AGLI Recortes de Prensa   Sábado 21  Noviembre  2020

La deuda importa. Y mucho
Daniel Lacalle elespanol 21 Noviembre 2020

"They started to fight when the money got tight and they just didn’t count on the tears". Billy Joel.

Bruselas ha vuelto a mostrar la inconsistencia de las cuentas públicas presentadas por el Gobierno español. En su informe sobre los Presupuestos suspende al ejecutivo tanto en los gastos como en los ingresos.

El presupuesto, según Bruselas, es el peor de Europa en cuanto a cálculo de gastos. El Gobierno de Sánchez infraestima el gasto en 20.000 millones de euros, según Bruselas. No solo eso.

Según Bruselas España es también el país que peor calcula los ingresos, recuerda que han inflado en 1.000 millones al menos las estimaciones por nuevas figuras fiscales y que hay partidas de ingresos sin justificar. Todo esto es especialmente relevante ante un aumento de deuda sin precedentes.

El Gobierno de España endeuda al país en 630 millones al día, más que ninguna economía de la eurozona. De hecho, según el IIF, España es el país de la eurozona que más rápidamente se endeuda.

Es fácil decir que todo esto es por la pandemia, pero la realidad es que el Ejecutivo español se ha negado a priorizar gastos y gestionar de manera prudente y ha aumentado de manera peligrosa el déficit estructural -el que se genera crezcamos o no-, hasta casi duplicarlo.

Todo esto importa, y mucho. España se mete en un agujero anual sin precedentes y depende al 100% de la paciencia y generosidad de Europa. Pero el efecto placebo de los bajos tipos de interés y la liquidez del BCE disfrazan el riesgo durante un tiempo, pero no lo eliminan.

Usar el espacio fiscal puede ser un arma de doble filo. Si España usa el espacio fiscal que nos ha concedido la Unión Europea para crear empleo, crecer y fortalecer el tejido productivo se mantiene la solvencia del país, y luego se reduce el déficit y con ello, el riesgo. El problema es que el Gobierno de España está consumiendo el espacio fiscal para aumentar desequilibrios estructurales, como refleja Bruselas en su informe, y perpetuar gasto no esencial y la grasa burocrática.

La deuda improductiva acumulada significa menos crecimiento, menos productividad y con ello menos salarios reales y menos crecimiento de empleo en el futuro. Si además se usa el déficit para aumentar gasto corriente y burocrático, se cercena la capacidad del país de salir adelante y se pone en peligro la sostenibilidad de los servicios públicos, algo que ya alerta Bruselas también.

El aumento de deuda desbocado de España ni le está pasando a todo el mundo ni se está usando de la misma mala manera. No es solo un problema de que España aumente su deuda más que sus comparables y, además, que vaya a tener el mayor déficit de la Unión Europea en 2020, 2021, 2022 y 2023 según las estimaciones de consenso de Focus Economics y Bloomberg.

Es que el Gobierno de España está despilfarrando el espacio fiscal en gasto corriente mientras, a la vez, sube impuestos y pone más escollos a la creación de empleo y crecimiento. Doble efecto negativo.

Los países líderes de nuestro entorno se están endeudando también, aunque no al nivel tan preocupante de España, pero todos reconocen que se debe usar el espacio fiscal para crecer más y crear empleo más rápidamente. Por eso los países líderes han aumentado el endeudamiento haciendo tres cosas:

- Priorizar gasto corriente eliminando gasto innecesario para acomodar el gasto sanitario.
- Bajar impuestos y ayudar con fondos directos a las empresas para preservar el tejido productivo y empresarial.
- Bajar cargas fiscales y burocráticas para crear más empleo y recuperar los trabajaos perdidos lo antes posible.

El Gobierno de España es el único de la Unión Europea que no ha hecho ninguna de estas cosas, sino -y eso es lo que aterra- lo contrario. Aumentan gasto corriente y despilfarro de época de bonanza como si la crisis no existiese, suben impuestos al consumo y la inversión y ponen escollos burocráticos y mantienen las subidas de cargas fiscales al trabajo de 2018 y 2019.

Por eso la deuda de España no es "igual" que la de otros países. Ni en cantidad ni en calidad. No solo porque nos endeudamos más y más rápido que nuestros comparables, sino porque la deuda improductiva que acumula el Gobierno de España es la que la inmensa mayoría están asumiendo. Deuda improductiva que no solo no genera crecimiento y empleo futuro, sino que lo detrae.

El Gobierno de España acumula más deuda improductiva para financiar gasto innecesario y además pone escollos a los tejidos productivos que ralentizan y empeoran la recuperación.

La deuda no es un apunte contable, como dicen algunos. Lo desmonté en su momento en este artículo sino que, además se está acumulando deuda improductiva, es decir, aquella que no genera ningún apalancamiento y fortalecimiento posterior.

El uso indiscriminado de todos los mecanismos de crédito de la Unión Europea para sostener una burocracia y gasto corriente de época de bonanza no es una política social, porque genera dos problemas a medio plazo: estancamiento y riesgo de insolvencia.

El que se crea que esto lo soluciona el BCE eternamente tiene un problema con la realidad y con la historia (¿nos hemos olvidado de que el BCE no evitó las crisis anteriores ni el estancamiento posterior?).

Aterra pensar que el Gobierno de España piense que este enorme despilfarro de espacio fiscal no es una oportunidad perdida que vendrá a generar mayores problemas en el futuro. La política del avestruz ya generó que España se enfrentara a 2020 con menos capacidad fiscal por haber aumentado gastos y déficit en bonanza.

Más deuda no significa más políticas sociales ahora, significa menos crecimiento, menor fortaleza del empleo y menor crecimiento de la productividad en el futuro. Y lo vamos a sufrir todos, excepto los miembros del Gobierno, que se benefician del reguero de millones para gasto discrecional y burocrático.

Siete razones económicas que explican el descrédito internacional de España
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 21 Noviembre 2020

La dicotomía entra salud y economía no existe. Y mucho menos en una pandemia como la que estamos viviendo. Lo vimos en algunos países durante la primera ola (Taiwan, Suecia, Corea del Norte, etc.), y deberíamos de sentirnos orgullosos de verlo también en algunos lugares de España durante esta segunda.

