AGLI Recortes de Prensa   Domingo 22  Noviembre  2020

Tres crisis que acusan al Gobierno
Editorial ABC  22 Noviembre 2020

La crisis migratoria en Canarias ha desvelado una nueva fractura interna del Gobierno de Pedro Sánchez, sumido en guerras intestinas que están retratando a un Ejecutivo incompetente ante los grandes problemas de España. Los reproches entre ministros a cuenta de la situación de los inmigrantes irregulares asentados en el puerto de Arguineguín han carecido incluso del más mínimo pudor que cabría suponer a un grupo de responsables políticos expuestos a la crítica de la opinión pública. Más allá de una pugna de egos, lo que revela el ejecutivo de Sánchez es que es un equipo incapaz de gestionar sus propias competencias para resolver los tres grandes desafíos inmediatos que tiene planteados España: la crisis del Covid-19, la crisis económica y la crisis de la inmigración ilegal. Sin embargo, Sánchez y sus ministros no pierden ocasión de usar su mayoría parlamentaria para impulsar e imponer reformas sectarias. No habrá liderazgo frente a la pandemia, ni medidas económicas eficaces, ni soluciones a la avalancha de cayucos, pero el Gobierno encuentra socios y tiene energías para renovar sus más viejos prejuicios ideológicos: la deslegitimación de la derecha, el control sobre la opinión pública y los jueces y la estigmatización de la escuela católica. Parece un manual de instrucciones sacado de los años treinta del siglo pasado.

Entre tanto, frente a la pandemia, Sánchez, falso federalista, se escuda en una organización territorial del Estado que no tiene hechuras para soportar esta crisis de salud pública sin coordinación ni liderazgo central. Y, aun así, la Comunidad de Madrid se ha erigido en el espejo donde se refleja la incompetencia de los responsables sanitarios del Ejecutivo central. Agotado el filón contra Isabel Díaz Ayuso, el Gobierno parece colapsado y sin criterio, con mensajes contradictorios y sin más oferta que un decreto de alarma por seis meses, es decir, abusivo y probablemente inconstitucional. La curva de contagios irá bajando, por supuesto, porque para eso está restringida la libertad de movimientos en la mayor parte del territorio nacional, pero no se deberá a una política activa planificada y ejecutada desde La Moncloa, como debería ser.

La crisis económica y de empleo ya sitúa a España como el país desarrollado con peores perspectivas a corto y medio plazo. El Gobierno no solo no toma medidas de reactivación de la actividad productiva o, al menos, de mantenimiento del tejido económico, sino que genera continuas incertidumbres sobre sus planes fiscales y sociales. Los ministros de Unidas Podemos son un factor constante de desacreditación de las propuestas económicas más o menos moderadas que lanza Nadia Calviño, agredida desde la extrema izquierda del Gobierno porque Sánchez nunca defiende a los que señala su comisario político, Pablo Iglesias.

Y la crisis de la inmigración ilegal en Canarias remata la dinámica de un Gobierno sin recursos para anticiparse y responder a los retos. La llegada de cayucos a las costas canarias empezó hace muchas semanas, las suficientes para que los departamentos de Interior e Inmigración y Seguridad Social previeran una logística adecuada para alojar a miles de inmigrantes irregulares y recabaran la colaboración de Marruecos para que controlara sus puertos de salida. Ni una cosa ni otra. La imagen de Arguineguín se habría llevado por delante a cualquier gobierno europeo medianamente preocupado por su dignidad. Las manos en las que está el Gobierno de España son torpes e incapaces.


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Españazuela
EDUARDO INDA okdiario

Octubre de 2000. Teherán. Aún no se me ha olvidado la jugarreta que nos hicieron los iraníes cuando mis compañeros propusieron que fuera yo quien formulase las preguntas al entonces presidente iraní, Mohamed Jatamí, en la conferencia que compartió con José María Aznar. Jatamí era un tipo encantador que un lustro después sería defenestrado por el tiránico líder Supremo, Alí Jamenei, cuando le dio por pisar el acelerador del aperturismo. Pero detrás de la amabilidad de él y todo su equipo se escondía el Irán de siempre desde que los ayatolás tomaron al asalto el poder en 1979: machismo, autoritarismo y trampas a todas horas para presentar a su régimen como lo que no era. Que no eran unos demócratas lo certificamos pronto cuando la traductora presidencial nos comentó educadamente, como quien no quiere la cosa, con una sonrisa por bandera, si les podíamos adelantar las cuestiones que íbamos a plantear a Jatamí. De buena fe, accedimos, aunque a posteriori certificamos que habíamos sido unos pardillos. Se nos quedó cara de gilipollas cuando la funcionaria iraní cambiaba el sentido y, obviamente, la literalidad de nuestros interrogantes. Yo preguntaba, ella preguntaba lo que le salía literalmente de las narices, todo comme il faut.

Parecida sensación se me quedó cuando comprobé que el Gobierno de España hacía algo parecido al inicio de la pandemia, durante esos Aló Presidente que terminaron por convertirse en una mezcla de propaganda bananera y coñazo televisivo. El tal Oliver, secretario de Estado de Comunicación de Pedro Sánchez, no filtraba las preguntas, simplemente decidía quién podía preguntar al presidente y quién no. Lo mismo que en Irán pero en versión sutil. Fue el primer tic fascistoide de un Ejecutivo, el de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que de marzo a esta parte ha acelerado la venezolanización de la sociedad española. Por cierto: Venezuela e Irán son las dos caras de la misma moneda, regímenes dictatoriales hermanados por su pasión por el mal y cuyo común embajador en España es el vicedelincuente Iglesias.

