AGLI Recortes de Prensa   Jueves 26  Noviembre  2020

Transferencia a Madrid del infierno fiscal
Editorial larazon 26 Noviembre 2020

No dejaría de ser una pérdida de tiempo y esfuerzo ponderar argumentalmente la incoherencia palmaria de los diputados independentistas catalanes que exigen para Madrid lo que no admitirían de buen grado para su región, como es la pretendida armonización fiscal de las autonomías o de cualquier otra norma que interfiriera en las competencias transferidas, como la Educación, la Sanidad o las disposiciones de los servicios territoriales de emergencia, sino fuera porque supone la admisión implícita de la jerarquía de la Nación y el reconocimiento de la soberanía nacional representada en el Parlamento.

Hasta aquí, pues, podríamos felicitarnos del cambio de posición de un diputado como Gabriel Rufián, súbitamente consciente de que, como parlamentario, representa al conjunto de los españoles y no sólo a sus propios electores, y animarle a seguir por esta senda, que no entiende de fronteras interiores. Sin embargo, y, por supuesto, sin pretender juicio alguno de intenciones, nos tememos que la pretensión del diputado separatista está muy alejada de la búsqueda de la armonía y que, más bien, responde a ese acto reflejo de los nacionalistas de buscar responsables ajenos a la causa de sus propios problemas. Si, además, se reconocen como pupilos adelantados de la izquierda populista, tendremos los ingredientes necesarios para cocinar una enmienda presupuestaria que es, en sí misma, un insulto a la inteligencia y una provocación a esa parte de la sociedad española que hace frente a una de las presiones fiscales más altas de Europa y que viene sufriendo el doble o el triple gravamen de sus bienes patrimoniales, como es el caso de la herencia familiar, por no hablar de otros conceptos de la política fiscal de corte socialista que atacan directamente a los medios de producción de la riqueza, encarecen el mercado laboral y expulsan a los inversores. Si, además, se cuestiona la seguridad jurídica, el derecho a la propiedad o la mera estabilidad de las instituciones, como ha venido ocurriendo en Cataluña, el resultado no puede ser otro que la pérdida de riqueza.

Es comprensible que el espejo de Madrid les moleste, pero el reflejo que los nacionalistas catalanes creen deformado es la exacta realidad de su fracaso. Bajo los gobiernos populares, la Comunidad de Madrid, sin la pesada carga de la hipoteca nacionalista, ha mantenido una política de aminoración de la cargas impositivas de los ciudadanos y las empresas que ha favorecido la actividad económica y, por lo tanto, el incremento de los ingresos fiscales. Todo dentro de las facultades que le otorgan las leyes y lejos del pretendido paraíso fiscal que denuncian aquellos que, precisamente, mantienen burocracias elefantiásicas con el dinero de los contribuyentes.

El regalo del Gobierno a ERC
Francisco Marhuenda larazon 26 Noviembre 2020

No me sorprende el odio a Madrid de los independentistas. Es algo visceral que he vivido en mi tierra durante muchos años y que resulta enfermizo. Era habitual escuchar las lamentaciones antimadrileñas para desviar la atención frente a la corrupción, la mala gestión, el despilfarro o las equivocaciones que se cometían en Cataluña. Es la estrategia de buscar un enemigo externo en lugar de hacer autocrítica e intentar recuperar el terreno perdido.

Eran quejas, muchas veces infundadas, por el gasto público estatal, los grandes museos o la captación de inversiones gracias a la capitalidad, aunque nunca aplicaban este criterio por las ventajas que tiene Barcelona frente al resto del territorio catalán por ser, precisamente, la capital. El despropósito ha llegado ahora al extremo de que el gobierno de España ha pactado con los independentistas de ERC un ataque contra Madrid.

El objetivo es armonizar la fiscalidad en los impuestos de patrimonio y sucesiones o donaciones. Es un intento de laminar las competencias autonómicas, como si viviéramos en una república bananera, así como una muestra de la cobardía del Gobierno socialista-comunista que en cambio no se atreve a intentar lo mismo con el concierto vasco y el convenio navarro.

Madrid se ha convertido en el motor económico de España y esto es algo que no soportan los independentistas, los socialistas y los comunistas. En lugar de extender el modelo al resto del Estado estableciendo un sistema más liberal, abierto y eficaz se prefiere un intervencionismo de marcado carácter comunista. Es algo muy alejado, incluso, de la socialdemocracia. Al comunismo le conviene una España débil y empobrecida para avanzar en su proyecto revolucionario.

No lo conseguirán sino se cargan los contrapesos y cuanto mayor sea el índice de paro, déficit público y deuda más fácil resultará avanzar en esa dirección. Pedro Sánchez aseguró que los presidentes del PP le dirían a Ayuso que «tenemos un problema que resolver de armonización fiscal». No es verdad. Lo que se trata es de complacer a ERC. No tenemos que sorprendernos ante la euforia de Rufián, porque ve en la destrucción de Madrid una nueva victoria del independentismo.

No importa que se ignore el Estado de Derecho, que sea una medida inconstitucional y una vergonzosa humillación frente a los que han querido romper la unidad de España, porque no importa el precio que se pague con tal de aprobar los Presupuestos. Hace muy bien Ayuso advirtiendo que Madrid no permitirá este atropello que quieren perpetrar los liberticidas. No contentos con cercenar la libertad educativa ahora quieren impedir la fiscal.

El "negacionismo" de Casado y su inquina contra Vox
EDITORIAL Libertad Digital 26 Noviembre 2020

La inquina de Pablo Casado hacia Vox –formación conservadora a la que el PP debe el gobierno de no pocos ayuntamientos y comunidades autónomas– parece no tener límite: Tras descalificar personalmente a Santiago Abascal y votar, junto a socialistas, comunistas y separatistas, contra la moción de censura planteada por Vox contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, el PP de Casado volvió a dejar solos a los de Abascal contra el liberticida e inconstitucional estado de alarma de seis meses decretado por el gobierno social/comunista. No contento con ello, Casado volvía a arremeter pocos días después contra la formación conservadora equiparándola con la extrema izquierda podemita y acusándola falsamente de justificar actos vandálicos y altercados producidos durante el último fin de semana de octubre que Vox desde el primer momento condenó.