Madrid es, a día de hoy, una de las capitales europeas con menor incidencia de la Covid-19 y, tras la gestión prácticamente autónoma de esta segunda ola, también es una de las comunidades autónomas que está creciendo. Lleva dos meses consecutivos creando 1 de cada 3 empleos en España y, tras la publicación de la contabilidad regional correspondiente al tercer trimestre del año, también está creciendo casi 9 puntos porcentuales por encima de la media nacional.

Si evitar una crisis en W en Europa (es decir, una vuelta a tasas de crecimiento negativas durante el último trimestre del año) es una tarea prácticamente imposible a día de hoy es, precisamente, porque los gestores europeos no han sido capaces de dar la tecla para mantener a raya el virus sin imponer duras restricciones. Como consecuencia, la actividad económica se está desplomando en países como Italia, Reino Unido o Francia mientras en Estados Unidos o Noruega permanece en niveles estables.

Ha bastado permitir a las comunidades autónomas la gestión de esta crisis para que España deje de estar a la cola de crecimiento y a la cabeza en incidencia de la pandemia. Claro que esto, una vez más, deja en evidencia al Gobierno de la Nación y, algo que es muy importante, demuestra que la cadena de errores de la primera ola no acabó con el confinamiento domiciliario masivo, sino que se agravó.

Dicho de otra manera: el descrédito internacional de este gobierno está siendo mayúsculo. La gestión sanitaria está siendo la punta del iceberg, pero por la parte aparentemente invisible (la económica), merece la pena también señalar algunas de las perlas que nos han ido dejando los miembros de nuestro Ejecutivo, con aportaciones de destacados y reputados miembros incluidas. A saber:

Credibilidad: ya antes de esta crisis, la crisis reputacional y la falta de credibilidad de este gobierno era palpable. Debemos recordar, a tal efecto, que el compromiso inicial de déficit del gobierno de España en la etapa de Rajoy era del 1,3% del PIB.

Mucho se podrá criticar al último gobierno del PP por cuestiones económicas y sociales, pero no por falta de cumplimiento de sus compromisos con Bruselas. España recuperó un lugar privilegiado en Europa y ahuyentó la falta de confianza gracias al estricto cumplimiento de sus acuerdos. Hasta que llegó Pedro Sánchez a Moncloa. Merece la pena recordar que una de sus primeras medidas fue elevar el objetivo de déficit al 2%, incumplirlo publicando un 2,5%... y que fuera Europa quien nos corrigiera y advirtiera de que el dato final había sido un 2,8%. Esto supone 8 décimas más de lo acordado y 1,5 puntos porcentuales (más de 15.000 millones de euros) más de lo firmado inicialmente. Ya saben: "hay espacio para gastar más".

Ocultación: el pasado 4 de marzo de este año, Nadia Calviño respondió al ser interpelada que los impactos económicos de esta crisis serán "poco significativos". Hoy España está a la cola de crecimiento económico para 2020 y recuperación para 2021, y lidera los dudosos ranking de paro, paro juvenil y déficit público para los próximos años.

Planes E: el pasado 17 de marzo Sánchez anunció "la mayor movilización de recursos económicos de la historia reciente de España". En total, avales por valor de 100.000 millones de euros que fueron, fundamentalmente, destinados a pagar impuestos. En el último documento hecho público por la Unión Europea señala a España como el país que menos planes de ayuda a empresas tiene previsto apoyar.

Zapatero: varios miembros del gobierno han alardeado de que "las medidas en esta crisis han sido totalmente opuestas a las desarrolladas en la crisis anterior". Ante lo cual la comunidad internacional se pregunta quién era aquel PSOE que gobernó España entre 2008 y 2011, sacando adelante políticas tan reconocidamente fallidas y perniciosas en el medio y largo plazo como fue el Plan E, ahora replicado por Pedro Sánchez con su Plan de Vuelta a 2011.

ERTE: por cierto, que si por algo ha sido reconocido nuestro país durante esta crisis ha sido por una menor destrucción del mercado laboral. Algo que ha sido debido, fundamentalmente, a la reforma laboral del 2012, y muy especialmente a los ERTE, un elemento que ha añadido flexibilidad en un momento crítico y ha salvaguardado empleos durante este período de tiempo. Una reforma, recordemos, que este Gobierno pretende derogar, razón por la que ha sido apercibido por organismos nacionales e internacionales.

Avisos de Bruselas: la carrera hacia el descrédito y la destrucción de la confianza internacional está siendo de tal calibre que la Comisión Europea nos ha vuelto a enviar un nuevo aviso esta misma semana con su veredicto sobre el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Un documento que nos aprueba porque no quieren generar problemas e inestabilidad adicionales a los que ya existen con el bloqueo de Hungría y Polonia a los fondos de reconstrucción (programa Next Generation EU), es decir, porque entramos en el café para todos, pero sobre el que advierten del desajuste en ingresos por las nuevas figuras tributarias podría ascender a los 1.000 millones de euros, un 25% sobre la recaudación total; de que el cuadro macro está desactualizado porque no incluye los efectos de la segunda ola del Covid19 y de la sostenibilidad de nuestras finanzas públicas en el medio y largo plazo presenta serias dudas.

Desequilibrios: si a este análisis añadimos una deuda pública que continúa en máximos históricos y ya asciende al 114% del PIB, según el Banco de España; y una evolución en los próximos años que la va a situar en niveles cercanos al 120% (y sin bajar) según la AIReF, las perspectivas no son nada halagüeñas.

Veremos si la Unión Europea consigue salvar el hándicap de Hungría y Polonia para desbloquear definitivamente los fondos de Next Generation EU. Una circunstancia necesaria pero no suficiente, como ya hemos explicado en esta columna. En caso contrario, siempre podremos acudir al MEDE, aunque con una condicionalidad mucho más dura.

Albergo serias dudas, sin embargo, acerca de la capacidad de endeudamiento que debería asumir España en los próximos años en caso de que los fondos europeos no lleguen para cumplir las promesas del gobierno de Sánchez. Esta semana, Luis de Guindos ha vuelto a apercibir sobre la posibilidad de que esta crisis económica se convierta en una crisis bancaria. Algo que, de ocurrir, cortaría el grifo de crédito de un día para otro para países como España.

La credibilidad internacional tarda mucho tiempo en construirse y muy poco en destruirse. Nosotros ya hemos gastado todos nuestros cartuchos. La desconfianza continúa ahí fuera, y es cuestión de tiempo que salga a la luz de seguir por el camino que estamos eligiendo.

