AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12  Septiembre  2020

Mentiras para crear más confusión
Editorial ABC 12 Septiembre 2020

El Gobierno está planteando a los ciudadanos un juego muy peligroso en el peor momento, cuando España está inmersa en una recesión inédita y a las puertas de una depresión que ya vaticina caídas del PIB superiores al 15 por ciento. Todo en el Gobierno se basa en transmitir confusión e incertidumbre. No hay liderazgo, y cada ministro habla, analiza y diagnostica en función de sus intereses sin que exista coherencia. Los ciudadanos no saben a qué atenerse. Hay un Gobierno, sí, pero no existe una coalición con criterios unívocos, compatibles y congruentes. El último globo sonda de La Moncloa ha sido filtrar la idea de que los Presupuestos Generales incluirán una congelación del sueldo de los funcionarios y empleados públicos. La fractura interna ha sido notoria: vicepresidentes y ministros como Nadia Calviño, María Jesús Montero o José Luis Escrivá lo dan por descontado, entre otros motivos porque esa decisión se basa en la letra pequeña de los acuerdos alcanzados por Sánchez con la UE para que España pueda ser «rescatada» por más que La Moncloa niegue la mayor; a su vez, otros cargos como Carmen Calvo, Pablo Iglesias o Alberto Garzón niegan que contener el sueldo de los funcionarios esté en la agenda del Gobierno. El error en el mensaje es tan sobresaliente como la fractura interna. Todo se resume en maniobras que reflejan una mala gestión y planificación. Por ello, La Moncloa debe aclararse y contar la verdad.

Escrivá admitió ayer que debería congelarse el sueldo de los funcionarios porque a fin de cuentas la caída de los precios no les afectaría en términos macroeconómicos. Respecto a las pensiones, el Gobierno sopesa vincular en 2021 su revalorización conforme al IPC. Pero si la inflación cierra el año al cero por ciento, algo previsible, el resultado efectivo será también su congelación. Es palpable que una parte del Gobierno es ajena a conceptos elementales de economía y otra, más realista, está preocupada porque las cuentas públicas no cuadrarán sin recortes, aunque la izquierda busque subterfugios para llamarlos ajustes puntuales. Con todo, este puede ser el enésimo error de Sánchez, y que haya improvisado un discurso público catastrofista para después aparecer como un salvífico gestor que no congela nada. Puro electoralismo propagandístico con España en una situación de máxima gravedad. El dato cierto es que el Estado tiene ya 60.000 millones de déficit, lo que supone más que la suma completa de los últimos tres años, y que el agujero de las cuentas públicas aumentó un 433 por ciento hasta julio. En esta tesitura, el Gobierno juega con los ciudadanos de manera irresponsable. Zapatero perdió sus últimas elecciones por la pésima gestión económica y por engañar a los ciudadanos; y por lo mismo Sánchez se convertirá en el peor presidente de la democracia.

Al trilero Sánchez el tiro le salió por la culata
OKDIARIO 12 Septiembre 2020

Es sencillo de explicar: el Gobierno socialcomunista se comprometió a abonar a las autonomías 16.000 millones de euros en concepto de ayudas por el Covid y Pablo Iglesias, por su parte, exigió a Pedro Sánchez que utilizara todo el margen de endeudamiento en ayudas sociales, renta mínima, becas, planes de vivienda social y subvenciones ideológicas. ¿De dónde saco los 16.000 millones?, se preguntó el presidente. Y encontró la solución: quito 14.000 millones a los ayuntamientos y se los doy a las autonomías. Ese fue el plan diseñado por el Gobierno y que se tradujo en el decreto ley que pretendía confiscar a los consistorios los remanentes logrados a base de controlar el gasto. Ahora ese plan ha saltado por los aires, porque el Congreso ha tumbado la propuesta. Era tan chusca que izquierda y derecha sumaron sus votos para impedir que la trampa del trilero Sánchez saliera adelante.

Las autonomías han recibido ya parte de esos 16.000 millones del plan anticoronavirus, de los que cerca de 9.000 millones acabarán destinados a reforzar el sistema sanitario y a pagar la factura de todo el gasto médico generado en la lucha contra el coronavirus. Con caídas mensuales de recaudación de entre 5.000 millones y 3.000 millones como las que se están registrando desde el mes de abril en el conjunto de los grandes impuestos nacionales es complicado hacer frente a esos 16.000 millones sin descuadrar aún más el ya de por sí descuadrado Presupuesto.

Por eso, los 14.000 millones de los ayuntamientos se convirtieron en el objeto de deseo del Gobierno. Ahogado financieramente, los expertos monclovitas idearon el plan: con una mano le quitamos el dinero a los consistorios y con la otra se lo damos a las autonomías. A ver si cuela. Y, obviamente, no coló. El Congreso de los Diputados rechazó este jueves el acuerdo sobre los remanentes de los consistorios que el Gobierno y los alcaldes socialistas de la Federación de Municipios y Provincias (Femp) pactaron a espaldas del resto de ayuntamientos hace unas semanas y que se pretendía aprobar por decreto.

Los socios de investidura de Pedro Sánchez daban la espalda por primera vez a la coalición PSOE-Podemos, en una votación que era clave de cara al desarrollo de los Presupuestos Generales del Estado. Derecha e izquierda, constitucionalistas e independentistas, le dijeron al Gobierno que no les tomara el pelo. Esta vez el trilero Sánchez no se salió con la suya.

Ya vienen los recortes social-comunistas
EDITORIAL Libertad Digital 12 Septiembre 2020

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias empiezan a pergeñar los recortes. El Gobierno que no iba a dejar a nadie atrás amenaza con asestar una puñalada trapera a millones de españoles. Funcionarios, autónomos y futuros jubilados están en la diana del Ejecutivo social-comunista, que sabe que más pronto que tarde va a tener que poner en marcha un plan de reformas si quiere embolsarse los 140.000 millones de euros de la UE. Y vaya si los quiere, porque las arcas del Estado están vacías.

