AGLI Recortes de Prensa   Jueves 3  Septiembre  2020

Sánchez y la España del chándal
Miguel Ángel Belloso. vozpopuli  3 Septiembre 2020

Yo temía que denostar el uso del pantalón corto hace quince días en estas páginas me iba a granjear algunos enemigos e igual desafección entre mis conspicuos seguidores. Pero ha sucedido lo contrario. Todavía hay gente que conserva el sentido del humor. De manera que muchos amigos que usan esta prenda infausta estaban encantados con el artículo, aunque no dispuestos a cambiar de costumbre, y que otros aportaron ideas adicionales y seductoras. Una señora mayor a la que no conocía de nada y que lee a diario Vozpópulime abordó por la calle y me dijo: “Tiene usted mucha razón. Pero se le han olvidado algunos detalles relevantes; por ejemplo, la gente que usa sandalias de esas propias de los frailes benedictinos o de los capuchinos, o aquellos que llevan zapatillas con calcetín negro; y sobre todo se le ha olvidado la bomba más letal: el chándal”.

¡Ay, el chándal! En efecto, me olvidé de cuando se inició realmente la decadencia del país, que fue con la popularización hace décadas de esta prenda siniestra pensada para el deporte pero que fue convirtiéndose con el tiempo en una vestimenta corriente. Te permite ir todo el día por la calle ayuno de ropa interior, soltando humus, rascarte a discreción las partes íntimas, e incluso acostarte y levantarte con la misma indumentaria, con frecuencia obviando la oportuna ducha y el correcto afeitado.

Hace ya muchos años, almorzando con uno de los grandes empresarios de este país me dijo algo que recordaré siempre: el nivel máximo de deterioro de una nación se alcanza cuando los hijos vuelven de la escuela y encuentran a su padre en chándal en el sofá viendo la televisión. A Ana Rosa Quintana, a la Griso, o al Ferreras, que sería peor. La imagen que se transmite a los niños es terrorífica. Es que tu padre desempleado no ha tenido ánimo para vestirse en condiciones, que no se ha afeitado, que ha perdido por completo la dignidad y el honor. ¿Qué van a sacar los niños de provecho en el colegio después de contemplar este espectáculo tan lamentable y desgraciadamente frecuente? El desempleo es como una carcoma que quiebra la autoestima de las personas, así como el subsidio permanente e incondicional rompe los estímulos para levantarte de la lona después de un combate que has perdido.

La semana pasada coincidí con una compañera de izquierdas en un debate en televisión que esgrimía la misma monserga de siempre: que lo peor de la pandemia va a ser el incremento lacerante de la desigualdad. No comparto esta opinión, pero en todo caso, la solución que proponía para enfrentarla era la clásica: el apoyo incondicional del Estado. Naturalmente, discrepamos. Estoy convencido de que una economía desarrollada como la española debe articular los instrumentos precisos para socorrer la pobreza y combatir la mala suerte. El problema es cuando estos instrumentos se consolidan y se vuelven recurrentes, y esto es lo que seguramente ocurrirá con el Ingreso Mínimo Vital que ella defendía a capa y espada.

Receta contra la pobreza
A mí me parece, en cambio, que es un artilugio para instalar a la gente en la trampa de la pobreza. Si yo voy a percibir una cantidad fija sin trabajar, y además puedo buscarme la vida fuera de la ley con alguna chapuza que me complete una renta razonable, ¿qué estímulo voy a tener para ingresar legalmente en el mercado laboral? Ninguno. El incentivo para abonarse al chándal es poderoso e inexorable. La receta indiscutible para reducir la pobreza y la desigualdad es la creación de empleo, pero esto es esencialmente imposible con un gobierno socialista que además está aliado con los comunistas de Podemos, que sólo han generado devastación, hambre y terror allí donde han llegado al poder.

Algunos consultores de medio pelo e intelectuales mediocres nos han tratado de convencer de que la epidemia nos cambiaría la vida a mejor. Es una equivocación. Yo creo que lleva camino de convertir en legión a la tropa del chándal. Tengo varios amigos que trabajan en distintas empresas que me cuentan sucesos absolutamente sorprendentes sobre el deterioro moral que ha causado el confinamiento y el instrumento legal de los ERTE. Muchos de los que están incursos en este procedimiento creen estar en su derecho a incorporarse a la oficina cuando ellos decidan, o se niegan a prescindir de la comodidad de trabajar de aquellas maneras desde el salón de su casa, sobre todo aquellos que viven lejos de la sede, o en aquellos casos -que hay muchos- en que han podido durante todo este tiempo trabajar desde sus segundas residencias en la sierra o en la playa.

No es verdad que la epidemia haya hecho a la gente más consciente de los desafíos y de las obligaciones que tienen con su empresa. En ocasiones los ha hecho más renuentes, más suspicaces e incluso más vagos. Además, la continuidad de los Ertes debería medirse con cuidado para no alimentar a compañías que ya no eran rentables antes de la crisis y menos después. Sería imperdonable que funcionaran como ‘zombis’, asistidas por la ayuda estatal que pagamos todos.

