AGLI Recortes de Prensa   Martes 15  Septiembre  2020

La desgracia de España
Se conoce como desgracia a la situación de quien sufre un suceso doloroso o a la suerte adversa que le puede ocurrir a cualquier persona
Manuel Villegas diariosigloxxi 15 Septiembre 2020

Los españoles venimos padeciendo una calamidad que solo nos proporciona males y desventuras desde hace tiempo.

No, no me refiero a la epidemia que azota a la Humanidad desde un tiempo a esta parte. Esa, por mala ventura, la estamos padeciendo todos los habitantes de la Tierra, como una de las tantas epidemias que han azotado a los humanos a lo largo de la Historia. Ante ella solo nos queda poner en práctica todos los remedios que tengamos a nuestro alcance para evitar su contagio y rogar a Dios para que no caigamos bajo su segur.

Los españoles nos encontramos subyugados por una peste más dañina y perniciosa que la que causa el coronavirus.

Es la lúes de nuestros políticos. Estamos gobernados por una turba de desaprensivos que solo buscan su lucro y medro personal, y a los que les importa una higa el bienestar de los ciudadanos a los que tienen bajo su férula. El único propósito, fin y meta de sus aspiraciones es mantenerse en el poder, pese a quien pese, aunque para ello tengan que cometer las mayores bajezas e indignidades a las que se vean abocados.

A la cabeza de ellos se encuentra el nefando Pedro Sánchez cuya vida, acciones y manifestaciones está plagada de engaños y trampantojos. Se desdice más que se dice, rectifica sus aseveraciones antes de que estas calienten el sitio.

Nuestros mayores desconocían el ADN, pero en su sabiduría sí sabían lo que era la transmisión hereditaria y para ello empleaban una expresión que resumía el ser de las tendencias de una persona. Esta era “la masa de la sangre”. Decían que una persona era buena o perversa porque lo llevaba en la masa de la sangre.

Pues bien este Pedro Sánchez y sus adláteres llevan en la masa de la sangre la mentira, el engaño y la falacia.

Enumerar el rosario de embustes y enredos no tendría fin. Comenzando por su inmediata convocatoria de elecciones que prometió al ser elegido, continuando con el detestable plagio de su tesis doctoral y la inacabable serie de gatuperios a los que nos tiene acostumbrados.

Para el resto de las naciones España, mejor dicho la gestión de nuestros políticos en el manejo de la pandemia que padecemos, no ha podido ser más desastrosa. Hasta el populista Trump, cuya política no es un dechado de buena gobernación nos ha puesto como ejemplo de lo que es un desastre

Todo ha sido una pura engañifa desde que apareció, allá por el mes de enero, el fantasma de la epidemia.

Él, el primero y sus conmilitones detrás han estado a su misma altura en cuento a las tropelías.

Desde que las mascarillas no eran necesarias, más bien posiblemente dañinas, hasta imponerlas obligatoriamente, hemos recorrido un empedrado de engaños.

Desde la celebración de actos multitudinarios en los que los manifestantes marchaban juntos codo con codo, porque se hacía necesario satisfacer a la plebe, hasta imponer bajo multa la separación como mínimo de metro y medio entre las personas, también hemos padecido un poco.

La desgracia de todo esto es que, como es un embaucador por naturaleza, tiene de su lado a los palmeros que les ríen sus gracias, a los apesebrados que comen de su mano y a una enorme cantidad de atontolinados faltos de criterio que le seguirán hasta que nos despeñemos por el precipicio al que estamos abocados.

Hablar del desastre de la economía, de los millones de parados, de los comercios y empresas que han tenido que cerrar y del desastre que no vamos a poder evitar, son temas aparte, de los que posiblemente, en algún momento, nos encontraremos con ánimos para hablar.

Segunda ola de mentiras socialcomunistas
OKDIARIO 15 Septiembre 2020

Los datos de los registros civiles y del INE vuelven a demostrar la ocultación de muertos por coronavirus llevada a cabo por el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, empeñados en vender las falaz idea que la segunda ola de la pandemia se ceba casi en exclusiva en los jóvenes, que en su inmensa mayoría son asintomáticos. Es una forma, muy taimada, de esconder la trágica realidad: existe un exceso de mortalidad de 4.673 personas mayores de 70 años, respecto al año pasado, entre los meses de julio y agosto. Por tanto, es sencillamente mentira que la pandemia haya aliviado su presión mortal sobre los mayores, que siguen siendo las víctimas propiciatorias del virus.

Lo de este Gobierno no tiene precedentes en cuanto a ocultación y falta de transparencia. Más de seis meses después de que la pandemia se cebara con toda crudeza en España, ante la supina imprevisión de un Ejecutivo que reiteró por activa y pasiva que no habría más que un puñado de contagiados en nuestro país, los contagios superan ampliamente el medio millón de casos y el número de muertos oficial sigue sin superar la barrera de los 30.000, cuando todos los registros y el INE coinciden en subrayar que el exceso de mortalidad en relación con el mismo periodo de 2019 se acerca a los 60.000. Casi el doble. O sea, el Gobierno socialcomunista esconde la mitad de los fallecidos durante la pandemia en un ejercicio miserable de ocultación de la realidad.

