AGLI Recortes de Prensa   Sábado 10  Octubre  2020

Vox convoca una manifestación para el 12-O contra el estado de alarma decretado por Sánchez en Madrid
La protesta es "contra un gobierno criminal y totalitario" y "por tu salud, tu trabajo, tu familia y tu libertad".
Juanjo Alonso Libertad Digital 10 Octubre 2020

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha convocado "una nueva caravana por la libertad, contra la muerte y la ruina que trae Sánchez" para este lunes 12 de octubre a las 12 del mediodía después de que el Gobierno decretara un nuevo estado de alarma, esta vez en Madrid.

A través de las redes sociales Abascal ha señalado que "este gobierno nos está matando con su incompetencia frente al virus y nos está arruinando con sus medidas totalitarias y absurdas. El lunes obliguemos a los mafiosos a dimitir", por lo que convoca el 12 de octubre, día de la Hispanidad, en todas las ciudades y pueblos la nueva caravana por la libertad.

Pide salir "!a la calle!, en coche y con la bandera de la libertad, la de España".

Este jueves ya avisó de que el Gobierno de Sánchez e Iglesias "son una mafia y los españoles no van a dejarse encarcelar de nuevo", y añadía que se pretende "encerrar a los españoles, mientras sus mafias campan con toda impunidad por España llenándola de ilegales".

Vox recurrirá al TC
Santiago Abascal ha anunciado este viernes por la noche que ha dado instrucciones para recurrir ante el Tribunal Constitucional el "ilegal" estado de alarma decretado por el Gobierno liderado por Pedro Sánchez en la Comunidad de Madrid.

"A ver si en el TC se enteran de que su deber es proteger los derechos de los españoles", ha escrito el líder de la formación en un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que ha llamado a acabar con "la impunidad" y ha cargado contra el "gobierno de la mafia".

Asimismo, el líder de la formación advierte a los miembros del TC que si no van a defender a los españoles deberían dimitir o prepararse "para asumir sus responsabilidades".

Vox ya recurrió, tanto ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) como ante la Audiencia Nacional, la orden del Ministerio de Sanidad que acordó restricciones para diez municipios de la Comunidad de Madrid.

Sánchez toma Madrid: el golpe ya ha comenzado
OKDIARIO 10 Octubre 2020

Que nadie se engañe: detrás de la decisión del Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez de decretar el estado de alarma en Madrid se esconde el intento de tomar al asalto la Comunidad por criterios estrictamente ideológicos. Sánchez ha decidido traspasar todas las líneas rojas y someter al Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso dentro de una estrategia siniestra orientada a hacerse con el poder en la autonomía. Para ello, recurre a una medida extraordinaria que utiliza al margen de la proporcionalidad y la mesura que requiere un instrumento como el estado de alarma.

De hecho, Sánchez ha intervenido Madrid desechando el consenso de forma grosera y arbitraria. La cuestión de fondo no es sanitaria, sino de puro revanchismo ideológico. A Sánchez le importa una higa que las medidas de restricción de movimientos de la comunidad estén dando resultados. Es un totalitario que ha decidido asaltar Madrid por ser la comunidad un muro frente al socialcomunismo. Y el socialcomunismo pretende derribar ese muro a través de un uso torticero de la figura del estado de alarma. Y lo hace de forma unilateral, por la fuerza. Someter a Madrid, mientras deja que el golpismo campe a sus anchas en Cataluña, responde al plan de disolución institucional de un Gobierno que se ha lanzado, ya sin careta, a quebrar el régimen del 78. Sus ataques al jefe del Estado y a los jueces cursan en paralelo a la toma de Madrid.

Esa es la estrategia: acabar con el sistema sobre el que se articula el Estado de Derecho. La democracia española está en peligro, porque el golpe institucional promovido por Sánchez e Iglesias busca demoler los diques de contención del actual modelo de Estado y configurar un nuevo régimen que permita al socialcomunismo perpetuarse en el poder. Madrid es el primer paso de un siniestro plan de ruptura constitucional. El golpe ya ha comenzado.

Estado de alarma: golpe de Sánchez en Madrid
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2020

Lo primero que hay que dejar claro es que la imposición a la Comunidad de Madrid de un estado de alarma y de medidas más severas para controlar la epidemia de coronavirus no se debe, en ningún caso, a criterios sanitarios o epidemiológicos. Por mucho que el Gobierno intente ocultarlo, la realidad es que las cifras de contagios y la presión sobre el sistema sanitario están bajando en Madrid desde hace varios días y eso es algo que reflejaban hasta los datos manipulados de Iila y Simón.

De hecho, como ha contado el consejero de Sanidad en su comparecencia, este mismo jueves, los técnicos del Ministerio de Sanidad felicitaban a Madrid por la evolución de la pandemia en los últimos días, pero tras las felicitaciones de los técnicos las decisiones políticas siempre van por otro lado y, mientras, el Gobierno no deja de pavonearse asegurando que siempre hace caso a los expertos. Otra mentira más.

Hay que constatar además que Sánchez -aquí Illa es un mero títere- en ningún caso ha tenido la más mínima intención de negociar: el único pacto posible para la Comunidad de Madrid era aceptar las arbitrarias imposiciones del Ejecutivo como un trágala. ¿Dónde han quedado la "cogobernanza" y las medidas "en colaboración" con las comunidades autónomas que tan campanudamente prometía Sánchez? Colaboración y acuerdos que, de hecho, prometió este mismo jueves desde Argelia, nada más y nada menos. Lo cierto es que este Gobierno desleal sólo tiene intención de colaborar con aquellos que trabajen para la destrucción de España, ahí sí que todo son halagos, mesas de diálogo y saludos ridículos como el de Redondo a Torra.

No es contra el virus, es contra Madrid
Algo que cabe cuestionarse en este momento, y que muchos ciudadanos de Madrid se estarán preguntando, es cuál es el fin de estas medidas y este estado de alarma si, como decimos, no se ponen en marcha para luchar contra el coronavirus.

Las respuestas son evidentes y terribles: en primer lugar el estado de alarma es una reacción arrogante y totalitaria al fallo del TSJM, es lo que habría hecho cualquier caudillito de opereta de una dictadura tropical que al grito de "a mí nadie me niega nada" impone su voluntad a golpe de decretazo.

Y en segundo lugar y más importante a largo plazo: las medidas y el estado de alarma son contra Madrid y contra los madrileños, una región que demuestra el éxito de todo aquello de lo que Sánchez y sus socios abominan: la libertad, la iniciativa privada, la colaboración entre las empresas y el sector público, la eficacia de los impuestos bajos o, al menos, más bajos. Madrid es el espejo en el que quedan reflejados en toda su miseria los socialbolivarianos que han ocupado el poder en España y esa es una comparación que no pueden soportar.

Además, Madrid se está convirtiendo en una de las pocas instituciones que, con el Rey y parte del Poder Judicial, parecen dispuestas a resistir el embate totalitario que se nos viene encima y del que este estado de alarma es sólo un episodio más.

Patético papelón de Aguado
Conviene no olvidar que en esta crisis no todos los errores ni todos los malvados están en el Gobierno: hay que señalar también el patético papelón que ha jugado un Ignacio Aguado, que traición tras traición, ha tratado de ser el negociador entre los agresores -Sánchez y Cía.- y los agredidos: el gobierno regional del que él se supone que forma parte.

Decir que Aguado se ha comportado como un traidor es innecesario por obvio, pero es que además de traidor se ha demostrado un incompetente: ¿no se había usted propuesto como el gran facilitador de los acuerdos entre administraciones? Pues su fracaso no puede ser más grotesco y, si tuviera un mínimo de dignidad, dimitiría.

Ayuso debe convocar elecciones
La traición repetida de Aguado es una razón más para que Díaz Ayuso convoque elecciones: con una comunidad seriamente agredida desde el Gobierno y en una situación económica y política extraordinariamente compleja hay que dar la palabra a los madrileños y que estos decidan quién debe gobernar la CAM y qué políticas se deben seguir desde la administración regional madrileña.

Aquellos que pretendan que Madrid deje de ser el oasis contra las catastróficas formas de Gobernar del PSOE y Unidas Podemos y se hunda en el fango del izquierdismo radical, el sectarismo político y, sobre todo, la crisis económica, podrán votar tranquilamente a socialistas, podemitas, errejonitas y, mucho nos tememos, a Aguado y lo que quede de Ciudadanos.

Por el contrario, los que prefieran que Madrid siga siendo una región en la que tenga cabida la iniciativa privada, brille la libertad y la economía salga del terrible bache en el que se encuentra elegirán a Díaz Ayuso o a Vox. Después de los últimos ataques y las últimas traiciones no nos cabe duda de que serán una amplísima mayoría.

El 'Show de Sánchez': un plan que nace fracasado
Daniel Lacalle elespanol 10 Octubre 2020

"Say something, dammit! You are in Television!". Ed Harris, The Truman Show.

Los contribuyentes de Europa deben saber que los ciudadanos españoles no despilfarramos y malgastamos los fondos europeos. Es el Gobierno el que lo quiere hacer.

El plan presentado por Pedro Sánchez es una falta de respeto al esfuerzo y dinero de los contribuyentes de nuestros socios europeos, que es lo que Sánchez e Iglesias quieren gastarse sin control.

Unos fondos que las empresas y autónomos españoles necesitan con urgencia y que se pretenden repartir de manera dirigista y política. ¿Lo rechazará la Unión Europea? No lo sabemos. La UE raramente actúa de manera preventiva… y luego pasa lo que pasa: estancamiento, deuda y despilfarro.

El plan presentado por Sánchez a bombo y platillo el miércoles es una colección de vaguedades, promesas imposibles y brindis al sol sin precedentes. Nunca en la historia de nuestro país se había organizado un espectáculo propagandístico tan lamentable. ¿Se imaginan ustedes si lo hubiera hecho Rajoy con el Plan Juncker o Zapatero con el Plan de Crecimiento y Empleo Europeo de 2009?

La promesa de crear 800.000 puestos de trabajo en tres años nos recuerda a vaguedades similares del pasado, desde los 800.000 prometidos por González al "pleno empleo" vaticinado por Zapatero, que se quedaron en nada.

Lo peor, además, es que, en el afán propagandístico de dar cifras aparentemente positivas, se han olvidado de que aún tenemos 730.000 empleos en ERTE y casi 700.000 parados más que en febrero. Es decir, no solo "promete" una cifra mas que cuestionable en su credibilidad, es que encima su plan supone crear mucho menos empleo de lo que creaba España en el periodo 2012-2018, por ello mantiene en sus propias estimaciones una tasa de paro en 2021 superior al 17%.

Solo para darles una idea, el Gobierno de Zapatero anunciaba en 2009 una creación de 400.000 puestos de trabajo con un plan extraordinario de infraestructuras de 16.000 millones de euros anunciado por Fomento y financiado por el BEI.

Sánchez piensa movilizar casi 10 veces esa cifra y solo "crear" 800.000 empleos que, encima, ni se crearon entonces ni probablemente se crearán.

Sánchez nos repetía el miércoles que "jamás" se habían movilizado tantos recursos. Y, de nuevo, se olvidaba de los 185.000 millones de euros movilizados en la crisis de 2008 hasta 2011 por el gobierno de Zapatero.

Se olvida del plan de José Blanco, 250.000 millones de euros del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT) ya en marcha desde 2006. Se olvida del Plan Juncker, etc. Y, sobre todo, se olvida de su altísimo impacto en deuda y bajísimo efecto positivo en empleo y crecimiento.

Otro elemento que nos sorprende es el francamente hilarante multiplicador macroeconómico que se han inventado para este plan.

Anunciaba el presidente un impacto económico que aumentaría un 2,5% el PIB anual (sí, anual) por este plan, algo así como el milagro de los panes y los peces versión Sánchez.

Hagan ustedes los cálculos. Tenemos la evidencia empírica del pasado que el efecto multiplicador del gasto público es cero o incluso negativo en economías endeudadas y abiertas. La evidencia empírica de los últimos 15 años muestra un rango que, cuando es positivo, se mueve entre 0,5 y 1 como máximo… Y en la mayoría de los países del sur de Europa han sido negativos (Giles, C. Has the IMF proved multipliers are really large? (wonkish).

Esto es lo fascinante: si usando las cifras y estimaciones -increíbles- que presenta Sánchez España seguirá con una tasa de recuperación peor que la de la Unión Europea y siendo el país con más déficit y paro de todos los estados miembros tanto en 2020, 2021, 2022 y 2023… Imaginen lo que puede ser en realidad.

Hay varios factores que hacen que el plan nazca casi fracasado:

1. Vender la piel del oso antes de cazarlo. El gobierno de España es el único de toda la Unión Europea que ha lanzado semejante campaña propagandística sin que haya un solo euro del Fondo de Recuperación en marcha.