De esta crisis podemos salir más fuertes, claro que sí. Pero para ello deberíamos procurar no cometer exactamente los mismos errores que nos hizo extremadamente débiles en la última y aprender de quienes lo hicieron mejor que nosotros desde el principio. Porque, como bien dijo Einstein: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".


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Legislatura de convictos
Segundo Sanz okdiario 21 Noviembre 2020

Como si de una profecía macabra se tratase, los «Presupuestos de la cárcel», término que acuñó Rivera para denunciar las cuentas fallidas de Sánchez en 2019, van camino de materializarse. Pero esta vez con el agravante más triste, el sello de los herederos del brazo político de ETA. Entonces, los separatistas tumbaron la primera intentona de Chiqui Montero al no concretarse el diálogo sobre la autodeterminación ni la situación de los presos, que todavía estaban a la espera de la sentencia del Supremo.

Sin embargo, tras la repetición electoral y la conformación del Gobierno de coalición, los socialcomunistas se preocuparon bien de no tropezar con la misma piedra. El felonazo de Tetuán recibió al xenófobo Torra en La Moncloa con honores de jefe de Estado y los ministros se sentaron con los consellers secesionistas en la mesa de la vergüenza. La otra prebenda llegó más lenta, pero ya está encarrilada con la reforma del delito de sedición o vía concesión de indulto. El objetivo, dejar libres a los golpistas, que ya sólo duermen en prisión, antes de las elecciones catalanas previstas para San Valentín.

Con garantías de que los jefes de los lazis abandonarán los barrotes en breve, los de Junqueras permitirán a Sánchez llevar al BOE sus únicos Presupuestos en tres años. Los votos de los rufianes separatistas son suficientes para los rasputines de Moncloa, que el jueves ensayaron esta mayoría de convictos (con la abstención de Bildu) en el trámite de la polémica Ley Celaá antes de pasar al Senado. Los 177 escaños de PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, Más País, Compromís y Nueva Canarias bastaron al Ejecutivo, que con todo tratará de incorporar a los proetarras, al BNG y otros minoritarios para engordar su propaganda.

Lo de pactar por primera vez en democracia unas cuentas estatales con quienes no condenan expresamente la violencia de ETA y su reguero de 857 víctimas mortales ha sido encomendado al vicepresidente Pablenin, que se conoce el paño en lo de blanquear a los malos. La moneda de cambio para el apoyo batasuno ha sido acelerar el acercamiento de pistoleros de la banda y la concesión de beneficios penitenciarios como sacar a estos reclusos de los módulos de aislamiento. Más convictos en la ecuación.

Estas perversas cesiones han sido adoptadas con la vista puesta en el horizonte de la liberación de todos los presos etarras, previa transferencia de la competencia de Prisiones a País Vasco y Navarra. Un plan en absoluto improvisado que une al zapaterismo con el sanchismo con Iglesias como pegamento y cooperador necesario de la infamia. Es el líder podemita el que hace ahora las veces del siniestro Eguiguren y despacha con Otegi, de cuyos planes se puso al día el propio ZP en septiembre de 2018 durante las seis largas horas en que estuvieron reunidos en el tétrico caserío Txillarre, de Elgoibar. Así se entiende que Sánchez, sabedor del peligro de este triángulo de las Bermudas, no quiera que ni su vicepresidente ni el de León, tan compenetrados ellos, le marquen la agenda. De ahí su inquietud y silencio sobre Bildu, cada día más ensordecedor.

PSOETA
Jesús Laínz Libertad Digital 21 Noviembre 2020

La actual alianza de Sánchez y el muy filoetarra Iglesias con el brazo político de ETA no es más que la lógica consecuencia de todo lo anterior.

¡Qué escándalo por el acuerdo entre el Gobierno y los criptoetarras! ¿Qué pesará más, la ignorancia o la hipocresía? Empeñándonos en ser benévolos y, por lo tanto, en suponer que pesa más la primera, recordemos brevemente algunos datos.

El primero es de 1934. Porque cuando los socialistas se encontraban ultimando los preparativos revolucionarios, Indalecio Prieto se reunió con el PNV en una dependencia de las Cortes para hacerles la oferta que uno de los presentes, Telesforo Monzón, peneuvista y futuro dirigente batasuno, recogería en sus memorias:

Los abertzales fuimos, también en aquella ocasión, insistentemente invitados a sumarnos a la revuelta anticonstitucional, y fue el propio Indalecio Prieto quien pidió hablar con nosotros apremiantemente en una de las salas del Congreso para ofrecernos, de forma poco velada, la independencia de Euskadi a cambio de nuestra ayuda al levantamiento: –Yo no he sido partidario de este levantamiento –nos dijo–, pero acepto la disciplina de mi partido. Si ustedes nos ayudan, nos podríamos entender. Yo prefiero una Euskadi independiente a una España retrógrada y de derechas.

Con la guerra civil, el proceso de asimilación del ideario separatista por parte de la izquierda española se acentuó. Un desorientado Julián Zugazagoitia, veterano dirigente del PSOE vizcaíno, lo explicó así en Guerra y vicisitudes de los españoles, escrito pocos meses antes de morir fusilado en la España de Franco:

Los comunistas, siguiendo instrucciones de su comité central, acentuaron su nacionalismo euzkadiano, y algo parecido, aun cuando con mayor mesura y timidez, hicieron los socialistas. El proceso de este mimetismo colectivo necesitará ser estudiado con detalle.

Su camarada Miguel Amilibia, diputado socialista guipuzcoano, confirmaría lo advertido por Zugazagoitia. Porque se alegró mucho del nacimiento de ETA y tras la reinstauración de la democracia se incorporó a la recién nacida Herri Batasuna, de cuya dirección formó parte hasta su fallecimiento.

En vida de Franco, los socialistas celebraron los crímenes de ETA por considerar que era la vanguardia de la lucha antifranquista. ¿A cuántos socialistas conoce usted, indiscreto lector, que brindaran con champán cada vez que ETA asesinaba a un policía o un militar, por no hablar de Carrero Blanco? El que suscribe confiesa conocer a unos cuantos, con nombres y apellidos, que siguen recordándolo con orgullo.