Ante la segunda ola de la pandemia, Sánchez sigue practicando la misma estrategia que durante el confinamiento: los mayores de 70 años fallecidos en los dos últimos meses han sido borrados de las estadísticas del Ministerio de Sanidad para trasladar el mensaje de que el coronavirus es mucho más benigno y sólo afecta a la juventud. La segunda ola de mentiras crece y crece. Pocas veces, en un país democrático un Gobierno se había lanzado a una estrategia de ocultación tan burda para esconder la verdad.

La Fiscalía auxilia al Gobierno para tapar sus negligencias en la epidemia
ESdiario 15 Septiembre 2020

Dolores Delgado hace el trabajo para el que fue elegida e intenta silenciar las razonables denuncias de médicos, enfermeras y hasta víctimas de una gestión deplorable.

La Fiscalía va a salir en auxilio del Gobierno rechazando la veintena de denuncias y querellas interpuestas contra su gestión, negligente y dañina, de la pandemia. La titular de la institución, Dolores Delgado, cumple así con el principal cometido que le encargó Pedro Sánchez cuando la nombró, directamente salida del Ministerio de Justicia.

Aunque Delgado ha intentado disimular su intervención, delegando en su número dos el trabajo de informar de su posición al Tribunal Supremo, su mano es evidente y se se plasmó en su negativa a convocar a la Sala de fiscales al completo, donde el debate hubiera sido muy intenso y el resultado, tal vez, otro bien distinto.

Lo que la Fiscalía viene a decir de las denuncias de médicos, enfermeras y víctimas es que no existe responsabilidad del Gobierno en la dimensión alcanzada por la epidemia en España, muy superior a la del resto del mundo. Un argumento insólito que ignora los efectos superiores y prescinde de todo análisis riguroso de las causas.

Las pruebas de que el Gobierno conoció e ignoró las alarmas por coronavirus
Para la Fiscalía, al parecer, que España haya sufrido y sufra la mayor mortalidad del mundo, y el contagio más masivo, es una casualidad. Y no el fruto de la demostrada indiferencia del Gobierno a las alertas internacionales que otros países sí atendieron y gracias a ello padecen menos estragos.

Que la negligencia de Sánchez sea o no materia penal es discutible. Pero que sus errores, improvisaciones y chapuzas exigen una aclaración, también. Y para eso debiera aprobarse una Comisión de Investigación en el Congreso, donde se detectaran los fallos, se analizaran las razones y se dirimieran, cuando menos, responsabilidades políticas.

Es lamentable que, frente al derecho a saber que asiste al ciudadano en una democracia sana; el Gobierno contraponga la obligación de callar, y movilice todos sus recursos, incluida la invasión de otros poderes, para extender una inaceptable manto de silencio.

Que tal vez le sirva para salvarse a título legal o político, pero difícilmente le librará de la sanción pública que ya está instalada en la calle. Porque allí, por muchas trapacerías que despliegue Moncloa, si está instalada la idea de que se llegó tarde y mal por razones ideológicas. Y, sobre todo, se paga el precio de esa actitud, en vidas humanas y estabilidad económica. Nadie lo va a olvidar, pues, por mucho empeño que le ponga el Gobierno en borrar las huellas de sus desastres.

El siniestro negocio de forrarse formando a los carceleros venezolanos
OKDIARIO 15 Septiembre 2020

Que el Gobierno chavista de Venezuela regó de millones a la Fundación CESP, tomada por personas que luego formarían Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, es una evidencia. Si hace unos días decíamos que la hoy vicepresidenta, Delcy Rodríguez, mimó a CESP con sumo cuidado, OKDIARIO desvela que su antecesor en el cargo, Tareck El Aissami, contrató a la fundación para diseñar el nuevo reglamento penitenciario de aquel país y para adoctrinar en la «conciencia anticapitalista» a los funcionarios de las prisiones. Si tenemos en cuanta cómo se las gasta el régimen a la hora de reprimir cualquier atisbo de disidencia, el informe de CESP debía recomendar que los funcionarios de prisiones se comportaran como carceleros y torturadores. Cabe recordar que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos incluyó a El Aissami en la lista de los delincuentes internacionales más buscados, por sus vínculos con el narcotráfico y grupos terroristas como Hezbolá. Este ere el padrino de los chicos de Podemos.

Según el «punto de cuenta» del régimen chavista, «la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) es una organización que desde su creación brinda asesoría sociopolítica a distintas instituciones, movimientos sociales y gobiernos, a fin de promover los conceptos de emancipación, conciencia anticapitalista y contraloría social, como ejes básicos en las sociedades que promueven la convivencia en igualdad, libertad y soberanía de los pueblos». Entre 2003 y 2007, el régimen pagó a la Fundación CEPS 2,6 millones de euro para que asesorara al Despacho de la Presidencia, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y la Asamblea Nacional.

Según el Gobierno venezolano, los resultados fueron «excelentes en formación y capacitación de funcionarios de prisiones». Estremece pensar que la excelencia de CESP a la hora de formar funcionarios en las cárceles tenga que ver con el hecho de que las prisiones venezolanas sean lugares marcadas por la represión, el horror y el espanto

En su informe, la Fundación CEPS proponía que los presos dejen de llamarse presos, para denominarse «personas privadas de libertad» y que su Gobierno denomine a las cárceles «comunidades de rehabilitación social». Un tufo comunista lo de la «rehabilitación social» que tira para atrás. O sea, retórica hueca para ocultar la violación más atroz de los derechos humanos

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Abascal liderará la moción de Vox ante la ausencia de un candidato alternativo
Marina Alías. Antonio Sanchidrián. Clara Rodríguez. Vozpopuli 15 Septiembre 2020

Cuenta atrás para que Vox presente su moción de censura contra Pedro Sánchez. El partido está ultimando el escrito que dirigirá a la Mesa del Congreso antes de que termine septiembre. Se comprometió a ello en verano, pero el día del calendario aún está en el aire. Santiago Abascal, que buscaba aspirantes capaces de lograr consenso, comienza a asumir su rol como candidato a la Presidencia del Gobierno.

