AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 25  Noviembre  2020

Sánchez sumerge a España en un proceso constituyente entregado a sus socios
Fernando de Rosa esdiario 25 Noviembre 2020

La Ley "Celada" de Educación es otro paso más en una hoja de ruta liberticida en España que pretende reformarla de arriba a abajo con imposiciones sectarias.

“Tu quoque”, ¿Tú también, Brutus, hijo mío? Con esta frase, Julio César se despidió del mundo, en mitad de la emboscada que los senadores romanos les habían preparado. Cuando los cuchillos le quitaban la vida, César lamentó la presencia de su hijo Brutus entre los asaltantes.

Julio César no sobrevivió al asalto que le tendieron. El objetivo, entre otros, era cambiar de sistema político. Este hecho histórico es el que me sirve de reflexión para la realidad que estamos viviendo en España desde que se constituyó el gobierno social-comunista, con al apoyo de todos esos grupos extremistas y nacionalistas.

La hoja de ruta está marcada y es clara: destruir el orden constitucional, cambiar de régimen político, y para eso, es preciso desenvainar todos los puñales mediáticos y legislativos que hagan falta.

Un puñal helado y frio es lo que hemos sentido los españoles con la reforma impulsada por el Gobierno social-comunista y que abandera la ministra de Educación y Formación Profesional Isabel Celaá. Su ley de educación, es una nueva ley “celada”, término con que el diccionario de la lengua española también define a las emboscadas y que casi coincide con el apellido de tan sectaria socialista.

Como decía un puñal frío ha atravesado el corazón del sistema educativo en España. Esto es una muestra más de la política que está siguiendo Pedro Sánchez desde que llegó al poder con su alianza de Pablo Iglesias. Que nadie se engañe, estamos en un nuevo proceso constituyente y ese proceso se asienta sobre el ataque frontal a la libertad de los españoles.

Contra la libertad
Por desgracia son muchos los derechos y libertades que se ven afectados desde el Gobierno. Se está vaciando de contenido a la Constitución. En este sentido, basta tener presente cómo, durante el primer estado de alarma decretado durante los meses de marzo hasta junio, el Gobierno ocultó información a los ciudadanos, se negó a comparecer reiteradamente en el Parlamento y atacó a los medios de comunicación que defendían la libertad de expresión.

En ese plan urdido para alterar el orden constitucional, como expresamente ha afirmado Podemos , fruto de los pactos y peajes a los grupos extremistas, ahora le toca al derecho a la educación. La “ley Celada” lo que pretende es eliminar la educación concertada negando el derecho de los padres a elegir como quieren que sea la educación de sus hijos.

Este Gobierno se ha dado más prisa en aprobar esta sectaria ley que adoptar medidas para acabar con la crisis sanitaria derivada de la Covid-19, se ha dado más prisa en pactar esta ley con los partidos antisistema, que bajar el IVA a las mascarillas , se ha dado más prisa en imponer su modelo educativo excluyente que pagar los ERTES o el salario mínimo vital a aquellos que están sufriendo la devastadora crisis económica, estamos ante un Gobierno con un exceso de ideología y un defecto de “alma”.

España en venta: Sánchez cruza todas las líneas para sobrevivir en Moncloa
El artículo 27 de la Constitución dispone que “todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.

Con la “reforma celada” se pretende premiar la mediocridad, arrinconar el trabajo y el esfuerzo. El Gobierno es el que tiene que adoctrinar, el Gobierno es el que dirá quienes son “buenos ciudadanos” , cuya seña de identidad sea abandonar el espíritu crítico y dejar de pensar por sí mismos.

En definitiva atacar la libertad es lo que han hecho históricamente los regímenes dictatoriales de la izquierda. Ese es el nuevo régimen soñado por Iglesias, Rufián y Otegi, con la complicidad de Sánchez. Sus puñales contra los derechos fundamentales como el de la educación, ya están desenvainados.

De igual manera, que Julio César fue sorprendido en una celada para alterar la forma de gobierno, la “ley Celada”, es un escalón más que se baja en la pérdida de valores democráticos y de empobrecimiento constitucional de nuestra sociedad.

El nacionalismo compra España a precio de saldo
Editorial ABC 25 Noviembre 2020

Una vez más, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado se ha convertido en un mercado persa en el que el nacionalismo y el independentismo compran porciones de España a precio de saldo. El PNV, frente al rechazo taxativo que mantenía Defensa hace solo unos días, ha sonsacado al Gobierno el control de los terrenos del simbólico cuartel militar de Loyola, en San Sebastián, lo que supone un hito inédito en nuestra democracia de cesión camuflada de competencias en materia de Defensa a un Ejecutivo autonómico. Del mismo modo, ERC ha logrado de La Moncloa un compromiso para que Cataluña no tenga restricciones en el control de su gasto y para forzar a la Comunidad de Madrid a subir impuestos en lugar de bajarlos. Pedro Sánchez no gobierna a los españoles con criterios de equidad, sino entregado al chantaje de los partidos que le mantienen en La Moncloa y lindando con la inconstitucionalidad de muchas de sus decisiones.

La ‘Ley Celaá’ permite al independentismo purgar al profesorado discrepante
OKDIARIO 25 Noviembre 2020

Ha pasado desapercibido un aspecto fundamental de la Ley Celaá, por cuanto supone una purga infame del personal docente. La disposición adicional cuadragésima octava establece que «los funcionarios docentes que muestren una manifiesta falta de condiciones para ocupar un puesto docente o una notoria falta de rendimiento que no comporte inhibición podrán ser removidos de su puesto de trabajo y realizar otras tareas que no requieran atención directa con el alumnado». El problema es que la ley no determina cuándo un profesor no reúne las «condiciones» para su puesto, quedando este criterio en manos de las comunidades autónomas. Y ahí esta el problema: es evidente la existencia de profesores en Cataluña que han sido acosados por expresar sus opiniones contrarias a las tesis independentistas o por impartir clases en español. En estas circunstancias, la Ley Celaá deja al personal docente en Cataluña en manos del separatismo. Cabe recordar, asimismo, que la ley elimina además el examen de oposición al cuerpo de inspectores de educación, lo que, según los sindicatos, abre la puerta a los gobiernos autonómicos a nombrarlos ‘a dedo’ y según su conveniencia ideológica.

El Ministerio de Educación defiende la inclusión de la norma con el argumento de que lo que pretende es mejorar la cualificación profesional del profesorado, pero su redacción es un prodigio de ambigüedad que faculta la invasión del poder político, erigido en una suerte de comisariado capaz de llevar a cabo una purga del personal docente que, como en Cataluña, se atreva a cuestionar la pérfida estrategia de adoctrinamiento del separatismo. En suma, la ley representa un ataque a la libertad de los padres y su derecho a elegir la educación que deseen para sus hijos, pero también un atentado a la libertad del profesorado. Porque la clave está en saber quién evalúa la labor del docente y con qué criterios una comunidad puede remover a un profesor de su puesto de trabajo. Como no se especifica, el independentismo tiene manos libres para lanzarse a una purga ideológica sin precedentes.

75.175 muertos: ¿Dónde están los 32.000 que faltan, Pedro Sánchez?
OKDIARIO 25 Noviembre 2020

La cifra es insoportable: España supera ya los 75.000 muertos reales por coronavirus. Concretamente, 75.175 fallecidos. Y todo ello, mientras las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad del Gobierno socialcomunista no admiten más de 43.668, 31.507 menos, todas ellos personas olvidadas por un Ejecutivo que parece decidido a ocultar hasta el final las verdaderas dimensiones de la tragedia sanitaria.

