AGLI Recortes de Prensa   Viernes 18  Septiembre  2020

Los seis meses de errores económicos continuados del Gobierno
José María Rotellar Libertad Digital 18 Septiembre 2020

Muchos países europeos desconfían no de España, sino del actual Gobierno español, por el hecho de que tiene en su seno a cinco ministros comunistas que crean inseguridad jurídica e incertidumbre.

En estos tiempos convulsos que vivimos desde que el virus se extendió y su infección fue declarada pandemia, nos encontramos con el inmenso dolor por los fallecidos, vidas que ya nunca recuperaremos, el respeto por la enfermedad y la zozobra económica que nos invade como consecuencia de las duras medidas que fueron decretadas que paralizaron la actividad económica. Han sido seis meses de errores constantes, de improvisación sanitaria y de medidas que están arruinando la economía, como veremos a continuación.

Primero, el Gobierno -a lomos de muchos medios de comunicación- pretendió desviar la atención sobre la situación con arengas del presidente del Ejecutivo, comparecencias interminables donde alguien le dijo que tenía que parecerse a Churchill, envolverse en un lenguaje metafóricamente bélico y mostrar un espíritu paternalista hacia los españoles. Unido a esas soflamas interminables de cada sábado o domingo -en ocasiones, ambos días- se unían las comparecencias permanentes de ministros, altos cargos y altos mandos militares, donde los vaivenes fueron continuos, muchas intervenciones poco oportunas y la rectificación una constante.

Como colofón a un plan de reactivación por fases, que ellos llaman "desescalada", hacia lo que bautizaron como "nueva normalidad", cuando lo que necesitamos es la normalidad de siempre, sin adjetivos, el Gobierno lanzó un eslogan más, donde, con al menos treinta mil muertos -si no, 50.000-, dijo que salimos más fuertes de la crisis, cuando ni estamos más fuertes -miles de compatriotas fallecidos y una economía hundida- ni salimos de ninguna crisis, pues la sanitaria estará presente en mayor o menor medida hasta que se logre mitigar con un medicamento o una vacuna y la económica puede que no haya hecho nada más que comenzar.

Paralelamente, e incidiendo en el plano económico, laboral y empresarial, emitió una serie de anuncios que tardó en poner en marcha y de manera dosificada -los avales-, que tardó en pagar -los ERTE-, que arruinan a las empresas -la no condonación de impuestos-, que pueden condenar a muchas pymes al cierre -la prohibición de despedir y el impedimento a reestructurar la plantilla tras salir de un ERTE, salvo que se considere que hay riesgo de concurso- y que generan inseguridad e incertidumbre -como el pacto firmado por el PSOE, Podemos y el antiguo brazo político de ETA para derogar la reforma laboral, derogación en la que sigue insistiendo a día de hoy-. Todo bastante mal gestionado, donde Calviño e incluso María Jesús Montero -al fin y al cabo, la ministra de Hacienda ha gestionado la consejería del ramo en Andalucía y sabe que el populismo tiene un corto recorrido, incompatible con la gestión- no terminan de lograr imponer una cierta ortodoxia frente al ala podemita del Gobierno. Y no terminan de imponerla porque el presidente del Gobierno sólo tiene como objetivo permanecer en el poder, y si para ello tiene que adoptar la política económica de Podemos, lo hará.

Todo ello, hace que muchos países europeos desconfíen no de España, sino del actual Gobierno español, por el hecho de que tiene en su seno a cinco ministros comunistas que crean inseguridad jurídica e incertidumbre en muchos ámbitos y, sin duda, especialmente en el económico. Esto ha hecho que la Unión Europea vaya a exigir unas condiciones de cumplimiento en los fondos no reembolsables que se ve difícil que un Ejecutivo con comunistas en su interior asuma, pese a que por el bien de la economía española y del puesto de trabajo de cientos de miles de españoles debería hacer. Son condiciones ortodoxas, que pretenden evitar que la demagogia populista dilapide el dinero.

Pues bien, tras el encierro al que llamaron confinamiento, el miedo introducido a los españoles con el virus -lógico terror después de la pésima gestión del Gobierno de Sánchez, que motivó el colapso de la sanidad, elemento que elevó exponencialmente el número de fallecidos, por precaria atención, y que ha dejado en el recuerdo de los españoles un auténtico pánico-, y la refriega por los fondos europeos, junto con el recuento al minuto por parte de los medios de comunicación de los nuevos contagios -a los que llaman rebrotes, cuando, realmente, no son tales, sino contagios como los de antes, que nunca ha dejado de haber-, y la temporada vacacional recién terminada -extraña y con escaso éxito, pero vacacional-, aparece el horizonte económico que puede esperarnos y que en buena parte ya vivimos cada vez más, desgraciadamente, al actuar como una potente anestesia que no deja ver con claridad el presente y el futuro.