La puerta de su despacho continúa abierta al resto de diputados. Pero pocos la han cruzado. Lo atribuye al "ambiente de sectarismo". "A día de hoy no hay otra alternativa a que sea yo quien lidere esa moción de censura", reconoce en una entrevista concedida Vozpópuli.

Insiste Abascal en que su ánimo será el de convocar elecciones. Y niega que nadie haya sido capaz de aceptar el reto de liderar la moción. "Tenemos que ser respetuosos y prudentes con las personas que se han ofrecido, pero quizá no eran las personas mas adecuadas", asegura.

El dirigente de Vox rechaza la idea de que, en caso de no prosperar, su maniobra termine fortaleciendo a Sánchez. No le importa, dice, asumir el liderazgo ni el desgaste de la misma.

"Esta moción no es para instalarnos en el poder. Es muy inverosímil que logremos el apoyo de algunos diputados de la Cámara, aunque no tiramos la toalla hasta el último momento. Lo que queremos es devolver la voz al pueblo español y que este pueda manifestarse en las urnas", sostiene. Para Abascal, la moción nunca ha estado tan justificada. "Es el peor Gobierno que pueda tener España", zanja.

Estamos a mediados de septiembre, ¿por qué no han presentado aún su moción de censura?
En realidad hemos sido muy precisos. Dijimos que la presentaríamos en septiembre y es lo que estamos haciendo. Tenemos fecha: tenemos mes. El día lo estamos decidiendo. Estamos elaborando el documento de presentación y estamos manteniendo interlocución.

Aunque es verdad que yo estoy disponible para liderarla, también estoy abierto a que haya otro candidato que pueda concitar un mayor consenso. Estamos apurando los plazos lo máximo posible porque tenemos la mano tendida.

Seis meses después de la declaración del estado de alarma, la pandemia sigue marcando el día a día de los españoles, ¿cree realmente que es el momento idóneo para recurrir a esta herramienta?
Nosotros hacemos el análisis contrario. Cada día que pasa en esta situación de epidemia y de crisis económica con este Gobierno de socialistas y comunistas al frente apoyados en separatistas, España va a peor. Creemos que es urgente que se plantee una moción de censura al peor Gobierno que se ha producido en toda la democracia y que los españoles puedan volver a votar.

Pero los españoles ya votaron...
Los españoles, y este es nuestro punto de partida, fueron engañados en las elecciones. Pedro Sánchez dijo de una manera sistemática, indubitada, sostenida e, incluso riéndose de los entrevistadores, que no iba a pactar con Unidas Podemos. Dijo que no pactaría con los comunistas y que no presidiría un gobierno apoyado por separatistas y, menos aún, por los herederos de los terroristas.

Eso lo dijo hasta el viernes antes de las elecciones y el lunes anunció lo contrario. Es de una gravedad extraordinaria. Mentir, por desgracia, no es ilegal. Pero es totalmente ilegítimo engañar al pueblo y por eso decimos que este Gobierno es ilegítimo. Este es uno de los motivos para la moción de censura. A la mentira inicial de Sánchez se han ido sumando otras muchas mentiras en relación con la epidemia.

Muchos analistas hablan de fallo de cálculo político a la hora de anunciar la moción. ¿Fue precipitado plantearla para septiembre? ¿Temen que el debate de los presupuestos pueda arrinconar la iniciativa de Vox?
A nosotros no nos importan mucho los análisis que hagan sobre nosotros ni la imagen que demos. Creemos que nuestro relato es coherente. En junio ya anunciamos la posibilidad de una moción de censura. Interpelamos al Partido Popular. Si ellos no lo hacían, lo haríamos nosotros.

No podíamos concluir el periodo de sesiones sin presentarla. La moción se va a presentar en septiembre. No habrá sorpresa, no habrá contradicción. Se debatirá cuando decida el Congreso de los Diputados. Pueden querer correr o retrasarla en función de sus intereses políticos y mediáticos, pero nosotros estamos muy tranquilos. Estamos dispuestos al debate en la primera semana de octubre, noviembre o diciembre. No nos importa que quieran jugar con los plazos.

No obstante, no es lo mismo presentar una iniciativa de este tipo contra un Gobierno sin presupuestos que con ellos, independientemente de que se consigan con el apoyo de Ciudadanos o con el de ERC...
Yo creo que no. Creo que esa idea que se ha consolidado en los círculos políticos y mediáticos está muy alejada de lo que sienten los españoles en la calle.

El hecho de que haya presupuestos en los próximos meses no va afectar directamente a los problemas concretos que tienen muchos españoles con los ERTE, con la inseguridad en sus barrios, con la entrega del poder a los separatistas... No nos da miedo enfrentarnos a un Gobierno con presupuestos o sin ellos. El Gobierno va a tener una moción de censura porque nunca ha sido tan justificada.