Todavía no se ha aprobado, ni se ha lanzado la emisión de deuda ni se ha presentado un solo proyecto… pero Moncloa ya sabe el impacto en PIB, empleo y hasta se apunta a los presupuestos unos ingresos que no han sido movilizados aún ni saben si podrán incorporar a las cuentas públicas.La peligrosa utilización de la propaganda, conceptos vagos y el intervencionismo para canalizar las ayudas nos lleva a queel riesgo de que se rechacen muchos de estos fondos en la Comisión de Economía y Finanzas sea muy alto.

2. Ningún país de la Unión europea canaliza el proceso de presentación y recepción de fondos por ministerios. El plan de Sánchez convierte a los ministros en comisarios políticos que funcionan de barrera y filtro de las ayudas. Garantía de ineficiencia y malgasto.

Es ineficiente, burocrático y garantiza que perdamos muchos de esos fondos en un país que tiene el triste récord de ser uno de los peores en ejecución de ayudas europeas.

España es el segundo país que peor maneja los fondos europeos. No solo no se empleó el 67% de los recursos disponibles, sino que el 31% de los proyectos exigidos seguían sin siquiera comprometerse a finales de 2019.

Si el procedimiento burocrático, político e ineficiente de la maquinaria gubernamental española ha hecho imposible ejecutar 17.500 millones de euros ¿se creen ustedes que se van a movilizar de manera rápida, eficiente y rentable 140.000 millones con 22 ministerios?

3. "Invertirlo bien". No para de repetirse que el plan es una oportunidad si se hace bien. La probabilidad de que se haga mal no es alta, es casi una certeza. Tenemos el ejemplo del pobre resultado del Plan de Empleo y Crecimiento de 2009 y otros antes mencionados.

El plan de Sánchez, tal y como está anunciado, va a ir en su mayoría a gastos sin rentabilidad económica real y el Ejecutivo no oculta su interés en convertirlo en una manguera de pagos clientelares ("promoción de administración del siglo XXI", "ecosistemas resilientes", "nueva economía de los ciudadanos").

El concepto "cohesión social" se llevaría el 30% de los fondos. ¿Imaginan ustedes todo el gasto inútil que se puede disfrazar dando más de 40.000 millones con ese rimbombante título?

En cualquier caso, rentabilidad económica real cero (o negativa) ya en el 30% de los fondos e impacto en el crecimiento potencial cero. El 33% va a proyectos de digitalización. Asumamos que el 40% de ellos tienen rentabilidad económica real y que el otro 60% (y somos optimistas) son simplemente un gasto puntual. Y el 37% restante va a "inversión verde".

Asumamos (y también somos optimistas) que el 100% tienen rentabilidad económica real. En el escenario más optimista, ni el 50% del plan de Sánchez generará recursos para pagar el enorme aumento del endeudamiento que supone (el 60% son préstamos).

A ello debemos añadir que en "inversión verde" se pretende incluir mucho gasto corriente de administraciones públicas y decenas de proyectos que se habían rechazado en los últimos cinco años. Si no eran rentables antes, con tipos negativos y amplia liquidez, no lo van a ser ahora. En un escenario más realista y acorde con la historia de este tipo de planes gubernamentales, ni el 30% gastado generará empleo y crecimiento.

Lo mismo que en 2008
Sorprende y preocupa que en un plan que se presenta para usar fondos europeos destinados a empresas y autónomos, que está diseñado para fortalecer el sector privado, no para engordar el gasto político, el gobierno usa la palabra "empresa" como una anécdota, una especie de desliz en su presentación.

El Gobierno de Sánchez repite constantemente que en esta crisis no se va a hacer lo que se hizo en la anterior y, sin embargo, está haciendo exactamente lo que se hizo en la anterior entre 2008 y 2010: Aumentar masivamente los gastos y los desequilibrios estructurales esperando que el apoyo de la Unión Europea y el Banco Central Europeo lo solucione todo.

Ningún país de la Unión Europea usa las cifras del Fondo Europeo para intentar disfrazar sus desequilibrios presupuestarios y gastos corrientes estructurales.

España debería haber formado una oficina independiente, transparente y eficaz gestionada por profesionales de prestigio empresarial para canalizar los proyectos y generar el efecto positivo en crecimiento y empleo.

Sin embargo, todo el plan y la forma de instrumentalizarlo es una enorme batería de señales de alarma que alertan del más que probable despilfarro y pérdida de oportunidad en la movilización de unos fondos europeos que ya nos han vendido dos veces como una especie de Bienvenido Mister Marshall moderno antes de ver un solo euro, y que no solucionan los problemas estructurales que se están acumulando en la economía española.

Por eso nace ya casi fracasado. El aumento desbocado de gasto, déficit y el paro lo tendrán que solucionar otros.

Gastad, gastad malditos
Juan Manuel López Zafra. vozpopuli 10 Octubre 2020

Un plan que promete la recuperación mediante gasto y que no contempla reformas estructurales de la administración del Estado es un plan de enterramiento de la economía

«Prometí 800.000 empleos y destruimos 800.000 empleos, y ya me callé para siempre porque los empleos los dan los empleadores, no el Estado» Felipe González

Esta semana se ha presentado el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española, nombre a la altura de la pomposidad que Sánchez y su gobierno requieren en todas sus acciones. Con un eslogan impactante, España puede, que sustituye, 60.000 muertos más tarde, un millón y medio de desempleados adicionales después y un 15% más pobres al olvidado Salimos más fuertes de mayo.

Sabemos que los muy ricos son hoy aún más ricos que en 2017. No hay que buscar la razón en el neoliberalismo que nos invade, en la explotación de los trabajadores, sino en las políticas de gasto de los gobiernos, que no hacen sino generar deuda que los mercados absorben como caníbales, arropados por los bancos centrales. Tiempo atrás, esos mismos bancos centrales eran los guardianes de la ortodoxia. La ortodoxia, en economía, se basa en algunas ideas muy sencillas: no se puede gastar indefinidamente lo que no se tiene, hay que guardar para los malos tiempos... Eso ya pasó a la historia, y todos los bancos centrales, dirigidos por altos funcionarios del Estado más preocupados por mantener su cargo que por su independencia, se afanan en la tarea de salir de la crisis aplicando las mismas recetas que nos han metido en ella.

Kristalina Georgieva, directora gerente (presidenta) del Fondo Monetario Internacional, mandaba en abril pasado un mensaje muy claro: “Gasten todo lo que puedan, pero guarden los recibos, no queremos que la transparencia y la rendición de cuentas queden atrás.” El otrora martillo de herejes, el Cerbero de la ortodoxia que socialdemócratas, socialistas y comunistas trataban de ahuyentar con el azufre del gasto, recomienda hoy aplicar las mismas medidas que llevan aplicando los principales gobiernos del G20 desde hace años. Así, sólo Alemania, de entre los grandes, mantiene políticas de estabilidad presupuestaria, con niveles de deuda por debajo del 60% del PIB. Francia lleva más de cuarenta años consecutivos sin lograr el equilibrio en sus cuentas públicas, con una deuda pública que alcanza el 98% del PIB; Italia, otros tantos, con más de un 134% de deuda. El último año que Japón ingresó más de lo que gastó, un magro 0.59%, fue en 1992; su deuda pública alcanza el 235%. El Reino Unido ha alcanzado superávit en sus cuentas públicas sólo en cinco de los últimos cuarenta años, y una deuda del 85% del PIB. Incluso los EE. UU., el campeón del neoliberalismo para tantos, presenta peores cifras que el Reino Unido, con sólo tres años de superávit en los últimos cuarenta, el último de ellos hace veinte años, y una deuda de más del 5,6% sobre el PIB, que representa más de 1,1 billones de euros.

Tal dependencia de los “estímulos”, el sinónimo buenista del gasto, señala a las claras el dopaje al que está sometido nuestro sistema financiero.

Tan falsa es la recuperación como falsa es la fortaleza de los mercados, en máximos históricos pese a la crisis del C19; cuando Trump, aún convaleciente de su enfermedad, comunicó el pasado día 7 que cerraba el grifo de los estímulos, el derrumbe fue tan brutal como repentino, pasando de una subida del 0.6% a una caída del 0.9% en sólo diez minutos. Cuando, preocupado por la reacción de los índices, da marcha atrás en su posición reclamando un “big deal” (vaivenes tan habituales como intervencionistas a los que nos tiene acostumbrados), los mercados asiáticos y los futuros del Dow se disparan al alza. Tal dependencia de los “estímulos”, el sinónimo buenista del gasto, señala a las claras el dopaje al que está sometido nuestro sistema financiero. Nos recuerdan que Keynes pedía gastar en la fase mala del ciclo económico para amortiguar la caída, pero se olvidan del párrafo en el que pedía aplicar el ahorro generado en la falsa alcista para hacerlo. Ninguna economía puede sobrevivir endeudada de por vida, por mucho que el de Cambridge despreciase las consecuencias futuras con su “a largo plazo, todos muertos”, algo que Niall Ferguson atribuyó a su falta de descendencia.

Mientras eso ocurre en todas las economías avanzadas del mundo, Sánchez presenta su plan de recuperación basado en cuatro ejes fundamentales: gastar, gastar, gastar y gastar. Da igual que sea en transición ecológica, en cohesión social y territorial, en digitalización o en igualdad de género. Lo importante son los 140.000 millones que Sánchez promete que vendrán de Europa, sin estar aún aprobados y obviando que la cifra real, deduciendo las reducciones en distintas partidas, será inferior a los 90.000 millones. Un plan que promete 800.000 empleos sin contar con los empresarios, como declaró el presidente de CEPYME, es un brindis al sol. Un plan que promete la recuperación mediante gasto y que no contempla reformas estructurales de la administración del Estado es un plan de enterramiento de la economía, porque basarlo todo en el gasto y en la deuda no es más que, empleando terminología de rugby, una patada a seguir.

Seguir planteando, en el siglo XXI, que debe ser la Administración el motor del cambio tecnológico es creer en el subsidio como medio de progreso. Por supuesto, el Plan de Sánchez no sólo no apoya a las personas, a los empresarios creadores de empleo, sino que pretende, una vez más, machacar a impuestos a todos cuando promete “una Modernización (con mayúscula en la nota de Moncloa) del sistema fiscal incrementando la progresividad y redistribución de los recursos para lograr un crecimiento inclusivo y sostenible.” Como diría el profesor Rodríguez Braun, paga Ud., señora.

España saldría más fuerte, prometió el presidente en mayo. Ahora, meses después, con la mayor crisis social, sanitaria y económica desde la Guerra Civil, nos dice que España puede. Y sin duda podrá, pero con él fuera de Moncloa. Entonces, y sólo entonces, podremos plantearnos el cambio que necesita el país.

Inseguridad jurídica y caos normativo con el estado de alarma, ¿tienen alternativas legales los madrileños?
El caos normativo de medidas en la Comunidad de Madrid hurta a los madrileños el derecho constitucional y fundamental a la seguridad jurídica.
Luis F. Quintero Libertad Digital 10 Octubre 2020

Aunque se acepta que "el desconocimiento de las leyes no exime de su cumplimiento" son muchos los ciudadanos que, particularmente en Madrid, se ven estos días azotados por cambios aparentemente arbitrarios de normativas que afectan de manera directa al desarrollo de sus derechos fundamentales. Actividades tan cotidianas en la capital como coger el coche para ir a un centro comercial o para visitar a un familiar que vive en alguno de los pueblos de la periferia, estaban prohibidas. Posteriormente dejaron de estarlo para volver a prohibirse mediante la aplicación de otra normativa diferente.

Las restricciones por barrios y municipios, dada las particularidades de la comunidad madrileña, hace que en algunas calles que hacen de límite entre municipios ni siquiera se pueda cambiar de acera. ¿O sí?

Hasta los periodistas, que presumimos de estar al cabo de la noticia, nos encontramos con serias dificultades estos días para elaborar informaciones con vocación de servicio en las que recoger de manera exhaustiva qué cosas pueden o no pueden hacer los ciudadanos según vivan en un municipio o en otro de Madrid o según en qué barrio vivan dentro de la capital.

Este desconocimiento, esta auténtica confusión normativa a la que se ha sometido a Madrid en las últimas semanas, se traduce inevitablemente en sanciones y multas para muchos ciudadanos que, creyendo que podían, se han desplazado de municipio y han sido multados por los agentes de la autoridad. Y lo que es más, han visto cercenados sus derechos fundamentales de reunión o movilidad, así como destrozados en muchos casos su única posibilidad de sustento, su negocio o su trabajo.

¿Qué alternativas tiene el ciudadano?
Al ser las multas sanciones administrativas, lo único que puede hacer el ciudadano es recurrirlas, lo que supone un problema ya que en muchas ocasiones la asistencia letrada para poder llevar a cabo el recurso suele ser más cara que la propia multa. Eso sí, para las personas sin recursos, el Colegio de Abogados de Madrid puede procurarles un abogado de oficio.

