AGLI Recortes de Prensa   Viernes 21  Agosto  2020

“Las cosas no van bien”... pero Sánchez sigue en Doñana
  Libertad Digital  21 Agosto 2020

El presidente y la mayor parte del Gobierno están tranquilamente de vacaciones o andan por los medios lloriqueando porque les hacen una pintada.

Fernando Simón ha reconocido por fin que "las cosas no van bien". Una vez más, el experto del Gobierno llega tarde y mal: hace semanas que se está alertando del incremento de casos y de sus probables consecuencias y ahora, tras esquivar de una forma lamentable las cuestiones sobre la segunda ola, admite que la epidemia está campando a sus anchas y que hay un preocupante nivel de transmisión comunitaria.

Por culpa, entre otras cosas, de la desidia de Simón y del Gobierno del que parece formar parte, España se enfrenta a un momento extraordinariamente complicado, con los peores datos de coronavirus de Europa y una situación económica que no es que no admita un nuevo confinamiento, como se está diciendo en las últimas semanas, sino que difícilmente soportará las medidas restrictivas que ya se están aplicando en algunos sectores.

Es cierto que tampoco las comunidades autónomas están brillando en su gestión sanitaria, y todo el mundo parece ir muy por detrás de la epidemia, pero no lo es menos que, aunque se empeñe en borrarse del escenario, la competencia sobre este tipo de asuntos es del Gobierno. Y, sobre todo, que fue también el Ejecutivo de Pedro Sánchez el que diseñó la famosa desescalada y el que aprobó, sin comité de expertos ni nada, los planes sanitarios de cada una de las 17 autonomías, detalle que parece haberse olvidado ahora.

Pero lo más indignante no es la desaparición del ministro Illa, otrora estrella omnipresente de la televisión; ni la incapacidad de Simón para siquiera enterarse de en qué situación epidemiológica estamos; o su hipocresía infinita para no cumplir las recomendaciones que hace a los ciudadanos. No, lo peor es ver cómo el país vuelve a caer en un pozo negrísimo mientras el presidente y la mayor parte del Gobierno –20 ministros de 23– están tranquilamente de vacaciones o andan por los medios proponiéndose como mártires por haber sufrido una pintada.

En sus últimas comparecencias, Sánchez presumió de haber derrotado al virus e invitó a los españoles a "disfrutar". Al contrario que Simón, hay que reconocer que el presidente sí hace lo que predica: en lugar de estar al pie del cañón dirigiendo y coordinando la respuesta a la crisis sanitaria y económica más grave que España haya atravesado en décadas, está de campo y playa a cargo del contribuyente. Un fracaso, una desidia y una absoluta falta de liderazgo que de nuevo reconoce la prensa internacional, cuyas críticas parece que no van con un Sánchez que está demostrando, una vez más, que lo único que le importa es su propio bienestar, no el de los españoles.

Acostumbrado a las trampas, mentiras y Campañas orquestadas por Iván Redondo, quizá el presidente confíe en salir del paso con unas cuantas comparecencias televisivas y la inestimable ayuda de sus esbirros en los medios; lamentablemente, España necesitará mucho más que eso para salir adelante, y está claro que él es incapaz de ofrecérselo.

Cáscara de cayetano
Emilio Campmany  Libertad Digital  21 Agosto 2020

Esto es lo que viene haciendo el PP desde los tiempos de Aznar: renunciar a toda transformación ideológica limitándose a gestionar, cuando le dejan.

Se preguntaba el editorialista de El País si la destitución de Cayetana constituía "un giro de envergadura (…) ideológico y de calado o meramente táctico". Casado ya ha contestado. Habrá moderación, pero sólo en las formas. Pero si es sólo una cuestión de formas, ¿tiene sentido desembarazarse de alguien tan valioso? Casado lo ha explicado. No se trata de ser moderado, sino de parecerlo, y eso es lo que no sabe hacer Cayetana. Porque el PP, dice Casado con arriolesca cursilería, tiene que ser "un partido de plazas anchas, no de trincheras estrechas". Es decir, tiene que atraer los votos de quienes no piensan como ellos.

Como esta explicación es evidentemente floja, Casado ha querido alegar la intolerable moderación, no formal sino sustancial, de Cayetana al mostrarse dispuesta a formar Gobierno de coalición con Sánchez. El en esto nada moderado Casado se niega a tal cosa a pesar de que, si facilitara que los comunistas dejen el Gobierno, sería bueno para España. Él prefiere esperar a gobernar el escombro que dentro de vaya a usted a saber cuántos años deje Sánchez.

