AGLI Recortes de Prensa   Lunes 30  Noviembre  2020

El cataclismo socio-comunista se cierne sobre España
“El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo.” Winston Churchill
Miguel Massanet diariosigloxxi 30 Noviembre 2020

“En nuestro país la mentira se ha convertido no sólo en una categoría moral, sino un pilar del Estado.”, esta es una frase del escritor ruso y acérrimo crítico de Stalin, Aleksandr Solzhenitsyn el autor del famoso libro: “Archipiélago Gulag”. Quién esté viviendo en España en esta época de atribulaciones pandémicas, descalabros económicos y descomposición social y política de nuestra nación, seguramente encontraría mucho sentido a las palabras del señor Solzhenitsyn, una de las personas que más conoció las “lindezas” y los “refinamientos “ de las cárceles comunistas de la KGB y sus matones.

Lo primero que se nos ocurre ante semejante sarta de medidas descabelladas que está poniendo en marcha el actual gobierno es que vamos sin norte y que el futuro se nos presenta ominoso. Las previsibles consecuencias catastróficas para nuestra economía y para la convivencia entre los españoles, nuevamente abocados a la división y el enfrentamiento, tal y como sucedió en los años de la II República, junto a los anuncios de que el dinero que vamos a recibir de Europa, en concepto de ayuda para sacar adelante el país, va a ser distribuido por socialistas y comunistas, ambos poco de fiar en cuanto al posible destino que se le puedan dar a los 140 mil millones de euros que, presuntamente, vamos a recibir de los bancos europeos, es cómo se lo van a tomar en la UE y si se van a dejar engañar por nuestros políticos o, por el contrario, tomarán nota de las intenciones de nuestro Gobierno para mirar con lupa cada euro que se destine a la recuperación de España, cerciorándose de que, en la distribución de las ayudas procedentes de Bruselas, se tengan en cuenta los criterios de prioridad que se nos han marcado en cuanto a los destinos a los que primordialmente hayan sido destinados, de acuerdo con las normas europeas para el reparto de sus ayudas.

El hecho preocupante de que sean Sánchez e Iglesias los que se hayan atribuido la misión de ser ellos los que van a repartir el dinero de Europa, ya es suficientemente preocupante como para que nos preparemos a que algunas partidas sean destinadas a fines no confesables o a nutrir las faltriqueras de amigos, enchufados, feministas, etc.; algo que, seguramente, les va a proporcionar más votos pero que, para España y el resto de españoles que no vivan de la mamandurria y las gabelas de la política, es muy posible que pueda llegar a ser catastrófico. Pero son actuaciones como la de este personajillo del separatismo catalán, en el que coinciden catadura personal con datos identificativos, este tal Rufián al que nadie debiera de haberle hecho el más mínimo caso por su incuria intelectual, sus modales desabridos y su manifiesta incompetencia para ocupar un cargo de responsabilidad, como se le ha permitido que ocupe en el Parlamento de la nación, el que atribuyéndose una facultades de las que carece, aprovechándose de que Sánchez necesita apoyos de las izquierdas, aunque sean separatistas y de que ya le importa un bledo lo que los ciudadanos piensen de él cuando ya se ha hecho con todos los resortes del Estado eliminando la teórica separación de poderes que el señor Montesquieu consideró que eran imprescindibles que eran imprescindibles para que una nación tuviera garantizado el equilibrio entre sus diversos poderes.

Escuchar, en boca de la vicepresidenta Calvo, hablar de armonización fiscal, de diferencias territoriales en cuanto a la carga impositiva de sus ciudadanos, con el argumento de que Madrid cobra menos impuestos a sus ciudadanos (olvidándose de que esta comunidad gracias a su política económica ha generado 500 millones más de recaudación) que otras comunidades ( lo que arteramente considera una gran deslealtad hacia el resto de paisanos, a los que las comunidades nos esquilman a gusto) y que esta circunstancia genera agravios comparativos, resulta tan indecente, incomprensible y sectario que, de por sí, ya bastaría para descalificarla, si no se conociera el grado de inquina hacia la derecha, de desprecio hacia la oposición y de cerrazón intelectual de esta señora, capaz de desbarrar hasta lo infinito si, con ello, ve la posibilidad de librarse de sus enemigos políticos, de demostrar su rencor y su animadversión hacia el resto de políticos que no participan de sus ideas, sin que sea obstáculo para ella que no le asista la razón, que sus argumentos no tengan cobertura legal o que sus propuestas sean contrarias y perjudiciales para España y los españoles; hasta aquí llega el grado de incompetencia de esta señora para seguir en el puesto que ocupa.

En lugar de alabar a aquellas autonomías que, con menos carga fiscal para sus ciudadanos, consiguen mejores resultados, los argumentos que exhibe pretenden demostrar que la “insolidaridad” de Madrid, gestionando mejor sus recursos, es una afrenta para todas aquellas autonomías que cobran más impuestos a sus ciudadanos, que despilfarran más sus recursos, porque destinan una parte importante de ellos a crear embajadas nacionalistas de carácter separatista en el extranjero, que tienen que subsidiar a fugados prófugos de la Justicia y hacerse cargo de sus gobiernos en la sombra, como el de Waterloo, en Bélgica; que tienen que sostener a una serie de grupos organizados como el Omnium Cultural o la TV3 o Cataluña Radio; que tienen que sostener un gobierno paralelo como una Hacienda propia o pagar minutas astronómicas a abogados para que se ocupen de la defensa de aquellos secesionistas que intentaron separar a Cataluña de España. Y son estos los que no pueden consentir que la comunidad de Madrid sea la que mejor se sabe desenvolver en unos momentos de crisis y, así y todo, como ya se ha dicho, es capaz de aumentar sensiblemente su recaudación por impuestos. En lugar de hacer que el resto de regiones tome ejemplo, lo que intentan Sánchez y sus esbirros es castigar a Madrid por no haber cobrado más impuestos y elevar las cargas municipales para los madrileños.

Y cuando se habla de armonización, cómo es que la señora Calvo, no se habla de la armonización de las ayudas a las distintas comunidades. ¿Qué pasa con Cataluña que, gracias al chantaje que mantiene permanentemente con Sánchez, es la que más ayudas consigue o, si hablamos de los vascos, expertos en explotar sus votos en el Congreso para sacar importante ayudas para su comunidad? ¿Por qué este gobierno socialista, tan preocupado por la presunta “deslealtad” de la señora Ayuso, no ha propuesto una reforma de la Constitución para acabar con los privilegios forales de los vascos y navarros? ¿Existen igualdad de derechos y obligaciones en esta España del siglo XXI o los hay a los que se les trata mejor y se les exige menos y otros a los que, como le sucede a la comunidad madrileña, que son los que más aportan al Estado y que menos reciben de él, a los que, sin embargo, se los viene tratando a baqueta, hasta el extremo de que, el señor Rufian y su banda de desnortados, son capaces de pedir que se dicten leyes con el sólo fin de perjudicar a los madrileños?

Cosas veredes Sancho.
Y es que estamos ante un PSOE, al mando de un iluso dispuesto a dejarse la camisa en el empeño que, con tal de seguir en el machito no tiene la vergüenza torera de poner firmes a los separatistas, no le importa que Pablo Iglesias campe por sus respetos, imponiendo su ley de matón comunista, con el grave perjuicio que ello representa para el futuro de nuestro país. Sin duda, Sánchez pensó que podría controlar a los de Podemos, pero no contó con la posibilidad de que fueran más astutos que él y que, en lugar de dejarse dominar son los que imponen sus condiciones y están llevando a España hacia la deriva con la que Chávez y Maduro han conseguido imponer, en una Venezuela sometida a la miseria, su dictadura proletaria. Y es que estas feministas del PSOE, parece que no se han dado cuenta de que con sus boutades, sus mentiras, sus exabruptos y su falta de lógica y contradicciones, lo único que consiguen es perjudicar la causa femenina y poner en duda la afirmación de que las mujeres son superiores a los hombres cuando se trata de asumir la responsabilidad de gobernar.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos ocultar que se ha llegado a una situación en la que ni Pablo Iglesias ni Pedro Sánchez, con su pasividad ante los intentos del comunista de desarbolar el Estado de derecho en nuestra nación, ya no les importa dejar claro que van en contra de nuestro sistema democrático que buscan, a costa de lo que fuere preciso, acabar con la Constitución de 1978 y que, aprovechándose de la situación creada por la grave pandemia del coronavirus y el estado de alarma, están creando un ambiente enrarecido, mediante el cual van metiendo en la mente de una parte importante de la ciudadanía, la idea de que un gobierno de izquierdas puede actuar, sorteando las leyes, porque con ello se pone fin al “poder” de los ricos, que es algo que a muchos españoles les encanta aunque, a la larga, vayan a pagar el prescindir de la iniciativa privada para gestionar nuestra economía, entregándola a la ineficacia burocrática del Estado. Y una reflexión que quiero plantearles: ¿Qué se ha hecho de Felipe VI? Ya no se oye hablar del monarca. Parece como si le hubieran confinado y apartado de todas aquellas funciones con las que llenaba su agenda real. Le han aumentado, no sabemos por qué motivos, la asignación a la Casa Real pero, a cambio, lo están dejando en el ostracismo, como mero figurón de museo de cera. Se está saliendo Iglesias con su propósito, consistente en acabar con la monarquía parlamentaria. No lo duden. Y ahora una frase para hacerles pensar, que debemos al gran filósofo don José Ortega y Gasset: “Reconocer nuestras limitaciones, aceptar que conocemos algo así como una gota de agua dentro de un océano inmenso, es esencial.”

Seguir en La Moncloa, pase lo que pase
Editorial larazon 30 Noviembre 2020

La sociedad española asiste entre paralizada e inquieta ante la dirección que el país ha tomado con el Gobierno de coalición de izquierdas –el primero desde la Segunda República, como si fuera la clave del éxito–, precisamente en un momento en el que se anuncia una crisis económica que destruirá millones de puestos de trabajo.

Pero cómo si aquel lema de «es la economía, estúpido», utilizada para expresar que lo que importa es el progreso de las personas, sus hijos y familia, la condiciones de vida, el poder adquisitivo, pagar las facturas, la casa, el colegio, unas pequeñas vacaciones... no fuera con ellos. Como si fuese cosas de neoliberales. Precisamente un gobierno que se pavonea de ser de izquierdas, como si con eso tuvieran ganado el cielo, está entretenido es inconfesables pactos en los que se negocian cuestiones políticas como ayudar a ERC para que pueda ganar las elecciones en Cataluña, y con ello emprender, de nuevo, un tripartito con el que creen satisfacer al independentismo.