Los últimos datos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran un incremento de muertes entre el 9 de marzo y el 8 de noviembre de un total de 70.877 fallecimientos con respecto al mismo periodo del año 2019. Es posible que una parte mínima corresponda a muertes no relacionadas con el COVID-19, pero en su inmensa mayoría son debidas a los estragos de la pandemia.

Pero el dato del INE finaliza el cómputo de su última actualización el citado 8 de noviembre. Y ese dato puede ser complementado con el más actualizado del Ministerio de Sanidad. Así, si se añaden los fallecimientos reconocidos oficialmente por el Gobierno entre ese 8 de noviembre y el 20 de noviembre, la cifra de muertos se dispara hasta los 75.175 citados.

¿A qué espera Pedro Sánchez para reconocer a esos 31.507 muertos, personas con nombre y apellidos, compatriotas con familias? ¿A qué espera Pedro Sánchez para reconocer que su desvío estadístico representa una afrenta y un desprecio al dolor de sus seres queridos? ¿Cómo es posible que 31.507 fallecidos sigan siendo olvidados por un Ejecutivo empeñado desde el principio en trucar las cifras para aliviar falsamente la dimensión de la tragedia sanitaria?

España es el país del mundo donde la brecha entre las estadísticas oficiales de muertos y las cifras reales es más grande, un abismo en el que cabe toda la indignidad, toda la ignominia. Desde el inicio, Pedro Sánchez ha pretendido ocultar la cifra real de muertos por Covid para esconder su mala gestión frente a una comparativa con el resto de países. Pero lo cierto es que, con el dato de fallecidos del Instituto Nacional de Estadística (INE) tomados hasta hace dos semanas, los muertos españoles por millón de habitantes llegaban ya, al menos, a 1.398. Y con esas cifras, España ocupa indicutiblemente la primera posición internacional con un amplio margen sobre, por ejemplo, los 1.081 de Bélgica.

Lo que está ocurriendo en España no tiene precedentes. Un Gobierno instalado en la mentira sigue empeñado en negar la evidencia para tratar de esconder su fracaso. Eso tiene un nombre: indecencia.

Cuando el Estado aprenda a ser «Estado»
Antonio García Fuentes Periodista Digital 25 Noviembre 2020

Días atrás se me ocurrió la frase con que hoy titulo; puesto que analizando lo que he visto y padecido a lo largo de mi ya larga vida; deduzco que todo cuanto ocurre en un Estado político; es precisamente por cuanto, “ese cuerpo social y humano”; no ha llegado nunca a un grado en que se puede considerar así, ya que en toda agrupación humana o “Estado”, sea grande o pequeño; cada cual tira para sus intereses; todo el mundo engaña, roba o incluso expolia lo que puede; y es claro que ese Estado termina por sucumbir o desaparecer, comido por sus propios parásitos; ya que al no controlar, eliminar, o educar a los componentes del mismo; vienen los desastres menores y mayores, hasta que se consume el desenlace final y se desintegra un cuerpo que al no llegar a la solidez precisa y necesaria; sucumbe y desaparece.

¿Por qué ocurre ello? Por cuanto todos los intereses son de parte y en especial los de partido político, puesto que; “partido viene de parte” y siempre van a esos intereses partidistas en detrimento de todo lo demás; y lo hemos visto y padecido mucho en nuestra España, que es “maestra en luchas intestinas y en el practicar los intereses más mezquinos y el caiga quién caiga, primero yo”. Da igual el sistema de gobierno que hayamos tenido o padecido; al final se impusieron y se imponen, las camarillas, las bandas o ejércitos de mercenarios; y que son los que han destruido siempre los pocos (si es que los hubo) intentos de verdadera justicia social y con una equidad, que limase hasta dejar “soportables”, las enormes desigualdades que aquí hubo siempre y que sigue habiéndolas, a pesar de la inundación de mentiras, con que quieren confundirnos, quienes dicen que nos gobiernan, sin reconocer el mangoneo que en realidad realizan siempre.

Robar y estafar al Estado, no es sólo el tan cacareado, “dinero negro que todo el que puede lo practica”; puesto que ya “asados a impuestos, cada cual se defiende de ellos como puede, puesto que lo hace en legítima defensa de un Estado ya demasiado tiránico y que en sus estamentos; no practica lo que pide a sus “súbditos”; pues esa es otra mentira, somos súbditos y no ciudadanos; puesto que nadie nos representa y menos nos defiende; la tan cacareada democracia que nos han impuesto, de ese sistema tiene bien poco; y sólo ateniéndonos a la modernización que hiciera hace siglos el Varón de Secondat; más conocido como “Montesquieu”.

Y no sólo se roba al Estado (o bienes comunes que aportamos para su mantenimiento con nuestros impuestos) el transitorio jefe político, que emplea aviones, palacios y dineros para grandes “gustos” propios, so pretexto de que son oficiales y necesarios; igualmente lo hacen infinidad de “altos y menos altos cargos”, con todo lo que pueden arramblar; y sin el menor pudor que les contenga; y así hasta el último de los empleados estatales (y sálvese el que pueda de todas las escalas de los millones que oficialmente viven del dinero público) el que si va, va tarde a su empleo, sale antes de hora; también muchas veces, a “hacer la compra de lo que sea y necesita”; no cumple con la diligencia que debe y encima, tiene oficialmente menos horas de trabajo que las tienen, los que se buscan la vida “fuera del empleo de Estado”.También tienen más vacaciones y muchas más, “cosas o cositas”, que el resto de habitantes de la nación; por tanto sí; se roba de infinitas formas, la marcha de un Estado, al que se llena de “parásitos” y a los que se mantiene, con la injusta y constante subida de impuestos. No entremos en sobornos y malversaciones de capitales, simplemente acudamos a lo enorme de lo que hay actualmente en los juzgados; y que vemos que se van dilatando y al final, los resultados no esperemos sean nada ejemplarizantes; y menos se recupere lo evadido de múltiples formas y maneras.

Sí; todo va mal por cuanto los Estados son ficticios y sigue imperando la ley del más fuerte y la peor del “derecho de conquista”; todo lo demás que nos dicen y pretenden explicarnos, son mentiras del grado que quieran, pero mentiras.

Finalmente reflejo algo de la civilización china en épocas de lucidez y en la que se escribió lo que sigue:
HACE 2700 AÑOS EN LA CIVILIZACIÓN CHINA: (Nota para copiar, difundir y leer de vez en cuando, con detenimiento y meditando cada una de las frases) “Cuando cada ciudadano cuente como parte de la sociedad, y la sociedad pertenezca a todos por igual, los virtuosos y capaces serán elegidos para la acción pública. Los adultos dedicarán sus esfuerzos a las tareas usuales y la infancia será educada correctamente. Todos participarán en la responsabilidad social. Los recursos naturales serán utilizados para el bien común y no serán usurpados con fines egoístas. La gente procurará aplicar su habilidad en provecho público antes que en ganancias privadas. Será la Era del Gran Estado de Paz y Prosperidad”.

