AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12  Diciembre  2020

Enganchados a la droga monetaria del BCE, ¿hasta cuándo?
Diego Barceló Larran Libertad Digital 12 Diciembre 2020

El Banco Central Europeo anunció la enésima ampliación de su programa de compra de bonos (otros 500.000 millones de euros, ahora hasta marzo de 2022), junto con una nueva ronda de préstamos a bancos comerciales y otras medidas. El motivo es intentar que la inflación (ahora en un 0,3% negativo) se acerque a su nivel objetivo (inferior, pero cercano, al +2%).

El razonamiento del BCE es que la mayor liquidez permitirá a los bancos comerciales otorgar más crédito. Eso impulsaría la demanda, presionando, gradualmente, los precios al alza.

Lamentablemente, la cosa no es tan sencilla. El BCE puso su tipo de interés de referencia por debajo del 1% hace más de ocho años (el Euríbor lleva en negativo casi cinco años) y comenzó a comprar bonos en septiembre de 2012. Sin embargo, hace también ocho años que no es capaz de alcanzar su objetivo de inflación (apenas lo logró en 8 de los últimos 96 meses). En lugar de pensar que algo falla en su razonamiento, el BCE se limita a suministrar dosis crecientes de la misma medicina. Pero en lugar de cumplir la meta inflacionaria, lo que ha conseguido es enganchar a gobiernos y mercados financieros a la “droga monetaria”.

El razonamiento del BCE falla porque muchos gobiernos no hacen las reformas necesarias y se han lanzado a gastar sin límite. Eso, entre otras cosas, erosiona la confianza, motivo por el cual consumidores y empresarios prefieren no endeudarse por más barato que sea el crédito. Así, el dinero se acumula en cuentas corrientes y la demanda sigue estancada.

Muestra de que estas medidas son inútiles para estimular la demanda es que, al mismo tiempo que expande sus compras de bonos, el BCE reduce sus previsiones de crecimiento económico para 2021 (de +5% en septiembre a +3,9% ahora).

Mientras insiste en algo que no funciona, el BCE aumenta los riesgos. Que los gobiernos cobren por endeudarse (eso significan los tipos de interés negativos), lejos de aprovecharse para ordenar sus cuentas, es algo que estimula el derroche y el aumento de la deuda pública. Con tipos de interés negativos parecen rentables proyectos de inversión que en verdad son inviables, generando una mala asignación de recursos. Esos mismos tipos de interés contra natura llevan a valuaciones artificialmente altas de los activos financieros al mismo tiempo que asfixian a la banca. La misma banca que el BCE pretende que expanda el crédito.

Solo hace falta conocer un dato para darse cuenta de que la política monetaria del BCE ha llegado a un punto irracional: que el Tesoro español haya sido capaz de colocar un bono a 10 años con un tipo de interés negativo, al mismo tiempo que el gobierno ejecuta la política fiscal más temeraria e irresponsable en muchas décadas. No es razonable, además, que alguien esté dispuesto a pagar por darle su dinero a un gobierno con componentes antisistema que atacan desde dentro el pacto constitucional.

El BCE prevé deshacer la madeja de a poco (su intención es seguir reinvirtiendo el principal de los bonos que venzan durante mucho tiempo "tras la fecha en la que comiencen a subir los tipos de interés oficiales"). La planilla Excel, como el papel, lo aguanta todo. Pero la verdad es que el BCE no lo controla todo.

Uno de los principales riesgos es que, en algún momento, la inflación se dispare y que eso lleve a un desplome del precio de los bonos (lo que implica una subida de sus rendimientos). En ese caso, los gobiernos empezarían a pagar más intereses, las cuentas públicas empeorarían y las empresas muy endeudadas tendrían dificultades para sostenerse. La morosidad crecería y los bancos recibirían un nuevo golpe. ¿Qué haría entonces el BCE? Sin dudas, ampliar otra vez sus compras de bonos. De ahí el enganche a la droga monetaria.

No hay diferencias entre el Gosplán soviético (Ministerio de Planificación) y el BCE. En ambos casos, un pequeño grupo de personas se arroga el poder de intervenir toda la economía, tarea para la cual no hay mente capaz ni información suficiente. Sabemos como acabó el Gosplán. Liberemos el sistema monetario antes de que el BCE acabe igual.

Sánchez cerrará su primer año de Gobierno con 80.000 muertos por coronavirus
Sólo en los últimos 18 días contabilizados por Sanidad la cifra de fallecimientos asciende a casi 4.000 personas
Carlos Cuesta okdiario 12 Diciembre 2020

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias conseguirán una de las más tétricas marcas al cierre de su primer año de Gobierno: la de haber gestionado la crisis del Covid con todo un récord, el de 80.000 muertos por esta enfermedad.

El INE acaba de dejar en ridículo al Gobierno por la manipulación oficial de las estadísticas de muertos por el Covid en la primera ola. Ahora, los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) revelan que, desde el inicio de las muertes en España por el coronavirus hasta el momento actual, la cifra de fallecidos se eleva, al menos, a 78.626 personas. Este dato está medido desde el 9 de marzo hasta el 22 de noviembre por el INE -74.738 muertes-, cifra a la que se le ha sumado el dato del Ministerio de Sanidad desde ese día y hasta el 10 de diciembre -3.888 fallecidos más-.

Puesto que los datos del Ministerio de Sanidad están excluyendo del cómputo parte de los muertos por Covid que el INE registra, esa cifra será, al menos, de esa magnitud, pudiendo crecer con toda probabilidad.

Es más, puesto que la cifra de muertes diarias en España supera las 300 por jornada en estos momentos, a cierre de año será literalmente imposible que ese dato no haya sobrepasado las 80.000 muertes teniendo en cuenta la tendencia marcada por los datos de coronavirus.

De hecho, sólo en los últimos 18 días contabilizados por Sanidad -y teniendo en cuenta su sistema de cribado estadístico-, la cifra de fallecimientos asciende a casi 4.000 personas.

Como comparativa, sobra decir que el dato oficial del Gobierno refleja 47.344 muertos, prácticamente la mitad de la cifra que se superará a cierre de 2020. El dato es literalmente escalofriante y demuestra la pésima gestión de la crisis, tanto humanitaria, como sanitaria y hasta económica provocada por el virus.

La primera ola
De hecho, estos últimos días ha sido igualmente el INE quien ha tenido que confirmar que, efectivamente, en la primera ola de la enfermedad, los datos del Gobierno han escondido nada menos que 18.557 muertos por Covid en los datos oficiales de recuento de fallecidos.

Entre los meses de marzo y mayo no murieron los poco más de 28.000 españoles que reconocía el Ministerio de Sanidad, sino que la cifra superó los 45.000, ajustada al cálculo que ha venido realizando de forma constante OKDIARIO y que prueba que el Gobierno manipuló el recuento para reducir el impacto real del virus en la mortalidad nacional.

Era un secreto a voces que, poco a poco, va desvelándose en las estadísticas oficiales de la pandemia: el Gobierno mintió al calcular los muertos del coronavirus. Y lo hizo con un desfase de cifras importante, con un 68% más muertos de los reconocidos. Mientras Sanidad dejó el contador en 27.091 defunciones, los registros civiles -fuente del estudio del INE- las han elevado a 45.648 muertes por enfermedades infecciosas relacionadas directamente con la Covid.

Fueron muchas las voces que advirtieron la pasada primavera que el sistema de conteo de muertos oficial del Gobierno de Pedro Sánchez dejaba fuera a miles de fallecidos. Así lo advirtieron las residencias, los sanitarios e incluso las propias funerarias, que experimentaron un volumen de trabajo muy superior al que reflejaban las cifras oficiales.

Muertes con o sin síntomas
El ‘truco’ del Gobierno fue restar de la ecuación a todas aquellas muertes que se hubiesen producido con los síntomas de Covid-19, pero que no hubiesen sido diagnosticados como tal con una prueba PCR. Lo que la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea denominan «casos sospechosos». La OMS dio en los últimos meses hasta 127 avisos a España para que lo hiciese.

Eso, en la práctica, se concretó en dejar fuera de las estadísticas de mortalidad a miles de fallecidos en residencias de ancianos a los que, tras enfermar, no fueron sometidos a test diagnósticos. La falta de estas pruebas -en parte, por la cascada de pedidos de material defectuoso de las primeras semanas- y la saturación de los laboratorios donde se procesaban impidió hacer efectiva la certificación de la enfermedad en los organismos de estos mayores. El Gobierno decidió sacarlos de la factura mortal que dejó la pandemia entre el pasado 1 de marzo y el 31 de mayo.

Según los datos desgranados ahora por el INE, de los 45.648 muertos contabilizados, 32.652 defunciones se produjeron con el virus «identificado» y otras 13.032 fueron registradas como «sospechosas» de tener el virus. El número total de muertes en la categoría de «enfermedades infecciosas y parasitarias» ascendieron a 48.393 (el desfase con los 45.648 del Covid representa a muertos por otros virus).

El Gobierno oculta uno de cada tres fallecidos por Covid
OKDIARIO 12 Diciembre 2020

Después de que el INE desnudara las mentiras del Gobierno al revelar que hasta el 22 de noviembre 74.738 personas habían fallecido por coronavirus, a las que habría que sumar los 3.888 muertos más que el Ministerio de Sanidad ha reconocido desde entonces, el balance a final de año se situará por encima de los 80.000, una cifra estremecedora que el Ejecutivo socialcomunista -que a día de hoy sólo reconoce 47.344- ha tratado de ocultar.