No hace falta nada más que darse una vuelta por Madrid, por ejemplo, para constatar el derrumbe económico que ha comenzado. En lugares comerciales de mucha importancia, como Argüelles o el barrio de Salamanca, aparecen en cada manzana varios locales cerrados. Y si eso sucede en Madrid, motor económico nacional, qué no sucederá en otros lugares.

Junto a ello, esforzados hosteleros que han abierto y a los que las cuentas no les cuadran entre las restricciones, el miedo y los vaivenes que les imponen todavía más limitaciones, elementos que les ha hecho cerrar ante la inviabilidad económica. Muchos otros, expectantes para abrir en octubre con la esperanza de poder retomar un ritmo de actividad que les permita ir regresando a sus números, aunque con un inmenso interrogante, pues el trabajo a distancia, la reticencia a ir a comer fuera de casa y la merma de renta disponible y el incremento del ahorro por motivo precaución, restan posibilidades a dichos negocios.

Mientras tanto, cientos de miles de nuevos parados y otros tantos afectados por ERTE sin reincorporar, así como una gran cantidad de los reincorporados, no saben si podrán encontrar un nuevo puesto de trabajo, retomar el que tienen suspendido o mantener al que han vuelto, respectivamente.

Todo ello, no lo percibimos todavía en toda su intensidad, pero, desgraciadamente, aparece. Cada día desde el decreto de cierre de actividad en marzo, y también desde el inicio de la reapertura, se ven más carteles en los que se indica que un local “se vende” o “se alquila” o que un negocio “se liquida” o “se traspasa”. En las últimas semanas, el incremento de dichos letreros ha sido muy importante.

El Gobierno debe iniciar cuanto antes un plan ambicioso de reformas que genere expectativas positivas a inversores y consumidores, para poder asentar los cimientos de una recuperación sólida, rápida, fuerte y sostenible. Debe flexibilizar el mercado laboral, profundizando en ese sentido en la reforma laboral; debe poner orden en las finanzas públicas, eliminando todo gasto no necesario, reformar el sistema de pensiones para garantizar su viabilidad -si no se hace nada, corren riesgo las pensiones- y debe dar seguridad jurídica a los agentes económicos, al tiempo que debería pensar en reducir el impuesto de sociedades para atraer inversiones productivas con las que generar actividad económica y puestos de trabajo.

Si el PSOE no puede hacer eso con Podemos en el Gobierno, debería prescindir de él y buscar un pacto de Estado con el PP. Es más, si para ese pacto de Estado con el principal partido de la oposición y con otros partidos constitucionalistas, el PSOE ha de prescindir de Sánchez porque se enroca y no admite cambiar el rumbo de la política económica, los socialistas deberían buscar a otro socialista para encabezar el Gobierno, porque España no puede permitirse ahora ni frivolidades ni populismos irresponsables. Es preciso aplicar una política económica ortodoxa -socialdemócrata o liberal, pero ortodoxa- y estabilizar la situación.

La 'óptica fiscal' de Dolores Delgado
EDITORIAL Libertad Digital 18 Septiembre 2020

La responsable de la Fiscalía General del Estado ha tratado de justificar este jueves el vergonzoso papel que la institución que dirige ha tenido en relación a las querellas presentadas contra el Ejecutivo por la gestión de la crisis del coronavirus.

Como cualquier ciudadano normal puede entender, es absolutamente increíble que ninguna de las 20 querellas presentadas por colectivos de distinto perfil merezca una mínima investigación, porque el papel de la Fiscalía no es correr a declarar la inocencia o la culpabilidad, sino ayudar al juez a decidir si unos hechos merecen ser judicialmente investigados o no.

Tras el escándalo que incluso entre los propios fiscales ha supuesto el informe del teniente fiscal Luis Navajas, después de que todo el mundo haya podido constatar que el texto ni siquiera tiene un mínimo nivel técnico, Delgado se ha limitado a decir que "se aplica la ley desde nuestra óptica, desde nuestro punto de vista", olvidando que el Ministerio Público no debería tener otra óptica ni otro punto de vista que los de los hechos.

Está claro que la labor de la Fiscalía en manos de la comisaria Delgado no va a ser la propia de una institución responsable que desea descubrir la verdad, sino más bien la de un despacho de abogados dedicado a defender al Gobierno en los múltiples problemas legales que le surgirán, pues, como ya se ha visto, se trata de un grupo de políticos de tendencias gansteriles, absolutamente inmorales y sin el más mínimo respeto por la ley.

