AGLI Recortes de Prensa   Viernes 11  Diciembre  2020

El Gobierno de Sánchez miente y miente y vuelve a mentir sin ningún pudor
ESdiario 11 Diciembre 2020

La cifra real de muertos, el traslado de inmigrantes por media España y el escandaloso desprecio de Marruecos tienen por única respuesta de Moncloa una catarata de mentiras inaceptables.

En solo 24 horas, el Gobierno de España mintió a la ciudadanía en tres asuntos muy relevantes. Y lo hizo de manera reiterada, sin pudor alguno, a través de varios portavoces y con una premeditación tal que descarta el error humano.

La más grave de las mentiras se centró en un asunto especialmente inaceptable: la cifra real de muertos por coronavirus en España, que el Gobierno tapa desde el comienzo de la pandemia con un descaro insólito y a pesar de las pruebas, datos y citas oficiales que tiene a su disposición para aceptar la durísima realidad y dar explicaciones al respecto.

El INE elevó en casi 20.000 las víctimas mortales que Moncloa adjudica a la primera ola, la padecida entre marzo y mayo; hasta colocar la mortalidad en casi 46.000 personas. Un dato que corrobora los adelantados por ESdiario desde hace meses y están más que confirmados por distintos organismos oficiales.

Que el Gobierno esconda incluso a los fallecidos reales de esta tragedia lo dice todo de su falta de humanidad y de escrúpulos, pero también de la culpabilidad que siente por haber permitido que la dimensión de la pandemia en España supera a la de práctica totalidad de los países del mundo: su falta de previsión y su tardía reacción están detrás de tan extraordinaria mortalidad.

Y que en lugar de asumir las responsabilidades de ello deberían derivarse se opte por camuflar las cifras y sacar a sus principales portavoces a buscar excusas vergonzosas, avala las denuncias interpuestas contra el Gobierno por los propios sanitarios, frenadas políticamente por la Fiscalía General del Estado, en contra de toda lógica y de todo interés público.

Si Sánchez es capaz de mentir hasta con los muertos reales de la pandemia, ¿con qué no será capaz de hacerlo?

También está mintiendo el Gobierno, con el mismo descaro, en la crisis migratoria que comenzó en Canarias y se ha extendido por media España, con traslado de inmigrantes irregulares, enviados desde Marruecos por razones políticas y no por crisis humanitarias o bélicas.

Si tolerar eso ya es inaceptable, "resolverlo" con vuelos clandestinos a distintas provincias por España, en pleno confinamiento autonómico de millones de personas, es escandaloso. Y negarlo a continuación, pese a las pruebas de que esos traslados sufragados con dinero público son ciertos, se adentra casi en el terreno judicial.

Por último, la supresión de la delicada cumbre con Marruecos alegando circunstancias sanitarias que ya existían cuando se anunció, es otra grosera falacia. La realidad es que Rabat se siente fuerte frente a España al contrastar los desprecios de Pablo Iglesias con el reconocimiento de su soberanía del Sáhara expresado por la Casa Blanca.

La reunión se cancela, simplemente, por el Rey Mohamed no necesita congraciarse con Pedro Sánchez y, al contrario, puede permitirse presionar a España y a Europa con la inmigración teledirigida.

A nadie puede sorprenderle que Sánchez mienta, pues lo hizo a título personal con su propia tesis doctoral y lo ha hecho ante los electores negando todas las alianzas políticas que, tras pasar por las urnas, acabó haciendo. Pero hacerlo de forma tan ostentosa, en tan poco tiempo y con tanto desprecio por la realidad; confirma una peligrosa falta de respeto a la ciudadanía, a las instituciones, al derecho y a la más elemental decencia que cabe exigir a los gobernantes.

España ya no paga por su deuda
José García Domínguez Libertad Digital 11 Diciembre 2020

Lo que no había ocurrido nunca y a nadie se le había pasado por la cabeza que jamás fuera a pasar sucedió justo ayer, un miércoles 9, amén de anodino, frío y lluvioso, del mes de diciembre del año 20, efeméride llamada ya a ocupar su pequeña línea de gloria en la historia económica de España. Y es que ayer, y por primera e insólita vez, el Estado consiguió que los llamados inversores privados le pagaran dinero a cambio de comprar su deuda con vencimiento a 10 años. Que no en otra cosa distinta consisten los intereses negativos que desde ahora mismo rentan los bonos de deuda soberana del Reino de España. Por definitivamente absurdo que parezca, un Estado endeudado hasta las cejas e inmerso en dos crisis económicas consecutivas, de dimensiones sistémicas ambas, logra, y sin ninguna dificultad aparente, no ya que le presten montañas de dinero gratis, sino que incluso le paguen a él por obtener el favor de poseer su deuda. El mundo al revés. Suena a locura. Y es probable que lo sea. Pero acaba de ocurrir. Y va para largo.

Estimaciones moderadas hablan ya de un par de décadas completas, hasta 2040. Solo evitar la quiebra de los países del Sur tras la expansión de la deuda posterior a la crisis del euro, solo eso, estaba previsto que obligara a mantener el precio oficial del dinero en torno a cero hasta 2030 en Europa. Pero el efecto arrasador del virus, con sus exigencias añadidas de nuevas toneladas de deuda pública para arrostrar sus estragos, va a obligar al BCE a extender durante otro decenio más, como mínimo, el recurso extremo a esa terapia radical. Una política monetaria, la que nos acompañará durante los próximos 20 años, llamada a tener efectos sociales demoledores. Ocurre que los europeos somos los habitantes más envejecidos del planeta. Para este enorme geriátrico en potencia llamado Europa, ahorrar cara al futuro no supone una opción, sino un imperativo insoslayable. Bien, pues desde el BCE se nos acaba de mostrar que el ahorro representa una actitud económica irracional y absurda. Porque irracional y absurdo es guardar dinero en un banco para, al vencimiento, obtener una cantidad inferior a la que depositamos. Parece de locos, sí, pero acaba de suceder. Y únicamente es el principio.