España lleva camino de convertirse, más que en otros descalabros memorables, en el país del chándal, y el Gobierno es el auténtico promotor de este destino infame. La actividad ha caído un 23% acumulado en el primer semestre del año, muy por encima de la media europea y de otros países equiparables en el daño ocasionado por la pandemia como Italia. Aunque la inane vicepresidenta económica Nadia Calviño esgrima razones para el optimismo asegurando que en el tercer trimestre la actividad podría repuntar hasta un 15%, este rebote se producirá sobre una base de comparación notablemente inferior, de manera que seguiremos siendo el Estado fallido de la Unión, el que peor ha gestionado la epidemia -pues ha registrado más muertos que nadie-, el que ha devastado la economía con más intensidad después de un confinamiento extremo y estéril y el que está afrontando en condiciones más precarias la vuelta a la normalidad, con un número de rebrotes que son la vergüenza de toda Europa y un castigo implacable a la credibilidad del país.

Ecologismo y feminismo
Revertir este derrumbe colosal y el empobrecimiento masivo de las familias que vamos a vivir en los próximos meses requeriría un gobierno radicalmente reformista y audaz, que flexibilizara el mercado laboral, que arreglara de una vez por todas el sistema de pensiones, que fomentara la competencia eliminando las trabas comerciales, y sobre todo que generara confianza. Pero resulta que el presidente que nos dirige, en el acto-trampa vergonzoso del pasado lunes en el que reunió a los principales empresarios y banqueros del país -que quiero pensar que sólo acudieron por una cortesía institucional al parecer compatible con sentirse obscenamente utilizados con fines espurios- esbozó las siguientes prioridades: la transición ecológica -que es una engañifa que servirá para engordar la cuenta de resultados de destacadas compañías a costa de hundir a buena parte de la industria y de las pymes-, la transición digital -¡ok! - la cohesión territorial y social -un mero lugar común- y finalmente el feminismo.

O sea que tenemos un presidente literalmente acojonado por la tormenta perfecta que se avecina -y que por eso precisa reunirse de una corte de bufones- pero que es tan irresponsable como para esgrimir, en un país que lleva camino de los cinco millones de parados, el feminismo como una cuestión estratégica. ¿A que es realmente brillante?

Invita también a la perplejidad que Sánchez reclame unidad y la liquidación de la vieja política cuando es él precisamente el que la practica con denuedo -igual que su socio de Gobierno- y el que sigue generando a la menor oportunidad división social con iniciativas como la memoria histórica, la remoción continua del pasado por cualquier pretexto y de nuevo el feminismo recalcitrante y hediondo. Naturalmente lo hace para presionar al PP, para chantajearlo, pero sería un gravísimo error que Casado mostrara debilidad ante la exhibición de plutocracia del pasado lunes, a cargo de empresarios y banqueros que dependen en su mayoría de la regulación estatal y del Boletín Oficial del Estado.

Sería una dejación de principios imperdonable. Si Sánchez cree que los 140.000 millones que va a recibir de Bruselas de manera fraccionada y a plazos van a ser suficientes para que la economía pueda alcanzar un crecimiento raquítico del 2% a largo plazo, como dijo, es que ha perdido por completo el sentido de la realidad. España necesita una sacudida reformista brutal y en toda regla, algo que es completamente ajeno a los aires revolucionarios y al progresismo militante de este Gobierno, que siempre han estado reñidos con el progreso genuino.

Otro (y doble) chantaje más
Carlos Dávila okdiario 3 Septiembre 2020

No repara en gastos. Ni en mentiras. Ni en chantajes. Cuento un sucedido: al término del mitin con el que Sánchez fustigó, sin vergüenza alguna, a los empresarios del IBEX, se sucedieron cortos corrillos. Cortos, porque los obligados asistentes lo único que deseaban era desaparecer cuanto antes de aquella encerrona. Pues bien, en uno de ellos destacó una conclusión: “Este hombre no tiene cura; ha sido la enésima tabarra desde el comienzo de la pandemia”. Ninguno de los convocados, ni siquiera el más partidario, presidente de una eléctrica, quiso comparecer ante los periodistas que rodeaban el acto para expresar una opinión. Alguno ha dicho textualmente que “nunca se hacen declaraciones después de este tipo de actos”, pero sólo es una verdad piadosa con el anfitrión: quien quiere las hace, lo que sucede es que en esta ocasión, el grupo se disolvió a toda prisa no fuera a ser que alguno se fuera de la lengua y dijera lo que realmente piensa. Y, ¿qué piensa la mayoría? Pues que toda la intervención de Sánchez se fundamentó en un solo objetivo: presionar a los empresarios para que estos, a su vez, conminen a Pablo Casado, y el presidente del PP se avenga a a apoyar los Presupuestos “por el bien de España”. Nunca se ha visto cosa igual.

Pero es que además Sánchez sabe -se lo ha dicho Casado en estas mismas horas- que su partido no apoyará textualmente “de ninguna manera”, unas Cuentas en las que participe ‘fifty fifty’ el Podemos del probable encausado Pablo Iglesias. Entonces, ¿por qué Sánchez perpetró esta pirueta ante sus oyentes? Fácil, para intentar vender (ya lo está haciendo) que la derecha “no arrima el hombro” y de forma más sectaria y vilmente aún, que se niega a “entenderse con España”. Él va proclamando en reuniones como la descrita y en los micrófonos de su emisora de cabecera, que de lo que se trata ahora es precisamente de que “España se entienda con España”. Lo grita, con su acostumbrada faz de mentiroso patológico, quien es el jefe de un Gobierno en el que participan los que, sin disimulos, apuestan por barrenar nuestra democracia e incluso nuestro país hasta convertirlo en una franquicia de Maduro o, más finamente, del mismísimo Putin. ¿Quién en su cabales va a creerse a un prestidigitador de este jaez? Sánchez utilizó a sus oyentes del IBEX como conejitos de Indias de una operación que tiende a perpetuarse en el poder previo un paso denigrante: ensuciar, vía su inmensa capacidad publicitaria, la imagen del principal partido de la oposición -ya lo ha hecho también- de “antipatriota”. Los empresarios -me cuesta decirlo así- son unos personajes aherrojados por el poder en un Estado como el nuestro en el que “casi todo” está regulado en el Boletín Oficial del Estado. Nuestro Estado no domina todos los ámbitos de la sociedad, como es el caso de Francia, pero no le va a mucho a la zaga. Por eso el IBEX no tiene otro remedio de que soportar las mil y una homilías bochornosas e interminables de este narcisista patológico.