Para ello, nada como sembrar agravios, resentimientos, litigios territoriales, odio... ahora contra Madrid, con una renovación del lema «España nos roba», el grito del ultranacionalismo para sacar a los catalanes a la calle y llevarles a un callejón sin salida para ocultar sus corrupción sistémica. Ahora es «Madrid no roba», que es donde gobierna la derecha, con lo que Pedro Sánchez está dando la solución a los sediciosos. El mismo esquema es aplicable a los nacionalistas vascos, padres e hijos, de derechas y de izquierdas, pero foralistas todos. Los privilegios vascos, el cupo, la hacienda propia, no se toca. La memoria de las víctimas asesinadas por ETA, tampoco.

Pero, mientras, los indicadores de la caída del PIB, la perspectiva de cierre de empresas en cuento se consuman los Erte, el endeudamiento bancario, la imposibilidad de hacer frente a los gastos familiares... es fruto de una oposición dispuesta a amargar el lema del PSOE («Salimos más fuertes»), un producto de esa factoría de realidad virtual en la que se ha convertido La Moncloa. Pedro Sánchez tiene un objetivo claro: 2026. Seguir en el Gobierno todo el tiempo que pueda, y mantener a su lado al perro guardián de la calle, Podemos, el que le asegura la paz social. ¿Se imagina cómo sería esta crisis gobernando el PP?

Para ello, Sánchez no sólo no necesita oposición con la que pueda pactar los grandes temas de Estado, esos 140.000 millones de euros que llegarán de Europa, sino que ni le hace falta Gobierno. La facción de Pablo Iglesias es un grupo de ministros sin apenas presupuesto y atribuciones, una mera cuota para contentar a la «famiglia», con casos de comisariado político de género que insulta a las propias mujeres, como es el caso de Irene Montero. Mientas España se encamina a una crisis económica que golpeará a trabajadores y clases medias, el Gobierno trabaja sin descanso para dividir el país en dos.

Celaá y su fábrica de esclavos
Miguel Ángel Belloso okdiario 30 Noviembre 2020

José Luis Domínguez es un profesor jubilado de Física y Química que ha tenido el coraje de denunciar a la ministra de Educación, Isabel Celaá, ante la Fiscalía del Tribunal Supremo por su pretensión de que los alumnos pasen de curso y obtengan la titulación sin límite de suspensos. En una entrevista reciente con el diario ‘El Mundo’, el señor Domínguez declara que “el conocimiento requiere esfuerzo, que éste es indispensable para aprobar y pasar de curso, y que ser más competente es un aliciente que hay que inculcar a los alumnos”. De no hacerlo, asegura, “es muy difícil que los que están en estratos sociales más desfavorecidos puedan ascender respecto a sus progenitores”. Y apostilla: “regalar las notas genera jóvenes dóciles, acríticos y cada vez más manipulables por las futuras élites”.

¿Pero qué otro fin persiguen los socialistas con su enésima ley de educación a cargo de la señora Celaá? Ya desde los últimos tiempos de Franco, la educación ha sido siempre un dominio exclusivo de la izquierda. Tan perspicaz en otros aspectos, el dictador pensó equivocadamente que era mejor ceder a esta pretensión, por desconocimiento, por desidia, por senilidad, vaya usted a saber por qué. Pero este es un hecho: todas las leyes de educación españolas han sido dictadas por los socialistas con los resultados que todos conocemos: unos informes internacionales en los que damos la nota porque nuestros jóvenes están a la cola en compresión lectora, en el dominio de las matemáticas y en el conocimiento de la historia.

El suspenso de nuestros alumnos es sistemático y clamoroso, y es así porque, en lugar de seguir una estrategia presidida por cuidar al profesorado y perseguir la excelencia de los alumnos, los socialistas de antes y de ahora han primado la persecución del igualitarismo extremo, es decir, aumentar lo más posible el pasto del ganado lanar. A pesar de las advertencias recurrentes del informe Pisa, que nos compara con el resto de los países de la Unión Europea, y en los que salimos pésimamente calificados, los gobiernos socialistas siguen empeñados una y otra vez en socavar la instrucción, que es la pieza angular de todo sistema educativo, y en asegurar la igualación a la baja con el propósito finalmente criminal de que nadie quede atrás.

Todos los intentos de la derecha por cambiar a mejor el sistema educativo han naufragado provocando víctimas señeras. La ministra de Educación Esperanza Aguirre fue desplazada a la presidencia del Senado porque el señor Aznar tenía aparentemente cosas más importantes en que pensar en aquel momento y no tuvo la valentía para sostener su decreto de humanidades, que postulaba una enseñanza decente, siendo sustituida por el inefable Mariano Rajoy, que, como buen gallego, la aparcó en el cajón principal de su estrenado departamento.

La ministra del PP Pilar del Castillo hizo una ley tarde y mal que apenas entró en vigor, y el señor Wert logró promulgar una norma que luego decapitó el melifluo Iñigo Méndez de Vigo y que jamás ha podido cosechar resultado alguno por la falta de munición del PP ante la vigorosa oposición de la izquierda, para la que la educación ha sido siempre cuestión absolutamente innegociable. Como si se tratara del derecho de pernada.

Matilde Mas, catedrática de Fundamentos del Análisis Económico, aseguró recientemente también en el diario ‘El Mundo’ que permitir que los alumnos avancen con suspensos y peores notas es no entender hacia dónde hay que ir en un mundo ferozmente competitivo y lábil.

“Cuando yo estudiaba y había profesores que, digamos, no eran los mejores del mundo, lo que se aplicaba era el aprobado general. Era la forma de no dejar a nadie atrás. Pero así no evitas la desigualdad, porque cuando el estudiante salga al mercado de trabajo debe de tener las mismas competencias que el resto. Si no, lo has hundido en la miseria. Esta es una política que responde a un buenismo malentendido en el mejor de los casos. No se han parado a pensar en las consecuencias de una medida de tal naturaleza”, decía.

Yo discrepo en este último extremo de la catedrática. La sectaria Celaá sí que se ha parado a pensar, y mucho, en la ley educativa que está a punto de aprobarse en las Cortes. La ministra está convencida de que la norma de su antecesor, el señor Wert, era claramente elitista porque desarrollaba el talento de los más rápidos, de los que, por así decirlo, venían de casa con bastantes aptitudes para el estudio, y esquilmaba a los que tenían más dificultades. Ahora, dice ella, queremos desarrollar el talento de todos, que se desarrollen de acuerdo con sus competencias, capacidades y ritmos, y para ello ¡qué menos que instaurar el aprobado general!

Afirma Celaá, sin clase alguna de rubor, que “es importante que TODO el elenco del profesorado decida de forma colegiada si un alumno puede promocionar de curso, o de manera muy excepcional, ha de repetir”. E insiste: “reducir las repeticiones es importantísimo” -da igual el nivel de los eventuales repetidores-. Porque -y aquí viene el buenismo y el socialismo en vena-, “de la repetición viene la frustración, de ahí el abandono y un poco más tarde la precariedad laboral. El que habla sólo del esfuerzo del alumno se equivoca. El sistema también tiene que hacer un esfuerzo. Si no, estaríamos pensando que el sistema educativo español tiene alumnos más perezosos, más lentos o menos inteligentes que los del resto de sistemas europeos, y no es el caso”.

¡Pero claro que es el caso, señora Celaá! Claro que los alumnos españoles son más perezosos, más lentos y demuestran unas aptitudes y voluntades por debajo de la media europea. La causa de esta anomalía, sin embargo, no es que los estudiantes españoles sean menos inteligentes, sino que han estado gobernados por el socialismo más descarnado en asuntos educativos.

Iniciáticamente por el indigente intelectual José María Maravall, que copió todo lo malo de la instrucción británica anterior a Margaret Thatcher, luego por ese hombre de Estado llamado Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los personajes más siniestros y malvados de la historia del país, y porque ahora están presididos por un Ejecutivo ayuno de ciencia y sobrado de ideología venenosa que en lugar de hacer lo posible por aflorar la capacidad innata en todas las personas para prosperar individualmente y generar riqueza en la comunidad en la que vive, ha optado por instalarlos en el estercolero educativo.

La ley Celaá tiene otros innumerables aspectos perversos. Acaba con el castellano como lengua vehicular y castiga la enseñanza concertada, que fue configurada bajo los gobiernos de Felipe González, y que es un pilar básico del modelo alentado por la Constitución, pues alimenta la sagrada libertad de los padres de elegir el centro de formación de sus hijos y ahorra miles de millones al tesoro público -subsidiando de hecho la escuela estatal-. Con esta norma arbitraria la ministra contraviene el espíritu de justicia y de equidad que pregonan los socialistas, pero que vulneran habitualmente perjudicando los derechos de dos millones de estudiantes, en su inmensa mayoría de las clases medias y trabajadoras tan necesitados de la enseñanza en centros concertados como el alumnado de los centros públicos.

Con todo, sigo creyendo que el incentivo a la molicie, que el estímulo de la desidia, que el combate a la excelencia, con todo lo que significa de pérdida de la autoestima individual, serán los peores efectos de esta enésima ley de los enemigos acérrimos de la instrucción pública honesta y de la educación crítica, que no son otros que los socialistas de antes y más aún de ahora.
Como ha escrito mi gran amiga Alicia Delibes, una de las mayores expertas en educación que conozco, si no se hacen exámenes y se da un aprobado general, el porcentaje de aprobados, de titulados y de aspirantes a un título universitario será mucho mayor.

Para la izquierda, se trata de un gran progreso social. Toda la población obtendrá el mismo título, aunque el título ya no sirva para nada, y tendrá acceso a estudios superiores, aunque de superiores tengan muy poco. Se habrán limado las desigualdades intelectuales y ningún alumno quedará atrás, aunque, por supuesto, tampoco delante.

Pero el aprobado general es lo que faltaba para que la institución escolar, creada hace siglos para la transmisión de los saberes fundamentales, se convierta en un lugar de entretenimiento, en un parque de atracciones, y el profesor en un poli de guardería, o quizás, ya que, como suele decirse, la enseñanza online “ha venido para quedarse”, en un presentador de televisión más o menos entretenido. Pero también es lo que faltaba para que el esfuerzo, el afán de superación, la disciplina de trabajo o la exigencia desaparezcan del ámbito escolar.