Tal es la ruina que en julio el déficit se situó en los 60.413 millones de euros, lo que equivale a la friolera del 5,4% del PIB, unas cifras nunca vistas en los registros estadísticos de Hacienda. España gastó 60.000 millones más de lo que ingresó debido al hundimiento de la recaudación y a la escalada del gasto público por la sanidad y las fracasadas medidas para paliar la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus, calamitosamente gestionada por la banda de Sánchez, Iglesias y el no doctor Simón. Tal ha sido la sangría que, por poner un ejemplo especialmente abrumador, los 20.000 millones que Europa adjudicó para el empleo ya se han fundido con los ERTE. Y todavía hay 800.000 personas en su casa sin poder trabajar cobrando esta prestación. Aunque el Gobierno manipulador se niegue a llamarles parados, tendría que ocurrir un milagro para que todos lograran volver a sus puestos a estas alturas del año.

Por eso, a Sánchez-Iglesias sólo le quedan dos opciones: incrementar la deuda pública –ya en niveles récord del 110% del PIB– o esquilmar aún más a la ciudadanía. Lo peor es que no son opciones excluyentes sino perfectamente compatibles. En menos de 24 horas, los ministros económicos del Ejecutivo han dejado entrever sus intenciones con tres colectivos que representan a más de 9 millones de personas.

Los funcionarios van a estar entre los primeros damnificados. Fue El País el que soltó la bomba de que el Gobierno planeaba congelar el sueldo de los 2,6 millones de trabajadores públicos. La excusa sería la inflación, que está en negativo, y así los funcionarios no perderían poder adquisitivo si no se les sube el sueldo como hasta ahora. Dejando a un lado que congelar el sueldo a los funcionarios es lo mínimo que debe hacer el Gobierno, teniendo en cuenta que España se enfrenta a su mayor crisis económica en periodo de paz, no deja de ser llamativo el signo ideológico de los ejecutores. Lo mismo ocurrió en el año 2010, cuando Zapatero se coronó como el presidente que más recortes ha aplicado en la historia reciente. El socialista se atrevió incluso a bajarles el sueldo. Ahora, otro socialista estaría pensando en volver a tocarles las retribuciones.

Las siguientes víctimas serán otros a los que el Gobierno social-comunista dice representar y cuidar como nadie: los futuros jubilados. Como respuesta a un sistema de pensiones públicas abocado a la quiebra, el ministro Escrivá quiere acabar con las prejubilaciones. Lo hará castigando a los trabajadores que osen retirarse antes de tiempo, por lo que cualquiera que tenga entre 50 y 59 años en estos momentos tiene motivos de sobra para la intranquilidad

Por último, quedan los autónomos, a los que el Gobierno quiere obligar a cotizar por sus ingresos reales. Esta medida carece de lógica presupuestaria, su único objetivo es intentar engordar las maltrechas arcas del Estado, y supondrá un sablazo tremendo a la mayoría de los trabajadores por cuenta propia, lo que llevará a muchos a la economía sumergida o al cierre. Y ya son muchos los cierres empresariales que España lleva a sus espaldas. No puede permitirse ni uno más.

Los problemas insolubles
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Septiembre 2020

Tanto en las matemáticas como en la vida social, se nos presentan problemas que parecen de difícil resolución, hasta el punto de convertirse en indescifrables, sin posible salida. Lo que ocurre es que el mismo planteamiento de una cuestión enrevesada la hace estimulante. En el léxico actual, el adjetivo difícil, para los asuntos humanos, se ve sustituido por complicado, que parece más presentable. Pero la verdad es que, en la vida colectiva, sigue habiendo materias intrincadas, de difícil solución, aunque puedan parecer sencillas. Qué ardua es una decisión política que pueda contentar a los distintos intereses en juego.

La ingenua confianza de que todos los laberintos tienen alguna salida lleva a pensar que los países dibujan una trayectoria rectilínea y ascendente, por lo que respecta al progreso en diversos órdenes. Hay que ser algo más realistas. Hace un siglo, por ejemplo, Argentina o Líbano fueron exponentes de naciones que avanzaban en su desarrollo económico y político por encima de los vecinos, incluso del mundo entero. Nadie podría sostener hoy un diagnóstico tan optimista. Argentina o Líbano son hoy ostentosos fracasos en casi todos los sentidos, aunque sigan produciendo individualidades preclaras. Nos podríamos preguntar si la España actual podría acercarse al modelo argentino o libanés, a pesar del fabuloso desarrollo en muchos órdenes durante las dos últimas generaciones. No es menor el hecho de que haya conseguido la transición, realmente pacífica (con la excepción del terrorismo vasco), desde un régimen autoritario a otro democrático.

Sin embargo, últimamente, en el terreno político se ha llegado en España a una suerte de empantanamiento. La prueba es que no es posible formar un Gobierno estable (adiós a las mayorías absolutas en las Cortes) sin que los partidos coadyuvantes tengan que renegar un tanto de sus esencias. Naturalmente, las cosas pueden cambiar, sobre todo después de la actual hecatombe económica, todavía en sus comienzos, pero se ve venir con la fatalidad de un alud o una estampida. Al igual que lo sucedido en otros momentos del pasado (República, Restauración), el Gobierno es incapaz de vislumbrar los efectos de lo que, piadosamente, se llama “la crisis”. La Historia se repite, a veces con machacona tozudez. La República fracasó con su reforma agraria por la ocupación descontrolada de tierras en las zonas de latifundio. Con un tono menos espectacular, la democracia actual se ve desasistida ante la okupación de viviendas en ciertas zonas urbanas. No es el único problema insoluble que se presenta en el panorama político y económico.

De mayor trascendencia es el desempleo endémico; no afecta solo a los asalariados (ahora “trabajadores por cuenta ajena”), sino, de manera menos ostentosa, a los autónomos, que son legión. No se supera con la prédica del “Estado de Bienestar”, una mala traducción del inglés, que nadie sabe decir lo que, realmente, significa.