Aun así, este miércoles Casado ha vuelto a la carga contra Vox, en defensa, además, de una ley tan antiliberal, discriminadora e ineficaz como la mal llamada Ley contra la Violencia de Género. Así, y como si los de Abascal hubieran negado alguna vez la existencia o el carácter criminal del maltrato, de la violencia o del asesinato que algunos hombres perpetran contra sus pasadas o presentes parejas, Casado ha tenido la desfachatez de acusar a Vox de predicar un "negacionismo que es letal para conseguir resolver un problema que es innegable".

Aquí el único "negacionismo" que resulta letal para resolver un problema que, ciertamente, es innegable, es el de quienes se niegan a respaldar la propuesta de Vox de endurecer las penas para quienes perpetren estos crímenes, con independencia del sexo que tengan victimas o victimarios. Aquí el único "negacionismo" denunciable es el de quienes se niegan a reconocer el absoluto fracaso de la mal llamada Ley Contra la Violencia de Género a la hora, no ya de "resolver", sino, al menos, de reducir algo el número de mujeres maltratadas o asesinadas por sus ex parejas. Aquí el único "negacionismo" execrable es el de quienes se niegan a admitir la vulneración de dos principios tan elementales en cualquier Estado de derecho, como es el de la presunción de inocencia o el de la igualdad ante la ley, que conlleva una mal llamada "ley" que otorga carácter probatorio a la propia acusación si es una mujer la que acusa y un varón el acusado. Aquí el único "negacionismo" antijurídico es el de quienes utilizan el dato estadístico que señala que hay más mujeres asesinadas por hombres que hombres asesinados por mujeres para justificar una injusta y desigual reprobación moral, mediática, política y penal de los crímenes perpetrados por las mujeres en el ámbito doméstico. Aquí el único "negacionismo", no menos letal para nuestro Estado de derecho, es el uso torticero que algunas mujeres están haciendo de esta injusta e ineficaz ley para tratar de obtener ventajas en los procesos de divorcio.

Ante este dramático panorama, ¿cuántos años más tienen que pasar y cuántas mujeres más han de ser criminalmente maltratadas para que el PP –junto a socialistas y comunistas– admitan de una vez por todas el fracaso de una ley que vulnera, además, principios elementales de cualquier Estado de derecho? ¿Cuánto tiempo va a negarse Casado a admitir que los propios votantes del PP –por no hablar de su encomiable y defenestrada exportavoz, Cayetana Álvarez de Toledo– sienten hacia esta "ley" el mismo rechazo que sienten hacia la no menos criticable Ley de Memoria Histórica, aprobada también vergonzosamente en su día por el PP de Rajoy? ¿Se cree Casado que, por invocar nombres como el de Popper, Hayek o Mises, tal y como hizo en el Congreso poco antes de votar junto a socialistas y comunistas en contra de la moción de Vox, va a convertir en eficaz y en liberal la más antiliberal y fracasada ley de cuantas han sido promulgadas en Europa?

Madrid: los catalanes necesitamos que resistas
Teresa Giménez Barbat okdiario 26 Noviembre 2020

Porque no todos somos iguales que esos independentistas que Pedro Sánchez ha considerado que le valían como aliados para el gobierno de España. Esos que tanto nos avergüenzan por lo menos a la mitad de los ciudadanos de Cataluña. Se nos revuelve el estómago cuando les vemos en la capital de España con sus desafíos de pacotilla, sus bravuconadas de barriobajeros sin más objetivo que contentar a un electorado al que se le fue habituando al supremacismo narcisista, aquel que les dice que por ser catalanes ya tienen derecho a un asiento de primera. Droga tóxica donde las haya y de cuyo tráfico viven tantos oportunistas.

Créanme, estos días en mi casa nos tapamos los ojos cuando vemos por televisión al tal Gabriel Rufián alardeando de las cesiones arrancadas en la negociación de los Presupuestos. Al parecer, los de ERC han logrado un «preacuerdo» con el Gobierno (“español”, dicen, no sea que alguien se equivoque y se crea que ha sido con el lituano) con el que esperan el «fin del control financiero a la Generalidad existente desde el 2015», la «prórroga de la moratoria para autónomos hasta marzo de 2021», la «liquidación de la deuda en Becas desde 2005» y la «creación grupo de trabajo para poner fin al dumping fiscal en Madrid».

Y la gracia es esto último. Porque no se trata de conseguir botines para “Cataluña”. Se trata, como ya sospechan, de arrebatárselo a “los españoles”. ¿Y que representa mejor a esa raza de expoliadores que “Madrid”? Rufián vive en un estupendo sistema autonómico que concede grandes ventajas a Cataluña, sistema que aún querría más autónomo teniendo en cuenta que la independencia no está a la vuelta de la esquina como aseguraban los suyos hace tres años. Un sistema de autonomías que desembocase en una nación de naciones porque aún respetaría más la diversidad del Estado español. ¡Oh, la diversidad!

Todo falsedades, porque esa libertad es sólo para ellos y no para Madrid, que debería administrarse a su gusto y al de la izquierda chavista. Si pudieran, pondrían en marcha una «reforma fiscal total, justa y progresiva» que acabase con “el dumping fiscal de facto y con el paraíso fiscal montado por la derecha en la Comunidad de Madrid». O sea, que eliminarían las bajadas de impuestos como sucesiones y patrimonio. Se les entiende todo. Quieren poner trabas a los que trabajan y crean porque les hacen quedar como unas sanguijuelas parásitas y les molesta. Su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ya les ha avisado de que será por encima de ella y que no sigan porque se convertirá en “su pesadilla». Y ha añadido que Madrid no es un “paraíso fiscal”, que quizá lo que ocurre es que otras autonomías son un “infiernos fiscales».

O simplemente “infiernos”. Lugares lúgubres donde medran y pueden tocar poder personajes siniestros como una tal Esther Melgosa, miembro de la ejecutiva de las juventudes de ERC, el partido que quiere purgar Madrid de sus pecados. Una tipa tan “infernal” que ha pedido “que vuelva ETA, que hizo un gran trabajo” en un tuit que luego eliminó. ¡Qué miedo! ¡Y aún nos asustan con que viene la “ultraderecha”!