Tampoco es de extrañar, pues, al fin y al cabo, ETA siempre se definió como “organización independentista, socialista y revolucionaria” y ha declarado tener por objetivo “la creación en Euskal Herria de un Estado socialista independiente de España y Francia”. En su asamblea de 1963 se definió explícitamente como socialista. Trece años más tarde, la denominada izquierda abertzale estableció un programa político básico, origen de Herri Batasuna, bautizado Alternativa KAS: Koordinadora Abertzale Sozialista. Y bien claro lo dejaban en la firma de sus cartas de extorsión: “Organización militar socialista revolucionaria vasca de liberación nacional. Gora Euskadi askatuta. Gora Euskadi sozialista. Euskadi ta askatasuna”.

Hablando de goras, durante los años electorales hasta su llegada a la Moncloa, Felipe González siempre terminó sus mítines en tierra vasca con el mismo “Gora Euskadi askatuta!” de peneuvistas y etarras. Y prometió la convocatoria de referendos de autodeterminación para que los vascos y otros pueblos oprimidos pudiesen decidir su permanencia o salida de España, ya que, como proclamó la Declaración Socialista de Guernica de 10 de julio de 1977, la Constitución que proponía el PSOE se basaba en la plurinacionalidad del Estado español y en que la soberanía nacional de los españoles no existía, sino que “el poder emana de cada uno de nuestros pueblos”.

La visión izquierdista establecía su naturaleza de organización antifranquista, por lo que ETA tendría que haberse disuelto una vez instaurada la democracia. Paradójicamente, los 34 asesinatos cometidos por ETA en vida de Franco supusieron el 4% del total. El 96% restante (863), fueron asesinados durante el régimen democrático. Esto demostró que la ensoñación izquierdista fue un error: el enemigo de ETA no había sido el franquismo sino España, fuese cual fuese su régimen. Pero todo esto fue indiferente para la gran mayoría de unos socialistas que siguieron viendo con buenos ojos los crímenes de ETA. Juan Carlos Girauta, por ejemplo, ha explicado en numerosas ocasiones que abandonó el PSOE al contemplar estupefacto cómo los militantes socialistas presentes en la sede barcelonesa estallaban en aplausos ante la noticia televisada del asesinato de unos militares en 1986, con su partido sentado en la Moncloa.

La recta final de la alianza PSOE-ETA comenzó cuando el Tribunal Constitucional, controlado en 2011 por el Gobierno de Zapatero, desautorizó a un Tribunal Supremo que había sentenciado que Bildu forma parte de la estrategia terrorista de ETA, con lo que posibilitó su participación en las instituciones. La actual alianza de Sánchez y el muy filoetarra Iglesias con el brazo político de ETA no es más que la lógica consecuencia de todo lo anterior.

Además, ¿qué distingue al PSOE del brazo político de ETA? ¿No son ambos partidos izquierdistas en los que se saludan puño en alto? ¿No se distinguen ambos por su furioso antifranquismo? ¿No promueven ambos la Ley de Memoria histórica y el reavivamiento de los rencores de la Guerra Civil? ¿No se definen ambos como izquierdistas, progresistas, feministas, antifascistas, partidarios de la ideología de género, de las cuotas igualitarias, de la inmigración desbocada, del aborto, de la gretofilia, del chavismo, del indigenismo, del antirracismo, de la cristianofobia, de la islamofilia, de la derrota de Trump, del Black Lives Matter y de cualquier otra bandera de enganche del pensamiento único progresista? ¿Dónde está la diferencia? La única habría podido ser su distinta adscripción nacional: la voluntad de unos de destruir España y la de los otros de conservarla para por lo menos tener algo que gobernar. Pero claro está que ni siquiera esto puede alegarse.

En resumen: lo sorprendente no es que el PSOE haya alcanzado un acuerdo con el brazo político de ETA. Lo sorprendente es que todavía haya alguien que se sorprenda.

Así es nuestra dictadura
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 21 Noviembre 2020

La opción es entre la Constitución pluralista y la Monarquía parlamentaria, por un lado, o la dictadura leninista-chavista-peronista, por otro.

“Semana a semana, día tras día, la dictadura comunista avanza en España”, diagnostica, con ojo clínico, Federico Jiménez Losantos (LD, 15/11). No sé si se puede decir que ya ha conquistado el poder y que avanza porque se consolida gradualmente, o que estamos asistiendo a la incubación del huevo de la serpiente que alumbrará esa dictadura. Lo indudable es que la dictadura está aquí, en España, gestándose o ya madura.

El proceso de degeneración
El proceso de degeneración que transforma un régimen democrático en dictadura siempre empieza por la promulgación de leyes que prolongan en el tiempo la autoridad del gobernante por un lapso cada vez mayor. La aprobación de estas leyes depende, a su vez, de la connivencia de un Parlamento que abdica -“semana a semana, día tras día”- de su función de control y refuerza dócilmente las atribuciones del dictador en cierne. Neutralizado así el Poder Legislativo, el paso siguiente -o simultáneo- consiste en domesticar el Poder Judicial mediante triquiñuelas encaminadas a sustituir los magistrados independientes por otros adictos a la dictadura.

Es obvio que no todas las dictaduras han sido el fruto de una conjura tan escalonada. Las más espectaculares fueron el producto de revoluciones cruentas, como la jacobina en Francia y la comunista en Rusia, China y Cuba; o de guerras inciviles, como en España. Aquí me ocupo de las que se implantaron por la vía parlamentaria: la fascista en Italia, la nacionalsocialista en Alemania, la peronista en Argentina, la chavista en Venezuela. Y la que se está cocinando en España, con ingredientes de todos los totalitarismos, desde la simiente racista hitleriana del supremacismo hispanófobo hasta el comunismo puro y duro de los podemitas y la patología cainita de los albaceas del terrorismo etarra. Con el Ministerio de la Verdad y la proscripción de la lengua española en los enclaves étnicos como complementos. Incluso el cauto José Luis Cebrián denuncia “las derivas antidemocráticas” del Gobierno de Sánchez (El País, 16/11).

Digresión ilustrativa
No caben dudas de que en España ya ha empezado el proceso de transformación del régimen democrático en dictadura mediante la cesión de poderes del Legislativo al Ejecutivo durante un lapso excepcional, con la coartada de la pandemia. Los periodos razonables de quince días se han convertido en uno de seis meses. Y aquí me disculparán una digresión ilustrativa.