Otra cuestión no resuelta es lo que se llama el “conflicto vasco” o el “conflicto catalán”. Llevan más de un siglo dando la murga a los españoles. Siguen sin resolverse, e incluso se han enconado todavía más con la retórica del “Estado de las Autonomías”. Áteme usted esa mosca por el rabo. Lo más chocante es que los secesionistas vascos o catalanes son los aliados naturales del Gobierno socialista-comunista.

Más sustantivo y general es el fermento de una mentalidad enemiga de la ética del esfuerzo en todos los órdenes, quizá con la excepción del deportivo. Es lo que explica muchos otros males de la patria: la atonía de la productividad económica, la decadencia del sistema educativo, hasta la debilísima natalidad. Son problemas colectivos tan acuciantes que ni siquiera parecen conmover a los que mandan. Solo se les ocurre una fatídica solución: subir los impuestos. No la llamarán así, sino “reajuste fiscal” u otras zarandajas parecidas.

OKDIARIO puede dar fe de la «guerrilla»: Calvente no exagera
OKDIARIO 12 Septiembre 2020

Las declaraciones del ex abogado de Podemos José Manuel Calvente ante el juez García-Castellón en relación con el caso Dina-Iglesias han puesto de manifiesto que el secretario general de la formación morada y vicepresidente segundo del Gobierno urdió un montaje para erigirse en víctima de un supuesto plan de las «cloacas del Estado» que se ha demostrado falso de toda falsedad. Iglesias no dudó en acusar a OKDIARIO y a su director, Eduardo Inda, de participar en una siniestra estrategia para destruirle políticamente y utilizó esa mentira como mantra recurrente en las elecciones de abril de 2019. Lo que hizo Iglesias, además de cometer un presunto delito de fraude procesal, es exhibir de forma grosera una miseria moral rayana en la indecencia.

Pero Calvente fue más allá al revelar ante el juez que Podemos tiene a sueldo una «guerrilla» para «cargarse a jueces y a todos los que les atacan», una acusación en sede judicial de enorme gravedad, pues lo que describe el ex abogado de la formación morada es un comportamiento propio de una organización criminal. Los métodos mafiosos denunciados por Calvente encuentran su reflejo diario en los ataques que jueces, periodistas y políticos reciben en las redes sociales por parte de una legión de fanáticos cuyos hilos -según el abogado- mueve esa «guerrilla» financiada al objeto de que los germinadores profesionales del odio cumplan con el objetivo de «marcar» y denigrar a los críticos y desafectos. Quien no se somete a los designios de Podemos se convierte en enemigo a batir y es condenado a una suerte de muerte civil.

Quienes han sufrido en sus carnes el ataque sistemático de la «guerrilla» de Podemos saben -sabemos- que Calvente no exagera. Este diario y su director, Eduardo Inda, han sido víctimas del siniestro acoso podemita y nos hacemos idea de lo que estará pasando el abogado que ha denunciado ante el juez los métodos totalitarios de la formación de Pablo Iglesias, quien, por otra parte, no ha inventado nada. Lo que está haciendo en España es lo mismo que el chavismo hace en Venezuela. Con la diferencia de que España sigue siendo -todavía-un Estado de Derecho. Resulta obvio que con Pablo Iglesias en la vicepresidencia segunda del Gobierno los riesgos de una involución democrática se multiplican.

No corren buenos tiempos, pero también es cierto que en momentos como éste el compromiso con la verdad nos obliga a redoblar los esfuerzos y a seguir denunciando -a costa de de ser acosados por la «guerrilla»- el peligro que para la convivencia representa Pablo Iglesias. Calvente y quienes sufren sus métodos saben perfectamente de lo que es capaz.

El escándalo que no cesa en RTVE
Editorial El Mundo 12 Septiembre 2020

RTVE es uno de los organismos que Pedro Sánchez citaba recientemente para la necesaria renovación de sus cúpulas. No se dio sin embargo por aludida Rosa María Mateo. La veterana periodista, que ha sorprendido por el gusto que ha cogido al cargo, fue elegida a dedo por el presidente hace más de dos años como administradora única provisional. Ella aceptó dando por bueno que se trataba de una solución transitoria, de dos o tres meses, mientras se desatascaba la elección de un nuevo órgano directivo. No solo no ha sido así, sino que Mateo va camino de perpetuarse al frente de la radiotelevisión pública sin rendir cuentas a nadie, porque no existe un consejo de administración, pese a lo que dice la ley. Lejos de haber dimitido para forzar a que esta situación se resuelva de una vez, la administradora abusa de sus poderes haciendo y deshaciendo a su antojo tanto en los constantes cambios de programación como en los nombramientos y ceses, que se han convertido en un escándalo mayúsculo, ejecutados por su poderoso lugarteniente Enric Hernández.

La nueva temporada ha arrancado en la misma línea, con polémicos estrenos que, tras varios días en antena, ya se están confirmando como fiascos de audiencia. Recordemos que La 1 ha caído a los datos más bajos de su historia, apenas un 8,7% de cuota de pantalla -muy por detrás de las generalistas privadas-, con una fuga de espectadores alarmante en los telediarios, hasta hace poco referentes en la información audiovisual en nuestro país. Por este desastre nadie asume responsabilidades ;cuando comparece ante las Cortes, Mateo se limita a echar balones fuera. Pese a esta situación, RTVE mantiene una estructura elefantiásica de más de 6.500 trabajadores -inconcebible en tiempos de crisis-, a pesar de lo cual no dejan de contratarse productoras externas, sobre todo en Cataluña, para que se hagan cargo incluso de programas de corte informativo. Una situación degradada que desmiente toda voluntad regeneracionista del sanchismo.

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La incapacidad económica de Sánchez
José María Rotellar okdiario 12 Septiembre 2020

El presidente Sánchez llegó al Gobierno a lomos de una moción de censura sustentada en una amalgama extraña que sólo tenía como objetivo echar del Gobierno al presidente Rajoy, no tanto hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez. Con ello, la moción perdía el espíritu constructivo con el que aparece en la Constitución y se convirtió en algo destructivo, hasta el punto de que no sólo está siendo destructiva contra una determinada acción de gobierno pretérita, sino que lo está siendo contra España, pues el precio a pagar por Sánchez para llegar y mantenerse en el poder alcanza cotas inimaginables.