Esta obsesión por la igualdad que desde hace años orienta el proyecto educativo de la izquierda recuerda las duras palabras con las que el filósofo francés Jean-François Revel, en su libro ‘El conocimiento inútil’, sentenciaba la escuela nacida de la revolución pedagógica de Mayo del 68. Revel, convencido de que el igualitarismo y el desprecio por el valor formativo de la instrucción llevarían a que la escuela republicana dejara de ser el motor de ascenso social que siempre había sido, escribió: La pretendida matriz de la justicia ha parido la injusticia suprema.

Margaret Thatcher, que antes que jefa del Gobierno del Reino Unido, fue ministra de Educación, también tuvo que soportar las acusaciones de elitista cuando promovió la libre elección de los padres en la formación de sus hijos. Pero, a diferencia de Aznar, esta diosa no cedía jamás. Estaba determinada a que el Estado no fuera el que decidiera dónde tenían que aprender los niños de la gente corriente.

Estaba completamente persuadida de que el problema genuino del socialismo es que no soporta la libertad porque sabe que si a la gente normal, debidamente formada, le das a elegir jamás escogerá el socialismo como modelo de vida. Para eso está precisamente la ley Celaá: para evitar esta fatídica elección, para inducir a la gente, una vez corrompida, a optar por lo más cancerígeno. Para fabricar un ejército de esclavos.

La demolición
Alfonso Ussía gaceta.es 30 Noviembre 2020

El siempre elegante y distinguido Ministro de Universidades, Manuel Castells, ha culpado al idioma español de envenenar el clima de convivencia en Cataluña. Átenme a esa mosca por el rabo. El ministro de Universidades ha emitido semejante dislate. Forma parte del plan de demolición de España. Le sobra razón a Jon Juaristi cuando afirma que el actual Gobierno de España está formado por canallas e imbéciles. Simultáneamente, el separatista de ERC Rufián ha alcanzado un pacto con Sánchez para recentralizar impuestos y atacar a la Comunidad de Madrid. Entretanto, ya ha conseguido 2.300 millones en inversión para transferencias en Cataluña. Y cuando nadie lo esperaba, ni el propio PNV del maqueto Aitor Esteban, Sánchez regala al Gobierno vasco el cuartel de Loyola sin pedir nada a cambio. En ese cuartel, con sus 17 hectáreas de terreno en Anoeta y Loyola, se ubica el Regimiento Viejo Tercio Sicilia, uno de los más antiguos de España. Y con la de Lore-Toki, que ya lo intentó obsequiar Zapatero a los independentistas, en Loyola se alza la otra Bandera de España que ondea en San Sebastián. A Zapatero le detuvo en aquella ocasión su ministro Alfredo Pérez de Rubalcaba, un político socialista profundamente español y defensor a ultranza de la Constitución, así como acuñador de la más certera descripción de la ideología de Pedro Sánchez: “No es socialista. Es un izquierdista radical”. Que es una manera simpática de omitir la voz “comunista”.

De nuevo, y por orden de Podemos, en los próximos presupuestos del Estado, las Fuerzas Armadas serán más pobres. Todos los abusos del derroche, del mal uso del dinero público, de las financiaciones a los chiringuitos de los amigos, del dineral que tiran por las cloacas estos desalmados, se lo arrebatan, no sólo a los españoles más decentes y austeros, sino también a los que desde su decencia, austeridad y patriotismo, tienen encomendada la defensa de España y su unidad territorial. Creo que el JEME, el General de cuatro estrellas Jefe del Estado Mayor del Ejército, ha perdido la gran ocasión de despedirse del mando superior del Ejército de Tierra. A un General no se le roba un cuartel en San Sebastián para entregárselo a los independentistas. Fue elevado a la Jefatura del Estado Mayor del Ejército por la ministra María Dolores Cospedal, en los principios de la presidencia de Rajoy, y su brillántísima trayectoria se habría hecho más grande aún de haber abandonado, con la firmeza de un General, su despacho en el Palacio de Buenavista. “Si usted, señor Sánchez, quiere robarnos a los militares uno de los últimos establecimientos militares de San Sebastián, hágalo y que España se lo demande, pero no conmigo al frente de mis soldados”. Por desprecios, humillaciones, rectitudes y firmezas en asuntos infinitamente menos graves, han sido cesados injustamente muchos respetados Generales y Almirantes de nuestras Fuerzas Armadas.

San Sebastián sin presencia del Ejército, Madrid acosada por Sánchez, Iglesias y los separatistas de ERC, y el ministro de Universidades acusando al idioma español, el idioma que hablan 500 millones de personas en el mundo y sólo se prohíbe y dificulta en España, acusándolo –insisto- de ser el causante de envenenar el clima de convivencia en Cataluña. La demolición ha seguido su curso. Bueno sería para España un toque de atención, sin rebasar sus límites constitucionales de Su Majestad El Rey. Buena sería la ejemplar dimisión de un gran General al que le han robado un cuartel en San Sebastián. Y bueno sería, con el único fin de aliviar la ira de los patriotas, de las víctimas del terrorismo, de la clase media torturada, de la normalidad convertida en una ilusión inalcanzable, añadir a este Gobierno de canallas e imbéciles los dulces calificativos de prevaricadores y traidores. Queda uno algo más desahogado.

Los presidentes y las lenguas: Macron 5 - Sánchez 0
Editorial Estrella Digital 30 Noviembre 2020

El presidente francés, Emmanuel Macron ha anunciado que prepara la ciudad de la lengua francesa como gran legado de su mandato. Construirá un ambicioso espacio de divulgación, formación y protección, que se instalará en el mismo castillo en el que se decretó, nada menos que en 1539, el uso del francés de manera oficial.

Podría pensarse a la ligera que se trata de un ejercicio de esa clase de chovinismo y nacionalismo al que nuestros vecinos han sido tan propensos en otros tiempos históricos. Pero no. El francés, como el chino o el inglés o, sin ninguna duda el español, son por mil y una razones las grandes lenguas del mundo, verdadero patrimonio de la Humanidad cada una de ellas. Va de suyo que cada una de las naciones que las vieron nacer las promuevan, las mimen, las exporten allá donde puedan, las patrocinen… sientan orgullo. Y ahí debe encuadrarse la iniciativa de Macron.

Precisamente por ello, los españoles no podemos sino mirarla con profunda envidia y rabia. A diferencia del presidente francés, el nuestro no sólo no promueve ni mima ni patrocina el español, ni trabaja activamente por su exportación, sino que atiende sumiso, en cambio, las locas peticiones de sus independentistas socios (especialmente en Cataluña) para arrinconarlo, marginarlo y preterirlo de manera caciquil e, incluso, inconstitucional.

Ningún país merece a un líder que, a nivel oficial y usando espuriamente los resortes del Estado, atente de forma continua y premeditada contra su riqueza cultural y los propios derechos de los ciudadanos. La pequeñez intelectual y la pobreza de espíritu no deberían apoderarse nunca de las más altas instituciones de ninguna gran nación. Ni deberíamos acostumbrarnos ni callar, como pueblo, ante las patochadas y los dislates promovidos sin freno ni miramientos desde esas alturas.

Agapito García Atadell, el chequista y criminal sin escrúpulos al que se le atribuyen más de 800 asesinatos
Pedro Corral Libertad Digital 30 Noviembre 2020

García Atadell estuvo afiliado a la UGT, al PSOE y al PCE. El autor de este artículo ha encontrado una fotografía inédita del chequista con el socialista Francisco Largo Caballero, cuya figura sigue blanqueando el gobierno de Pedro Sánchez.

El nombre del socialista Agapito García Atadell (Vivero, Lugo, 1902-Sevilla, 1937) posee la extraña cualidad de haber concitado, en plena Guerra Civil, la unanimidad de ambos bandos a la hora de considerarlo un criminal sin escrúpulos. Su metamorfosis es digna de ser iluminada por un detallado ensayo entre la política y la psicología: el joven tipógrafo de ideas revolucionarias, afiliado primero a la UGT y a la Agrupación Socialista Madrileña al llegar a Madrid a principios de los años 20, militante del PCE después y encarcelado hasta en once ocasiones durante la dictadura de Primo de Rivera, acabará acaudillando como figura del PSOE madrileño entre los meses de agosto, septiembre y octubre de 1936 una banda de asesinos y ladrones frentepopulistas que colaboraran en el cruento régimen de terror del Madrid gubernamental.

Agapito García Atadell, fotografiado en su despacho para el reportaje sobre su "Brigada de Investigación Criminal" que publicó la revista "Crónica" el 13 de septiembre de 1936 (Foto: Videa. Biblioteca Nacional)

Desde un palacete requisado del paseo de la Castellana, el de los Condes del Rincón, en la esquina con la desaparecida calle Martínez de la Rosa, llamada “de la S”, donde recibía a sus visitas con bata de casa, haciéndose servir por tres doncellas uniformadas y con delantal de encaje, García Atadell decidirá en esos meses cruentos sobre la vida y la muerte de más de ochocientas personas, desde obreros de ABC a aristócratas, de antiguos rivales políticos a religiosos. Los cadáveres de muchos de ellos formarán parte del tétrico paisaje de aquellos días en los Altos del Hipódromo, la Ciudad Universitaria, la Casa de Campo y el Cementerio del Este.

La “checa” de García Atadell se autodenominaba “Brigada de Investigación Criminal”, aunque en este caso el orden de los factores no altere el producto. La criminal brigada de investigación estaba sujeta teóricamente a jerárquica dependencia de la Dirección General de Seguridad y del Ministerio de Gobernación, cuyos titulares en esos meses fueron el general Sebastián Pozas y, ya en septiembre, con el gobierno de Francisco Largo Caballero, el socialista Ángel Galarza. El mando intermedio entre el Ministerio y la “checa” recayó en el comisario Antonio Lino, que aparece el 4 de octubre junto a García Atadell en un reportaje laudatorio de la revista “Crónica”.

La misma publicación se había hecho eco el 13 de septiembre de la visita de los diputados socialistas Lamoneda, Bujeda y Albar, junto con el ministro Anastasio de Gracia, también diputado del PSOE, al palacete donde tiene su sede la “checa”. La versión sobre el carácter incontrolado de la represión frentepopulista en Madrid cae hecha pedazos con pública notoriedad en la misma prensa republicana de la época, que a su vez no cesará de reseñar los “éxitos” de García Atadell en su lucha “policial” contra los considerados desafectos, como es el caso de los diarios "El Sol" y "La Voz", donde había trabajado como tipógrafo.