Uno de los especialistas jurídicos consultados advertía de que "aunque estas sanciones siempre son recurribles ante la administración y ante los juzgados de lo contencioso administrativo, este camino judicial siempre es muy costoso y sale mucho más caro el collar que el perro".

Ley de Régimen Jurídico del Sector Público
Otro de los especialistas consultados, el abogado especializado en derecho administrativo Arturo Merelo Romojaro, señala a Libertad Digital que, aunque no existe una figura jurídica específica que proteja al ciudadano frente a un caos administrativo, sí que existen principios que debe respetar la administración en su actuación y que está regulada por la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

En su artículo 3, esta Ley establece los "principios generales" que deben regir las decisiones del sector público. A la luz de los acontecimientos algunos puntos de este articulado llaman especialmente la atención. Fundamentalmente los que tienen que ver con los principios que han de respetar las administraciones públicas en su actuación:

a) Servicio efectivo a los ciudadanos.
b) Simplicidad, claridad y proximidad a los ciudadanos.
c) Participación, objetividad y transparencia de la actuación administrativa.

d) Racionalización y agilidad de los procedimientos administrativos y de las actividades
materiales de gestión.
e) Buena fe, confianza legítima y lealtad institucional.
f) Responsabilidad por la gestión pública.

g) Planificación y dirección por objetivos y control de la gestión y evaluación de los
resultados de las políticas públicas.
h) Eficacia en el cumplimiento de los objetivos fijados.

Más aún, en su artículo 4 de "principios de intervención de las Administraciones Públicas para el desarrollo de una actividad", esta Ley establece que:

1. Las Administraciones Públicas que, en el ejercicio de sus respectivas competencias, establezcan medidas que limiten el ejercicio de derechos individuales o colectivos o exijan el cumplimiento de requisitos para el desarrollo de una actividad, deberán aplicar el principio de proporcionalidad y elegir la medida menos restrictiva, motivar su necesidad para la protección del interés público así como justificar su adecuación para lograr los fines que se persiguen, sin que en ningún caso se produzcan diferencias de trato discriminatorias. Asimismo deberán evaluar periódicamente los efectos y resultados obtenidos.

Seguridad Jurídica
A juicio del experto consultado por Libertad Digital, Arturo Merelo Romojaro, "los administrativistas" además de fijarse en el fondo de una sanción, "cuando recurrimos nos fijamos en el respeto de los plazos o la proporcionalidad, es decir, los formalismos que rigen en toda actuación administrativa y que brindan al ciudadano esa seguridad jurídica del que ahora se están viendo privados". En este sentido, decía Merelo que si el Ejecutivo sigue teniendo problemas para tramitar Expedientes de Regulación Temporales de Empleo y todavía hoy hay muchas personas cuyo ERTE sigue atascado, "imaginemos qué pasará con las multas administrativas que se han impuesto por las restricciones de movilidad".

Decía Merelo a Libertad Digital que "no hay una única cuestión que ampare a los ciudadanos frente al caos normativo, sino muchos principios normativos que rigen la actuación administrativa que tendrían que ser respetados y que en este caso es posible que no se estén respetando".

Y todas esas normas son las que blindan el derecho fundamental de los españoles a la seguridad jurídica, uno de los derechos conculcados en esta situación de caos e incertidumbre normativo en el que los ciudadanos ven como cada día se recortan sus libertades fundamentales y se les deja al desamparo de las decisiones políticas.

Alternativas de los ciudadanos
Así pues, más allá de iniciar un contencioso administrativo contra el Ejecutivo por la inseguridad jurídica y la dudosa legalidad en la aplicación arbitraria de normas en las que no se elige precisamente la menos restrictiva, son pocas las alternativas jurídicas de los ciudadanos.

Ayuso encadenada y la chacha de Jardiel
José Alejandro Vara vozpopuli.es 10 Octubre 2020

Sánchez encadena a Ayuso y cierra Madrid. De nuevo. Sin negociar, sin escuchar. Despotismo disfrazado de buenismo sanitario. Totalitarismo blanco

La España de Pedro Sánchez tiene algo del teatro del absurdo de Jardiel pero sin maldita gracia. Iván Redondo, su afamado libretista, hilvana un golpe de efecto tras otro para tapar desastres y camuflar disparates. Un permanente cambio de guion, un zigzagueo estomagante. El veto al Rey camufla el escándalo de la Fiscalía, esa Lola y su Navajita plateá. El piano cursi de Rhodes viste de tul la insondable ruina económica. Las naderías de Calviño tunean las urgencias de Bruselas. El neopreno de Simón desplaza a los 53.000 muertos.

Ahora, el estado de alarma contra Madrid, este 155 sanitario, una iniciativa sin argumentos ni precedentes, un atropello envuelto en mentiras y rebosante de ira. Es la cruel respuesta de Sánchez a las cuatro bofetadas de los tribunales sobre la mejilla de Su Persona. Cuatro, una detrás de otra, como aquí dejó bien apuntado Alejandro Requeijo. Y en una semana. La Audiencia pide al Supremo que impute a Iglesias (con agravante de género). Desestima la querella interpuesta por Irene Montero contra una concejal de Vox por los paseos frente a su residencia en Galapagar. Otra sentencia estima que los sanitarios carecieron de protección durante la primera lucha contra la pandemia. Finalmente, el sonoro tortazo del TSJM que tumbó las restricciones impuestas por Illa sobre Madrid. Cuatro zapatazos en el trasero de Sánchez. Cerrar Madrid, sin aviso ni negociación, ha sido la respuesta. Para satisfacer a su orgullo herido y complacer a su maltrecha soberbia. Don Narciso no soporta esos desaires.

El resultado es un caótico estropicio que no tiene más horizonte que un profundo abismo. Una dictadura blanca se teje sobre nuestras cabezas y la única respuesta es: ¿Qué será lo próximo?

El cierre de Madrid es el último elemento del abigarrado trampantojo con que se manejan en Moncloa, esa sucesión de efectos especiales para llenar titulares, acaparar informativos y disimular entuertos. Un ejercicio permanente de hipnosis colectiva sobre una España exánime y aborregada. El resultado es un caótico estropicio que no tiene más horizonte que un profundo abismo. Una dictadura blanca se teje sobre nuestras cabezas y la única respuesta es: ¿Qué será lo próximo?

Sánchez, ajeno al drama y al dolor, exhibe su sonrisa inmoral en este panorama desbordado de engaños y fraude. No le hablen de virus ni de crisis, de difuntos o de ruina. No va con él. No es cosa suya. El más dilatado de sus planes no llega más allá de tres meses. El de ahora consiste en que le aprueben los Presupuestos. Todo lo demás es literatura. Farfolla y hojarasca que engullen los espíritus cándidos. "Es insoportable lo que hacen los políticos con Madrid. Deberían ponerse de acuerdo. No miran por la gente, todos son iguales", repiten las cacatúas tras tragarse la papilla revenida de Redondo. Illa contra Ayuso y viceversa. Una guerra falsaria, un pulso impostado.

No busquen culpables en la Moncloa. Sánchez, ese malvado estéril, se mantiene ajeno a la sospecha, sobrevive al margen de la crítica. Prueba superada. Durante la pandemia, apenas lo pasó mal las primeras dos semanas, cuando caían mil al día. Pronto vinieron los aplausos, los balcones, los estados de alarma, los 'aló presidente', 'hemos vencido al virus', a divertirse, las vacaciones y el gran timo de la cogobernanza. Y se le acabaron los problemas. Ahora, la culpa de todo es de Ayuso, se la apedrea, insulta, hostiga, maltrata, amordaza...No es al virus sino a la presidenta a quien pretrenden doblegar. "No ha hecho nada, por eso lo hemos hecho nosotros", dijo Illa el hipocritón tras el Consejo de Ministros. Cierran Madrid, penúltimo bastión de la libertad, junto a la Corona y algunos estamentos de la Justicia. La odian porque no la controlan, porque llevan 25 años fuera del sillón de la Puerta del Sol. La persiguen porque Sánchez no quiere una aldea gala en suproyecto de repúbliqueta plurinacional.

¿Y la oposición?. "Nunca volverán al Consejo de Ministros", amenaza Pablo Iglesias, con esa actitud de macarra de arrabal, de chulo prostibulario. Quizás tenga razón. También el PP tiene algo de función de Jardiel Poncela. Pablo Casado empieza a parecerse a Práxedes. No a Sagasta, el masonazo que alternó la presidencia del Gobierno con Cánovas durante los gloriosos años de la Restauración. Se asemeja más bien a la Práxedes de 'Eloísa está debajo de un almendro', obra cumbre del teatro Jardiel. Esta Práxedes era la chacha (entonces había chachas y sirvientas) de aquella casa de locos. Deambulaba por la escena a velocidad de vértigo y repetía con agotadora insistencia una frase, sea cual fuera el contexto de la conversación. "¿Sí?, ¿no?, ah bien, pues por eso". Y así una vez y otra y otra. Un recurso eficaz que provoca la carcajada de la platea.

Una frase que bien puede definir al líder de la oposición, que aparece ahora sumido en una nebulosa de incertidumbres. Le llueven las críticas, quizás injustas. Carece, apuntan, de proyecto para España (¿cómo acabar con el sanchismo?), para el PP (¿Ayuso o Teocracia?), incluso para él mismo (¿con o sin barba?). Malvados puñales que vuelan off-offGénova.

La moción de Vox
El gran compromiso del momento es cuando le preguntan por la moción de Vox. "¿Sí?, ¿no?, ah pues por eso"?. Como Práxedes, evita responder con claridad o despejar dudas. Mantiene una aconsejable ambigüedad sobre el particular en tanto que su entorno hace quinielas y juega a las adivinanzas. Incluso en el frente 'antimariano' hay dudas. Aznar dice que 'no'. Esperanza, que 'sí, por supuesto'. Y Cayetana, aún en la bancada popular, apuesta por la abstención. Acompañada, eso sí, de un discurso de altura, de una propuesta ambiciosa y firme, de un verdadero programa para el futuro de España. Quizás acierta.

El PP es quien más se juega en esta discutida moción de Vox. Si vota 'sí' se asimila a la zona de Abascal, detente satanás. Si vota 'no' se suma al artefacto de Frankenstein. ¿Qué hacer? Ni sí, ni no, sino todo lo contrario, parece ser la decisión de Génova. Es decir, la abstención. O sea, 'pues por eso', que diría la incontenible Práxedes.

Pasmada y sin recursos mediáticos, la oposición se muestra impotente para arañar una micra de protagonismo en estos momentos de vendaval absolutista que Sánchez ha desatado sobre España. De ahí la apuesta de Abascal y su polémica moción. Dicen que va contra el PP más que contra Sánchez. En el cuartel general de Vox descreen de tal argumento. Iván los tiene apartados, no los saca en las teles, apenas los muestra o les da cancha. Antes era Vox el recurrente espantajo, la presencia inevitable para amenazar con que vuelven Franco y la ultraderecha. Ahora, el enemigo es Ayuso, toda la artillería de Moncloa apunta hacia la presidenta, que, sin duda, será la gran vencedora, moral y política, de esta salvaje embestida contra Madrid. "Sólo los cobardes prefieren la paz a la victoria", dejó dicho Jardiel.

Estado de alarma en Madrid
P.Barro y J.Guirado okdiario 10 Octubre 2020

Pedro Sánchez se sale con la suya e impone por ‘decretazo’ el cierre de Madrid mediante la activación del estado de alarma. Lo hace sólo 24 horas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) tumbara el confinamiento decretado por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, a través de una simple Orden Ministerial. La revancha contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso se produce mientras las cifras que aporta la Comunidad de Madrid desde hace días muestran una pandemia en retroceso, con caída generalizada de contagios, hospitalizaciones y transmisión general del virus. Datos que, además, avala la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en sus informes.

El destino de Madrid ha quedado sentenciado esta mañana en un Consejo de Ministro extraordinario y express para confinar Madrid. Una reunión presidida por la vicepresidenta Carmen Calvo ante la ausencia del presidente, de viaje en Barcelona para conseguir la ansiada foto de ‘reconciliación’ con Felipe VI.

Madrid vuelve así al estado de alarma tres meses y medio después de que se levantara el de la pasada primavera en toda España, que se alargó hasta finales de junio. Pero esta vez la medida sólo afectará a la Comunidad presidida por Díaz Ayuso, que ha tratado de evitar el cierre total que plantea Moncloa advirtiendo de las graves consecuencias económicas y sociales que supondría. Sin embargo, el Gobierno de Sánchez ha decidido seguir adelante con el plan trazado: Madrid debe cerrarse antes del puente del 12 de octubre.

Madrid ya permanecía, desde el pasado viernes a las 22:00 horas, en una situación de teórico confinamiento. Sin embargo, las autoridades no habían comenzado a multar a quienes se saltasen la restricción de movilidad a la espera de que la Justicia se pronunciase sobre la legalidad de la Orden Ministerial de Illa. El fallo llegó este jueves por parte del TSJM: la orden carecía de encaje legal suficiente como para limitar derechos fundamentales, como denunciaba Madrid, y quedaba revocada.