En poco más de un mes y siempre y cuando Sánchez saque adelante los Presupuestos, lo cual está muy por ver, la Unión Europea dirimirá si envía ya el regalo de los 140.000 millones de euros que ha prometido. Una buena parte de esta dádiva debería llegar a las iniciativas de nuestros empresarios, los únicos que en este país son capaces de crear auténtica riqueza. ¿Cómo, pues, los dueños del IBEX se van a enfrentar al presidente de su Gobierno? Uno de ellos me decía ayer mismo con toda propiedad: “Un empresario tiene la obligación de negociar con el Gobierno de turno”. Incluso con este que, encima, violenta la realidad de la reunión de lunes y afirma que los convocados “mostraron su apoyo directo a lo dicho por el presidente del Gobierno”. Es decir, que como no se han pronunciado en contra, algo que, como hemos alegado no pueden hacer dada su posición económica y social, eso significa que están de acuerdo con Sánchez. Subvierten el sentido último de ese dicho: “El que calla, otorga” y convierten el silencio en aplauso. Pues no: el que calla no otorga, el que calla no dice nada, que es exactamente lo que ha pasado. En resumidas cuentas, con su desahogo habitual, ya acrisolado por el uso, Sánchez, ayudado ¡cómo no! por ese gurú del marketing que es Iván Redondo, ha ingeniado un nuevo y doble chantaje: contra el IBEX, al que ha usado como una compresa, y contra Pablo Casado, al que quiere presentar como un fascista antipatriota. La maniobra es tan cierta como repugnante.

Otra razón de peso para no pactar el CGPJ
OKDIARIO 3 Septiembre 2020

Pablo Iglesias tiene ante sí un complejo horizonte judicial y ha exigido a Pedro Sánchez un cambio urgente de los miembros del CGPJ para introducir jueces afines a Podemos que interfieran, llegado el caso, en la causa abierta por la caja B de la formación morada. De modo que la renovación que pretende el presidente del Gobierno responde, en buena parte, a las exigencias de su vicepresidente segundo.

Parece evidente que si el PP ya era reacio a apoyar la renovación, el hecho de que Iglesias se le haya exigido a Pedro Sánchez por motivos estrictamente partidistas reafirma aun más, si cabe, la negativa del principal partido de la oposición a prestarse a una operación que sólo beneficia al Gobierno socialcomunista. Casado ejercerá su mayoría de bloqueo para negarse en banda a un relevo en el órgano de los jueces.

La pretensión de Iglesias es propia de un totalitario que pretende controlar y manipular un proceso judicial en el que Podemos se encuentra ya imputado. El nerviosismo del secretario general de la formación morada salta a la vista. Dado que no ha podido doblegar a los jueces, pretende configurar un CGPJ distinto, mucho más maleable, con miembros favorables a sus tesis.

La campaña de ataques para desacreditar al titular del Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid, Juan José Escalonilla, que investiga la corrupción del partido que dirige el vicepresidente segundo del Gobierno, no ha dado frutos y Pablo Iglesias se ha plantado ante Pedro Sánchez para instarle a que convenza al PP de que apoye la renovación del órgano de los jueces.

El ataque de nervios del vicepresidente segundo es evidente. Tras dedicarse durante semanas a denigrar al juez Escalonilla -le acusó de utilizar métodos propios de la «Alemania nazi»a través del panfleto que Dirige Dina Bousselham-, Iglesias se encuentra en una encrucijada de difícil salida y pretende ahora lo imposible: que el PP acepte una renovación del CGPJ. Va listo. Pablo Casado no pactará con Pedro Sánchez si éste no acepta previamente una despolitización del órgano de los jueces, que es precisamente lo que no quiere Pablo Iglesias. El horizonte penal de Podemos y Pablo Iglesias se oscurece. Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

Devastación
Isabel San Sebastián ABC 3 Septiembre 2020

Basta darse una vuelta por las calles de Madrid o cualquier otra ciudad española para constatar la devastación producida en su comercio por la pandemia, aliada a la incompetencia demostrada por el Gobierno en el abordaje de la catástrofe. Así como el virus ataca las vías respiratorias del enfermo, las políticas erráticas destinadas a combatir su propagación han asfixiado el tejido empresarial de este país, que no descansa en las grandes compañías del Ibex a las que se dirigió el presidente en su soliloquio del lunes, sino en millares de pequeñas tiendas, bares, talleres, restaurantes y negocios similares, gestionados en su inmensa mayoría por autónomos a quienes este Ejecutivo tan «progresista» ha abandonado a su suerte.