Por eso es importante que resista Madrid. No sólo porque, como dice Ayuso, es un refugio para los que han huido de la “corruptela independentista” en busca de sensatez, libertad o seguridad jurídica. También para que quienes vemos cómo esa gente nos ha deteriorado la convivencia, la economía y las libertades políticas tengamos un poco de esperanza. Que sepamos que existe en nuestro país un lugar donde las ideologías más nefastas no sobreviven y que sea un puerto de seguridad y libertad donde recalar. No es meramente retórico. Si gracias a Sánchez seguimos así, tal vez muchos catalanes lo necesitemos

Rubalcaba tenía ‘pillao’ a Sánchez
Carlos Dávila okdiario 26 Noviembre 2020

Ha explotado la añoranza por Rubalcaba. Las fechorías permanentes de su sucesor en la Secretaria General del PSOE, Pedro Sánchez, y la rememoranza que se ha abierto sobre su trayectoria humana y política, han consagrado de nuevo la modernidad del que fue tantas cosas en España y en su partido. Muchas y conocidas, por tanto, no hay necesidad de recordarlas. Así que mejor, en los días de la presentación del libro escrito sobre él, ir directamente al grano con los apuntes que cada quien tiene sobre este profesor de Química metido a político trascendente, tanto que ahora se le llama ya “hombre de Estado”, una categoría que no se puede atribuir a los actuales prebostes del PSOE. Al grano, pues, de mis apuntes personales empezando por una frase escuchada en los primeros escarceos cronológicos de 2018: “Estamos dando -nos dijo a unos atentos periodistas- por el saco a España”. Sentencia dura, feroz y sin matices en unos momentos en los que todavía el peor Sánchez no había hecho más empezar, ileso aún de las presiones de los leninistas para detentar, escribo detentar, el poder. Para él, significado miembro del socialismo más puro de la Transición, no cabía duda alguna: “Este hombre -señalaba- es un populista orgánico, alguien que divide el mundo en “malos”, todos, pero más que nadie los más cercanos, y “buenos”, él sólo; él es el bueno por antonomasia”.

Rubalcaba, ácido como el formol cuando quería, y estable como el mercurio cuando le convenía, no daba respiro a su heredero. Decía: “A la semana de su victoria en el partido ya se produjo la ruptura, a mí me llegó el siguiente recado: “Ahora nos toca a nosotros, vosotros sois el pasado, cada uno en su tiempo”. Supo ya que él, sus jefes anteriores, González y Guerra, por ejemplo, no es que fueran un “jarrón chino”, según se definía a sí mismo el expresidente, es que ambos y todos los de aquel tiempo, suponían directamente un estorbo. Y como tal les trató desde el primer momento. Rubalcaba, al fin militante disciplinado, intentaba decolorar sus propias impresiones, pero a veces la dura realidad le traicionaba: “Con él -denunciaba- nunca se sabrá lo que puede ocurrir; no tiene ideas, tiene solamente ambiciones”. El tiempo le ha dado toda la razón: el presidente aún vigente es un tipo impredecible al que solo le interesan sus necesidades perentorias (ahora, los Presupuestos), no sus principios, de los que por cierto carece. El juicio de Rubalcaba sobre él resultaba demoledor: “Si no fuera ateo podría retratarse como ‘providencialista’ porque se cree, sin recato alguno, destinado a grandes obras, sin ir más lejos, a demoler a los corruptos de la derecha a la que dice odiar, lo cual es absolutamente cierto”. Nada menos inexacto: Sánchez no quiere a nadie, pero si detesta a todos los que se le oponen. No se sabe por qué, pero a este sujeto la tropa conservadora, incluso también la liberal, le parece abyecta. Y Rubalcaba, con una gran sorna, lo explicaba así: “… Y no hay noticias de que hubiera estudiado, lo poco que estudió, con beca”. Esta frase venía muy a cuento: un periodista contó al ex-vicepresidente, que algunos socios perentorios achacaban a sus colegas de profesión no izquierdistas la condición de ser unos “aprovechados, unos mimados por el franquismo, cuyos padres, les habían podido pagar un colegio de élite”. Rubalcaba se lo tomó al pie de la letra: él era antiguo alumno del Colegio del Pilar en Madrid. De ahí, su enorme y sardónica ironía.

“Es un tipo tan inconsistente como sumido en una prepotencia injustificada”. No se puede fotografiar mejor la arquitectura de Sánchez. Rubalcaba, que había consumido algunos ratos, “más de los precisos”, indicaba, en intentar convencer a su sucesor de que “por ahí las cosas ni van, ni van a ir bien”, dejó pronto por imposible a su eventual interlocutor, No se quejaba, pero le parecía insólito que ni él, ni su ministro Marlaska, le hubieran llamado cuando los musulmanes rabiosos sembraron de sangre Barcelona. «Les hubiera podido contar -decía- algunas cosas interesantes”. “Yo -insistía- por cuenta propia no me meto en nada”. La prospectiva que hacía de los próximos años en España, los que ya no ha podido contemplar, era nada halagüeña: “Se van a fumigar la Constitución, para ellos, aunque todavía no lo reconozcan (recuérdese, principios del año 2018), y para sus presuntos socios de la izquierda radical, Iglesias y Podemos, la Constitución nueva viene de 2015”. De la campa instalada por los desaprensivos en el Puerta del Sol.

Rubalcaba esperaba muy poco de la oposición del Partido Popular: “A Casado le falta un hervor”, y mucho menos todavía de Ciudadanos: “Rivera -afirmaba- de cerca no es nada, y Arrimadas, que es atrevida, es políticamente un desastre: puede cometer todos los errores posibles”. Y los ha cometido, pero ahora mismo se ha hecho carne su previsión acertada. Y hablaba también del que muchas veces fue su interlocutor, Mariano Rajoy con el que pactó nada menos que la abdicación de Don Juan Carlos: “La verdad, no sé qué lo que Mariano tiene últimamente en la cabeza”. Y hablaba en abundancia de España; siempre tenía y, de forma cordial, su Patria: “¿De verdad -sentenciaba- alguien cree que el PSOE es plurinacional?” Ya corrían fechas en que el sanchismo, no el PSOE que ya había comenzado a desaparecer, apostaba por la España confederal y plurinacional para complacer a sus cómplices separatistas. Rubalcaba no ha tenido que soportarlos. Ahora Rubalcaba está de moda. Coloquialmente: le tenía “pillao” al psicópata. A la espera de la eclosión de Felipe González, la Resistencia socialista se refugia en su recuerdo. El libro que le han escrito, colocará en la palestra sus opiniones, sus denuncias. Pero el sanchismo del Frente Popular, no se conmoverá; en todo caso, el aún presidente mandará a la respuesta a una señora tan ágrafa como atrevida: Adriana Lastra.