Confinamiento impuesto sin consenso
La venganza de Moncloa estaba en marcha. Sánchez reaccionó al varapalo judicial convocando con nocturnidad un Consejo de Ministros extraordinario y anunciando la declaración del estado de alarma. Pero dejó a Díaz Ayuso la posibilidad de ser ella misma quien solicitase la activación de este instrumento legal, o incluso que fuese la Comunidad quien se adelantase al Gobierno y aplicase el cierre de la región. «O convences a Ayuso o decreto estado de alarma», le transmitió desde Argelia el presidente a su ministro de Sanidad, tal y como informó en exclusiva OKDIARIO.

Finalmente ha optado por la decisión más drástica, saltándose la oposición manifiesta del Ejecutivo madrileño. El confinamiento llega por imposición y sin el consenso prometido por Sánchez durante el proceso de desescalada refrendado en la llamada ‘Cumbre de las Banderas’ del pasado septiembre.

Con Madrid a la baja
El Gobierno de Sánchez defiende que la decisión se toma siguiendo «criterios científicos y técnicos» y que el objetivo es «preservar la salud de los madrileños». Sin embargo, las cifras de la pandemia para la Comunidad de Madrid muestran que la situación ya ha superado una fase de estabilización y desde hace más de 10 días la tendencia es descendente en todos los indicadores.

Madrid, por ejemplo, constataba este jueves que la presión hospitalaria del Covid sobre su red de centros sanitarios había descendido un 18% en apenas 10 días. Una reducción de cerca de 600 pacientes, 600 plazas hospitalarias que han quedado liberadas tras darse de alta a los contagiados ya curados.

Menos contagios
El estado de alarma llega a Madrid, además, con la incidencia acumulada en significativo descenso. Hace dos semanas, cuando el ministro Illa comenzó a hablar abiertamente de la posibilidad de confinar Madrid, la tasa superaba los 700 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente, ese indicador ha bajado hasta los 590.

De hecho, según datos de la Comunidad, la incidencia en Madrid capital se ha desplomado tras dos semanas de restricciones y ya se encuentra debajo de los 500 casos cada 100.000 habitantes. Ese es el umbral establecido por Illa para confinar a los 3,5 millones de habitantes y, a día de hoy, la ciudad ya no los cumple.

El Ministerio de Sanidad trató de responder a estos datos positivos que reflejaban los balances diarios de la pandemia poniendo en duda la veracidad de las cifras. Así comenzó una ‘guerra de datos’ entre la Comunidad y el Ministerio, alentada por Fernando Simón e Illa, que finalizaría sólo 48 horas después: Sanidad reculaba y admitía que los datos de Madrid era auténticos.

Datos avalados por la OMS
El avance positivo de Madrid en la pandemia lo refrenda además la OMS. Según su última actualización del nivel de riesgo de contagio, la incidencia en la última semana se ha hundido en un 29% respecto a hace 7 días.

También el ISCIII, centro de referencia para el estudio de la pandemia y dependiente del Ministerio de Ciencia, avala que los contagios en Madrid están en retroceso. El ISCIII elabora un indicador denominado ‘razón de tasas’, que compara la incidencia de una semana con la anterior. Si el número resultante del cálculo es mayor a 1, la pandemia está en crecimiento, y al contrario si es menor a 1. Actualmente, en Madrid, la cifra es del 0,63.

Sánchez/Iglesias, diabólico tándem

Jimmy Giménez-Arnau okdiario 10 Octubre 2020

Mientras los desaprensivos gobiernen con el Covid-19, España será un país inhabitable. Otra vez las tres palabras claves que desatiende el socialcomunismo, lo “concreto”, lo “necesario” y lo “veraz”, se transforman en inconcreciones, proyectos inútiles y vaguedades sin sentido, complicando, más aún, si cabe, el aterrador panorama. Al contrario de lo que ocurre en cualquier nación digna, dichos capos habilitan un sótano donde maquillan y esconden las equivocaciones, obscenidades que constituyen su podredumbre. Zulo que les permite incluso olvidar a los muertos. Van a lo que van, a cargarse al Rey, a desmembrar este país y a instaurar una republiqueta bolivariana.

El muy diabólico tándem Sánchez/Iglesias, de creencias distintas a quienes creen en una sociedad libre, apuesta por el edén represor y subasta España entre separatistas, dejando claro que están zumbados y que harán cuanto les venga en gana para seguir en el poder, donde llegarán a millonarios. Tales son sus altos ideales: esclavizarnos y empobrecernos. Hasta que la UE no nos respete, por considerarnos hijos de otro mundo. Con Sánchez e Iglesias unidos, el futuro huele a caos, hiede a ruina venezolana. Si el presidente tirase a la basura al nefasto y rastrero socio quizá dé el pego y logre inmolarse. Una mala compañía alienta el suicidio.

Sánchez no distingue entre honestos y leales ministros (que tiene) y algunos ministros traidores (que también tiene), por no citar ese lote de trileros podemitas, que no sirven ni de atrezzo. Se encuentra ante un lío de fácil o difícil solución. De atender a los constitucionalistas, seguirá en La Moncloa. Pero si se entrega a los disolutos, firmará su ocaso. A un indeciso, como Sánchez, capaz de acometer cualquier barbaridad, le da igual sacar a España de la ruina, que aproximarla al precipicio. A él, todo le vale. Un líder carente de convicciones suele ser antojadizo, injusto, irracional. Lo único que de verdad le inquieta a nuestro torpe presidente es que brille mucho su ego. Y así nos va.

El socialista olvida el intelecto y el comunista las emociones. De ser así, ¿qué hacemos con este muy diabólico tándem en el Gobierno? No solucionan nada y se obstinan en complicarlo todo. Uno de los dos sobra, o quizá sobren los dos.

Anatomía de tres chulos: Sánchez, Iglesias e Illa
Carlos Dávila okdiario 10 Octubre 2020

Con sorpresa, gran enojo y chulería acogió este jueves el Gobierno la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de declarar contrarias a los derechos fundamentales las medidas de confinamiento decretadas por el Frente Popular. Y tras la primera reacción de asombro, una decisión: “Ahora os vais a enterar, os confino y ya está”. La sorpresa vino porque el miércoles mismo y, desde Moncloa, se filtraba la “esperanza” (literal) de que el Tribunal, dada -se decía- la emergencia sanitaria que nos asola, se inclinara por las razones del Gobierno. Un Gobierno en el que, curiosamente, segundas filas coincidían en que la Orden de Sanidad firmada por una secretaria de Estado, había constituido un error básico que el jueves, a la postre, evidenciaron los magistrados del TSJM.

Gran enojo porque la “factoría Redondo”, esa que presume de tener controlados todos los escenarios posibles en cualquier circunstancia, se había tenido que comer con patatas el acto de la “resiliencia”, pianista cursi incluido, preparado para mayor honra y gloria del llamado, por él mismo, “líder mundial” Pedro Sánchez. El acto estalló como una mascletá ensordecedora cuando llegó la sentencia del Tribunal. Sorpresa, enojo, y, sobre todo, chulería. Illa se fue al Congreso para, con un rostro avinagrado y amenazante, comunicar que al Gobierno le importaba “cero” cualquier otro condicionante que no fuera la salud de los españoles, que ¡hay que ver! Y chulería -o sea enorme insolencia al hablar según la RAE- la que desplegó el presidente aún del Gobierno cuando desde Argel, en un viaje absolutamente prescindible, amenazó con enorme prepotencia con vengarse de Ayuso, o sea, propinarle un patadón en el tafanario de todos los madrileños. A Sánchez, con enorme placer, le secundaba, digo, el ministro Illa que, fuera de sí como un ratero pillado con las manos en la masa, se encaraba con los diputados retándoles a un combate de suburbio.

Y, mientras se sucedían estas reacciones volcánicas en el Gobierno, desde el Partido Popular nacional se pedía al regional de Madrid “contención” en la euforia, más allá de un comprensible: “¡Hemos ganado!”. Esa recomendación duró no más de un cuarto de hora, el tiempo en que Iglesias, con su nuevo look de estudiante harapiento y sórdido, se dedicaba en el Senado a conminar también a los parlamentarios de la oposición, instándoles con tonillo de agrio e irascible maestro ciruela, a que le guardaran respeto. Y no se conformaba con eso: les advertía que nunca más volverían a gobernar en España, segunda edición de lo escuchado hace diez días en el Congreso, donde este individuo, al estilo de La Pasionaria más acre, avisó a sus contendientes políticos que no volverían a tocar moqueta mientras él estuviera en el Gobierno socialleninista.

Las tres actitudes mencionadas dibujan el estilo de un Gobierno que no soporta que nadie, tampoco la Justicia, le llame la atención por sus fechorías. Sánchez, desde Argel, vino a decir al coro de sus periodistas de cabecera: “No quieren taza, pues taza y media, ya se van a enterar de quién manda en España”. Algún tipo sensato de los que aún trabajan en La Moncloa debió advertirle que ese amago de alarma en el coco de los madrileños encerraba grandes y notorias pegas legales y, sobre todo, atraería sobre él mismo y su Gobierno una ola de irritación generalizada, el enojo brutal de quienes ya se veían en el bar de su pueblo, o en la Playa de la Malvarrosa, pero Sánchez, erre que erre, engordó su ira y ordenó a sus fieles, cada día más críticos con sus modos, que asedieran sin piedad a la “muñequita” (invento de Redondo) porque él no podía soportar que el país le considerara culpable de los desatinos en los que había caído. El mal ya estaba hecho porque el enfado de los ciudadanos ante el sinnúmero de contradicciones del Gobierno, ya era imparable. Como decía un viandante en pleno Arco de Cuchilleros de Madrid. “Este tío nos quiere volver locos”. Más gráficamente imposible.

Y es que en plena segunda oleada vírica no hay nada peor, incluso más malvado, que confundir a un personal ya muy afectado en sus ansias de certidumbre nada menos que desde marzo pasado. Sánchez tiene en este país el mismo crédito que un VAR balompédico manejado por el más tonto (que hay muchos) árbitros españoles. En sólo veinticuatro horas, los tribunales han dejado dos veces en pelotas a su vicepresidente, segundo, tercero o cuarto yo-qué-sé, con sentencias que le han estallado en el cogote al leninista, y han desprestigiado también a los asesores jurídicos de La Moncloa, hasta el punto de que ahora mismo algunos abogados del Estado se escandalizan porque el Gobierno les ha convertido en petimetres jurídicos ante los diferentes tribunales. Sánchez, Illa e Iglesias forman un trío de perdonavidas cuya anatomía psicológica puede acogerse con toda propiedad a una de las definiciones del vocablo “chulo” que recoge en su punto seis la citada RAE: “Chulo: hombre que ayuda en el matadero al encierro de las reses mayores”. Póngase en plural al hombre, en este caso son tres hombres; el matadero será España entera y las reses mayores somos todos nosotros”. Sus víctimas que, como cantaban antiguamente los reclutas de cualquier campamento: “Estamos hasta los c……”. Pues eso: hasta las narices de chulos a los que, encima, les pagamos la soldada.

Postdata: chulo, según dejó escrito Lázaro Carreter, de ningún modo es un insulto, es, enfatizó, la calificación de una conducta arbitraria y despótica.

9-10: el día de la ignominia
Francisco Marhuenda larazon 10 Octubre 2020

Es un día para recordar, desgraciadamente, porque se perpetró un acto ignominioso contra Madrid. Un ataque directo y frontal contra su autonomía por parte del Gobierno. Este 9 de octubre debería ser recordado por todos los madrileños y se tendrá que estudiar en las escuelas como ejemplo de aquello que no se puede hacer por motivos partidistas. La imposición del estado de alarma ha sido una actuación arbitraria y sin fundamento, porque ha querido demostrar que manda y controla el BOE. Ha olvidado que en el Estado de Derecho cualquier decisión es recurrible ante los tribunales. La desproporción de la ofensiva es tan escandalosa que nunca imaginé que se atreverían a realizar un acto tan ignominioso. Hay varias cuestiones que ponen de manifiesto que es una actuación injusta. En primer lugar, la arrogancia exasperante de Illa y Simón que han decidido que su plan es el único posible. A estas alturas es un arcano saber cuál la base científica que avala su caprichoso comportamiento. No hay un comité de expertos que lo respalde más allá de los funcionarios que dependen, precisamente, de ellos.