Leído y meditado todo cuanto antecede, seguro que no hay que recurrir ni a Cristo, ni a Mahoma, menos a Marx, Engels, Mao, Fidel Castro… y tantos otros, o a ninguno de los posteriores a estas fecha y de que nos habla la historia; ya todo fue dicho, pero la práctica anda muy lejana de lo que se necesita, simplemente para hacer soportable la vida en este atormentado y desgraciado planeta, donde la política “de panza y bolsillo, sigue en primera línea, como en tiempos anteriores al Imperio Romano”. Amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Allá donde esté el trinque
Pablo Molina Libertad Digital 25 Noviembre 2020

Si Polonia y Hungría no lo impiden con su veto, el Gobierno de España comenzará a recibir el año próximo miles de millones de euros procedentes de la Unión Europea. Más de 140.000 millones, en concreto, de los que 70.000 serán distribuidos a particulares y empresas en forma de subvención. Y para que no haya dilaciones ni trabas burocráticas, el ministerio de Montero (la Marisú; no la Irene) ha preparado un decreto que rebaja sustancialmente los controles administrativos de ese reparto abrumador de dinero europeo, que va a inundar las arcas estatales en cuestión de pocos meses.

El panorama es el siguiente: 70.000 millones de euros en manos de los socialistas para repartirlo según su criterio y sin fiscalización previa. ¿Qué podría salir mal? Es hora de recordar lo que hicieron con 1.400 millones en Andalucía y, en su virtud, afirmar con rotundidad que si no multiplicamos por diez las casas de luces en territorio español habremos fracasado como país.

Pero los sociatas no contaban con la astucia de Iglesias, que ha olido el maná europeo y quiere también su parte de la tajada. Cuando era un penene perroflauta decía en La Sexta que él prefería gestionar los telediarios antes que el presupuesto. Pero eso fue antes de montarse en el coche oficial y empezar a manejar dinero público. Ahora prefiere dejarle la tele a Cintora y sacrificarse gestionando día y noche los recursos comunes para redistribuirlos entre el pueblo, que es como la izquierda disfraza con apariencia virtuosa su evidente pulsión cleptómana.

Ha habido bofetadas en el Consejo de Ministros, suponemos que solo virtuales, porque todos quieren manejar un trinque tan aparatoso como el que va a llegar de Bruselas. Ahí hay dinero para subvencionar hasta el último perroflauta malabarista de semáforos, convertido en Técnico de Gestión de Ocio Vial, que ya no tendrá que redistribuir la riqueza de los conductores porque el Gobierno le va redistribuir a él la nuestra sin necesidad de madrugar.

Iglesias quiere manejar la pasta y en ello se ha empleado con uñas y dientes. El éxito, una vez más, ha coronado sus esfuerzos a favor de los de abajo. Por tanto, a partir de febrero habrá que poner mucha atención al BOE para ver en qué (y sobre todo, a quién) se va a repartir este dineral. Salvo, claro, que el Gobierno de la transparencia decida que esa información no es relevante, en cuyo caso solo nos enteraremos cuando esta pesadilla sanchisto-flautica, oh dioses, haya pasado ya.

Desterrar el idioma
Álvaro Petit Zarzalejos. vozpopuli  25 Noviembre 2020

Se hace difícil escribir sobre el presidente y el Gobierno. La afasia de la que Pedro Sánchez se aprovecha para llevar a cabo su agenda acaba por alcanzar incluso a los espíritus más combativos y vehementes. Todo se ha dicho ya, y se ha dicho tantas veces que es complicado no escribir ecos de textos ya publicados, juicios ya elaborados o ideas ya expuestas.

Sánchez está logrando mostrarse como irremediable mientras a su alrededor, unos y otros se enzarzan por no se sabe qué puesto. Pero por suerte y milagro para el articulista, escribimos en español y no en suajili o noruego, y para asistirnos, tenemos a mano una historia fértil y un idioma poderosísimo.

Esta semana se cumplirá el natalicio de Félix Lope de Vega, el fénix de los ingenios, cumbre de la literatura universal y doblemente muerto ahora que el español ha sido desterrado. Debería hacernos temblar pensar tan sólo que el lenguaje con el que un poeta amó tanto -y otros a través de sus versos- va a quedar desguazado por la voracidad ideológica de unos gobernantes.

Una comunidad unida
Solo por inquina puede arrebatársele a un país la riqueza que nace de un idioma como el nuestro; sólo desde un profundo desprecio hacia los lazos que mantienen unida una comunidad, o por la firme decisión de volarlos por los aires, se puede hacer lo que el Gobierno perpetró la semana pasada, a modo de rodillo, pasando por encima de los partidos de la oposición y de la sociedad.

Pero hay algo más: una lengua como la nuestra rompe ante cada generación como las olas en la costa, dejándole todo un mar de enseñanzas. Y eso no gusta al Gobierno, tan obsesionado por el control de la verdad y, sobre todo, de la mentira. Sólo cercenando el idioma puede el Gobierno asegurarse que no haya más enseñanza que la que se desprenda del oficialismo, siempre sectario, siempre apocopado.

Es, además, revelador que en la misma reforma en la que el español deja de ser lengua vehicular, se amplíe la educación de ética y valores -o lo que el Ejecutivo denomina ética y valores, que a saber qué será. Revelador por cuanto pone al aire la realidad profunda de este Gobierno: que prefiere a Celaá dictando sobre libertad antes que a Unamuno o a Montero marcando lo que es el amor, antes que a Lope. Adriana Lastra -qué paradójico- lo dejó claro: ahora les toca a ellos.

El peso de la Historia
Y es normal su obsesión, porque el peligro que no sienten por la oposición o la sociedad puesta en pie, sí lo sienten ante un idioma y una cultura que trae consigo el peso de la Historia y la demostración, precisamente, de que no es cierto el mal que quieren insuflar: que no son irremediables.

El español es algo más que un idioma; es una comunidad que, además, traspasa nuestras fronteras. La amortización decretada por el Gobierno no podrá con él. Resistirá, sí, pero quizá como ruina y no como edificio (“Miré los muros de la patria mía/si un tiempo fuertes, ya desmoronados” escribió Quevedo). Piedra sobre piedra, habrá que edificar lo que ahora han derribado, recordando con Cervantes, a ese Lope del que esta semana celebramos su aniversario, y a este idioma que ahora quieren desterrar: “Yace en la parte que es mejor de España/una apacible y siempre verde Vega”.

La propaganda de la ideología dominante
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Noviembre 2020

Resulta desproporcionada la ventaja que supone el Gobierno, frente a otras fuentes de ideas, argumentos o convicciones, a la hora de influir sobre la opinión pública. El Gobierno es, sobre todo, un eficaz ingenio de propaganda para convencer a los sufridos contribuyentes de que determinadas formas de pensar o actuar son las buenas. Es un propósito que se determina por sus efectos. Obsérvese que por todas partes se encuentran personas que razonan, piensan o se comportan de manera mimética con la ideología dominante, la que hace suya el Gobierno. Se nota, por ejemplo, en las opiniones que vierten muchos periodistas, comentaristas, tertulianos, por muy independientes que se consideren a sí mismos. Es un fenómeno que empapa la mayor parte las “llamadas de los oyentes” en la radio o las personas entrevistadas, aleatoriamente, por las cámaras de la televisión.

Muchas de tales personas, afines a las prédicas del Gobierno, ni siquiera se percatan de tal identificación. Es más, puede que voten a partidos de la oposición o que no voten. El resultado es la general obsecuencia de una gran parte del pueblo respecto al Gobierno, como personificación de la ideología dominante, que es la progresista.