Y en esto no cabe la sorpresa, pues desde la propia elección de Delgado estaba claro lo que Pedro Sánchez quería: un perro de presa sin nada que perder, sin ningún prestigio en la carrera fiscal y comprometido con turbias redes delictivas, pero de una fidelidad absoluta y capaz de hacer cualquier cosa, porque tampoco tiene ningún respeto a la ley ni se lo tiene a sí misma.

El plan totalitario de este Gobierno pasa por controlar con mano de hierro la Justicia, y en ese empeño la Fiscalía de Dolores Delgado es un hacha dispuesto a partir por la mitad cualquier causa legal. Si los jueces e incluso los propios fiscales no se dan cuenta de que no sólo está en juego su propia independencia sino las bases mismas del sistema democrático, si no hay una reacción rápida y una resistencia fiera a este asalto dictatorial, podemos dar por perdida una de las patas de la democracia, y en breve descubriremos, si es que no lo hemos descubierto ya, que España se parece más a Venezuela que a una democracia europea.

El socialcomunismo convierte a España en el farolillo rojo de la recuperación
OKDIARIO 18 Septiembre 2020

Mientras el Gobierno socialcomunista sigue presumiendo de su «escudo social», España encabeza el ranking de contagios y está a la cola de la recuperación económica en comparación con el resto de los países avanzados. Todos los organismos internacionales y nacionales, además de las agencias de calificación de riesgo, revelan que España sufrirá una caída de su PIB superior al de las optimistas previsiones del Ejecutivo. La economía española se hundirá hasta niveles nunca vistos -entre un 12% y un 13% – mientras países como Estados Unidos, Alemania o Francia ya han mejorado sus previsiones y caerán un 3,7%, un 5,8% y un 10% respectivamente, menos de lo anunciado hace unos meses. O sea, que mientras los demás se recuperan, España no hace otra cosa que empeorar. Por cierto, el Ejecutivo ni siquiera ofrece previsiones oficiales y se limita a afirmar que el PIB caerá al menos un 10% este año y que la recuperación será difícil. Y se queda tan ancho.

El Ministerio de Economía había anticipado una «ligera mejora de la coyuntura» durante el verano, pero la realidad es que a medida que pasan los días crece el pesimismo. No hay atisbos de recuperación. Las palabras de Sánchez anunciando que se estaba trabajando en un plan que impulsaría el crecimiento de la economía española por encima del 2% del PIB en el largo plazo suenan huecas y el Gobierno sigue sin alcanzar una acuerdo para ampliar los ERTE ni concretar cómo serán los Presupuestos Generales del Estado. Todo es incertidumbre en estos momentos y una terrible sensación de parálisis. Fue la OCDE la quien advirtió que España corre el riesgo serio de quedarse rezagada respecto al resto de economías y lo cierto es que vamos por el peor camino.

La receta del socialcomunismo para hacer frente a la crisis económica se ha revelado como un fracaso y el escudo social está lleno de agujeros. Eso sí, en propaganda este Gobierno es imbatible.

¿Servidores públicos o estafa política?
Antonio Robles Libertad Digital 18 Septiembre 2020

Uno espera cuando va al hospital que los miembros de su dirección estén entregados a proveer de medios y profesionales capaces de atender la salud de los ciudadanos con diligencia y eficacia. La ciudadanía no aceptaría que en lugar de tales obligaciones por las que cobran dedicaran el 90% de su tiempo a denigrarse entre sí, desatendiendo la labor sanitaria encomendada.

¿Qué mierda tiene que ver hoy con nosotros la tumba de Franco, la cruz del Valle de los Caídos, las sentencias franquistas, la memoria histórica, la democrática, o el adoctrinamiento escolar en plena época franquista, si ni siquiera son capaces de enfrentarse al adoctrinamiento real que se da aquí, ahora, en este instante, en miles de colegios de España?

Uno espera que el Gobierno de la nación esté dedicado en cuerpo y alma a resolver la ocupación de viviendas y su carestía, el paro, los ERTE y ERE, el servicio eficiente de los funcionarios públicos, la seguridad ciudadana, la calidad sanitaria y la educativa, el fraude fiscal, el estado de nuestras carreteras, la reducción de la deuda pública, el tránsito de las energías sucias a las sostenibles, la igualdad de oportunidades, la seguridad jurídica de la propiedad, el crimen organizado, la corrupción de la administración, la defensa de nuestros agricultores, la despoblación, la universalización de las autopistas de la información y la adecuación de la industria y el trabajo a la digitalización creciente, las inversiones en ciencia y tecnología, la brecha salarial por razones de género, la regulación de la inmigración, la sostenibilidad de las pensiones… ¡Será por problemas!