Este oscurantismo es un primer elemento inaceptable. Es verdad que siempre encontraremos «expertos» funcionarios que sean partidarios no de este estado de alarma sino de un cierre total sin importarles las consecuencias sociales y económicas. No hay nada que produzca mayor tranquilidad que tener asegurado el sueldo a final de mes. La segunda cuestión es que Madrid tenía un conjunto de actuaciones que han dado resultado. Una vez más es imposible saber por qué Illa y su escuálido equipo saben más que la administración que corresponde el ejercicio de esta competencia. Es increíble que dijera impunemente que «Ayuso ha decidido no hacer nada». Lo que el gobierno social-comunista no se atrevería hacer con las comunidades dominadas por los nacionalistas como País Vasco, Navarra o Cataluña sí lo hace con Madrid para agredir a una autonomía gobernada por el centroderecha. Los que anunciaron la fracasada Nueva Normalidad ahora pretenden dar lecciones. Es muy significativo que la humillación de Madrid se aplique el día después de una estrepitosa derrota judicial. La obsesión de la izquierda política y mediática contra Ayuso es, simplemente, enfermiza. Está claro que no querían que Madrid demostrara que se puede combatir con éxito a la covid-19 sin asumir el plan del inexperto Illa y el sobrevalorado Simón. Finalmente, está la desproporción de aplicar un estado de alarma innecesario y sin base que lo avale.

Un abuso que se explica desde la soberbia
Estamos ante una flagrante demostración de hostilidad política contra Madrid»
Editorial larazon 10 Octubre 2020

Por si faltara algo a la exhibición de prepotencia de un Gobierno con serios problemas a la hora de enfrentarse la verdad, también salió a la palestra el ministro del Interior, juez de profesión para más señas, Fernando Grande Marlaska, con su despliegue de policías y guardias civiles, en un remedo caricaturesco del crucero «Piolín», fondeado en el estanque de la madrileña Casa de Campo. Superflua sobreactuación, casi insultante, dedicada a una población, la que vive en la Comunidad de Madrid, siempre respetuosa con la leyes por más que tenga, mayoritariamente, criterios políticos propios que no siempre coinciden con el evangelio que emana desde La Moncloa.

Con todo, lo peor de la infamia ya había sido protagonizado por el ministro de Sanidad, el filósofo Salvador Illa, con una afirmación radicalmente opuesta a la verdad, en la que acusaba al Gobierno autónomo madrileño de pasividad ante el rebrote de la pandemia de coronavirus. Prácticamente, ninguna de las afirmaciones del ministro responden a la realidad, como demuestran los datos epidemiológicos de la región, descrita por los medios gubernamentales como una «bomba vírica», pero se trata de una cuestión menor frente a la enormidad de un abuso que no puede explicarse más que desde la soberbia, y no sólo política, de quien se mantiene al frente del Gobierno merced al apoyo de algunas de las formaciones más extremistas y excluyentes que ha albergado el Parlamento español desde la Transición.

No es cierto, ahí está la cronología reciente para comprobarlo, que desde el Ejecutivo se haya mantenido la debida lealtad con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Ni en el fondo ni en las formas, en una flagrante demostración de hostilidad política de unos gobernantes que no han vacilado a la hora de sembrar dudas, expandir rumores malintencionados y devaluar la actuación de las autoridades sanitarias madrileñas, que, como al resto de las comunidades, se las dejó a su suerte y a sus medios en los peores momentos de la pandemia, cuando el ministro de Sanidad y su equipo de gestión centralizada se demostró incapaz de adquirir los medios de protección que necesitaban médicos y enfermeras.

El mismo gobierno que trató con vergonzante sordina la hazaña que supuso levantar el hospital de Ifema, monumento a la solidaridad y el trabajo de la sociedad civil, y que alienta desde la trastienda del poder las maniobras para derrocar a Díaz Ayuso mediante una forzada moción de censura. Lo que estamos viviendo, y no incumbe sólo a una comunidad autónoma, es una desviación del poder político de una gravedad inocultable, por cuanto discrimina a los ciudadanos en función del sentido del voto. Un abuso que retrata una manera de entender la política más propia de otros tiempos y otros lugares.

Presentado ante el Supremo el primer recurso contra el estado de alarma con el que Sánchez cierra Madrid
Carlos Cuesta okdiario 10 Octubre 2020

A las pocas horas de que Pedro Sánchez decretara el estado de alarma contra Madrid, el abogado Curro Nicolau presentó el primer recurso ante el Tribunal Supremo contra la medida impuesta por el presidente del Gobierno a Madrid. Nicolau es el letrado que ya batalló judicialmente contra la orden ministerial que pretendió cerrar igualmente la capital y otros nueve municipios y chocó contra el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

El recurso, que ya ha sido presentado ante el Alto Tribunal carga contra la negación de los datos sanitarios, la improvisación y la falta de motivación y búsqueda de alternativas menos dañinas para la Comunidad de Madrid.

“Ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo comparezco y, como mejor proceda en Derecho, digo: I. Que en fecha 9 de octubre de 2020 se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 900/2020, de 9 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para responder ante situaciones de especial riesgo por transmisión no controlada de infecciones causadas por el SARS-CoV-2. II. Que teniendo en cuenta que el Real Decreto 900/2020 citado, lesiona el Derecho Fundamental de Reunión (artículo 21 CE) y Libre Circulación (artículo 19 CE) como a continuación sucintamente se expondrá, […] por el presente escrito interpongo contra el Real Decreto 900/2020, de 9 de octubre, el presente recurso contencioso administrativo por la vía especial del procedimiento para la protección de los derechos fundamentales de la persona”. Así comienza el recurso que abre la batalla judicial contra el enésimo acto de acoso de Sánchez contra Madrid y contra su presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso.

El recurso destaca que “debe tenerse en cuenta que esta parte no discute las medidas sanitarias siempre que las mismas sean dictadas con proporcionalidad y siguiendo el criterio científico-técnico de expertos en epidemiología y salud pública. Ahora bien, dichas medidas siempre deben respetar el ordenamiento jurídico y la Constitución Española”. Por ello, señala que “dentro de lo posible las intervenciones en el ámbito constitucionalmente protegido de los derechos deberán ser lo menos gravosas posibles, en cuanto que necesarias, adecuadas y proporcionadas, entendiendo claro está que suspensión no equivale en ningún caso a desaparición y que el titular de derechos siempre podrá activar los mecanismos de protección en caso de entender que ésta se ha producido”.

El recurso señala que “es evidente que existen mecanismos de protección como el uso de mascarillas, distanciamiento social así como evitar aglomeraciones, que reducen significativamente la expansión del virus SARS-CoV2. Por tanto no es constitucionalmente admisible la utilización de un estado de alarma que establezca una frontera perimetral imaginaria para toda una región de España, como es la Comunidad de Madrid. Lo que constituye para que nos entendamos en términos coloquiales, un auténtico gueto”.

El abogado encargado de interponer el recurso añade que “el estado de alarma dictado pretende como decíamos una restricción absoluta de la movilidad en un área geográfica, que ha sido concretada bajo principios o criterios genéricos que no guardan una base científica. Esta extralimitación constitucional de la norma prevista para el estado de alarma cuando de facto corresponde a un estado de excepción pero sin ser aprobado, prohíbe el ejercicio de los derechos de libre circulación y reunión del recurrente en el sentido que no puede desplazarse hasta la Comunidad de Madrid a visitar a familiares y amigos pues se haya completamente “cerrada”.

El recurso subraya que “si observamos la redacción del Real Decreto ahora recurrido, se advierte que lo que se regula en el mismo son las excepciones a una implícita suspensión general del derecho fundamental a la libre circulación de las personas que residen en algunos municipios de la Comunidad de Madrid por el territorio nacional y también del recurrente al no poder desplazarse a Madrid, derecho fundamental proclamado en el artículo 19 de la Constitución, en la medida en que establece que solo podrán circular por las vías de uso público las personas que realicen algunas de las actividades que taxativamente se establecen en el RD, de lo que se sigue que las personas que no se hallen en alguno de los supuestos contemplados, simple y llanamente, no pueden salir de casa. Lo que conlleva una clara anulación del derecho”.

Por todo ello, el texto concluye que “esta extralimitación constitucional de la norma prevista para el estado de alarma cuando de facto se está aplicando un estado de excepción pero sin ser aprobado, convierte la suspensión (que no limitación) del derecho fundamental a la libertad de circulación en nula de pleno derecho”.

Amenazar y anular a los jueces...
Editorial ABC 10 Octubre 2020

A izquierda y derecha del espectro ideológico, el creciente hartazgo de la judicatura por las coacciones e intromisiones del Gobierno empieza a convertir la situación en insostenible. Los últimos ataques de miembros del Gobierno, en especial de Pablo Iglesias, al magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón por su decisión de elevar una exposición razonada al Tribunal Supremo con indicios de delito en la conducta del vicepresidente, provocaron ayer que este juez pidiese auxilio al Consejo General del Poder Judicial. En apenas unas horas, se le ha insultado, se le ha amenazado de muerte y se le ha criminalizado precisamente por los mismos que hace solo unos días le elogiaban por imputar a exdirigentes del PP implicados en la operación Kitchen. Lo que está ocurriendo en España con las indisimuladas injerencias del Poder Ejecutivo en la labor del judicial empieza a ser muy grave porque va mucho más allá del legítimo derecho a discrepar de cualquier resolución judicial. El tono de Iglesias, y de la cohorte de estigmatizadores sociales que le profesan una sumisión más propia de Corea del Norte que de una democracia, supera ya lo inquietante. Parece una amenaza. El Gobierno de Sánchez cree ser propietario del poder para usarlo a conveniencia, y la izquierda ya ni siquiera se molesta en ocultar su operación de asalto al poder judicial con presiones cada vez más desafiantes.

Todo es una maniobra de Sánchez para socavar la separación de poderes, someter a la judicatura, controlar las designaciones de magistrados en puestos clave del Estado, y anular al disidente. El tono chulesco de Iglesias sosteniendo que es inimaginable su imputación ante el Supremo, y su insinuación de que García Castellón ha prevaricado, demuestran hasta dónde está dispuesto a llegar para destruir la independencia judicial. Aparte queda la sandez de Echenique contra el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por haber dejado en ridículo la regulación del Gobierno de Sánchez contra la pandemia. Cuando Echenique sustituye la letra M de Madrid por la M de La Moraleja -un barrio próspero de Madrid-, demuestra la insolvencia intelectual que le caracteriza. Y cuando su legión de autoritarios exige en las redes sociales saber dónde viven esos jueces para «marcarlos», es señal de que nuestra democracia empieza a peligrar. Sánchez está emitiendo un mensaje destructivo porque su desprecio a la Justicia invita a pensar más en un próximo estado de sitio que en uno de alarma, y porque se están minando a conciencia nuestro Estado de Derecho y la autonomía de los Tribunales. Haría bien el Poder Judicial en reaccionar con menos floritura barroca, con menos diplomacia de despacho y con más contundencia en su legítima defensa, porque no merecen respeto institucional quienes, como Sánchez o Iglesias, ultrajan a las instituciones.

... para tomar como rehenes a los españoles
Editorial ABC 10 Octubre 2020

La demolición de nuestro andamiaje judicial es solo un instrumento más en la perversa deriva del Gobierno. Ayer, la pataleta provocada por el varapalo que el Tribunal Superior de Madrid había propinado a Sánchez le forzó a hacer una exhibición de poder. ¿Qué sentido tiene si no declarar un estado de alarma exclusivo en Madrid para mantener las mismas medidas que ya eran aplicadas por Ayuso por orden de Illa? No tiene más lógica que la de seguir gobernando a base de un intervencionismo autoritario que ha tomado como rehenes a más de cinco millones de personas. El estado de alarma es un rodillo con tintes cesaristas. Es la réplica de La Moncloa a los jueces que habían dejado en evidencia al Ejecutivo.

Sánchez transmite una idea desasosegante: cuando no le gusta una resolución judicial, la revoca por la vía de los hechos consumados con un decreto extraordinario que conculca la libertad. Pero la libertad no es un concepto etéreo. Los derechos y garantías de los ciudadanos están tasados, y se pueden restringir de modo acorde a la interpretación de los tribunales, y no al criterio abusivo de Sánchez. Pero para mermar derechos, un gobernante tiene que justificarlo con algo más que una operación de marketing político diseñada desde el despecho para desgastar al PP en Madrid.

Es mentira que el Gobierno haya acudido al rescate de los barrios humildes… Los mantiene en idénticas condiciones que Ayuso, pero con la izquierda ya silenciada. Y por eso es difícil sustraerse a la idea de que Sánchez ambiciona tumbar al Gobierno de Ayuso, de que el suyo es un cerrojazo ideológico para generar crispación, y de que no le guía el sectarismo. Falta una explicación de por qué no hizo lo mismo en el País Vasco, Cataluña, Navarra o Aragón. En efecto, como sostiene Illa, «no hay más ciego que el que no quiere ver»: la operación de acoso y derribo en Madrid es visible desde lejos.