Así, tenemos que ver el espectáculo miserable producido esta semana en el Senado cuando el presidente del Gobierno lamentó el suicidio de un terrorista etarra sin referirse a él como terrorista. Sólo esta cesión a Bildu, que le pasa la factura de su apoyo, basta para horrorizarse.

Además, desde el punto de vista económico no deja de tratar de hacer concesiones para mantenerse en el poder, sin prestar atención a la profunda crisis económica que sus medidas equivocadas y durísimas han provocado, y sin entrar en razón para presentar unos Presupuestos que conduzcan a la estabilidad presupuestaria, no a un mayor gasto que no podemos mantener.

Pues bien, junto con su cerrazón a pactar unos Presupuestos ortodoxos, para lo cual es imprescindible que expulse del Gobierno a Podemos, que es incompatible con la ortodoxia económica y la estabilidad presupuestaria, nos encontramos con su incapacidad para sacar adelante, pese a poner en almoneda a España, cualquier medida económica relevante.

Así, ha sido incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, gobernando con las cuentas de 2018, prorrogadas, que visto lo visto, pese a no ser buenas, al compararse han resultado excelentes como dique de contención a las barbaridades pretendidas por Podemos y que Sánchez está dispuesto a conceder con tal de mantenerse en La Moncloa. Adicionalmente, ha planteado un expolio a los ayuntamientos en su tesorería, para que tuviesen que ceder casi de manera obligatoria su remanente, bajo pena de quedar excluidos de cualquier relajación para poder realizar actuaciones urgentes, que tampoco ha conseguido sacar adelante al votarse la convalidación del RDL que lo instrumentaba, que ha perdido clamorosamente.

Esto demuestra que su alianza antinatural con comunistas, independentistas -algunos, condenados por sedición-, nacionalistas y con el antiguo brazo político de ETA, está perjudicando notablemente a España. Su incapacidad para gobernar es clara, que resulta cristalina a la hora de analizar la gestión económica: ha llegado tarde en todo momento en las actuaciones para mitigar los efectos económicos de la pandemia, agravados por sus malas decisiones; no aplica la política económica reformista que necesita España para remontar; y genera incertidumbre y desconcierto con su actuación, pues se percibe que no hay un rumbo claramente trazado, pese a los esfuerzos de la vicepresidenta Calviño, de política económica efectiva. Sólo se percibe el deseo de Sánchez de ganar tiempo con los fondos no reembolsables que reciba de la Unión Europea para tratar de anestesiar el desastre económico que ha generado y poder llegar a un momento que le sea más propicio, bajo la absurda idea de que con el gasto público va a poder corregir la terrible situación en la que su incapacidad para gestionar ha metido a nuestra economía.

Nuevas fechorías del Pinocho Sánchez, blanqueador de etarras
Carlos Dávila okdiario 12 Septiembre 2020

No me resisto a dejar de transcribir la declaración de principios que hizo Sánchez (llevaba seis meses en La Moncloa) para convencer a los votantes de su partido en una actuación interna que fue grabada y expandida para acrecentar la pose política de Sánchez como un político creíble y honrado, y de paso, para desmentir los ataques que recibía de la oposición y los medios de comunicación independientes por sus continuos engaños. Eran los días en que había fracasado el primer intento de Gobierno de coalición con los leninistas. Aquí pues va la transcripción. Es una joya:

“Yo le digo a los votantes de Podemos que están defraudados con la intransigencia de Iglesias que confíen en mí y en el Partido Socialista porque he demostrado que cumplo con mi palabra. Lo que planteó Iglesias es “yo vicepresidente y controlando todo: los fiscales, la Justicia, los espías… Él anteponía sus intereses personales a los generales y, además, con el apoyo de los independentistas, que tienen una representación legítima, pero que yo creía que esa no era una opción de Gobierno para España. ¿Por qué?, porque no puedes gobernar con aquellos que quieren romper España. Nosotros no podemos entendernos con una opción política que defienda la fragmentación de España, el derecho a la autodeterminación del País Vasco y de Cataluña. He demostrado que soy un político honesto que no me iba a echar en manos de Iglesias o de los independentistas. He demostrado que no voy a vender mi alma al diablo con tal de ser presidente del Gobierno. He demostrado que soy un político sin dobleces, que no tengo ninguna carta escondida debajo de la mesa. Yo pacto sobre contenidos y por el interés general no por los intereses particulares. El problema con Iglesias no son los contenidos, son los sillones”.

Palabras literales de Pedro Sánchez seis meses después de acceder, tras la moción de censura contra Rajoy, a la Presidencia del Gobierno. Toda esta catarata de propósitos, de mandangas en suma, se las transmitía más, ¡fíjense! a los militantes del PSOE que aún estaban descolocados con la peripecia de las elecciones primarias, que al propio país, porque él, en definitiva, y como una vez confesó a un grupo de periodistas ya veteranos, el secretario de Estado de Comunicación: “No está aquí para complacer a los que no le votan, sino para alentar un proyecto casi revolucionario». Como suena. Esta corta transcripción debería valer ahora mismo para descalificar para siempre a un personaje que ha hecho, un año después, todo lo contrario de los que vendía ante sus propios correligionarios que, sin embargo, ni se mueven porque, según las encuestas siguen apoyándole. Ha inoculado el virus del odio a la derecha y este sigue infectándolo todo.

Este jueves, un senador del Reino que asistió el día anterior a la sesión en que Sánchez “lamentó profundamente” el suicidio del terrorista Igor González, hablaba así al cronista: “Quien crea que este gemido miserable de Sánchez se le ha ocurrido de pronto sin ninguna intencionalidad política, es un estúpido”. Y me añadía: “Sánchez ha pactado ya con Bildu, a los que ni siquiera se refirió antes de ser presidente, y ha acordado incluso los términos con los que se refiere a los antiguos etarras, a los asesinos de la banda ahora les llama generosamente “presos vascos””. Es cierto que en este detalle muy significativo de la intención de Sánchez poca gente ha recaído: lo seguro es que en muy pocos meses Sánchez ya ni siquiera les denominará “vascos”, sino directamente “presos políticos”.