Aprovechando el confinamiento retomé la lectura de Facundo. Civilización y barbarie, de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), presidente argentino (1868-1874), que fue pionero de la educación en su país. Su libro es una apología de la democracia, la cultura y la modernidad, cuyos modelos sitúa en los centros urbanos y en Estados Unidos y Europa, y es una diatriba contra el despotismo, la ignorancia y el primitivismo, encarnados en el espacio rural, los gauchos y los caudillos. El texto pinta con crudeza la barbarie y la ferocidad infinitas de dos de estos caudillos: Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas, aliados hasta que, según todo parece indicarlo, el segundo mandó asesinar al primero. Algo nada raro en las dictaduras bicéfalas.

Sarmiento cuenta que Rosas, elegido gobernador de Buenos Aires con un mandato de cinco años en 1835, se erigió en tirano de toda Argentina hasta 1852 con el título de Héroe del Desierto, Ilustre Restaurador de las Leyes, Depositario de la Suma del Poder Público. Ese año huyó a Inglaterra -contra la que había combatido de palabra y de hecho- después de que el general Justo José de Urquiza lo derrotó en la batalla de Caseros, con un ejército en el que estaba enrolado Sarmiento.

Saqueos y degüellos
Facundo se publicó en el año 1845 en Chile, donde Sarmiento estaba exiliado, pero exactamente un siglo después, en 1945, el culto al tirano Rosas resucitó con el peronismo. “¡Rosas y Perón, un solo corazón!”, vociferaban los descamisados, y la coletilla era “¡Alpargatas sí, libros no”. A lo largo de los años, hasta hoy mismo, los peronistas multiplican los bustos de Juan Manuel de Rosas, bautizan con su nombre instituciones y lugares públicos, y demonizan a Sarmiento. Toman partido por la barbarie, contra la civilización. Y por la dictadura contra la sociedad abierta. En 1949, el presidente, general Juan Domingo Perón, forzó la reforma de la Constitución argentina para perpetuarse en el poder, que ejercía desde 1946. Por fin lo desalojó la Revolución Libertadora en 1955.

No es casual que los sicarios de Perón adoptaran el nombre de Montoneros, en homenaje a las hordas que en tiempos de Rosas servían a este y otros caudillos sembrando el terror entre la población civil con sus saqueos y degüellos. Sus armas predilectas eran el cuchillo y la lanza, y su divisa era una cinta colorada con la leyenda “¡Mueran los salvajes unitarios!”, que debían exhibir obligadamente hombres y mujeres en todo momento, anticipándose a la moda sectaria del lazo amarillo.

La tiranía vitalicia
Los portadores de la mutación kirchnerista del virus dictatorial rosista y peronista nos están infectando. Gerardo Pisarello y Pablo Echenique lo han importado de Argentina y lo han incorporado a la estrategia de Podemos, sumándolo allí a la pandemia leninista y chavista. Una estrategia para someter España a la tiranía vitalicia. El vicepresidente segundo con ínfulas de dictador de la república plurinacional comunista, Pablo Iglesias, lo ha pronosticado explícitamente, con la aprobación del felón Pedro Sánchez: “La derecha nunca volverá a sentarse en el Consejo de Ministros”.

Esta república de pacotilla la están montando de espaldas a la Unión Europea y contra ella. Nos distraemos con el cachondeo de los diez mil soldados rusos quiméricamente prometidos para custodiar la satrapía de un tal Puigdemont, que solo existieron en la fanfarronada de un mercenario del supremacismo catalán, cuando los que nos colonizan realmente son los bulos filtrados en las redes desde Moscú. Sin embargo, el enemigo más artero es el que Iglesias recluta entre sus camaradas latinoamericanos. Un entramado en el que perseveró durante su viaje a la cocalera Bolivia, donde conspiró con el presidente trilero de Argentina y con el canciller secuaz de Maduro, escabulléndose de la comitiva espuria que el tartufo Sánchez le coló a Felipe VI.

Alerta, españoles
A la dictadura ya ni siquiera le falta una fuerza de choque equivalente a las hordas montoneras de Rosas y Perón. La tiene gracias a los pactos con los albaceas de los matarifes etarras que, según Iglesias, participan “en la responsabilidad de la dirección de Estado” (El Confidencial, 12/11). Uno de los portavoces de esta banda, Arkaitz Rodriguez, se jactó en el Parlamento vasco: “Vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen” (El Mundo, 12/11). Tras lo cual el esquerrano Gabriel Rufián desenmascaró el desmentido del embustero compulsivo José Luis Ábalos y dictaminó que es “una buena noticia” el pacto del Gobierno con Bildu (El Español, 17/11).

Domingo Faustino Sarmiento convocó a elegir entre civilización y barbarie en la Argentina del siglo XIX y, lamentablemente, allí sigue triunfante la barbarie en el siglo XXI. La opción en la España de hoy es entre la Constitución pluralista y la Monarquía parlamentaria, por un lado, o la dictadura leninista-chavista-peronista, por otro. De la respuesta racional a esta disyuntiva depende nuestra supervivencia como ciudadanos libres e iguales. Alerta, españoles.

La izquierda, el populismo y la lengua (española)

José Rosiñol. vozpopuli  21 Noviembre 2020

La 'ley Celaá' pone en evidencia que la identidad está por encima de los derechos de las personas

Extraña sensación la de estar como en una olla que van calentando poco a poco, a sabiendas de que, a poco que te despistes, puedes acabar cocido. Sin embargo, esa parece ser la táctica de nuestra izquierda 'transformadora'. La clave de las revoluciones 2.0 está precisamente en la manipulación de los tiempos, la agenda sociopolítica y, cómo no, el uso de las instituciones públicas para lograr sus objetivos privados. La transformación es, por tanto, paulatina, constante y profunda, nutrida de desinformación, maniobras de distracción y juegos estratégicos muy bien elaborados.

El último de los episodios lo encontramos en la propuesta de la llamada 'ley Celaá' respecto a que el castellano deje de ser lengua vehicular en toda España. Muy llamativa ha sido la justificación de la portavoz del Gobierno: “Hay que dialogar para intentar consensuar un texto que reconozca la libertad y diversidad de nuestro país”, para que “cada uno se pueda expresar en las condiciones que le marca su territorio.” Naturalmente, como es habitual en este Gobierno, han previsto las reacciones, los posibles daños (daños al número mágico del presidente: 176) y oportunidades. Nada inocente ni ingenuo, salvo quizás el tacticismo derivado de la necesidad de 176 diputados.