García Atadell es una pieza más en un engranaje articulado y armado desde el Ministerio de Gobernación, que el 14 de agosto le había nombrado agente de Policía de tercera, adscrito al Cuerpo de Vigilancia, junto con otras decenas de hombres de confianza del Frente Popular. Es esa cobertura ministerial, pensada para intentar hacerse con el control de la represión, la que paradójicamente otorgará en muchos casos carta de impunidad a los asesinos. Es cierto que algunos de sus detenidos tienen suerte y son entregados por la “checa” de García Atadell a la Dirección General de Seguridad, por lo que logran conservar su vida, como la hermana del general Queipo de Llano, Rosario. Pero otros que son entregados también a la Dirección General acabarán sus días como los demás infortunados.

La historia de García Atadell es la de un revolucionario que empezó a vivir peligrosamente y que, ante la contienda provocada por el golpe militar, decidió que era mejor que lo hicieran los demás. Entre uno y otro extremo del arco, desde su salida del PCE a mediados de los años 20 hasta su cénit en el Madrid revolucionario del 1936 como aristócrata del crimen, transcurre una década de evolución. Pero no es la evolución de un don nadie que decide dar el salto al asesinato y el robo como a veces pudiera parecer. García Atadell es un hombre traqueteado en una carrera ascendente en el socialismo, primero entre puestos medianos dentro de las Juventudes Socialistas, la UGT y la Agrupación Socialista Madrileña, y después en responsabilidades que le convierten en una figura de peso dentro de sus filas.

Una testigo de excepción de esta transformación fue la singular Hildegart Rodríguez Carballeira*, antigua militante socialista, que publicará en el diario “La Tierra” el 5 de octubre de 1932 un furibundo retrato de García Atadell, en una columna titulada “¡Cuatro años de militancia socialista!”, donde ajusta cuentas con su anterior partido:

Una evolución aprovechada.
En la cárcel de Madrid había ya una cama reservada para un pensionista tan habituado a visitarla, que habíase familiarizado con el lóbrego recinto. Tratábase de un militante comunista, y su nombre era Agapito García Atadell. Era tipógrafo, pero, debido a sus “ideas”, rara vez encontraba trabajo. Por no sabemos qué medios, la conciencia del comunista acérrimo sufrió una evolución por demás curiosa. Ingresó en el socialismo, ingreso que patrocinó Saborit. Pocas horas después, Atadell empezó a ganarse la confianza de los dirigentes. No habían transcurrido meses cuando, con dietas de propagandista oficial, salía a realizar campañas en exaltación de la colaboración ministerial y, en particular, del Sr. Largo Caballero, pocos meses antes de las elecciones de Constituyentes, desde el mes de abril, pues marchó a Vivero antes del 1 de mayo del primer año de República. Atadell intentó, sin éxito, conquistar un acta por Galicia. Inútil empeño, pese a su “reclamo personal” en “El Socialista”, donde enviaba diariamente informes telegráficos que terminaban con grandes ovaciones y aclamaciones “al futuro diputado por el distrito”. A su regreso, Atadell ingresó en la “carrera de consolación” de los cargos retribuidos, y nada menos que en la Secretaría de la UGT, de donde se desplaza accidentalmente en la labor de propaganda sindical. De la cárcel a la poltrona secretarial va, desde luego, una bien apreciable diferencia”.

Esta ascensión no termina ahí. El antiguo tipógrafo consigue convertirse en asiduo colaborador del semanario “Renovación”, órgano de la Federación de Juventudes Socialistas de España, donde escriben también personas que también ocuparían puestos de responsabilidad en la represión en el Madrid revolucionario, como Santiago Carrillo o Segundo Serrano Poncela. Comienza a publicar sus artículos al menos desde marzo de 1932, según los fondos del semanario que conserva la Fundación Pablo Iglesias. Salvo excepciones, como el titulado “Marinerías”, de pretensiones literarias, que es su segunda colaboración, fechada el 26 de marzo, todos son artículos doctrinales contra el capitalismo, el imperialismo o la propiedad privada y sobre la actividad de las juventudes socialistas, el partido y el sindicato.
García Atadell se muestra como un socialista sin fisuras. La citada Hildegart le identificaba como “isabelino”, inclinado por la participación en el gobierno, frente a los “sarracenos”, que se oponían, como era el caso de ella. Sin embargo, García Atadell consideraba, al igual que la corriente representada por Largo Caballero, que la Segunda República era un medio para conseguir la dictadura del proletariado. Así, el 1 de mayo de 1932 concluye su colaboración con ese deseo:

“El Primero de Mayo que yo saludaré con fervor y entusiasmo será aquel en el que en nuestro país gocemos de la República Socialista”.

En otro artículo en “Renovación”, publicado el 3 de septiembre de 1932 a las puertas del XVII Congreso de la UGT, escribe:

“¿Que la República no es tal como nosotros quisiéramos? De acuerdo. Pero (y aquí entra el natural pero español) puede serlo.

Víctor Hugo calificó así este problema: “Esto matará a aquello”

Y así es: la República burguesa morirá en manos de la República socialista”.

García Atadell muestra también, en una colaboración del 15 de febrero de 1933, su inquina contra los movimientos insurreccionales anarquistas, a los que acusa de hacer el juego a la burguesía y a los caciques rurales. Contra unos y otros, propone

“prescindir, naturalmente, de los procedimientos democráticos con harto dolor de nosotros, para hacer entrar en razón a los anarcosindicalistas y a las fuerzas de derecha, patronales y reaccionarias, íntimamente ligadas por intereses comunes. Sólo así se haría en España una labor republicana”.

Semanario de la Federación de Juventudes Socialistas de España, donde García Atadell colaboraba
En otro número de “Renovación”, del 8 de abril de 1933, escribe sobre el ascenso de Hitler al poder en Alemania y propone combatir la dictadura nazi.

“Frente a la dictadura del fascio procede realizar la dictadura socialista”, dice en el artículo, en el que advierte a sus camaradas: “Y conviene decirlo dentro de nuestras filas, ya que aún hay compañeros sensibles que se conduelen cuando se les habla de establecer la dictadura del proletariado, que no es otra cosa que establecer la dictadura de clase”.

El 7 de octubre de 1933, el futuro jefe de la “checa” de la calle “de la S” vuelve a reclamar en el órgano de las juventudes socialistas de España la destrucción de las ideas democráticas en los cuadros de la UGT y del PSOE:

“Estos y aquellos deben ser radicalizados, trastrocando de la mentalidad de algunos de sus componentes los viejos prejuicios demagógicos del liberalismo y la democracia, faramallas ya pasadas de moda y solo subsistentes para engañar a cuatro incautos que creen posible que por tales procedimientos se puede llegar a la emancipación de la clase trabajadora”.

Es en esa misma época cuando García Atadell se erige primero en secretario y después en presidente de la Asociación del Arte de Imprimir, creada en 1871 por Pablo Iglesias, y que sería el germen del futuro PSOE, fundado ocho años después. Es un cargo de gran poder político y simbólico entre la militancia socialista. Precisamente, el 21 de enero de 1934, con motivo del LXII aniversario de la fundación de la citada Asociación, García Atadell interviene en un acto junto con Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE y secretario general de UGT, en el Cinema Europa de Bravo Murillo.

Según la crónica del acto publicada por el diario “Luz” al día siguiente, García Atadell “fijó la posición de la entidad ante el momento político actual, posición que consiste en no fiar nada ya a la democracia y el liberalismo y poner sus esperanzas en la eficacia de un movimiento revolucionario. La postura contraria la considera propia de tontos o de pérfidos”.

"Mundo gráfico" publicaría el 24 de enero una foto de los oradores del acto del cinema Europa, la única posiblemente en la que aparece García Atadell junto a Largo Caballero, imagen desconocida de ambos socialistas tomada precisamente en la que sería una de las más siniestras checas del Madrid revolucionario, la del pistolero anarquista Felipe Sandoval, alias "Doctor Muñiz".
Imagen desconocida de Agapito García Atadell, el primero por la derecha, junto con Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE y secretario general de UGT, en el acto celebrado el 21 de enero de 1934 por el LXII aniversario de la fundación de la Asociación del Arte de Imprimir en el Cinema Europa de la madrileña calle Bravo Murillo. El futuro chequista reclamó en su intervención "no fiar nada ya a la democracia y el liberalismo y poner sus esperanzas en la eficacia de un movimiento revolucionario". A la izquierda de la imagen, Eusterio Tarrero, presidente de la Federación Gráfica. Entre Largo y García Atadell aparece el diputado socialista Ramón Lamoneda. ("Mundo Gráfico", 24 de enero de 1934. Fotografía de Cortés. Biblioteca Nacional)

Ese mismo año 1934 su nombre adquirirá una gran proyección en las filas socialistas con motivo del conflicto laboral desencadenado en marzo en el diario ABC, de cuyo comité de huelga se convertirá en secretario. El motivo de la huelga es la contratación por los Luca de Tena de un obrero suplente sin carné de la UGT, lo que García Atadell achaca a la voluntad de los propietarios de “introducir en los talleres elementos de una moral fascista para suplantar, poco a poco, a los obreros organizados”, según afirma en una entrevista que el diario “Luz” publica el 6 de marzo con su fotografía.

La Asociación del Arte de Imprimir desempeña en el conflicto un papel decisivo como instrumento de coacción en un momento en que el socialismo español se deslizaba hacia la ruptura revolucionaria con el régimen republicano. Los trabajadores de los talleres del diario monárquico se declaran en huelga y la empresa despide a los huelguistas. El conflicto se extenderá entre el 12 de marzo y el 15 de marzo a todo el sector de las artes gráficas. En junio de ese mismo año es sustituido al frente de la Asociación por el también socialista Edmundo Lorenzo.

En los meses siguientes, el PSOE y la UGT se abisman decididamente en la conspiración revolucionaria, que estallará con su golpe armado de octubre siguiente contra la legalidad constitucional republicana, que causa más de mil muertos en toda España, especialmente en Asturias, donde sofoca la rebelión el ejército. Unas semanas antes, a mediados de septiembre, en un registro en la Casa del Pueblo madrileña, en la calle Piamonte, 2, las fuerzas policiales habían encontrado un alijo de explosivos y armas. Serían detenidos los miembros de la Junta Administrativa de la sede socialista: Wenceslao Carrillo, su presidente, Agapito García Atadell y Pascual Tomás. Fueron condenados a tres años de prisión por depósito de explosivos y armas.
La Casa del Pueblo de la calle Piamonte, 2, poco después de su inauguración. En septiembre de 1934, la Policía se intervino de un alijo de explosivos y armas, lo que motivó la detención de varios dirigentes socialistas, entre ellos García Atadell. ("El Socialista", 4 de diciembre de 1908. Foto extraída del blog antiguoscafesdemadrid.blogspot.com)

En noviembre, aún preso, García Atadell comparece como testigo en el juicio contra Largo Caballero como presunto cabecilla del golpe revolucionario, del que sería absuelto por falta de pruebas. El fiscal general de la República, Marcelino Valentín Gamazo, había solicitado para él la pena de 30 años de prisión por delito de rebelión. Valentín Gamazo sería asesinado por milicianos frentepopulistas el 5 de agosto de 1936, en Tébar (Cuenca), junto con sus hijos Francisco Javier, José Antonio y Luis Gonzaga, de 21, 20 y 17 años, respectivamente.