Así pues, aparentemente, siguiendo la terminología del editorialista, la destitución de Cayetana es sólo táctica y el PP sigue siendo el guardián de las esencias de la derecha que Casado prometió cuando derrotó a Soraya en la carrera por la presidencia del partido, sólo que ahora lo disimulará. Sin embargo, no hay tal. No se trata de moderar la ideología o de fingir moderación para ocultar aquello en lo que se cree. Se trata, tristemente, de que no hay ideología. Ha dicho Casado:

Un partido no puede pretender que una sociedad se parezca a él por mucha razón que tenga. Lo que debe hacer es parecerse lo más posible a la sociedad.

Esto es lo que viene haciendo el PP desde los tiempos de Aznar, renunciar a toda transformación ideológica limitándose a gestionar, cuando le dejan, la sociedad que va modelando el PSOE. Ahora Casado tiene al menos la decencia de reconocerlo. Por eso España es, desde 1982, cada vez un poco más socialista, económica y culturalmente. Y, por lo que a Casado respecta, así seguirá siendo.

En cualquier caso, este propósito confeso de dejar a la izquierda el trabajo de transformar la sociedad y conformarse el PP con parecerse después lo más posible a ella no sólo explica que muchos de sus electores, al sentirse huérfanos, hayan buscado opciones algo más comprometidas con su ideología, sino que también revela cuál es la verdadera razón de la remoción de Cayetana. En definitiva, Casado no puede tolerar que la antigua portavoz no se conforme con parecerse a la sociedad que moldea la izquierda y quiera cambiarla para que primen en ella los valores liberal-conservadores. Casado en cambio sólo quiere gobernarla, no reformarla. Dice ser más cayetano que Cayetana con la sabiduría de saber ocultarlo bajo un manto de moderación. Pero luego la verdad es que de cayetano sólo tiene la cáscara.

La batalla cultural de Cayetana
Antonio Robles  Libertad Digital 21 Agosto 2020

Es desolador que al joven líder del PP no le interese la batalla cultural. O le resulte un inconveniente electoral.

Si nos preguntáramos en qué momento se jodió la España de la Transición, pocos admitirían que se malogró desde el mismo instante en que se diseñó un Estado autonómico sin prever la deslealtad de los Gobiernos nacionalistas. Jordi Pujol y sus cómplices en el País Vasco están en la base de todos nuestros males presentes.

Esa deslealtad es responsable de la pedagogía del odio a la nación española y sus símbolos. Con nueces y sin ellas. Pujol fue el primero en utilizar la simulación, el engaño y la mentira política, el primero en recurrir a la corrupción económica y envolverse en la bandera para corromper y comprar la voluntad de la sociedad que gobernaba. Su modelo de líder mesiánico sin democracia interna en su formación política creó escuela. Consagró la identidad frente a la ciudadanía, impuso la asimetría territorial a costa de la igualdad democrática, utilizó el adoctrinamiento escolar frente a la autonomía del conocimiento ilustrado, impuso la exclusión frente la libertad lingüística, participó en el control del Poder Judicial, cuestionó la separación de poderes, utilizó el chantaje a través de dossiers y criminalizó al disidente. Y siempre explotó las emociones y el victimismo para evitar el razonamiento político. En buena medida, preparó el caldo de cultivo para que Rodríguez Zapatero desenterrara la guerra civil a través de una memoria histórica de parte y asumiera como propia la condición plurinacional de España. La llegada de populistas como Pablo Iglesias sólo era cuestión de tiempo. Todos en el mismo lodo.

Repito, ¿en qué momento se jodió España? Se jodió en el momento en que las élites económicas, políticas e intelectuales se inhibieron y no denunciaron esta falsificación de la democracia. Con su ausencia se fueron filtrando lentamente en la mente de millones de españoles creencias políticas reaccionarias presentadas como progresistas, cuando no lo eran. Demasiados años complacientes. Ahora la infección está tan generalizada que los intentos por regenerar la vida política ya se han llevado por delante dos proyectos que nacieron para impulsarla: UPyD y Cs. Revertir ese estercolero, recuperar la autoestima democrática y el libre pensamiento era la apuesta que perdió el PP al destituir a la mujer que se había empeñado en lograrlo.

Es desolador que al joven líder del PP no le interese la batalla cultural. O le sea un inconveniente electoral. La destitución de su portavoz en el Congreso es un error, no solo ni principalmente porque la mujer destituida sea inteligente, capaz, brillante, sino y ante todo porque al destituirla está renunciando a dar la batalla cultural que España como nación de ciudadanos libres e iguales necesita para derrotar la deriva populista e identitaria que amenaza los pilares básicos de la convivencia constitucional del 78.

La pérdida es mayor, si cabe, porque es transversal. El objeto de la lucha política ilustrada de Cayetana no afecta sólo al PP, sino al sistema democrático y a España como nación. Dicho de otro modo, debería haber una Cayetana en cada partido. ¿Qué salud democrática puede tener un Estado si sus partidos carecen de ella? ¿Es mejor una mentira socialista que una liberal, o las dos son intolerables?

