor que en Valladolid o Salamanca” se llegó a afirmar sin ningún sonrojo. En efecto, la propaganda y el pensamiento mágico del nacionalismo han confundido a muchos ciudadanos de buena fe que cuando se les pregunta abiertamente en las encuestas rechazan el monolingüismo y apuestan por el bilingüismo social y el trilingüismo educativo. Aún hoy siguen cerrando los ojos a la anormalidad que supone que la Generalitat y la mayoría de las administraciones locales se relacionen sistemáticamente con la ciudadanía solo en una de las dos lenguas oficiales de la comunidad autónoma.

Una de las ventajas que ha tenido el procés es que ha desnudado el proyecto político del nacionalismo, su carácter hispanófobo y supremacista. En el terreno lingüístico ha hecho evidente su carencia de argumentos pedagógicos y el empacho de propaganda e ideología de sus propuestas. Por eso resulta imposible un debate racional y sereno sobre esta cuestión. Pero al mismo tiempo ha concienciado a muchos catalanes, también a bastantes catalanohablantes como el que firma esta columna, de la necesidad de otras políticas lingüísticas fundamentadas en los derechos de los ciudadanos, los deberes de las administraciones hacia los hablantes de ambas lenguas y la igualdad de trato hacia todos. Solo la praxis del bilingüismo institucional en Cataluña y del plurilingüismo por parte de la Administración General del Estado, que ya practica desde hace muchos años aunque todavía con necesidad de algunas mejoras, son el camino correcto hacia la democracia y la igualdad lingüística.

Bilingüismo y harakiri
Nota del Editor 16 Agosto 2020

El bilingüismo de lengua regional es como el harakiri, una decisión personal, algunos la pueden considerar como un acto noble, otros como una locura.
Pero lo que está muy claro es que ni el bilingüismo ni el harakiri pueden recomendarse y mucho menos imponerse.
Eso de la sociedad bilingüe con una lengua regional es una falacia, y con lenguas importantes un imposible. A duras penas conseguimos conocer un poco de la lengua materna como para pretender conocer otras.
Solo alcanzamos a tener una capa de barniz de otras lenguas, que tampoco se quedan paradas, siguen evolucionando y aún más los conocimientos técnicos.

Ayuntamiento de San Sebastián
El Ayuntamiento de San Sebastián a los padres de recién nacidos: «El euskera le dará más oportunidades»
Raquel Tejero okdiario 16 Agosto 2020

«El euskera le dará más oportunidades en la vida». Ese es el mensaje que reciben los padres de recién nacidos residentes en San Sebastián. Una carta remitida por el Ayuntamiento junto a un libro de recuerdos para que los padres rellenen con los primeros datos de sus hijos y en los que se aportan consejos para que el bebé crezca con el idioma. Eso sí, todo en vasco.

«Con el nacimiento de vuestro hijo tenemos un donostiarra más en nuestra ciudad, y en este momento de felicidad, quisiera hablaros de un tema que puede ser importante para su futuro. Para afrontar el futuro con garantías, le resultará muy útil adquirir todo tipo de conocimientos, y entre todos ellos me gustaría señalar la importancia del conocimiento y uso de las lenguas y, especialmente, el uso del euskera», puede leerse al comienzo del comunicado que reciben los padres del niño recién nacido.

En la misiva el Ayuntamiento insta a los progenitores a que, en el caso que alguno de los dos hable euskera, lo usen. En caso contrario, les piden que «en la medida de sus posibilidades» intenten que sus hijos «estén en contacto con el euskera y que lo tengan en consideración en sus juegos y educación».

La carta, firmada por el concejal delegado de Cultura, Jon Insausti, continúa informando de que el Ayuntamiento también les ha enviado un cuaderno donde apuntar los aspectos relacionados con el crecimiento, momentos concretos, logros del niño y también puedan hacer uso de las canciones, refranes y juegos en euskera que se incluyen. «Más adelante, quizá pueda aprovechar el cuadro en algún momento de la escolarización», sugieren admitiendo que se trata de una «pequeña intromisión en la vida familiar» por la que piden disculpas.