Resulta desolador contemplar las persianas bajadas, las liquidaciones, los carteles de «cerrado» o «se traspasa» que no han sido retirados al llegar septiembre, ni lo serán probablemente en mucho tiempo. Los humildes emprendedores pobladores de ese desierto, trabajadores como el que más pero por cuenta propia, no interesan al PSOE y mucho menos a Podemos. Ni manejan grandes fortunas, ni tienen capacidad financiera para rescatar al Ejecutivo del abismo en que nos sitúa un déficit cada vez más abultado, ni se dejan mangonear por sindicatos de partido para secundar las huelgas con las que la izquierda hace oposición a la derecha cuando es ésta la que está en el poder. (Por ejemplo, la de profesores convocada en la Comunidad de Madrid, solo la Comunidad de Madrid, cuya presidenta, Díaz Ayuso, se ha convertido en la principal pieza a batir por el tándem Sánchez-Iglesias.) Los autónomos no sirven de bandera ideológica a los coaligados de La Moncloa porque representan lo contrario de lo que interesa a esos defensores a ultranza de lo «público», entendido como pesebre en el que abrevar con cargo al contribuyente. Su esencia es el esfuerzo individual, el empeño por sacar adelante un proyecto a base de coraje y trabajo, la disposición a asumir grandes riesgos que rara vez, y más ahora, redundan en beneficios. Son personas libres y, como tales, no conciernen a un Gobierno liberticida donde nadie sabe lo que significa esforzarse. Un Gobierno que no ha renunciado ni al sueldo ni a las vacaciones mientras cerca de un millón de españoles se sumaban a las colas del paro ante el derrumbe del sector turístico y el consumo. Un Gobierno que exige apoyo incondicional a sus cuentas y sus ocurrencias pero que ignora en eso que llama «diálogo social» al portavoz de los autónomos, Lorenzo Amor, excluido de la lista de invitados a su desayuno triunfal no sabemos si porque, a diferencia de otros, se permite criticarle sin tapujos o simplemente porque Sánchez no concede importancia suficiente a sus tres millones de representados, de los cuales apenas un cuatro por ciento ha podido beneficiarse de alguna prestación por cese de actividad, cuando hasta la fecha más del doble, unos trescientas mil, se han visto abocados al cierre o subsisten en la miseria sin ver aliviada un ápice su abrumadora carga fiscal.

Ese es el trasfondo real sobre el que versan las conversaciones que entabla esta semana el bronceado presidente con los líderes de otras fuerzas políticas. Esa es la España cuyo nombre pronuncian unos y otros en vano. Mientras ellos echan pulsos y se entrecruzan acusaciones, mientras hacen cálculos sobre lo que conviene a sus respectivas siglas y buscan el modo de culpar de todos los males al otro, el país se va al garete. Y la segunda oleada asesina no ha hecho más que empezar.

El PP y la independencia del Poder Judicial
EDITORIAL Libertad Digital 3 Septiembre 2020

Sería injusto o prematuro reprochar a Pedro Sánchez su rechazo a una hipotética oferta de Pablo Casado para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), por la sencilla razón de que el Partido Popular no ha ofrecido hasta la fecha al Gobierno acuerdo formal alguno para que la elección de los miembros de dicho organismo deje de estar en manos de los partidos y pase a estar en las de los propios miembros de la carrera judicial. Lo más que ha hecho el PP hasta la fecha –como ha quedado claro en la reunión de este miércoles entre Sánchez y Casado– es rechazar el acuerdo que el PSOE le ha ofrecido para una nueva designación política del CGPJ, negativa que permite al Gobierno reforzar en la opinión pública su falaz relato de que es el PP el que bloquea la renovación de un CGPJ que lleva años en una lamentable situación de interinidad.

Lo peor es que esta manipulación de la opinión pública que presenta arteramente al PP como culpable del bloqueo puede llevar más pronto que tarde al partido de Casado a ceder y protagonizar un nuevo chalaneo con el PSOE, con lo que traicionaría una vez más sus promesas relativas al fomento de la independencia de los poderes Legislativo y Judicial. Ese riesgo es aún más acuciante tras la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo, abiertamente partidaria de una renovación del Poder Judicial protagonizada por la propia Judicatura y no de una nueva designación política acordada entre partidos. De hecho, fue este uno de los motivos que Casado dio a Álvarez de Toledo para justificar su destitución, según manifestó la exportavoz del PP.

Así las cosas, y mientras el PP no se moleste en hacer un ejercicio de comunicación y de pedagogía destinado a presentar al PSOE ante la opinión pública como el gran responsable tanto de la politización de la Justicia como de la situación de bloqueo e interinidad del CGPJ, que nadie cante victoria: el 'no' de Casado a Sánchez de este miércoles bien puede convertirse mañana en un nuevo 'sí' al entierro de Montesquieu y a su separación de poderes.

Pedro Sánchez se lleva al huerto a las grandes empresas
“Nunca es posible calcular lo que puede esperarse de hombres que no obran con principios fijos, sino conforme a intereses que cambian a cada momento” Donoso Cortés
Miguel Massanet SX

No por conocido deja de ser menos llamativo. En efecto, en España y pensamos que en otros muchos países sucede lo mismo, siempre hay un grupo dentro de quienes ejercen la función de producir, transformar o vender bienes de consumo, primeras materias, viviendas, obras públicas, bienes muebles, servicios bancarios y financieros que, como se podría decir comúnmente “van a su bola”, en el sentido más conocido de la expresión que se podría definir como: “ocuparse uno de sus propios asuntos y a su manera, sin preocuparse por los demás”. No es que, como personas físicas, los que se ocupan de dirigir, explotar, fundar, financiar o lucrarse de la gestión de todas aquellas industrias, comercios, explotaciones o inmuebles no sean personas con sus propias ideas sobre la política o sus creencias de tipo religioso o, incluso, sobre la orientación que intentan dar a sus hijos sobre cuestiones morales y éticas; pero existe lo que podríamos calificar de un común denominador que es fácil encontrar en todas ellas, que consiste en poner por encima de cualquier otra consideración, credo o prioridad, la idea de que hay que conseguir que la empresa salga adelante, que logre ser lo más competitiva posible, que se imponga a las dificultades superando cualquier anormalidad, imprevisto, crisis o fenómeno natural y que engendre riqueza; siempre con la convicción de que lo primordial es conseguir sacar de ella la máxima rentabilidad.