Sánchez volvió a mentir esta semana cuando refrendó en el Congreso que él nunca pondría en jaque a la Constitución como, según acusó, sí que lo hace el Partido Popular. Ahora resulta que en su opinión Bildu y Podemos son más respetuosos con nuestra norma suprema que uno de los partidos fundadores de la Constitución, pero, ¡hasta qué grado de abyección puede llegar este individuo! Pues la respuesta es necesariamente ésta: hasta el que le permita el pueblo español, una parte del cual se ha estremecido estos días con la nueva y supuesta corrupción del PP. Sospechosamente, estas informaciones judiciales han sido filtradas al tiempo que se conocen las múltiples fechorías de Pablo Iglesias en el caso Dina y las abundantes irregularidades financieras en el partido que lidera este sujeto. Sánchez no se ha referido en ningún momento a ellas. Tiene a la Fiscalía General del Estado para realizar el trabajo más sucio de la democracia: tapar las vergüenzas de su socio y vicepresidente: Ambos han apoyado sin embargo una Comisión de Investigación para que Rajoy y el propio Casado comparezcan en el Congreso, mientras veta otra para que su conmilitón ofrezca explicaciones de sus golferías en la misma Cámara. Este presidente es un mentiroso, quizá ni siquiera hiciera falta la transcripción que hemos recogido líneas arriba, pero, aparte del jefe de los embustes nacionales, es algo mucho más peligroso: ya se ha convertido en blanqueador de los etarras, esos a los que compadece porque se suicidan en la prisión. Un bochorno nacional que no tiene límite.

Sin liquidez y en las peores manos
Carlos Herrera ABC 12 Septiembre 2020

El Gobierno pierde una votación que es normal que pierda. No se puede tocar las gónadas de todos todo el tiempo. Hay momentos en los que hasta tus socios se rebelan y te dicen que no, que no puede ser, que no vale todo, que meter la mano en la caja de los dineros municipales con el cuento de que lo haces por su bien no está bonito, y que amiguiños, amiguiños, pero a vaquiña polo que vale.

Este es un Gobierno acuciado por la liquidez, cosa que se comprende. Cae la recaudación y crece el gasto social, hay que hacer frente a muchos pagos ceñidos al bienestar y la subsistencia, subsidios y demás -que igual habría de afrontar cualquier

otro gobierno-, y hay que buscar dinero debajo de las piedras. Y, a ser posible, encontrar una fórmula para gastar menos. Ayer la ministra Calviño no me quiso negar la congelación de sueldo de los funcionarios. Cuando un responsable político no niega una aseveración es que la está considerando. No sé si se dejará de actualizar el salario de los tres millones de individuos que se dedican a la función pública, pero todo indica que, si el Gobierno no quiere ver sus cuentas sometidas a más tormento del que ya les acosa, deberá considerar muy en serio esa posibilidad. Calviño, que es de natural amable y prudente, no acostumbra a soltar coheterías insolventes, pero sabe mejor que los demás de qué tipo de elementos está rodeada. Y sabe que una de sus batallas es ingresar realismo en el batallón de demagogos que le acompaña en la política gubernativa: realismo es considerar improcedente la subida de impuestos, imprescindible la contención del gasto y aconsejable la inversión del Gobierno en proyectos rentables para el bien común. Los Presupuestos lo contemplan para el que quiera comprobarlo: la Administración gasta el dinero fundamentalmente en cinco apartados, el llamado capítulo uno, el gasto en subir la persiana cada mañana -lo que cuestan policías, médicos, profesores, etc.-, el dedicado a pagar las pensiones, el que afronta los subsidios de desempleo, el que se dedica a sanidad y el que cuida la educación. Cuando has cubierto todo eso, te queda un tanto por ciento para pagar la deuda, ahora una cantidad para sufragar los ERTE, riego de chiringuitos varios, transferencias extraordinarias que siempre se llevan los mismos e inversión en infraestructuras, tecnologías y modernizaciones imprescindibles. ¿Se puede ahorrar en el gasto? Claro, pero no es tan amplío el margen: antes o después tienes que recortar, congelar sueldos y pensiones y otras piruetas que ya puso en práctica Zapatero cuando despertó una mañana con el déficit al once y pico por ciento. La pregunta que todos nos hacemos no es si este Gobierno recortará, sino cuando y en qué medida, llore o patalee la supuesta parte social y vocinglera del Ejecutivo. Es lo que ayer dejó entrever Calviño aunque no quisiera ser explícita. La crisis no será resuelta de forma tan alegre como vaticinan las autoridades económicas: volveremos a crecer, evidentemente, porque por poco que se incremente la acción empresarial despegaremos de este suelo árido, pero eso no quiere decir que lo perdido sea fácilmente recuperable. Si se controla la epidemia, el intercambio se anima, empresas y particulares vuelven a ingresar, hacienda podrá recaudar más y todos respiraremos algo. Pero ese no es un escenario visible en lo inmediato.

De ser este un Gobierno conformado por los Calviño, Escrivá, Maroto, Planas o Robles, resultaría fácil ponerse todos de acuerdo en las urgencias a las que hacer frente. Pero no son ellos quienes encabezan todas las decisiones. Al frente está un tardoadolescente ensimismado y al lado un cantamañanas con moño, que creen vivir como superhéroes en una serie televisiva. Y la vida es otra cosa.

Neurona y neurosis
Segundo Sanz okdiario 12 Septiembre 2020

El síndrome postvacacional del estafermo bronceado le ha derivado en lo que apunta a una alarmante neurosis. El Sultán de la Mareta ha exteriorizado esta semana varios brotes de histeria política que conducen a una misma y fuerte preocupación. Sánchez quiere aprobar los próximos Presupuestos Generales y sabe que lo va a tener complicado tanto dentro como fuera de su propio Gobierno. El último revolcón en el Congreso por querer sirlar a los ayuntamientos sus ahorros ha sido histórico. Sus terrores nocturnos con Frankenstein vuelven a escena.