Carta a los padres
Cuaderno de recuerdos
En el cuaderno que reciben se pueden leer consejos y se asegura que «el niño estará muy agradecido con sus padres» por haberle enseñado la lengua.

Además, les instan a que realicen la enseñanza en euskera para «que adquiera un nivel de conocimiento similar en euskera y en castellano».

«Conviene que el euskera sea para el bebé una lengua cercana y conocida desde un principio. No podréis transmitirle el euskera, pero sí el interés y aprecio por él», recomiendan a aquellos progenitores que no dominen el vasco a los que invitan a aprovechar la oportunidad y aprenderlo ellos también.

En las páginas siguientes se han editado fichas para rellenar con los datos del recién nacido, fotografías y otros recuerdos. Además, se incluyen canciones y otras actividades para que los pequeños naturalicen el euskera.

Extracto del cuaderno
En Navarra, también Euskera
El Gobierno socialista de la Comunidad Foral de Navarra continúa con su intención de eskaldunizar a la población, para lo que gastará 290.000 euros en subvencionar a asociaciones que fomenten el euskera, especialmente entre los jóvenes.

Según puede leerse en la convocatoria el Instituto Navarro del Euskera tiene como objetivo llevar a cabo programas de sensibilización sobre la presencia del euskera y su uso en los distintos ámbitos de la vida social, así como colaborar con entidades públicas y privadas con este mismo objeto. Por ello el Gobierno dilapidará 290.000 euros en ayudar a asociaciones que planeen actividades dirigidas a la expansión del vasco en Navarra.

El objeto de la convocatoria es ayudar a las entidades sin ánimo de lucro que no sean de titularidad pública a financiar «programas de sensibilización sobre el euskera, o de fomento y facilitación de su uso en diferentes ámbitos de la vida social», es decir, a que su uso sea más frecuente en las calles.

En concreto el documento presenta varios supuestos que podrían acogerse a estas ayudas: Actividades directamente relacionadas con la promoción del uso social del euskera y la mejora de la comunicación oral en esta lengua, procesos participativos o reflexivos sobre la situación del euskera entre la juventud, celebración de efemérides u otro tipo de iniciativas relacionadas con el euskera, con la cultura y sus tradiciones, con la historia de la lengua o con personajes relevantes en el desarrollo del euskera o campañas que informen de manera positiva sobre esta lengua.

El estéril esfuerzo de la izquierda por blanquear a Bildu: las pruebas de que nunca bajó del monte
El abrazo a Josu Ternera o el homenaje a cuatro etarras son la última muestra de connivencia de la formación 'abertzale' con el mundo de ETA.
Marcos Ondarra  El Espanol 16 Agosto 2020

La izquierda española ha escogido a EH Bildu, la coalición electoral que coordina Arnaldo Otegi, como compañera de viaje.

Podemos es socio de la formación abertzale en numerosos consistorios -llegaron, incluso, a ostentar juntos el Gobierno de Navarra-, mientras que el PSOE ha realizado un acercamiento paulatino que derivó en el pacto para derogar "íntegramente" la reforma laboral suscrito el pasado mes de mayo.

Aquella firma estampada de manera conjunta por socialistas y abertzales en el documento supuso el triunfo final de Bildu, que ha luchado durante años por liberarse de la etiqueta "proetarra" para ser considerada una formación política legítima.

No obstante, este acercamiento de la izquierda a Bildu se ha producido en contra de las advertencias de las asociaciones de víctimas del terrorismo. Desde Covite, han alertado con insistencia del peligro que supone dar carta de normalidad a un partido político "que se niega a condenar el terrorismo y que mantiene vivo el discurso totalitario y excluyente de ETA".

COVITE califica el pacto del Gobierno con Bildu como «la firma de la vergüenza».
Bildu no condena ninguno de los actos violentos que se han producido esta semana en el País Vasco y en Navarra.
No estamos hablando de lo que sucedió en el pasado con ETA, sino del presente. pic.twitter.com/mSFQ3xcpcd

AVT, tras el pacto del PSOE con Bildu, apuntó que "no todo vale por conseguir los apoyos necesarios para gobernar". Además, señaló al PSOE que "o se está con las víctimas del terrorismo o con los verdugos y quienes les apoyan".