Que mis palabras no son una hipérbole lo voy a demostrar en los 10 puntos que vienen a continuación. Puntos que describen nítidamente un cambio de régimen que ha adquirido velocidades supersónicas en ocho meses. Las revoluciones no se consuman lentamente, se hacen a toda leche, básicamente, para dejar sin capacidad de respuesta a los defensores de la legalidad vigente, que en nuestro caso está basada en una Constitución respaldada por casi el 90% de las personas que participaron en el referéndum de 1978.

No sé cómo concluirá todo esto, más que nada porque no soy pitoniso y la España constitucional es mucha España constitucional, pero sí tengo meridianamente claro que de momento vamos por mal camino. La gran duda es si el Estado de Derecho, es decir, los jueces, y Bruselas, esto es, la Unión Europea, serán capaces de poner coto a este liberticidio. Si no fuera así, que Dios nos pille confesados. Ahí van las 10 obviedades que deberían poner los pelos como escarpias a cualquier español de bien, a los demócratas de pro, sean socialistas, populares, de Ciudadanos, de Vox o incluso de esa Izquierda Unida cuyo germen, el PCE, tan importante fue en la consolidación de la Transición.

1.-Adiós a la libertad de expresión. Para ver por dónde van los tiros con esta gentuza no hay más que fijarse en los intentos de amordazar a los medios que están llevando a cabo. No se cortan un pelo. La selección de las preguntas en las ruedas de prensa monclovitas, el peinado de las redes sociales en busca de “desafectos al Gobierno” que confesó el general Santiago de la Guardia Civil y ahora el Ministerio de la Verdad que dirigirá ese Rasputín de tres al cuarto que es Iván Redondo nada tienen que envidiar a los movimientos iniciales de Hugo Chávez para demonizar a los medios críticos y fomentar a los pelotas. De momento, aquí no han cerrado ninguno, como a la larga pasó finalmente allí, pero a este paso todo se andará. No los chaparán a las bravas como hace Maduro, no, serán más finos, los aniquilarán tachándolos de mentirosos urbi et orbi y hundirán su reputación.

2.-Pensamiento único. Allá y acá, acá y allá, se persigue al disidente. Allá se le mata físicamente o se le encarcela, acá se le asesina civilmente, aunque he de recordar que tanto Pablo Iglesias como su machista señora, la Preysler de Galapagar, pidieron en marzo “la cárcel» para un servidor. Allá manifestarte de derechas, liberal o creer en el capitalismo es un salvoconducto para ser perseguido por tierra, mar y aire. Acá estás demonizado de por vida si osas creer en la economía de libre mercado, si defiendes la propiedad privada, si abanderas la libertad de enseñanza, si llamas “asesinos” a los etarras y sus satélites, si denuncias la corrupción podemita, si llamas golpe de Estado al 1-O o si criticas la dictadura lingüística y educativa en Cataluña.

3.-Control de los medios. Una de las características de cualquier régimen autocrático modelo Putin o Erdogan o directamente dictatorial tipo Chávez, Castro/Díaz-Canel u Ortega es la sumisión de los medios de comunicación. Por las buenas o por las malas para garantizar ese pensamiento único del que hablábamos en el epígrafe anterior. Aquí aún podemos decir lo que nos da la gana pero cada día es más difícil. Por no hablar del control de televisiones, radios y periódicos privados. El Gobierno socialcomunista tiene en primer tiempo de saludo al 80% de medios y periodistas, una barbaridad permitida, consumada y alentada por un Mariano Rajoy que con el paso del tiempo se está destapando como el gran culpable por omisión de todo lo que está sucediendo.

4.-El terrorismo mola. El Departamento de Estado de EEUU acusa a la Administración bolivariana de Venezuela de complicidad con el terrorismo y de traficar con drogas. El poderoso Clan de los Soles, el gran cártel venezolano de la coca y la heroína, lo dirige el número 2 de la dictadura, Diosdado Cabello. Que les gusta un terrorista más que a un tonto un lápiz lo demuestra el hecho de que dan cobijo a cientos de miembros de bandas colombianas o que allí pululan como Pedro por su casa al menos 15 asesinos etarras huidos de la Justicia española. Sin ir más lejos, la simpar Delcy Rodríguez es hija de un terrorista local que tuvo secuestrado a un ciudadano estadounidense tres años largos. Nuestro Gobierno no le va a la zaga: pactó la moción de censura con Bildu, en la investidura volvió a hacer lo propio con el partido dirigido por el ex jefe de ETA Arnaldo Otegi y ahora ya ni disimulan con la abstención, directamente acuerdan el “sí” con el brazo político de los terroristas a los Presupuestos. Eso cuando no llaman “maravillosas personas” a unos bilduetarras que siguen haciendo homenajes a multiasesinos y que continúan negándose a condenar a la banda o cuando no muestran su “lamento” por el suicidio de un preso etarra. Las excarcelaciones masivas de terroristas y la concesión de beneficios penitenciarios son la refinitiva demostración de que a nuestros gobernantes les importa más un belcebú como Txapote que un héroe de la democracia como Ortega Lara.