Teniendo en cuenta estas consideraciones previas, nadie se puede extrañar de que todos los empresarios, de unos u otros tipos de sociedades, mayoritariamente de las grandes empresas y multinacionales, españolas y extranjeras, ubicadas en España; se hubieran dado cita para acudir a la conferencia de nuestro presidente, señor Pedro Sánchez, el doctor de la tesis copiada y amañada, que había anunciado, con el pomposo título de “España puede. Recuperación, Transformación, Resiliencia”, una conferencia para empresarios, seguramente con el propósito de conseguir el apoyo empresarial a su programa que, primordialmente, está en estos momentos centrado en conseguir la aprobación de los PGE, sin los cuales, evidentemente, se le podría difícil conseguir acabar la legislatura en el poder. Todo ello con la intención de presiona al PP, que viene demostrando no estar por la labor de apoyarlos, tal y como desea Sánchez y su gobierno. Si alguno de ustedes hubiera tenido la idea de que estas altas personalidades de la economía, las finanzas y los sindicatos patrios, había acudido a aquella selectiva reunión con el sano propósito de espetarle a Sánchez los graves errores que su gobierno viene cometiendo desde que accedió al poder, y con el objetivo de ponerle los puntos sobre las íes, seguramente se quedó decepcionado por lo que vio y por el comportamiento de los asistentes rayano en el más puro servilismo, entrega, gregarismo y lo que para el vulgo no sería más que un ejercicio descarado del más indigno “peloteo” en favor de la persona del conferenciante.

Hubiéramos podido entender que estos mismos empresarios hubieran acudido diligentemente a escuchar al orador, en el caso de que se hubiera tratado, por ejemplo, del señor Felipe Gonzáles; de que el mismo señor Sánchez no estuviera gobernando con el apoyo de la izquierda comunista más radical; de que su actitud con los separatistas catalanes hubiera variado y dado por rotas las conversaciones que viene manteniendo con aquellos secesionistas, sin otro objetivo que sacar de ellos el apoyo preciso para mantenerse al frente del Gobierno, sin parar mientes en lo que deberá dar a cambio de este apoyo. Pero nada de todo esto ha sucedido y, en consecuencia, no había motivo alguno que avalara que la flor y nata del empresariado español ayude, con sus sola presencia, a un señor que en el fondo lo que está pretendiendo es sostenerse durante cuatro años al frente del gobierno, aunque para ello deba de transigir con determinadas doctrinas comunistas que, por supuesto, nada van a favorecer a los intereses de este empresariado que ahora, cuando debiera mostrar su disgusto hacia un gobierno anticapitalista y contrario a la libertad de mercado, es quien se presta a dar soporte a un Gobierno que, seguramente, no tardará en dar muestras de lo que tiene en mente, cuando consiga todos los resortes que son necesarios para dominar a un Estado, sin peligro de que la oposición se pueda rebelar contra ello.

Choca ver en primer plano a esta señora Botín haciendo rendez-vou al señor Presidente, aunque no debe de extrañarnos porque no es la primera vez que apoya sus iniciativas lo que, a un ciudadano de a pie, como es el cronista, le hace pensar que ya habrá sacado sus ventajas y garantías para lo que respecta a los beneficios que haya podido conseguir para el Santander. Toda una corte de personalidades entre las que no podía faltar el señor Fainé de La Caixa, uno de estos capitalistas que siempre se le encuentra donde hay algo que pescar o el señor Pallete de la Telefónica, sin olvidarnos del señor Unai Sordo, flamante secretario general de CC.OO, ¿cómo se sentiría en medio de tanto capitalista, con su camisa de “descamisado” desentonando, en un verdadero mar de lujo y moda?

Tampoco faltó, cómo no, don Florentino Pérez charlando amigablemente con las ministras Carmen Calvo y Mª J. Montero, ministra de Hacienda. En fin, un acto organizado por el Rasputín de los socialistas, señor Redondo, en alabanza y provecho de su jefe de filas, al que todos aquellos que no debían de haber asistido lo hicieron, sin tener en cuenta más que lo que estos “sabios de la economía” calcularon que les convenía de momento, seguramente pensando que, cuando quisieran, tenían en su mano derrocar a este gobierno, si es que llegara a extralimitarse en sus coqueteos con el sector comunista y más izquierdista del PSOE. Error que ya han tenido otros países que han acabado destruidos por el comunismo bolivariano.

Lo que nos es difícil de entender es que, el señor presidente, entendiera que lo que estaba dando era una conferencia en la que se explicara algo nuevo respeto a lo que ha estado diciendo en sus numerosas y soporíferas conferencias de prensa, con motivo del coronavirus, en las que, por cada dato, trucado, que daba sobre la pandemia aprovechaba para incluir una hora de propaganda de la gestión de su gobierno aunque, ya así lo vienen confirmando los países de la UE que han valorado la gestión del gobierno español con respecto al Covid 19, España ha tenido el triste honor de ser la que peor lo ha hecho en cuanto a la lucha contra este virus maligno, que tantas víctimas se ha cobrado, precisamente por la falta de anticipación y de previsión de estos incompetentes que nos gobiernan.