La normalización de la mentira
Enrique Martínez Olmos. esdiario 11 Diciembre 2020

Es una de las grandes victorias del sanchismo. Nos han convertido la mentira en algo que no escandalice, y con ello nos están robando la democracia por la puerta de atrás.

Una de las diferencias entre la dictadura y la democracia es que en democracia la mentira se denuncia, se castiga y se paga en las urnas. En una dictadura el poder puede decir y justificar lo que quiera, aunque sea falso, porque la propaganda oficial no admite discusión y los ciudadanos, bajo la presión del miedo, se limitan a decir ‘sí buana’ aunque en su fuero interno sepan que es falso.

En las democracias no. Uno miente y es castigado. Se castiga más una mentira que un error, porque la gente puede entender que te equivoques, pero no que mientas deliberadamente. Esto es así hasta que la mentira se hace tan presente, tan habitual, tan diaria, que la asumes como lo normal y sin darte cuenta te da igual que te meen encima y te digan que llueve.

Esta es una de las grandes victorias del sanchismo y sus aliados. La normalización de la mentira. Que les dé exactamente igual decir una cosa y la contraria en menos de 24 horas. Y, sin darte cuenta, te han robado una parte de tu libertad y de tu pensamiento crítico.

Pedro Sánchez es el personaje más mentiroso que ha pasado no ya por Moncloa, sino por los últimos años de la política española. Y la gente lo sabe. Pero sorprendentemente lo asume como parte del juego -ya saben, como todos los políticos mienten...- y no es que no lo penalicen, es que hasta lo aplauden. “Mira que listo y maquiavélico el tío, dispuesto a todo por el poder”, pensarán sus aduladores.

No hay día que no alucinemos con la nueva mentira que nos trae el sanchismo. Y lo hacen de forma tan natural, tan descarada, que la gente ni reacciona. Ayer mismo nos decían que el Gobierno no manda vuelos a la Península desde Canarias cargados de inmigrantes irregulares. Claro, es verdad, que todos hayamos visto a decenas de negritos bajando de aviones es porque el turismo entre Sudán y España está en pleno auge.

Esto en cualquier país crítico supondría una ola de leches en la prensa. Y más en esta época donde tenemos todo tipo de medios para contrastar una información. Pero no, todos callados, algún que otro editorial de Vicente Vallés de 30 segundos para cumplir y listo. Y el resto de la maquinaria mediática al servicio de Moncloa te harán creer que los negritos son turistas con su pasaporte y PCR. O peor aún que la manipulación, que sí, que vale, que el gobierno ha vuelto a mentir y se ríe en tu cara, pero al menos no es la ultraderecha, Franco y demás falsos fantasmas.

Nos han convertido la mentira en algo que no escandalice, y con ello nos están robando la democracia por la puerta de atrás. Eso explica que mentira tras mentira el PSOE no se deje ni un punto en las encuestas. Porque, total, da igual 20.000 que 60.000 muertos por Covid. La realidad y la verdad no importa denunciarla ni mostrarla. No importa que Sánchez tenga la hemeroteca más vergonzosa de dimes y diretes desdiciéndose de todo lo que dice porque, claro, “es lo normal”. O nos despertamos y decimos que no a que nos meen en la cara, o cuando estemos ya empapados será demasiado tarde.

Ante el derecho a opinar existe la prerrogativa de replicar
“Un Vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias de ningún modo es media verdad” Jean Cocteau
Miguel Massanet diariosigloxxi 11 Diciembre 2020

En esta época de incertidumbres, de opiniones contradictorias, de informaciones sesgadas, de afirmaciones oportunistas y de pretendidos oráculos que intentan torcer la visión lógica de los hechos, que puedan tener las personas, para arrastrarlas hacia determinadas doctrinas políticas o propuestas manipuladas, en beneficio de quienes pretenden convertir su estancia en el poder en un derecho permanente, sin fecha de caducidad. Y es ante tales personajes que intentan crear opinión, que manipulan los hechos de forma fraudulenta, que no tienen miedo a la tergiversación y a la mentira, cuando a uno, simplemente por tranquilizar su conciencia, le entran ganas de contestar, de señalar determinadas contradicciones o de denunciar flagrantes despropósitos con los que los demagogos de turno, los siervos de gleba de los grandes y poderosos mangantes de la clase política, intentan, y en muchas ocasiones lo consiguen, que el vulgo, el indocumentado, el inocente o el eterno descontento de turno, se formen una opinión falsa y manipulada de la realidad social, industrial y económica de una nación.

Y es que, cuando un general, el general M.A Villarroya del CEMAD, ante un escrito que ha conseguido la adhesión de más de seiscientos militares, entre generales y otros mandos, en situación de jubilados, denunciando lo que no puede ser más evidente hasta para el palurdo mayor del reino, y es que hemos entrado en una etapa en la que algunos grupos, con el Gobierno incluido, parece que están dispuestos a incumplir los mandatos de la Constitución y dar soporte a aquellos grupos comunistas e independentistas que están pidiendo a gritos una república de izquierdas, la desaparición de la monarquía parlamentaria, la división de la nación y la instauración de un nuevo régimen imbuido de las mismas ideas totalitarias y dictatoriales que han venido inspirando el actual régimen de la república venezolana bajo la dictadura de Maduro; se limita a decir que “nuestro compromiso con la Constitución implica la neutralidad política” o, como complemento a lo anterior, “la Constitución es la norma que hemos prometido o jurado defender e inspira nuestras actuaciones”, es evidente que nos encontramos ante alguien que, o no se ha leído la Constitución o forma parte de quienes intentan darle esquinazo para implantar un nuevo orden de inspiración comunista y disgregadora que, evidentemente, no está contemplado en esta Constitución a la que se refiere el señor Villarroya, que es la de 1978.