Todos y cada uno de esos quehaceres se pueden llevar a cabo de muchas maneras. Las apuestas de cada ideología, de cada partido, son las que deben entrar en liza y debatir con hechos, argumentos y cuentas de resultados, no desenterrando todo ese osario de odios pasados para evitar la asunción de responsabilidades en la acción de gobierno.

Pedro Sánchez busca el enfrentamiento a través de símbolos hirientes que eviten la complejidad de la realidad política y la reduzca al odio cegador de dos enemigos irreconciliables. A sabiendas que, como perdedores de la guerra civil del 36, la han estado ganando desde entonces como víctimas. La hegemonía ideológica y moral construida sobre esa condición les da ventaja ahora en la contienda cainita.

El Gobierno quiere soliviantar los instintos más bajos de quienes no le bailen el agua para lograr un escenario de enfrentamiento total entre buenos y malos. Si te callas, consientes, si te alistas, ayudas, y si te opones eres un franquista. Una encerrona perfecta para maniatar el pensamiento de todos, para esclavizar voluntades y convertir la democracia en secta. ¡Y hablan de fascismo! ¿Hay algo más fascista que eliminar al otro como sujeto democrático?

Llegados ahí, la argumentación, los hechos, las necesidades pasan a un segundo plano, desaparecen en favor del odio africano, donde la única salida es acabar con el otro. En ese terreno binario gana este Gobierno populista, porque pasa de responsable de la gestión pública a Gobierno acosado por la derecha franquista. Y donde las necesidades no son los problemas que deben ser resueltos, sino las necesidades que el mal no permite resolver. En ese juego de frentes cargados de simbología guerracivilista, las necesidades desaparecen para dejar terreno al enfrentamiento. En él se enroca a sabiendas que su hegemonía simbólica le da ventaja.

No sólo es una jugada sucia, es una estafa a la democracia que emponzoña las emociones de generaciones enteras que ni vivieron ni saben un carajo de la Guerra Civil. Sólo quiénes son los progres y quiénes los fachas.

No es un pasaje político desafortunado más. Esta pandemia emocional inoculada con malicia está socavando los cimientos de las instituciones democráticas. El daño no es coyuntural, es estructural y afecta a la estructura misma del Estado y a la misma existencia de la nación.

Esa batalla cultural hay que darla, no para ganar a un bando, sino para librarnos de los dos. Todos los caminos nos llevan a la inteligencia quebrada de Chaves Nogales. Con miedo. El pueblo español no es mejor que sus gobernantes.

Cuando la memoria histórica no les vale
Somos el único país del mundo libre en el que hubo una guerra de la que se prohíbe todo recuerdo a los vencedores
Ramón Pérez-Maura ABC 18 Septiembre 2020

Conocemos ya por qué doña Carmen Calvo se ha molestado en hacer una nueva ley de la «memoria democrática» en lugar de la ley de la «memoria histórica» que padecíamos. Hace hoy un año el Parlamento Europeo debatió una moción sobre «la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa». En el texto aprobado veinticuatro horas después se dicen cosas que no podían ser del agrado de Pablo Iglesias ni de los miembros del Gobierno del que forma parte, con Pedro Sánchez y Carmen Calvo a la cabeza.

Era aquella una durísima -y justísima- moción contra el nazismo y el comunismo, dos males de nuestra historia de los que es imprescindible que nuestros jóvenes sean conscientes de la gravedad que tuvieron, las vidas que costaron y el infinito sufrimiento que supusieron para los que los padecieron. Lo que pasa es que este Gobierno siempre se olvida de denunciar algo que se recoge en esa moción del Parlamento Europeo: que «tras la derrota del régimen nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial, algunos países europeos pudieron reconstruirse y acometer un proceso de reconciliación, pero otros siguieron sometidos a dictaduras, a veces bajo la ocupación o la influencia directa de la Unión Soviética, durante medio siglo, y continuaron privados de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socieconómico» y también que «mientras que los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Nüremberg, sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente y llevar a cabo investigaciones judiciales al respecto». Vaya por Dios. El Parlamento Europeo pidiendo memoria histórica con los crímenes del comunismo. Urge cambiar los términos… Así que inventaron la nueva «memoria democrática».