¿Cree que Sánchez logrará sacar las cuentas adelante?
Sánchez va a hacer lo que sea por tenerlas porque no tiene escrúpulos. Con la moción de censura no estamos denunciando una cosa menor. Estamos ante un Gobierno en manos de las mafias. Este es un Gobierno en manos de una mafia corrupta que es el PSOE con la compañía de sindicatos como UGT.

Es un Gobierno en manos del narcotráfico con las conexiones internacionales de Podemos. Está en manos de mafias de la inmigración ilegal, de okupas, de terroristas y de golpistas. Es el peor Gobierno que pueda tener España. Y nosotros queremos un Gobierno que defienda los intereses generales de los españoles.

La moción no es para que Vox se instale en el poder. Es muy inverosímil que logremos el apoyo de algunos diputados de la Cámara, aunque no tiramos la toalla hasta el último momento. Queremos devolver la voz al pueblo español y pueda manifestarse en las urnas.

Con un Gobierno como el que usted describe y en un contexto en el que España es uno de los países más afectados por la pandemia, ¿por qué cree que ningún candidato de consenso ha llamado a la puerta de su despacho?
Que no haya llamado ningún candidato a nuestra puerta no es cierto. Tenemos que ser respetuosos y prudentes con las personas que se han ofrecido, pero quizá no eran las personas mas adecuadas. Nosotros hemos estado valorando a otros candidatos y, a día de hoy, no hay otra alternativa a que sea yo quien lidere esa moción de censura. Insisto: con el ánimo de convocar elecciones.

España vive en el sectarismo ideológico y creemos que la Ley de Memoria Histórica tiene mucho que ver en eso. Algunos quieren una Memoria Histórica parcial y no quieren que recordemos la historia del PSOE, pero habrá que ponerla encima de la mesa. No vamos a permitir que se nos arrebate la libertad de expresión ni la libertad de pensamiento como pretende Irene Montero.

Ese ambiente de sectarismo hace que sea difícil traspasar las líneas del adversario y conseguir que en este contexto de crispación haya candidatos dispuestos a exponerse públicamente. Nosotros lo comprendemos.

¿Comprendió entonces las razones que le dioPablo Casado para no apoyar la moción?
Creemos que el Partido Popular se precipitó manifestándose en contra de la moción. Hizo lo contrario de precipitarse, ha sido demasiado cobarde al no presentarla. No asumieron esa obligación como segundo partido y la tuvo que asumir el tercero.

¿Apoyaría Vox una comisión de investigación sobre la 'operación Kitchen' en el Congreso como respuesta a la falta de respaldo a su moción por parte del PP?
Nosotros no actuamos en política desde la vendetta. No vamos a tomar una decisión en función de lo que el PP haga con la moción. Son dos asuntos totalmente diferenciados. Pensamos que estamos ante una nueva trama de corrupción y son los tribunales los que la tienen que investigar.

No obstante, desconfiamos de las comisiones de investigación en el Parlamento porque se han convertido en herramientas de acoso y derribo entre partidos y, al final, no se controla al Gobierno, si no a la oposición. No hemos tomado una decisión, la tomaremos en los próximos días.

Creemos que el PP actúa desde el miedo al PSOE, a China, a Soros, al duopolio de Atresmedia y Mediaset, al Grupo de Puebla y a El País/Banco Santander. Y Vox no tiene miedo.

¿Hay contactos con el PP más allá de Casado? ¿Hay otros diputados más sensibles a su moción?
Realmente nosotros no estamos buscando que un grupo de diputados concretos del Partido Popular traicionen la disciplina de grupo. Queremos que todos los diputados se planteen la moción como algo personal.

No la hemos presentado para que el PP se retrate. Nos estamos dirigiendo a los 350 diputados de la Cámara. No es una táctica dentro de un electorado concreto. Estamos recibiendo el respaldo de muchos españoles que habían votado fuerzas antagónicas.

Si finalmente asume la candidatura, ¿tendrá la sensación de que no ha sido capaz de lograr otra figura de consenso?
Sería cierto que no hemos convencido a otro candidato más allá de aquellas personas que están en nuestra órbita de pensamiento. No nos importa asumir el liderazgo de la misma ni el desgate de la presentación de esa moción de censura.

No la representamos por hacer un agujero a otro partido político. Igual nos hace perder votos, pero no nos importa porque es el Gobierno que más la merece en toda la democracia.

¿En qué beneficiaría a los españoles la convocatoria de otras elecciones más? ¿Serviría para sacar al país del bloqueo político?
Confiamos en el pueblo español. Los españoles han sido engañados y lo saben. Creemos que unas elecciones les permitirían decidir si aceptan esa mentira o no.

¿Manejan alguna encuesta sobre futuras elecciones?
No tenemos datos, tenemos convicciones. No es lo que nos mueve. Nos mueve hacer lo correcto y a veces hacer lo correcto te puede hacer perder votos. Pero nadie puede convencernos de que mentir al electorado como ha hecho Sánchez está bien.

En la ronda de contactos con los líderes de otros partidos, Sánchez priorizó a Ciudadanos. A los pocos días les volvió a enmarcar en la foto de Colón. ¿A qué cree que responde ese giro? ¿Habría acudido Vox a la llamada del presidente?
Los españoles se han manifestado con claridad en contra del veletismo en política. El gran desastre electoral de Ciudadanos tuvo que ver con ser percibido como un partido que actuaba de una manera impredecible y eso le ha hecho estar a punto de desaparecer. Parece que está perseverando en esa idea y lo lamentamos.