Y es que este señor se olvida, claramente, del mandato contenido en el Artº 8.1 de la Carta Magna, que se refiere precisamente al caso de que fuerzas disgregadoras contra la unidad de España o minorías contrarias al actual régimen constitucional, intenten subrepticiamente o de forma maniquea vaciar de contenido nuestra Constitución para que luego les sea más fácil darle el descabello desde el poder omnímodo de una dictadura de izquierdas. La propia ministra de Defensa no ha dudado de calificar de “cobardes” y golpistas a unos señores que, cumpliendo con su deber de españoles, advierte n al Ejecutivo, a través de una carta en la que se ofrecen al Rey y le ratifican su apoyo cuando es obvio que en España se están concediendo por motivos espurios, determinados beneficios, subvenciones, facultades y garantías, muchas de los cuales es evidente que chocan con lo que la Constitución establece para situaciones de una gravedad como es la actual. El señor Villarroya debiera de ser más sensible a los acertados argumentos de estos 600 militares y mostrarse más crítico con el tándem Sánchez-Iglesias que, evidentemente se están tomando el poder como una bula para hacer lo que se les antoja y, entre las cosas que parece que se proponen, es acabar por métodos ilegales con la institución monárquica, un proceso que ya se ha empezado a desarrollar con los continuos ataques de los comunistas a la institución real, ya fuere en la persona del anterior monarca, Juan Carlos I, o bien haciendo responsable de las posibles infracciones administrativas de éste a su hijo Felipe VI que, evidentemente, ha sido apartado ostensiblemente de lo que debiera ser su agenda normal de trabajo.

Y un comentario sobre lo que parece que está siendo el sobredimensionamiento de la vicepresidencia del señor Pablo Iglesias, que parece que no se sabe si por especial deseo del señor Sánchez o debido a que el chantaje que le hace Iglesias le está obligando a ajustarse a sus deseos, ante la amenaza de que el comunista rompa su apoyo y lo deje en la estacada; pero el caso es que este personaje, al que los españoles votaron un 10’27% menos que en las elecciones de abril del mismo año y que, con toda seguridad, si fuera ahora la votación todavía tendría menos votos, se ha erigido en el actual dirigente del país fuere, porque Sánchez sigue pensando que, en su momento, lo va a poder controlar o sea porque, en efecto, Iglesias tiene más poder del que puede controlar el PSOE. Lo grave, sean cuales fueren las causas de esta preponderancia de UP en la política española, es que muchas de las disposiciones que está tomando el Gobierno tienen un marcado marchamo comunista y otras un evidente pago a los catalanes por su apoyo a los PGE que, según se va viendo, le están costando a España y a los españoles que siguen creyendo en ella, un evidente impacto en el gasto social, una carga insoportable para el futuro de la nación y, algo que va a ser inevitable, un aumento brutal de la carga impositiva de todos los españoles porque, de otra forma, será imposible que España soporte el gran incremente de gasto que está previsto en los nuevos presupuestos que se acaban de aprobar.

Sin perjuicio de que, en otra ocasión, sigamos comentando las salidas de tono de quienes tienen por objetivo acabar con España, deberemos decir que sigue siendo una aberración que quienes han estado transigiendo con los chantajes catalanes y vascos, que han hecho la vista gorda ante los insultos, vejaciones, humillaciones y desprecio hacia España y los españoles; que se han degradado hasta transigir con el hecho de que el español deje de ser lengua vehicular en las escuelas; que sigan creando “embajadas” en el extranjero con un elevado coste, simplemente para convertirlas en centros de propaganda para la independencia de Cataluña o que se les permita que su Parlamento apruebe una propuesta en contra de la monarquía, sin que el gobierno de España haga el más mínimo gesto para intentar impedir tales atropellos debido a que, al señor Sánchez no le conviene que la gran coalición de izquierdas y separatistas se pueda deshacer, sabedor de que si esto ocurre sus posibilidades de mantenerse en el poder serían nulas.

La señora Robles y sus generales del Jemad, harían bien en no dejar en saco roto las advertencias de los seiscientos militares que han expresado su descontento con la forma de actuar de este Gobierno, abiertamente contradictorias con lo dispuesto en la Constitución, como se va a evidenciar en cuanto los recursos ante los tribunales que se vayan imponiendo contra semejantes barrabasadas, vayan siendo estudiados por el TS o, en su caso, por el Tribunal Constitucional. No es que lo que han escrito en su manifiesto los militares descontentos en situación de reserva sea una opinión que, por venir de donde viene, debería ser estudiada y respetada y no considerada, como se ha hecho, como un acto golpista y una cobardía; sino que deben reflexionar que, lo mismo que han expresado estos señores está en la mente de más de 10 millones de españoles que no se mueven porque son personas de paz y, sólo en el caso de que la situación se volviera insostenible, sería cuando se produciría, como ya sucedió en otra situación similar de nuestra historia, el movimiento de rechazo que, seguramente, pondría orden en todo lo que está sucediendo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, mientras ponemos un ojo en la previsible reacción de Bruselas en el caso de que el Gobierno pretendiera intentar copar el Consejo General del Poder Judicial o modificar la ley sobre la secesión para favorecer a los presos catalanes, pondremos el otro sobre cuál va a ser la reacción del actual gobierno respeto al aviso que ha significado, para su deriva comunista, el rechazo de un número tan significativo de militares retirados y su posible influencia en cuanto a los millones de españoles que ven con preocupación la tendencia dictatorial de quienes ostentan, de momento, el poder en España.

Ley Celaá
Quiénes son los cien escritores que se rebelan contra la «erradicación» del español en la Ley Celaá
OKDIARIO 11 Diciembre 2020

Cerca de un centenar de escritores españoles ha publicado un manifiesto en el que todos ellos se «rebelan» contra la nueva ley de educación, conocida como Ley Celaá, porque consideran que en realidad lo que hace es abrir el camino para la «erradicación» de la lengua española de la enseñanza.

En un manifiesto de los escritores contra la Ley Celaá aseguran que «dicha ley educativa, que permitirá avanzar aún más en la erradicación del castellano en todos los niveles de enseñanza en Cataluña y otras comunidades, busca cortar a hachazos el cordón umbilical y los lazos de unión que ensamblan y cimientan el sentimiento de pertenencia a una misma nación».