Un fraude del tamaño del Capitolio
Zoé Valdés Libertad Digital 26 Noviembre 2020

Para aquellos que cada vez que se evoca el fraude electoral en Estados Unidos y sus recientes elecciones presidenciales (hablo en plural porque al parecer con Barack Obama también hubo lo suyo) se llevan las manos a la cabeza como mínimo, y como máximo insultan y replican con un: “¿tienes pruebas?”, usualmente respondo: ¿tienes pruebas de lo contrario? ¿Tienen ustedes pruebas de que no hubo fraude electoral a favor de Joe Biden. Entonces se quedan más mudos que Rebecca, la de Alfred Hitchcock, no la de ahora de Netflix.

Fraude ha habido y es mayor que el tamaño del Capitolio. Para que se entienda mejor, recomiendo los artículos de José María Arenzana en SevillaInfo, en forma de episodios, ahí el autor del magnífico ‘Ruanda. Cien días de fuego’ deja todo bien claro, como decimos los cubanos: “p’a comer y p’a llevar”.

Alguna prensa se pregunta todavía si el plan ya estaba pensado como un método de introducir el pavor entre los funcionarios electorales locales y estatales como una posible injerencia extranjera, distanciarlos así de empresas estadounidenses. Pero no: Dominion Voting Systems, que resultó ser contribuyente de la Fundación Clinton y vinculada a Nancy Pelosi trabajó directamente con las agencias DHS/CISA como asesor, en lo que parecía una garantía para que estas empresas de tecnología de votación “redujeran el riesgo de intervención extranjera”, y brindando la esperanza de que serían unas elecciones libres y justas, al estar cercanas de personas supuestamente leales a su país.

Por lo tanto, esta farsa dejó de serlo para ser real, y no fue solamente un hecho “portentoso” de injerencia extranjera como se ha querido vender desde algunas aristas del sistema y desde algunos medios de prensa. Indicarlo desvía la atención concreta sobre un plan latente desde el interior de Estados Unidos, que pudiera tener involucrados a demócratas y a republicanos, estos últimos traidores de su propio partido y de sus votantes por el mero hecho de no estar del lado del presidente.

En 2019, la senadora Diane Feinstein presentó un proyecto de Ley en el Congreso, durante el mes de mayo, para fortalecer la Ley de Interferencia Electoral extranjera, pero esta Ley sólo se ocupó de la parte extranjera y obvió la interferencia nacional, pensando quizás que no podía de ninguna manera acontecer.

Resulta preocupante que las empresas estatales presentadas se dejaran abordar por Dominion Voting Systems, y que la magnitud de la compra, instalación y administración fueran dejadas al albur, ignorando así una amenaza tanto extranjera como interna, obviando la supervisión, certificación, auditoría, monitoreo y controles internos que habrían sido los adecuados.

Algunos medios achacan a la pandemia del COVID-19 del PCCH que se descuidaran estos “detalles”. Llamar “detalles” a lo que claramente definiría las transparencia en unas elecciones constituye una falta de respeto a los votantes y una violación inadmisible de los derechos ciudadanos.

¡Que esto suceda en Estados Unidos! Exclaman numerosas personas, bueno, ya lo escribí en una ocasión: en Estados Unidos asesinaron a un presidente, asesinaron al hermano de ese presidente, también candidato político, e hirieron de gravedad a otro presidente, sin contar los hechos electorales en la época de Nixon, mediante los cuales el presidente asesinado posteriormente, ganó gracias a la injerencia de una cierta “mafia”.

Lo que es una realidad es que no sólo el sistema de votación fraudulento provino de afuera, absolutamente todo se planificó con una banda de los de adentro, y es muy probable que la pandemia del Covid-19 fuese creada para desvirtuar el tradicional método de votación in situ usando el voto por correo, el distanciamiento social requerido a efectos de la plaga hizo el resto. Desestabilizar a Estados Unidos y al mundo ha sido el objetivo principal, y la pelea por impedirlo no ha terminado.

Entre tanto la China comunista va viento en popa, economía pomposa “que tú conoces”, enriqueciéndose minuto a minuto mediante la desgracia que ha provocado adrede en Occidente.

¿Vuelta del comunismo?
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Noviembre 2020

El título del libro de Federico Jiménez Losantos me plantea un interrogante: ¿Estamos ante una verdadera vuelta del comunismo? Yo diría que no. Más bien, asistimos a la consolidación de una tradición de izquierda muy potente, que desde sus orígenes está instalada en los partidos socialistas y comunistas españoles. Tiempo habrá de criticar este libro, que ya me embaulado de principio a fin, pero ahora sólo quiero destacar un aspecto del comunismo que, desde los años sesenta del siglo pasado por lo menos, ha estado presente de modo permanente en la sociedad y las instituciones españolas. Es cierto que ahora hay ministros comunistas en el Consejo de Gobierno, pero no me refiero a la presencia física sino al espíritu directriz de la izquierda en los poderes del Estado y en la Oposición. Dudo de que ese espíritu haya desaparecido durante algún período largo de nuestra historia reciente.