Sólo así se explica el inédito baboseo del presidente a la hora de pronunciarse sobre su socio Iglesias, cercado en los tribunales por un pufo electoral con la consultora bolivariana Neurona y por un posible delito de denuncia falsa en el caso de su asesora marroquí. Con el móvil de Dina Bousselham, se montaron tal película que ya les gustaría a los guionistas de Mujer para la mente retorcida de Şirin Sarikadi, paradigma de la perturbación.

Si bien hay muchas maneras de cerrar filas, el modo obsceno y hasta cómico en que Sánchez salió en defensa de Pablenin («Podemos cumple la Constitución, el PP no») revela que su diagnóstico es el de una angustia freudiana por sacar adelante las cuentas anti-covid para que no encalle la legislatura. El Obama de Pozuelo sabe que Iglesias tiene más persuasión sobre sus amigos nacionalistas, independentistas y proetarras, como se vio en el sainete de Bildu y la derogación de la reforma laboral en una prórroga de la alarma, y por ello lo quiere contento y activo. De ahí, tanta cremita. Lo evidenció también Lady Lie Lastra, metida ahora a abogada del podemismo y más docta que la Fiscalía de Madrid, que ha hallado «indicios suficientes» de delito. «El caso de Neurona quedará en nada», soltó. Ya lo sabe ella antes que el juez.

Lo grave radica en que aquejado de tal desesperación, el inquilino de la Moncloa no sólo da ya el pésame a criminales de ETA con tal de tener el apoyo bildutarra, sino que además está dispuesto a dinamitar el legado de la Transición dando entrada a Podemos en el Poder Judicial. Por ello, Pablo Casado se niega y con razón a poner en riesgo el Estado de Derecho. Aunque el líder popular debe saber que más allá de la trampa socialista («No podemos reformar ahora el CGPJ porque el proceso de renovación ya está iniciado»), la elección de los jueces por los jueces, sin pasteleos, es la única apuesta por la regeneración y la decencia. Hasta la fecha sólo hay una iniciativa registrada en el Congreso en este sentido, y es de Ciudadanos. En torno a esta proposición de ley, de suma relevancia, PP, Vox y los de Arrimadas habrían de buscar el consenso y dar esa batalla, como en 2018, porque les va la libertad en ello. La suya y la de todos los demócratas.

Nos importa España
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Septiembre 2020

A estos renegados, España les importa un comino. A los ciudadanos fieles a los deberes patrióticos nos importa mucho.

Quedó grabado en la mente colectiva de los españoles que, cuando se debatió en el Congreso de los Diputados la investidura del doctor Pedro Sánchez, la portavoz circunstancial de Esquerra Republicana de Catalunya, Montserrat Bassa, le espetó al candidato, mirándolo a la cara: “Me importa un comino la gobernabilidad de España”. A continuación tachó a los socialistas de “verdugos” y, pensando, seguramente, quién podría hacer más daño al país que tanto odia, contribuyó con su abstención y la de su partido a la investidura del zascandil. No se equivocó, desde su punto de vista hostil al país, y hoy este sucumbe aplastado por el peso de Frankenstein, su monstruo y la corte de endriagos.

Insulto a la inteligencia
A ERC no solo le importa un comino la gobernabilidad de España, sino que culmina su trayectoria hispanófoba conchabada en sucesivas conspiraciones contra su integridad territorial y a favor de la fundación de una republiqueta étnica subordinada a mitos feudales.

Visto lo cual, la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, insulta la inteligencia de los ciudadanos cuando los somete a un trágala de mentiras infumables después de entrevistarse con el representante de ese partido, Gabriel Rufián. Fernando Ónega se cachondea del despropósito que soltó la embaucadora (LV, 5/9): “Amor. Premio al mejor diagnóstico político del año para la portavoz María Jesús Montero: si algo une a Esquerra y al PSOE ‘es el amor a España’. Insuperable”. Y para dar una prueba de ese amor, pusieron fecha a la mesa del chantaje supremacista con un menú compuesto por dos platos envenenados: autodeterminación y amnistía. Con la rebaja de la pena por sedición como postre, para que los golpistas puedan volver a la calle a cumplir la promesa de reincidir en sus delitos.

Tabúes violados
A estos renegados, España les importa un comino. A los ciudadanos fieles a los deberes patrióticos nos importa mucho. Y porque nos importa debemos reforzar sin prejuicios sectarios los lazos que nos unen en defensa de la Constitución y de su bastión inexpugnable: la Monarquía parlamentaria. Lo dictamina con rigor profesional el veterano notario catalán y catalanista Juan José López-Burniol, a sabiendas de que está incurriendo en una herejía al apostar por una entente racional que viola los tabúes atrabiliarios de la élite autóctona a la que pertenece por derecho propio (“Recuento ante un otoño crucial”, LV, 5/9). López-Burniol prioriza la necesidad de “neutralizar la voluntad destructora de la izquierda radical y de los independentistas catalanes”, a la que se suma “la auténtica vocación rupturista de sus líderes [de Podemos] (no de la mayoría de sus votantes), que es lisa y llanamente revanchista: prescindir de casi un siglo de la historia de España”. Y sostiene:

La única forma de neutralizar este desafío radical –de ser o no ser– pasa por un pacto de dos grandes fuerzas políticas, es decir, del Partido Socialista y del Partido Popular, abierto a los otros partidos que quieran sumarse. Un pacto que tenga por único objetivo asegurar la gobernabilidad del país y el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, impidiendo su bloqueo por los independentistas catalanes y su erosión letal por la izquierda radical.

Es significativo que en el seno de la burguesía catalana se incuben, aunque sea contracorriente, propuestas que coinciden nada menos que con la que formuló la difamada Cayetana Álvarez de Toledo con la vista puesta en la salvación de España: el Gobierno de concentración nacional.

La condición previa para que este pacto fructifique reside –insisto– en la eliminación –en ambos partidos– de los sectarismos, las ortodoxias, los personalismos. El ciudadano de a pie no entiende las discriminaciones que formulan, con argumentos sofisticados, los opinadores. Cuando vota a un partido apechuga con todos sus candidatos y lo hace complacido o tapándose la nariz, pero lo hace. Y cuando llega al límite de resistencia cambia el sentido del voto.