5.-Acabar con la propiedad privada. Una de las características de la narcodictadura de Hugo Chávez y de la del mucho más simple Nicolás Maduro es su aversión a la propiedad privada… de los demás. El tan célebre como aterrador “¡Exprópiese!” que se ve en los vídeos de Chávez que circulan por la red es el epítome de una satrapía que obligó a miles de venezolanos a irse con lo puesto dejando atrás unas propiedades que, como no podía ser de otra manera, acabaron tras la consiguiente piñata en manos de militares o dirigentes bolivarianos. Las okupaciones indiscriminadas de casas en nuestro país, donde tiene más derechos el delincuente que el legítimo propietario, el topaje de los alquileres y las leyes antidesahucios que quieren imponer Podemos, Bildu y ERC son las pruebas del algodón de que vamos por mal camino. Cuando la solución a los desorbitadas precios inmobiliarios pasa, como bien supo ver y atajar Leguina cuando presidía la Comunidad de Madrid, por construir vivienda pública a mansalva. Una forma de enfocar el problema que garantiza el techo a los más desfavorecidos y, encima, mueve una economía, la española, en la que la construcción es uno de los grandes motores.

6.-Proceso constituyente. Lo primero que hizo el narcoterrorista Hugo Chávez fue poner en marcha un cambio de Constitución para hacer legal lo que era a todas luces inmoral y antidemocrático. Se cargó de facto la Asamblea Nacional, la sometió y robó las elecciones sistemáticamente. Así esta chusma lleva en el machito 22 años, los mismos que han pasado desde la victoria electoral de 1998, que fue el germen del fin de la democracia del antaño país más próspero y homologable en términos democráticos de toda Sudamérica. Al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, se le escapó hace bien poco el concepto “proceso constituyente” en un Pleno del Congreso de los Diputados. A eso vamos, incluido el defenestramiento lento y silencioso de una monarquía a la que le quedan 20 años como estos basurescos políticos continúen en el poder.

7.-Dictadura educativa. El que controla la Educación, controla el futuro. No hay sátrapa que no tenga eso claro. ¿Se han preguntado ustedes alguna vez por qué ahora hay el doble de independentistas en Cataluña que hace 40 años? ¿Por las “políticas del PP”, como mantiene algún giliperiodista? ¿Tal vez porque llevan desde 1980 lavando el cerebro en las aulas a unos jóvenes catalanes a los que se enseña a odiar a España? La respuesta es tan obvia que me la ahorro. Franco lo tuvo muy claro, el delincuente de Jordi Pujol empleó esta táctica para cambiar la mentalidad de la sociedad per sécula seculórum y no es ningún secreto lo que se hace en las escuelas venezolanas con unos niños a los que se enseña que el comunismo es el paraíso y las democracias liberales el averno en estado puro. La nueva Ley Educativa, más conocida como Ley Celaá, apuesta por cargarse una Educación concertada que no controlan, que va por libre y que educa cristianamente o en tolerancia —en un caso y en otro el Gobierno no tiene el control—. Por si fuera poco, pretende igualar a los alumnos por abajo, de tal manera que pasar de curso con suspensos será lo más normal del mundo. Objetivo: crear una sociedad de obedientes descerebrados. Y, en el colmo de los colmos, se carga el español como lengua vehicular en Cataluña, un paso más en la destrucción de la unidad de España para que allí sigan mandando sus socios golpistas. Del pavor pasamos al terror si recordamos que Isabel Celaá soltó una frase que sería para tomarse a risa si no fuera porque es para llorar viniendo de quien viene: “Los hijos no son de los padres”. Igualico que la Cuba castrista o la Venezuela chavista, que rapta intelectualmente a los niños para que piensen de manera uniforme.

8.-Sociedad subsidiada. Más preguntas de perogrullesca respuesta: ¿por qué el PSOE gobernó Andalucía durante 39 años? ¿Por lo bien que gestionaron una comunidad líder en paro o porque crearon un régimen clientelar con los PER que no era sino la pura y dura compra del voto? Tampoco son precisas mayores aclaraciones. Un país rico en subsidios es sistemáticamente un país pobre en el que se convierte en súbditos a unos ciudadanos a los que les resulta más cómodo quedarse en casa que trabajar. Consecuencia: te votarán siempre por la cuenta que les trae. Caciquismo versión 3.0. Venezuela tiene a 10 millones de ciudadanos en esta situación, lo cual, además de los preceptivos pucherazos, ha garantizado la longevidad de la tiranía. Sociedad subsidiada=sociedad anestesiada.

9.-Nacionalizaciones. Uno de los ejes de actuación del chavismo fue la destrucción del libre mercado y las nacionalizaciones. Aquí es donde, de momento, van más retrasados. Y donde no creo que puedan triunfar. Pero cuidadín porque el vicepresidente segundo del Gobierno es partidario de eliminar las empresas privadas. Lo ha repetido hasta la saciedad. Pablo Iglesias podrá ser un indeseable, un delincuente, que lo es, pero no miente cuando habla de su modelo de sociedad. Propugna nacionalizar las eléctricas, los bancos y toda aquella empresa a la que tilde de “estratégica”. En Venezuela nos llevan muchos kilómetros de distancia y seguramente es donde menos progresos ha hecho este Gobierno del Mal que es el que copresiden Sánchez e Iglesias. Mientras estén en el Gobierno gente como Calviño, Escrivá o Montero podemos respirar tranquilos. Pero Podemos, ERC y Bildu tienen claro que hay que nacionalizar sí o sí.