El error de Casado es caer en la pasividad de Rajoy: ante el follón, esperar a que escampe. Nunca escampará la hegemonía cultural y moral del populismo y del nacionalismo; o se la desenmascara enfrentándola hoy para neutralizarla algún día o mañana será demasiado tarde. Y en algún momento había que empezar. Esta es la gran diferencia entre una mujer de Estado y un especulador coaccionado por pandilleros de la política. Comprendemos que plantear batalla intelectual a la instrumentalización de la memoria histórica, o a la imposición de aranceles ideológicos a la mujer, o al nacionalismo chusco de Vox, o denunciar sin titubeos el camelo de la identidad, dé vértigo; pero son batallas que se han de dar para devolver a la ciudadanía el derecho a pensar sin la amenaza del anatema. El resto vendrá solo.

En comparecencia pública, Cayetana Álvarez de Toledo explicó tras su destitución los avatares de su sustitución y su compromiso con la libertad. ¿Hay alguna feminista más consecuente con su condición de mujer libre?

Nacionalismo chusco
Nota del Editor 21 Agosto 2020

Pues menos mal que en Vox tenemos un chusco, en los peores tiempos que nos preparan los comunistas y adláteres, podremos hacer sopa de ajos.

UPyD y C's fueron dos intentos de hacer parecer que algo cambiaba para seguir igual. Ni UPyD ni C's defendían ni defendieron a los españoles contra la imposición lingüística. Y ahí está la raíz de la hidra de las mil cabezas: para hacerse el flexible y permisivo comienzan con el bilingüismo que es una imposición estúpida salvo para quienes se benefician de las fronteras y ghetos que provoca y siguen con la destrucción de España.

Cualquier sujeto que no haya sufrido con la imposición lingüística puede permitirse el lujo de insultar a Vox, cualquier ser humano que defienda su libertad y sus derechos humanos y constitucionales tiene que apoyar a Vox. Claro que el sujeto que no haya sufrido la imposición lingüñística no ha debido pisar España ni visto u oído noticias sobre ella, o sea que debe tratarse de un marciano.

Clientes cargan contra Carrefour por excluir al español en Cataluña: «Vetado en mi cesta de la compra»
Andrea Aguado Robles okdiario 21 Agosto 2020

Olvidar el español en la cartelería de sus supermercados le puede salir caro a Carrefour. Y es que en los pasillos de las tiendas de la firma gala en Gerona se pueden apreciar rótulos en francés y en catalán, pero ni rastro del español. Un menosprecio que un portavoz de la empresa negó a este diario hace tan sólo una semana y que ha desatado el enfado de los clientes en las redes sociales, que amenazan con eliminar sus productos de su cesta de la compra.

«Veto a Carrefour de mi cesta de la compra». Así han reaccionado algunos usuarios de la red social Twitter que aseguran que no van a volver a comprar productos en la cadena de supermercados de origen francés por el menosprecio al español en los pasillos de los supermercados de la marca en Cataluña. Críticas que no sólo afectan a sus usuarios en Gerona, si no también a otros de diferentes puntos de España: «Harto de tanta empresa extranjera que ofende a España».

No han sido las únicas críticas que le han llovido a la cadena de distribución gala y es que muchos usuarios han confirmado que cambiarán su compra a Mercadona, Dia, Alcampo o El Corte Inglés antes de continuar consumiendo productos de «una firma que se olvida de sus clientes que hablan español». Incluso lo califican de una «campaña elaborada por independentistas».

Por su parte, muchos usuarios han pedido a Carrefour España que cambien «urgentemente» este tipo de rotulación de sus supermercados de Gerona, «si quieren que volvamos a pisar alguna de sus tiendas», y que encarguen una nueva cartelería. Además, califican de «poco inteligente recurrir al valor añadido del independentismo como reclamo para aumentar sus ventas».

Mientras, otros clientes han asociado la exclusión al español de sus rótulos a la polémica de la marca de helados Frigo, que también ha desatado la ira de los usuarios de las redes sociales tras eliminar el español de su cartelería en todas las provincias de Cataluña.

Las excusas de la exclusión al español
Hace siete días fuentes de la de la compañía explicaron así a OKDIARIO la aparición de varios carteles en la sección de vinos excluyendo al español: «En todas las tiendas de Cataluña se utiliza tanto el castellano como el catalán y, en el caso de la promoción de los vinos, también se incluyó el francés sólo porque había un surtido específico». No obstante, la exclusión no sólo afectaba a este pasillo del supermercado, si no también a otros como es el caso de la sección de panadería. Una imagen que cambió la justificación, que alegó posteriormente que «la rotulación que utilizamos en cada una de nuestras tiendas se ajusta a la normativa lingüística vigente obligatoria de la comunidad autónoma».