No puede ser que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sigan manipulando las cifras, después de que el Instituto Nacional de Estadística haya desmontado la estrategia de ocultación de un Ejecutivo que pasará a la historia por esconder la verdadera dimensión de la tragedia para tapar su ineficacia y vergüenza. Treinta mil muertos sepultados bajo un gigantesco manto de ignominia; treinta mil muertos borrados de un plumazo; treinta mil muertos eliminados de las estadísticas oficiales en el mayor y más grave caso de manipulación de la democracia española.

Si a día de hoy la cifra de muertos reales se sitúa en 78.626, es seguro -al ritmo actual de defunciones- que a finales de año serán más de 80.000. Sin embargo, los reconocidos por el Ejecutivo se situarán en torno a los 50.000, salvo que el Gobierno tuviera un rapto impensable de dignidad que le llevara súbitamente a aceptar que sus cifras son un insulto a las familias de esas 30.000 personas sacadas de forma miserable de las estadísticas oficiales.
Ya sabemos que entre los meses de marzo y mayo no murieron los poco más de 28.000 españoles que reconocía el Ministerio de Sanidad, sino que la cifra superó los 45.000, ajustada al cálculo que ha venido realizando OKDIARIO. Desde mayo hasta ahora, más de 10.000 personas fueron igualmente borradas de las estadísticas, condenadas a un siniestro olvido. Uno de cada tres fallecidos ha desaparecido del recuento desde el inicio de la pandemia.

El dato es demoledor y revela la catadura moral de un Ejecutivo sin escrúpulos.

El ataque del Gobierno a la educación privada universitaria y no universitaria
José María Rotellar okdiario 12 Diciembre 2020

El Gobierno actual es, posiblemente, el más ideológico y dogmático de todos los que se han formado en España desde la Transición, con el añadido peligroso de que aplica sus postulados gobernando para media España y, lo que es peor, contra media España. Tiene muy claro cuál es su objetivo y se dedica a ello con esfuerzo, especialmente su ala comunista.

Así, Podemos no deja de pedir la instauración de una III República, que volvería a ser un régimen excluyente, sin duda, como lo fue la II, como no deja de atacar a la Corona siempre que puede. Han prometido o jurado lealtad al Rey, al tomar posesión de sus cargos, y no hay día en que no rompan su juramento o promesa.

Del mismo modo, apuestan por una economía intervenida y subsidiada, donde los distintos ingresos mínimos vitales sean la única opción para un conjunto elevado de personas, a las que pretenden extirpar la capacidad para ganarse la vida por ellas mismas para que, así, dependan del subsidio que el Gobierno les dé, al que le deberán todo y, por tanto, votarán.

Controlan los medios de comunicación -e incluso quieren imponer una suerte de censura sobre lo que se puede decir y lo que no, basándose en la persecución de noticias falsas -¿las mentidas gubernamentales entran en esta categoría?-, pero no es suficiente con ello, pues lo más eficiente para sus intereses es instalar el pensamiento único que permita controlar las voluntades de las personas.

Por eso, la Ley Celaá, de la que ya comenté que pretende ser una ley totalitaria con todo lo que quiere imponer, trata de eliminar para siempre la cultura del esfuerzo, permitiendo obtener el título de bachiller con algún suspenso e incentivando que no sea posible repetir curso salvo en caso extremo. Con ello, el conocimiento de miles de alumnos bajará y su derivada terminará siendo una menor capacidad de análisis y de crítica, con lo que serán más fácilmente manipulables.

Y en ese proceso no les basta con rebajar el nivel de la educación, sino que también les gustaría acabar con los colegios concertados, a los que se asfixiará económicamente. Por otra parte, siendo todas las medidas espantosas y perniciosas para la educación, la más cruel es la que condena a la desaparición a la educación especial, con la obligación de la derivación de los alumnos con discapacidades desde sus colegios actuales, donde cuentan con medios y profesores especializados, a colegios ordinarios. ¿Cabe mayor atropello de los derechos de unas personas a las que hay que cuidar y proteger? ¿Es que la maldad de este Gobierno llega hasta tal punto como para arremeter contra estos niños?

Y como colofón de todo el esperpento de la ley, condenan a los alumnos sin recursos económicos que vivan en las regiones que tienen otra lengua cooficial diferente al español, a que no aprendan la lengua común de todos los españoles y de quinientos ochenta millones de personas en todo el mundo, levantando una barrera social que no tendrán probablemente sus hijos, pues pese a su odio ideológico a la enseñanza privada, cuando se trata de sus hijos suelen llevarlos a los mejores colegios privados o concertados.

Pues bien, la siguiente vuelta de tuerca se refiere a la educación universitaria, donde pretenden eliminar todas las universidades privadas que puedan basándose en unos requisitos que no aseguran ninguna calidad. Obligarán a las mismas, para constituirse en universidades privadas o mantenerse como tales, a contar con un 60% de profesores acreditados para asegurar, así, que se investiga y se transfiere conocimiento. Sería una buena medida si realmente la investigación en España fuese efectiva y no se limitase a publicar artículos en revistas indexadas que luego no se trasladan sus aplicaciones a la realidad. Somos líderes en publicaciones y pertenecemos al vagón de cola en aplicación y transferencia del conocimiento. Por tanto, todo parece indicar que esta medida sólo pretende ser una barrera para las universidades privadas, que no pueden contar con tantos acreditados debido a su más corta vida respecto de las públicas.

Adicionalmente, obligarán a contar con diez titulaciones, entre grado y postgrado, y tres programas de doctorado en tres de las cinco áreas de conocimiento. Esto también supone un ataque duro contra las universidades privadas, muchas especializadas en áreas concretas, pero sin capacidad -ni interés, porque su nicho de conocimiento es su especialidad- para poder ofertar una variedad más amplia. Adicionalmente, tampoco podrán remediarlo en el plazo de cinco años, porque el coste sería inasumible, ya que ellas no viven del contribuyente y tienen que velar por equilibrar sus cuentas.

¿Todo ello mejorará, realmente, la calidad de la docencia e investigación? Me temo que no, porque ni se busca, con ello, conseguir una auténtica aplicación de las investigaciones, más allá de lo publicado, ni una especialización en campos concretos, sino que con la obligatoriedad de ofertar tantas titulaciones se malgastarán recursos, dejando de ser brillantes en sus campos algunas universidades al distraer recursos para poder contar con otras titulaciones.

Lo que realmente sucede es que la universidad pública lleva años suicidándose. Antes, estudiar en la universidad pública era muestra de capacidad, de valía, pues la excelencia en ellas era muy superior, con carácter general, con el ámbito privado, entonces como centros adscritos. En la actualidad, la universidad pública se ha desviado de su función, que es enseñar e investigar para su aplicación práctica, y se ha dedicado a politizarse y a especializarse en la generación de artículos que mueren, en un altísimo porcentaje, en la revista en la que se publican, sin más recorrido. Por ello, las familias eligen las universidades privadas si se lo pueden permitir. Ante ello, las públicas se van vaciando de alumnos y aunque tienen la financiación asegurada por parte del contribuyente, les resulta más difícil justificar su dimensión. Como están perdiendo en el mercado, parece que no es muy bien recibido, de manera que el Gobierno prepara esta nueva normativa sectaria, que ataca a las universidades privadas. Una cosa es buscar la excelencia y otra atacar a los competidores sin motivo. Es obvio que las universidades han de ser serias, y eso hay que controlarlo, pero con indicadores que muestren la excelencia, no con arbitrariedades como ésta, pero tampoco se puede esperar mucho de un ministro que en diversas ocasiones no se ha mostrado muy partidario de suspender en algunas ocasiones y que incluso ha valorado positivamente que los alumnos copien bien. Con eso queda todo dicho.

La rebelión de los pueblos contra el comunismo
Nitu Pérez Osuna. https://gaceta.es 12 Diciembre 2020

ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, BRASIL Y VENEZUELA ALZAN SU VOZ CONTRA EL SOCIALCOMUNISMO

Un verdadero acto de rebelión fue lo que ocurrió en Venezuela el pasado 6 de diciembre, día de las elecciones parlamentarias. Según cifras oficiales del chavismo, la abstención rozó el 70%. Sin embargo, según la encuestadora Meganálisis, ésta alcanzó en realidad el 81%.

Se trata de una cifra reveladora en cualquiera de los casos. Tomemos en cuenta que importantes voceros del régimen de Maduro, amenazaron con dejar sin comida y sin trabajo a quienes no votaran.

“El que no vota no come”, dijo en un acto público el número dos del régimen, Diosdado Cabello; mientras que la dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Iris Varela, exclamó: “Yo le voy a decir a toda la gente que trabaja en el Ministerio Penitenciario, ¡el que no vote, que lo boten!”.

Sin embargo, estas amenazas no hicieron mella en un electorado que pareciera haberle perdido el miedo al todo poderoso; porque estemos claros, en Venezuela la comida, el trabajo, la salud, e incluso la vida, dependen de la voluntad del tirano Maduro, quien tiene el control absoluto de la economía, los medios de comunicación y los cuerpos de seguridad.

A pesar de ello, 16 millones 748 mil 517 ciudadanos decidieron no votar contra los 3 millones 961 mil 904 electores que participaron en el evento.

Curioso lo que esta pasando en los Estados Unidos: el pueblo norteamericano está resistiendo los embates combinados de Twitter, Facebook, YouTube, CNN y otros grandes medios de comunicación, Wall Street, George Soros, el Partido Demócrata, sectores del propio Partido Republicano, y potencias extranjeras como China, los cuales quieren deshacerse de Trump a como de lugar.