El problema es la libertad
Ramón Pérez-Maura ABC 10 Octubre 2020

Entonces aparecieron los tribunales y empezaron a dictar autos incómodos, muy incómodos para el Gobierno de la nación. Estas gentes se creían intocables. Pablo Iglesias, como Adolfo Hitler, no se creía que los jueces se atrevieran a contestar la voluntad popular. Claro que Hitler tenía una mayoría absoluta del Reichstag e Iglesias tiene el 17 por ciento de los votos emitidos y el suyo es el cuarto partido del Congreso de los Diputados.

Van sobrados y se han encontrado que aunque tienen el control del poder Ejecutivo y el poder Legislativo, les falta el poder Judicial. Y cuando Iglesias les provoca diciendo que no puede ni imaginar su imputación, está garantizando que ésta llegue porque no es imaginable que el Supremo rechace el auto del juez García Castellón. ¿Qué hará entonces el partido que es el socio minoritario del Gobierno? ¿Promover el asalto del Supremo por turbas «populares»?

El Código Ético de Podemos establece en su punto IX,C que «todos los cargos electos y cargos internos de Podemos aceptarán (...) La renuncia a cualquier privilegio jurídico o material derivado de forma directa de la condición de representante, evitando, desde la responsabilidad del cargo público, el acogimiento a cualquier figura de aforamiento judicial». Si Iglesias hubiera cumplido con el código ético de Podemos ya habría tenido que renunciar. Porque la única razón por la que García Castellón ha tenido que remitir al Supremo el auto es porque el vicepresidente se acoge a su aforamiento. Si cumpliera con el código ético de Podemos, Iglesias estaría hoy investigado. Es decir, ya se le habrían imputado delitos.

En paralelo a este golpe del Poder Judicial llegó ayer otro -las ramas de ese poder son muy frondosas- con la decisión de la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que rechaza autorizar el paquete de restricciones acordado por la Comunidad de Madrid en cumplimiento de la orden del Ministerio de Sanidad para frenar la expansión del coronavirus. El fondo del asunto es muy claro. El problema es la libertad. Y ésta no puede ser restringida por meras órdenes ministeriales. Sánchez lo dijo con toda claridad en alguna de las múltiples horas de «Aló Presidente» que sufrimos en primavera: justificó seguir prorrogando el estado de alarma porque sólo con él podía restringirse la libertad de movimientos. Y ahora pretende que lo impongan las comunidades obedeciendo a ocurrencias de Illa. El desgobierno que vivimos es cada día más evidente. El caos es total.

El vicepresidente se atreve a desafiar bravuconamente al Supremo. El ministro de Sanidad, fiel ejecutor de las órdenes de su presidente, no contó con la posibilidad de que un tribunal superior autonómico desbaratara su estrategia. Cuando te crees tan arriba, no miras allí abajo. Todo esto demuestra que nuestra democracia todavía tiene esperanza de supervivencia porque hay un poder que actúa con autonomía, con libertad. Lo grave de esta hora, más allá de lo trágico que es el virus, es que las fuerzas totalitarias que forman hoy parte del Gobierno, creían que esto iba a ser un paseo militar e iban a poder controlar todos los poderes. Ya tienen planificado cómo tomar el Judicial, pero en estas horas, el virus y el caso Dina han puesto en evidencia que el Estado de Derecho en España todavía no ha sido derribado por quienes quieren tumbar esa última barrera de conteción democrática. Más nos vale que sean capaces de resistir el fiero embate.

Vox recurrirá ante el Constitucional el «ilegal» estado de alarma de la Comunidad de Madrid
OKDIARIO 10 Octubre 2020

Santiago Abascal, líder de Vox, ha anunciado este viernes que su partido recurrirá ante el Tribunal Constitucional el «ilegal» estado de alarma decretado por el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez en la Comunidad de Madrid.

«A ver si en el TC se enteran de que su deber es proteger los derechos de los españoles», ha escrito el líder de la formación en un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que ha llamado a acabar con «la impunidad» y ha cargado contra el «gobierno de la mafia».

Asimismo, el líder de la formación advierte a los miembros del TC que si no van a defender a los españoles deberían dimitir o prepararse «para asumir sus responsabilidades».

Vox ya recurrió, tanto ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) como ante la Audiencia Nacional, la orden del Ministerio de Sanidad que acordó restricciones para nueve municipios de la Comunidad de Madrid.

La formación ha convocado a los ciudadanos a manifestarse en coche en todas las ciudades españolas el próximo lunes, coincidiendo con el Día de la Fiesta Nacional, contra la «incompetencia» del Gobierno y sus medidas «totalitarias y absurdas» para hacer frente al coronavirus.

Tras la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de decretar el estado de alarma en Madrid, Vox ha formalizado su llamamiento para que los ciudadanos de toda España salgan a la calle el 12 de octubre.
«Hagamos de la fiesta Nacional un grito de Libertad», ha pedido el partido liderado por Santiago Abascal.

La convocatoria anima a la población a manifestarse en coche en las principales calles y plazas de todas las ciudades españolas a las 12 horas. Y pide que acudan «con la bandera de la libertad, la de España» y reclamar «la dimisión del Gobierno de la mafia e iniciar por fin la recuperación de España».

«Este gobierno nos está matando con su incompetencia frente al virus y nos está arruinando con sus medidas totalitarias y absurdas.
El lunes obliguemos a los mafiosos a dimitir», ha emplazado Abascal en un comentario publicado en su cuenta personal de Twitter.

El llamamiento anima a los ciudadanos a protestar contra un Ejecutivo «criminal y totalitario». «Por tu salud, por tu trabajo, por tu familia, por tu libertad», asevera en su convocatoria.

«España sufre al peor gobierno; a un gobierno criminal que sólo trae ruina y muerte, que sólo sabe de totalitarismo y arbitrariedad, en un momento crítico para España», ha enfatizado Abascal, quien ha denunciado la «indefensión del pueblo español» y ha lamentado que el Tribunal Constitucional lleve «meses sin pronunciarse sobre el recurso de inconstitucionalidad» que el partido presentó contra «el estado de excepción encubierto aplicado por el gobierno socialcomunista».

«Hoy es Madrid, pero no se trata sólo de Madrid. Se trata de defender al pueblo español de la gestión negligente e indecente de este gobierno que se ha propuesto arruinar España y que nos conduce a una crisis sanitaria, social, y económica sin precedentes», ha zanjado.

Caceroladas en Núñez de Balboa y en Ferraz contra el estado de alarma de Pedro Sánchez
Loreto Ochando y Cynthia Díaz okdiario 10 Octubre 2020

Los madrileños se han vuelto a echar a la calle cacerola en mano para protestar contra lo que consideran un trato discriminatorio por parte del Gobierno. El presidente Pedro Sánchez ha decretado este viernes el estado de alarma en Madrid y otros ocho municipios de la comunidad autónoma, aplicando las restricciones que impuso el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y que tumbó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). La caceroladas en Núñez de Balboa y en la calle Ferraz han mostrado el hartazgo de los madrileños.

La calle Ferraz, donde se encuentra la sede del PSOE, y Núñez de Balboa se han vuelto a convertir en el epicentro de las protestas contra el Gobierno socialcomunista. Ésta última fue la plaza donde más hondo caló el hartazgo del pueblo español tras semanas de confinamiento.

Los madrileños están escandalizados por la persecución del Ejecutivo de Pedro Sánchez al Gobierno de la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso. «Sánchez nos encierra mientras la ministra Celaá coge un avión a Bilbao», recordaba una de las personas que protestaba en la caceroladas de Núñez de Balboa contra la medida adoptada por el Consejo de Ministros este viernes por la mañana.

Y es que la indignación ha ido en aumento por dos motivos: el primero, porque los datos sanitarios de Madrid demuestran un descenso en el caso de las hospitalizaciones por Covid. Las medidas de Isabel Díaz Ayuso han surtido efecto y la pandemia remite. De hecho, la ciudad de Alcalá de Henares ha evitado las restricciones –que se le impusieron esta semana– porque la tasa de incidencia acumulada ha bajado de los 500 casos por 100.000 habitantes, una de las líneas rojas marcadas por el Gobierno.

Con todos estos ingredientes, los madrileños –especialmente en la capital– han mostrado sus disconformidad con las medidas adoptadas por el Gobierno. Las cacerolas han vuelto a sonar en el centro de Madrid ante un periodo de 15 días en el que los madrileños van a ver reducida su movilidad y restringidas las reuniones en grupo y los horarios comerciales.

Entre la damnatio y la desmemoria
Miguel Ángel González. vozpopuli  10 Octubre 2020

Los identitarios están al mando, y les encanta hacer de emperadores con pulgares arriba y pulgares abajo. Como el virus se les está rebelando, se han quitado de los hechos, tan incómodos, y se han plantado en la revisión histórica. No saben nada de historia, porque ni leen ni les interesa, pero tienen las consignas en carne viva y alguna que otra serie de televisión enfrente, y eso les basta para sentirse autorizados a ordenar las cosas de otros tiempos. Los identitarios están por todo el mundo tirando las estatuas y poniendo esparadrapo en los libros de texto que mencionan a personajes sospechosos, desde Séneca a Hume, desde César a Colón, desde Fray Junípero a Jefferson. Las hordas hacen sus juicios sumarísimos, y detrás van luego los gobernantes con leyes que codifican la anacronía, y van también las Universidades con toda esa recua de rectores acomplejados aprobando planes de censura y expidiendo nihil obstat. Como en los buenos tiempos, los clásicos van a quedar solo para los censores y, como siempre, para quienes se atrevan a disfrutar a la sombra de la clandestinidad: otra vez la delicia de leer a quienes prohíben los memos.

La medida de la Universidad española la da la cúspide misma del Gobierno, un repóquer académico insuperable. Estos eruditos quieren cambiar la Historia contemporánea más inmediata y llevar por fin a término la gran obsesión: ganar la guerra. Sueñan con un 1939 al revés y volver 81 años atrás para proclamar la victoria de la República. Pero como son pijos acomodados se trata solo de una postura sentimental, un calorcito melancólico que festejan buscando huesos los sábados por la mañana, quitando nombres a las calles y poniendo etiquetas de franquismo a los rivales. Ahora todo se compendia por fin en una nueva ley, una celebración de desmemoria y damnatioque va a exigir mucha cartelería y mucho derribo y que hará de oro a los de los logos, como siempre que hay cambios. El primer objetivo es un borrado completo de cualquier testimonio de la dictadura, de ahí que el proyecto se llame Ley de Memoria Democrática.

No se han dado cuenta de que la dictadura ya no está presente más que en un tema de la EBAU, pero ellos ven rescoldos por todas partes y han llegado a la conclusión de que es perentorio suprimir cualquier signo que pueda evocar aquellos tiempos. La damnatio –condena y desaparición– exige romper hasta las fotos y mirar a ver si los historiadores dejan de meterse en camisas de once varas, no vaya a ser que se empeñen en los datos y los datos traigan contradicciones. Aquí el éxito solo será completo cuando llegue una generación y diga hubo una vez una República y luego ya no sé qué líos de unos malos que mataron a muchos hasta la democracia parlamentaria, con una monarquía al principio que pintaba poco, al parecer. Casi es lo que pasa ya, a fin de cuentas, pero quedan cosas: una estatua, un nombre, un rey, la cruz del Valle de los Caídos, que a ver qué coño se puede hacer con esa cruz tan grande.

El primer objetivo está chupado. Pero para que la damnatio triunfe del todo debe imponerse paralela una memoria que diga las cosas como tuvieron que ser. La realidad debe acomodarse a las palabras, porque si no vamos a tener que estar perdiendo siempre las batallas perdidas ya una vez. Aquí la manipulación memorística es esencial. Se trata de convertir la dictadura en el compendio de todos los males morales y políticos, de forma que su adjetivo fetén, ‘franquista’, pueda aplicarse a todos aquellos que no vienen a la fiesta. Pero debe darse un paso más, porque eso ya existe hace mucho y tampoco es que se haya adelantado tanto: ahí están todos esos fachas de mierda que no hay forma de liquidar. El apelativo debe tener significado legal, es decir, que sea realmente condenatorio y exija un castigo firmado por jueces. Quien sea declarado franquista, entonces, tendrá que pagar una pena, una multa, y si es un partido político, se puede ilegalizar; si es una empresa, se puede cerrar; si es un libro de texto, se puede secuestrar. Sigan ustedes añadiendo todas las prótasis y apódosis que les parezcan y cambien los nombres genéricos por propios, y así podrán hacerse una idea aproximada de la nueva normalidad.