La compañía de alimentación, que pertenece a la multinacional angloholandesa Unilever, también alegó las mismas razones que Carrefour para justificar la exclusión del español de sus rótulos: «La rotulación de Frigo en Cataluña cumple con la normativa legislación vigente obligatoria para todas las compañías que comercialicen sus productos en esta comunidad autónoma». En el caso de Frigo ya ha anunciado que va a rectificar. También lo ha hecho Carrefour, según ha publicado el diario ‘elCatalan.es’, aunque en su caso es más difícil de creer ya que contestaron lo mismo cuando saltó la misma polémica a principios de año y no han cambiado nada.

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«Coletas rata» separatista style
Sergio Fidalgo Cronica Global 21 Agosto 2020

Pablo Iglesias e Irene Montero han montado la enésima campaña para desviar la atención de sus problemas judiciales en el caso Dina a cuenta de la pintada “Coletas rata” en una carretera de Asturias. Por supuesto, nadie merece ser acosado, ni insultado, ni siquiera los que en el pasado han presumido de aplicar “jarabe democrático” a los adversarios de otros partidos. Todo el mundo merece estar tranquilo cuando pasa las vacaciones con su familia, sin excepciones, y ojalá los lideresos de Podemos aprendan la lección.

Pero es que los amigos separatistas de Pablo e Irene, esos que están en prisión por intentar acabar con nuestra democracia y a los que la pareja de Galapagar llama “presos políticos” y piden su libertad, llevan años creando un clima de odio en Cataluña. Los partidarios de Junqueras, Romeva, Rull, Turull, Forcadell y el resto de condenados por sedición amenazan, pegan, insultan, hacen el vacío y procuran la muerte social a los que no piensan como ellos.

Que se lo digan a Xavier García Albiol, al que insultaron cuando estaba en un espectáculo con su hija. O a Inés Arrimadas o a Alberto Fernández Díaz, cuyo barrio estaba lleno de pintadas para que sus familias pudieran ver cada día las ofensas que unos cuantos radicales separatistas perpetraban. O a Miquel Iceta, al que han dedicado docenas de insultos aludiendo a su condición sexual, o a su aspecto físico. O al juez Pablo Llarena y a su mujer, Gema Espinosa, a los que llenaron de pintadas su residencia y la escuela de formación que dirige ella. O a Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, al que entraron en su garaje y le vandalizaron el coche.

Y es que los amigos separatistas de los muy ofendidos Pablo e Irene tienen barra libre para el insulto de todo tipo, sin que la pareja de Galapagar haya plantado pie en pared para que dejen de masacrar a los líderes constitucionalistas en Cataluña. Alguna tímida condena verbal, y poco más. Albert Boadella podría escribir una enciclopedia sobre lo que le dicen y lo que le hacen los violentos separatistas: pintadas en la puerta de su casa, talarle árboles de su jardín, mensajes ofensivos en diversas calles del pueblo en el que reside… Tomás Guasch también disfrutó del cariño de estos radicales con un ataque a su domicilio. Si hablamos de las sedes de partidos como Ciudadanos, PSC y PP sería un no parar, sólo el local de la formación naranja en Hospitalet ha recibido más de una docena de ataques. Y no hay acto de VOX en el que un comando de bienvenida secesionista se dedique, con suerte, a insultar. Y digo “con suerte” porque a la mínima que pueden añaden golpes y destrozos materiales. Una vez hasta tiraron cohetes a los militantes de la formación de Abascal.

Si el presidente de la Generalitat, el inhabilitado Quim Torra, incita a los más radicales a “apretar”, no es de extrañar que la caza del constitucionalista sea una práctica habitual en buena parte de Cataluña. El departamento de Interior no ha expulsado de los Mossos d’Esquadra a un agente como Albert Donaire, líder de la sectorial de la ANC en este cuerpo, tras llevar años incitando a la revuelta contra las instituciones españolas, y que tiene su timeline de Twitter lleno de insultos y ofensas contra cuerpos honorables como la Guardia Civil o la Policía Nacional. Por lo tanto, a nadie puede sorprender que el separatismo haya convertido el insulto en su principal arma política viendo que sale gratis, y que incluso proporciona réditos sociales en forma de aplausos y vítores por parte del independentismo más agreste.

El día que Pablo e Irene, y buena parte de la izquierda española, deje de amparar el matonismo político que el secesionismo está instalando en las comunidades autónomas que controla, será el principio del fin del rencor y el odio en política. Aunque quizás sea pedirles mucho, dado lo mucho que gusta en esos sectores plantear bloques de colaboración para tumbar lo que llaman el “régimen del 78”, con formaciones con una trayectoria histórica trufada de violencia como Bildu o ERC.
 


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