El hecho de la complacencia con las manifestaciones del Gobierno, de forma expresa o implícita, proporciona al sujeto una gran tranquilidad, un notable sentido de seguridad. Nada hay más placentero y común que conseguir una idea meliorativa de uno mismo, acorde con lo que resulta hegemónico en la vida pública. Es una identificación que no se produce solo en las personas con pocos años de estudios; afecta, por igual, a los doctores universitarios. Asombra comprobar que la apropiación de esas ideas mostrencas se traduce en que mucha gente las considere como originales o, al menos, propias. Ahí reside el éxito de la propaganda oficial, muy superior a cualesquiera otras formas de transmisión ideológica.

El efecto propagandístico se consigue, casi sin quererlo, mediante el difuso control, por parte del Gobierno y sus terminales, de los mal llamados “medios de comunicación”. Se dijo media, en inglés, (plural de médium), irónicamente, por la presunción de que había algo de magia en la transmisión de las ideas de forma generalizada y sistemática. Es tal la fuerza de la comunicación masiva, que hace mínimos los esfuerzos de las campañas electorales o los debates parlamentarios para que cristalicen ciertas formas de opinión. Junto a los medios de comunicación masiva, el sistema de enseñanza es también una buena vía propagandística. Nótese los denodados esfuerzos, que han hecho todos los Gobiernos socialistas en España, para emitir “leyes educativas”. La última es la más sectaria de todas; nos acerca a la situación de la izquierda en la II República.

Se me dirá que también hay un efecto de propaganda por parte de las ideologías minoritarias o, incluso, marginales. No lo niego. Pero sus resultados son insignificantes, cuando los comparamos con la acción del Gobierno actual, que se considera vocero del progresismo dominante. Por eso es tan tenue el efecto de verdadero cambio que puedan tener las elecciones en un sistema democrático. Siempre será mejor ese mecanismo que el autoritario del ordeno y mando, pero, como digo, su capacidad transformadora resulta endeble. No digamos ahora, después del ejemplo de las últimas elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. En la democracia más genuina del mundo también pueden manipularse los resultados electorales.

El ejemplo perfecto de propaganda en la España actual es el de la hebdomadaria prédica de Fernando Simón, como vocero exclusivo para dar cuenta de la epidemia del virus chino. Enredado en sus muletillas (“obviamente”, “si bien es cierto”, etc.) cumple muy bien el principio desinformador de blurring in complexity”. Es decir, confundir con un amasijo de datos y de evidencias. Una muy chusca: afirmar que unas regiones se encuentran por encima de la media nacional de lo que sea, mientras que otras se hallan por debajo de esa media. Lo dice, enfáticamente, como si fuera un descubrimiento. ¿Dónde habrá estudiado estadística este descorbatado doctor?

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Iglesias manda más que Sánchez
Editorial ABC 25 Noviembre 2020

Moncloa está más pendiente del pulso de poder entre el PSOE y Podemos que de asumir con más decisión y realismo que España empeora en lo sanitario, político y económico

El Gobierno volvió a ofrecer ayer uno de esos habituales episodios de fractura interna que empiezan a sonar más a una necesidad obsesiva de Pablo Iglesias por acaparar titulares para mantener la tensión y hacer ostentación de su poder en La Moncloa, que a contribuir a resolver los acuciantes problemas del país. Hace solo tres días, en pleno domingo por la tarde, Pedro Sánchez improvisó una declaración para «vender» a la opinión pública un plan de vacunación cuando ni siquiera hay aún una sola vacuna oficialmente en el mercado, y para ello utilizó la añagaza de que España dispondrá de 13.000 puntos de distribución… que se corresponden con los 13.000 centros de atención primaria que ya tenemos. Y ayer por la mañana, antes del Consejo de Ministros, Moncloa filtró la aprobación de un decreto por el que se creaba una «comisión interministerial» presidida por el propio Sánchez para gestionar los 140.000 millones de euros que Europa ha comprometido a España como fondos para la reconstrucción tras la pandemia. En virtud de ese decreto, Iglesias quedaba excluido de la comisión, lo que le forzó a mantener el enésimo pulso con Sánchez para que éste, a renglón seguido y en cuestión de minutos, se viese obligado a rectificar. Así, será el Consejo de Ministros en pleno, y no una comisión de composición socialista casi exclusiva, quien controlará todas las subvenciones que se concedan con esos fondos de rescate para nuestra economía.

De nuevo Iglesias gana, y de nuevo Sánchez pierde, lo cual es un pésimo mensaje que España envía a Bruselas porque es un hecho constatable que Podemos y el separatismo no solo condicionan la gobernabilidad, sino que son quienes realmente la ejecutan retratando a Sánchez como un pelele en sus manos. Objetivamente, Sánchez ha quedado para protagonizar las campañas de propaganda oficialista que le diseña Iván Redondo, y para tratar de crear una falsa imagen de euforia social que ilusione a los españoles con una inminente campaña de vacunación masiva. En cambio, Iglesias es el verdadero muñidor de acuerdos con el independentismo vasco y catalán, y se impone para ser el controlador de esos miles de millones en juego.

La imagen balbuceante de la portavoz del Gobierno ayer durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros hablaba por sí misma. Lo que empezó siendo una justificación de la exclusión de Iglesias en la toma de decisiones sobre ese rescate europeo se convirtió en segundos en una sumisión absoluta del PSOE a las exigencias de Iglesias. La Moncloa había diseñado su operativo informativo para hacer hincapié en que Sánchez asumía el «control total» de las subvenciones a empresas en dificultades y de cada proyecto de inversión visado por la UE. Sin embargo, la nueva desautorización de todos los ministros económicos fue paradigmática porque la permisividad de Sánchez con Iglesias se ha convertido en una pésima costumbre. Podemos ha pactado con ERC y Bildu una prohibición de los desahucios y el PSOE se enteró por la prensa. Después, una secretaria de Estado de Iglesias dijo de la ministra de Defensa que simpatiza con el PP y Vox. Y ahora Iglesias exige gestionar personalmente una parte de los fondos europeos para financiar su proyecto antidemocrático para España. Y todo ello, presumiendo sin rubor de torcer el brazo a Sánchez el día en el que fallecieron 537 personas, la cifra más alta de muertes en esta segunda ola de la pandemia. Moncloa está más pendiente de sus codazos por el poder que de asumir con más decisión y realismo la certeza de que España empeora dramáticamente en lo sanitario, en lo político y en lo económico.

Inmersión lingüística: Cataluña no es Groenlandia, pero se le parece
En los países democráticos, hay numerosos territorios bilingües, pero la imposibilidad para los padres de elegir la lengua de escolarización de sus hijos solo existe en autonomías de España y Dinamarca
Ignacio Cembrero elconfidencial 25 Noviembre 2020

El mundo occidental está salpicado de territorios donde conviven varias lenguas. En Europa sucede, por ejemplo, en tres cantones suizos, en la región de Tirol del Sur (Italia), en la ciudad de Bruselas y en otros muchos lugares. A gran escala, el mejor prototipo es quizá Canadá.

En los cantones de Friburgo, Valais y Berna, los padres eligen si sus hijos son escolarizados en alemán o francés. En Bruselas y parte de su periferia, sucede otro tanto entre el flamenco, una variante del neerlandés, y el francés, por el que se inclina la mayoría del alumnado.