Casi celebramos que no nos llamase. No nos sorprende. Quien ha elegido como socios a Bildu, quien da pésames a etarras, quien pacta con separtistas y quien se echa en brazos de Iglesias no puede pretender recibir el apoyo de Vox. No nos sentimos más agraviados de lo que estamos por no haber sido llamados.

No vamos a lloriquear, pero sí vamos a denunciar la demonización sistemática hacia Vox por parte de las dos alas del Gobierno. El baldón de la "extrema derecha" ha sido sostenido de manera machacona como un martillo pilón. Se nos quiere expulsar del juego político. Los escraches contra Vox están organizados.

¿Por quién?
Han sido impulsados y permitidos por el Gobierno. No nos permiten lanzar nuestro mensaje político. Nos ha pasado en muchos sitios de España y va a ocurrir en Cataluña. En cambio, nadie impulsa escraches contra el Gobierno. Son increpados de manera espontánea y ya no son capaces de salir a la calle. A nosotros esto no nos ocurre, salvo que esté planificado.

Este lunes presentaron el sindicato Solidaridad. ¿Con qué objetivo nace?
El sindicato Solidaridad no lo crea Vox. Lo apoyamos porque no renunciamos a la fuerza que tenemos como tercer grupo parlamentario. Hemos detectado que hay muchos simpatizantes de nuestro partido que son trabajadores por cuenta ajena o autónomos y que no se han sentido representados por los sindicatos tradicionales.

Hay muchos obreros y trabajadores en fábricas y empresas que son anticomunistas y estaban atrapados en UGT y CCOO. Piensan que el comunismo trae ruina, muerte y falta de libertad y, sin embargo, tenían que militar ahí para tratar de que les defendieran, cuando no lo hacían. La acogida de Solidaridad ha sido extraordinaria. Va a ser determinante en la historia de España.

Ese abrazo de Vox a las pymes y autónomos, sumado a los ataques al Ibex35, con Ana Botin en el centro de la diana, suenan al Podemos de los primeros años...
Nosotros lo que hacemos es defendernos y defender los intereses de los españoles. Resulta que hay un banco que tiene una filial y que el presidente de esa filial es el presidente del Grupo Prisa.

Prisa se dedica a demonizar a Vox y a pedir un cordón sanitario y no dicen ni pío de Podemos. Es más que significativo. Si pretenden que nos callemos, no vamos a hacerlo. Vamos a señalarles.

¿Y por qué cree que no dicen nada contra Podemos?
No lo sabemos. Pero Vox se ha convertido en el muñeco del pim, pam, pum. No salimos a defender a Abascal, a Espinosa de los Monteros o a Ortega-Smith, salimos a defender a muchos españoles que se sienten agredidos por el diario 'El País'.

Dicen en un editorial que no se puede tratar a Vox como un partido normal, cuando Vox defiende la Constitución, y no lo dicen sobre los que han apoyado a terroristas. ¡Ya está bien! Vamos a defender a las personas que representamos con toda vehemencia.

La semana pasada aseguró que el de Sánchez era el peor Gobierno en 80 años. Echando la vista atrás también aparece la dictadura de Franco...
Lo que hemos dicho es que desde la Guerra Civil ningún gobierno ha provocado una mayor destrucción del PIB; ningún gobierno nos ha llevado a las cotas de deuda pública que tenemos y ningún gobierno nos ha llevado a una mayor división territorial ni a pactar con terroristas y separatistas. Es una verdad como un templo.

¿Que alguno quiere profundizar sobre el debate sobre libertades? Pues evidentemente, no había libertades políticas, pero yo no voy a debatir sobre las libertades políticas del régimen de Franco. Nací en el año 76, quiero debatir sobre las libertades políticas que tenemos ahora y que nos está arrebatando este Gobierno.

No tenemos miedo a entrar en ese debate de fondo. Estamos muy contentos porque hay millones de españoles que gracias a esa afirmación se han sentido amparados y están debatiendo sobre si efectivamente este es el peor Gobierno en 80 años. Por pensar que lo es, no se es franquista.

¿Qué hubiese cambiado si Vox hubiese estado en el Gobierno gestionando la pandemia?
Lo primero es que no habríamos mentido ni ocultado los datos antes del 8-M. No nos habríamos escudado en las CCAA y hubiésemos tomado el control. Se ha demostrado que no funcionan. Eso habría sido suficiente para no estar a la cabeza de los países en tasa de mortalidad por habitante. Somos campeones en eso y en tener el confinamiento más severo y contracción del PIB.

No se puede hacer tan mal, no es casualidad. Tiene que ver con que tenemos un Gobierno en manos de las mafias y de los enemigos de España. Todos los gobiernos han enfrentado una situación novedosa, pero por desgracia el nuestro es el peor.

A diferencia de País Vasco y Galicia, en Cataluña Vox sí ha presentado un candidato a la presidencia. ¿Qué resultados esperan?
Creemos que vamos a tener un resultado muy por encima de las encuestas. Vamos a superar al PP y a Ciudadanos, al que ya habíamos superado en las elecciones generales. A día de hoy tenemos dos diputados por Barcelona y nuestro objetivo es tener representación por las cuatro provincias.