Estos días se han glosado muchas perlas de ese proyecto de ley sectario y, como es lógico por su nombre, antidemocrático. Contempla la posibilidad de conceder la nacionalidad española a todos los supervivientes entre los combatientes de las Brigadas Internacionales. Porque ya se sabe que esos eran buenos y los del bando contrario eran malos. Entre los buenos a los que este proyecto de ley daría la nacionalidad española está László Rajk, un alma cándida que fue comisario de la XIII Brigada Internacional Rákosi, miembro del Partido Comunista Húngaro, ministro del Interior, jefe del AVO -el KGB húngaro- que organizó juicios «ejemplarizantes» contra 1.500 grupos de religiosos y patriotas húngaros. Gente indeseable. También merecería ser español Ernö Gerö, que era conocido como el «carnicero de Barcelona». Era miembro de las Brigadas Internacionales. Solo que él tenía afición a matar trotskistas -nadie es perfecto- antes de volver a Hungría y ser en 1956 el hombre más poderoso del país como segundo secretario del Partido Comunista. Otro camarada de Pablo Iglesias.

No me cansaré de repetir mi pregunta ¿por qué somos el único país del mundo libre en el que hubo una guerra de la que está prohibido todo recuerdo a los vencedores? Ni estatuas, ni calles, ni memoriales. E, increíblemente, cada vez hay más recuerdos de los perdedores, aunque fueran personajes de segunda fila. Que alguien me diga otro país en el que pase lo mismo. Y sí, en los Estados Unidos del maldito Trump están quitando las estatuas del general Robert E. Lee y otros compañeros de armas. Es decir, las de los perdedores -con perdón.

Un pueblo engañado
“Si alguno en quien el pueblo tenga confianza no le persuade, demostrándole que eso es un mal y donde está el auténtico bien, traerá sobre la república infinitos peligros y daños”
Jorge Hernández Mollar diariosigloxxi 18 Septiembre 2020

Nada de lo que estamos viviendo y soportando los españoles durante estos ya largos meses de pandemia sigue las reglas de la lógica y de la razón: un virus extraño y desconocido que ha cambiado de raíz nuestros usos, costumbres e incluso nuestros hábitos sociales, culturales o religiosos; un vertiginoso derrumbe de nuestra economía que ha originado ya una peligrosa caída del 18,5 % del PIB durante el segundo trimestre de este año, lo que nos hace entrar de lleno en una recesión sin precedentes con las dramáticas consecuencias sobre el empleo y la sostenibilidad de nuestro sistema de Seguridad Social y una estrafalaria gestión política del gobierno de coalición filocomunista que ha conseguido, entre otras cosas, desquiciarnos a la mayoría de españoles con el torbellino de informaciones contradictorias y sus múltiples engaños y falsedades.

Lo sorprendente ha sido además, la absoluta desfachatez con la que Sánchez y su macrogobierno fantasmagórico han abandonado el barco, dejando la gobernabilidad de la pandemia en manos de las comunidades autónomas y todo ello después de unas vacaciones al más puro estilo franquista disfrutando de los bienes y dineros públicos, mientras las empresas y empleados del sector turístico lloran por las esquinas, temblando ante el catastrófico panorama que sufren y que se avecina en el oscuro horizonte.

Por si esto no fuera poco, en lugar el gobierno de afanarse en coordinar, impulsar e incluso legislar medidas y normas para enfrentarse y atacar a ese enemigo desconocido que ha revolucionado nuestras vidas y la de millones de familias, dedica su tiempo, que le sufragamos con nuestros impuestos “todos” los españoles, en “reflexionar” sobre si derriba la Cruz del Valle de los Caídos, en perseguir, reprimir y encarcelar a los fantasmas del pasado o en dar vía libre a la eutanasia de la que el Papa Francisco ha dicho textualmente que “se puede y debe rechazar la tentación de usar la medicina para secundar el deseo de muerte de un enfermo, dando asistencia al suicidio o causando directamente la muerte con la eutanasia”, palabras que son un toque serio de atención a todos los legisladores de izquierdas o de derechas que se tengan por católicos.

No es exagerado calificar de caos la actual situación de la gobernabilidad de España, donde el dúo Sánchez/Iglesias está más empeñado en dañar y perturbar al ciudadano que no comulga con sus pensamientos e ideología que en buscar el entendimiento y la empatía de la oposición para hacer unos presupuestos creíbles y rigurosos que fortalezcan los tres pilares que hoy sufren el embate de la trágica epidemia: la sanidad, la educación y la economía productiva.

Lo que menos necesita España en estos difíciles momentos es que las televisiones inunden los hogares de los españoles con la suciedad de la corrupción política de unos y de otros. Decía Nicolás Maquiavelo que “el pueblo engañado por una falsa apariencia de bien, desea muchas veces su propia ruina, y si alguno en quien el pueblo tenga confianza no le persuade, demostrándole que eso es un mal y donde está el auténtico bien, traerá sobre la república infinitos peligros y daños.”