Incluso en países que han accedido más recientemente a la democracia, como Rumanía, los derechos de la minoría húngara (1,25 millones de habitantes) son respetados por una ley de 1995 enmendada dos años después. En este caso, también los progenitores deciden en qué escuela matricular a sus hijos, y la gran mayoría opta por los centros públicos donde la enseñanza se imparte en su lengua materna.

Quebec no es un estado bilingüe, aunque Canadá, del que forma parte, sí lo es. Hace ya 46 años, el primer ministro quebequense, Robert Bourassa, logró promulgar una ley que convirtió el francés en la única lengua oficial. Aun así, la minoría anglófona puede escolarizar a su prole en escuelas públicas y subvencionadas donde se estudia en inglés, a condición de solicitarlo al Ministerio de Educación y cumplir algunos requisitos.

Basta con demostrar que el alumno al que se quiere matricular en un centro anglófono tiene un hermano que cursó en inglés la mayoría de la escuela primaria o secundaria o un padre o una madre que también estudiaron algunos años en ese idioma. En el anterior curso escolar (2018-19), había en las escuelas anglófonas de Quebec 84.189 alumnos. En la mayoría de los estados angloparlantes de Canadá donde hay una consistente minoría francófona, esta puede también escolarizar a sus hijos en su lengua materna.

En los territorios bilingües de países democráticos, solo hay un modelo de inmersión similar al de Cataluña, que no permite a los padres que sus hijos sean escolarizados en su lengua materna. En Cataluña, el castellano es la lengua madre del 52,7% de la población y el catalán del 31,5%, según el 'Estudio de usos lingüísticos" efectuado en 2019 por la Dirección General de Política Lingüística de la Generalitat.

El acuerdo alcanzado entre ERC, el PSOE y Unidas Podemos para eliminar de la nueva ley de educación (Lomloe) la referencia al castellano como lengua vehicular tendrá pocos efectos prácticos, pero ratifica simbólicamente el sistema de inmersión en catalán que arrancó en 1983.

Ese modelo de inmersión catalán solo existe en Groenlandia, una región autónoma de Dinamarca con una población (56.000 habitantes) como Segovia o Huesca. Los groenlandeses decidieron en 2008 en referéndum dotarse de una mayor autonomía y, entre otras cosas, acabar con el bilingüismo. Desde junio de 2009, el groenlandés, un idioma esquimal hablado por más del 80% de la población, es la única lengua oficial.

En los colegios, solo se estudia en groenlandés, y el danés, el idioma oficial del país, ha pasado a ser la primera lengua extranjera. La coalición de cuatro partidos que gobierna Groenlandia aprobó incluso hace un par de años un manifiesto proclamando su propósito de convertir el inglés en la primera lengua extranjera, por delante del danés.

Esta intención causa consternación en Dinamarca. “Poner menos énfasis en el danés en Groenlandia equivale a poner menos énfasis en los sueños y esperanzas de los jóvenes groenlandeses de cursar estudios superiores”, escribió en el diario 'Berlingske' Marcus Knuth, diputado conservador danés y exportavoz para asuntos groenlandeses. Si no dominan el danés, difícilmente podrán esos jóvenes estudiar y trabajar en Dinamarca, cuyo mercado laboral ofrece muchas más salidas que el groenlandés.

La inmersión en groenlandés es, en realidad, un paso para preparar la independencia que, según los sondeos, un 64% de la población anhela. Los partidos políticos locales son, en mayor o menor medida, todos proclives a romper amarras con Dinamarca y solo discrepan sobre el ritmo de la separación. Si aún no se ha consumado, es porque la autonomía recibe cuantiosas ayudas de Copenhague y porque el nuevo Estado quedaría, aunque sea provisionalmente, fuera de la UE.

Al margen de las excepciones española y groenlandesa, en los demás territorios bilingües de las sociedades democráticas la inmersión lingüística no existe porque, hasta algunos nacionalistas quebequenses lo reconocen, vulnera el derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en la lengua de su elección y conculca libertades individuales, aunque sean pocos los que quieran ejercerlas

Sánchez e Iglesias, un mismo destino
La última crisis de Gobierno se salda con otra victoria de Podemos, aunque consentida
Editorial larazon 25 Noviembre 2020

La última crisis entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha tenido fácil y rápida solución: si el conflicto era formar parte de una comisión interministerial, se suprime la comisión y resuelto el problema. Es decir, muerto el perro se acabó la rabia. Pero la rabia continúa y es consustancial a este Gobierno. El vicepresidente segundo no estaba incluido en el órgano encargado de controlar los fondos europeos destinados a la recuperación por la pandemia, y sí los ministros cuyos departamentos van a estar implicado de manera directa en esta gestión. Iglesias ha entendido que su no presencia era un intento de restarle poder y protagonismo y, como viene haciendo desde que se firmó el Gobierno de coalición, forzó la situación hasta que Sánchez se ha visto obligado a rectificar.

En este caso, se enmarca en la enésima batalla que mantiene con el grupo económico del Ejecutivo y especialmente con la titular de Economía, Nadia Calviño, que no esconde su temor a que estos fondos no sean aprovechados con visión de futuro. La mirada de Iglesias es demasiado corta, tanto que nos ha dado sobradas pistas de que su estrategia pasa casi exclusivamente por rentabilizar como sea su paso por el Gobierno, porque fuera de él todo indica que ya no será el mismo líder de la calle. En Europa son conscientes, como lo es Calviño, de que el problema de España es la inestabilidad política y que, con Iglesias interviniendo en la administración de los fondos, impedirá que haya una comunicación institucional con PP y Cs, de la misma manera que ha impedido que en los presupuestos se abriese otra vía que no fuese la de ERC y Bildu. Evitar el consenso es la piedra angular de la estrategia de Iglesias, y en ella parece participar con gusto o sumiso Sánchez. El problema, además, se agudiza por el plan de reformas que presentó el presidente del Gobierno en Bruselas el mes pasado: el único mensaje que quedó claro es que en tres años se crearían 800.000 puestos de trabajo, pero no se sabe cómo. Iglesias, tampoco. Una creación de empleo que está vinculada a proyectos y reformas estructurales que todavía son vagas consignas y a la llegada de los primeros 72.000 millones de euros.

Ayer, Iglesias volvió a ganarle la partida suprimiendo la comisión interministerial y llevando las decisiones al Consejo de Ministros, dirigido directamente por el gabinete económico de Moncloa, lo que indica que Sánchez tampoco sale tan mal parado de esta crisis. Estas son las cartas con las que tiene que jugar. Él querría excluir a Iglesias, pero no puede porque su dependencia es demasiado fuerte. La llave de la legislatura la tiene Podemos, pero también tiene el arma para practicarse un harakiri político. Sánchez lo sabía, él mismo anunció que tendría problemas que le quitarían el sueño, pero también comprendió que era la única manera de llegar a La Moncloa y seguir conservando el poder. Puede decirse que los dos están encerrados con el mismo juguete.

ERC, contra la autonomía fiscal de Madrid
EDITORIAL Libertad Digital 25 Noviembre 2020

Los separatistas de ERC se han sumado a los del PNV y han anunciado este martes su “preacuerdo” a los Presupuestos Generales del Estado del gobierno social/comunista de Sánchez e Iglesias. Con el apoyo de ambas formaciones, al que previsiblemente se sumaran los proetarras de Bildu, el Ejecutivo se asegura poder sacar adelante las cuentas del Estado para el 2021.