Pero, ¿en qué basan estas afirmaciones las distintas asociaciones de víctimas? ¿Sigue comportándose Bildu como la formación heredera de ETA? ¿Es su brazo político? ¿Es legítimo establecer un paralelismo entre el partido de Arnaldo Otegi y la banda terrorista?

La relación de connivencia entre la formación abertzale y la banda terrorista no puede despacharse rápidamente con el ramplón "Bildu es ETA", pero hay elementos que indican que no cabe tratar a Bildu como a una formación política más.

Su discurso de blanqueamiento ha calado en los últimos años en el imaginario de la izquierda. Para ello, ha sabido manejar la terminología precisa: "feminista", "ecologista", "progresista"... De este modo, ha ido permeando la idea de que Bildu es un partido de izquierdas como cualquier otro. Hasta el punto de que PSOE y Podemos han pactado con ellos cuando han necesitado su apoyo.

Pero pese a los esfuerzos continuados de la formación abertzale por ser percibidos como una formación "progresista", EH Bildu se sigue moviendo en la contradicción: exige ser considerado como un actor político más, pero sigue sin ajustar cuentas con su pasado. Y, sobre todo, sigue sin terminar de liberarse de un discurso equidistante -cuando no apologético- de la violencia de ETA.

Guiños recientes
Bildu lleva años intentando limpiar su nombre. Para ello, ha utilizado como cabezas de lista a miembros de la izquierda abertzale con un expediente impoluto, que han rechazado explícitamente la violencia. No obstante, en su seno aún cuentan con dirigentes que no esconden su afinidad con el mundo de ETA. Y que retratan en última instancia a la formación.

El último ejemplo ha sido el sentido homenaje que Eneko Compains, miembro del Consejo Nacional de Sortu (partido integrado en EH Bildu) y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco, dedicó a cuatro etarras fallecidos en 2000 cuando explotó por accidente el vehículo en el que viajaban, cargado de explosivos.

"Han pasado 20 años pero todavía os tenemos presentes: Patxi, Ekain, Zigor y Urko. ¡Siempre en nuestros corazones!", publicó Compains en su cuenta de Twitter.

Esta demostración pública de reconocimiento indignó a mucha gente en las redes sociales. Esos "cuatro jóvenes vascos" a los que se refiere el dirigente de Sortu viajaban en un Renault Clio cargado de explosivos con el objetivo de atentar contra la redacción de un periódico en Bilbao.

Pero llovía sobre mojado. El comentario de Compains llegaba tan sólo una semana después de que la formación abertzale enviase "un abrazo" al exlíder de ETA Josu Tenera.
Queremos trasladar nuestro abrazo a Josu y a todos sus familiares y amigos.

EH Bildu y EHBai -la marca francesa de Bildu- celebraban la excarcelación del histórico dirigente etarra asegurando a través de un comunicado que José Antonio Urrutikoetxea (Josu Tenera) "ha sido uno de los principales protagonistas en el trabajo de un escenario de solución en Euskal Herria".

Cabe recordar que bajo el mandato de Ternera se produjeron atentados como el de Hipercor en Barcelona o el de la Casa cuartel de Zaragoza.

La formación abertzale destacaba que su salida de la cárcel para pasar a situación de arresto domiciliario "no oculta el ánimo de venganza política de los Estados francés y español que motivó su detención, ni tampoco la crueldad y venganza que ha tenido que sufrir durante estos últimos meses".

Estos guiños hacia la banda terrorista desnortaron a gran parte de la izquierda mediática, que se mostró visiblemente sorprendida por lo sucedido. El periodista Antonio Maestre, que en el pasado había dicho que "Arnaldo Otegi es mejor que Santiago Abascal" y que Bildu es "un partido mucho más decente desde el punto de vista moral que el de los posfascistas de Vox", se llevaba las manos a la cabeza: "Cosas como estas son las que hacen imposible avanzar y retratan a Bildu".