Si esta es la batalla en la que de nuevo se van a enzarzar nuestros representantes políticos, el pueblo clamará por el advenimiento de alguien que le persuada de que lo que está ocurriendo en nuestra sociedad es un mal que nos puede conducir inexorablemente a “infinitos peligros y daños” y de que solo por el camino de la racionalidad, que en las actuales circunstancias es mucho pedir, podremos regresar a la senda de la democracia, la libertad y el respeto a nuestras diferencias y sentimientos.

Crisis del coronavirus
Eurodiputados del PSOE pidieron a Bruselas test y mascarillas 45 días antes del infectódromo del 8-M
S. Sanz y P. Barro okdiario 18 Septiembre 2020

«No se podía prever». Éste es el argumento que ha esgrimido siempre el Gobierno del PSOE y de Podemos que preside Pedro Sánchez al ser preguntado por qué no decretó antes del 14 de marzo el estado de alarma frente al coronavirus y por qué permitió la celebración de las marchas multitudinarias del 8-M, que convirtieron sobre todo a Madrid en un infectódromo. Sin embargo, ahora ha trascendido a través del europarlamentario de Ciudadanos José Ramón Bauzá, que eurodiputados del PSOE, del mismo partido que el jefe del Ejecutivo, reclamaron desde el 23 de enero a la UE toda una serie medidas de prevención, entre ellas preparar la dispensa de test y mascarillas. Esto es, 45 días antes de la bomba vírica que supuso el 8-M y que disparó los contagios a 21.531, en un aumento del 2.064%, según los propios datos de Sanidad.

La delegación del PSOE formuló una pregunta escrita en este sentido a la Comisión Europea. El 23 de enero, una semana antes de que la OMS decretase la ESPII (la alerta internacional que puso a todos los países del mundo en situación de alarma), los socialistas César Luena, Javier López, Nicolás González Casares y Cristina Maestre registraron esta iniciativa en la que pedían información sobre la «preparación de la UE frente al brote de nuevo coronavirus chino».

El Ejecutivo socialcomunista ha defendido desde un primer momento que su reacción frente al coronavirus se ajustó a la información que tenía en cada momento del estado de la epidemia. Que fue adaptando su respuesta a los datos que recibía de organismos internacionales y a la valoración de riesgo que aportaba la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, a mediados de enero ya había eurodiputados del PSOE que mostraban a la UE su preocupación por la llegada del ‘virus de Wuhan’ a España.

«Necesario estar preparados»
«La confirmación de la transmisión entre humanos del nuevo coronavirus chino, el fallecimiento de 17 personas a causa del mismo, los centenares de infectados, la aparición de los primeros casos fuera de las fronteras chinas, el aumento previsto del flujo de turistas al país durante las próximas semanas por las festividades del año nuevo chino y la total probabilidad de que la Organización Mundial de la Salud declare la emergencia sanitaria pública de preocupación internacional hacen necesario que las autoridades sanitarias europeas estén preparadas para hacer frente al coronavirus en caso de que este llegue a Europa», advertían los socialistas españoles en Bruselas.

«¿Qué medidas se están tomando en la Unión para hacer frente a una más que probable introducción del virus en la UE y la amenaza de pandemia?», preguntaban. Hacían incluso mención expresa al necesario acopio de mascarillas, medidas de control aeroportuario, medidas excepcionales en aeropuertos con conexión directa a China y a la provincia afectada -Hubei-, tecnologías de detección, pruebas de diagnóstico, protocolos clínicos, preparación de sitios clínicos y laboratorios de diagnóstico.

Es decir, los eurodiputados del PSOE preguntaron 45 días antes del 8-M y casi dos meses antes de la llegada del estado de alarma a España por prácticamente todos los aspectos deficitarios de la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez que se detectarían después durante la fase de explosión de la pandemia. La falta de material médico, el colapso de laboratorios para procesar pruebas PCR, la recomendación de no llevar mascarillas -ahora obligatorias- porque no había forma de abastecer al mercado, la improvisación en los protocolos clínicos o las escasas pruebas de control en aeropuertos durante la fase inicial de contagios.