Españoles, no franquistas
La ley tiene, por tanto, doble estrategia: liquidar cualquier señal de aquellos tiempos y mantener la etiqueta del mal para combatir a los adversarios, que ahora son ya enemigos. Los hechos realmente acontecidos no importan, porque solo valen las narraciones que se acomoden a las nuevas exigencias. Baste este ejemplo, en forma de pregunta: ¿los españoles que vivieron en España desde 1939 a 1975 tuvieron alguna responsabilidad en el florido mantenimiento de la dictadura? Bueno, bueno, la nueva ley tampoco quiere líos: si los alemanes de los años cuarenta no hicieron nada, sino que todo se debió a los nazis, los años largos del franquismo se debieron a los franquistas, no a los españoles. Pero, claro, convertir franquista en insulto, a poco que se rasque, puede estar afectando todavía a no pocos abuelos, padres y hasta hermanos mayores que hace 45 años, uy, pasaron a convertirse en acérrimos demócratas. Ya puestos, no estaría mal que los historiadores y hasta los periodistas, antes de que la ley lo prohíba o reparta solo entre adeptos los carnés del oficio, escribieran las biografías exactas de todos esos demócratas repentinos. Sería otra forma de dar justa sepultura a los muertos.

Los “leones” del Estado Islámico: una generación “dormida” de terroristas yihadistas
J.M. Zuloaga. Madrid larazon 10 Octubre 2020

Nombres imaginarios. Ibrahim tenía en 2015 seis años; y Abu, nueve. Ambos eran hijos de miembros del Estado Islámico que combatían en el seno del “Califato” entonces. En aquel año, la banda yihadista, según ha reconocido en publicaciones internas, implantó su particular “bachillerato”. Ibrahim, recibía, de momento, clases en las que se les inculcaba la guerra santa; Abu, por su edad, compartía los estudios con la asistencia a campamentos militares en los que le enseñaban, junto a chicos de su edad y mayores, el uso de armas y la confección de explosivos. Hoy tienen, respectivamente, 11 y 14 años. ¿Dónde están?

Algunos de ellos, según se estima, en los campos de refugiados, en especial en campamento de Al-Hol; y otros, y esto es lo preocupante, en algún país occidental.

Por la formación recibida, son terroristas en potencia ya que el sistema educativo del Estado Islámico no se limitaba a la enseñanza de la “Sharia” (el Islam en su versión más rigorista) sino también el odio hacia a los “infieles”, a los que había que exterminar.

Otro dato importante, dentro de ese particular sistema educativo, por el que pasaron no menos de 100.000 niños, es que se cuidaba de forma especial a los hijos de los FTF (Foreing Terrorist Figther), combatientes extranjeros.

El objetivo parecía claro: eran la semilla de los “muyahidines”(combatientes) del futuro que, una vez regresados a sus países de origen, podrían convertirse, llegado el momento, en terroristas en activo.

En abril de 2015, LA RAZÓN daba cuenta del contenido del número 8 de la revista “DABIQ”, órgano de prensa del EI. Bajo el título de «Los leones del mañana», aparecían las fotografías de dos adolescentes que, según los yihadistas, asesinaron de un tiro en la cabeza a tres «espías»: dos rusos y un israelí.

De paso, anunciaban que tenían en marcha «institutos» para formar a los jóvenes militar y religiosamente.

«A medida que el Estado Islámico continua su marcha contra las fuerzas de la incredulidad, existe una nueva generación esperando con impaciencia el día en que ella sea llamada a tomar la bandera de Imán». Agregaba que los adolescentes son adoctrinados bajo la “sharia” a un «sólo un tiro de piedra de la primera línea de combate». «El Estado Islámico va a cumplir con el deber de la Ummah hacia esta generación. Los va a preparar para que combatan a los cruzados (cristianos) y sus aliados en defensa del Islam y elevar en alto la palabra de Dios en toda la tierra».

El EI decía que había fundado institutos para formar a estos «cachorros de león», entrenarlos y perfeccionar sus habilidades militares. También para enseñarles el libro de Alá y «la Sunnah de Su Mensajero».

Un caso en Italia
No se trata de elucubraciones. Más recientemente, una mujer italiana detenida por los carabineros tras regresar del campamento de Al-Hol, reconoció que había viajado en 2015 junto a su marido, de nacionalidad marroquí, a Siria y que, entre otras cosas, se dedicó a la radicalización de sus hijos para que abrazaran el yihadismo y odiaran a Occidente. Es un caso, pero hay muchos más.

Los cabecillas del EI diseñaron una estrategia, dentro de su concepción de un califato que aspiraba a abarcar con el tiempo a todo el mundo, que permitiera la continuidad de la banda yihadista. Contaban con que la victoria con la que soñaban no era tan sencilla y que podían ser derrotados militarmente, como ocurrió unos años después.

Por ello, tenían que dar continuidad a la organización: mediante una guerra de guerrillas, como la que desarrollan ahora con atentados hasta en 20 países del mundo; y situando en el mayor número de naciones a niños y adolescentes, con una formación básica ideológica y militar para que, llegado el momento, pasaran a la acción.

Con estos datos se puede explicar lo que algunos interpretan como cerrazón de varios países para repatriar a sus nacionales, sobre todo mujeres con sus hijos, algunos de ellos ya adolescentes, por el peligro potencial que suponen, dada la formación que han recibido y que sus madres, en muchos casos, se ocupan de retroalimentar para que no olviden las consignas recibidas.

Campamento de Al-Hol
Un ejemplo de todo esto lo encontramos en el campamento de Al-Hol, en el que podemos estar asistiendo al nacimiento de una nueva generación de terroristas.

Según expertos internacionales, en este enclave hay miles de niños y adolescentes que se han criado bajo la bandera del EI y que a diario reciben de sus progenitores, en especial de sus madres, la consigna de que tienen la misión de vengarse por la derrota sufrida a cargo de la Coalición Internacional. Además, hay que tener en cuenta que muchos de sus padres murieron en combate, con lo que la voluntad de llevar adelante esa venganza se hace más grande.

Según datos provenientes de las mismas fuentes, en Al Hol hay en la actualidad unos 70.000 refugiados (la capacidad es para 40.000) de los que 10.000 no son sirios ni iraquíes. La cifra de niños y adolescentes no ha sido facilitada a este periódico ni cuántos de ellos pasaron por el sistema educativo del EI, porque probablemente se desconoce. En cualquier caso, son un peligro en potencia que se debe tener en cuenta.

El Estado Islámico estaba muy orgulloso de sus “jóvenes leones” y durante la época más floreciente del califato fueron divulgados numerosos vídeos en los que se veía a niños y adolescentes recibiendo entrenamiento militar y, en el colmo de la brutalidad y manipulación, degollando a prisioneros “infieles” de su misma nacionalidad.

Adoctrinamiento
Todo un sistema concebido para que los que estaban en edades muy vulnerables asumieran que esa era la única forma de vida; y que cortar el cuello o pegar un tiro en la cabeza a una persona era algo de lo más normal. Vuelve la pregunta del principio. ¿Dónde están ahora esos niños y adolescentes?.

Según datos de la propia organización, el sistema educativo del EI consistía en que la enseñanza fuera obligatoria para los niños entre los seis y los 18 años; y para las niñas, entre 6 y 15 años. El número de alumnos llegó a superar los 100.000.

El EI imprimió diversos libros, que incluían la doctrina del plan de estudios, los objetivos educativos, contenido, métodos de enseñanza, ayudas, evaluación, actividades escolares y extra escolares, etcétera.

Los hijos de los FTF eran educados, como se ha dicho, en centros especiales (probablemente para que superaran problemas de idioma y aprendieran el árabe), aunque hay quién sospecha con fundamento que la intención era la de crear una especie de “terroristas dormidos” para cuando volvieran a sus países y allí “despertaran” llegado el momento.

De los campos de entrenamiento existen numerosas imágenes, lo que da idea lo orgulloso que se sentía el EI de su estrategia, así como de actos de asesinato masivo de prisioneros a los que los niños asistían sentados en estrados como si de un “circo” se tratara.

A partir de los 9 años, eran admitidos en los campos militares y el entrenamiento, similar al de los adultos, incluía todas las disciplinas para poder convertirse en terroristas.

Todo lo escrito ahora tiene confirmación. Tal y como publicó LA RAZÓN el 21 de enero de este año, el EI difundió un vídeo en el que se veía a un menor en el momento de asesinar a un cristiano al que habían puesto el mono naranja que llevan los presos yihadistas de Guantánamo.

El vídeo lo publicó la agencia Amaq, del EI, y tiene 34 segundos de duración; se ve cómo un terrorista embozado, pistola en mano, después de pronunciar una soflama, le descerraja un tiro en la cabeza a un cristiano. El autor de los disparos (uno en la cabeza y otro para rematarle) es un menor de edad.

El crimen se cometió después de que los “soldados del Califato” secuestraran al cristiano entre las ciudades de Ono y Gokana, en la región de Brno, en el noreste de Nigeria.

Los terroristas tuvieron tiempo de ponerle el mono naranja. Después, colocaron al niño, embozado, detrás para que, tras pronunciar unas palabras, le pegara los dos tiros.

¿Había pasado este menor por alguna de las escuelas de Siria o Irak en los tiempos del Califato? Es una buena pregunta.

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Quedan el de excepción y sitio

Javier Somalo Libertad Digital 10 Octubre 2020

Vistas las maneras del Gobierno y los remilgos de buena parte de la oposición, todavía quedan dos posibilidades o intentonas más si la alarma se quedara corta: la excepción y el sitio.

Al Rey de España se le dejó en casa el día de la entrega de los despachos judiciales porque no se podía ­­—dijeron— garantizar su seguridad en Barcelona. Pero el estado de alarma que merecía Cataluña se decreta para Madrid, contra el fallo de un Tribunal Superior, y aprovechando una visita de Sánchez y el Rey ¡a Barcelona! No cabe mayor afrenta pública a costa de un virus que se lleva vidas por delante, miles más de las que se confiesan. El Gobierno de la nación se rinde ante cuatro estelados pero se crece ante la capital de España que se resiste a ser tan comunista como ya quiere ser Pedro Sánchez. Si el Tinell decretado por la vía del BOE queda sin respuesta, se abre una peligrosa vía para la llegada masiva de abusos, sea por el coronavirus, por la Economía, por la Justicia o por la mismísima revolución de no se sabe qué.

Da igual que todo sea idea de Iván Redondo, del presidente o del mismísimo diablo. Lo que el viernes 9 de octubre ­­—mes aciago— del año 2020 ha quedado patente es la forma de actuar despótica, y ya peligrosamente desacomplejada —debería enterarse de eso el moderado Casado que sin moderación alguna echó a Cayetana—, del peor Gobierno sufrido en democracia en uno de los peores momentos posibles. Madrid no requería imposición alguna porque Madrid estaba dando claras señales de disminución epidémica aunque los éxitos o fracasos requieran siempre dos semanas de retraso —ventaja para el Gobierno— en el análisis. De ahí las prisas, la nocturnidad y la alevosía exhibidas por Sánchez en una faena más de matón de arrabal, como aquella de que quien manda en la Fiscalía es él y punto. No podía permitirse que Madrid mejorara, con aciertos y errores, sus cifras de lucha contra la pandemia por sí misma sino por la determinación de un Gobierno que estuvo de vacaciones desde enero de 2020 cuando ya todo el mundo sabía que se nos echaban encima las siete plagas.

El anuncio, filtrado al diario El País al filo de la medianoche del jueves, lleva la deslegitimada firma autoritaria de quien no es ni será capaz de gobernar España con los votos suficientes de antaño pero que consigue hacerlo vendiéndose al mejor, que es el peor, postor. Y tanta unidad y coalición han conseguido la completa desaparición del PSOE como partido, diluido en un frente formado por comunistas e independentistas que llevan muchos años esperando este momento. El Gobierno de Sánchez ya es un partido nuevo, un Anochecer Morado tan radical como su opuesto griego pero con galones de poder y papel timbrado a su nombre.

Un Gobierno socialcomunista capaz de montar mesas de diálogo con quienes proclamaron la República en Cataluña sin que les pasara nada —gravísimo incumplimiento de la Ley achacable a la etapa de Rajoy—, capaz de lamentar profundamente el suicidio de un etarra dedicándole un tiempo de discurso que hurta a los muertos de ETA, del 11-M o del maldito coronavirus, y que usa el monopolio del BOE y la amenaza para horadar al único gobierno regional que se le resiste históricamente en escaños y que, por las débiles alianzas y posibles traiciones de Ciudadanos, podría caer a sus pies.

Nos gobiernan tipos como el filósofo de alcantarilla metido a ministro que dice contra Ayuso: "La obligación de cualquier gobierno con alma es frenar al virus". Si los gobiernos tienen alma estamos apañados. Ya ni el alma le dejan a uno como cosa individual e intransferible. Acaban de nacionalizarla y, por supuesto, estandarizarla según los valores colectivos de la izquierda. El alma del filósofo diminutivo que sueña con ser molt honorable era lo último que nos faltaba por sufrir. En pena tendrá que estar por mentir sin rubor desde enero de 2020 haciendo posible que otras 50.000 almas, una distinta y preciosa por cada muerto, se vean obligadas a contemplar, ya sin remedio, su incompetencia y soberbia.