García Atadell, que compartió prisión en la Modelo madrileña con Lluís Companys y el propio Largo Caballero por los sucesos de 1934, saldría de la cárcel el 22 de febrero de 1936 beneficiado por la amnistía del nuevo gobierno Frente Popular a los condenados por la participación en el golpe contra el orden constitucional de la República. El propio García Atadell sería uno de los anfitriones en la visita que Companys hizo a la Casa del Pueblo el día 27 tras su salida de la prisión.
Entrevista a García Atadell en el diario "Luz", el 6 de marzo de 1934, con motivo de la huelga de los trabajadores de los talleres de ABC, de cuyo comité fue secretario. La Asociación del Arte de Imprimir desempeñó en el conflicto un papel decisivo como instrumento de coacción en un momento en que el socialismo español se deslizaba hacia la ruptura revolucionaria con el régimen republicano. (Biblioteca Nacional de España)

En marzo, García Atadell forma parte, como número cuatro, para el puesto de vicesecretario, de la candidatura del prietista Ramón González Peña a la presidencia de la Agrupación Socialista Madrileña, y lo hace además por delante de nombres como los de Juan Negrín, Marcelino Pascua, Rafael Henche o Francisco Cruz Salido, prueba de su influencia en el partido. La lista de González Peña será finalmente derrotada por la de Largo Caballero.

Desde entonces hasta el golpe militar de julio de 1936, no hay más noticias de García Atadell, que reaparece en la prensa madrileña el 22 de julio por su presencia en Alcalá de Henares el día anterior, cuando se rinden las fuerzas allí sublevadas a una columna gubernamental, si bien no se explica con qué cometido.

El penúltimo capítulo de su trayectoria, después de haberse erigido en virrey del Madrid del terror revolucionario, será su huida de la capital a finales de octubre de 1936, ante la proximidad de las fuerzas nacionales. Su pretexto para salir de la ciudad es asistir a la boda en Alicante de un miembro de su banda, como declararía en la Causa General franquista Emilia Donapetri, que dijo haber sido protegida por García Atadell de la amenaza de otros chequistas. La razón de aquel trato favorable era que el tipógrafo había trabajado en la imprenta que la familia Donapetri tenía en Vivero.

Con sus lugartenientes Luis Ortuño y Pedro Penabad, acompañados de sus mujeres -la suya, Piedad Domínguez Díaz, una antigua monja de Cristo Rey, que profesó 12 años en distintos conventos, incluido el de Vivero-, García Atadell escapa hacia Alicante después de haber vaciado, según algunos testimonios, la caja de caudales de su “checa” con el dinero, las joyas y valores robados a sus víctimas.

El vapor "Mexique", en el que García Atadell zarpó de Saint-Nazaire (Francia) con destino a La Habana en su huida de la España republicana con el producto de los robos a las víctimas de su checa. Fue detenido por las autoridades nacionales cuando el barco hizo escala en Santa Cruz de la Palma a finales de noviembre de 1936.

En Alicante se embarcan rumbo a Marsella con cédulas de identidad cubanas, ya que su destino último es La Habana. De Marsella viajan a Saint-Nazaire, donde emprenden viaje a bordo del vapor “Méxique”. Su presencia no pasa desapercibida para otros viajeros. Cuando el vapor hace escala en el puerto canario de Santa Cruz de la Palma a finales de noviembre, las autoridades franquistas detienen a García Atadell y a Penabad.

El antiguo tipógrafo declara en los interrogatorios no tener relación alguna ni con los crímenes ni los robos de sus hombres. Afirma incluso que su misión era la de proteger a posibles víctimas del terror incontrolado, como fue el caso atestiguado por Emilia Donapetri, a quien antes de huir de Madrid entregó un número de teléfono para que pidiera ayuda si se veía en peligro.**

Conducido a Sevilla, García Atadell es juzgado, condenado a muerte y ejecutado a garrote vil el 15 de julio. Tenía 35 años de edad. En la zona republicana, el diario madrileño “Ahora” titulará lapidariamente “Un traidor menos” el siguiente despacho de agencia que informa de su muerte:

PARÍS, 16.- Comunican de Sevilla que García Atadell, que fue condenado a "ser estrangulado por hierro" por el Tribunal da Sevilla, cuyo fallo fue confirmado por las "autoridades superiores", fue ejecutado ayer por la mañana en Sevilla.-Fabra

Cuatro meses antes, el diario "La Voz" había citado al antiguo tipógrafo en un editorial en su portada titulado "Todo el mundo a las armas", con el que exhortaba a la movilización general contra los sublevados, criticando el poder de los revolucionarios de salón de palacios requisados y gatillo fácil:

¡Tiempos de la cena gratis y del vermú gratis, y de la merienda gratis, y de la cama gratis y del amor gratis! ¡Tiempos de las "checas" clandestinas, tiempos de García Atadell, tiempos de la ametralladora para tomar café—para tomar café incautado, ni que decir tiene—, tiempos de los patéticos registros que cortaba entre lágrimas una propina deslizada a tiempo!

Sorprendente mención a García Atadell por parte de un diario que, al igual que otros tantos, se encargó de difundir y ensalzar con profusión las actividades criminales de su "brigadilla" durante el verano y otoño de 1936, cuando el socialista que luchaba por la revolución y la dictadura del proletariado decidía en un palacete incautado sobre la vida y la libertad de sus "enemigos de clase" enfundado en una bata de casa y atendido por doncellas con uniforme y delantales de encaje, saboreando las delicias fruto de sus pillajes.

Artículo publicado en el blog de Pedro Corral.

*Sobre la interesante y trágica historia de Hildegart Rodríguez Carballeira (1914-1933), niña prodigio en su tiempo, la abogada más joven de España, militante del PSOE y después del Partido Republicano Democrático Federal aconsejo este reportaje de Ramón Oria de Rueda: https://www.dejatedehistorias.es/wordpress/2019/07/05/aurora-e-hildegart-rodriguez-la-construccion-de-un-delirio-sobre-los-hombros-dejatetv/

**Para más información sobre la actuación de García Atadell en el Madrid revolucionario de 1936 recomiendo este blog: https://guerraenmadrid.net/2020/01/06/garcia-atadell-un-heroe-convertido-en-villano-por-la-prensa-republicana/

******************* Sección "bilingüe" ***********************

España
Vox convocará concentraciones el Día de la Constitución en defensa de la libertad y el orden constitucional
Agencias República 30 Noviembre 2020

Vox ha confirmado este lunes que llamará a los ciudadanos a concentrarse el próximo día 6 de diciembre, Día de la Constitución, "para defender a España, la libertad de los españoles y el orden constitucional".

El portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, ha anunciado en rueda de prensa estas movilizaciones para el próximo domingo.

Sin embargo, ha evitado dar más detalles de las concentraciones y ha asegurado que los harán públicos a través del único canal de comunicación en el que "confía" el partido liderado por Santiago Abascal, que son sus redes sociales.

Vox ya llamó a los ciudadanos a manifestarse en coche en todas las ciudades españolas el pasado 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, contra la "incompetencia" del Gobierno y sus medidas "totalitarias y absurdas" para hacer frente al coronavirus. "Por tu salud, por tu trabajo, por tu familia, por tu libertad", aseveraba la convocatoria de los de Santiago Abascal.

Por otro lado, Buxadé ha dicho este lunes que sería una "muy mala noticia" para España si hubiera un acuerdo entre el Gobierno y el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) al desoír "el grito del pueblo español" de que los miembros de este órgano los deben elegir los jueces. Buxadé ha advertido de que ese posible trato supondría "acabar" con la independencia judicial y "un expreso sometimiento de la voluntad de la soberanía nacional".

El dirigente de Vox se ha referido a este asunto después de que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, haya dado por cerrado un acuerdo con el PP para renovar el CGPJ a falta de que este acuerdo se formalice y se haga público. "El pacto entre el ministro de la oposición (Pablo Casado) y el ministro del Gobierno nos lleva a que vamos a tener un CGPJ decidido por los partidos. Se acabó esa independencia judicial", ha lamentado el portavoz de la formación en alusión al posible acuerdo entre el líder del PP con el Ejecutivo.

En su opinión, el acuerdo se cerró "hace tiempo" y son "las 30 monedas de plata" que Casado pagó por su rechazo a la moción de censura de Vox contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado mes de octubre.

El dirigente de Vox ha informado además de que el partido ha interpuesto un recurso contra el auto del Tribunal Supremo de archivar la causa derivada de varias querellas contra el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, por la entrada al país de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, el 20 de enero. También ha recurrido el auto del juzgado de instrucción que igualmente archivó este caso al no apreciar un delito de prevaricación.

En la rueda de prensa, Buxadé ha comunicado que se ha admitido la personación de Vox en el caso Volhov, que investiga un supuesto desvío de fondos al expresident Carles Puigdemont y que involucra a los excargos de ERC y CDC y empresarios Xavier Vendrell y David Madí.

Por qué Sánchez es un aprendiz de brujo al que se le rebela la escoba y sitúa a España en 1933
Miguel Ángel Mellado elespanol 30 Noviembre 2020

El aprendiz de hechicero concluyó que era su gran oportunidad ante la ausencia del gran maestro. Tenía ganas de darse un buen baño en la tina. Como se sentía perezoso y conocía la palabra secreta utilizada por el brujo para poner en funcionamiento la escoba mágica, tomó una trascendental decisión. “Ella llenará la bañera por mí”, se dijo.

-“Vieja escoba, sin demora, toma tu traje harapiento. Siempre has sido sierva. Ahora, cumplirás mi mandamiento”.

“Poder” era la palabra mágica y secreta. Así que la pronunció. Notó algo raro en la escoba, enhiesta sobre sus pies pajizos. Le pareció como si en el extremo superior del mango tuviera una protuberancia, parecida a un moño.

Tras escuchar la palabra divina, “Poder”, la obediente escoba comenzó a actuar con diligencia. En una especie de andante sostenuto, se puso en funcionamiento para llenar la gran tina con forma de semicírculo en la que el 'brujito' se daría un baño de masas en aguas cristalinas.

Así, la obediente escoba vació un cubo tras otro.