Un cambio más allá de las leyes
El problema lo encontramos en que mientras una parte del Gobierno sigue con el mantra de que lo mejor es "tenerlos en las instituciones" para domar a la bestia populista, los populistas siguen poniendo en marcha y ejecutando un plan de ingeniería social y un cambio implícito de régimen. Un cambio más allá del marco jurídico, un cambio en el marco mental de los españoles para que asuman este proceso como un hecho natural y necesario. Nada nuevo bajo el sol, en Cataluña ya lo vivimos en su momento y seguimos sufriéndolo.

La reacción lógica (y esperada por los promotores) ha venido principalmente desde Cataluña, donde se ha puesto el grito en el cielo por la nueva embestida a los derechos de los ciudadanos. Esto es verdad, pero ¿para qué hacer esta reforma si, en verdad, no cambiará (casi) nada en Cataluña? Lamentablemente, la Generalitat nunca ha cumplido ni las sentencias judiciales y ni ha protegido los derechos de los alumnos. ¿La razón la encontraríamos en la necesidad de contentar a ERC con una cuestión que no es crucial para sus intereses electorales? ¿Para qué meterse en este lío mediático que puede afectar negativamente a cierto electorado de izquierdas?

Para estas preguntas podría haber varias respuestas. Por ejemplo, para contentar a ERC y lograr su apoyo a los Presupuestos. Sin embargo, la negociación de Presupuestos tiene intereses muy distintos para los actores negociadores. Podría ser para dar protagonismo a ERC ante las próximas elecciones autonómicas, pero una medida así sería inocua por el tiempo que aún falta para las mismas. También existe la posibilidad de que la respuesta sea para blindar la inmersión lingüística en Cataluña, pero, como ya queda dicho, no tendría ningún efecto real en las escuelas catalanas. Entonces ¿a qué responde este cambio legislativo?

Creo que los promotores ya habían previsto la reacción emocional ante la misma: básicamente que nos quedemos mirando el dedo y no veamos la luna. Y, efectivamente, parece que están logrando este objetivo. La clave estaría en la explicación de la ministra portavoz María Jesús Montero; estamos ante un capítulo más del programa para lograr a medio plazo la “república plurinacional” de Iglesias. De esta ley se deduce que asume que la identidad está por encima de los derechos de los ciudadanos, que dicha identidad se sustenta en la lengua, que dicha lengua se adscribe inequívocamente a un territorio, que dicho territorio es una nación y que la ciudadanía de dicho territorio debe tener una identidad unívoca que pasa por una lengua.

Entonces, ¿qué deberíamos hacer al respecto?. Hay que tener claro, en primer lugar, que la auténtica dicotomía a la que nosenfrentamos es democracia versus populismo y no dejarse llevar por los cantos de sirena de los muñidores de polémicas performativas ni, por supuesto, caer en falsos debates polarizadores. Y, por supuesto, dejar de mirar al dedo y ver la luna, dejar de mirar el humo y apagar el fuego.

Disiento de la RAE
Vicente Torres Periodista Digital 21 Noviembre 2020

Disiento porque se apoya en la Constitución para defender a los españoles de la llamada ley Celaá, esa ministra que, como otras (y otros) es más peligrosa que un mono con una pistola.

Desde que estas personas Pascual Sala, Eugenio Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ortega y Adela Asúa, decidieron que Bildu es un partido constitucional y mientras que las cosas sigan igual en España sabemos que es peligroso ampararse en la Constitución y todavía más con el gobierno actual a los mandos.

Fue un error muy grave incluir la obligación de conocer la lengua española en la Constitución, como también lo es el de incluir a la Iglesia Católica. Ambos casos han sido utilizados para exigir reciprocidad. Los gobiernos regionales han aprovechado la circunstancia para incluir las lenguas vernáculas en sus Estatutos y algunos credos religiosos, inventados con el propósito de manipular y dominar a las masas, piden el mismo trato de favor. Y se les concede.

Hace la RAE otra concesión, a todas luces innecesaria, a los malvados nacionalistas al referirse a los territorios, cuando podría haber dicho, y habría sido más sensato y elegante, ‘todas partes de España’.

La lengua española no necesita que la defiendan, porque, al igual que las demás lenguas, no deja de ser un instrumento o herramienta de comunicación. Otro caso es el de las personas depravadas y pestilentes que se sirven de lo que sea con tal de hacer el mal.

La llamada ley Celaá, como todo lo que hace este gobierno criminal en el que varios psicópatas tienen asiento, está pensada para hacer el mal, pero no a la lengua española, contra la que no pueden hacer nada, sino, en este caso, a los más vulnerables, los niños, los infantes, y muchos padres se resisten, espantados, pero otros están muy conformes con que maltraten y perjudiquen a sus hijos.

El Consejo de Europa ve "un problema" suprimir el español como vehicular: "Lo seguimos de cerca"
La institución, que vela por el cumplimiento del Estado de derecho, se compromete a estudiarlo, y la Comisión Europea responderá en breve.
Alberto D. Prieto elespanol  21 Noviembre 2020

La Secretaría General del Consejo de Europa "sigue de cerca" el "problema" de la discriminación de los niños y las familias castellanohablantes en España. La aprobación este jueves en el Congreso de la octava ley de Educación de la democracia, la LOMLOE, que fue "celebrada por ser la defunción definitiva de la ley Wert" por los diputados del PSOE y de Unidas Podemos, incluía la eliminación del español como lengua vehicular en la escuela.

Además de las advertencias de la oposición de que llevarán la norma al Tribunal Constitucional, la eurodiputada liberal Maite Pagazaurtundua ha puesto en marcha una ofensiva a nivel internacional, al considerar que la llamada Ley Celaá vulnera los principios del Estado de derecho y los derechos de los menores.

Para la política de UPyD en las filas de Ciudadanos de la Eurocámara, "el gobierno es rehén de los ultranacionalistas y la Comisión de Venecia puede pararlo". Esta institución es la que vela por el cumplimiento de los preceptos constitucionales y el correcto funcionamiento de las instituciones democráticas, además de la protección de los derechos humanos.

Intercambio de favores
Una enmienda ambigua, introducida durante la tramitación parlamentaria, eliminó hace dos semanas el blindaje del castellano en as escuelas, el único seguro jurídico de las familias de las Comunidades Autónomas bilingües para poder reclamar legalmente el derecho de los hijos a estudiar en español, si ésta es su lengua materna.