Los buenos
¿Quiénes son los buenos?
Empecemos, a regañadientes, por el PSOE, cuya presencia es indispensable para que el pacto de salvación nacional funcione, pero que llega encabezado por un felón predispuesto a subastar la herencia de la Transición. Habrá que resignarse a contar con este partido, vigilando cada uno de sus pasos. Y si la cúpula persevera en la traición habrá que arrebatarle, con apelaciones a la sensatez, los millones de votantes fieles a la socialdemocracia y alérgicos al chavismo-peronismo.

Al PP le busca las cosquillas una legión de críticos bien intencionados. La mayoría de ellos afines a su propia familia política. Que si Aznar, que si Casado, que si Díaz Ayuso, que si Cayetana, que si Feijóo. Cuidado con las fantasías hegemónicas. La buena gente quiere verlos levantarse todos a una, haciendo piña, enrolados en el frente patriótico, contra la embestida de los bárbaros.

Lo mismo vale para Ciudadanos, que necesita el regreso de los que se fueron, acogidos fraternalmente por los que se quedaron, para consolidar entre todos el soñado partido de centro liberal. Una de las pruebas de su fiabilidad consiste en que lo está vetando la morralla depredadora de Podemos y ERC.

Y para completar solo falta Vox, que representa a un sector ponderable de la derecha española y por lo tanto no puede estar ausente de la movilización regeneradora.

A todos nos importa España. Nos importa mucho y es hora de demostrarlo uniéndonos en torno a la Constitución de 1978 y a la Monarquía parlamentaria, como buenos epígonos de la civilización occidental. Los paramos entre todos o nos hunden a todos, incluidos sus acólitos tribales.

Diada, la foto de la derrota
Editorial ABC 12 Septiembre 2020

Deslucida en su propósito fundacional de convocar multitudes, la Diada de este año supuso la constatación de que para los dirigentes de la facción separatista no existe otra cosa que aferrarse al fracasado «procés» con la exposición, esta vez sin público, de su argumentario tradicional del derecho a decidir, los «presos políticos» y los «exiliados», que a estás alturas ya suena a monótono discurso para alimentar a su militancia. Sonaban ayer a prédica en el desierto los distintos discursos de los políticos separatistas, más divididos que nunca ante la presunta cercanía de las elecciones pero tan confundidos como siempre. Sin fanfarria, todo queda en nada. A estas alturas y fracasado el primer intento de golpe de Estado, el único aliciente que les queda son las expectativas que en el sector secesionistas ha creado el presidente del Gobierno al mostrarse dispuesto a reactivar en breve la llamada «mesa bilateral» con unos dirigentes que han prometido que repetirán la intentona de romper la unidad de España. Lo que quedó ayer fueron los rescoldos de aquellas brigadillas callejeras a las que Torra animó a apretar: sabotajes en el AVE, quema de fotografías de la Familia Real en la vía pública y una sucesión de manifestaciones, inconcebiblemente toleradas por las autoridades de la Generalitat cuando ayer se notificaban más de 1.200 nuevos contagiados y cuatro fallecidos más. Parece clara cuál es la prioridad de los dirigentes independentistas, que ayer volvieron a poner de manifiesto su desunión, el típico desencuentro que revela que incluso esa aspiración separatista, aquel proyecto republicano con el que los catalanes conquistarían su libertad, cede en cuanto se trata de ver quién es el que manda. El navajeo político que van a protagonizar de aquí a las elecciones será tan triste como ayer lo fue, para ellos, la Diada de la derrota.

Un separatismo dividido que persigue un objetivo idéntico
Editorial El Mundo 12 Septiembre 2020

La baja participación de ayer en la Diada no puede llamarnos a engaño. Ahora es más necesario que nunca la creación de un frente constitucionalista en le que PSC debería estar presente junto a PP y Cs

La sucesiva división en facciones del independentismo catalán, característica endémica de los movimientos revolucionarios, no se traduce necesariamente en una pérdida de fuerza ni va a provocar a corto plazo una ruptura definitiva de su alianza. Tanto la izquierda radical, representada por ERC y CUP, como las formaciones supuestamente conservadoras -divididas ahora entre quienes guardan fidelidad a Puigdemot y los que han permanecido en el viejo partido de Jordi Pujol- siguen gobernando juntos la Generalitat. Y no han renunciado, cada una con su lenguaje y su tacticismo, a los objetivos comunes: la organización de un nuevo referéndum ilegal, declarar unilateralmente la independencia llegado el momento, petición de una amnistía para los golpistas condenados por el Supremo y rechazo de las instituciones comunes, especialmente de la Monarquía.

Es cierto que ayer cada facción llevó una corona de flores ante la estatua de Rafael Casanova, escenificando un distanciamiento entre ellas. Pero también lo es que más allá de discrepancias secundarias, todo el independentismo es cómplice de la movilización permanente de determinados sectores sociales -la mayoría de ellos subvencionados con dinero público-, de las acciones violentas y los actos vandálicos protagonizados por los cachorros del movimiento -como el corte ayer de vías férreas o la quema de banderas españolas y retratos de la Familia Real-, del acoso y la persecución a quienes se oponen a su proyecto rupturista y excluyente, y de la manipulación de la Historia para crea una mitología identitaria basada en mentiras y tergiversaciones, como la que hace Torra de Companys al transmutarlo en un mártir del Estado español. El procés, en definitiva, continúa y no oculta que aspira a lograr el apoyo de al menos el 50% de los electores para barnizar de legitimidad plebiscitaria lo que no es sino un ataque insurreccional a la estabilidad constitucional y al modelo de convivencia defendido por la mayoría de la ciudadanía española.