Al momento de escribir este artículo, todavía no hay realmente un presidente electo producto de los comicios del pasado 3 de noviembre, pero sí hay –y cada vez más– indicios que arrojan un fraude masivo.

La más reciente encuesta nacional online y telefónica de Rasmussen Reports muestra que 47% de los encuestados piensa que Joe Biden ganó… con fraude.

De acuerdo con el estudio, una gran parte de los estadounidenses considera probable que los demócratas sumaran votos ajenos a Biden o destruyeran papeletas a favor de Trump en varios estados.

Vale resaltar que esa encuesta se elaboró antes de que se hiciera público el escandaloso video donde se muestran evidencias de fraude en el estado de Georgia. Si la encuesta se actualizara, y luego de hacerce público el video mencionado, el porcentaje podría ser mayor.

Tal como señaló el periodista Agustín Acosta, residenciado en Florida, a quien entrevisté la semana pasada, en los Estados Unidos existen dos modelos políticos, uno representado por Trump y otro por Biden. El primero encarna los valores de la familia, los principios judeo-cristianos y las tradiciones norteamericanas; y el segundo representa el socialismo, los antivalores y el globalismo. Por eso, Trump cuenta con el apoyo de la gente, aunque Biden tenga el respaldo de los grandes medios y los capitales de Wall Street.

Lo mismo pasa con el Presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, quien defiende apasionadamente los valores de la familia, la religión y la identidad nacional; mientras que sus adversarios socialistas, como Lula da Silva, representan la corrupción, la ideología de género y el nuevo orden mundial. Por eso, por mucho que los grandes medios –la “extrema imprensa”, los llaman en Brasil– ataquen a Bolsonaro, y lo culpen de los incendios forestales, las muertes por el Covid-19 y demás males del país, el presidente carioca se encuentra en el tope de su popularidad.

Sin embargo, Bolsonaro no cuenta con una maquinaria nacional que lo apoye y que garantice la permanencia de su proyecto. Por tanto, uno de sus grandes retos será la formación de nuevos dirigentes. Para lograr esa meta, Eduardo Bolsonaro, junto con el abogado Sergio Sant’Ana, fundó este martes 8 de diciembre, el “Instituto Conservador Liberal”, una institución sin fines de lucro cuya misión será la defensa de los derechos individuales, de la vida, sentido de pertenencia, defensa de la democracia, la familia y el libre mercado. Su sede estará en Brasilia.

La rebelión de los pueblos en contra del socialismo también se evidencia en España, donde el partido Vox obtiene cada vez más apoyo popular, a pesar de los ataques coordinados que recibe por parte del gobierno PSOE-Podemos y de los principales medios de comunicación. Cuando Pedro Sánchez o Pablo Iglesias salen a la calle, generalmente son abucheados por la población, cuando lo hace Santiago Abascal, la gente lo vitorea.

Se me ocurre que el proyecto globalista de Soros –basado en el socialismo, la destrucción de la familia y de la religión– ha ido demasiado lejos, y por tanto, aunque cuente con mucho financiamiento y propaganda, los pueblos se resisten y luchan para conservar sus valores tradicionales.

En resumen, somos testigos emocionados de la rebelión de los pueblos en contra del comunismo que pretende implantarse de nuevo. Pero estemos claros que para que triunfe la rebelión, hace falta coordinarla, darle contenido ideológico y crear estructuras permanentes de trabajo.

¡Manos a la obra!
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Rodríguez Arribas critica los «abusos normativos» del Gobierno por sus leyes en pandemia ajenas al Covid

OKDIARIO 12 Diciembre 2020

El magistrado y ex vicepresidente del Tribunal Constitucional (TC), Ramón Rodríguez Arribas, se ha mostrado crítico con las decisiones legislativas durante los tres estados de alarma decretados por el Gobierno de Pedro Sánchez durante la pandemia de coronavirus, recordando que en esta situación «no hay control parlamentario, lo que ha implicado, ha afirmado, que «se han dado abusos normativos».

En su participación en una conferencia organizada por la Federación Empresarial Toledana (Fedeto), Rodríguez Arribas ha señalado que en concreto se han aprobado 12 decretos ley, 5 reales decretos y 113 órdenes ministeriales, en los tres estados de alarma. En su opinión la mayor parte de ellos «no tienen nada que ver con la pandemia» como por ejemplo el relacionado con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), según ha informado Fedeto en nota de prensa.

En su opinión se ha hecho algo peor como la tramitación de leyes importantes, como la ley educativa, denominada Ley Celaá, la reforma del Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y en estos momentos se apunta al inicio del debate sobre la Ley de la Eutanasia.

El magistrado Rodríguez Arribas ha considerado que esto no es constitucional y que, por tanto, muy posiblemente se declaren anticonstitucionales leyes como la ley de educación. Además ha considerado como «grave» que en el estado de alarma «dejó de funcionar al Poder Judicial, por lo que las Salas de Justicia no pudieron realizar su trabajo».

Respecto a las repercusiones del estado de alarma en la economía, Rodríguez Arribas asegura que «no queda en suspenso la responsabilidad patrimonial del Estado». «Todos nos esperábamos un aluvión de denuncias, pero no ha sido así. Se puede reclamar a la Administración Pública, pero lo recomendable es hacerlo caso por caso. Porque no todo es indemnizable. Es difícil una regla general, por lo que insisto lo apropiado es hacerlo caso por caso», ha manifestado.

A su modo de ver, no todo es constitucional en el estado de alarma, de manera que ha augurado que algunas de las leyes se podrán declarar anticonstitucionales como la Ley Celáa.

Con todo, el ex vicepresidente del Constitucional ha aconsejado a los políticos «que no legislen al borde de la Constitución; porque si legislan con dudas, caerán en el peligro», ha sentenciado.

Rosa Díez: "La perversión de Sánchez podría necesitar tratamiento clínico"
esRadio Libertad Digital 12 Diciembre 2020

Rosa Díez habló anteriormente en #OrganizandoLaResistencia de Es la Mañana de Federico de la triada oscura de Pedro Sánchez, caracterizada por una personalidad "maquiavélica, narcisista y psicopática". Sin embargo, se ha preguntado si "esa personalidad puede llegar a mutar y provocar que el individuo comience a hacer el mal sin sentir ningún tipo de remordimiento".

Díez ha subrayado que "los actos de Sánchez no pueden ser solo incompetencia, no puede ser solo incompetencia permitir o estimular las manifestaciones a sabiendas del riesgo del virus, ocultar informes para que la gente acudiera en masa a infectarse, negar la utilidad de las mascarillas, negarse a hacer test, negarse a hacer test en Barajas, no permitir hacer test en farmacias, permitir la llegada masiva de ilegales a Canarias y distribuirlos luego por el resto de España...".

Por tanto, "si no es sólo incompetencia" Rosa Díez se pregunta "¿es que nos quieren muertos?". De hecho, esa situación también es trasladable a la economía "con ERTE que no se cobran, autónomos ahogados, ayudas a empresas congeladas... ¿es que nos quieren arruinados?". La respuesta es que "no es sólo incompetencia sino maldad" ya que "hay una pulsión psicopática y perversa en el Gobierno presidido por Sánchez".

Rosa Díez ha contado que "he consultado a un experto y me dice que en psiquiatría y psicología no se habla de bien y mal porque son subjetivos, pero existe un concepto para definir a los que disfrutan haciendo el mal a sabiendas de que está mal y hace daño a personas y se llama perversión". Además ha señalado que es a donde se llega cuando "el individuo que se deja llevar por su perversión no percibe la sensación de rechazo, si se siente impune y dueño de la vidas ajenas".

Si "el comportamiento maligno es remunerado socialmente y él siente que goza de impunidad, la ruptura moral se vuelve adictiva, le embriaga el poder, hacer el mal y sentirse un Dios y "termina por no aceptar las normas ajenas sino que pone las suyas propias". En este sentido, "Sánchez empezó comportándose como un psicópata a secas pero, ya sea porque entre los personajes con los que se codea haya más de un perfil de perverso aunque él los llame valientes y patriotas o por una desviación de la personalidad que no se ha tratado, ha empeorado".

"Observando lo que hace Sánchez, podríamos llegar a la conclusión de que estamos ante un caso en el que al comportamiento derivado de esa personalidad definida como la triada oscura se le ha incorporado un cuarto factor, la perversión". Rosa Díez ha sido clara, "estamos ante un presidente del Gobierno de España que ha de ser juzgado política y penalmente por haber traicionado la democracia y encabezar y promover la demolición del sistema constitucional" que "lo hace además con tanto desahogo que podríamos pensar que además necesita un tratamiento clínico".

Por último se ha preguntado "qué puede salir bien con un gobierno perverso y psicopático" y ha hecho un llamamiento a "no callarse", pese a las amenazas del Gobierno.

Carta a mi hermano y a mis sobrinas
Francisco José Alcaraz Libertad Digital 12 Diciembre 2020

Pensaba escribir una carta abierta a mi hermano Ángel, porque mis sobrinas Miriam y Esther tan solo tenían 3 años cuando las asesinaron junto a él, y tan pequeñas no sabían leer ni entender. Tampoco sé si donde están han pasado los años y han crecido, dejando de ser las niñas que recuerdo. De todas formas, aunque ya no fuesen niñas, ni mi hermano ni ellas entenderían lo que está pasando con la banda de asesinos que los mató, y cómo ha degenerado gran parte del país, ese país por el que perdieron sus vidas.