-“¡Ya! ¡No tanto! ¡Para! ¡Oh, qué espanto!”, gritó el maguito, al reparar que había olvidado la otra palabra fundamental para detener a su incontrolado aliado.

El aprendiz de hechicero cometió su segundo error garrafal: partir en varios trozos la escoba para que parara. Como si fueran gremlins, multiplicados por el efecto del agua derramada, de cada trozo surgió otra escoba con ansias de poder…

En 1797, hace la friolera de 223 años, Goethe publicó una pequeña obra que casi nadie ha leído, todo el mundo ha visto y no pocos han escuchado. La tituló, en alemán Der Zauberlehrling, que traducida al español significa El aprendiz de brujo.

Sin embargo, gracias a la magia de Walt Disney, la balada en 14 estrofas del príncipe de las letras alemanas se conoce como El aprendiz de hechicero. Precisamente este mes de noviembre se han cumplido 40 años del estreno de la película Fantasía, uno de cuyos capítulos lo protagoniza Mickey Mouse, el aprendiz de mago peleado con su escoba libertaria.

Dos versiones más
Hay, al menos, otras dos versiones conocidas de la obra de Goethe: una musical, de la mano del compositor francés Paul Dukas, en 1897, y otra política, más reciente y próxima, interpretada por ese gran actor y presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.

Aunque Goethe nunca se refirió a su poema, al ser una minúscula hoja caída de su frondoso árbol creativo, con obras como Fausto o Las desventuras del joven Wherter, es fácil colegir que el luterano alemán, muy influenciado por la religión, quiso alertar con su aprendiz sobre las consecuencias de la pasión desmedida por el poder, más aún, si está regido por una mala praxis, sobre los atajos cortos que desembocan en rincones lúgubres inundados por la escoba, así como avisaba sobre la ciénaga en la que cae quien quiere ser mucho con poco esfuerzo, por más que esté encubierto por una brillante perorata.

El 7 de enero de 2020, hace sólo 11 meses, Pedro Sánchez consiguió la investidura pese a su ínfima mayoría parlamentaria –sólo 120 diputados del PSOE de los 350 del hemiciclo, remedo del semicírculo con forma de tina imperfecta del aprendiz de brujo-, gracias a la suma de los 35 diputados de Unidas Podemos y de una miríada de partidos como PNV, BNG, Más País, Nueva Canarias, Compromís y Teruel Existe (total, 167 apoyos), más las 18 abstenciones de ERC y Bildu (13 de los independentistas catalanes y 5 de los proetarras vascos).

En menos de un año, las consecuencias para el país del baño de poder de Pedro Sánchez son evidentes. Pablo Iglesias, la escoba primigenia e imprescindible, que hace y deshace como corresponde a la dependencia que tiene Sánchez de los diputados de Unidas Podemos, se parte en tantos trozos como votos sean necesarios para su jefe. Por ósmosis se transforman en estadistas personajes inesperados, como Rufián y Otegi, dando incluso lecciones sobre la gobernanza del Estado que quieren destruir.

La orquesta de escobas
¿Es o no es un hechicero Pedro Sánchez, con su gran orquesta hecha a la medida? Cada cual derrama su cubito de agua sobre el Estado, inundándolo de propuestas de dudoso beneficio:

1) La amenaza de modificar la elección de miembros del Consejo General del Poder Judicial por una mayoría no cualificada.

2) La nueva Memoria Democrática, menos reconciliadora que la Histórica anterior.

3) La supresión del castellano como lengua vehicular.

4) El cambio del delito de sedición orientado a amnistiar a los líderes del procés.

5) La Comisión contra la Desinformación orientada a amedrentar a los periodistas.

6) La comisión bilateral Gobierno-ERC para acabar con el “dumping” fiscal (en palabras de Rufián) de Madrid, la joya de la Corona.

7) La aproximación de los presos de ETA, que tan bien le viene a PNV y a Bildu.

8) La modificación de la norma de los desahucios, de obligado cumplimiento porque lo manda el trozo mayor de la escoba, Iglesias, necesario para mantener las apariencias ante su electorado.

9) La sorda erosión, por no hablar de ninguneo, de la imagen del Rey, con vistas a un cambio de régimen.

10) El cambio de la política exterior, ya sea con Marruecos y el Polisario, en plena crisis de los cayucos, o con Venezuela.

11) La política de impuestos contra las llamadas grandes fortunas, o sea, contra las clases medias…

Once ejemplos, de desigual importancia en los 11 meses de presidencia de Sánchez. Como dice el antropólogo Arsuaga: no hay nada más inestable que la nada. Y la nada, política, la siente diariamente Pedro Sánchez debido a su precaria situación en el Parlamento, con unos socios que para salvarle de la asfixia y del ahogo se tiran a su cuello.

Regreso a 1931
Además de su liderazgo, hay otra habilidad apenas perceptible del mago de la Moncloa que hay que reconocerle: el misterioso poder de Pedro Sánchez para mover las agujas del tiempo hacia atrás. Quizás ni él mismo se ha dado cuenta de que España, con su posibilismo parlamentario, ha regresado a los primeros años de la II República, los que van de 1931 a 1933.

Pasen y lean:

-“Estamos haciendo una política de país rico, a sabiendas de que España es un país pobre. La pregunta es quién paga esto”.

-“A este lado de los Pirineos estas ganas pueriles de inventar fórmulas pueriles, nuevas, la ingenua demagogia dominante”.

-“No sólo en Cataluña es necesario que reaccione la gente contra la clase política más insensible e ineficiente, a la que eligió en un momento de obcecación y de locura. Hoy esta necesidad se siente en toda España”.

-“Nos hemos dejado deslumbrar por los poetas, los sociólogos y los políticos más vacíos e incapaces del mundo”.

-“En medio de tal dispersión, el núcleo socialista, que es el más fuerte, en lugar de construir un elemento de pacificación puede convertirse, si tiene veleidades gubernamentales, en un elemento de inseguridad, un elemento que será observado en el extranjero –dada la reforma de la economía- con verdadero recelo”.

-“Se producirá un colapso en la economía española que sería fatal, en primer lugar para los propios obreros”.

-“(España) Es un país que va a la deriva, con el timón roto, a la buena de Dios”.

-“Azaña ha demostrado tener una idea excepcionalmente clara –más clara que nadie- de la función del Parlamento como referencia de toda la vida nacional”.

-“(Azaña) Supo crearse, añadiendo pedazos, una mayoría que hasta ahora no le ha abandonada nunca”.

-“El arma más fuerte que el señor Macià tiene en sus manos es esto”. (Se refiere al voto de Esquerra para la constitución del Gobierno Azaña).

-“Tengo un voto más que los demás –en el Parlamento-: pues tengo razón, decía hace unos días Azaña en el pasillo del Congreso”.

-“Muchas tardes el Congreso y, sobre todo, los pasillos del Congreso, parecen algo totalmente aislado del país”.

Todos estos entrecomillados tienen más de 80 años, aunque parezcan de ayer. Han sido extraídos de las crónicas escritas por Josep Pla, entre 1931 y 1933, recopiladas en su libro imprescindible titulado La Segunda República española.

Rufián, ministro de la Marina
La vida política era así. Y así es hoy. Entonces, el presidente del Gobierno, Manuel Azaña, profesaba, como única religión, la razón del voto: cuantitativa y finalista, no cualitativa, prudente y honorable.

Así como sucede ahora con Pedro Sánchez: “Las únicas siglas que importan son las de los PGE”, contestó cuando se le preguntó hace unos días por el turbio apoyo de Bildu.

A Pedro Sánchez solo le queda nombrar ministro de la Marina a Gabriel Rufián, como hizo Manuel Azaña en 1933 con Lluís Companys, fusilado, terriblemente, por el golpista Franco en 1940.

El Gobierno de Azaña cayó a finales de 1933 y poco después sobrevino el diluvio. Pedro Sánchez cuenta con que se mantendrá en el poder, como mínimo, hasta 2026. No estaría mal que él y los aspirantes a relevarlo aprendieran de una vez que la primera finalidad de un presidente “debería ser evitar que los ciudadanos se devoren mutuamente” (Pla), que gobernar es, sobre todo, prevenir, y que todas las políticas son lícitas menos hacer perder el tiempo a un país y naufragar a un Estado, se sea maestro, hechicero o aprendiz.

El Ministro de Justicia contra la Justicia
Pablo Sebastián republica 30 Noviembre 2020

El ministro de Justicia Juan Carlos Campo se ha dejado barba para ocultar la cara que se le cae de vergüenza por la fechorías que está llevando a cabo en su departamento con el solo objetivo y argumento de pagar a Bildu, ERC y PNV los votos para aprobar los PGE de Pedro Sánchez que ha negociado Pablo Iglesias.

El ministro Campo reconoce que todas las reformas y actuaciones que se están planteando en su ministerio son para pagar el apoyo de los golpistas catalanes a los PGE, cuando en declaraciones a El País, asegura que la reforma del delito de sedición no se habría planteado si no fuera por causa de las condenas del Tribunal Supremo a los golpistas del procés. Es decir que la reforma se va a producir para facilitar que los golpistas salgan de la cárcel.

Y lo mismo ocurre con los indultos que el Gobierno pretende conceder a los presos golpistas condenados por sedición y malversación que Campo ya da por hechos despreciando la posibilidad que la Fiscalía y el Tribunal Supremo se declaren en contra de los indultos por la falta de arrepentimiento de los delincuentes en cuestión y la amenaza de un nuevo golpe de Estado cuando dicen que ‘lo volverán a hacer’.

Luego ha presumido Campo (‘Campo Santo’ judicial) de que el PP ya está dispuesto a renovar el Consejo General del Poder Judicial, lo que ha sido desmentido inmediatamente desde la sede del PP. Pero también para esto tiene Campo su medicina: relanzar la reforma de La Ley Orgánica del Poder Judicial, que está bloqueada porque la UE la declaró incompatible con las exigencias democráticas europeas y el envío a España de fondos de la UE.

Un relanzamiento que volvería a ser denunciado en la UE y con el que nos amenaza Pablo Iglesias ante la insistencia del PP de que en el CGPJ no puede haber consejeros afines a Podemos y ERC.

Y no digamos a Bildu de los que Iglesias afirma ahora que su apoyo a los PGE es motivo de alegría para la vida democrática del país. E imaginamos que por ello Sánchez ha decidido cerrar, en honor de Bildu, el cuartel Loyola del Ejército en San Sebastián. Cuartel del que fueron asesinadas un total de 17 personas a manos de ETA, la organización de la que emana Bildu, la que sigue sin condenar su terrorismo y la que aplaude Iglesias.