La baja participación en la Diada de ayer no puede llamarnos a engaño. Como estamos viendo, a los independentistas no les detiene ni la crisis sanitaria, ni sus negativos efectos económicos, ni el bloqueo de los servicios hospitalarios que están sufriendo los catalanes. Es más, las 90 movilizaciones organizadas ayer en toda la comunidad fueron permitidas a pesar del alto riesgo de contagio que suponen las concentraciones masivas, como quedó claro el 8-M. Por eso, es más necesario que nunca que los partidos constitucionalistas se unan en torno a un programa común de mínimos para desalojar del poder al independentismo en las próximas elecciones. Y que ese frente -en el que necesariamente deberá estar el PSC junto a PP y Cs- sirva de estímulo a esa parte mayoritaria de la sociedad catalana que se siente desamparada por las instituciones democráticas y ha caído en el derrotismo y la desmovilización.

Escándalo en Podemos
Calvente revela al juez que Iglesias «tiene a sueldo una guerrilla» para «cargarse» a jueces y periodistas
Teresa Gómez y Fernán González okdiario 12 Septiembre 2020

El ex coordinador jurídico de Podemos, José Manuel Calvente, revela en su declaración ante el juez Manuel García-Castellón que «Podemos tiene a sueldo a un equipo», conocido como «las guerrillas de Podemos», que tiene el único objetivo de «cargarse a todos los jueces y a todas las personas» que son críticos con la formación morada.

Llega el final del interrogatorio. Tras más de tres horas explicando cómo urdió Pablo Iglesias un plan para convertirse en víctima del supuesto robo del teléfono móvil de su ex asesora Dina Bousselham, el instructor pregunta a Calvente sobre las coacciones que ha recibido por parte de miembros de Podemos.

En ese momento Calvente rompe a llorar. Según fuentes judiciales, el letrado, compungido, toma aire y comienza a relatar la situación que está padeciendo. Los presentes en la Sala guardaron silencio. Calvente confiesa que está siendo víctima de amenazas. Él, su mujer, su hija y sus padres. «Temo que algún radical pase de las amenazas a lo físico», confiesa con un nudo en la garganta.

Calvente ha manifestado que teme por su integridad. En la declaración ha explicado que recibe insultos constantes a través de la red social Facebook pero –añadió– «esos tienen fácil solución: denuncias al usuario y queda bloqueado». Sin embargo, él tiene miedo a que haya una persona que transforme su ira en una «reacción física». «Porque hay mucha ‘Kale Borroka’ en Podemos», aseguró.

«No sabes la que te espera»
La declaración de este jueves en la Audiencia Nacional era clave para desmontar la falsa acusación realizada por el líder de Podemos. Iglesias mintió al magistrado «a sabiendas» en su comparecencia de marzo de 2019, para así montar el ficticio caso que convertía al hoy vicepresidente del Gobierno en víctima del supuesto espionaje de un entramado que la formación morada autodenominó como «cloacas del Estado».

Miembros de la formación han presionado al letrado para que no desvele las artimañas utilizadas por los de Iglesias en el montaje de un caso judicial utilizado para frenar la sangría de votos en las elecciones generales de abril de 2019. Calvente ha recibido mensajes en los que le advertían: «Si declaras no sabes la que te espera, te van a machacar, te van a hacer la vida imposible y te vas a arrepentir de haber hablado».

Fuentes internas del partido manifiestan que estas acusaciones son propias de una persona que está nerviosa. Y no es para menos. Tal y como adelantó OKDIARIO, el magistrado investiga ahora si el secretario general de Podemos cometió un presunto delito de fraude procesal o denuncia falsa, antes de decidir si eleva una exposición razonada al Tribunal Supremo debido a su condición de aforado.

El delito de fraude procesal está tipificado en el artículo 457 del Código Penal. Incurre en él quien «emplea medios engañosos o artificiosos dirigidos a provocar en el juzgador un error de hecho que haya de originar o pueda originar una resolución errónea y por tanto injusta».

Asegura Calvente en su declaración que ex compañeros de Podemos intentan hacerle callar insinuándole que se van a querellar contra él por vulnerar supuestamente el secreto profesional. Un hecho que no es cierto dado que, tal y como explica el letrado en el interrogatorio, Dina Bousselham no era su cliente, por tanto, no está cometiendo delito alguno.

Pese a que este abogado ya no trabaja en el partido, fue despedido en diciembre del año pasado por investigar una presunta financiación irregular en Podemos, trabajadores de la formación escriben mensajes en grupos de mensajería como Telegram o WhatsApp para asegurar que otros miembros del partido no mantienen relación con Calvente.

Intentan hacerle bullying y que algunos de sus compañeros, con los que mantenía una buena amistad, no hablen con él. El ex coordinador jurídico ha declarado que en los contenidos de estos chats manifiestan que «Calvente está mintiendo»; «a Calvente no hay que hablarle»; o incluso realizan insultos muy graves contra él.

Todo esto, explica, puede superarlo. El problema es cuando insultan a su familia. Eso le supera, le crea ansiedad y le atemoriza. Es por ello que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional le ha ofrecido protección si lo considera necesario y ha derivado a la Fiscalía esta denuncia de acoso por parte de Podemos.

La manipulación de Dina
El panfleto podemita La Última Hora, dirigido por Dina Bousselham, ha iniciado una campaña difamatoria contra jueces, periodistas y todo aquel que no sea afín al partido morado. Entre las víctimas de esta web se encuentra el propio Calvente. Éste cuenta que el mismo día que la juez Rosa María Freire archivó la querella interpuesta contra él por la abogada Marta Flor y mientras él estaba declarando en calidad de testigo en la causa abierta contra Podemos por financiación irregular, La Última Hora publicó unos «mensajes para intentar llevar a los medios el debate» sobre si existió un supuesto acoso. Un extremo zanjado por la magistrada que, de acuerdo con la Fiscalía, concluyó que no existían indicios de delito.

Periodistas como Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta y jueces como Juan José Escalonilla, instructor de la causa sobre los contratos de Podemos con la chavista Neurona, y el vocal del Consejo General del Poder Judicial José Manuel Macías, así como miembros de la policía también han sido víctimas de estas tácticas mafiosas utilizada por el panfleto podemita de Dina Bousselham.
 


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