Me refiero a lo mal que se ha llevado siempre la izquierda en general, y el PCE en particular, con la nación. Por aquí el espíritu comunista ha permanecido en España tanto en los partidos socialistas como en los propiamente comunistas. ¿Cuál era en esencia la fuerza intelectual de ese malestar nacional que recorre toda la izquierda? Pues que la nación no es nada al lado de la clase proletaria, del partido, de la Internacional socialista o Comunista… Por encima de la nación está el futuro socialista y comunista, y, en fin, si hay que destrozar la unidad territorial de la Nación para que el PSOE o los comunistas estén en el poder, se procede a su destrucción. Baste una nota editorial de la revista Leviatán, el órgano de la izquierda socialista que dirigió Luis Araquistáin, para probar lo mantenido por ciento de textos de la izquierda contra la nación antes de la guerra civil: “En un proceso histórico amplio y profundo, el concepto de unidad nacional tiene un valor muy secundario. Mejor que un Estado capitalista que imponga la ley de la clase dominante a toda la Nación, queremos unas cuantas naciones peninsulares (…) que algún día puedan reunirse en un Estado de trabajadores, en una auténtica República de trabajadores, de una sola clase, y no de todas clases…”. Este espíritu secesionista fue siempre relevante en la historia del PSOE.

A pesar de todo, reconozco que es menester distinguir entre socialistas y comunistas por lo que se refiere a la cuestión nacional, porque en el PSOE hubo durante un tiempo significativo un discurso oficial de corte españolista (De los Ríos, Prieto, Besteiro…), que se consideraba heredero del patrimonio liberal. Fue una tradición que se reforzó durante la Guerra Civil, pero que al final se evaporó con Negrín y los comunistas de estricta observancia estalinista. Triunfaron otra vez los secesionistas. Es menester, pues, regresar a la obsesiva consigna: la nación es poca cosa al lado del socialismo y la revolución. Esta premisa, por desgracia, era compartida antes de la Guerra Civil tanto por los socialistas como por los comunistas, tanto por los seguidores españoles de la Internacional Socialista como los comunistas españoles a las órdenes de Moscú, tanto por Luis Araquistáin como por Maurín y Nin, etcétera… Sólo durante la guerra civil esa línea se quiebra; hubo un giro radical del PCE, seguramente por la influencia de los escritores que colaboraron en sus medios de comunicación, la izquierda se hizo patriótica y los comunistas se pusieron a la cabeza de la nación.

Vicente Uribe, ministro comunista durante la guerra civil, lo dejó escrito: “Los comunistas somos los más ardientes patriotas de la España democrática; los más decididos enemigos de de toda tendencia separatista”. Fue un dogma para la izquierda el mantenimiento de la integridad de España en los partidos comunistas de España.

Y, sin embargo, ese espíritu patriótico de la izquierda nacional, reflejado en la actitud heroica de Besteiro en los últimos día de la guerra para que no murieran más hombres, se esfumó con los exiliados y, como nos enseñó el maestro César Alonso de los Ríos, en el interior surgió una izquierda desnacionalizada, desespañolizada, que “vuelve” con grandes deformaciones y mitificaciones a la realidad de la preguerra. Ejemplo de esa mitificación fue, en 1975, el libro del dirigente comunista Ramón Tamames, Un proyecto de democracia para el futuro de España, donde apostaba sin cortarse un pelo por el llamado “derecho de autodeterminación”. En fin, desde esa época, pasando por los gobiernos socialistas, especialmente los de Rodríguez Zapatero, hasta el gobierno de Sánchez-Iglesias nadie podrá negar que se han mantenido, como un hilo subterráneo y oscuro, la firme idea de romper la integridad territorial de España. En eso estamos. ¿Tienen fuerza para detener ese proceso los muchachotes del PP y VOX? ¡Quién sabe!

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Pedro Sánchez entrega España definitivamente a Iglesias, Junqueras y Otegi
ESdiario 26 Noviembre 2020

El Gobierno del país, en su peor momento, ya es copropiedad de los partidos que por distintas razones menos creen en la España constitucional. Y Sánchez es el responsable de ello.

El proceso que comenzó en 2018 con la moción de censura y ha incluido todas las investiduras de Pedro Sánchez, entregado a una peligrosa mezcla de populistas y separatistas, ha culminado definitivamente esta semana con el pacto presupuestario del PSOE y Podemos con ERC y Bildu.

El presidente ha decidido caminar por una senda sin retorno, intercambiando su estabilidad personal por la subordinación de los intereses nacionales, en el peor momento imaginable, a los caprichos de unos partidos que no creen en la España constitucional, caso de Podemos; o que no creen simplemente en España y quieren trocearla, caso de los independentistas catalanes y vascos.

Y esa decisión de un PSOE irreconocible e indigno de sus incuestionables servicios a España desde 1978, se hace a sabiendas de las consecuencias. De todos los socios de Sánchez podrá decirse cualquier cosa negativa, y todas serán ciertas. Pero no que mientan o escondan sus planes.

Podemos defiende abiertamente la demolición del "Régimen del 78"; la apertura de un nuevo periodo constituyente y la sustitución de la Monarquía Parlamentaria por una República, más de corte guerracivilista que americana o francesa.

Sánchez es el compañero de viaje de unos aliados que no quieren a España, en lugar del primero en frenarlos

ERC defiende la independencia a la fuerza de Cataluña, hasta el punto de que su líder máximo está en la cárcel -hasta que Sánchez lo indulte en breve- por intentarlo. Y Bildu busca exactamente lo mismo, si renegar del terrorismo que lo intentó durante décadas asesinando a casi 900 personas y sembrando el pánico en decenas de miles más.

Nadie puede alegar que desconoce quiénes son los copropietarios del poder en España ni cuáles son su fines. Y nadie puede justificarlo, tampoco, diciendo que era su única alternativa: Sánchez existe gracias a todos ellos. Y pretende perdurar con ellos, el mayor tiempo posible.

Otegi desnuda a Sánchez y confiesa que le apoya para lograr la independencia

En esa misma línea hay que entender el intento de asalto al Poder Judicial; el atraco fiscal a Madrid; la invasiva Ley Celaá; la capciosa Ley de Memoria Histórica; la inhumana ley de eutanasia o la apuesta por la censura informativa: se está cambiando España por la puerta de atrás, sorteando los escollos constitucionales poco a poco y forzando una nueva realidad que se haga inevitable por la vía de los hechos consumados.

Desde un punto de vista conceptual, el primer responsable de defender a España está al frente de la campaña de acoso que el país está sufriendo, a manos de quienes más pruebas han dado de que sus metas son letales. Aceptarles como compañeros de viaje equivale a convertirse en uno de ellos.