Y es que parece increíble que toda esta gente de alta alcurnia, de lo más granado de la economía, la industria y las finanzas, de los que se supone que forman el sanedrín de los que manejan, desde sus altos empleos, todo el tejido económico de España, no vean, estén ciego o lo aparenten, que apoyando los objetivos de un iluminado como es Pedro Sánchez, lo único que están consiguiendo es perjudicarse a ellos mismo, lo cual no nos importaría un bledo, pero al mismo tiempo lo que van a lograr es situar al país bajo la bota de las izquierdas que, tarde o temprano, se van a dejar seducir por la tentación de ir suprimiendo derechos individuales y ejercer más opresión sobre la ciudadanía, hasta conseguir que nuestra, cada vez más débil democracia, caiga derrotada por este comunismo de nueva cepa importado desde los países de la América latina, como son Cuba y Venezuela.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, cuando vemos con la facilidad con la que aquellos que pensábamos que podían constituir un valladar contra los avances de la izquierda, en España, caen con tanta ante los cantos de sirena del nuevo Ejecutivo, presidido por Pedro Sánchez, que no se caracteriza precisamente por su sutilidad y diplomacia; no podemos menos que pensar que quienes son los que con más claridad ven el futuro de nuestra nación son aquellos a los que se tacha de ultraderecha, pero que, en realidad, son los únicos que son capaces de defender aquellos valores que heredamos de generaciones anteriores y que son los que el PP se comprometió a defender, aunque ya dudamos, a la vista de los últimos acontecimientos que han tenido lugar en el seno del partido, si no van a acabar formando parte de aquellos “entregados” que han preferido sucumbir ante la presión de socialistas y comunistas, dejando a quienes los votamos o, al menos a una parte muy importante de ellos, sin el recurso de tener a alguien que fuera capaz de defender a quienes seguimos manteniendo el espíritu de la España anterior a la llegada de socialistas y comunistas, pese a que sabemos que una parte importante de lo que constituían nuestros valores y creencias, hoy en día, ya han quedado superados por el materialismo y el relativismo que impera en todo el, país. Terminaremos con una frase pesimista, pero de suma actualidad, del gran Séneca: “Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables”, pues eso.

Educación liberal
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Septiembre 2020

El comienzo de un nuevo curso académico es una oportunidad para levantar acta de una obviedad: la educación para la libertad casi ha desaparecido. Poderosas corrientes ideológicas han conseguido reducir la educación liberal a casi nada. La pandemia de la covid-19 ha dado alas a esas tendencias políticas de corte igualitaristas y casi totalitarias. Ahora se presentan con caretas apocalípticas. Los evangelios sobre el fin del mundo empiezan a desbordarnos. La necedad crece con la nueva peste. En España se desarrolla abonada por la soberbia. La soberbia española lo contagia todo. El soberbio, perdonen mis reiteraciones, no admite que su interlocutor pudiera ser un poco más sabio que él sobre cualquier asunto a debate. Niega por sistema la inteligencia del otro. El soberbio ofende y jamás promociona lo mejor del otro. Parece que los españoles no hablamos para comunicarnos, discutir estimaciones y opiniones, sino para perdonarnos la vida. Sánchez es el ejemplo perfecto de hombre soberbio. Es todo un perdonavidas. Nos habla como si fuéramos bobos y, además, dice que somos culpables de los nuevos contagios… ¡Qué tipo más soberbio! No es el único.

Creo que en España hay tantos tipos de soberbias como españoles. La peor de todas es la fingida. Es la soberbia del necio. Hablan y escriben sobre lugares comunes creyéndose que están descubriendo el Mediterráneo. El país está al borde del abismo y el más tonto se cree sabio y dictamina sin parar sobre cualquier cosa. Pero hay algo peor: la voluntad de veracidad brilla por su ausencia. También en esto Sánchez se lleva la palma. Nada tengo contra quienes participan en una conversación con juicios previos, incluso algunos muy bien armados y formados, sobre lo que van a debatir y experimentar, pero me revienta quienes de entrada tratan de imponer su verdad. Ha desaparecido casi por completo el afán de veracidad. La voluntad de alcanzar la verdad sobre cualquier asunto, única condición para llevar a cabo diálogos reales, ha desaparecido por completo de la vida política.

Todo el espacio público político está dominado por la mentira, la cerrazón intelectual, la frivolidad, la vaciedad y los tonos arrogantes de elocución. Pareciera que la razón de los políticos reside en sus partes bajas. Para estos políticos no valen la experiencia ni el conocimiento. Es un espectáculo deprimente ver a estos jóvenes políticos presentándose como salvadores… No sienten su propia imperfección. Jamás han experimentado el desdén por uno mismo que es la base del automejoramiento. Creen que han nacido sabiéndolo todo.

En este contexto, y espoleado por un magnífico artículo escrito Lino Camprubí en El Mundo sobre su abuelo, el filósofo Gustavo Bueno, fallecido hace cuatro años, me atrevo a reivindicar para aquí y ahora la educación liberal. Por educación liberal, permítanme una sencilla definición, entiendo educación para la libertad del espíritu, que no es otra cosa que tener conciencia de las más importantes capacidades y posibilidades del ser humano. ¿Dónde hallar esa educación? Sin duda alguna, en el estudio de los más grandes pensadores del pasado. Sus obras son el más importante patrimonio del saber que hemos de conservar para continuar siendo civilizados. No hacerlo es regresar a la barbarie.