Josu Ternera era el máximo dirigente de ETA cuando un coche bomba acabó en 1988 con la vida del niño de dos años y medio Luis Delgado Villalonga.
Cosas como estas son las que hacen imposible avanzar y retratan a Bildu. https://t.co/QK9E94Tywx

La realidad es que el tuit despertó sorpresa e indignación entre la izquierda, pero Bildu se lleva refiriendo durante años a Ternera como un "preso político" y ha pedido su excarcelación en numerosas ocasiones. Es más, Otegi calificó a Pedro Sánchez como "enemigo de la paz" tras la detención del etarra, efectuada por los cuerpos de seguridad españoles y franceses.

En definitiva, un repaso a la hemeroteca evidencia que el abrazo a Josu Ternera, lejos de tratarse de algo puntual es sólo la punta del iceberg de la connivencia de Bildu con el mundo de ETA.

'Ongi etorris'
Los hechos dicen más que las palabras. Por ello, más allá de salidas de tono recientes de algunos de sus miembros, lo verdaderamente preocupante son los actos que demuestran la cercanía y connivencia de Bildu con la banda terrorista.

Por ejemplo, los Ongi etorris. Es decir, los actos para dar la bienvenida a terroristas que han cumplido sus condenas cuando regresan a los municipios en los que residen. Estos encuentros multitudinarios, amparados por Bildu, sirven para pedir el regreso de los miembros de la banda que se ocultan fuera de España y que son requeridos por sus cuentas pendientes con la Justicia.

La AVT ha cargado siempre contra los ongi etorris por considerarlos una "humillación" a las víctimas del terrorismo. Además, ha elaborado informes que aseguran que tienen un impacto psicológico negativo en la recuperación de éstas.

Los homenajes a los etarras Xabier Ugarte Villar y José Javier Zabaleta de este fin de semana se suman a los más de 100 homenajes que COVITE lleva contabilizando en su Observatorio de radicalización desde 2016. HILO⬇https://t.co/pkPH7iHRBr pic.twitter.com/HHh12aTAEz
Arnaldo Otegi siempre ha amparado estos homenajes, acusando a quienes "se escandalizan" de buscar la "crispación y la confrontación" en lugar de facilitar la convivencia. "Hay 250 presos de ETA y habrá 250 recibimientos", desafió el líder de EH Bildu.

Expresos en los escaños
Otro de los factores que imposibilita la concepción de Bildu como una formación política plenamente democrática es la falta de limpieza en sus listas, que ha permitido la entrada reciente de tres expresos vinculados a ETA en el Parlamento Vasco. Los diputados Arkaitz Rodríguez, Iker Casanova e Ikoitz Arrese suman casi 20 años de cárcel cumplidos por sus vínculos con la banda armada.

Entre ellos, destaca el actual líder de Sortu -formación heredera de Batasuna- Arkaitz Rodríguez (San Sebastián, 1979), que fue condenado junto con Otegi por pertenecer a ETA en el caso Bateragune.

Rodríguez fue detenido en 2009 y condenado a seis años de prisión. Cumplió condena en la cárcel de Logroño, donde compartió módulo con Otegi. El pasado julio, entró por primera vez en las instituciones como candidato de EH Bildu al Parlamento vasco por Guipúzcoa.

Iker Casanova (Baracaldo, 1972) fue condenado a once años de prisión por pertenencia a banda armada dentro del sumario 18/98 seguido contra varias organizaciones del entorno de ETA. Salió de la cárcel en 2011 y entró en el Parlamento Vasco en 2014, en sustitución de la entonces portavoz Laura Mintegi, que decidió volver a la universidad.

Ikoitz Arrese (Baracaldo, 1987) fue uno de los seis detenidos en 2010 en Vizcaya por pertenecer a la organización juvenil abertzale Segi, ilegalizada por el Tribunal Supremo por actuar como cantera de ETA.

En el Parlamento de Navarra, por otro lado, es diputado por EH Bildu el expreso Adolfo Araiz (Tafalla, 1961), que fue miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. En ella, aprobó e impulsó la ponencia Oldartzen, encaminada a "socializar el terror" mediante el asesinato del mayor número posible de políticos, periodistas o funcionarios que pertenecieran al "eslabón bajo". En diciembre de 1997, ingresó en prisión por una condena por colaboración con banda armada dictada por el Tribunal Supremo, anulada posteriormente por el Tribunal Constitucional.