Ya resulta lamentable que el Ejecutivo de Sánchez haya accedido al requerimiento de los separatistas catalanes de erradicar lo poco que queda del ya de por sí escaso control financiero que Rajoy y Montoro aplicaron en 2015 a las cuentas de una administración autonómica en rebeldía cuyos gobernantes, a día de hoy, siguen empecinados en impulsar un ilegal proceso secesionista. Otros tanto se podría decir del privilegio de liquidar la deuda del Ministerio de Educación en la gestión de becas con Cataluña desde el año 2005. Con todo, más surrealista y bochornoso, al margen de su más que dudosa constitucionalidad, es que el Gobierno de Sánchez e Iglesias haya accedido a crear con Esquerra una comisión bilateral para desarrollar una reforma "completa, justa y progresiva" que incluya "el fin del paraíso fiscal de Madrid".

Resulta increíble que una formación como Esquerra Republicana, que se pasa el día arremetiendo contra el “centralismo”, pretenda ahora erradicar la escasa autonomía y responsabilidad que tienen nuestras administraciones regionales en materia fiscal con la delirante excusa, además, de que la Comunidad de Madrid lleva a cabo un “dumping fiscal”. A este respecto, es cierto que la Comunidad de Madrid, a diferencia de muchas otras autonomías, no aprovecha sus propias figuras impositivas, ni los tributos que las autonomías tienen plena o parcialmente cedidos, ya sea sucesiones, patrimonio o parte del IRPF o el IVA, para freír a impuestos a sus ciudadanos. Pero eso no implica competencia desleal alguna por cuanto eso mismo lo podrían hacer, como de hecho algunas otras también hacen, cualquier otra comunidad autónoma, muchas de las cuales, por el contrario, prefieren exprimir al máximo a sus propios contribuyentes.

Menos aun se puede hablar de "dumping fiscal" si tenemos presente la deuda autonómica, pues mientras que Madrid es una de las cinco comunidades con menos deuda autonómica por habitante, Cataluña es, con gran diferencia, la más endeudada de todas.

Así las cosas, ya podrá el Gobierno social/comunista y sus socios separatistas hablar de “dumping fiscal” y de la necesidad de erradicarlo mediante la “armonización” de impuestos, que lo que, en realidad, pretenden no es otra cosa que imponer un mismo infierno fiscal para todas las comunidades autónomas. Y es que si Madrid se ha convertido en la locomotora económica de España es porque, a diferencia de la Cataluña nacionalista, no entorpece la actividad económica con asfixiantes regulaciones, ni fríe a impuestos a los ciudadanos ni se gasta el dinero del contribuyente en despilfarradores delirios identitarios. Ese es el “paraíso” que no soportan quienes, como socialistas y comunistas, someten a los ciudadanos a un infierno fiscal.

Pedro Sánchez atraca a Madrid en lugar de frenar los atracos en Cataluña
ESdiario 25 Noviembre 2020

El presidente cruza de nuevo todas las líneas rojas para pagar otra factura del insoportable peaje de sus aliados: cada día abona una, a cual más inaceptable.

En su viaje político kamikaze para mantenerse en el poder, Pedro Sánchez ha aceptado nuevas concesiones bochornosas a unos aliados que, en realidad, se comportan como meros extorsionadores: no apoyan al líder socialista por desarrollar un proyecto compartido y destinado a generar beneficios comunes; sino para obtener el botín sectario que cada uno de ellos exige.

Así, permitirá a ERC impulsar una comisión destinada a acabar con lo que Gabriel Rufián denominó "dumping" de Madrid, a quien definió despectivamente como "paraíso fiscal". Si desde un punto de vista político supone consentir la injerencia de una Comunidad rupturista en otra leal al orden constitucional; desde una perspectiva económica simplemente es infame.

Madrid es la viva prueba de que se genera más riqueza, progreso y solidaridad procurando no asfixiar a las empresas y a los ciudadanos que confiscándole el resultado de su trabajo para sostener una improductiva Administración Pública.
Sánchez compra el voto de Esquerra a cambio de aplicar un "155 fiscal" a Madrid

Con una política impositiva razonable, Madrid ha logrado ser la primera en renta y PIB de España, pero además contribuyendo como nadie al reequilibrio en España: siete de cada diez euros destinados al Fondo Territorial tienen origen madrileño, más del doble de lo que, por ejemplo, aporta Cataluña.

Madrid da anualmente a ese fondo una media de 4.000 millones de euros, pero además recauda por todos los conceptos alrededor de 80.000 millones, de los cuales se "queda" con algo menos de 20.000: no solo es el mayor ejemplo de solidaridad de España; sino la prueba de que esa política altruista es la más beneficiosa para quien la practica.

Que Sánchez estimule el atraco a Madrid en lugar de frenar el existente en Cataluña, la región con la mayor presión fiscal autonómica de España, demuestra una falta de escrúpulos sangrante aleja al PSOE de cualquier victoria en la región madrileña y evidencia que, con tal de prosperar él, es capaz de ceder lo que haga falta por pernicioso que sea.

La inclusión de un senador batasuno en la comisión de reparto de fondos europeos y de Podemos pese a no estar previsto o la cesión de unos cuarteles del Ejército al PNV ahondan en esa misma sensación de rendición de Sánchez a los caprichos o peajes de sus interesados aliados. Y siempre la duda, más que fundada, de hasta dónde llegarán sus concesiones y peajes.

Teniendo en cuenta a quién le debe la presidencia y cuáles son sus objetivos, inconstitucionales y peligrosos siempre, temerse lo peor es inevitable.

Lo que Rufián no perdonará nunca a Madrid
Carmelo Jordá Libertad Digital 25 Noviembre 2020

Cuatro medidas, sólo cuatro, ha esgrimido Gabriel Rufián como justificación del pacto presupuestario de ERC con el Gobierno. Una de ellas es directamente contra Madrid, lo que supone toda una revolución en el modo que los separatistas negocian acuerdos con el PSOE: de pedir privilegios para ellos han pasado a pedir perjuicios para los demás, un cambio cualitativo.

Y cuidado, que el porcentaje es relevante: una de cuatro, el 25% nada más y nada menos. No lo pueden negar: están obsesionados con Madrid, no lo soportan, no nos soportan.

Otro día hablaremos de este Gobierno dispuesto a vender Madrid, España y a las 11.000 vírgenes si fuese preciso por aguantar en el machito, pero esta columna quiero dedicarla a esa obsesión, al odio a Madrid, una ciudad que no es perfecta y cuyos ciudadanos no somos perfectos, por supuesto, pero que quizá no se merezca esa fijación política.

Pero el caso es que Madrid hace que los separatistas catalanes no puedan olvidar que Barcelona ya no es lo que era y que ahora ha pasado de la costa mediterránea al centro la capitalidad no sólo política, sino también económica y cultural. Mientras "la ciudad que fue", como la llamaba Federico Jiménez Losantos, ha ido derivando en otra urbe provinciana, más grande que las demás, sí, pero también más obtusa y encerrada en sí misma. Mientras Madrid mira al mundo Barcelona se mira el ombligo y así les va.

También hay, por supuesto, un enfado monumental porque Madrid demuestra lo equivocados que están y que lo que se necesita para prosperar no es más y más intervención ni un aparato político que crece sin freno y lo invade todo, hasta las parcelas más íntimas de la vida personal, como la lengua que usa un niño en el recreo. La capital de España es la ciudad más exitosa de las últimas décadas en el sur de Europa y lo es, precisamente, por seguir el camino contrario de Barcelona en tantas cosas, por permitir a los madrileños ser más libres y más independientes del poder político.