¿Cómo contarles que su sacrificio por España fue en vano? No porque nos haya derrotado ETA, sino más bien porque nos han derrotado los Gobiernos que han pactado con ETA y los que han asumido el precio de ese pacto, una traición por acción y otra por omisión.

Y cómo os voy a contar, Ángel, Miriam y Esther, que el brazo político de vuestros asesinos comparte conmigo escaños en el Congreso de los Diputados, ellos defendiendo el proyecto por el que fuisteis asesinados y yo defendiendo la memoria, la dignidad y la justicia que merecéis. Ahora son tan importantes que forman parte de la dirección del Gobierno, negociando impunidad a vuestros asesinos a cambio de aprobar los Presupuestos.

En estos días, muchos me preguntan si he visto una u otra serie sobre la lucha contra ETA, no he tenido fuerzas, porque se hace duro recordar todo lo vivido y al mismo tiempo ver que en algunos casos se quedan entre la equidistancia y una verdad controlada, para no dejar en evidencia la gran mentira de quienes dicen que ETA ha sido derrotada y al mismo tiempo ocultan el episodio de la verdadera negociación, que es una rendición ante los asesinos.

Cómo os voy a contar que las víctimas que defendemos la justicia y exigimos la verdad somos objeto de crítica y persecución, por querer sacar a la luz el precio que se ha pagado por vuestra sangre derramada, que está escrito en unas infames actas del Gobierno y del que ordenó poner el coche bomba aquel 11 de diciembre. Actas que ningún Gobierno ha querido hacer públicas, pues quedaría en evidencia la traición a vosotros, a tantas víctimas del terrorismo y a España.

Ángel, Miriam y Esther: tengo que contaros que, de momento, nos han vencido, nos han derrotado. Pero, en lo que me quede de vida y fuerzas, seguiré luchando para que se os haga justicia.

La batalla no es fácil, pues al blanqueamiento de los terroristas –al que se han sumado el Gobierno, periodistas, medios de comunicación...– y las continuas difamaciones de quienes se suponen están a nuestro lado hay que sumarle la falta de empatía y la pérdida de una parte del pueblo español, que no quiere recordar o no quiere conocer vuestro sacrificio.

Ángel, Miriam y Esther: antes, ETA decía quién vivía; ahora decide junto al Gobierno cómo debemos vivir.

2021: las víctimas de ETA, nuevamente humilladas
Editorial. Estrella Digital 12 Diciembre 2020

Hemos conocido estos días que la televisión del PNV, la autonómica vasca ETB prepara el primer audiovisual de ficción, para más inri en colaboración con la separatista TV3 (la de los albaceas de Puigdemont) en el que equipara a víctimas y verdugos. En concreto, convierte la tristemente célebre agresión de Alsasua en una “reyerta nocturna”, equiparando como víctimas a los guardias civiles y a sus agresores.

O sea, a aquellos que luchan por la defensa de las libertades y la violencia se les sitúa a la misma altura que a los que han jaleado, comprendido y apoyado los crímenes de ETA que durante medio siglo han costado sangre y dolor siempre a los mismos, siempre, invariablemente, en cantidades insufribles.

Que algún particular pudiese financiar semejante obscenidad ya resultaría repugnante. Pero que se usen fondos públicos para divulgar masivamente y, a más abundamiento, la mentira, no sólo es nauseabundo sino igualmente inaceptable desde un punto de vista democrático y cívico. Y aún así, en modo alguno puede causar estupor, dado el contexto en el que trasciende esta bochornosa iniciativa cinematográfica.

Vivimos, año tras año desde la desaparición de la actividad asesina de esa banda de miserables, un elefantiásico engaño. Se nos dijo, y se prometió, aunque sabíamos que no se cumpliría, que la historia de las víctimas del terrorismo se construiría sobre los nobles cimientos de “la memoria, la dignidad y la justicia”. Y, por descontado, siempre desde la verdad.

De ninguna forma ese compromiso se ha respetado. Todo lo contrario. Se ha desarrollado, en términos históricos, una actividad frenética para blanquear a los cómplices de los encapuchados. No sólo eso: se ha piropeado a quienes hoy ocupan puestos institucionales habiendo estado condenados por participar, directamente, en actividades terroristas.

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Un títere manejado por tipos peligrosos
Jimmy Giménez-Arnau esdiario 12 Diciembre 2020

La hoja de ruta del trío revolucionario -Iglesias, Otegi, Rufián- no varía el rumbo, ni va a ceder un ápice en sus malvadas pretensiones: tumbar definitivamente el régimen del 78 (al que le debemos la Constitución), convertir a los jueces en peones adictos a sus fines y sacar a Felipe VI del trono por la puerta de atrás. La intención de este trío -bolchevique, etarra, separatista- no es otra que exprimir a ese muñeco de guiñol que cree gobernarnos y cuyos hilos manejan a placer, pues saben que el pelele sólo sueña con seguir en Moncloa. Por eso hacen con él, lo que les viene en gana, le alquilan votos para que apruebe unos presupuestos disparatados a cambio de tener vía libre para implantar una república plurinacional. Estamos ante un títere manejado por tipos peligrosos que odian cuanto tenga que ver con España y los españoles. O sea, fuleros, impostores, mal nacidos.

Sin embargo, el maniquí de tiendas de ocasión, como vive en Babia antes que en Moncloa, se presenta en T5 y responde las preguntas que él mismo se hace, dejando a Pedro Piqueras sin poder preguntar ni tan siquiera opinar. Con esa voz queda de monja de clausura que pone cada vez que va a mentirnos, le susurró al presentador, una vez que el magnífico periodista logró preguntarle: «¿Qué piensa de las palabras del vicepresidente Iglesias en las que apuntaba que la república llegará a España de forma natural?». Ahí salió el espíritu más falso del presidente, asegurando que: «La Monarquía no está en peligro». ¡Como para creerle… con la de bellacos con los que ha blindado su permanencia en el poder! Mientras tengamos un tirano de la talla mental de Maduro en Moncloa, el Rey no dormirá en paz.

Corrupción, injusticias, imposiciones, despilfarro e ineficiencia son las tablas de salvación del social-comunismo. Sin ellas, saben que no podrán someternos. El títere nos garantiza que su Gobierno -yo diría más bien desgobierno- «defenderá el pacto constitucional de 1978 y eso incluye que la forma de Estado es la monarquía parlamentaria».

El pelele no sabe lo que dice o nos está mintiendo de nuevo, como hace siempre. ¿Por qué no menciona a los asesinos de Bildu, que le chulean, ni habla de esos catalanes catalufos que le cobran los favores al contado y en oro, por qué no manda callar o à la merde de una vez por todas a Iglesias, con los problemas diplomáticos que causa con el rey alauí y los saharauis? El del moño samurai ha vuelto a meter la pata con una puntualidad indecente, como en él es costumbre. Y el rey de Marruecos pospone a febrero la reunión bilateral con el títere alegando motivos epidemiológicos. Iglesias produce urticaria.

No sé quién es más inútil y perjudicial. La verdadera oposición al despotismo no es la democracia, que con frecuencia elige gobernantes inadecuados, sino la limitación del poder abusivo. Y a todo esto, el títere cree tener la sartén por el mango. A la gente subversiva no hay dios que la dome. Recuerden lo que dijoLenin: «Los soviets son una forma superior de democracia». Frase diabólica que adoran los socios de Sánchez. Nos espera una legislatura de ensueño.

España: nuestros pilares se tambalean

María Fuster okdiario 12 Diciembre 2020

Vivimos unos tiempos en los que parece que España está en saldos. Nos encontramos ante una crisis institucional sin precedentes: el Gobierno en dejación de funciones, la Monarquía en un brete por las trampas fiscales del Rey Juan Carlos I, el Congreso de los Diputados en modo patio de colegio y hasta 7 instituciones del Estado no precisamente poco importantes se encuentran en funciones desde hace años: el CGPJ, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, el Consejo de Administración de RTVE, el Consejo de Transparencia, el FROB y la CNMV.

Empezamos por el Poder Judicial: Sánchez ha declarado hoy que la semana que viene llamará a Casado para desbloquear la renovación del Poder Judicial. ¡Por fin! ¡Seis semanas ni más ni menos le ha llevado devolver la llamada al líder de la oposición!

Que la renovación del Poder Judicial se debe pactar a la mayor brevedad posible y cumplir así con lo establecido en la Constitución, es algo que no ha lugar a debate. Eso sí, no se debe hacer a cualquier precio y ahí acierta el líder popular.

Las pretensiones de Iglesias de involucrar a ERC y a Bildu en la negociación son simple y llanamente inaceptables. Poder llevar a término la renovación requiere de tres quintas partes de los votos, por lo que cualquier posibilidad de acuerdo pasa por pactar primero con el PP y buscar luego el apoyo de alguna fuerza minoritaria (a PSOE y PP les faltarían 2 diputados) como pueden ser Ciudadanos, Navarra Suma o Coalición Canaria, por ejemplo. Y hasta que Sánchez no tenga claro eso, no habrá avance posible.