Leamos y releamos, por lo tanto, la obra de Gustavo Bueno, porque no sólo nos ayudará a superar la soberbia del necio y la barbarie del especialista, sino porque nos mostrará que una vida sin filosofía es imposible.

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Cataluña
Ofensiva contra Vox
Una jauría ultraizquierdista ataca a 2 diputados de Vox en Barcelona y les fuerza a protegerse en un hotel
Raquel Tejero okdiario 3 Septiembre 2020

Un grupo de un centenar de ultraizquierdistas ha agredido al líder de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, y a la diputada del Congreso Rocío de Meer este miércoles mientras paseaban por el barrio barcelonés de El Raval. Les han lanzado latas, botellas, piedras, pintura y botes de humo. Los miembros del partido de Santiago Abascal han tenido que refugiarse en un hotel para evitar que la violencia provocase algún daño irreparable.

Los diputados de Vox han tenido que escuchar cómo la jauría les gritaba «¡Fuera fascistas de nuestros barrios!» y no han tenido otra opción que refugiarse en un hotel próximo mientras los radicales continuaban gritando e intentando entrar al recinto.

La unidad de antidisturbios de los Mossos D’Esquadra se ha tenido que desplazar hasta el lugar para impedir que pudiesen acceder al edificio donde se encontraban.

Garriga ha publicado un vídeo en el que relata que ambos se habían dirigido a El Raval para conocer la situación del barrio más conflictivo de Barcelona. «Hemos venido a denunciar la inseguridad y la inmigración ilegal. Nos han obligado a encerrarnos en un hotel agarrando la puerta. Los vecinos están asustados y amordazados», asegura Garriga en la grabación.

«Aún a riesgo de nuestras vidas vamos a estar aquí para defender la libertad de los españoles en su país», afirma Rocío de Meer, que también fue agredida durante la campaña de las elecciones vascas donde fue alcanzada por una piedra que le partió la ceja.

Candidato a las elecciones
Ignacio Garriga será el que será candidato de Vox para las próximas elecciones catalanas. Así lo confirmó hace unas semanas el propio Garriga que aseguró que asumiría el encargo «con gran responsabilidad» y que el objetivo que tendrá la formación dirigida por Santiago Abascal en Cataluña es «recuperar la libertad, el orden y la ley» que considera que han «arrebatado» a la comunidad autónoma.

«Unos nos han traicionado durante años para sentarse en Moncloa y otros ganaron las elecciones en Cataluña, pero huyeron: ¡Yo no me voy!», proclamó al anunciarlo.

Listado de amenazas
Vox publicó a comienzos de verano un listado con los centenares de ataques verbales y físicos que habían sufrido hasta el momento. Entre ellos relataban un incidente ocurrido el pasado verano cuando un representante del partido recibió amenazas de muerte en un restaurante. «Fascista, puto facha de mierda. Hijo de puta», «Qué pena no tener un cargador de balas para vaciártelo encima» o «Sí, a ti te voy a pegar un tiro», son algunas de las frases que aparecen en la denuncia presentada por la víctima.

Otro de ellos narra el día del pasado mes de marzo cuando apareció, en una plaza de Castellón, un muñeco con la cara de Santiago Abascal, boca abajo y con un disparo pintado en la cabeza. El muñeco en forma de amenaza fue colgado precisamente el día en el que Vox celebró su tercera Asamblea en la que Abascal resultó reelegido en unas primarias sin contrincante.

Anteriormente, un grupo feminista radical llamado Suvbersives Castelló ‘decoró’ varias calles de Castellón con el rostro del líder de Vox, Santiago Abascal, con un disparo en la cabeza.

La imagen recordaba a los años de plomo de ETA en el País Vasco, algo que los recientes acontecimientos parecen haber avivado. La banda terrorista señalaba a sus objetivos colocándoles en los muros y fachadas en una diana, tal y como han vuelto a hacer en la plaza de Vizcaya donde Abascal ha estado este viernes.

A pesar de las continuas denuncias de la formación de Abascal los radicales no parecen cejar en su empeño de silenciar a Vox.

Asesinos de ETA y equidistantes de HBO
Editorial El Mundo 3 Septiembre 2020

El cartel promocional de la esperadísima serie Patria -la adaptación del best seller homónimo de Fernando Aramburu- proyecta una infame equidistancia moral entre las víctimas de ETA y los asesinos que no es soportable si se tiene memoria y dignidad. HBO, la plataforma que emitirá la ficción y es responsable del anuncio, compra el argumentario batasuno de «las violencias» para hacer ruido y vender su producto.

La campaña publicitaria yuxtapone a la protagonista sosteniendo en brazos a su marido recién tiroteado y a un terrorista torturado por policías. El asesinato y la lucha contra el asesinato. Cuando esa lucha incurrió en lo intolerable -incluso al crimen de Estado, desvelado por EL MUNDO- , la ley lo castigó. Pero lo que parece mostrar el cartel de HBO es una suerte de acción-reacción, de lucha igual entre dos bandos, de dos causas igualmente justas, justificando el dolor de las víctimas por el dolor de los verdugos. La humillación para quienes han sufrido el zarpazo de ETA se redondea con el texto que acompaña al cartel: «Todos somos parte de esta historia». Falso: aquí solo ha habido una historia y es la de la lucha contra el terror totalitario de una mafia de fanáticos criminales. Y la de su derrota.