Por supuesto, hay que ser muy idiota para creer que subiendo los impuestos a Madrid se revertirá este proceso y las empresas volverán a la Ciudad Condal como si no existiesen los disturbios, como si el peligro de la secesión hubiese desaparecido, como si las empresas multinacionales estuviesen deseando que alguien les diga en qué idioma pueden hablar, rotular o emitir su documentación. Es tan estúpido que yo diría que ni Rufián piensa tal cosa: en realidad solo pretenden fastidiar, llevarse el juguete como niños malcriados que es, casualmente, lo que políticamente son.

Por último, no hay que olvidar la que quizá es la razón principal de ese odio feroz: al fin y al cabo Madrid, esa ciudad abierta que sí es plural de verdad, en la que puedes vivir, trabajar y disfrutar seas de donde seas, es la representación perfecta de por qué España sí es y lleva mucho tiempo siendo lo que sus nacioncitas de tres al cuarto no serán nunca: un proyecto enriquecedor, que vale la pena, en el que los diferentes tienen cabida y que mejora a los que forman parte de él.

En resumen Madrid es la prueba definitiva de que España es mejor que sus països o sus herrias y eso sí que no nos lo perdonarán nunca.

El PNV expulsa al Ejército
Francisco Marhuenda larazon 25 Noviembre 2020

Hay que reconocer que Pedro Sánchez es un hombre con suerte, aunque también es cierto que ha trabajado con gran tenacidad para conseguir la secretaría general del PSOE y luego la presidencia del Gobierno. En este caso la fortuna es contar con una oposición que está dividida en tres grupos en un período en que el palacio de La Moncloa se ha convertido en la casa de los líos y en un mercado persa donde todo se compra y se vende.

A pesar de dormir ahora tranquilo con Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros y no sufrir las pesadillas que nos anunció antaño, la realidad es que la sede de la presidencia del Gobierno es una auténtica casa de los enredos. Hay dos frentes abiertos que administra Sánchez con habilidad. El primero es la relación con su socio al que ya le tiene tomada la medida y lo mantiene entretenido en asuntos variopintos para satisfacer su veta propagandista. Hay rectificaciones que creo, incluso, que están pactadas, para hacer ver que Iglesias se coloca una medalla.

La otra faceta es el zoco que se ha organizado con motivo de la negociación de los Presupuestos. A Bildu se le regala el reconocimiento y normalización política, por lo que Otegi está muy feliz y entrega los votos a su benefactor. El PNV se llevará una pasta gansa, como siempre, y además le ha tocado el cuartel de Loyola que será abandonado por el Ejército. El regimiento de Infantería «Tercio Viejo de Sicilia» se podrá instalar en algún camping de la zona, montar las tiendas de campaña en los montes o donde pueda, pero la realidad es que se queda sin su cuartel.

El nacionalismo vasco consigue una gran victoria llena de simbolismo con la expulsión de los militares, aunque el Gobierno socialista-comunista buscará alguna excusa diciendo que le encontrarán otra ubicación y que no abandonará el País Vasco. Estoy convencido de que ese regimiento acabará en breve en cualquier otra comunidad cuando pase el ruido. La ocupación de cuarteles es una demanda clásica de los nacionalistas vascos y catalanes.

Al final, la presencia del Estado queda reducida a la mínima expresión. Las negociaciones que se traducen en inversiones no me parecen mal, pero otra cosa muy distinta es este tipo de operaciones que tienen una carga política trascendental y unas consecuencias lamentables. Es una vergüenza que se acepte expulsar al ejército de San Sebastián. Lo peor es que esta nueva humillación solo sirve para contentar a los que quieren acabar con España.

Cervantes, la señora ministra de Educación y Cataluña
​Cervantes dedicó a Barcelona varios elogios, entre los que destaca éste que pone en boca de don Quijote, cuándo le escucha a usted decir, que el “castellano ya no será “lengua vehicular” en Cataluña
Francisco Vélez Nieto diariosigloxxi 25 Noviembre 2020

¿Qué futuro será el de Cervantes señora ministra, cuando fue don Quijote, quien puso su ingenio y elogio histórico a la ciudad de Barcelona? "Archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza única; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto".

Partiendo del hecho realista de que los viejos roqueros nunca mueren y estando seguro que el presidente Sánchez sacará los presupuestos adelante, pese a todos. Menos da una piedra” y “Al toro, que una mona”. Espero que tenga muy en cuenta, que en España la explotación del hombre por el hombre cada vez se acentúa más. Y no hablemos de la explotación laboral y mental de los menores.

¡Madre de la fortuna y la de esos independentistas, fanáticos alborotadores de ignorancia voluntaria y enfebrecidas mentes, le van a golpear duro y con un palo a Cervantes! Ellos no han leído El Quijote ni los elogios perennes del manco de Lepanto a la metrópoli catalana.

Carlos Fuentes, el gran escritor ya fallecido, con la brillantez que caracteriza su escritura, nos confirma como Cervantes y don Quijote son la constante advertencia de que "el lenguaje es cimiento de la cultura, puerta de la experiencia, techo del mundo, azotea de la imaginación, recámara de amor y, sobre todo, ventana abierta al aire de la duda, la incertidumbre y el cuestionamiento”.

¡Cuán guapa estuvo usted señora ministra con mascarilla blandiendo el decreto Ley de Educación!. Pues, qué se puede esperar que esos herederos del puyolismo de la pela es la pela y ¡Visca Catalunya!, dispuestos a prohibir las sevillanas cuando su fe de carboneros consideren que todo lo popular solo pueden ser sardanas y cierra los Pirineos. "Decían: ojú, qué frio" como señalaba José Hierro en su poema sobre los andaluces, parecen que están solos. ¿Qué van a hacer sin sus ferias, sin sus casetas verdiblancas como muestra pacífica del “Manque pierda”

Sin duda, se trata de una de las enmiendas importantes y necesarias y muy polémicas, pactadas por los socialistas, Unidas Podemos y ERC para eliminar la referencia al castellano como “lengua vehicular” en todo el Estado, un término que introdujo por primera vez el PP en la LOMCE (ley educativa aprobada por este partido en solitario en 2013). Según los promotores de la enmienda, el objetivo es “facilitar los programas de inmersión lingüística” de las autonomías con lengua cooficial.

Ellos van a ignorar, como les caracteriza, que Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) visitó Barcelona al menos en una ocasión dejando una huella lo suficientemente profunda como para que Barcelona fuese la única ciudad real que aparece en su celebérrima obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Era una ciudad bella, laboriosa, culta y callada. Jamás hubiera incendiado hogueras en la plaza del gran poeta, amante de su pueblo, autor de La pell de brau, Salvador Espriu, que han provocada con sus recientes algaradas. Blandiendo libertades y democracia teniendo como yugo a una dictadura a la que otras generaciones anteriores combatieron con las ideas de libertad sin gamberradas y asesinatos como se ha padecido en el País Vasco y España. Y que en la actualidad la nostalgia de los herederos del franquismo intenta recuperar.

Y no olvidemos, respetado lector ese cazador cazado que es el patriota de Casado, otro nostálgico de un pasado poco deseable.