El crecimiento de Vox en el último año ha desembocado en varias guerras internas anivel provincial. ¿Cree que las elecciones que han convocado servirán para poner fin a su modelo de gestoras y a esos conflictos?
Las elecciones nunca sirven para poner fin a los conflictos: ni a nivel de país ni a nivel de provincias. La democracia implica discusión y debate. Quien piense que van a terminar se equivocan porque los partidos se hacen con personas y no con ladrillos. Tenemos que asumir el disenso. Ojalá los candidatos que sean derrotados sean capaces de integrarse y asumir el liderazgo de otros.

El que fuera candidato a la presidencia de Andalucía, el juez Francisco Serrano, lamentó recientemente que desde que Vox pisó moqueta se estableció un sistema férreo desde Madrid. ¿Tienen margen de maniobra los dirigentes provinciales?

Algunos igual necesitan un control más férreo que los demás...

Pedro & Arnaldo, S.L.
El jefe de Bildu y exetarra explica todo nítidamente
Luis Ventoso ABC 15 Septiembre 2020

Pocos ejercicios tan puñeteros para los políticos como un garbeo por sus hemerotecas y videotecas. El 22 de enero de 2018, con la misma suficiencia con que cinco meses después defendía exactamente lo contrario, Ábalos enfatizaba que «los independentistas no pueden ser en ningún caso aliados nuestros, ni para una moción de censura; no es posible presentarse con esos grupos». Un comentario razonable. Acorde a lo esperado: ¿Cómo iba el PSOE, el partido que más tiempo ha gobernado España y que lleva la E en su apellido, encamarse con aliados cuya meta expresa es romper el país? Imposible... Hasta que en junio de 2018, las palabras firmes de Ábalos se convertían en ceniza arrumbada en el baúl de la memoria ignota y Sánchez llegaba al poder por un acuerdo en la penumbra con PNV, Bildu y los partidos catalanes del levantamiento sedicioso del año previo.

Desde entonces asistimos al portento de un político capaz de sostener una cosa, la contraria y hasta la contraria de la contraria, según vaya conviniendo al único objetivo inmutable: el poder a todo precio. Sánchez redescubriendo España en sus mítines, con enormes pantallas con la bandera. Sánchez prometiendo en campaña un endurecimiento de las leyes para frenar al separatismo catalán más levantisco. Sánchez proclamándose defensor de la Corona y el orden constitucional. Sánchez aproximándose a Arrimadas para cerrar los presupuestos. Y al tiempo, Sánchez pactando el Gobierno de Navarra con Bildu, en detrimento del partido constitucionalista local que había ganado con rotundidad las elecciones. Sánchez organizando una mesa bilateral con Torra y ERC; lisonjeando a Bildu, prometiendo echarle agua en el Código Penal a los delitos de rebelión y sedición. ¿En qué cree el verdadero Sánchez? Eso no lo sabe ni su colchón de La Moncloa. Pero resulta evidente que le tira más la compañía de la izquierda separatista que la del PP y Cs. Para resumir: tenemos un presidente que se hace cruces -ateas- ante Vox y ve a Bildu como un socio homologable.

Otegui, con su camiseta y su flequillo juvenil, peina ya 62 años y gasta más conchas que un galápago. En una misma vida ha sido terrorista de ETA, con delitos de robo a mano armada y secuestros, y autoproclamado «hombre de paz». Resulta moralmente viscoso -dicho en suave-, pero no le falta cintura maniobrera y está claro que en Sánchez ve un filón. Sus últimas declaraciones desvelan que el presidente no sufrió desliz alguno cuando transmitió a Bildu en el Senado su sentido pésame por el suicidio de un etarra. Otegui lo explica con absoluta naturalidad: «Tenemos contactos estables con el Ejecutivo». Y anuncia que apoyará los Presupuestos (es decir, que seguirá sosteniendo a Sánchez) con tres condiciones: «Solucionar el debate territorial, políticas sociales y solucionar la situación penitenciaria». ¿Y cuál puede ser la doble «solución» de un partido que nació como sucesión política de ETA? Referéndum de autodeterminación y amnistía de los terroristas. Doce mártires socialistas fueron asesinados defendiendo todo lo contrario. Pero su partido ya no existe. Solo queda el PS (el Partido Sanchista), con sus valores de goma elástica.

El círculo destructivo
Al desentenderse de la crisis sanitaria, el Gobierno agrava también la de la economía y retrasa el crecimiento
Ignacio Camacho ABC 15 Septiembre 2020

Seis meses después de haber decretado tarde y mal el confinamiento más largo de Europa, el Gobierno carece no ya de un plan, sino de una idea remota sobre cómo hacer frente a la segunda ola. Y en algún momento, le guste o no, se va a tener que ocupar de ella porque el intento de endilgársela a las comunidades autonómicas no funcionará si la infección se desborda, como está a punto de ocurrir, de unas regiones a otras. Las autoridades regionales a las que el presidente ha dejado el marrón tras presumir de su victoria contra el virus se sienten solas con rara unanimidad que trasciende su adscripción partidista o ideológica. Y no es que añoren el mando único, improvisado modelo autoritario que se reveló un absoluto fracaso, sino que reclaman con toda razón el mínimo de coordinación que ante una emergencia nacional corresponde ejercer al Estado. Por ahora estamos teniendo la suerte de que el contagio, por afectar a franjas de edad más bajas y más resistentes, causa mucha menor mortalidad que en marzo y no presiona demasiado -todavía- el sistema hospitalario. Pero el otoño, con la gripe estacional, amenaza de nuevo al sensible sector de los ancianos y con la atención primaria ya desbordada extiende un riesgo objetivo de colapso. En estas condiciones, y con una media de tres mil nuevos casos diarios, la ausencia de política epidemiológica y asistencial constituye una deserción inaceptable que no librará al Ejecutivo de la responsabilidad ante un nuevo caos. El gobernante que más poder ha acumulado por voluntad propia y a golpe de decretazos no puede eludir con excusas escapistas los compromisos del cargo.