Los escritores denuncian que «desde hace ya tiempo en algunas comunidades autónomas, y en especial donde los independentistas ejercen el poder, se ha venido produciendo un sistemático arrinconamiento y postergación de la lengua común de todos los españoles».

Ahora, consideran que se ha dado un salto cualitativo con «una Ley Nacional de Educación, aprobada a instancias del independentismo y asumida como propia por el Gobierno» que «ha eliminado de su articulado tanto la condición del castellano como idioma oficial, como la de ser lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado».

«El tesoro común que es el castellano»
Esto, según precisan, «expropiará a las generaciones futuras el patrimonio y el tesoro común que es el castellano» y las «desconectará paulatinamente del resto de compatriotas desde el punto de vista histórico y emocional».

«Se pretende una especie de ‘ley seca’ contra la lengua española que la confine en la clandestinidad, la encierre en una reserva o la destierre, para que los estudiantes catalanes y de otras autonomías no disfruten de don Quijote cabalgando por la Mancha, del ensoñador Macondo de García Márquez, de la Barcelona de Juan Marsé o de las novelas de Vargas Llosa», aseguran.

Por ello, los escritores han levantado la voz en el manifiesto contra la Ley Celaá para «exigir el estricto cumplimento de la Constitución y el amparo efectivo del derecho de todos los españoles a conocer y usar la lengua española», eso sí, «sin menoscabo y desde el mayor respeto, aprecio y cariño al uso del resto de lenguas habladas en España».

En la actualidad, según recuerdan hablan español casi 600 millones de personas en el mundo, lo que lo convierte en el tercer idioma más empleado en Internet y el más estudiado como lengua extranjera en los sistemas de enseñanza de EEUU.

Todos los firmantes
Álvarez, José María; Amat, Nuria; Arias, Inocencio; Arribas, Víctor; Artola, Ricardo; Benzo, Fernando; Berzosa, Daniel; Burgos, Antonio; Calvo Poyato, José; Camino, Phil; Cano, Javier; Cano Gaviria, Ricardo; Cervera, César; De Aristegui, Pilar; De Arteaga, Almudena; De la Rica, Álvaro; Del Val, Luis; Del Valle, Ignacio; De Villena, Luis Antonio; Díaz Pérez, Eva; Domínguez, Mari Pau; Donzé, Javier; Eslava Galán, Juan; Fernández Úbeda, Jesús; Gabás, Luz; García Calero, Jesús; García Marquina, Francisco; Gil Soto, José Luis; Guix, Pau; Heras Caballero, Pedro Antonio; Higueras, Cristina de la Asunción; Jímenez-Blanco, Antonio; Juaristi, Jon; Lara, Emilio; Leguina, Joaquín; Lentini, Rosa; López Schlichting, Cristina; Maeso, Jesús; Major, Aurelio; Martín Gámez, José Ángel; Martínez Laínez, Fernando; Molina Damiani, Juan Manuel; Monmany de la Torre, Mercedes; Moreno de Arteaga, Íñigo; Núñez Roldán, Francisco; Paz Gago, José María; Pérez Henares, Antonio; Pericay, Xabier; Pimentel, Manuel; Piñero, Antonio; Posadas, Carmen; Queralt del Hierro, María Pilar; Quintana Paz, Miguel Ángel; Roa, Sebastián; Robles, Antonio; Roca Barea, María Elvira; Roncagliolo, Santiago; Ruiz Amezcua, Manuel; Sainz Borgo, Karina; Sánchez Adalid, Jesús; Sánchez Tostado, Luis Miguel ; San Sebastián, Isabel; Savater, Fernando; Sierra, Javier; Tey, Miriam; Toutain, Ferran; Torres, Margarita; Trancón, Santiago; Ussía Muñoz-Seca, Alfonso; Valdeón, Julio; Vallvey. Ángela; Vázquez, Álber; Velasco, Toya; Veyrat, Miguel; Vila, María; Vilches Vivancos, Fernando; Zueco, Luis.

Ataque contra un restaurante de Barcelona por atender en español: "Habla catalán o emigra"
Pintada en la fachada del local italiano que ya sufrió el boicot de nacionalistas radicales a través de redes sociales
Redacción cronicaglobal 11 Diciembre 2020

"Habla catalán o emigra", acompañado del número 33, que los fascistas utilizan para reivindicar "Cataluña catalana". Así reza una pintada que ha aparecido en la fachada del Ristorante Marinella, un italiano que se ubica en el barcelonés distrito de Sant Martí. Esta no es la primera vez que nacionalistas radicales cargan contra el local.

Fue el viernes de la pasada semana cuando un internauta señaló al establecimiento por atender a sus clientes en castellano. La pretendida denuncia rezaba así: "En la calle del Clot con Biscaia hay una pizzería que se llama Marinella, donde no te atienden en catalán. Pero es que, además, si te quejas, la dueña se ofende y te marchas a casa sin pizza". Así arrancó la persecución en redes sociales.

Amenazas al restaurante
La dueña "está recibiendo amenazas, reportes masivos que le han hecho perder sus cuentas en redes sociales y reseñas negativas de forma masiva [que] también le están haciendo perder clientes", detalló una de sus clientas habituales, también a través de Twitter.

La reacción a la persecución fue una avalancha de solidaridad con el restaurante. Hacer pequeños pedidos y sostenidos en el tiempo fue la iniciativa de quienes se solidarizaron con el italiano, atacado por atender en español.

Atender en español
Pero dicha campaña de apoyo no ha frenado los ataques, y es que esta mañana, la fachada del negocio amanecía con la citada pintada por servir a sus clientes en una de las dos lenguas oficiales de Cataluña.