El cambio fue pactado por el PSOE y Unidas Podemos -las dos formaciones del Gobierno de coalición- con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en plena negociación del apoyo de los independentistas catalanes a los Presupuestos Generales del Estado de 2021, también en tramitación.

De manera urgente, Pagaza envió una súplica al Consejo de Europa. Constituida en 1949, es la institución política más antigua del continente y reúne a todos los países europeos, salvo Bielorrusia y Kazajistán, precisamente por no cumplir con sus preceptos. Éstos son, mediante la cooperación, la configuración de un espacio político y jurídico común, sustentado sobre los valores de la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley.

La respuesta fue inmediata, este mismo viernes. Miroslav Papa, vicesecretario general, enviaba una carta a Pagazaurtundua "en nombre de la Secretaría General", en la que aseguraba haber "considerado con detenimiento la detallada información enviada a propósito de la reforma de la ley de Educación en España". Papa asegura que el Consejo de Europa "asegura que seguirá el problema de cerca".

Derechos del Niño
La Ley Celaá de Educación salía este jueves del Congreso, camino del Senado, como entró: sin consenso por las innumerables polémicas que incluye. Con buena parte de la comunidad educativa en pie de guerra y tras una gran bronca política. Nace eliminando el español como lengua vehicular, y añade una amenaza cierta a la educación especial, permite promocionar con suspensos, vacía de competencias a la Alta Inspección y ataca a la educación concertada a la que se le retira financiación mientras se cercena la libertad de elección de los padres.

Así, además de la iniciativa con el Consejo de Europa, la oficina de la eurodiputada del grupo Renew también ha transmitido su preocupación a la Comisión Europea, garante del cumplimiento de los preceptos del Estado de derecho en la UE.

Precisamente, en el día mundial del niño, este 20 de noviembre, en la misiva se indica que "el Congreso de los Diputados ha aprobado" la LOMLOE, una norma "que vulnera diversos artículos de la Declaración de los Derechos del Niño". En concreto, dice Pagaza, el artículo 30, "en lo que se refiere a que los Estados no pueden negar a los niños su derecho a emplear 'su propio idioma', tal y como ocurrirá con esta Ley que ampara la eliminación del español como lengua vehicular en la educación".

Asimismo, señala la carta, la llamada ley Celaá, infringiría el artículo 29, que apunta que los Estados firmantes "deben velar por que la educación del niño esté encaminada 'al respeto de su propia identidad cultural, de su idioma y sus valores, de los valores nacionales del país en que vive, del país de que sea originario y de las civilizaciones distintas de la suya'".

La política vasca insta a la Comisión Europea a que detalle cómo piensa proceder para que "España haga respetar los derechos de los niños castellanoparlantes en comunidades bilingües".

Pero sobre todo, pone el dedo sobre la llaga que esta norma puede causar no sólo a los derechos de los menores, sino al mismo Estado español, que ya acumula varias advertencias de la Comisión por su "deriva autoritaria" derribando diques democráticos.

Así, Pagaza pregunta a la institución presidida por Ursula von der Leyen si "piensa incluir el asunto de la discriminación por razones de lengua en el próximo informe sobre el cumplimiento del Estado de derecho en España".

PACTO PSOE-BILDU
Teresa Jiménez-Becerril (PP): «Sánchez y el PSOE pretenden un blanqueamiento exprés de Bildu y ETA»
"¿El poder vale la sangre de los nuestros?", le pregunta a Pedro Sánchez.
"¿Alguien se imagina a Macron o Biden pactando con un partido favorable a Daesh o Al Qaeda?".
El día que Otegi anunció su apoyo a los Presupuestos, Interior acercó a los terroristas que mataron a su hermano y su cuñada.
Vicente Gil okdiario 21 Noviembre 2020

«Sánchez y el PSOE pretenden un blanqueamiento exprés de Bildu y ETA». Lo ha contado, en el programa Hoy Responde de OKDIARIO, Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto Jiménez-Becerril, el concejal sevillano asesinado por ETA en 1998 junto a su mujer Ascensión. Teresa es hoy diputada del PP. Acude a la entrevista con modestia: «Siempre salimos los mismos, pero quiero que sepan que cuando hablo de Alberto y Ascensión hablo de todos los que ETA asesinó y de sus familias».

Teresa siempre sonríe. Es llamativo. Voz menuda y pausada, que se escuchó bien alto en el Congreso el día que le gritó a Pedro Sánchez «¡eso es mentira!» al escucharle decir que el PSOE había acabado con ETA. Casi se disculpa por aquello: «es que como no tenía micrófono…». «Sánchez nunca ha hablado conmigo estando allí mismo -dice- pero un día de estos me voy ir al patio de la entrada a que me diga a la cara, antes de irse, por qué ha premiado a los asesinos de mi hermano reagrupándolos en Aragón». Lo hará. Teresa tiene carácter.

Diríamos que es la «casta» de su madre; la abuela que -casi a los 70- fue la madre de Ascensión (9 años), Alberto (7 años) y Clara (4 años), los hijos a los que ETA dejó sin padres. «Mi madre se encargó de ellos. Recuerdo que llegaron a casa con unos pececitos, sus tortugas y el perro. Hoy son tres chicos fantásticos», dice con orgullo. Ascensión, la mayor, ya es madre («ETA no pudo con la vida y la vida se abrió paso»). Lo de Alberto, aparte del Derecho, es el fútbol. Y Clara estudia ingeniería y le pregunta a su tía por ETA «para poder tener argumentos», como si ella en si mismo no lo fuera. Como a tantas generaciones de españoles, nadie le habló de ETA en el colegio.

Teresa sonríe siempre, pero su cabeza sólo niega, casi por instinto, mientras habla de aquellos días del 98… «Pasé meses creyendo que era un mal sueño y que alguien me iba a despertar de repente», confiesa. Volver al Rocío le duele. Alberto disfrutaba mucho allí. «Espero volver pronto… aunque la Virgen siempre está conmigo».

Los de Bildu
Casi diez años eurodiputada, Teresa ahora ocupa escaño en el Congreso. «El que debió ocupar Alberto», dice casi como si se sintiera una intrusa. Allí coincide con los de Bildu, «unas maravillosas personas» según una diputada del PSOE. «Yo estoy en varias comisiones del Congreso y hablo con diputados de todos los partidos, menos con los de Bildu. Esa gente no debería estar ahí». Más de una vez, desde la tribuna, «les he mirado a la cara y les he dicho que condenen el terrorismo de ETA, pero ellos no dicen nada. Se quedan quietos. Ni me miran».