10.-Golpe de Estado judicial. Hugo Chávez era un asesino, un ladrón y un tirano y los jueces, obviamente, le incomodaban. Odiaba esa división de poderes consagrada por Montesquieu. Y se puso manos a la obra para desmantelarla. Le costó seis años pero lo logró. En 2005 consiguió someter al Tribunal Supremo y desde entonces tuvo barra libre para matar, encarcelar y robar como si no hubiera un mañana. Lo mismo que su autobusero sucesor. La reforma del sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial es prácticamente calcadita de la venezolana, donde se requiere de mayoría reforzada en las dos primeras votaciones para elegir a los magistrados del Tribunal Supremo, requisito que se reduce a mayoría simple en la tercera. Aquí, el Gobierno socialcomunista pretende cambiar la Ley Orgánica del Poder Judicial para que baste la mayoría absoluta de la que goza en estos momentos de la mano de golpistas y proetarras y no los tres quintos de las Cámaras que establece la Carta Magna. En fin, una inconstitucionalidad como otra cualquiera, por no decir un golpe de Estado con todas las letras. La gota que colma el vaso es el anteproyecto de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que pretende situar al frente de las instrucciones penales a los fiscales, dejando a los jueces reducidos a la condición de meras comparsas. Vamos, que será la fiscal o el fiscal general quién resuelva qué es delito y qué no, a quién se investiga y a quién no. Igualito que en esa Venezuela en la que ningún magistrado osa tocar un pelo a un jerarca chavista, todo lo contrario que acontece con una oposición que suma en estos momentos más de 300 presos políticos. Otro acongojante paralelismo: el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, es el ex gobernador de uno de los 23 estados —lo que en España serían las comunidades autónomas— que conforman Venezuela. Íntimo de Chávez, fue su abogado personal y más tarde diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que ahora dirige Nicolás Maduro. Aquí no andamos muy lejos: la jefa del ministerio público, Dolores Delgado, es una ex ministra de Pedro Sánchez que en un caso de puertón giratorio de manual pasó de ser titular de Justicia a fiscal general.

Creo que no verán un atisbo de exageración en quienes creemos que nos la están metiendo doblada sin que nos enteremos por culpa de una pandemia que ocupa la mayoría de los titulares y unos medios entregados al socialcomunismo en una proporción de 5 a 1. En Venezuela pensaban lo mismo que aquí no hace tanto: “El comunismo y la tiranía no llegará jamás, nuestra democracia está muy asentada”. Y pasó lo que pasó. Cuando piensas que no va a ocurrir nada, acaba ocurriendo todo. Continúo pensando que la sangre no llegará al río, aunque cada día que pasa estoy menos seguro de ello. Aquí nos aferramos a la solidez de nuestras instituciones y a una Europa que no permitiría una Venezuela en el seno de la Unión. Pero nuestras instituciones no son tan fuertes ni tan independientes como hace una década y la UE no es ni la sombra de lo que fue, un potente entramado que nació con la intención de hacer frente económicamente a los Estados Unidos y políticamente a la Unión Soviética. Con este incontrovertible relato de hechos sólo pretendo que se hagan una pregunta: “¿Hay motivos para preocuparse y para rebelarse?”. La respuesta es de cajón. Al menos, para mí. Porque no estamos hablando de opiniones sino de hechos.

Rumbo de colisión
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  22 Noviembre 2020

Se van acumulando las señales de que el Gobierno está convencido de que puede desmontar el sistema político, institucional y jurídico surgido de la Transición sin encontrar demasiada resistencia por parte de los partidos de la oposición con la posible excepción de Vox, pero como cree tener a esta fuerza bien neutralizada por sus campañas de demonización y caricaturización, tampoco le preocupa mucho. La nueva ley de Educación es un ejemplo palpable de que Pedro Sánchez, Podemos, los separatistas y Bildu les han perdido el respeto a los representantes del centro-derecha. La norma es tal cúmulo de aberraciones, disparates y contrasentidos al servicio de una ideología totalitaria que solamente con la seguridad de que no se tiene enfrente nada que temer, se puede llevar adelante semejante engendro. Esta ley contraviene todos y cada uno de los principios de un sistema educativo de calidad, equitativo y socialmente útil. Una vez se ponga en marcha será una fábrica de ignorantes fácilmente manipulables y una herramienta eficaz de destrucción de la escalera social, por no mencionar el deterioro imparable de la unidad nacional gracias a la eliminación de la lengua común de las aulas en determinadas Comunidades y el debilitamiento de la competitividad, que es lo mismo que decir de la creación de riqueza, al bajar sensiblemente el nivel y la capacidad de nuestros recursos humanos.

El plan de amordazar a los medios y a las redes gracias a la facultad del Gobierno de decidir qué es verdad y qué es mentira es otro paso notable hacia el control de las mentes y, en consecuencia, de las voluntades. Uno de los elementos definitorios del Leviatán opresor es la obsesión por eliminar la crítica y la posibilidad de que los ciudadanos tengan criterio propio. La combinación de grandes cadenas de televisión amansadas con dádivas, amedrentadas con amenazas y abundantes en programas de entretenimiento idiotizante, una prensa escrita carente de efectividad por falta de lectores y unas redes patrulladas por censores blandiendo sanciones, resultará en un espacio de debate público transformado en un erial cosido a consignas en el que la discrepancia será un ejercicio de alto riesgo.