Pero a Sánchez le cuesta entender, o más bien aceptar, que el Covid ha reventado su agenda y que todo su programa de investidura, el expreso y el oculto, se ha vuelto inviable con la irrupción de la pandemia. A la crisis sanitaria se han sumado el destrozo económico y unas dificultades financieras que desbordan las previsiones de la ayuda europea. Cuando falta dinero todo son problemas; hasta al bloque Frankenstein le han salido grietas que pretende tapar con parches como la mesa de diálogo con el separatismo o las promesas más o menos encubiertas de indulto a Junqueras. Los presupuestos los sacará adelante, con algún aprieto y acaso alquilando el voto de Bildu a cambio de acercamientos de presos, pero luego le tocará administrar recursos insuficientes y afrontar el descontento de unas clases medias empobrecidas y azotadas por el desempleo. La economía del país no va a levantar cabeza mientras sufra el impacto de unas medidas de alejamiento social que impiden el desarrollo normal de los servicios, de la industria y de la mayoría de sectores estratégicos. De tal modo que sin salud pública no volverá el crecimiento. Y ante ese círculo destructivo el presidente se quita de en medio como un bombero que tuviese pánico del fuego.

Dolores Delgado y el trabajo sucio
Alberto Lardiés Vozpopuli 15 Septiembre 2020

La interesante duda jurídica sobre si los evidentes errores en la gestión gubernamental de la pandemia pueden o no ser perseguidos en los tribunales queda arrumbada una vez más por esa insoportable sensación de partidismo y obediencia de la Fiscalía

"Frenética". "Razonable". "Idónea". Así ha sido la gestión gubernamental de la pandemia del coronavirus según la Fiscalía del Tribunal Supremo. Por ello, los fiscales piden a los jueces que desestimen 20 querellas presentadas contra el Gobierno. Oh, qué sorpresa planetaria. Ya lo decía el propio Pedro Sánchez hace unos meses, justo antes de las últimas elecciones generales, para presumir de su intento de traer a España a Carles Puigdemont. ¿Lo recuerdan? "¿La Fiscalía de quién depende? Pues ya está".

Aquella expresión del presidente del Gobierno, que por cierto luego tuvo que rectificar porque la maniobra electoral había sido demasiado burda, emana de la misma raíz que aquello de "la Fiscalía te lo afina" que decía el entonces ministro del Interior y ahora resucitado para el martirio Jorge Fernández Díaz. O aquello de "es increíble, ¿esto lo sabe Conde-Pumpido?" que dijo en la Audiencia Nacional el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, al enterarse de que el Ministerio Público pedía prisión para él en plenas conversaciones del Ejecutivo con ETA.

Recuerdo estos precedentes porque la gestión del Gobierno de la pandemia ha podido ser "frenética", sí, pero no parece tan "idónea" ni tan "razonable" como defienden los fiscales del Supremo. ¿Qué pintan esos términos en un escrito de esta naturaleza? La interesante duda jurídica sobre si los evidentes errores en la gestión gubernamental pueden o no ser perseguidos en los tribunales queda arrumbada una vez más por esa insoportable sensación de partidismo y obediencia de la Fiscalía.

Desde que Sánchez decidió colocar como fiscal general del Estado a Dolores Delgado, ex ministra de Justicia en su propio gobierno, cualquier actuación relevante de los fiscales está (y estará) manchada por la legítima sospecha de parcialidad para favorecer los intereses gubernamentales

Tengo para mí que la gran mayoría de fiscales, quizás también los del Supremo en este caso, actúan con un alto grado de independencia. Pero para miles de ciudadanos la Fiscalía es solo un apéndice más del Ejecutivo y, por ende, los representantes del Ministerio Público son algo así como unos abogados defensores de quienes gobiernan. O sea, quienes hacen el trabajo sucio al Gobierno en los tribunales. Esta visión es reduccionista y hasta puede que injusta, pero al mismo tiempo resulta lógica. Apuntalada por demasiados hechos. Con el actual Ejecutivo y con los anteriores.

Ese manoseo indecente que perpetran los partidos es lo que más erosiona a las instituciones y dispara la desafección de los ciudadanos hacia los gestores de la cosa pública. La realidad es que desde que Sánchez decidió colocar como fiscal general del Estado a Dolores Delgado, ex ministra de Justicia en su propio gobierno, cualquier actuación relevante de los fiscales está (y estará) manchada por la legítima sospecha de parcialidad para favorecer los intereses gubernamentales.