Lo que yo les pediría a Sánchez y Casado ahora que parece que por fin se van a sentar a negociar, es que lo hagan de verdad y con intención de llegar a un acuerdo y que además de desbloquear la renovación de las ya citadas instituciones, aprovechen y alcancen un Pacto de Estado que dote de mayor independencia al Poder Judicial, tal y como pide la Comisión Europea, como ocurre en la mayoría de los países de nuestro entorno y como reclaman 3 de las 4 asociaciones de magistrados. Despolitizar el Poder Judicial es desde hace tiempo una demanda de jueces y fiscales y que todos los que creemos en la separación de poderes deberíamos hacer nuestra. No se puede poner al lobo a vigilar a las ovejas.

Otro pilar que se está viendo fuertemente sacudido estos días es la Monarquía. Si bien es cierto que hay cosas que el Rey Juan Carlos I ha hecho mal, a la vista está por la regularización fiscal que ha hecho in extremis y que ya veremos cómo termina, también es cierto que esto no debe empañar su papel clave durante la transición española y su buen hacer como monarca durante la mayor parte de su reinado. Es igualmente cierto y de justicia subrayarlo, que en ningún caso esto debe afectar a la institución. La labor del Rey Felipe VI es intachable desde el mismo día de su investidura, habiendo impuesto la transparencia y la ejemplaridad como principales señas de identidad de su reinado.

Y esto lo enlazo con la putrefacción existente en otro de los pilares de nuestro Estado: el poder ejecutivo. Es intolerable que uno de los partidos del Gobierno, en este caso Podemos, saque un video comparando al Rey Juan Carlos I y a nuestra Monarquía con Pablo Escobar y su mafia narcotraficante. Pero es igualmente escandaloso que el presidente del Gobierno se niegue a condenar y a desmarcarse de ese vídeo.

La Monarquía es ahora mismo, y lo dice una persona que se siente republicana por principios, el mayor garante de estabilidad y de unión de esta nuestra España. Es el pegamento que nos une en estos momentos de incertidumbre y crispación y por eso, por respeto a los españoles y por cumplir con su juramento de lealtad al Rey, Sánchez debe rectificar, condenar sin paliativos el vídeo difamatorio de los comunistas y respaldar sin fisuras al Rey Felipe VI y a la Monarquía como pilares fundamentales de nuestro Estado de Derecho.

Los asesinos están entre nosotros
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Diciembre 2020

El monstruo bruto de Frankenstein arrasa con todo. Incluso con el empleo del español como lengua vehicular en las escuelas de España.

La primera película que se filmó en la Alemania devastada por la guerra, en 1946, se titulaba Los asesinos están entre nosotros. La dirigió Wolfgang Staubte y giraba en torno a una sobreviviente de los campos de concentración obligada a compartir un cuchitril con un médico cirujano al que atormentaban los remordimientos por actos inhumanos que había cometido durante la guerra. Lo que da título a la película es el encuentro de este médico con el jerarca nazi responsable de dichos actos que ahora, tras la derrota, vive impune, como un magnate, a salvo de la miseria circundante.

Ultraje a la sociedad civilizada
Aquí también los asesinos están entre nosotros. Cuando regresan a sus madrigueras en la comunidad vasca los reciben con grandes agasajos y kermesses populares. Si todavía están purgando sus crímenes, no les faltan gobernantes complacientes que, tras un cambalacheo entre bastidores, disfrazan de actos humanitarios su traslado a cárceles próximas a sus cubiles. Tan complacientes son los mandamases felones que su cabecilla no vacila en transmitir sus condolencias a los albaceas políticos de los asesinos cuando uno de estos se suicida en su celda. Tal para cual.

El ultraje a la sociedad civilizada en general, y a las víctimas de los terroristas en particular, culmina cuando los asesinos que están entre nosotros introducen a sus representantes en la dirección del Estado. Fue el vicepresidente segundo del Gobierno sanchicomunista, Pablo Iglesias Turrión, quien, en un acto del Espacio de Cambio, se jactó de que, tras el pacto con EH Bildu y ERC para aprobar los presupuestos “tenemos que estar orgullosos de la perseverancia del espacio político para construir una mayoría progresista y plurinacional que está llamada a convertirse en mayoría de legislatura y de dirección del Estado” (LV, 6/12).

Un soviet hegemónico para que, como también prometió el Lenin del moño, “la derecha nunca vuelva al Consejo de Ministros”. Ay, la derecha, a la que el montonero Pablo Echenique increpa: “Rabiosos, esto es solo el aperitivo”, o sea el preludio de la “nueva era” que profetiza el renegado Gabriel Rufián, súbdito de la taifa mostrenca catalana. El monstruo bruto de Frankenstein arrasa con todo. Incluso con el empleo del español como lengua vehicular en las escuelas de España.

Indignación lógica
La acumulación de privilegios de los asesinos que están entre nosotros, y la estulticia de quienes se los conceden desde la cúspide del poder, provocan la lógica indignación de la parte sana de la sociedad traicionada. Se multiplican las denuncias y La Vanguardia incurre en la vileza de intentar contrarrestarlas denigrando a sus autores más mediáticos en un editorial (“La libertad de expresión y lo inadmisible”, 4/12), aunque al reproducir su contenido las dota de mayor verosimilitud para el lector inteligente. Los denunciantes, comunica el diario:

Exponían su malestar por el hecho de que España estuviera actualmente en manos de “un Gobierno social-comunista apoyado por filoetarras e independentistas”, alertaban de que algunos de sus proyectos legislativos podían “aniquilar de raíz” la democracia.

El pretexto que emplea el editorialista para negarse a reconocer la veracidad incontrastable de las denuncias es el muy trillado de ensañarse con el mensajero, que en este caso concreto era un grupo de 73 militares retirados. Un grupo al que se fueron sumando otros. El manifiesto más reciente le recuerda a la sociedad, con 271 firmas (el 9/12 ya eran más de 600) que:

Como militares, que seguimos siendo aún en la situación de retirados, mantenemos activo el juramento que prestamos en su día de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el orden constitucional, entregando la vida si fuera necesario.

Este manifiesto acusa al Gobierno de aceptar “los desprecios a España, las humillaciones a sus símbolos, el menosprecio al Rey y los ataques a su efigie”, además de “permitir violentas algaradas independentistas y golpistas con petición de indultos a condenados por sedición, así como conceder favores a los terroristas con el consiguiente menosprecio a sus víctimas” (LV, 6/12).

Verdades como puños
Quienes han institucionalizado la cohabitación con los asesinos no pueden tolerar este aluvión de verdades como puños que les impactan en el plexo solar. Escribe el predicador supremacista Francesc-Marc Álvaro (“La magia de unos y otros”, LV, 7/12):

¿Os imagináis que militares británicos, franceses, alemanes o italianos se expresen en contra de un determinado gobierno surgido de las urnas?

En Alemania no es necesario porque los comunistas y los nazis están fuera de la ley y por lo tanto no pueden poner el Gobierno al servicio de sus ideologías asesinas, como sucede aquí. Pero en Francia sí me lo imagino. Porque fue un militar, el general Charles de Gaulle, quien desalojó del Elíseo a una República caduca y fundó otra totalmente regenerada de la que muchos políticos actuales intentan presentarse como herederos. Precisamente ahora aparece otro general, Pierre de Villiers, que aspira a representar el mismo papel, según informa el diario Le Parisien, donde advirtió, en una entrevista, que “teme una guerra civil en Francia” (LV, 7/12).

El general de Podemos
En España, Unidas Podemos intentó colarnos su propio general, el ex Jefe del Estado Mayor de Defensa (Jemad), José Julio Rodríguez, al que presentó como candidato a diputado. Fracasó, pero forma parte de la cúpula de Unidas Podemos y es director del Gabinete del vicepresidente segundo del Gobierno sanchicomunista. Muy lejos de la neutralidad que la ministra Margarita Robles exige equivocadamente a los militares constitucionalistas, que son fieles a la nación española y no a un partido político.

Miguel Ángel Aguilar subraya (“Margarita Robles, el Rey y la Carta 73”, Vozpópuli, 2/12) que los militares se rigen por el artículo 26 de las Reales Ordenanzas, el cual les impone el deber de “conocer y cumplir exactamente las obligaciones contenidas en la Constitución”. Constitución cuyo artículo 8.2 reza (hay que repetirlo): “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Y concluye Aguilar citando el articulo 14 de las Reales Ordenanzas, en virtud del cual “cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos que constituyan delitos, en particular contra la Constitución, ningún militar estará obligado a obedecerlas y que, en todo caso, asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión”.

Son ciudadanos
Estos militares retirados son ciudadanos con los mismos derechos y más deberes que el resto de sus compatriotas, y su fidelidad al juramento que pronunciaron los blinda contra las insidias de los guerracivilistas contumaces. Sobre todo cuando comparamos su honorabilidad intachable con la bastardía de los tránsfugas que se pasan por el arco del triunfo su promesa de “cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”.

Ojalá la iniciativa y el argumentario constitucionalista de estos ciudadanos que vistieron uniforme se contagie al resto de la sociedad civil, para que un tsunami imparable barra de la escena pública a los enemigos cainitas de nuestras libertades y de nuestra convivencia fraternal dentro de una España indivisa. Estos sí son valores intocables.

Militares, Monarquía, Marruecos
Javier Somalo Libertad Digital 12 Diciembre 2020

Militares, Monarquía y Marruecos eran tres de las palabras habituales en los titulares de prensa de la Transición. Como casi todo se superó con éxito —queda Marruecos— y lo construido entonces se quiere demoler, volvemos a ver los cimientos desnudos.