La transferencia de la instrucción penal de los jueces a los fiscales no debería ser un problema, de hecho, así funciona la justicia en muchas democracias, salvo el detalle de que la Fiscalía General en España no es independiente, sino una palanca en manos del Ejecutivo que podrá con esta reforma interferir a placer en los procedimientos, seleccionar a sus víctimas y favorecer a sus amigos. El espectro de Montesquieu sigue sufriendo terribles agresiones en nuestro país y el pobre ya no es sino una vaga sombra apenas perceptible.

El disparo del gasto público de carácter “político”, con multiplicación de asesores, indexación de las pensiones al IPC, subida de sueldo a funcionarios, despilfarro en subvenciones clientelares o sectarias, incremento de la presión fiscal, déficit mareante, endeudamiento gigantesco y utilización inmisericorde de la pandemia para la proletarización de autónomos, pequeños empresarios y profesionales, revela un diseño perfectamente urdido para borrar del mapa a la clase media y convertir España en un remedo de la Venezuela chavista, pero deshecha en retales mal hilvanados.

Mutilar la reconciliación nacional
Y como colofón de todas estas agresiones a nuestro orden constitucional y social, una ley de memoria democrática que consagra una visión obligatoria de la Historia carente de objetividad y sin asomo de ecuanimidad, en la que los acontecimientos pretéritos sucedidos durante la Segunda República y la Guerra Civil son mutilados, inventados o deformados hasta liquidar sin escrúpulo alguno la meritoria labor de reconciliación nacional que hace cuatro décadas alumbró la que ha sido hasta la irrupción de la horda cainita que ahora nos desgobierna una larga etapa de paz civil, modernización, estabilidad y prosperidad.

Sin embargo, la alianza de supuestos socialistas, comunistas chavistas, golpistas secesionistas y amigos del terrorismo incurre en un exceso de optimismo al infravalorar las energías saludables todavía latentes en las capas profundas de la sociedad española. Envalentonados por la inanidad del Partido Popular y de Ciudadanos y el acobardamiento de las elites económicas y culturales, se han lanzado impetuosos a la demolición de una gran Nación multisecular, a su despedazamiento, su ruina y su disolución moral. No están teniendo en cuenta que bajo la superficie multicolor y vocinglera del hedonismo bobo, del relativismo ético y del 'desnortamiento' generalizado que muestra nuestro panorama público, alienta una España fuerte, callada, sólida en sus creencias, dispuesta a pervivir, que se está tensando como un muelle poderoso que, llegado el momento, saltará con ímpetu imparable. El proyecto de devastación del Gobierno y sus tóxicos adláteres ha tomado rumbo de colisión con esta España que todavía se mantiene quieta, pero que acumula motivos de indignación para aparecer incontenible y en la inevitable colisión que se aproxima más de uno que se pavonea pisoteando todo lo que millones de españoles consideramos valioso y sagrado, recibirá un puntapié que le enviará volando por encima del Atlántico a disfrutar de las delicias del socialismo del siglo XXI.

Podemos justifica los genocidios comunistas: debe ser ilegalizado
Federico Jiménez Losantos LD 22 Noviembre 2020

Todo lo que no sea poner fuera de la Ley a los comunistas es, más pronto que tarde, conducir a España a la dictadura, con o sin guerra civil.

El jueves 19 de Noviembre de 2020, en la Comisión Constitucional del Congreso, el segundo de Podemos y primero del PCE Enrique Santiago, se ha negado a respaldar, como pedía el PP, una resolución del Parlamento Europeo, votada por aplastante mayoría, que condenaba tanto los crímenes del comunismo como los del nazismo y recordaba que falta el Nurëmberg del comunismo, un juicio en honor a los más de cien millones de muertos producidos por la ideología más asesina de la historia de la Humanidad.

Santiago fue el abogado de las FARC en las conversaciones de La Habana, pudridero en que Santos quiso entregarle Colombia a Timochenko, representante, pues, de la banda que secuestró a miles de niñas que convertía en esclavas sexuales (ver información en LD), hazaña que explicaría su macho a Irene Montero tras ver a Piedad Córdoba, y cuyos detalles sobre la edad de violación y el número de abortos que sufrían los tendrá Enrique Santiago, si es que en La Habana se preocupó Santos de la suerte de los miles de niñas raptadas, violadas y maltratadas durante años.

Condenar a Lenin es ser cómplice de Hitler
En el rechazo a este acuerdo de la que, como recuerda Rosa Díez, es la única instancia democrática elegida por todos los europeos, le ha acompañado el PSOE, que comparte el mismo desprecio a las víctimas del comunismo. La cobarde intervención del PSOE se centró en la supuesta utilización que hacía el PP de esas víctimas. Santiago directamente negó que se compara los muertos por el comunismo con los del nazismo y acusó de “complicidad y negacionismo” a quienes lo hacen. O sea, a toda Europa. Legitimar el genocidio comunista sólo puede obedecer al intento de repetir el ya cometido contra los católicos en España de 1936 a 1948 -cuando Stalin, no el PCE, decidió liquidar el maquis-, y por eso Podemos debe ser ilegalizado. Una fuerza política aliada a la banda también comunista ETA, que justifica el genocidio se sitúa fuera de la legalidad democrática y debe ser apartada de la vida pública y procesada por su desprecio a las víctimas de los regímenes comunistas, todos ellos genocidas, sin excepción alguna.