Pero para reforzar la suplantación de los tribunales con reformas e indultos y lograr el control absoluto de la Justicia en el caso de que la UE continúe con su bloqueo Campo (‘Campo Santo’, judicial) tiene otra alternativa: la reforma de la ‘Ley de enjuiciamiento criminal’. Para que sean los fiscales, y no los jueces, quienes se encarguen en los procedimientos judiciales de hacer la investigación judicial. A sabiendas Campo que dichos fiscales dependen del Gobierno, no son independientes y en la actualidad están a las órdenes de la Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, hasta hace poco la ministra de Justicia de Sánchez y a la vez diputada del PSOE.

Y a sabiendas, también, Campo de que hoy en España no hay suficientes fiscales para proceder a la investigación (hay el doble de jueces), cuestión que tampoco le preocupa porque está claro que son ciertos procedimientos judiciales y delitos los que al Gobierno de Sánchez le gustaría ‘fiscalizar’, y nunca mejor dicho lo de ‘fiscalizar’.

Está claro que Campo quiere pasar a la historia del ministerio de Justicia como el peor de la Democracia y el ministro que liquidó la independencia judicial, manipuló las leyes y tribunales alterando incluso el sentido y alcance de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado catalán.

Con unos indultos, en contra de los fiscales y magistrados del alto Tribunal Supremo, que dañan el prestigio del Tribunal en España y en Europa y que solo sirven para comprar los votos de ERC y PDeCAT a los PGE, y para que el separatismo catalán pueda decir que el Gobierno de Sánchez ha tenido que rectificar una sentencia injusta y fuera de lugar.

Celaá y la igualación a la baja de los títulos
Editorial El Mundo 30 Noviembre 2020

Recuerda el Banco de España que la tasa de paro de los universitarios españoles de entre 30 y 34 años dobló en 2018 la media europea

A medida que la izquierda española se rinde a la función de nave nodriza del separatismo, crece su traición a la causa de la igualdad y la emancipación que defendía. Hace más de una década, Isabel Celaá era consejera vasca de Educación y sostenía que ambas lenguas -euskera y español- debían ser vehiculares, sin que ninguna se impusiera a otra. Advertía del "peligro de tratar el euskera desde una perspectiva ideológico-política", fomentaba el trilingüismo y firmaba artículos donde reivindicaba el castellano como lengua propia del País Vasco "porque ¿cómo no considerar lengua propia la lengua materna del 80% de los vascos?". Celaá vendió su coherencia por una silla en el Consejo de Ministros de Sánchez, que a su vez ha subastado la política educativa a sus socios nacionalistas.

Pero el problema de su ley no es solo el blindaje de la inmersión lingüística para satisfacer al independentismo. Es también el rechazo de la meritocracia, mediante disposiciones como las de obtener el título sin haber aprobado todas las asignaturas, la minusvaloración del esfuerzo -al tratar a todos estudiantes por igual-, y la renuncia a la objetivación del conocimiento. Eso quiebra el principio de igualdad real entre todos los alumnos e impide a los más desfavorecidos a tener en la educación una posibilidad de ascenso social. Recuerda el Banco de España que la tasa de paro de los universitarios españoles de entre 30 y 34 años dobló en 2018 la media europea. La menor cualificación de los trabajos desempeñados por los licenciados españoles "sugiere que su nivel de desempleo comparativamente mayor que el de sus homólogos del área del euro podría obedecer a una menor calidad de la educación superior". Pero en lugar de diseñar una ley conducente a la igualación por arriba, Celaá ha optado por rendirse al sectarismo de su jefe y sus aliados y seguir nivelando a la baja, al aplicar un igualitarismo mal entendido que provoca una clara pérdida de competitividad de los futuros trabajadores españoles.

Cataluña: rienda suelta a la mentira
EDITORIAL rebelionenlagranja.com 30 Noviembre 2020

En su celebérrima distopía “1984”, tan citada de oído como poco leída, G. Orwell desarrolla una idea que, en la misma medida que otras más conocidas, como las del “Gran Hermano”, el “Ministerio de la Verdad” o la invención de la neolengua, ha adquirido una siniestra vigencia política. La democracia, ya se sabe, es (o era) un régimen de opinión y, en consecuencia, la mentira política se penaliza (se penalizaba) como una de las más altas traiciones de cualquier líder político. En Gran Bretaña, en Alemania, en Francia el valor político de la fiabilidad era tan alto que, hasta hace no mucho, si se pillaba a un dirigente en una mentira se le cesaba fulminantemente. Dejar de ser creíble era, en nuestros sistemas, una expulsión al ostracismo: quien no es fiable no puede crear opinión.

Orwell, sin embargo, adelantó en su famosa distopía el fin de la veracidad política: para la destrucción de la realidad ya no bastaban ni el “Gran Hermano” ni el “Ministerio de la Verdad” ni los “agujeros de la memoria” (orificios por donde se arrojaba y se incineraba toda huella irreverente sobre el pasado). Hacía falta algo más, y Orwell se inventa el doblepensar, la facultad asombrosa de decir simultáneamente una cosa y la contraria, y de hacerlo con toda sinceridad y convicción. Ese desdoblamiento de la personalidad, esa esquizofrenia política solo se logra dando rienda suelta a la mentira, que pasa a ser una herramienta política legítima y normalizada. La verdad es la mentira y la mentira es la verdad, y ambas son coherentes entre sí. El doblepensar forma parte del adoctrinamiento por el cual se consigue que el ciudadano acepte como verdadero lo que es claramente falso, o que acepte dos ideas contradictorias como coherentes. Por ejemplo: es posible pactar y no pactar al mismo tiempo, matar y no matar, mentir y decir verdad, subir los impuestos y bajarlos. La realidad la marca el poder según convenga, y los súbditos la acatan con toda naturalidad.

Pedro Sánchez, maestro del doblepensar, hombre de oficio, ha creado escuela en su partido. La precampaña electoral de Cataluña está a punto de comenzar y, de saque, ha irrumpido con una mentira tan evidente, con una esquizofrenia tan palmaria como es que Iceta prometa con total desahogo que los socialistas no pactarán nunca con los independentistas. ¿Les suena? ¿Le recuerda quizás a las mentiras de Sánchez (no pactaré nunca con Bildu, meter a Podemos en el gobierno de España me quitaría el sueño) o de Abalos (no pactaremos con ERC; por ahí no vamos a pasar”)?

El caso de Iceta es todavía más grave porque su mentira no es una promesa que se desvanecerá en el futuro, sino una afirmación que se niega a sí misma en el mismo momento en que se está pronunciando. ¿Acaso no ha pactado Sánchez con la ERC los PGE? ¿Acaso no ha pactado con ERC el acoso y derribo fiscal de Madrid? ¿Acaso no es ERC socio preferencial de los socialistas? ¿Acaso no existe un pacto, profundo y de largo recorrido, aún no confesado pero cierto, de entregar el poder de Cataluña a la ERC (y a Bildu el del P. Vasco) mientras él se garantiza, a cambio, el gobierno de lo que quede de España?

La distopía ha llegado. Lo de Cataluña, que ha empezado con fuerza, va a ser el acabóse.

Camino a la ignominia
Luis Herrero Libertad Digital 30 Noviembre 2020

Por pintoresco que parezca, Sánchez está feliz como una perdiz. Me lo cuentan espías paraguayos de toda solvencia. Tiene lo que quería, el salvoconducto para agotar la legislatura, y no le preocupan las consecuencias de los movimientos que ha tenido que hacer para conseguirlo. Ni la imagen de debilidad frente a los desafíos de Iglesias, ni el riesgo de deserción del electorado socialista, ni el pago en diferido que puedan exigirle a partir de ahora los independentistas vascos y catalanes.

Las encuestas que maneja, no muy distintas a las que publican los periódicos, confirman la paradoja: aunque pueda existir la sensación mediática de que Iglesias le ha ganado todos los pulsos importantes que se han planteado durante la negociación presupuestaria, quien se cuelga las medallas ante los votantes podemitas es él y no el vicepresidente segundo. Cuanto más se escora el Gobierno hacia la izquierda, más crece el botín demoscópico de Sánchez y más mengua el de Iglesias. Y eso, además, sin que se observe de momento ninguna bolsa significativa de socialistas desencantados. Por muchos llamamientos a la moderación que haga Felipe González, y no pocos de los ministros que gobernaron con él en los años dorados del PSOE, el cuerpo electoral del partido no baja del 25%. Ante tales evidencias, razonan los cabezas de huevo monclovitas, ¿por qué deberíamos aconsejarle al presidente que cambiara de táctica?

“Porque esa táctica —les digo— incluye la complicidad de partidos que no ocultan su voluntad de acabar con el régimen constitucional que tenemos”. No hace falta recordar que, en la última semana, Otegui primero y Rufián después declararon abiertamente que su apoyo a los Presupuestos era una ventana de oportunidad para acercarse a sus respectivos objetivos de implantar, en el País Vasco y Cataluña, sendas repúblicas independientes de izquierdas. La réplica fue que ni ERC ni Bildu van a plantear, en el corto plazo, exigencias impagables.

Al parecer, lo que piensan en Moncloa es que Junqueras y Otegui están decididos a ralentizar el ritmo de su larga marcha a la independencia. Necesitan conseguir más respaldo social antes de tirarse a la piscina de otro 1-O. Por eso les gusta la idea de que el Gobierno de Sánchez dependa de sus apoyos. De ese modo irán consiguiendo las bazas que necesitan (la supresión del español como lengua vehicular, el acercamiento de presos, la reforma del tipo penal de la sedición, y tantas otras prebendas) para acercarse progresivamente a su objetivo final. No volverán a sacar los pies del tiesto hasta que no estén seguros de ganar el pulso definitivo. El razonamiento me dejó helado. ¿Así que debemos alegrarnos porque los independentistas hayan pospuesto la fecha de la rebelión sabiendo que mientras tanto van a obtener del Gobierno todo lo necesario para convertirla en un éxito?

Por ahí van los tiros. Es muy probable que a partir de ahora le escuchemos decir a Sánchez y a sus mariachis que gracias a ellos los independentistas se han bajado del monte y que la política española entra en una nueva fase de convivencia integradora por obra y gracia de su capacidad de diálogo. Espero que no seamos tan tontos de creerlo. No sé si ERC y Bildu, como dicen mis espías paraguayos, han decidido enterrar de momento la reivindicación del ejercicio inmediato del derecho de autodeterminación. Pero si lo han hecho —que está por ver—, tengo muy claro que utilizarán la demora de sus planes para seguir debilitando al Estado de cara a una confrontación final que en ningún caso piensan dar por desconvocada.