Aramburu ha desautorizado la promoción: «Es un desacierto, incumple una norma que yo me impuse: no perder de vista el dolor de las víctimas del terrorismo». Y ese es, justamente, el prisma que traiciona el anuncio de HBO. Es inconcebible que tras tantos años de sangre, tras tantas familias rotas, una plataforma de masas se permita el lujo de jugar con ese sufrimiento por mostrencos intereses económicos. Ya se sabe que la polémica es la mejor arma de la publicidad. Pero el negocio no debería llevarse hasta el vertedero moral de blanquear el terrorismo. Habrá que esperar a ver la serie para calibrar exactamente su factura. Pero cuando se recrea una tragedia así, la brújula moral siempre debe fijarla la consideración de las víctimas a las que ETA destrozó la vida y no la razón del mercado.

El Islam va a clase en Cataluña
Torra ha decidido incorporar la asignatura de religión islámica en los centros de educación públicos. Alá és gran
Miquel Giménez Vozpopuli 3 Septiembre 2020

Durante años hemos escuchado en Cataluña a la izquierda maniquí hablar pestes de los curas, de las monjas y, ya puestos, de Dios Padre Omnipotente. A los del socialismo de mariscada les salían sarpullidos al ver una procesión de Semana Santa – “Claro, son andaluces”, escuché decir en cierta ocasión a un político del PSC, hijo de jienense y sevillana – y ya ni les cuento si hablabas del Cristo de la Buena Muerte y de como la Legión lo venera, con devoción y cariño, por esa calle Larios de mi Málaga querida, cantaora y perchelera.

No es que fueran agnósticos, ateos, protestantes o budistas, qué va, el odio a lo católico les venía porque eran imbéciles. Y eso que todos los dirigentes pijoprogres han sido alumnos de escuelas religiosas, se han casado por la iglesia, han bautizado a sus hijos e incluso acuden a misa de tanto en cuando. Insisto, no son volterianos empedernidos porque para ser volteriano primero hay que saber quién es Voltaire y después, leerlo. Es pedir mucho a una panda de ignaros que funcionan a base de consignas, frasecitas estilo Coelho y bilis de mal fornicados.

Ahora, el gobierno de Torra publica este miércoles en el Diari Oficial de la Generalitat un plan piloto destinado a que la religión islámica se imparta en centros públicos. Vaya por Dios, perdón, por Alá. ¿Y qué argumentan tan doctos gobernantes? Pues que la comunidad musulmana, demográficamente hablando, es notable en Cataluña. Y sí, es cierto, en 2018 ya eran más de medio millón de nous catalans. Lo singular es que nadie entre esa supuesta izquierda haya dicho ni mú, empezando por el propio conseller d’Ensenyament, Josep Bargalló, de Esquerra. ¿En el partido del helado todos los jueves les parece bien que en la enseñanza pública, insistimos, se den clases de religión islámica? A las CUP, que defienden que la iglesia que mejor ilumina es la que arde, a los Comuns o ese PSC siempre tan dicharachero y bailongo ¿les caerá bien esa medida? Claro que sí. Están encantados de llevar en sus listas a señoras con velo y a negarle el pan y la sal a lo católico, sospechando de facherío acerca de quien se declara así públicamente.

Ustedes se preguntarán cómo compadecen todo eso con su discurso feminista radical, con su progresismo a ultranza y con esa torpe pero eficaz idea que venden acerca de la igualdad. Muy fácil, no lo hacen. Te dicen que puedes llevar velo y caminar cinco pasos detrás de tu marido y, a la par, vociferan que tu coño es quien decide, así, como suena. Te sueltan que hay que abolir las clases, mientras defienden sistemas como el islámico, una teocracia en la que si discrepas te juegas la vida; digo más, si enseñas el pelo por ser mujer o si eres homosexual, cascas, lo que no deja de ser gracioso en el caso del PSC.

Dicen querer un sistema educativo libre e igualitario para todos los alumnos, pero dan permiso a las chiquillas de fe musulmana para que se bañen vestidas en las piscinas aparte del resto de sus compañeros, aguantan carros y carretas de los padres de estas que acuden a diario a protestar por esto y por aquello, y cierran los ojos ante las txarmilas que pululan alrededor de sus centros. “Cosas de la multiculturalidad”, aseguran cínicamente. No. Cultivan ese sector de población porque les interesa electoralmente. Saben que no hay nadie más agradecido que alguien que te debe la casa, la paguita, el colegio de tus hijos. Servidor, que ha vivido un ratito en algún que otro país árabe, que se ha leído el Corán y que cree en Dios, les asegura que el musulmán de verdad no es así. A mi hermano Salem, cocinero y sufí, Alá le proteja, pero él es más grande, fueron a pedirle apoyo para instalar una mezquita donde vivimos ambos. Les dijo “Lo que hace falta es un comedor social. El que quiera rezar, que lo haga en su casa”. ¡Allah alruhmun alrahim ‘akhi!

Yo también lo hago, aunque a veces vaya a ver a mi Cristo de Lepanto. Lo miro y le pregunto por qué en Marruecos, Irán, Túnez o Turquía el cristianismo no se enseña en las escuelas, es imposible abrir una iglesia y el mensaje de Cristo está proscrito prácticamente. No me contesta, pero sé la respuesta con solo mirarlo clavado en la cruz.

Y ahora ya pueden llamarme xenófobo.


 


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