Ya preguntaban por la vacuna
Es más, estos eurodiputados socialistas ya iban a mediados de enero mucho más allá de la pandemia que se cernía sobre Europa en esos momentos. Preguntaban, incluso, por la búsqueda de una vacuna «inexistente hasta ahora» para combatir el virus. «¿Se han previsto ya fondos para el desarrollo de una vacuna?», planteaban

De igual modo, también aludieron a la posibilidad de que el virus ya hubiese saltado la frontera china y se encontrase circulando por algún país de la Unión Europea. «¿Existen sospechas de algún infectado en la Unión?», pidieron saber a la Comisión.

Pese a estos hechos evidentes, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, defendió el 7 de abril en rueda de prensa en el Palacio de La Moncloa que «una de las características de esta pandemia es que se ha presentado de manera improvisada en el conjunto de Europa y la forma de transmisibilidad de los contagios». Así justificó que el Ejecutivo no hubiera hecho acopio de material sanitario o prohibido la celebración de actos multitudinarios, como el 8-M.

«Se tomaron decisiones con la información que tenemos en cada momento. Cualquier cuestión previa al estado de alarma son ejercicios teóricos que no se corresponden con la realidad. Somos tendentes a hacer las preguntas de ayer con las respuestas de hoy», sentenció.

Un asesino como Lanza debe pudrirse en la cárcel
OKDIARIO 18 Septiembre 2020

Rodrigo Lanza será condenado a una pena de entre 20 y 25 años de cárcel por un delito de asesinato por motivos de odio ideológico, al atacar mortalmente con alevosía a Víctor Laínez , en diciembre de 2017, sin posibilidad de que este se defendiera. El crimen cometido por Rodrigo Lanza cumple, a la perfección, uno de los preceptos que define los delitos de odio: «Que la víctima tiene una condición simbólica al no ser atacada por ser ella, sino por lo que representa». Es decir, Lanza asesinó a Víctor Laínez, con quien mantuvo previamente una discusión, por llevar unos tirantes con la bandera de España.

La trayectoria criminal de Rodrigo Lanza tiene un largo recorrido: convertido en icono del populismo de extrema izquierda, dejó en estado vegetativo en 2006 a un agente de la Guardia Urbana de Barcelona al lanzarle una pedrada sobre el cráneo. Pese a lo ocurrido, Lanza, perteneciente a un grupo antisistema, se convirtió en un referente para grupos como Podemos. Pablo Iglesias y su núcleo duro, formado por la actual ministra de Igualdad, Irene Montero, el diputado Rafael Mayoral y el secretario de comunicación del partido, Juanma del Olmo, se reunieron con la madre del asesino para mostrarle su apoyo tras la condena y la mismísima Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona, animó a participar en una manifestación de solidaridad con el agresor. Incluso se llegó a subvencionar un documental en el que se sugería que Lanza había sido víctima de una conspiración policial. Una abyecta campaña de tergiversación de la realidad en la que se trató de convertir al verdugo en víctima.

Podemos siempre ha tratado de exculparle. El sectarismo de la formación morada es tan deleznable que ha sido incapaz de condenar al asesino. Al contrario, preso del mismo odio ideólogico que Lanza, todos sus esfuerzos han consistido en vender la muerte de Víctor Laínez como fruto de una desgraciado fatalidad en el transcurso de una discusión. Ahora el jurado popular deja en evidencia la falaz y miserable defensa política de un asesino que debería pudrirse en la cárcel.


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La trampa de los presupuestos
Editorial ABC 18 Septiembre 2020

La ronda de entrevistas de Pablo Iglesias con ERC y con Bildu ha hecho pública la falta de ética política del Gobierno de Sánchez. Formalmente eran conversaciones con golpistas y proetarras sobre su disposición a apoyar los presupuestos para 2021. Pero no hay proyecto alguno de presupuestos, y será difícil que el propio Gobierno se ponga de acuerdo internamente para que los haya, vistas las diferencias entre Unidas Podemos y los ministros económicos. Realmente cabría preguntarse si Sánchez quiere que haya presupuestos, porque no está haciendo nada para conseguirlo. Desprecia al principal partido de la oposición, el PP; maltrata a un posible socio, Ciudadanos, que tampoco se queja; y dispersa el liderazgo que le corresponde mandando a su vicepresidente segundo a negociar con partidos cuyo único interés es hacer daño a España. No hay que tomar las gestiones de Iglesias con ERC y EH Bildu como una astuta jugada de Sánchez para tener entretenido a su vicepresidente. Iglesias está interpretando el papel que Sánchez necesita para seguir gobernando -con presupuestos o sin ellos- sobre la coalición de la investidura.