Sánchez declara la guerra fiscal
Editorial ABC 26 Noviembre 2020

Al ceder ante ERC, el PNV y Bildu, Sánchez utiliza el estado de alarma para justificar una persecución ideológica contra el modelo fiscal de Madrid, y satisfacer así una extorsión nacionalista de manual

La letra pequeña de las cesiones del Gobierno a ERC, al PNV o a Bildu para garantizarse la aprobación de los presupuestos no solo revela la docilidad de Pedro Sánchez ante cualquier exigencia del separatismo, sino la existencia de dos modelos económicos radicalmente distintos para hacer frente a la recesión. La exigencia de ERC para que Sánchez castigue fiscalmente a Madrid por la incapacidad de la Generalitat de gestionar sus propios recursos en beneficio de los ciudadanos resulta profundamente insolidaria y ofensiva. Cataluña podría dejar de malgastar en su proyecto identitario buena parte de los 60.000 millones que ha recibido del Fondo de Financiación -del resto de España- y no lo hace. Esa es su inútil prioridad. La maniobra no consiste en negociar en favor de los catalanes, sino en perjudicar a los madrileños a sabiendas. El separatismo no soporta que la aportación de Madrid al PIB nacional se sitúe ya en el entorno del 20 por ciento y que Cataluña permanezca anclada en apenas el 19 por ciento. Ese sorpasso se produjo en 2019, cuando la contribución de Madrid fue de 240.000 millones frente a los 236.000 de Cataluña. Y cuando concluya 2020 la brecha será aún mayor. Los catalanes habrán disparado su deuda por encima del 120 por ciento y seguirán sufriendo las consecuencias devastadoras del proceso independentista y de la fuga masiva de empresas.

Madrid es la comunidad que más aporta a la caja común, y hay datos elocuentes que certifican el éxito de su fórmula económica. En 2019, aplicó rebajas en los impuestos de sucesiones, donaciones y transmisiones patrimoniales, y obtuvo un 3,9 por ciento más en recaudación. Solo en sucesiones aplicables a tíos, sobrinos y hermanos, Madrid recaudó 500 millones de euros, 97 más que el año anterior. En cambio, hoy Sánchez y sus socios pretenden que todas las autonomías activen por igual el impuesto de patrimonio, que en Madrid está bonificado al cien por cien. Si La Moncloa lo impusiera, el coste para los madrileños sería de 5.900 millones. El argumento de La Moncloa es una trampa política y no una solución económica. Ni Madrid es un «paraíso fiscal» ni incurre en «dumping», aunque esa sea la dialéctica de la izquierda para fabricar su coartada. Se llama principio de autonomía financiera y las comunidades tienen el aval del TC para gestionar libremente los tributos de titularidad autonómica. De hecho, no puede haber una competencia fiscal desleal porque todas las regiones, incluida Cataluña, parten de márgenes flexibles dentro de un mismo marco legal.

Lo que hay de fondo es el enésimo intento de Sánchez para tumbar Ejecutivos del PP. Y sobre todo, la lucha de dos modelos antagónicos: el de Sánchez e Iglesias, basado en una deuda, un déficit y un gasto público desbocados, en el aumento masivo de impuestos y en la cultura del subsidio frente a la inversión y la creación de empleo; y el del Gobierno de Madrid, de corte liberal y basado de que con menores impuestos hay más dinero en el bolsillo de los ciudadanos y, por lógica, mayor consumo y reactivación económica. El intervencionismo ahoga y el liberalismo construye. Cataluña no exige una legítima armonización fiscal, sino dañar deliberadamente al resto de españoles. Y Sánchez lo respalda con una recentralización de competencias auspiciada precisamente por un partido que exige la total independencia fiscal de Cataluña. Todo un sarcasmo al que se añade la utilización del estado de alarma para justificar una persecución ideológica con la que satisfacer una extorsión nacionalista de manual.

La factura de ERC y Bildu
Pablo Planas Libertad Digital 26 Noviembre 2020

El balance de daños de los pactos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para los Presupuestos es catastrófico, un siniestro total sin paliativos. Grosso modo, el español ya no es el idioma oficial de España, el partido de ETA ha entrado en el Gobierno, el Ejército ha sido expulsado del País Vasco y los golpistas de ERC deciden la política fiscal de Madrid.

El Ejecutivo podría haber optado por acordar las cuentas del Estado con Ciudadanos en un alarde de sensatez política que podría haber disfrazado de geometría variable, pero ha preferido entregar España a ERC, Bildu y el PNV en pago del alquiler de la Moncloa y la hipoteca de Galapagar.

Los propagandistas del régimen dicen que quitar la condición de vehicular en la enseñanza al español es una chorrada, que los niños catalanes acaban el bachillerato hablando la lengua de Cervantes mucho mejor que si la hubieran estudiado en Madrid, Bogotá o Miami. Y cuela. También dicen que ETA ya no existe, que Otegi es un "hombre de paz" y que ERC no es golpista. Dicen cualquier cosa y lo que sea con tal de camuflar la catadura de Sánchez, Iglesias y sus socios.

Visto el paño de ambos personajes y lo poco que han tardado en decir que sí a sus exigencias, los separatistas vascos y catalanes deben tener la duda de no haber sido lo suficientemente jetas, aunque el indulto de los golpistas de octubre del 17 está prácticamente hecho.

Por otra parte, la letra pequeña del acuerdo del Gobierno con ERC es muy suculenta. Se levanta la supervisión de los gastos de la Generalidad, un residuo del 155 de contrastada ineficacia, se otorga a la Generalidad la gestión y concesión del Ingreso Mínimo Vital y se crea un comité bilateral Gobierno/ERC para aplicar un mismo impuesto de patrimonio en toda España. Como apunta Carmelo Jordá en un artículo titulado "Lo que Rufián no perdonará nunca a Madrid", ERC ya no quiere gobernar en Cataluña sino que pretende implantar sus políticas confiscatorias en todo el territorio nacional y en especial en Madrid, región que los golpistas consideran un paraíso fiscal porque la presión impositiva sobre sus ciudadanos y empresas es sustantivamente menor que en Cataluña.