«Ayer me encontré con una en el ascensor. No me reconoció. Me dijo buenos días y ni le contesté. Yo con ellos no hablo porque no deberían estar ahí», reitera. Teresa Jiménez-Becerril se pregunta si en Francia o en Estados Unidos pactarían con partidos que apoyaran o no condenaran el terrorismo y que fueran su continuación política. «¿Alguien se imagina a Macron o a Biden diciendo que Daesh o Al Qaeda están en la dirección del Estado como ha dicho Pablo Iglesias?».

Teresa Jiménez-Becerril recuerda que «ETA no es sólo los que apretaban el gatillo. Es también los que señalaban a las víctimas o los que les alentaban para matar». Y recuerda que la portavoz de Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, fue condenada porque «en su periódico se dedicaba a ensalzar a ETA y alentaba a la ‘lucha’. Todo eso es también ETA. O el propio Otegi es ETA. Sánchez y el PSOE empatizan más con ellos que con nosotros, las víctimas».

El PSOE
¿Qué le debe, si le debe algo, el PSOE a Bildu/ETA?, le preguntamos. «La investidura. Y mantenerse y garantizarse más tiempo en el poder. Sánchez es una persona que miente y que no tiene ideología y que se va amoldando para seguir en el poder. Y ahora mismo, Bildu le es muy útil. Por eso, ahora, aunque parece que le sobran los votos para los presupuestos, el mensaje de Sánchez en esa carta a la militancia es que “todos son necesarios”. Cuando necesitas cuatro folios para una carta es que estás intentando explicar lo inexplicable».

«El mensaje ahora de Lastra, etc… es que estos de Bildu son muy demócratas y son necesarios», dice. «El PSOE trata de normalizarnos a los de Bildu y de hacernos pasar pulpo como animal de compañía». A Teresa Jiménez-Becerril le «horroriza» -dice- cada cosa que el PSOE pretende «normalizar». «Todo lo que este Gobierno toca para normalizar, ya sea en el Covid o en lo que sea, son cosas que no son normales. La normalidad es el sentido común y no es de sentido común ni de decencia estar con un partido que no condena los crímenes de ETA».

«Esto no ocurre en ningún país», repite. Y a Teresa Jiménez-Becerril le surge un torrente de preguntas: «¿Por qué ocurre en España?. ¿Por qué ese blanqueamiento exprés de ETA?. ¿Por qué esa legitimación del entorno de ETA?. ¿Por qué hacerles favores y darles beneficios a los presos?. ¿ Por qué acerca a los terroristas que mataron a Alberto y Ascen el mismo día que Otegi dijo que Bildu apoyaría los presupuestos?». «¡Por favor! -exclama- que nos expliquen». Y añade dos preguntas terribles: «¿Tanto vale el poder?. ¿Vale el poder la sangre de los nuestros?».

Con Iglesias
Teresa coincidió con Pablo Iglesias en el Parlamento Europeo: «Tuve una larga conversación con Pablo Iglesias sobre terrorismo. hace años en Estrasburgo. Y le expliqué lo que había hecho ETA. Él es bastante más joven que yo y le refresqué la memoria. El atentado de Zaragoza… todo… O cuando dejaron caer una furgoneta bomba por una rampa hacia un cuartel de la Guardia Civil donde se escuchaba desde fuera a los niños jugar. Esos etarras sabían que iban a matar a niños… Aún así, Pablo Iglesias me decía que había que reinsertarlos».  Teresa no ha vuelto a habla con él.

Los asesinos
El Gobierno acercó y reagrupó a los asesinos de Alberto y Ascensión en cárceles aragonesas el mismo día que Otegi anunció que Bildu apoyaría los Presupuestos. «Nadie nos avisó. Me enteré en el Congreso». «Mi madre me preguntó por qué acercaban a los etarras al País Vasco. Porque quieren estar más cerca de sus familias, le contesté… Y ella me dijo … ¿Y yo dónde voy?». A veces uno se queda sin palabras. «Mi madre tiene casta. Nunca la he visto llorar. Ella ha cuidado de todos nosotros». Hoy tiene 89 años.

Alberto escribió en Twitter que «ojalá él pudiera hacerse 12 horas en autobús para poder ver a sus padres». Los familiares de los presos de ETA se quejan de los largos trayectos que hacen para las visitas.

El dolor
«¿El dolor se cura?», le preguntamos. «Sí. Con el tiempo se cura. Aprendes a vivir con el. Si no, te tirarías por la ventana. Imagina el dolor de una madre de ver morir así a su hijo. Pero ahora, cada día, lo que vemos, lo que vivimos en la política, es de tal indignidad… Los homenajes, los acercamientos, los pactos… Nos obligan a revivir el recuerdo y el dolor. Es como si nos dieran una bofetada a las víctimas con la mano abierta».

Teresa Jiménez-Becerril vuelve a recordar a todas las víctimas de ETA como si no quisiera olvidarse de nadie: «Aquellos guardias civiles tan jóvenes, policías, militares, periodistas, taxistas, los que estaban en Hipercor, los que pasaban por la calle, los que tenían un puesto de chucherías… todos… Y Silvia que perdió a su hija y vive sin ella…». «Y todos nosotros -añade- porque a ellos, desgraciadamente, los mataron, pero a nosotros trataron de atemorizarnos. Toda España fue víctima de ETA».

Alberto
«¿Qué diría Alberto hoy si viera todo esto?». «¡Buff!», exclama mientras sigue sonriendo. «Alberto tenía carácter. A Sánchez le diría bastante más de lo que yo le digo en el Congreso si pudiera».

Teresa cuenta que Marlaska ha decepcionado a la periodista -ella- que un día escribió con admiración de él como juez. «No se si vale la pena perder el prestigio por un ministerio», dice.

Sí tiene claro que Sánchez nunca le gustó: «Hemos visto a un presidente que miente y que tiene la mentira por bandera», afirma. «Sánchez no tiene sentido de la justicia, ni de la dignidad ni de la memoria. Él cree que los españoles vamos olvidar todo esto y por eso quiere hacernos pasar rápido el pacto con Bildu y todo. Pero yo creo -dice convencida- que se equivoca. Los españoles tienen mucha más dignidad que nuestro presidente».


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