Santiago dijo: "El único régimen que ha planificado y ejecutado la eliminación de colectivos y pueblos enteros ha sido el nazismo. Compararlo con otros sistemas es complicidad y negacionismo". Sucede al revés: todos los regímenes comunistas, desde Lenin, mucho antes de que existiera el nazismo, planificaron y ejecutaron la eliminación de colectivos y pueblos enteros. Negarlo es querer seguir esa tarea genocida. Por eso, debe ser puesto fuera de la Ley. Y las dos fuerzas políticas, PSOE y Podemos, que forman el Gobierno español y comparten el rechazo a la resolución del Parlamento Europeo, deben ser denunciadas ante la UE por su decisión de justificar o actualizar la política genocida comunista.

Hasta aquí la argumentación política. Recordemos ahora a todos los muertos que Santiago, Podemos y el PSOE han despreciado en las Cortes:

¿Cuántos millones son las víctimas del comunismo?
En Memoria del Comunismo di los datos que, en 1997, a los 80 años del golpe de Estado de Lenin contra la democracia en Rusia -no contra el Zar; Rusia era una república con el socialdemócrata Kerenski al frente-, publicó en Moscú el diario Izvestia. Añadí los de “El libro negro del comunismo” en el mismo año. Ambos cifraban en torno a100 millones el número de víctimas del comunismo, variando los datos de Rusia y China. Desde entonces han sido actualizados, siempre al alza.

El último recuento que he leído en España es el del magnífico blog Contando estrelas, que prueba cuánto falta para acercarse a una estimación cuantitativa, aunque no cualitativa. Me remito a sus observaciones sobre lo lejos que estamos en cada país de tener cifras homologables. Fiables son todas, porque las fuentes son las víctimas, pero falta un trabajo de conjunto como el que se intentó en 1997 y con menor intensidad, en 2017. De hecho, ese fue el año de la reivindicación del comunismo genocida por parte de los gurús universitarios norteamericanos, que ahora llega al Congreso español. Pero el cambio en las mediciones estadísticas no cambia el factor de fondo: la ideología genocida que provoca las masacres. De ahí lo necesario de un Nüremberg del comunismo que juzgue a los responsables y a las ideas que llevaron a la muerte a tantos millones de personas. Cinco veces más por parte de los verdugos comunistas que de los verdugos nazis. Y éstos no pasaron de 1945 y duraron dos décadas. El comunismo,103 años. Y sigue. Esta es una aproximación en los países sometidos al marxismo-leninismo:

China: 82 millones de muertos
URSS: más de 21 millones de muertos
Corea del Norte: 4,6 millones de muertos
Vietnam: 3,8 millones de muertos
Camboya: 2,4 millones de muertos
Afganistán: 1,5 millones de muertos
Yugoslavia: 1.172.000 muertos
Alemania: 815.000 muertos
Mozambique: 729.000 muertos
Etiopía: 725.000 muertos
Rumanía: 435.000 muertos
Checoslovaquia: 262.082 muertos
Venezuela: más de 252.000 muertos
Polonia: más de 235.000 muertos
Hungría: 210.000 muertos
Angola: 125.000 muertos
Colombia: 105.419 muertos
Albania: 100.000 muertos
Rhodesia / Zimbabue: más de 50.000 muertos
Laos: 45.000 muertos
Bulgaria: 31.150 muertos
Cuba: 73.000 muertos

El marxismo-leninismo es el genocidio planificado
Pero el carácter mendaz del fámulo de las FARC se muestra en que su palabrería desmiente toda la ideología marxista-leninista y la política del régimen soviético desde su fundación. La idea básica de Marx y Engels es que “la lucha de clases es el motor de la historia”. La lectura de Lenin de los escritos políticos de Marx, como los dedicados a la Comuna de París, es que se debe transformar la lucha de clases en guerra de clases y ésta en terror rojo y guerra civil para imponer la dictadura del proletariado. No hay otro camino porque la clase obrera se pierde en el sindicalismo y mejoras materiales, no aspira a la revolución. Ésta es tarea del partido comunista.

Desde el “¿Qué hacer?” a “El Estado y la revolución”, Lenin explica con claridad su táctica para tomar el Poder en Rusia y, lo más importante, para no devolverlo jamás. Y lo hizo. Como apenas existía el proletariado en Rusia (menos del 2% de la población activa) y el partido bolchevique no tenía más de 20.000 “revolucionarios profesionales” que vivían del dinero que robaban Stalin y otros, además del que les dio Alemania para sabotear al Ejército ruso en la I Guerra Mundial, sólo mediante el terror planificado y la eliminación deliberada de grupos como los intelectuales y de clases como la burguesía y el campesinado propietario, los llamados “kulaks”, podría imponerse el poder soviético. Trotski gritaba “¡Viva la guerra civil!” y los bolcheviques hacían manifestaciones en Moscú en 1918 con pancartas de “¡Viva el terror rojo!”. Podían haberlo hecho y ocultarlo, pero eso fue después. Entonces como ahora, alardear del terror era ya imponer el terror.

¿No sabe eso el cabecilla del PCE, el abogadillo de las FARC? Por supuesto. Parece lerdo, pero no es un ignorante. Para la supervivencia del comunismo tras la caída del Muro ha sido esencial que no se equiparen los totalitarismos comunista y nazi, aunque sea posterior el de Hitler desde 1933 al de Lenin y Stalin desde 1917. Desde los orígenes de la URSS, se expulsó a los intelectuales, con listas hechas por Lenin (ver Memoria del Comunismo), se diezmó a los cosacos del Don y a los alemanes del Volga, se masacró a los rebeldes de Tambov y a los kazajos, se exterminó a los kulaks y se asesinó a los que no profesaran la ideología comunista. Todo deliberada y planificadamente. Y desde Lenin en 1922 a Mao en 1959 se usó el hambre para reducir a la población al canibalismo y la esclavitud.