Así es que Madrid demuestra que en el ejercicio de su autonomía se puede diseñar un sistema fiscal beneficioso para la región y los que gobiernan en Cataluña en vez de tomar nota y hacer lo propio a mayor gloria de la república que preconizan van y se quejan de un supuesto "dumping". El concierto vasco, en cambio, les parece estupendo. Son unos incompetentes y unos envidiosos perfectamente representados en Madrid por ese supino indocumentado de Gabriel Rufián.

En su pavorosa inconsistencia han demostrado que su plan no es sólo destrozar Cataluña con una república de los chorizos del "trespercent" sino que lo que quieren es hundir España con una republica bolivariana dirigida por el Moños y su cuate, el bello Pedro. Y para ello nada mejor que una fiscalidad confiscatoria igual para toda España, salvo el País Vasco y Navarra, además de suprimir el español, el Ejército y la Justicia.

Son basura, la inmundicia que alimenta Pedro Sánchez
OKDIARIO 26 Noviembre 2020

Por si había alguna duda del nivel de inmundicia política y moral que exhiben quienes permitieron con sus votos la investidura de Pedro Sánchez, valga como ejemplo lo expresado en Twitter por la dirigente de las juventudes de ERC en Lérida Esther Melgosa, quien ha dejado claro su insuperable odio a España con un mensaje que dice así: «Yo quiero que vuelva ETA, hicieron muy buen trabajo». Por una elemental cuestión de dignidad, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debería exigir a ERC que desautorizara a Esther Melgosa, pero como el jefe del Ejecutivo sigue a lomos de la más absoluta indignidad, sometido a la extorsión permanente de los golpistas catalanes, dará la callada por respuesta.

El tuit, publicado este martes a las 14:04 horas, luego fue borrado ante la avalancha de críticas recibidas por alabar a una banda terrorista. Sin embargo, su mensaje sigue vigente en las redes sociales debido a que multitud de usuarios lo siguen compartiendo mediante captura. Melgosa ocupa el cargo de secretaria de movimientos sociales de Jovent Republicà, la filial juvenil de ERC, en Lérida. Fue elegida por una amplia mayoría de su militancia en el último congreso local ordinario de su formación, celebrado el pasado 22 de junio.

El problema, en cualquier caso, no son ERC o Bildu, que han dado muestras constantes de su odio a España. Ni siquiera Podemos, cuyo acercamiento a golpistas y proetarras viene de lejos. El problema es que el PSOE de Pedro Sánchez vive instalado en la indecencia y que la miseria política del presidente del Gobierno cursa en paralelo a la degradación ética de un partido que carece de arrojo para decirle a su máximo dirigente que el fin no justifica los medios y menos cuando estos se utilizan de espaldas a la honra. Ese el problema: que Sánchez ha vendido la honra por un puñado de votos y que la las formaciones políticas que le mantienen en La Moncloa saben que Pedro Sánchez es capaz de tragarse todas las afrentas a España y a los españoles con tal de mantenerse en el poder. Le tienen tomada la medida. Lo hecho por la dirigente de ERC constituye un delito de exaltación del terrorismo de libro, pero su infamia le saldrá gratis. Actúan en la más absoluta impunidad, envalentonados, mientras Sánchez cumple a la perfección el papel de cómplice de los golpistas y los herederos políticos de una banda de asesinos.

Jorge Calero: ‘El sistema educativo en Cataluña es monolingüe’
Josep María Francàs https://rebelionenlagranja.com 26 Noviembre 2020

Conversación tranquila de @jmfrancas con Jorge Calero, @JorgeCalero1. Catedrático de Economía Aplicada en la U.B. Autor del vídeo del Club Tocqueville sobre ‘Efectos de la inmersión lingüística sobre el alumnado castellanoparlante en Cataluña’.

JMF: ¿Qué tienes que ver con la inmersión lingüística?
JC: Soy economista de la educación y he hecho una diversidad de estudios sobre política educativa. En muchos de ellos he estudiado de qué factores depende el rendimiento de los alumnos en el sistema educativo. Y, en uno reciente, he estudiado con mi compañero Álvaro Choi cómo afectaba la inmersión lingüística en catalán a los alumnos que tienen el castellano como lengua materna.

JMF: Y ¿cómo afecta la inmersión a esos alumnos?
JC: Llegamos a la conclusión de que el alumnado que tiene el castellano como lengua materna alcanza un rendimiento inferior al de sus compañeros/as catalanohablantes en las competencias de lectura y ciencias, a igualdad de características personales, socioculturales y económicas. Este estudio se basó en las pruebas de PISA de 2015 de los alumnos que estudian en centros públicos y privados concertados en Cataluña.

JMF: ¿A qué te refieres con ”a igualdad de características”?
JC: Verás, el nivel sociocultural y económico de los alumnos castellanohablantes es inferior al de los alumnos catalanohablantes. Por eso, es normal que el rendimiento de estos alumnos castellanohablantes sea más bajo. Lo que encontramos en nuestro estudio es que el rendimiento es todavía más bajo de lo esperado. Técnicamente se dice que «a igualdad de características» o «una vez controladas estas características» socioculturales y económicas, el nivel es inferior en los castellanohablantes.

JMF: Me hablas de competencias en lectura y ciencias… o sea en casi todo…
JC: En PISA se evalúan tres competencias básicas: lectura, ciencias y matemáticas. En lectura y ciencias sucede lo que he descrito. En matemáticas no aparece una diferencia significativa. Es lógico, debido a que en matemáticas el idioma afecta menos a los procesos de aprendizaje.

JMF: Y en lectura, ¿se da tanto en catalán como en castellano?
JC: Las pruebas de PISA son solo en catalán. No podemos saber qué pasaría en castellano. Pero, de hecho, tiene todo el sentido, porque eso refleja la situación real del sistema educativo: todo es en catalán, salvo la asignatura de lengua castellana. Quizás ya conoces el estudio que hizo el año pasado la AEB, Asamblea por una Escuela Bilingüe, sobre los proyectos lingüísticos de los centros educativos en Cataluña.