Más allá de la furia tuitera y el fanatismo ideológico, tan habituales, resulta harto complejo dilucidar si los errores de gestión son perseguibles en un juicio. Los magistrados del Supremo tienen la última palabra

Más allá de la furia tuitera y el fanatismo ideológico, tan habituales como vanos, resulta harto complejo dilucidar si los errores de gestión durante esta pandemia son perseguibles o no en un juicio, porque entre otras cosas se plantea cuáles son los límites de la responsabilidad de los políticos. Los magistrados del Supremo tienen la última palabra. Pero el daño ya está hecho. Porque para muchos, Lola -así la llamaba Villarejo en sus comidas- sólo ha cumplido con su parte del trato con este escrito de los fiscales. Y lo peor, lo trágico para el sistema, es que aunque no sea así, al menos lo parece.

TRAS LAMENTAR LA MUERTE DE UN ETARRA
Carta de las víctimas de ETA a Pedro Sánchez: «Esos cuya muerte usted lamenta son nuestros verdugos»
Las víctimas le han remitido los cuatro volúmenes de "Testimonios. La Voz de las Víctimas", el relato de 40 años de dolor
Vicente Gil okdiario 15 Septiembre 2020

Las víctimas del terrorismo han enviado este lunes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al Palacio de La Moncloa los cuatro volúmenes de «Testimonios. La Voz de las Víctimas», un impactante compendio del dolor y el sufrimiento ocasionado por ETA y otras organizaciones terroristas durante décadas. Es su manera de protestar por el «lamento profundo» que expresó Sánchez en el Senado por el suicidio en prisión del etarra Igor González Sola.

Los cuatro volúmenes van acompañados de una carta del presidente de la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), Miguel Ángel Folguera. En ella, Folguera le explica que la obra que le envían «relata las vivencias y las historias de superación de víctimas de atentados terroristas de diferente signo. Relatos en primera persona de gente a la que la sinrazón terrorista de organizaciones como ETA, GRAPO, Al Qaeda… etc les rompió la vida sin ningún motivo ni razón».

Folguera añade que «le hacemos llegar estos libros para que conozca el sufrimiento que la organización terrorista ETA y sus militantes como Igor González Sola, cuya muerte ha lamentado Ud. públicamente, ha provocado en miles de familias españolas». El presidente de la APAVT le recuerda que «todas las personas que relatan su testimonio en los libros, y también todas las que no aparecen en ellos, son las verdaderas víctimas del terrorismo». «Esos de los que Ud. lamenta la muerte -añade- son sus verdugos. No olvide quienes son los buenos y quienes son los malos».

Carta de las víctimas de ETA a Pedro Sánchez

Para Miguel Ángel Folguera, y así se lo hace ver al presidente del Gobierno, «es importante que no se tergiverse el relato, y mucho más -remarca- que no se haga desde la Presidencia del Gobierno de España». «Quedamos a su entera disposición -señala al despedirse- para aportarle todos los testimonios de víctimas del terrorismo y todos los materiales que conforman el verdadero relato del terrorismo en España».

Sin recibirles
El presidente Sánchez lleva más de dos años en Moncloa, pero aún no ha recibido a las víctimas del terrorismo. «Le mandamos una carta nada más ganar la moción de censura en junio de 2018», señala Miguel Ángel Folguera a OKDIARIO, «y nos contestó Iván Redondo, su jefe de Gabinete, que nos recibiría en cuanto pudiera». Desde entonces, se lamenta Folguera, «nada de nada, silencio total. Volvimos a escribir otras cartas, pero ya ni nos contestaron».

«Es una barbaridad y muy duro -afirma- para nosotros escuchar al presidente de tu Gobierno lamentar la muerte de uno de tus verdugos como Igor González Sola y copiarles, además, hasta el lenguaje». Sánchez empleó en el Senado los términos «presos vascos» y «banda» sin usar la palabra «terrorismo». Folguera recuerda que ya Zapatero, tras el atentado de la T4, habló de «accidente» y después se supo por las actas de ETA que era un término acordado por los negociadores del PSOE y de su Gobierno con los terroristas.

Para Folguera, «no todo vale para seguir en el poder. Ni por 5 votos para los presupuestos ni por 50». A Pedro Sánchez lo ve un presidente «doblegado ante EH Bildu y todo ese mundo».

Folguera, que es consejero también de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), destaca el daño que esas declaraciones hacen a su propia labor como asociaciones. «Estamos peleando para que haya un relato justo de lo que ocurrió». Cuenta que se recorren todas las consejerías de Educación de todas las comunidades autónomas para que las Unidades Didácticas de los colegios donde los jóvenes estudian el fenómeno del terrorismo «se ajusten a la verdad de quienes fueron verdugos y quienes víctimas». Y cuenta también, con orgullo, que en el País Vasco sus alegaciones han conseguido paralizar el proyecto de esas unidades que el gobierno del PNV pretendía enseñar. «Les contaban -dice- poco menos que allí hubo una guerra con dos bandos por igual».

Para Folguera, «es triste que las nuevas generaciones no sepan nada de ETA. Debería ser -opina- asignatura obligatoria con un criterio común para toda España». Y cuenta que «ningún gobierno ha querido llevar esta historia en los libros de texto». Y remarca: «ninguno … incluido alguno con mayoría absoluta reciente».

«Testimonio. La voz de las víctimas» -que hoy han enviado a Sánchez- es el impactante relato presentado por la AVT y la Asociación-Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo en 2016. Folguera confirma que el miércoles tanto la AVT como la APAVT apoyarán la manifestación convocada por Jusapol frente al Congreso para protestar contra las palabras de Pedro Sánchez.
 


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