Tal es la devoción del socialcomunismo de La Moncloa por el pasado, que vamos camino de celebrar el Año Nuevo… de 1975. Cierto es que 2020 es un bisiesto al que todos deseamos echar a patadas de nuestras vidas para el infausto recuerdo, pero la moviola de la izquierda es delirante. Quizá la ventaja que nos queda es que ellos quieren cambiar la historia sin haberse parado a conocerla.

Sólo 18 días antes de que muriera Franco, el Príncipe Juan Carlos estuvo unas horas en El Aaiún, capital del Sahara español, para tranquilizar sin razón ni esperanzas a las tropas en momentos de tanta incertidumbre. Todavía antes del 20 de noviembre se produjeron dos acontecimientos más: el inicio de la “marcha verde”, como invasión civil, y no tan civil, sobre el Sahara por parte de Marruecos (6 de noviembre) y los llamados Acuerdos de Madrid (14 de noviembre) entre España, Marruecos y Mauritania —ésta se retiró pronto del problema— para iniciar el proceso de descolonización, o sea, la entrega a Hassan II del Sáhara Occidental a cambio de promesas siempre incumplidas sobre pesca y sobre las siempre infundadas reclamaciones ante Ceuta y Melilla, españolas antes de que naciera el Reino de Marruecos.

La descolonización fue un completo desastre para españoles y saharauis pero ahí estaba Marruecos sabiendo aprovechar un momento político delicado en el país vecino. Pues lo mismo es cierto que vamos a brindar amargamente por 1975.

Si nos abofetean es porque se puede. De hecho, algunos pensarán que esto lo arregla Zapatero, el socio más fiel de Nicolás Maduro, que posó con Mohamed VI bajo un mapa del “gran magreb” que incluía a Ceuta, Melilla y las Canarias bajo el manto del reino alauí. Circuló por internet un bulo con una imagen pueril al respecto, pero la reunión de verdad, en la sala de verdad, con imagen distribuida por EFE mostraba ese mapa cierto, menos grosero que el fake. De hecho, Aznar también posó bajo él cuando Mohamed VI llegó al poder.

De momento, estamos en plena crisis por la llegada masiva e ilegal de inmigrantes a Canarias, y de ahí a la península. Pero no se puede decir sin que te tachen de algo o, simplemente, te tachen. Además, como hay pandemia, se suspende la cumbre que iba a celebrarse entre España y Marruecos, no sea que haya contagio en las respectivas delegaciones. Porque claro, tampoco se puede decir que es Marruecos la que suspende la cita dejando a España con cara de Zapatero. Nadie sabe si la culpa es de Pablo Iglesias porque tenía pensado reivindicar al Polisario en Casablanca o si el problema era Dina Bousselham, marroquí de pro, o no. Del Sahara, la izquierda se queda con el “derecho de autodeterminación” para demostrar que existe en todas partes, haya o no un proceso de descolonización previo. Ese es un detalle que no se permite discutir y que una parte del centro-derecha asume como intocable: en el Sahara, como en Euskal Herria, o en los Països o en Galiza o donde arraigue.

Esta semana parece que han saltado algunas alarmas más porque Donald Trump ha reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sahara, pero parece que nadie quiere preguntarse qué tal ha sentado la labor de Zapatero, avalado por el Gobierno de España, en la Venezuela chavista, archienemiga de Estados Unidos y de la libertad de todos. Es verdad que Estados Unidos cuida tradicionalmente a Marruecos por su supuesto papel moderador en el Magreb, no siempre sujeto a la revisión que merecería, pero en estos momentos el mensaje americano suena también a advertencia por los desmanes “españoles”.

En resumen, cuando el enemigo está dentro se nota desde fuera. Tal debilidad requerirá renovados esfuerzos divulgativos sobre Ceuta, Melilla, Gibraltar y quién sabe si hasta sobre Canarias. En definitiva, es toda España la que está en almoneda y se ve desde todas partes.

Esos militares…
El “ruido de sables” siempre ha sido fuente de inspiración periodística. Hay un libro muy entretenido, Los sables, la corona y la rosa (1984), en el que José Luis de Vilallonga conversa con José Mario Armero y con Felipe González sobre etapas clave de la Transición, algunos convenientemente maquillados para pasar a la historia con más decoro del merecido. Detalles y millones de reservas aparte, como ocurre con todos los libros del marqués rojo, el título de éste parece pensado para las intrigas de hoy, casi cuarenta años después.

Si el general se llama José Julio Rodríguez y va en las listas de Podemos, los uniformes no son un problema, ¡cómo van a serlo con la devoción comunista por el verde oliva! Pero, gracias al orgulloso desconocimiento de la historia reciente de España, al estamento militar se le caricaturiza siempre al borde del golpismo. Parece como si los generales estuvieran en la democracia de prestado esperando la menor excusa para pronunciarse contra ella. Puede que en la Venezuela de Iglesias y Monedero eso sea axioma, pero en España no. Y el juego alimentado por Podemos de los chats, infiltradísimos por la izquierda como el régimen lo estaba en la izquierda de los 70, es tan grosero como peligroso. Si se esquiva la discusión será otra batalla perdida.

…y esa Monarquía
Provocar a las Fuerzas Armadas es como tocar el timbre de La Zarzuela para preguntar si el Rey, al que le corresponde su Mando Supremo, tiene algo que decir. Si lo hace, malo; si calla, otorga. Qué burdo y qué mal está gestionando esta trampa el PP de Génova, que jura banderas para enseñar la foto.

Tanto la crisis con Marruecos como las quejas monitorizadas en los cuarteles acaban en el mismo sitio: la Corona, escollo de la izquierda. Añadamos a esto la campaña tributaria contra Juan Carlos I, que a otro Juan Carlos, Monedero, le supuso los elogios de la izquierda y la prensa. Son tres frentes alimentados por acción de los medios habituales y omisión de muchos de los que no se esperaba tan poco. Tres frentes que quizá Sánchez no sepa gestionar, aunque consienta, pero que al vicepresidente le hacen enormemente feliz.

El presidente del Gobierno ha dicho esta misma semana: “La monarquía no está en peligro. Así de rotundo lo digo”. Tan rotundo o más que cuando dijo que jamás gobernaría con Podemos ni pactaría con Bildu ni con ERC. Cuando Sánchez se pone “rotundo”, sospechemos lo peor y nos quedaremos cortos. Porque no han tardado en Podemos, que es la vicepresidencia del Gobierno, en comparar a la Corona española con la estirpe de Pablo Escobar en “Narcos”. Ellos, que tan bien se llevan con las narcodictaduras, saben que el mensaje no se compara. No da tiempo, llega y punto. Y, por si fuera poco, la TVE de todos (ellos) se ha dedicado este viernes a lanzar globos sonda sobre el ciudadano Juan Carlos de Podemos. “Moncloa y Zarzuela sopesan”, “Moncloa y Zarzuela niegan”. El rumor queda ahí: que andaban valorando si retirar el título de rey al padre por si vuelve a España. ¿Pulso entre Iglesias y Sánchez? Puede que sí; pulso contra la estabilidad, seguro.

El caso es que la “España rota” que reclama Arnaldo Otegi es la misma que necesita Iglesias, dicho por él mismo cuando reconoció que en tiempos de normalidad nadie vota comunista. Por eso viajan y nos hacen viajar precisamente al momento en el que esa España empezó a reconstruirse, sin ninguno de ellos, tras una guerra civil y una dictadura. Para su asalto final necesitan rebobinar y cambiar los hechos construyendo una nueva transición en la que ETA sustituye al PCE, con amnistías y “presos políticos” que están en el lado represor, en el gobierno que impone una lengua sobre otra, en la Generalidad golpista o apoyando sin esconder el hacha y la serpiente al Gobierno de Pedro Sánchez, que lo es de Pablo Iglesias.

Todo esto ya está pasando y cuando los atareados demócratas de todos los partidos quieran reaccionar en serio no habrá nada que defender. ¿Alguien ve imposible a estas alturas que Íñigo Iruin o Jone Goirizelaia, por poner dos ejemplos, puedan ser vocales del CGPJ? El “reconocido prestigio” del cuarto turno va a hacer estragos como a Iglesias se le ponga de verdad en el moño que la ETA sea el PCE de su transición. Y el PP de Génova todavía tenderá la tierna mano.

Militares, Monarquía y Marruecos eran tres de las palabras habituales en los titulares de prensa de la Transición. Como casi todo se superó con éxito —queda Marruecos— y lo construido entonces se quiere demoler, volvemos a ver los cimientos desnudos. Quizá hasta Sánchez sienta cierto vértigo y por eso llama “lunáticos” a los que califican a su gobierno de socialcomunista. Dice que la gente cuando escucha eso se asusta. La gente de bien, por supuesto.

Los asesinos están entre nosotros
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Diciembre 2020

El monstruo bruto de Frankenstein arrasa con todo. Incluso con el empleo del español como lengua vehicular en las escuelas de España.

La primera película que se filmó en la Alemania devastada por la guerra, en 1946, se titulaba Los asesinos están entre nosotros. La dirigió Wolfgang Staubte y giraba en torno a una sobreviviente de los campos de concentración obligada a compartir un cuchitril con un médico cirujano al que atormentaban los remordimientos por actos inhumanos que había cometido durante la guerra. Lo que da título a la película es el encuentro de este médico con el jerarca nazi responsable de dichos actos que ahora, tras la derrota, vive impune, como un magnate, a salvo de la miseria circundante.