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Por qué Nadia Calviño es tan comunista como Pablo Iglesias
Miguel Ángel Belloso okdiario 11 Diciembre 2020

A pesar de que estamos ante el ‘Gobierno Frankenstein’, algunos analistas patinan a la hora de juzgarlo. Uno de los que siempre ha tenido las ideas claras al respecto ha sido el empresario y gran escritor en prensa Fernando del Pino Calvo-Sotelo, que hace tiempo que ha diagnosticado a este equipo como social comunista pero no usando el término como un improperio sino en su vertiente literalmente descriptiva, como el resultado de la voluntad explícita de su presidente Pedro Sánchez. Yo estoy de acuerdo, y diré a estos efectos que la vicepresidenta Nadia Calviño, a la que los incautos -entre ellos los empresarios del Ibex 35- consideran la gran esperanza blanca del Ejecutivo, la señora más fiable, es igual de peligrosa que el vicepresidente Iglesias y su lugarteniente y ministra comunista de Trabajo Yolanda Díaz.

No lo digo a humo de pajas. Lo reseño porque, cuando el pasado jueves 3 de diciembre se aprobaron los presupuestos del Estado en el Congreso de los Diputados, y la ministra cañí de Hacienda, la señora Montero, salió a hacer el paseíllo por el hemiciclo como si fuera un torero recibiendo la ovación del respetable adicto con ese gesto insufrible de llevarse la mano al corazón, la que más aplaudía, a rabiar, era la vicepresidenta Calviño. Aplaudía a rabiar un presupuesto que ha cosechado todas las humillaciones posibles e imaginables. Por parte del Banco de España, de la Autoridad Fiscal Independiente, del Fondo Monetario Internacional, de la Comisión Europea, que lo tiene de momento en cuarentena, y de un banco de inversión tan importante como Goldman Sachs.

Esta señora, que es la tonta útil del Gobierno, aparentaba un fervor católico con unas cuentas públicas impresentables para cualquiera que tenga dos dedos de frente. Que contemplan unos ingresos públicos sobredimensionados, un gasto público gigantesco, pero aun así infravalorado, y que parten de un escenario macroeconómico fantasioso que hay que ser muy torpe, muy ignorante, o muy sectario para dar por bueno. Según los últimos datos de la OCDE, España sufrirá en 2020 el mayor desplome de actividad de todos los países desarrollados. El PIB caerá un 11,6% frente al 9% de Italia y de Francia o el 5,5% de Alemania. Pero este Gobierno irresponsable y a la deriva está convencido de que los fondos europeos que habrán de llegar en 2021 permitirán a nuestro país un rebote importante de la producción y del empleo que tampoco avala ninguna institución respetable. Algunos expertos presididos por el mejor ánimo también son optimistas. Piensan que constituyen la máxima oportunidad de modernización de la economía española en décadas. En su opinión, los ingentes recursos europeos harán posible una reorientación del sistema productivo sin parangón desde la feliz entrada en el proyecto europeo común.

¿No cabría ser bastante más cautos y prudentes? Para empezar, los fondos europeos, que en el caso de España ascenderán a 140.000 millones, la mitad de ellos condicionados, todavía no han recibido el visto bueno definitivo. Algunos países como Hungría o Polonia, que deben dar su ineludible aprobación, se muestran reticentes ante el intento de la Comisión de Bruselas de vigilar sus políticas en relación con el Estado de Derecho. Pero en lo que respecta a las cuestiones estrictamente económicas, sería ilusorio confiar la recuperación de la economía nacional a la recepción de unos recursos que vendrán a plazos y que tendrán que sortear múltiples dificultades, entre ellas la de ser asignados a programas de inversión y -bastante más importante- a reformas que Bruselas considere útiles e idóneas para limpiar el aparato productivo, como la viabilidad del sistema de pensiones o del mercado de trabajo.

Otros expertos a mi juicio más cabales creen que, como máximo, la inyección monetaria podría aportar un máximo de cuatro décimas al crecimiento del PIB, a todas luces insuficiente para enjugar la pérdida dramática de actividad debida a la pandemia. Para ellos, igual que ha sucedido siempre, la clave de bóveda para que una economía prospere es la generación de expectativas favorables, la inducción de confianza en la higiene de las cuentas públicas y la ambición de las políticas estructurales que se desplieguen. Es decir, la implementación de una estrategia fiscal que favorezca la actividad empresarial y el ahorro privado, así como que profundice en la libertad de comercio y en el mercado único.

Pero los presupuestos presentados por la señora Montero y aplaudidos sin comedimiento por Nadia Calviño van en la dirección opuesta en estos aspectos cruciales. Al contrario de la reducción de impuestos que está impulsando la mayoría de los países europeos, el propósito de nuestro gobierno es subirlos. En contra de la flexibilidad laboral a la que se han apuntado desde hace ya mucho tiempo la mayor parte de nuestros socios, parece que la intención del Ejecutivo es introducir rigideces en el mercado de trabajo, reforzando la negociación colectiva, disuadiendo la capacidad de interlocución directa entre empresarios y trabajadores y ampliando las facultades de las centrales sindicales.

En lugar de avanzar en la resolución de uno de los problemas endémicos del país como el sistema de pensiones, la decisión de aumentar deliberadamente su poder adquisitivo -aún con una inflación en mínimos históricos- parece de poca ayuda para la sostenibilidad del modelo. Todos estos contratiempos los conoce a la perfección la señora Calviño. Por eso la solidaridad eufórica demostrada con la ministra de Hacienda, con Sánchez, y también con su enemigo Iglesias la retrata. Es igual de nociva que ellos. Yo diría que peor.

Otra de las circunstancias que invita ser comedidos sobre la influencia determinante de los recursos que lleguen de Europa es la descomposición actual de las cuentas públicas de todos los estados miembros de la UE. Es verdad que, debido a la pandemia, las reglas del tratado de la Unión se han suspendido, permitiendo a los gobiernos incurrir en déficits colosales sin que, gracias a la asistencia permanente e ilimitada de liquidez que proporciona el Banco Central Europeo, esto haya tenido de momento consecuencias sobre las primas de riesgo que padecen los países a pesar de sus desequilibrios monumentales.