Cuando “La Brigada de la Muerte” recorría Tarragona
Lideradas por Pascual Fresquet, estas patrullas buscaban “la revolución” a través de una “limpieza del fascismo”
Javier Barraycoa larazon 25 Noviembre 2020

Pascual Fresquet fue el líder de una de las patrullas más terroríficas de las milicias anarquistas. Ya se había destacado en Caspe por sus crueldades sin límite. Acompañaba la columna de Durruti, pero sus hombres no combatían, sino que “purificaban” (utilizaban esta expresión) la retaguardia. La patrulla estaba formada por unos cuarenta milicianos vinculados a la FAI de Cataluña. Se les conoció con el tétrico nombre de “La Brigada de la Muerte” y dispuso de un “Centro irregular de detención” –esto es, una improvisada checa- en la calle Rosario, número 12 de Caspe. A finales de julio de 1936 prendieron fuego a una pira repleta de imaginería y jocalias en la plaza de España de la ciudad. Un estudioso de los hechos, Amadeo Barceló Gresa, en su obra “El Verano de la Tormenta”, describe los hechos: “(…) Fresquet y sus calaveras estuvieron hace unos días especialmente involucrados en el asunto de los santos. No bastaba con quemar y saquear las iglesias, así que desde el Comité se comunicó la obligación de entregar todos los santos, cuadros y objetos religiosos en general, custodiados en domicilios particulares (…)”.

Fresquet había sido el presidente del sindicato de la construcción de la CNT en el barrio de Sants en 1936. Se había hecho famoso por su activismo que le llevó a ser atracador de bancos en favor de la causa anarquista. También era un borracho habitual y entusiasta del boxeo y persona agresiva. También fue conocido por su comportamiento sexual promiscuo y vejatorio con las mujeres era temido incluso por anarquistas y sindicalistas. El aspecto de su Brigada de la muerte era impresionante, pues el autobús en el que montaban a las futuras víctimas llevaba una calavera pintada e, igualmente, sus hombres cosían calaveras en los uniformes.

Fueron descritos así: “Eran unos cuarenta hombres armados, con la calavera cosida al gorro y al pecho. Oficialmente, eran la brigada de investigación de la columna de milicianos Ortiz [la que marchó junto a la de Durruti al frente de Aragón], y su trabajo consistía en desenmascarar y eliminar a los fascistas ocultos en la retaguardia”. En realidad, en la mayor parte de los casos, estos “fascistas” era población civil que no habían tomado las armas contra la República pero eran conocidos por su militancia derechista o por ser católicos, sacerdotes o convecinos delatados por envidias, incluso por deudas. Tras abandonar Caspe, obligados por instancias superiores debido al terror que despertaban en la población, emprendieron una ruta de la muerte por el sur de Cataluña.

Esta es la descripción de las “gestas” de la Brigada: “Actuó durante los tres meses posteriores al estallido de la Guerra Civil en dieciséis municipios de la provincia de Tarragona (en las comarcas del Priorato, Terra Alta, Ribera de Ebro y Baix Camp) y en varios municipios del Bajo Aragón entre julio y septiembre de 1936: Caspe, Fabara, Maella, Gandesa, Falset, Mequinenza, Albalate del Arzobispo, Calanda, Samper de Calanda, Híjar, Bot, Flix, Ascó, Ribarroja de Ebro, Mora de Ebro y Reus. Su finalidad era la “limpieza de fascistas” (religiosos, falangistas, militantes de la CEDA, católicos, carlistas, caciques o labradores que se oponían a las colectivizaciones). Su objetivo era implantar pueblo a pueblo el comunismo libertario. Se ha documentado que asesinaron a 247 personas. Se desplazaban en un ómnibus de color negro con calaveras pintadas”.

La brutalidad con que operaba la Brigada de la Muerte provocó que el representante de la CNT catalana declarara en el Pleno de Regionales de la CNT, celebrado el 16 de septiembre de 1936 en Madrid, ante las quejas del representante aragonés: “Cataluña aclara que en Barcelona hay el acuerdo de destituir a Ortiz [La caravana era teóricamente su Comisión de información] y al mismo tiempo celebrar una reunión entre los Comités Regionales de Aragón y Cataluña; añade que se nombró en Barcelona una comisión para averiguar las fechorías que comete la Brigada de la Muerte, que dirige Ortiz, y que esta Comisión informará en dicha reunión”. La comisión llamó al orden al verdadero líder, Pascual Fresquet, el cual tuvo que dar cuentas de sus acciones. La Brigada, considerada por la dirección de la CNT como contraria al “espíritu revolucionario”, dejó de operar a partir de octubre de 1936. Fresquet fue llamado al orden. Pero la semilla del horror ya había quedado plantada en las comarcas catalanas. Él se justificó ante sus compañeros anarquistas, según cuenta su propio hijo: “Les dijo que lo que quería era luchar y frenar al enemigo, donde hiciera falta. Que él había nacido para vencer, para servir. Que había que frenar al fascismo. Que había que hacer la Revolución. Y que eso estaba haciendo él con la Brigada de la Muerte”.

En su libro “De la Unión a Banat”, el militante anarquista Juan Giménez Arenas, afirma lo siguiente: “Fresquet había tenido un cargo militar en Aragón, con una unidad un tanto independiente, en la que no hizo más que barbaridades”. Giménez Arenas no lo duda: “Fresquet fue siempre un cerdo”. La Generalitat siempre estuvo enterada de la actuación de la Brigada de la muerte. Sabemos que una delegación de Reus se desplazó hasta Barcelona para hablar del asunto con Lluís Companys. Él confirmó estar al corriente de lo que sucedía y les aseguró que había tomado “todas las prevenciones pertinentes”. En realidad, esas “prevenciones” consistió en pedir a los representantes de Reus que solicitase a sus respectivos partidos y sindicales que tomaran medidas por su cuenta. “¿Qué puedo hacer yo si ustedes mismos no saben indicar a sus afiliados cómo comportarse y qué acciones emprender para cortar esos abusos?”. Con otras palabras, Companys nada hizo. Por su cuenta, Josep Tarradellas y Andreu Nin visitaron algunas de las poblaciones visitadas por Fresquet y sus compañeros, pero no tuvo consecuencias.

Toni Orensanz, en su libro “L’Òmnibus de la mort”, nos cuenta el paso de dicha caravana por Falset, su pueblo natal: “En septiembre de 1936 se presentaron los brigadistas de la muerte en un autobús pintado con calaveras y en una sola noche mataron a 27 personas de derechas. Me llamó la atención que se desplazaran en autobús, lo que significaba que también cometían desmanes en otros lugares, y que al día siguiente el cabecilla del grupo hiciera un pregón para justificarse. Hablaba de hacer justicia, y usaba el eufemismo de la limpieza”. Fresquet, el cabecilla, hombre de instintos brutales, huyó al finalizar la guerra a Francia y se codeó con las mafias marsellesas, llegando a ser un conocido atracador de bancos. Misteriosamente, acabó muriendo en España, tranquilamente, sin que nadie le recordara su macabro pasado. Más sorprendente aún, murió relativamente joven, en 1957, víctima de un cáncer de colon, es que poco antes de morir solicitó un sacerdote para reconciliarse con Dios. Toni Orensanz, en su libro sobre el personaje acaba con estas palabras: “Y así nos dejó Pascual Fresquet, extremaunciado y en la cama, cogido de la mano de un siervo de Dios. Tenía 50 años y murió de cáncer después de haber bebido, fornicado y asesinado todo lo que pudo”.


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