Ultraje a la sociedad civilizada
Aquí también los asesinos están entre nosotros. Cuando regresan a sus madrigueras en la comunidad vasca los reciben con grandes agasajos y kermesses populares. Si todavía están purgando sus crímenes, no les faltan gobernantes complacientes que, tras un cambalacheo entre bastidores, disfrazan de actos humanitarios su traslado a cárceles próximas a sus cubiles. Tan complacientes son los mandamases felones que su cabecilla no vacila en transmitir sus condolencias a los albaceas políticos de los asesinos cuando uno de estos se suicida en su celda. Tal para cual.

El ultraje a la sociedad civilizada en general, y a las víctimas de los terroristas en particular, culmina cuando los asesinos que están entre nosotros introducen a sus representantes en la dirección del Estado. Fue el vicepresidente segundo del Gobierno sanchicomunista, Pablo Iglesias Turrión, quien, en un acto del Espacio de Cambio, se jactó de que, tras el pacto con EH Bildu y ERC para aprobar los presupuestos “tenemos que estar orgullosos de la perseverancia del espacio político para construir una mayoría progresista y plurinacional que está llamada a convertirse en mayoría de legislatura y de dirección del Estado” (LV, 6/12).

Un soviet hegemónico para que, como también prometió el Lenin del moño, “la derecha nunca vuelva al Consejo de Ministros”. Ay, la derecha, a la que el montonero Pablo Echenique increpa: “Rabiosos, esto es solo el aperitivo”, o sea el preludio de la “nueva era” que profetiza el renegado Gabriel Rufián, súbdito de la taifa mostrenca catalana. El monstruo bruto de Frankenstein arrasa con todo. Incluso con el empleo del español como lengua vehicular en las escuelas de España.

Indignación lógica
La acumulación de privilegios de los asesinos que están entre nosotros, y la estulticia de quienes se los conceden desde la cúspide del poder, provocan la lógica indignación de la parte sana de la sociedad traicionada. Se multiplican las denuncias y La Vanguardia incurre en la vileza de intentar contrarrestarlas denigrando a sus autores más mediáticos en un editorial (“La libertad de expresión y lo inadmisible”, 4/12), aunque al reproducir su contenido las dota de mayor verosimilitud para el lector inteligente. Los denunciantes, comunica el diario:

Exponían su malestar por el hecho de que España estuviera actualmente en manos de “un Gobierno social-comunista apoyado por filoetarras e independentistas”, alertaban de que algunos de sus proyectos legislativos podían “aniquilar de raíz” la democracia.

El pretexto que emplea el editorialista para negarse a reconocer la veracidad incontrastable de las denuncias es el muy trillado de ensañarse con el mensajero, que en este caso concreto era un grupo de 73 militares retirados. Un grupo al que se fueron sumando otros. El manifiesto más reciente le recuerda a la sociedad, con 271 firmas (el 9/12 ya eran más de 600) que:

Como militares, que seguimos siendo aún en la situación de retirados, mantenemos activo el juramento que prestamos en su día de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el orden constitucional, entregando la vida si fuera necesario.

Este manifiesto acusa al Gobierno de aceptar “los desprecios a España, las humillaciones a sus símbolos, el menosprecio al Rey y los ataques a su efigie”, además de “permitir violentas algaradas independentistas y golpistas con petición de indultos a condenados por sedición, así como conceder favores a los terroristas con el consiguiente menosprecio a sus víctimas” (LV, 6/12).

Verdades como puños
Quienes han institucionalizado la cohabitación con los asesinos no pueden tolerar este aluvión de verdades como puños que les impactan en el plexo solar. Escribe el predicador supremacista Francesc-Marc Álvaro (“La magia de unos y otros”, LV, 7/12):

¿Os imagináis que militares británicos, franceses, alemanes o italianos se expresen en contra de un determinado gobierno surgido de las urnas?

En Alemania no es necesario porque los comunistas y los nazis están fuera de la ley y por lo tanto no pueden poner el Gobierno al servicio de sus ideologías asesinas, como sucede aquí. Pero en Francia sí me lo imagino. Porque fue un militar, el general Charles de Gaulle, quien desalojó del Elíseo a una República caduca y fundó otra totalmente regenerada de la que muchos políticos actuales intentan presentarse como herederos. Precisamente ahora aparece otro general, Pierre de Villiers, que aspira a representar el mismo papel, según informa el diario Le Parisien, donde advirtió, en una entrevista, que “teme una guerra civil en Francia” (LV, 7/12).

El general de Podemos
En España, Unidas Podemos intentó colarnos su propio general, el ex Jefe del Estado Mayor de Defensa (Jemad), José Julio Rodríguez, al que presentó como candidato a diputado. Fracasó, pero forma parte de la cúpula de Unidas Podemos y es director del Gabinete del vicepresidente segundo del Gobierno sanchicomunista. Muy lejos de la neutralidad que la ministra Margarita Robles exige equivocadamente a los militares constitucionalistas, que son fieles a la nación española y no a un partido político.

Miguel Ángel Aguilar subraya (“Margarita Robles, el Rey y la Carta 73”, Vozpópuli, 2/12) que los militares se rigen por el artículo 26 de las Reales Ordenanzas, el cual les impone el deber de “conocer y cumplir exactamente las obligaciones contenidas en la Constitución”. Constitución cuyo artículo 8.2 reza (hay que repetirlo): “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Y concluye Aguilar citando el articulo 14 de las Reales Ordenanzas, en virtud del cual “cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos que constituyan delitos, en particular contra la Constitución, ningún militar estará obligado a obedecerlas y que, en todo caso, asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión”.

Son ciudadanos
Estos militares retirados son ciudadanos con los mismos derechos y más deberes que el resto de sus compatriotas, y su fidelidad al juramento que pronunciaron los blinda contra las insidias de los guerracivilistas contumaces. Sobre todo cuando comparamos su honorabilidad intachable con la bastardía de los tránsfugas que se pasan por el arco del triunfo su promesa de “cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”.

Ojalá la iniciativa y el argumentario constitucionalista de estos ciudadanos que vistieron uniforme se contagie al resto de la sociedad civil, para que un tsunami imparable barra de la escena pública a los enemigos cainitas de nuestras libertades y de nuestra convivencia fraternal dentro de una España indivisa. Estos sí son valores intocables.

Asesinos y atracadores socios de Sánchez

Carlos Dávila okdiario 12 Diciembre 2020

Mikel Antza, jefe durante mucho tiempo de los comandos más sanguinarios de ETA, está en libertad desde hace casi dos años. Francia le hizo cruzar la ‘muga’ de los Pirineos, pero la Justicia española, ahora tan generosa y timorata con la banda criminal y sus corifeos de Bildu, se quitó al matarife de encima porque no encontró causas pendientes contra él. Antza, que se cree un intelectual y ha escrito incluso críticas de teatro, ahora inserta artículos en el periódico más afín a los facciosos: ‘Gara’. Su última aportación tiene un título significativo que traducido al español dice lo siguiente: «No hay libertad para hablar de ETA». Curioso: lo expresa él que se pasa líneas y líneas precisamente hablando de ETA, de sus dolores y hasta de sus aportaciones democráticas. Pura basura.

Luis Nieto, portavoz actual del Partido Comunista en Madrid, coligado con Sánchez, es un sandinista irredento, fan de la llamada «lucha armada» para derribar democracias burguesas. Nieto es un tipejo abyecto que, allá por los principios de los 80, ayudó a perpetrar atracos, incluso en uno de ellos participó directamente enfundado en cananas para disparar tiros a mansalva si las pobres víctimas se resistían. Felipe González le indultó en 1985 y desde entonces campa por sus ‘irrespetos’ por aquí, por acá y por acullá. Ahora se ha enfrentado al oficialismo tan cercano a Pablo Iglesias en las primarias de su partido en la capital de España, y ha ganado. Izquierda Unida rápidamente ha retirado de su biografía la condición de delincuente y atracador del tal Nieto, pero sí incluye sus hazañas como soldado del sandinismo y sus declaraciones sobre la necesidad de que el comunismo derrote a toda prisa a la democracia convencional.

En la hemeroteca de los leninistas del Partido Comunista del inefable ministro Garzón se ha liquidado el asalto no al Palacio ruso de Invierno, que le queda un poco lejos cronológicamente, pero sí la arremetida contra uno más cercano: La Zarzuela. «Si se diera el caso, afirma el indeseable sujeto, lo haría, yo soy un admirador de Lenin». Lenin, hay que recordarlo, embistió e invadió el Palacio de los Zares y se llevó por delante a cuantas personas pernoctaban en él, Familia Real incluida. Una hazaña para Nieto.

Antza y Nieto son dos de los actuales conmilitones de Sánchez. Sus dos partidos le han votado y gracias a ellos, siempre tan pacíficos, no vayan a creer, el presidente sigue sentado en la poltrona de la Moncloa. Antza, el individuo terrorista que más tiempo estuvo al mando de la dirección de ETA, se lamenta ahora en su libelo de cabecera de que en España no hay libertad para hablar de ETA y además, trasluce que todo lo poco que se puede contar de la banda es pura manipulación. Un artista este escritor de balnearios, su máxima especialidad literaria. Pero Antza sí puede referirse a la que fue su banda, la prueba es que escribe en ‘Gara’. Y ni encuentra traba alguna, ni se ha podido ver por este país una sola crítica a su defensa del terrorismo que con tanta fe y eficacia mandó. Nieto, que, en palabra suyas se «quita el sombrero ante Lenin», el mayor asesino en serie (millones y millones de inocentes) también se queja de la escasa libertad de expresión que existe en nuestro país. Pero, es sí, habla cuanto quiere y donde quiere. Las víctimas claman contra este terrorista, sus cómplices y sus encubridores, pero Sánchez, impasible, le sigue sobando el lomo. Un atraco también.