Pero esta no es una situación que pueda ser sostenible en el tiempo. Si es verdad que por fortuna la vacuna contra el Covid 19 empieza a ser efectiva a comienzos del año próximo, y que esto permite la apertura acelerada del tejido productivo de los países; que Alemania, Francia e incluso Italia, estados que parten de una posición más ventajosa que la de España, empiezan a crecer, Bruselas no tardará en solicitar programas de consolidación fiscal para ir reduciendo más pronto que tarde los quebrantos causados por la pandemia, que son una bomba de relojería a medio y largo plazo para el proyecto común. Esto quiere decir que España no podrá gastar alegremente los fondos comunitarios, salvo que vayan dirigidos a fortalecer la modernización digital, la transición energética y a aumentar la productividad del país. Adicionalmente, este impulso fiscal tendrá que ser compatible con la reducción del gasto público ineficiente a fin de ir devolviendo los niveles de déficit a cotas soportables.

El tercer problema que tienen los fondos europeos, que bienvenidos sean, es el de la gestión. Nunca España se ha enfrentado a un reto de tal envergadura, y en el caso de los que ha tenido que digerir antes lo ha hecho de manera muy mejorable y con resultados inciertos. De hecho, las diferencias en el propio seno del Gobierno sobre quién tendrá la responsabilidad final en la asignación de los recursos es una llamada de atención sobre los eventuales conflictos para su asignación diligente y rentable. El empeño granítico del vicepresidente Iglesias por cortar la tarta, del que nada ha dicho Nadia Calviño, va en contra de lo que sería lo más conveniente para aprovechar al máximo la eventual inyección monetaria.

Y no es tan complicado. Se trata de copiar las mejores prácticas. Una buena idea sería que una comisión técnica de expertos dirigida por un independiente de prestigio, al estilo de las que se han constituido en Italia, en Francia, en Alemania, y que es costumbre secular en los Estados Unidos escogiera los mejores proyectos para obtener la mayor rentabilidad público-privada de los nuevos fondos. Esta comisión no sólo debería estar compuesta por economistas sino fundamentalmente por financieros, gente del mundo de los mercados e inversores acostumbrados a lidiar con una cuenta de resultados, con experiencia en la asunción de riesgos y con una dilatada trayectoria en la dirección de negocios. Por respeto a la lógica democrática, sería el Gobierno el que elegiría finalmente los planes que pasan el corte, pero en un marco de transparencia total a efectos de disipar cualquier riesgo de amiguismo y de arbitrariedad, de cara a lograr el objetivo de aumentar el PIB potencial de la economía española, asediada por una crisis sin precedentes y necesitada urgentemente de un revulsivo.

La posibilidad de que se pongan en marcha estas buenas prácticas equivale a cero. La posibilidad de que la inefable Nadia Calviño ejerza alguna influencia positiva equivale a cero. En el fondo, aunque mejor criada, aunque más educada, aunque con un currículum más notable, no es muy diferente de la excrecencia que evacúa diariamente Podemos y el vicepresidente Iglesias -que le ha ganado todas las partidas-; ese al que aplaudió la semana pasada a rabiar por haber engrasado una mayoría mostrenca -con todos los enemigos de la nación y del progreso- en favor de los presupuestos más inapropiados en décadas; la misma señora que comparte Consejo de Ministros con Sánchez y el resto de comunistas que, en asuntos económicos, ya pactaron con Bildu derogar la reforma del mercado de trabajo y que ahora pretenden elevar el salario mínimo y reducir la jornada laboral a cuatro días para hundir aún más el país. Queridos amigos, ¿qué diferencia hay entre Nadia Calviño y la ministra de Trabajo Yolanda Díaz? ¿Qué diferencia hay entre la vicepresidenta del Ibex 35 y el vicepresidente delincuencial Iglesias? Si se les ocurre alguna, no duden en decírmelo.

No se olviden de Cataluña
Sergio Fidalgo okdiario 11 Diciembre 2020

Entiendo que muchos españoles estén hasta las narices del separatismo catalán, y los abusos de los partidos secesionistas ya no ocupen grandes titulares y ya estén en las noticias de relleno. Entiendo también que los independentistas se han pasado tanto de rosca que ya cuesta escandalizarse, y que cada nuevo insulto al Rey o al Ejército, o cada agresión a las libertades civiles de los catalanes constitucionalistas, ya no sorprenda. Es una gota más en un océano de totalitarismo que solo despierta hastío en nuestros compatriotas.

Además, la prensa nacional está más entretenida en la actualidad con Pablo Iglesias y el blanqueamiento de Bildu, y los podemitas y proetarras gustan de mantener esta atención mediática y se empeñan con mucho interés. Por mucho que Gabriel Rufián o Laura Borràs intenten estar a la altura nunca podrán superar el glamour de la guillotina ‘morada’ o el aroma a goma-2 por las mañanas. ¿Cómo no va a acaparar más atención las reminiscencias del FRAP que los compañeros de viaje de una banda terrorista, Terra Lliure, que tuvo más bajas entre sus asesinos que entre las víctimas que quería causar? ¿O una máquina de matar como fue ETA con el ‘trespercentismo’ que representa Puigdemont desde Waterloo?

Hubo un momento en el que parecía que el separatismo catalán se podía salir con la suya y toda España se volcó con la Cataluña constitucionalista para parar el golpe de Estado, con el Rey Felipe VI a la cabeza. Pero el valor no es marca del independentismo, y una vez que sus líderes vieron que se podían quedar sin nómina y sin enchufar a media familia en la Generalitat, recularon y solo se limitan a jurar que «lo volverán a hacer». Porque no ha habido masas de independentistas que fueran a liberar a los que llaman «presos políticos» del Hotel Lledoners y de los otros establecimientos reconvertidos en lugares de asueto para los golpistas. Y las protestas que ha habido, en general, se han hecho ante la pasividad de los Mossos d’Esquadra. El intento de quemar Barcelona tras la sentencia del Supremo en el juicio del ‘procés’ se quedó en unos días de disturbios en el centro, y poco más.