Todo lo que contribuya a allanarles el camino, a partir de ahora, será delito de alta traición. Y aunque Sánchez ya no estuviera en Moncloa en el momento de la batalla, él seguiría siendo, sin duda, el principal responsable. Hay mangancias que no prescriben. Aunque le de por pensar que el mundo se acabará cuando abandone el poder, no es cierto. El globo terráqueo seguirá girando sobre su eje y el peso de la historia le perseguirá donde quiera que se encuentre. Debería pensárselo mejor. Unos cuantos años en la cabecera del banco azul no compensan siglos de ignominia.

La izquierda se desespera con Madrid
Editorial ABC 30 Noviembre 2020

La izquierda ha desatado una guerra sin cuartel contra el modelo político que el Partido Popular viene aplicando en Madrid. Es una guerra política en la que a la izquierda le vale todo con tal de acosar y derribar no solo los gobiernos autonómico y municipal de la derecha, sino el valor político que representan semejantes polos de poder en manos del PP. Los populares gobiernan en la Comunidad Autónoma de Madrid desde hace veinticinco años, cuando Alberto Ruiz-Gallardón logró la primera mayoría absoluta. Tras las elecciones de 2015 y 2019, el PP ha necesitado el apoyo de Ciudadanos, en ambos casos, y de Vox, en las últimas. Sin embargo, se ha mantenido constante una línea de gobierno basada en el crecimiento económico, la expansión de las clases medias, la atracción de empresas y talento y el contrapunto a la insolidaridad endémica de los gobiernos nacionalistas de otras comunidades. No han faltado las sombras, principalmente asociadas a casos de corrupción en personas vinculadas al PP. El Gobierno municipal de la capital ha sido también un bastión del PP desde 1991 hasta 2015, recuperado en 2019, tras la fracasada experiencia de Manuela Carmena, gracias a un pacto de gobierno con Cs.

Para el PSOE, la extrema izquierda y el separatismo catalán esta fortaleza del centro-derecha en Madrid es inasumible porque constituye un muro de contención a su objetivo de cambiar el modelo de Estado y vaciar la Constitución. El clima de libertad que impera en Madrid es gracias a uno y a otra. Contra el Gobierno de Díaz Ayuso se ha utilizado desde una vacua polémica por su alojamiento durante la pandemia a echarle en cara los fallecidos por Covid-19 en las residencias. Visto que la presidenta ha resistido firmemente este acoso, al que ha respondido con una evolución favorable de la pandemia, el PSOE ha activado un plan de devastación fiscal de Madrid, lanzando por delante a su nueva vanguardia para la dirección del Estado: los proetarras de Bildu, la extrema izquierda de Podemos y los separatistas catalanes. Cuando un partido como el PSOE, que se califica de Estado, tiene que recurrir a estos aliados es que su desesperación está descontrolada.

La izquierda ha convertido a Madrid, en efecto, en la denominación de origen de un modelo político que enmienda la plana de todos sus prejuicios. Actividad económica alta con una fiscalidad baja; servicios públicos eficaces, aunque mejorables; estabilidad política sin extremismos; apertura social sin localismos nacionalistas ni lucha de clases. Turismo, cultura, empresa y educación tienen en Madrid una proyección al más alto nivel, sin ignorar los problemas de cohesión social y desigualdades que se generan en toda región que vive con dinamismo su desarrollo. Frente al crecimiento de las clases medias madrileñas -indiscutible en los municipios del sur de la capital- y sus aspiraciones de mayor calidad y nivel de vida, la izquierda no tiene propuestas y demuestra no conocer al electorado de Madrid. Las izquierdas se empeñan en describir Madrid como lo que no es y, por eso, los ciudadanos de esta comunidad no confían en ellas.

El tándem formado por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta del Gobierno autonómico, Isabel Díaz Ayuso, gana enteros cada vez que el PSOE y sus socios exhiben contra ellos su visceralidad. El último regalo de la izquierda al PP madrileño es sacar a Gabriel Rufián a denunciar el «paraíso fiscal» madrileño. Lo hace el portavoz de un partido que tiene a su líder, Oriol Junqueras, condenado por malversar el dinero de los catalanes. Muy mal tiene que estar el PSOE para convertir a Rufián en su punta de lanza contra Madrid.

Podremos comprar las porras en Loewe
Rosa Díez okdiario 30 Noviembre 2020

Dicen las terminales propagandísticas de la pareja tóxica Sánchez/Iglesias que el acuerdo suscrito con los golpistas catalanes de ERC para que estos no desahucien a Sánchez de la Moncloa pretende la “armonización fiscal” en España.

Vamos a desmontar las falacias. A ver: todas las comunidades autónomas tienen autonomía para tomar decisiones sobre determinados impuestos dentro de los márgenes y del marco regulados en una Ley nacional. Dicho de otra manera: cada región utiliza su autonomía para determinar la política fiscal que consideran oportuna y todas ellas podrían aplicar la misma política fiscal que aplica la Comunidad de Madrid.

O sea, la Comunidad de Madrid no compite de forma desleal con nadie, simplemente utiliza su autonomía para favorecer, al parecer de manera más efectiva, el desarrollo de su Comunidad y el bienestar de sus ciudadanos. Su política fiscal -como su política frente a la pandemia, por cierto- está rindiendo beneficios a los contribuyentes madrileños -principalmente las clases medias- y además le permite recaudar y aportar a la caja común del Estado mucho más que otras regiones que acribillan con impuestos a los ciudadanos. Sólo a modo de ejemplo cabe recordar –no es opinión, es dato contrastable- que dese el 2009 Madrid aporta al estado 23.000 millones de euros más que Cataluña.

La segunda falacia a desmontar es esa de que el Concierto (régimen fiscal, este sí, particular del País Vasco y Navarra) no se puede tocar porque “está en la Constitución”, última consigna que han dado desde Moncloa para que los incultos la propaguen. La Disposición Adicional Primera de la Constitución dice: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los estatutos de Autonomía”.

La peculiaridad principal del Concierto es que las Haciendas forales (las tres vascas y la navarra) recaudan casi la totalidad de los impuestos, excluyendo las cotizaciones sociales, y posteriormente transfieren al Estado una parte de sus ingresos para financiar las competencias que mantiene el Estado y que se calcula tomando en consideración el coste de las “cargas no asumidas” por las instituciones vasca y navarra, el peso de la CCAA dentro del PIB, del déficit público y al ajuste a consumo del IVA. Ese cupo se negocia entre administraciones y se aprueba por ley cada cinco años y, por tanto, cada cinco años podía modificarse el porcentaje a pagar al Estado.

Pues bien, el cálculo del Cupo vasco y navarro (6,24 y 1,6% respectivamente) permanece inamovible desde el 29 de diciembre de 1980, fecha en la que la Comisión Mixta formada por el Gobierno de España y del País Vasco llegaron a un acuerdo sobre la Ley del Concierto. La delegación vasca consiguió en aquel momento que en el acta de la reunión (que no en la Ley) se incorporara el cálculo “provisional” a que antes he hecho referencia, lo que comprometió al Gobierno de España y se transformó en la primera Ley del Cupo en 1982.

Cuando se levantó la reunión, al filo de la medianoche, la delegación vasca llamó a Garaikoetxea para darle cuenta del acuerdo final. Ante las preguntas del lehendakari, Emilio Guevara, entonces diputado general de Álava, fue el encargado de explicarle lo que suponía concretamente el cálculo del Cupo, el inalterado del 6,24%: “Lehendakari, con este Cupo vamos a poder comprar las porras de los ertzainas en Loewe…”. Y así seguimos.

El cálculo del Cupo siempre ha sido fruto directo de una negociación política que después simula ser aplicación directa de la Ley del Concierto. Primero acuerdan lo que el País Vasco debe pagar (en 2017 fueron 1.300 millones al año) y después se “visten” los datos para aparentar que se cumple la Ley. Aunque en el acuerdo que estará en vigor hasta el año 2021 se corrigió en parte la valoración de las competencias no transferidas –uno de los tradicionales apaños para pagar menos- y ese cambio de valoración hubiera supuesto un aumento del cupo de 1.800 millones de euros más al año, la ampliación de la base quedó prácticamente anulada tras restar el déficit público. Otro apaño para pagar menos es la forma de calcular el ajuste del IVA, que se sigue sustentando sobre valores desfasados ya que se sobrevalora el peso del País Vasco en el consumo nacional y en la base del impuesto. Como recordó al analizar el acuerdo uno de los mayores expertos en la materia, Ángel de la Fuente, director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), el ajuste a consumo del IVA ha tenido tradicionalmente poco que ver con la contribución real del consumo y la producción entre el País Vaco y el resto de España. Y el del año 2017 «mantiene los mismos coeficientes técnicos para el ajuste a consumo del IVA que se han usado desde hace décadas, perpetrando el problema existente con este ajuste en perjuicio del Estado…». La conclusión es que, una vez más, ni siquiera se cumplen los criterios que fija la propia Ley de Concierto y que el Cupo se reduce en más de 250 millones de euros líquidos al año.

Como se ve, en cada revisión quinquenal se puede establecer la cantidad que es justo aportar a la caja común; pero si pagaran el Cupo justo el Concierto dejaría de tener interés para los nacionalistas, porque lo que no debemos olvidar es que cuando un nacionalista apela a esa peculiaridad “histórica” lo que está defendiendo es un privilegio. Y por eso el Cupo no se ha tocado desde 1980. Y por eso el acuerdo de la Comisión Mixta que establece cada cinco años cuánto debe pagar el País Vasco al Estado no se puede modificar en las Cortes, aunque afecte a todos los españoles.

A diferencia de la política fiscal del Régimen Común- en la que las CCAA tienen márgenes para moverse y todas pueden aplicar la misma fiscalidad que Madrid y aportar a la caja común lo que corresponde- es imposible que un Cupo calculado en base a criterios políticos (cuánto quieres para aprobarme los Presupuestos, que ha sido la dinámica a lo largo de los años) pudiera aplicarse en el conjunto de España, pues no saldrían las cuentas y el Estado quebraría. Por eso el sistema es un privilegio: porque no pueden disfrutarlo el conjunto de los españoles.

Por eso es un insulto que hable de justicia, de libertad o de igualdad un tipo como Sánchez que sostiene su Gobierno en base a sus políticas sectarias y supremacistas y que se ha conjurado en un pacto de sangre con toda la gentuza que quiere destruir el sistema de libertades y la democracia.


Recortes de Prensa   Página Inicial