Nos gobierna una señora educada en un colegio privado de monjas, donde después ejerció de profesora y matriculó a sus hijas y que, llegada a ministra, carga contra ese tipo de enseñanza negando que los padres tengan un derecho a elegir. La misma señora que pide responsabilidad y reserva a los habitantes de Madrid en sus movimientos y diez minutos después —pero un poquito antes de que le den a la tecla en el BOE— se sube a un avión rumbo a la segunda o tercera residencia en Neguri o donde sea. ¿Que estaba indispuesta? Pues como muchos que además se tienen que quedar con los pasos contados, el bar cerrado y la compra justita.

Y nos gobierna una pareja aburguesada en el comunismo, que combina en gananciales incompetencia y maldad camino de los tribunales. No sé que hemos hecho para merecer tanta desgracia administrativa ante tamaña tragedia natural, si es que lo es.

Vistas las maneras del Gobierno y los remilgos de buena parte de la oposición, todavía quedan dos posibilidades o intentonas más si la alarma se quedara corta: la excepción y el sitio. Exageraré, pero no se pierdan en cuentas de mayorías o de requisitos formales porque no hacen falta. Sánchez, contagiado terminal de Iglesias, ya ha demostrado que no necesita amparo legal alguno porque aquí no se queja nadie de verdad.

Lo de Madrid es superior a ellos
Juan Carlos Girauta ABC 10 Octubre 2020

Ni el Gobierno de España ni sus socios separatistas pueden con Madrid. En los dos sentidos de la expresión: no aguantan Madrid y no le ganan un pulso a Madrid. No soportan sus brazos abiertos, su libertad tangible, respirable, pues contradicen las supersticiones identitarias que articulan a la izquierda y justifican su coyunda con el nacionalismo. Madrid es el único lugar de España donde nadie te pregunta de dónde vienes. Su dinamismo económico, su alegría y su cosmopolitismo cultural son un humillante recordatorio de lo que Barcelona pudo haber sido y no fue por culpa de la enfermedad ideológica que le inocularon.

Los resentidos siguen alimentando topicazos a caballo entre la política de oídas y el balompié. Pero lo cierto es que Madrid se sacudió hace cuatro décadas la caspa de la dictadura con que la cobardona intelligentsia subvencionada de provincias la ha seguido pintando. Lo predijo Tarradellas; nada más parecido a una dictadura que la atmósfera de frustración colectiva, victimismo levantado sobre falsos agravios, miedo a disentir, envidia y cerrilidad que los catalanes contrarios al nacionalismo tuvimos que sufrir. En algún momento del pujolismo, una masa crítica de catalanes renunció a la libertad en favor de algún sustento funcionarial o anejo. Gente barata, los nacionalistas. Mientras, la cleptocracia inmunda que alumbraría el actual golpismo exigía su parte en todos los negocios de algún volumen, en todo lo que se movía. Exprimieron con codicia sin igual la impunidad que le procuraba nuestra torpe arquitectura parlamentaria.

Antes de que las élites españolas en su conjunto se pusieran a trabajar contra los intereses de España, ya las élites catalanas anticiparon la bajeza. Todas ellas: sus banqueros e industriales, sus catedráticos y comunicadores, sus científicos y creadores. Callados como putas para no buscarse problemas con el que mandaba. ¿Y quién mandaba? Los Pujol, por supuesto. Y luego sus epígonos: un complejo cultural funcionarial de estricta obediencia provinciana y profundamente inmoral. Su ideario venía en unas gráficas falsas para paletos supremacistas. Un supuesto expolio fiscal.

Esa cobardía pionera se ha extendido a otras élites españolas, velocísimas identificando al que manda para prestarse a cualquier sevicia. Hoy los grandes nombres se alinean detrás de Sánchez a la espera de su trozo de tarta en la rebatiña de los fondos europeos. Con lo bien que les ha tratado la vida, no se entiende esa urgencia depredadora, como de hambre atrasada. Bochornoso espectáculo.

El anticipo de lo que le esperaba a España estaba en aquel nacionalismo impune de Cataluña, con su orgía de negocios sucios, nepotismo orgulloso, endogamias, incestos financieros y perversiones editoriales con resultado de enajenación total y golpe de Estado. Fue tal desgracia, y no Madrid, que ya es primera economía de España, la que impidió a Cataluña seguir su curso natural de tierra innovadora, emprendedora y libre. Y no es la menos amarga de las paradojas que Illa, la cuota gubernamental del PSC, el hombre fuerte del gobierno por mor de una pandemia, fuera considerado en Cataluña un anti nacionalista. Pero yo le puedo contar a Illa, y él a mí no, cómo se gestó Societat Civil Catalana. Hay una confusión que se remonta al espejismo Pasqual Maragall, al supuesto giro histórico que iba a terminar con la peste identitaria, a cortar sus tentáculos, a limpiar las cuadras y a devolver a Cataluña el espíritu de la Barcelona del 92, mito en el que ya solo cree Manuel Valls. El giro sería de 360º.

El destino puso al PSC a frustrar cualquier esperanza de regeneración o de defensa de los intereses comunes. Lo colocó ahí para entregar el voto de la Cataluña constitucionalista a sus enemigos. Así lo hizo sin falta cuando era algo y así espera hacerlo tras las elecciones catalanas, abrazadito a ERC y con Junqueras indultado.

Por la misma razón que Madrid se le atragantó a la frustrada Cataluña nacionalista, Madrid se le atraganta hoy a la colección de monstruitos políticos que gobierna España. Encabeza la parada de los freaks un presidente con tesis doctoral plagiada, carente de palabra, sin código ni límites, sin valores ni ideas. Un maniquí. Le sigue en el desfile la vicepresidenta primera, que combina un doctorado en Derecho Constitucional con una ignorancia oceánica del Derecho Constitucional. Estos contrastes tan excitantes son característicos del nuevo socialismo español. A Calvo algo le impide ser feliz; una fuerza interna que no logra domar la empuja a elaborar símiles opuestos a las tesis que pretende apuntalar. A ella se debe aquel «Nos va la vida» que creímos premonitorio y que hoy, una vez conocida la existencia de los once informes ocultados, sabemos que era anuncio literal. Te recorre un escalofrío si lo piensas bien. ¡Brrr! Luego hay un frente en el gobierno que caza jueces, conspira contra la Monarquía y aborrece la Constitución. El presidente les complace en lo simbólico y en lo material, por eso España va a tener un déficit público del 12%, una deuda pública por encima del 120%, y va a convertir su tejido industrial en red clientelar, a la venezolana. O Chaves o Chávez, o red clientelar sostenible o red clientelar insostenible: he ahí el menú de la izquierda patria.

Para justificar el golpe de autoridad, Illa aduce que se le ha agotado la paciencia. Que espere a ver cómo anda la del resto. Illa arguye asimismo que Madrid no ha hecho nada. Que espere a ver negro sobre blanco, con un sello de entrada, todo lo que él ha hecho cuando no debía y todo lo que no ha hecho cuando debía.

Miman a los delincuentes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 10 Octubre 2020

Lo que deben hacer los patriotas de derechas, izquierdas y centro es sumar sus fuerzas para sofocar el golpe de los delincuentes mimados.

Si nos guiáramos por el razonamiento torticero empleado por los títeres golpistas que usurpan la Moncloa, avalados por los escaños de la pandilla antiespañola, el mejor sistema para desarmar y neutralizar a los delincuentes consistiría en mimarlos. Una benevolencia que, para no violar las leyes de igualdad, se debería aplicar a carteristas, atracadores, narcotraficantes, sicarios, proxenetas, okupas, terroristas, rebeldes, sediciosos, malversadores y corruptos. Por el contrario, sancionarlos con todo el rigor de la ley, poniéndolos en manos de la policía y la justicia penal, los reforzaría, si se cumplieran los pronósticos de los abanderados del caos que nos desgobiernan.
Idea aberrante

Aunque la idea parezca aberrante (y lo es), esto es lo que se desprende de la burda provocación que Pedro Sánchez le espetó a Pablo Casado en el Congreso de los Diputados: “Vaya con cuidado, porque antes se erigieron en los supuestos defensores de la unidad de España frente al independentismo catalán y ya ve cómo acabamos”. O sea que, según el Gran Felón, acabamos apechugando con el Gobierno de una comunidad autónoma sublevada y camino de fundar una república independiente, amputada del territorio español, porque el PP… y Ciudadanos y Vox y la vieja guardia socialista y la sociedad civil leal al texto íntegro de la Constitución, aprobaron que se investigara y penalizara a quienes el Tribunal Supremo condenó como delincuentes sediciosos y malversadores, en lugar de mimarlos como lo hace el Gobierno entreguista.

En realidad, si acabamos con esos señores feudales envalentonados, es porque el amancebamiento sanchista-comunista los mima -vaya si los mima-, cede a sus chantajes y les ofrece, a cambio de sus votos espurios, todos los privilegios que exigen. Y el resultado es la existencia de una reserva tribal con apariencia de república, donde no rige la Constitución española, anomalía esta que deja desamparados a los millones de ciudadanos víctimas de la discriminación étnica, política, económica, social y cultural. Con el añadido de que a los caciques belicosos de la tribu les aguarda una mesa de diálogo, si están en libertad, y el indulto, la amnistía o la licuefacción del Código Penal si están en la cárcel purgando sus fechorías. Con la aprobación de los tránsfugas de la Moncloa que, además de renegados, son cobardes.
Pandemia republicana

Solo cuatro gatos del Ku Klux Klan autóctono salieron a apoyar al inhabilitado Quim Torra, quemando contenedores, exhibiendo guillotinas y arrojando cabezas de cerdo y bengalas contra las fuerzas del orden. Esta chusma retrógrada fue la que sirvió de pretexto a la Moncloa golpista para vetar el viaje de Felipe VI a Barcelona. Y los muy brutos reincidirán en sus salvajadas cada vez que el Monarca visite esta región de su reino que les debe más de cuarenta años de paz, prosperidad y libertad a él y a su padre, y a todos los protagonistas de la Transición, desde el acosado por los guerracivilistas Rodolfo Martín Villa hasta el desdeñado por los pujolistas Josep Tarradellas.

Los mimos a los delincuentes secesionistas y, no olvidemos, a los albaceas de los asesinos etarras, también benefician a la erupción bolchevique que inflama al Gobierno. Con la misma desfachatez con que él Gran Felón atribuye a la profilaxis constitucionalista el crecimiento de la pandemia secesionista que él y sus compinches estimulan, ahora los histriones leninistas se burlan de los patriotas insobornables adjudicándoles el crecimiento de la pandemia republicana que ellos, los conjurados subversivos, propagan.
La quinta columna

Me explico: la dictadura chavista tiene un vicepresidente segundo instalado en el Gobierno español. Este infiltrado, Pablo Iglesias, imitó el truco deleznable del trilero Pedro Sánchez cuando le reconvino irónicamente a Pablo Casado: “Identificar la Monarquía con sus ideas de derechas hace muchísimo daño a la Corona y le acorta la vida. Como republicano le pido no me haga el trabajo”. Como confiesa Iglesias, el trabajo contra la Corona para dañarla y acortarle la vida ya lo están haciendo sin disimulo él, Pablo Echenique, Gerardo Pisarello, Jaume Asens, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Arnaldo Otegi y el resto de la quinta columna supremacista, comunista y montonera conchabada para demoler la España democrática y cercenarla de la civilización europea.

Quien defiende visiblemente a la Monarquía no es solo la derecha, como enfatizan arteramente el diputado sabinoaranista Aitor Esteban y la activista Mónica López aupada en RTVE por su vocación sectaria, sino la ciudadanía racional en su totalidad. Y quien la ataca es la hez de la política antidemocrática, antiespañola y antieuropea. Pedro Sánchez mima desde su poltrona a esta hez, que ya no le quita el sueño y con la que se siente hermanado, y lo que deben hacer los patriotas de derechas, izquierdas y centro, es sumar sus fuerzas para sofocar el golpe de los delincuentes mimados y de los tartufos disfrazados de republicanos. Antes de que sea demasiado tarde.

PS: El editorialista de La Vanguardia hace méritos para el reparto de subvenciones de la Generalitat cuando propone mimar, contra viento y marea, a los delincuentes sediciosos y malversadores que están en la cárcel cumpliendo una sentencia dictada en firme por los tribunales de Justicia. Escribe, sin vergüenza (“El trámite del indulto, en marcha”, 6/10): “Según diversos sondeos, alrededor del 60 % de los españoles es contrario a la concesión de medidas de gracia para los condenados del procés. Pero tampoco eso debería frenar al Gobierno si, de veras, está convencido de la pertinencia de esta medida y resuelto a aplicarla. (…) La permanencia en prisión de líderes independentistas es un obstáculo en el camino a la solución del conflicto”.

Parece que al acomodaticio Conde de Godó le han prometido que ocupará un escaño, sin perder su ilustre título nobiliario, en el sóviet de la república descamisada de los Països Catalans. Con el amanuense Enric Juliana a su lado para ayudarlo a hilvanar una frase coherente.

 


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