Pero no se engañen, los partidos secesionistas no tendrán el coraje para romper España, pero sí para oprimir a millones de catalanes; para privarles de su derecho a que sus hijos estudien en español; para obligarles a pagar una televisión pública, TV3, que les insulta; para crear todo tipo de chiringuitos y ‘embajadas’ en los que enchufar a sus adeptos mientras la Sanidad y la Educación se caen a cachos; para convertir las escuelas públicas de media Cataluña en centros de adoctrinamiento infantil o para condenar a la muerte civil a aquellos que osen oponerse a la proliferación de lazos amarillos y de pancartas de «libertad presos políticos».

Por eso pedimos al resto de españoles que no nos olviden. Porque Aragonès, Puigdemont, Junqueras, Colau o Borràs siguen despreciando a los que no piensan como ellos. Siguen intentando convertir a los catalanes no separatistas en ciudadanos de segunda, menospreciando la lengua española, demostrando que las administraciones públicas son solo suyas e ignorando a los que no piensan como ellos. Comprendo que Iglesias y Otegi son enemigos de la libertad más atractivos que combatir que la panda de mediocres que actualmente lidera el secesionismo catalán. Pero si nos dejan solos, conseguirán que Cataluña pase a ser de la semidictadura que es ahora, a un totalitarismo integral. El nacionalismo es persistente y nunca se detiene para conseguir sus objetivos políticos. Ayúdennos a que Cataluña sea cada día más española, y pueda volver a ser un motor de nuestro país, y no lo que es ahora, una rémora. No nos olviden.

Ana María Vidal-Abarca. El coraje frente al terror
Iván Vélez. https://gaceta.es 11 Diciembre 2020

El 15 de octubre de 1977, gracias a una votación que se saldó con 296 votos a favor, 2 en contra, 1 nulo y 18 abstenciones, se promulgó la Ley de Amnistía. La ley venía a sumarse a una medida, la de los extrañamientos, propuesta por Juan Mari Bandrés, de la que se benefició una veintena de etarras que salieron de España, evitando de este modo la acción de la justicia. Las medidas de gracia que sucedieron a la de 1977 beneficiaron a un total de 117.746 personas. Entre ellas estaban 53 miembros del GRAPO, 23 de ETA, 16 anarquistas y diversos miembros del FRAP, el PCE y el Front d’Alliberament Catalá.

Insatisfechos con estas liberaciones que se mostraron totalmente imprudentes, ETA aseguró que los atentados proseguirían si no se otorgaba el derecho de autodeterminación a las Vascongadas, pretendido derecho que el PSOE renovado había incluido en su programa de 1974. La banda terrorista, naturalmente, cumplió con su amenaza. Apenas una semana después de que el proceso excarcelatorio terminase, los sicarios etarras acabaron con la vida de Julio Martínez Ezquerro, concejal de Irún. A partir de entonces comenzó una verdadera escalada criminal: 78 asesinados en 1978, 80 en 1979 y 98 en 1980, año en el que Jesús Velasco, esposo de Ana María Vidal-Abarca, protagonista del libro de María Jiménez Ramos, Ana María Vidal-Abarca. El coraje frente al terror (Ed. Catarata, Madrid 2020), fue tiroteado por las homicidas y amnistiadas manos de José Lorenzo Ayestarán Legorburu, Fanecas, que fue auxiliado en la comisión del atentado por Ignacio Aracama Mendía, Macario, y por José Manuel Aristimuño Mendizábal, Pana. En la preparación del crimen participaron, en distintas labores de seguimiento y logística, Moisés Izar de la Fuente, Pedro Manuel González Alonso, José Ramón López de Abechuco Liquiniano, Liki, Miguel Lopetegui Larate, Mikel, y Luisa y Santiago Iparraguirre. Todos ellos actuaron envueltos por el silencio cobarde y cómplice de una sociedad jesuíticamente envenenada.

El macabro plan de aquel grupo culminó la mañana del 10 de enero de 1980, cuando Jesús Velasco, jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, embrión de la Policía Autónoma Vasca, fue asesinado a tiros después de dejar a dos de sus dos hijas en el colegio. Su entierro ofreció una imagen poderosa, la de su viuda que, en tan grave atmósfera y haciendo gala de una enorme templanza, se subió a una lápida desde la que gritó «Viva España». Elevándose sobre el dolor del momento, doña Ana María supo deslindar el plano ético del político. Poco después se produjo el traslado de la familia a Madrid, uno más de la llamada diáspora vasca que ha distorsionado la realidad política de aquella región, ya entregada al PNV y a Bildu gracias, en este último caso, a la herrikotabernaria fascinación que el podemismo profesa hacia el mundo del hacha y la serpiente. Al cabo, ni unos ni otros pueden decir España.

Ya en la capital, una terna de mujeres valientes compuesta por la propia Ana María Vidal-Abarca, Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O’Shea comenzaron a coordinarse para dar amparo a las muchas víctimas, en su mayoría mujeres, que dejaba ETA. Gracias a su labor, el 9 de diciembre de 1980 se constituyó en Madrid la Hermandad de Familiares de Víctimas del Terrorismo. Dos años después, Felipe González accedió a la presidencia del Gobierno, que vino acompañada de la culminación de la, en palabras de Jiménez Ramos, «amnistía encubierta de los miembros de ETA político-militar», realizada bajo la fórmula «paz por presos», o lo que es lo mismo, del cese de la violencia a cambio de impunidad. El poder judicial no puso traba alguna para que culminara la operación, como se demostró treinta años después, cuando El País publicó que algunos terroristas, ignorantes de los pactos establecidos y de que debían negar los delitos por los que eran acusados, recibieron el quite de un togado que, ante el reconocimiento de aquellos hechos por parte de los terroristas, lanzó esta orden a la taquígrafa: «Ponga que ha dicho que no».