JMF: ¿Qué concluyó ese estudio?
JC: Concluyó que en las escuelas públicas y privadas concertadas en Cataluña el castellano se usa sólo en la clase de castellano. Dos horas a la semana, como una lengua extranjera. Se revisaron los proyectos lingüísticos de 2.214 centros educativos. En secundaria sólo un centro (1) realizaba alguna asignatura (aparte de lengua castellana en castellano). En primaria, solo el 7,7% (aunque en ocasiones la asignatura en castellano es educación física).

JMF: ¿Hacía falta un estudio para saber eso?
JC: Para nosotros puede ser evidente, pero mucha gente no lo sabe. Incluso dentro de Cataluña muchas veces hay que explicar que es así con datos objetivos. Y en el resto de España es muy sorprendente la ignorancia generalizada al respecto. Sí, conviene explicarlo frecuentemente. En ocasiones por desinterés, en ocasiones porque el nacionalismo ha conseguido hacer hegemónico el discurso de que la escuela en Cataluña (inmersión incluida) es un «modelo de éxito”.

JMF: Las autoridades catalanas siempre han negado cualquier influencia negativa de la inmersión en el dominio de ambas lenguas, ¿es verdad?
JC: Efectivamente. Se ha insistido por todos los medios posibles en que en Cataluña estaba «garantizado» el aprendizaje del castellano. Se han utilizado datos de lo más exóticos para justificar incluso que los resultados del castellano era mejores en Cataluña que en otras zonas de España. Eso está sucediendo hasta ahora: se utilizan, por ejemplo, resultados de la prueba de acceso a la Universidad, que en absoluto es comparable entre comunidades autónomas, ya que tienen preguntas y criterios de corrección diferentes. Se utilizan, también, resultados de pruebas de comprensión lectora que en realidad se pasan en catalán a los alumnos de Cataluña (pero eso mucha gente no lo conoce) para intentar justificarlo.

JMF: Oyendo a muchos políticos catalanes en castellano cuesta creerse que son bilingües…
JC: Efectivamente, se ha hecho mucha broma con eso, pero alguna información aporta.

JMF: Como mucho traducen y no muy bien…
JC: Sí, es en parte el resultado de considerar que el castellano los alumnos «ya lo aprenderán en la calle» o «ya lo aprenderán viendo la televisión». Se ha intentado convertir al castellano en un idioma alejado de la cultura y de lo académico. Lo que lleva a un empobrecimiento lamentable.

JMF: ¿Cuál es entonces la realidad del Bilinguismo en Cataluña?
JC: Justo te quería decir, antes de tu pregunta, que se ha convertido al sistema educativo en un modelo monolingüe, cuando podría ser perfectamente bilingüe. Contestando ahora a lo que dices el bilingüismo existe en muchos intercambios informales y en buena parte de los medios de comunicación. Las personas pueden intercambiar sin problemas, elegir el idioma que hablan o escuchan. Pero en el sistema educativo y en las administraciones (local y autonómica), así como en zonas amplias de la empresa y el comercio, esto no es así. Se está extendiendo un monolingüismo empobrecedor.

JMF: ¿A pesar de la legislación?
JC: La legislación en el sistema educativo sencillamente no se cumple. La vulneración de los derechos lingüísticos es continua. Eso es lo que ha hecho que cada vez más familias exijan el cumplimiento de estos derechos en los Tribunales.

JMF: Y, ¿qué consiguen?
JC: Las familias consiguen sentencias favorables, sentencias que indican que, para considerar que una lengua (en este caso, el castellano) es vehicular, al menos el 25% de las asignaturas troncales se tienen que impartir en esa lengua.

JMF: Y?
JC: Las sentencias tienen efectos individuales, que recaen sobre el grupo del alumno cuya familia ha conseguido la sentencia favorable. El centro tiene que adaptar el proyecto lingüístico correspondiente a ese grupo. Este proceso no es sencillo para las familias, lo que lleva a que sean relativamente pocas las que se animan a recorrerlo. El hecho de que no se trate de un fenómeno generalizado es debido a estas dificultades, no a que la situación no sea percibida como un problema. Cuando uno escucha que «no existe tal problema» o que «sólo unos cientos de familias lo perciben como un problema» (frases muy manidas) uno se da cuenta de cómo se manipula la realidad: el nacionalismo insiste en que no hay un problema cuando, en realidad, se trata de que la expresión del problema queda sepultado por las trabas planteadas por el propio sistema.

JMF: Ahora van a aprobar que solo el catalán sea lengua vehicular en la enseñanza, ¿cambiará algo?
JC: Se trata de un intento de «blindar» la inmersión modificando la Ley Orgánica de Educación. Sin embargo, el derecho a que el castellano sea también vehicular es constitucional. Se trata de un derecho fundamental, por lo que los Tribunales, con mayor o menor facilidad para las familias, continuarán reconociéndolo.

JMF: ¿Cuál seria el sistema ideal en la enseñanza?
JC: Es perfectamente posible un sistema de bilingüismo real, incluso de trilingüismo con un idioma extranjero. Ese sistema sería el que se adecuaría más a la realidad social en Cataluña y, también, a la demanda que expresan las familias cuando son preguntadas directamente sobre ello. El sistema actual perjudica especialmente a los grupos más modestos, a la clase trabajadora. Es injusto y es poco eficiente. Es poco útil, también, para una realidad económica y social de mucha movilidad.

JMF: Y, ¿por qué no se cambia al que tú propones?
JC: Bueno, lo propongo yo y lo propone mucha más gente. No se cambia por una motivación ideológica. El énfasis del nacionalismo en la inmersión no tiene que ver sólo con la lengua. Se trata de una parte importantísima de su programa de «construcción nacional». Este programa es sumamente reaccionario; sin embargo, de forma sorprendente, han conseguido hacerlo pasar por un programa apoyado por partidos progresistas.

JMF: Progresistas o que se venden como progresistas…
JC: Claro, a mi juicio, en el momento en el que se hacen partícipes de un programa nacionalista de ese tipo dejan de ser realmente progresistas.

JMF: Eso pienso yo. Mil Gracias Jorge, seguimos en contacto si te dejas. Un abrazo.
JC: Ha sido un placer. A tu disposición. Un abrazo. Gracias!!
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