No hay borrador. No se habla de cuentas públicas, ni de reconstruir España. El acuerdo que busca el Gobierno es político, para consolidar otro «pacto del Tinell». Iglesias lo dejó claro al confiar en Rufián y Aizpurua la estabilidad del Ejecutivo, con la vista puesta en una vuelta de tuerca al pertinaz proceso de desconstitucionalizar España. Ciudadanos tiene que asumir que Sánchez lo quiere como una comparsa de su estrategia de división del centro-derecha y de anulación de la propia formación naranja. Mientras nuestro país sigue sumido en la peor gestión de la pandemia, el plan socialista contra la Transición y el pacto de 1978 avanza a ojos vista.

El ‘Barrio Sésamo’ del ‘procés’
Sergio Fidalgo okdiario 18 Septiembre 2020

La pasada Diada del 11 de septiembre en Cataluña nos ha proporcionado un buen número de lecciones, que para facilitar su comprensión a los que todavía siguen pensando que algunos secesionistas tienen remedio, y que quieren “dialogar” y llegar a acuerdos con el Gobierno de España o con los “españoles” en general, las vamos a explicar de manera sencilla al estilo del mítico programa televisivo ‘Barrio Sésamo’.

El gobierno autonómico de JxCAT y ERC, cuya gestión de la pandemia ha sido un desastre, prohibió que se juntaran más de diez personas en un bar a causa de la pandemia, aunque llevaran mascarillas y guardaran la distancia de seguridad. Pero durante la Diada permitió concentraciones de centenares de ‘patriotas’ de la ANC en toda Cataluña. Es la diferencia que el gran Coco nos explicaba entre “arriba” y “abajo”. O mejor dicho “los de arriba que mandamos, que somos los separatistas y que podemos hacer lo que nos dé la gana” y “los de abajo, los que formáis la chusma unionista que solo existe para obedecer lo que la raza superior, nosotros, os digamos”.

El gobierno autonómico de JxCAT y ERC pidió prudencia y responsabilidad a la ciudadanía, mientras permitió a sabiendas, porque todos teníamos claro lo que iba a pasar, que centenares de radicales se juntaran en Barcelona, sin guardar la distancia de seguridad, para quemar efigies del Rey e imágenes de lo que consideran “enemigos de Cataluña”. Por supuesto, de lo que consideran la “Cataluña catalana”, ya que los catalanes que no comulgan con sus ideas son “no catalanes”. A esto se le llama “hacer un Triki”, que es intentar razonar con el monstruo de las galletas. A Triki le acercas una galleta, le dices que no se la coma y, por supuesto, se la zampa. A un CDR o a un ‘cupero’ le dices “si montas una manifestación, respeta la distancia de seguridad y no montes altercados” y va y te monta unas fallas en septiembre en el centro de la ciudad.

Quim Torra, en su discurso de la Diada, en vez de explicar algo que uniera a todos los catalanes, dado que, al menos teóricamente, es la fiesta oficial de esta comunidad autónoma, se dedicó a insultar a las instituciones españolas a costa de Lluís Companys. A este presidente de la Generalitat le fusiló la dictadura franquista meses después de finalizar la Guerra Civil, pero no está de más recordar que bajo su mandato se torturaron y mataron a miles de católicos en la retaguardia en Cataluña, cosa que Torra no tuvo a bien comentar en su alocucíon. No fueron muertes en actos de combate, fueron viles asesinatos a sangre fría. A esto se le llama hacer un “Conde Draco”, que es poner cara de mala leche, y utilizar mucha parafernalia sonora, para al final contar del uno al cinco, y no siempre bien. En esto el ‘president inhabilitat’ es un maestro.

La información de TV3 de los actos de la Diada fue un continuo spot propagandístico, pero muy torpe, para vender una uniformidad de Cataluña que solo existe en la mente de los propagandistas separatistas más fanáticos. Lo intentaron, y fueron pesaditos con el tema de “exiliados”, “libertad” y sus otros mantras, pero solo convencieron a los fans muy fans. Más o menos como la rana Gustavo, el reportero más dicharachero, que daba más pena que otra cosa y al que la muchachada le perdonaba todo no por su pericia, sino por ser parte del paisaje y dar mucha risa. Lástima que TV3 más que risas genera llantos, por los más de doscientos millones de euros que nos cuesta a todos los españoles.

Por suerte, Barrio Sésamo no es producido por TV3, si así fuera Coco iría encapuchado y quemaría contenedores en Vía Layetana, Triki se dedicaría a pintar y vandalizar las sedes de los partidos no separatistas, el Conde Draco sería el abogado defensor de los “presuspolítics” y la rana Gustavo dirigiría la televisión de la Generalitat mientras le clavaba el colmillo a Carrizosa o a Alejandro Fernández. Aunque denles tiempo, que por dinero público no será…
 


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