Pese a las concesiones, ETA amplió la carga letal de sus acciones con el uso de coches-bomba. Por su parte, la Hermandad aumentó su activismo con la llegada a la presidencia de Pedro García Sánchez, padre de una inspectora de Policía Nacional asesinada en 1981. El despegue definitivo llegó de la mano del teniente coronel Santiago Cabanas. Convertido en secretario general, en 1987 Cabanas transformó la Hermandad en la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Gracias a una ambiciosa campaña de captación de fondos, la AVT pudo contar con un equipo profesionalizado de abogados, psicólogos y periodistas. Dos años después se produjo el regreso de Ana María Vidal-Abarca a la presidencia de la organización que ella había echado a rodar.

A las trabas para recibir subvenciones que comenzaron a llegar desde el Gobierno socialista, compensadas por un alud de donaciones particulares, se unió el goteo de excarcelaciones de etarras, especialmente intenso a partir de la llegada del Ministro socialista Juan Alberto Belloch. Durante ese periodo, marcado por la hostilidad del arzobispo de San Sebastián, José María Setién, cuyo comportamiento dio lugar a la publicación de un anuncio en ABC en el que se leía: «La Hermandad de Familiares de Víctimas del Terrorismo pide a los obispos de las Vascongadas que se callen, que no digan nada», se produjeron treguas y diálogos, singularmente el de Argel, que siempre contaron con la crítica de la AVT. El saldo de excarcelados bajo el Gobierno socialista fue de 300 etarras.

La primera legislatura de Aznar coincidió con la última etapa de Ana María Vidal-Abarca al frente de la AVT. Los contactos entre el Gobierno y ETA, reaparecieron durante la tregua que comenzó en septiembre de 1998 y diciembre del año siguiente. Temerosos de perder su hegemónica posición, después de las impresionantes manifestaciones que sucedieron al asesinato de Miguel Ángel Blanco, los jerarcas peneuvistas impulsaron el Pacto de Estella. Una vez aprobada, por unanimidad, la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, Vidal-Abarca, considerando que su labor estaba completada, dimitió de su cargo a finales de 1999. Apenas dos años después, la Fundación Dignidad y Justicia, sentada sobre las bases de la Fundación Víctimas del Terrorismo, contó con la vicepresidencia de doña Ana María. Poco después, el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, de cuyo verdadero compromiso por parte del PSOE se conoció tiempo después, permitió que en 2003, como consecuencia de la aplicación de la Ley de Partidos, se ilegalizara a Herri Batasuna, brazo político de ETA. Un año más tarde, los atentados del 11 de marzo propiciaron la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero al poder. Con su llegada, la política respecto al secesionismo vasquista dio un giro. A su dialogante panfilismo se unieron una serie de problemas dentro de la Fundación. Una vez aclarados, Ana María Vidal-Abarca, decidió replegarse a su ámbito familiar sin ceder un ápice en el compromiso que guió su vida desde aquel fatídico 10 de enero de 1980. Sirva esta apresurada reseña como modesto homenaje a la figura, firme y generosa, de Ana María Vidal-Abarca.

«Tirón de orejas» del Papá Noel vasco a los niños que le escriben en castellano en un pueblo de Vizcaya
«Sabemos que la mayoría sabéis euskera pero aún así, recibimos muchas cartas en castellano», lamenta
Adrián Mateos. Bilbao. ABC 11 Diciembre 2020

El Olentzero, un Papá Noel con arraigo en el País Vasco, no entiende el castellano. Al menos, en Lejona (Vizcaya), donde ha reprendido a los niños por no escribir en euskera sus cartas de Navidad. «Debo daros un tirón de orejas», advierte este mitológico personaje en una misiva de la que se ha «hecho eco» el Ayuntamiento del municipio, sustentado por la coalición de PNV y PSE.

La carta está publicada en el portal web del Consistorio y forma parte de una campaña para que los niños envíen sus peticiones y dibujos de forma electrónica en esta Navidad marcada por el coronavirus. El Olentzero, así como su pareja «Mari Domingui», se comprometen a cambio a hacer una videollamada a todos aquellos que lo deseen. Para algo se han comprado un ordenador: «Hemos aprovechado todo el año para aprender a utilizarlo —sostiene en la nota el Olentzero—. Realmente ha sido duro, pero después de hacer mucho esfuerzo, os contamos muy felices que estamos preparados para estar un ratito juntos».

Del mensaje se deduce que a lo que no han dedicado tanto tiempo es a aprender la lengua española. «Nosotros casi no sabemos castellano», reconocen el Olentzero y Mari Domingui, que avisan a los más pequeños del «esfuerzo terrible» que tienen que hacer para entender sus cartas para Navidad. De hecho, incluso les llegan a dar «un tirón de orejas»: «Sabemos que la mayoría sabéis euskera pero aún así, recibimos muchas cartas en castellano».

Hay una advertencia intrínseca en la misiva del Olentzero, carbonero de profesión, quien señala que, posiblemente, ni él ni Mari Domingui consigan descifrar algunas cartas de los niños por estar escritas en castellano. «Nos quedamos sin poder leerlas y sin enterarnos de vuestros deseos y aventuras…», sentencia.

La iniciativa parte del Ayuntamiento de Lejona, cuyo alcalde, el nacionalista Iban Rodríguez, destaca la necesidad de hacer la Navidad «especial» para los pequeños. Su campaña, no obstante, ha generado controversia en el municipio, que forma parte del área metropolitana de Bilbao: «En la carta (del Olentzero) hay una clara y precisa manipulación para eliminar el castellano como lengua que mi hijo tiene derecho a hablar y escribir», denuncia un vecino de la zona, que anima al resto de padres a no callar ante «estas situaciones discriminatorias».

La misiva también fue criticada también por el PP, que exigirá «explicaciones» al Ayuntamiento. Raquel González, presidenta de esta formación en Vizcaya, avanzó que preguntarán «cuánto ha costado» una campaña que «incluso pone en juego la ilusión de los niños». «Tienen que asimilar que si no hablan euskera no les hacen caso —denunció —. Los nacionalistas se han vuelto obsesivos».


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