¿Es un retazo fascista denunciar las manifestaciones de estos dos rateros, uno de ellos asesino (el otro se libró porque sus atracados le dejaron no hicieron frente a sus pistolas) y al propio tiempo que los que no tienen reconocida la libertad de expresión son unos militares retirados que sólo piden que se respete la Constitución? ¡Hay que ver la que le ha caído a esos veteranos por su, desde luego, inoportuna declaración masiva! Lo más bonito que les han llamado es «cavernícolas», o sea una apelación a la conducta de estos hombres que durante muchos años, se batieron el cobre por la libertad en lugares tan indigestos como Afganistán o Líbano. Los atracadores que asaltaban bancos mientras los soldados se jugaban la vida fuera de España, son los especímenes que están ahora mismo de moda en España. Son los ‘Mario Conde’ de los 80. Ellos son la nueva élite social. A ellos nadie les afea la conducta: Antza pertenece a una facción criminal que se hinchó a asesinar, Nieto, ¡faltaría más! se ha redimido desde una formación como el Partido Comunista que, en su opinión, debe asaltar, en cuanto se crea necesario, el domicilio del Rey de España. Los militares españoles parecen en Europa oficiales de segunda división. Hace muy poco tiempo que un general francés, muy cercano colaborador del presidente Macron, escribió una carta a su jefe disintiendo duramente de la política inmigratoria de Francia. Escribió y le dijo: «Yo así no puedo seguir con usted». Nadie se le echó a la carótida. También en Francia hay mucha gente que piensa exactamente igual que sus militares.

La serie sobre Alsasua: un atentado contra la verdad
OKDIARIO 12 Diciembre 2020

Dicen que se trata de una «ficción basada en hechos reales», pero la serie sobre los acontecimientos en Alsasua de la televisión pública vasca, EiTB -que se ha estrenado esta semana- sobre la agresión a dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas sentimentales en el pueblo navarro es todo un ejemplo de deformación y manipulación de unos hechos ocurridos en 2016 y que la nueva serie reinterpreta de manera sectaria. La serie, cómo no, muestra a uno de los agentes como el detonante de la agresión que sufrieron, insinuando que llevaban rato en el local bebiendo abundante alcohol.

El primer capítulo de la ficción ‘Altsasu’ es uno de los más determinantes para la historia, ya que en él se narran los días inmediatamente previos a la agresión, el inicio de esta y las escenas posteriores al ataque. La cinta refleja a uno de los guardias civiles que forman la pareja agredida obsesionado por hacerle la vida imposible a los habitantes del pueblo. Es decir, dibujan la figura de un agente con evidente animadversión a los vecinos.

El relato de la agresión, en sus momentos previos, pinta a los agentes como personas que entran de forma provocativa en el bar Kotxa, mirando hacia los lados con ganas de montar bronca. Nada que ver con los hechos probados en el juicio, donde quedó acreditado que los guardias civiles fueron increpados por el mero hecho de serlo.

La ficción asegura estar basada en los cerca de 500 folios que tiene el sumario, pero de eso nada. Deforma, manipula, descontextualiza y tergiversa los hechos. Dicen sus productores que se «inspiraron libremente». Tan libremente que su inspiración termina por convertir a las víctimas en provocadores. Cabe recordar que la juez de la Audiencia Nacional Carmen Landa ordenó el ingreso en prisión incondicional y sin fianza por un delito de terrorismo para 6 de los 8 detenidos como partícipes directos en la agresión a dos guardia civiles y sus parejas el pasado 15 de octubre en Alsasua (Navarra).

De los hechos probados a los hechos de la serie hay un trecho tan largo que sólo cabe decir que la verdad judicial ha sido modificada de manera sectaria.

La pizzera perseguida por atender en castellano en Barcelona: "Tengo miedo"
M., dueña del restaurante italiano Marinella, lleva siete días recibiendo "amenazas diarias", pide "apoyo a los vecinos y a los políticos" para librarse de los fanáticos del catalán
Ignasi Jorro cronicaglobal 12 Diciembre 2020

Es la pizzera perseguida en Barcelona por atender en castellano. M., restauradora que regenta el cenador italiano Marinella, lleva siete días "recibiendo amenazas diarias". La última, un ataque con pintura y espray con mensajes de odio en su local. Todo ello por atender en español a un cliente y rogarle que, si le hablaba en catalán, lo "hiciera despacio" para poder entenderle.

La joven empresaria tendrá mañana sábado un triste cumpleaños. Alcanza los 38 años de edad, pero si toma tarta de cumpleaños, esta tendrá sabor agridulce. A M. le cogerá el aniversario de su nacimiento en mitad de una salvaje campaña de acoso, boicot y vandalismo contra su negocio. La pizzería sarda Restaurante Marinella recibe correos electrónicos insultantes y amenazantes, llamadas con falsos pedidos e invitaciones a "marcharse de Cataluña" desde hace siete días. Lo último son pintadas xenófobas en el bufé en las que la invitan a "emigrar" a Italia si no habla catalán.

"Un vecino maleducado"
La pesadilla de M. comenzó el pasado viernes. "Vino un cliente del barrio, que ya conocía. Encargó unas pizzas de noche y las pasó a recoger. Cuando se dirigió a mí, lo hizo en catalán. Yo aún no hablo esta lengua, pero si me hablan despacio la entiendo. Por ello, le pedí si podía hablar un poco más lentamente. No le gustó", ha explicado la restauradora a Crónica Global.

El vecino escaló el incidente. "Se puso de muy mal humor. Me dijo que estaba vulnerando sus derechos, y que si yo atendía al público debía dominar las dos lenguas. Empezó a sulfurarse y me dijo que tendría problemas", indica. Otros clientes de este cenador sardo intervinieron en defensa de la empresaria. "El señor se sublevó aún más. Les dijo que no se metieran donde no debían y les faltó al respeto. Yo, que previamente le había pedido disculpas y le había invitado a cancelar el pedido, dije basta. Le conminé a abandonar el local, pues me faltaba al respeto no solo a mí, sino a mis clientes", narra. El agresor se fue, no sin avisarla antes de que "se quedara con su cara, pues tendría problemas".

Un tuit y una campaña de odio
Dicho y hecho. El hombre, usuario de Twitter con la cuenta suspendida @bacalla, emitió un mensaje alertando del incidente en el Restaurante Marinella. "Fue como una avalancha. Tras su tuit, empecé a recibir llamadas amenazantes de gente que me invitaba a marcharme de Barcelona o me preguntaban si hablaba catalán y colgaban. También recibí muchos pedidos falsos. Es un no parar", admite la afectada.

La campaña de odio fue a más. "Me empezaron a enviar correos electrónicos con insultos e invitaciones a marcharme de Barcelona. Algunos vecinos pasan por delante y me miran con cara de asco. Si con las restricciones del Covid ya estaba sobreviviendo como el resto de la restauración, ahora tengo incluso menos clientes", reconoce M., apenada.

Vandalismo fascista
El cénit de la campaña de odio contra el Restaurante Marinella, un cenador decorado con encanto en el barrio del Clot, ocurrió el jueves. "Amanecí con la fachada del local pintarrajeada. Y, ahora, créeme: tengo miedo. Soy mujer, joven y vivo sola en Barcelona. Cuando cierro el establecimiento por la noche vuelvo a casa con miedo", denuncia la hostelera.

Los mensajes en la fachada de su local son amenazantes, sí, pero es que además tienen un componente xenófobo. Los nacionalistas radicales invitan a M. a marcharse de vuelta a Cerdeña, y acompañan su grafiti con el número 33. Las fuentes consultadas explican que es el equivalente a CC, la tercera letra del abecedario (lo que se traduce como Catalunya Catalana), igual que los neonazis emplean el 88, HH, por Heil Hitler y, así, evitan ser perseguidos por la policía y las fiscalías de odio.

"Pido apoyo"
El odio contra Restaurante Marinella ha escapado de control. Lo dice M., su propietaria, que recuerda que "tres familias" viven de esta pizzería barcelonesa. "Yo hago pizzas, no política. Las lenguas me interesan por cuanto sirven para comunicarse, no para enfrentar", reflexiona. Llegados a este punto, la restauradora pide apoyo "político y vecinal".

"Yo he arrendado este local y trato de ganarme honestamente la vida. He comprado un piso en Barcelona. Pago mis impuestos religiosamente. Y ahora me tortura una campaña contra mi negocio que me supera. Pido públicamente apoyo", clama la emprendedora.

#YoconRestauranteMarinella
Por lo pronto, las redes sociales y algunos políticos la han escuchado. Se está viralizando la campaña #YoconRestauranteMarinella, que pide hacer pedidos diarios y sostenidos en el tiempo para evitar el boicot independentista al local. Uno de los que han participado es el primer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

Además del cargo electo del PSC, otros internautas han arropado públicamente al local de M. Pero hay que hacer más, ruega la empresaria. Marinella abre sus puertas de martes a domingo, tiene menú de mediodía por menos de 10 euros y cuenta entre sus especialidades con la pizza sarda, "con una masa finita y deliciosa", o los bocadillos hechos con masa de pizza, un plato típico de Nápoles. "Invito a la gente a venir a degustar nuestra carta o menú. Al final, es inversión local para el barrio", apostilla la víctima.


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