El hambre, una constante comunista
El sometimiento por hambre y la muerte por inanición no son sólo frutos naturales de un régimen que prohíbe el mercado y provoca carestía y desabastecimiento, sino que, desde la primera gran hambruna bajo Lenin, en 1922, aunque duró de forma desigual dos años en bastantes provincias, se usó también para culpar a otros, en particular a la Iglesia Ortodoxa, a la que Lenin saqueó, mientras expulsaba a los cuáqueros y rechazaba la ayuda extranjera y dedicaba el trigo a la exportación para financiar la Komintern.

Stalin ya no tenía iglesias que saquear y culpó a los campesinos, a los que Lenin bautizó kulaks (que significa el puño, el puño cerrado o avaros), muchos de los cuales prefirieron sacrificar sus reses y quemar su cosecha antes que entregárselas al Gobierno bolchevique. La Cheka se convirtió en un ejército con millones de soldados que vivía del terror de masas a que se dedicaba. Pero lo que pasó con Lenin fue tan deliberado como con Stalin y Mao: se daba una cifra inalcanzable de trigo que debía entregarse al Estado; si no se había cosechado suficiente para el consumo o, al menos, para sembrar lo del año siguiente, a la Cheka le daba igual: se llevaba lo que había. Y al año siguiente, como no se había sembrado, no se cosechaba y la gente moría de hambre. Lo que había se exportaba o se lo comían los comunistas, que debían conservar su vida para seguir salvando al pueblo. Todas las hambrunas comunistas, de Lenin a Maduro, han sido idénticas.

Podemos es incompatible con la Legalidad
Los partidos totalitarios de signo nazi o comunista están prohibidos en varios países de Europa, como recuerda la resolución del Parlamento Europeo. Deberían estarlo en todos, porque no es lógico prohibir el efecto de las doctrinas políticas que se permiten. La lucha de clases conduce al exterminio de clases y grupos sociales por los que la tienen como doctrina, tal y como el racismo produce violencia racista cuando se transforma en ideología y política de Estado. El caso de España es el más grave de Europa porque desde los partidos de Gobierno se niegan los genocidios comunistas con la excusa de que no pueden ser comparados con los nazis.

Ese racismo funerario es lo que se ha elevado a ley con la llamada de Memoria Democrática, engendro totalitario que lleva a Carmen Calvo a negar que Paracuellos sea un crimen comparable a los del franquismo, que incluyen la Guerra Civil y la dictadura, pero no contempla los producidos durante la República, como los 1.400 muertos y 3.000 heridos del golpe de Estado de la izquierda en 1934, ni en la Guerra, pese a proclamar que era un régimen legítimo donde existía el Estado de Derecho. Del derecho a matar si eras de izquierdas y a morir si eras de Derechas. No había más.

Todo lo que no sea poner fuera de la Ley a los comunistas es, más pronto que tarde, conducir a España a la dictadura, con o sin guerra civil. El tiempo que se tarde en reconocer esa evidencia es tiempo que ganan los totalitarios y pierde la mayoría de los españoles, condenados al sacrificio y al troceamiento y pérdida de su Patria.

Con 378 asesinatos por resolver, no se puede pactar con Bildu
Editorial ABC 22 Noviembre 2020

Los familiares del 44 por ciento de las víctimas aún esperan que se les haga justicia

Un informe elaborado por la asociación Dignidad y Justicia señala que aún no se conoce el autor de casi la mitad de los asesinatos cometidos por ETA a lo largo de su medio siglo de crímenes. Los familiares del 44 por ciento de las víctimas aún esperan que se les haga justicia y corresponde al Estado cumplir con la obligación de dar satisfacción a esa demanda. Porque la lucha contra ETA no acabó con el fin de los atentados. Ni mucho menos, queda demasiada tela por cortar en los tribunales. Y por eso resulta absolutamente inaceptable que el Gobierno haya emprendido ese lacerante blanqueamiento de los herederos políticos de una banda cuyo reguero de muerte aún no está del todo determinado. Que este movimiento venga acompañado con prebendas a los presos condenados (el viernes cinco acercamientos más), sin que ninguno de los beneficiados haya dado un solo dato que ayude a esclarecer tantos crímenes aún sin autor, supone echar sal en una herida que no ha dejado de sangrar.

Cría cuervos y te sacarán los ojos
OKDIARIO 22 Noviembre 2020

Si alguien pensaba que la alianza de Podemos con ERC y Bildu se iba a quedar en el acuerdo para regular el precio del alquiler o en la enmienda conjunta a los Presupuestos Generales para que incluyan la paralización de los desahucios, se equivocaba. Pablo Iglesias está dispuesto a presionar al límite a Pedro Sánchez, sin importarle un pimiento que su partido haga oposición al mismo Gobierno del que forma parte. La estrategia podemita es clave: marcar territorio y arrogarse el papel de izquierda solidaria y social frente al socialismo. Si Sánchez expresó en su día su temor a que Iglesias entrara en el Gobierno porque «no podría dormir tranquilo», el líder de Podemos amenaza al presidente del Gobierno con noches de pesadilla. La lealtad no va con Iglesias y ha llegado a un acuerdo de amplio espectro con golpistas y proetarras para trazar un plan «social y económico» propio, de espaldas al Ejecutivo del que el secretario general de Podemos es vicepresidente segundo.