Un relato torticero
El discurso de Bildu para resumir los años duros de ETA también retrata a la formación. Los bildutarras sostienen que en el País Vasco hubo un "conflicto" que enfrentó a "dos bandos": el Estado español y ETA, que tenía como objetivo la independencia de Euskadi.

Ahondando en esta tesis, el diputado Oskar Matute, reprochó el pasado mes de enero a Pablo Casado en el Congreso que sólo hablara de las víctimas de ETA y las equiparó a las víctimas del "GAL, del Batallón Vasco Español, las de la violencia parapolicial y las decenas de enterrados en las cunetas". "Para todas ellas, verdad, justicia y reparación", zanjó.

Para más inri, el reducto más radical de Bildu defiende la tesis de que el fin de la violencia de ETA convenía sólo desde un punto de vista estratégico. El líder de Sortu, Arkaitz Rodríguez, sostiene que la banda dejó de matar porque "llegó a la conclusión de que el Estado español no iba a reconocer el derecho de autodeterminación de nuestro pueblo". Así lo explicó el año pasado en una entrevista concedida a la televisión venezolana.

Para su legalización en 2011, Bildu presentó en sus estatutos el "rechazo" a la violencia. Una expresión meticulosamente seleccionada. La izquierda abertzale rehúsa utilizar la palabra "condena" por tener "connotaciones religiosas", entre otros pretextos.

Así, la formación se ha desmarcado recientemente de las mociones para condenar los ataques al domicilio de Idoia Mendia o para honrar la memoria de Tomás Caballero, concejal de UPN asesinado por ETA.

¿Por qué Bildu no condena explícitamente la violencia de ETA? Otegi lo explicaba en una entrevista concedida a Jordi Évole en 2016: "¿Cómo me puedes pedir a mí ahora que yo condene una cosa del pasado cuando yo no la condenaba cuando se producía? Además, he pagado claramente por no hacerlo porque yo he sido ilegalizado, he sido detenido, he sido encarcelado".

Proceso de legalización
El proceso de legalización de EH Bildu fue tan tortuoso como lleno de controversia. Inicialmente, el Tribunal Supremo impidió la participación política de la coalición de extrema izquierda abertzale, aunque el Tribunal Constitucional rectificó dicha decisión en un pleno inacabable y que dividió a los magistrados.

En Bildu, como coalición nacida de la concentración de la izquierda abertzale vasca, confluyen Eusko-Alkartasuna (EA), Alternatiba Eraikitzen e independientes que provienen de Herri Batasuna, formación ilegalizada por ser el brazo político de ETA.

La preeminencia (tanto en número como en relevancia de los cargos) de estos independientes batasunos provocó que el Tribunal Supremo, de acuerdo con la ley electoral, prohibiera en un principio que EH Bildu concurriera a las elecciones autonómicas de País Vasco y Navarra en 2011. Según la tesis del Alto Tribunal, Bildu era un mero instrumento de ETA para entrar en las instituciones.

El Supremo basaba su sentencia en unos informes policiales que sostenían que Bildu estaba "en la estrategia de ETA" y que, entre sus candidaturas, había personas vinculadas a Batasuna: 40 en las listas del País Vasco según la Ertzaintza y 95 en el conjunto de País Vasco y Navarra según la Guardia Civil.

El entonces dirigente socialista Alfredo Pérez Rubalcaba celebró la decisión afirmando que Bildu "no había roto con ETA". Partido Popular, UPN y UPyD también mostraron su apoyo a la sentencia.

No obstante, el Tribunal Constitucional enmendó la plana al Supremo. La decisión de no ilegalizar a esta formación se llevó a cabo con 6 votos favorables y 5 en contra, justo antes de las elecciones municipales de 2011. Los 6 magistrados que salvaron a Bildu habían sido propuestos por el PSOE.

La historia, de ahí en adelante, es conocida. Pese a los numerosos intentos de Bildu por presentarse ante la opinión pública como una formación política más, la realidad es que sus pulsiones totalitarias y proetarras siempre terminan por salir a la luz, retratando en el proceso a quienes se han dedicado a su blanqueamiento.
 


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