Lo que busca Iglesias es un frente de 53 diputados -los 35 de Podemos, los 13 de ERC y los 5 de Bildu- para aumentar su poder en el Ejecutivo con el apoyo permanente de los separatistas catalanes y los herederos políticos de ETA. La oposición a Pedro Sánchez le va a venir desde el mismo Gobierno, con un Pablo Iglesias dispuesto a pasar a la ofensiva para conseguir que el jefe del Ejecutivo pase -todavía más- por el aro de sus exigencias.

Sánchez va a tener que tomar muchas gotas de valeriana antes de irse a la cama, porque su vicepresidente está dispuesto a marcar su propia agenda. La guerra que mantienen varios ministros socialistas con la guardia pretoriana de Iglesias no es nada con lo que se avecina. Los amigos de Iglesias son los enemigos de España, de modo que el frente populista-golpista-proetarra tiene cogido a Sánchez por la entrepierna. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Los tuyos y los nuestros.

Días de tormenta
El problema no es solo la complicidad con los herederos de ETA, sino la creciente capacidad de Iglesias para arrastrar a los socialistas a un extremo del tablero
Luis Herrero ABC 22 Noviembre 2020

Algunos optimistas irredentos piensan que la coalición entre el PSOE y Podemos está dando las últimas boqueadas. Esta semana de nada se ha hablado más, en las galerías madrileñas de los susurros, que de la bronca entre unos y otros. El último asalto de la batalla intestina empezó con la llegada de Bildu a la sala de máquinas del Estado. Buena parte del Gobierno se estremeció. Sánchez tuvo que tranquilizar por carta a la militancia de su partido después de haber mandado callar a los barones inquietos. El problema no era solo la complicidad con los herederos de ETA, sino la creciente capacidad de Iglesias para arrastrar a los socialistas a un extremo del tablero. El líder podemita ya no pastorea solo a sus 35 diputados, sino a los 53 que resultan de la suma Podemos, Bildu y Esquerra. Con esa guarnición ha impuesto su ley. Primero expulsó a Ciudadanos de la reja de los requiebros presupuestarios y luego trató de descoser algunos de los acuerdos que ya estaban hilvanados con el sector moderado del hemiciclo. De ahí la enmienda, en comandita con sus triunviros, a la prohibición de los desahucios. Andoni Ortuzar, presidente del PNV, le puso voz al anhelo de muchos socialistas. «Si yo fuera el presidente del Gobierno —dijo— pegaría un puñetazo en la mesa». La chulería de Iglesias, en efecto, había llegado demasiado lejos y urgía frenarle en seco.

En una acción coordinada —se supone que por Sánchez, pero vete tú a saber—, cinco ministros salieron a la palestra para airear sus diferencias con Podemos: Calviño, Escrivá, Campo, Maroto y Robles. De todos ellos, la ministra de Defensa fue la más explícita. Le recordó a Iglesias que él no era el presidente del Gobierno y que no se puede estar, al mismo tiempo, en el banco azul y en el tendido de la Oposición. La respuesta no se hizo esperar. Horas más tarde, la dirigente podemita Ione Belarra, secretaria de Estado de la Agenda 2030, le dedicaba a Robles un tweet que sonaba como un obús: «cuando eres la ministra favorita de los poderes que quieren que el PP gobierne con Vox, quizá estés haciendo daño a tu gobierno». La estridencia de la respuesta conmocionó a la porción del Consejo de Ministros que no se habla con la otra. Nunca, hasta ahora, las discrepancias de los socios de coalición habían llegado tan lejos. El contexto no ayuda a mitigar el enfrentamiento. Podemos viene de ganarle a Ciudadanos la batalla de los Presupuestos, ha impuesto frente al criterio de los barones del PSOE la normalización de Bildu y ha secundado activamente la pretensión de ERC de liquidar al castellano como lengua vehicular en Cataluña. Las palomas están hartas del progresivo influjo de los halcones en la política gubernamental y han dicho basta.

Se supo que la reacción del llamado sector moderado tenía más entidad que otras veces cuando PNV y JxCat arrastraron a una enmienda conjunta en defensa de la escuela concertada a los tres partidos del bloque de la derecha. La idea de que PNV y Ciudadanos pudieran aparecer juntos en un duelo contra Sánchez hizo que se tambalearan los cimientos de La Moncloa. Era un secreto a voces que los ministros que odian a Podemos estaban azuzando a Aitor Esteban y a Inés Arrimadas para que ayudaran a pararle los pies a Pablo Iglesias. La presión indirecta surtió efecto. Sánchez colmó de piropos al portavoz peneuvista en la sesión de control del miércoles y, al día siguiente, Esteban salió a la palestra para confirmar que el Gobierno había aceptado el paquete de enmiendas, incluida la de la supresión del impuesto al diesel, que su grupo parlamentario había presentado a los Presupuestos. De esa forma, el presidente del Gobierno mandaba un mensaje de tranquilidad a los que exigían de él un gesto de moderación en sus alianzas. Ahora, la batalla continua con el problema de la inmigración en Canarias.Podemos se rebela frente a la exigencia europea de impedir el traslado a la península de los inmigrantes marroquíes y amenaza con otra zapatista. ¿Se romperán las costuras de la coalición? Pincho de tortilla y caña a que no. El poder lo suelda todo.
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